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Título: Elementos del tipo objetivo del delito imprudente.

Por Ricardo Álvarez

Sumario: La creciente relevancia del delito imprudente dentro de la ciencia penal -y por cierto de la sociedad en general- es aceptada en forma unánime por la dogmática, los tribunales y las agencias involucradas. Asimismo, se reconoce también la complejidad de una serie de cuestiones que conlleva este tipo de delitos. En el presente, se intenta brindar una lista de elementos que deben verificarse en el llamado tipo objetivo para poder condenar por imprudencia en el sistema penal argentino. No escapa a este intento, que cualquier listado o incluso cualquier orden de prioridad en el análisis de los elementos indicados- es reflejo de cierta teoría del delito o de determinada forma de entenderla. En tal sentido, se explicita que se ha optado partir de las bases científicas del finalismo para obtener un listado de elementos coherentes y no superpuestos entre si.

Introducción: Imprudencia. Haber optado por “delito imprudente” en lugar de “delito culposo” exige al menos una breve justificación, teniendo en cuenta la tradición dogmática argentina (y el mismo nombre del curso desarrollado). Sin duda, este cambio tiene como una de sus principales fuentes y motivaciones, la reforma del Código Penal español realizada en 1995 y los importantes aportes doctrinales a partir de la misma. En efecto, a partir de la sanción de dicho código, se utiliza en la legislación penal española en forma exclusiva el término “imprudencia” como equivalente a “culpa” del viejo código. La doctrina se inclina a valorar lo positivo del cambio.1 Por un lado,
Luzón Peña, Diego Manuel; Curso de Derecho Penal. Parte General; Edit. Universitas; Madrid; 1996, Pág. 491 y siguientes. Cerezo Mir José; Curso de Derecho Penal Español, Parte General,; Edit. Tecnos
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se evita el uso de “culpa” como concepto vulgar equivalente a causa; por el otro, se aleja el término de “culpabilidad” en el análisis de la existencia misma del delito. Edgardo Donna reseña estas opiniones concluyendo que mientras el concepto de culpa admite variadas y diversas acepciones en el lenguaje vulgar y jurídico, el término “imprudencia” es más adecuado para la conceptualización de este tipo de delitos. 2 En el mismo sentido se expresa Gladys Nancy Romero: “nos parece más acertado utilizar exclusivamente el término “imprudencia” en lugar de “culpa” , pues la palabra culpa tiene un sentido más amplio, tanto en el sentido vulgar como en el jurídico, resultando una expresión equívoca al aparecer como equivalente de “culpabilidad” 3 Por lo expuesto, se ha preferido en el presente el vocablo “imprudente” en lugar de “culposo” sin hacer de esto una cuestión de mayor relevancia que lo expuesto. Importancia. La doctrina es unánime al señalar la importancia que han pasado a tener los estudios sobre imprudencia en la actualidad. Gran parte del siglo XX puedo ser definido como “una época de culpa” para contraponer el interés que la misma suscita en comparación con los estudios clásicos del siglo XIX. 4 Ya explicaba Welzel 5 que este interés, es una consecuencia directa de los avances tecnológicos, dado que el hombre moderno vive en permanente interrelación con máquinas. En el mismo sentido, ha observado Roxin que “la importancia práctica de los delitos imprudentes ha aumentado bruscamente con la creciente tecnificación y los peligros suscitados por ella (sobre todo en el tráfico automovilístico, pero también en la empresa y el hogar); cerca de la mitad de todos los delitos son delitos imprudentes” 6
Madrid, 1998, Pág. 159. Abraldes, Sandro. Delito imprudente y principio de confianza, Rubinzal Culzoni, Santa fe, 2010. Pág. 30,31 y 32. 2 Donna, Edgardo Alberto; Derecho Penal. Parte General, Tomo V, Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2009. Pág. 18 y 19. 3 Romero, Gladys Nancy, El delito imprudente y los accidentes de tránsito. Cuestiones sociológicas, criminológicas dogmáticas y de política criminal de los delitos de tránsito en REVISTA DE DERECHO PENAL, 2002-1 Rubinzal Culzoni Editores, Santa Fe, 2002. Pág. 186.
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Es conocida y gráfica la expresión de Castaldo “el delito culposo parece destinado así a tomarse una revancha curiosa e inesperada: por largo tiempo tratado injustamente como `la cenicienta´ del Derecho Penal, en los últimos decenios ha visto multiplicada su propia esfera de relevancia a nivel especulativo y – sobre todo- práctico” Citado por Abraldes, op. cit.; Pág. 22. 5 Welzel H.; Derecho Penal Alemán. Parte General. Jurídica de Chile; Santiago de Chile, 1993. Pág. 153 y 154.
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Roxin C.; Derecho Penal. Parte General. Civitas; Madrid; 1997; Pág. 996.

por lo que se discute la existencia misma del tipo subjetivo en esta forma delictual. en el juicio sobre el actuar imprudente”. en los casos de culpa inconsciente no se podría aceptar válidamente su punibilidad dado que el autor no tuvo ninguna “finalidad conectada directa o indirectamente con los orígenes de una situación de peligro. op. Aún los autores que fundamentan su existencia. una vez más. Pág. por lo general punible. porque no hay representación del riesgo sino solo un deber de representarse. que no cabe hablar de un tipo subjetivo dado que en los supuestos de imprudencia inconsciente no hay un nexo psicológico entre el sujeto y los elementos objetivos del tipo. 9 Donna manifiesta que Cerezo Mir afirma por estas razones. en los tipos imprudentes sabemos que la acción del autor no se dirige hacia el resultado prohibido. Pág. pareciera que cuestiones de política criminal intervienen decisivamente. se requiere la coincidencia entre el tipo objetivo y el subjetivo. dado que en dicha figura delictiva. Derecho Penal. Tº V. así como han de tenerse en cuenta las representaciones subjetivas del sujeto. 8 7 . Zaffaroni. Tipo objetivo. Donna. Se podría hablar de un tipo subjetivo culposo solo en la culpa consciente y temeraria. op. quedando de esta forma fuera del sistema penal. hemos optado por dejar de lado las cuestiones relativas al tipo subjetivo. 440. el autor dirige su acción hacia la concreción de un resultado. Pág. cit. op..7 De igual manera. Hay acuerdo en afirmar que para configurar la tipicidad de una conducta dolosa.Lo cierto es que una enorme población mundial convive en forma cotidiana con máquinas –en el sentido más amplio que se le pueda dar al término. discuten en torno al contenido del mismo. se ha multiplicado la lesión a bienes jurídicos derivados de su uso. Por el contrario. cuando a su vez se ha traducido en la producción de un resultado típico. cit. plantea Zaffaroni que “Es muy discutida la existencia de un tipo culposo subjetivo. 271. cit. dado que el análisis de este tópico justifica un trabajo de igual extensión pero distinto al presente. En la culpa inconsciente es imposible concebirlo. el contenido concreto de voluntad dirigido a la realización de circunstancias desaprobadas por el ordenamiento jurídico. La cuestión reviste gran importancia.8 En este sentido. Donna. 2010. en el desarrollo dogmático9 Por lo expuesto. Manual…ed. porque es necesario para posibilitar su distinción con el dolo eventual”. dado que aceptado el tipo subjetivo. 273.generadoras de riesgo y lógicamente.

El delito culposo. 47 y ss. 2009. a efectos de fundamentar legalmente un reproche penal. en los términos del Art. Tomo V. desplazan también la existencia de la acción imprudente.. pero dentro del orden jurídico. op. Pág.11 La conducta imprudente debe ser entonces una acción u omisión libre. 54 . Terragni. puede plantearse que los elementos que deben acreditarse en el tipo objetivo del delito imprudente. esta conducta debe ser desarrollada por una persona en uso de su libertad. Santa Fe. Derecho Penal. ya sea comisiva u omisiva. 12 Aclara Terragni que “no habiendo acción. 2004.” Donna. Rubinzal Culzoni. por el contrario. son los que siguen: 1) El hecho. Rubinzal Culzoni. el fin es normalmente lícito. Marco A. Así también. Es posible comenzar un análisis de los elementos del delito imprudente por la necesaria existencia de un hecho. Al igual que en los casos de delitos dolosos no es posible proseguir el análisis sin acreditar el despliegue de una conducta. o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa.” Terragni. Las causas tradicionales que suelen desplazar la existencia de una acción en términos penales. 12 10 De acuerdo al Art. 41. ni juzgado por comisiones especiales. puede pensarse que el primer elemento del delito imprudente a verificar es la existencia de una acción u omisión humana. Pág. Edgardo Alberto. sino que. Parte General. 11 “El delito imprudente o negligente se estructura también sobre el concepto de acción libre. 1ª Edición. 18 de la Constitución Nacional (CN). 10 En efecto.Desarrollo: En forma sintética. Santa Fe. nada es penalmente relevante”. el autor decide realizar una acción. pero tiene como característica esencial que el fin de la acción del autor no se dirige a realizar el tipo objetivo. En la estructura de la acción que hemos tomado. como lo hemos visto en los delitos dolosos. 18 de la Constitución Nacional: “Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso.cit. Pág.

2006. Según este criterio. Pág. el acontece 13 Tampoco hay acción en los “actos reflejos” pero sí en aquellos que se han denominado “actos automatizados”. No se trata pues de un problema de psicología. justamente. es el mismo Welzel quien advierte sobre la importancia de conocer el fin de la acción desarrollada por el agente para establecer el deber de cuidado preciso en cada situación: “…es casi incomprensible que a la teoría finalista de la acción se le reprocha constantemente no hallarse en condiciones de dar cuenta de la acción imprudente. 72 y 73.” Donna. el autor realiza una mala elección de los medios. 41. Puede verse también la transcripción de Donna del análisis de Welzel en torno a la polémica suscitada. la finalidad que caracteriza a la acción carece de aplicación. siendo que pudo y debió evitarlo” 16 Asimismo. 15 En definitiva. en Donna.cit. se trata de un caso de falta de acción. Pág.. Guillermo Julio.13 Mucho se ha dicho acerca de la finalidad de la conducta en los tipos imprudentes. “El problema es que en el dominio causa para llegar al fin. Pág. en tales supuestos. Bs. Al respecto. Este reproche puede únicamente explicarse si se considera que los que lo formulan pierden de vista que “el elemento penalmente esencial” (es decir el elemento ilícito decisivo) del delito de la imprudencia no reside en el resultado provocado. sino en la acción incorrecta” . no quiso causar. Hans. que no puede explicar correctamente la estructura del delito culposo en razón de que.cit. cit. porque el sujeto omitió el deber de cuidado imprescindible para que no aconteciera. Welzen. 2002. 17 En efecto. 54 y ss. op. op. Fierro. pues lo que cuenta es tomar en consideración la función causal de la voluntad. Editorial Astrea. sin duda existe una finalidad en la acción pero ella no es lo importante dado que en el tipo imprudente no se individualiza la conducta por la finalidad sino por la forma en que se llega a ella. op. Terragni. 14 Simplemente diremos aquí que en esta forma delictual. se ha dicho que al poner énfasis en el fin de la acción no puede fundamentarse un delito cuyo autor. Pág. Pág.Por lo expuesto. Buenos Aires. un acto no llega a ser expresión del sentido individual. se ha fundamentado que si el hecho acontece por circunstancias ajenas al obrar humano. 456.. Explica Terragni que “Fundamentalmente por obra de Jakobs parte de la doctrina contemporánea considera a la acción como causación del resultado individualmente evitable. Pág. As. Es sabido que el análisis de los delitos culposos fue una de las principales críticas que sufrió la teoría de la acción final. Causalidad e Imputación. Sin embargo. op.. “Se trata de una acción que no está orientada hacia la realización de un hecho antijurídico. pero que lo concreta. sino mediante la intelección de qué es un sujeto y cuándo éste es responsable de las consecuencias de su organización y del rol social que tiene asignado. “Si el hecho es inevitable.cit. 16 Terragni. 17 15 14 . sino de teoría de la imputación. no habrá delito imprudente en los casos de existencia de fuerza física irresistible y estado de inconsciencia. 73. aún cuando la acción sea ontológicamente final”. y esto es lo que se ha dado en llamar la violación al deber objetivo de cuidado en el ámbito de relación.. que lo tornan inevitable. “La imprudencia y los delitos de la circulación” en Estudios de filosofía del derecho y derecho penal. En efecto. 31.. BdeF. anota Fierro que “Se le ha reprochado (al finalismo) .

o habiéndolo previsto. … obra culposamente el que produce el resultado típico. ni siquiera de manera imprudente”. en virtud de la violación a un deber de cuidado. Los hechos culposos son punibles en los casos expresamente determinados por la ley. 2) Tipo imprudente especialmente establecido en la parte especial del Código Penal. Marco Antonio. Rubinzal Culzoni. confió en poder evitarlo. 9. se causa un mal por imprudencia. se verifica por causa de negligencia. consecuentemente se trata de un caso de falta de acción”. reglamentos o reglas. 33. Pág. que en su Art. cuando el resultado. op. . 2004. 43 El delito es culposo o sin intencionalidad. negligencia o impericia. Art. 6. Pág. 2004. imprudencia. no es querido por el autor. Santa Fe. Art. 23 prescribe que la conducta es culposa cuando el resultado típico es producto de la infracción al deber objetivo de cuidado y el agente debió haberlo previsto por ser previsible. Código Penal de Ecuador. 132. y por ello no reconoce la posible verificación de un hecho contemplado en el tipo. quien no queriendo realizar el hecho. imprudencia o impericia. Art. Terragni. Se puede caracterizar al sistema argentino como de “número cerrado” o “numerus clausus”. Código Penal Austríaco. El delito culposo. o bien por incumplimiento de leyes.por circunstancias ajenas al obrar humano. considere sin embargo posible su verificación. Rubinzal Culzoni. Abraldes. suministran una definición de la imprudencia en su parte general. 14.20 Explica Donna que el código vigente “…parte. Pág. también llamado “sistema franco.18 En síntesis. 18 el crimen es …II culposo. Art. o inobservancia de ley. Santa Fe. impericia. 20 Algunos Códigos Penales. Código Penal Italiano. sin pronunciarse el mismo en su parte general sobre la definición de la imprudencia. que no previó siendo previsible o previo confiando en que no se produciría. Código Penal de Guatemala. Otros ejemplos: Código Penal Mexicano. Obra asimismo culposamente. el primer elemento a corroborar para la imputación por un delito imprudente es la existencia de una acción u omisión humana libre. reglamentos u órdenes.germánico” o “cláusula específica”. aún previsto. Obra culposamente quien incumple la diligencia a la que se halla obligado de acuerdo a las circunstancias. 19 porque cada figura culposa está especialmente prevista en la parte especial del Código Penal. verificándose por negligencia. negligencia o impericia. Art. que conlleva el castigo Falta acción si la realización del resultado ocurre inevitablemente. …la infracción es culposa cuando el acontecimiento. El delito es culposo cuando con ocasión de acciones u omisiones lícitas. que debía y podía observar según las circunstancias y condiciones personales. o sea. 51 18 19 Terragni. Código Penal de Brasil. diligencia de la que es capaz su propia condición física y mental siendo a él exigible. cuando el agente causó el resultado por imprudencia. así. El delito culposo. Marco Antonio. del principio de la excepción del castigo de las conductas imprudentes. en cambio. son: el Código Penal Colombiano. 12.cit. pudiendo ser previsto pero no querido por el agente. Ejemplo de ellos.

que tienen como presupuestos al principio de taxatividad – explicitado por Romeo Casabona.. Es posible postular al resultado disvalioso contemplado por el tipo penal como el tercer elemento a corroborar en vistas a acreditar la existencia del delito imprudente.de la comisión u omisión imprudente únicamente en aquellos supuestos previstos por un tipo penal de modo expreso y taxativo” Agrega que “De esta manera. . se consideran abiertos porque necesitan una norma de cuidado que los complete o cierre. lo que constituye una herramienta válida para custodiar el principio de legalidad en la materia. 426 y siguientes. para el hecho en cuestión. en la parte especial del CP.cit. . los delitos que pueden ser penados por imprudencia. 23 3) Resultado. Eugenio Raúl. Parte General. 21 Donna. op. concreta y concisa como derivación del principio de legalidad. 24. Pág. quien enfatiza la noción de descripción clara.cit. As. de legalidad. la conducta será atípica. se da satisfacción a los principios de mínima intervención estatal. dado que al no existir la posibilidad de un “crimen culpae” o delito genérico de imprudencia. Naturalmente. seguridad jurídica. Pág. 22 23 Terragni. op. 2003. ultima ratio y carácter fragmentario del Derecho Penal” 21 Este principio adquiere fundamental importancia. la existencia específica del delito imprudente por el que se pretende imputar. En términos de Welzel. Zaffaroni. Pág. Ediar Bs. 37. si el delito no esta previsto en su forma imprudente. 22 Un segundo elemento a verificar es entonces. E. Forzosamente debemos hablar aquí de “delitos imprudentes” y no de “conductas imprudentes” ya que como es sabido los tipos culposos son abiertos en el sentido en que no hay precisión de las conductas que se encontrarán abarcadas por el tipo. son exclusivamente los que determina en forma taxativa el CP. Manual de Derecho Penal.

Sancinetti. Rubinzal Culzoni. Otras teorías se centran en la importancia del disvalor del acto en esta forma delictual. Bs. Buenos Aires. el autor de un delito culposo actúa con una voluntad que en su estructura no se diferencia del dolo de los delitos dolosos. la conducta entra en la esfera penal. solo por la existencia azarosa del resultado prohibido. Manual de Derecho Penal. Hamurabi. “el autor del delito culposo obra con voluntad de realizar el tipo objetivo del delito culposo. 269. Santa Fe. Ediar.. 1987. op. que en el tipo culposo no tiene otra que delimitar los alcances de la prohibición. Para mencionar solo un destacado autor de nuestra dogmática. Terragni. puede anotarse que hay consenso en afirmar que la producción del resultado no es lo fundamental del delito imprudente. atípicas. el cual es la infracción a un deber de cuidado. para centrarnos en los conceptos de las teorías más influyentes en la actualidad. “Los accidentes de tránsito y las acciones civil y penal emergente” en Revista de Derecho de Daños 2002-3.”27 24 25 Zaffaroni. cuya punibilidad se encuentra condicionada a la producción de un resultado.. como si puede serlo la violación del deber de cuidado o el incremento del riesgo permitido. 26 27 . idénticas conductas pueden resultar típicas o atípicas. En efecto. precisamente por sobrevalorar la función del mismo. en palabras de este autor (se refiere a Marcelo Sancinetti) de un “dolo menor”. Rinessi. 2002. un delito doloso de peligro.todos los planteamientos que se han hecho de la teoría de la culpa a partir del resultado han sido completamente erróneos. 269. y por ello. puede señalarse que para Marcelo Sancinetti el delito imprudente es. 78. se produce el resultado y entonces. 26 En efecto. Pág.. Marcelo.. Pág. algunas doctrinas postulan que el resultado en este tipo de delitos debe ser considerado solamente como una condición objetiva de punibilidad. Casos de Derecho Penal. en rigor..cit. Antonio Juan. Se ha dicho que el resultado es un “componente del azar” dado que pueden repetirse conductas descuidadas sin producción del mismo.Este elemento es uno de los más discutidos por la dogmática en cuanto a su naturaleza y función. Pág.”24 También se ha dicho que el resultado es un elemento azaroso que interviene en la constitución del delito imprudente. E. por azar. Pág. 153 y ss. 25 En base a estas consideraciones. de la asunción de un riesgo y no de un daño.. En palabras de Zaffaroni “. As. Sin embargo. según esta línea. hasta que un día. Parte General.

así debe declararlo. 28 4) Relación causal El pensamiento penal moderno fue afirmando una serie de principios con el objetivo de establecer un límite al poder punitivo del estado. y en consecuencia las conclusiones derivadas de la ciencia deben obligar al juez30 y aquella postura que sostiene que la causalidad es también un problema probatorio. Pág. en el convencimiento de que el resultado no pudo sino ser otra consecuencia de otra causa posible. cobra importancia el debate entre quienes sostienen que la relación causal es un problema puramente científico. se afirma que si bien todos estamos 28 29 Terragni. habiéndose elaborado varias y conocidas teorías al respecto. 31 30 Como es sabido.cit. Y entonces ¿Qué se requiere para probar la causalidad? Los tribunales dijeron que es una cuestión de prueba. En los fallos. Advierte Terragni que “siempre se discute como se determina el nexo entre la acción y el resultado. Parte General. llegados a este punto. si no hay ley científica que lo sustente. porque sólo los valora en cuanto ellos han sido obra de un hombre” Terragni. cit. Se sostiene que el juez no debe ser libre en la relación causal. la química . Tº II. depende en este sentido. Una lúcida exposición de esta línea dogmática puede leerse en el voto de Bacigalupo Zapater en el célebre caso del “aceite de colza”. Entre ellos. 76 y ss. según la jurisprudencia mayoritaria la causalidad se acredita jurídicamente. 197. La causalidad. se adoptó el de la necesidad de comprobar en forma previa a cualquier imputación. mayoritariamente.cit. es decir. si el juez llega al convencimiento a partir de la prueba producida que existió la relación causal. pues la relación causal nace de la naturaleza y no del Derecho. Pág.. Donna.la mecánica. que el sentenciante la construye como construye la valoración de la prueba. no de la ciencia del Derecho. Y nunca podrían serlo. en los casos de responsabilidad de productos. op.Sin perjuicio de lo expuesto y a lo fines de este trabajo puede señalarse que el resultado forma parte imprescindible del injusto y debe ser acreditado para una eventual condena. del estado de la comprobación científica del momento. 90. cuya existencia es también una cuestión que debe decidir el juez conforme las reglas de la sana crítica. No obstante el esfuerzo. se estableció que puede prescindirse de la causalidad específica. Pág.. jurisprudencialmente se ha realizado un tratamiento particular. la existencia de una relación de causalidad entre la acción desarrollada por el autor y el resultado desvalorado. los logros no han sido satisfactorios. Es decir. Derecho Penal. se trataría de una cuestión subjetiva. op. que se normativa y no se ocupa de los fenómenos causales. En otros términos. .31 Desde la primera postura señalada. op. Se trata de un problema propio de la física. 29 Pero.

Santa Fe. expresa Terragni que ”…la búsqueda de soluciones justas obliga a no dejar de lado la comprobación fáctica. cumple con los requisitos señalados por la teoría de la imputación objetiva para afirmar la tipicidad del comportamiento” Terragni. Donna. 100 años de contribuciones críticas sobre imputación objetiva y subjetiva. se ha dicho que mientras la causalidad pertenece al mundo del ser. cit. y por eso el punto de partida será la relación de causalidad natural. pero lo que no debe hacer es obviar un paso: la relación causal-natural entre el resultado y la acción del autor”. Pág. Hammurabi.. 35 En el mismo sentido. en caso de corresponder. Derecho Penal. Rubinzal Culzoni. Rubinzal Culzoni. cit. 2008. Marcelo (Compilador). TºII. 196 y ss. op. riesgo e imputación. Tomo 1. la imputación pertenece al ámbito del deber ser.. además. Pág. Es decir que la imputación es decidida por la idea de persona como sujeto libre y responsable.cit. 2010. 74. 34 En esta línea. Por lo que también se ha dicho que la decisión de imputar es siempre metodológica y no ontológica. Derecho Penal. Donna. por su voluntad es capaz de dominar cursos causales. con la imputación normativa. 34. Parte General. y en consecuencia. 32 En definitiva. Bs. también resulta cierto que para muchas teorías. en el punto en que termina esta dominibilidad. realizada la distinción conceptual.en medio de cursos causales. 37 32 Naucke explica que “…el ser humano tiene la capacidad de fijarse objetivos y de actuar en función de esos objetivos. partícipe y víctima en el delito culposo. es decir. op. As. 479 y ss. 37 Sostiene Donna que hay imputación al ser humano por ser un ser libre. Tº II.. una vez comprobada la causalidad se sigue. Pág. aunque no resulte suficiente para atribuir el resultado…”36 En efecto. Un completo análisis de las distintas teorías causales y su diferencia con los criterios de imputación puede verse en Frister. que es el límite mínimo a verificar. Marco A. plantea Donna que “La doctrina puede utilizar cualquier criterio de imputación. es acreditada por medio de la ciencia. 33 34 35 Continua expresando que este requisito es “un avance del humanismo y tiene una ventaja muy grande: no se le puede imputar al autor hechos en los que no ha participado” Donna. también termina el actuar humano del que puede responder como persona” citado por Donna E. será siempre normativa. “La causalidad de la acción respecto del resultado” en Sancinetti. Pág. Derecho Penal. Causalidad. 2006. Parte General. Tº II. la diferencia específica del autor es que puede orientarlos y esta orientación pertenece al campo del ser. 350. Pág. 36 “…ya que solo una vez que se haya comprobado la existencia de ese nexo causal habrá de dilucidarse si el resultado. op.. . 197. Pág. Autor. el camino de la imputación debe transitar por un primer estadio que es puramente causal. Santa Fe. Helmut. 33 Ahora bien. Parte General..

“La imprudencia y los delitos de circulación” en Estudios de Filosofía del Derecho y Derecho Penal. 50. As. 2010. Puppe afirma: “Esta obligación de tomar el cuidado razonable tiene.. 61. También “El aspecto fundamental que presentan los delitos culposos es la violación del deber de cuidado”. en idéntico sentido Schaffstein.. 2007. op. As. Rubinzal Culzoni. se ha sostenido fundadamente la primacía teórica -y práctica. por lo que deberá corroborarse su existencia como cuarto elemento a verificarse para la imputación por imprudencia. riesgo e imputación.Pág. Pág. RUBINZAL CULZONI. En efecto. Delitos de Peligro I. 40 . Causalidad. 100 años de contribuciones críticas sobre imputación objetiva y subjetiva. Hammurabi. desvalor de resultado y justificación en los delitos imprudentes” en Sancinetti.Desde la perspectiva adoptada..del concepto de cuidado debido en la estructura del delito imprudente. 21. 72. Ingeborg. “Disvalor de acción. 2007-2. El quinto elemento indicado para el estudio del delito imprudente es sin dudas el más relevante en la cuestión debatida y puede identificarse por el concepto de “cuidado debido” o con el de “violación del deber de cuidado” que hace referencia a su transgresión. Santa Fe. 218 y 219. Pág. Edwards C. Marcelo (Compilador). “La construcción del delito” en REVISTA DE DERECHO PENAL. la prioridad lógica y sistemática sobre la denominada imputación objetiva. .. Santa Fe. 38 39 Abraldes S. consecuentemente. Puppe. Friedrich.. 2006.” 40 Welzel H. 5) Violación al deber de cuidado. lo que importará esencialmente es el cumplimiento concreto de esa acción” 38 Siguiendo la postura expuesta. BdF. cit. Pág. Abraldes indica que “El primer elemento del tipo imprudente lo constituye la realización de una acción que inflinge el cuidado debido” 39 En la misma línea. Pág. Delito imprudente y principio de confianza. no es posible prescindir del dato causal. 2010. Bs. Bs. Ya Welzel lo ha explicado claramente al argumentar que “si el núcleo de la ilicitud en los delitos de imprudencia no reside en la provocación de un resultado sino en una acción incorrecta.

1999. . 43 . a la impericia y a la inobservancia de los reglamentos así como de los deberes que están a cargo de quien adopta cierta conducta”. el juez deberá tomar en consideración esa variable fáctica que representa la situación concreta en que el autor se hallaba. a la imprudencia. sin embargo. es sabido que en los tipos imprudentes. El argumento que justifica lo anterior resulta de solidez: “. cit. Parte General.” García Rivas. la causó. por el contrario..” Sin embargo. 86 y 87.a indagar acerca de la voluntad del autor (para lo cual cuenta el juzgador con datos objetivos que le permiten inferir su concurrencia ) sino de crear una pauta de comportamiento cuidadoso en la situación concreta (norma de cuidado) para poder confrontarla con la conducta que realizó el sujeto. de un peatón.. E.. pero ello no significa que dicha regulación pueda asumirse sin más como norma de comportamiento cuidadoso.” 42 Se puede concluir con Zaffaroni que “En tanto que el tipo doloso individualiza la acción prohibida por el fin perseguido por ella. el juez contará con un indicio para construir la norma de cuidado. Manual de Derecho Penal. una determinación suficiente de la esfera de prohibición e impide que el poder legislativo delegue en cualquiera de los otros dos la descripción de la conducta punible.. produce el resultado típico”. ya que no se dedica –como en éste. el tipo culposo lo hace en razón de que la programación de la causalidad. en un sentido genérico –y según las distintas modalidades idiomáticas y de estilo legislativo de los diversos países-. por violar un deber de cuidado. Pág. Nicolás. antes bien. relegándose al juez la esencial tarea de determinar si la conducta dañosa del sujeto se realizó bajo las condiciones necesarias para recibir el reproche penal o si. dado que éste reclama de la ley penal.. explica García Rivas que “Es cierto que la función aplicativa presenta mayores complicaciones en el campo del delito imprudente que en el del delito doloso. Por eso mismo alude. As. op.41 Al respecto.43 Todo esto conlleva una importante consecuencia: solo es posible definir el deber de cuidado una vez conocidas concretamente las 41 42 Terragni. 2010. Granada. prescindiendo de su puesta en contacto con el caso. a la negligencia. anota García Rivas que “Se ha dicho con reiteración que el delito imprudente es un ejemplo de tipo abierto porque la ley penal ofrece tan solo algunos de los elementos que lo componen (fundamentalmente el bien jurídico objeto de protección). Ediar.el legislador no podría prohibir (porque la descripción sería necesariamente incompleta) las maneras peligrosas de la actuación de un electricista. Zaffaroni. de un automovilista. Pág. el destacado autor. refiere a otro problema derivado del tipo abierto: ·Esta tarea integradora del juez ha infundido sospechas de posible vulneración del principio de legalidad. etc. Bs.Ahora bien. Asimismo. Si el hecho hubiera tenido lugar en un sector sometido a regulación jurídica previa. 427. “La imprudencia “profesional”: una especie a extinguir” en El nuevo Código Penal: presupuestos y fundamentos (libro homenaje al profesor Doctor Don Angel Torío López). Ed. Comares. como ocurre con el tráfico viario. de un ingeniero. dicha lesión provino de un desgraciado accidente en el que no tuvo culpa quien. la acción prohibida no se encuentra individualizada en detalle dado su carácter necesariamente abierto.

47 Zaffaroni. Ediar Bs. Históricamente. Tratado de Derecho Penal. 426 .48 En definitiva. As. Define como imprudente en cambio. los criterios para delimitar las conductas descuidadas serán los elementos esenciales a la hora de configurar el delito imprudente. Córdoba. As. . negligencia. Bs. Manual de Derecho Penal. Sebastián. Bs. 47 Jiménez de Asúa. estos variados elementos se han resumido en los dos conceptos que pueden definir acabadamente a la culpa: imprudencia y negligencia. Sin embargo aclara que tales conceptos no pueden separarse nunca de manera clara. Derecho Penal Argentino. Núñez.46 Jiménez de Asúa advirtió que la negligencia “es la negación de la diligencia y quiérase o no se encuentra en todas las restantes formas de culpa”. Pág. TEA. Pág. de acuerdo a tipos culposos. Parte General. 1994. 44 45 Soler. T II. se prevé un castigo cuando se ocasionen determinadas lesiones a bienes jurídicos por imprudencia. 1999. en el mismo sentido. riesgoso o peligroso para las personas y negligente el comportamiento descuidado. Edit.. 1995. se reconoce que tanto la negligencia como la imprudencia son conductas contrarias al deber de cuidado y que la ley las castiga cuando producen resultados lesivos. Abeledo Perrot. Eugenio Raúl. 46 Fontán Balestra Carlos. Marcos Lerner Edit. Edit. Parte General. Y en definitiva. As. 194 y 195. Tomo V. inobservancia de reglamentos o deberes. Ricardo. Un sucinto recorrido por la doctrina argentina contemporánea servirá para fundamentar lo expuesto. sus elementos definitorios aparecen en cada tipo culposo de la parte especial. Córdoba. Así. Tratado de Derecho Penal. negligencia e imprudencia. 284. 2003. Pág. Soler 44 considera que es negligente una conducta que se realiza incumpliendo un deber. Ricardo Núñez considera como imprudente el comportamiento atrevido. 48 Zaffaroni. Parte General. Manual de Derecho Penal. impericia.45 Fontán Balestra diferencia las dos figuras considerando a la negligencia como falta de precaución y a la imprudencia como un obrar que conlleva peligro. 913. Pág.circunstancias en que se desarrolló la acción. Si bien el Código Penal no suministra ninguna definición de culpa. considera que toda imprudencia es negligente dado que una conducta imprudente no es más que una negligencia específica y en definitiva acepta como sinónimos los términos culpa. cuando el autor se coloca deliberadamente frente a un riesgo.

que la previsibilidad es ubicada frecuentemente como contenido del tipo subjetivo.cit. Delito Imprudente y Principio de Confianza. No escapa a esta consideración. con diferentes alcances y objetivos. Santa Fe. 53 Terragni. 54 Este carácter de impredecible debe ser merituado ex ante y con las condiciones normales de atención a un cuidado objetivo. 191. Santa Fe. dado que si el hecho ocurrido no puede ser previsto para el autor.…. Abraldes sintetiza su posición al afirmar: “El principio de confianza juega un rol protagónico a la hora de determinar el cuidado debidamente objetivo..como un criterio que ayuda a determinar el cuidado debido cuando éste no está expresamente regulado”. 416. Donna plantea que: “El principio de confianza aparece. como un criterio que sirve de ayuda para regular la determinación del cuidado objetivamente debido en la situación en concreto”. Pág. Sandro.. Alicia.Terragni.. Delitos Culposos – I .49 En este sentido. Tomo V.50 Es decir. Rubinzal Culzoni. El delito culposo. Pág. Edit. Edit. los hechos imprevistos o imprevisibles no pueden fundamentar condenas imprudentes. por supuesto. En efecto. Edit. 51 En idéntico sentido. Marco Antonio. Santa Fe. al no existir violación del deber de cuidado del autor. 2009. Ya Welzel afirmó que dicho concepto es un principio de utilidad para determinar la conducta que seguiría en una determinada situación un hombre inteligente y sensato. Pág. 132.51 A efectos de determinar el cuidado debido. Donna. la determinación de la norma de cuidado y los criterios de imputación objetiva. no existe violación del deber de cuidado. Rubinzal Culzoni. Al respecto. Edgardo Alberto.Gil Gil. dado que en gran medida. . 2004. Pág. 2010. y esta vinculado a la prudencia y a la diligencia referidas a la personal posibilidad de preveer” 53 Este es un punto esencial. Ediciones Jurídicas Cuyo. Mendoza. 52 Abraldes. 54 49 50 Citado por Abraldes S. 292. Marco Antonio..…. se enfoca la utilidad del principio. se ha forjado una categoría de suma utilidad: el llamado “principio de confianza”. Alicia Gil Gil anota “entiendo el principio de confianza. No obstante. Derecho Penal.368.Rubinzal Culzoni. op. Solamente es posible conseguir que esa motivación dé sus frutos si el hecho hubiese resultado previsible para el sujeto ideal. Delitos contra las Personas. Revista de Derecho Penal 2002 I. los autores se refieren a la previsibilidad como elemento del tipo “pues la norma se dirige a motivar en sus destinatarios acciones correctas. nota pié de la página 45. 2002. Pero más que un límite encuentro en este principio una construcción teórica de singular relevancia teórico práctica al momento de establecer cuales son las medidas de cuidado que el sujeto debe adoptar en la situación concreta” 52 Terragni manifiesta que el principio “constituye un desarrollo de los conceptos de riesgo admisible y cuidado debido. se puede adelantar que el principio puede ser usado también en situaciones regladas. a los efectos de contar con un parámetro efectivo para la determinación del deber de cuidado. Si no existió esa posibilidad el hecho resulta atípico”. Parte General. nota al pié. Rubinzal Culzoni. Reflexiones sobre la concepción del injusto. Santa Fe. Pág.

En definitiva.. op. es decir sin descuidar las reglas de atención que les corresponden. cuando emprendemos una tarea en común.En gran medida.56 Queda clara entonces. y ese algo más es que se precisa de la existencia de una relación. 55 . cit. la diferencia en términos ontológicos entre la relación de causalidad (física) y la relación de determinación (normativa) El requisito a verificar en este último caso es que el resultado disvalioso sea producido “por” la violación del deber de cuidado. ya que si revistiera esta última cualidad. Cuando compramos todo tipo de comida o bebida. no siendo pacífica la discusión de los criterios dogmáticos que se deben utilizar para tal fin. 369. la vida del hombre en sociedad se organiza a partir de la suposición necesaria de que sus semejantes se comportarán de un modo debido. Por supuesto que su carácter es normativo y no ontológico. 55 Solo así se pueden emprenderse las fluidas actividades de la vida en común en las sociedades contemporáneas. un nexo que vincule la desatención del cuidado por parte del sujeto con el resultado producido. se puede concluir con la necesidad de acreditar la violación al deber de cuidado como núcleo del delito imprudente. bastaría con verificar la existencia de una relación entre causa y efecto entre ambos desvalores para afirmar la fundamentación de un injusto imprudente”. cuando solicitamos algún servicio. y para los fines de este trabajo. 6) Conexión de antijuridicidad El sexto elemento que indicamos es la llamada “conexión de antijuridicidad” o “nexo de determinación” identificada como la relación especial entre la violación del deber de cuidado y el resultado En tal sentido. Pág. confiamos en que nuestros semejantes se comportarán correctamente. 56 Abraldes. Esta relación ha recibido por parte de la doctrina el nombre de nexo o relación de determinación o conexión de antijuricidad. Abraldes postula que “Para llegar al estadio de la sanción se necesita algo más que la infracción al deber objetivo de cuidado.

ha sostenido: “La mera infracción a las normas del tránsito no acarrea forzosamente responsabilidad penal cuando esos dispositivos tienden al cuidado de una seguridad general (como ser manejar con carnet vencido). se puede afirmar que lo decisivo en la materia es que ninguna infracción reglamentaria produce en si misma al delito imprudente y entonces el análisis de los términos causales necesitará de un estudio detallado de la especial relación entre la infracción y el resultado. op. 59 En efecto. de cada infracción reglamentaria en cuanto al nivel de riesgo incorporado al suceso” Rusconi. . bien explica Rusconi que hubo quien fundó el delito en la simple violación del reglamento. Pág. también aclara que “ La segunda sensación tiene que ver con la ausencia de un sistema que permita distinguir la relevancia. Pero cuando las normas procuran una seguridad más específica verbigracia cruzar con luz roja. 59 Rusconi plantea que “…no cabe duda que en la dimensión de la violación del deber objetivo de cuidado que recibe tratamiento reglamentario. base de la culpa penal”. En este sentido la SCBA -como criterio orientador. cit. 26. . y Villasol. pág. 671 y ss. cuando es causa de un resultado antijurídico involuntario constituiría. 1999. sin más. “…la infracción a leyes o reglamentos.su infracción demuestra una falta del debido cuidado. atendiendo que en los delitos imprudentes no basta con el desvalor de la acción. Daniela M. Pág. cit. es suficiente tal comprobación para afirmar la culpa. los casos ocurridos en ámbitos reglamentarios. Prueba Penal y Culpa en accidentes de tránsito. velocidad superior a la permitida. Sin embargo. En efecto. sino que se requiere 57 58 Rusconi.Resulta paradigmático en esta problemática. circunstancia que por la que en algunos supuestos..57 En tal sentido se ha planteado que “La inobservancia de los reglamentos. ordenanzas o deberes a su cargo es la cuarta forma o manera por la que según nuestra ley se puede llegar a la culpa. 21 en donde se cita a Rodolfo Shurman Pacheco. Año 5. Librería Editora Platense. una hipótesis de culpa. alcanzaba para fundamentar la tipicidad culposa. acaecida la inobservancia. si bien es cierto que el deber de cuidado se deriva de las normas en las actividades regladas. no existiendo posibilidad legal de oponerle factores espirituales de exculpación” 58 Villasol Agustin M. Pág. Buenos Aires. también lo es que resulta imprescindible en vistas a delimitar la responsabilidad penal. op. el grado de precisión de la definición del nivel de prudencia ante cada hipótesis deja las cosas muy cercanas a un tipo de imprudencia “cerrado” Sin embargo. 63 y 64. analizar la “conexión de antijuricidad” entre la violación del deber de cuidado producido por la infracción reglamentaria y el resultado disvalioso. nº 20.. manifestando que toda violación vinculada causalmente con el resultado a evitar. aunque más no sea en abstracto. Doctrina Penal.

. es siempre incierto si se está ante un supuesto típico. una “señal” de la falta de observancia del cuidado debido. es decir. 299. y en la que se analiza para cada caso en particular. Rinessi. en los que se ha producido un resultado lesivo y también de infracción del deber de cuidado respectivo y entre los que evidentemente existe el nexo causal.. en ocasiones puede llegar a implicar que el sujeto quebrante el reglamento”. op.60 Puede concluirse entonces que la culpa penal se fundamentará en la violación reglamentaria solo si existe entre la violación y el resultado.del resultado. 267. 47 y 48. la relación entre la infracción del reglamento y la culpa penal. incluso más. Son numerosos los ejemplos que se manejan al respecto: el suicida que se lanza bajo las ruedas del coche conducido a excesiva velocidad. 62 Romeo Casabona. México. no son típicos. op. la llamada “conexión de antijuricidad”.…. de lo expuesto se desprende una importante consecuencia que explica. “…no siempre la violación del reglamento es una infracción al deber de cuidado” y además “debe mediar una relación de determinación entre la violación del deber de cuidado y la causación del resultado”. Edic. pero se demuestra que a velocidad reglamentaria el suicida habría sido igualmente atropellado” Para luego concluir el citado autor que: “todos estos casos que suelen citarse por los autores. cit. Al menos inicialmente. Coyoacán. Romeo Casabona: “En relación con los delitos imprudentes. Pág. cit. 61 Por último. no es posible la imputación –objetiva. 61 60 . no se daría el tipo si se comprueba que el resultado se hubiera producido igualmente aún habiendo actuado el agente de acuerdo con las normas de cuidado. Carlos María. Esta es una tarea que realiza el juez. Pág. Pág. A. Conducta peligrosa e imprudencia en la sociedad de riesgo. puesto que no cumplen la relación que presupone el tipo de los delitos imprudentes. En efecto. que el resultado se haya producido como consecuencia de la infracción del deber de cuidado. un desvalor del resultado que le sea normativamente imputable. o la llamada por algunos relación de antijuricidad” 62 Abraldes. afirma Abraldes que: “…la infracción a un principio de experiencia o una disposición reglamentaria conforma solo un “indicio”. En tal sentido. Claramente. sin que ello sea absolutamente determinante. Y no debe olvidarse que el cuidado objetivamente debido se sitúa por encima de la mera observancia reglamentaria.para su misma existencia. ex post. relaciona Rinessi este problema con lo ya expuesto en relación a la causalidad. 2007.

“corresponde preguntarse siempre acerca de si la acción concreta se encuentra entre aquellas que la norma prohíbe (…) en lo que respecta al descubrimiento de cual es el fin de protección de la norma. 101. op. 100. determinar la finalidad del deber de cuidado lesionado y la clase de daños que debe evitar. En definitiva.cit. o última..” 65 Corcoy Bidasolo reconoce como función inmediata del concepto. custodiando el principio de legalidad. Pág. 97. op. Pág.. del 63 De acuerdo a Terragni. op. resulta necesario también en vistas a delimitar la responsabilidad penal. 64 Terragni. cita a pié de página. . agrega. en los delitos imprudentes no basta con el desvalor de la acción. si bien la norma ampara los bienes jurídicos rechazando las actuaciones descuidadas.En definitiva. 7) Ambito de protección de la norma. cit. analizar la “conexión de antijuricidad” entre la violación del deber de cuidado producido por la infracción reglamentaria y el resultado disvalioso. atendiendo que como ya se ha sostenido. un desvalor del resultado que le sea normativamente imputable. el autor estará exento de responsabilidad. Asimismo. Terragni. su protección no puede abarcar cualquier supuesto de lesión del bien jurídico resguardado. sino que se requiere para su misma existencia. Pág. La idea básica radica en reducir las posibilidades de llevar la imputación más allá del terreno de la prohibición estricta. si el resultado producido por el comportamiento negligente no es uno de los que se quería evitar estableciendo el deber.64 En efecto. Un último elemento que se debe verificar para postular la existencia del delito imprudente es el llamado ámbito de prohibición de la norma (también conocido como “fin de protección de la norma”) 63 y de lo que se trata con este principio es de investigar si el resultado acaecido es aquel que la norma transgredida trata de evitar. que: “La función mediata. fue Gimbernat Ordeig quien primero examinó esta idea con el nombre de “fin de protección de la norma”. 65 Terragni.cit.

de raíz. teniendo en cuenta su eventual utilidad para limitar la imputación en casos extraordinarios 67 o en definitiva para contar con un filtro más tendiente a garantizar la excepcionalidad del castigo de la conducta imprudente indicado en el Código Penal y el principio de legalidad y culpabilidad. Pág. continúen existiendo castigos que tengan claras connotaciones versaristas”66 Sin duda. 565. receptados en la Constitución Nacional Argentina. 2008. “moderna” o “sincrética” de acuerdo a sus contenidos y metodología. algunos rasgos fundamentales de la imprudencia pueden considerarse afianzados” 67 66 . ni en los resultados prácticos. Conclusión: Se ha dicho que en todo listado. esencialmente de política criminal. en el juicio sobre el injusto típico. Corcoy Bidasolo. “ortodoxa”. Mirentxu. Pág. nos ha brindado la posibilidad de centrarnos en aquellas cuestiones en las que se ha logrado mayor acuerdo doctrinal y jurisprudencial. Sin embargo. BdF.. como el riesgo permitido.. ni en la ordenación sistemática. Bs. En el caso. cit. 2º Edic. 69 Asimismo. 565. que pese a la introducción en el injusto de la norma de infracción al deber de cuidado y pese a la utilización de principios regulativos.. As. siempre es desde una determinada posición en la teoría del delito68 desde donde se realiza una construcción dogmática. Corcoy Bidasolo. 69 Con respecto a la dogmática del delito imprudente. En efecto. 68 Que puede ser “clásica”. El Delito Imprudente. no se ha arribado a un consenso y claridad en la formación de conceptos. Se trata de evitar. op. lo que ha motivado vacilación en torno a la utilidad del mismo en el contexto propuesto. no obstante lo cual. estimamos que los elementos analizados gozan de cierto reconocimiento importante en la doctrina penal contemporánea. más intensamente se refleja que toda enumeración depende de una forma de ver el problema. Sin embargo. lo que mejor se observa son las omisiones. compartimos lo expuesto por Abraldes : “A diferencia de lo ocurrido con el delito doloso. el haber dejado de lado el problema del tipo subjetivo.criterio del fin de protección de la norma es la común a todos los criterios de imputación. se ha optado por incorporarlo. la procedencia de este concepto es distinta a los expuestos anteriormente.

Veamos: una conducta tiene que. “Imputación del resultado y riesgo(interrogatorio crítico a la teoría de la imputación objetiva” en Sancinetti. Sin embargo. Pág. 2010. Claus. Es más vago que estos y por tanto prescindible” Roxin. previo a todo. Madrid. En efecto.72 Si antes se debía delimitar cuando una conducta 70 En efecto.al mismo concepto de “infracción al deber de cuidado”. Enrique. Por último. sigue siendo un punto altamente problemático. As. y el resultado solo sería imputable a ella si fuera la realización de dicho peligro”71 En principio cabe resaltar la importancia de esta teoría. Pág. 1999. Causalidad. Bs. Hammurabi. vale recordar. la dificultad de ponderar en forma objetiva. su masiva aceptación en la doctrina y su utilidad para el análisis de los delitos imprudentes. puede ser pasible de una sanción penal. Sin duda. tendrá algún problema tópico pero no en mayor medida que cualquier otra teoría. Dentro de este esquema. En palabras de Bacigalupo “la imprudencia debía ser aquella que constituyera un peligro jurídicamente desaprobado. 246. Civitas. Erich. Parte General. 72 Samson critica en tal sentido la función del concepto de incremento del riesgo. 1997. se debe analizar si ese mismo riesgo incrementado fue el que se concretó en el resultado. sino que más bien se opera una modificación terminológica. si este resultado es el que pretendía evitar la norma prohibitiva. 1000. y en tal sentido. Pág. Si se considera a la teoría como un sistema de filtros para limitar la imputación por imprudencia. 71 Bacigalupo. señala Roxin que “El elemento de la infracción del deber de cuidado no conduce más allá que los criterios generales de imputación. que ha justificado en los seguidores de la teoría de la imputación objetiva. 100 años de contribuciones críticas sobre imputación objetiva y subjetiva. Derecho Penal. se sostiene que se ha solucionado la dificultad de determinar la infracción a este deber a partir de criterios objetivos de atribución. posteriormente. 384 y ss. Derecho Penal Parte General. se llega a un sistema lógico de imputación imprudente. estimamos que en el aspecto conceptual. Bs. se descarta el problema de la determinación del deber de cuidado y se toma la cuestión del incremento del riesgo. As. . Samson. no se agregan elementos a los ya explicitados en el desarrollo del presente. cuando una conducta ha violado el deber de cuidado. Marcelo (Compilador). riesgo e imputación. y posteriormente sin contradicción utilizamos estos elementos. que por supuesto. incrementar el riesgo más allá de lo jurídicamente tolerado. Hammurabi. y elegimos que postulados utilizar dentro de ella. un ataque -y posterior abandono. el resultado es alentador.No escapa a estas observaciones que ha sido la teoría de la imputación objetiva aquella que ha venido modernamente a estudiar en profundidad los problemas del delito imprudente y que exige al menos alguna referencia.70 Desde esta teoría. Tanto es así.

76 Será necesario también el análisis del tipo subjetivo y de causas de justificación entre otros factores. así como también en su diferente derivación” Frisch. 75 Para Abraldes. precisas y adecuadas valorativamente que el material suministrado en crudo por el legislador” Abraldes.-. es decir.73 Se abandona el problema de la relación de antijuricidad. para la acreditación de la existencia del tipo objetivo del delito imprudente resulta necesario: 1) La existencia de un hecho o conducta. forman parte de un sistema lógico y adecuado a nuestro ordenamiento constitucional y penal. si el incremento del riesgo se concretó en el resultado. Wolfgang. As. 74 Frisch es categórico al afirmar que “Las diferencias en el ámbito del delito imprudente se agotan así en la denominación de los presupuestos sustanciales. op. Marcelo (Compilador). Pág. Anota Terragni que “Conforme a nuestro juicio. si se valora al trabajo dogmático como una herramienta útil para brindar al juez pautas coherentes para la aplicación del derecho.” Terragni. En tal sentido. 2) Que el delito en cuestión se encuentre previsto en la parte especial como delito imprudente. 3) Que se produzca el resultado prohibido 4) Que haya relación causal entre la acción y el resultado. 26. En definitiva.75 confiamos en que el listado de conceptos propuestos como elementos del delito imprudente. lo acertado y lo problemático de la teoría de la imputación objetiva del resultado” en Sancinetti. 5) Que exista violación del deber de cuidado por el autor. riesgo e imputación. Causalidad. Bs. 2008. Pág. Autor. delimitar cuando la violación del deber de cuidado causó el resultado disvalioso. En su lugar. 49.. resultará necesario -aunque no suficiente-76 para fundamentar debidamente un reproche penal por imprudencia. Rubinzal Culzoni. Marco A.violaba el deber de cuidado ahora se debe establecer cuando genera un riesgo desaprobado jurídicamente. completas. 6) Que esa violación sea la que ocasione el resultado. por lo que la debida identificación y acreditación de los elementos propuestos. de manera que constituye uno de los requisitos de la imputación objetiva.74 En síntesis.. Hammurabi. Santa Fe. 7) Que el resultado producido por el comportamiento negligente sea uno de los que pretendía evitar la norma vulnerada. partícipe y víctima en el delito culposo. se debe investigar en cada caso. Pág. 357. puede recordarse que nuestro orden jurídico penal indica el camino de la excepcionalidad del castigo de conductas imprudentes. la idea infracción al deber de cuidado tiene correspondencia con el concepto incremento del riesgo más allá de lo permitido. cit. 2010. 100 años de contribuciones críticas sobre imputación objetiva y subjetiva. “suministrar al intérprete una pauta integrante a de un sistema de soluciones jurídicas mucho más coherentes. “Lo fascinante. 73 .

Argentina . Ricardo Osvaldo ALVAREZ Investigador CEJU Universidad Maimónides Buenos Aires .Datos del autor: Dr.