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La caución para reforzar la comparecencia restrictiva La Sala Penal Especial de la Corte Suprema ratificó el día de ayer la medida de comparecencia

restrictiva para Claudia Gonzáles Valdivia, imputada como cómplice primaria de su esposo, el ex congresista Michael Urtecho, por la supuesta comisión de los delitos de concusión y enriquecimiento ilícito. A la medida cautelar, la Sala le sumó el pago de una caución de S/. 800 mil, que deberá ser pagada dentro de las primeras 72 horas, de lo contrario la señora deberá ir a prisión. La misma restricción adicional fue considerada pertinente por el Juzgado Penal de Turno Permanente, en un caso de Micro-comercialización de Drogas, por una suma mucho menor (S/. 500.00). Ambos casos, con sus diferencias, ofrecen la oportunidad de revisar esta figura. La caución forma parte de las restricciones que puede imponer el juez en caso se imponga mandato de comparecencia restrictiva. Es decir, si es que en audiencia de prisión preventiva no se demuestra la concurrencia de los tres presupuestos necesarios, el juez tiene la potestad de establecer una serie de restricciones adicionales a la comparecencia simple, con la finalidad de asegurar la presencia del imputado en el proceso. En específico, la caución consiste en el depósito de una suma de dinero a nombre del juzgado que ordena el desembolso, y el total de la misma dependerá de diversos factores, como la naturaleza del delito, la gravedad del daño, la condición económica del imputado, sus antecedentes, entre otros, con la finalidad de asegurar que “el imputado cumpla con las obligaciones impuestas y las órdenes de la autoridad”, como explica el artículo 289° del Nuevo Código Procesal Penal (NCPP). En nuestro sistema judicial, el pago de una caución no es una restricción usada con mucha frecuencia debido a la situación económica de la mayoría de personas que se enfrentan a un procedimiento de requerimiento de prisión preventiva. Sin embargo, esto podría estar cambiando. Definitivamente la caución refuerza la figura de la comparecencia restrictiva, ya que de no cumplirla el imputado no solo perdería la libertad y tendría que ir a la cárcel, sino que además, perdería la totalidad del dinero depositado. Es decir, se podría llegar a convertir en una motivación el poder recuperar el monto al final del proceso, ya sea la persona absuelta o condenada, siempre y cuando haya cumplido con las reglas de conducta impuestas. Por otro lado, el monto de la caución debe suponer un esfuerzo para el imputado, sin que signifique un peligro para la integridad de la persona o su familia. De tratarse de una cantidad elevada, la cual, por ejemplo, signifique la solicitud de un préstamo, estaríamos ante otro motivo para no evadir el proceso, dado que la persona estaría contrayendo otro tipo de obligaciones. Finalmente, es necesario mencionar que se deberá revisar la imposición de la caución según el caso específico, pero son medidas como estas las que contribuyen a que la población carcelaria no siga aumentando desproporcionadamente, y a su vez se respete el debido proceso al no buscar la imposición de la prisión preventiva sin el debido cumplimiento de los tres presupuestos necesarios. Vanessa Cuentas Portocarrero