ESCENARIOS Televisión 03/04/14

Matando zombis a garrotazos
Televisión. ¿Por qué series como “The Walking Dead” despiertan un interés casi hipnótico en sus plateas? La propuesta replica “el pasmo y el vértigo del serial killer”, analiza el autor.
POR ENRIQUE LYNCH

MUERTOS VIVOS. Los zombis de tevé, define Lynch; están "presos de manía ambulatoria".

El tren se detiene unos minutos en Zaragoza y se produce el consabido movimiento de pasajeros que bajan y suben. Llega un individuo y se sienta un par de filas delante y de espaldas a mi puesto en el vagón. Se arrellana en su butaca y coloca una computadora sobre la mesa que tiene delante. Se calza unos audífonos, abre la pantalla y, después de tontear con un par de programas, pone en marcha algo que tiene los visos de ser una película estadounidense. En efecto, lo que alcanzo a vislumbrar en la pantalla de su computadora es lo habitual: un policía blanco de uniforme rural que gesticula y habla en primer plano con otro blanco; y, en la toma siguiente, un hombre de raza negra armado con un fusil con mira telescópica. Las secuencias no parecen tener relación inmediata entre sí. Los personajes de raza blanca están muy alterados y discuten; en cambio el negro se dedica a apuntar con el fusil hacia otro grupo de individuos, hombres y mujeres, que avanzan por una calle desierta. Dispara una, dos, tres veces y hace una masacre; y después apunta sobre una mujer, también negra, pero no se decide a dispararle, vacila una y otra vez y cuando su dedo está a punto de pulsar el gatillo, rompe a llorar (?). No, no la va a matar;

pero no entiendo por qué. el individuo acribillado a mansalva por el policía no es en verdad un hombre sino un zombi y lo que el pasajero del tren está mirando. Cualquiera que sea su condición. Avanza hacia el policía y éste lo conmina a que se detenga.) Se suceden los primeros planos y las acciones en paralelo. todos arrastran los pies y renquean de la misma manera y con la misma torpeza. y es imposible establecer adónde se dirigen. una de esas series que ocupan la atención y el tiempo de millones de individuos como este pasajero. no es una película corriente sino. el policía desenfunda un revólver Magnum 44 y. así que me dedico durante un buen rato a tratar de reconstruir la historia del episodio de la serie.. (Qué película para ver en el tren. en tropel. Sin embargo. están en un estado muy parecido y. cuando no se cuenta con la ayuda de un relato o de un diálogo. Pasan minutos: Ah. le descerraja un tiro en la frente.. tras el disparo. al tipo de la alambrada le sale un chorro de sangre negra de la cabeza mientras se desploma en medio de espasmos y convulsiones. Sin embargo. como es . con toda seguridad. solo consigo hilvanar la mínima relación de imágenes que me permite el montaje. pese a que. Mi desconcierto aumenta. pero no puedo seguir la trama de la historia. No tengo nada interesante que hacer en el tren que me lleva a Barcelona. ya entiendo. A juzgar por su indumentaria. aunque a mí me recuerdan a esos papanatas que se disfrazan para Halloween. sin mediar palabra. No tengo más remedio que seguir los caprichos del pasajero que cambia constantemente de escenas en la pantalla. es un auténtico disparate): el policía ve que se le aproxima un individuo del otro lado de una alambrada: un sujeto algo extraño que arrastra los pies con torpeza y parece herido.UU. saltando de una escena escabrosa a la otra con la ayuda del cursor. Debe de ser una de zombis . de forma inopinada. la que se titula The Walking Dead . La cámara muestra cómo. hombres y mujeres corrientes convenientemente maquillados por la producción para que parezcan repugnantes. Plano de la cara: la tiene desfigurada y cubierta de costras. El director del filme recurre a elaborados efectos especiales de marcada truculencia en esta escena. los hay de muchos tipos y profesiones y con la característica mezcla de razas de la población de los EE. y entonces. Me sorprende que no haya otros mamíferos animales y ni un solo niño entre ellos. puesto que ya se ha cargado a unos cuantos con el fusil. todos son de mediana edad: es decir que no hay viejos ni tullidos ni mutilados. La cámara salta a otra escena (la verdad es que el montaje de una película. muestran algunos detalles curiosos. es decir. en todas partes. El filme es algo monótono: todo consiste en destrozar zombis . cosa rara. pero ni caso.. al final se da de bruces contra la alambrada... No entiendo por qué salta de una escena a otra en vez de ver la película como Dios manda.

los que no están medio muertos.bien sabido. Comprendo entonces que las acciones filmadas con exagerado realismo suministran al espectador el pasmo y el vértigo del serial killer en una matanza real. no es un asesino. si bien los zombis son humanos desfigurados presa de manía ambulatoria. porque los vivos no les dan tiempo a expresar nada: en cuanto ven un zombi . humanos y zombis . sino uno que los devuelve a su condición natural. en que aparecen gritando y gesticulando en primer plano. pero su verdadero interés no está allí sino en reproducir el punto de vista del tirador. Tampoco alcanzo a entender qué demonios hacen esos zombis andando por la calle en un típico pueblo del Medio Oeste de los Estados Unidos ni por qué los vivos. ni tienen ojeras o escaras ni signos de putrefacción en el cuerpo. La cámara enfoca una mano que sujeta firmemente una pistola que apunta sobre un grupo de zombis . aunque sigo sin entender por qué unos no se quedan quietos y los otros están tan furiosos contra ellos: zombi que ven. salvo en los breves intervalos entre un homicidio y el siguiente. como en muchos videojuegos. se sugiere además porque los primeros están maquillados de diferente manera. es decir. puesto que caminan– el matador no es tal. Al rato. no son víctimas sino zombis . la furia homicida de los vivos con los zombis despierta en mí una curiosidad incontenible: no puedo quitar mis ojos de la pantalla. Caen como moscas. lo cual me permite observar otros detalles importantes: el contraste entre vivos y medio muertos. ¿Por qué no hay niños o animales entre los walking dead ? El caso es que. La verdad es que daría lo mismo que hablasen. toda salpicada de sangre. Debería ser obvio pero lo que la serie en verdad enseña es otra cosa: que se puede matar seres (medio) humanos sin culpa ni cargo de conciencia. bum. no se mueven con torpeza. no parece que sean capaces de articular palabra. zombi que se cargan. De hecho. en hacer que el espectador se funda con el asesino de zombis . una escena me da la clave para entender la razón de esta película y el interés –del pasajero y mío– por ella. bum. La lógica que sostiene la acción es simple: la cámara mira hacia los zombis que son blanco de los disparos. con sólo verlos como aberraciones de la naturaleza. también los animales y los niños mueren. el policía o cualquiera de los demás vivos les meten un balazo o les sacuden con saña unos golpes salvajes con bates de béisbol o con lo que tengan a mano: cualquier cosa que sirva para reventarles la cabeza y dejar la escena como una carnicería. el killer que entra a un centro comercial armado hasta los dientes y dispara contra todo lo que se mueva debe ver el mundo así y sus víctimas se le representan como zombis medio muertos. . Al cabo de unos minutos de ver atrocidades. Como están muertos –medio muertos. los liquidan sin pensárselo dos veces. La mano dispara con la pistola una y otra vez sobre los zombis y no falla nunca: bum. La toma está hecha desde la perspectiva del tirador.

a la vista de esto. la universalidad de este juicio me resulta absurda y hasta autoindulgente: no puede ser que todos –el director de la serie. el pasajero y yo mismo– seamos psicópatas. pero está visto que entre nosotros hay unos cuantos y no son zombis. Sin embargo.Acabo por pensar. que el atractivo de la serie no está en la infantil truculencia de los zombis ni en el despliegue gore de sangre y casquería sino en su eficacia a la hora de remedar el deseo del psicópata. quizá se trata de una “subcultura” entre tantas otras. Debe de ser otra cosa. que es el mismo que yo inadvertidamente siento mientras miro de prestado por encima del hombro del pasajero en el tren. típicas de las sociedades mediáticas y ávidas de espectáculo. su goce. Quizá no haya nada de malo en esto. mejor dicho. . pero esta conclusión tampoco me deja satisfecho. Debo admitir que esta conclusión me deja un mal sabor de boca puesto que. No señor. puede que no todos seamos psicópatas y homicidas. pues. no tengo más remedio que asumir que todos somos en cierto modo psicópatas.