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30 Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo.

31 Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. Abram, que tiempo después, recibiría el nombre de Abraham, es considerado el padre de la fe para la cristiandad. Él fue elegido por Dios para recibir la promesa de la bendición a las naciones. Fue con él que Dios estableció el pacto que siglos después se haría evidente en el sacrificio de Cristo. Pero, el comienzo de la historia en la relación de Dios con Abram, fue llena de matices y desafíos. Cada etapa representaba un nuevo un desafío para la fe de este hombre que fue aprendiendo a lidiar con Dios. Abram era oriundo de Ur de los Caldeos, pero en el momento del dialogo con Dios, en Génesis 12, estaba viviendo en una tierra llamada Harán. Y Dios lo invita a salir de la tierra donde vivía y cortar con la estructura y el sistema de vida del que formaba parte. Esta orden divina estaba enmarcada dentro de los propósitos que Dios tenía para Su pueblo, el Señor iba a comenzar un nuevo proceso en su vida y por medio de él para la posteridad. Nosotros estamos en una jornada. Nuestra vida no es estática, sino dinámica. Vivimos con las consecuencias de nuestras decisiones, sean buenas o malas. Constantemente, se nos presentan desafíos que requieren sabiduría y destreza. Y en el ámbito espiritual, que en definitiva afecta las demás áreas de nuestra vida. Dios nos llama a nuevos desafíos que implican voluntades, decisiones y actitudes. Oración: “Señor, me dispongo esta semana para que me llames a nuevos desafíos en mi vida, esperando en ti y en el nombre de Jesús, amén”.

DIA01

Cuando Dios nos llama! - Génesis 11:30-31

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre…” Abram estaba viviendo en una tierra llamada Harán. Y Dios lo invita a hacer una ruptura que sin duda será dolorosa. Le pide que corte con esa estructura de la cual él formaba parte porque iba a comenzar un nuevo proceso en su vida. Para que comencemos nuevos procesos en nuestra vida primero necesitamos dejar algunos antiguos. Para que nazcan nuevos procesos, es preciso que hacer morir otros. Hemos creído que podemos sumar a Cristo a nuestras vidas, sin restar el pecado. No podemos incorporar al “Espíritu” sin la decisión consciente de la eliminación de la “carne” en nuestras vidas. Queremos llegar a la vida adulta, sin querer despedirnos de la infancia. Queremos casarnos, sin dejar de ser solteros. Queremos ser buenos, pero sin dejar ese viejo egoísmo. Queremos acumular victorias, sin encarar nuestros fracasos. Queremos ser amigos de Dios, pero sin dejar la amistad de las cosas que nos alejan de Él. Queremos ser santos, sin abandonar el pecado. Cuando Abram comienza un nuevo proceso con Dios, la primera orden que Dios le da es: “Vete de tu tierra”. Josué 24:2 nos dice que la familia del padre de Abram servía a dioses extraños. Y Dios quería que Abram conociera al Dios verdadero. Por eso el mensaje principal del cristianismo es: “arrepiéntete”. Y arrepentirse no es sentir “remordimiento”, sino tomar una nueva dirección, rehacer proyectos, y desvincularme de las cosas que me alejan de Dios. Oración: “Señor, muéstrame en que áreas de mi vida debo hacer rupturas para que comenzar un proceso nuevo contigo, en el nombre de Jesús, amén”.

Oración: “Señor, aunque sea tardío en apariencia, quiero confiar en tus promesas, en el nombre de Jesús, amén”. La Biblia está llena de promesas que no contemplan la edad como limitante de las bendiciones de Dios. Y el llamado de Abraham fue “tardío” solo en apariencia, pues Dios es quien da vigor y fortaleza para los proyectos que emprendemos en la vida. Dios aún no ha terminado lo que quiere hacer con cada uno de nosotros, Dios no nos llamó para dar por terminado nuestra vida a los 60 o 70 años. Pues, como dice el Salmo 92: “Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes” (v.14) Caleb, conquistó la montaña de los gigantes a los 85 años; Elisabet y Zacarías eran de avanzada edad cuando Dios les concedió un hijo. Y en la Biblia las promesas de Dios no fueron condicionadas por ninguna limitante: Veamos algunos ejemplos de la historia: Goethe, escribió Fausto cuando tenía 82 años; Galileo, su mayor descubrimiento fue a los 73 años; Nelson Mandela, fue presidente después de 27 años de cárcel con más 70 años. El proyecto de Dios es no permitir que caigamos en esta farsa de creer que ninguna otra cosa más va a pasar en nuestra vida. ¿Sabes con que edad Abram comenzó su proyecto de vida con Dios? A la edad de 75 años. Dios le dice: “Voy a hacer de ti una gran nación”. Abram podría haber respondido que él y su mujer ya estaban viejos y que deseaban comprarse una casa de campo para descansar.

DIA02

“era Abram de edad de setenta y cinco años”

Una ruptura dolorosa! - Génesis 12:1

DIA07

Un llamado tardío en apariencia! - Génesis 12:4

Devocionales

07DIAS Nuevos desafíos

Cuando Dios llamó a Abraham a caminar con Él

Domingos 12h. ! Culto de Adoración

Paradero 19 1/2 La Florida

Santa Inés 2372!

“… a la tierra que te mostraré.” Abraham fue llamado también para una aventura desconocida. Frente a la orden de Dios de salir, no hay ninguna otra instrucción, ni lugar a donde llegar. En lugar de eso le dice que en la medida que vaya caminando y siendo obediente, le mostrará la tierra donde llegará. Hebreos 11:8 dice: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba”. Esto es precisamente en lo que consiste el llamado de Dios en nuestras vidas, tenemos que prepararnos para ir a lugares inciertos. El camino que Abram debía seguir sólo sería revelado, a medida que caminara en obediencia. Así como Dios le pide a Abram, lo hace también con nosotros. El Señor quiere que vayamos con Él, sin ninguna garantía, sin ninguna certeza de cómo estaremos de aquí a un año. Y para ser honestos, en la vida nadie tiene garantías de cómo va a estar en cinco años más. Dios nos conoce, Dios conocía Abraham. Dios sabía que si mostraba a Abram, todo lo que iba a venir por delante, es posible que Abram no lo aceptara. Porque pensamos que nuestra idea de futuro es mejor que la que Dios tiene para nosotros. Por eso, Dios nos ofrece una alternativa. Él desea que caminemos con Él no por las garantías que puede darnos, sino por Su compañía inalterable, Su presencia amorosa y la seguridad inamovible de Su carácter. Oración: “Señor, ayúdame a confiar en tu carácter y caminar contigo disfrutando de tu presencia maravillosa cada día, en el nombre de Jesús, amén”.

DIA03

Una aventura desconocida! - Génesis 12:1

“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. Dios llamó a Abram para que asuma una nueva misión en la vida. Esta dinámica de confianza y obediencia, en la cual Dios lo estaba colocando hizo que Abram aceptara la misión que Dios le estaba encomendando. Cuando Dios dice que lo va a “bendecir”, estaba refiriéndose a promesas divinas en relación a fructificación y dominio: “de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” (Génesis 22:17). Cuando Dios dice que va a “engrandecer su nombre”, es porque a Dios le gusta las comparaciones irónicas. En el capítulo anterior, vemos la famosa historia de la Torre de Babel (Génesis 11.4). Un intento de construir la historia sin Dios. Los constructores en Babel, deseaban construir aquella torre con sus propias fuerzas. Deseaban instalar en la historia sus nombres con aquel supuesto monumento, pero hoy son sólo recordados como “un grupo de gente ilusa”. Es ahí donde la historia de Abram cobra una importancia vital. Dios reafirmando su soberanía le dice: “Yo voy a engrandecer tu nombre”. Porque cuando buscamos la gloria de Dios, Él nos coloca en los lugares exactos donde podremos seguir siendo instrumentos para aquella misma gloria. Por último, la expresión “serás bendición” se convierte así en una misión ineludible. Dios espera de Abram, como espera también de nosotros, que encarnemos esta nueva misión, y asumamos este desafío de ser instrumentos de bendición. Señor, ayúdame a encarnar el mensaje del evangelio y asumir la tarea de ser de bendición a quienes me rodean, en el nombre de Jesús, amén”.

DIA04

Una misión ineludible! - Génesis 12:2

“serán benditas en ti todas las familias de la tierra”

DIA05

Un proyecto a largo plazo! - Génesis 12:3

“Y se fue Abram, como Jehová le dijo”

DIA06

Una actitud concreta de obediencia - Génesis 12:4

Dios llamó a Abram a un proyecto de largo plazo. En el versículo 2 dice: “Y haré de ti una nación grande”. Él estaba casado con una mujer estéril, y veía imposible que aquella promesa se cumpla, al menos en lo inmediato. Nosotros somos de la generación del “microondas”; hemos crecido en una sociedad de la inmediatez. Queremos todo en pocos segundos. Le pedimos algo a Dios pero queremos su respuesta en el mismo instante. Pero Dios trabaja en nosotros por medio de “procesos” que demandan tiempo. El tiempo es una creación maravillosa de Dios, pero la prisa es producto de la desesperación humana de satisfacer sus caprichos y su angustia existencial de tenerlo todo inmediatamente. El problema es que un “ahora” además de pasar rápido, siempre será sustituido por otro “ahora”, y eso nos lleva a una carrera estresante en el que nunca terminamos de satisfacer nuestro apetito inmediatista. Dios nos llama a proyectos a largo plazo. Los proyectos de Dios nos llevan encarar la vida desde una realidad diferente, no la realidad del “ahora”, sino la realidad de la “eternidad”. Todo va a pasar. Por eso, al iniciar nuevos desafíos con Dios debemos invertir nuestra vida en la única cosa que no pasa. Un proyecto a largo plazo que visa a la eternidad. Aunque no comprendiera y no dimensionara en el tiempo lo que Dios iba hacer, en Abram “serían benditas todas las familias de la tierra”, o en mejores palabras, de la descendencia de Abram nacería Jesucristo. Oración: “Señor, ayúdame a invertir mi vida en lo que único que es eterno: Jesús. En Su nombre, amén”.

El llamado de Abraham incluye también otro elemento que se transforma en un principio para nuestras vidas. Cuando Dios lo llamó y desafió, él dejo todo y se fue. Esto nos muestra que Abram no solamente había entendido, sino que combinó fe y acción. Porque una cosa es decir que uno obedece, y otra cosa es armar las maletas y partir. Una cosa es decir que estamos de acuerdo con Dios, otra cosa es que tomemos actitudes concretas que prueben lo que nosotros afirmamos que creemos. Fe sin acción es religiosidad muerta y acción sin fe es activismo humano. No se puede ser cristiano por acumulación de contenido, sino por la aplicación de ese contenido en la vida cotidiana. El gran desafío del cristiano hoy, es ser consecuente con lo que dice que cree, nuestras actitudes deben expresar fehacientemente nuestras convicciones. El apóstol Santiago nos recuerda que “la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:26). Nuestras convicciones tienen la obligación de transformarse en actitudes. La fe es el más importante componente de nuestra salvación, pero no puede ser el único, porque sino el evangelio se puede tornar en algo esotérico y sin contenido Al fin y al cabo, ¿Qué es ser cristiano? Es llevar mi fe en Cristo hasta las ultimas consecuencias. Oración: “Señor, quiero transformar mi fe en actitudes concretas de obediencia a ti, en el nombre de Jesús, amén”.