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La intervención analítica en las psicosis

Por Amelia Haideé Imbriano

Medio siglo de freudismo aplicado a la psicosis deja su problema todavía por pensarse de nuevo”.
En relación con el análisis de psicóticos, Freud insistió en sus reservas y Lacan en su prudencia. Para los neuróticos hay una dirección de la cura y para los psicóticos habría un tratamiento posible. ¿Qué puede hacer un psicoanalista frente a un psicótico?: Indudablemente presta su significante, y también su presencia, o sea, su capacidad de soportar la transferencia delirante. Si el sujeto psicótico está tomado por lo pulsional –sujeto de goce–, atrapado por fenómenos de goce que surgen por fuera del desfiladero de la cadena significante, se tratará de obtener un influjo de lo simbólico sobre lo real. No se tratará de la construcción del fantasma, sino de la construcción de la barrera al goce (Sr/a2). La pregunta por la posición del analista en el tratamiento de la psicosis es hoy más vigente que nunca, es casi una dimensión artesanal la que se pone en juego cada vez en esta experiencia. Es por ello que la posibilidad del analista de ocupar un lugar conveniente en el tratamiento, ha de estar articulada necesariamente a la estructura del saber en juego3. Se trata de un saber conectado al goce, que se expresa bajo la forma del horror que se produce ante la certeza de saber que el Otro goza de él4. La instalación de la función estabilizadora del delirio, cuando puede, no por haber mitigado este horror, conlleva una menor certeza de ese saber. El psicótico tiene un saber constituido, que se pondrá en trabajo, presentando la paradoja de necesitar y hasta de imponer, un testimonio de su certeza. Es en este momento cuando un analista puede ofertarle su presencia. En la clínica de las psicosis es necesario reivindicar el lugar del sujeto, ofertarle una oportunidad justifica la intervención de un analista. La posición del analista vacilará entre el silencio de abstención cada vez que es solicitado como el Otro primordial que tiene todas las respuestas (negativa a predicar su ser), y el de significante que funcionará como elemento simbólico que a falta de ley paterna puede construir una barrera al goce. Se apuntala así la posición del propio sujeto que no tiene más solución que tomar él mismo a su cargo la regulación del goce. En ese sentido, el lazo analítico puede ser estabilizador, si el analista se ofrece como testigo, secretario, destinatario y garante. Es una constatación clínica frecuente que el sujeto psicótico trata de crearse un nuevo ordenamiento del universo. En una investigación5 con pacientes esquizofrénicos durante el primer desencadenamiento hemos observado esta particularidad a través de la función del neologismo. ¿Qué espera un psicótico de un analista?: Es una pregunta que confronta a tener que dar razones de hasta qué punto la experiencia analítica puede o no ofrecer “algo” al psicótico 6. Si nos interesamos por el encuentro con el saber del que da testimonio el psicótico, esto nos permite no considerar a la psicosis en los términos de déficit sino orientarnos en la estructura en la que el sujeto se aloja y toma su lugar. Desde allí, puede un psicoanalista interrogarse sobre cuál es el lugar que puede ocupar. Lacan nos introduce en la concepción de “maniobra de transferencia”7. El analista estará allí para que “maniobre el goce”, posibilitándose el pasaje de “sujeto de goce”8(sujeto subsumido por la pulsión de muerte desenfrenada) a “sujeto acotado por el significante” (en donde el significante opera como freno a la pulsión de muerte). Se trata de la transferencia de valor del goce al significante, de la instalación de una ortopedia a la falla simbólica, de la construcción de una sutura, y quizás del advenimiento de una suplencia. El analista sostiene el trabajo propio de la psicosis. En la psicosis hay un saber constituido por lo cual no hay reclamo a un sujeto supuesto al saber, pero presenta la paradoja de necesitar y hasta de imponer, un testimonio de su certeza. El psicótico no espera al psicoanalista en tanto intérprete de su verdad, puesto que ésta ha venido a revelarse inesperadamente fuera de él, desde el exterior, en los fenómenos que señalan el desencadenamiento. La irrupción del significante en lo real viene a sacudir su mundo amenazando una identidad que a partir de ahí se muestra precaria, en tanto que pierde el apoyo en lo simbólico. Determinadas irrupciones expulsan al sujeto de ese marco simbólico que lo sostenía. Se producen defectos en la significación o significación en suspenso. Es por ello que el psicótico puede quejarse de estar desgajado de la palabra, al punto de sentirse amenazado de mutismo. La función de la palabra se le escapa y lo liga enteramente a un campo de lenguaje sin límite, donde puede perderse. Se comprueba clínicamente que cuando la cadena significante se pierde, los afectos que son correlativos se desvanecen y el goce tiende a penetrar dolorosamente en el cuerpo 9. Se revela la falta de un límite estructural, de manera que el significante se desencadena, lo imaginario se disloca y el goce se deslocaliza.10El lenguaje se desorganiza y tiende a hablar del goce y del sexo (texto habitual de las alucionaciones). La demanda inicial de un psicótico puede ser “no estar separado de la palabra”. En ese sentido, se le supone al analis ta, un saber hacer con la función de la palabra. A partir de ahí es cuando el psicótico va a intentar responder con el trabajo del delirio, cuando puede. El delirio es una tentativa de remediar la ausencia de identidad que se ha revelado brutalmente para el sujeto y de cubrir con significaciones las sin razones de un exceso del que no puede salir. Es en el campo de las psicosis donde el goce revela lo que es una excitación ruinosa para el sujeto que desborda el cuerpo y que desborda el campo del significante. En esa coyuntura donde él está sólo para tener que trabajar, es que puede esperar de un psicoanalista que esté de su lado, es decir, del lado del sujeto, del lado de la tentativa de la palabra, porque es para él una posibilidad de sostener su existencia. La maniobra deberá apuntar a desalojar al psicótico del lugar de ser quien venga a completar al Otro, y poder sostener el trabajo del sujeto en el sentido de correrse de ese lugar en el que está ocupado de tener él que ofrecerse ahí, a veces, al precio real de su vida. El analista apuntala el límite que el psicótico busca a través de su decir, de esa elaboración, de esa existencia de su decir en la enunciación del saber. Se trata del límite que busca para poner un freno a ese goce que lo aniquila como sujeto. El analista deberá saber esperar que pueda advenir una invención que apuntale al psicótico en su existencia de sujeto, una invención que lo “nom bre a”, encontrando un destino, en tanto un destino precisamente es un punto para que la existencia no sea solo un real. _____________ 1. Lacan, Jacques. “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, en Escritos, Siglo XXI, Bs. As., 1 975. 2. Broca, R. y Imbriano, A. “El sujeto psicótico en el discurso analítico”, en El sujeto de la clínica, Leuka, Bs. As., 1987. 3. Broca, R. y Imbriano, A. Op. cit. 4. Imbriano, A. “Psicosis y acto analítico”. en Testimonios de trabajo. Leuka, Bs. As., 1993. 5. Imbriano, A. “La función del neologismo en la esquizofrenia”, CHS Prémontré y Univ. Kennedy. 2001-2002. 6. Imbriano, Amelia. “Ética de la intervención en las psicosis”, en Revista Documenta Laboris 2. Univ. Kennedy. Bs. As., 1999.

que desde una lectura que pone el acento en las estructuras clínicas no es posible? Pensar la clínica es inseparable de nuestra formación. Maleval. Por eso. locuras. Diferentes maneras de nombrar aquello que no podemos situar en las estructuras mencionadas. nos hemos encontrado con la dificultad de ubicarlos en las estructuras conocidas: neurosis. comenzamos a pensar en las estructuras de borde. o ciertas bulimias y anorexias no psicóticas. Son pacientes que aparecen en principio como neuróticos. Esta formación ha puesto el acento.As. Diferentes maneras de nombrar aquello que no podemos situar en las estructuras mencionadas. dada la gravedad de los pacientes que consultan. con las dificultades que eso conlleva. Op. no de manera premeditada. pero que algún avatar de su vida. 10. Manantial. Madrid. Lacan. 9. Ibid. dada la gravedad de los pacientes que consultan. Sin embargo en los últimos años. 1991. generalmente ligado a una situación de pérdida. 8. psicosis o perversión.. etc.Por Claudio Di Pinto - Imprimir Tamaño texto: En los últimos años. 1998. locuras. Ediciones del Serbal. Intervenciones y textos 2. sino también nuestro modo de intervenir en el transcurso de las sesiones.7. Jacques. Lógica del delirio. Lacan. comenzamos a pensar en las estructuras de borde. con las dificultades que eso conlleva. o bien en las neurosis narcisistas. http://www. o bien relatan la aparición repentina de una lesión psicosomática. puede generar una debacle. cit. o de una enfermedad autoinmune.com/articulo. que tiene como pilares fundamentales: la lectura. psicosis o perversión. Jacques. nos hemos encontrado con la dificultad de ubicarlos en las estructuras conocidas: neurosis. que tampoco podemos incluir en la psicosis.imagoagenda. el análisis personal y la supervisión. Jean-Claude. en que nuestra aprehensión de la clínica es a partir de las estructuras clínicas. Es respecto de estas presentaciones clínicas que he comenzado a preguntarme qué puede aportar a nuestra aprehensión de la clínica. o bien en las neurosis narcisistas. Efectos en la clínica 17/12/2012. Diferentes presentaciones clínicas con las que nos encontramos a diario. ¿Permite esta equivalencia dar cuenta de algunos aspectos de la clínica. Por eso. Bs. lo que plantea Lacan en cuanto a la equivalencia de los registros: imaginario.asp?idarticulo=701 Imaginario–Simbólico–Real. simbólico y real. . etc. Esto ha determinado no sólo la lógica que le damos al discurso de los pacientes que consultan.

salvo que se trate de un delirio colectivo. Cuando un sujeto se enfrenta a un real. va a ser esa discordancia entre el ser y el saber y la cuestión pasa a ser como resuelve esa división. o que se dispare una enfermedad autoinmune. los registros pueden tener un anudamiento diferente ya que no siempre ante lo real el sujeto responde de la misma manera. va a producir un saber sobre ese real que implica un anudamiento de esos registros. Por eso planteaba que el sujeto es siempre dividido. etc. una pareja y podrá consultar cuando ese síntoma vacile. Por lo tanto el sujeto va a estar siempre dividido. Un síntoma posibilita hacer lazo.Es respecto de estas presentaciones clínicas que he comenzado a preguntarme qué puede aportar a nuestra aprehensión de la clínica. Es decir que permita anudar el goce. y si entendemos por ello una invasión o intrusión del registro real sobre lo imaginario. ya no refiere a alguna de las tres mencionadas sino que la estructura es definida como ―ese borde de lo real‖. de uno sobre otro. Cada una de estas respuestas conlleva un anudamiento diferente de los registros. ¿Permite esta equivalencia dar cuenta de algunos aspectos de la clínica. permite respecto de ciertas presentaciones clínicas. o al menos a encontrar alguna respuesta en eso que constituye su síntoma. una actividad. que ponga en . Por eso el análisis puede ser pensado como corte y vuelta a anudar. o una crisis de angustia. se trate de una profesión. llamada ataque de pánico. va a ser necesaria una función suplementaria que permita unirlos. que desde una lectura que pone el acento en las estructuras clínicas no es posible? En este contexto. simbólico y real. Esto implica que en diferentes momentos de la vida. sino que pone en juego el saber que se ha producido ante lo real. lo que plantea Lacan en cuanto a la equivalencia de los registros: imaginario. y por lo tanto dar una respuesta a esa división. pero también podrá responder con una lesión psicosomática. Si bien real. y no el Nombre-del-Padre. Que sea necesaria una función suplementaria. Por ejemplo: ante una crisis de angustia. es también lo que puede posibilitarle a un sujeto hacer o no lazo social. la estructura. o una anorexia. pero ambas son respuestas ante la división. modificar en principio la pregunta. sino en qué la ha sostenido o de qué manera se han anudado esos registros. Se pone en juego esa función suplementaria que los anuda. o al menos que ponga el acento en un registro diferente. A su vez. y no me refiero a un reconocerse en términos concientes. un delirio no. o bien una intrusión. El síntoma va a apelar a un Otro. de equivalencia de los registros. lo que sostiene la estructura. También una intervención diferente del analista. un pasaje o el fin de un ciclo vital. y ante diferentes situaciones. simbólico e imaginario son equivalentes. por ejemplo: una pérdida real o imaginaria. No poner el acento en definir la estructura de la que se trata. el cuerpo y la muerte. no prevalece un registro sobre otro.. podremos apelar a partir de las asociaciones del paciente a lograr cierta simbolización. Lo que sostiene la estructura es lo que le posibilita a un sujeto tener un lugar en el mundo donde reconocerse. anudamiento que hace un borde de lo real. como plantea Lacan. Podrá hacerlo con un síntoma. algún nombre del padre.

Ese ―algo‖ que pudieran ceder es lo que funcionaría produciendo un nuevo anudamiento. cuando comenzó a dar clases en un gimnasio. le habían dado un lugar en el mundo. Consultó a partir de cierto estado depresivo y angustioso que comienza cuando observó un leve deterioro de su cuerpo. Los médicos los situaban como propios de la edad. El paciente mencionado. pasando de ―ser‖ un fisicoculturista a ―ser‖ un profesor de un gimnasio. o bien hacer del ser un yo que se intenta sostener a cualquier precio. y cierto alivio en su padecer. Tomando lo desarrollado hasta aquí.juego algo de lo inconsciente. consultó en el hospital un paciente que había sido fisicoculturista. de hecho no trabajaba. se topó con lo real de su ser mortal. nada tenía sentido. ya que hay en ellas este rebajamiento del ser al yo. comenzó cierta descompensación. pero lo hace con un carácter fijo e inamovible. El culto que hacía de su cuerpo era lo que había funcionado como nudo que sostenía la estructura. Recuerdo que. si —como veíamos— la angustia implica una invasión de lo real sobre lo imaginario. pero que tiene por función acotar ese real que acosa al sujeto. me he encontrado preguntándome. el paciente tenía 45 años. un recurso puede ser apelar al sentido que también es imaginario. al momento de la consulta. Puede transformarse también en ser todo para un partenaire. y que tiene un funcionamiento ligado al yo ideal. podemos pensar que lo que sostenía a este sujeto dándole un lugar. no tenía amigos y no sabía qué hacer con su vida. En ese momento. la creencia en lo inconsciente. que puede conducirlos a situaciones de entrega. con las consiguientes melancolizaciones que se producen ante los desengaños amorosos. su novia lo había abandonado. que hacía precisamente un culto de su cuerpo. podemos decir que su cuerpo. En ese caso. Por eso a estas afecciones se las denomina también neurosis narcisistas. que funciona como prótesis que sostiene la estructura. cómo intervenir para generar las condiciones que les posibiliten ceder ―algo‖ y no entregarse masivamente al Otro. como decía Lacan. y había empezado a sentir algunos dolores después del ejercicio físico. También podemos pensarlo como anhelo o pasión de ser. y la actividad que realizaba. Tal vez esto sería pensar el análisis como cortar y volver a anudar. Así como en diferentes momentos de la vida se puede responder de diferentes maneras ante lo real. sin perder de vista los recursos con los que cuenta el sujeto para ello. hace muchos años. ya que se teme su derrumbe. es lo que Lacan denomina ego. Se produjo cierto movimiento. puede dejar de hacerlo. que genera una estabilidad o pseudoestabilidad mientras no entre en cuestión. en el que se acote algo de ese ego. que en el sujeto no estén dadas las condiciones para construir esa creencia. también aquello que sostuvo la estructura y dio un lugar en el mundo. Muchas veces escuchando a este tipo de pacientes. pero a él le resultaba insoportable pensar que el paso del tiempo era la causa de sus dolores. pero cuando se topó con la castración. . Desde la perspectiva que desarrollo en este artículo. Construir. El ego Lacan lo define como la idea de sí mismo que se tiene como cuerpo. decía encontrarse perdido. que podía entregar ―algo‖ de sus conocimiento acerca del cuerpo. Puede darse también.

es lo que el sujeto inventa ante lo imposible. si dicho síntoma posibilita hacer lazo con otros.Claro que esto planteaba otras dificultades. o suponer que la medida de la normalidad es la estructura neurótica. También plantea algunos interrogantes. en la medida en que pueda aliviar el sufrimiento y el padecimiento de aquellos que nos consultan. con una lesión psicosomática. Cuando era ―El profesor‖ podía sentirse más a gusto. pasando de ―de qué estructura se trata‖ a ―qué sostiene. o qué ha anudado dicha estructura‖. siendo esto considerado como algo menor o a evitar. se preguntaba por qué era visto solo de esa manera. en el que si bien padecía menos —lo cual es inseparable de ceder algo— no dejaba de manejarse en el terreno del ser. para situar el alcance de estos recursos. el análisis solo le posibilitó en parte sostenerse en otro ser. Retomando lo planteado al comienzo. Integra el Centro de Salud Mental N° 3. de poner a prueba dichas nociones en el trabajo clínico cotidiano. El acento recae en si lo que anuda tiene o no el carácter de un síntoma. Se trata. permite entender que en diferentes momentos. con los límites que eso implica. si este lazo es ubicable en algún discurso o no y. o que solo podemos trabajar analíticamente con pacientes neuróticos. Correr la pregunta. si lo que anuda no genera lazo social. en definitiva. y con qué recursos contamos para ello. con un delirio. cómo era visto. pensar la clínica desde esta perspectiva. que desde una visión estructuralista quedan reducidas a lo imaginario. podría señalar como primera conclusión que no se trata de oponer una lectura de la clínica estructuralista a una lectura borromea o ligada a la equivalencia de los registros. Esta otra lectura permite darle lógica a algunas de nuestras intervenciones. y acá habría que definir con más precisión que entender por síntoma. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Como vemos. como sucede en muchas ocasiones. si este anudamiento sigue siempre cierta modalidad constitutiva o es posible modificar eso. Correspondencia a:claudiodipinto@fibertel. lleva a no intentar neurotizar a los pacientes.com. si bien no a salvo del acoso superyoico de responder a esa imagen. con el ego. Cuando era visto como alguien más que daba clases.ar . acerca de si esta equivalencia de los registros nos permiten complejizar la clínica y las consecuencias que esto puede tener en nuestra lectura e intervenciones en la misma. por ejemplo: si el anudamiento es cada vez que se produce un encuentro con lo imposible. sino que diferentes presentaciones clínicas requieren diferentes recursos y aproximaciones. Arturo Ameghino». Si la estructura es ―ese borde de lo real‖. por ejemplo: los avatares de los vínculos con otros. «Dr. se sostiene y se sostendrá. qué consecuencias tiene esto. Claudio Di Pinto es psicoanalista. un sujeto pueda responder de diferentes maneras: con un síntoma. teniendo presente que el psicoanálisis surge.

La invención se diferencia de la creación en tanto la primera se refiere a las distintas combinaciones de elementos ya existentes. Mria del Carmen Perez Cabalar. En el primer significante alude al hacer algo desde la nada -en lo teológico se comprende bien esta diferencia. de pacientes psicóticos crónicos? Jacques Alain Miller. T Borda. Vasa Duca. y otros. Nuestros talleres. ya creados.elsigma. hace una diferencia entre creación e invención. no funcionaba ningún taller. La invención se diferencia de la creación en tanto la primera se refiere a las distintas combinaciones de elementos ya existentes. En el servicio donde se desarrolla nuestra tarea actual. llevados a cabo desde el .ya se conocen. de teatro. 06/04/2010. En este caso.com/hospitales/imaginario-simbolico-real-efectos-en-la-clinica/12502 Recursos creativos en la psicosis. desde una escucha diferente. Alejandro Salles. de pacientes psicóticos crónicos? Jacques Alain Miller.http://www. se caracterizan por ser un espacio de encuentro con los pacientes. Autores: Natalia Loprete. ya creados. incluso en el ámbito del hospital al cual nos referimos -Hospital Neuropsiquiátrico José. Andrea Gabriela D'Elía. y es esto lo que motiva nuestra presencia dentro del eje temático del psicoanálisis. Juliana Fernandez Tayeldin.Por Edit Tendlarz y otros - Imprimir Tamaño texto: ¿Por qué nos parece oportuno hablar de “invención” para referirnos a la implementación de talleres con orientación psicoanalítica en un servicio hospitalario. hace una diferencia entre creación e invención. los talleres -como método de trabajo en la disciplina psicológica. En el primer significante alude al hacer algo desde la nada -en lo teológico se comprende bien esta diferencia. de pintura. es que nuestros talleres están orientados. de pacientes crónicos. dentro de ámbito hospitalario. en su texto “La invención Psicótica”. en su texto ―La invención Psicótica‖.donde funcionan talleres de música. ¿En que se diferencian de las otras formas de taller? La diferencia. ¿Por qué nos parece oportuno hablar de ―invención‖ para referirnos a la implementación de talleres con orientación psicoanalítica en un servicio hospitalario.

con o sin ayuda del terapeuta y en ocasiones muy excepcionales –lo cual no lo hace menos convocante para nosotros. Creemos entonces que una invención nuestra. El primer principio de esta cura (…) es que no debe dirigir al paciente‖. Lacan nos enseña a ―no retroceder en la psicosis‖. sino el paciente. cabe destacar que la enseñanza de Lacan produjo cambios en las prácticas de analistas y psiquiatras en lo concerniente al campo de la psicosis. en su particularidad. Nuestros talleres tienen sin duda efectos terapéuticos que no desestimamos. La clínica psiquiátrica clásica utilizaba un dispositivo en el cual enseñar la teoría era literalmente enseñar al paciente. es sin duda facilitadora para que cada paciente pueda hacer algo desde lo subjetivo.como a la suplencia de este significante y con ello a una estabilización. Lo que reviste importancia para quienes trabajamos allí no es que el paciente aprenda a mover el cuerpo. podemos contribuir tanto al alivio del goce sin la regulación del nombre del padre -goce descontrolado. La semana comienza con el taller de juegos.1 Cada taller. en él se realizan muchas y diferentes actividades. más allá de las diferencias entre ambas prácticas y los discursos de los que cada una se soporta y se hace agente. la terapéutica y el psicoanálisis. desde el ping-pong hasta juegos de mesa con diferentes complejidades en cuanto a reglas y normas. entonces.. a lo que Miller llama ―invención en la psicosis‖. poniendo en relación elementos ya conocidos -los talleres. ilimitado. ya que adherimos a la idea de que el poder de ―la cura‖ estaría en todo caso en el sujeto mismo: ―El psicoanálisis sin duda dirige la cura. En los talleres que llevamos a cabo en el Servicio 26. teniendo como efecto un alivio del goce. y es justamente en ese límite de la psiquiatría donde nosotros recuperamos en el paciente la categoría de sujeto y apostamos a él. en lo que al inconsciente se refiere. o a pintar. La invención en la psicosis es el trabajo realizado por el paciente con aquellos elementos con lo que cuenta en su estructura.y haciendo de ellos una nueva forma de encuentro con pacientes psicóticos crónicos en este lugar. Para eso no harían falta psicoanalistas. ¿Enseñamos algo en nuestros talleres? La idea de un taller supone que alguien enseña algo a otro de manera no académica. ofrece un espacio para que el sujeto despliegue un decir que sea alojado. Este es un trabajo que el paciente realiza por sí mismo. En este sentido. pero la misma subvierte el orden sobre quién y qué se enseña. de allí que se la haya llamado con justa causa ―clínica de la mirada‖. con esos caminos secundarios sin carretera principal. en un contexto diferente. sin por esto dejar de lado esa dimensión tan importante para el alivio del paciente. trabajamos en ello. El psicoanálisis introduce una forma novedosa al postular que. Hablar de ―psicoanálisis‖ nos diferencia de lo meramente terapéutico. que es una invención que posibilita otra invención. Decimos. pero con otro horizonte. con nuestra presencia. o a jugar al ping pong. no a la tarea a desarrollar. quien puede enseñar no es el médico. Se trata de una forma de psicoanálisis aplicado. Sabemos de la importancia de acercarles así algo del . Entonces ¿qué es lo que nuestra presencia intenta producir? ¿Con qué elementos? En los talleres que ofertamos la apuesta es al sujeto. y fundamenta que allí.dispositivo psicoanalítico. establecer un nuevo orden y encontrar así una suplencia de la metáfora paterna. con sujetos cuyas patologías crónicas no ofrecen incentivo para la mirada psiquiátrica. hay una enseñanza en juego. un saber que sea escuchado como tal.

límite no presente en su estructura subjetiva. y también la cantidad de veces que esto sucede debe tenerse en cuenta con cada uno en forma individual. y podría pensarse allí la importancia de ese reconocimiento corporal que los pacientes realizan con las coordinadoras . El taller de arte. Se produce entonces un ir y venir de adivinanzas. una imagen con la que ellos van recorriendo parte por parte. pero siempre somos nosotros los que aprendemos. cinco líneas donde en forma acertada el paciente identifica un barco. analista y paciente. en los cuales V dirige entonces su mirada a los otros. y con respecto al psicoanálisis tener claro de qué cuerpo nos ocupamos y qué es lo que éste nos enseña en la psicosis sobre el significante y su marca sobre el cuerpo. Si lo explicásemos desde el estadio del espejo. el colaborador entonces toma una hoja y dibuja trazos sobrios. a establecer marcas que pueden determinar los lugares de cada uno. al grupo. pero más bien fragmentado” 2. y posibilita también realizar algunas maniobras transferenciales que deberemos leer luego y evaluar. ofrece la posibilidad de acotar el goce a partir de la producción de un objeto. luego de varios intentos acuerdan que es una jirafa. parece que el brazo que está recorriendo al otro brazo no fuera del mismo cuerpo. Podríamos pensar la intervención como un intento de establecer un punto de referencia simbólica. Podemos remitirnos entonces a los dos efectos del lenguaje y ver allí la falta del segundo: es un cuerpo fragmentado por la entrada de la palabra pero sin que opere sobre él un efecto unificador. Hay que ver con qué dificultad algunos llegan del hombro al codo. por ejemplo. Pero además. allí donde no operó la metáfora paterna. sin la presencia del paciente. Es una tarea muy común es este taller la realización de dibujos por parte de los pacientes. el lugar del competidor solamente puede ser encarnado por nosotros. fragmentado o no. Es importante hacerse algunas preguntas con respecto al lugar del cuerpo para estos pacientes. donde no contamos con la regulación fálica del goce. “A nivel del sujeto hay algo que es de la dimensión de lo imaginario. Luego. El cuerpo en la psicosis permanece fragmentado. El juego continúa por unos minutos. no se produce allí la visión de un yo completo a pesar de su prematuración. este taller es sin duda merecedor de varios trabajos donde poder exponer un cuantioso material. sabiendo por nuestra condición de analistas que no podemos encarnar el lugar del saber. El saber siempre permanece del lado de los pacientes. Y en este sentido. lugar del cual nos corremos con prudencia. En sus singularidades cada uno puede tolerar de diferente manera el ser derrotado. un sujeto en donde el Otro en tanto lugar simbólico no ha emergido. por su parte. donde la imagen de los otros actúa como un espejo. Por las relaciones que pueden establecerse entre la psicosis y el arte. Muestra entonces un dibujo de la figura humana distorsionada como es propio de la esquizofrenia. los que eventualmente ganamos. siguiendo las indicaciones de la coordinadora que pone su propio cuerpo como modelo. tratar de responder tantas preguntas. En esta ocasión dejaremos de lado sus particularidades y daremos un ejemplo relacionado con el manejo de la transferencia. y abrir así tantas otras inquietudes. como buscando allí un reconocimiento. Es . cuando hacemos clínica. se trata de actividades que implican en ellas la competencia. realizamos diferentes actividades destinadas a poner a trabajar allí un cuerpo no mediatizado por el significante como ocurre en la neurosis. Realizando esta tarea. V dice al coordinador ―Te dibujo a vos‖. presenta otro dibujo de similares características pero busca que el coordinador adivine de qué se trata. En el taller de expresión corporal. el yo y el cuerpo.

pero él la quería. por fuera de toda ley.. afirma: “No. eso no es malo. dado que en lo que respecta al saber: ―‗Yo no lo sé y es por lo que es preciso que tú hables‘ .‖ Un analista. abusaba sexualmente de ella y tenia varios hijos. autor predilecto de nuestro por entonces único asistente a esta actividad. El taller de literatura.causar ese decir. pero no por eso menos interesante. Es preciso que en el analista se halle un deseo más fuerte que el de ser amo‖ 4. mostrándose aliviado de armar entonces allí una respuesta posible ¿No es acaso su discurso el inconsciente neurótico en busca de un sentido. La lectura abre la posibilidad de comentar y preguntar cautelosamente. . dado que es tal vez el que exige mayor cantidad de funciones cerebrales conservadas -y nuestros pacientes en su gran mayoría presentan un deterioro importante en su condición de cronicidad. ¿Y ustedes qué piensan?‖ J. nuestro paciente nos pregunta: ―¿Pero ella se encuentra con la muerte o con el amor?‖ Ante la falta de respuesta. además esta encerrada.‖ Podemos escuchar aquí un discurso totalmente por fuera del Edipo. Y aquí surge la relación de la escucha con el deseo del analista. está con otros elementos que estorban mucho más‖3 Es esta entonces una maniobra que trata de correr esos seres imaginarios para situarlo con seres reales y establecer con ellos un lazo mucho más tranquilizador. a poner de manifiesto algo de ese saber del sujeto psicótico. comienza entonces a armar una historia donde va enlazando partes del cuento con cuestiones relativas a su propio delirio. quien en su función de analista (a pesar de que no se trate de un psicoanálisis clásico) al sostener una escucha vacía de sentido..un movimiento interesante. ante la lectura de una noticia que hablaba de un padre que manteniendo oculta en un sótano a su hija. Era un exceso de amor. de modo de regular en ese discurso que posibilitamos algo del goce que el neurótico regula mediante el trabajo de su inconsciente en su búsqueda incesante de sentido. El taller de lectura de diarios es un espacio ideal para buscar el despliegue del inconsciente a cielo abierto del que nos habla Colette Soler. si tenemos en cuenta que se trata de un sujeto que alucina permanentemente. sin límite. no está bien. con una sonrisa irónica.. de una explicación a eso que no puede ser simbolizado? ¿Qué es el delirio. Finalizando la lectura de un cuento de Gabriel García Márquez. Cierta mañana. ante un final abierto. alojando sus dichos y tratando de abrir una posibilidad de opinión por parte de otros pacientes comenta: ―V dice que no era malo lo que el padre hacía. testimonio del inconsciente sin velo alguno que se despliega tomando forma de discurso? Nuestra función será la de alojar ese saber que el sujeto tiene y que en tanto certeza no admite posibilidad alguna de evocar una falta.. Y es en lo que el deseo del analista no es sino la otra cara de la pasión de la ignorancia. sin prohibición... se presta en tanto objeto para sostener y -por qué no. La falta queda entonces del lado del oyente. invitando a participar. un paciente comentó: ―Bueno. de una manera que siguiendo a Lacan en un comentario suyo sobre Schereber podríamos decir que ―ya no está con seres reales.el menos concurrido. sino un testimonio del sujeto. a mí me parece que no está bien!‖C responde: ―Y sí. solamente le hacía el amor.

¿Buscaba allí un semejante dispuesto a alojar su testimonio? El lugar que el analista ocupa. donde el afuera y el adentro no están diferenciados. y donde albergando su testimonio estaría posibilitando un modo de acotamiento del goce que habita al sujeto psicótico. a saber: brindarle al paciente a través del arte. el analista será quien acompañe. en este intercambio con el otro una descarga libidinal en ese lazo con el colaborador que seguiremos trabajando y leyendo a lo largo del tiempo en la diacronía del paciente. de secretario del alienado[6]. permitiendo de ese modo que el sujeto pueda alojar su testimonio. de la lectura. En tanto que secretario. al igual que tantos otros. Atentos a encontrar pequeñas invenciones que posibiliten un lazo con el otro. lugar donde entran rápidamente algunos otros colaboradores intervienen en el juego. que dibujen un borde por efímero que sea en un cuerpo fragmentado. escuche. El psicótico nos viene a dar su testimonio. temporario pero no por eso menos importante. lleve la agenda del sujeto y sobre todo. Es decir: es el analista en la posición de secretario del alienado. el analista se encontraría operando no como el Otro del goce. tiene que ver con la función de testigo. una posibilidad de inscribir su nombre como propio y a partir de ello lograr un reconocimiento por ese Otro social que podrá suponer un sujeto en esa producción–creación. entonces. En este espacio de escucha que el taller brinda.A partir de poner en juego el deseo del analista será que surja la posibilidad de que el sujeto encuentre en los talleres un espacio que le permita un alivio del goce. Para concluir. dijo alguna vez un paciente. o mediante cualquier ocupación que lo represente. aquellos caminitos secundarios de los que nos habla Lacan. Estando advertidos de estas cuestiones se produce así en lo sincrónico. Esto último nos permite pensar en la posibilidad de introducir una función de límite que vaya en el sentido de la significación fálica. y en este sentido no cabe lugar para la interpretación. al ofertar estos espacios – tiempo que se denominan ―talleres‖. . como mencionamos anteriormente: ―No solo nos haremos sus secretarios. reconstruyendo quizás algo del lazo perdido. evitando entonces el peligro de estar operando en el eje imaginario donde el paciente puede sentirse tomado aplastado por ese otro. en una maniobra que abre a una transferencia múltiple. De esta manera. despliega en el taller de lectura. Hemos realizado desde nuestra mirada un paseo por los diferentes espacios que comenzamos definiendo como espacios posibilitadores para que el sujeto ponga en marcha sus recursos. puede observarse cómo los pacientes hacen del analista un testigo[5] en el despliegue de su saber: ―Tengo mucho que contar‖. el sujeto quedaría excluido de su posibilidad de brindar dicho testimonio. siguiendo tal vez pequeños carteles que tratamos de iluminar para que cada cual con lo que cuenta pueda tal vez comenzar algún trabajo que lo lleve a poder aliviar lo insoportable del goce sin regulación fálica. quien acoge y acusa recepción del testimonio que el paciente. sino que tomaremos su relato al pie de la letra[7]‖. consiste en buscar algo más. por el contrario. de aquel que recibe ese testimonio. sino desde una posición en donde la interpretación de sus dichos no tiene lugar. pues desde el lugar del Otro que lo goza. la organice. ya que el testigo es alguien que por definición se caracteriza por no saber y no gozar. queremos señalar que nuestro objetivo. aparece y se muestra vacío.

Seminario 3. Libro 3: “Las psicosis”. Lacan: El Seminario. Paidós. 295 http://www.elsigma. Buenos Aires. Miller. 1984. XVI: “Secretarios del alienado”. Buenos Aires. XVI: “Secretarios del alienado”.1 Lacan. Colette 1991) [6] J. Cap. 157 4 J. Cap. 295 [7] J. Pág. Pág.com/introduccion-al-psicoanalisis/recursos-creativos-en-la-psicosis/12074 http://www. Apartado 1. Libro 3: “Las psicosis”. 1984.elsigma. A. Paidós. [5] (Soler. Seminario 3 Pag. La dirección de la cura y los principios de su poder. 86 3 Lacan. 2 Lacan. Lacan: El Seminario. Escritos 1. Pag. Apartado 1.com/buscar/psicosis .