Una noche cualquiera, un edificio singular. Ahí estaba aquel monigote. - Adelante camaradas.

Salón de color verde, moqueta roja y a lo lejos, un corredor que se perdía en forma de laberinto. - o se preocupen en unas horas ser!n unos e"pertos jugadores. #s por aquí. Al fondo del pasillo nos aguardaba otra habitación de mayor tama$o en cuyo centro iluminado por una l!mpara baja en forma de aureola, esperaba, siempre elegante, una mesa de billar de los a$os %&. #n una de las esquinas reposaban erectos los tacos, cuyas puntas a'uladas y suavi'adas por el juego de a$os, parecían alegrarse de vernos. - Aguarden unos minutos (olvió con dos enormes jarras de cerve'a y algunas patatas fritas. - )ugar no tiene misterios, es m!s sencillo que ponerle un chupete a un ni$o. Sus ojos a'ulados revoloteaban e"citados por toda la habitación, mientras levantaba las manos con movimientos espasmódicos que pretendían enaltecer sus palabras. - Ahora, simplemente miren e imiten. *ogió un taco de la esquina y se lo colocó perpendicular a su cintura, se inclinó sobre el billar y golpeó la bola blanca con fuer'a. +as bolas, concien'udamente ordenadas en forma de tri!ngulo, salieron despedidas, rodando por todo el tablero y golpe!ndose unas con otras. - ,-an visto como es el movimiento. /ues de esta forma deben agarrar el palo y... *on una gracioso movimiento respingón profirió un golpe seco a una de las bolas rayadas que por una paradoja del destino saltó de la mesa al suelo. - (aya... estas bolas y esta mesa tienen vida propia. Su mirada tornó descontenta y preocupada, mientras corría jadeante tras la bola.

/regunten por 4olfo. yo debo atender una llamada Abandonó la sala. no tenía ni la menor idea de jugar al billar. Sus ojos e"halaban sabiduría del enga$o. (olvió vestido de librea roja y una etiqueta que decía2 3odolfo 3arcelo. 1i amigo y yo nos dispusimos a jugar sin demorar minutos./or qu5 aquel engendro se había empe$ado en tratarnos de aquella forma tan e"tra$a y en hacernos creer que necesitaríamos su ayuda. Sólo se escuchaba el choque furioso de nuestras bolas.*amaradas. os miramos perplejos. abandonen el juego8 la rabia nunca es buena compa$era. Si tienen m!s dudas sobre el juego sólo tienen que buscarme. y aquel amigo.6Ah7 Sólo una cosa m!s. Al principio todo marchaba con normalidad. falacia social. pero seguir parecía nuestro 0nico cometido vital. . ardid que ignora pero consigue.. contin0en ustedes. y pude comprobar como fruncía el ce$o y su cara se coloreaba de acritud.. las horas comen'aron a pasar y nuestros movimientos cada ve' se hacían m!s intensos y obsesivos. o podía verle.. camaradas.+a estulticia es una forma saludable de vida. pero digamos que parecía un e"perto. #ra de estatura corta y e"trema delgade'. Sin embargo. +a cerve'a estaba fresca y mi amigo y yo coment!bamos cada movimiento. . ./or favor. 3esultaba agobiante. Aquel enano cobraba caro por su mesa. y nuestros cuerpos en rotación e inclinación.. pero cuando me . les ruego que si alguno tiene mal perder. #l juego dio comien'o. . debo ocuparme del resto de salas. /oco a poco empe'ó a molestarme cada hoyo de mi amigo.

así que me esmer5 en mi arte y cada ve' hacía cortes m!s peque$os. . me descubrí arremetiendo contra el cr!neo de mi amigo con un taco del billar. <odo estaba ensangrentado. *ogí mi abrigo. . despedí a 4olfo y me largu5 de aquel antro. Sobre una de las paredes colgaban como ornamento dos espadas de bronce. rojas. *uando termin5. . o era mi culpa que fuese un necio y no supiese golpear bien.6#st!s idiota7 : +e grit5. sentí una inmensa espiritualidad y pa' interior. multiformes y los introducía por recovecos m!s inusuales e ingeniosos. no entendía nada. 4ej5 el taco y mir5 mis manos chorreando. +as bolas iban m!s fuertes. o entendía nada.9u5 le había hecho yo. =ui introduciendo los tro'os por cada orificio del billar.agachaba a lan'ar. poseídas por una furia incontrolada. cada ve' m!s fren5tico. #staba muerto. pero le odiaba a muerte. sin saber cómo. . #sta noche.. he dormido francamente bien. y hacía que me enfureciese a0n m!s.estaba muerto. sentía su tosca y grosera mirada detr!s de mí. . #n una de las jugadas. y sin pensarlo comenc5 a rebanar y cortar el cuerpo de mi amigo. y temblorosas. 1ir5 a mi alrededor desconcertado e invadido por el p!nico. 1e resultaba muy placentera aquella tarea./or qu5 me miraba de esa forma. adie podía enterarse. +e odiaba. .. *ogí una. *ada ve' m!s r!pido. mi amigo golpeó la bola negra con tanta ira que esta saltó y me dio en la sien.

CAMARADAS. BILLARES Y TACOS .