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LOS 25 000 MEJORES VERSOS DE LA LENGUA CASTELLANA

CIRCULO DE LECTORES

NOTA PRELIMINAR Nadie dudará de que la comunicación espiritual que se establece por medio de la poesía representa una de las riquezas más notables de que puede gozar el hombre, Gracias a ella nos apartamos del mundo de la acción humana positiva, que a veces, por el agobio de las circunstancias, nos hace adoptar una postura hostil, cerrada a los infinitos matices, espirituales y materiales, de lo que nos rodea, con natural menoscabo de un concepto más amplio y bello de la vida. Componer una antología poética que abarque los autores más significativos de todas las épocas es tarea ciertamente difícil, no sólo porque los poemas elegidos han de ser los más representativos de las corrientes estéticas y culturales coetáneas, sino también porque se tiene que componer con sencillez y objetividad auténticas. Hoy se abusa del subjetivismo antológico que, en último término, resulta estéril, puesto que el lector se interesa por los sentimientos e ideas personales que la obra del poeta despierta en él más que por las doctrinas y la escuela del antologo subjetivo. Podemos afirmar que la presente antología de poemas castellanos recoge lo mejor de la producción española y latinoamericana. Se ha preferido prescindir en ella de citas, notas y comentarios eruditos, y se ha recurrido a una división esquemática, para que el lector pueda saborear en estado «puro» los poemas aceptados umversalmente como los mejores o, al menos, como los más representativos de la literatura castellana.

PRIMEROS TIEMPOS

ANÓNIMO (Hacia 1140) CANTAR DE «MIÓ CID> (Fragmento)
ADIÓS DEL CID A VIVAR

De los sos ojos —tan fuertemientre llorando, tornava la cabeca —e estávalos catando. Vio puertas abiertas —e ucos sin cañados, alcándaras vazías —sin pielles e sin mantos, e sin faleones —e sin adtores mudados. Sospiró mío £id —ca mucho avíe grandes cuidados. Fabló mío Cid —bien e tan mesurado: «¡Grado a ti, Señor Padre —que estás en alto! Esto me an buolto —míos enemigos malos.» Una niña de nuef anos —a ojo se para va: «¡Ya Campeador —en buena cinxiestes espada! E rey lo ha vedado —anoch del entró su carta, con grant recabdo —e f uertemientre seellada. Non vos osariemos —abrir nin coger por nada; si non, perderiemos —los averes e las casas, e aun demás —los ojos de las caras. £id, en nuestro mal —vos non ganades nada; mas el Criador vos vala —con todas sus vertudes [santas.» Esto la niña dixo —e tornos pora su casa.

de cozes bien sovado. ¡Eya velar! Non sabedes tanto descanto. Queríe. pechavanli a duplo el pan de que dio mudado. 11 GONZALO DE BERCEO (1198-1274?) CÁNTICA ¡Eya velar. ¡Eya velar! Ca furtávoslo querrán. 10 . e la de Diago González —[en los bracos] fue a tomar [e] mesando sus cabellos —e las barbas de su faz: «¡Señero. davalis acogía: saludávala siempre. —en el vado de Cascajar.ANÓNIMO (Siglo XII) LOS SIETE INFANTES DE LARA (Fragmento) La cabeca de [don] Muño —tornóla en su lugar. so e mezquino. facíalo con derecho. quisieron acorrelli. Facíe una nemiga. havos dado mala carrera. —ca vos naciérades ante Grant bien vos quería el conde —ca vos érades su [alcalle también toviestes su seña. eya velar. ¡eya velar! EL LABRADOR AVARO Era en una tierra un omne labrador. que asechan por los pestiellos. —a vos amaba yo más. eya velar! Velat aljama de los judíos. que usava la reia más que otra lavor: más amava la tierra que non ai Criador.» Andrés e Peidro e Joan. decíela cada día: «Ave gracia plena que parist a Messía. pero que malo. era de muchas guisas orne revolvedor. ¡eya velar!. udíe sus miráculos. ganarla por vecina. en soga de diablos fue luego cativado. ¡Eya velar! Todos son ladronciellos. por quanto la levaban diablos en rapiña.» Finó el rastrapaia de tierra bien cargado. fazíela por verdat: cambiaba los mojones por ganar eredat: facíe a todas guisas tuerto e falsedat. ¡eya velar!. mas pora fer tal pasta menguábalis fariña. ¡Eya velar! Que non vos furten al Fijo de Dios. ¡Eya velar! Vuestra lengua tan palabrera. bien a Sancta María. ¡eya velar!. —para estas bodas bofordar! Fijo Diago González. rastravando por tienllas. avíe mal testimonio entre su vecindat. Doliéranse los ángeles desta alma mezquina. ¡Eya velar! Todos son omnes plegadizos.

después quel conde vino duro los poquellejo. fázenle a la morte los parientes honor: los ossos e l'alma han folganc. non mentira. Siempre la ementava a iantar e a cena: dizíeli tres palabras: "Ave gracia plena". que descobiertamente le quieran fallecer. Nomne tan adonado e de vertut atanta. esto que io vos digo: el cuerpo. disso. el que trasco esta alma consigo. ca dióles el buen conde mucho de buen consejo. tien' que ennos otros non ha caridat. de piedes e de manos con sogas bien atada. Non serien las mugieres tan desvergonzadas que por dulda del sieglo non fuessen defamadas. derramáronse todos como una neblina. 13 . que non lieven a la iglesia candelas e obradas. cojiéronse ad ahina. sedíe como oveia que iaze ensarzada: fueron e adussíeronla pora la su maiada. cuida que los otros son sen piedat: cuerno assí él es leño de malvestat. fue de Sancta María vassallo e amigo.» Luego que esti nomnc de la Sancta Reina udieron los diablos. que non digamos todos: «Salve Regina Sancta. «lo so testigo. verdat est.a maor cuando muchos parientes están arrededor. dellos por buen concejo. ANÓNIMO (Siglo XIII) LIBRO DE ALEXANDRE ALABANZA A LA PATRIA ANÓNIMO (1250-1271?) POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ (Fragmento) El omne en su tierra vive más a sabor.Si lis dizíen los ángeles de bien una razón.» Los omnes de la vida al que es estraño en cabo del fossario lo echan orellano. malas que buenas non: los malos a los bonos teníenlos en rencón. la boca por qui essíe tan sancta cantilena.» Mas el omne que es de cruda voluntad. buscará cuerno pueda a su tierra tornar: crudo es e loco quien su casa quier1 desamparar. la arma por peccados non issíe de pressón. nunca diz más nadie: «Aquí iaz fulano. ciento dizíen los otros. danle cuerno a puerco enna fossa dex mano. quien quesier' creer e ascuchar. dellos en poridad. desampararon todos a la alma mezquina. han de su compaña los parientes plazer: encara no los puede tanto avorrecer. e non fagan clamores tañer a las vegadas. non merecíe iazer en tal mal cadena. non plantará majuelo en ajeno lugar. non nos deve doler nin lengua nin garganta. 12 Auía en estas cortes muy gran pueblo sobe jo. Amigos. Vidiéronla los ángeles seer desemparada. que a los enemigos seguda e espanta. Los fijos e las fijas dulces son de veer. Levantósse un ángel.

non auía en Castiella otro tal nin mejor. cavallo sy dar ge los quería. quando es seca la rrosa que ya su sasón sale: queda el agua olorosa. sería a Dios baldón la tu maldad en peso poner con su perdón. quando fallesce al doliente. mas saliól a tres annos muy caro el mercado. auía de todo ello el rey muy grant sabor. Abeniéronse anbos. judío de Carrión. asy fincó la gente. commo el pulso. 14 Comunal-mente rrimado de glosas y moral-mente de philosophya sacado. que me f iso bien andante. Comino la debda mía que a vos muy poco monta. luego dixo al conde que los quería comprar: «Non los vendería. Ca ninguno cuydaua que tan grande mejoría. mas acor e cavallo que ge los compraría. rosada que más vale. mas quiero vos los dar. Cartas por ABC partydas y fizieron. rrey alto. 15 . fizieron su mercado. con el auer de Francia nunca sería pagado. Hombre torpe y sin seso. es el desir syguiente. mas vino-me al talante vn conorte muy cierto. que d'aquella moneda mil marcos le daría por acor e. muchos que fis syn cuenta menudos y granados. Yo estando en afruenta por miedo de pecados. sy el auer non fuesse aquel día pagado. RABÍ SEM TOB (Siglo XIV) PROVERBIOS MORALES (Fragmento) Sennor noble. siempre fues cada día al gallarín doblado. por y perdió el rey Castiella. oyd este sermón que vos dise don Santo. tenie-me por muerto. la suya perdonar.. en el reino fyncaua: nin hombre lo creya. su condado. en cabo de la carta los testigos pusieron quantos a esta merca delante estouieron. puso cuando lo diesse a día sennalado.» El rey dixo al conde que non los tomaría.. biues en merced suya: ¿comino podría vencer a su obra la tuya? Pecar es la tu manna. con la cual yo podía benir syn toda honta. sennor. mandedes los tomar. todos los juramentos allí los escriuieron. El te fiso nascer.Leuava don Ferrando vn mudado acor. otrosy vn cauallo que fuera el Almancor. De grant sabor el rey de a ellos lleuar. El rrey Alfonso fynando. vender non vos los quiero. Assaz avía al rey buen cauallo comprado. Asy quedaste vos del para mucho durar y librar lo que él cobdiciaua librar.

En cima del puerto coydé ser muerto de nieve e de frío e d' ese rrosío e de grand' elada. qual es el poder tuyo atal es la tu obra. ca en otras tierras llanas osar fallan que comer: vnos son ya capitanes. el su poder es tanto mayor que la tu yerra. ARCIPRESTE DE HITA (1283-1350?) PEDRO LÓPEZ DE AYALA (1332-1407) CÁNTICA SERRANA Cerca la Tablada. a f uelgan quando veen la tierra en rrobería de ladrones e cortones que ellos llieuan en compañía. fálleme con Aldara a la madrugada. los moros están fol[gados. Tanta ventaja quanto ay del cielo a la tierra. otros enbían a correr. la sierra passada. osar es engañado e contra Dios más yerra quien el camino llano desanpara por la syerra. 17 AQUÍ FABLA DE LA GUERRA Cobdician caualleros las guerras de cada día. 16 . A la decida di una corrida. fallé una serrana fermosa. Oluidado han a los moros las suas guerras fazer. anda tu jornada. e bien colorada. JUAN RUIZ. rroban la pobre gente e así la fazen hermar: Dios solo es aquel que esto podría emendar.» Dis: «Tú que bien corres. e todo aquesto viene por los nuestros pecados. sobre los pobres syn culpa se acostumbran mantener. logana. por leuar muy grandes sueldos e leuar la quantía. los yerros baldonar. Los cristianos han las guerras. aquí non te engorres. en todos los más rreynos ya tienen rreyes doblados. Segund el poder suyo asy en todo te sobra. Dixe yo a ella: «Homíllome bella. ca somos contra Dios en todas cosas errados.y alongar la sanna. Los que con sus bueyes solían las sus tierras labrar. todos toman ya armas e comiencan a rrobar.» Yo 1' dixe: «Frío tengo. Non pueden vsar justicia los rreyes en la su tierra ca dizen que lo non sufre el tal tiempo de guerra.

de buena valía. e diom' buena lumbre como es de costumbre de sierra nevada. de pieca labradas. ¿é si m' será dada? Pues dam' una cinta bermeja bien tinta. Non hay mercadero bueno sin dinero.» Yo 1' dixe: «De grado. fermosura. Quien dones me diere.» Díxome la moza: «Pariente. quales yo pediere. nin le do posada. e bebe e esfuerca. nin hay tan buen día. por dineros fase ornen quanto piase: cosa es probada. nin cara pagada. mas de mis dineros darvos he.» Dis': «Trota conmigo. quiero que lo oyas. Nunca de omenaje pagan hostalaje. mas soy casado aquí en Ferreros. Et dam' buena toca listada de cota. Diome pan de centeno tisnado. mas f aré f iadura para la tornada.» «Serrana sennora. Diom' queso de cabras: «Fidalgo».» Dis': «Huésped. almuerza. e paga.» Levóme consigo. tanto algo agora non tray' por ventura. et dame capatas de cuello bien altas. que eso desides. et buena camisa. mi choca el que en ella posa conmigo desposa e dam' grand soldada. Et dam' buenas sartas de estanno e fartas. caliéntate.» Díxome la heda: «Do non hay moneda non hay merchandía.e por eso vengo a vos. amada. que tengo goardada. serás mi marido e yo tu velada.» «Vos. moreno e diom' vino malo agrillo é ralo. pelleja delgada. ct dame halía. serás bien venido.» 19 . ¿por qué non pedides la cosa certera?» 18 Ella dis: «Maguera. e yo non me pago del que non da algo. quered por mesura hoy darme posada. dis': «Abras ese blago et toma un tanto de soma. avrá bien de cena. e carne salada. Con aquestas joyas. et lechiga buena. que no 1' coste nada. fecha a mi guisa con su collarada. de mal mon s' te faga fasta la tornada.

en oro muy poco grand precio et grand valor. el amor me fiso ruego que diga de sus noblesas. terrenal parayso es e grand consolación. virtud e precio. pero cualquier dellas es dulce gritador. color. porende de las mugeres la mejor es la menor. que por chicas non troco. pero más dulce canta que otra ave mayor. plaser. sosegadas. Son frías como la nieve e arden como el fuego. Como en chica rosa está mucho color. como en poco blasmo yase grand buen olor: ansí en duenna chica yase muy grand sabor. trevejo.DE LAS PROPIEDADES QUE TAS DUENNAS CHICAS HAN Quiero vos abreviar la predicación. mas las chicas e las grandes se repienden del troco. quien mucho ríe. amor. En pequenna gergenza yase grand resplandor. en casa cuerdas. et bendición. si todo amor consienta. pero más que la nués conorta et calienta. Del que mucho fabla ríen. es en la duenna chica amor et non poco: duennas hay muy grandes. yo quiero las desir luego. ansí duenna pequenna tiene mucha beldat. bien fasientes. mejor es en la prueba que en la salutación. tomar lo menos. con el amor ardientes. en la duenna pequenna yase muy gran amor: pocas palabras cumplen al buen entendedor. ansí duenna pequenna. solas. Siempre quis' muger chica más que grande nin mayor. Como robí pequenno tiene mucha bondat. De las chicas. donayre. ca poco et bien dicho afincase el corazón. . fermosura. donosas. es loco. con donneo es más dulce que azúcar nin flor. rientes. que lo habredes por [juego. Chica es la calandrina. preciada. adonada. del mal. no ha plaser del mundo que en ella non sienta. non es desaguisado del grand mal ser fuidor. et chico el ruysennor. en azúcar muy poco yase mucho dulzor. Es pequenno el grano de la buena pimienta. ct alegría. mucho al y fallárcdcs a do bien paredes mientes. 20 Son aves pequennas papagayo e orior. e noble claridad. Son frías de fuera. fermosa. la muger que es chica por eso es mejor. e de duenna pequenna et de breve rasón. plasenteras. cantador. que siempre me pagué de pequenno sermón. et lealtad. De la muger pequenna non hay comparación. desirvos he de duennas chicas. díselo el sabidor. que bien diga. bien atal es la duenna pequenna con amor. en la calle solas.

SIGLO XV .

pues sienpre de grado leal te serví. Todo el mi cuydado es en te loar.ALFONSO ALVAREZ DE VILLASANDINO (Siglos XIV-XV) CANTIGA Vysso enamorado. por la qual ventura de mi coracón non parte trystura en toda ssasón: por en tu fygura me entrystece assy. pues bivo pensoso dcsseando a ty. sy tan sólo un día te pudiesse ver. duélete de my. quel tienpo passado non posso olvidar: ffarás aguysado de mí te menbrar. Estoy cada dya triste syn plazer. 25 . La tu fermosura me puso en prisyón.

vi por la yerva pisadas de omme. muy cortés saluóme. tal vy un omme. Era en vista benigno e suave. MARQUES DE SANTILLANA (Iñigo López de Mendoza) (13984458) SERRANILLAS MICER FRANCISCO IMPERIAL (Siglos XIV-XV) DESIR A LAS SYETE VIRTUDES (Fragmento) . e del laurel corona e centura. e commo quando entre árboles asome alguno que ante los rramos mesce.. la vi tan graciosa. e comenzaba: En medio del camino. onde alegre fui me por rastro. fablando sin glosa. barva e cabello albo syn mesura. Non creo las rosas de la primavera sean tan fermosas nin de tal manera. escripto todo con oro muy fino.yo confortar m'ya con tu parescer: por el cobraría el bien que perdí. vyhuela de arco. En un verde prado de rosas e flores. Harpa. como una vaquera de la Finojosa.. e non ssé sy dormía o veíava. dugayna. vencido del sueño por tierra fragosa perdí la carrera do vi la vaquera de la Finojosa. que apenas creyera que fuesse vaquera de la Finojosa... e en color era la su vestidura ceniza o tierra que seca se cave. traya un libro de poca escriptura. 27 . 26 Moca tan fermosa non vi en la frontera. e poco a poco todo assy paresce. si antes sopiera d'aquella vaquera de la Finojosa. e por muro muy alto jazmín que todo a la redonda la cercava: el son del agua en dulcor passava. Non tanto mirara su mucha beldat. Des que bolví a man diestra el rrostro.Era cercado todo aquel jardín de aquel arroyo a guisa de cava.. guardando ganado con otros pastores. Faciendo la vía del Calatraveño a Sancta María. el qual derecho a un rrosal llevóme..

que quiere subir e se falla en el ayre. aquél es el que era de todos amado.» 28 JUAN DE MENA (1411-1456) LABERINTO (Fragmento) LORENZO DAVALOS Aquel que allí vees al cerco trauado. ofende con dichos crueles el cielo. ¿dónde es la vaquera de la Fino josa?» Bien como riendo. caballero. que cae por fuerca la triste en el suelo. que fizo en un día su fin e comienco. Garnacha traía de oro presada. A ella volví diciendol: «Locana. niega a sí mesma reparo de aquéllas e tal como muerta biuiendo se para. mostrando su rostro sobrado donayre por dos desonestas feridas llagado.porque me dexara en mi libertat. si por mí lo avedes.» Yo le dije assí: «Juro por Santana que no sois villana. que bien parecía. verdadero. después que ya vido el cuerpo en las andas sangriento tendido de aquel que criara con tanto recelo. nin lo espera aquessa vaquera de la Finojosa. con broncha dorada. ¿e sois vos villana?» «Sí soy. que mi f iizo gana la fruta temprana. con nueuos dolores su flaca salud e tantas angustias roban su virtud. en ese camino que va a Locoyuela. buscara con ira crueles querellas. aquél es el limpio mancebo Lorenco. decir: ¿qué queredes? Fablad. que ya bien entiendo lo que demandades: non es desseosa de amor. dixo: «Bien vengades. de guisa la vi. 29 . Allá en la vigüela a Mata l'Espino. fiere sus pechos con mesura poca.. Bien se mostraua ser madre en el duelo que fizo la triste. maldize las manos de quien lo matara. aquél es el Dávalos mal fortunado. Mas dixe: «Donosa (por saber quién era). besando a su hijo la su fría boca.» II Después que nací non vi tal serrana como esta mañana.. E rasga con uñas crueles su cara. maldize la guerra do se comencara.

Di. Di. Panadera soldadera. (Fragmento) Di. señor. si la fe que prometiera la guardase según fallo. Tu señor. Di. Panadera. porq' yo. Di. saca de tu medicina de la tu santa atriaquera. Panadera. mas a guisa de guerrero siempre medio salteado. q' eres minera de toda virtud diuina. pedos tan grandes tiraba.COPLAS DR LA PANADERA no comiera su cauallo en el real la cibera. GÓMEZ MANRIQUE (1412-1490) BATALLA DE AMORES Estando no descuidado del rebato venidero. saliera sin otra espera de Olmedo tan gran compaña. 30 . después bido la manera como el señor rey pasaba. Por más seguro escogiera el obispo de Sigüenca estar. Panadera. Panadera. aunque con vergüenca. Un miércoles que partiera el príncipe don Enrique a buscar algún buen pique para su espada ropera. que se oían en Talabera. Di. junto con la cobijera. Panadera. mas tan grande pabor cogiera en ber fuir labradores. quéntanos algún rebato que te aconteció en la vera. que vendes pan de barato. Di. siquiera aya más por algún rato. que del dicho disbarato a muchos quede dentera. Amarillo como cera estaua el conde de Haro buscando todo reparo por no pasar la ribera. Panadera. 31 Salido como de osera Rui Días el mayor domo tan velloso vientre y lomo como ossa colmenera. Panadera. que con mui f ermosa maña al Puerto se retrujera. que a los sus paños menores fue menester labandera.

cómo después de acordado da dolor. salí sin me detener con todo bien demudado: vi venir mi pensamiento que estaba por atalaya. que los daños venideros témelos el coracón. daremos lo no venido por pasado. si juzgamos sabiamente. se juntan las avanguardas.oí tocar atabales. dexando los ofensivas sólo por salvar mi fe. contemplando cómo se pasa la vida. Con una grand turbación de los sones tanto fieros. pues vemos lo presente cómo en un punto s'es ido y acabado. guaya. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar. sin más lo tardar. a la hora nvs secretas pasiones muy desiguales miedos me ponen mortales. que nunca vencida fue. SU PADRE Recuerde el alma dormida. pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio. que se llega. no refuir lo pudieron. que es el morir: allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir. la hora del perdimiento. tamboriles e trompetas. 32 . e las mis alas firieron según les fuera mandado. no. 33 E tocando las bastardas trompetas a pelear. porque todo ha de pasar por tal manera. muy bien armado cuanto para defender.» JORGE MANRIQUE (1440-1478) A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE. por recio que cometieron. según siento. luego. cómo se viene la muerte tan callando: cuan presto se va el placer. a grand priesa demandé las mis armas defensivas. diciéndome: «Guaya. No se engañe nadie. Y. cómo a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor. E así. avive el seso y despierte.

qu' es morada. D'ellas deshace la edad. ¿cuál se para? Las mañas y ligereza. corno podemos hacer el alma tan gloriosa angelical. Este mundo es el camino para el otro. para subirnos al cielo. a aquél sólo invoco yo de verdad. Este mundo bueno fue si bien usásemos del. y la fuerza corporal de juventud. 35 . mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. que en este mundo viviendo. d'ellas por su calidad. al tiempo que fenecemos. todo se torna graveza cuando llega al arrabal de senectud. en los más altos estrados desfallescen. es para ganar aquel que atendemos. sin pensar. que traen yerbas secretas sus sabores. INVOCACIÓN Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores. así que cuando morimos descansamos. como debemos. A aquél sólo me encomiendo. y Uegamos. según nuestra fe. no curo de sus ficciones. andamos mientras vivimos. que en este mundo traidor aun primero que muramos las perdemos. Partimos cuando nascemos. d'ellas casos desastrados que acaescen. porque.allí los ríos caudales. 34 Y aun el Hijo de Dios. en componer la cativa. ¡qué diligencia tan viva tuviéramos cada hora. la gentil frescura y tez de la cara. cuando viene la vejez. son iguales los que viven por sus manos y los ricos. Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal. el mundo no conoció su deidad. allí los otros medianos y más chicos: allegados. y tan presta. Decidme: la hermosura. la calor y la blancura. descendió a nacer acá entre nos y vivir en este suelo do murió. dexándonosla señora descompuesta! Ved de cuan poco valor son las cosas tras que andamos y corremos.

no hay lugar. Dexemos a los troyanos. que a papas y emperadores y perlados así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados. Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño. ¿quién lo duda?. no les pidamos firmeza. ¡por cuántas vías e modos se pierde su gran alteza en esta vida! Unos por poco valer. ¿qué son sino corredores. dexemos a los romanos. qué fue de tanta invención como truxeron? Las justas e los torneos. que también es olvidado como aquello. con oficios no debidos se mantienen. con casos tristes. ni sus glorias. ¡por cuan baxos y abatidos que los tienen! Otros que por no tener. y los deleites de acá son. ¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón.Pues la sangre de los godosr el linaje y la nobleza tan crecida. y la muerte es la celada en que caemos? 36 No miran a nuestro daño. que por ellos esperamos. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue d'ello. Los placeres y dulcores d'esta vida trabajada que tenemos. pues que son de una señora que se muda. eternales. llorosos. ¿fueron sino devaneos? ¿Qué fueron sino verduras délas eras? 37 . la cual no puede ser una ni ser estable ni queda en una cosa. pues se va la vida apriesa como sueño. en que nos deleitamos temporales. vengamos a lo de ayer. Que bienes son de fortuna que revuelve con su rueda presurosa. des' que vemos el engaño y queremos dar la vuelta. ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán. Estos reyes poderosos que vemos por escripruras ya pasadas. corremos a rienda suelta sin parar. y los tormentos de allá. paramentos. que sus males no los vimos. fueron sus buenas venturas trastornadas: así que no hay cosa fuerte. Los estados y riqueza que nos dexan a deshora. por eso no nos engañen. aunque oímos y leímos sus historias. bordaduras e cimeras.

¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor que le siguió! 38 Mas como fuese mortal. maestres tan prosperados como reyes.¿Qué se hicieron las damas. sus tocados. su mandar. ¡Oh juicio divinal! Cuando más ardía el fuego. las músicas acordadas que tañían? ¿Qué se hizo aquel dancar y aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro su heredero. echaste agua. Las dádivas desmedidas. tantos marqueses y condes y barones como vimos tan potentes. 39 . habiéndole sido amigo. ¿do los escondes y los pones? Y sus muy claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces. cuan poco duró con él lo que le dio. aquella prosperidad que tan alta fue subida y ensalcada. Sus infinitos tesoros. don Enrique. di. c'a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes. que en su vida sucesor se llamó. cruel. cuan contrario. sus olores? ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar. muerte. sus vestidos. cuando tú. los enriques y reales del tesoro. los jaeces y cavallos de su gente y atavíos tan sobrados. los edificios reales llenos de oro. metióle la muerte luego en su fragua. cuan cruel se le mostró. ¡qué poderes alcancaba! ¡Cuan blando. las baxillas tan fabridas. te ensañas. cuan alagüero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás cuan enemigo. sus villas y sus lugares. no cumple que d'él se hable. con tu f uerca los atierras y deshaces. ¿qué fue sino clefridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes. Pues aquel gran condestable maestre que conocimos tan privado. ¿dónde iremos a buscallos? ¿Qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente. ¿qué le fueron sino lloros? ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Pues los otros dos hermanos. sino sólo que le vimos degollado.

y a los bravos y dañosos un león! En ventura. Africano. que le dieron muy más tierra que tenía. mas hizo guerra a los moros. un Constantino en la fe. Aníbal en el saber y trabajar. amado por virtuoso de la gente. Adriano en elocuencia. Antonio Pío en clemencia. 40 en la bondad. Aquel de buenos abrigo. los muros c baluartes y barreras. o cualquier otro reparo. Julio César en vencer y batallar. la cava honda chapada. pues los vieron. ¡Qué amigo de sus amigos! ¡Qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuan benigno a los subjectos. un Archidamo: Marco Tulio en la verdad que prometía. Aurelio Aíexandre fue en disciplina y rigor de la guerra. pues el mundo todo sabe cuáles fueron. y en las lides que venció caballeros y caballos se prendieron. Después que hechos famosos hizo en esta dicha guerra que hacía. ¿qué aprovecha? Cuando tú vienes airada. Teodosio en humildad y buen talante. el maestre don Rodrigo Manrique.Las huestes innumerables. Marco Aurelio en igualdad del semblante. Camilo en el gran amor de su tierra. 41 . tanto famoso y tan valiente. ganando sus fortalezas y sus villas. Octaviano. ¿cómo se hubo? Quedando desamparado. y en este oficio ganó las rentas e los vasallos que le dieron. No dexó grandes tesoros. todo lo pasas de claro con tu flecha. sus grandes hechos y claros no cumple que los alabe. ni los quiero hacer caros. los castillos impunables. en su braco. los pendones y estandartes y banderas. en la virtud. hizo tratos tan honrosos. un Trajano: Tito en liberalidad con alegría. Pues por su honra y estado en otros tiempos pasados. con hermanos y criados se sostuvo. ni alcancé muchas riquezas ni baxillas.

y en Castilla quien siguió su partido. claro varón. mas con todo es muy mejor que la otra temporal perecedera. Pues nuestro rey natural si de las obras que obró fue servido. (HABLA LA MUERTE) Diciendo: «Buen caballero. mas por cercos c por guerras. pues vos. y por fuercas de sus manos las cobró. por méritos y ancianía bien gastada. «No se os haga tan amarga la batalla temerosa que esperáis. pues otra vida más larga de fama tan gloriosa acá dexáis. los caballeros famosos. «Y. esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. dexad el mundo engañoso y su halago. aunque esta vida de honor tampoco no es eternal ni verdadera. dígalo el de Portugal. E sus villas e sus tierras ocupadas de tiranos las halló. Por su gran habilidad. y con lloros. mas los buenos religiosos gánanlo en oraciones. esperad el galardón 43 42 .Estas sus viejas historias que con su braco pintó en juventud. Después de puesta la vida tantas veces por su ley al tablero. con otras nuevas victorias agora las renovó en senectud. alcancQ la dignidad de la gran caballería del Espada. y pues de vida y salud hiciste tan poca cuenta por la fama. con trabajos y aflicciones contra moros. después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta. ni con vida deleitable en que moran los pecados infernales. después de tan bien servida la corona de su rey verdadero. «El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales. en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar a su puerta. muestre su esfuerco famoso vuestro coracón de acero en este trago. tanta sangre derramas tes de paganos.

que esta otra vida tercera ganaréis. cercado de su mujer. nos dexó harto consuelo su memoria. de hijos y de hermanos y criados. pura. que muero! Sácame desta cadena. partid con buena esperanza. 45 . JUAN DEL ENCINA (1469-1529) VILLANCICO ORACIÓN Tú que por nuestra maldad tomaste forma servil y baso nombre. que me muero! Apresura tu venida. que la fe no está perdida.que en este mundo ganastes por las manos: y con esta confianza y con la fe tan entera que tenéis. que recibo muy gran pena. me perdona. y consiento en mi morir con voluntad placentera. clara. pues tu tardar me condena: Carcelero. tú que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona. 44 No te tardes. no por mis merecimientos.» Así con tal entender. ¡no te tardes. por que no pierda la vida. que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera es locura. todos sentidos humanos conservados. Carcelero. Carcelero. ¡no te tardes. y aunque la vida murió. que mi voluntad está conforme con la divina para todo.» CABO (RESPONDE EL MAESTRE) «No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina por tal modo. que me muero. tú que a tu divinidad juntaste cosa tan vil como el hombre. mas por tu sola clemencia. dio el alma a quien se la dio (el cual la ponga en el cielo y en su gloria).

¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas. CANCIONERO Dentro. que niña malpenadica so. no. y atendedme. que me muero! La primer vez que me viste sin lo sentir me venciste: suéltame. ay. niña dalgo. que me muero! los tus ansarinos llevólos el río. ¡no te tardes. y atendedme. hame lastimado. matarme han. prendióme el merino. ¡no te tardes. Dejadme con mi placer. ¡He! Rodrigo Martínez. que me muero! La llave para soltarme ha de ser galardonarme. moriré. niña. pues me prendiste Carcelero. Prendióme el merino traerme mal herido. ¡ahé! Pensando que eran vacas silbábalas: ¡He! III Por vos mal me viene. y atendedme. Dentro del rosal matarme han. prometiendo no olvidarme. Por vos. que niña namoradica so. Por vos.¡no te tardes. niña. que non hay quien de mi pena se duela! 47 . Prendióme el jurado. con mi placer y alegría. Carcelero. atan garrido. las rosas coger. Yo m'iba mi madre. IV No quiero ser monja. II Rodrigo Martínez a los ánsares. Dentro. hallé mis amores dentro en el vergel. niña. niña. y atendedme. dejadme con mi porfía. que non era. 46 V ¡Ay. en el vergel. mas. niña virgo. prendióme el jurado. y atendedme. niña. en el rosal.

aquí. doscientos iréis conmigo. —Aquesas burlas. los ciento por los caminos. prometísteme a mi padre. sobrino. con una lanza y adarga — de entre ellos os fue a sacar. que a todos ponen espanto: «Villanos mátente. que vaya luego a las cortes — para con él negociar. por sus jornadas contadas — a la corte fue a llegar. que non fidalgos. capas traigan aguaderas. Yo te do el Carpió. — peor se la he de tornar. lo que hombre te dice en burla — de veras vas a tomar. allí le pidió la mano. mentides. — mas no se la quiso dar. 48 que os mataron el caballo. como aquesto vido. Acordársevos debiera — de aquella del Encinal. que nunca yo fui traidor. El castillo está por mí. Bernardo. buen rey. Revolviendo el manto al brazo — la espada fuera a sacar. — que atrevido se me ha. — que no decides [verdad. buen rey. que non zapatos con lazos. que hoy era venido el día — que honra habedes de [ganar! El rey. con solamente los veinte — a hablar con el rey se va. mal seas venido. dite yo el Carpió en tenencia — tú tómaslo en heredad. Las juras eran tan recias. Todos le estaban mirando. — para con el rey hablar. — y aun a vos querían matar. — ni en mi linaje lo hay. —¡Aquí. — nadie me lo puede dar. — traidor hijo de otro tal. abarcas traigan calzadas. treinta deja a la escalera — para el subir y el bajar. cuando gentes enemigas — allí os trataron tan mal. — mal recelado se ha. El Carpió entonces me distes — por juro y por heredad. — no las puedes olvidar. —Mentides. — procuróle de amansar: —Malas mañas has. Bernardo como traidor — el suyo vos fuera a dar. — nadie se le osa llegar. villanos. A la entrada de una sala — con él se vino a topar. — los suyos mandó juntar: —Cuatrocientos sois. Bernardo. — no son burlas de burlar. nunca fuisteis repartidos. el rey. de las Asturias de Oviedo que non sean castellanos. Con esto luego se parte — y comienza a caminar. mis caballeros. — que a nadie dejéis pasar. Alfonso. como es discreto. — ya los que con vos [están.ROMANCERO ROMANCES HISTÓRICOS I DE BERNARDO DEL CARPIÓ Las cartas y mensajeros — del rey a Bernardo van. con los ciento que le quedan — se va al palacio real: cincuenta deja a la puerta — que a nadie dejen pasar. — los que comedes mi [pan. —Prendedlo. —Bernardo. los mis doscientos. las cartas echó en el fuego. — por juro y por heredad. — los que coméis el mi [pan. —Dios vos mantenga. — no me guardastes verdad. 49 . II LA JURA DE SANTA GADEA En Santa Gadea de Burgos do juran los fijosdalgo allí le toma la jura el Cid al rey castellano. — agora os repartirán: en el Carpió quedan ciento — para el castillo guardar. De los doscientos que lleva — los ciento mandó quedar para que tengan segura — la puerta de la ciudad. quien quitármelo quisiere — yo se lo sabré vedar. si mala me la dijere. sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo. los míos.

mátente por las aradas. Granada.» Allí respondiera el moro. castillo de gran valía. el otro Torres Bermejas. Desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales al rey del Andalucía. ni frisado. non de holanda. rey don Juan.» «Yo te agradezco. rey.» «Casada soy. señor. El otro es Generalife. la luna estaba crecida: moro que en tal signo nact no debe decir mentira. siendo yo niño y muchacho. sáquente el corazón vivo por el derecho costado. no por villas ni poblados.» ROMANCES FRONTERIZOS ABEMAMAR «¡Abcnámar. vayan cabalgando en burras. y la otra la Mezquita: los otros los Alíxares. labrados a maravilla. que era grande villanía: por tanto. pregunta. mi madre me lo decía: que mentira no dijese. contigo me casaría. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era. non de cuero fogueados. no con puñales dorados.» 51 . y el día que no los labra. el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería. porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día. moro de la morería. que la verdad te diría. Abenámar. que no viuda. ni labrados. aquesa tu cortesía. bien oiréis lo que decía: 50 «No te la diré. casada soy. si non dijeres verdad de lo que te es preguntado: si tú fuiste o consentiste en la muerte de tu hermano. bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras. el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma. otras tantas se perdía. non en muías y caballos. Abenámar.» Allí hablara el rey don Juan. mátente con aguijadas. con cuchillos cachicuernos.no de contray. no con lanzas ni con dardos. las riendas traigan de cuerda. daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla. con camisones de estopa. aunque me cueste la vida. señor. huerta que par no tenía.

Cartas le fueron venidas que su Alhama era ganada. 53 . trescientas damas con ella para bien la acompañar. «¡Ay de mi Alhama!» Allí fabló un moro viejo. bien se te empleara. una pena muy doblada: que te pierdas tú y el reino. una nueva desdichada: que cristianos de braveza ya nos han ganado Alhama. porque ío oigan sus moros. de esta manera fablara: «¿Para qué nos llamas. buen rey.» «¡Ay de mi Alhama!» 52 Allí fabló un alfaquí de barba crecida y cana: «Bien se te emplea. si no era doña Alda. amigos. Por eso mereces. las ciento tejen cendal. desde la puerta de Elvira hasta la de Vivarrambla. rey. subido se había al Alhambra. la esposa de don Roldan. Al son de los instrumentos doña Alda dormido se ha. Las ciento hilaban oro. todas visten un vestido. sus añafiles de plata. «¡Ay de mi Alhama!» Los moros que el son oyeron que al sangriento Marte llama. que era la mayoral. buen rey. Mataste los Bencerrajes. «¡Ay de mi Alhama!» Como en el Alhambra estuvo al mismo punto mandaba que se toquen sus trompetas. «¡ Ay de mi Alhama!» Y que las cajas de guerra apriesa toquen al arma. todas calzan un calzar. para qué es esta llamada?» «Para que sepáis. todas comen a una mesa.» «¡Ay de mi Alhama!» ROMANCES CAROLINGIOS DOÑA ALDA En París está doña Alda. y en un caballo cabalga. por el Zacatín arriba. ensoñado había un sueño. todas comían de un pan. «¡Ay de mi Alhama!» Las cartas echó en el fuego y al mensajero matara. «¡ Ay de mi Alhama!» Apeóse de una muía. los de la Vega y Granada.¡AY DE MI ALHAMA! Paseábase el rey moro por la ciudad de Granada. rey. un sueño de gran pesar. uno a uno y dos a dos juntado se ha gran compaña. y que se acabe Granada. las ciento instrumento tañen para doña Alda holgar. que eran la flor de Granada: cogiste los tornadizos de Córdoba la nombrada.

con las uñas lo despluma. con el pico lo deshaz. con la cual ha de casar. señor. bien te lo entiendo pagar. siete. era de mi padre. señora mía. señora. dormüda. y enviólo para vos.» «Esas palabras. señora.» Otro día de mañana cartas de lejos le traen: tintas venían de fuera de dentro escritas con sangre que su Roldan era muerto en la caza de Roncesvalles. bien oiréis lo que dirán: «¿Qué es aquesto. donde os han de velar. lanzada de moro izquierdo le traspase el corazón. un azor vide volar. bien oiréis lo que dirá: «Aquese sueño.» «Si a caza es ido. tras del viene una aguililla que lo ahinca muy mal. caígale mi maldición: rabia le mate los perros. y aquel monte es la iglesia. doncellas. Allí hablaron sus doncellas. desarmado y sin pavor. que me dejáis a mí sola y a los montes os vais vos.» «Si así es. Cuando tal oyó doña Alda muerta en el suelo se cae. que no me desarmo. más que no el rayo del sol. y aguilillas el falcón. que de España viene ya. que el conde es ido a la caza. hija de padre traidor?» «Señor.Recordó despavorida y con un pavor muy grand los gritos daba tan grandes.» Ellos en aquesto estando. a los montes de León.» «¿Cuyas son aquellas armas que están en el corredor?» 55 . no!» «Dormílda. su marido que llegó: «¿Qué hacéis la Blanca-Niña. mi señora? ¿Quién es el que os hizo mal?» «Un sueño soñé. el águila sedes vos. la niña. 54 ROMANCES NOVELESCOS BLANCA-NIÑA «Blanca sois. mi camarera. ¡Quién la durmiese esta noche desarmado y sin temor. El azor con grande cuita metióse so mi brial. bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo. mala vida paso» pasóla con gran dolor. que se oían en la ciudad.» Allí habló su camarera. que siete años había. no eran sino traición: ¿cuyo es aquel caballo que allá bajo relinchó?» «Señor. que me ha dado gran pesar: que me veía^ en un monte en un desierto lugar: y do so los montes altos. el águila con gran ira de allí lo iba a sacar.

mi señora. conde. hija soy yo de un malato y de una malatía. como discreta. tomadla.«Señor.» EL PRISIONERO Que por mayo era por mayo. Vio venir a un caballero que a París lleva la guía. sino por una avecilla que me cantaba al albor. cuando los enamorados van a servir al amor. que aquesta muerte. cuando hace la calor. íbase para París. cuando los trigos encañan y están los campos en flor. La niña desque lo vido de esta suerte le decía: «Si te place. dijo. que una cosa se me olvida. sino yo. La niña desque lo oyera di jóle con osadía: «Tate.» Apeóse del caballo por hacelle cortesía. triste. déle Dios mal galardón. caballero. puso a la niña en las ancas y él subiérase en la silla. no hagáis tal villanía. DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA De Francia partió la niña.» Con temor el caballero palabra no respondía. vida mía?» «Ríomc del caballero y de su gran cobardía. dijo: «Yo no volvería. tate. caballero. Matómcla un ballestero. 56 Errado lleva el camino. pláceme. buen conde. eran de mi hermano y hoy os las envió. matadme con ella vos. que vivo en esta prisión. dijo.» «¿Cuya es aquella lanza. errada lleva la vía: arrimárase a un roble por esperar compañía. ni cuándo las noches son. que ni sé cuando es de día.» «Pláceme. do padre y madre tenía. el hombre que a mí llegase malato se tornaría. bien os la merezco yo. mi señora? ¿De qué os reís. ¡tener la niña en el campo y catarle cortesía!» Con vergüenza el caballero estas palabras decía: «Vuelta. que tiene tal resplandor?» «Tomadla.» La niña. A la entrada de París la niña se sonreía. mi vida. En el medio del camino de amores la requería. cuitado. llévesme en tu compañía. señora. de Francia la bien guarnida. 57 . vuelta. «¿De qué os reís. cuando canta la calandria y responde el ruiseñor.

enviásteme una carta con un vuestro servidor. cuando vos tuve en mis brazos. ¡Déjame. que no sabía de amor. las palabras que le dice llenas son de traición. «Si tú quisieses. malo. no vos puedo yo haber. que ni poso en ramo verde ni en prado que tenga flor. y agora que os serviría. amigo. yo sería tu servidor. amigo. no. traidor. rosa fresca. allá en tierras de León.» ROMANCES LÍRICOS DE LA ROSA FRESCA FONTEFRIDA Fonte-frida. ni menos consolación.» «Vete de ahí.» «Quien vos lo dijo. en mi cuerpo tocaría. aunque volviese. fonte-frida y con amor. no vos dijo verdad. no!» Rosa fresca. sino cuando era pequeño. no. que no quiero haber marido. falso. malo. triste enemigo. que si el agua hallo clara. ni casar contigo. ruin. que mía no. hija soy del rey de Francia y Ja reina Constantina. enemigo. no vos supe servir.ni persona. que tenéis mujer hermosa y hijos como una flor. turbia la bebía yo. do todas las avecicas van tomar consolación. tan garrida y con amor.» 59 . que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León. señora. falso engañador. señora. vuestra fue. el hombre que a mí llegase muy caro le costaría. no. que no quiero ser tu amiga. «Vuestra fue la culpa. que está viuda y con dolor. Por allí fuera a pasar el traidor de ruiseñor. y en lugar de recaudar él dijera otra razón: que érades casado. no. fonte-frida. porque hijos no haya. si no es la tortolica. no quiero placer con ellos.

EL CONDE ARNALDOS ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su falcón cebar vio venir una galera que a tierra quiere llegar. Marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma. Las velas traía de seda. la jarcia de oro torzal. los peces que andan nel hondo arriba los face andar. tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo esa canción. bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida. los vientos face amainar. tablas.» Respondióle el marinero.» S I G L O DE ORO (Siglo XVI) . Allí fabló el conde Arnaldos. sino a quien conmigo va. áncoras tiene de plata. dígasme ora ese cantar. de fino coral. marinero. las aves que andan volando nel mástil las faz posar.

MI MADRE Del rosal vengo. A riberas de aquel vado viera estar rosal granado: vengo del rósale. no! Más quiero vivir segura nesta sierra a mi soltura 63 . mi madre. mi madre. Viera estar rosal florido. vengo del rosal.GIL VICENTE (1470-1539) DEL ROSAL VENGO. Del rosal vengo. vengo del rósale. A riberas de aquel río viera estar rosal florido: vengo del rósale. CANCIÓN ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. cogí rosas con sospiro: vengo del rósale.

cada pie con dos corcovas. el caballero que las armas vestías. 64 . tan escuro. con muchos pies arrastrando. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero marido. y el estilo. Dijo Amor: «¿Dónde se aprende este metro tan prolijo. yo no alcanzo cuál engaño te hizo para tu daño. o quizá mal empleada la gracia que Dios me dio. enojosas y pesadas. trovadas al tiempo viejo. no le basta. no seré casada por no ver vida cansada. Dios perdone a Castillejo. si la nave o la vela o la estrella es tan bella.» «Ved si la invención es basta. 65 CANTIGA ¡Muy graciosa es la doncella! ¡Cómo es bella y hermosa! Digas tú. pues Garcilaso y Boscán. las plumas puestas por asta. entró un amador cantando. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. con locura y desvarío. no! No será ni es nacido tal para ser mi marido. que las orejas ofende? "Algarabía de allende": el sujeto frío y duro. Digas tú. a lo toscano imitadas. Digas tú. cada uno es un Roldan y. si el caballo o las armas o la guerra es tan bella. por sabia que sea.que no estar en ventura si casaré bien o no. con todo. ¡Dicen que me case yo! ¡No quiero casarme. y pues que tengo sabido que la flor yo me la so. el marinero que en las naves vivías. no! Madre. no! CRISTÓBAL DE CASTILLEJO (1490-1550?) VISITA DE AMOR Unas coplas muy cansadas. el pastoicico que el ganadico guardas. y de peso doce arrobas. que bien habló de estas trovas. si es requiebro o es conjuro. si el ganado o los valles o la sierra es tan bella. que la dama en quien se emplea duda.

madrigales y canciones de diferentes renglones de tercia y octava rima y otras lindas invenciones.» se pierden. ni yo. ni vos. romances y cosa tal. cantan otras forasteras nuevas a nuestros oídos: sonetos de grande estima. Juan de Mena. El juicio de lo cual yo lo dejo a quien más sabe. y pies quebrados y chicos y todo nuestro caudal. por infieles los acusa y de aleves los condena. pero juzgar nadie mal de su patria natural en gentileza no cabe. SÁTIRA Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos Pues la Santa Inquisición suele ser tan diligente en castigar con razón cualquier seta y opinión levantada nuevamente.» «Con dueñas y con doncellas. pues por ley particular se tornan a bautizar y se llaman petrarquistas. sintiendo desto gran pena. y aquella cristiana musa del famoso Juan de Mena. Han renegado la fe de las trovas castellanas. contra todos se mostraban y claramente burlaban de las coplas españolas. como aquella de Lutero en las partes de Alemana. canciones y villancicos. dijo Venus. contentamiento mostró. 67 . caso que estaban sin favor y tan a solas.meter en mi señorío moneda de reino extraño. ni ella? Sentencio al que tal hiciere que la dama por quien muere lo tenga por cascabel. diciendo que son más ricas y galanas. y tras de las italianas 66 Mas ellos. como oyó la nueva copla pulida. y que haga burla del y de cuanto le escribiere. arte mayor y real. resucítese Lucero a corregir en España una muy nueva y extraña. Y en lugar de estas maneras de vocablos ya sabidos en nuestras trovas caseras. Bien se pueden castigar a cuenta de anabaptistas. ¿qué pretende quien las dice sus querellas en lenguaje que no entiende él.

pues yo mismo las usé. por la cual yo vivo: enmienda fue de cuanto aquí se yerra. pudiendo. la razón me fuerza. en fin. cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía. llevadme junto al mal que me dejastes. si ella quisiere. que a mayor mal pudiera haber llegado. ¿qué hará sino hacello? ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. 68 . Yo acabaré. GARCILASO DE LA VEGA (1503-1536) SONETOS Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por do me ha traído. fue declarar lo natural más vivo. que no es tanto de mi parte. y fue juntar el cielo con la tierra. dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas. levántase un espanto tal. Por otra parte. si se esfuerza. esfuerzo alguna vez y otras me espanto. y dijo: —Según la prueba. hallo. fue de virtud hacer perfecta historia. Si no. sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque descastes verme morir entre memorias tristes. la gana de escribir refuerza. sé que me acabo y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. Mas cuando del camino esto olvidado a tanto mal no sé por do he venido. al comenzar. Del mundo bien. que es peor del seso. de nuestros tiempos gloria fue nacer ésta. que pues mi voluntad puede matarme. y estoime así entre tanto. ¿Quién rae dijera.caso que se sonrió como de cosa sabida. yo hablo y callo. y aun sabrá querello. que me habíades de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes. la suya. 69 JUAN BOSCAN (1493-1542) SONETO Mueve el querer las alas con gran fuerza tras el loor de aquella que yo canto. que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme. once sílabas por pie no hallo causa por qué se tenga por cosa nueva. según por do anduve perdido.

los amores.Si para refrenar este deseo loco. él. vano. no sólo mía. temeroso. he de cantar. rayaba de los montes el altura el sol. faltando a ti. por donde una agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado. que lo poseo. en la verdura. y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas. cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas. y guarecer de un mal tan peligroso. que ganaste obrando un nombre en todo el mundo. luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma de tus virtudes y famosas obras: antes que me consuma. que en vano su morir van dilatando: espera. arrimada a tus loores: y en cuanto esto se canta. Tú. imposible. mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria: el árbol de victoria que ciñe estrechamente tu gloriosa frente dé lugar a la hiedra que se planta debaxo de tu sombra. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día. que se debe a tu fama y a tu gloria. marqués de Villaf ranea. escucha tú el cantar de mis pastores. Saliendo de las ondas encendido. agora de cuidados enojosos y de negocios libre. representando en tierra al fiero Marte. no me aprovecha verme cual me veo. y un grado sin segundo. armado. cuando Salicio. recostado al pie de una alta haya. virrey de Ñapóles SALICIO Y NEMOROSO El dulce lamentar de dos pastores Salicio juntamente y Nemoroso. de pacer olvidadas. o muy aventurado o muy medroso en tanta confusión. se quexaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía. el monte fatigando el ardiente jinete. por ventura andes a caza. agora vuelto a la otra parte. que en tornando a ser restituido al ocio ya perdido. que a todo el mundo sobras. agora estés atento. ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquél que con alas derretidas. con canto acordado al rumor que sonaba del agua que pasaba. 71 . tras los ciervos temerosos. 70 resplandeciente. solo y dado al ínclito gobierno del estado albano. que es deuda general. apenas en el agua resfriado? ÉGLOGA PRIMERA A don Pedro de Toledo. escuchando. y se levanta poco a poco. sus quexas imitando. cayendo fama y nombre al mar ha dado. que apresura el curso. que es darme a entender yo lo que no creo. que nunca oso fiar el mal de mí.

de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste. corriendo. y aun la vida temo. Salid sin duelo. ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe. lágrimas. lágrimas. al viento el amor y la fe que ser guardada eternamente sólo a mí debiera? ¡Oh Dios! ¿Por qué siquiera. corriendo. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado. por ti la verde yerba. más dura que mármol a mis quexas y al encendido fuego en que me quemo. desta vida ya olvidada. reputándolo yo por desvarío. le decía: SALICIO ¡Oh.y así. ¿do la pusiste? ¿Cuál es el cuello que. ¡Cuántas veces durmiendo en la floresta. el fresco viento. Salid sin duelo. va de nuevo al oficio. vi mi mal entre sueños. el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva. desconocida. lágrimas. no pudiendo della salir un hora? Salid. que no hay. más helada que nieve. ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo. ¿Y tú. sin duelo. por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me aguardaba. sin ti. 72 pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo. de ti desamparado. por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba. pues tú me dexas. ardiendo yo con la calor estiva. cuánto me engañaba! ¡Ay. lágrimas. dexas llevar. el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. cuál por el aire claro va volando. ¿en cuya oreja suena? Tus claros ojos. cuál con el sol presente. El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles. por pasar allí la siesta. corriendo. Siempre está en llanto esta ánima mezquina cuando la sombra el mundo va cubriendo o la luz se avecina. Tu dulce habla. cuan diferente era y cuan de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja. el vivir para qué sea. despertando las aves y animales y la gente. sin mostrar un pequeño sentimiento de que por ti Salicio triste muera. Galatea! Estoy muriendo. razonando con ella. ¡Ay. Salid sin duelo. no recibe del cielo algún castigo? Si en pago del amor yo estoy muriendo. a beber en el Tajo mi ganado y después de llegado sin saber de cuál arte. ¿De un alma te desdeñas ser señora. lágrimas. corriendo. y de mí mismo yo me corro agora. cuál por el verde valle o alta cumbre paciendo va segura y libremente. donde siempre moraste. temóla con razón. y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina. corriendo. 73 . repitiendo la desventura mía. Por ti el silencio de la selva umbrosa. como presente. como en cadena. desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba.

lágrimas. no dexes el lugar que tanto amaste. viendo mi amada hiedra de mí arrancada. que el más seguro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. en otro muro asida. que siempre sonará de gente en gente. bien mirado.aunque fuese de piedra. Tú sola contra mí te endureciste. corriendo. yo te vi agradada. siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mí. corriendo. Las fieras que reclinan su cuerpo fatigado dejan el sosegado sueño por escuchar mi llanto triste. tanto. notable causa diste y ejemplo a todos cuantos cubre el ciclo. cuando cantan. y mi morir cantando me adivinan. ves aquí una espesura. siempre fuera tenido de ti en precio. y no viera de ti ese apartamiento. cuitado. Salid sin duelo. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca. La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido: que mayor diferencia comprehendo de ti al que has escogido. si por sólo esto te detienes. ¿qué tendrá por cierto? ¿O qué de hoy más no temerá el amante. ¿Qué no se esperará de aquí adelante. 74 tan disforme ni feo. Y de hacer juntar lo diferente. lágrimas. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? Si no tuvieras condición terrible. lágrimas. corriendo. corriendo. y mi parra en otro olmo entretejida. lágrimas. que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. y cierto no trocara mi figura con ése que de mí se está riendo: ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo. 75 . Salid fuera sin duelo. en mi majada la manteca y el queso está sobrado. que aún agora me veo en esta agua que corre clara y pura. Salid sin duelo. que bien podrás venir de mí segura. Mas ya que a socorrerme aquí no vienes. pues. lágrimas. y dexaré el lugar do me dexaste. dando a quien diste el corazón malvado. si derritiendo me estoy en llanto eterno! Salid sin duelo. las aves que me escuchan. y el gobierno del abrigado Extremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener. los ojos aun siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. quitándolo de mí con tal mudanza. corriendo. los árboles parece que se inclinan. pues. ven. Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo. por difícil que sea y por incierto? ¿O qué discordia no será juntada? Y juntamente. de mi cantar. corriendo. que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan.. Ves aquí un prado lleno de verdura. salid sin duelo. No soy. Materia diste al mundo de esperanza de alcanzar lo imposible y no pensado.. Salid sin duelo. lágrimas. con diferente voz se condolecen. fuiste.

puras. con la pesada voz retumba y suena. Piérides. que siento enflaquecer mi débil canto. 77 . Quizás aquí hallarás. pues no la ha quebrantado tu partida. torciendo el paso por su verde seno. desierta y dura tierra. a Elisa vi a mi lado. vano y presuroso! Acuerdóme durmiendo aquí algún hora que. antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Mas convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida. no es mucho que lugar también le quede. pues yo me alexo. que de puro contento con vuestra soledad me recreaba. ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa. que pues el bien le dexo.ves aquí una agua clara. solo. yo me vi tan ajeno del grave mal que siento. y en este mismo valle. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada. donde agora 76 me entristezco y me canso. llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro como a menor tesoro. o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. y sospirando en el postrero acento. que es más que el hierro fuerte. ¿adonde están? ¿Adonde el blanco pecho? ¿Do la columna que al dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra. y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa. ¿Quién me dixera. vida mía. donde con dulce sueño reposaba. árboles que os estáis mirando en ellas. La blanda Filomena. que a sempiterno llanto y a triste soledad me ha condenado. soltó de llanto una profunda vena. Aquí dio fin a su cantar Salicio. NEMOROSO Corrientes aguas. casi como dolida y a compasión movida. a quien de ti con lágrimas me quexo. verde prado de fresca sombra lleno. en otro tiempo cara. Lo que cantó tras esto Nemeroso decidlo vos. Elisa. dulcemente responde al son lloroso. aves que aquí sembráis vuestras querellas. cristalinas. al que todo mi bien quitarme puede. ¡Oh bien caduco. ¿Do están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí como colgada mi ánima por doquier que se volvían? ¿Do está la blanca mano delicada. hiedra que por los árboles caminas. que tanto no puedo yo ni oso. desamparado. despertando. cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores que había de ver con largo apartamiento venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto. en la fría. Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio. en el reposo estuve ya contento y descansado. por desventura mía.

y de un dolor tamaño enternecerme siento. muerte arrebatada! Por ti me estoy quexando al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura. de do viene el temor que nos espanta. la mala yerba al trigo ahoga. Sin que de allí se partan. y yo hago con mis ojos crecer. rústica diosa. Una parte guardé de tus cabellos. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. ¿dónde estabas? 79 . con suspiros calientes. produce agora en cambio estos abrojos. escura. que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar. y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre. y aquella voz divina.Después que nos dexaste. hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa. y así me quexo en vano de la dureza de la muerte airada. y de consuno casi los paso y cuento uno a uno. en que he quedado de sombra y de temor atormentado. Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa. el fruto miserable. más que la llama ardientes. que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mis enojos. Elisa. ni acude el campo al labrador con mano llena. y tú. 78 desta manera suelto yo la rienda a mi dolor. entre las hojas escondido. Verte presente agora me parece en aquel duro trance de Lucina. y a su canto el aire suena. y nace en lugar suyo la infelice avena. por la dulce garganta despide. llorando. que nunca de mi seno se me apartan: deseó jólos. juntándolos. del duro labrador. Cual suele el ruiseñor con triste canto quexarse. demandabas en aquel paso ayuda. No hay bien que en mal no se convierta y mude. si ya del todo primero no me quitan el sentido. que aquél era su nido y su morada. trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas. y aquel dolor que siente. la tierra. ¡Ay. que agora es muda. me parece que oigo que a la cruda. con diferencia tanta. y de allí me llevó mi dulce prenda. y en cayendo su rayo se levanta la negra oscuridad que el mundo cubre. que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos entretanto que del amado ramo estaba ausente. y la callada noche no refrena su lamentable oficio y sus querellas. No me podrán quitar el dolorido sentir. Ella en mi corazón metió la mano. inexorable diosa. tal es la tenebrosa noche de tu partir. nunca pace en hartura el ganado ya. Como al partir el sol la sombra crece. los enjugo del llanto. hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. ya de rigor de espinas intratable. envueltos en un blanco paño. con un cordón los ato.

¿Ibate tanto en perseguir las fieras? ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crudeza que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágrimas no dieras para no ver hecha tierra tal belleza, o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los montes y ofreciendo a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dexas morir mi bien ante mis ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa el cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda contigo mano a mano busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse y siempre pueda verte, ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, si mirando las nubes coloradas, al transmontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día. La sombra se veía venir corriendo apriesa ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, se fueron recogiendo paso a paso.
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A LA FLOR DE GNIDO

Si de mi baxa lira tanto pudiese el son, que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento; y en ásperas montañas con el suave canto enterneciese las fieras alimañas, los árboles moviese, y al son confusamente los traxese; no pienses que cantado sería de mí, hermosa flor de Gnido, el fiero Marte airado, a muerte convertido, de polvo y sangre, y de sudor teñido; ni aquellos capitanes en las sublimes ruedas colocados, por quien los alemanes el fiero cuello atados, y los franceses van domesticados. Mas solamente aquella fuerza de tu beldad sería cantada, y alguna vez con ella también sería notada el aspereza de que estás armada; y cómo por ti sola, y por tu gran valor y fermosura, convertido en viola, llora su desventura el miserable amante en tu figura. Hablo de aquel cautivo, de quien tener se debe más cuidado, que está muriendo vivo, al remo condenado, en la concha de Venus amarrado. Por ti, como solía, del áspero caballo no corrige la furia y gallardía, 81

ni con freno le rige, ni con vivas espuelas ya le aflige. Por ti, con diestra mano, no revuelve la espada presurosa, y en el dudoso llano huye la polvorosa palestra como sierpe ponzoñosa. Por ti, su blanda musa, en lugar de la cítara sonante, tristes querellas usa, que con llanto abundante hacen bañar el rostro del amante. Por ti, el mayor amigo le es importuno, grave y enojoso; yo puedo ser testigo que ya del peligroso naufragio fui su puerto y su reposo. Y agora en tal manera vence el dolor a la razón perdida, que ponzoñosa fiera nunca fue aborrecida tanto como yo del, ni tan temida. No fuiste tú engendrada ni producida de la dura tierra; no debe ser notada que ingratamente yerra quien todo el otro error de sí destierra. Hágate temerosa el caso de Anaxárate, y cobarde, que de ser desdeñosa se arrepintió muy tarde; y así, su alma con su mármol arde. Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido, cuando abaxo mirando el cuerpo muerto vido del miserable amante, allí tendido. Y al cuello el lazo atado con que desenlazó de la cadena el corazón cuitado, que con su breve pena compró la plena punición ajena.
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Sintió allí convertirse en piedad amorosa el aspereza. ¡Oh tardo arrepentirse! ¡Oh última terneza! ¿Cómo te sucedió mayor dureza? Los ojos se enclavaron en el tendido cuerpo que allí vieron; los huesos se tornaron más duros y crecieron, y en sí toda la carne convirtieron; las entrañas heladas tornaron poco a poco en piedra dura; por las venas cuitadas la sangre su figura iba desconociendo y su natura; hasta que finalmente en duro mármol vuelta y transformada, hizo de sí la gente no tan maravillada cuanto de aquella ingratitud vengada. No quieras tú, señora, de Némesis airada las saetas probar, por Dios, agora; baste que tus perfetas obras y fermosura a los poetas den inmortal materia, sin que también en verso lamentable celebren la miseria de algún caso notable que por ti pase triste y miserable.

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SANTA TERESA DE JESÚS
(1515-1582)
VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SI TENIA

Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero
GLOSA

Aquesta divina unión del amor con que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo y libre mi corazón; mas causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga do no se goza el Señor! Y si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga más pesada que el acero, que muero porque no muero.
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Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo, el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza no te tardes que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero. Aquella vida de arriba es la vida verdadera; hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte no seas esquiva; vivo muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a El gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a El solo es el que quiero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero.

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FRAY LUIS DE LEÓN (1533-1594) VIDA RETIRADA ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la faina canta con voz, su nombre, pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! Roto casi el navio a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero.
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Despiértenme las aves con su cantar suave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida entena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí, una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada,
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A la sombra tendido. por quien al bien divino despiertan los sentidos. a quien amo sobre todo tesoro. Salinas. torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen primero esclarecida. de yedra y lauro eterno coronado. gloria del apolíneo sacro coro. tendido yo a la sombra esté cantando. puesto el atento oído al son dulce acordado del plectro sabiamente meneado. amigos. y la baxiJla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada. cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. que ningún accidente extraño o peregrino oye o siente. la belleza caduca engañadora. A FRANCISCO SALINAS El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada. y oye allí otro modo de no perecedera música. Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera. el oro desconoce que el vulgo ciego adora. Ve cómo el gran maestro a aquesta inmensa cítara aplicado. que todo lo demás es triste lloro. Salinas. Y como está compuesta de números concordes. luego envía consonante respuesta. y entrambos a porfía mezclan una dulcísima armonía.me baste. Y mientras miserablemente se están los otros abrasando en sed insaciable del no durable mando. contemplar la verdad pura sin velo? 89 . ¡Oh! Suene de contino. vuestro son en mis oídos. A FELIPE RUIZ ¿Cuándo será que pueda libre de esta prisión volar al cielo. y finalmente en el así se anega. con movimiento diestro produce el son sagrado con que este eterno templo es sustentado. que es de todas la primera. y en la rueda que huye más del suelo. Aquí el alma navega por un mar de dulzura. A cuyo son divino mi alma. quedando a lo demás adormecidos. en suerte y pensamientos se mejora. que en olvido está sumida. ¡Oh desmayo dichoso! ¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido! ¡ Durase en tu reposo sin ser restituido jamás a aqueste baxo y vil sentido! A este bien os llamo. Y como se conoce. Felipe.

Entonces veré cómo el divino poder echó el cimiento tan a nivel y plomo. las lindes y señales con que a la mar airada la Providencia tiene aprisionada. por qué en las noches largas se detiene. humíllase la gente. treme la tierra.Allí a mi vida junto en luz resplandeciente convertido. y entre las nubes mueve su carro Dios ligero y reluciente. La lluvia baña el techo. De dó manan las fuentes. y quién las enciende con hermosas y eficaces centellas. por qué están las dos osas. NOCHE SERENA Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado. veré distinto y junto lo que es y lo que ha sido. Y de allí levantado veré los movimientos celestiales. y sube hasta el cielo el polvo vano. horrible son conmueve. Quién rige las estrellas veré. el amor y la pena despiertan en mi pecho una ansia ardiente: despiden larga vena los ojos hechos fuente. y el trueno dónde viene. 90 su trabajo deshecho. dó sale a mover guerra el cierzo. Veré sin movimiento en la más alta esfera las moradas del gozo y del contento. Veré este fuego eterno fuente de vida y luz do se mantiene. de oro y luz labradas de espíritus dichosos habitadas. ¿No ves cuando acontece turbarse el aire todo en el verano? El día se ennegrece. dó los tesoros tiene de nieve Dios. en sueño y en olvido sepultado. relumbra fuego ardiente. las causas de los hados. envían largos ríos los collados. y por qué en el invierno tan presuroso viene. de los helados fríos veré las causas. y por qué crecen las aguas del Océano y decrecen. y su principio propio y escondido. las señales. así el arrebatado como los naturales. sopla el gallego insano. de los rayos las fraguas. y de los estíos. la lengua dice al fin con voz doliente: 91 . do estable eterno asiento posee el pesadísimo elemento. Veré las inmortales columnas do la tierra está fundada. y miro hacia el suelo de noche rodeado. de bañarse en el mar. los campos anegados miran los labradores espantados. Por qué tiembla la tierra por qué las hondas mares se embravecen. quién ceba y quién bastece de los ríos las perpetuas corrientes. siempre medrosas. Las soberanas aguas del aire en la región quién las sostiene.

y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella. comparado a aqueste gran trasunpto. perdido sigue la vana sombra. que jamás anochece. ¡Ah! Despertad. escura? ¿Qué mortal desatino de la verdad aleja así el sentido. sus pasos desiguales. podrán vivir de sombra y sólo engaño? ¡Ay! Levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera. ¿las almas inmortales hechas a bien tamaño. y en proporción concorde tan iguales. y con paso callado el cielo vueltas dando las horas del vivir le va hurtando. padre de los siglos de oro. con cuanto teme y cuanto espera. baxa. ¿Quién es el que esto mira. y resplandece clarísima luz pura. tu grey en este valle hondo. y tú rompiendo el puro aire. ¿Es más que un breve punto el baxo y torpe sucio. tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro. ¿qué desventura la tiene en esta cárcel. y precia la baxeza de la tierra. y de estos bienes la destierra? Aquí vive el contento. mirad con atención en vuestro daño. te vas al inmortal seguro! 93 . do vive mejorado lo que es. aquí asentado en rico y alto asiento está el amor sagrado de glorias y deleites rodeado. eterna primavera aquí florece. Pastor santo. la luna cómo mueve la plateada rueda.Morada de grandeza. escuro. Inmensa fermosura aquí se muestra toda. de su suerte no cuidando. mortales. el bien fingido? El hombre está entregado al sueño. burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida. y va en pos de ella la luz do el saber llueve. y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado. su movimiento cierto. templo de claridad y fermosura. rodéase en la cumbre Saturno. ¡Oh campos verdaderos! ¡Oh prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh deleitosos senos! ¡Repuestos valles de mil bienes llenos! EN LA ASCENSIÓN ¡Y dexas. lo que será. que a tu alteza nació. aquí reina la paz. que de tu bien divino olvidado. mi alma. 92 y el Júpiter benino de bienes mil cercado serena el cielo con su rayo amado. lo que ha pasado? Quien mira el gran concierto de aquestos resplandores eternales. y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma. con soledad y llanto.

y les da mesa llena. ¿qué no tendrá por sordo y desventura? Aqueste mar turbado. y los agora tristes y afligidos a tus pechos criados. Ya dentro a la montaña del alto bien las guía. y en pos dichosas le siguen sus ovejas. ¿qué norte guiará la nave al puerto? ¡Ay! Nube envidiosa aun de este breve gozo. con que envilece el oro. que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura. ya en la vena del gozo fiel las baña. De púrpura y de nieve florida la cabeza coronado. ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura. oh voz! ¡Siquiera pequeña parte alguna descendiese en mi sentido. y suerte buena. Toca el rabel sonoro. do las pace con inmortales rosas. ¡ay!. él sesteando de su hato ceñido con dulce son deleita el santo oído. ¡Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado! Y con pobre mesa y casa en el campo deleitoso con sólo Dios se acompasa. concierto al viento fiero airado? Estando tú encubierto. y a solas su vida pasa: ni envidiado ni envidioso. y desatada 95 94 . dulce Esposo. el buen Pastor en ti su hato amado. la convirtiese! Conocería dónde sesteas. y ardiendo se traspasa y lanza en aquel bien libre de tasa. y cuanto más se goza más renace.Los antes bienhadados. oh amor. que ni al hielo ni con el rayo ardiente falleces. con flor que siempre nace. de Ti desposeídos. nos dexas! MORADA DEL CIELO AL SALIR DE LA PRISIÓN Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. fértil suelo. pastor y pasto él solo. Y de su esfera. prado de bienandanza. y fuera de sí el alma pusiese y toda en ti. ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién. y el inmortal dulzor al alma pasa. a dulces pastos mueve sin honda ni cayado. ¿qué te aquexas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuan rica tú te alexas! ¡Cuan pobres y cuan ciegos. ¡Oh son. producidor eterno de consuelo. El va. cuando la cumbre toca altísimo subido el sol. Alma región luciente.

sentiréis qué es padecer. y es dulce vida. no ya andará perdida. si a la fin dormís. los montones de tesoro? ¿Y qué vale si a derecho os da pecho el mundo todo y adora. Vivid esquiva y exenta. cada hora: ¡Quién tuviera. que a mi cuenta vos serviréis al amor cuando de vuestro dolor ninguno quiera hacer cuenta. el vestir seda y brocado. o antes el amor de agora! A mil gentes que agraviadas tenéis con vuestra porfía dexaréis en aquel día alegres y bien vengadas. y pues no menos discreta y perfeta sois que bella y desdeñosa. señora. errada. a tu manada junta.de esa prisión adonde padece. cuando os viéredes perdida os perderéis por querer. y la suerte. mirad por vos. mirad que ninguna cosa hay que a amor no esté sujeta. sin ventura. que el no gozalla es perdella. IMITACIÓN DE DIVERSOS Vuestra tirana exención y ese vuestro cuello erguido estoy cierto que Cupido pondrá en dura sujeción. ¿y pensáis vos ser valiente contra él acá en el suelo? Da movimiento y viveza a belleza el amor. el techo rico labrado. más valida sin él es triste pobreza. Diréis con dolor. por Dios. publicando el amor irá este cuento. señora bella. 96 Y por mil partes volando. ¿Qué vale el beber en oro. señora. ¡Ay!. El amor gobierna el cielo con ley dulce eternamente. querer y no ser querida. ay. agora el crudo 97 . o agora aquella hermosura. mientras dura esa flor graciosa y pura. para aviso y escarmiento de quien huye de su bando. Cuando la dorada cumbre fuere de nieve esparcida y las dos luces de vida recogieren ya su lumbre. en el solo y frío lecho? SONETO Agora con la aurora se levanta mi luz. cuando la ruga enojosa en la hermosa frente y cara se mostrare y el tiempo que vuela helare esa fresca y linda rosa. agora coge en rico ñudo el hermoso cabello.

¡oh araucanos!. dardos. los hechos. mazas barreadas. presente ante mis ojos la imagino. en la región antartica famosa. 98 Tomé y otros caciques me metieron en medio de estos bárbaros de presto y con dificultad los departieron. y. vuelta al cielo pura y santa. martillos. señores. y conociendo el desatino. ¿Qué furor es el vuestro. Agora. sargentas. hachas. del estado defensores. ya el temor pospuesto. Ansí digo. alabardas y lanzones. Colocólo. y la garganta. de remotas naciones respetada por fuerte. principal y poderosa: la gente que produce es tan granada. mas el amor que siempre os he mostrado a bien aconsejaros me ha incitado. y pudo dolerse agora de mi mal agudo. el cacique más anciano. tan soberbia. agora incomparable tañe y canta. ya veis. que no ha sido por rey jamás regida. Chile. enamorados.pecho ciñe con oro. que no hicieron poco en hacer esto: de herirse lugar aún no tuvieron. y en voz airada. y no contra el tirano en resistillo? Teniendo tan a golpe a los cristianos. flechas y bastones. Mas luego vuelve en sí el engañado ánimo. fértil provincia y señalada. Amor. que estoy al otro mundo de partida. ALONSO DE ERCILLA (1533-1594) LA ARAUCANA Las armas de ellos más ejercitadas son picas. las proezas de aquellos españoles esforzados que a la cerviz de Arauco no domada pusieron duro yugo por la espada. 99 . canto. CANTO SEGUNDO (Fragmento) CANTO PRIMERO No las damas. del dulce error llevado. codicia del mandar no rae convida a pesarme de veros pretensores de cosa que a mí tanto era debida: porque según mi edad. a razonar así tomó la mano: «—Caciques. regalos y ternezas de amorosos afectos y cuidados. con otras puntas largas enastadas de la facción y forma de punzones. ni las muestras. gallarda y belicosa. no gentilezas de caballeros. que a perdición os lleva sin sentillo? ¿Contra nuestras entrañas tenéis manos. la rienda suelta largamente al lloro. tiros arrojadizos y trabucos. las manos y ojos bellos alza. mas el valor. lazos de fuertes mimbres y bejucos. ni a extranjero dominio sometida. y lleno de humildad y arnor la adoro.

lo que se ha de cenar junto. yo tengo por devoción de santiguar lo que bebo. Porque allí llego sediento. no es menester alaballo. encójase y entre que es algo estrecho el camino. Si es o no invención moderna. Comience el vinillo nuevo y echóle la bendición.. a todo el mundo manifiesto. dánmelo.. sus. y pues que sois iguales en la suerte.¿volvéis contra vosotros el cuchillo? Si gana de morir os ha movido. que es mina la taberna de Alcocer. vive Dios que no lo sé.. que viene para que demos con ella. 101 . pero delicada fue la invención de la taberna. En la virtud de vuestro brazo espero que puede en breve tiempo remediarse. mídenlo. ¿De qué taberna se traxo? Mas ya. procure cada cual ser el más fuerte. Franco fue. mostrad vuestro valor y fuerza en esto: no derraméis la sangre del estado. grande consuelo es tener la taberna por vecina. Pero cenemos. primero. Tenía este caballero un criado portugués. ello se alaba. lanzad de vos el yugo vergonzoso. Inés.» BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606) UNA CENA En Jaén. que para redimir nos ha quedado. 100 La mesa tenemos puesta. bebo. Inés. y diréte. éste será quien más un gran madero sustentare en el hombro sin pararse. este toque. mas ha de haber un capitán primero. Inés. vive don Lope de Sosa. pido vino de lo nuevo. no sea en tan bajo estado y abatido. pero arrójame la bota. vale un florín cada gota de aqueste vinillo aloque. Esto. la cosa más brava de él que has oído... no tiene vino más baxo. ¡gran señora.. Inés. pagólo y voyme contento. Volved las armas y ánimo furioso a los pechos de aquellos que os han puesto en dura sujeción con afrentoso partido. Por nuestro Señor. La ensalada y salpicón hizo fin: ¿qué viene ahora? La morcilla.. Inés. sólo una falta le hallo: que con la priesa se acaba. que todos por él quieran gobernarse. donde resido. si te parece. las tazas de vino a punto: falta comenzar la fiesta. digna de veneración! ¡Qué oronda viene y qué bella! ¡Qué través y enjundia tiene! Paréceme. Pues. de la del Castillo diez y seis vale el cuartillo.

Prueba el queso. cómo me porto y sustento. bien puede bogar su remo. ¿Cómo te va? Yo. mas oye un punto sutil: ¿no pusiste allí un candil? ¿Cómo me parecen dos? Pero son preguntas viles. porque con más gusto comas. hemos cenado tan bien y con tanto gusto. Yo os lo diré en brevedad. quédese para mañana. como sabia mi consejo. señor Sarmiento. que el portugués cayó enfermo. Con dos tragos del que suelo llamar yo néctar divino. ya sé lo que puede ser: con este negro beber se acrecientan los candiles. vive Dios. Probemos lo del pichel. que es extremo. pues la aceituna no es mala.. y a quien otros llaman vino porque nos vino del cielo. no es el aloquillo tal. Inés. 103 . Mas di. ¿no adoras y precias la morcilla ilustre y rica? ¡Cómo la traidora pica. hecha es la cena. y asada por esas manos hechas a cebar lechónos. Inés. tal debe tener especias! ¡Oué llena está de piñones! Morcilla de cortesanos. sujetos a tantos daños. Las once dan. Alegre estoy. levántense los manteles. no sé de ti. blando y caliente. SU MODO DE VIVIR EN LA VEJEZ Deseáis.. Ya que. me dan un huevo pasado por agua. alto licor celestial. me dan asada o cocida de una gruesa y gentil ave. 102 Haz. sospecho que estás contenta. Inés. por mí. y el daros gusto se os debe con toda puntualidad. porque la historia es bien breve. Inés. hermana. Echa de lo trasañejo. Cuando el luminoso vaso toca en la meridional. ¡Que suavidad! ¡Oué clareza! ¡Qué paladar! ¡Qué color! ¡Qué rancio gusto y olor! ¡Todo con tanta fineza! Mas el queso sale a plaza. y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. que así tomas. parece que será justo volver al cuento pasado. lo que sueles. la moradilla va entrando. al vino no se escandalice el vientre. saber en estos mis años. Dios te guarde. pues. El corazón me revienta de placer. distando por un igual del Oriente y del Ocaso. yo me duermo.No eches agua. Pues sabrás. el de Pinto no le iguala. Salido el sol por Oriente de rayos acompañado. ni tiene que ver con él. daca de la bota llena: seis tragos.

soy de otro dueño. que en la llanura venció. Dios de las batallas. cayendo.» FERNANDO HERRERA (1534-1597) POR LA VICTORIA DE LEPANTO Cantemos al Señor. dormido. que el enflaquecido pulso restituyen a su ser.» «Desta vez cogido os he. Hasta que. me suelen dar a comer tostadas en vino mulso. habiendo sol nuevo me cuentan cómo he dormido: y así de nuevo les pido que me den néctar y huevo. que de los nuestros la cerviz cautiva y las manos aviva al misterio injusto de su estado. Ser vieja la casa es esto: veo que se va cayendo. yo me entrego al dulce sueño. feroz guerrero. cual piedra. sus escogidos príncipes cubrieron los abismos del mar.» 104 . en conclusión. al Trace fiero. derribó con los brazos suyos graves 105 A UN GIBOSO DE DELANTE Un socarrón mesonero dijo a un giboso al revés: «No me neguéis esta vez que cargasteis delantero. Pues digo que cosa y cosa. El soberbio tirano. ADIVINANZA «¿Qué es cosa y cosa. ¿No es muy buena adivinanza?» —«Pero vos. como arista seca el fuego.con tres veces del suave licor que alegra la vida. presto me dicen mis males que han de faltar los puntales y allanarse el edificio.» El gibado. Constanza. viene a dar en el mar Hesperio. ¿me la dais?»— «Cosa es forzosa. voyle puntales poniendo porque no caiga tan presto. confiado en el grande aparato de sus naves. y tu ira luego loj tragó. Luego me cierran la puerta. tú. y descendieron. Constanza?» «Diréis vos. Después que. desamparado el imperio que en este horizonte tiene. no sé de mí nueva cierta. del ancho mar. salud y gloria nuestra. Tú rompiste las fuerzas y la dura frente de Faraón. Mas todo es vano artificio. a estas razones replicó: «Es muy importante llevar la carga delante quien se halla entre ladrones. dos cosas son. en el profundo. que yo no sé. tú eres diestra.

que sus luces cayendo se oscurecen. bebiendo ajenas aguas y atrevido pisando el bando nuestro y defendido. sus fuertes a la muerte ya caminan. «Venid. hártense en muerte suya nuestros ojos. y los que Grecia junta mal con ellos. Francia está con discordia quebrantada. vuelve el brazo tendido contra éste. con los erguidos cuellos.» Tú. que tus aras afea en su vitoria. podrá por suerte ahora guardallas de mi diestra vencedora? Su Roma. y la injuria a tu nombre cometida sea el hierro contrario de su vida. con gran poder y número infinito. o valieron sus pechos contra ellos con el húngaro medroso y de Dalmacia y Rodas en las guerras? ¿Quién las pudo librar? ¿Quién de sus manos pudo salvar los de Austria y los germanos? ¿Podrá su Dios. su gloria ha vuelto al centro de mi imperio. confundidos del impío furor suyo. que hecho ya su oprobio. que no sufres que tu gloria usurpe quien su fuerza osado estima. sus vírgenes están en cautiverio. mi ira esperan cuando vencidos mueran. Señor Dios. nuestros niños prender y las doncellas. este soberbio mira. en nuestro estrago juntó el consejo. y en el mar ondoso hagamos de su sangre un grande lago. y en su esparcida sangre el odio pruebe. 107 . por aquel de los míseros gemidos. y la gloria manchar y la luz dellas. Levantó la cabeza el poderoso que tanto odio te tiene. y de mis padres los ilustres hechos. y prometer osaron con sus manos encender nuestros fines y dar muerte a nuestra juventud con hierro fuerte. y contra nos pensaron los que en él se hallaron. cruel. y en España amenaza horrible muerte quien honra de las lunas las banderas. y el nombre de su Cristo juntamente. Temblaron los pequeños. y las honras que celas Tú consiente. Dixo aquel insolente y desdeñoso: «¿No conocen mis iras esas tierras. y aquellas en la guerra gentes fieras ocupadas están en la defensa. dixeron.» Vinieron de Asia y portentoso Egito los árabes y aleves africanos. por la justa venganza de tu gente. No dexes que los tuyos así oprima.los cedros más excelsos de la cima y el árbol que más yerto se sublima. y me dan por salvarse ya la mano. ¿quién hacerme puede ofensa? Los poderosos pueblos me obedecen. 106 Del Nilo a Eufrates y fértil y Istro frío. movió el airado cuello aquel potente: cercó su corazón de ardiente saña contra las dos Hesperias. y en su cuerpo. que el mar baña porque en ti confiadas le resisten y de armas de tu fe y amor se visten. cuanto el sol alto mira todo es mío. y tres y cuatro veces el castigo esfuerza con rigor a tu enemigo. ella y sus hijos. las fieras cebe... deshagamos a éstos de la gente. y aunque no. y con semblante y con pecho arrogante. prevaleciendo en vanidad y en ira. temerosa y humillada. Señor. tristes. los cánticos en lágrimas convierte. y el cuello con su daño al yugo inclinan. y los armados brazos extendidos. Y su valor es vano. dice: «¿Dónde el Dios de ésos está? ¿De quién se esconde?» Por la debida gloria de tu nombre. que aborrece ya ser hombre. y dividiendo de ellos los despojos. alzó la frente contra ti.

de temor la cubrías con suspiro. que a los tuyos fueron graves. y si hacías guerra. tus hijas adonaste en adulterio infame a una impía gente. y. con la espada. do silbando tiembla con sus culebras venenosas. Llorad. que en tus naves estabas gloriosa. que a ella pareces. que. naves del mar. sobre derechos cedros y extendidos. Mas tú. y con ojos enjutos sus odiosos pasos imitaste. Dios. como la rueda. como la arista queda al ímpetu del viento. Babilonia y Egipto amedrentada temerá el fuego y la asta violenta. que desea profanar tus frutos. que tu día es llegado. fiera y orgullosa? ¿Quién pensó a tu cabeza daño tanto? Dios. que es destruida vuestra vana soberbia y pensamiento. a estos injustos. que mil huyendo de uno se pasmaron. no temiendo a Dios y a tu remedio no atendiendo. fuiste exaltado. y faltos de consuelo con rostro oscuro y soledad turbada. puesta en silencio y en temor la tierra. sobre la alta cerviz y su dureza. que Dios no sufre ya en Babel cautiva que su Sión querida siempre viva. sobre empinados montes y crecidos. cuya llama en las espesas cumbres se derrama. Turbáronse los grandes. con celestial aliento confiaban. y el humo subirá a la luz del cielo. ¿quién.Ocuparon del piélago los senos. que sigues la luna. hasta que al fiero ardor de sarracenos el Señor. y de amor y fe vestido. su aborrecida vida y mal presente? Dios vengará sus iras en tu muerte. te hizo perecer con tantas muertes. y el término espantabas de la tierra. triste. 108 y tú sólo. Quebrantaste al cruel dragón. y cesaron los nuestros valerosos. tú. como arco acerado. para convertir tu gloria en llanto y derribar tus ínclitos y fuertes. Hoy se vieron los ojos humillados del sublime varón y su grandeza. lleno de miedo torpe sus entrañas. ¿cómo acabaste. 109 . saliendo de España. que con hondos gemidos se retira a su cueva. tal en tu ira y tempestad seguiste y su faz de ignominia convertiste. concorde a la esperanza egipcia y gloria de su confianza. eras escudo. Señor. sobre torres y muros. tus enemigos llorarán tu afrenta. reprimirá su mano desatada? Mas tú. que llega a tu cerviz con diestra fuerte la aguda espada suya. y tú entregaste. cuitada. Grecia. cortando las alas de su cuerpo temerosas y sus brazos terribles no vencidos. fuerza del mar. y las naves de Tiro. Señor. dio un rugido que lo dexó asombrado y aturdido. eligiendo nueva guerra. los robustos rindiéronse temblando y desmayaron. vibraste en su favor la diestra armada. se opuso el joven de Austria generoso con el claro español y belicoso. ¿Quién ya tendrá de ti lástima alguna. ingrata. ¿Por qué. excelsa Tiro. sin recelo los impíos esperaban a los que tú. que el corazón desnudo de pavor. y sus brazos fortísimos pusiste. Señor de los ejércitos armados. y callaron dudosos. Sus manos a la guerra compusiste. tú. de tu león temiendo" las hazañas. Cual león a la presa apercibido. Cual fuego abrasa selvas.

La arena se tornó sangriento lago. y levantó los bárbaros no iguales. y cayó en despeñadero el carro. y la llorosa historia asombre con horror funesto y triste 110 desde el áfrico Atlante y seno ardiente hasta do la mar de otro color se viste. tus escogidos. de gente y de placer el reino ajeno. después de los daños padecidos. confiados en sus caballos y en la muchedumbre de sus carros. que sus ondas turbaron y llanura. Vino el día cruel. mas con hierro airado la ofensa venguen y el error culpado. condenada. El cielo no alumbró. ¡Ay de los que pasaron. ¡oh nuestro Dios. perezca en bravas llamas abrasada. y el caballo y caballero. nuestro consuelo! Y la cerviz rebelde. y con terrible espanto el Señor visitó sobre sus males para humillar los fuertes arrogantes. y los dexó. Los impíos y robustos. Bendita. 111 . quedó confuso el nuevo sol. no alzaron su esperanza a aquella cumbre de eterna luz. Señor. que. con yerto cuello y corazón ufano sólo atendieron siempre a los despojos! Y el Santo de Israel abrió su mano. a su España concede esta victoria. que con osados pechos y constantes no busquen oro. falta de gloria. y con frente segura rompieron sin temor con fiero estrago tus armadas escuadras y braveza. que puso en soledad y en un profundo llanto. mas con soberbia cierta se ofrecieron la incierta victoria. dirán. Señor. aborrecido. y tus viejos delitos y mudanza han vuelto contra ti a pedir venganza. en vicios sumergida? ¿Quién mostrará un liviano sentimiento? ¿Quién rogará por ti? Que a Dios enciende tu ira y la arrogancia que le ofende. Adórente. confiese cuanto cerca el ancho cielo tu nombre. envuelto en ira. que mostró su fuerte mano por la fe de su príncipe cristiano y por el nombre santo de su gloria. en ti. rompiste al enemigo de la antigua soberbia la dureza. Los que vieron tus brazos quebrantados y de tus pinos ir el mar desnudo. después de nuestras culpas y castigo. POR LA PERDIDA DEL REY DON SEBASTIAN Voz de dolor y canto de gemido y espíritu de miedo. la llanura con muertos. las ardientes espadas desnudaron sobre la claridad y la hermosura de tu gloria y valor. viendo tu muerte oscura. y no cansados en tu muerte. aspereza. hagan principio acerbo a la memoria de aquel día fatal. que Lusitania mísera suspira. tu honor todo afearon. presagio de mal tanto. y sin volver a Dios sus ojos. de tus estragos espantados: ¿Quién contra la espantosa tanto pudo? El Señor. de ira y furor. sea tu grandeza. y en su vigor y fuerzas engañados. Libia desierta. desnuda de valor. y do el límite rojo del Oriente y todas sus vencidas gentes fieras ven tremolar de Cristo las banderas. mezquina Lusitania sin ventura.Asia adúltera. el día lleno de indinación. indignados.

espantados. Tú. en cuya seca arena 112 murió el vencido reino lusitano. porque tu temerosa y flaca mano hubo sin esperanza tal victoria. si por ventura vierdes aquel que yo más quiero. y extendiendo su sombra. huyeron del los hombres. no fueron justamente sepultados? Tales ya fueron éstos. sin ramas y sin hojas y desnudo. los fuertes.cayó en unos vigor. y hizo a mucha gente umbroso velo. Pero elevóse con su verde cima y sublimó la presunción su pecho. las aguas lo criaron poderoso sobre empinados árboles crecido. compensarás muriendo el hecho ultraje. en su ruina y sus ramas cuantas fueron las aves y las fieras se pusieron. que su sombra tuvieron por escudo. decidle que adolezco. que opreso de los montes arrojados. los que fuerdes allá por las majadas al otero. y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste. por la raíz cortado. peno y muero. no igualó en celsitud y en hermosura jamás árbol alguno a su figura. despedazada con aguda lanza. y soberbias ciudades destruyeron? ¿Dó el corazón seguro y la osadía? ¿Cómo así se acabaron. Buscando mis amores 113 . y se acabó su generosa gloria. y perdieron tanto heroico valor en sólo un día y. vestido de ramos. a los impíos y ajenos entregado. y Luco amedrentado. los belígeros varones que conturbaron con furor la tierra. habiéndome herido. que pusieron desierto en cruda guerra cuanto el mar Indo encierra. que si el justo dolor mueve a venganza alguna vez el español coraje. y eras ido. Por eso Dios lo derribó deshecho. que sacudieron reinos poderosos. no estés alegre y de ufanía llena. al mar inmenso pagará de africana sangre el censo. Pastores. SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591) CÁNTICO ESPIRITUAL ENTRE EL ALMA Y CRISTO SU ESPOSO ESPOSA ¿A dónde te escondiste. cual hermoso cedro del alto Líbano. cayó denuedo. mas en otros desmayo y torpe miedo. lejos de su patria derribados. se anidaron las aves que sustenta el grande cielo y en sus hojas las fieras engendraron. con excelsa alteza. salí tras ti clamando. Amado. y se multiplicaron en grandeza sus ramas con belleza. ¿Son éstos. que domaron las hórridas naciones. desvanecido todo y confiado. hojas. los famosos. indina de memoria. haciendo de su alteza sólo estima. por ventura. infanda Libia.

que no se cura sino con la presencia y la figura. ni cogeré las flores ni temeré las fieras. quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero. 114 Vuélvete. en par de los levantes de la aurora. decid si por vosotros ha pasado! RESPUESTA DE LAS CRIATURAS Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura. la soledad sonora. con sola su figura vestidos los dexó de su hermosura. la música callada. ¿por qué así lo dexaste y no tomas el robo que robaste? Apaga mis enojos. yéndolos mirando. Amado. y fresco toma. paloma. la ínsulas extrañas. que el ciervo vulnerado por el otero asoma. que voy de vuelo. Descubre tu presencia y máteme tu vista y hermosura. pues has llagado a aqueste corazón. que recrea y enamora. mira que la dolencia de amor. La noche sosegada. no quieras enviarme de hoy más ya mensajero. los valles solitarios nemorosos. plantados por la mano del Amado. pues eres lumbre dellos y sólo para Ti quiero tenellos. ESPOSA Mi Amado. ¡Oh cristalina fuente. ¡Oh bosques y espesuras. de flores esmaltado. y véante mis ojos. y pasaré los fuertes y fronteras. pues que ninguno basta a deshacellos. y todos más me llagan y déxame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo. oh prado de verduras. 115 . no viviendo donde vives y haciendo porque mueras las flechas que recibes de lo que del Amado en ti concibes? ¿Por qué. Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo. las montañas. al aire de tu vuelo.iré por esos montes y riberas. y. la cena. los ríos sonorosos. no lo sanaste? Y pues me lo has robado. el silbo de los aires amorosos. que no saben decirme lo que quiero. oh vida. ESPOSO ESPOSA ¡Ay. si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados! Apártalos. Mas ¿cómo perseveras.

allí le prometí de ser su esposa. y yo le di de hecho a mí. diréis que me he perdido. de paz edificado. que ya sólo en amar es mi exercicio. Cierzo muerto. riberas. Oh ninfas de Judea. aguas. y miedos de las noches veladores. en tanto que de rosas hacemos una pina. Austro que recuerdas los amores. gamos saltadores. allí conmigo fuiste desposada. que andando enamorada me hice perdidiza. que está ya florecida nuestra viña. aspira por mi huerto y corran tus olores. Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio. En la interior bodega de mi Amado bebí. y no queráis tocar nuestros umbrales. Carillo. Escóndete. sin dejar cosa.Cazadnos las raposas. y cuando salía por toda aquesta vega ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. emisiones de bálsamo divino. leones. ciervos. ven. De flores y esmeraldas en las frescas mañanas escogidas haremos las guirnaldas. porque la Esposa duerma más seguro. mora en los arrabales. en púrpura tendido. allí te di la mano. ESPOSA A las aves ligeras. de mil escudos de oro coronado. Pues ya si en el exido de hoy más no fuere vista ni hallada. 116 Nuestro lecho florido. Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio. Allí me dio su pecho. en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea. 117 . el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado. y no parezca nadie en la montiña. por las amenas liras y canto de serenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toquéis al muro. y a su sabor reposa. Debajo del manzano. ardores. Entrádose ha la Esposa en el ameno huerto deseado. de cuevas de leones enlazado. y no quieras decillo. y fui ganada. y pacerá el Amado entre las flores. ESPOSO y fuiste reparada donde tu madre fuera violada. allí me enseñó ciencia muy sabrosa. aires. al toque de centella. Detente. al adobado vino. mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas. A zaga de tu huella los jóvenes discurren el camino. valles. en tu amor florecidas y en un cabello mío entretejidas. montes. y mira con tu haz a las montañas.

Amado. que gracia y hermosura en mí dexaste. entremos más adentro en la espesura. el soto y su donaire. Cuando tú me mirabas su gracia en mí tus ojos imprimían. disfrazada. estando ya mi casa sosegada. salí sin ser notada. y la caballería. con llama que consume y no da pena. ¡oh dichosa ventura!. también en soledad de amor herido. Y luego. estando ya mi casa sosegada. sino la que en el corazón ardía. do mana el agua pura. y el cerco sosegaba. a escuras. y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado. aquello que me diste el otro día. Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía. sin otra luz ni guía. CANCIONES DEL ALMA En una noche escura con ansias en amores inflamada. No quieras despreciarme. Aminadab tampoco parecía. a vista de las aguas descendía. por eso me adamabas y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. y en soledad ha puesto ya su nido. en secreto. en la noche serena. ya bien puedes mirarme después que me miraste. que están bien escondidas. y luego me darías allí tú. ESPOSO La blanca palomica al Arca con el ramo se ha tornado. y en celada. En la noche dichosa. adonde me esperaba 119 ESPOSA Gocémonos. que si color moreno en mí hallaste. que en mi cuello volar consideraste. Que nadie lo miraba. 118 . y en uno de mis ojos te llagaste. ¡oh dichosa ventura!. vida mía. El aspirar del aire.En solo aquel cabello. y vamonos a ver en tu hermosura al monte y al collado. que nadie me veía ni yo miraba cosa. el canto de la dulce filomena. mirástele en mi cuello y en él preso quedaste. a las subidas cavernas de las piedras nos iremos. y en soledad la guía a solas su querido. En soledad vivía. y allí nos entraremos y el mosto de granadas gustaremos. Aquesta me guiaba más cierto que la luz de mediodía. A escuras y segura por la secreta escala.

en profunda soledad. era la sciencia perfeta. cuando allí me vi. y el ventalle de cedros aire daba. y yo le regalaba. De paz y de piedad. cuando ya sus cabellos esparcía. Yo no supe donde entraba. era cosa tan secreta. Quédeme y olvídeme. y quédeme no sabiendo. en parte donde nadie parecía. El aire de la almena. grandes cosas entendí. no diré lo que sentí. oh noche amable más que el alborada. rompe la tela de este dulce encuentro. que juntaste Amado con amada.quien yo bien me sabía. porque. que estaba oscuro y ciego. amada en el Amado transformada! En mi pecho florido. toda sciencia trascendiendo. que me quedé no sabiendo. toda sciencia trascendiendo. y el espíritu dotado 121 LLAMA DE AMOR VIVA ¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva. cesó todo. toda sciencia trascendiendo. que guiaste. tan absorto y ajenado. con extraños primores calor y luz dan juntos a su querido! ¡Cuan manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras: y en tu aspirar sabroso. allí quedó dormido. oh noche. que entero para él sólo se guardaba. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando. el rostro recliné sobre el Amado. en mi cuello hería y todos mis sentidos suspendía. sin saber donde me estaba. muerte en vida la has trocado. 120 . y déjeme. dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. ¡Oh lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido. acaba ya si quieres. ¡Oh noche. que me quedé balbuciendo. Estaba tan embebido. entendida vía reta. cuan delicadamente me enamoras! ÉNTREME DONDE NO SUPE Éntreme donde no supe. con su mano serena. de bien y gloria lleno. que se quedó mi sentido de todo sentir privado.

que no hay facultad ni sciencia que le puedan emprender. que no llega su saber a no entender entendiendo. tan alto. que le di a la caza alcance. esperé sólo este lance y en esperar no fui falto. quien se supiere vencer con un no saber sabiendo. que le di a la caza alcance. tanto. y fui tan alto. Y si lo queréis oír consiste esta suma sciencia en un subido sentir de la divinal Esencia. en este trance. tan alto. toda sciencia trascendiendo. pues fui tan alto. Cuanto más alto se sube tanto menos entendía que es la tenebrosa nube que a la noche esclarecía. tan alto. toda sciencia trascendiendo. que se queda no sabiendo. y con todo. que le di a la caza alcance. Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo. mas el amor fue tan alto que le di a la caza alcance. di un ciego y oscuro salto. y abatíme tanto. TRAS DE UN AMOROSO LANCE Tras de un amoroso lance y no de esperanza falto. que los sabios arguyendo jamás lo pueden vencer. volé tan alto. por ser de amor el lance. y su sciencia tanto cresce. porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera. Para que yo alcance diese a aqueste lance divino tanto volar me convino que de vista me perdiese.de un entender no entendiendo. toda sciencia trascendiendo. mas. Es obra de su clemencia hacer quedar no entendiendo. por eso quien lo sabía queda siempre no sabiendo. que fui tan alto. tanto más bajo y rendido y abatido me hallaba. cuanto sabía primero mucho bajo le paresce. tan alto. irá siempre trascendiendo. en el vuelo quedé falto. 122 123 . Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber. Cuando más alto subía deslumbróseme la vista y la más fuerte conquista en oscuro se hacía. Cuanto más alto llegaba de este lance tan subido. toda sciencia trascendiendo. que le di a la caza alcance. toda sciencia trascendiendo. Este no saber sabiendo es de tan alto poder. dije: «No habrá quien alcance». El que allí llega de vero de sí mismo desfallesce.

todo lo hace de un sabor.SIN ARRIMO Y CON ARRIMO Sin arrimo y con arrimo sin luz y a oscuras viviendo. y sobre sí levantada. aunque es de noche. y sé que toda luz de ella es venida. que infiernos. porque si de luz carezco tengo vida celestial. aunque es de noche... aunque es de noche. Sé que no puede ser cosa tan bella. Aquí se está llamando a las criaturas. El corriente que de estas dos procede sé que ninguna de ellas le precede. aunque es de noche. que bien sé yo do tiene su manida. Hace tal obra el amor después que le conocí. Bien sé que tres en sola una agua viva residen. y las gentes. 125 . Su origen no lo sé. aunque es de noche. Y aunque tinieblas padezco en esta vida mortal. ¡QUE BIEN SE YO LA FONTE. porque es de noche. cuando más ciego va siendo. aunque es de noche. y en una sabrosa vida. aunque es de noche! 124 Aquella eterna fonte está escondida. porque el amor da tal vida. En esta noche oscura de esta vida que bien sé yo por fe la fonte frida. cielos riegan. sólo en su Dios arrimada. que. y así. aunque es de noche. aunque es de noche. y el alma transforma en sí.! ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre. y que cielos y tierra beben de ella. sin quedar cosa. Por eso ya se dirá la cosa que más estimo: que mi alma se ve ya sin arrimo y con arrimo. El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente. Sé ser tan caudalosas sus corrientes. aunque a oscuras. Mi alma está desasida de toda cosa criada. Aquesta viva fuente que deseo. de esta agua se hartan. Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo Pan por darnos vida. todo me voy consumiendo. aunque es de noche. mas sé que todo origen de ella viene. pues no le tiene. sin luz y a oscuras viviendo. y que una de otra se deriva. que tiene el alma rendida. aunque es de noche. Bien sé que suelo en ella no se halla. no es tan crecido mi mal. aunque es de noche. en este Pan de vida yo la veo. si hay bien o mal en mí. la cual en mí estoy sintiendo. aunque es de noche. Su claridad nunca es oscurecida. y que ninguno puede vadealla. todo me voy consumiendo. apriesa. en su llama sabrosa.

y aunque no hubiera infierno. Aquél entre los héroes es contado. El oro. Busca.ANÓNIMO (Siglo XVI) SONETO A JESÚS CRUCIFICADO No me mueve. la maldad. en fin. el sosiego dulce y caro. ANÓNIMO (Siglo XVI) EPÍSTOLA MORAL A FABIO Fabio. Esta invasión terrible c importuna de contrarios sucesos nos espera desde el primer sollozo de la cuna. muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido. muévenme tus afrentas y tu muerte. donde no dexarás la mesa ayuno cuando te falte en ella el pecc raro o cuando su pavón nos niegue Juno. lo mismo que te quiero te quisiera. Adonde por lo menos. te temiera. que la opinión vulgar es devaneo. como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro. Peculio propio es ya de la privanza cuanto de Astrea fue. muéveme ver tu cuerpo tan herido. ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. y en tal manera. que el premio mereció. El ánimo plebeyo y abatido elija. No me tienes que dar porque te quiera. tu amor. primero estar suspenso que caído. mi Dios. para quererte el cielo que me tienes prometido. no quien le alcanza por vanas consecuencias del estado. yo te amara. Dejémosla pasar como a la fiera corriente del gran Betis cuando airado dilata hasta los montes su ribera. ni subir al honor que pretendiere. ¿Qué espera la virtud o qué confía? Ven y reposa en el materno seno de la antigua Romúlea. las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen canas. más coronas dio al prudente que supo retirarse. Más triunfos.» Más precia el ruiseñor su pobre nido 127 126 . en sus intentos temeroso. ni el nombre de varón ha merecido. El que no las limare o las rompiere. que si acortas y ciñes tu deseo dirás: «Lo que desprecio he conseguido. dirá alguno: «Blanda le sea». Tú me mueves. la tiranía del inicuo procede y pasa al bueno. cuyo clima te será más humano y más sereno. cuando regía con su temida espada y su balanza. que aunque no hubiera cielo. al derramarla encima. pues. cuando oprima nuestro cuerpo la tierra. Muéveme. que al que esperó obstinada y locamente. pues aunque lo que espero no esperara. la fortuna. que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso. Señor.

de pluma y leves pajas. de esplendor y de rayos coronada. tal soy llevado al último suspiro de mi vida. y no le pasarás de hoy a mañana. No imitemos la tierra siempre dura a las aguas del cielo y al arado. ni la vid cuyo fruto no madura. en la que espero sin ninguna noticia de mi hado? ¡Oh. apenas puede ya comprar los modos del pecar. que acepta el don y burla del intento el ídolo a quien haces sacrificios. que nos envía las espigas del año y la hartura y la temprana pluvia y la tardía. y la luz vuelve a arder. Iguala con la vida el pensamiento. y en la fría región dura y desierta de aqueste pecho enciende nueva llama. Cese el ansia y la sed de los oficios. de aprender a morir antes que llegue aquel forzoso término postrero. viendo como muero. la virtud es más barata. y pasaron sus carreras. aprisionado en el metal de las doradas rejas. El soberbio tirano del Oriente. ¿y esperas? ¡Oh error perpetuo de la suerte humana! Las enseñas grecianas. que no perturben deudas ni pesares. las hojas que en las altas selvas vimos cayeron. Fabio. ¿Piensas acaso tú que fue criado el varón para rayo de la guerra. ¡y nosotros a porfía en nuestro engaño inmóviles vivimos! Temamos al Señor. perseguidor del oro y de la plata! Un ángulo me basta entre mis lares. para surcar el piélago salado. Triste de aquel que vive destinado a esa antigua colonia de los vicios. Así aquella que al hombre sólo es dada. que maciza las torres de cien codos del candido metal puro y luciente. Esto tan solamente es cuanto debe 129 . quien así lo entendiese cuánto yerra! Esta nuestra porción. que no afecto los nombres ni la fama. pasó el invierno con sus nieves cano. ella consigo mesma ruega a todos. augur de los semblantes del privado. si acabase. que halagar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne. seguir a quien me llama. De la pasada edad. y callado pasar entre la gente. Quiero. que en veloz corrida se llevan a la mar. a la mañana verde. y que está unida la cauta muerte al simple vivir mío? Como los ríos. más sus quejas en el bosque repuesto y escondido. sacra razón y pura. a dicha. ¡Pobre de aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares. me despierta. un sueño breve. y a la común materia se la entregue! Pasáronse las flores del verano. ¿qué me ha quedado? ¿O qué tengo yo. que estaba muerta. alta y divina. seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío! ¿Será que deste sueño me recuerde? ¿Será que pueda ver que me desvío de la vida viviendo. ¿Qué es nuestra vida más que breve día do apenas sale el sol cuando se pierde en las tinieblas de la noche fría? ¿Qué más que el heno. ni quizá de un momento a otro momento. antes que aquesta mies inútil siegue de la severa muerte dura mano. para medir el orbe de la tierra y el cerco donde el sol siempre camina? ¡Oh. ías banderas del senado y romana monarquía murieron. Casi no tienes ni una sombra vana de nuestra antigua Itálica. un libro y un amigo. a mayores acciones es llamada y en más nobles objetos se termina. 128 el otoño pasó con sus racimos.

cuyas entrañas son infaustos y oscuros monumentos. Mas no podrás negarme cuan forzoso este camino sea al alto asiento. ¿Es. como si fuera plata neta. y la ambición se ríe de la muerte. 131 . atentos al aplauso común. No resplandezca el oro y los colores en nuestro traje. no en la tonante máquina preñada de fuego y de rumor. dulce amigo. Una mediana vida yo posea. el ardor atribuyas de este brío. en las costumbres sólo a los mejores. como sueles venir en la saeta. que no lo note nadie que lo vea. ven callada. después le será el ciclo más propicio. ambicioso y aparente! Quiero imitar al pueblo en el vestido. Así. ¿Y no serán siquiera tan osadas las opuestas acciones si las miro de más ilustres genios ayudadas? Ya. tal la humana prudencia es bien que mida y dispense y comparta las acciones que han de ser compañeras de la vida. Sin la templanza. La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar. 130 un estilo común y moderado. que no es mi puerta de doblados metales fabricada. y alguno tan ilustre y generoso que usó. Ven y verás al alto fin que aspiro antes que el tiempo muera en nuestros brazos. hagas conceto que pongo la virtud en ejercicio. esos inmundos. dulce y madura. respirando mansamente! ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! ¡Qué muda la virtud por el prudente! ¡Qué redundante y llena de ruido por el vano. En el plebeyo barro mal tostado hubo ya quien bebió tan ambicioso como en el vaso múrino preciado. No te burles de ver cuánto confío. que aun esto fue difícil a Epicteto. ni al arte de decir. Fabio. me muestra descubierta su esencia la verdad. menos poderosa que el vicio la virtud? ¿Es menos fuerte? No la arguyas de flaca y temerosa. la ira a las espadas. No quiera Dios que imite estos varones que moran nuestras plazas macilentos. de la virtud infames histriones. ni tampoco sea igual al de los dóricos cantores. por ventura. rompí los lazos.Naturaleza al simple y al discreto. ¡Cuan callada que pasa las montañas el aura. que aun el vicioso en sí propio le nota de molesto. y algún manjar común. sin presumir de roto y mal ceñido. morada de la paz y del reposo. porque así te escribo. Despreciar el deleite no es supuesto de sólida virtud. Flor la vimos primero hermosa y pura. trágicos. y mi albedrío con ella se compone y se concierta. ¿viste tú perfeta alguna cosa? ¡Oh muerte!. No. No sazona la fruta en un momento aquella inteligencia que mensura la duración de todo su talento. luego inaLeria acerba y desabrida. honesto y leve. vana y pomposa. del cristal transparente y luminoso. Basta al que empieza aborrecer el vicio y el ánimo enseñar a ser modesto. huyo y me retiro de cuanto simple ame. y perfecta después.

dejando el suelo abundoso. da tributo al mar potente. entre la arena cogiendo conchas y piedras pintadas. Mas cotejando su mal con el gozo que ella había. como estás de Licio huyendo. ninfa preciada. porque con doble tormento celos me da tu contento. cuidados. el fatigado zagal con voz amarga y mortal de esta manera decía: «Ninfa hermosa. y las ondas aguardaba. no te vea jugar con el mar horrendo. Huye ya. Deja ahora de jugar. porque ya está averiguado que si no es tu enamorado lo será cuando te vea. Junto al agua se ponía. Licio. Galatea. y mira que siento por ti dolores sobrados. del toro blanco engañada en la ribera del mar. que bien sé por mi dolor que a quien no teme el amor 133 . Y el ordinario cuidado hace que piense contino de aquel desdeñoso alnado. suspendió allí su tormento mientras miraba el contento de su pulida zagala. porque amor sabe desde que me hirió que para pena mayor me falta un competidor más poderoso que yo. guarda que no salga afuera alguna marina fiera enroscada y escamosa. que en verte cerca del mar tengo celos de Neptuno. orilla el mar arrastrado visto aquel monstruo marino. Causa mi triste cuidado que a mi pensamiento crea. y en verlas llegar huía. Y está cierto. Mas no veo en ti temor de congoja y pena tanta. muchos cantares diciendo con el son del ronco estruendo de las ondas alteradas. huye del mar. Deja la seca ribera do está el agua infructuosa. al cual en sufrimiento amador ninguno iguala. no me hagas más penar. desdeñosa del dolor que a Licio daña. que me es dolor importuno. Galatea. y tu peligro. iba alegre y bulliciosa por la ribera arenosa que el mar con sus ondas baña. 132 y aunque más placer te sea.GASPAR GIL POLO (t 1591) CANCIÓN En el campo venturoso donde cou clara corriente Guadalaviar hermoso. En verte regocijada celos me hacen acordar de Europa. pero a veces no podía y el blanco pie se mojaba.

No ser querida y amar fuera triste desplacer. que el vengativo Cupido. porque huelgues de escucharlos. Y aunque quien pasa dolores 134 amor le fuerza a cantarlos. Si el agua te es placentera. hay allí fuente tan bella. que estando al abierto cielo el sol morena te para. donde haciendo alegre fiesta la más calurosa siesta con más deleite se pasa. do natura no fue escasa. que los más duros pesares suspendemos y engañamos. en saber que escrita fuiste por el que siempre tuviste de tu memoria borrado. de un gran cuidado. Y tras la fortuna fiera son las vistas más suaves ver llegar a la ribera la destrozada madera de las anegadas naves. causar ser querida y no querer? Mas desprecia cuanto quieras a tu pastor. pues. Porque cuanto alabo aquí de su crédito lo quito. viéndose menospreciado. Galatea. Huye los soberbios mares. que para ser la primera entre todas. Ven a la dulce floresta. y al apacible sombrío de olorosas flores lleno do en el día más sereno. sólo que en estas riberas cerca de las ondas fieras con mis ojos no te vea. Ven conmigo al bosque ameno. podrás leer a todas horas. los nombres más celebrados de las ninfas y pastoras. verás cómo cantamos tan deliciosos cantares. no es enojoso el estío. en mil robles señalados. Allí. Guarte. No escuches dulces concentos. coger la olorosa flor y en clara fuente lavarse? Pluguiera a Dios que gozaras de nuestro campo y ribera. como el ver que eres amada del que allí escribió tu nombre. mas ¿qué tormento o pesar te puede. Mas seráte cosa triste ver tu nombre allí pintado.ningún peligro le espanta. En aqueste raso suelo a guardar tu hermosa cara no basta sombrero o velo. lo que no hace de grado. sólo espera que tú te laves en ella. suele hacerlo de ofendido. ojalá tú lo probaras antes que yo lo dijera. sino el espantoso estruendo con que los bravosos vientos con soberbios movimientos van las aguas revolviendo. pues el contentarme a mí 135 . ven. Ninfa. por bosques y prados. y porque más lo preciaras. Y aunque mucho estés airada no creo yo que te asombre tanto verte allí pintada. yo haré que los pastores no digan cantos de amores. ¿Qué pensamiento mejor orilla del mar hallarse que escuchar al ruiseñor.

ya forzoso y terrible. con vuestro mal sentida cuya muerte penosa no deja rastro de contenta vida. cuitada. ausentes y queridos. en vano dando términos desdichados a tu suerte. no puede ser posible que le excusen los cielos. cuerpo muerto lleno 137 . Que el ciervo desangrado. con el cansado aliento que en el seno bello de la corriente sangre hinchado. gozosa va con tu desdicha cuando cierva mortal. no fue tampoco de tu amor querido. que en tu sangriento pecho llevas. Cuando por la espesura de este prado como tórtolas solas y queridas solos y acompañados anduvisteis. tú con el fatigado aliento pruebas a rendir el espíritu doliente en la corriente de este valle amado. el regalado y blando pecho pasado de veloz montero. que no dilatas la inclemente muerte. rica y venturosa con vuestro bien. cuando pudieras librar el pecho herido de crudas llagas y memorias fieras. Que el paso duro y fuerte. viviendo. que con desdeñosa cara al triste dice que calle. del crudo amor vencido y maltratado. tierno acanto y lauro amado. Mas. vuelve al valle donde 136 queda muerto tu amor. ¡ay!. FRANCISCO DE LA TORRE (1534-1594?) LA CIERVA Doliente cierva. que la mano dura que tu nevado pecho ha puesto en tal estrecho. que contigo la vida tuvo por bien perdida. Volvió a sus juegos la fiera y a sus llantos el pastor. estás penando tu desangrado y dulce compañero. reclinando la beldad que la cruda mano esconde delante de la nube de la muerte. débil y decaída tu hermosura. cuando las horas tristes. buscas el agua de la fuente pura.bastará para que a ti no te venga en apetito.» Licio mucho más le hablara y tenía más que hablalle. si ella no se lo estorbara. que el herido lado de ponzoñosa y cruda yerba lleno. y de la misma manera ella queda en la ribera y él en su mismo dolor. Agora el uno. ¡ay!. permitiendo crudos astros que muera padeciendo las asechanzas de un montero crudo que te vino siguiendo por los desiertos de este campo mudo. vuestras frentes bellísimas ceñisteis. con mil mustios bramidos ensordecisteis la ribera umbrosa del claro Tajo. Vuelve. Morirás en su seno. que habiendo tan cruelmente padecido quieras vivir sin él. cuando de verde mirto y de floridas violetas.

Aquí de Cipión la vencedora colonia fue. mas aun el tiempo da en estos despojos espectáculos fieros a los ojos. rodaron de marfil y oro las cunas. tú. está el desnudo luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte? Todo despareció. cesares murieron. allí fue templo. que voces de dolor el alma siente. coronados los vieron los jardines. yace de lagartos vil morada. Este despedazado anfiteatro. cambió la suerte voces alegres en silencio mudo. Aquí de Elio Adriano. cuya muerte gloriosa. en los ojos de aquellos cuyos despojos bellos son victorias del crudo amor furioso. martirio fue de amor. gran padre de la patria. este llano fue plaza. honor de España. de una cierva doliente. Del gimnasio y las termas regaladas leves vuelan cenizas desdichadas. y miran tan confusos lo presente. gaditano. ¡ay dolor!. Aquí nació aquel rayo de la guerra. ya de jazmines. de Teodosio divino. impío honor de los dioses. casas. las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron. fábula un tiempo. el alma congojosa. por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla. fueron un tiempo Itálica famosa. y lastimosa reliquia es solamente 138 de su invencible gente. pío. también vencido. Canción. que ahora son zarzales y lagunas. y caso agora. de todo apenas quedan las señales. que ves ahora campos de soledad. Fabio. mustio collado. que la dura flecha del cazador dejó sin vida. ya reducido a trágico teatro.de desden y de espanto. ¡oh fábula del tiempo. de Silo peregrino. aquí. triunfador Trajano. 139 . al agonía de la muerte rendida. quebrantada y mustia. ante quien muda se postró la tierra que ve del sol la cuna y la que baña el mar. La casa para el César fabricada ¡ay!. jardines. representa cuánta fue su grandeza y es su estrago! ¿Cómo en el cerco vagó de su desierta arena el gran pueblo no suena? ¿Dónde. quien solía ser ornamento de la selva umbrosa. felice. RODRIGO CARO (1573-1647) A LAS RUINAS DE ITÁLICA Estos. errad por la espesura del monte que de gloria tan perdida no hay sino lamentar su desventura. ya de laurel. cuya afrenta publica el amarillo jaramago. Sólo quedan memorias funerales donde erraron ya sombras de alto ejemplo. pues ñeras hay. triunfo glorioso con que corona y premia dos amantes que del siempre rabioso trance mortal salieron muy triunfantes. el bello seno agonizando.

piadosa 140 usura a tierno llanto. tal genio o religión fuerza la mente de la vecina gente. que no os respetó el hado. se ve la llama. ¡ay!. no la muerte. Fabio. ni a ti por fuerte. a quien no valieron justas leyes. resonando «Itálica». y lastimosa. Tú. si lastimosa. a tus sagrados manes debo. que refiere admirada que en la noche callada una voz triste se oye que llorando. sí lloroso don han admitido las ingratas cenizas. mira estatuas soberbias que violenta Némesis derribó. permíteme. fábrica de Minerva. «Cayó Itálica». pero mal pido el único consuelo de todo el bien que airado quitó el cielo. que aún se ve el humo aquí. mira mármoles y arcos destrozados. Roma. hoy cenizas. ni por sabia a ti. pon atenta la vista en luengas calles destruidas. y a ti. eco reclama «Itálica» en la hojosa selva que se le opone. yacer tendidas. de que llevo dulce noticia asaz. aun se oyen llantos hoy. Itálica famosa. Mas ¿para qué la mente se derrama en buscar al dolor nuevo argumento? Basta ejemplo menor. ¡oh patria de los dioses y los reyes! Y a ti. y cavaré con lágrimas las peñas que ocultan su sarcófago sagrado. y ya en alto silencio sepultados sus dueños celebrados. a quien queda el nombre apenas. Así a Troya figuro. y el claro nombre oído de Itálica. . basta el presente. que vea el cuerpo santo de Geroncio. hoy vastas soledades. si tú no lloras. sabia Atenas. dice. Goza en las tuyas sus reliquias bellas para envidia del mundo y sus estrellas. hoy ronco acento. les do y consagro. emulación ayer de las edades. agradecido huésped. así a su antiguo muro. renuevan el gemido mil sombras nobles de su gran ruina: ¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina! Esta corta piedad que. Muestra de su sepulcro algunas señas. tu mártir y prelado.y aun las piedras que de ellos se escribieron.

SIGLO DE ORO (Siglo XVII) .

¿quién los cura? 145 . ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males. ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! ¿Y quién mi gloria repuna? ¡Fortuna! ¿Y quién consiente mi duelo? ¡El cielo! De este modo yo recelo morir deste mal extraño. desdenes. celos y ausencia.MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616) OVILLEJOS ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quien aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De este modo en mi dolencia ningún remedio me alcanza. pues me matan la esperanza. pues se aunan en mi daño amor. ¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor. fortuna y el cielo.

¡oh gran Sevilla!. Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente.» «Es que no como. señor. cuando los remedios son muerte. miente. en lo cerrado salida y en el traidor lealtad.¡Locura! De este modo no es cordura querer curar la pasión. si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?» LUIS DE GONGORA (1561-1627) BUSCO EN LA MUERTE LA VIDA ANGÉLICA Y M E D O R O Busco en la muerte la vida. Y el que dijere lo contrario. que estáis muy mal criado. requirió la espada miró al soslayo. y se trabaja.» «Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?» «No me deja mi amo ni un bocado. Roma triunfante en ánimo y nobleza.» «Asno se es de la cuna a la mortaja. «¿Cómo estáis. salud en la enfermedad.» «Quejaos del escudero.» Y luego. Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé. pues lo imposible pido. lo posible aún no me den. porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne. en mi dolencia. esta riqueza? Por Jesucristo vivo. y que es mancilla que esto no dure un siglo. tan delgado?» «Porque nunca se come. pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. fuese y no hubo nada. en la prisión libertad.» «Metafísico estáis. ¿Cómo me he de quejar. seor soldado.» «No es bastante. ¿Qucréislo ver? Miradlo enamorado. 146 En un pastoral albergue que la guerra entre unos robles lo dexó por escondido 147 . que. Pero mi suerte. Rocinante. cada pieza vale más de un millón. caló el chapeo. incontinente. mudanza y locura.» «¿Es necedad amar?» «No es gran prudencia. DIALOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describí lia. con el cielo ha estatuido. de quien jamás espero algún bien.» «Anda.

restituyen a Medoro salud nueva. Enfrénanle de la bella las tristes piadosas voces. al pío ruego cortésmente corresponde. Las venas con poca sangre. ya le entra. Blando heno en vez de pluma para lecho les compone. que el sol deja su horizonte y el humo de su cabana le va sirviendo de norte. porque labren sus arpones el diamante del Catay con aquella sangre noble.o lo perdonó por pobre. Las manos. y le entregan. contando de las palomas Í49 . que será tálamo luego do el garzón sus dichas logre. simple bondad. cuyos dedos desta vida fueron dioses. do la paz viste pellieo y conduce entre pastores ovejas del monte al llano y cabras del llano al monte. los rayos del sol perdonen. hueco tronco de alcornoque. Amor le ofrece su venda. que la muerte va violando sus colores. Humilde se apea el villano y sobre la yegua pone un cuerpo con poca sangre. hija de padres traidores. primera dicha de Adonis. lo halló en el campo aquella vida y muerte de los hombres. sino por ver que la yerba tanta sangre paga en flores. ya despide el primer golpe centellas de agua. ¡oh piedad!. Limpíale el rostro. Ya es herido el pedernal. su beldad y un reino en dote. Los últimos nudos daba 148 cuando el cielo la socorre de un villano en una yegua que iba penetrando el bosque. y la mano siente al Amor que se esconde tras las rosas. segunda envidia de Marte. Del palafrén se derriba. se alberga un dichoso joven. que sin clavarle Amor flecha le coronó de favores. sin ver por dónde. Ya le regala los ojos. ¡Qué de nudos le está dando a un áspid la envidia torpe. A su cabana los guía. y la que mejor se halla en las selvas que en la corte. mal herido y bien curado. Yerbas le aplica a sus llagas. fuerzas dobles. Corona un lascivo enjambre de cupidillos menores la choza. Llegaron temprano a ella do una labradora acoge un mal vivo con dos almas. una ciega con dos soles. los ojos con mucha noche. Escondióse tras las rosas. cuando menos. que si no sanan entonces en virtud de tales manos lisonjean los dolores. no porque al moro conoce. una piedad mal nacida entre dulces escorpiones. pero con dos corazones. pues. bien como abejas. que los firmes troncos mueven y las sordas piedras oyen. mas ella sus velos rompe para ligar sus heridas.

si un valle Angélica suena. airecillos lisonjeros. las atalayas los fuegos. señor. sin vos. No hay verde fresno sin letra. si lo abrocha. Cuevas do el silencio apenas deja que sombras las moren. ingratitud es dejalla. es con claveles. si puede. de las locuras del conde. viéndole tomar la espada. la apacible fuente sueño. si no son murmuradores. tan amante como amada. Los troncos les dan cortezas en que se guarden sus nombres mejor que en tablas de mármol o que en láminas de bronce. y no se vaya por pies la hermosura del orbe. que en los brazos de su dama oyó el militar estruendo de las trompas y las cajas. Trescientos Zenetes eran deste rebato la causa. plumas les baten veloces. los árboles pabellones. Del cuello pendiente ella. tálamo y lecho. música los ruiseñores. el lunado arco suspende y el corvo alfange depone. y con el alma y la vida a una gallarda africana. tan noble como hermosa. vuela el cabello sin orden. Desnuda el pecho anda ella. las adargas avisaron a las mudas atalayas. con lágrimas y suspiros íe dice aquestas palabras: «Salid al campo. 150 contestes destos amores. Espuelas de honor le pican y freno de amor le para. con quien estaba una noche cuando tocaron al arma. el cielo os guarde. Tórtolas enamoradas son sus roncos atambores y los volantes de Venus sus bien seguidos pendones. y ellas al enamorado. pues. El pie calza en lazos de oro porque la nieve se goce. no salir es cobardía. campo de batalla. 151 . profanan con sus abrazos a pesar de sus horrores. porque el caso no se infame y el lugar no se inficione! Todo es gala el africano. Todo sirve a los amantes. haciendo la cuerda azote. que los rayos de la luna descubrieron las adargas. Choza. otro Angélica responde. Los campos les dan alfombras. su vestido espira olores. los fuegos a las campanas. ROMANCE Servía en Oran al rey un español con dos lanzas. con jazmines si lo coge.los arrullos gemidores! ¡Qué bien la destierra Amor. ni blanco chopo sin mote. bañen mis ojos la cama que ella me será también.

y a su piadosa demanda satisface desta suerte: «Valiente eres. y quede con vos el alma. El cautivo. que cuatro vientos lo mueven. porque con honra y amor yo me quede. si la causa lo consiente. Triste camina el alarbe. sin excusarlo. obedece. aquel español de Oran un suelto caballo prende. y lo más bajo que puede ardientes suspiros lanza y amargas lágrimas vierte. hija al fin destas arenas engendradoras de sierpes. capitán. Entre los sueltos caballos de los vencidos Zenetes. yo os hago a vos mucha sobra y vos a él mucha falta. como tal. y cortés como valiente. Concededme. salid apriesa. Admirado el español de ver cada vez que vuelve que tan tiernamente llore quien tan duramente hiere. dueña mía. y débote la respuesta por quien soy y por quien eres. que el general os aguarda. le dice así: «Mi señora tan dulce como enojada. porque más cerca muriese. cuando no de las crueles. 153 . corsario de tres bajeles.» ENTRE LOS SUELTOS CABALLOS. Junto a mi casa vivía. y él parece. que es uno que ha cautivado. Yo nací en Gelves el año que os perdisteis en los Gelves. pues mi llanto no os ablanda. licencia para que salga al rebato en vuestro nombre. vaya a los moros el cuerpo. por tu espada y por tu trato me has cautivado dos veces. por sus relinchos lozano y por sus cernejas fuerte para que lo lleve a él y a un moro cautivo lleve. En el ligero caballo suben ambos. Preguntado me has la causa de mis suspiros ardientes. cumpla y vaya. entre lo rojo lo verde. que tenéis de acero el pecho y no habéis menester armas. y en vuestro nombre combata. de una berberisca noble y de un turco matasiete. que por el campo buscaban. 152 de cuatro espuelas herido. con razones le pregunta comedidas y corteses de sus suspiros la causa.Vestios.» Viendo el español brioso cuánto le detiene y habla. una dama de lina i e de los nobles Melioneses: Extremo de las hermosas. En Tremecén me crié con mi madre y mis parientes después que murió mi padre. capitán de cien Zenetes. Bien podéis salir desnudo.

Mas. y Amor en nuestras niñeces hirió nuestros corazones con arpones diferentes. que paren sus males quiere. y apenas vide trocada la dureza desta sierpe. mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno. mientras el plomo en las suyas libertades y desdenes. Ande yo caliente. Labró el oro en mis entrañas dulces lazos. 155 . cuando tú me cautivaste: mira si es bien que lamente. tiernas redes. y el moro tras él desciende. que ganas más con librarme que ganaste con prenderme. y por el suelo postrado. con palabras me requiere que su crueldad perdone y de su beldad me acuerde. Alá se quede contigo y te dé victoria siempre para que extiendas tu fama con hechos tan excelentes. sufre y ama y vivirás si lo hicieres. que se hallaran claveles más ciertos en sus dos labios que en los dos floridos meses. desde aquí puedes volverte. «Gallardo moro. español. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como pildoras dorados. «Vivas mil años. si adoras como refieres. Cada vez que la miraba salía el sol por su frente. parando el veloz caballo.Era tal su hermosura. dichosamente padeces. Juntos así nos criamos. de tantos rayos vestido cuantos cabellos contiene. y ríase la gente. le dice. y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente. y ríase la gente. noble capitán valiente.» ANDE YO CALIENTE. Y no quiero por rescate que tu dama me presente ni las alfombras más finas ni las granas más alegres. es la causa que a llanto pudo moverme. que cupiera alma tan tierna en pecho tan duro y fuerte? Si eres del Amor cautivo. le dice. Esta. 154 que me pedirán por robo lo que entendí que era suerte.» Apeóse del caballo.» Conmovido el capitán de las lágrimas que vierte. la boca a sus pies ofrece. y si como dices amas. mira si es razón que llore tantos males juntamente. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías. ¿Quién pudiera imaginar viendo tus golpes crueles. Anda con Dios. con tal que cuando la veas pido que de mí te acuerdes. ya la razón sujeta.

Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero. que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente.que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente. En llorar conviertan mis ojos de hoy más el sabroso oficio del dulce mirar. do se junten ella y él. Pues me distes. y ríase la gente. en tan tierna edad tan cor Lo el placer. Dexadme llorar. yo conchas y caracoles entre la menuda arena. sea mi Tisbe un pastel. y ríase la gente. harto peor fue morir y callar. No me pongáis freno ni queráis culpar. Si me queréis bien no me hagáis mal. Dexadme llorar. y la espada sea mi diente. lo otro por demás. escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente. tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas. y ríase la gente. Orillas del mar. orillas del mar. viendo que sus ojos a la guerra van. orillas del mar. Busque muy enhorabuena el mercader nuevos soles. y ríase la gente. y ríase la gente. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama. 157 156 . que lo uno es justo. pues que no se pueden mejor ocupar yéndose a la guerra quien era mi paz. y me cautivastes de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad. que de Píramo y su amada hace tálamo una espada. madre. a su madre dice que escucha su mal: Dexadme llorar. hoy viuda y sola y ayer por casar. y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente. tan largo el penar. LA MAS BELLA NIÑA La más bella niña de nuestro lugar. Pues Amor es tan cruel.

158 calza de estameña. y no vean tanta soledad después que en mi lecho sobra la mitad. y la saya buena. que me dio la Pascua mi señora agüela. «No me aprovecharon. Pondráste el corpino.» Y yo de papel haré una librea. y las dos primillas Marica y la Tuerta. mi madre. vayanse. aunque tenga el pecho como un pedernal. Iremos a misa. Y si hace bueno traeré la montera. Compraremos del (que nadie lo sepa) chochos y garbanzos para la merienda. y no dará voces viendo marchitar los más verdes años de mi mocedad? Dexadme llorar. mañana. teñida de moras. Hermana Marica. Dulce madre mía. cabezón labrado. llorar. orillas del mar. no irás tú a la amiga ni yo iré a la escuela. mi tía la ollera. darános un cuarto. veremos la iglesia. pues ido se han los ojos que hacían los míos velar. pondré por penacho las dos plumas negras del rabo del gallo 159 . toca y albanega. HERMANA MARICA. y a mí me pondrán mi camisa nueva. porque bien parezca. Y el estadal rojo. Y si quiere madre dar las castañetas. que es fiesta. orillas del mar. Y al son del adufe cantará Andregüela. Dexadme llorar. Vayanse las noches. Y una caperuza con muchas almenas. que trujo el vecino cuando fue a la feria. podrás tanto dello bailar en la puerta. Y en la tardecica en nuestra plazuela. ¿quién no llorará. jugaré yo al toro y tú a las muñecas. las yerbas. sayo de palmilla. con las dos hermanas Juana y Madalena. orillas del mar.Dexadme. con lo que le cuelga.

tráeme nuevas de mi esposa. bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas. las bellaquerías detrás de la puerta. Jugaremos cañas junto a la plazuela porque Barbolilla salga acá y nos vea. teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias! pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria. a nadie matarán penas. Y en la caña larga pondré una bandera. que son más de treinta. aunque no lo debe ser. y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras. sin duda alguna que es muerta. si es verdad que las aguas tienen lenguas. EL FORZADO Amarrado al duro banco de una galera turquesa. siempre al remo condenado. Y entraré en la calle haciendo corvetas yo y otros del barrio. yo y ella. sagrado mar. pues que yo vivo en su ausencia. un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son 160 161 . coronadas y soberbias. Porque algunas veces hacemos. ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra. la hija de la panadera. pues he vivido diez años sin libertad y sin ella. pero. a mis demandas respuesta. pues no me respondes. que bien puedes. dos hilos por riendas.que acullá en la huerta anaranjeamos las Carnestolendas. la que suele darme tortas con manteca. porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena. del remo y de la cadena: «¡Oh. con dos borlas blancas en sus trenzaderas. Y en mi caballito pondré una cabeza de guadamecí.» En esto se descubrieron de la religión seis velas y el cómitre mandó usar al forzado de su fuerza. Barbóla. Dame ya. sagrado mar de España.* famosa playa serena.

mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lirio bello. oh patria. no comparada al oro. siguen más ojos que al clavel temprano. arroyo frío. cristal luciente. por cogeüo. de quien con atención no sea escuchada la triste voz del triste llanto mío. y aunque en la fuerza sea del estío al viento mi querella encomendada.SONETOS Mientras por competir con tu cabello. de gallardía! ¡Oh gran río. ni este río corre fiera. oh sierras encumbradas. para escuchar el dulce canto de aquel que de Estrimón en la espesura los suspendía cien mil veces. árbol verde. que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre gloriosa patria mía. cual yo. antes que lo que fue en tu edad dorada oro. cuando a cada cual de ellos más le agrada fresca cueva. lirio. en polvo. goza cuello. mas tú y ello juntamente en tierra. en humo. oh flor de España! LOPE DE VEGA (1562-1635) CANCIÓN ¡Oh libertad preciosa. Ni en este monte. tus torres y tu río. de arenas nobles. a compasión movidos de mi llanto. tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas ruinas y despojos que enriquece Genil y Darro baña tu memoria no fue alimento mío. dejan la sombra. labio y frente. mientras a cada labio. el sol relumbra en vano. vuela ave. ni al bien mayor de la espaciosa tierra. cabello. ¡Tanto puede mi mal y pudo su dulzura! A CÓRDOBA ¡Oh excelso muro. este aire. ya que no doradas! ¡Oh fértil llano. tu llano y sierra. de majestad. el ramo y la hondura. clavel. y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello. en nada. 162 163 . gran rey de Andalucía. pece nada. oh torres coronadas de honor. oro bruñido. ¡nunca merezcan mis ausentes ojos ver tus muros. más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del sur entre su nácar cierra. en sombra. no sólo en plata o viola troncada se vuelva.

con siempre igual deseo. y suena en la espesura el tenebroso canto de los nocturnos hijos de la tierra. aquí de la enramada parra que al olmo enlaza. oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura. Yo. riberas de este río. señor exento desta montaña y prado. en ti sola se anida oro. llevan por inciertas vías. las duras penas mías trocaron en la gloria que en libertad poseo. Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego. principio de mis dulces días. y de color de rosa la cermeña olorosa tengo. Aquí la verde pera con la manzana hermosa. Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado. melosas uvas cojo. bullendo. que el mar apartas y a tu bien nos llamas. haciendo rustro embisto. gloria y vida! Cuando de las humanas tinieblas vi del cielo la luz. al sueño el pecho inclino 164 debaxo un sauce o pino. conquistado en el mundo. y de ti. que algún rey la envidiara. salgo de mi cabana. No me da descontento el hábito costoso que de lascivo el pecho noble infama. fuente clara. el arena y agua arrojas. membrillos que coronan este río. y la endrina de color morada. de blandas pieles y hojas. y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío. la pozoña. el arco. amor profundo. mi regalada cama. es mi dulce sustento del campo generoso estas silvestres frutas que derrama. tesoro. estos cristales puros. con las vidas y famas. a dar el nuevo pasto a mi ganado. la temerosa cuenta del cuidadoso rey me representa.con armas. y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves. Soberbio pensamiento jamás ha derribado la vida humilde y pobre que sostengo. pues. Cuando la noche oscura con su estrellado manto el claro día en su tiniebla encierra. y en cantidad recojo. que. triunfo y resisto la flecha. de gualda y roja sangre matizada. paz dulce. al pie de aquesta sierra con rústicas palabras mi ganadillo cuento y el corazón contento del gobierno de ovejas y de cabras. donde verá por mi dichosa historia quien más leyere en ella que es dulce libertad lo menos della. sangre y guerra. 165 . aquellas tres hermanas que nuestro humano velo texiendo. al tiempo que las ramas desenlaza el caluroso estío. venzo. el fuego. bien. gozo la gloria y libertad que tengo. paz.

y solamente no entiendo cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio. de mis soledades vengo. porque dicen. al aire. De cuantas cosas me cansan. halla un pastor con hambre fatigado. La diferencia conozco. vino aromatizado. O sabe naturaleza más que supo en otro tiempo. porque en él y en mí contemplo. mi humildad en su desprecio. formando torres de esperanza al viento. A MIS SOLEDADES VOY. Sólo sé que no sé nada. adonde lo más es menos. y lo creo. No me precio de entendido. su locura en su arrogancia. que humildad y necedad no caben en un sujeto. en fuente fría. ni me tiene envidioso la ambición y el deseo de ajena gloria ni de fama eterna. 167 . pero con falso argumento. pan blanco de aquel día. Señales son del juicio ver que todos le perdemos. Ni temo al poderoso ni al rico lisonjeo. viva y muera sediento por el honroso oficio.sustentos pobres. que más vale pobreza en paz que en guerra mísera riqueza. y goce yo del suelo. porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. ocupado en mi rústico ejercicio. de desdichado me precio. pero bien seguros. Entiendo lo que me basta. ni soy camaleón del que gobierna. que el grande y el pequeño somos iguales lo que dura el sueño. que los que no son dichosos. bese la ingrata mano del poderoso injusto. mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo. A mis soledades voy. dixo un filósofo. carne sabrosa y tierna. unos por carta de más otros por carta de menos. ¡No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero. ¿cómo pueden ser discretos? No puede durar el mundo. pero no puedo guardarme de los peligros de un necio. haciendo la cuenta con su humildad. que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! 166 Ni estoy bien ni mal conmigo. Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo. que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto. al sol y al hielo. Estése el cortesano procurando a su gusto la blanda cama y el mejor sustento. fáciímente me defiendo. o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos. El dirá que yo lo soy. en prado.

tienen chimenea y huerto. afirmaron parabién. Sin ser pobres ni ser ricos. que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos. ni pascua dieron. con las prendas de su honor han trocado los efectos. llorando van y pidiendo. la mejor sangre el dinero. yo confieso que la tengo de unos hombres que no saben quién vive pared en medio. si es español verdadero. incitas a las ondas. y entre las olas sola! ¿Adonde vas perdida? ¿Adonde. di.tal la pusieron los hombres que desde entonces no ha vuelto. entre peñascos rota. aunque puedo. Advierte que te llevan a dar entre las rocas 169 . En dos edades vivimos los propios y los ajenos: la de plata los extraños y la de cobre los nuestros. a mis soledades voy. ni pleitos. la mejor vida el favor. ¡Pobre barquilla mía. porque solamente en ellos de los poderosos grandes se vengaron los pequeños! Fea pintan a la envidia. y algunos inobedientes a la vergüenza y al miedo. pequeña en las defensas. Con esta envidia que digo y lo que paso en silencio. bien haya quien los hizo. no los despiertan cuidados. ¿A quién no dará cuidado. el uno se lleva al otro. Ni murmuraron del grande. sin velas desvelada. Virtud y filosofía peregrinan como ciegos. sin tratos. mayor en las congojas. te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. te apartas animosa de la vecina tierra. universal movimiento. Como las altas naves.. Mirando estoy los sepulcros cuyos mármoles eternos están diciendo sin lengua que no lo fueron sus dueños. Dos polos tiene la tierra. de mis soledades vengo. cuentas ni cuentos. ni pretensiones. como yo. y al ñero mar te arrojas. nunca. 168 Sin libros y sin papeles. y no me espanto. Igual en las fortunas. ver los hombres a lo antiguo y el valor a lo moderno? Dixo Dios que comería su pan el hombre primero con el sudor de su cara por quebrar su mandamiento.. Oigo tañer las campanas. ni ofendieron al pequeño. cuando quieren escribir piden prestado el tintero. ¡Oh. POBRE BARQUILLA MÍA.

por tu soberbia pompa. volvieron venturosas. vuelve la proa: que presumir de nave fortunas ocasiona. salpicando estrellas. ni velas de mentiras. Para los altos mares no llevas. Pasaron ya los tiempos cuando. naufragio de las honras. erraste la derrota? 170 Si te sepulta arena. No mires los ejemplos de las que van y tornan. Esposo me llamaba. Dirás que muchas barcas con el favor en popa. yo la llamaba esposa. nunca del mar temiste las iras procelosas. que por la tierra propia nunca el peligro es mucho adonde el agua es poca. ¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora. cuando. Segura navegabas. ¿Qué jarcias te entretejen? ¿Qué ricas banderolas azote son del viento y de las aguas sombra? ¿En qué gavia descubres. en vez de torres altas. Ya fieros huracanes tan arrogantes soplan que. pero vivo. barquilla? Vuelve. saliendo desdichadas. ni se estima la perla hasta dejar la concha. Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa. ni remos de lisonjas. perdido el rumbo. ¿qué sirve fama heroica? Que nunca desdichados sus pensamientos logran. Faetonte de barqueros que los laureles lloran.de la soberbia envidia. Ya los valientes rayos de la vulcana forja. del mar incultas orlas? ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda. nos daba una cabana la cama de sus hojas. lamiendo rosas. ¿Qué importa que te ciñan ramas verdes o rojas. ¿Quién te engañó. que a muchas ha perdido la dicha de las otras. Al bello sol que adoro enjuta ya la ropa. el céfiro bullía y suspiraba aromas. que en selvas de corales salado césped brota? Laureles de la orilla solamente coronan navios de alto bordo que jarcias de oro adornan. Contenta con tus redes. del sol la frente mojan. la tierra en perspectiva. 171 . No quieras que yo sea. del árbol alta copa. abrasan pobres chozas. Cuando por las riberas andabas costa a costa. más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. a la playa arenosa mojado me sacabas. cautelosa.

la muerte nos divorcia. contándoles los bocados. Sonaba la olla al fuego con la hortaliza y la vaca. y en dulce paz reposas. el rostro atento a ver si Isidro venía. muriendo. todo sobra. que no ha menester velas quien a su bien no torna. a quien todo pesa. en fin. ¿cuándo mejor le va a quien le dio el necesario bien el cielo con mano corta. Y cuando igualmente amados. Pero la vida es corta: viviendo. que no es justo desear más de lo que es menester. ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga! Quedad sobre la arena. Pudo Alejandro envidiar. Mi honesto amor te obligue. CENA DE ISIDRO Y MARÍA DE LA CABEZA (Fragmento del «Isidro») Llegó a su casa contento. que esa fue larga también? Más que el soberbio Epicuro toma el sustento seguro el pobre en la mesa escasa: que no entra daño en la casa del que duerme en suelo duro. la envidia. pace el animal el yero primero que su señor: que en casa del labrador quien sirve come primero. que no me escuchas. la pobre cena apercibe. Sin pleito. Si con eternas plantas las fixas luces doras. inútiles escotas. sin disgusto. comen así dos casados. Isidro a los bueyes luego ata el sustento a una estaca. Y pues el contento importa. que no es digna victoria para quejas humanas ser las deidades sordas. la pobre cena de aquel rico labrador. 172 rica en casa que Dios vive. porque en barro quebradizo nunca acónito se dio. Pórsena de barro hizo la vajilla en que comió. ¡oh dueño de mi barca!. falta de regalo y llena de conformidad y amor. todo falta. y aliviando de embarazos. 173 . si en oro se ha de beber. ¡ay!. y mientras ella la saca. no desdeñosa y baldía... más pura y más hermosa. sino alegre. Como amigo y jornalero. donde esperaba María. y más con tales abrazos. Salió. Mas. merezca que le pidas al bien que eterno gozas que adonde estás me lleve. las manos han de temblar. Diole en viéndole los brazos. desta Agatocles se honró. bien puede estar a su mesa. sabrosa por el sudor.parándose de envidia la celestial antorcha.

en fin. Con estas estrechas leyes. ¡tened los ramos! Rigurosos hielos le están cercando. Que si al huésped que aposenta se dan gracias tras la cuenta a quien intereses mueven. ¡tened los ramos! SONETOS JUDIT Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano. ¿cuántas mayores se deben a quien de gracias sustenta? Palmas de Belén que mueven airados los furiosos vientos que suenan tanto. con mano desnuda coge de la pura fuentecüla. ¡tened los ramos! El niño divino. ya veis que no tengo con qué guardarlo: ángeles divinos que vais volando. no le hagáis ruido. pues. descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible. que la hambre cesa.Al pobre jamás le encoge tocar la dorada orilla: que el agua limpia y sencilla. isidro ufano. y regala a su María de la pobreza que había. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano. sosegar quiere un poco del tierno llanto. que se duerme mi niño. No se van a descansar sin dar gracias del sustento: que del ordinario aumento se las comienzan a dar los dos con igual contento. que se duerme mi niño. que está cansado de llorar en la tierra por su descanso. y el cónsul Serrano andaba tras el arado y los bueyes. corred más paso. 175 ¡DUERME. Ya. las grandezas de los reyes Fabricio menospreciaba. Cena. MI NIÑO! Pues andáis en las palmas ángeles santos. despidió contra sí rayos al cielo. y en un limpio canastillo se levanta. el rancio queso y membrillo. que se duerme mi niño. convertido en hielo. que el amor es cortesano y virtud la cortesía. en fin. viene el postre y la camuesa. la mesa. que opuesto al muro de Bctulia en vano. ¡tened los ramos! 174 . que se duerme mi niño.

Alcino. beber veneno por licor suave. que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño. coronada del pueblo de Israel. Ponle su esquila de labrado estaño. Oye. Jesús mío. estar furioso. tiene el vellocino pardo. cuánto fueron mis entrañas duras. cobarde y animoso. «Mañana le abriremos». y escucha mis cuidados. MAYORAL EXTRAÑO. traidor. olvidar el provecho. vuelve los ojos a mi fe piadosos. que a mi puerta. toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. 177 . tú. mostrarse alegre. fugitivo. difunto. Si piensas que no soy su dueño. tierno. Huir el rostro al claro desengaño. esquivo. altivo. Pero. leal. ofendido. satisfecho. liberal. y los ojuelos tiene como durmiendo un regalado sueño. ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma. cubierto de rocío. QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS. respondía. centro y reposo. Pastor. pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! 176 VARIOS EFECTOS DEL AMOR Desmayarse. y no le engañen tus collares de oro. duermen las guardas que tan mal emplea. encrespado. receloso. mayoral extraño. pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh. el fuerte arnés afea los vasos y la mesa derribada. suelta la prenda que en el alma adoro perdida por tu bien y por mi daño. PASTOR. amar el daño. no hallar. pues otro tienes tú de igual decoro. ¿cómo te digo que me esperes. humilde. pues te confieso por mi amor y dueño. suelta. no te espante el rigor de mis pecados. áspero. pues tan amigo de rendidos eres. que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue. para lo mismo responder mañana! SUELTA MI MANSO. y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. y sobre la muralla. si estás para esperar los pies clavados? ¿QUE TENGO YO. triste. Pastor. valiente.Vertido Baco. que hiciste cayado dése leño en que tiendes los brazos poderosos. vivo. pues. atreverse. fuera del bien. la casta hebrea con la cabeza resplandece armada. Si pides señas. QUE MI AMISTAD PROCURAS? ¿Qué tengo yo. alentado. asómate agora a la ventana. mortal. y verásle si a mi choza viene: que aún tienen sal las manos de su dueño. Suelta mi manso. enojado. espera. verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuántas. hermosura soberana. que por amores mueres.

Yo pensé que no hallara consonante y estoy a la mitad de otro cuarteto. es que entre sueños dan al cielo quejas del yerto lecho y duro acogimiento. faltan lenguas y voz a los dolores. y aún sospecho que estoy los trece versos acabando: contad si son catorce. Escondieron las galas a los prados y quedaron desnudas estas laderas. sueño blando y suave. Tú. y está hecho. no hay cuidado que hable. que nacieron antes para llorar que para ver. burla burlando van los tres delante. dar la vida y el alma a un desengaño: esto es amor. Por el primer terceto voy entrando. duermen ya entre sus montes recostados los mares y las olas. Quien lo probó lo sabe. pude en largo destierro merecerte 178 que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no te busco yo por ser descanso. no han podido vencer a mis dolores las noches. Ya estoy en el segundo. y aún parece que entré con pie derecho. sueño. pues fin con este verso le voy dando. tras las pardas sombras mudas. en mi vida me he visto en tal aprieto. que el sueño persuadieron a la gente. mas si me veo en el primer terceto. Con sosiego agradable se dejan poseer de ti las flores. catorce versos dicen que es soneto. sino por muda imagen de la muerte. de tal manera. FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645) AL SUEÑO ¿Con qué culpa tan grave. Madrugan más en mí que en las auroras lágrimas a este llano: que amanece a mí mal siempre temprano. mudos están los males. Si con algún acento ofenden las orejas. ciega y fría. y a su modo también se duerme el río. ni dar paz a mis enojos. Cuidados veladores hacen inobedientes mis dos ojos a la ley de las horas. solas. Los arroyuelos puros se adormecen al son del llanto mío. que al morir el día con luz enferma vi que permitía el sol que le mirasen en poniente. Con pies torpes al punto. y sus peñas. 179 . no hay cosa en los cuartetos que me espante.creer que un cielo en un infierno cabe. cayó de las estrellas blandamente la noche. que persuade la tristeza a mis dos ojos. y tanto. y en todos los mortales yace la vida envuelta en alto olvido. SONETO DE REPENTE (De «La niña de Plata») Un soneto me manda hacer Violante. que blandos hallan en los cerros duros. de sosiego los tienes ignorantes.

por el oro en que alegre considera. que yo no quiero verte cara a cara. La justicia de Dios es verdadera. Dios verdadero. hasta que da la vuelta el tiempo claro. ni eternidad divina los separa. Quede en parte mi queja satisfecha.. quítame. 181 . Dame. En otros siglos pudo ser pecado severo estudio y la verdad desnuda.. o ya la frente. y en ella mi alma por jamás te toca. ESCRITA AL CONDE-DUQUE DE OLIVARES No he de callar.. 180 se le haga camino por estos ojos de sosiego ajenos. Más duro que la roca. con mi grito. ya tocando la boca. blando sueño. con dolor creo que eres más riguroso que la tierra. y te desacredito el nombre de callado. Son la verdad y Dios. pues te alcanza el soldado envuelto en guerra. entre mi pensamiento y mi deseo Ya. y la misericordia. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Hoy sin miedo que libre escandalice puede hablar el ingenio. Señor excelentísimo. si fueses a otra parte peregrino. ni que hagas más caso de mí. Gozante en las cabanas y debajo del cielo los ásperos villanos. implicación hubiera en ser y en que verdad de ser dejara. por más que con el dedo. Pues sepa quien lo niega y quien lo duda que es la lengua la verdad de Dios severo y la lengua de Dios nunca fue muda. Débate alguna pausa mi tormento.. asegurado de que mayor poder le atemorice. Si Dios a la verdad se adelantara. Mira que es gran rigor: dame siquiera lo que de ti desprecia tanto avaro. algún reposo: no seas digno del nombre de avariento en el más desdichado y firme amante que lo merece ser por dueño hermoso. EPÍSTOLA SATÍRICA Y CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS. siendo verdad. o que a tu sombra negra por lo menos. y todo cuanto es Dios todo ha de ser verdad entera. hállate en el rigor de los pantanos y encuéntrate en las nieves y en el hielo el soldado valiente y yo no puedo hallarte. aunque lo intente. cortés mancebo. este desvelo.Tan sólo mi gemido pierde el respeto a tu silencio santo: yo tu quietud molesto con mi llanto. y te prometo. pues. y romper el silencio el bien hablado. que hasta pasar por mí de paso. mientras viere el cielo de desvelarme sólo en celebrarte. mi llanto ya no consiente márgenes ni orillas: inundación será la de mi canto. silencio avises o amenaces miedo. lo que había de dormir en blando lecho y da el enamorado a su señora. o de él alguna parte. oirán siquiera el ruido de tus plumas mis desventuras sumas. Dame lo que desprecia de ti agora por robar el ladrón. lo que desecha el que envidiosos celos tuvo y llora. ni de los dos alguno fue primero. y a ti se te debía de derecho. tócame con el cuento de tu vara.

sólo se codiciaba lo decente. la vista por dos urnas derramada sobre las aras de las dos Castillas. Y aquella libertad esclarecida que en donde supo hallar honrada muerte nunca quiso tener más larga vida. Joya fue la virtud pura y ardiente. Nadie contaba cuánta edad vivía. Multiplicó en escuadras un soldado su honor precioso. en vanidad y en sueño sepultada. El rostro macilento. gala el merecimiento y alabanza. El temor de la mano daba escudo al corazón. y expiraba decrépito el venado: grande vejez duró en los elementos. que. y sola dominaba al pueblo rudo. todas las armas despreció desnudo. no la mente. no mendigando el crédito a Liguria. bien disciplinado. Menos fuera la pérdida y la injuria si se volvieran Muzas los asientos. que nombres del halago cortesano no admitió lo severo de su fama. Yace aquella virtud desaliñada que fue. Y debajo del cielo aquella gente. Pudo acusar los celos desiguales a la Italia. buscó satisfacción y no hartura. Todas matronas y ninguna dama. si rica menos. Hilaba la mujer para su esposo la mortaja primero que el vestido. en ella confiado. ni del clavo la adulación fragante forastera. más quiso los turbantes que los ceros. después mostraron del carchesio a Baco el camino los brindis mal seguros. de sola honesta obligación armado. Y pródiga del alma. ni el Oriente compró la honestidad con piedras finas. más veces en la hueste que en la cama. sano le aventuró. el cuerpo flaco. eran recuerdo del trabajo honroso. si son originales. Acompañaba el lado ¿el marido. y con rojos pimientos y ajos duros tan bien como el señor comió el esclavo. 182 Ni los trujo costumbres peregrinas el áspero dinero. Carnero y vaca fue el principio y cabo. Del mayor infanzón de aquella pura república de grandes hombres. y los engaños del paso de las horas y del día reputaban los nuestros por extraños. que usurparon la paz del pecho humano. vengóle herido. si mal hablada. Bebió la sed los arroyuelos puros. sino de qué manera: ni aun un hora lograba sin afán su valentía. era una vaca sustento y armadura. No había venido al gusto lisonjera la pimienta arrugada.. que esta usura es peor que aquella furia. Y España.Ya sumergirse miro mis mejillas. edad. ni el cántabro con cajas y tinteros hizo el campo heredad. Pudo sin miedo un español velloso llamar a los tudescos «bacanales» y al holandés «hereje y alevoso». pero hoy de muchos modos somos copias.. a más honroso sueño entregó los ojos. Derramado y sonoro el Océano era divorcio de las rubias minas. Que el vientre entonces. su ánimo valiente. con legítimos dineros. sino matanza. Caducaban las aves en los vientos. Del tiempo el ocio torpe. si no a más descansado. menos le vio galán que peligroso. La robusta virtud era señora. nación fuerte. más temida. y estaba la garganta sin pecado. No de la pluma dependió la lanza. y honra y provecho andaban en un saco. vencedora. 183 . contaba por afrentas de los años envejecer en brazos de la suerte.

sino apodos. A la seda pomposa siciliana. Lograd. mejores sean por vos los que eran buenos Guzmanes. y detrás de él los cónsules gimieron. nadie los imita. Y si os dio el ascendiente generoso escudos. y el vicio graduó la gente baja. más quiere nota dar que dar asombro. no presumida y ciega confianza. Nunca al duro español supo el gusano persuadir que vistiese su mortaja. intercediendo el Can por el verano. que a Jove fue disfraz y fue vestido. Pasadnos vos de juegos a trofeos. descansen tela falsa y tela fina. Estaban las hazañas mal vestidas. y. y no son sucesores. y el mosquete carga el hombro. pero mal regidas. y gastar un caballo en una caña! Que la niñez al gallo le acometa con semejante munición apruebo. y por timbre el martirio glorioso. de armas y blasones llenos. y rumia luz en campos celestiales. abreviado en la silla a la jineta. ¡Con cuánta majestad llena la mano la pica. dad a la mejor parte medicina: vuélvanse los tablados fortalezas. del que se atreve a ser buen castellano! Con asco entre las otras gentes nombro al que de su persona. todos blasonan. pues vos enmendastes las cortezas. 184 El trompeta le llame diligente. y alhajas las que fueron pieles solas. Hoy desprecia el honor al que trabaja. edad tan venturosa. nos acredita. Un animal a la labor nacido y símbolo celoso a los mortales. 185 . que hacéis repetir siglo pasado con desembarazarnos las personas y sacar a los miembros de cuidado. y aún no se hartaba de buriel y lana la vanidad de fembras presumidas. no el olor. Vos. que sólo grande rey y buen privado pueden ejecutar estos deseos. ¿por cuál enemistad se persuadieron a que su apocamiento fuese hazaña. Y quedaron las huestes españolas bien perfumadas. Pretende el alentado joven gloria por dejar la vacada sin marido. vos disteis libertad con las valonas para que sean corteses las cabezas. no en la frente del útil bruto la asta del acebo. señor. desnudando el enfado a las coronas. el romano y el oro hicieron áspera tirana. y entonces fue el trabajo ejecutoria. y al son esté el ejército obediente. milagro que a la envidia desatina. y hagan paces las capas con el toro. y de Ceres ofende la memoria. y la cumbre desdeñosa os muestre a su pesar campos serenos. y cuando nuestras fuerzas examina persecución unida y belicosa. restituyanse justas y torneos. que un tiempo endureció manos reales. Jineta y cañas son contagio moro. la militar valiente disciplina tenga más platicantes que la plaza. que manchó ardiente múrice. y a las mieses tan grande ofensa hicieron? ¡Qué cosa es ver un infanzón de España. que el vicio. dando fuerza de ley al viento vano. Ejercite sus fuerzas el mancebo en frentes de escuadrones. Vino el betún precioso que vomita la ballena o la espuma de las olas. sin decoro. mas no la edad madura y la perfeta.Las descendencias gastan muchos godos. tiene por sola bienaventuranza el reconocimiento temeroso. Que la cortés estrella que os inclina a privar sin intento y sin venganza.

Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos). que con haberle hecho cuartos no pierde su autoridad. Madre. y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. yo al oro me humillo. poderoso caballero es don Dinero. ¿a quién no maravilla ver en su gloria sin tasa que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al baxo silla y al cobarde hace guerrero. pues. pero pues da calidad al noble y al pordiosero. velillos y oropeles no hagan baza. porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales. Nace en las Indias honrado. que aseguraros puedo que habéis de restaurar más que Pelayo. hace suerte en el toro y con un dedo la hace en él la vara que los mide. Mas. Es galán y es como un oro. Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales. Y pues quien le trae al lado es hermoso. El que en treinta lacayos los divide. de con tino anda amarillo: que. hace todo cuanto quiero. que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles. y si el Corpus con danzas no los pide.Suceda a la marlota la coraza. Mandadlo así. poderoso caballero es don Dinero. en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. persona de gran valor. LETRILLA SATÍRICA Poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. poderoso caballero es don Dinero. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo. aunque sea ñero. poderoso caballero es don Dinero. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos. de puro enamorado. pues valdrá por ejércitos el miedo y os verá el cielo administrar su rayo. doblón o sencillo. Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición. y pues a los mismos robles da codicia su minero. 187 . viene a morir en España y es en Genova enterrado. pues. él es mi amante y mi amado. donde el mundo le acompaña. poderoso caballero es don Dinero. tiene quebrado el color. tan cristiano como moro. pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero. 186 Son sus padres principales y es de nobles descendiente.

¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar. diéronle muerte y cárcel las Españas. mi vida acabe y mi vivir ordene. la muerte en traje de dolor envía. negra y fría. paz serena. de anciana habitación era despojos. y del monte quejosos los ganados. de quien él hizo esclava la fortuna. Vencida de la edad sentí mi espada. que con sombras hurtó su luz al día. Diole el mejor lugar Marte en su cielo. Entré en mi casa. pero no a su defensa sus hazañas. Miré los muros de la patria mía. el llanto militar creció en diluvio. poderoso caballero es don Dinero. viene espíritu en miserias añudado? Llegue rogada. y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. vi que el sol bebía los arroyos del hielo desatados. señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. DUQUE DE OSUNA. si un tiempo fuertes. hálleme agradecido. 189 . su tumba son de Flandes las campañas y su epitafio la sangrienta luna. 188 MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA. de temor y sombras llena. SONETOS MEMORIA INMORTAL DE DON PEDRO GIRÓN. no asustado. Y pues al pobre lo entierra y hace pruprio al forastero. Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día.que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. piadosa. ya desmoronados. el Rin. el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo. MUERTO EN LA PRISIÓN Faltar pudo su patria al grande Osuna. poderoso caballero es don Dinero. y Trinacria al Mongibelo. amancillada. que rodelas en la guerra. mi báculo. (mirad si es harto sagaz). por quien caduca ya su valentía. Salíme al campo. más corvo y menos fuerte. y la última hora. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero. pues mi bien previene. Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas. Si agradable descanso. se acerca. En sus exequias encendió al Vesubio Parténope. vi que. la Mosa. de la carrera de la edad cansados. YA FORMIDABLE Y ESPANTOSO SUENA. sus escudos en la paz. Más valen en cualquier tierra.

érase una alquitara pensativa. érase un elefante boca arriba. por Dios. que a sacar la espada empieza.. mas no del ejercicio picaresco. Estas que fueron pompa y alegría despertando al albor de la mañana. Era un reloj de sol mal encarado. érase una pirámide de Egito. cansado del oficio de la pica. UN VALENTÓN Un valentón de espátula y gregüesco. las doce tribus de narices era. Tales los hombres sus fortunas vieron: en un día nacieron y expiraron. por ocho santos que haré lo que hacer suelo sin tardanza!» Mas uno. que en la cara de Anas fuera delito. y para envejecerse florecieron: cuna y sepulcro en un botón hallaron. iris listado de oro.. nieve y grana. ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?» Respondió el bravonel: «¡Irme sin ella!» PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681) SONETO ESTAS QUE FUERON. Este matiz que al cielo desafía. nariz tan fiera. y en el nombre de Dios pidió refresco. Si limosna no alcanza. será escarmiento de la vida humana: ¡tanto se emprende en término de un día! A florecer las rosas madrugaron. érase una nariz superlativa. Erase un espolón de una galera. érase una nariz sayón y escriba.A UNA NARIZ Erase un hombre a una nariz pegado. a la tarde serán lástima vana durmiendo en brazos de la noche fría. a un corrillo llegó de gente rica. muchísimo nariz. a mi pobreza —les dice—. érase un peje espada muy barbado. donde no. Erase un naricísimo infinito. «¿Con quién habla? —le dice al tiracantos—. que a la muerte mil vidas sacrifica. por ver que ya su bolsa le repica. ¡cuerpo de Dios con él y su crianza! 190 191 . que pasados los siglos horas fueron. era Ovidio Nasón más narizado. retorciendo el mostacho soldadesco. «Den voacedes.

aunque si nací. aborto de ovas y lamas. cuando. un volcán. midiendo la inmensidad de tanta capacidad como le da el centro frío: ¿y yo con más albedrío tengo menos libertad? Nace el arroyo. y con las galas que le dan belleza suma. 193 . para castigarme más. negándose a la piedad del nido que deja en calma: ¿y teniendo yo más alma tengo menos libertad? Nace el bruto y con la piel que dibujan manchas bellas apenas signo es de estrellas (gracias al docto pincel). atrevido y cruel. qué más os pude ofender. ¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron. y apenas bajel de escamas sobre las ondas se mira.LA VIDA ES SUEÑO (Fragmento primero) JORNADA PRIMERA ESCENA II SEGISM. quisiera arrancar del pecho pedazos del corazón: ¿qué ley. cuando a todas partes gira. el delito de nacer). sierpe de plata. culebra que entre flores se desata. Sólo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte. apenas es flor de pluma. cielos. qué delito cometí contra vosotros naciendo. ya entiendo qué delito he cometido: bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor. ¿qué privilegio tuvieron que yo no gocé jamás? Nace el ave. celebra de las flores la piedad. cuando las etéreas salas 192 corta con velocidad. la humana necesidad le enseña a tener crueldad. un Etna hecho. pretendo. cuando. ya que me tratáis así. pues el delito mayor del hombre es haber nacido. ¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! Apurar. cielos. monstruo de su laberinto ¿y yo con mejor instinto tengo menos libertad? Nace el pez. músico. entre las ñores se quiebra. que no respira. justicia o razón negar a los hombres sabe privilegio tan suave. que le da la majestad del campo abierto a su huida: ¿y teniendo yo más vida tengo menos libertad? En llegando a esta pasión. y apenas. o ramillete con alas.

todos sueñan lo que son. a un bruto y a un ave? (Fragmento segundo) ESCENA XIX Es verdad. y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. y la experiencia me enseña que el hombre que vive. ¿Qué es la vida? Un frenesí. hasta despertar.excepción tan principal. pues reprimamos esta fiera condición. 194 sueña el que agravia y ofende. aunque ninguno lo entiende. y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¿y hay quien intente reinar viendo que ha de dispertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece. que Dios le ha dado a un cristal. Yo sueño que estoy aquí des Las prisiones cargado. y este aplauso que recibe prestado. . ¿Qué es la vida? Una ilusión. en conclusión. por si alguna vez soñamos: y sí haremos. y en el mundo. sueña el que afana y pretende. una ficción. Sueña el rey que es rey y vive con este engaño mandando. disponiendo y gobernando. sueños son. sueña lo que es. esta ambición. a un pez. esta furia. sueña el que a medrar empieza. y el mayor bien es pequeño. en el viento escribe. que toda la vida es sueño y los sueños. que el vivir sólo es soñar. sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza. pues estamos en mundo tan singular. una sombra.

SIGLO XVIII .

miserable. que nos lo venden caro. pero ya sus comentos le hacen raro. La idea de Juan Pérez fue abatida. predicas estas honras en su muerte! 199 . en vida.NEOCLASICISMO DIEGO TORRES Y VILLARROEL (1693-1770) PAGO QUE DA EL MUNDO A LOS POETAS Dícese de Quevedo que fue claro. ¡infeliz suerte! ¡Oh. de Solís intrincada. ciencia pobre! ¡Facultad perdida! ¡Mundo borracho. El Calderón. y nos dejó en lo cómico un veneno que nos hemos bebido sin reparo. que al varón más fuerte después de ajarlo. Góngora puede ser que fuese bueno. sólo de lo amatorio fue muy lleno. y que en algunas coplas fue obsceno.

de Viveros. y en pendones y preseas. de la Alcarria en que habita. La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó. Y en adargas y colores en las cifras y libreas. y en la fiesta que gozó. Pasó. De Adamuz y la famosa Meco llegaron allí dos. la sangrienta lid dudosa. como los que el vulgo vio ser lidiados aquel día. y Zahara la de Alcorcón. la dicha de sus amores. cada cual más hermosa. y de lejos muchas de ellas: las más apuestas doncellas que España entonces tenía. mostraron los amadores. Aja de Jetafe vino. y Fátima la preciosa. y luego a Benalguacil. 200 Jarifa de Almonacid.NICOLÁS FERNANDEZ DE MORATIN (1737-1780) FIESTA DE TOROS EN MADRID Madrid. de la hermosa Zaida amante las ordena celebrar por si la puede ablandar el corazón de diamante. vencida a sus ruegos. hicieron salva. arde en fiestas en su coso por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. Su bravo alcaide Aliatar. No en la vegas de Jarama pacieron la verde grama nunca animales tan fieros. adalid del castillo de Zorita. hubo pandorgas y fuegos con otros nocturnos juegos que dispuso el adalid. Traía un ancho listón con uno y otro matiz 201 . hija de Alí el alcadí. y señales de mostrar su valentía los moros más principales. Añafiles y atabales. que atiende a ver en la arena. llevó a asombrar a Madrid su amante Audalla. El ancho circo se llena de multitud clamorosa. después con Hamete cierra el temerón de Conil. por sus peces. desde Aravaca a Madrid. Salió un toro del toril y a Tarf e tiró por tierra. con militar armonía. que. y con espejos y flores y damascos adornó. la popular alegría muchas heridas costó. Vinieron las moras bellas de toda la cercanía. junto al pueblo que se llama. en cuyo obsequio muy fino corrió de un vuelo el camino el moraicel de Alcabón. castillo famoso que al rey moro alivia el miedo. y todo en torno resuena.

» Mucho le pesa a Aliatar. el circo desocupando. por eso perdió Almanzor el potro que más quería. Suspenso el concurso entero entre dudas se embaraza. en el yelmo los plumajes. a los de a pie que encontrara. demanda licencia. y el mote dice a la orilla. inquieto ardor. Nadie se atreve a salir. en el florido verdor de sus lozanos abriles. para alancear un toro un caballero cristiano. y sin que el rejón le plante le mató una yegua pía. gruesa lanza. Todos miran a Aliatar. por los visos y celajes. Sonrosado. las damas se quieren ir. con la vista amenazando. 203 . y una cifra a ver se alcanza que es de desesperación. cuando un potrero que llega de la puerta de la Vega 202 hincó la rodilla y dijo:. pero Zaida dio respuesta diciendo que puede entrar. y desde un caballo overo el moro de Horche cayó. de una cristiana primores. urbano. Cuelga la rubia guedeja por donde el almete sube. cuando en un potro ligero vieron entrar en la plaza un bizarro caballero. huyó mal herido al golpe fiero.hecho un lazo por airón. Ninguno al riesgo se entrega y está en medio el toro fijo. sobre la enhiesta cerviz clavado con un arpón. o a lo menos de venganza. cubierto de galas y oro. juveniles alientos. albo color. va a ponérsele delante: la fiera le acometía. y emplazándose. se para. muy zambrero. «Sobre un caballo alazano. Dio vuelta hiriendo y matando. aunque tres toros ha muerto. rodó el bonete encarnado con las plumas por el suelo. porque en lance tan incierto el caudillo no ha de entrar. no se quiere aventurar. porque la fiesta empezada no puede ya proseguir. En la cuja. En el arzón de la silla ancho escudo reverbera con blasones de Castilla. vergel de diversas flores. belfo labio. Otra monta acelerado: le embiste el toro de un vuelo cogiéndole entablerado. Gorguera de anchos follajes. Mas viendo se culparía. que. El alcaide. Todo galán pretendía ofrecerle vencedor a la dama que servía. Nunca mi espada venciera. la plebe grita indignada. cual mirarse tal vez deja del sol la ardiente madeja entre cenicienta nube. Era el caballo galán. de Guadalajara. porque en tan solemne fiesta nada se debe negar. con recamado pendón.

y brioso. y él solamente ni recela ni se estima. alza el galope. erguida. muestra cuan celoso esté. los ojos que le veían lleva prendados de amor: «¡Alah te salve!. y él torciendo las riendas de oro. arroyadas y ancha alberca. así los cielos. La mora se pone en pie y sus doncellas detrás. por donde se abrió después el cubo de la Almudena. y al toro busca en sonoro tropel. observa sus saetías. decían. y algunos le llaman Cid. y de más cerca le mira la cristiana esclava Aldara. Crece la algazara. la Zaida desde una almena le habló una noche cortés.el bruto más generoso. vencidos de mi ruego y aflición. Las doncellas. el alcaide que lo ve. vista feroz y encendida. que en medio de aclamaciones el caballo ha detenido delante de sus balcones y la saluda rendido. con su señora se encara. tanto asombro viene a dar a todo el pueblo africano.» Sin descubrirle quién es. las narices dilatadas. y alrededor ha observado sin moverse de un lugar. está a Jimena adorando y en su memoria cautivo. El bruto se le ha encarado desde que le vio llegar. Mas cuando en medio se para. el soberbio castellano. 205 . enfurecido además. Y supo que. Por eso le ha conocido. ni más hermoso paseo. marcha al combate cruel. apenas vivo. fugitivo de la corte de Fernando. Larga cola recogida en las piernas descarnadas. Suena un rumor placentero entre el vulgo de Madrid: «No habrá mejor caballero. de jazmines y de azahar. y así la dice. sueños no son. al pasar. Dio la vuelta al rededor. como ese doncel que. ¡déte el profeta favor!» Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente. hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar. muy tostado y alazán. Tal vez a Madrid se acerca con frecuentes correrías y todo en torno la cerca. en el mundo entero». el cristiano. de tanta gala asombrado. ufano. dicen. cabeza pequeña. todos quieren que se exima del riesgo. acerquen a mis oídos las campanas de León. de más gallardo ademán: cabos negros. vertiendo pomos de olor. 204 es Rodrigo de Vivar. Nunca en el ancho rodeo que da Betis con tal fruto pudo fingir el deseo más bella estampa de bruto. y suspira: «Señora.

» Y besando el rico don. de envidia ardiendo se ve. El que en esta ocasión viera de Zaida el rostro alterado. como el bruto se abalanza con terrible ligereza. el pueblo. dijo. con más decoros suelo yo dar de mi mano. detrás de la oreja izquierda la aguda lanza le hirió. la diestra oreja mosquea. Pero Aliatar el caudillo. A caballo. le dice. La cola inquieto menea. para agradar al doncel. y el ímpetu más. claramente conociera cuánto le cuesta cuidado el que tanto riesgo espera. con heroico atrevimiento. y en ronca voz: «Castellano. se desgaja estrago haciendo. que parecía que honda mina reventó. segunda vez acomete. diciendo: «Sultana. el lazo alcanzó con que el toro se adornaba: en su lanza le clavó y a los balcones llegaba. La arena escarba. le prende con afición al lado del corazón por brinquiño y por joyel. o el monte y valle se hundía.» Ella. y turbada: «Señor. horrendo el animal espantoso! Jamás peñasco tremendo del Cáucaso cavernoso. y. si no penachos de toros. 207 . aunque bien entiendo ser favores excesivos. se engalla el toro y altera. sobre la espalda la arroja con el hueso retorcido. mudo y atento.Cual flecha se disparó despedida de la cuerda. ni llama así fulminante cruza en negra oscuridad con relámpagos delante. Y alzándose en los estribos le alarga a Zaida. como estaba. de tal suerte le embistió. vase retirando atrás para que la fuerza sea mayor. el suelo huele y le moja en ardiente resoplido. la fiereza y el último aliento lanza. sobre un tremecén rosillo lozaneándose fue. Rodrigo. yo le admito y le venero. La confusa vocería que en tal instante se oyó fue tanta. si no os dignáredes ser con él benigna. 206 mas rota con gran pujanza la alta nuca. Brama la fiera burlada. que le embiste. por conservar el favor de tan gentil caballero. Mas. de espuma y sudor bañada. al estrépito tronante de sonora tempestad. trémulo y amarillo. Pero ya Rodrigo espera. y finge acometimiento. mi corto don admitiendo. ¡ay. ofendido. el rostro placentero. y segunda vez le mete sutil la punta acerada. advertid que a mí me basta saber que no lo debo ofrecer a otra persona en Madrid.

y Zaida a le despedir. que. llenos de ambrosía. mas. Alzo los ojos al verter el vaso de leche blanca y el de miel sabrosa. 209 208 . Cerca del ara de tu templo. y al muro se abalanzó.las cabezas del cristiano. se templó disimulando. de luceros Heno y tachonado. Y si no vieran salir por la puerta a su señor. testigo el pueblo. recelando que en Madrid tenga partido. Sobre tus aras mis ofrendas pongo. Y es fama que.» «Así. No te detenga con amantes brazos Marte. Baje tu carro desde el alto Olimpo entre las nubes del sereno cielo. en Pafos. cuyo piso huellas. este infelice tu venida aguarda: baja volando. Y si vinieras de guerra cual vienes de fiesta y gala. cuando a los dioses. y la lanza al ristre pone. y concertado con mi tono el suyo te llaman madre. El alcaide. tocaron a armar. viendo como tardó. ninguno se iguala. juró por la cruz el Cid de su vencedora espada de no quitar la celada hasta que gane Madrid. ni el que por muerte se llamó tu esposo sin merecerlo. y espera a Aliatar. que jamás oíste otra tan triste lastimosa pena como la mía. por mi voz llamado. a la bajada. respondo». Ya el eco suena por los altos techos del noble alcázar. que deja su rigor al verte. Entre la Monclova y Soto tercio escogido emboscó. alegre brinda Jove con la copa de Ganimedes. Ya fiero bando con gritos su muerte o prisión pedía. JOSÉ CADALSO (1741-1782) A VENUS Madre divina del alado niño. lleno de estrellas. cuando se oyó en los distritos del monte de Leganitos del Cid la trompetería. sin que nadie administre orden. oye mis ruegos. rápido vuelo traiga tu querida blanca paloma. y por el parque florido salió con él razonando. oyó el alborozo. se acerca. vieras que en toda la tierra al valor que dentro encierra Madrid. Ni las delicias de las sacras mesas. entre los himnos que tu pueblo dice. iban la fuerza a embestir: tal era ya su furor. dijo el de Vivar.

211 . cuál.. madre de amores! Vírgenes tiernas. una noche que a los fuegos salió. en sus celestiales ojos la hermosísima Rosana. así como en el valle descuella la altiva palma 210 cuando sus verdes pimpollos hasta las nubes levanta.. Y ella. tu belleza veo. para abrasar todo el valle en mil amorosas ansias.. y sus vastagos extiende al arbitrio de las ramas. ni se gozan las lumbradas. Ya. que es como el cielo su rostro cuando en la noche callada brilla con todas sus luces y los ojos embaraza. El Céfiro la acaricia y mansamente la halaga. JUAN MELENDEZ VALDES (1754-1817) ROSANA EN LOS FUEGOS Del sol llevaba la lumbre. mirtos y jazmines esta mi frente. niños y matronas. y cuanto más la contemplan. o cual vid de fruto llena que con el olmo se abraza. y asoma por los collados de luceros coronada. Todos los ojos se lleva tras sí. Cuál absorto la contempla y a la aurora la compara cuando más alegre sale y el cielo de su albor baña. todo lo avasalla. al fresco y verde aliso que crece al margen del agua cuando más pomposo en hojas en su cristal se retrata.. cuál. ¡oh madre. y donde se vuelve rinde la libertad de mil almas. muy más hermosa la hallan. y la alegría del alba. ¡Oué de suspiros se escuchan! ¡Qué de vivas y de salvas! No hay zagal que no la admire y no se esmere en loarla. si muestra llena su esfera de plata. vuestra diosa viene. que todos corren por verla y al verla todos se abrasan. ya Venus liega.ciño con rosas. así entre sus compañeras el nevado cuello alza. de amor mata a los pastores y de envidia a las zagalas. a la luna. la fiesta de Pascua. sobresaliendo entre todas cual fresca rosa entre zarzas. el aire suene con alegres himnos. Ni las músicas se atienden. los Amores la rodean y las Gracias la acompañan. Por doquiera que camina lleva tras sí la mañana. Otros pasmados la miran y mudamente la alaban. Venus. miro resplandor celeste bajar al templo. júbilo santo. ya mi deseo coronaste.

de mí: muérome de amores desde que te vi. Ora en el cieno del oprobio hundida. la tierra sus mineros le rendía. tu aseo. el amor vive en tus ojos y la gloria está en tu cara. una y mil veces bien haya. a quebrantar su furia siempre encontraba costas españolas. toda eres perfecta. no tienen. la nación que un día reina del mundo proclamó el Destino. decidme. en los confines del África. que como el oro más puro no sufre una leve mancha. mas sin osar murmurarla. Y donde quier que revolver sus olas él intentase. Del cielo son ellos y tú un serafín: muérome de amores desde que te vi. qué de envidias se encienden! ¡Ay. La libertad me has robado. ya aguardaba 213 . Y desde entonces perdido el día a sus puertas le halla. qué de celos que causa en las serranas del Tormes su perfección sobrehumana! Las más hermosas la temen. sin que nada baste 212 a darme la vida que allá te llevaste. en el preciado seno de América. y abrase la envidia al pueblo hermosísima aldeana. en el Asia. muérome de amores desde que te vi. mas recibe el don. yo la doy por bien robada. serrana. Doquiera España. Tu talle. DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE MARZO ¿Qué era. que mi humildad te consagra. abandonada a la insolencia ajena. Toda. la que a todas las zonas extendía su cetro de oro y su blasón divino? Volábase a Occidente. como esclava en mercado. igual en el valle. benigna.¡Ay. si ya no te dueles. El soberano vuelo de la atrevida fantasía para abarcarla se cansaba en vano. allí España. ayer le cantó esta letra echándole la alborada: «Lindazagaleja de cuerpo gentil. que salió libre a los fuegos y volvió cautivo a casa. tu gala y donaire. benigna. sus perlas y coral el Océano. y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna. MANUEL JOSÉ QUINTANA (1772-1857) A ESPAÑA. «Bien haya tu gentileza. De amores me muero.» Esto un zagal le decía con razones mal formadas. toda eres donaire y gracia.

grillos. y del Tajo las márgenes responden: «¡Venganza!» ¿Dónde están. lanzaré por los campos castellanos los ecos de la gloria y de la guerra. nombre tremendo. orgulloso y fiero. arden las forjas. de tormenta en tormenta despeñado. ¡ay!.» Bárbaro gozo en su ceñuda frente resplandeció. en fin. los martillos suenan. como en el seno oscuro de nube tormentosa en el estío relámpago fugaz brilla un momento que añade horror con su fulgor sombrío. honda tristeza. viendo que aún hay Castilla y castellanos. y fiero exclama: «El Occidente es mío. rota la vela. tiende su mano el tirano del mundo al Occidente. abierto el lado. y a la trompa de Marte aliento dimos. gimen los yunques. ahogando cuanto el contagio perdonó. Desenterrad la lira de Tirteo. sin igual miseria. Sus guerreros feroces con gritos de soberbia el viento llenan. oh Iberia? ¿Qué viste ya. no aprisionado en estrecho recinto. tres veces de Jano el templo abrimos. sagrado río. pobre bajel. precipitas al mar tus rubias ondas. la flámula riendo al aire ondea. vergüenza! ¿Acaso 214 pensáis que espadas son para el combate las que mueven sus manos codiciosas? No en tanto os estiméis. y al gran impulso de su justa saña rompió el volcán que en su interior hervía. a naufragar camina. mas no en el arpa de oro que mi cantar sonoro acompañó hasta aquí. infestó el aire. Llega el momento. los colosos de oprobio y de vergüenza que nuestro bien en su insolencia ahogaban? Su gloria fue. terror de muerte en torno le rodea. allí volaré yo. de tu vil servidumbre acerbo fruto? Así. diciendo: «Ya acabaron los tiranos. y él va a estrellarse al áspero bajío. Sus déspotas antiguos. y el aire abierto a la radiante lumbre del sol. en señal de esperanza y de contento. ¿Qué en tanto tiempo viste por tus inmensos términos. Estremecióse España del indigno rumor que cerca oía. ¡Qué de plagas.la ruda argolla y la servil cadena. oh Dios! Su aliento impuro la pestilente fiebre respirando. tres veces. resuena el eco de venganza en torno. ni. en la alta cumbre del riscoso y pinífero Fuenfría. ya ni en su popa las guirnaldas se ven que antes le ornaban. los dioses tutelares su escudo nos negaron. ¡Oh. y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares. único asilo y sacrosanto escudo al ímpetu sañudo del fiero Atila que a Occidente oprime! 215 . terror de muerte silencioso y frío. Cesó en su dulce canto el pasajero. por los yermos del mar. en que se apoca el numen en el pecho y el aliento fatídico en la boca. ¡Guerra. esposas cadenas son que en vergonzosos lazos por siempre amarren tan inertes brazos. emponzoñó la vida. la hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos. ahogó su vocerío el ronco marinero. nuestro esplendor comienza. ahora sublime. y tú.» ¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento! ¿Con qué puede ya dar el labio mío el nombre augusto de la patria al viento? Yo le daré. consternados y pálidos se esconden. y allí cantando con voz que atruene en derredor la sierra. sino funesto luto.

guerra. raza de héroes. 216 y vencedora de su mal destino. la mi madre. el mes era de las flores.¡Guerra. yo lo juro también. Dadme una lanza. Yo me levantara un día cuando canta el ruiseñor. a encontrar nuestros ínclitos mayores? «¡Salud. expirando. dice. Tal vez el gran torrente de la devastación en su carrera me llevará. blandir el Cid su centelleante espada. habed de mí compasión. la del quebrado color. ved cómo cruzan por los aires vanos. volemos al combate. de amargo llanto los ojos. si de par en par abiertas tengo las del corazón? Así. y allá sobre los altos Pirineos. vuelve dar a la tierra amedrentada su cetro de oro y su blasón divino. su divina frente mostrar Gonzalo en la imperial Granada. hunda en el polvo la cobarde frente. salud! La heroica España. y en este instante ya me siento mayor. Juradlo. el pecho lleno de amor. yo lo juro. ¿Qué importa? ¿Por ventura no se muere una vez? ¿No iré. herencia inmensa que afanando os dimos? Despertad. de entre el estrago universal y horrores levanta la cabeza ensangrentada. en fiera y ronca voz pronuncian: «¡Guerra!» ¡Pues qué! ¿Con faz serena vierais los campos devastar opimos. oh padres de la patria mía. y el que niegue su pecho a la esperanza. eterno objeto de ambición ajena. yo les diré. En torvo ceño y desdeñosa pena. con su madre a solas lamenta su reclusión la bella niña cenceña. a regar las del balcón. y de par en par abiertas las puertas del corazón. nunca yo al mundo naciera. ¡Madre. del hijo de Jimena animarse los miembros giganteos. madre de mi corazón. ella os lo manda: «¡Antes la muerte que consentir jamás ningún tirano!» Sí. a la venganza. venerables sombras. ved del Tercer Fernando alzarse airada la augusta sombra. y el valor exhalando que se encierra dentro del hueco de sus tumbas frías. pues tan sin ventura soy! Atended a las mis cuitas. españoles! Es el Betis. No ha sido en el gran día el altar de la patria alzado en vano por vuestra mano fuerte.» BARTOLOMÉ JOSÉ GALLARDO (1776-1852) BLANCA FLOR {CANCIÓN ROMÁNTICA) ¿A qué es puertas y ventanas clavar con tanto rigor. 217 . y de par en par abridme las puertas del corazón. que vuestra gloria humille nuestra gloria. el momento llegó ya de arrojarse a la victoria: que vuestro nombre eclipse nuestro nombre. ceñidme el casco fiero y refulgente.

a la alborada. yo amo cual amasteis vos al que abrí de par en par las puertas del corazón. y a la fin fin nací yo. señora abuela ríñój mas por fin vos os velasteis. ¡más infeliz. Otro día. clavad. muchas las culpadas son que de par en par abrieron las puertas del corazón.. que de otra manera no. encantan sus labios. El es gallardo y gentil. y. que de par en par le he abierto las puertas del corazón. salud te envía tu infeliz amigo. mi madre (¡no me lo demande Dios!). y de mirar tus ojos 219 . como abuela. «¿Que no mire?» — ¿Miro yo? Pero «que le olvide». de nieve el suelo. FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA (1787-1862) EPÍSTOLA AL SEÑOR DUQUE DE FRÍAS CON MOTIVO DE LA MUERTE DE SU ESPOSA (Fragmento) Desde las tristes márgenes del Sena. y de par en par le abrí las puertas del corazón. vos amasteis. madre mía. a ti. pero miréle..! y ni le arredra el temor de tocar la cruda llaga. me cantara esta canción: «¿Dónde estás. cubierto el cielo de apiñadas nubes. su decir dulce colorada me paró. norabuena. y de tristeza el alma.Un caballero pasara y me dijo: «¡Blanca Flor!» Y de par en par abrióme las puertas del corazón. y no me asomo al balcón: «¿Que no hable?» — Yo no hablo. gala de la discreción. si parla. que aún brota sangre. mata de amor. Yo os obedezco sumisa. yo callé. mal advertida. es mi amante girasol. olvidar no. en laúd con cuerdas de oro y de regalado son. cual si yo su sol fuera... madre. y abrióme de par en par las puertas del corazón. mas de esto os aviso yo: cada clavo que claváis es una flecha de amor. si mira. la blanca niña. blanco de mi corazón?». Si el querer bien es delito. Si vos reñís. madre. ¡nunca le mirara yo! que de aquel negro mirar me abrasó en llama de amor. Yo le quiero bien. Si blanca. me claváis reja y balcón. quiérale de buen querer. Vos madre. madre. 218 que de par en par me pasa las puertas del corazón. que de par en par me abriera las puertas del corazón. En fin.

. un solo día en que no me mirases vil juguete de un destino fatal. y ni la dicha ni el placer envidia. juzgaba eterna mi profunda aflicción. embebecida el alma. y grave insulto anunciarme que un tiempo fin tendría. llora. esa angustia. no hallé nunca más alivio al dolor que el dolor mismo: luchando el alma y reluchando en vano. sin aliento.. pues. ese afán. que nos dio el llanto para aliviar el corazón. hasta que ya cansada. Tú dudas que así sea. ¿Quién en el mundo compró tan caro el triste privilegio de hablar de la desdicha. ¿viste un día siquiera. da crédito a mis voces..bañarse en nuevas lágrimas. impío. esa congoja. y fíate de mí. repliégase en sí misma silenciosa. cara amigo ? Llega tm tiempo en que gastados del dolor los filos.. y yo otras veces lo dudé como tú. Espera. ¿Qué fuera.. que en el mundo del cáliz de amargura una vez y otra apuré hasta las heces. yo. entre tantas desdichas y miserias. de más saber y de mayor ventura. ? SIGLO XIX . si no llorara nada el hombre?. cual débil rama que el huracán arranca y por los aires la remonta un instante y contra el suelo la arioja luego y la revuelca. cual vemos calmar la lluvia al mar tempestuoso. ¿Lo creerás. Llora.. Yo mil veces he bendecido a Dios. pues.. sufrir pudieran la cansada vida. de la estoica virtud en tus oídos harán sonar la voz. truécase al fin en plácida tristeza. bajo el inmenso peso se rendía. ? En tantos años. otros amigos fieles...... y en ella absorta. Y le tuvo: de Dios a los mortales es ésta otra merced que así tan sólo.

llevándole de ventaja que nunca jamás manchó la traición mi noble sangre.ROMANTICISMO DUQUE DE RIVAS (1791-1865) UN CASTELLANO LEAL ROMANCE PRIMERO «Hola. pues si él es de reyes primo. vive Dios. por ellas quien no estuviere más limpio que lo está el sol. No profane mi palacio un fementido traidor que contra su rey combate y que a su patria vendió.» 223 . mirad como bien nacidos de mi sangre y casa en pro. primo de reyes soy yo. esas puertas se defiendan. y haber nacido español. hidalgos y escuderos de mi alcurnia y mi blasón. y conde Benavente si él es duque de Borbón. que no ha de entrar.

cual barba y bigote. con noble y tranquilo aspecto. dejando ver un justillo de raso jalde. el que lidiando en Pavía. tanta majestad cubriendo. que en España era primero. descubre por ambos lados. cuyas paredes adornan ricos tapices flamencos. o de asuntos de Alemania. y con la siniestra halaga de un mastín muy corpulento. más bien que timbre. para recibir mercedes y ver al emperador. que de un palacio salía. y que a Toledo ha venido. el ancho y carnoso cuello. cuya puerta se cerró. agitada por Lutero. los timbres de España ostenta y el águila del imperio. ROMANCE SEGUNDO En una anchurosa cuadra del Alcázar de Toledo. y a la que estaba a caballo sobre un negro pisador. apaciguador del reino. pendiendo de una preciosa cadena. blanco y las orejas rubias. napolitano tapete con borlones de oro y flecos. ante un sillón de respaldo que. y de pajes y escuderos llevando un tropel en pos cubiertos de ricas galas. Con el Condestable insigne. en la mitad de su pecho. Un birrete de velludo con un blanco airón. ufano de su traición. que cubre de terciopelo. quedando todo en silencio. de pie estaba Carlos Quinto. 225 . 224 De brocado de oro y blanco viste tabardo tudesco. siendo en su escudo las lisos.Así atronaba la calle una ya cascada voz. entre bordado arabesco. sujeto por un joyel de diamantes y un antiguo camafeo. al lado de una gran mesa. o del trato que dispone con el rey de Francia preso. rubio. Apoyada en la cadera la potente diestra ha puesto. el gran duque de Borbón. y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro. de los pasados disturbios acaso está discurriendo. bien atusado el cabello. gozóse en ver prisionero a su natural señor. baldón. cuando un tropel de caballos oye venir a lo lejos y ante el alcázar pararse. que aprieta dos guantes de ámbar y un primoroso mosquero. feroz. con gallardo y noble talle. de rubias martas orlado. más que valiente. En la antecámara suena rumor impensado luego. cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos. y desabrochado y suelto.

unos y otra guarnecidos con randas barcelonesas. un desagravio completo. Y aunque en su interior se goza con el proceder violento del conde de Benavente. Eran su traje unas calzas de púrpura de Valencia. Era un viejo respetable. y con balbuciente lengua. procura disimular cual discreto. ufano de la entereza de su esclarecido deudo. y con semblante muy noble. con dos ojos como chispas. aunque firme. manda que el de Benavente venga a su presencia presto. sin saber qué responder al francés de enojo ciego. cuerpo enjuto. y de recamado ante un coleto a la leonesa. 227 226 . sube por las escaleras. le ofrece para calmarlo. por tener tales vasallos. El Emperador un punto quedó indeciso y suspenso. Tan sóío de Calatrava la insignia española lleva. y con los que el ancho mundo será a sus glorias estrecho. De fino lienzo gallego los puños y la gorguera. bramando de ira y de rabia que enfrena mal el respeto. con el semblante severo. y con mal borrado ceño. con el semblante de azufre y con los ojos de fuego. que veneración de lejos y miedo causa de cerca. a su noble rostro asoman la aprobación y el contento. Un birretón de velludo con su cintillo de perlas. Del español Condestable latió con orgullo el pecho. cargados de largas cejas. Mucho al de Borbón le debe y es fuerza satisfacerlo. de altas esperanzas lleno. que el Toisón ha despreciado por ser orden extranjera. las alabardas un golpe dan en la tierra. ROMANCE TERCERO Sostenido por sus pajes desciende de su litera el conde de Benavente del alcázar a la puerta. de noble lealtad modelos. y al verle. advertido. mas de gravedad tan seria. cara seca. Golpe de honor y de aviso de que en el alcázar entra un grande. acusa al de Benavente un desagravio pidiendo. Con paso tardo. Y llamando a un gentilhombre. y el gabán de paño verde con alamares de seda. Y aunque.ábrese al fin la mampara y entra el de Borbón soberbio. a quien se le debe todo honor y reverencia.

En el sillón asentado y el codo sobre la mesa. Quedó absorto Carlos Quinto de ver tan noble firmeza estimando la de España más que la imperial diadema. que comedido se acerca. El Emperador.Al llegar a la antesala. 228 a vos ordenar os cumple de mi vida y de mi hacienda. Dilación no admite el caso. benigno. pero con la voz entera. Y la noche en que el palacio dejó vacío. Con respeto muy profundo. de mí disponed y de ella. al personaje recibe. Grave el conde le saluda con una rodilla en tierra. destocando la cabeza: «Soy. salones atravesando hasta la cámara regia. Mi casa Borbón ocupe. los pajes que están en ella con respeto le saludan abriendo las anchas puertas. discurriendo cómo pueda componer aquel disturbio sin hacer a nadie ofensa. cuyo solo aliento infesta. antes de tornar yo a ella. pero no toquéis mi honra y respetad mi conciencia. ROMANCE CUARTO Muy pocos días el duque hizo mansión en Toledo del noble conde ocupando los honrados aposentos. y la plática difícil con sagacidad empieza. mas como grande del reino sin descubrir la cabeza. sus paredes y sus puertas. Y a casa de un su pariente mandó que le condujeran. respóndele Benavente. aún mucho más del espera. Mucho al de Borbón le debe. Con grave paso entra el conde sin que otro aviso preceda. señor. que a mí me sobra en Toledo donde vivir. y al de Benavente mucho considerar le interesa. sus blasones envilezca. Vuestro soy. abandonando la suya con cuanto dentro se encierra. partiendo 229 . no hay quien dar consejo pueda. vuestro vasallo. Y entre severo y afable al cabo le manifiesta que es el que a Borbón aloje voluntad suya resuelta. la real mano besó. puesto que es voluntad vuestra. vois sois mi rey en la tierra. que alce del suelo le ordena. y Villalar y Pavía a un tiempo se le recuerdan. vuestra mi casa. Y en cuanto él deje mi casa. purificaré con fuego.» Dijo el conde. sin que tenga que rozarme con traidores. cubrió su cabeza y retiróse bajando a do estaba su litera. Pensativo está el monarca. contamine sus paredes.

con su séquito y sus pajes, orgulloso y satisfecho, turbó la apacible luna un vapor blanco y espeso que de las altas techumbres se iba elevando y creciendo. A poco rato tornóse en humo confuso y denso, que en nubarrones oscuros ofuscaba el claro cielo. Después, en ardientes chispas y en un resplandor horrendo que iluminaba los valles, dando en el Tajo reflejos, y al fin su furor mostrando en embravecido incendio que devoraba altas torres y derrumbaba altos techos. Resonaron las campanas, conmovióse todo el pueblo, de Benavente el palacio presa de las llamas viendo. El Emperador, confuso, corre a procurar remedio, en atajar tanto daño mostrando tenaz empeño. En vano todo; tragóse tantas riquezas el fuego a la lealtad castellana levantando un monumento. Aún hoy unos viejos muros del humo y las llamas negros recuerdan acción tan grande en la famosa Toledo.

EL FARO DE MALTA Envuelve al mundo extenso triste noche, ronco huracán y borrascosas nubes confunden y tinieblas impalpables el cielo, el mar, la tierra. Y tú invisible te alzas, en tu frente ostentando de fuego una corona, cual rey del caos, que refleja y arde con luz de paz y vida. En vano ronco el mar alza sus montes y revienta a tus pies, do rebramante, creciendo en blanca espuma, esconde y borra el abrigo del puerto. Tú, con lengua de fuego, «Aquí está», dices, sin voz hablando al tímido piloto, que como a numen bienhechor te adora, y en ti los ojos clava. Tiende apacible noche el manto rico, que céfiro amoroso desenrolla, recamado de estrellas y luceros, por él rueda la luna. Y entonces tú, de niebla vaporosa vestido, dejas ver en formas vagas tu cuerpo colosal, y tu diadema arde al par de los astros. Duerme tranquilo el mar; pérfido, esconde rocas aleves, áridos escollos; falso señuelo son, lejanas cumbres engañan a las naves. Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca; tú, cuya inmoble posición indica el trono de un monarca, eres su norte, les adviertes su engaño. Así de la razón arde la antorcha, en medio del fulgor de las pasiones o de aleves halagos de fortuna, a los ojos del alma.
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Desque refugio de la airada suerte en esta escasa tierra que presides, y grato albergue el cielo bondadoso me concedió, propicio, ni una vez sólo a mis pesares busco dulce olvido del sueño entre los brazos sin saludarte y sin tornar los ojos a tu espléndida frente. ¡Cuántos, ay, desde el seno de los mares al par los tornarán...! Tras larga ausencia unos, que vuelven a su patria amada, a sus hijos y esposa, otros, prófugos, pobres, perseguidos, que asilo buscan, cual busqué, lejano, y a quienes que lo hallaron tu luz dice, hospitaria estrella. Arde, y sirve de norte a los bajeles, que de mi patria, aunque de tarde en tarde, me traen nuevas amargas y renglones con lágrimas escritos. Cuando la vez primera deslumbraste mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho, destrozado y hundido en amarguras, palpitó venturoso! Del Lacio moribundo las riberas huyendo inhospitables, contrastado del viento y mar entre ásperos bajíos, vi tu lumbre divina. Viéronla como yo los marineros, y, olvidando los votos y plegarias que en las sordas tinieblas se perdían, «¡¡Malta!! ¡¡Malta!!», gritaron; y fuiste a nuestros ojos la aureola que orna la frente de la santa imagen en quien busca afanoso peregrino la salud y el consuelo. Jamás te olvidaré, jamás... Tan sólo trocara tu esplendor, sin olvidarlo, rey de la noche, y de tu excelsa cumbre la benéfica llama, por la llama y los fúlgidos destellos que lanza, reflejando al sol naciente,
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el arcángel dorado que corona de Córdoba la torre.

JOSÉ MARÍA HEREDIA (1803-1839) NIÁGARA Dadme mi lira, dádmela, que siento en mi alma estremecida y agitada arder la inspiración. ¡Oh! ¡Cuánto tiempo en tiniebjas pasó, sin que mi frente brillase con su luz...! Niágara undoso, sola tu faz sublime ya podría tornarme el don divino que ensañada me robó del dolor la mano impía. Torrente prodigioso, calma, acalla tu trueno aterrador; disipa un tanto las tinieblas que en torno te circundan, y déjame mirar tu faz serena, y de entusiasmo ardiente mi alma llena. Yo digno soy de contemplarte; siempre lo común y mezquino desdeñando, ansié por lo terrífico y sublime. Al despeñarse el huracán furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo, palpitando gocé; vi el Océano azotado del austro proceloso combatir mi bajel, y ante mis plantas sus abismos abrir, y amé el peligro y sus iras amé; mas su fiereza en mi alma no dejara la profunda impresión que tu grandeza. Corres sereno y majestuoso, y luego, en ásperos peñascos quebrantado,
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te abalanzas violento, arrebatado, como el destino, irresistible y ciego. ¿Qué voz humana describir podría de la sirte rugiente la aterradora faz? El alma mía en vagos pensamientos se confunde al contemplar la férvida corriente, que en vano quiere la turbada vista en su vuelo seguir al borde oscuro del precipicio altísimo; mil olas, cual pensamiento rápidas pasando, chocan y se enfurecen, y otras mil y otras mil ya las alcanzan, y entre espuma y fragor desaparecen. Mas llegan..., saltan... El abismo horrendo devora los torrentes despeñados crúzanse en él mil iris, y asordados vuelven los bosques el fragor tremendo, Al golpe violentísimo en las peñas rómpese el agua y salta, y una nube de revueltos vapores cubre el abismo en remolinos, sube, gira en torno, y al cielo cual pirámide inmensa se levanta, y por sobre los bosques que le cercan al solitario cazador espanta. Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista, con inquieto afanar? ¿Por qué no miro alrededor de tu caverna inmensa, las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa, crecen, y al soplo de la brisa del Océano bajo un cielo purísimo se mecen? Este recuerdo a mi pesar me viene... Nada, ¡oh Niágara!, falta a tu destino, ni otra corona que el agreste pino a tu terrible majestad conviene. La palma y mirto, y delicada rosa, muelle placer inspiren y ocio blando en frivolo jardín; a ti la suerte guarda más digno objeto y más sublime.
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El alma libre, generosa y fuerte viene, te ve, se asombra, menosprecia los frivolos deleites y aun se siente elevar cuando te nombra. ¡Dios, Dios de la verdad!, en otros climas vi monstruos execrables blasfemando tu nombre sacrosanto, sembrar error y fanatismo impío, los campos inundar con sangre y llanto de hermanos atizar la infanda guerra y desolar frenéticos la tierra. Vilos, y el pecho se inflamó a su vista en grave indignación. Por otra parte, vi mentidos filósofos, que osaban escrutar tus misterios, ultrajarte, y de impiedad al lamentable abismo a los míseros hombres arrastraban. Por eso siempre te buscó mi mente en la sublime soledad; ahora entera se abre a ti; tu mano siente en esta inmensidad que me circunda, y tu profunda voz baja a mi seno de este raudal en el eterno trueno. ¡Asombroso torrente! ¡Cómo tu vista mi ánimo enajena y de terror y admiración me llena! ¿Dó tu origen está? ¿Quién fertiliza por tantos siglos tu inexhausta fuente? ¿Qué poderosa mano hace que al recibirte no rebose en la tierra el Océano? Abrió el Señor su mano omnipotente, cubrió su faz de nubes agitadas, dio su voz a tus aguas despeñadas y ornó con su arco tu terrible frente. Miro tus aguas que incansables corren, como el largo torrente de los siglos rueda en la eternidad: así del hombre pasan volando los floridos días y despierta el dolor... ¡Ay!, ya agotada siento mi juventud, mi faz marchita, y la profunda pena que me agita
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ruga mi frente de dolor nublada. Nunca tanto sentí como este día mi mísero aislamiento, mi abandono, mi lamentable desamor... ¿Podría un alma apasionada y borrascosa sin amor ser feliz...? ¡Oh! ¡Si una hermosa digna de mí me amase y de este abismo al borde turbulento mi vago pensamiento y mi andar solitario acompañase! ¡Cuál gozara al mirar su faz cubrirse de leve palidez, y ser más bella en su dulce terror, y sonreírse al sostenerla en mis amantes brazos...! ¡Delirios de virtud...! ¡Ay!, des-terrado, sin patria, sin amores, sólo miro ante mí llanto y dolores. ¡Niágara poderoso! Oye mi última voz; en pocos años ya devorado habrá la tumba fría a tu débil cantor. ¡Duren mis versos cual tu gloria inmortal! Pueda, piadoso, al contemplar tu faz algún viajero, dar un suspiro a la memoria mía. Y yo, al hundirse el sol en Occidente, vuele gozoso do el Creador me llama, y al escuchar los ecos de mi fama alce en las nubes la radiosa frente.

JOSÉ DE ESPRONCEDA
(1808-1842) CANTO A TERESA
DESCANSA EN PAZ

Bueno es el mundo, ¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno! Como de Dios, al fin, obra maestra, por todas partes de delicias lleno, de que Dios ama al hombre hermosa muestra. Salga la voz alegre de mi seno a celebrar esta vivienda nuestra. ¡Paz a los hombres! ¡Gloria en tas alturas! ¡Cantad en vuestra jaula, criaturas! (María, por don Miguel de ios Santos Alvarez.)

¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido, a aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido? ¡Ay!, que de aquellas horas de alegría le quedó al corazón sólo un gemido, y el llanto que al dolor los ojos niegan lágrimas son de hiél que el alma anegan. ¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas de juventud, de amor y de ventura, regaladas de músicas sonoras, adornadas de luz y de hermosura? Imágenes de oro bullidoras, sus alas de carmín y nieve pura, al son de mi esperanza desplegando, pasaban, ¡ay!, a mi alrededor cantando. Gorjeaban los dulces ruiseñores,
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con los ojos extáticos seguía la nave audaz que en argentada raya volaba al puerto de la patria mía. en ansia ardiente de amor volaba. el valor y la fe del caballero. hollando y diviendo vencedora. cual guerrera nave que el puerto deja por la vez primera. que del barro al espíritu desprende. ya el caballero. agreste. y al espantado pueblo arrebatando. oír pensaba y armonioso acento de una mujer al suspirar del viento.. dentro de ella. brotaba entonces abundante río de ilusiones y dulce desvarío. la bandera contra el tirano Macedonio alzando. la ansiada cita que en llegar se tarda al impaciente y amoroso anhelo. la constancia fiera y el arrojo de Scévola valiente. una ola tras otra. soñaba el héroe ya. Yo. vago y solitario encanto que en inefable amor el alma enciende. y de gloria y de amores suspiraba. santa diosa. mi espíritu encendía. tal vez inquieto y con mortal recelo. A un tiempo mismo en rápida tormenta mi alma alborotaban de contino. la libertad. lejos entre las nubes se evapora.. ¡Ilusiones que llora el alma mía! ¡Oh! ¡Cuan suave resonó en mi oído el bullicio del mundo y su ruido! Mi vida entonces. un dulce canto. do sus pesares cantó tal vez con eco lastimero. al trovador soñaba. la plebe atenta en mi voz escuchaba su destino. joven cautiva al rayo de la luna. la voz atronadora y elocuente del orador de Atenas. un sentimiento misterioso y santo. y al soplo de los céfiros suave orgullosa desplega su bandera. cual las olas que azota con violenta cólera impetuoso torbellino.el sol iluminaba mi alegría.. del sol poniente al lánguido desmayo. allá en la noche. la forma bella que cruzó gallarda. ¡ay!. solo y perdido en la arboleda umbría. va. y el alma pura de su dicha ufana. velera. el amor. en el mar del mundo. entre medroso velo. la adusta frente del noble Bruto.. el aura susurraba entre las flores. el bosque mansamente respondía. cuando en Occidente el sol desmaya. ¡Ay!. Yo amaba todo: un noble sentimiento exaltaba mi ánimo y sentía en mi pecho un secreto movimiento. El puñal de Catón. la mujer y la voz de su dulzura. entiende. el dulce anhelo del amor que aguarda. arrancada de sus patrios lares. continuo imaginando en mi fe pura sueños de gloria al mundo y de ventura. desterrado en extranjera playa. recogida. bramadora. de grandes hechos generoso guía. volando tras la imagen peregrina el corazón de su ilusión divina. sobre las cumbres que florece mayo. del trovador el arpa y los cantares: del gótico castillo el altanero 238 antiguo torreón. con su inmortal aliento. y al mar dejando que a sus pies alabe su triunfo en roncos cantos. 239 . ¡Una mujer! En el templado rayo de la mágica luna se colora. que el alma sólo. la doctrina de Sócrates severa. Hay una voz secreta. el sol de la mañana llevaba yo sobre mi tersa frente. cual rica fuente que entre frescuras y arboledas mana. que inspira al alma celestial ternura. las fuentes murmuraban sus amores. lamentando su ausencia y su fortuna. yo.

la sacra ninfa que bordando mora debajo de las aguas cristalinas. qué mujer! ¡Qué imagen ilusoria tan pura. ¡ay. sobre tallo gentil temprana rosa. ¡piedad tened de mi tormento ahora! ¡Oh. y el mundo con su magia y galanura. Y aún miro aquellos ojos que robaron a los cielos su azul. ¿dónde estáis. que busca en vano aquí su bien perdido. Mujer que amor en su ilusión figura. 240 brindó el amor a mi ilusión primera. tanto delirio a realizar alcanza. allá en la noche desprendida estrella. Blanca es la nube que en callado vuelo cruza la esfera. tan candida y tan bella. de amor la llama generosa y pura los goces dulces del amor cumplidos que engalana la rica fantasía. y en la tarde la mar olas le ofrece de plata y de zafir. Teresa. y aquellas horas dulces que pasaron tan breves. ¡ay! llegó a no llorar. 241 . Si aroma el aire recogió en el suelo. ensueño de suavísima ternura eco que regaló nuestros oídos. ¡Ay!. que. y que su planta huella. del amor venturoso devaneo. sí.brilla fugaz al despuntar la aurora. los que no sabéis las agonías de un corazón que penas a millares. dichosos mil veces. ¡ah!. purísima y dichosa. es el amor. es el alma que vivida destella su luz al mundo cuando en él se lanza. donde se mece. que no corréis a mares? ¿Por qué. hecho pavesa. que fuera eterno manantial de llanto tanto inocente amor. tan feliz. Es el amor que al mismo amor adora. amor de allí arrancado. quizá esperanza de futura gloria! ¡Huyes y dejas llanto y desconsuelo! ¡Oh.. que envidiaron las de mayo serenas alboradas. goces que avaro el corazón ansia. gimiendo de amargura! También tu corazón. tantas delicias y delirio tanto? ¿Quién pensara jamás llegase un día en que perdido el celestial encanto y caída la venda de los ojos. el que creó las sílfides y ondinas. ¡pobre Teresa! ¿Quién pensara jamás. ¡ay!. mujer que nada dice a los sentidos. que entre suspiros angustiosos ahogar me siento en infernal tortura! ¡ Retuércese entre nudos dolorosos mi corazón. tanta alegría. y las rosadas tintas sobre la nieve. ¡Oh llama santa! ¡Celestial anhelo! ¡Sentimiento purísimo! ¡Memoria acaso triste de un perdido cielo. tan placentera. aquella mujer. recordando. es mentida ilusión de la esperanza. y esa mujer. dichosos los que podéis llorar! y. ¡Una mujer! Deslizase en el cielo. ¡ay!. llora las arboledas del Edén divinas. de abandono y de amor y de caricias. cruza tal vez por entre el bosque umbrío. y respiro tu aliento perfumado en tu suspiro. es espejo no más de su hermosura.! ¡Oh. como después lloradas. cuanto diera placer causara enojos? Aún parece. por qué como en mejores días no consoláis vosotras mis pesares? ¡Oh!. tan sólo aquélla. allí nacido.. y oigo tu voz dulcísima. horas de confianza y de delicias. ensueño delicioso del deseo. es el aroma que le presta ella. desgarraron y que ya no llora. juega en las aguas del sereno río. Que así las horas rápidas pasaban. Teresa mía. que te veo aérea como dorada mariposa. sin ventura de mí. Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías. angélica.

Y llegaron. con bárbara porfía 242 luchéis por arrancároslo a pedazos. y nunca nuestras ansias las contaban. ¡Pobre Teresa! ¡Al recordarte siento un pesar tan intenso.. tú embriagada en mi amor. vil polvo. Huid. si no queréis que llegue un día en que. tu beldad reposa. una memoria. después torrente de color sombrío. sola. quién pudiera en infortunio tanto 243 . ¿Cómo caíste despeñado al suelo. o vivir como autómata en el mundo. y en ondas fulguroso rayos al mundo tu esplendor vertía. Los ojos escaldados de tu llanto. aquel fuego la herencia ha sido de sus hijos luego. tu rostro cadavérico y hundido. hiela mi corazón punzante frío. hermoso ser para llorar nacido. para en vuestra impotencia maldecirle y escupiros. para allí su carrera el pensamiento. de ti se avergonzaran. que su raudal lo envenenó el infierno. ¡ay!.. árido el corazón. Mas. y otro cielo el amor te prometía. cuando en tu frente la implacable suerte grababa de los reprobos el sino! Feliz. y estanque. y en la tierra su límpida corriente sus márgenes con flores engalana. y envilecida. que nuestro amor y juventud veían. llanto tal vez vertiendo de ternura. ¡ay!. rompiendo entre peñascos y maleza. las dulces esperanzas que trajeron con sus blancos ensueños se llevaron y el porvenir de oscuridad vistieron. otra vez ángel. ¿quién. tus hijos. al escupirle. las flores en abrojos convirtieron. huid. yo en tu hermosura. mas. enredado en retorcidos lazos el corazón. en fin. ¡oh!. entre fétido fango detenidas. agostó la flor de tu pureza? Tú fuiste un tiempo cristalino río. la muerte te arrancó del suelo. y hasta el nombre de madre te negaran. ¿quién. y sin ventura. que el agua clara por beber se afana. ¡Y tú.! Embarga impío mi quebrantada voz mi sentimiento. te volviste al cielo. único desahogo en tu quebranto. de aguas corrompidas. y de afán tanto y tan soñada gloria sólo quedó una tumba. Las horas. las rosas del amor se marchitaron. ¿quién te arrojó del cielo a este valle de lágrimas odioso? Aún cercaba tu frente el blanco velo del serafín. lágrimas verterá de duelo eterno. ¡ay!. sin ilusiones* la delicada flor de tu hermosura ajaron del dolor los aquilones. mísera. ¡ay!. ¡ay!. huyendo nos miraban. Los años. tu corazón sacaron las pasiones. en fin. ¡ay!. Roída de recuerdos de amargura. en que al cielo en histérica agonía frenéticos alcéis entrambos brazos. el histérico ¡ay! de tu gemido. Brota en el cielo del amor la fuente. a perderte y era llorar tu único destino. de la ilusión pasaron. ante mis ojos la funesta losa donde. cuando llegabas. y. manantial de purísima limpieza. el corazón ardiente. astro de la mañana luminoso? Ángel de luz. y. Sí. y suspira tu nombre el labio mío. que hallaste en la muerte sombra a que descansar en tu camino. que a fecundar el universo mana.y pasaba a la par nuestra ventura. y temblaban las horas que vendrían. que el demonio en el Edén perdido abrasara con fuego del profundo la primera mujer. impío ¡ay!. que es la mujer ángel caído o mujer nada más y lodo inmundo. tal vez. feliz.

¡oh!. sí. presente a tu conciencia lo pasado.. ¡ay!. mi propia pena con mi risa insulto. buscando en vano. ver como un sueño resbalar la vida. ¡cruel!. lanzada a romper tus barreras turbulenta.. si el cuadro de tus breves glorias viste pasar como fantástica quimera. si comparaste a tu existencia un día tu triste soledad y tu aislamiento. el corazón desesperado! Tus mismas manos de dolor mordiendo. y a Dios llamaste. ¡martirio horrendo! ¡espantosa expiación de tu pecado! ¡Sobre un lecho de espinas maldiciendo. la cristalina esfera gira bañada en luz: ¡bella es la vida! ¿Quién a parar alcanza la carrera del mundo hermoso que al placer convida? Brilla radiante el sol. audaz. entonces tú llorar quisiste y no brotó una lágrima siquiera tu seco corazón. que sólo ya de sus grandezas habla. ¿qué importa al mundo? 245 . blanco lucero. en las olas tal vez náufraga tabla. alma violenta. Que yo.envolver tu desdicha en el olvido. como una flor que en la mañana abre su cáliz al naciente día. ¡Ay! Yo. ¡ay!. en tus brazos en lánguido abandono. pedazos hecho. a tus hijos. ¡oh!. sin horas ni medida. de tu luz.. en fin. ¡muy cruel!. y en alas de mi amor. cuando ya su color tus labios rojos" en cárdenos matices se cambiaban. enjugo de mis párpados el llanto y doy al mundo el exigido culto. ¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos áridos ni una lágrima brotaban. Nave contra las rocas quebrantada. dentro del pecho mi dolor oculto. ¡con cuánto anhelo pensé contigo remontarme al cielo! Y alegre. Un recuerdo de amor que nunca muere y está en mi corazón. si en tu penosa y última agonía volviste a lo pasado el pensamiento. cuan ufana al porvenir mi mente sonreía. y allí. madre tal vez a otra mujer llamando. ansioso. al amor abrí tu alma temprana y exalté tu inocente fantasía. quedará un rayo en mí. y me divierto en arrancar del pecho mi mismo corazón. en tu postrer momento a otra mujer tal vez acariciando. un lastimero tierno quejido que en el alma hiere. de glorias y deleites rodeado levantar para ti soñé yo un trono. yo inocente también. y si la voz de tu conciencia oíste dentro de ti gritándote severa. yo escondo con vergüenza mi quebranto. y consumía lenta calentura 244 tu corazón al par que tu amargura. entretanto. Que haya un cadáver más. cuando de tu dolor tristes despojos la vida y su ilusión te abandonaban. en ti. y no te escuchó Dios y blasferriaste. disipar tu dolor y recogerte en su seno de paz? ¡Sólo la muerte! ¡Y tan joven. si arrojó a tu dolor tu fantasía tus hijos. trueqúese en risa mi dolor profundo. mezquina sociedad. enamorado.. ¡Oh!. y ya tan desgraciada! Espíritu indomable. morir. en tanto yo viviere. Gocemos. ¡muy cruel!. tú venturosa y yo a tu lado vencer del mundo el implacable encono. a merced de la tormenta. la primavera los campos pinta en la estación florida. ¡ay!. si. y en un tiempo. eco suave de su amor primero. ¡cruel!. con los ojos fijos y extendiendo tus brazos. que iluminaste con tu luz querida la dorada mañana de mi vida. allá vaga.

un velero bergantín: bajel pirata que llaman. Y no hay playa sea cualquiera. sin temor. cuando el yugo del esclavo 247 . que ni enemigo navio. por su bravura el Temido. Europa. en todo mar conocido del uno al otro confín. tu rumbo a torcer alcanza. 246 «Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra. «¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río. ni bonanza. ni tormenta. ¿qué es la vida? Por perdida ya la di.. no corta el mar. mi ley la fuerza y el viento. ni bandera de esplendor que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés.CANCIÓN DEL PIRATA Con diez cañones por banda. y allá a su frente. «Navega. ni a sujetar tu valor. y ve el capitán pirata. que es mi Dios la libertad. En las presas yo divido lo cogido por igual..» Que es mi barco mi tesoro. viento en popa a toda vela. sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. Y si caigo.. y alza en blando movimiento olas de plata y azul. quizá en su propio navio. La luna en el mar riela. Asia a un lado. velero mío. y han rendido cien naciones sus pendones a mis pies. a quien nadie impuso leyes. «A la voz de " ¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo escapar. que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravio. en la lona gime el viento. que yo soy el rey del mar..» Que es mi barco mi tesoro. Estambul. al otro. sino vuela. y mi furia es de temer. cantando alegre en la popa. no me abandone la suerte y al mismo que me condena colgaré de alguna entena. mi única patria la mar.» Que es mi barco mi tesoro.

Y otros siglos ansiosos se lanzan. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal. juventud y hermosura es tu ser. «Son mi música mejor aquilones. Y del trueno ai son violento y del viento al rebramar yo me duermo sosegado. lengua ardiente de eterno saber. tus rugidos infunden pavor. y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar. Y afanosos sus fuerzas emplean en tu inmenso taller sin cesar. Gratos ecos al bosque sombrío. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar. los empujas enérgica. melancólica música al río.. tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar. mi única patria la mar. que es mi Dios la libertad. y en su eterno trabajo se alcanzan. negro manto que agita Aquilón. Tú eres pura simiente de vida. puro germen. y van. principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas. 248 Tú la hoguera del sol alimentas. del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones.. en violento. arrullado por la mar. De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son. manantial sempiterno del bien. del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión. tú su lodo modelas. Tú las cárdenas nubes extiendes. sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. llama creadora del mundo. desaparecen y llegan sin fin. en los valles suspiras de amor. tú revistes los cielos de azul. HIMNO A LA INMORTALIDAD ¡Salve. en el Bóreas retumba tu voz. veloz torbellino. mi ley la fuerza y el viento. y creas miles seres de formas sin fin.como un bravo sacudí. luz del mismo Hacedor desprendida. con tu aliento los aires enciendes. tú coronas la aurora de luz. Tú. Tú el aroma en las flores exhalas. ronco grito a las olas del mar. tú la ordenas juntarse y vivir. 249 . Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte tal vez. tú murmuras del aura en las alas. verde pompa a los árboles das.» Que es mi barco mi tesoro. tú la luna en las sombras argentas. de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez.» Que es mi barco mi tesoro. y se arrancan sin tregua el buril. el estrépito y temblor de los cables sacudidos.

e inmóvil en el suelo. De la vida en el hondo Océano flota el hombre en perpetuo vaivén. pon tu labio en su eterno raudal. y al mundo adormecido le haga estremecer. inmortal. como el mundo. volverse todo tea. LA DESESPERACIÓN (Atribuida a José de Espronceda) Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar. ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. tú serás. y redobla el trabajo su afán. moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilando quisiera yo encender. rae place en sumo grado la luna al reflejar. rompan los corazones 251 . y derrama abundante su mano la creadora semilla en su ser. Que el trueno me despierte con su ronco estampido. y oír como chirrea ¡qué gusto!. y sólo las centellas la tierra iluminar. Hombre débil. sin fruto.y en la tosca materia golpean. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo. me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas. en sombrío monte. solar desmantelado. Allá. tostarse allí un anciano. que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento. sin verdor. les abran las entrañas. levanta la frente. y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. de flores despojada. tú serás como el sol en Oriente. ni pájaros que canten. y luego embravecida 250 que estalla y que se agita y rayos mil vomita y muertos por doquier. sin mecha al parecer. que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada. manando sangre y cieno que impida el respirar. les rasguen los tendones. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno.

¡qué placer! Las voces y las risas. ¡qué ilusión! 252 EL ARREPENTIMIENTO (Atribuida a José de Espronceda) A MI MADRE Triste es la vida cuando piensa el alma. y un tiempo a mí me los cerró también.. Esa falsa deidad que llaman gloria es del hombre tan sólo una ilusión. que le presten al alma algún solaz. sordo el mundo. ¡Qué gozo!. Me alegra oír al uno pedir a voces vino. un beso a cada trago alegres estampar. en torno de las bellas alegres apurar. traidora. oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. cantan al dios vendado impúdica canción. se lleva los ganados y las vides sin pausa. Es inútil que busque el desgraciado quien quiera su dolor con él partir. que siempre está patente en su memoria halagando. no hay que pensar que dure la ventura. en trino desusado. por su bien. los platos. le deja abandonado sin aliviar su mísero vivir. de cumbre en cumbre llega. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. mostrando sus encantos. el corazón. entonces la niñez sus ojos cierra. mientras que su vecino se cae en un rincón. La virtud y el honor. No hay que buscar del mundo los placeres. Todo es mentira lo que el mundo encierra. y abiertas las navajas. el juego. ¡qué gusto!. las botellas. un fantasma. sin orden el cabello.. al aire el muslo bello. Romper después las copas. es el honor. no más. no hay que buscar amigos ni mujeres. pues que ninguno existe en realidad. las barajas. y que otros ya borrachos. buscando el corazón. y estragos miles causa. con voluptuoso halago. que en el mundo el placer siempre es fugaz. Me agradan las queridas tendidas en los lechos. que es mentira el placer y la amistad. y arrasa por doquier. sólo de nombre existen en el mundo engañador. No hay que buscar palabras de ternura. 253 . sin chales en los pechos y flojo el cinturón. y en sus lascivas bocas. un juego la virtud es para el hombre. Insólita avenida que inunda fértil vega. triste es vivir si siente el corazón.sin de ayes caso hacer. que el niño no conoce.

y mejor que un Edén me pareció. ¡ay!. un tierno abrazo porque alegre y risueño te miré! Mis caricias pagaste con exceso. mi corazón sin engaños y mi alma sin dolores. y mis ojos las miraron. Por estar durmiendo ayer. en el mundo me interné. Miraba al sol. que aunque tu voz me anunciaba los escondidos abrojos del camino que pisaba. que derramaron hermanos que se mataron llevados de un desvarío. ¡oh madre!. y al primer paso se fue de la infancia la quietud. madre! Yo no creí que fuese cierto tu aviso. entonces. Ayer vi el mundo risueño y hoy triste lo miro ya. como pagan las flores al abril. Lleno lo vi de fiestas y jardines. tan hechizado lo vi. yo lo miré como lo mira un niño. que entonces lo miré con el sosiego y con la paz que infunde la niñez. de este mundo la maldad ni pude ni quise ver. Entre placeres y amores fueron pasando mis años sin recelo ni temores. ni del amigo y mujer conocí la falsedad. bien al parar en la encarnada rosa o al posarse después en el jazmín. oh madre. ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor. Por el sueño. mil besos. Mi vida resbalaba entre delicias prodigadas. Pero yo te abandoné por seguir la juventud. tus caricias acallaron mi llanto y mi clamor! ¡Cuántas veces. me engañaron y mis oídos mintieron. sin temor. ¡ay!. ¡Cuántas veces. disfrutando los placeres del mundo tan seductor. mis años han sido un sueño que disipándose va. madre mía. del porvenir. Yo apresaba la blanca mariposa. por tu amor. por un abrazo tú me dabas mil. sin que jamás su fuego quemase mis pupilas ni mi tez. mis ojos. persiguiéndola ansioso en el jardín. ¡Sí. oí cantar pintados colorines y escuché de la fuente el murmurar. en él encontré el amor al encontrar las mujeres. donde tranquilo imaginé gozar. para mí no es halagüeño. durmiendo en tu regazo. Por el sueño fui perjuro 255 .En aquel tiempo el maternal cariño como un Edén el mundo me pintó. en pájaros y flores yo soñé! ¡Cuántas me diste. mi oído no te escuchaba ni te miraban mis ojos. no miraron mis ojos teñido un río de sangre. Así viví sin temor. Mis oídos las oyeron. y ángeles me parecieron. Mas hoy ya mi corazón por su bien ha conocido de los hombres la traición y mi alma ha descorrido el velo de la ilusión. Por el sueño. me dabas por un beso. que al principio para mí 254 era el mundo un paraíso.

Y en vez de arroyos y flores y fuentes y ruiseñores. y en lugar de tu amor puro. receloso. impuro. no. pero (¡oh mundo!). dime. mundo peligroso. se escuchan en tus jardines los gritos y los clamores que salen de los festines. ¡ay!. En tus pueblos no hay clemencia. Tus mujeres me engañaron. No te admires de hallarme en este estado. la virtud no tiene abrigo. 257 . ¡oh madre!. yo de ti me alejé. madre. tú me brindaste placeres en ciudades y festines. porque mis labios. me tuvieras. sin pensar. Todo el amor que tiene es pasajero. ¡oh madre!. Dejemos que prosigan engañando los hombres y mujeres a la par. Por eso perdí el reposo de mis infantiles años. y el mundo me engañó. a mirarme con cariño. ¡ah!. por un abrazo yo te daré mil. me engañaste porque en infierno trocaste lo que yo juzgaba Edén. de impuros labios bebí. pero era un niño. por eso con insolencia los ricos. tus caricias y halagos tórname. sin luz los ojos. en su opulencia. si supieras cuánto he padecido. Siempre. mil besos te daré por sólo un beso. Mi corazón fascinaste cuando me ofreciste el bien. nocivo. recordó mi mente aquellos días de ventura y paz que a tu lado viví tranquilamente ajeno de este mundo tan falaz. Vuelve. sin color la tez. gozoso. Tú me mostraste unos seres con rostros de querubines y con nombres de mujeres. nunca se goza de ventura y calma si se piensa del mundo en la ficción. fría la frente y seco el corazón. de nuestro amor sigamos disfrutando en sus engaños. escarnecen al mendigo. han apurado el cáliz del dolor hasta la hez. 256 ¡Que es veneno el amor de las mujeres que en el mundo. a pesar de todos los placeres. extasiado. que al brindarme su cariño en engañarme pensaron y sin compasión jugaron con mi corazón de niño. ¿por qué siendo tan hermoso contienes tantos engaños? Heme a tus pies llorando arrepentido. ¡perdóname! Yo pagaré tu amor con el exceso con que pagan las flores al abril. yo bebí! Pero. amor frenético. jamás pude olvidarme yo de ti. y mucho más si siente el corazón.con las mujeres allí. no hay otro. compasión. engañador. más puro y verdadero que dure más que el maternal amor. Porque es triste vivir si piensa el alma.

con su gentil abrazo. que contra el cielo no tiene el hombre rayo. no. ¡ay!. Señor. y nuevas tempestades surgieron y bramaron.» Mas. De aquellas que le ocultan al hombre su camino con ciego torbellino de culpa y expiación. fecunda el gran regazo que flor y fruto da. ¡baja otra vez. ¡ay!. Mas. de aquellas que sepultan en hondos cautiverios cadáveres de imperios que fueron y no son. yo soy Luzbel. no. mas. maldijo su creencia. Sereno está en la esfera el sol del firmamento: la tierra en su cimiento. hoy clama en tu presencia: «Señor. de muerte y orfandad que. se alzaba y te decía: «¡Señor!. y en llanto de impotencia. en el huerto del que tu pueblo fue. ella agotó la ciencia. del pecado horrendo envuelta en eí sudario. diciendo está los grandes días de luto y agonías. Corrieron veinte edades desde el supremo día que en esta cruz te vía morir Jerusalén. ¡ay!. se apacentó con hiél. que ha vacilado el polo de la fe. de aquellas que asolaron al primitivo Edén. y en súbito desmayo cayó de ayer a hoy. y rota ya la copa en que su fe bebía. baja a las catacumbas y palpa entre las tumbas los tiempos que vendrán. que ya tus palmas se vuelven al desierto. y en son de desconsuelo. ¡ay!. 258 la blanca primavera. Tiniebla es ya la Europa. mas.» No es. no creen. humilde rea. Todo. inconmovible está. tu pueblo soy. que de las almas el sol yace eclipsado. y en su dolor profundo ía humanidad entera el nuevo oriente espera de un sol de redención.GABRIEL GARCÍA TASSARA (1817-1875) HIMNO AL MESÍAS Baja otra vez al mundo. la Roma atea que entre aras derrocadas despide a carcajadas los dioses que se van: es la que. Mesías! De nuevo son los días de tu alta vocación. 259 .

si a la tierra con desdén volvía 261 . Ya pasarán los siglos de la tremenda prueba. ¿Quién dijo. hollaba por alfombra rosas. de mentidas diosas prodigábanme nombres. Vendrán. Tu sangre soberana es su Calvario eterno. que tú no volverías. Toda la historia humana. ¡Señor!. Luzbel ha vuelto al mundo y Dios. condena a esta doliente raza del ser humano que espera de tu mano su nueva salvación? Sí. los siglos nos revelan con misteriosa luz el infinito arcano y la virtud encierra. ¿no volverá? 260 ¡Señor! En tus juicios la comprensión se abisma. está en tu nombre: tú fuiste Dios del hombre. ¿Quién sabe si ahora mismo entre alaridos tantos de tus profetas santos la voz no suena ya? Ven. mas yo. y nobles vates. saca del abismo a un pueblo moribundo. GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (1814-1873) A M O R Y ORGULLO Un tiempo. cual águila real a vil gusano contemplaba a los hombres. altanera. ¡oh Señor!. Mi pensamiento —en temerario v u e l o ardiente osaba demandar al cielo objeto a mis amores.pasa por un calvario la ciega humanidad. luz nueva de la futura edad! Ya huiréis. Dios clemente. y a eterna perdición. no es el destino humano la humanidad sin Dios. Fatídicos auspicios resonarán en vano. y a horribles gemonías. mas es siempre la misma del Gólgota la voz. ¡ya nacerás. Vencidos serán con nuevo ejemplo los que del santo templo apartan a tu grey. trono de cielo y tierra. Dios de la humanidad. con orgullo vano. ¡negros vestigios de los antiguos días! Ya volverás. y. tú vendrás. no en vano siglos y siglos vuelan. tu triunfo del infierno es su inmortalidad. ¡Mesías!. Baja. y confundidos caerán con los ateos los nuevos fariseos de la caduca ley. en gloria y majestad. tu sacrosanta cruz.

que el nudo estrecho gimiendo sufres. ¡cuan en vano te advirtió tu locura! Tú mismo te forjaste la cadena. Tal vez por un momento. los que ahora rinden tu valor primero 262 son eslabones de pesado acero. sin fijarme en ninguna. te gritó la razón. débiles plantas que el aquilón destruye? En hora infausta a mi feliz reposo. que por flores tomé duros abrojos. mudar de rumbo al céfiro ligero y arder al mármol frío!» ¡Funesta ceguedad! ¡Delirio insano!. que el viento halaga con pausado movimiento en esa selva hojosa? De aquella fuente entre las claras linfas. que aclama ese nombre que quiero? Nombre que un alma lleva por despojo. mi soberbia impía marchitaba sus flores. tu gloria fue cual mentiroso sueño. de víboras nutrido? Tú —que anhelabas tan sublime objeto—. que con las sombras huye! Di. y con ira ternura. ¡Me entrego a sus antojos! Cobarde corazón. ¿no dijiste soberbio y orgulloso: «Quién domará mi brío? ¡Con mi solo poder haré. de libertad te priva? ¡Mísero esclavo de tirano dueño.. que con ellas alumbra el firmamento? ¿No le oyes de las auras al murmullo? ¿No le pronuncia —en gemidor arrullo— la tórtola amorosa? ¿No resuena en los árboles. Los lazos caprichosos que otros días —por pasatiempo— a tu placer tejías. dime: ¿qué se ha hecho tu presunción altiva? ¿Qué mágico poder.. en tal bajeza trocando ya tu indómita fiereza. pues el místico bien siempre anhelante. templados con tu lloro. y mis amantes. si aun el silencio tiene voz. ? ¡Del torpe engaño ruis rivales ríen. ¡ay de ti!. despeñada de la excelsa cumbre do osé mirar del sol la ardiente lumbre que fascinó mis ojos. de mi dolor susLento! ¿Escrito no le ves en las estrellas y en la luna apacible. ¡ay!. de un pecho helado de inmenso orgullo y presunción hinchado. cual hoja seca al raudo torbellino...triste mirada. y a duelo y amargura. entre ellas revolé cual mariposa. nombre más dulce que el primer cariño 263 . y por oro la arcilla. fueron de seda y oro. tal vez se engríen del yugo que me humilla! ¿Y tú lo sufres. clamaba en vano. Mas. ¡Salga del pecho —requemando el labio— el caro nombre. nombre que excita con placer enojo. caprichosa. Hoy. cedo al poder del áspero destino. corazón cobarde? ¿Y de tu servidumbre haciendo alarde quieres ver en mi frente el sello del amor que te devora. ¿no le articulan invisibles ninfas con eco lisonjero? ¿Por qué callar el nombre que te inflama... como tierno infante quiere abrazar la luna.? ¡ Ah! Velo... ¿Qué esperaste. de mi orgullo agravio. y búrlese en buen hora de mi baldón la gente. pues. ¿qué se hicieron ilusiones tantas de necia vanidad. si quiero. que a servidumbre eterna te condena. ¿cómo al capricho de un mortal sujeto te arrastras abatido? ¿Con qué velo tu amor cubrió mis ojos.

El. al labio! ¡Guarda tu mengua con silencio sabio! ¡Gimnin. del viento a los silbos. copia de su hermosura. trémulas hojas. auras. Las matas. ganando a saltos locos la tierra desigual. fantásticos e informes abortos del pavor. girando. guarda tu mengua! ¡Callad también vosotras. los cenagosos hoyos que el paso de las aguas del temporal formó. Pasaban de Al-hamar ante los ojos. cual hoja que arrebatan los vientos del desierto el desbocado potro veloz atravesó. y más amargo que el adiós postrero que al suelo damos. 264 cual si escapara en circo a la carrera abierto. corazón. las varas revueltas de zarzas y espinos. los collados. mas todo en vano. ligeras. medrosas fingiendo visiones perdidas. nombre que halaga y halagando mata. no lo envíes. donde el sol primero alumbró nuestra vida. loca. salvando de los brezos el áspero ramaje. ya roncos. las copas ligeras de palmas y pinos. tórtola doliente. las yedras colgadas del brusco peñón.. pasaban al lado del suelto bridón. pasaban aturdiendo su cabeza con diabólico impulso y ligereza. rodando en montón. Al entrar en la ciudad. fuente. fatal procesión. tendióse el animal. ¡No. nombre que hiere —como sierpe ingrata— al pecho que le anida. le dijo éste a una mujer 265 . gimiendo de coraje. risueñas o torvas. de crespas melenas al viento tendidas.de joven madre al inocente niño. mudas y enormes masas de sombra sin color ni faz. cual vagas quimeras que forja el delirio. sueños pálidos. ya agudos. parando su yegua blanca. confusa ilusión. Y matas y peñas. las peñas. los calvos pedregales. como calla mi lengua! JOSÉ ZORRILLA (1817-1893) LA CARRERA DE AL-HAMAR Lanzóse el fiero bruto con ímpetu salvaje. a riesgo de la vida de su jinete real.. Del álamo blanco las ramas tendidas. los arroyos las zarzas y los troncos que el viento descuajó. pasaban en larga. gigantes y monstruos de colas torcidas. Pasaban. en fatigosa hilera pertinaz. vallados y troncos en rápida. indómito al escape. le recogió el rendaje hasta que el rudo belfo tocó con el petral. con entrambas manos. ciego. sin aflojar un punto ni tropezar incierto. Pasaban huyendo. mohinas o fieras. febriles. bullendo. antojos de la ilusión. CORRIENDO VAN POR LA VEGA Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gómeles y el capitán que los manda.

Y sobre toda una orilla extiendo mi señorío.. Y olmos tengo en mi alameda que hasta el cielo se levantan y en redes de plata y seda tengo pájaros que cantan. y manoseando su barba. mi sultana. allí el nópalo amarillo. tengo jardines y flores. que desiertos mis salones están. de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales. 266 y baños para el calor. ni en Córdoba ni en Sevilla hay un parque como el mío. un nuevo Edén para ti.que entre sus brazos lloraba: «Enjuga el llanto. tengo una fuente dorada con más de cien surtidores. cubren el valle y collado. por ser tuyas. mis oídos sin canciones. vete con tus caballeros. DUEÑA DE LA NEGRA TOCA Dueña de la negra toca. que tengo yo. Yo te daré terciopelos y perfumes orientales. si me quitas a mi padre. Y perlas para el cabello. en la mejilla una lágrima: «Si tus castillos mejores que nuestros jardines son. Diera la lanza mejor 267 . junto a la frondosa higuera. que será reina entre mil cuando encierre tu belleza. Y tú mi sultana eres. Allí el robusto nogal. en León. y collares para el cuello. y tú diste tus amores a alguno de tus guerreros. Tengo un palacio en Granada. y son más bellas tus flores. Allí la altiva palmera y el encendido granado. no llores. más blanca que las espumas de nuestros mares de Oriente. cristiana no me atormentes así. hurí del Edén. Y te dará blancas plumas para que adornes tu frente. dijo como quien medita. mi harén sin mujeres. el capitán de los moros volvió en silencio la espalda. allí el sombrío moral crecen al pie del castillo. moro a mi padre y a mi patria.» Escuchóla en paz el moro. que mis torres de León valen más que tu Granada.» Y dándole su caballo y la mitad de su guardia. vuélveme. y en la vega del Genil tengo parda fortaleza. ¡amor!» «¿Qué me valen tus riquezas —respondióle la cristiana—. mis amigos y mis damas? Vuélveme. para los labios.. la del morado monjil. por un beso de tu boca diera a Granada Boabdil.

¡Oh. 268 y yo por ello. aérea. suelta la negra melena sobre el cuello de cristal. un esclavo para ti. De tus labios. leve. Le arrancaron para ti de la corona de Dios.. cristiana..del Zenete más bizarro. A BUEN JUEZ. y las veletas no giran entre la cruz y la cúpula. y el mundo su lumbre dora. y diera. con la zambra de los moros el valor de los cristianos. como brisa de purpurina mañana. qué hermosa nazarena para un harén oriental. si fueran mil.. la sonrisa. Diera alfombras orientales. Tal vez un pálido rayo la opaca atmósfera cruza. sultana serás allí. ¡oh sultana!.. La brisa con frescas alas juguetona no murmura. mezquina. y un instante entre las rocas riela la fuente oculta. Porque tus ojos son bellos. te diera de buena gana mil cielos. y envuelta en el blanco velo de las hijas de Mahoma! Ven a Córdoba. MEJOR TESTIGO TRADICIÓN DE TOLEDO Entre pardos nubarrones pasando la blanca luna. ¡que tanto vales!. la baja tierra no alumbra. como lanzas de soldados apostados en la altura. con resplandor fugitivo. hasta cuarenta jinetes. Diera la fiesta de toros y. en lecho de terciopelo. y unas en otras las sombras confundidas se dibujan. la paz de tu lengua mana. Las almenas de las torres un momento se columbran.. si fueran en sus manos. y con su fresco verdor toda una orilla del Darro. y armaduras y pebetes. entre una nube de aroma. porque la luz de la aurora sube al Oriente desde ellos. cristiana. Te dará tanta riqueza. tanta gala tunecina. por un beso de tu boca diera un reino Boabdil. Reverberan los cristales la trémula llama turbia. Tus labios son un rubí. que ha de juzgar tu belleza para pagarle. partido por gala en dos. Dueña de la negra toca. y alguna vez desprendida 269 . y el sultán será.. Los álamos de la Vega parecen en la espesura de fantasmas apiñados medrosa y gigante turba.

» «Pase el Acuña y perdone». ganando el centro a la calle. que pudiera haberse duda de si es hombre. «¿Quién va?». un mancebo por las rejas de la calle se asegura. y el viejo en la cerradura metió la llave pidiendo a sus gentes que le acudan. pues. Pasó así tan largo tiempo. y con precaución difusa salió una niña al balcón que llama interior alumbra. y a corta distancia el igual compás se escucha de un caballo que sacude las sonoras herraduras. como quien tal acostumbra. repite. y cercana otra voz menos robusta responde: «Un hidalgo. mas ni en el claro aposento. «¡MÍ padre!». «Ved más bien si me haréis calle. pero es hombre. Asió el brazo al que apostado hizo cara a Iván de Acuña. se ve de un hombre que guarda la vigilante figura. y huyeron en el embozo velando la catadura. ni a quien medita importuna. el hombre replica. En esto desde el balcón. las aguas que se derrumban! Se sueñan bellos fantasmas que el sueño del triste endulzan. cual si por las hondas calles hirviera del mar la espuma. Paró el j inete a una puerta. porque con planta segura. que no despierta a quien duerme. 271 . y el Tajo a sus pies pasando con pardas ondas lo arrulla. ¡calle!» Y el paso el bulto apresura. cerróse detrás la puerta y quedó la calle muda. o solamente mentida ilusión nocturna. y la espada empuña. y bien se ve. El monótono murmullo sonar perdido se escucha. dijo el mozo en faz de fuga. Frente por frente a sus ojos un balcón a poca altura deja escapar por los vidrios la luz que dentro le alumbra. y en tanto que sueña el triste. sopla un silbato y se oculta. Un negro por ambas bridas. repitieron con mesura. 270 resuelto y audaz pregunta: «¿Quién va?». Yace Toledo en el sueño entre las sombras confusa. que hasta hoy a nadie se tuvo I van de Vargas y Acuña. Tan en calma y tan sombría como la noche que enluta la esquina en que desemboca una callejuela oculta. ¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen. clamó en voz baja. ni en la callejuela oscura el silencio de la noche rumor sospechoso turba. tomó la cabalgadura. teniéndose el embozo. y tan a la sombra vela que entre las sombras se ofusca. «Téngase el hidalgo».gotea pesada lluvia. no le aqueja su amargura.

camino a los toledanos hacia las murallas abren. se ve la imperial Toledo dorada por los remates. Allá por aquella torre que hicieron puerta los árabes. Allí recibió Galiana a su receloso amante. apacible y serena pasa la siguiente tarde. Aquí se bañó la hermosa por quien dejó un rey culpable amor. en esa cuesta que entonces era un plantel de azahares. que oyó en el primer concilio las palabras de los Padres que velaron por la Iglesia perseguida o vacilante. corno una ciudad de grana coronada de cristales. Allí está el circo romano. de sus álamos y huertos el pintoresco ropaje. político y constante. cargados con sus aperos. la salpica con escombros de castillos y de alcázares. Más lejos se ve el castillo de San Servando. que supo una tarde fingir tan tenaz modorra. cargados con sus afanes. 272 subió el Cid sobre Babieca con su gente y su estandarte. 273 . y porque su altiva gala más a los ojos halague. y del Cambrón y Bisagra los caminos desiguales. A lo lejos en la Vega tiende galán por sus márgenes. Los labradores se acercan al fuego de sus hogares. A este lado está la almena por do sacó vigilante el conde don Peranzules al rey. abrochados los gabanes. y los clérigos y monjes y los prelados y abades. El Tajo por entre rocas sus anchos cimientos lame. o Cervantes. calado el ancho sombrero. donde nada se hizo nunca y nada al presente se hace. como en prendas de que el río tan afanoso la bañe. dibujando en las arenas las ondas con que las bate. Y la ciudad se retrata en las ondas desiguales. sacudiendo el leve polvo de capelos y sayales.II Clara. tuvo siempre el brazo quedo las palmas al horadarle. Los ricos y sedentarios se tornan con paso grave. cada colina un secreto de príncipes o galanes. reino y vida en manos de musulmanes. fama. Un recuerdo en cada piedra que toda una historia vale. gran cifra de un pueblo grande. y aquí la antigua basílica de bizantinos pilares. que. y el sol tocando su ocaso apaga su luz gigante. La sombra en este momento tiende sus turbios cendales por todas esas memorias de las pasadas edades.

o dadme mano de esposo. se viene el llano adelante. Una mujer. Enclavado en un madero.» Vaciló un punto Martínez. exclama la niña. también sola.. que se pasea ocultando entre la capa el semblante. Ante sus plantas divinas llegaron ambos amantes. en duro y postrero trance. Honra que yo te desluzca con honra mía se lave. Mas ella. parto a la guerra de Flandes. que estás tenaz! Dalo por jurado y baste. la luz del rostro escondida en tocas y tafetanes.» «No me basta. Vase derecha al que aguarda. y haciendo Inés que Martínez los sagrados pies tocase. 274 y echando a su lado el embozo repuso palabras tales: «Dentro de un mes. ¿juras a tu vuelta desposarme?» Contestó el mozo: 275 . cuanto se dicen en las citas los amantes.. preguntóle «Diego. Los que pasan le contemplan con decisión de evitarle. al año estaré de vuelta y contigo en los altares. descolorido el semblante. así al mancebo interrumpe en voz decidida y grave: «Abreviemos de razones. o libre de vos dejadme. Mas porfiando que jurase.» Miróla Diego Martínez atentamente un instante. galanterías dejando severa aparte. que un hombre ha entrado en su ausencia dentro mi aposento sabe.Quédase sólo un mancebo de impetuosos ademanes. Los tímidos aceleran los pasos al divisarle. cual temiendo de seguro que les proponga un combate. y él contempla a los que pasan como si a alguien aguardase. llevóle Inés hacia el templo que en medio la Vega yace.» «¡Voto a Dios! ¿Qué más pretendes?» «Que a los pies de aquella imagen lo jures como cristiano del Santo Cristo delante. Diego Martínez. y él al encuentro le sale diciendo. que olvidar puedes la palabra en Flandes. «Más que mi palabra vale no te valdrá un juramento. la palabra es aire. y los valientes le miran cual si sintieran dejarle sin que libres sus estoques en riña sonora dancen. Inés mía.» «Diego. mi padre. ceñida la sien de espinas. que por honra vuelven honra hidalgos que en honra nacen.» «¡Vive Dios. y así quien mancha mi honra con la suya me la lave.» «Júralo». Mas en lo leve del paso y en lo flexible del talle puede a través de los velos una hermosa adivinarse. víase allí un crucifijo teñido de negra sangre a quien Toledo devota acude hoy en sus azares.

«¡Sí. ¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar! La esperanza es de los cielos precioso y funesto don. sin dueña y sin escudero. mas de Flandes no volvía. juro!». y el español no volvía. Algún olmo que escondido 277 . Iban las tranquilas olas las riberas azotando bajo las murallas solas. en tan frágil realidad 276 quien espera desespera. el padre no respondía. pero siendo una quimera. Lloraba la bella inés oraba un mes y otro raes su vuelta aguardando en vano. que la lengua le tenía su propia deshonra atada. y su llanto se secaba para volver a brotar. y un año pasado había. III Pasó un día y otro día un mes y otro mes pasó. Dos años al fin pasaron en esperar y gemir. doraba el sol de Occidente del Tajo la Vega amena. Y siempre al anochecer. en un manto una mujer el campo salía a ver al alto del Miradero. musgo. porque nació mujer ella y el viejo nació altanero. y apoyada en una almena miraba Inés la corriente. espigas y amapolas ligeramente doblando. del crucifijo a los pies do puso el galán su mano. Todas las tardes venía después de traspuesto el sol. y ambos del templo se salen. mas de Flandes no volvía Diego. En vano a Iván acudía. que mal se cura el amor con las palabras de un viejo. Y ambos maldicen su estrella. y a Dios llorando pedía la vuelta del español. llorosa y desconsolada. Si es cierto lo que se espera es un consuelo en verdad. y su tez se marchitaba. y el tercer año corría: Diego a Flandes se partió. y los de Flandes tornaron a sus tierras a vivir. Así Inés desesperaba sin acabar de esperar. y las guerras acabaron. Era una tarde serena. pues los amantes desvelos cambian la esperanza en celos que abrasan el corazón. que a Flandes partió. callando el padre severo y suspirando la bella. un mes y otro mes pasó. En vano a su confesor pidió remedio o consejo para aliviar su dolor. Pasó un día y otro día.

diciendo: «Malditas viejas. Bajó Inés del torreón. 279 . y a poco perdió el sentido. Asióse a su estribo Inés.creció entre la hierba blanda sobre las aguas tendido se reflejaba perdido en su cristalina banda. banda azul. sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar. eres tú!» Y él viéndola de través. gritando: «¡Diego. IV Así por sus altos fines dispone y permite el cielo que puedan mudar al hombre fortuna. vio de hombres tropel lejano que en pardo polvo liviano dejan envuelto el camino. y en adarga y coselete diez peones castellanos. poder y tiempo. hierro al cinto suspendido y a una cadena prendido agudo cuchillo moro. Vienen tras este jinete sobre potros jerezanos de lanceros hasta siete. dijo: «¡Voto a Belcebú. en el trémulo fondo. Tan galán como altanero dejó ver la escasa luz por bajo el arco primero un hidalgo caballero en un caballo andaluz. espuela de oro. bota de ante. Y algún ruiseñor colgado entre su fresca espesura daba al aire embalsamado su cántico regalado desde la enramada oscura. Así la niña lloraba el rigor de su fortuna. Frunciendo ambas a dos cejas encomendóla a su gente. y así la tarde pasaba y al horizonte trepaba la consoladora luna. lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado. A lo lejos. Jubón negro acuchillado. 278 el sombrero derribado tocando con la gorguera. que no me acuerdo quién es!» Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar. el rostro a Toledo dan. tornasolada la escama. que exhalan gratos olores a las puntas de una rama. en confuso remolino. Y algún pez con cien colores. y llegando recelosa a las puertas del Cambrón. que a las mozas malamente enloquecen con consejas!» Y aplicando el capitán a su potro las espuelas. Bombacho gris guarnecido. saltaba a besar las flores. el torreón se dibuja como el contorno redondo del hueco sombrío y hondo que habita nocturna bruja. y a trote cruzando van las oscuras callejuelas. por el llano. Y allá. sintió latir zozobrosa más inquieto el corazón.

ni se ablanda a sus caricias ni cura de sus lamentos. ¡Tanto mudan a los hombres fortuna. el rostro lloroso hacia Martínez volviendo: «Contigo se fue mi honra. gobernador. de amor y piedad ajeno. enmarañado el cabello. Ni es otro a quien se dirige. y por su suerte y hazañas allí capitán le hicieron. cuanto más ella importuna está Martínez severo. Y así. los corchetes a la puerta y en la derecha el bastón. y tanto ayudó en la guerra con su valor y altos hechos. llamando a su gente. a pasos desatentados salióse del aposento. Abrazada a sus rodillas. cobrado el conocimiento. el justiciero y valiente don Pedro Ruiz de Alarcón. los jueces en derredor.A Flandes partió Martínez de soldado aventurero. mandóles que a Inés llevaran de grado o de valimiento. pues buenas prendas son ambas. que vive por él muriendo. poder y tiempo! En vano porfía Inés con amenazas y ruegos. mas entero el corazón. porque el capitán don Diego 280 no ha de ser Diego Martínez. Según alzaba en honores alzábase en pensamientos.» Y la faz descolorida en la mantilla envolviendo. puesto que Diego Martínez es el capitán don Diego. cercenado tiene un brazo. que el mismo rey a su vuelta le armó en Madrid caballero. Mas él. Mas ella. tomándole a su servicio por capitán de lanceros. Está. diciendo que son locuras de gente de poco seso: que ni él prometió casarse ni pensó jamás en ello. que olvidando todo olvidó su nombre mesmo. como presidente del tribunal superior. la amorosa Inés de Vargas. V Era entonces de Toledo por el rey. Y otro no fue que Martínez quien ha poco entró en Toledo. en buen fiel las pesaremos. entre un dosel y una alfombra. reclinado en un sillón. La mesa tiene delante. tan orgulloso y ufano cual salió humilde y pequeño. así habló. Muchos años por su patria el buen viejo peleó. la hermosa niña lloraba prosternada por el suelo. escuchando con paciencia 281 . como lo era en otro tiempo. conmigo tu juramento. cesando un punto en su duelo. Mas todo empeño era inútil. antes que la asieran.

los jueces.» «¿Qué prenda?» «Mi corazón.» «¿Quién es él?» «Diego Martínez. rojos de llorar los ojos. señor. «Mujer. 283 . Alzóla cortés don Pedro. señor!» Y a los pies se arroja humilde de don Pedro de Alarcón.» «Presentadme al capitán. ¡piensa lo que dices. y a poco en el corredor se oyó de botas y espuelas el acompasado son. en alta voz dijo: «El capitán don Diego.la casi asmática voz con que un tétrico escribano solfea una apelación.» Y entró luego en el salón Diego Martínez.!» «Digo que miente..» «¿Hicísteisla juramento de ser su marido?» «No. por Dios! Que al partirse de Toledo un juramento empeñó. Una mujer en tal punto.» «¿Tú lo diste?» «Lo presté.» «¡Miente!».» «¿De qué?» «De una prenda hurtada.» «¿Tienes testigos?» «Ninguno. hacen pliegues al ropón. idos con Dios. los corchetes a una moza guiñan en un corredor. «¿Sois el capitán don Diego —di jóle don Pedro— vos?» Contestó altivo y sereno Diego Martínez: «Yo soy. medio dormidos. salvo error.» 282 «¿Tienes testigos?» «Ninguno. juro. Un portero. los que en el mercado venden. Los asistentes bostezan al murmullo arrullador.» «¿Noble?» «Y capitán. lo vendido y el valor. levantando el tapiz. diciendo: «Mujer. jueces.. señor. que cumplirá si juró. ronca de gemir la voz. en faz de grande aflicción. los escribanos repasan sus pergaminos al sol. clamó Inés llorando de despecho y de rubor.» «¿Y promesa?» «¡Sí. juró.» «Capitán. ¿qué quieres?» «Quiero justicia. en Zocodover.» «¿Juráis no haberlo jurado?» «Sí. tomó plaza en el salón diciendo a gritos: «¡Justicia. y abajo.» «¿Conocéis a esta muchacha?» «Ha tres años. los ojos llenos de orgullo y furor.» «¿Y no te le han vuelto?» «No. calmando la confusión y el tumultuoso murmullo que esta escena ocasionó. suelto el cabello y el manto. en tanto que los curiosos se agitan alrededor.» Quedó en silencio la sala. justicia.» «Pues id con Dios. gritan en discorde son.

Vienen delante don Pedro de Alarcón.» «¿Estaba en algún balcón?» «No. mozas.» «Estáis loca. Escribano. bigote a la borgoñesa.» VI Es una tarde serena.» Volvió el capitán don Diego. a cuya faz perjuró. chicos y canalla. y detrás. escuchando con asombro tan excelsa apelación. y Diego bajó los ojos de vergüenza y confusión. la multitud aquietóse y la de Vargas siguió: «Tengo un testigo a quien nunca faltó verdad ni razón. y las aves en la orilla despidiendo al día cantan. los corchetes y los guardias. monjes.. mirándonos desde arriba. Otra turba de curiosos en la Vega les aguarda. Brillan abajo en el valle con suave rumor las aguas. confuso tropel de gente del Tajo a la Vega baja. que vive. su hija Inés. con brusca satisfacción. cada cual comentariando el caso según le cuadra. que estaba en un suplicio donde ha tieinpo que expiró. Un instante con los jueces don Pedro en secreto habló. llamadle otra vez. los escribanos. Plácido aroma de flores sus hojas plegando exhalan. tu testigo es el mejor. calzadas espuelas de oro. Entre ellos está Martínez en apostura bizarra. resuelta y firme gritó: «Llamadle. Allá por el Miradero por el Cambrón y Bisagra. ¡vive Dios! ¿Quién fue?» «El Cristo de la Vega.» «¿Quién?» «Un hombre que de lejos nuestras palabras oyó..» Tornó Martínez la espalda. Reinó un profundo silencio de sorpresa y de pavor.» Pusiéronse en pie los jueces al nombre del Redentor. 285 . sentóse Ruiz de Alarcón.» «¿Luego es muerto?» «No. lo que sepamos.y dispensad que acusado dudara de vuestro honor. que le vio partirse. e Inés. Haremos. y levantóse diciendo con respetuosa voz: «La ley es ley para todos. cuya luz tornasolada del purpurino horizonte blandamente se derrama. hidalgos. señor. valona de encaje blanca. y el céfiro entre perfumes mece las trémulas alas. tengo un testigo. Iván de Vargas. mas para tales testigos 284 no hay más tribunal que Dios. al caer el sol al Cristo que está en la Vega tomaréis declaración.

y en cada año una vez. A un lado tiene a Martínez. temblando dieron de esta escena fe. Llegado el gobernador y gente que le acompaña. hacia la severa imagen un notario se adelanta de modo que con el rostro al pecho santo llegaba. Fundóse un aniversario y una capilla con él. firmando como testigos cuantos hubieron poder. 287 . a otro lado a Inés de Vargas.. ¿juráis ser cierto que un día a vuestras divinas plantas juró a Inés Diego Martínez por su mujer desposarla? Asida a un brazo desnudo 286 una mano atarazada vino a posar en los autos la seca y hendida palma.melena desmelenada. así demandó en voz alta: Jesús. con la mano desclavada el crucifijo se ve. y espantado de sí propio Diego Martínez también. donde hasta el tiempo que corre. Alzó la turba medrosa la vista a la imagen santa. Los labios tenía abiertos y una mano desclavada. el sombrero guarnecido con cuatro lazos de plata. Los escribanos. un pie delante del otro. ante nos esta mañana. el notario a Jesucristo. de reojo. y el puño en el de la espada. CONCLUSIÓN Las vanidades del mundo renunció allí mismo Inés. juro!» clamó una voz más que humana. Los plebeyos. Encendieron ante el Cristo cuatro cirios y una lámpara y de hinojos un momento le rezaron en voz baja.. y don Pedro de Alarcón el altar ordenó hacer. y allá en los aires: «¡Sí. Después de leer dos veces la acusación entablada. le miran de entre las capas. Hijo de María. entraron todos al claustro que iglesia y patio separa. citado como testigo por boca de Inés de Vargas. los chicos al uniforme y las mozas a la cara. los pies alzados del suelo poco menos de una vara. Está el Cristo de la Vega la cruz en tierra posada. detrás al gobernador con sus jueces y sus guardias.

sus mejillas como rosas y sus dientes como perlas. Partíme desconsolado. III «Si no te placen las flores.» «No me placen.» Así habló la pastorcica entre enojada y risueña.» Tal dijo la pastorcica y no pude convencerla con ésta y otras razones. una mañana muy fresca. con ésta y otras promesas. lloré por la pastorcica. porque el cura de la aldea no quiere que con mancebos vayan al campo doncellas. respondióme la doncella. Dios te guarde por hermosa. olían las azucenas eran azules los cielos y claras las fuentes eran. admirado la dijera. que. una pastorcica bella. mancebico. dorada su cabellera. éntreme por estas vegas. lavándose las sus manos. éntreme por estos valles. contaré te muchos cuentos. peinándose las sus trenzas. siguió cabe el arroyuelo 289 . Cabe un arroyo más claro que un espejo de Venecia. sin darme otra respuesta. Aquí te traigo estas flores cogidas en la pradera.ANTONIO DE TRUEBA (1821-1889) A LA ORILLA DEL ARROYO Una mañana de mayo. sentadicos en la hierba. bajo las encinas.» «¿Quién te dice que las tienes? ¿Quién te dice que eres bella?» «Me lo dicen los zagales y las fuentes de estas vegas. II «Pastorcica de mis ojos. Cantaban los pajaritos. bien te peinas. hallara una pastorcica. vente conmigo siquiera. y prorrumpiendo en querellas. lavándose las sus manos. con tárete cosas buenas. Quince años no más tendría y daba placer el verla. sin ellas estás hermosa y estaráslo más con ellas. y allá. 288 bien te lavas. no me placen.» «Pues eso menos me place. que me bastan las flores que Dios me diera. peinándose las sus trenzas. Azules eran sus ojos.

reparte perlas y recoge aroma. desde el peñón de la desierta roca lánzase audaz el águila salvaje. campos son ya de púrpura y de oro los que fueron de rosa y esmeralda. JOSÉ SELGAS (1824-1882) EL ESTÍO Mayo recoge el virginal tesoro. El arroyo encontré al punto. 291 .. Y en el árido ambiente se dilata la esencia de la flor de los tomillos. IV Éntreme por estos valles. desfallece la altiva enredadera. por los tendidos olivares. se escuchan melancólicos cantares. que la pastorcica mis ojos aquí no encuentran. se abre la flor que su mirada siente. lavándose las sus manos. tiende su bordado encaje. mas. y lento el río su raudal desata entre mimbres y juncos amarillos. el viento. y en delicados mágicos colores el fruto asoma al expirar las flores. muere en su tallo la inocente rosa. El soto ameno y la enramada umbrosa el valle alegre y la feraz ribera. despiden a la dulce primavera. las ondas de la fuente suspirando quiebran el rayo de la luz febea. que odiosas me eran las flores y odiosas las fuentes me eran! Torné cabe el arroyuelo donde a la doncella viera. y por el monte y por la vega umbría crece el calor y se derrama el día. ¡mi corazón estaba muñéndose de tristeza. el seco vientecillo que sofoca cubre de polvo el pálido follaje.. y en desigual y tenue movimiento gime en el bosque. Sobre los montes.. del dulce nido alrededor volando la alondra gira y de placer gorjea.entre enojada y contenta. peinándose las sus trenzas. éntreme por estas vegas. y apenas riza su corriente el río a los primeros soplos del estío. Por la alta cumbre del collado asoma la blanca aurora su rosada frente. repite sus arrullos la paloma bajo las ramas del laurel naciente y allá. 290 la sombra busca el manantial sonoro del alto monte en la risueña falda. Del aura dócil al impulso blando la rubia mies en la llanura ondea.. fatigado. y yo no paso ninguna sin que al arroyuelo vuelva. lavándose las sus manos. desciñe Flora su gentil guirnalda. ¡mas no encontré la doncella! Pasaron días y días. pero ¡ay!. que cercando toca la niebla. con voz desalentada y cariñosa. y hasta semanas enteras. peinándose las sus trenzas.

y en tibio resplandor la sombra vaga. Por ella viene. Cuantos guardáis la tímida inocencia que a la esperanza y al amor convida. virginal lucero. y lleva al aura en vacilantes giros besos. Más puro que la tímida esperanza que sueña el alma en el amor primero. en el profundo afán que la devora. sol de la noche.y si al cubrir sus círculos de plata con sus plumeros blandos y sencillos la caña dócil la corriente roza. trémula el agua de placer solloza. que. no circula ni un átomo de viento. pero su canto es triste. y sin que el aura devolverlo pueda todo en reposo y en silencio queda. Y el eco de su voz. así por el ambiente reposado de estrellas y vapor bordando el cielo. breves y llenas de feraz rocío cruzan las noches del ardiente estío. Mudas están las fuentes y las aves. su rayo débil desde Oriente lanza. se oyen los cantos de la alegre trilla. Y en tristes ecos el silencio crece. perfumes y suspiros. y se abrasan de sed los segadores. en las ondas del aire suspendido se escapa al fin por la quebrada loma. al fin. amores canta porque celos llora. la luz de las estrellas se estremece. Hinchada. y se divide y pasa. y bajo el bosque umbrío sentid las noches del ardiente estío. sombras. ya el vapor de su seno se condensa. a su píe la doncella enamorada canta de amor. todos llegad. cuantos con dolorosa indiferencia vais apurando el cáliz de la vida. ardiente el sol en el espacio brilla. de su encendido manto se despoja. tenue vapor de ráfagas suaves se levanta con fácil movimiento. y mezclando en la luz su sombra extraña va formando la nube en la montaña. 293 . vertiendo en nuestro espíritu agitado la misteriosa esencia del consuelo. el cielo azul su majestad despliega. suenan los ecos de la tarda siega. se desprende del horizonte azul la nube densa. y en el limpio raudal brilla y se apaga. 292 y soltando el granizo en lluvia escasa la rompe el trueno. los que en el alma la impalpable esencia de su primer amor lloráis perdida. en su copa de fruto coronada la vid de verde majestad se viste. triste y sereno por el cielo avanza de la candida luna mensajero. soberbia. Como el ensueño dulce y regalado que en la fiebre de amor templa el desvelo. Naturaleza entera se adormece en el hondo placer que la embriaga. Y el sol. tristes confusas vibraciones toma. Brilla la gota de agua transparente detenida en el polvo de la hoja. Y ya sus flancos inflamados tiende. y el fuego del relámpago la enciende. dulce al oído más que el tierno arrullar de la paloma. sigúele en pos enamorada y bella. y gira por la atmósfera suspensa. lentas y graves caen las hojas del árbol macilento. y tendiendo el crepúsculo su planta del fondo de los valles se levanta. cortadas por el sol. y suspirando ella. que se reclina en Occidente. Del valle en tanto en la pendiente orilla manso cordero del calor sosiega. por el monte y el valle repetido. y duermen a la sombra los pastores. y en los blancos celajes del Oriente se pierde el rayo de su lumbre roja. Presta sombra a la rústica majada la noble encina que a la edad resiste.

Las del tirano amor. y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista. ¡habrá poesía! Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían. Y tú. mientras haya esperanzas y recuerdos. espíritu de amor y de armonía. porque en tu amor y en mi esperanza creo. ¡habrá poesía! Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida. Noche serena y misteriosa. ¡habrá poesía! Mientras haya unos ojos que reflejen 295 294 . desengañadas. mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista. pero siempre habrá poesía. palpiten encendidas. el llano. ni desconsuelo que no se calme contemplando el cielo. mientras haya en el mundo primavera. y así suspende el sentimiento mío la tibia noche del ardiente estío. mientras la Humanidad. más hermosa a mis ojos y más pura que el rayo azul con que despunta el día. no sepa a dó camina. fuente de virginal melancolía. tu voz perdida en el ambiente suena. la espesura. de amor y afán mi corazón se llena. mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías. podrá no haber poetas. mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila. mirad entre las nubes sosegadas cómo cruzan el cielo las estrellas. donde mis ojos van tu sombra veo. tal vez cubierta de tu inmenso velo se confunde la tierra con el cielo. mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan. en dónde dormido vaga el pensamiento humano. todo a los ecos de tu voz responde la mar. blanca hermosura. ni afán. La dulce vaguedad que me enajena aumenta la inquietud de mi deseo. mientras haya un misterio para el hombre. ven y derrama en el tranquilo viento el ámbar delicado de tu aliento. pálidas y dulcísimas doncellas. que no hay duda. enmudeció la lira. GUSTAVO ADOLFO BECQUER (1836-1870) RIMAS I No digáis que. corazón abrasado de ternura. vosotras que lloráis desconsoladas sólo el delito de nacer tan bellas. siempre avanzando. el monte. Mientras las ondas de la luz al beso. agotado su tesoro. acaso Dios entre tu sombra esconde la impenetrable luz de algún arcano. de asuntos falta. tierna a mi voz.

mientras exista una mujer hermosa. adonde informes astros de vida un soplo esperan. Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma 297 . mientras responda el labio suspirando al labio que suspira. en la ardorosa siesta. hiedra. y rujo en la tormenta. y lloro en la hoja seca. en los dorados hilos que los insectos cuelgan. azul onda en los mares y espuma en las riberas. y ciego en el relámpago.los ojos que los miran. Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean y mi pupila abarca la creación entera. palpito entre las sombras y floto con las nieblas. Yo. perfume en la violeta. yo vivo con la vida sin formas de la idea. Yo. y. mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas. entre las ruinas. Yo soy nieve en las cumbres. el puente que atraviesa. Yo corro tras las ninfas que en la corriente fresca del cristalino arroyo desnudas juguetean. Yo sé de esas regiones a donde un mar no llega. fugaz llama en las tumbas. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella. yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. soy fuego en las arenas. contemplo sus riquezas. do el sol nunca penetra. susurro en la alta hierba. Yo busco de los siglos las ya borradas huellas y sé de esos imperios de que ni el nombre queda. indefinible esencia. yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra. sobre el abismo. me mezclo entre los árboles. y silbo en la centella. en bosques de corales que alfombran blancas perlas. persigo en el océano las náyades ligeras. mezclándome a los gnomos. Yo río en los alcores. yo soy del astro errante la luminosa estela. Yo atrueno en el torrente. ¡habrá poesía! II Espíritu sin nombre. Yo en las cavernas cóncavas. Yo nado en el vacío. Yo ondulo con los átomos 296 del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa. En el laúd soy nota. del sol tiemblo en la hoguera. suspiro en la honda pura. Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea. Yo soy.

¡Yo. Un año apenas.. me dijo. 299 Cendal flotante de leve bruma. beso del aura.. hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico! Y ayer. los ojos vuelvo. como el sonido. 298 . que incansable corro y demente. largo lamento del ronco viento. de noche y día. en el vacío cometa errante.. perfume misterioso. onda de luz. eso eres tú. ¿Qué sucede? ¡Es el amor que pasa! ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable. flotando en olas de armonía. nido de sierpes. Sé que en su corazón. con qué exquisita gracia. de que es vaso el poeta. mis párpados se cierran. pasado como un soplo. Yo. te desvaneces como la llama. Tú. en fin. Es altanera y vana y caprichosa. con qué admirable aplomo. Pero. desconocida esencia.. no hay una fibra que al amor responda: que es una estatua inanimada. la amorosa cabeza apoyada en mi hombro. Oigo. sombra aérea. ansia perpetua de algo mejor.al mundo de la idea. en mi agonía. En mar sin playas onda sonante. como el gemido del lago azul. tras una sombra. tras la hija ardiente de una visión! V III Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman. rizada cinta de blanca espuma. eso soy yo. soy ese espíritu.. antes que el sentimiento de su alma brotará el agua de la estéril roca. rumor sonoro del arpa de oro. que cuantas veces voy a tocarte. la tierra se estremece alborozada.. ¡es tan hermosa! IV VI Su mano entre mis manos. que a tus ojos. rumor de besos y batir de alas.. al presentarnos un amigo oficioso: «Creo que en alguna parte he visto a usted.» ¡Ah! bobos. como la niebla. sus ojos en mis ojos. yo. con paso perezoso. ¡Dios sabe cuantas veces.. el cielo se deshace en rayos de oro.

sellando con un beso su traición. y en el borde de la revuelta cama me senté.. o qué pasó por mí. ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán. por la espalda. risueña. Y ella. en un corro. que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas: 301 . Ni sé tampoco en tan horribles horas en qué pensaba. la pupila inmóvil clavada en la pared. al dejarme la embriaguez horrible del dolor. ella. máscara del dolor. detrás del abanico de plumas y de oro! VIII Me ha herido recatándose en las sombras. ¿Qué tiempo estuve así? No sé. expiraba la luz y en mis balcones reía el sol. que por mi parte lo he olvidado todo. alegre. Los brazos me echó al cuello y. que os rompéis bramando. feliz. en las playas desiertas y remotas: envuelto entre las sábanas de espumas. copudos y altos olmos. sombrío. ¡No hay máscara semejante a su rostro! IX VII Dejé la luz a un lado.. su camino. ¡Porque el muerto está en pie! Discreta y casta luna.. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida. 300 Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí. impávida. sólo recuerdo que lloré y maldije y que en aquella noche envejecí.. umbrales de su pórtico: callad y que el secreto no salga de vosotros. partióme a sangre fría el corazón. paredes de su casa.que sois de los salones comadres de buen tono y andáis por allí a caza de galantes embrollos. Callad. y entonces pienso: ¡Acaso ella se ríe como me río yo! X Olas gigantes. ¡qué historia habéis perdido! ¡Qué manjar tan sabroso para ser devorado sotto vaca. y pasa sonriéndose y yo digo: «¿Cómo puede reír?» Luego asoma a mi labio otra sonrisa. mudo. Y ella prosigue.

sobre la olvidada fosa. de luz y tinieblas. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. taparon su cara con un blanco lienzo y unos sollozando. a la orilla de mi lecho ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda. ¡llevadme con vosotras! Llevadme. Ante aquel contraste de vida y misterios. que en un vaso ardía en el suelo. y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. qué solos se quedan los muertos! De la casa en hombros lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas! XII CERRARON SUS OJOS Cerraron sus ojos. ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién. y a su albor primero. por piedad. Despertaba el día. que rompe el rayo. en fin. al muro arrojaba la sombra del lecho. mis párpados aún abiertos ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral). próxima a expirar.. a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad!. de la triste alcoba todos se salieron. una oración.. que aún tenía abiertos. La luz. cuando el sol vuelva a brillar. otros en silencio. ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya. medité un momento: ¡Dios mío.. Al dar de las ánimas 303 XI Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar.. y en fuego ornáis las desprendidas orlas: arrebatado entre la niebla oscura. ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad. al otro día. con sus mil ruidos despertaba el pueblo. al oírla. de que pasé por el mundo. quién se acordará? 302 .arrastrado en el ciego torbellino. buscando una mano amiga ¿quien la estrechará? Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal.

de la pobre niña a solas me acuerdo. que al par nos infunde repugnancia y miedo. ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia. Allí cae la lluvia con un son eterno. cantando entre dientes. en el umbral de oro de la puerta. se perdió a lo lejos. Tan medroso y triste. cruzó la ancha nave. De un reloj se oía compasado el péndulo. abrió la piqueta el nicho a un extremo. Me aproximé a los hierros 305 . qué solos 304 se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno. allí la combate el soplo del cierzo. acaso de frío se hielan sus huesos. reinaba el silencio. Allí la acostaron. dos ángeles velaban. los muertos! XIII Las ropas desceñidas desnudas las espaldas. El luto en las ropas. y con un saludo despidióse el duelo. que pensé un momento: ¡Dios mío.el toque postrero. oscuro y estrecho. tan oscuro y yerto todo se encontraba. volteando. y de algunos cirios el chisporroteo. Del húmedo muro tendida en el hueco. podredumbre y cieno? ¡No sé. su adiós lastimero. formando el cortejo. tan solos. La piqueta al hombro el sepulturero. y el santo recinto quedóse desierto. acabó una vieja sus últimos rezos. tapiáronla luego. qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro. las puertas gimieron. La noche se entraba.. cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero. Del último asilo. le dio. amigos y deudos cruzaron en fila.. pero hay algo que explicar no puedo. perdido en las sombras medité un momento: ¡Dios mío. al dejar tan tristes.

y. y rueda. pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco! 306 XVI Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla. sin que nadie acierte el surco donde a caer volverá. tenue y difuso. hoja que del árbol seca arrebata el vendaval. símbolo del dolor y la ternura. XIV ¿Será verdad que. 307 . cuando cruza el cielo. ¡ay!. huésped de las nieblas. aquel misterio hacia sí me arrastraba! Mas. sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí. Me sentí de un ardiente deseo llena el alma. breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo. La vi como la imagen que en leve sueño pasa. allí. y no sabe qué playa buscando va. semejante al que deja. la vi. de la brisa nocturna al tenue soplo. cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos. como un rayo de luz. confusa y blanca. sin pensar en donde vengo. cargada de perfumes y armonías con el silencio de la noche vaga. cogiendo flores y cantando pasa. de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que. un meteoro? ¡Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. los lazos terrenales rotos. que entre tinieblas nada. del bardo inglés en el horrible drama. la razón perdida. que de los ángeles parecían decirme las miradas: «¡El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa!» XV Saeta que voladora cruza arrojada al azar. ni adonde mis pasos me llevarán. sin adivinarse donde temblando se clavará. la dulce Ofelia.que defienden la entrada. ése soy yo que al acaso cruzo el mundo. ignorándose cuál de ellos el último brillará. ¡como atrae un abismo. de las dobles rejas en el fondo. próxima a expirar. desnudo de la humana forma. y pasa. gigante ola que el viento riza y empuja en el mar. alado. luz que en cerros temblorosos brilla.

Por una sonrisa un cielo.. ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma. XX Fatigada del baile. XIX Hoy la tierra y los cielos me sonríen. el sol besa la nube de occidente y de púrpura y oro la matiza.XVII Besa el agua que gime blandamente las leves olas que jugando riza. al río que lo besa. tal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos. la llama en derredor del tronco ardiente por besar otra llama se desliza. hoy llega al fondo de mi alma el sol. eres tú. la he visto y me ha mirado: ¡Hoy creo en Dios! XXII Por una mirada. como Lázaro. breve el aliento.. Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro. pensé. una flor se mecía en compasado y dulce movimiento. y hasta el sauce inclinándose a su peso. apoyada en mi brazo.. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía. un mundo.. dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno. espera que le diga: «¡Levántate y anda!» XXI ¿Qué es poesía?. silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa. como el pájaro duerme en las ramas. si las flores duermen. del salón se detuvo en un extremo. ¡Oh! ¡Quién así—pensaba— dejar pudiera deslizarse el tiempo! ¡Oh. ¡yo no sé lo que diera por un beso! 308 309 ... ¡Cuánta nota dormida en sus cuerdas. y una voz. encendido el color.. qué dulcísimo sueño! XVIII Del salón en el ángulo oscuro de su dueño tal vez olvidada.. vuelve un beso. hoy la he visto. por un beso.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha al contemplar. que mi alma enamorada entiende. hablas.. mujer: cuando el amor se olvida. Pero mudo y absorto y de rodillas. alma de mi alma. en cuya cresta chispeando el sol hiere. cuyas gotas mirábamos temblar y caer. Pero aquellas cuajadas de rocío.. tus ojos húmedos resplandecen como la onda azul... tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará. miras. y van al mar. escucho yo un poema. ¿sabes tú dónde va? XXV Despierta. —¡Duerme! Sobre el corazón la mano me he puesto porque no suene su latido. dormida. —¡Duerme! Despierta. ésas.. A través de tus párpados. pliega sonrisa leve. ésas.XXIII Los suspiros son aire. Dormida. y otra vez a la tarde.. tus labios inquietos me parecen relámpagos de grana que serpean sobre un cielo de nieve.. —¡Duerme! Despierta. ¡así no te querrán! 310 311 . tranquilo fulgor viertes. Dormida... Dime.. y van al aire... porque no entre XXIV Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar. ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar.. sus flores abrirán. Las lágrimas son agua. como lágrimas del día.. por eso. yo velo mientras tú duermes. ríes. ¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar. suave como el rastro luminoso que deja un sol que muere.. los extremos de tu boca. De tu balcón las persianas cerré ya. Despierta. como yo te he querido. y al hablar. cual derrama de luz templado rayo lámpara transparente. dormida. y al reír. como se adora a Dios ante su altar. tiemblo al mirarte... en el murmullo de tu aliento acompasado y tenue. y al mirar. aún más hermosas. y de la noche turbe la calma solemne. desengáñate. y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. me atrevo a verte. vibrantes tus palabras parecen lluvia de perlas que en dorada copa se derrama a torrentes. aquellas que aprendieron nuestros nombres.

¡Amargo es el dolor... como una estúpida máquina. ¿Quién me dio la noticia?... Un fiel amigo. muy triste debió ser el sueño.. por primera vez sentí. me apoyé contra el muro y un instante la conciencia perdí de donde estaba. ella por otro. —¡Duerme! XXVI Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón.el resplandor enojoso de la aurora y te despierte.. hoy lo mismo que ayer. al notarlo.. Le di las gracias..... el corazón.. yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo? XXVII Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas. la torpe inteligencia del cerebro. y cae sin cesar! Así van deslizándose los días unos de otros en pos. ¡Ay! A veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir.... pero siquiera padecer es vivir! XXIX No sé lo que he soñado en la noche pasada. y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube de dolor. ¡Me hacía una gran favor!. mañana como hoy. y todos ellos sin goce ni dolor.... con pena logré balbucear breves palabras. habló el orgullo y se enjugó su llanto. Y la frase en mis labios expiró.. ¡Sé que aún me quedan lágrimas! XXVIII ¡Hoy como ayer. ola que rueda ignorando el por qué! ¡Voz que incesante con el mismo tono canta el mismo cantar.. en ira y en piedad se anegó el alma. Cayó sobre mi espíritu la noche. fatiga sin objeto. pero al pensar en nuestro mutuo amor. buscándolo sin fe. Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca. gota de agua monótona que cae. 312 313 .. ¡Y entonces comprendí por qué se llora. de un amargo placer henchirse el alma. Yo voy por un camino. que ambiciona un paraíso. ¡El alma... un horizonte eterno. andar! Moviéndose a compás. pues despierto la angustia me duraba. y andar.. dormida en un rincón. mas tengo en mi tristeza una alegría... al incorporarme. húmeda la almohada. triste. y siempre igual! ¡Un cielo gris. y. Noté.

Mi madre tiende las rugosas manos al nieto que huye por la blanda alfombra. I Un año más en el hogar paterno celebramos la fiesta de Dios-Niño. VII III La roja lumbre de los troncos brilla del pequeño dormido en la mejilla 314 ¡Padres míos. EN NOCHEBUENA A mis ancianos padres. QUE ROL (1836-1889) A su sobrino. recatándome en la sombra. y que empaña el Oriente niebla oscura. último del ocaso. mi hermana dice el pavoroso cuento. y se refleja alegre en la vajilla de la dispuesta mesa. símbolo augusto del amor eterno cuando cubre los montes el invierno con su manto de armiño. la turba alegre de los niños juega. cuando aún el rayo trémulo fulgura. mi amor! ¡Cómo envenena las breves dichas el temor del daño! Hoy presidís nuestra modesta cena.que con tímido afán su madre besa. 315 . y mi otra hermana la canción modula que o bien surge vibrante o bien ondula prolongada en el viento. hablan de pie mi padre y mis hermanos. y en la ancha sala la familia toda de noche se congrega Pienso que de los días de ventura las horas van apresurando el paso. IV VICENTE W. pienso en hondos arcanos. que lo escucha atento. VI II Como en el día de la fausta boda o en el que el santo de los padres llega. mientras yo.

316 . y mi sobrina no escuchará la historia peregrina que le da miedo y gozo. fuerzas os dio posar vuestra mirada en los dormidos hijos. 317 ¡Padres míos. XII Cada arruga que surca ese semblante es del trabajo la profunda huella. No cantará mi hermana. XI XV Las lágrimas correr una tras una con noble orgullo por mi faz yo siento.. si alguien osa hablar. será de aquellos que hoy honran nuestra fiesta tan sencilla con sus blancos cabellos. VIII Vendrá. mejor que esas coronas que celebra la vil lisonja. o fue un dolor de vuestro pecho amante. y. Cuando la noche toda en la cansada labor tuvisteis vuestros ojos fijos. mi amor! Cuando contemplo la sublime bondad de vuestro rostro..pero en el porvenir. La historia fiel de una época distante puedo leer yo en ella. y las que hoy son risa y alborozo serán muda ficción y hondo sollozo. cual me postro en el templo. yo sé que un año vendrá sin Nochebuena. y. y ante esa imagen para orar me postro. la ignorancia acata y el infortunio quiebra. por fortuna. tras negras horas de amargura. mi madre se sintió más noble y pura y mi padre más fuerte. pensando que hayan sido. XIII La historia de los tiempos sin ventura en que luchasteis con la adversa suerte. y en que. mi alma a los trances de la vida templo. IX No dará nuestro hogar rojos destellos sobre el limpio cristal de la vajilla. al venceros el sueño a la alborada. XIV X Blancos cabellos cuya amada hebra es cual corona de laurel de plata. esas honradas manos mi sustento y esos brazos mi cuna.

XX Ese plazo fatal. mientras que al verme yo en vuestra presencia siento mi dicha ahogada en el sollozo de una temida ausencia. y que cada dolor de entonces fuera germen de una alegría. ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885) LAS CAMPANAS Yo las amo.XVI ¡Padres míos. y en dudas grita el corazón sensible: «Si aplacar al destino es imposible. mi amor! Mi alma quisiera pagaros hoy la que en mi edad primera sufristeis sin gemir. para marchar yo solo por la tierra no hay fuerzas en mi alma. que el curso universal gobierna. después de vuestra vida. si Dios. XVIII Si el vigor juvenil volver de nuevo pudiese a vuestra edad. yo no aspiro a más gloria. buen Dios. lenta agonía. yo las oigo. ¿por qué estas penas? Yo os daría mi sangre de mancebo. mi mejor palma será que prolonguéis la dulce calma que hoy nuestro hogar en su recinto encierra. en tanto. tornando así con ella a vuestras venas esta vida que os debo. que imagino ha de ser tarea amarga llevar la vida. XXI Para estar juntos en la vida eterna cuando acabe esta vida transitoria. como inútil carga. miro acercarse con profundo espanto. nos devuelve en el cielo esta unión tierna. ¿para qué amarnos tanto?» XVII Entonces vuestro mal curaba el gozo de ver al hijo convertirse en mozo. sordo. inflexible. XXII Pero. 318 319 . XIX Que de tal modo la aflicción me embarga pensando en la posible despedida. cual oigo el rumor del viento.

pero no de desengaños. pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro. de apacible y de halagüeño. hermosura sin nombre. en el aire. no murmuréis de mis [sueños. Quizás después te ha hallado. aun cuando sé que existes y no eres vano sueño! En los ecos del órgano. Como los pájaros. o en el rumor del viento. ¡Felicidad. y con estro que aliente los ánimos. en el aire y en el cielo. ya que sigue buscándote y te adivina en todo. ellas. no he de volver a hallarte en la tierra. te adivinaba en todo y en todo te buscaba. Por eso vive triste. en el fulgor de un astro o en la gota de lluvia. Y en sus notas. de la vida en la batalla ruda. siempre fecunda y bella! 320 321 . porque te busca siempre sin encontrarte nunca. ¡qué tristeza en el aire y el cielo! ¡Qué silencio en las iglesias! ¡Qué extrañeza entre los muertos! II ¡Poeta!. sin encontrarte nunca. Si por siempre enmudecieran. Pero sabe que existes y no eres vano sueño. te ha hallado y te ha [perdido otra vez. antes y ahora. III Astros y fuentes y flores. en fáciles versos. yo no sé lo que busco.el murmurar de la fuente o el balido del cordero. pero perfecta y única. ni cómo vivir sin ellos? IV A LAS ORILLAS DEL SAR (Fragmento) I Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra. aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo. que van prolongándose por los llanos y los cerros. sin ellos ¿cómo admiraros. le saludan con sus ecos. ven a hablarnos de esperanzas. sin encontrarte nunca. tan pronto asoma en los cielos el primer rayo del alba. V ¡Oh tierra. ni en el cielo. hay algo de candoroso.

Era el frío que tenían en tu alcoba tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas. se acercó y marchó con ella. era el frío de la nada. muda [y pálida. entre las blancuras niveas de las mortuorias sábanas. separado de ti misma por el tiempo. y tu sombra esbelta y ágil. Esta noche solo.JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) NOCTURNO Una noche. fina y lánguida. como en esa noche llena de murmullos. por los rayos de la luna proyectadas.. Era el frío del sepulcro. a mi lado lentamente. Y mi sombra. caminabas. y el chirrido de las ranas. se acercó y marchó con ella. infinitos y profundos esparcía [su luz blanca.... iba sola. y eran una sombra larga. iba sola. por la tumba [y la distancia por el infinito negro donde nuestra voz no alcanza. y mi sombra.. y eran una sombra larga. contra mí ceñida toda. el alma 322 llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte. una noche toda llena de murmullos. por los rayos de la luna proyectada. fina y lánguida.. como en esa noche tibia de la muerta primavera. de perfumes y de [músicas de alas.! 323 .. por la senda florecida que atraviesa la llanura. las sombras de los cuerpos que se juntan con las [sombras de las almas! ¡Oh. sobre las arenas tristes de la senda se juntaban y eran una. mudo y solo por la senda caminaba. era el hielo de la muerte. Sentí frío. ¡Oh. las sombras enlajadas! ¡Oh. como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara. y la luna llena. por los cielos azulosos.... una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las [luciérnagas fantásticas. Y se oían los ladridos de los perros a la luna. y tu sombra. a la luna pálida. las sombras que se buscan en las noches de [tristezas y de lágrimas. se acercó y marchó con ella. de perfumes [y de músicas de alas. y eran una sombra larga. y eran una. iba sola por la estepa solitaria.

EL TREN EXPRESO CANTO PRIMERO III La noche I Habiéndome robado el albedrío un amor tan infausto como mío. al claro resplandor de las estrellas. tan armonioso y puro que aún ahora el recordarlo sólo me embelesa. como un pobre viajero fatigado para pasar bien cómodo la noche. obsequiosos. y corriendo al principio solapada.» «Verdad que es el país de mis amores. una joven hermosa. el sol de vuestra España no tenga. a una voz de mando. creo. andando con un trajín de fiera encadenada. es vuestra tierra la patria del honor y de las flores. señora?» «Yo —dijo— soy francesa.» «Podéis —la repliqué con arrogancia— la hermosura alabar de vuestro suelo. 324 325 . Luego.» Y después de halagarnos.RAMÓN DE CAMPOAMOR (1817-1901) Al dejar la estación lanzó un gemido la máquina. entrambos nos quedamos silenciosos. «Soy español —le dije—. en cambio —me dijo—. seguida de una anciana. delgada y muy graciosa. el país del ingenio y de la guerra. parecía un león con melena de centellas. ¿Y vos. alta. ya recobrados la quietud y el seso. Y cuando estaba ajeno de cuidado. como hay Dios. pues. por los campos. ya. muellemente acostado. al ver sus resplandores. como el de Asia. que libre se veía. adoradores. cual la sierpe que sale de su nido. pero. por algún héroe de las artes dada. del patrio amor el puro sentimiento. volvía de París en tren expreso. empezó el tren a trepidar. rubia. al arrancar el tren subió a mi coche. digna de ser morena y sevillana. II Cuando miraba atento aquel tren que corría como el viento. rugiendo. con sonrisa impregnada de amargura me preguntó la joven con dulzura: «¿Sois español?» Y a su armonioso acento. como heridos de un mismo pensamiento. que es vuestra Francia un país tan hermoso como el cielo. No os podéis figurar cuánto me extraña que.

«¡Muy lejos —contestó—.! ¡Acá lo turbio. «¡Ved un alma que pasa!» me decía. la moda y la riqueza. y como un ser prendado de la luna.» «Pues yo vine —exclamó—. por no ver en Madrid a cierta ingrata... que hace grandes los objetos.. Juntando a la verdad mil conjeturas. y ella. y es sabido que a mí la admiración me quita el sueño. por hablar.! ¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas. que parecen esqueletos. preguntó.. al otro. «¿No os habrá divertido —la repliqué galante— la ciudad seductora.! ¡Juegos de llama y humo indescriptibles.! ¡Montes que se hunden! ¡Arboles qué crecen! ¡Horizontes lejanos que parecen vagas costas del reino de los muertos! ¡Sombra. voy decidida a morir a un lugar de la frontera!» Y se quedó pensando en lo futuro. cosas oscuras. cual se mira en la noche un sitio oscuro donde fue una visión desvanecida.. sin echar sobre mí mirada alguna. señora —la contesté—.. su mirada en el aire distraída. frío! ¡Lamentos de la máquina espantosos. a cualquier hora. 327 . desde el coche... con voz ya conmovida le pregunté a mi joven compañera. me dijo con tristeza.. ¡Calor de fragua a un lado.. que agregan el terror y el desvarío a todos estos limbos misteriosos. abrió la ventanilla de su lado.. 326 «¿Vais muy lejos?»..! ¡Las rocas. mas fue inútil empeño. admiraba a la joven...» Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato.. confusión y nieblas..! ¡Claridad espectral de la neblina. allá lo indescernible. veía allá a lo lejos. aquí una cosa negra. humareda.! ¡Unos grupos de bruma blanquecina esparcidos por dedos invisibles! ¡Masas informes. y en torno cien especies de negruras tomadas de cien partes de la noche. quedándose en silencio un grande rato. qué hora sería.» «Tengo un rencor —le dije— que me mata. Yo estaba inquieto. siendo su mente espejo de mi mente. y al ver correr cada fugaz estrella.! ¡El horror.» «Yo una pena —me dijo— que me muero. al lado de mujer tan seductora no podía dormir. miró al ciclo azulado.... y hallé casado a un hombre ingrato a quien amé soltero.. Mil veces intenté quedar dormido.! Y entre el humo del tren y las tinieblas.. allí otra horrible. cuando no ama. VI V ¡Cosa rara! Entretanto. «Todo en París lo hace olvidar...IV Caminar entre sombras es lo mismo que dar vueltas por sendas mal seguras en el fondo sin fondo de un abismo..! ¡Límites inciertos. siendo yo un santo que duerme..! ¡Las nubes con entrañas abrasadas. Yo me vine a París desesperado. pasó una larga historia por su frente. agitarse sin fin. en donde todo amante deja recuerdos y se trae olvido?» «¿Lo traéis vos?».

la cual..! ¡La claridad de cueva que salía del techo de aquel coche. cual si entrase un reptil en su agujero. doliente. me parecía 328 . siempre abiertos. susurradora y esplendente.VII Como el tren no corría. que así en el corazón como en la mente.! ¡Sus ojos. «¡Tengo frío!». con la cabeza ya vertiginosa. mirando al mundo de las cosas puras! ¡Su blanca faz. era tan frío. que tenía más borlas verde y grana que todos los cerezos y los guindos que en Zamora se crían. me acerqué a contemplar su hermosa frente. cuidase de su bien más que del mío. era tan vivo el viento. más que mujer. que a tener cruzadas por la oración habitual tendía. de palidez cubierta! ¡Aquel cuerpo a que daban sus posturas la celeste fijeza de una muerta.! ¡Las fajas tenebrosas del techo. y os juro por el cielot que a aquel reflejo de la luz..! ¡Del tren expreso la infernal balumba.. prolongado y lastimero. era un balido. de nácar. la tapé aquellos pies.. que volaba. pues hacía una gran frío. una estación. con el cuerpo aterido. despide la feroz locomotora un torrente de notas aflautadas. para anunciar. acaban de formar una neblina. con las luces de gas brillaba enfrente. con voz que.. que acostada traslucía. me hacían traslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto! IX De pronto.. Y creyendo invadidos por el hielo aquellos pies tan lindos. y al llegar. 329 VIII ¡De la sombra y el fuego al claroscuro brotaban perspectivas espantosas. atronadora. su aire sencillo. hermosas manos. de jazmín y terciopelo. por las venas serpenteadas que la fiebre abultaba y encendía. un gemido lanzado.. más que voz.! ¡La visión triste y bella del sublime concierto de todo aquel horrible desconcierto. y me hacía el efecto de un conjuro el ver reverberar en cada muro de la sombra las danzas misteriosas! ¡La joven. me dijo dulcemente. tan gran frío. que bien podrían ocultarse en el cáliz de una rosa. el tren en la estación entró seguido. tierno. y que. que el aire parecía que cortaba. que irradiaba tristemente aquella luz de cueva submarina. y cuando ella. un ángel de Rafael o de Murillo! ¡Sus manos. que tenía la forma de la tapa de una tumba. desdoblando mi manta zamorana. aunque a oscuras. y esa continua sucesión de cosas. así el lector no extrañará que.. que en feria convertía el vulgo con su eterna gritería. entre un humo que surcan llamaradas. cual si fuese una madre cuidadosa. que echó al lobo del bosque aquel invierno. escaso. al despertar la aurora. con su aspecto ideal.. la joven parecía hecha de raso..

en ondulante movimiento. que aún vaga como un sueño en mi memoria. el llano. Ayer era otra fauna. veo al fin. 331 330 . aunque un poco al azar y a la ventura. a pesar de mis muchos desengaños. «¿Y dónde vais ahora?». calor y frío. y una estación a otra estación sucede. mientras ella. veía las gradaciones de color que hacía la luz descomponiéndose en el viento. dividiéndose a un lado y a otro lado. no sé si con donaire. «Marcho. había cada llama capaz de poner fuego al mundo entero. pintando mucho amor y mucha pena. pues salvando el abismo. como llevando a cabo algún misterio. me dijo señalando un cementerio: «¡Los que duermen allí no tienen frío!» II IV El humo. En mis cuadros risueños. a esperar el olvido un año entero. como dicen ellos. después de un «¡Ay. y no faltaba nunca un caballero que.. Y haciendo yo castillos en el aire. andar tantos kilómetros por hora causa al alma el mareo del vacío.. o. sucede un horizonte a otro horizonte. se tiende por el viento cual la crin de un caballo desbocado. como el que tiene la cabeza llena de heroínas francesas y de ensueños. los cuentos que contó Mari-Castaña. la referí. abstrayéndose. que el rubio de oro de su pelo brilla cual la paja de trigo calcinada por agosto en los campos de Castilla. verdura y aridez. hoy otra flora. y una expresión del todo religiosa. al fin la hablé con la mayor ternura. con un ciego correr que al rayo excede. Y porque así sus penas distraía las mías le conté con alegría. el monte. pregunté a la viajera. ¿y después —le pregunté—. muy de prisa el amor a los treinta años. Dios mío!». en loco desvarío. a la luz de la alborada. olvidada de mi amor primero —me respondió sincera—.. ¡lo que Dios quiera!: El día I Y continuando la infeliz historia.. —me contestó—. porque al viajar en tren con una bella va.CANTO SEGUNDO III Más ciego cada vez por la hermosura de la mujer aquélla. y un cuento amontoné sobre otro cuento. y con semblante cariñoso y serio. en España. señora?» «Después.» «Pero. por gustar solícito a su dama.

Y ya de un nuevo amor en los umbrales. ya la elástica turba de un pantano. movimiento abajo. de escudero. como aquel que patina por el hielo. y nube la montaña. ya entrando por el hueco de algún túnel que horada las montañas. a sus puestos volviéndose. fluyen. que un árbol. huyen y huyen en raudo movimiento los postes del telégrafo. ¿no os haría olvidar viejos amores?» Mas ella. más bien desesperado que atrevido. pues cruza de horizonte en horizonte 332 VIII ¡Oh. necesito algún año de reposo. como a hombre arrepentido. cuesta trabajo creer en la existencia de la tierra. tan seguido. y hace vibrar los muros de granito. por la cumbre y el llano. «y un nuevo amor —le pregunté amoroso—. tromba o torbellino. más bien que con la voz. contestó con acento cariñoso: «La tierra está cansada de dar flores. o la vida mejor no importa un bledo. lo mismo 333 .¡a sirviese. que así el ramblizo como el monte allana. siendo héroe. esta verdad tan grande como un templo la convertí en axioma. y como gota a gota. o se oye conjugar el verbo te amo. por ejemplo. y en confusión extraña parecen confundidos tierra y cielo monte la nube. ya la cresta granítica de un monte. y formando confuso y ceniciento el humo con la luz un remolino no distinguen los ojos deslumhrados si aquello es sueño. y. clavados en fila a los costados del camino. allí una sierra. sin dar tregua a sus dolores. una piedra y una fuente pueden ser el edén de nuestra vida. responde el eco. parece que desandan lo que andamos. que en este mundo de pasión y olvido. y al mundo echando su nivel. que para dos que se aman tiernamente. VI Marcha el tren tan seguido. veinte y ciento. con las señales.» VII Las cosas que miramos se vuelven hacia atrás en el instante que nosotros pasamos. uno. el ver a una mujer me daba miedo. nubes arriba. ella y yo. cual si fuese el aliento nuestro idioma. V Como en amor es credo. aunque entonces. por sabida. o artículo de fe que yo proclamo. a cada horrible grito que lanzando va el tren. tres y cuatro. estremeciendo al mundo en sus entrañas y dejando aquí un pozo. mil veces bendita la inmensa fuerza de la mente humana. fluyen. y conforme va el tren hacia adelante. dos. es cosa ya olvidada. en laberinto tal.

siguió: «Yo os juro. no conocidas antes. ondeando y más ondeando de su cuerpo flexible los anillos. queriendo hacer que marcha y no marchando. escamosa. al fin. y enjugando después con el pañuelo algo de espuma de color de rosa que asomaba a sus labios amarillos. que levanta la tierra. bajando al andén. o allí. de angustia llena. me dijo señalando al cielo. la máquina un incendio vomitando. ni marcha ni reposa). cual mira a su doctor un moribundo. vive Dios. y al tiempo en que ella y yo la mano alzando. por la ribera.. y la llanura. le dije con amor «¿Sería en vano que amaros pretendiera? ¿Sería como un niño que quisiera alcanzar a la luna con la mano?» Y contestó con lívido semblante: «No sé lo que seré más adelante. que el monte abandonó por la ladera. formando un terraplén sobre un abismo que llena con pedazos de una sierra! [Dignas son. cual mujer honrada. mirándome a la faz desencajada. vibró con furia y lo arrastró silbando. con prudencia fingió que distraía su inconsolable pena con la gente que entraba y que salía. del poderoso anhelo de los grandes gigantes que. Yo me llamo Constancia.». la colina dejó por la llanura. ¿qué más queréis —me preguntó— que os diga?» Y. sitio infeliz de la estación postrera. cuando ya soy vuestra mejor amiga. CANTO TERCERO El crepúsculo Cuando. y al descender a un llano. en su ambición. volvimos.los picos de las rocas decapita. pues la estación del pueblo parecía la loca dispersión de una colmena. un año después. 334 335 . echando alegre sobre el cuerpo mío mi manta de alameres de Zamora. pieza tras pieza.. Y con dolor profundo. que el hombre que me dio con tanto celo un poco de valor contra el engaño. El tren (cual la serpiente que. la cabeza. un tiempo amontonaron las montañas! X IX Corría en tanto el tren con tal premura. mueve y remueve. o aquí me encontrará dentro de un año. el tren llevó hacia sí. grande en su horror y horrible en su belleza. y soy constante. hora por hora. hacia Francia volvía. saludando. estas hazañas. para escalar el cielo.

que no quiero nombrar. siempre que nazca o muera el día. al morir. que ya no existo. yo haré rezando que Dios de par en par el cielo os abra..! ¡Oh. y como el bien con la virtud se labra.. que salía del pecho de la anciana con cara de dolor y negro traje. ¡Ya me siento morir. cuando os deja. como el año anterior. Cuando lleve esta carta a vuestro oído el eco de mi amor y mis dolores.. me repita esta voz tan repetida: que las cosas más íntimas ahora se escapen de mis labios con mi vida.. la idea de los celos importuna: ¡Juradme que esos ojos que me han visto nunca el rostro verán de otra ninguna! Y si aquella mujer de aquella historia vuelve a formar de nuevo vuestro encanto. al punto en que. que es feliz pues va a buscaros. Me rebelo a morir. gemid en mi memoria.. mucho amor. porque no quiero. gimió.. la mujer.. esa estrella que siempre ha sido mía... después de un conjuro en alta noche. quedase entre la sombra confundida. ya durmiendo estará bajo unas flores. jugó a estar viva a vuestro lado un día. mas al llegar a la estación aquella. Señor. de todo mi pasado. no sé decir lo que deciros quiero! 337 .porque a un tiempo sentía. ¡yo os hubiera también amado tanto.. lloró. cual niebla entre la luz desvanecida. casi interminable. llegando con presteza.. y muchas horas: mas sufrí por más tiempo todavía! ¡Adiós. ¡El triste vive y el dichoso muere.. porque eso sirve de consuelo. como en el tren. mucho viento y mucho frío. que he leído más veces en mi vida que cabellos contiene mi cabeza. de mi presencia huyó con ligereza. al minuto final del año entero a la cita acudí. después de esta existencia pasajera.. Dios no lo quiere! ¡Os amo. corrió a mi lado. el cuerpo en que mi espíritu ha vivido. llorad. día por día. a mí. cuenta os dará de la memoria mía..! 336 Hundiéndose. Dios no lo quiso. II «Mi carta. sobre mi frente el palacio ideal de mi quimera. ¡Por no dar fin a la ventura mía la escribo larga. cual caballero que va alumbrado por su buena estrella. por gustaros. para verme mejor. ¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante que os cita. conceded el perdón al alma mía! ¡Amé mucho. Padre de las almas pecadoras.! ¡El cielo os guarde! Cuidad. habladora. y continuad el viaje!» Y cual si fuese una hechicera vana. pero es preciso. echó por la ventana de mi coche esta carta. Pues yo desde ella os estaré mirando. de mirar al lucero de la tarde. tan llena de tristeza. que.! ¡Mi agonía es la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable.. lleguemos de nuestra vida a la estación postrera. cuando los dos. aunque os ame.! ¡Cuando quise morir.. envejecida. «¡Tomad —me dijo—.. solamente esta pena que os doy borrar quisiera.. Hasta furiosa. adiós! ¡Como hablo delirando. para el cielo! ¡Si es verdad que me amasteis un instante.. más que vieja. sí! Dejadme que. una tos de ataúd sonó a mi lado. y echándome un papel por la ventana..! Mas tal vez allá arriba nos veremos. Me vio. Aquel fantasma soy que. hoy que quiero vivir.

Cuando. mas fue esperanza vana. Hoy para ti sólo hay glorias. lo mismo que un ciego deslumhrado. tan verdad! Te aseguro. ahogado de tristeza. amar bien. por más que abrí cien veres la ventana. En tus fiestas seductoras. de pronto se quedó. por fin.. como amigo. viene Amor. pero. busqué a la mensajera envejecida. mas después se alzarán tristes memorias hasta de las mismas huellas de tus pies. y encerrado en el coche. 338 . ni pude ver la anciana. con mi grande inquietud y poco seso. ¿no oyes del alma en lo interno un rumor. y no te extrañe. y a dos en uno funde Dios. Siento decir lo que digo. al año de venir. ¿quieres que te engañe yo también? Pasa un viento arrebatado. Blanca Rosa. que os amaba. y danzas y flores bellas. 339 Al ver de esta manera trocado el curso de mi vida entera en un sueño tan breve. que sufro.. maldecía como si fuese en el infierno preso. Blanca Rosa.¡Yo sólo sé de mí que estoy llorando. ni respirar del aire la pureza. tal vez te cause cuidados por cantar con la voz ya temblorosa y los ojos ya cansados de llorar. sin alma y como inútil mercancía. decidido a tirarme de cabeza. de negro que era. y que me muero!» LO QUE HACE EL TIEMPO III A Blanca Rosa de Osma Con mis coplas. nos dice que no es eterno nuestro amor? ¡Cuánto a creer se resiste una verdad tan odiosa tu bondad! ¡Y esto fuera menos triste si no fuera. que lúgubre. día por día. a todas horas. me volvió hasta París el tren expreso. De dolor traspasado por la más grande herida que a un corazón jamás ha destrozado en la inmensa batalla de la vida. que es muy raro. pues. sintiéndome agobiado de mi desdicha al peso. mi cabello más blanco que la nieve.

Y esto pasa. ni cuándo. dichosa. sin saber cómo. Nunca es estable el deseo ni he visto jamás terneza siempre igual. y aún se vuelve a amar sin tino más de dos. pasa así. Blanca Rosa. donde. al pasar. dos. ninguno te enseñe nunca el olvido del deber. ni del mal. culpable como et viento que. ni por qué.sopla el desamor helado. Santo Dios! El lleve tu labio ayuno a algún manantial querido de placer. ¡Oh. que se abre infaliblemente al soplo de alguna brisa de otro amor. su favor: 340 da amor primero y no amante. más nos embriagan las flores con su olor! El cielo sin duda envía la lucha a la tormentosa juventud. mucho amante. pero poco amor. y vuelve hacer. cual vil usurero. Siempre el destino inconstante nos da. después. solamente porque sí. la virtud? ¡Ay!. aquí está toda su moral. buscando va en nuevos lazos otro amor? ¡Sí!. porque esto pasa en el mundo porque sí? Se ama una vez sin medida. pues ¿qué mérito tendría sin esfuerzos. sin ser por ello culpable. Mas dirás: —¿Y en qué consiste que todo a mudar convida? ¡Ay de mí! 341 . importuno. en él hasta herir es bueno. su deber! Y ¡cómo más adelante aviene con su conciencia su placer! ¿Y es culpable el que. si cuando más las pisamos. ¡ay!. hace pedazos una flor. sediento. ¡Cuan inútil es que huyamos de los fáciles amores con horror. Blanca Rosa. Tranquila a veces reposa. un alma inteligente siempre en nuestra alma divisa una flor. Este ir y venir sin tasa y este moverse impaciente. qué bien cumple el amante. si ama o no ama. ¿Verdad que es abominable que el corazón vagabundo mude así. porque así ha pasado y pasa. porque sí. Que amor. ¡Cuan versátil es la vida! ¡Cuan vano es nuestro destino. a su gusto se acomoda bien y mal. de uno. Y ¿a qué negarlo? No creo ni del bien en la fijeza. cuando aún tiene la inocencia. y otra se marcha volando nuestra fe. de egoísmo lleno.

¡mucho más. La tumba todo lo traga. ¡guay. nunca de tu alma el abismo llenarás. ¿quieres ir hacia lo eterno? Ve hacia Dios. es así. ya lo habéis puesto. nadie después ve las flores renacer. una niña siempre tiene el pecho de cristal. Dadme pluma y papel. mas.. Blanca Rosa. Si eres feliz algún día... señor Cura —Ya sé para quién es. cual yo sé. cual se desliza un gusano roedor! Tú eres de las almas buenas. penas que se abren en flores de pasión. ella corre hacia la nada.. en fin. ¡QUIEN SUPIERA ESCRIBIR! —Escribidme una carta. ¿Y contigo? Un edén. —¿Sabéis quién es.. si quieres ser venturosa. —Si no queréis..! Si huye una vez la ventura. pues la fuerza de las cosas puede más que Hércules mismo. —¿Cómo sabéis mi mal? —Para un viejo.. que cubren la sepultura de los recuerdos traidores del ayer. —¡Qué triste estoy sin ti! Una congoja. la vida... —¡Sí. -—Perdonad. pregunto yo: —¿Es digno acaso de ocuparnos vida y muerte tal amor? Nunca sepas.. que el recuerdo tirano de otro amor no se filtre en tu alegría. 343 .. Pero. la ocasión. de un vértigo del infierno corre en pos. cuyos honrados amores siempre son los que bendicen sus penas.. ¡Sí! Corre hacia Dios. ¡ésa es la culpable! La vida.. La noche. al empezar. La vida que. sí! —¡Qué triste estoy! ¿No es eso? —Por supuesto. ¿Y quién es el responsable de hacer tragar sin medida tanta hiél? 342 ¡La vida!. sólo es la vida nuestra infiel. Y si no es amor el vaso donde el sobrante se vierte del dolor. sólo de tragarse deja la virtud.. Pero aunque triste. Gracias.......En que la vida es muy triste. mucha fe. ¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura. desalada. que es la dicha una locura. porque una noche oscura nos visteis juntos? —Pues. me viene. ten mucha fe en la ventura. —No extraño ese tropiezo. Empiezo: Mi querido Ramón: —¿Querido?. y El haga que tengas siempre una vieja juventud. Con tus visiones hermosas.

inamovible hoguera ¿dónde el centro descansa de tu lumbre? Si eres globo de luz ¿cómo en la cumbre no giras tú de la insondable esfera? ¿Por qué la tierra sin descanso rueda? ¿Por qué la luna el globo majestuoso mueve.. señor Cura. en el espacio queda? ¿Es que mi vista de mortal no alcanza a percibir. —¿Cómo sabéis. tu elemento. desde su oscuro asiento. como no tienen quien se mire en ellos. Y si volver tu afecto no procura. que el alma mía ya en mí no quiere estar.. absorbes mi asombrado pensamiento: tu origen. ¡cuántas cosas le diría si supiera escribir. ¡que me voy a morir! —¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo. no os afrentéis. el alma mía ¡goza tanto en sufrir.. siendo por su causa. dé cuantos tormentos he sufrido.. que lo entienda eso bien.! III EPILOGO —Pues. En fin. —¡Qué hombre de hielo! ¡Quién supiera escribir! Dios mío.. allá en la altura suma el movimiento de tu carroza.. tu existencia.. fija en lo infinito.—Haced la letra clara. que la pena no me ahoga cada día. no se saben abrir.! 344 (1823-1911) A UNA ESTRELLA Chispa de luz que.. señor Rector!. Que mis labios. Que mis ojos. Escribidle.... que olvidan de la risa el movimiento a fuerza de sentir. —¿Sufrir y nada más? No. arguyo. que es un perpetuo sueño de mi oído el eco de su voz. que él tiene por tan bellos.. la ausencia el más atroz. cargados con mi afán. mientras tu carro misterioso inmóvil. las rosas de su aliento.... II CAROLINA CORONADO —¡Señor Rector.. señor: ¡morir! —Yo no pongo morir. señor Cura. cerrados siempre están... que es inútil saber para esto.. Si eres ardiente.? —Pues sí. que en lo inmenso avanza? 345 . en vano me queréis complacer. porque puedo llorar.. ni el griego ni el latín. por Dios. señor. Que.? —Cuando se va y se viene y se está junto siempre... tanto me harás sufrir. si no encarnan los signos de la mano todo el ser de mi ser. menos alcanzo cuanto más medito. Que es. —El beso aquel que de marchar a punto te di. fijo. ¡bravo amor! Copio y concluyo: A don Ramón.

y todo en la creación marcado tiene forma y destino. yo ni aun sé comprenderlas al formularlas. Todo cuanto en la tierra y el mar y el viento tiene matiz.. y al amor de tu nido tornas ligera cuando esparce sus flores la primavera. y voces oigo en ella que antes no oía. de mi ánimo abatido turba la calma y en canción se convierte dentro del alma. tú en silencio las dictas. aura mansa que llevas. águila que levantas el corvo vuelo por el azul espacio que cubre el cielo. nieves del monte. que no son mías. aroma. separadas. santas inspiraciones que tú me envías puedo decir.¡Ah. Desde que abandonaste nuestra morada. ya no sé resistirlas ni suscitarlas. Revueltos peñascales. jazmín y nardo: brisas que en el desierto sois mensajeras de los tiernos amores de las palmeras —(¡de las pobres palmeras que. movimiento y vida. esposa. Tú giras. efluvios de azucena. avanza. se miran silenciosas y enamoradas!)—. golondrina que emigras cuando el octubre. pensamiento y palabras de ti recibo. natural como el trino que lanza el ave. tu elemento. forma o acento. y tu origen. bramando con ronco acento. tu vida. sombra y vacío en la tierra y el viento y el mar bravio! FEDERICO BALART (1831-1905) RESTITUCIÓN Estas pobres canciones que te consagro. tus cabellos de lluvia tiendes al viento. transformado está el fondo del alma mía. menos alcanzo cuanto más medito. por espíritu movida. y es en mí su lamento sentido y grave. Y es que. 347 346 . sediento. en vuelo tardo. de la mortal escoria purificada. sí. tempestad que. Mas ¿cómo en su carrera no se chocan tus millares sin número de hermanas? Más allá de su límite prescrito. corrientes bullidoras del claro río. en mi mente han nacido por un milagro. tórtola que en sus frondas unes tus quejas al calmante zumbido de las abejas. pardas nieblas del valle.. todo está confundido con tu recuerdo. religiosos murmullos del bosque umbrío. la creación sin descanso se sostiene. ¡Sin él todo es silencio. en estas tinieblas donde me pierdo. áspera breña donde salta el torrente de peña en peña. audaz. cambiantes y vislumbres del horizonte. Desnudas de las galas que presta el arte. con sus pálidas hojas el suelo cubre. tus alas soberanas surcan el mundo y sus confines tocan. sí¡ Que. yo las escribo. mi voluntad en ellas no tiene parte. el pensamiento.

olas embravecidas que pone a raya con sus rubias arenas la corva playa. en vivo anhelo. aspiración confusa que. de amor herida. nebuloso horizonte. sin su verdor el alma desnuda queda! Pero no. canciones sin palabra. que aún te deben mis desventuras otras más delicadas. brisas. recuerdos de las horas que. por miedo de profanarlas. no tienen nombres en la lengua grosera que hablan los hombres! Esas son las que endulzan mi amargo duelo. sombras. montes. cuando al alma y al cuerpo daban pujanza. juventud y cariño. éxtasis de la mente que a Dios se lanza. fe y esperanza. ¡Canciones que. Nada en ellas es mío. en el alma conservo sin pronunciarlas.solitaria ensenada. otras más puras. tormentas. vagos presentimientos de la otra vida. torres donde. juntas las palmas. tiende inmóvil sus brazos la fe de Cristo. luminosos destellos de la esperanza. parecen oraciones petrificadas. mares. en nuestro pobre albergue pasé a tu lado. nidos y altares. velas desconocidas que en lontananza pasáis como los sueños de la esperanza. en una se fundían nuestras dos almas. vosotros en el fondo del alma mía despertáis siempre un eco de poesía. silencioso gemido de amor y pena que. con cuyo encanto a mis áridos ojos se agolpa el llanto! Y aun a veces aplacan mis amarguras otras más misteriosas. lejos del mundo parlero y vano. murmullos. inquietudes del alma. melancólico rayo de blanca luna reflejado en la cresta de escueta duna. íbamos por la vida mano con mano. abismos. Sin él. embelesado. al cielo alzadas. tras cuyo velo sus límites confunden la mar y el cielo. grutas donde repiten con sordo acento sus querellas y halagos la mar y el viento. callado suena. transparentes neblinas. cuyas góticas naves hallo desiertas. las restituyo. ¿qué es la grandeza. rayo de sol poniente que te abres paso por los rotos celajes del triste ocaso. aromas. cuando. espumas. negra noche que dejas de monte a monte granizado de estrellas el horizonte. canciones que en mí nacen y que en mí mueren. todo es don tuyo. auras. lamento misterioso de la campana que en la nocturna sombra suenas lejana. cuyas leves agujas. en el fondo del pecho. catedrales ruinosas mudas y muertas. ¡hechizadas canciones. sin pensamiento. por eso a ti. las canciones que te consagro en mi mente han nacido por un milagro. ya es plegaria que sube al cielo. íPobres hojas caídas de la arboleda. por cima de la veleta que a merced de los vientos se agita inquieta señalando regiones que nadie ha visto. plegaria que te elevas entre la nube del incienso que en ondas al cielo sube cuando al Señor dirigen himnos fervientes santos anacoretas y penitentes. vagas emanaciones del sentimiento. por santas. espesas brumas. luces. qué es el tesoro de la tierra y el viento y el mar sonoro? 348 Ya lo ves. otras más puras. de hinojos. 349 . restinga ignota donde oculta su nido la gaviota. canciones que. y es que siempre a vosotros encuentro unido el recuerdo doliente del bien perdido. pidiendo por ciudades y por desiertos la oración de los vivos para los muertos. canciones silenciosas que el alma hieren. voces que me aseguran que podré verte cuando al mundo mis ojos cierre la muerte. cuando húmedos los ojos. flores. valles. ya es canción.

de este viento de escándalo que zumba. ya tocando los labios. como cl sepulcro impenetrable y frío. si hoy pudiera resonar la lira que con Quevedo descendió a la tumba. de ese profundo dolor que se concentra en el misterio 350 ¡Ah!. labra su nido. de esta España moral que se derrumba. mísero. 351 . por más que con el dedo.» II Y al estampar sobre la herida abierta el hierro de su cólera encendido. IV GASPAR NUÑEZ DE ARCE (1834-1903) ESTROFAS I La generosa musa de Quevedo desbordóse una vez como un torrente y exclamó llena de viril denuedo: «No he de callar. como gusano ruin en carne muerta. VI De este horror. ésas de mi esperanza fijan el polo. ya la frente. de este fétido hedor que se respira. gangrenado y moribundo. despuebla el cielo y precipita el mundo en el vacío. ¡y ésas son las que guardo para mí solo! y huye amargado del rumor del mundo. fue su sangrienta sátira cauterio que aplicó sollozando al patrio imperio. De la viva y creciente incertidumbre que en lucha estéril nuestra fuerza agota. en todo Esiado exánime y podrido. incansable y voraz. tembló la concusión que siempre alerta. silencio avises o amenaces miedo. del huracán de sangre que alborota el mar de la revuelta muchedumbre. de la insaciable y honda podredumbre que el rostro y la conciencia nos azota. de este insensato pensamiento impío. que destituye a Dios. en medio de esta universal mentira. III Arranque de dolor. de este ciego desvarío que cubre nuestras almas con un velo.ésas son las que el alma llaman al cielo.

en la tierra. que aquel ilustre y vigoroso vate con el rayo marcó de su censura. Sorda carcoma prepara el misterioso cataclismo. 353 . esa lira estallara. y como en tiempo de la antigua Roma. vacila y se desploma en el cielo. como la palma que crece triste y sola en el desierto. todo cruje. podía el corazón atribulado salir ileso del mortal combate en alas de la fe radiante y pura. la gloria muda. VIII Mas ¿porque el gran satírico no aliente ha de haber quien contemple y autorice tanta degradación. ¡Cuántos sueños de gloria evaporados como las leves gotas de rocío. desolada el alma. limpio y sereno. XI AI menos en el siglo desdichado. es sorda inundación que se desata. que apenas mojan los sedientos prados! ¡Cuánta ilusión perdida en el vacío y cuántos corazones anegados en la amarga corriente del hastío! XIV No es la revolución raudal de plata que fertiliza la extendida vega. indiferente? «¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?» XII Y apartando la vista de aquel cieno social. en el abismo. en este pavoroso desconcierto se eleva la Razón. No es viva luz que se difunde grata. ¿dónde mirar? Un golpe mismo hiere al César y a Dios. de santa paz y de esperanza lleno. ¿qué sería? Grito de indignación.VII Si en medio de esta borrascosa orgía que infunde repugnancia al par que aterra. que en las entrañas mismas de la tierra la muerta humanidad conmovería. sino confuso resplandor que ciega y tormentoso vértigo que mata. de aquel lúbrico y torpe desenfreno. IX XIII Pero hoy. fijar llorando los ardientes ojos en ese cielo azul. de aquellos fétidos despojos. canto de guerra. de noche eterna el corazón cubierto. 352 Perdida en tanta soledad la calma.

escudriñar el cielo. te conozco y te maldigo! XVII ¿Si a su culpada humillación se adhiere con la constancia infame del beodo. de blanca túnica ceñida. inextinguible anhelo. desconoce su origen y prefiere a descender de Dios surgir del lodo? XXI ¡Ah! No es extraño que sin luz ni guía los humanos instintos se desborden con el rugido del volcán que estalla. y degradada en todo. como corcel indómito. y en medio del tumulto y la anarquía. ¿qué digo? ¡No eres la libertad. y con profundo. enredado en las zarzas del caminu? XX No eres la vaga aparición que sigo con hondo afán desde mi edad primera. que goza en su abyección y en ella mucre? ¿Si ciega. como el vellón la oveja. la deidad esclarecida que alumbra con su luz como una estrella los oscuros abismos de la vida. XV1I1 ¡Libertad. Mas. que principia a dudar y ya no espera hallar en otra luminosa esfera bálsamo a los dolores de esta vida? 355 . que vi en mis sueños. sin alcanzarla nunca. pudibunda y bella. no.XV ¡Triste y sola. licencia desgreñada. sondar la tierra... 354 XXII ¿Quién podrá detenerle en su carrera? ¿Quién templar los impulsos de la fiera y loca multitud enardecida. es verdad! ¿Dónde hay miseria mayor? /Dónde más hondo desconsuelo? ¿De qué le sirve desgarrar el velo que envuelve y cubre la vivaz materia. y torpe. ¡ No el ángel vengador que con su mano imprime en las espaldas del tirano el hierro enrojecido de la Historia! XVI entregarse a merced del torbellino y en la duda incesante que la aqueja el secreto inquirir de su destino. el desorden no respete ni látigo ni valla. si a cada paso que adelanta deja su fe inmortal. disfraces fuera. libertad! No eres aquella virgen. No eres. vil ramera del motín. XIX No eres la fuente de perenne gloria que dignifica el corazón humano y engrandece esta vida transitoria.

que la confusa plebe. que no arraiga en los crímenes la idea ni entre las olas fructifica el grano. ¡es la materia que se mueve! XXIV Y excitando su afán calenturiento tanta grandeza y tanto poderío. es el número. nobles instintos y virtudes lleve. y la enconada cólera que encierra enturbia y enardece su pupila. Su castigo en sus iras centellea pronto a estallar. como santo depósito en su pecho. XXVI No esperéis que esa turba alborotada infunda nueva sangre generosa en las venas de Europa desmayada. fértiles collados. que el rayo y el tirano hermanos son. 356 . rotas ya sus mortales ligaduras. y ensordeciendo el aire en son de guerra hace temblar bajo sus pies la tierra. mira doquier con ojos espantados por toda la extensión del horizonte dilatarse a sus pies vastas llanuras. que es la fuerza.XXIII Como Cristo en la cúspide del monte. de la codicia el persuasivo acento grítale audaz: «¡El cielo está vacío! ¿A quién temer?» Y ronca y sin aliento la muchedumbre grita: «¡Todo es mío!» XXVIII Y buscará la libertad en vano. como las hordas bárbaras de Atila. es el hecho brutal. Hallará el mundo a su codicia estrecho. ¡La tempestad los crea! XXV Y en el tumulto su puñal afila. ricas ciudades. ni que termine su fatal jornada. sobre el ara desierta y polvorosa otro Dios levantando con su espada. no. XXVII No esperéis.

SIGLO XX .

y de improviso decoró la fuente un círculo de rojas medias lunas. las fue el hábil cuchillo separando. por el acero fúlgido rasgada mostró su carne roja la sandía. de asta pequeña y de pezuña breve. despidiendo una intensa llamarada. Tajada tras tajada señalando. Carmín incandescente parecía la larga y deslumbrante cuchillada. vivas a la ilusión como ningunas. de piel con la blancura de la nieve 361 . como boca encendida y desatada en frescos borbotones de alegría.MODERNISMO SALVADOR RUEDA (1861-1933) LA SANDIA Cual si de pronto se entreabriera el día. LA VACA Brillante con el brillo de la vida. Las separó la mano de repente.

Miraba como el alba pura.. Era una dulce niña en este mundo de duelo y aflicción.. loca. triste y pequeño. te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar... fantasmas de mi corazón. siempre son. brinca.. paciente y reposada. sonreía como una flor. Era su cabellera oscura. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía. y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén. ¡ Juventud. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar.. mansa. sin pensar que la Primavera y la carne acaban también. Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión. divino tesoro. cual no pensé encontrar jamás. no lloro. divino tesoro. va a una cadena de metal prendida la res lustrosa donde el sol luz llueve y arrastra al hombre cuyo paso mueve.. falto de fe.. en tantas tierras. y que me roería.. Yo era tímido como un niño. falto de luz. con sus dientes el corazón. Y cuando cesa de jugar. Amarga y pesa.. no lloro. no lloro. ¡Juventud divino tesoro. que es su belleza. La otra fue más sensitiva. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. parece. no lloro. retozando. si no pretextos de mis rimas. enorme. En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. Herodías y Salomé. andando. ¡Juventud. La vida es dura. y a veces lloro sin querer. y más consoladora y más halagadora y expresiva.. divino tesoro 362 ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. RUBÉN DARÍO (1867-1916) CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA ¡Juventud. hecha de noche y de dolor. Y le mató. poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad. muestra en el ancho lomo y cuello altivo. y a veces lloro sin querer.. 363 . En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé.. Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. Muge.. cansada.. y a veces lloro sin querer.. ¡Y las demás! En tantos climas. la espléndida salud. fue para mi amor hecho de armiño.y ubres como una fuente dividida. de todo sorprendida. y a veces lloro sin querer. mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad.. sacude la cabeza. un monumento vivo.. naturalmente. ella. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía.

la princesa no siente. ¡Mas es mía el Alba de oro! SONATINA La princesa está triste. a pesar del tiempo terco. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. a encenderte los labios con su beso de amor! MARCHA TRIUNFAL ¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. un lebrel que no duerme y un dragón colosal! ¡Oh. La princesa no ríe. la princesa está triste) más brillante que el alba. ya viene. ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa.. oro y hierro.. vencedor de la Muerte. y que llega de lejos. ni el halcón encantado. está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso. los nelumbos del Norte. 364 Ya no quiere el palacio. el feliz caballero que te adora sin verte. ni la rueca de plata.. quiere ser mariposa. divino tesoro. la princesa está pálida.. La princesa está pálida en su silla de oro. la dueña. ¡Juventud. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China. no lloro. rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (la princesa está pálida. que ha perdido el color. saludar a los lirios con los versos de mayo. ni los cisnes unánimes en el lago de azur.) ¡Oh visión adorada de oro. en la jaula de mármol del palacio real. que custodian cien negros con sus cien alabardas. ir al sol por la escala luminosa de un rayo. piruetea el bufón. se desmaya una flor. Parlanchína. los jazmines de Oriente. de Occidente las dalias y las rosas del Sur. Y están tristes las flores por la flor de la corte. la princesa persigue por el ciclo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡ Ay!.¡Ya no hay princesa que cantar! Mas. Ya pasa debajo los arcos ornados de blandas Minería vas y Martes. en el cinto la espada y en la mano el azor. quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. tener alas ligeras. o en el que es soberano de los claros diamantes. olvidada. con el cabello gris me acerco a los rosales del jardín. en caballo con alas hacia acá se encamina. y vestido de rojo. o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz. el cortejo de los paladines. princesa —dice el hada madrina—. más hermoso que Abril! —¡Calla. y a veces lloro sin querer. el palacio soberbio que vigilan los guardas. o perderse en el viento sobre el trueno del mar. la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! ¡Está presa en sus oros. ni el bufón escarlata. bajo el cielo volar. calla.. dice cosas banales.. mi sed de amor no tiene fin. ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar. 365 . que ha perdido la risa. o en el rey de las islas de las rosas fragantes. los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus lar[gas trompetas. está presa en sus tules. La espada se anuncia con vivo reflejo.

¡Llegó la victoria! Ya pasa el cortejo. una hazaña del Cid.. Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros. resonar en el viento las trompetas de España. y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa.. que encarnan las glorias pasadas. Las trompas guerreras resuenan... Señala el abuelo los héroes al niño —ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda el armiño—. la escarcha. tendiendo sus alas enormes al viento. los soles del rojo verano. hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros—. pura como una perla. 367 . fresca como una rosa. A aquellas antiguas espadas. y los timbaleros. a aquellos ilustres aceros. meditabundo. su cálido coro. más fuertes que [osos. los negros mastines que azuza la muerte. y el odio y la muerte. los cóndores llegan. la herida venganza. Las bellas mujeres aprestan coronas de flores. la sangre que riega de heroicos carmines la tierra.! COSAS DEL CID Cuenta Barbey. No se oyen en la hazaña. las nieves y vientos de gélido invierno. y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros. que el paso acompasan con ritmos marciales. de voces los aires se llenan. que rige la guerra. su canto sonoro. por ser por la patria inmortal. El dice la lucha. la noche. las ásperas crines. ceñido el acero y el arma en la [mano. Ríe la primavera. Babieca.la gloria solemne de los estandartes. Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la Gloria. la pica. dejando el picacho que guarda sus nidos. la lanza. en versos que valen bien su prosa. ¡Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales! Los claros clarines de pronto levantan sus sones. tranquilo pace.. ni el azorado moro las tiendas abandona al ver al sol el alma de acero de Tizona. descansando del huracán guerrero. los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra. y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores. que envuelve en su trueno de oro la angustia soberbia de los pabellones. los cascos que hieren la tierra. ¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que [tocan la marcha triunfal. al que ha desafiado. llevados por manos robustas de heroicos atletas. al que ama la insignia del suelo materno. ¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera! ¡Honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera! ¡Clarines! ¡Laureles! Las nobles espadas de tiempos gloriosos desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros 366 —las viejas espadas de los granaderos. Rodrigo de Vivar pasa. mientras el bravo caballero sale a gozar del aire de la estación florida.. y el vuelo de la vida abre lirios y sueños en el jardín del mundo. los rudos penachos. Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas.

Tal es el sucedido que el condestable escancia como un vino precioso en su copa de Francia. por Jimena y por Dios un regalo te entrego. te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!». Francisco con su dulce voz. Una niña que fuera un hada. cerró las abiertas fauces agresivas. Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados. esta rosa naciente y este fresco laurel. el grito.por una senda en donde. Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. el soberbio príncipe del estrago y !a victoria. «¡Oh. el llanto de los campesinos. la viviente carroña que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña. bello como Santiago. el alma de las flores iba por los caminos a unirse a la piadosa voz de los peregrinos. el duelo y espanto que esparces. Las ermitas lanzaban en el aire sonoro su melodiosa lluvia de tórtolas de oro. le detiene un leproso. Cid. una limosna!». iba cual si llevase una estrella en el pecho. y el gran Rodrigo Díaz de Vivar. que al verle se lanzó feroz contra él. devoró pastores y son incontables sus muertes y daños.» Y el Cid sobre su yelmo las frescas hojas siente. LOS MOTIVOS DEL LOBO El varón que tiene corazón de lis. que llora y que comprende. joven. Cerca de la cueva encontró la fiera enorme. dejó su aire arisco. exclamó el santo. dice el Cid. y muy dulce y muy blanca. Rabioso ha asolado los alrededores. devoró corderos. de franca y angélica pupila. una niña que fuera una mujer. Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo. Frente a frente. las fauces de furia. al lobo furioso dijo: «¡Paz. salió una niña vestida de inocencia. tendiéndole la mano. bajo el sol glorioso. y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo. cruel ha deshecho todos los rebaños. lengua celestial. los ojos de mal: el lobo de Gubbia. en su guante de fierro hay una flor naciente. el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor. Y fue al Cid y le dijo: «Alma de amor y fuego. y dijo: «¡Está bien. el mínimo y dulce Francisco de Asís está con un rudo y torvo animal. hermano lobo!» El animal contempló al varón de tosco sayal. Cuando de la campiña aromada de esencia sutil. dice el precito. satisfecho. o que surgiera encarnación de la divina Primavera. Yo agregare este sorbo de licor castellano: Cuando su guantelete hubo vuelto a la mano el Cid siguió su rumbo por la primaveral senda. El cielo profundo desleía un perfume de gracia en la gloria del día. alma de querube. de sangre y de rabo. ¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte? ¿La sangre que vierte tu hocico diabólico. y el horror animado. Un pájaro daba su nota de cristal en un árbol. el terrible lobo. bestia temerosa. 369 368 . extiende la diestra al miserable. alzando la mano. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros como de cabritos y de cordcrillos. «¡Hermano. y en lo íntimo del alma como un dulzor de miel. y quitando su férreo guante. hermano Francisco!» «¡Cómo!.

La gente veía y lo que miraba casi no creía. Vosotros. Aprendió mil gracias y hacía mil juegos cuando a la cocina iba con los legos. El hermano lobo se viene conmigo. a los animales de Nuestro Señor. que. Mirábanle como a un manso galgo. desapareció. ¡oh lobo perverso!. Dejarás en paz rebaños y gente en este país.» «¡Así sea!». y no repetir su ataque sangriento. en cambio. entre los vecinos y entre los pastores. llevando el azor al puño. Y el lobo dulce. en fe de promesa tiéndeme la pata. baja la testa. « En nombre del Padre del sacro universo. que todo ata y desata. Y junto a su cueva halló a la alimaña. Y no era por hambre. Tú vas a tener desde hoy que comer. Se fue a la montaña a buscar al falso lobo carnicero. la alarma. de las roncas trompas al sordo clamor. pues la bestia fiera no dio treguas a su furor jamás. el lobo probo. y busqué el ganado. y es horrible el hambre! En el bosque helado no hallé qué comer. Y dijo: «He aquí una amable caza. le alargó la mano. quieto le seguía como un can de casa o como un cordero. Cuando nace viene con pecado. Tras el religioso iba el lobo fiero. me juró no ser ya nuestro enemigo. contestó la gente toda de la aldea. ¿La sangre? Yo vi más de un cazador sobre su caballo. daréis su alimento 370 a la pobre bestia de Dios. Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó. tornó a la montaña y recomenzaron su aullido y su saña.» Francisco responde: «En el hombre existe mala levadura. Otra vez sintióse el temor. Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo. entraba a las casas y le daban algo de comer. Sus bastas orejas los salmos oían y los claros ojos se le humedecían. Y cuando Francisco su oración hacía el lobo las pobres sandalias lamía. Fueron a la aldea. y a más de uno vi mancharse de sangre. en señal de contentamiento. movió testa y cola el buen animal. humilde: «¡Es duro el invierno. herir. hermano Francisco de Asís. Y luego. Un día Francisco se ausentó. Cuando volvió al pueblo el divino santo. el lobo manso y bueno.no han de contener tu encono infernal? ¿Vienes del infierno? ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?» Y el gran lobo. colmaba el espanto los alrededores. a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? 371 . a su vez. ¡Que Dios melifique tu ser montaraz!» «Está bien. que iban a cazar. Salía a la calle.» El lobo tendió la pata al hermano de Asís. descendía al valle. y a veces comí ganado y pastor. Es triste. de nada servían el valor y el arma. Mas el alma simple de la bestia es pura. el oso o el ciervo. todos le buscaron con quejas y llanto. iba por el monte. Francisco de Asís se puso severo. o correr tras el jabalí. y con mil querellas dieron testimonio de lo que sufrían y perdían tanto por aquel lobo del demonio. conjuróte —dijo—. torturar. como si tuviera fuegos de Moloch o de Satanás. y. y entró con Francisco de Asís al convento.» «Ante el Señor.

me apalearon y me echaron fuera. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad.» Como en sorda lucha habló el animal... pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo. y entre mis entrañas revivió la fiera. y más la piedra dura porque ésa ya no siente. Como el oso hace. y el temor de haber sido y un futuro terror. los hermanos hombres. y si algo me daban estaba contento y manso comía.. en el convento.. LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE Rey de los hidalgos. ni de dónde venimos.. mas siempre mejor que esa mala gente. de infamia y mentira. Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto.. déjame existir en mi libertad. perdían los débiles. todo corazón.. y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos. que nadie ha podido vencer todavía. Y recomencé a luchar aquí. y no saber adonde vamos.. y me sentí lobo malo de repente. contra las certezas. contra la mentira. ni mayor pesadumbre que la vida consciente. contra la verdad. hembra y macho eran como perro y perra. y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos. Te escucho. Y así. Hermanos a hermanos se hacían la guerra. y habló al Dios eterno con su corazón. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. la saña. no te acerques mucho. Mas empecé a ver que en todas las casas estaban la envidia. y la lanza en ristre. Me vieron humilde. hermano Francisco. Y el espanto seguro de estar mañana muerto. hermanas estrellas y hermanos gusanos. Déjame en el monte. la ira. ganaban los malos. 373 372 .. vete a tu convento. los hermanos bueyes. El viento del bosque llevó su oración que era: «Padre nuestro. sigue tu camino y tu santidad. y la carne que tienta con sus frescos racimos. a me defender y a me alimentar. y un buen día todos me dieron de palos. de lujuria. y en todos los rostros ardían las brasas de odio. coronado de áureo yelmo de ilusión. por la adarga al brazo. señor de los tristes. que estás en los cielos. Le miró con una profunda mirada y partió con lágrimas y con desconsuelos.» El santo de Asís no le dijo nada. Noble peregrino de los peregrinos. déjame en el risco.» LO FATAL Dichoso el árbol que es apenas sensitivo. que de fuera alientas y de ensueños vistes. lamía las manos y los pies. todas las criaturas eran mis hermanos. la boca espumosa y el ojo fatal: «Hermano Francisco.Contesta. Y su risa fue como un agua hirviente. como el jabalí que para vivir tiene que matar. toda fantasía. Yo estaba tranquilo allá.. Seguía tus sagradas leyes. al pueblo salía.

de dolores tantos. retrocede engañada la muerte. sin vida. y la lanza en ristre. soportas elogios. abonados de huesos glorio[sos. feliz sibila sueña. mientras dos continentes. sin Quijote. maestro. divino Rolando del sueño. memorias. con la fe perdida. Escucha. ¡salve! Porque llega el momento en que habrán de cantar [nuevos himnos lenguas de gloria. el ser generoso y el ser español. por la adarga al brazo. ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras. riente. gran señor. sin Sancho y sin Dios. sin brote. y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud! Tú. por advenedizas almas de manga ancha. contra la verdad. y cuyo Pegaso relincha hacia ti. contra la mentira. coronado de áureo yelmo de ilusión. y en la caja pandórica de que tantas desgracias sur[gieron encontramos de súbito. llenos de congojas y faltos de sol.) Ruega. Segismundo. por nos intercede. ¡salud! ¡Salud. hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi. 375 . ¡la celeste Es_peranza! Pálidas indolencias. cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino. pues casi ya estamos sin savia. discursos. Pro nobis ora. tienes a orfeón. contra las certezas. toda fantasía. que ridiculizan el ser de la Mancha. sin alma. se anuncia un reino nuevo. líbranos. de los superhombres de Nietzsche. suplica por nos. Ora por nosotros. a un enamorado de tu Clavileño. tarjetas. de las epidemias. contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias. señor de los tristes. que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad. (Tiembla la floresta de laurel del mundo y antes que tu hermano vago. resistes certámenes. Un vasto rumor llena los ámbitos. sin luz. orgulloso.. 374 Noble peregrino de los peregrinos. y teniendo a Orfeo. De tantas tristezas. luminosas almas. sangre de Hispania fecun[da. todo corazón. talismánica. para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón. la divina reina de luz. de horribles blasfemias de las Academias. Ruega por nosotros que necesitamos las mágicas rosas. hambrientos de vida con el alma a tientas. par entre los pares. el pálido Hamlet te ofrece una flor. concursos. que nadie ha podido vencer todavía. [mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto: retrocede el olvido.Caballero errante de los caballeros. desconfianzas fatales que a [tumba o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo. porque juzgo que hoy muy poca tienes entre los aplausos o entre los desdenes. espíritus fraternos. de cantos áfonos. príncipe de fieros. escucha los versos de estas letanías. SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA ínclitas razas ubérrimas. piadoso.. que de fuerza alientas y de ensueños vistes. recetas que firma un doctor. varón de varones. generoso. pura. ¡Ruega por nosotros. los sublimes ramos de laurel. señor. sin pies y sin alas.

mi juventud. así los manes heroicos de los primitivos abuelos. secúndense. en un trueno de música gloriosa. la nación generosa. que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas. 376 Un continente y otro renovando las viejas prosapias. formen todos un solo haz de energía ecuménica. en espíritu unidos. robustos y fuertes. lleno de rosas y de cisnes vagos. mi juventud montó potro sin freno. abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres. fuertes colosos caen. Latina estirpe verá la gran alba futura. iba embriagada y con puñal al cinto. Siéntense sordos ímpetus de las entrañas del mundo. en espíritu y ansias y lengua. Yo supe de dolor desde mi infancia. el dueño de góndolas y liras en los lagos. se juzgó mármol y era carne viva. Y así sea esperanza la visión permanente en nosotros. cosmopolita. tiene su coro de vastagos. sangre de Hispania fecunda! CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA Yo soy aquel que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. sólidas inéditas razas muestren los dones pretéritos que fueron antaño su [triunfo. abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos. coronada de orgullo inmarchito. En mi jardín se vio una estatua bella. ni entre momias y piedras reina que habita el se[pulcro. y muy siglo dieciocho y muy antiguo y muy moderno. audaz. el dueño de las tórtolas. El dueño fui de mi jardín de sueño. altos. ¡ínclitas razas ubérrimas. en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana. Abominad la boca que predice desgracias eternas. la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra. ¿Quién dirá que las savias dor[ midas no despierten entonces en el tronco del roble gigante bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue [músculos y que el alma española juzgue áptera y ciega y tullida? No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en [polvo. y algo se inicia como vasto social cataclismo sobre la faz del orbe. la actividad infinita. si no cayó fue porque Dios es bueno. Sangre de Hispania fecunda. una fragancia de melancolía. brillen.del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evo[ cando. digan al orbe: la alta virtud resucita que a la hispánica progenie hizo dueña de siglos. tantos vigores dispersos. Oriente augusto en donde todo lo cambia y renueva la eternidad de Dios. Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora. Únanse. o que la tea empuñan o la daga suicida. ni la que tras los mares en que yace sepulta la Atlán[tida. millones de labios saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente. 377 . con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo. sientan los soplos agrarios de primavera los retornos y el rumor de espigas que inició la labor triplolémica. de los egregios padres que abrieron el surco prístino. Potro sin freno se lanzó mi instinto. sus rosas aún rae dejan su fragancia. Vuelva el antiguo entusiasmo. ven llegar el momento en que habrán de cantar nue[vos himnos. y una sed de ilusiones infinita. vuelva el espíritu ar[ diente que regará lenguas de fuego en esa epifanía. se desbandan bicéfalas águilas. ¿fue juventud ia mía?.

de «te adoro». el Arte puro como Cristo exclama: ¡ERO sum lux et ventas et vita! Y la vida es misterio. y Aurora. bruma y tono menor —¡toda la flauta!—. de manera que. 378 ¡Oh la selva sagrada! ¡Oh la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! ¡Oh la fecunda fuente cuya virtud vence al destino! Bosque ideal que lo real complica. pasó una flecha que aguzó un violento. Y tímida ante el mundo. y sin falsía. hacer del alma pura mía. y sin comedia y sin literatura. y el secreto ideal duerme en la sombra. que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente. La turre de marfil tentó mi anhelo. brilla la estrella. la adusta perfección jamás se entrega. un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas. Mi intelecto libré de pensar bajo. todo ardor. en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte. temblando de deseo y fiebre santa. Tal fue mi intento. no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía. Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar. tal triple llama produce la interior llama infinita. Hora de ocaso y de discreto beso. Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira. melificó toda acritud el Arte. si hay un alma sincera ésa es la mía. Perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde. hora de madrigal y de embeleso. con aire tal y con ardor tan vivo. sentimental. la eterna vida su semilla siembra. y si hubo áspera hiél en mi existencia. y la caña de Pan se alza del lodo. y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana. todo ansia. peregrinó mi corazón y trajo de la sagrada selva la armonía. allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela. encerrada en silencio. hora crepuscular y de retiro. de desnuda que está. 379 . y brota la armonía del gran Todo. Mas. Por eso ser sincero es ser potente. fue el dulce y tierno corazón mío. sensación pura y vigor natural. Hipsipila sutil liba en la rosa y la boca del fauno el pezón muerde. henchido de amargura por el mundo. Como la galatea gongorina me encantó la marquesa vcrlcriana.. El alma que entra allí debe ir desnuda. Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas. bañó el agua castalia el alma mía. de «ay» y de suspiro. con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora. . y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo. sensitiva. sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña. la carne y el infierno.un alma joven habitaba en ella. quise encerrarme dentro de mí mismo.. Vida. así vibra y así canta. el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye de ella. Pasó una piedra que lanzó una honda. por gracia de Dios. luz y verdad. Allí va el dios en celo tras la hembra. ebria de azul deslíe Filomela. sensible. una estrella. la luz ciega y la verdad inaccesible asombra. una fuente sonora... hija del Sol —¡toda la lira!—. mientras abajo el sátiro fornica.

y más triste para quien se siente nube en lo elevado. río en lo profundo. es de una sabia indiferencia y de un orgullo sin rencor. ¿ignoras tú que deben tuyas ser. para mi andanza. eres augusta como el Ande. te las quitó? ¿Ignoras tú que eres el amo? —¡Quién sabe. Corre en mis venas sangre tuya.. ¡la caravana pasa! JOSÉ SANTOS CHOCANO (1867-1935) ¡QUIEN SABE! Indio que asomas a la puerta de esa tu rústica mansión.La piedra de la honda fue a la onda. es triste. y.. cobertor? ¿parco maíz. quien no echa raíces no puede dar frutos. si mi Dios me interrogase qué prefiero —cruz o laurel. ¿qué es lo que buscas en tu vid»? 380 ¿qué es lo que imploras a tu Dios? ¿qué es lo que sueña tu silencio? —¡Quién sabe. con el fuego interior todo se abrasa. La virtud está en ser tranquilo y fuerte. por tal sangre. ¿qué pensamiento es el que escondes en tu enigmática expresión?. Señor! NOSTALGIA Hace ya diez años que recorro el mundo. para mi hambre? ¿para mi sueño. mal rincón? ¿breve quietud. por tu sangre y tu sudor? ¡Ignoras tú que audaz codicia. señor! ¡Oh raza antigua y misteriosa de impenetrable corazón que sin gozar ves la alegría y sin sufrir ves el dolor. se triunfa del rencor y de la muerte. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! Quien vive de prisa no vive de veras. que parece como de vil resignación. sin dejar recuerdo ni rastro ninguno. beso que apague mis suspiros o hiél que colme mi canción— responderíale dudando: —¡Quién sabe. y hacia Belén. ¿para mi sed no tienes agua? ¿para mi frío. y la flecha del odio fuese al viento.. espina o flor. 381 . señor! Indio de frente taciturna y de pupilas sin fulgor. quisiera ser leño mejor que ser humo.. Ser río que corre.? —¡Quién sabe. siglos atrás. señor! Indio que labras con fatiga tierras que de otro dueño son. ser nube que pasa. el Grande Océano y el Sol! Ese tu gesto. Quisiera ser árbol mejor que ser ave...

contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras y acabaré en esta frase de infortunio: —¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! ceñido en mallas de compacto acero. RAMÓN DEL VALLE INCLAN (1869-1936) ROSA DEL CAMINANTE Alarnos fríos en un claro cielo azul. los odres a la puerta del mesón. que el terreno es brusco. El sol le envuelve en fúlgida aureola. Los hombres.. ya ansio descansar muy junto de los míos. se tornasola... Cual monstruo de metal que reverbera y que.! Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos. sobre el río la bruma como un velo. a la manera del que recorriera un álbum de cromos. En torno al vocerío. y parece lucir cota y cimera.. ¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento nostalgia. la ciudad nativa con sus campesinos. yace el caimán varado en la ribera. Estoy en la orilla de un sendero abrupto.. está ante el agua estático y sombrío. 382 383 . Inmóvil como un ídolo sagrado. y las recuas que bajan hacia el río. de Zamora. y entonces comprendo que el camino es largo. con timideces de cristal. portales vetustos y calles estrechas.. rostros oscuros llenos de cuidados. a manera de un príncipe encantado que vive eternamente prisionero en el palacio de cristal de un río. y las dos torres de la catedral. La fuente seca. las mujeres deshechas de parir. secos y reconcentrados. y yo.y al viaje que cansa prefiero el terruño... que la cuesta es ardua. espinazo de abrupta cordillera. y las niñas que acuden al sermón. Miro la serpiente de la carretera que en cada montaña da vueltas a un nudo. que el paisaje es mustio. fauces de abismo y formidable cola. arcaicos balcones. ¡Mejillas sonrosadas por el frío de Astorga. como si las casas tampoco quisieran separarse mucho. de León! EL SUEÑO DEL CAIMÁN Enorme tronco que arrastró la ola. al reverberar. todas las bocas clásico el decir.

arruinará la casa. el aire abrasa! A los terribles golpes.. Nadie responde. sudor y hierro—. Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros. y sin saber de amigo ni enemigo.. pasad.LA TRAE UN CUERVO ¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya rai aliento cede... Al pomo de la espada y al cuento de las picas el postigo va a ceder.! El rey nos dará muerte. oh Cid. la sed y la fatiga. Idos. la sed y la fatiga. Oro pálido nimba su carita curiosa y asustada. Por la terrible estepa castellana. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer. Tengo el alma de nardo del árabe español. El cielo os colme de venturas. ¡Quema el sol. apartado. que todo lo ganaron y todo lo perdieron. sudor y hierro—. de plata y de cristal responde. ¿Dónde la verde quiebra de la altura con rebaños y músicos pastores? ¿Dónde gozar de la visión tan pura que hace hermanas las almas y las flores? ¿Dónde cavar en paz la sepultura y hacer místico pan con mis dolores? Cerrado está el mesón a piedra y lodo. vivir conmigo. Quisiera entrar en mí... al destierro. MANUEL MACHADO (1874-1947) CASTILLA El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas. sin ilusión ninguna. lágrimas.. vieja amiga del Sol.... no ganáis nada!» Calla la niña y llora sin gemido. con doce de los suyos —polvo. Es toda ojos azules y en los ojos. soy de la raza mora. de eco ronco. El ciego sol. vivir devotamente. el Cid cabalga. ¡En nuestro mal. llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas.. Hay una niña muy débil y muy blanca en el umbral. Por la terrible estepa castellana. «¡Buen Cid. poder hacer la cruz sobre mi frente. al destierro. y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol. que lo obsede. y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte..... con doce de los suyos —polvo. el Cid cabalga 384 ADELFOS Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron. Mi ideal es tenderme... una voz pura. 385 . y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja.. De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos ...y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras ignoradas y que no tiene aroma, ni forma, ni color. Besos, ¡pero no darlos! ¡Gloria, la que me deben! Que todo como un aura se venga para mí; que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir. ¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido. No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud. Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido. Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud. De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo. No se ganan, se heredan, elegancia y blasón... Pero el lema de casa, el mote del escudo, es una nube vaga que eclipsa un vano sol. Nada os pido. Ni os amo, ni os odio. Con dejarme, lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir...! Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... De cuando en cuando un beso sin ilusión ninguna. ¡El beso generoso que no he de devolver!

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas, con desmayo galán, un guante de ante la blanca mano de azuladas venas.

CANTO A ANDALUCÍA Cádiz, salada claridad; Granada agua oculta que llora. Romana y mora, Córdoba callada. Málaga cantora. Almería dorada. Plateado Jaén. Huelva a la orilla de las tres carabelas. Y Sevilla.

AMADO ÑERVO
(1870-1919)

FELIPE IV Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez, como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo silencioso.
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A KEMPIS

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra... Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste; ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste! ¡Oh, Kempis, antes de leerte, amaba la luz, las vegas, el mar Océano;
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mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano! Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grandes ojos, ¡sin acordarme que se marchitan! Mas como afirman doctores graves que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras, huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra... ¡Oh, Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! Ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste!

Florece en los lirios de tu poesía la candida luna que sale del mar, y el flébil delirio de azul melodía, te infunde una vaga congoja de amar. Los dulces suspiros que tu alma perfuman te dan, como a ella, celeste ascensión. La noche. ., tus ojos..., un poco de Schumann. y mis manos llenas de tu corazón.

PRIMER VIOLIN

Largamente, hasta tu pie se azula el mar ya desierto, y la luna es de oro muerto en la tarde rosa té. Al soslayo de la duna recio el gigante trabaja, susurrándote en voz baja los ensueños de la luna. Y en lenta palpitación, más grave ya con la sombra, viene a tenderte de alfombra su melena de león.

LEOPOLDO LUGONES
(1874-1938) A TI, ÚNICA
SEGUNDO VIOLIN

(Quinteto de la luna y del mar)
PIANO

La luna te desampara y hunde en el confín remoto su punto de huevo roto que vierte en el mar su clara. Medianoche van a dar, y al gemido de la ola, te angustias, trémula y sola, entre mi alma y el mar.

Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el grácil bambú y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú.
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CONTRABAJO

Dulce luna del mar que alargas la hora de los sueños de amor; plácida perla que el corazón en lágrima atesora y no quiere llorar por no perderla. Así el fiel corazón se queda grave, y por eso el amor, áspero o blando, trae un deseo de llorar, tan suave, que sólo amarás bien si amas llorando.

GABRIELA MISTRAL (1889-1957) NOCTURNO Padre nuestro, que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí? Te acordaste del fruto en febrero, al llagarse su pulpa rubí. ¡Llevo abierto también mi costado y no quieres mirar hacia mí! Te acordaste del negro racimo y lo diste al lagar carmesí, y aventaste las hojas del álamo con tu aliento, en el aire sutil. ¡Y en el ancho lagar de la muerte aún no quieres mi pecho oprimir! Caminando vi abrir las violetas; el falerno del viento bebí, y he bajado, amarillos, mis párpados para no ver enero ni abril. Y he apretado la boca, anegada de la estrofa que no he de exprimir. ¡Has herido la nube de otoño y no quieres volverte hacia mí! Me vendió el que besó mi mejilla; me negó por la túnica ruin. Yo en mis versos el rostro con sangre, como Tú sobre el paño, le di; y en mi noche del Huerto me han sido, Juan cobarde, y el Ángel hostil. Ha venido el cansancio infinito a clavarse en mis ojos, al fin; el cansancio, del día que muere, y el del alba, que debe venir;
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VTOT.ONCF.I.O

Divina calma del mar donde la luna dilata largo reguero de plata que induce a peregrinar, en la pureza infinita en que se ha abismado el cielo, un ilusorio pañuelo tus adioses solicita. Y ante la excelsa quietud, cuando en mis brazos te estrecho es tu alma, sobre mi pecho, melancólico laúd.

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¡el cansancio del cielo de estaño y el cansancio del cielo de añil! Ahora suelto la mártir sandalia y las trenzas, pidiendo dormir. Y perdida en la noche levanto el clamor aprendido de ti: Padre nuestro que estás en los cielos, ¿por qué te has olvidado de mí?

ALFONSINA STORNI (1892-1938) CARTA LÍRICA A OTRA MUJER Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro conozco yo, y os imagino blanca, débil como los brotes iniciales, pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina. En vuestros ojos, placidez de lago que se abandona al sol y dulcemente le absorbe su oro mientras todo calla. Y vuestras manos, finas, como aqueste dolor, el mío, que se alarga, alarga, y luego se me muere y se concluye, así como lo veis, en algún verso. ¡Ah!, ¿sois así? Decidme si en la boca tenéis un rumoroso colmenero, si las orejas vuestras son a modo de pétalos de rosas ahuecados... Decidme si lloráis, humildemente, mirando las estrellas tan lejanas, y si en las manos tibias se os aduermen palomas blancas y canarios de oro.
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Porque todo eso y más vos sois, sin duda, vos, que tenéis el hombre que adoraba entre las manos dulce, vos la bella que habéis matado, sin saberlo acaso, toda esperanza mía... Vos, criatura. Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma estáis gustando del amor secreto que guardé silencioso... Dios lo sabe por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo. Os lo confieso que una vez estuvo tan cerca de mi brazo, que, a extenderlo, acaso mía aquella dicha vuestra me fuera ahora... ¡Sí!, acaso mía... Mas ved, estaba el alma tan gastada, que el brazo mío no alcanzó a extenderse; la sed divina contenida entonces me pulió el alma... ¡Y él ha sido vuestro! ¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos, el se adormece y le decís palabras pequeñas y menudas que semejan pétalos volanderos y muy blancos. ¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia! ¡Arrancaban tan firmes los cabellos a grandes ondas, que, a tenerla cerca, no hicieran otra cosa que ceñirla! Luego, dejad que en vuestras manos vaguen los labios suyos; él me dijo un día que nada era tan dulce al alma suya como besar las femeninas manos... Y acaso alguna vez, yo, la que anduve vagando por afuera de la vida —como aquellos filósofos mendigos que van a las ventanas señoriales a mirar sin envidia toda fiesta—, me allegue humildemente a vuestro lado y con palabras quedas, susurrantes, os pida vuestras manos un momento para besarlas yo como él las besa... Y al recubrirlas lenta, lentamente, vaya pensando; aquí se aposentaron ¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo en las divinas manos que son suyas?
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barrera ardiente. que nada podría. recompensarme este horrible deleite de hacer mío un inefable. embriagada de gozo le cuente: —¡Hoy a mí me dijeron hermosa! JUANA DE IBARBOUROU (1895-1979) LA HIGUERA Porque es áspera y fea. si. ni ser suya. sobre las manos suaves tan sedosas.. 394 . porque todas sus ramas son grises yo le tengo piedad a la higuera.¡Oh. viva. este deleite de buscar huellas suyas y seguirlas. cada vez que yo paso a su lado digo. pues sois barrera. a la noche.» Si ella escucha. procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto.. qué amargo deleite.. tan finas. En mi quinta hay cien árboles bellos: ciruelos redondos. esta inmovilidad del sentimiento que sólo salta bruscamente cuando ¡nada es posible! Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos. que nunca de apretados capullos se viste. limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos.. que al tocarla ya me remueve este cansancio amargo. Y allí en vos misma. ni dominarle el alma ni tenerlo rendido aquí a mis pies. cuando el viento abanique su copa. apasionado rastro!. si comprende el idioma en que hablo. En las primaveras todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. Por eso. este dolor mortal en que me abismo. este silencio de alma en que me escudo. ¡que dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol! Y tal vez. con sus venas tan azules! ¡Oh.

¿y si esta paz no fuera nada? —¡Nada. mi lira guardaré del vano viento.. el aire... el corazón sangriento verá la mar. Mas. ¡todo! .. ¡y soy yo sólo el pensamiento mío! 397 . Que tú eres tú.! —O que cayera mi corazón al agua.. la tierra. buscaré en mis entrañas mi sustento. el fuego.. nada. la humana primavera.. ¡ay!. por él empurpurada. Fabricaré en mi sombra la alborada. y de este modo fuese el mundo un castillo hueco y frío. Subido a ella.INTELECTUALISMO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958) SONETOS I A tu abandono opongo la elevada torre de mi divino pensamiento.. nada. el agua. sí.

pleno de su sentir alto y profundo. en este sur. la ultratierra. abría el haza oscura. mi allí. qué abrazar. cuando la primavera saca flor a mis entrañas! 398 ¡Qué luz entre ojos. el arado. porque ésta le faltaba. qué tú entre ellos. qué primavera de latir. niño). qué elevación de ti en nosotros hasta llegar a ti!.II Estaba echado yo en la tierra. la plata mía aquí. tú. en el sur. al ancho surco del terruño tierno. a ver si con romperlo y con sembrarlo la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor eterno. Mi plata aquí. pues que ya tengo mi totalidad. respuesta de la plata que soñaba esta plata en la mañana limpia de mi Moguer de plata. niño yo triste soñando siempre ¡el ultramar con la ultratierra. qué luz. mayor. a este tú que pones sobre ti 399 . complementándome. qué decir. LA ROSA No la toques ya más. paralelamente. manos. enfrente del infinito campo de Castilla. mi nombre encontró norte y sur. en nosotros. labios. ¡que asi es la rosa! EL TODO INTERNO He llegado a una tierra de llegada. CON MI MITAD ALLÍ ¡Mi plata aquí en el sur. Lento. qué perspectivas de pecho y frente (joven. qué cantar. el ultracielo! Y el ultracielo estaba aquí con esta tierra. qué besar. este ultramar con este mar. en este sur. y aquí en este ultramar. Pensé arrancarme el corazón y echarlo. Y estoy alegre de alegría llena con mi mitad allí. y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente. que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente. su conciencia penitente. conciencia en plata lueidera palpitando con la mañana limpia. de mi Puerto de plata.

Y la vida. casi nada: cielo. aire claro. nadie puede ver su cuerpo. nada más este soplo que da aliento. ¡Anhelo de transparencia.para que todos lleguen por la escala de carne y alma a esta conciencia desvelada que es el astro que acumula y completa. que se otorga distancias. Ocultando su belleza no quiere parecer nuevo. Vida. Con sigilo se difunde. conduciendo los pasos y las palabras adonde van sin saberlo! Algo cristalino en vías quizá de enamoramiento busca en una aura dorada sendas para el embeleso. todos los astros en el todo eterno. alejamientos. sumo bien! Respiro. 400 apenas una blancura donde lo más puro es cierto! Aire noble. ¡Cómo yerra por la atmósfera su dulzura. que es ya brisa va ascendiendo mientras una claridad traspasa la brisa al vuelo. respirando tanto a mis anchas entiendo que gozó del paraíso más embriagador: el nuestro. Muros ya cerca del campo guardan ocres sus reflejos de tardes enternecidas en los altos del recuerdo. simple portento. nada. Aire que respiro a fondo. ¡Qué celeste levedad! ¡Un aire apenas terreno. vida. es aire. Hasta el espíritu el aire. o con un ser muy secreto. El todo eterno que es el todo interno. Esto: la luz en el aire. para mi avidez actual aire en que respiro tiempo. lo extraordinario es esto. creo. y con el aire un anhelo. Un frescor de transparencia se desliza como un témpano de luz que fuese cristal adelgazándose en céfiro. Aquellos días de entonces vagan ahora disueltos en este esplendor que impulsa 3o más leve hacia lo eterno. sin cesar humildemente valiendo callada va por el aire. buen silencio. He ahí su misma idea. o sin materia tal vez. aliento con una fe: sí. casi nada. de muchos soles muy denso. Respirando. en unificación. JORGE GUILLEN (1893-1984) EL AIRE Aire: nada. 401 .

giran. sin saber por que se ilumina mi deseo. ¡Juego tal vez de una fuerza no muy solemne. ¡Divino cerco! A una creación continua —soy del aire— me someto. tan viva que se extiende al centelleo más distante. La realidad. Torres se doran amigas de las mieses y los cerros. el tropel de pormenores no es tropel. profundo cristal de espejo. tanteo de formas que sí consiguen la perfección del momento! Esta perfección. ¡Aquel desgarrón de sol! Arden nubes. ¡Balcones como vigías hasta de los más extremos puntos que la tarde ofrece posibles. tienden un aire más tierno. las verjas. gloria en efecto. ¡Qué bien sujeto! Profundizando en el aire no están solos. El soto. Todos van. contribuyen al gran juego. me presenta como una red cuanto espero. ¡Aire en transparencia! Sea su señorío supremo. Son esos huecos aéreos quienes mejor me serenan. amarillentos! Mis ojos van abarcando la ordenación de lo inmenso. mientras. se abalanzan los balcones al aire del universo. La fronda. y no lejos. aguzando sus ramillas. El aire claro es quien sueña mejor. violentos. ¡Márgenes de la hermosura! A través de su despejo. por el aire ceñido de firmamento. dan sus cimas al dominio celeste. si a contemplarlos acierto... por de pronto. En el contorno del límite se complacen los objetos. Volúmenes de follajes alzan un solo sosiego.Más allá del soliloquio. están dentro los jardines. Entre el chopo y la ribera. ¡Soñar de misterio! Con su creación el aire me cerca. 402 y entre la luz y las piedras hay retozos de aleteos. y su propia desnudez los redondea: son ellos. las esquinas. retornan. Límpidos. algazaras de celajes que anuncian dioses y fuegos. En bandadas remontándose juegan los pájaros. Me la entrega el panorama. ¡Islote primaveral. Vedlos. se colma la tensión de un día pleno. todo mi amor dirigiendo. entre el río y el remero sirve. un aire que nunca es término. 403 . tan verdes los grises! Fresnos. Feliz el afán. Arbolados horizontes —verdor imperecedero—. transición de gris. sobrepasa anuncio y sueño bajo el aire. Gloria de blancos y azules purísimos. los aleros.

404 . ay. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. verde carne. La lagarta está llorando. pelo verde. mi cuchillo por su manta. quiero cambiar mi caballo por su casa. su anillito de plomo. 405 CANCIÓN TONTA Mamá. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas. Verde viento. verde carne. las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. ¡ay!. eriza sus pitas agrias. y el monte. cómo están llorando! Verde que te quiero verde. su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. gato garduño. Mamá. Bórdame en tu almohada. ¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos! ¡Ay cómo lloran y lloran. vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. capitán redondo. Yo quiero ser de agua. ¡Ay. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda. tendrás mucho frío. lleva un chaleco de raso. pelo verde. ¡Eso sí! ¡Ahora mismo! (1899-1936) EL LAGARTO ESTA LLORANDO ROMANCE SONAMBULO El lagarto está llorando. Grandes estrellas de escarcha. Verde que te quiero verde. Yo quiero ser de plata. Hijo. ¡ay!. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde? Ella sigue en su baranda.FEDERICO GARCÍA LORCA Hijo. Verde que te quiero verde. El Sol. Bajo la luna gitana. soñando en la mar amarga. —Compadre. Han perdido sin querer su anillo de desposados. mi montura por su espejo. El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos. con ojos de fría plata. tendrás mucho frío. Mamá.

Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Verde que te quiero verde. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiél. con las sábanas de holanda. ni mi casa es ya mi casa. verdes ramas. de menta y de albahaca. Los dos compadres subieron.puede ser. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido. Verde carne. Barandales de la luna por donde retumba el agua. ¡dejadme subir!. 406 cara fresca. este trato se cerraba. Dejando un rastro de lágrimas. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. ni mi casa es ya mi casa. vengo sangrando. —¡Compadre! ¿Dónde está. pelo verde. Pero yo ya no soy yo. decentemente en mi cama. —Compadre. dejadme hasta las verdes barandas. 407 . Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. De acero. pero tenía marido.Compadre. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. El barco sobre la mar. verde viento. —Si yo pudiera. LA CASADA INFIEL Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela. verdes ramas. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. dime? ¿Dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara. quiero morir. Verde que te quiero verde. si . Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. mocito. La noche se puso íntima como una pequeña plaza. Pero yo ya no soy yo. negro pelo. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. con ojos de fría plata. en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Mil panderos de cristal herían la madrugada. Dejando un rastro de sangre. Y el caballo en la montaña. —Dejadme subir al menos hasta las altas barandas. verde viento. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. desde los puertos de Cabra.

el cinturón con revólver. hijo y nieto de Camborios. montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. por hombre. Me porté como quien soy. Con el aire se batían las espadas de los lirios. de raso pajizo. A la mitad del camino cortó limones redondos. No quiero decir. la tarde colgada a un hombro. Antonio Torres Heredia. ella. hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. Y a la mitad del camino. Antonio. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos. vienes sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. la mitad llenos de lumbre. como un gitano legítimo. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA Antonio Torres Heredia. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino. y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. ecuestre. y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. hijo y nieto de Camborios. salta los montes de plomo. La regalé un costurero grande. guardia civil caminera lo llevó codo con codo. El día se va despacio. los juncos y los espinos. con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. Pasadas las zarzamoras. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Ella se quitó el vestido. ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Yo. ni legítimo Camborio. Las aceitunas aguardan la noche de Capricornio y una corta brisa. ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! 409 408 . Ni tú eres hijo de nadie. la mitad llenos de frío. bajo las ramas de un olmo.y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. sus cuatro corpinos. dando una larga torera sobre el mar y los arroyos. Yo me quité la corbata. las cosas que ella me dijo. Aquella noche corrí el mejor de los caminos. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos.

» «¡Ay. «Antonio Torres Heredia. 411 . Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí. voz de clavel varonil: ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir?» 410 «Mis cuatro primos Heredias hijos de Benamejí. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. medallones de marfil. moreno de verde luna. digno de una emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. Una ciudad de oro entre un bosque de cedros. Otros de rumor cansado. BURLA DE DON PEDRO A CABALLO (Fragmento) A una ciudad lejana ha llegado don Pedro. Antoñito el Camborio. y este cutis amasado con aceituna y jazmín.Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo. pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbír. Lo que en otros no envidiaban ya lo envidiaban en mí. Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris. A las nueve de la noche lo llevan al calabozo. mientras el ciclo reluce como la grupa de un potro. Zapatos color corinto. Camborio de dura crin. voces de muerto sonaron cerca del Guadalquivir. Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí. Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo. cuando los erales sueñan verónicas de alhelí. En la lucha daba saltos jabonados de delfín. Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. encendieron un candil. voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir. Viva moneda que nunca se volverá a repetir.» Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. mientras los guardias civiles beben limonada todos.» «¡Ay Federico García. Les ctavó sobre las botas mordiscos de jabalí. llama a la Guardia Civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz.

A las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. A las cinco en punto de la tarde. y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde.¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. a las cinco de la tarde. Don Pedro pasa por arcos rotos. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. A las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba!. que terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! 413 . Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Brillan las azoteas y las nubes. ¡Ay. LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJIAS LA COGIDA Y LA MUERTE A las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde. cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde. 412 Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. Los chopos dicen: No. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. Y el ruiseñor: Veremos.

II
LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre el hocico de sangres derramadas en la arena, y los Toros de Guisando, casi muerte, casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! ¡No quiero sentir el chorro
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cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta! ¡Quien me grita que rne asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol se dibujaba prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Que blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tinieblas! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos,
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vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de la estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay ranto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡ ¡Yo no quiero verla!!

III
CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
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La muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver este cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil, que se pierde en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

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IV
ALMA AUSENTE

RAFAEL ALBERTI (1902) SIERRA DE PANCORBO Ya no sé, mi dulce amiga, mi amante, mi dulce amante, ni cuáles son las encinas, ni cuáles son ya los chopos, ni cuáles son los nogales, que el viento se ha vuelto loco juntando todas las hojas, tirando todos los árboles.

No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde, porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo uña brisa triste por los olivos.

EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde
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del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo nieblas. Vírgenes sin escuadras, sin compases, llorando. Y en las muertas pizarras el ángel de los números, sin vida, amortajado, sobre el 1 y el 2, sobre el 3, sobre el 4...

LUIS CERNUDA (1902-1963) QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR Quizá mis lentos ojos no verán más el Sur, de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores, o huyendo en un galope de caballos furiosos. El Sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto. Hacia el mar encamina sus deseos amargos, abriendo un eco débil que vive lentamente. En el Sur, tan distante, quiero estar confundido. La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; su niebla misma ríe, risa blanca en el viento, su oscuridad, su luz, son bellezas iguales.

INVITACIÓN AL AIRE Te invito, sombra, al aire. Sombra de veinte siglos, a la verdad del aire, del aire, aire, aire. Sombra que nunca sales de tu cueva y al mundo no devolviste el silbo que al nacer te dio el aire, el aire, aire, aire. Sombra sin luz, minera por las profundidades de veinte tumbas, veinte siglos huecos sin aire, sin aire, aire, aire. ¡Sombra, a los picos, sombra, de la verdad del aire, del aire, aire, aire!

PAISAJES I Los muros, nada más. Yace la vida inerte, sin vida, sin ruido, sin palabras crueles. La luz, lívida, escapa, y el cristal ya se afirma contra la noche incierta de arrebatadas lluvias.
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¡Qué silencio! ¿Es así el mundo. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora: madura su medida. la bruma sobre el mar o ese impulso que guía un cuerpo hacia otro cuerpo. resucita tal otra vez la casa: los tiempos son idénticos. su latido o su ardor no son sino un suspiro. nada: la oscuridad temblando. No se siente el mundo: sus hojas sella. nuestra angustia de hombres. palabra que creamos en horas de dolor solitario. es un suspiro. Ya la luz abre su huella en la tersura indolente. hacia lo lejos. Pero nadie suspira. 422 . sin aire. deja el hondo fluir libre sobre su imagen invisible. tú. si tú lo sabes. Nada mi fe. blancas. Un llanto entre las manos solo. su tersura olvidando las ramas y las aguas.Alzada. ES UN SUSPIRO No es nada. ni este vivir oscuro que la lleva. III Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. Silencio. distintas las miradas. pero nunca sació nadie esa nada ni nadie supo nunca de qué alta roca nace. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana. escapa con sus rosas. como tampoco es nada el viento entre los chopos. Sombra. II NO ES NADA. qué desvarío a la belleza hizo ajena? Porque sólo el tiempo llena el blanco papel vacío. mi llama. aire triste o risueño con el viento que escapa. desfilando paisajes. que eres nuestro afán... Acogida está la frente al regazo del hastío. ¿Ha cerrado la puerta? El olvido me abre sus desnudas estancias grises. ¡Tierra indolente! En vano resplandece el destino. ? Cruza el cielo. dime. Ni puedes tú saberlo. risueño. nuestro amor. Un suspiro no es nada. acuérdate del hombre que suspira 423 La soledad. ¿Qué prisa.

y que no sepan ya cuál de ellos será el último. de tu amor. qué penúltimo!—. Lo azul. el final. 424 y las lleve a su cima. ¡todo con exceso! ¡La luz. más tinieblas! Sólo claro el afán. Que cuenten sin parar. caricia por caricia abrazo por volcán. Hay que cansar los números. que se embriaguen contando. nunca? ¿Seré yo el que la encuentre o ella me encontrará? ¿Nos buscamos o busca sólo mi soledad? 425 . ¡Qué difícil! Pero el hallazgo. Se marchó de los ojos. PEDRO SALINAS (1892-1951) LA VOZ A TI DEBIDA I Sí. estaba. No hay más luz que la luz que se quiere. Y al otro lado ya de cómputos.» EN ANSIAS INFLAMADA ¡Tinieblas. plumas y máquinas todo a multiplicar. de cientos a millar. ni los besos. radiante. en una jubilosa repetición sin fin. Nubes y nubes llegan creciendo oscuridad. suspiro entre tus manos poderosas. todo plural. sin poder calcular ni el tiempo. vuelto él también latir de aire. vidas y mares. al pasar. de sinos. A subir. luces. valdría mucho más. hay más. mañana. ya no está. Avanzar en tinieblas. Búscaos bien. vive sólo en la fe de un azul que hay detrás. allí. unidad. a ascender de docenas a cientos. entregarnos a ciegas —¡exceso. la vida. Que se rompan las cifras. ¡qué vivir sin final! Que un gran tropel de ceros asalte nuestras dichas esbeltas.antes de que la luz vele su muerte. claridades buscar a ciegas. a un gran fondo azaroso que irresistiblemente está cantándonos a gritos fúlgidos de futuro: «Eso no es nada aún. así. ¿Será hoy. el mar! Plural. Tablas.

» ¡Y ya no hay que arredrarse: ya es donación la vida. palabras. azar. GERARDO DIEGO (1896-1987) LA GIRALDA Giralda es prisma puro de Sevilla nivelada del plomo y de la estrella. es entrega total a la busca del signo que la flor ni la piedra nos quieren entregar! ¡Tensión del ser completo! ¡Totalidad! Igual al gran amor en colmo buscando claridad a través del misterio nunca bastante claro por desnudo que esté. pero con distinta agua. palma de arquitectura sin semilla. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. a la vez quieto y en marcha. Yo mudejar te quiero y no cristiana. cantar siempre el mismo verso. Resbala el tacto su caricia vana. Al contraluz de luna limonera. molde en engaste azul. sino los enamorados que preguntan por sus almas y siembran en tus espumas palabras de amor. viejo Duero. río Duero. Si su espejo la brisa en frente brilla. río Duero. hoja barbera. Quién pudiera. Narcisa!— en ella. ROMANCE DEL DUERO Río Duero. Tú. azar. tu arista es el bisel. nadie a acompañarte baja: nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. que su más bella vertical depura. palabras. nadie a estar contigo baja. torre sin mella. 426 427 . Río Duero. ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada. no te contemples —¡ay. Volumen nada más: base y altura. la ciudad vuelve la espalda. que no se mude esa tu piel doncella. de la carne mortal. como tú. toda naranja al sol que se te humilla. sonríes entre tus barbas de plata. Indiferente o cobarde. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor.Retumban las preguntas y los ecos contestan: «Azar.

genial rencor verde donde todos los peces son como [piedras por el aire abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida como un amor que con la muerte acaba. si el acero frío de sus ojos... Sí. quiero morir frente a ti. Muerte como el puñado de arena. por la que unos pies ligeros parece que se escapan. pronto. si el gris desvaído de ese chai con el que se envuelve el cuello y la cabeza. una mirada buida de un inviolable ojo. pronto. un sol dorado o lúcido. como la gaviota que en medio de la noche tiene un color de sangre sobre el mar que no existe. lámina sin recuerdo. cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas. estamos equivocados. como el agua que en el hoyo queda solitaria. gota inmensa que contiene la tierra. arrastrando los pies. un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío. eterno nombre sin fecha. eres tú. desgastando suela. en esta terrena playa que en mi pecho gravita. Mátame como si un puñal. o si el paisaje desolado de su alma. frente a ti. fuego destructor de mi vida sin numen aquí en la playa donde la luz se arrastra. mar. Yo no sé qué es más gris. un relámpago que buscase mi pecho o su destino. Quiero besar el perfil de la mudez penúltima. Mátame si tú quieres. sombra del mar poderoso. por una voluntad de esquivar algo horrible. con la alcuza en la mano? Acercaos: no nos ve. pero llevada por un terror oscuro. a ti cuyos celestes peces entre nubes son como pájaros olvidados del hondo! Vengan a mí tus espumas rompientes. 429 .VICENTE ALEIXANDRE (1898-1984) LA MUERTE ¡Ah!. quiero el rojo o su amarillo frenético. mar de plomo impiadoso. unas frías escamas de unos peces amándose. Venga la muerte total en la playa que sostengo. cuando el mar se retira apresurándose. Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme. arrastrándose por la acera ahora que es ya casi de noche. cristalinas. mar vertical cuyas espumas tocan los cielos. desgastando losa. Esta mujer no avanza por la acera de esta ciudad. venga la asfixia cuando el cuerpo se crispa sumido bajo los labios negros que se derrumban. 428 Quiero el color rosa o la vida. DÁMASO ALONSO (1898) MUJER CON ALCUZA ¿Adonde va esa mujer. vengan los brazos verdes desplomándose. quiero ese túnel donde el olor se disuelve en el negro falaz con que la muerte ríe en la boca. ¡Ah. bravia lucha del mar con la sed. eres tú. Eres tú. Va despacio. cantil todo de agua que amenazas hundirte sobre mi forma lisa.

¡ay!. ha dormitado en la sombra. ha sentido siempre una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que [le colgara de la mejilla. de tierra removida. ni los sitios. otras veces lucía el sol y sacudía el viento arbustos juveniles en los campos en donde incesantemente estallan extra[ñas flores encendidas.. mareada por el ruido de la conversación. muchos días. de humana dimensión. por el traqueteo de las ruedas y por el humo. sí. ni las épocas. de tierra que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó. la conozco. blancas cual su alegría [infantil en la fiesta del pueblo. días y noches. el gozo de amar [a Dios y esa voluntad de minutos en [sucesión que llamamos vivir.aún mareada por el humo del tabaco. llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos [del color de la desesperanza. Ella recuerda sólo que en todas hacía frío. 431 . noches y días. Siempre parando en estaciones diferentes. Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren. ha comprendido siempre 430 cuan bestial es el topetazo de la injusticia absoluta. al arrancar el tren. por el olor a nicotina rancia. y muchas. sólo rasgadas de improviso por lloros de niños que despiertan mojados a la media[noche. y ella se asomaba frenética a las ventanillas. y turbias simas súbitas. Y por fin se ha dormido. como si con el arrancar del tren le arrancaran innume[rabies margaritas. en un tren muy largo. por gritos ahogados y empañadas risas. entre zanjas abiertas. y tristes caballones. para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada. siempre con un ansia turbia. o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túne[les les pellizcan las nalgas. Y ella ha viajado y ha viajado. de bajar ella también. sólo para ver alejarse en la infinita llanura eso. Pero las lúgubres estaciones se alejaban. que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban. arrullada por un fondo de lejanas conversaciones. [de quedarse ella también. Oh sí. y muchas noches. que en todas estaba oscuro. zanjas recientes. corno si con el arrancar del tren le arrancaran el alma. como si le arrancaran los días azules. y que al partir. un lugar señalado en las tres dimensiones del gran espacio [cósmico por una cruz bajo las estrellas. Pero el horrible tren ha ido parando en tantas estaciones diferentes. días y noches. y muchos. muchas noches. gritando y retorciéndose. Y ha viajado noches y días.esta mujer va por un campo yerto. muchos días. una solitaria estación. zanjas antiguas. entre abismales pozos sombríos. . sí. como de gentes que hablaran a través de mantas bien [espesas. ¡Oh!: noches y días. . ha viajado durante muchos días y durante muchas noches: unas veces nevaba y hacía mucho frío.

que aún hace que esa mujer 432 avance y avance por la acera. porque estaba sola.. de un vagón a otro. que no conduce nadie. de cruces lejanas. como si caminara surcando un trigal en granazón. frenética. de cercanas cruces. desgastando las losas. es que le cuelgan del cerebro sus recuerdos de tierra en putrefacción.. . Ella. Su sueño era cada vez más profundo.. conserva aún en invierno el tierno vicio. entre caballones de tierra. abriéndolo con delicadeza [exquisita. como esos almendros que en el verano estuvieron cargados de demasiada [fruta. en sus tristes ramas desnudas..No ha sabido cómo. y estaba sola. y estaba sola. sólo el traqueteo de maderas y hierros del tren. ¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de [madera.Y ésa es la terrible. a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento. y ha preguntado quién conducía. y ha comenzado a correr por los pasillos del tren. y estaba sola. donde ya ni se posan [los pájaros? 433 . quién movía aquel horrible tren. Y luego nada. y estaba sola. sí. y estaba sola. en el enorme tren vacío. donde no va nadie. con la espina dorsal arqueada sobre el suelo. sólo el ruido del tren. Y esta mujer se ha despertado en la noche. guarda aún el dulce alabe de la cargazón y de la compañía. Sólo la velocidad. al ver alejarse la estación anónima en que se debía haber quedado? ¿Es que le pesan. como el [atributo de una semidiosa. loca. y ha buscado al revisor. y se le tensan tirantes cables invisibles desde sus tumbas diseminadas? ¿O es que. y ha mirado a su alrededor. va curvada como un signo de interrogación. Y ha seguido días y días. o una nebulosa de cruces. desgastando la suela de sus viejos zapatones. o un [bosque de cruces. a los mozos del tren. la estúpida fuerza sin pupilas. entre zanjas abiertas a un lado y otro. se inclina. su alcuza). en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más. por eso esa mujer avanza (en la mano. como si se asomara por la ventanilla de un tren.para siempre dormitar de nuevo en trayectos inaca[bables. de dos metros de longitud. y ha gritado en la oscuridad. a algún empleado. con este tamaño preciso de nuestra ternura de cuerpos humanos. algún chillido como un limón agrio que pone amarilla [un momento la noche. casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor: sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un [instante en las sombras. Ah. . como si fuera surcando un mar de cruces. porque estaba sola. Y no le ha contestado nadie. abriendo con amor el aire. iban cesando.

preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma. alma de sonrisa seria. por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. el alma quiere ser cielo en el cielo. 435 434 . De Dios el silencio santo. el alma quiere ser cuerpo en el cielo. por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid. o fluir blandamente la luz de la luna. colmo de noche sin luna. de improviso: «Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra. te va guiando la brisa. ¡cómo te pesa! Marchas por la noche oscura.» Pero debe enmendársele el inciso: «Si el cuerpo quiere ser cielo en la tierra. claro. te basta con la sonrisa. Y paso largas horas preguntándole a Dios. la que corteja la muerte. la vida. madrecito.INSOMNIO Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas). ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día. ladrando como el perro enfurecido. A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en que hace 45 años que me pudro. o ladrar a los perros. las tristes azucenas letales de tus noches? HUMANISMO MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936) Lope de Vega. y paso largas horas oyendo gemir al huracán. Y paso largas horas gimiendo como el huracán. Dime. Te quitas de toda hechura. de la mano suave y fuerte de tu padraza Teresa. fluyendo como la leche de ía ubre caliente de una gran vaca amarilla. que sigues tu senderito por tinieblas de miseria.» Juan de la Cruz.

carne de nuestra carne. besos. Sólo comerte nos apaga el ansia. vivir la vida que otros soñaron. Leer. es hacerte nuestro. ¿seré lectura mañana también yo? ¿Seré mi creador. Hechizo salmanticense de pedantesca dulzura. para Dios canto de cuna. las humanas creaciones. comed. el poso de la espuma. las flores de la pluma. leer. gracias a tu canto alcanza a adormecer la razón. pan de inmortalidad. de mi visión de Castilla. quiere saber sabor de tus redaños. y que su pulpa como maná celeste se derrita sobre el ardor de nuestra seca lengua. amor de las entrañas. Se quedan las que quedan. ni con enlace conyugal alguno. ¡Ay mi Castilla latina con raíz gramatical. que no es gozar en Ti. el alma olvida las cosas que pasaron. manjar Te quiere. mi criatura. Salamanca. carne divina. éste es mi cuerpo!» ¡Carne de Dios. amor hecho hambre. hambre de la palabra creadora que se hizo carne. fiero amor de vida que no se sacia con abrazos. leer. y tus dolores pasar para vivir muerte de vida. Oro en sillares de soto en las riberas del Tormes. tomad. blanco cuerpo. académica palanca. amor que es hambre. nos repites: «¡Venid. nuestra desesperación. 437 . las olas. Y tus brazos abriendo como en muestra de entregarte amoroso.vas llenando con tu can Lo. Leer. seré lo que pasó? El cuerpo canta. las ficciones. renaciente maravilla. leer. florón de literatura. ¡oh Cordero de Dios!. leer. Madrecito de esperanza. verbo encarnado. del viejo saber remoto guardas recuerdos conformes. leer. Nuestro amor entrañado. leer. encarna nuestra divina hambre carnal de Ti! SALAMANCA SALAMANCA Salamanca. ay tierra que se declina por luz sobrenatural! EL CRISTO DE VELAZQUEZ (Fragmento) Amor de Ti nos quema. la sangre aulla. gramática del Brócense. 436 Leer. comer tu corazón.

cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera. con su hacha el leñador. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. soñé. y el carpintero te convierta en melena de campana. cuando dormía. ¡bendita ilusión!. Di. y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. habitado de pardos ruiseñores. olmo. ANTONIO MACHADO (1875-1939) A UN O L M O SECO Al olmo viejo. mañana ardas. Antes que te derribe. agua.la tierra charla. que un ardiente sol lucía 439 . rojo en el hogar. soñé. con las amarguras viejas blanda cera y dulce miel. hacia la luz y hacia la vida. cuando dormía. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él. por valles y barrancas. quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. otro milagro de la primavera. el ciclo calla y el hombre escucha. soñé. la mar murmura. No será. 438 ANOCHE. vienes hasta mí. antes que. Anoche. manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche. antes que te descuaje un. torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas. lanza de carro o yugo de carreta. algunas hojas verdes le han salido. de alguna mísera caseta al borde de un camino. cuando dormía. olmo del Duero. CUANDO DORMÍA Anoche. Mi corazón espera también. antes que el río hacia la mar te-empuje. ¡bendita ilusión!. que una colmena tenía dentro de mi corazón. con las lluvias de abril y el sol de mayo. ¡bendita ilusión!. ¿por qué acequia escondida. que una fontana fluía dentro de mi corazón. y las doradas abejas iban fabricando en él. hendido por el rayo y en su mitad podrido.

se enturbia y desaparece.. sobre el libróte cerrado. La tarde más se oscurece.» Y todo el campo un momento se queda. me evocáis todas las cosas. rebotando en los cristales en los días otoñales. golosas. —¡la tarde 'cayendo está!— «En el corazón tenía la espina de una pasión. de esta segunda inocencia que da en no creer en nada. ¡quien te pudiera sentir en el corazón clavada!» 440 . moscas vulgares. inevitables.. viajero. Moscas de todas las horas. Suena el viento en los álamos del río. Anoche. las polvorientas encinas. sobre la carta de amor. Moscas vulgares.. las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela. a lo largo del sendero. las familiares.. logré arrancársela un día: ya no siento el corazón. raudas moscas divertidas. de mi juventud dorada. vosotras.. que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón.dentro de mi corazón.. cuando dormía. sonoras.... de infancia y adolescencia. viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar. los verdes pinos. sobre los párpados yertos de los muertos. que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado. LAS MOSCAS Vosotras. y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar. Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada. y el camino que serpea y débilmente blanquea. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar. ¡bendita ilusión!.! ¿A dónde el camino irá? Yo voy cantando. ¡Oh. perseguidas por amor de lo que vuela —que todo es volar—. soñé. mudo y sombrío. 441 YO VOY SOÑANDO CAMINOS ¡Yo voy soñando caminos de la tarde! ¡Las colinas doradas.. viejas moscas voraces como abejas en abril. de siempre. meditando.

el tren. Ponferrada. Si es de noche. el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? El tren camina y camina y la máquina resuella. por mirar los arbolitos pasar. mística y guerrera. caminos blancos y álamos del río. grises alcores. al caminar. vosotras. en el fondo del corazón. cárdenas roquedas por donde traza. tan lindos. y los pastores pasan cubiertos con sus luengas capas. conmigo vais! ¡Colinas plateadas. ariscos pedregales. tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan. oscuros encinares. para todo viaje —siempre sobre la madera de mi vagón de tercera—. voy ligero de equipaje. cárdenas roquedas! EN TREN Yo. calvas sierras. ¡Colinas plateadas. casi olvidamos el jamelgo que montamos. la primavera pasa dejando entre las hierbas olorosas sus diminutas margaritas blancas. ¡Oh. ni brilláis cual mariposas. cerros cenicientos. y casi. ¡Vamos en una centella! 442 443 . voy bien. Al empezar abril está nevada la espalda del Moncayo.. revoltosas. yo nunca duermo en el txen y. pequeñitas. hoy siento por vosotros. para marcharse. Luego. me evocáis todas las cosas. grises alcores. Lo molesto es la llegada. amigas viejas. ¡Este placer de alejarse! Londres. el caminante lleva en su bufanda envueltos cuello y boca. Por las colinas y las sierras calvas. verdes pradillos. tristeza. el campo sueña. Madrid. siempre nos hace soñar. y de día. el Duero su curva de ballesta en torno a Soria.Inevitables golosas. La tierra no revive. porque no acostumbro a dormir yo. CAMPOS DE SORIA Es la tierra de Soria árida y fría.. tardes de Soria. y tose con tos ferina. sin embargo. que ni labráis como abejas.

dos hijos. A diestra mano. un sayón con hechuras de bolero. que a dos familias sustentan. cerrado y sacristía. sombra le dan en verano. ha de tener su mármol y su día. Y en las noches del verano. y en el otoño hojas secas. y entre dos olmos que. a la siniestra. devota de Frascuelo y de María. gente aunque rica plebeya. Los Alvargonzález moran con sus mujeres en ellas. Es casa de labradores. azul. sobrado espacio les da la casa paterna. de espíritu burlón y de alma quieta. ¡por ventura!. Fue allí donde Alvargonzález. su infalible mañana y su poeta. EL MAÑANA EFÍMERO La España de charanga y pandereta. En una estancia que tiene luz al huerto. sacó sueños de grandeza. hay una mesa con gruesa tabla de roble. El vano ayer engendrará un mañana vacío y. Era una estancia olvidada donde hoy Miguel se aposenta. con cuatro estrechas ventanas separada de la aldea cien pasos. la cuadra y el corral. y en el cielo de mayo. pasajero. A ambas parejas que hubieron. Al arrimo del rescoldo del hogar borbollonean dos pucherillos de barro. gigantes centinelas. un negro abaco de enormes cuentas. cuando la calor desvela. a la moda de Francia realista.LA TIERRA DE ALVARGONZALEZ LA CASA La casa de Alvargonzález era una casona vieja. al fondo. una gastada escalera que va a las habitaciones partidas en dos viviendas. colgado en el muro. 445 . huerto y abejar y. la cigüeña —cuando las rosas se abren y los zarzales blanquean—•. que enseñaba a sus hijuelos a usar de las alas lentas. Será un joven lechuzo y tarambana. del orgullo de su huerta y del amor de los suyos. sin que lograrse pudieran. y unas espuelas mohosas sobre un arcón de madera. 444 dos sillones de vaqueta. Y era allí donde los padres veían en primavera el huerto en flor. donde el hogar humeante con sus escaños de piedra se ve sin entrar. desde la ventana al dulce ruiseñor cantar oyeran. si tiene abierta al campo la puerta.

Veréis cómo el poeta admira y calla. Una España implacable y redentora. un rojo sol corona de haces turbias las cumbres de granito. el sabio mira y piensa. España que alborea con un hacha en la mano vengadora. florecerán las barbas apostólicas. . entre una España que muere y otra España que bosteza. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo. y otras calvas en otras calaveras brillarán. YA HAY UN ESPAÑOL PONED SOBRE LOS CAMPOS Poned sobre los campos un carbonero. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor: ¿tendrá el estómago vacío? —El vacío es más bien en la cabeza. Esa España inferior que ora y bosteza. Seguramente. España de la rabia y de la idea.. esa España inferior que ora y embiste. un sabio y un poeta. 447 . El vano ayer engendrará un mañana vacío y. zaragatera y triste. Mas otra España nace... aún tendrá luego parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras.? ¿Dices que nada se crea? No te importe. 446 Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza. con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza.un poco al uso de París pagano. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa. Llevadlos al teatro y sólo el carbonero no bosteza. hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. el carbonero busca las moras o las setas. de un sayón con hechuras de bolero.. cuando se digna usar de la cabeza. venerables y católicas. haz una copa para que beba tu hermano.-DICES. pasajero. la España del cincel y de la maza. ¡por ventura!. El carbonero tiene llena de fantasías la cabeza. el vacuo ayer dará un mañana huero. vieja y tahúr. con el barro de la tierra. NUESTRO ESPAÑOL Nuestro español bosteza. la sombra de un lechuzo tarambana. y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. canta o sueña.

En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares. Y el alma desalmada de su raza. puede que despierte un día. al caballero. cuando estoy con ellos. Poned atención: un corazón solitario no es un corazón. Tengo a mis amigos en mi soledad. jinete de quimérica montura. te guarde Dios. a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero. La tuya. Y es tan bueno y mejor que fue Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo. ESTE DONQUIJOTESCO Este donquijotesco don Miguel de Unamuno. y que el oro buscó tras de los mares. Nadie sabe cómo ha sido.. lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego. sin miedo de la lengua que malsina. que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme. cual nuevo Hamlet. Don Miguel camina. A un pueblo de arrieros.Españolito que vienes al mundo. fuerte vasco. Quiere ser fundador y dice: Creo. ¿Tu verdad? No. guárdatela. CANCIONES La primavera ha venido. ¡qué lejos están! 448 449 . lechuzos y tahúres y logreros dicta lecciones de Caballería. antes de que cabalgue. la Verdad y ven conmigo a buscarla. Dios y adelante el ánima española. El señala la gloria tras la muerte. metiendo espuela de oro a su locura.. Quiere enseñar el ceño de la duda. Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: Adivínala. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.

. Y hay que resolverlo entre todos. Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. es verdad. y el rayo de un camino en la montaña. Que los huesos del hombre los entierran con cuentos. y hay que resolverlo sin cobardía. ¿Un mundo muere? ¿Nace un mundo? ¿En la marina panza del globo hace nueva nave su estela diamantina? ¿Quillas al sol la vieja flota yace? ¿Es el mundo nacido en el pecado el mundo del trabajo y la fatiga? ¿Un mundo nuevo para ser salvado otra vez? ¿Otra vez? Que Dios lo diga. antes hay que resolver este enigma. Sangrábale el oído. Ni el místico ni el suicida. Nadie.. porque un aire de cielo aterecido le amortecía el fino estradivario. LEÓN FELIPE (1884-1968) Yo no sé muchas cosas.. PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS DE VELAZQUEZ De aquí no se va nadie.. Y un nihil de fuego escrito tras de la selva huraña.. Yo sé muy pocas cosas. Digo tan sólo lo que he visto. Desde la cumbre vio el desierto llano con sombras de gigante con escudos. Calló el poeta. dijo el poeta. Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos... Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista de aquí no se va nadie. De los claros días pasan las sombras mudas. Y he visto: Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con [cuentos. el hombre solitario.OTRO CLIMA ¡Oh cámaras del tiempo y galerías del alma. y en el verde fragor del océano torsos de esclavos jadear desnudos. Y sé todos los cuentos. el tiempo lleva un desfilar de auroras con séquito de estrellas empañadas. Antes hay que deshacer este entuerto.. es verdad.. en áspero granito. Pero me he dormido con todos los cuentos. tan desnudas!. sin huir con unas alas de percalina o haciendo un agujero 451 450 . Se apaga el canto de las viejas horas cual rezo de alegrías enclaustradas.

inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). me seguiste. Nadie. siempre de la misma manera! 452 . Siempre. no yelmo ni bacía— se acomode a las sienes de Sancho y a las tuyas y a las mías como pintiparado. allí estabas buscándome. la madera. de noche. tus ojos de pantano. Entonces nos iremos todos por las bambalinas. los zapatos abiertos. De aquí no se va nadie. pobreza. PABLO NERUDA (1904-1973) ODA A LA POBREZA Cuando nací. Las goteras. Se vuelve siempre. Allí estabas acechándome tus dientes de carcoma. los mismos tiranos. como hecho a la medida. los mismos poetas! ¡Qué pena que sea así todo siempre. las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos de la historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos pueblos. los mismos farsantes. las mismas cadenas. me mirabas a través de las tablas podridas por el profundo invierno. Y es inútil. los huesos y la sangre. las mismas ventas. repetían tu nombre y tu apellido o a veces el salto quebrado. las mismas ventas. 453 ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos. el traje roto. tu lengua gris que corta la ropa. De pronto eran tus ojos los que miraban desde los agujeros. las mismas sectas ¡y los mismos. los mismos rebaños. Ni el místico ni el Suicida. Tú y yo y Sancho y el Niño de Vallecas y el místico suicida.en la tarima. me advertían. Hasta que un día (¡un buen día!) el yelmo de Mambrino —halo ya.

Derrotaré tus pálidas banderas en donde se levanten. encuentran mis poemas. Cuando alquilé una pieza pequeña. yo te sigo. pobreza. o al descorrer las sábanas en un hotel oscuro. pobreza. de un montón de abandono en medio de la calle y de la lluvia ibas haciendo un trono desdentado y mirando a los pobres recogías mi último plato haciéndolo diadema. te acerco. Te sigo. no encontré la fragancia de la rosa desnuda. mi sangre está luchando. te vigilo. soy implacable. sino el silbido frío de tu boca. por la paz y la guerra. se alimentaron de humo 455 .siguiéndome. te rompo los dientes que te quedan. adolescente. te cerceno las uñas. en los suburbios. Como fuiste implacable. mi vida está viviendo. Junto a cada pobre rae encontrarás cantando. Otros poetas antaño te llamaron santa. Tengo las manos blancas de dar el pan en las panaderías. te disparo. Ahora. Estoy en todas partes: en el océano con los pescadores. sentada en una silla me esperabas. mi canto está cantando. con amor horrible. veneraron tu capa. pobreza. en la mina los hombres al limpiarse la frente. te aislo. Tú. Donde vayas. Yo salgo cada día con la obrera textil. Cuando enfermé tocaron a la puerta: no era el doctor. Pobreza. secarse el sudor negro. entraba otra vez la pobreza. desde mi nacimiento por las calles. Te vi sacar mis muebles a la calle: los hombres los dejaban caer como pedradas. me seguiste por los cuarteles y los hospitales. 454 bajo cada sábana de hospital imposible encontrarás mi canto.

Oír la noche inmensa. Ella me quiso. porque hoy. un día del cual tenga ya el recuerdo. su cuerpo claro. 456 CESAR VALLEJO (1892-1938) PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA Me moriré en París con aguacero. le pegaban 457 . que proso estos versos. los astros. pero cuánto la quise. Será de otro.y desaparecieron. Jueves será. y ella no está conmigo. jamás como hoy. de otoño. es cierto. Yo con otros. Mi corazón la busca. con todo mi camino. Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves. a verme solo. Mi alma no se contenta con haberla perdido. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. como es hoy. La misma noche que hace blanquear los mismos [árboles. y tiritan. azules. es cierto. Yo la quise. pero tal vez la quiero. Sus ojos infinitos. A lo lejos alguien canta. Pensar que no la Lengo. por ejemplo: «La noche está estrellada. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. con otros. Como para acercarla mi mirada la busca. Sentir que la he perdido. te vamos expulsando de la tierra a la luna para que allí te quedes fría y encarcelada mirando con un ojo el pan y los racimos que cubrirá la tierra de mañana. ya no somos los mismos. los de entonces. Escribir. jueves. Nosotros. César Vallejo ha muerto. Como antes de mis besos. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. me he vuelto. te embarco y te destierro. más inmensa sin ella. mi alma no se contenta con haberla perdido. con duros versos te golpeo el rostro. ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! Puedo escribir los versos más tristes esta noche. ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no está conmigo. De otro. Yo te desafío. a lo lejos. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. A lo lejos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Ya no la quiero. a veces yo también la quería. ¡Es tan corto el amor y es tan largo el olvido! Porque en noches como ésta la tuve entre mis bra[zos. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. los húmeros me he puesto a la mala y. muchos otros. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Eso es todo. Ya no la quiero. Su voz. y a veces ella también me quiso.

enfureciéndose. pérfidas. la olla. ensangrentado. conexas. los primos. ¡cuánto!. el tipo. estremeciéndose. éstos aquí. encima. mañana. trece. mientras. extrae un piojo de su axila. externo.. escupe sangre. lo crispante. el muerto. fotografías. lo acerbo. el desconocimiento. 459 . la soledad. el taco. después. ¿Hablar. nítido. mátalo.. la tina. tan. lejos. tose. quizás. lo satánico. lo infructuoso. lo aciago. UN HOMBRE PASA Un hombre pasa con un pan al hombro. las morenas.. los decilitros. el estupor. después. llorando. ¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo? Otro busca en el fango huesos. acaso. la avispa. lo profundo. situándose. encintadas. lo lóbrego. lo lentísimo. Lo horrible. cascaras. el monaguillo... las vertientes.. ¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 458 REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO Padre polvo que subes de España. siempre. comparando. ¿Cómo escribir después del Infinito? Un albañil cae de un techo. los párrocos. lo pui ísimo. de cuarta dimensión? Un banquero falsea su balance. largas. el alma. ¿Cómo luego ingresar en la Academia? Alguien limpia su fusil en la cocina. después. oyendo.. la parte. Después. ¿Voy a escribir. los lugares. muere. los sarcófagos. y ya no almuerza. el olvido. lo fatal. listas. el vaso. detrás. golpeando. ¿Innovar luego el tropo. la metáfora? Un comerciante roba un gramo del peso a un cliente. a nadie de Picaso? Alguien va en un entierro sollozando. ¿Con qué cara llorar en el teatro? Un paria duerme con el pie a la espalda. portátil. el buho. sobre mi doble? Otro se sienta.. después. ¿Con qué valor hablar del más allá? Alguien pasa contando con sus dedos. ¿Hablar. viviendo. Dúctil. la lluvia. ¿Con qué valor hablar de sicoanálisis? Otro ha entrado a mí pecho con un palo en la mano. LA PAZ La paz.. muriéndose. analizando. lo augusto. debajo. tanto. tumefactas. sosteniéndose. libere y corone. Ic daban duro con un palo y duro también con una soga. ¿Voy. lo táctil. ráscase.. ¿Hablar luego de Sócrates al médico? Un cojo pasa dando el brazo a un niño.. lo todo. aquello. lo mojado. nunca. a leer a André Bretón? Otro tiembla de frío. azafranado. la aguja. el ébano. después. lo suntuario. el desaire. son testigos los días jueves y los huesos húmeros.todos sin que él les haga nada. cuanto. la potestad. Dios te salve. los arcángeles. los caminos. Ardiendo. las gotas.. viejo.

Padre polvo que subes del fuego. tan temprano. Dios te salve. pobres. que por doler me duele hasta el aliento. la tabla que procuro.' Eludiendo por eso el mal presagio de que ni en ti siquiera habré seguro. el norte que pretendo. un empujón brutal te ha derribado. te calce y dé un tronó. y dejas mi deseo en una espada. como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle como un fruto. la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro. compañero del alma. a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. Un manotazo duro. Como el toro te sigo y te persigo.padre polvo que asciende del alma. caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. llorando. un hachazo invisible y homicida. lloro mi desventura y sus conjuntos 461 460 . tristes y morenas. Nadie me salvará de este naufragio si no es tu amor. Como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado. Alimentando lluvias. y del rostro del beso enamorado. No hay extensión más grande que mi herida. si no es tu voz. Como el toro me crezco en el castigo. como el toro a tu amor se lo disputo. como el toro. un golpe helado. padre polvo que estás en los cielos. como el toro burlado. el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas. MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) SONETOS 1 Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes. ELEGÍA Yo quiero ser. Como el toro he nacido para el luto y el dolor. Como el mar de la playa a las arenas. por una noche oscura de sartenes redondas. voy en este naufragio de vaivenes. pena que vas. Tanto dolor se agrupa en mi costado. voy entre pena y pena sonriendo.

No perdono a la muerte enamorada. Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas. que tenemos que hablar de muchas cosas. no perdono a la tierra ni a la nada. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero. MENOS TU VIENTRE Menos tu vientre todo es confuso. de boda junto a ti. pasado baldío. voy de mi corazón a mis asuntos. de inundación. 463 462 . ya terciopelo ajado. menos tu vientre claro y profundo. dos panales no pueden detener la miel en los pezones. Se han desbordado. Alegrarás las sombras de mis cejas. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamoi dazarte y regresarte.y siento más tu muerte que mi vida. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. Temprano levantó la muerte el vuelo. HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA III Tejidos en el alba. En mis manos levanto una tormenta de piedras. no perdono a la vida desatenta. Oigo un clamor de leche. compañero del alma. y sin calor de nadie y sin consuelo. Menos tu vientre todo es oculto. Quiero escarbar la tierra con los dientes. grabados. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. temprano estás rodando por el suelo. hasta inundar la casa que tu sabor rezuma. lunarmente tus venas. Tu corazón. menos tu vientre todo inseguro. a dentelladas secas y calientes. rayos y hachas estridentes. temprano madrugo la madrugada. Tus pechos en el alba: maternos manantiales. luchan y se atropellan con blancas efusiones. Menos tu vientre todo es futuro fugaz. turbio. Menos tu vientre todo es oscuro. Es como si tu sangre fuera dulzura y toda laboriosas abejas filtradas por tus poros. recorrida por caudales sonoros. y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. esposa. llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. sedienta de catástrofes y hambrienta. compañero. Ando sobre rastrojos de difuntos. todo postrero polvo del mundo. quiero apartar la tierra parte a parte. tú toda una colmena de leche con espuma.

Haremos de este hijo generador sustento. la agricultura viva. dormidos y despiertos. la familia del hijo será la especie humana. Porque la especie humana me han dado por herencia. verían que grabada llevo allí tu figura. fundidos como anhelan nuestras ansias voraces: en un ramo de tiempo. de sangre. ÍNDICE . y hará de nuestra carne materia decisiva: donde asienten su alma las manos y el aliento las hélices circulen. Los muertos. El hará que esta vida no caiga derribada. Besándonos tú y yo.Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro. No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia y en cuanto de tu vientre descenderá mañana. Si quemaran mis huesos con la llama del hierro. en un haz de caricias. los dos ramos. laten juntos a los vivos de una manera terca. de pelo. tu caudaloso vientre será mi sepultura. Viene a ocupar el hijo los campos y la casa que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca. los dos haces. Para siempre fundidos en el hijo quedamos. Con el amor a cuestas. con un fuego congelado que abrasa. se besan nuestros muertos. se besan los primeros pobladores del mundo. seguiremos besándonos en el hijo profundo. que de nuestras dos bocas hará una sola espada y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos. pedazo desprendido de nuestros dos pedazos.

Arcipreste de Hita. Desir a las syete virtudes Marqués de Sanüllana. Batalla de amores Jorge Manrique. Coplas a la muerte de su padre Juan del Encina. Cántica El labrador avaro Anónimo.CRONOLÓGICO 5 NOTA PRELIMINAR PRIMEROS TIEMPOS 9 10 10 11 12 13 14 16 17 20 Anónimo. Serranillas Juan de Mena. Laberinto Coplas de la panadera Gómez Manrique. en el vergel Rodrigo Martínez Por vos mal me viene No quiero ser monja. Cántica de serrana De las propiedades que las duennas chicas han SIGLO XV 25 26 27 29 30 31 33 45 46 46 47 47 47 Alfonso Alvarez de Villasandino. no ¡Ay. Cantar de los lujantes de Lara Gonzalo de Berceo. Villancico Cancionero. Aquí jabla de la guerra Juan Ruiz. Poema de Fernán González Sem Tob. Cantar de Mió Cid Anónimo. Dentro. Proverbios morales Pedro López de Ayala. — ROMANCES HISTÓRICOS 48 De Bernardo del Carpió 49 La jura de Santa Gadea 467 . Cantiga Micer Francisco Imperial. Libro de Alexandre: Alabanza de la patria Anónimo. que non era! ROMANCERO.

Vivo sin vivir en mí Fray Luis de León. Canción Francisco de la Torre. Por la victoria de Lepanto Por la pérdida del rey don Sebastián San Juan de la Cruz. mi madre Canción Cantiga Cristóbal de Castillejo. Sonetos Cuando me paro a contemplar mi estado ¡Oh dulces prendas por mí mal halladas. Del rosal vengo.ROMANCES FRONTERIZOS 50 Abenámar 52 ¡Ay. Cántico espiritual Canciones del alma Llama de amor viva Éntreme por donde no supe Tras de un amoroso lance Sin arrimo y con arrimo ¡Que bien sé yo la fonte! Anónimo. Angélica y Medoro Servía en Oran al rey Entre los sueltos caballos Ande yo caliente 469 . La cierva Rodrigo Caro. Vida retirada A Francisco Salinas A Felipe Ruiz Noche serena En la Ascensión Al salir de la prisión Morada del cielo Imitación de diversos Soneto Alonso de Ercilla. Soneto a Jesús Crucificado Anónimo. Si para refrenar este deseo Égloga primera 145 346 146 147 147 151 152 155 Miguel de Cervantes. Ovillejos Al túmulo de Felipe II Busco en la muerte la vida Diálogo entre Babieca y Rocinante Luis de Góngora. Visita de amor Sátira Juan Boscán.. Una cena Su modo de vivir en la vejez A un giboso de delante Adivinanza Fernando de Herrera. Soneto Garcilaso de la Vega. de mi Alhama! ROMANCES CAROLINGIOS 53 Doña Alda ROMANCES NOVELESCOS 55 56 56 58 Blanca-niña El prisionero De la hija del rey de Francia De la rosa fresca ROMANCES LÍRICOS 59 Fontefrida 60 El conde Amalaos SIGLO DE ORO SIGLO XVI 81 84 86 88 89 91 93 94 95 96 97 98 100 103 104 105 105 110 113 119 120 121 123 124 124 126 126 132 136 138 A la flor de Gnido Santa Teresa de Jesús. La Araucana (fragmentos) Baltasar del Alcázar. Epístola moral a Fabio Gil Polo. A las ruinas de Itálica SIGLO XVII 63 63 64 65 66 68 69 69 69 70 70 468 Gil Vicente.

A la orilla del arroyo José Selgas. Canto a Teresa Canción del pirata Himno a la inmortalidad La desesperación El arrepentimiento Gabriel García Tasara. El tren expreso Lo que hace el tiempo ¡Quién supiera escribir! Carolina Coronado. A España Bartolomé José Gallardo. este aire. Estrofas 471 190 Un valentón 191 Pedro Calderón de la Barca. mayoral extraño 176 ¿Qué tengo yo. En Nochebuena Rosalía de Castro. Himno al Mesías Gertrudis Gómez de Avellaneda. A Venus J u a n Meléndez Valdés. mi niño 175 Sonetos: 175 Judit 175 Suelta mi manso. ni en este río 163 A Córdoba 163 Lope de Vega. Estas que fueron pompa y alegría 192 La vida es sueño (fragmentos) SIGLO XVIII NEOCLASICISMO 199 Diego de Torres y Villarroel. Soneto 200 Nicolás Fernández de Moratín. Restitución Gaspar Núñez de Arce. Epístola al duque de Frías (fragmento) SIGLO XIX ROMANTICISMO 223 231 233 237 246 248 250 253 258 261 264 265 267 269 288 290 295 303 314 319 320 322 324 339 343 345 346 350 Duque de Rivas. A una estrella Federico Balart. Amor y orgullo José Zorrilla. Niágara José de Espronceda. Fiesta de toros en Madrid 470 . que mi amistad procuras? 176 Pastor. Canción 166 A mis soledades voy 169 Pobre barquilla mía 171 Cena de Isidro y María de la Cabeza 174 Duerme. Blanca Flor Francisco Martínez de la Rosa. La carretera de Al-hamar Corriendo van por la vega Dueña de la negra toca A buen juez mejor testigo Antonio de Trueba. que con tus silbos amorosos 177 Varios efectos del amor 177 Soneto de repente 178 Francisco de Quevedo. Rosana en los fuegos Manuel José Quintana.157 La más bella niña 158 Hermana Marica 160 El forzado 162 Sonetos: 162 Mientras por competir con tu cabello 162 Ni en este monte. Un castellano leal (romances) El faro de Malta José María Heredia. Rimas Cerraron sus ojos Vicente W. Las campanas A las orillas del Sar José Asunción Silva. Ya formidable y espantoso suena 189 Miré los muros de la patria mía 190 A una nariz 209 210 213 217 219 José Cadalso. El estío Gustavo Adolfo Bécquer. Querol. Al sueño 181 Epístola satírica y censoria 186 Letrilla satírica 188 Sonetos: 188 Faltar pudo su patria al grande Osuna 189. Nocturno R a m ó n de Campoamor.

leer. es un suspiro Pedro Salinas. La higuera INTELECTUALISMO 404 405 407 409 410 411 412 412 414 416 418 419 419 420 421 421 423 424 425 426 427 428 429 433 Canción tonta Romance sonámbulo La casada infiel Prendimiento de Antoñito el Camborio Muerte de Antoñito el Camborio Burla de don Pedro a caballo Llanto por Ignacio Sánchez Mejías l. Nocturno Alfonsina Storni. vivir la vida 438 El cuerpo canta 438 Antonio Machado. Salamanca 436 El Cristo de Velázquez (fragmento) 437 Leer. Cuerpo presente IV. única Gabriela Mistral.SIGLO XX MODERNISMO 361 361 362 364 365 367 369 373 373 375 377 380 381 382 383 384 384 385 386 387 387 388 391 392 394 Salvador Rueda. Mujer con alcuza Insomnio HUMANISMO 397 397 398 398 398 399 400 404 472 Juan Ramón Jiménez. Sonetos A tu abandono opongo Estaba echado yo en la tierra La rosa Con mi mitad allí El todo interno Jorge Guillen. Castilla Adelfos Felipe IV Canto a Andalucía Amado Ñervo. A un olmo seco 439 Anoche. La voz a ti debida En ansias inflamada Gerardo Diego. madrecito 436 Salamanca. leer. El lagarto está llorando 435 Miguel de Unamuno. La Giralda Romance del Duero Vicente Aleixandre. Rosa del caminante La trae un cuervo Manuel Machado. La sangre derramada III. La muerte Dámaso Alonso. ¡Quién sabe! Nostalgia El sueño del caimán Ramón del Valle Inclán. A Kempis Leopoldo Lugones. El aire Federico García Lorca. Quisiera estar solo en el Sur Paisajes No es nada. cuando dormía 440 Yo voy soñando caminos 441 Las moscas 442 En tren 443 Campos de Soria 444 La tierra de Alvargonzález (fragmento) 473 . de improviso 435 Juan de la Cruz. Lope de Vega. Alma ausente Rafael Alberti.La cogida y la muerte II. Carta lírica Juana de Ibarbourou. A ti. claro. La sandía La vaca Rubén Darío. Sierra de Pancorbo El ángel de los números Invitación al aire Luis Cernuda. Canción de otoño en primavera Sonatina Marcha triunfal Cosas del Cid Los motivos del lobo Lo fatal Letanías a nuestro señor don Quijote Salutación del optimista Cantos de vida y esperanza José Santos Chocano.

Federico García Tasara. Juan Cadalso.. José de Felipe. Baltasar del Aleixandre. Bartolomé José García Lorca. Piedra negra sobre una piedra blanca Un hombre pasa La paz Redoble fúnebre a los escombros de Durango Miguel Hernández. Luis de Guillen. Luis Cervantes. Cristóbal de Castro.? Nuestro español Ya hay un español Este donquijotesco Canciones Otro clima León Felipe. José Calderón de la Barca. Vicente Alonso. César Vallejo. Rubén Diego.! Pablo Neruda. Juan del Ercilla. Yo no sé muchas cosas. José María Hernández.. Miguel Herrera. Alfonso Arcipreste de Hita Balart.. Federico Bécquer...445 446 447 447 447 449 449 450 451 451 452 453 456 457 458 459 459 460 461 461 463 463 El mañana efímero Poned sobre los campos ¿Dices. Carolina Darío. Dámaso Alvarez de Villasandino. Rodrigo Castillejo. Nicolás Fray Luis de León Gallardo. Ramón de Caro. Gabriel Gómez de Avellaneda. León Fernández de Moratín. es verdad Pie para el Niño de Vallecas de Velázquez ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas. Oda a la pobreza Puedo escribir los versos. Juana de 419 100 428 429 25 17 346 295 10 68 209 191 324 138 65 319 421 145 345 362 426 223 45 98 237 451 200 86 217 404 258 261 147 400 233 460 105 394 . Gerardo Duque de Rivas Encina. Jorge Heredia. Rafael Alcázar. Pedro Campoamor. Gonzalo de Boscán. Gertrudis Góngora. Fernando de Ibarbourou. Tengo estos huesos hechos a las penas Corno el toro nacido para el luto Elegía Menos tu vientre Hijo de la luz y de la sombra ALFABÉTICO DE AUTORES Alberti. Rosalía de Cernuda. Gustavo Adolfo Berceo.. Alonso de Espronceda. Miguel de Coronado.

Leopoldo Machado.Jiménez. José Silva. Pedro San Juan de la Cruz Santa Teresa de Jesús Santos Chocano. José Selgas. Diego de Trueba. Alfonsina Torre. Ramón del Vallejo. Miguel de Valle-Inclán. Juan Mena. Antonio . Juan de Micer Francisco Imperial Mistral. José Manuel Rabí Sem Tob Rueda. Salvador Salinas. Jorge Martínez de la Rosa. Francisco de la Torres y Villarroel. José 397 163 16 388 438 384 31 33 219 27 210 29 26 391 387 453 350 132 314 178 213 14 361 424 113 84 380 290 322 392 136 199 288 435 383 457 69 63 264 . Manuel Manrique. César Vega. Francisco Marqués de Santillana Meléndez Valdés. Félix López de Ayala. Pedro Lugones. Gabriela Ñervo. Machado. Gómez Manrique. Amado Neruda. José Asunción Storni. Gaspar Polo. Juan Ramón Lope de Vega. Pablo Núñez de Arce. Gil Zorrilla. Gil Qucrol. Vicente W Ouevedo. Antonio de Unamuno. Francisco de Quintana. Garcilaso de la Vicente.