Mapa de empatía del alumno TDAH

Perfil del alumno Sexo: Varón Edad: 12 años Curso: 6º de Educación Primaria. Características: el caso que presento no se trata de un caso real de TDAH (no conozco ninguno realmente diagnosticado), pero sí es un alumno que merece objeto de atención por sus singularidades que en caso de no mejorar, probablemente lo aboquen al fracaso escolar. ¿Qué piensa y siente? Siente que es incapaz de hacer nada y, en consecuencia, actúa como tal… No trabaja en clase, no realiza los deberes que le mandan para casa ni dedica el tiempo necesario para estudiar, lo cual se traduce en una alta tasa de suspensos. Siente que sus compañeros son mejores que él y que, por mucho que haga, nunca va a poder alcanzar el ritmo que llevan y que, pese a sus esfuerzos, su tutora nunca lo va a elogiar del modo en que lo hace con otros de sus alumnos. Además, muestra una alta antipatía hacia su maestra y, en general, hacia todo lo relacionado con la enseñanza. Así mismo, se siente incapaz de controlar sus emociones, presenta pensamientos ¿Qué oye? En el centro: continuamente es objeto de reproches por parte de su tutora (“que mal lo haces”, “vas a fracasar”, “nunca lo vas a conseguir”…) e incómodos comentarios por parte de sus compañeros (“nunca hace los deberes”, “es insoportable”, “es tonto”…), quienes, además, también suelen dirigirse a él mediante insultos referidos a su bajo rendimiento. En casa: sus padres se muestran decepcionados ante su actitud y se lo hacen saber comparándolo con el resto de sus 4 hermanos (él es el mayor de todos); además, le imploran que el curso que viene, cuando entre a la ESO, se va a encontrar perdido, ¿Qué ve? El alumno se siente perdido. Ve como sus compañeros progresan adecuadamente y cuentan con el apoyo de sus padres y los elogios de sus profesores, sin embargo, a él todo se le tuerce. Los profesores se dirigen a él de manera despectiva, sus padres se sienten decepcionados por su actitud y se implican más en la educación de sus hermanos, dejándolo a él de lado (como si supiera que hacer, cuando realmente no es así). Además, el entorno que le rodea es pobre y marginal… piensa que acabará igual que el resto de personas con las que convive… carece de un modelo adecuado de referencia. ¿Qué dice y hace No trabaja ni en clase ni en casa… ha tirado la toalla… Al igual que los demás, piensa que no tiene nada que hacer y actúa en consecuencia. En clase se dedica a interrumpir la sesión continuamente, molesta a sus compañeros y se dirige a sus profesores de una manera hostil y desafiante, motivo por el que se le han abierto varios partes disciplinarios y ha llegado a estar expulsado del centro. Además, su conducta resulta problemática… Es impulsivo y no sabe cómo resolver sus problemas con los demás, caracterizándose sus relaciones por insultos, gritos, peleas, etc. En casa ha dejado de obedecer a sus

negativos y, por ende, le cuesta trabajo relacionarse de forma adecuada con su entorno.

que terminará repitiendo, que finalmente tendrá que abandonar los estudios y que no encontrará trabajo o, si lo hace, se refieren a éste como “algo bajo”.

padres y, siempre que puede, se escapa a jugar a la calle sin que éstos lo sepan, abandonando sus obligaciones escolares. Se relaciona con niños de características inadecuadas. Dice que no sabe estudiar, que lo intenta pero que no se le queda en la cabeza, y que no hace las tareas porque no las entiende… pero, pienso, que realmente todo es falta de voluntad.

Esfuerzos

Resultados

Pese a los comentarios negativos de sus profesores, padres y compañeros, tiene que aprender a evitar dicho tipo de pensamientos y adoptar una actitud más activa (como siempre le digo) que le haga demostrar a los demás que están equivocados. Para ello, además de aprender a controlar sus emociones y sentimientos, sobre todo a la hora de relacionarse con sus compañeros, debe saber cómo planificarse y organizarse a la hora de estudiar, asumiendo la responsabilidad de llevar a cabo un adecuado hábito de estudio, para lo que se le proporcionan distintas orientaciones y pautas de actuación. En esta línea, su trabajo, ya no solamente en casa, sino también en clase, debe ser más activo y participativo a fin de que sus profesores empiecen a percatarse de su cambio de actitud. Por otro lado, debe saber compaginar sus obligaciones escolares con otras actividades de carácter más lúdico… no podemos dedicar todo nuestro tiempo a éstas últimas.

A pesar de mi interés por el caso, habiendo dado tipo de orientaciones al alumno para garantizar su éxito escolar, habiendo, al mismo tiempo, hablado con sus padres y profesores para orientarles acerca de cómo hacerlo para fomentar su interés por la enseñanza, fundamentalmente a través de técnicas de reforzamiento (premios vs. castigos), su actitud sigue siendo prácticamente la misma después de varios meses de intervención. Ahora bien, después de ser incorporado en un taller para el fomento de habilidades sociales del que disponemos en el centro, sí que se observan ciertas mejoras en esta línea… Actualmente, dedica más tiempo a reflexionar antes de actuar y ello parece irle bien en sus relaciones con sus iguales. En entorno marginal del que procede, el rol que lleva asumido desde hace varios años, el saber que a pesar de sus resultados no va a repetir porque ya repitió un curso, el escaso interés que denotan hacia él sus profesores y el bajo nivel de implicación familiar, hacen muy difícil la intervención sobre el caso y, por tanto, dificultan que se puedan conseguir buenos resultados.