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FUGA DE CEREBROS

La fuga de cerebros, fuga de talentos o migración altamente calificada (MAC) es la emigración de profesionales y científicos formados universitariamente en su país de origen a otras naciones, impulsados principalmente por la falta de oportunidades de desarrollo de sus áreas de investigación, por motivos económicos o por conflictos políticos en su país natal, generalmente sin regreso. Si bien este fenómeno se acentúa en países en desarrollo, esto no es excluyente, y en muchas ocasiones se da también entre naciones industrialmente desarrolladas, debido a diferencias salariales o impositivas. De forma análoga se habla de fuga de capitales para la desinversión de capital financiero en un país. La fuga de cerebros hace que el país de origen pierda la inversión en educación superior de esa persona, y de la misma forma el capital social del que formaba parte el individuo se reduce por su partida. Si bien la fuga de cerebros parece ser un fenómeno novedoso, encontramos situaciones similares a lo largo de toda la historia de occidente. Para el año 1922, la Unión Soviética había restringido las emigraciones de sus ciudadanos a otros países, haciendo casi imposible que estos se retiraran. El Primer Ministro soviético Nikita Khrushchev más adelante declaró "Estábamos asustados, realmente asustados. Teníamos miedo de desatar un flujo al cual no podríamos controlar y que podría habernos ahogado." Tras la ocupación soviética de Europa del Este después de la Segunda Guerra Mundial, buena parte de la población de tales áreas aspiraba a la independencia y quería que los soviéticos se retiraran. A mediados de los '50, la decisión de la Unión Soviética a restringir la emigración fue emulada por la mayoría del bloque del Este, incluyendo Alemania Oriental. Incluso con el cierre oficial de la frontera alemana en 1952, las fronteras entre Berlín Oriental y Berlín Occidental permanecieron considerablemente más accesibles que el resto debido a que eran administradas por cuatro poderes. El sector de Berlín era un "agujero" a través del cual muchos ciudadanos del Este todavía podían emigrar. Los 3.5 millones de alemanes del Este, llamados Republikflüchtlinge, que dejaron el país igualan a aproximadamente el 20 % de la población local. Los emigrantes tendían a ser jóvenes y bien educados, llevando a la fuga de cerebros temida por los oficiales de Alemania del Este. En 1958, Yuri Andropov, entonces el Director de Relaciones con Partidos Comunistas y de Trabajadores de los Países Socialistas, organismo perteneciente al gobierno soviético, escribió un informe urgente al Comité Central para informarles de que entre los refugiados, la intelectualidad alemana había aumentado en un 50 %.