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Corrientes teóricas de la psicología social Reyes Monroy Carlos A.

4.- Cuáles son los aportes más significativos de Simmel en los ensayos sobre la sociología de los sentidos y la vida del espíritu en las grandes ciudades. Simmel (1986) plantea en su sociología de los sentidos que la percepción que tiene cada individuo acerca de los demás, tiene relevancia sociológica; esto se debe a que gracias a los sentidos se logra obtener impresiones sensoriales, por medio de las cuales, los individuos logran experimentar determinadas sensaciones, ya sean agradables o no, y de esta forma consiguen el conocimiento necesario sobre los otros para actuar de acuerdo a éste. El impacto de las impresiones creadas “penetran en el sujeto en forma de sentimiento y estado de ánimo, pero conducen hacia el objeto en la forma de conocimiento” (Simmel, 1986). Este conocimiento acerca de los otros tiene dos variantes que lo determinan, intervienen tanto aspectos exteriores, como las interpretaciones que se hacen de los significados. Este conocimiento no es del todo objetivo, más bien es un proceso que guía la interacción, la acción recíproca. Los individuos, al establecer contacto visual y mirarse cara a cara, establecen una relación mutua inmediata porque en dicha mirada expresiva hay reciprocidad y un significado, ya que el rostro almacena el pasado de cada uno de los sujetos, y “gracias al rostro comprendemos al hombre con sólo verlo, sin esperar a que obre” (Simmel, 1986). La expresión del rostro contiene diversos elementos que expresan una aproximación sobre la personalidad del otro individuo y sobre su estado de ánimo. Hay una revelación mutua de las cualidades presentes y de cierta forma, las transformaciones por las que ha atravesado cada uno de los sujetos. La importancia sociológica de la mirada reside en que las relaciones que se establecen comúnmente en la ciudad, se basan en mayor medida en esta, más que en lo que se escucha, al contrario de los lugares que se caracterizan por la cercanía que hay entre los mismos habitantes y las relaciones emocionales profundas que establecen, por ejemplo, en los pueblos “… La ciudad logra un profundo contraste con la vida aldeana y rural, por lo que se refiere a los estímulos sensoriales de la vida síquica” (Simmel, 1988). El oído es de igual forma importante debido a que gracias a este cumple la función de recibir lo que el medio le brinda, aunque lo audible es efímero, no se puede conservar. El oído carece de la reciprocidad de la vista, ya que recibe pero no da, a menos que haya concordancia con los demás órganos sensoriales y el lenguaje.

más allá de las cualidades que poseen. Pero para comprender el comportamiento social. Los órganos sensoriales. 1988). los cuales se reducen a su valor cuantitativo. también determina algunos tipos de relación. “El trato social entre los individuos viene determinado por esta estructura de nuestros sentidos y de los objetos” (Simmel. el dinero expresa todas las diferencias cualitativas de los casos en términos de ¿Cuánto cuesta?” (Simmel. sobre todo por un modo de vida acelerado. los intereses de cada parte adquieren un carácter casual. 1986). 1988). pueden suponer múltiples formas de relaciones entre los individuos. La economía monetaria y el intelecto que caracteriza a la mentalidad moderna. si descansan sobre uno u otro sentido. analizar las grandes transformaciones por las que han atravesado la cultura y la sociedad. Esto contrasta con el modo de vida fuera de la metrópolis. En estos tiempos los intercambios se realizan de forma anónima. cada uno de ellos interviene de la percepción y transmisión de formas y motivos. 1986). Según Simmel (1986) las diversas relaciones son resultado de las asociaciones. “a través de este anonimato. intervienen en las relaciones y en los objetos. Simmel en La metrópolis y la vida mental (1988) brinda las características principales de la vida en la metrópolis y cómo se ha configurado la mente moderna a partir de las exigencias del entorno. que surgen y desaparecen” (Simmel. 1986). .La vista el oído “se complementan mutuamente: la vista percibe la esencia plástica y permanente del hombre. hay que ir más allá de simples deducciones. por los cambios drásticos. por la sucesión de imágenes de toda índole sin una aparente conexión entre sí y. y el oído sus expresiones transitorias. en donde se establecen relaciones emocionales más cercanas y profundas. Lo que precisamente busca Simmel en este ensayo es comprender cómo la personalidad se ajusta a las exigencias de la vida social (Simmel. como ocurre con la vista y el oído. basadas en el interés económico. A pesar de los enormes cambios por los que ha atravesado la sociedad en las últimas décadas. “…El dinero se convierte en el nivelador más atroz. hay rasgos que permanecen y en muchos casos se intensifican. 1988). ya que “con el olfato no se forma un objeto. casi despiadado (Simmel. La vida urbana se caracteriza por la fluidez. el consumidor no tiene contacto directo con el productor. que tienen como resultado manifestaciones conductuales muy variadas. para entender tanto los significados como las interpretaciones de cada gesto y de cada palabra. en el cual predominan las relaciones mercantiles. El olfato. sino que la sensación queda encerrada dentro del sujeto…” (Simmel.

Según Simmel (1988) la característica más significativa de la metrópoli es la extensión de sus funciones más allá de sus fronteras físicas. Disgresión sobre la sociología de los sentidos. como meros engranajes de una estructura que trasciende el espacio físico. La metrópolis y la vida mental. Estudios sobre las formas de socialización (págs. . es en dónde se manifiestan. G. el cual muestra un enorme desinterés y desdén hacia cualquier aspecto que no esté relacionado con su beneficio propio o problemáticas que no le afecten directamente. Simmel. México: UNAM. Doronso. más bien. En M. 677-695).Las relaciones sociales en la vida urbana son más frías. En G. Antología de la sociología urbana. Bassols. La cultura moderna busca individuos con un „espíritu objetivo‟ que formen parte. Simmel. Madrid: Alianza Universidad. (1988). El espacio no limita sus efectos. G. (1986). la indiferencia permea la forma de vida de cada individuo. & R. Bibliografía Simmel. Sociología 2.