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1- Desde “nuestra actitud ante el pasado” determine el enfoque acerca de la vida e historia del hombre característico del siglo

XIX, y el enfoque propuesto por Zubiri. La concepción de vida e historia del siglo XIX arranca de una categoría con la que el hombre se la ha tenido que ver ya desde los inicios de la filosofía, me refiero a la categoría de movimiento. En términos generales, el siglo XIX la ha interpretado, en relación a la historia, a la manera clásica Aristotélica como: “el ejercicio y actualización de la potencia”; definiendo el curso histórico como un “movimiento” de esa realidad llamada “espíritu humano”. Es cierto que ésta interpretación arranca desde el movimiento histórico como actualización pero también es cierto que junto a esta interpretación han existido otras que han construido al hecho de que dentro del curso del devenir se haya podido interpretar la historia como movimiento de actualización. De este modo, el punto de partida de esta concepción tiene su origen en una primera consideración natural en donde se comprende al pasado como aquello que no tiene realidad. Convengamos ante todo que el concepto de pasado sólo puede ser entendido desde el presente; según sea cómo actúe éste en el presente, será la manera cómo el hombre se ocupe del pasado. Es decir, el pasado no tiene más realidad que la de su actuación sobre el presente, y para esta primera consideración natural simplemente el pasado no tiene realidad, como ya pasó, no es. La realidad es así su propio presente, entendiéndose la historia como una sucesión de realidades presentes, en donde nuestro trato con el pasado, debido a que éste se pierde, sólo se basa en el fragmentario recuerdo que poseemos de él. Esta primera consideración naturalista corresponde a la concepción que el siglo XVIII tenía sobre el pasado; si el pasado se pierde, entonces se comprende éste como “materia”. En efecto, es muy diversa la manera como el tiempo perdura en las cosas, y una manera de comprender esta problemática es viendo al tiempo según se trate como materia o como espíritu. Si se comprende como materia, entonces entendemos al tiempo como sucesión, en donde la realidad se reduce a su presente. En cambio, si entendemos que perdura como espíritu entonces el tiempo ya no es pura sucesión, sino un ingrediente de la constitución misma del espíritu, comprendiendo que en su presente está incluido actualmente lo que fue su pasado. Así vista, la historia no es sólo una sucesión de estados reales, sino más bien una parte formal de la realidad actual misma. Y el hombre es en este

ve la historia como una actualización progresiva de lo que virtualmente el espíritu era ya desde sus comienzos. el pasado pervive en el presente actuando bajo una forma de inestabilidad racional. Comprenderemos mejor dicha problemática en el momento en que se introduzca la concepción de historia que Zubiri nos quiere presentar. es decir. la idea de actualización tendría como resultado en la historia una estratificación orgánica de las diversas capas que en su curso se producen. es decir. a saber.sentido su propia historia. En ambos casos. en donde se presenta al espíritu como un ser vivo que va creciendo en el curso del tiempo. como evolución biológica. pero no como algo que afecte su ser. el ser del hombre queda intrínsecamente afectado por la historia. por bajo lo que somos hoy estaría sosteniéndonos lo que fuimos ayer. y la historia funciona en este caso tan sólo como revelador de lo que fue. En efecto. el “es” del hombre no queda afectado por la historia más que extrínsecamente. a grandes rasgos. dos son las ideas básicas del siglo XIX en torno a la forma de pervivencia del pasado en el presente. El siglo XIX. Lo que ocurre en ambas interpretaciones es que. Veamos esto: el siglo XVIII veía la historia como simple sucesión de realidades presentes. sino más bien bajo la forma de realidad. Según esto el pasado no sobrevive en el presente bajo la forma de recuerdo. En ella se encontrarán los fundamentos a la comprensión de la historia como una articulación y producción de realidades. es decir. Ahora bien. en tanto que reveladora. si se quiere. y los fundamentos por los cuales . por consiguiente. dice Zubiri. en donde el espíritu va entrando en sí mismo por tanteos racionales. Hasta este punto la problemática radica en el hecho de que en ambas concepciones se evita lo más radicalmente histórico de la historia. es el hombre presente. de ahí el hecho de que el hombre se ocupe de su pasado. por tanto. la historia afecta el ser del hombre o. Pero esta manera peculiar del pasado en el presente se ve más claramente si se entiende. lo propiamente radical consiste en que la historia afecta al hombre intrínsecamente. quien efectivamente es. el pasado se anula en el presente bajo la forma de edad. pues ocuparse del pasado es ocuparse del presente. así. por su parte. debido a que como la historia no es efectivamente su realidad. Y. la preexistencia del presente en el pasado. la historia se construye como algo que le pasa al hombre. como desarrollo dialéctico. por consiguiente la historia es la encargada de revelar aquello que el hombre es ya desde siempre.

Si miramos este punto desde otro lado vemos que. ni menos el hombre. Básicamente este es el lugar de donde arranca toda la concepción histórica del siglo XIX. La diferencia con esta interpretación se sostiene en que nada. Ahora bien. Cada uno de los puntos del tiempo recoge los efectos del punto anterior y se constituye una realidad cualitativamente distinta a la anterior. en el primer sentido. como bien hemos visto. porque la realidad es siempre emergente. dejando de lado el ser del hombre y teniendo en cuenta sólo el ámbito de la historia. nos damos cuenta que ésta se halla tejida por las cosas y actos que el hombre hace o no hace. Ahora bien. la historia es así una progresiva sustitución de los haceres humanos. nos lleva siempre. o el futuro aún no es. si a la realidad. entonces todo se conserva. Y en este caso la realidad no será un conjunto de actos o actualidades. Zubiri define la estructura del . Poder algo es tener la facultad para realizarlo. éste es el gran mérito que ha tenido el siglo XIX. y entonces no es real. desde la realidad de los actos humanos. de ellos. sino el poder con que se hace. es menester ver en la fuerza. sino de acciones o actualizaciones de la potencia de donde emerge. más que una realidad propia. Mientras tanto. sino que es menester entenderlo también desde lo que no es. entonces todo se pierde. caben dos posibilidades: o la realidad pasó y ya no es real. son distintos sistemas de haceres. La categoría fundamental que domina esta concepción de la historia es la de “movimiento” como actualización progresiva de las potencias del hombre. o bien el futuro es real y entonces está ya virtualmente contenido en el presente. el poder o facultad para realizarlo será potencia. En el hacer histórico no hay simplemente el acto en que se hace. El problema de la historia. la otra realidad a cuya producción va destinada. sólo el presente tiene realidad. toda facultad es para algo. Desde el punto de vista de la historia como sucesión.interpreta al hombre y la historia no ya no como un movimiento de actualización sino más bien como acontecimiento. La historia no se limita a sustituir una realidad por otra. en el supuesto de que la historia sea una articulación y producción de realidades. de este modo. a su interna posibilidad. o bien la realidad es real y no pasó. continua Zubiri. El presente no es tan sólo lo que el hombre hace sino lo que puede hacer. la llamamos acto. la historia emerge de un previo poder. puede entenderse solamente desde lo que es. Para que algo sea facultad.

en el primero de los hombres. se tornan capacitadas. todas se hallan “implicadas” en el pasado. Si dicha interpretación fuese cierta. se trata más bien de la destinación a un plan de conjunto. sino porque esta potencia tiene hoy una aptitud o disposición que ayer no poseía. No obstante esta interpretación de la historia y la realidad como actuación o actualización es más completa que la propuesta en el siglo XVIII. Es decir. dispuestas para la acción. El hombre es el único ser en la tierra que debe dar razón del uso de su ser y una razón de acontecer. implicación y explicación: cada una de las múltiples facetas del presente se halla “complicada” con las demás. estaría ya virtualmente dada toda la realidad de la historia futura. en todo hombre. El término uso aquí no se identifica simplemente con el manejo que hacemos de las cosas y actos. es lo que cambia el mero “hecho” en “suceso” o “acontecimiento”. Pero la vida que con ellas se construyen. para la interpretación de la historia propuesta por Zubiri.acontecer histórico del siglo XIX como complicación. Por tanto. las potencias se ejercitan en todas las épocas de la historia de manera sensiblemente idéntica. como veremos. En efecto. el uso no puede ser irreductible a su simple ejercicio. y el curso histórico es tan sólo su “explicación” temporal. Por tanto. El hecho de que hoy el hombre pueda volar no se debe a que hoy tengamos un potencial que ayer carecíamos. Para ejecutar sus actos. es decir. el uso que de ellas hacemos. la historia sería un simple revelador de la naturaleza humana. mediante su perfeccionamiento y preparación. las facultades. para entrar en ejercicio. para Zubiri es insuficiente aplicada a la historia humana. Dicho de otro modo. pues el uso que hacemos de las potencias es la historia. y en tal caso. son susceptibles de perfeccionamiento y preparación. Pero esto aún no es suficiente para Zubiri. sino un uso de sus potencias. estos conceptos son imprescindibles pero insuficientes en sus efectos. toda potencia necesita de condiciones circunstanciales cuya complejidad puede variar. pues esta interpretación muestra a la historia sólo como el ejercicio de las potencias de que nos ha dotado la naturaleza. Y en esto radica la cuestión central: no es suficiente la idea de . la historia natural no se identifica con la historia humana. Todas las condiciones circunstanciales afectan a la manera cómo actúa sobre la facultad su objeto propio y adecuado. La vida del hombre no es un simple ejercicio o ejecución de sus actos. Pero el problema es que las facultades no están siempre inmediatamente capacitadas para sus actos. es variable.

sus potencias están inmediata y efectivamente preparadas para sentirlos. toda potencia. rebota sobre ellas. y en la índole del ejercicio de sus actos. el hombre. desde este punto de vista. sino de sucesos y sucesiones. algo que el hombre arroja sobre las cosas. en la distancia. referido a la cosa. la situación del hombre es estar a distancia de las cosas. En cambio. pero entre ellas. algo que no se identifica con la realidad física de la cosa. llevándose consigo. por un lado. Y esta condición ontológica de su ser es lo que Zubiri llama “libertad”: situación ontológica de quien existe desde el ser. Refiere a la cosa. El hombre posee. Por consiguiente.movimiento. entre las cosas y nuestras acciones. sino “proyectos”. sino que está a distancia de ella. no sin ellas. a la vez. Esto hace la radical diferencia con las potencias puramente animales. pero. va previamente implicada la peculiar manera de estar situada frente a su propio objeto. nos dice de ellas lo que son. en el movimiento de rebote. éste no responde directamente a la cosa sino salvaguardando la . en el pensar se constituye esa situación de distancia y contacto con la cosa. tanto de la naturaleza física como de su propia naturaleza psicológica. Por consiguiente. las cosas son para el animal estimulo y. y dada la singular condición del hombre. no se trata tan sólo de hechos y de movimientos. no forma parte de la naturaleza. por otro. en cambio. De modo que la situación primaria del hombre respecto de las cosas es estar frente a ellas. un proyecto. Este desdoblamiento del pensar en contacto y distancia constituye una irreductible condición ontológica del ser humano. el pensar. antes que actos y potencias. Esto quiere decir. para Zubiri. El hombre posee una función gracias a la cual queda. Entendamos esta cuestión a partir de la idea de potencia y ejercicio en el animal: toda la vida del animal depende de la articulación entre sus impulsos y sus impresiones. de acontecimientos y aconteceres. En el contacto el pensar nos muestra lo que en ellas hay. en la situación humana. sino que el hombre es libre. vuelve sobre sí y luego sale a la cosa. por eso sus actos no son reacciones. Es decir. Esto no quiere decir que todos los actos del hombre sean libres. si la situación del animal es una inmersión en las cosas. Las potencias y actos del hombre tienen una estructura más compleja que la que deriva de la simple consideración del ejercicio. que en el más elemental de los actos específicamente humanos se interpone. algo que es anterior a las potencias y los actos. En efecto.

sino posibilidades que permiten obrar. permitiendo que el pensar origine aquello que no se identifica con la realidad física de la cosa pero que no funciona si no es . De este modo. Decíamos un poco más arriba que el mérito del siglo XIX estribaba en entender a la realidad como emergente de un previo poder. la potencia. Sin embargo. estas potencias no pueden constituirse en un puro acto de pensamiento. Las potencias producen sus actos siempre de la misma manera. dice Zubiri. que media entre el hombre y lo que lo rodea. En él decide el hombre qué hay que hacer y cómo hay que hacerlo. ante todo. Por eso los actos humanos. en este sentido. Entonces esta respuesta ya no es una “reacción” puramente animal. se puede observar la historia tanto del lado del espíritu como de la cosa. la misma realidad. no son meros “movimientos”. a “instancias” que plantean problemas (el problema de la vida de cada instante). que es naturaleza. Las potencias humanas tienen. Se nos ofrecen las cosas. yendo del “ser” a las “cosas que son”. una estructura tal. a los “recursos” para resolver esas instancias.distancia que le separa de ellas. en su propia naturaleza. de la urdimbre entre “recurso” e “instancia” surge lo que propiamente se llama “cosa”. se llama cosa. la articulación entre las cosas y potencias ya no es la de estímulo y reacción. recurso. Potencia y posibilidad son dos dimensiones de una misma realidad y no dos realidades distintas. las cosas y las potencias no están “dadas” ni “puestas” para el hombre. Pero gracias a que toma distancia. también. sino “sucesos”: realización o malogro de proyectos. sino que ellas están “ofrecidas” para existir. El hombre concibe sus proyectos sobre las cosas y sobre la capacidad de sus propias potencias. Y. es decir. cosa y potencia son medios de que el hombre dispone. “lo que hay”. Y decimos en este sentido (como recurso) que las cosas no son simples potencias que capacitan. pero ahora con Zubiri decimos que de donde efectivamente emerge la realidad de los actos humanos no son solamente las potencias de la naturaleza. La manera primaria como se nos están ofrecidas no es la patencia de su entidad física. Se llama cosa. sino las posibilidades de las que se dispone para efectivizar esa potencia. instancia. como lo que permite actuar. pero entre las potencias y los actos media “lo que se quiere hacer”. sino la realización de un proyecto. que su actuación exige e implica el recurso a posibilidades. debido a que esta condición ontológica del hombre nos pone ante la situación de contacto y distanciamiento de la cosa. Por consiguiente. es también histórica. como veíamos. Aquí. las cosas ofrecen de ellas tanto la forzocidad de actuar.

como vemos. el pasado no pervive bajo la forma de realidad subyacente. de modo tal que el trato con las cosas viene a ser el contenido objetivo de lo que llamamos “situación”. el pasado se pierde inexorablemente. Lo que somos en nuestro presente es el conjunto de las posibilidades que poseemos por el hecho de lo que fuimos ayer. es decir. no es la . y para que ellas hagan descubrir sus potencias y ofrezcan sus posibilidades. sino dejar de ser realidad. En efecto. Entonces. la cual establece esa situación de disponible que las cosas ofrecen. la situación no es algo añadido al hombre y a las cosas. Desaparece la realidad del acto. pero no lo estaban todas las posibilidades de la historia de la humanidad. Por consiguiente. pero no se reduce a la nada. es justamente sostener que en la historia no tan sólo se producen actos. El pasado sobrevive bajo la forma de estar posibilitando el presente. Así. lo que el hombre realiza en una situación es el ejercicio y la actualización de la potencia. Entonces. el pasado se pierde como realidad pero se conserva como posibilidad. para dejar sobrevivir las posibilidades cuyo conjunto define la nueva situación real. En cuanto realidad. también hace el uso y la realización de unas posibilidades. sino que se producen. De este modo.en el trato efectivo con ella misma. el pasado se desrealiza. pero queda la situación en que nos ha dejado y la posibilidad que nos ha legado. en tanto tienen el carácter de ofrecerse para el hombre. Pasar no significa aquí dejar de ser. movimiento. estuvo en suponer que el acontecimiento es producción o destrucción de realidades. podemos resumir que el fallo de la filosofía de la historia del siglo XIX. bajo forma de posibilidad. El hombre no podría tropezar siquiera con las cosas y sus potencias sino en una situación concreta. sí. acontecimiento. las propias posibilidades que condicionan su realidad. Las cosas. todo acto realizado perfecciona la potencia y modifica su cuadro de posibilidades. La novedad ontológica que trae consigo el pensamiento de Zubiri. es decir. sino la radical condición para que pueda haber cosas. en el primer hombre ya estaban dadas todas las potencias humanas. la historia es lo más opuesto al mero desarrollo. Por eso la estructura del espíritu como productor de historia. el trato con la cosa circunscribe y modifica el área de posibilidades que el hombre descubre en ellas. se constituyen en una nueva formalidad que rigurosamente puede llamarse “posibilidad”. y el precipitado que éste nos otorga es la posibilidad del fenómeno. De esta manera. además y anteriormente.

el acontecer histórico tiene una enorme proximidad con el acto creador. en la medida en que da 1 X. Hombre y Dios. . la creación está conformada tanto por aquello que recibe. la creación humana es genialidad pero no entendida como genuinamente ex nihilo. En conclusión. En el primer hombre ya estaban todas las potencias humanas. Zubiri. pero no estaban todas las posibilidades de la historia de la humanidad. a saber. sino que lo propiamente histórico es en rigor “hacer un poder”. sino como “cuasi-creación”. “Acerca del hombre como ser creador”. ¿es justa esta vinculación o podría darse un concepto de creatividad distinto del sugerido por los textos? Y si esto fuese así. Ante todo. es “cuasi-creación”. La historia es lo más opuesto al mero desarrollo biológico. pero nada más que “cuasi-creación” porque naturalmente no se trata de una creación rigurosamente desde la nada. porque la creación afecta a la raíz misma de la realidad de sus actos. Esta es la razón por la que es próxima la acción histórica al acto creador. 2. ni es tampoco un mero “estar -pudiendo”.Discuta la vinculación frecuente de la creatividad con la genialidad y lo que esto implica o significa. Sin embargo. Por eso. es más. tan sólo como un primer acercamiento. nuevos modos de ser hombres. la razón del acontecer humano nos sumerge en el abismo ontológico de la realidad humana. Recordemos que el hombre. sino de sus posibilidades mismas. Naturaleza. fuente no sólo de sus actos. Veamos lo que significa esto. a sus propias posibilidades. Cita tomada del texto de Pedro Laín: La espera y la esperanza: Toda realidad finita es emergente. como veremos. ¿cuál podría ser éste? El ámbito de la genialidad en el hombre tiene directa relación con el acto creador. como por una obra egregia de humana creación.explicación de lo que estaba implicado sino una “cuasi-creación”. también pueden engendrar nuevos modos de ser. En efecto. además y anteriormente. En efecto. sino que. la historia no se remite a un simple “hacer”. La razón: todo acto personal es acto de creación. el espíritu como productor de historia de la humanidad. las propias posibilidades que condicionan su realidad. Y respondemos a ello. En la historia no sólo se producen actos. es el acto de unas virtualidades. en general. así. hay que preguntarse qué son efectivamente las creaciones del hombre. la genialidad se da en el acto creador. Esto es. en la urdimbre del acto personal de creación hay que distinguir “lo recibido” y “lo puesto”. como heredera de la tradición. para poder comprender la implicancia histórica que esto significa. diciendo que son fuentes de nuevas posibilidades para la existencia humana1.

Veámoslas una por una: Se requiere de osadía en cuanto que la creación encuentra la resistencia que le ofrece el pasado. es decir. aunque sea copia. Cita tomada del texto de Pedro Laín: La espera y la esperanza: “Las cosas no tienen por sí mismas un ser. las posibilidades son justamente la razón de los sucesos o acontecimientos. y además tiene que contar con la realidad de la cual parte. entre ambas el hombre interpone un “proyecto”. como a todos los momentos que posee3. de las notas que posee. Con el acto de creación el hombre funda un ser en la realidad. y es realidad todo y sólo aquello que actúa sobre las demás cosas o sobre sí mismas en virtud. y porque ellas no lo tienen. Ortega y Gasset. como vimos. toda creación ejecuta la acción de fundar un ser en la realidad que. Decimos entonces que las notas que distinguen este acto son: la osadía. 3 Es una nota todo aquello que pertenece a la cosa o forma parte de ella “en propiedad” como algo “de suyo”. Por consiguiente. el hombre se siente perdido en ellas y no tiene más remedio que hacerles un ser. En este sentido. la gratuidad del acto creador. la realidad es para sí en cuanto la “recreo” a favor de un acto personal de “cuasi-creación”. En este punto se logra comprender la genialidad de todo acto personal. Mediante un acto de creación. y que sea un gozo esforzado o doloroso. que permita la abertura a lo infinito. Afirmar esto equivaldría a afirmar que las potencias del hombre se articulan en la forma de estimulo y reacción. que éste sea libre y contingente.razones del uso de su ser. tanto a las propiedades que las cosas tienen ya previamente constituidas en cuanto tal. y si. toda acción. Re-creación se entiende como volver a crear. entre las potencias y actos del hombre media siempre “lo que se quiere hacer”. Lo nuevo siempre lo miramos desde una categoría 2 J. aunque reciba una parte de la tradición es original. la creación nunca puede dejar de ser receptiva. no se limita a ser un simple ejercicio o ejecución de actos. El hecho de que el acto de creación esté conformado por “lo recibido” y “lo puesto” parece declarar la condición humana en cuanto re-creación. re-creación es entonces dar un nuevo ser a la realidad2. formalmente. inventárselo”. En virtud de estas notas reales. condición ontológica propia del hombre. acaba siendo original. . donde decide qué hay que hacer y cómo. recibe la tradición. porque en toda creación hay algo heredado. y al trazado de caminos que hasta entonces no existían. debido a que cuenta con notas formales que refieren. Y. la originalidad del hombre aspira al logro de metas que nadie antes se propuso. función que realiza el pensar.

“infinita”. se trata de la inercia del pasado que tiende a perdurar. revela que el hombre es un “espíritu encarnado”. Dicho de otro modo. . Además dijimos que éste tenía que ser libre y contingente. El gozo de la actividad creadora pone al hombre de modo personal en el elemento metafísico de la existencia humana. la gratuidad del acto creador remite a ese preciso momento en donde la “idea feliz” tiene lugar en el hombre como un acto que surge de repente como una revelación. Por último. esto es. dijimos que la actividad creadora debe ser un gozo esforzado y doloroso. A su vez. Esta virtual “infinitud” de la acción permite al hombre inferir que la realidad es para él “inagotable”. en tanto que es creador es infinito. necesariamente. a la constitución metafísica de la existencia humana. mediante la subitánea gratuidad del carácter momentáneo del hallazgo inédito. Vivir creadoramente es una faena “ontopoética”. y por tener ese carácter de motus instantaneus. Por su parte. el acto personal tan sólo es necesario en cuanto que pertenece. La actividad creadora del hombre consiste en hacer que “lo que hay” acabe siendo de modo distinto. la condición carnal y la caída de nuestro ser. Su contingencia radica en que rebasa la libertad humana pues es en sí misma perfectamente contingente. La creación es siempre ruptura que conlleva un replanteamiento. manifiestan su índole espiritual.antigua. exige este penoso atributo. el hombre en la búsqueda trabajosa está sometido a la ley biológica de ensayo y error. y ello requiere de osadía. razón por la cual hay épocas ciegas a aprecias cosas extraordinarias. Zubiri nos ha enseñado a ver en “lo que hay” (la realidad) el área metafísica donde se inscribe “lo que es” (el ser). pero que. El hecho de que el acto creador permita la abertura a lo infinito significa que el hombre.