El último duelista (Viñas)

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DAVID VIÑAS: EL ÚLTIMO DUELISTA Por Edgardo H. Berg

Tengo sobre mi escritorio el último libro que dirigió David Viñas, De Alfonsín al menemato (1983-2011), volumen colectivo en el que tuve la dicha de participar con un ensayo, y que retoma las preocupaciones y el proyecto iniciado en 1989, por Viñas, de construir una historia social de la literatura Reviso el libro y la noticia de la desaparición física del autor me lleva al pasado, o mejor, al presente del pasado. Hacia mediados de los ochenta, todavía devoto y entusiasta lector de poesía y narrativa europea y norteamericana, comencé a leer un libro que me cambió radicalmente mi indolencia y desdén como estudiante universitario. Cursaba Literatura Argentina en la Facultad de Humanidades, en el viejo edificio de Maipú y Marconi, y la lectura de Literatura Argentina y realidad política (1964) de David Viñas me despertó como un puño golpeando mi cráneo, como diría Kafka en su Diario, y viró radicalmente mi modo de pensar y analizar la cultura nacional. Creo que a partir de ahí, comenzó mi interés por la literatura argentina y la crítica, mejor dicho en ciertas forma de la crítica, antes de pasar por T. W. Adorno, Walter Benjamin, Bajtín o Barthes, Rosa, Ludmer, Sarlo o Piglia. El libro planteaba, a través de una serie obsesiva de metáforas y de motivos de transporte, la ineludible relación entre la constitución y el desenvolvimiento de la literatura nacional y la política, las analogías y correspondencias entre la serie cultural y la serie histórica, entre teoría política y praxis artística, siempre vistas desde una posición ética e ideológica que iba del análisis textual a los posibles entreveros y cruces con los acontecimientos y determinaciones epocales.

Frente a la ortodoxia y los desmanes del intelectual devenido en funcionario del Estado. polémica y virulenta. No se trata de un juego de doble paño. inoportuna. si se quiere alegórico o translaticio. peligroso y comprometedor. La posesión de la palabra. a partir de la espacialización de la soberanía política y su consecuencia: el genocidio. admirable. con la ineludible identificación entre el sujeto de la enunciación y el sujeto del enunciado. y. el peronismo. Más tarde leí su otro gran libro de ensayo Indios. fue rechazado por las autoridades de investigación porque no permitían proyectos grupales de alumnos. su obra ensayística y ficcional. que suelen ser los más apasionados. La voluntad de estilo. mi interés se traslado del ensayo a la obra novelística de Viñas. Junto con un amigo de Letras y dos compañeros de la carrera de Historia intentamos plantear. patea. Bajo el terror estatal los sujetos sociales pueden ser despojados del territorio que habitan o expulsados. el cuestionamiento. de ahí su voluntad de estilo “visceral”. su figura de autor se asemeja a un parlamentario “que denuncia automáticamente todas las reglas del juego y por eso golpea. en la mayoría de los casos. texto escrito en su exilio y que es. por supuesto. en particular. un proyecto que abarcara el contexto de esa época. el mejor homenaje que hizo en vida el autor a sus hijos María Adelaida y Lorenzo Ismael. une dos contextos históricos y traza un paralelo. entre los orígenes y la constitución del Estado nacional y el autollamado Proceso de Reorganización Nacional. siendo todavía alumnos. Dar la cara. creo yo. secuestrados y desaparecidos por la última dictadura militar. molesta. Mostrarse y demostrar. . es una voluntad nacional. digo: David Viñas. más allá de los contextos de enunciación y sus formulaciones discursivas. su desborde verbal que no tiene pelos en la lengua. Si me apuran. Más o menos sobre la misma época que cursaba en la Facultad. es un cuchillo de doble filo. Poner el cuerpo –el cuerpo de la escritura-. que de un modo emblemático condensaba los debates ideológicos y culturales de la época del frondizismo. el último duelista. La verdadera predicación de David Viñas siempre será vehemente. Como dijo alguna vez el propio Viñas de Roberto Arlt. vistos desde la producción literaria y cinematográfica. Ni chicha ni limonada. del poder económico o político). cerca de los alambrados electrificados de los Centros de Exterminio. un cuerpo a cuerpo con la historia argentina. Podríamos decir que la obra de David Viñas. De un modo. la gestualidad del cuerpo de su escritura entra en correlación con el efecto de marcación de la voz. la fuerte entonación.ejército y frontera (1982). la relación entre los intelectuales y el gobierno de Frondizi. las determinaciones ideológicas y políticas de la cultura. despotrica y termina por pegarle al referí”. Lo que persiste en sus textos. como se suele decir.2 El libro se apartaba claramente de la crítica tradicional que ocultaba. nos sumergen al mundo silente de las entrañas del poder (del poder militar. como suele ocurrir con los primeros e iniciales proyectos. sobre Dar la cara (1962). la revolución cubana. ni de engolar la voz. quiero decir nos sumergen en las vísceras de la realidad y la historia argentina.

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