You are on page 1of 1

El pintor de la vida moderna – Charles Baudelaire (resumen)  Lo bello y el artista.

Lo bello. Baudelaire plantea que por mucho que se ame la belleza en general, que expresan los poetas y artistas clásicos, no se debe descuidar la belleza particular, circunstancial y los rasgos de las costumbres. La idea que el hombre se hace de lo bello se imprime en toda su compostura, vestimenta y movimientos. Pretende establecer una teoría racional e histórica de lo bello, oponiéndose a la anterior creencia en lo bello único y absoluto. Lo bello es siempre una doble composición: un elemento eterno e invariable y el otro relativo, circunstancial (época, moda, moral y pasión) La dualidad del arte es consecuencia de la dualidad del hombre. El artista es hombre de mundo entero, comprende al mundo y a las razones misteriosas de sus costumbres. Quiere saber, comprender y apreciar lo que pasa en la tierra. Se relaciona muy poco con la política. La curiosidad debe ser el punto de partida del genio. Como el niño, debe tener la capacidad de interesarse por todas las cosas, incluso las más triviales en apariencia. La multitud es su dominio, su razón y deseo es adherirse a esta multitud. Está fuera de casa pero se siente en casa en todas partes. Ver al mundo, ser el centro y ocultarse del mundo son algunos de los placeres de estos espíritus independientes, apasionados e imparciales. Contempla los paisajes de la gran ciudad, junto a la brisa, el sol o los carruajes. La noche es esa hora especial y extraña cuando “se cierran las cortinas del cielo y se alumbran las ciudades. Honestos o deshonestos, razonables o locos, los hombres se dicen: - por fin el día ha terminado”. Todos piensan en el placer y corren al lugar de elección a beber la copa del olvido. En este espacio nocturno el hombre convencional muestra una extraña belleza, al iluminar las alegrías del animal depravado.  Cap. 4: La Modernidad El artista va, corre busca. Hombre solitario con una imaginación activa, “busca algo que se nos permitirá llamar la modernidad, pues no surge mejor palabra para expresar la idea en cuestión.” Se trata de separar de la moda lo que puede tener de poético, te extraer lo eterno de lo transitorio. La modernidad es lo transitorio, lo fugitivo, la mitad del arte, cuya otra mitad es lo eterno y lo inmutable. Este elemento transitorio no debe despreciarse ni prescindir de él, porque suprimiéndolo se caerá en el vacío de una belleza abstracta e indefinible. El traje de la época no debe eliminarse porque puede provocar un contrasentido. Para que toda modernidad sea digna de convertirse en antigüedad, es necesario que se haya extraído la belleza misteriosa introducida por la vida humana. Toda época tiene su porte, su mirada. Casi toda nuestra originalidad proviene del sello que el tiempo imprime en nuestras sensaciones.