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Conocimientos financieros ¿Qué es el dinero?

Es el medio aceptado por todos los ciudadanos, empresas y administraciones públicas para realizar los pagos, y se utiliza como unidad de cuenta o de medida para valorar las transacciones económicas. Adicionalmente, el dinero sirve en sí mismo para acumular riqueza. Existen diferentes significados del dinero en la práctica, que van desde el dinero en efectivo en manos del público (M0) a otras que amplían el abanico de los instrumentos financieros computados, incluyendo: Los depósitos a la vista (M1). Los depósitos a plazo hasta 1 año (M2). Todos los depósitos más el significado de dinero M2 (M3). ¿Qué funciones cumple el dinero? Para comprender cuáles son los motivos por los que el dinero es necesario, hay que estudiar sus funciones. Además de servir de medio de cambio y pago, cumple otras funciones: Medio de cambio. El dinero es, sobre todo, un medio de cambio, un intermediario que facilita el comercio y la especialización en la producción. Depósito de valor. El dinero también es un depósito de valor útil, es decir, un medio para mantener la riqueza y que nos permite ahorrar. Unidad de cuenta o medida. Todo bien o servicio se puede valorar en dinero, lo que permite comparar el precio de los bienes diferentes o contabilizar el PIB de un país, al poder agregar bienes o servicios heterogéneos (sumar vestidos con arroz, por ejemplo). ¿Qué es el tipo de interés? La posibilidad de utilizar el dinero durante un tiempo es un bien (más correctamente, un servicio) en sí mismo, del que puede derivarse utilidad, como poder hacer frente a pagos para los que no tenemos recursos en la actualidad, para realizar compra de bienes de cuantía elevada, etc. Como todos los bienes o servicios que son escasos, la utilización del dinero está sujeta a un precio, que es el tipo de interés. El tipo de interés se utiliza para calcular el coste de un préstamo o crédito para el prestatario del mismo (es decir, cuánto vamos a pagar “de más” por el dinero que recibimos de una entidad) o el rendimiento que nos va reportar el capital que depositemos en un banco o una caja, que invirtamos en acciones, fondos de inversión…, etc. bajo unas determinadas condiciones. Se expresa como un tanto por ciento del capital prestado por la entidad o depositado por el cliente y normalmente hace referencia a un periodo de tiempo de un año.

Ejemplo: si nos conceden un préstamo de 1.000 euros con un interés del 6 % anual, durante este periodo deberemos abonar al banco 6 euros por cada 100 prestados. En este caso, pagaríamos un total de 60 euros durante el primer año.

¿Qué diferencia hay entre el interés nominal y el interés real? Tipo de interés nominal El tipo de interés nominal es el tanto por ciento que expresa el coste del dinero en una operación de préstamo o crédito. El tipo de interés nominal engloba la tasa de inflación y el tipo de interés real.

Tipo de interés real El tipo de interés real es la diferencia entre el tipo de interés nominal y la inflación. Permite calcular el coste real de un préstamo o la rentabilidad real de un depósito, ya que el efecto de la inflación hay que descontarlo de la ganancia/pago en intereses. Es una pérdida de valor que hay que contar como si fuera un gasto. Ejemplo: Si se deposita en un banco a plazo fijo 100 euros durante un periodo de 12 meses y se reciben 10 euros de intereses por ese dinero al final del periodo pactado, el saldo será de 110€. Si ese fuera el caso el tipo de interés nominal ascendería al 10% anual. Si la inflación ese año ha sido del 10%, los 110 euros que hay en la cuenta al final del año tienen exactamente el mismo poder adquisitivo que los 100 euros del año anterior, en este caso el tipo de interés real sería cero. ¿Qué es el ahorro? El ahorro es la diferencia entre los ingresos corrientes y los gastos corrientes. Si la diferencia es positiva, la unidad económica de que se trate puede acumular unos recursos que le permitirán financiar el coste de las inversiones que necesita realizar en bienes de equipo o inmuebles, o bien adquirir activos financieros con los que obtener una rentabilidad. Desde otro punto de vista, el ahorro es la diferencia entre la renta disponible, es decir, el conjunto de los recursos de los que dispone una unidad económica para gastar, y el gasto en consumo final. Para hacernos una idea de lo que se denomina ahorro es conveniente centrarse en un ejercicio económico, normalmente coincidente con un año natural. Una unidad económica tiene, a lo largo del ejercicio, una serie de ingresos corrientes, es decir, aquellos que tienen un carácter ordinario y recurrente, así como un conjunto de gastos corrientes, que se circunscriben al ejercicio y que asimismo tienen un carácter recurrente.

A la hora de juzgar la sostenibilidad de la situación económica de una familia, de una empresa o de una administración, es de enorme trascendencia que tenga capacidad de ahorrar; si los ingresos corrientes no bastan para cubrir los gastos corrientes, es muy probable que se llegue a entrar en una situación delicada. ¿Qué es el tipo de cambio? El tipo de cambio es el precio de la moneda de un país (divisa) en términos de otra. El tipo de cambio puede ser nominal o real, en función del bien (moneda o bienes) que se considere para su cálculo: Cambio nominal. Consiste en la relación a la que se puede intercambiar la moneda de un país por la de otro. Así, si el tipo de cambio euro/dólar es de 1,32, significa que por cada euro se obtienen 1,32 dólares. A partir de este tipo de cambio se puede obtener el recíproco, el tipo dólar/euro, que vendrá dado por: 1/1,32 = 0,76, lo que indica que por cada dólar se obtienen 0,76 euros. Ejemplo: Si el tipo de cambio euro/dólar sube a 1,40 (el euro se aprecia con respecto al dólar), los productos norteamericanos resultan más competitivos en los países de la Unión Monetaria Europea, puesto que por cada dólar hay que entregar cada vez menos euros (tipo de cambio euro/dólar al alza), mientras que los productos europeos se encarecen en el mercado norteamericano, por lo que se dificultan las exportaciones de los países de la Unión Monetaria Europea a Estados Unidos, esto es así ya que por cada euro los norteamericanos deben entregar más dólares a cambio. La situación es la contraria si el euro se deprecia respecto al dólar y el tipo de cambio euro/dólar se coloca, por ejemplo, en 1,20. Cambio real. El tipo de cambio real entre las monedas de dos países es un indicador de los precios de una cesta de bienes y servicios de un país con respecto a los de otro país. Indica la relación a la que podemos intercambiar los bienes de un país por los de otro país. Ejemplo: Una cesta de bienes tiene un precio de 300 dólares en Estados Unidos y de 310 euros en España. El tipo de cambio euro/dólar es de 1,35. La cesta de bienes en Estados Unidos cuesta 300/1,35 euros, esto es, 222,22 euros; la cesta de bienes en España cuesta, como se ha indicado, 310 euros. Por tanto, el tipo de cambio real euro/dólar es de 1,40 (310/222,22). Por otro lado, el tipo de cambio se puede clasificar como fijo o flexible, en función del grado de libertad de fluctuación de la moneda en los mercados de divisas: El tipo de cambio fijo se da cuando el valor de una moneda está determinado, respaldado y mantenido por el Banco Central del país. Esto no significa que su valor sea inalterable. Las autoridades monetarias pueden, si lo estiman conveniente, modificar el valor de referencia de su moneda: si la modificación es al alza estamos ante una revaluación y si es a la baja hablamos de devaluación. El tipo de cambio flexible es cuando se deja que una moneda fluctúe libremente en los mercados de divisas; por tanto, su valor viene determinado por la oferta y demanda de dicha moneda. Bajo este sistema, las oscilaciones cambiarias están causadas por las fuerzas del

mercado; en tal caso, hablamos de apreciación cuando la oscilación es al alza y de depreciación cuando es a la baja. ¿Qué es la productividad? La productividad es una variable que relaciona la producción de bienes y servicios obtenida con la cantidad de factores utilizados. Ejemplo: la productividad del trabajo se define como el cociente entre la cantidad de producción obtenida y el número de horas de trabajo empleadas. ¿Qué es la inflación? Es un fenómeno económico que produce un aumento continuado del nivel general de precios de una economía. La variación de los precios de una economía puede calcularse para el conjunto de los bienes y servicios que integran el PIB, para los productos industriales, para la construcción, para los bienes de equipo, para los bienes y servicios que consumen las familias, etc. La medición de la variación de los precios que afectan al consumo de las familias se realiza mediante el Índice de Precios al Consumo (IPC). El IPC es una medida estadística de la evolución de los precios de una cesta de consumo representativa de la población residente en viviendas familiares en España, referenciada a un periodo base que es aquel en el que el índice de precios adopta el valor 100. La cesta de consumo representativa se determina atendiendo al peso relativo de cada uno de los grupos de bienes y servicios en el gasto total de acuerdo con la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares. Determinados los pesos relativos de cada uno de los grupos, se procede a la toma del precio correspondiente a 491 artículos en 33.345 establecimientos (hipermercados, supermercados y tiendas especializadas en función del artículo) de 177 localidades (52 capitales de provincia, más 125 municipios, cuya población representa al menos el 30% del total de la provincia). ¿Qué información nos proporciona la tasa de inflación? La importancia del IPC es que mide la variación de nuestro poder adquisitivo. Si suben los precios y nuestros ingresos suben en menor proporción o se mantienen constantes, podremos adquirir menos bienes y servicios, por lo que se dice que perdemos poder adquisitivo: somos más pobres, aunque ganemos lo mismo. Muchas empresas, y el Estado, ofrecen a principios de año a sus empleados o pensionistas un aumento de salarios ligado al comportamiento que el IPC haya tenido en el año anterior. Por tanto, si a un trabajador le suben el sueldo en igual proporción que lo hace el IPC, su poder adquisitivo se mantiene, es decir, el trabajador podrá comprar exactamente la misma cantidad de bienes con su nuevo sueldo, aunque se haya elevado. Por el contrario, si el incremento de los sueldos y salarios de los trabajadores es inferior al incremento registrado por el IPC, entonces se producirá una pérdida de poder adquisitivo para los mismos.

También sirve a los gobiernos para valorar su política monetaria y comprobar si la oferta monetaria puesta en circulación es suficiente. La inflación excesiva es peligrosa, ya que si no se puede prever lo que pasará en el futuro y los agentes económicos no podrán tomar las decisiones más adecuadas. ¿Cuáles son las principales variables del mercado de trabajo? Hay una serie de variables relevantes para el análisis y el conocimiento de la situación del mercado de trabajo: Población total: conjunto de personas residentes. Población en edad de trabajar: normalmente se incluyen las personas de 16 y más años de edad. Población activa: comprende el conjunto de personas en edad de trabajar que están empleadas o en proceso de búsqueda de empleo. Población ocupada: personas que desempeñan una actividad laboral, por cuenta propia o ajena. Población desempleada: personas activas en situación de paro. Oferta de trabajo: equivale a la población activa. Demanda de trabajo: equivale al empleo existente más las vacantes no cubiertas. Tasa de actividad: total de activos sobre la población de 16 años y más. Tasa de ocupación o de empleo: total de ocupados sobre la población activa. Aunque esta es la definición habitual, en ocasiones se toma como referencia la población en edad de trabajar. Tasa de paro: número de parados sobre el número total de activos. ¿Cuáles son las fuentes estadísticas del mercado de trabajo? En el mercado de trabajo español, existen tres fuentes estadísticas, que son las siguientes: Encuesta de Población Activa (EPA), que recoge el empleo y el paro estimados. Se trata de una encuesta de periodicidad trimestral, que es realizada por el INE (Instituto Nacional de Estadística) y trata de obtener información acerca del mercado laboral en España. La Encuesta de Población Activa es la fuente principal para conocer la estructura y la evolución del mercado de trabajo español. Se realiza trimestralmente por el INE desde 1964, y se dirige a una muestra de 65.000 hogares (lo que equivale a 200.000 personas). La información que suministra se refiere a población inactiva, activa, ocupada y desempleada, desagregada por características tales como sexo, estudios terminados, ramas y sectores de actividad, tipo de búsqueda de empleo, etc. Además, la información se ofrece para el total nacional, por Comunidades Autónomas y por provincias.

Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), que recoge el paro registrado en las oficinas de dicho Servicio. El SPEE elabora mensualmente la estadística de paro registrado, a partir del número de personas demandantes de empleo inscritas en sus registros. Seguridad Social, que ofrece información acerca del número de personas afiliadas y cotizantes. A menudo surgen discrepancias entre las cifras de desempleo de la EPA y el SPEE, debido, principalmente, a que mientras la EPA se acoge a la definición de parado dada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el SPEE no. También tienen una incidencia destacada en dichas discrepancias las diferencias metodológicas entre ambos registros, y su referencia a distintos momentos temporales.

Un ejemplo viene dado por los grupos considerados como parados por la EPA y no por el SPEE, los cuales son: los demandantes de empleo no ocupados (DENOS), los afectados por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), y los trabajadores fijos discontinuos registrados fuera del periodo de actividad.

La EPA, siguiendo las directrices de la OIT, define claramente las variables del mercado de trabajo:

Población económicamente activa: población de 16 o más años que en la semana de referencia está trabajando o bien busca activamente un puesto de trabajo. Población ocupada: aquellas personas que en la semana de referencia desempeñan una actividad laboral ya sea por cuenta ajena (asalariados) o por cuenta propia (no asalariados). Los ocupados se pueden considerar y clasificar desde distintos puntos de vista: Según su situación profesional: no asalariados o trabajadores por cuenta propia (empleadores, empresarios sin asalariados y trabajadores independientes, miembros de cooperativas, y ayudas familiares) y asalariados o trabajadores por cuenta ajena. Los asalariados pueden ordenarse atendiendo al sector donde trabajan (asalariados del sector público y asalariados del sector privado) y según el contrato o relación laboral (indefinidos y temporales). Según la duración de la jornada laboral: con respecto a este criterio los ocupados pueden dividirse en: ocupados a tiempo completo (cuando la actividad laboral supera las 30 horas a la semana) y ocupados a tiempo parcial (cuando la duración de la jornada habitual semanal es inferior a las 35 horas). Parados: personas de 16 o más años que en la semana de referencia han estado disponibles para trabajar pero que, buscándolo activamente, no han encontrado un puesto de trabajo. Los parados pueden subdividirse en dos grupos: los que buscan su primer empleo y los que han trabajado con anterioridad.

Población económicamente inactiva: personas que teniendo 16 o más años no están ocupadas ni paradas. Dentro de este amplio colectivo estarían comprendidos: estudiantes, jubilados, labores del hogar, pensionistas, incapacitados para trabajar, etc. ¿Qué es el Producto Interior Bruto (PIB)? El PIB es el valor total de los bienes y servicios finales producidos por una economía en un período determinado. El PIB es un indicador representativo que ayuda a medir el crecimiento o decrecimiento de la producción de bienes y servicios de los agentes económicos residentes en el país (tanto nacional como extranjero). Debe tenerse presente que muchos de los bienes y servicios que se producen no van destinados para su uso final, sino que se utilizan para la producción de otros bienes y servicios. Por eso se les da el nombre de bienes y servicios intermedios. Por ejemplo, de una manera muy simplificada, para fabricar un ordenador personal hacen falta componentes eléctricos, circuitos integrados, programas informáticos y materiales diversos para la estructura del aparato. Supongamos que cada una de estas partes se produce de manera independiente por empresas diferentes que venden a otra empresa que se encarga del ensamblaje definitivo y de vender los aparatos al público. Esta empresa paga un precio de 100, 200, 300 y 400 unidades monetarias a tales proveedores y vende el producto final a un precio de 1.200 unidades monetarias. La producción total tiene un valor de: 100 + 200 + 300 + 400 + 1.200 = 2.200. Sin embargo, en este cálculo hemos efectuado un doble cómputo, ya que los elementos utilizados han sido contados dos veces, de manera independiente y como parte del producto final. Para evitar este tipo de inconvenientes e incoherencias, en el PIB sólo se incluyen los bienes y servicios finales y no los intermedios. El PIB presenta una serie de limitaciones, que vienen dadas: En primer lugar por su inoperancia a la hora de contabilizar las operaciones que se producen fuera de mercado. En segundo lugar porque no tiene en cuenta las posibles mejoras de calidad en la producción. Por último, porque no considera los efectos de las externalidades (negativas) del crecimiento (por ejemplo, la contaminación atmosférica). ¿Por qué es importante que crezca el PIB? El crecimiento del PIB es crucial para una economía, ya que un aumento del mismo se traduce en un aumento de la actividad económica. Si la actividad económica repunta, significa que el desempleo tiende a reducirse y que la renta per cápita aumenta. Esto a su vez redunda en el crecimiento económico, ya que los agentes económicos se inclinarán más a gastar en lugar de

ahorrar. Además, tras un aumento del PIB, los ingresos fiscales del Estado tienden a elevarse, puesto que éste recauda más impuestos y por tanto, el Estado puede destinar esas cantidades a partidas de gasto que incrementen el nivel de vida de sus ciudadanos. ¿Cómo se calcula el PIB? El PIB puede calcularse de tres maneras diferentes, a través de tres enfoques, que deben llevar al mismo resultado: Enfoque de la producción (oferta): como la suma de los valores añadidos brutos (VAB) generados en las diversas etapas de la producción y en todos los sectores de la economía. El concepto de valor añadido se utiliza precisamente para evitar el doble cómputo, ya que el valor añadido de cada empresa es la diferencia entre el valor de su producción y el valor de los bienes y servicios que adquiere de otras empresas para realizar dicha producción. El PIB por el lado de la producción se obtiene, por tanto, a través de la siguiente fórmula: VAB sector primario + VAB industria y energía + VAB construcción + VAB servicios de mercado y no de mercado + Impuestos indirectos ligados a la producción e importación – Subvenciones a la producción. Ejemplo: los valores añadidos brutos (VAB) de una economía en el año 2013 son los siguientes (en millones de euros):

2013 Agricultura, ganadería y pesca 30.000 Energía Industria Construcción Servicios PIB 35.000 80.000 25.000 145.000

315.000

El PIB se obtiene mediante la suma de la producción total de cada sector productivo. Enfoque de las rentas: cada empresa, para poder llevar a cabo su producción necesita disponer de una serie de recursos y factores (fundamentalmente, trabajo, capital propio, capital ajeno, bienes de equipo e inmuebles), a los que tiene que retribuir. El valor añadido que genera tiene como contrapartidas las rentas o retribuciones satisfechas a los distintos factores: sueldos, beneficios, intereses, amortizaciones, alquileres. Siguiendo con el ejemplo anterior, supongamos que dicha economía remunera a sus factores de la siguiente manera:

Remuneración de los asalariados1 Excedente bruto de explotación2

175.000 130.000 10.000

Impuestos sobre la producción y las importaciones

PIB = Remuneración de los asalariados + Excedente bruto de explotación + Impuestos sobre la producción y las importaciones = 175.000 + 130.000 + 10.000 = 315.000 millones de euros. Enfoque del gasto (demanda): mediante las suma del gasto en bienes y servicios finales efectuado por las familias, las empresas, las administraciones públicas (demanda interna y el sector exterior. Dicho gasto comprende el consumo y la inversión, tanto privado como público así como las exportaciones de bienes y servicios. 1. La remuneración de los asalariados comprenden aquellas cuantías que se destinan a retribuir a los trabajadores a cambio de la prestación de servicios: sueldos y salarios, y contribuciones a la seguridad social. 2. Este concepto hace referencia a aquellas cuantías derivadas de la propiedad de los factores de producción, como por ejemplo pueden ser los intereses, alquileres o dividendos. Mide lo que se obtiene de la producción antes de atender los pagos de intereses y alquileres. ¿Qué es la demanda agregada? La demanda agregada (DA) es la cantidad total de bienes y servicios finales adquiridos en un periodo por los agentes que conforman una economía (hogares, empresas, instituciones sin ánimo de lucro, administraciones públicas y sector exterior). ¿Cuáles son los componentes de la demanda agregada? La demanda agregada está compuesta por: Consumo privado (C): comprende fundamentalmente el consumo final de las familias: alimentos, vestidos, bebidas, alquileres de viviendas, energía, bienes de consumo duraderos (automóviles, electrodomésticos…), salud, ocio, etc. Las compras de viviendas no se incluyen como consumo de las familias, sino como inversión. Inversión bruta o formación bruta de capital (I): incluye las compras de maquinaria (comprendido el software) y edificios, así como la constitución de inventarios (existencias o “stocks”) por las empresas. Cuando se excluyen los cambios en las existencias, nos encontramos con la formación bruta de capital fijo, que comprende parcialmente los gastos en bienes que se van a usar para producir otros bienes. Gasto público de consumo e inversión (G): recoge los gastos que las administraciones públicas realizan en un periodo determinado. Dentro de estos gastos podemos distinguir los siguientes: gastos de funcionamiento, que son aquellos que se dedican a financiar los gastos corrientes; gastos de capital, que se destinan a la adquisición de bienes de inversión.

Exportaciones netas (X-M): diferencia entre las exportaciones (X) e importaciones (M). Las exportaciones representan los bienes y servicios que siendo producidos en una economía se venden al resto del mundo. Tales exportaciones se traducen en ingresos. Las importaciones corresponden a los bienes y servicios que siendo producidos en el exterior, son adquiridos en una economía para la satisfacción de las necesidades de sus agentes económicos. Tales importaciones se traducen en pagos realizados. La suma de los componentes Consumo privado, Inversión y Gasto público da lugar a la demanda interna: Demanda interna: C + I + G Por su parte, las exportaciones netas representan el saldo con el sector exterior, que puede ser positivo, si las exportaciones son mayores que las importaciones, o negativo, si las importaciones superan a las exportaciones: Saldo con el sector exterior: X - M ¿Cuál es la relación de la demanda agregada con el PIB? Pensemos en los bienes y servicios que una economía produce en un ejercicio para atender las distintas demandas. Éstos nos vienen dados por el PIB más las importaciones, que se destinan a cubrir los distintos componentes de la demanda: consumo privado, inversión privada, gasto público y exportaciones: PIB + Importaciones (M)=Consumo Privado (C)+ Inversión Bruta (I)+ Gasto Público de Consumo e Inversión (G)+ Exportaciones (X) De esta manera, PIB = C + I + G + (X – M) Asimismo, es posible llegar al PIB de una economía a través de la agregación de los PIB de los diferentes sectores que componen dicha economía. Estos sectores son normalmente; agricultura, ganadería y pesca, energía, industria, construcción y servicios. Por ejemplo, si el conjunto de los sectores de la agricultura, ganadería y pesca hubiera producido un total de 500 millones de euros; el sector de la energía, 750 millones de euros; el de la industria, 1.500 millones de euros; el de la construcción, 1.200 millones de euros y el sector servicios, 3.000 millones de euros, y que los impuestos y subvenciones ascendieran a 200 y 300 millones de euros, respectivamente, el PIB sería: PIB = 500 + 750 + 1.500 + 1.200 + 3.000 + 200 – 300 = 6.850 millones de euros Ejemplo: supongamos una economía que presenta los siguientes datos: consumo, 50.000 millones de euros; inversión, 7.500 millones de euros; gasto público, 15.000 millones de euros; exportaciones, 22.000 millones de euros; importaciones, 13.500 millones de euros. A través de estos datos se puede calcular la demanda interna, el saldo exterior (demanda externa) y el PIB de una economía.

Demanda interna = 50.000 + 7.500 + 15.000 = 72.500 millones de euros Saldo exterior = 22.000 – 13.500 = 8.500 millones de euros PIB = 72.500 + 8.500 = 81.000 millones de euros ¿Qué es la balanza de pagos? Imprimir

La balanza de pagos es un documento contable que registra sistemáticamente el conjunto de transacciones económicas de un país con el resto del mundo durante un período determinado, generalmente un año. La balanza de pagos se divide en varias sub-balanzas o cuentas, según el carácter de las transacciones recogidas: corriente, de capital y financiera. La diferencia entre los ingresos y los pagos de una determinada cuenta se denomina saldo de la misma, que puede ser de superávit (los ingresos superan los pagos) o de déficit (en caso contrario). La balanza corriente recoge las transacciones de bienes y servicios que se realizan. Se subdivide en cuatro balanzas básicas: Balanza de bienes (comercial): En ella se recogen la compra y venta de mercancías. Balanza de servicios: se recogen las transacciones de servicios tales como turismo y viajes, transporte, comunicaciones, construcción, seguros, servicios informáticos... Balanza de rentas: en este caso, los ingresos son las rentas percibidas por los propietarios de los factores (trabajo y capital) empleados en el extranjero, mientras que los pagos son las rentas que se envían a extranjeros propietarios de factores productivos empleados en nuestro país. Balanza de transferencias (corrientes): recoge las transferencias corrientes entre residentes y no residentes. La cuenta de capital incluye las transferencias de capital y las transacciones relativas a inversiones reales y recoge principalmente las transferencias de las Administraciones Públicas con la Unión Europea. La cuenta financiera registra las operaciones de carácter financiero, como pueden ser las inversiones directas de cartera, otras inversiones... Ejemplo de una balanza de pagos. La economía correspondiente presenta un déficit por cuenta corriente y un superávit por cuenta de capital. En conjunto se da un déficit, por lo que esta economía está recibiendo un préstamo neto del exterior. Esta entrada de financiación se refleja en la cuenta financiera, a través de un saldo positivo (la variación de pasivos es mayor que la variación de activos). Al tratarse de cómputos independientes, normalmente se registran unas diferencias (errores y omisiones). Ejemplo de balanza de pagos (cifras en unidades monetarias):

Ejemplo: Supongamos que una empresa, radicada en Málaga, decide adquirir maquinaria producida en Estados Unidos por importe de 125.000 euros. A efectos de la balanza de pagos española, esta operación tiene la consideración de una importación: Balanza por cuenta corriente = Ingresos (exportaciones) – Pagos (importaciones) = 0 – 125.000 = – 125.000 euros. Cuenta financiera = + 125.000 euros. Como se puede observar, el saldo de la balanza por cuenta corriente es negativo, puesto que esta transacción supone una importación para el país de origen (España). Sin embargo, como se puede observar el saldo de la cuenta financiera es positivo, puesto que para realizar la transacción esta empresa ha necesitado vender euros y comprar dólares. Por el contrario, si atendiéramos a la balanza de pagos estadounidense, al tratar la venta de la maquinaria como una exportación, el resultado sería justo el opuesto al caso español. ¿Qué es la eficiencia? El concepto de eficiencia está relacionado con la óptima utilización de los recursos disponibles para la obtención de resultados. Se hace un uso eficiente de los recursos cuando no es posible obtener una mayor producción utilizando tales recursos; desde otra perspectiva, no es posible producir un nivel dado de producción utilizando una menor cantidad de recursos. Aunque de una manera impropia, en la práctica suele utilizarse como indicador de eficiencia el cociente o ratio de los gastos de explotación (gastos de personal, gastos generales y amortizaciones) respecto al margen del negocio típico de la empresa. ¿Qué es la solvencia? Es la capacidad de una empresa para hacer frente a sus obligaciones de pago. La ratio de solvencia se puede definir de forma agregada como el cociente entre el activo total y el pasivo. Lo ideal es que el valor de esta ratio sea superior a 1,5, pero interesa analizar la composición del activo y del pasivo. Un concepto muy importante a la hora de valorar la situación de solvencia de una empresa es el denominado fondo de maniobra. El fondo de maniobra se puede obtener restando el activo no corriente del sumatorio del patrimonio neto y el pasivo no corriente:

Fondo de maniobra positivo, significa que los fondos propios de la empresa más el pasivo no corriente (a largo plazo) no sólo permiten cubrir el activo no corriente, sino que existe un remanente que respalda parte del activo corriente. Lo anterior es síntoma de que la empresa tiene una holgada posición financiera. Fondo de maniobra negativo, es decir, cuando el pasivo corriente excede del activo corriente, con lo que la empresa se encontrará con unos vencimientos de deudas que no podrá atender con la realización del activo corriente. Lo anterior queda representado por

medio de los siguientes esquemas:

Ejemplo: siguiendo el supuesto de la empresa IBE, S.A., vamos a calcular su ratio de solvencia y su fondo de maniobra. El balance de situación a finales del año 2012 era:

Ratio de solvencia = Activo total / Pasivo = 170 / (85 + 25) = 1,55 Fondo de maniobra = (Patrimonio neto + Pasivo no corriente) – Activo no corriente = 45 ¿Qué es el apalancamiento financiero? Hace referencia a la utilización de recursos ajenos en la financiación de una empresa. Se pueden utilizar diversas ratios para medir el nivel de apalancamiento, entre ellas: Grado de apalancamiento = Recursos exigibles / Total pasivo más fondos propios El apalancamiento puede tener un efecto:

Positivo: si la rentabilidad de los activos en los que la empresa invierte los fondos obtenidos es superior al coste de dichos fondos.

Por ejemplo, una empresa solicita un préstamo bancario, a un tipo del 8% anual, e invierte esos fondos en un proyecto del que obtiene una rentabilidad del 10% anual.

Negativo: si la rentabilidad de los activos en los que la empresa invierte los fondos es inferior al coste de dichos fondos.

Por ejemplo, una empresa solicita un préstamo bancario, a un tipo del 8% anual, e invierte los fondos en un proyecto del que obtiene una rentabilidad del 5% anual. Ejemplo: la sociedad IBE, S.A. presenta el siguiente balance de situación correspondiente al año 2012 (datos en millones de euros): Sabiendo que tiene una deuda con proveedores y acreedores que asciende a 75 millones de

euros (integrada en el pasivo) y por la que paga un tipo de interés medio del 7,5%, el grado de apalancamiento financiero de esta empresa será el siguiente:

Grado de apalancamiento financiero =75/170 = 44,11% Para conocer el efecto que tiene este grado de apalancamiento en las cuentas de la empresa, se debe comparar con una medida de rentabilidad de los recursos totales de la empresa, como el ROA. Suponiendo que el ROA ascendiera en este caso al 9%, el resultado sería positivo, concretamente de un 1,5%. ¿Qué es el cash flow? Hace referencia a los flujos de entrada y salida de dinero que se presentan en una empresa durante un periodo determinado. Otra acepción de cash flow lo identifica con los recursos generados por la empresa, que vienen dados por la suma del beneficio neto, las amortizaciones y las provisiones. El Cash flow, se puede obtener, por tanto, a través de la siguiente expresión: Cash flow = Resultado neto + Amortizaciones + Provisiones El beneficio neto se obtiene una vez que se han deducido una serie de conceptos (amortizaciones y provisiones) que, aunque son gastos para la empresa, no generan salida de dinero, al tratarse únicamente de apuntes contables. Las amortizaciones representan la pérdida de valor que va sufriendo todos los años el inmovilizado de la empresa (edificios, instalaciones, maquinarias, vehículos de transporte, equipos informáticos, etc.) debido a su uso, a su obsolescencia, etc. Las provisiones representan la pérdida de valor que en un momento concreto puede sufrir algún elemento del activo, por ejemplo, existencias que se han deteriorado.

¿Qué es el ROA? El ROA (“Return on Assets”) es un indicador que mide la rentabilidad económica con respecto al total de activos de la empresa.

Se calcula como el cociente entre el beneficio neto y el activo total. Expresa la rentabilidad económica de la empresa, independientemente de la forma en que se financie el activo (con recursos propios o recursos ajenos). Ejemplo: en el año 2012, la compañía XYZ, S.A. tiene un activo total de 10 millones de euros y un beneficio neto de 1 millón de euros. Su ROA será: ROA = 1.000.000/10.000.000 = 10% Al año siguiente, el beneficio se incrementa hasta alcanzar los 1,5 millones de euros. Sin embargo, el activo total de la empresa ha aumentado también hasta los 20 millones de euros, tras una ampliación de capital y la posterior salida a bolsa de la compañía. El ROA es de: ROA = 1.500.000/20.000.000 = 7,5% Aunque el beneficio de esta empresa se ha incrementado, su activo total lo ha hecho a un mayor ritmo, de ahí que el ROA baje. ¿Qué es el ROE? El ROE (“Return on Equity”) es un indicador que mide el rendimiento del capital. Concretamente, mide la rentabilidad obtenida por la empresa sobre sus fondos propios. Su fórmula es la siguiente: ROE = Beneficio neto /Fondos propios medios. Ejemplo: La sociedad ATX, S.A. tiene unos fondos propios medios de 500.000€ y obtiene un beneficio neto de 100.000€; por tanto, su ROE será: ROE = 100.000 / 500.000 = 20%. En el siguiente año, el beneficio aumenta hasta 140.000€, pero los fondos propios medios, tras una ampliación de capital realizada, se elevan ahora a 1.000.000€. El valor del ROE es el siguiente: ROE = 140.000 / 1.000.000 = 14%. ¿Qué es el EBIT? El EBIT es un indicador que mide el beneficio operativo de una empresa. El EBIT no tiene en cuenta ni los intereses ni los impuestos pagados por la misma en un ejercicio a efectos del cálculo de su beneficio. De esta manera, este dato indica la capacidad de una empresa para ser rentable, y en definitiva para generar beneficios. La principal diferencia entre Ebit y Ebitda subyace en que el primero tiene en cuenta para su cálculo las amortizaciones y depreciaciones que se han ido dotando a lo largo del ejercicio, mientras que el segundo no.

¿Qué es el EBITDA? El EBITDA (“Earnings Before Interest, Tax, Depreciation and Amortization”) es un indicador que mide el margen bruto de explotación de la empresa antes de deducir los intereses, impuestos amortizaciones y depreciaciones. Se considera que los intereses que paga una empresa dependen de su nivel de endeudamiento y de los tipos de interés vigentes. Por otro lado, las amortizaciones dependen del valor contable de las inversiones realizadas y de los criterios de amortización aplicados. Por último, los impuestos dependen de los intereses y de las amortizaciones, y, por supuesto, de la normativa vigente, con lo cual también varían en función de criterios ajenos al negocio. Por tanto, el EBITDA, al eliminar esas “distorsiones”, permite una comparación más homogénea entre empresas en lo que se refiere a la actividad de explotación. Ejemplo: la sociedad PLM, S.A. presenta ante sus accionistas sus resultados correspondientes al ejercicio 2012 (datos en millones de euros):

Concepto Ventas Gastos de fabricación Otros gastos Margen bruto Amortizaciones Provisiones Otros ingresos y gastos Gastos e ingresos financieros

2011 2012 ∆ (2012-2011) 150 40 2,5 160 45 2 6,67% 12,50% -20,00% 5,12% 6,98% 28,57% -20,00% 6,67%

107,5 113 21,5 1,75 0,5 0,75 23 2,25 0,4 0,8

Beneficio ordinario antes de impuestos 83 Ingresos y gastos extraordinarios Beneficio antes de impuestos (BAI) Impuesto de sociedades (IS) 0,65

86,55 4,28% 0,5 -23,08%

82,35 86,05 4,49% 24,71 25,82 4,49%

Beneficio neto EBIT Amortizaciones y provisiones EBITDA

57,65 60,24 4,49% 83,75 87,35 4,30% 23,25 25,25 8,60% 107 112,6 5,23%

Dónde: Margen bruto = Ventas – Gastos de fabricación – Otros gastos EBIT = Margen bruto – Amortizaciones – Provisiones – Otros ingresos y gastos EBITDA = EBIT + Amortizaciones + Provisiones Beneficio ordinario antes de impuestos = EBIT – Gastos e ingresos financieros Beneficio antes de impuestos = Beneficio ordinario antes de impuestos – Ingresos y gastos extraordinarios Beneficio neto = Beneficio antes de impuestos – Impuesto de sociedades A simple vista se observa que esta empresa ha incrementado su beneficio neto en un 4,49% en el periodo comprendido entre 2011 y 2012. Por otro lado, los gastos de la empresa han crecido a un mayor ritmo que las ventas, por tanto, esto es lo que hace que el beneficio neto se resienta y su ritmo de crecimiento anual (4,49%) sea menor que el crecimiento anual de las ventas (6,67%) de esta empresa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el incremento experimentado por el EBITDA es superior al crecimiento del beneficio neto, lo cual indica que si no se tienen en cuenta ciertos aspectos (intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), el resultado real de la empresa sería mucho mayor.

Toma de decisiones Las instituciones financieras ofrecen un amplísimo catálogo de instrumentos entre los que elegir, sin que deba perderse de vista que están concebidos para abordar situaciones distintas. Antes de concertar una operación financiera hay que asegurarse de que es la que mejor se adapta a nuestras necesidades (ahorro, crédito, cubrir situaciones de riesgo, etc.).

La elección de un producto concreto debe basarse en una apreciación global de todas sus implicaciones a lo largo de la vida del producto, dentro de la que pueden distinguirse tres etapas básicas:    contratación y formalización; materialización de los flujos financieros (entradas o salidas de dinero) previstos a lo largo del tiempo, y finalización y liquidación.

¿Por qué es necesario hacerse una idea global previa de las operaciones financieras? Antes de adentrarnos en el detalle de los productos financieros concretos que puede contratar una persona, es conveniente hacerse una idea global de la forma en que ésta debe enfocar su toma de decisiones, con objeto de controlar y prever todas las implicaciones presentes y futuras, y de acotar las cuestiones fundamentales que deben tenerse presentes en dicha toma de decisiones. Consiguientemente, en una primera fase, lo prioritario no es tanto el conocimiento preciso de los productos y operaciones, sino poner de relieve, a grandes rasgos, el planteamiento general que debe adoptar un ciudadano antes de concertar una operación financiera. Una persona que tenga en mente ese esquema global estará en mejores condiciones de estudiar los productos y servicios concretos que puede contratar y de elegir el que mejor se adapta a sus necesidades. ¿Qué esquema general debemos seguir en nuestra aproximación a los productos financieros? Como punto de partida, es conveniente saber distinguir los diferentes tipos de necesidades que, en el ámbito financiero, puede tener una persona. El siguiente paso es identificar a qué entidades puede acudirse para atender las diferentes necesidades. A continuación, puede ya abordarse la elección de un producto concreto, distinguiendo si se trata de una operación con o sin dimensión temporal, es decir, si se prolonga o no en el tiempo. La elección de un producto de ahorro presenta una serie de particularidades que conviene tener en cuenta, y lo mismo ocurre cuando se trata de elegir una operación de crédito. ¿Qué necesidad queremos atender? El origen del ciclo o de la vida de cualquier producto financiero se localiza en una determinada necesidad sentida por el cliente o usuario potencial. De otra manera, carecería de sentido el diseño y el lanzamiento de dicho tipo de productos.

En consecuencia, antes de analizar las etapas que pueden delimitarse en la vida de un producto financiero cobra una importancia fundamental identificar, con la mayor claridad posible, la necesidad que le surge a la persona que estemos considerando. ¿Qué tipos de necesidades podemos tener en el ámbito financiero? Las necesidades que pueden surgirle a una persona en el ámbito financiero son múltiples. Evidentemente, las necesidades que surgen en la práctica presentan una serie de matices específicos, que es preciso tener en cuenta, pero, en una primera aproximación, la mayoría puede encajarse dentro de la siguiente tipología:        Materializar un ahorro. Efectuar pagos. Disponer de dinero en efectivo. Realizar un cambio de divisas. Obtener recursos a crédito. Obtener una garantía frente a terceros. Cubrir determinadas situaciones de riesgo.

¿Qué distinción existe entre operaciones ocasionales y aquellas otras que se prolongan en el tiempo? Aun cuando genéricamente se habla de «productos financieros», hemos de tener presente que las entidades financieras son empresas que prestan servicios. La vida de algunos de los servicios prestados acaba en el mismo instante en que tiene lugar la prestación (por ejemplo, cuando se realiza una orden de pago); en otros casos, la prestación se extiende a lo largo del tiempo (por ejemplo, en la custodia de depósitos). ¿Qué entidades forman parte del sistema financiero español? Una vez identificado el tipo de necesidad planteada, el siguiente paso lógico es conocer cuáles son las entidades a las que nos podemos dirigir para satisfacerla. A tal fin conviene inventariar los tipos de entidades que integran el sistema financiero español y conocer las funciones que desempeña cada uno de ellos. No obstante, no hay que perder de vista que, debido a la configuración de grupos bancarios integrados por diferentes empresas especializadas en distintos ámbitos, habitualmente una entidad bancaria, bien directa o indirectamente, está en condiciones de cubrir toda la gama de servicios de carácter financiero. En una primera aproximación, el sistema financiero español está integrado básicamente por los siguientes tipos de entidades:    Entidades de crédito (bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito y establecimientos financieros de crédito). Entidades de dinero electrónico. Fondos del mercado monetario.

   

Otros intermediarios financieros (instituciones de inversión colectiva, sociedades de valores, fondos de titulización, sociedades y fondos de capital riesgo). Auxiliares financieros. Empresas de seguros. Fondos de pensiones.

¿Qué diferencia a las entidades de depósito del resto de entidades financieras? Bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito constituyen las denominadas entidades de depósito, que son las únicas autorizadas legalmente para captar dinero directamente del público mediante depósitos. ¿Qué organismos públicos se encargan de supervisar las actividades de las entidades financieras? Aun cuando hoy en día existe una amplia libertad operativa y de actuación, las entidades que operan en el sistema financiero están sujetas a una estricta regulación por parte de los poderes públicos y, además, existen diferentes organismos públicos encargados de supervisar la solvencia, la estabilidad y el funcionamiento de las entidades que operan en los distintos mercados. Así, las entidades de depósito se encuentran supervisadas por el Banco de España y, en el caso de las cajas de ahorros y cooperativas de crédito, también por los respectivos gobiernos autonómicos. Adicionalmente, por lo que respecta a las actividades de seguros y de emisión de valores, se encuentran supervisadas por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones y por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, respectivamente. El cliente ante la toma de decisiones El cliente ante la toma de decisiones: servicios prestados una sola vez o a lo largo del tiempo Una vez acotado el marco general en el que nos podemos mover, surge la cuestión crucial de la elección de un producto concreto que se ajuste a nuestras necesidades. El enfoque es distinto, evidentemente, si se trata de un servicio prestado una sola vez o de un servicio u operación que tiene una dimensión temporal:

Si pretendemos realizar una operación esporádica u ocasional, sin ninguna implicación financiera en el futuro, por ejemplo, la realización de una transferencia de fondos a otra persona, deberemos prestar atención esencialmente, además de a la seguridad, al coste y al tiempo de ejecución de la transacción. Toda entidad debe tener a disposición del público un folleto donde aparezca información de las tarifas aplicables a las distintas operaciones ofrecidas. Los aspectos a considerar son más amplios si se trata de una operación que conlleva obligaciones futuras para las partes intervinientes, cliente y entidad financiera. Supongamos, inicialmente, que nuestras necesidades se pueden resumir en dos: por un lado, elegir un instrumento financiero en el que colocar nuestro ahorro y, por otro,

obtener un crédito para poder llevar a cabo algún proyecto de gasto. En uno y otro caso, es fundamental que elijamos la opción que, dentro de nuestras condiciones económicas, mejor se ajuste a nuestras necesidades, preferencias y circunstancias personales. Lo anterior nos lleva a considerar detenidamente las características de los productos.

Ahorro ¿Qué aspectos debemos considerar ante la elección de un producto de ahorro? La elección de un producto concreto de ahorro debe realizarse una vez que hayamos considerado los siguientes aspectos:      La naturaleza jurídica. Sus características económico-financieras. La rentabilidad. El riesgo. La liquidez.

¿Cuál es su naturaleza jurídica? Este aspecto es fundamental, ya que la naturaleza jurídica determina que un instrumento financiero pueda ser radicalmente diferente de otro: Por ejemplo, quien contrata un depósito de ahorro a plazo sabe que, en el momento del vencimiento, va a recuperar los fondos correspondientes de la entidad depositaria. En cambio, quien suscribe acciones de una sociedad, si desea posteriormente recuperar su dinero, estará

supeditado a que alguien desee adquirir las acciones, al precio que en ese momento rija en el mercado. Por tanto, es esencial que, antes de contratar un producto, identifiquemos claramente cuál es su naturaleza y la función que cumple dicho producto. ¿Cuáles son sus características económico-financieras? Todos los instrumentos financieros tienen unas características básicas: rentabilidad, riesgo y liquidez. ¿Qué se entiende por rentabilidad? La rentabilidad indica el rendimiento obtenido en comparación con los recursos invertidos. Para calcular la rentabilidad hemos de tener en cuenta dos componentes esenciales: el valor monetario que se obtiene cuando se recupera el dinero invertido y los rendimientos percibidos a lo largo de la vida del producto. Asimismo, hemos de considerar el período de tiempo que transcurre en uno y otro caso. Por último, no hay que olvidar que la rentabilidad efectiva viene condicionada por la fiscalidad. ¿Qué se entiende por riesgo? A su vez, el riesgo hace referencia a distintas situaciones que pueden condicionar el valor de los recursos invertidos y el de los rendimientos periódicos a percibir: Hay productos (por ejemplo, depósitos) en los que el valor nominal no se ve afectado por ninguna circunstancia, si bien siempre habrá un cierto grado de riesgo asociado a la propia solvencia de las entidades captadoras de los recursos. En el caso de los depósitos, existe un fondo que garantiza a los depositantes la percepción de unas determinadas cantidades. Otros productos (por ejemplo, acciones) están sujetos, por el contrario, a la valoración del mercado, por lo que el dinero invertido puede verse alterado, positiva o negativamente. Al margen del anterior tipo de riesgo, existe otro asociado a la percepción de los rendimientos periódicos previstos a lo largo de la vida del producto y al montante concreto a percibir. En los instrumentos denominados de renta variable, como su nombre indica, no existen rendimientos fijos predeterminados, a diferencia de lo que ocurre con los de renta fija. No obstante, puede ocurrir que los rendimientos a percibir en estos instrumentos de renta fija, aunque estén preestablecidos en el tiempo, no sean fijos sino variables, si se establece que su importe dependa de cómo evolucione algún índice que se adopte como referencia (por ejemplo, algún índice bursátil). ¿En qué consiste la liquidez? En tercer lugar, hay que atender a la liquidez del producto, que hace referencia a la posibilidad o no de disponer de los fondos invertidos en cualquier momento del tiempo sin tener que incurrir en costes significativos.

¿Qué relación existe entre la rentabilidad, el riesgo y la liquidez? Las tres variables básicas mencionadas, rentabilidad, riesgo y liquidez, no son independientes, sino que existe una relación entre ellas. Así, normalmente una mayor rentabilidad (alcanzable) está asociada a un mayor grado de riesgo. Asimismo, usualmente una menor liquidez está asociada a un mayor rendimiento. ¿Qué aspectos globales deben considerarse antes de cerrar una operación de ahorro? Cuando ya tenemos una idea clara del producto, antes de cerrar la operación conviene tener una visión global de los siguientes aspectos:    El impacto inicial de su contratación. Flujos asociados a su vida. Efectos que introduce el pago de impuestos.

¿Cuál es el impacto inicial de la contratación del producto? ¿Qué desembolsos deben hacerse, inicialmente y/o en el futuro? ¿Qué gastos conlleva la formalización de la operación? ¿Cuáles son los flujos asociados a la vida del producto?:     Rentas devengadas y, en su caso, percibidas. Posibles revalorizaciones. Comisiones a pagar. Importe obtenido en el momento de finalización de la vida del producto o cuando se venda el activo.

Adicionalmente, es preciso incorporar otra perspectiva de gran trascendencia como es la de la fiscalidad. ¿Cómo afecta la tributación, el pago de impuestos, a cada una de las fases que pueden distinguirse en la vida de un producto financiero?
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En el momento de la inversión. Cuando se originan rendimientos o cambios de valor. En el momento de recuperar la inversión.

Así, hay que prestar atención a la incidencia que pueda tener la realización de una inversión en un producto determinado. En caso de que dicha inversión conlleve algún tipo de beneficio fiscal, el rendimiento efectivo de la operación aumenta para el ahorrador, lo que se deberá tener en cuenta a la hora de calcular la rentabilidad obtenida. Por otro lado, es preciso tener presente las retenciones a cuenta del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) que se apliquen sobre los rendimientos periódicos obtenidos y,

asimismo, comprobar si, posteriormente, habrá que pagar alguna cantidad adicional en concepto de IRPF (cuota diferencial). La consideración de los impuestos permite al ahorrador hacerse una idea de las cantidades netas que percibirá a lo largo del tiempo. A partir de la información anterior se podrá calcular la rentabilidad que se espera obtener de la inversión considerada.

Crédito ¿Cuáles son las cuestiones básicas a considerar ante una operación de crédito? Imprimir Aunque desde una perspectiva diferente, es preciso realizar un planteamiento similar al efectuado en relación con el ahorro cuando el cliente acude a solicitar una operación de crédito. Las cuestiones básicas a considerar son las siguientes:

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¿De qué tipo de operación se trata? ¿Cuál es su naturaleza jurídica? ¿Con qué garantías responde el acreditado? ¿Existe algún avalista de la operación? ¿Cuáles son los gastos que conlleva la formalización de la operación?: Comisiones de estudio y/o apertura de la operación. Coste de tasación de los bienes aportados como garantía. Gastos notariales. Gastos registrales. ¿Cuál es el plazo de la operación?

    

¿Cuál es el calendario y el ritmo temporal de los pagos periódicos? El tipo de interés aplicable, ¿es fijo o variable? En este último caso, ¿cuál es la referencia utilizada para su revisión y cuáles son las fechas para llevar ésta a cabo? ¿Están previstas entregas a cuenta para la amortización anticipada del crédito? Y, en tal caso, ¿cuál es la comisión aplicable? ¿Está prevista la cancelación anticipada del crédito? Y, en tal caso, ¿cuál es la comisión aplicable? ¿Cuáles son los gastos originados por la cancelación definitiva de la operación?

¿Cuáles son las obligaciones fiscales asociadas a la operación de crédito? Consideración especial debe darse asimismo a las implicaciones fiscales: Así, hay que cuantificar la carga tributaria asociada a la operación de crédito, tanto en su constitución como en su finalización. Ej.: gastos de constitución de hipoteca y de su levantamiento. Asimismo, hay que analizar si los intereses pagados pueden ser deducibles en el IRPF o si existe alguna deducción vinculada a los pagos totales efectuados en concepto de amortización e intereses de préstamos, como puede ocurrir, en determinados supuestos, en relación con la adquisición de la vivienda habitual en el IRPF. ¿Qué conceptos deben tenerse en cuenta para calcular el coste efectivo de la operación de crédito? Para calcular el coste efectivo de la operación de crédito es preciso considerar: En primer lugar, los costes de carácter financiero y las condiciones de la operación:
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Las comisiones iniciales establecidas por la entidad financiera. El tipo de interés aplicable. El plazo de amortización. La secuencia de los pagos.

Adicionalmente, el prestatario (quien recibe el dinero del préstamo) debe tener en cuenta: 1) Otros costes de carácter no financiero (notariales, registrales, de tasación e impositivos). 2) La posible disminución de su carga impositiva por el hecho de disfrutar de algunas ventajas fiscales, que le permitirán reducir el coste del endeudamiento.

El ciclo de un préstamo

Contratación y formalización de la operación Aspectos a considerar:
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Tipo de préstamo. Garantías aportadas. Tipo de interés, fijo o variable (referencia utilizada y fecha de revisión). Comisiones y gastos iniciales. Ritmo de las cuotas de amortización. Posibles amortizaciones anticipadas.

FISCALDAD Un aspecto fundamental que debe considerarse a la hora de contratar operaciones financieras es el de la fiscalidad. Así, es preciso conocer el tratamiento impositivo de los distintos rendimientos obtenidos en operaciones de ahorro y de inversión. Igualmente han de tenerse presentes las implicaciones tributarias en el caso de la realización de operaciones de crédito. Aspectos generales ¿Qué papel cumplen los ingresos públicos? Para que el Estado español pueda hacer frente a los gastos públicos en los que necesariamente incurre, precisa de unos fondos denominados ingresos públicos. Se entiende por ingreso público, pues, toda cantidad de dinero percibida por el Estado y demás entes públicos, cuyo objetivo esencial es financiar los gastos públicos (sanidad, educación, etc.).

¿En qué consisten los tributos? El instrumento principal para la obtención de dichos ingresos públicos es el tributo. Aunque el tributo tiene como finalidad esencial posibilitar la financiación del gasto público, puede dirigirse también a satisfacer otros objetivos públicos: fomentar determinadas actividades, propiciar la creación de empleo, estimular el desarrollo económico de una determinada zona geográfica, etc. ¿Cuáles son las clases de tributos? Imprimir

Los tributos se clasifican en tasas, contribuciones especiales e impuestos, que pueden diferenciarse con arreglo a sus respectivos hechos imponibles (supuestos de la realidad en los que se aplica cada tributo): Tasas: su hecho imponible consiste en la utilización privativa o el aprovechamiento especial del dominio público, la prestación de servicios o la realización de actividades en régimen de derecho público que se refieran, afecten o beneficien de modo particular al contribuyente, cuando los servicios o actividades no sean de solicitud o recepción voluntaria para los contribuyentes, o no se presten o realicen por el sector privado. Contribuciones especiales: su hecho imponible consiste en la obtención de un beneficio o de un aumento del valor de los bienes del obligado tributario como consecuencia de la realización de obras públicas o del establecimiento o ampliación de servicios públicos. Impuestos: son tributos exigidos sin contraprestación, cuyo hecho imponible está constituido por negocios, actos o hechos de naturaleza jurídica o económica que ponen de manifiesto la capacidad económica del contribuyente. De estas tres figuras tributarias, el impuesto es, de lejos, la más importante, ya que es la que genera una mayor recaudación. Dado que el Estado español tiene una estructura descentralizada y está organizado en distintos niveles de gobierno, cabe distinguir el sistema impositivo estatal, el autonómico y el local. ¿Cuáles son los principales impuestos directos e indirectos? Los impuestos pueden clasificarse de distintas maneras. Una de las clasificaciones más usuales es la que diferencia entre impuestos directos e indirectos. A continuación se hace mención de los impuestos cuya titularidad corresponde al Estado, aunque en algunos casos estén cedidos, total o parcialmente, a las Comunidades Autónomas:

Impuestos directos. Gravan la manifestación directa de la capacidad económica del sujeto pasivo. Son un total de cinco en el sistema tributario estatal y se clasifican, a su vez, en impuestos sobre la renta y sobre la riqueza:

Impuestos sobre la renta. Dos de ellos pretenden gravar la renta de los residentes en España, ya sean personas físicas (IRPF) o personas jurídicas (IS) (es decir,

individuos o sociedades, respectivamente). Otro impuesto grava la renta que los no residentes (IRNR), tanto individuos como empresas, obtienen en España. Así pues, son los siguientes:
   

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Impuesto sobre Sociedades (IS). Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR).

Impuestos sobre la riqueza. Siempre recaen sobre el patrimonio de las personas físicas, nunca jurídicas; son los siguientes:
 

Impuesto sobre el Patrimonio (IP)1. Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD).

Impuestos indirectos. Dentro de estos impuestos, cabrían distinguir:

Los que gravan el tráfico patrimonial no empresarial, es decir, las transmisiones de bienes y derechos llevadas a cabo por individuos fuera de una actividad empresarial: Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP y AJD). Los que gravan el consumo:
 

Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Impuestos Especiales (que gravan la matriculación de vehículos, productos como el alcohol, tabaco, petróleo, etc.).

Como se ha señalado, en España existen tres niveles de imposición, atendiendo a la soberanía de la Administración que tenga competencias sobre los distintos impuestos. Así, encontramos un nivel estatal, uno autonómico2 y otro local. Todos los impuestos anteriormente citados son de titularidad estatal. No obstante, cabe señalar que el Estado ha cedido a las Comunidades Autónomas la totalidad o parte de la recaudación obtenida de la mayoría de los impuestos de carácter estatal, así como, en algunos casos, ciertas competencias normativas. Si las Comunidades Autónomas deciden no hacer uso de esas competencias que les son cedidas, resulta de aplicación la normativa estatal. Con el paso del tiempo, se ha ido ampliando el repertorio de impuestos que son objeto de cesión, hasta el extremo de que hoy día los únicos dos impuestos que no están cedidos a la Comunidades Autónomas, ni total ni parcialmente, son el Impuesto sobre Sociedades y el Impuesto sobre la Renta de No Residentes.

1. El Impuesto sobre el Patrimonio se ha restablecido tras la aprobación del Real Decreto-ley 13/2011, de 16 de septiembre, con carácter temporal para los ejercicios 2011 y 2012.

2. Existen especialidades tributarias, conocidas como los Regímenes Forales, en el País Vasco y en la Comunidad Foral de Navarra.

Productos financieros ¿Cómo tributan los productos financieros en el IRPF? La fiscalidad juega un papel crucial en la elección entre los distintos productos de ahorro, por lo que su consideración no puede estar ausente en la presente guía. Aunque la realidad da lugar a una enorme casuística, lo que se busca es exponer los aspectos principales de la tributación de los instrumentos de ahorro de personas físicas residentes en España. Los intereses o ganancias generados por los diferentes productos financieros de personas físicas pueden tributar en la base imponible del ahorro, o en la base imponible general del IRPF:

Los rendimientos derivados de depósitos, seguros de ahorro y activos de renta fija, así como los dividendos de acciones, se califican como rendimientos del capital mobiliario, y tributan en la base imponible del ahorro del IRPF. Las ganancias obtenidas por la venta de las participaciones de fondos de inversión o por la venta de acciones se consideran ganancias patrimoniales: si se generan en un plazo igual o inferior a un año, tributan en la base imponible general del IRPF; si se generan en un periodo superior a un año, tributan en la base imponible del ahorro del IRPF.

La entidad pagadora de rendimientos del capital mobiliario está obligada a practicar una retención previa del 21% (con alguna excepción, como es el caso de las letras del Tesoro). También se practica una retención sobre las ganancias patrimoniales derivadas de participaciones en fondos de inversión. Las anteriores rentas, incluidas en la base imponible del ahorro, son gravadas por una tarifa con tres tramos: en el ejercicio 2012, los primeros 6.000 €, a un tipo del 21%, los rendimientos comprendidos entre 6.000 € y 24.000 €, a un tipo del 25%, y el resto de la base, al 27%. No obstante, los planes de pensiones tienen una fiscalidad diferente de la anterior:

Aportaciones: las cantidades aportadas, dentro de unos límites, reducen la base imponible general del IRPF del partícipe. Prestaciones: tienen la consideración de rendimientos del trabajo, por lo que se incluyen dentro de la base imponible general del IRPF del beneficiario, tributando al tipo impositivo marginal que le corresponda según su capacidad económica.

La tributación de los productos financieros en el IRPF: aspectos básicos Producto Depósitos Títulos de renta fija Aportación Inversión ----/ Rendimiento RCM RCM Transmisión Singularidades --RCM VA) (VT---

Fondos de inversión (de acumulación) --(participaciones)

---

GP (VT-VA)

Diferimiento en caso de reinversión Exención hasta1.500€ dividendos

Acciones

---

Dividendos: RCM

GP (VT-VA)

en

Seguro de vida de --rentas

RCM Vitalicias: % s/edad perceptor --Temporales: % s/duración renta RCM (capital primas) BI Rendimiento trabajo ---

Adición de rentabilidad generada en el caso de rentas diferidas ---

Seguro de vida de --capital diferido Plan de pensiones Reducción (Límites)

del

---

--Exención rendimiento hasta constitución en renta vitalicia

PIAS

Límite anual RCM (% renta s/ global de --edad del rentista) aportaciones

Leyenda BI: Base imponible RCM: Rendimiento del capital mobiliario GP: Ganancia patrimonial VA: Valor de adquisición VT: Valor de transmisión

Cuadro 1 Tributación rentas Tarifa 0 - 6.000€: 21% RCM 6.000 - 24.000€: 25% 24.000€ en adelante: 27% 0 - 6.000€: 21% GP1 6.000 - 24.000€: 25% 24.000€ en adelante: 27% Rendimientos trabajo del Según tarifa general

Tipo de retención = 21%

1

Según la Ley 17/2012, de 27 de diciembre, las ganancias patrimoniales tributarán según la escala que se recoge en el cuadro 1, siempre y cuando la ganancia patrimonial se haya generado en un periodo superior al año. Si una ganancia patrimonial se ha generado en un periodo igual o inferior al año, ésta tributará en la base imponible general del IRPF.

¿Qué instrumentos financieros se analizan? Los instrumentos financieros que se analizan son los siguientes: 1. Depósitos. 2. Préstamos. 3. Instrumentos de renta fija. 4. Fondos de inversión. 5. Planes y fondos de pensiones. 6. Seguros.

7. Renta variable (acciones). Con carácter general, tras la aprobación del Real Decreto Ley 20/2011, de 30 de diciembre, se ha modificado la tributación de los productos financieros de ahorro en la base imponible del ahorro del IRPF, de la siguiente manera: 2006 Escala general (Estatal y Autonómica) Desde (€) 0,00 € 4.161,60 € 14.357,52 € 26.842,32 € 46.818,00 € Hasta (€) 4.161,60 € 14.357,52 € 26.842,32 € 46.818,00 € En adelante Tipo (%) 15 24 28 37 45 Hasta 2 años Tipo (%) 15 24 28 37 45 Más de 2 años Tipo (%) Tipo (%) 9 14,4 17 22 27 18 2007-2009

2010-2011 Escala del ahorro Desde (€) Hasta (€) 0,00 € Tipo (%)

2012

Desde (€) 0,00 € 6.000,01 €

Hasta (€)

Tipo (%)

Tipo complementario Tipo total (%) (%) 2 4 21 25

6.000,00 € 19

6.000,00 € 19 24.000,00 21 € 21

6.000,01 En € adelante

21 24.000,01 En € adelante Tipo de retención = 21% 6 27

Tipo de retención = 19%

Depósitos

Noción Al hablar de depósitos nos referimos al dinero depositado en una entidad financiera para que ésta proceda a su custodia, generando unos intereses al cliente o una retribución en especie1. Puede tratarse de depósitos a la vista o a plazo. Tratamiento fiscal Residentes fiscales en España: El contribuyente que sea residente fiscal en nuestro país debe tributar por los intereses generados por estos productos financieros (tanto si consisten en la entrega de dinero como de bienes). En ambos casos tendrán la consideración, a efectos del IRPF, de rendimientos del capital mobiliario y se integrarán entre las rentas del ahorro del impuesto, tributando el contribuyente según se recoge en el cuadro 1. Antes de la reforma fiscal de enero de 2007, cuando los intereses se generaban en un período superior a 2 años, se podían reducir en un 40% a la hora de integrarlos en la base imponible del impuesto. Pero, tras la reforma fiscal, esta ventaja fiscal desapareció, al no tener ya justificación, dado que los rendimientos del ahorro tributaban a un tipo fijo (18%) y no según una tarifa progresiva como anteriormente. A partir de 2010 se recuperó cierta progresividad en la tributación de las rentas del ahorro. No obstante, la legislación prevé la posible compensación a aquellos contribuyentes que hubieran contratado sus productos antes del 20 de enero de 2006 (fecha de anuncio de la reforma fiscal) y dicho cambio normativo les perjudique fiscalmente. La entidad financiera con la que se contrate el depósito llevará a cabo una retención a cuenta del IRPF según el tipo de retención indicado en el cuadro 1 sobre los intereses generados; asimismo, llevará a cabo un ingreso a cuenta del IRPF según el tipo de retención (o ingreso a cuenta) indicado en el cuadro 1sobre los rendimientos en especie obtenidos. Existen unas normas específicas para la valoración de los rendimientos obtenidos en especie, de forma que los mismos deben computarse por su valor normal de mercado más el ingreso a cuenta, salvo que su importe se hubiese repercutido al perceptor del rendimiento. Respecto a la cuantía de ingreso a cuenta que corresponde realizar por estas retribuciones (i.e. retribuciones satisfechas en especie), se prevé reglamentariamente que su cálculo se realice aplicando el porcentaje del 21% al resultado de incrementar en un 20% el valor de adquisición o el coste para el pagador. Ejemplo: la entidad financiera con la que contratamos un depósito nos remunera el mismo con una consola cuyo coste de adquisición para la entidad financiera asciende a 200 euros. La tributación en el IRPF por la percepción del citado rendimiento en especie será la siguiente:

En caso de que el ingreso a cuenta se repercuta al ahorrador:

Valoración renta en especie: coste de adquisición de la consola para la entidad

financiera x 120% = 240 euros.
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Ingreso a cuenta = 21% * 240 = 50,4 euros. Liquidación IRPF = (21% * 240) – Ingreso a cuenta = 0 euros.

En caso de que el importe del ingreso a cuenta no se repercuta al ahorrador:
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Ingreso a cuenta = 21% * 240 = 50,4 euros. Liquidación IRPF: 21% * [(Coste de adquisición * 120%) + ingreso a cuenta] – ingreso a cuenta = 21% * [(200 * 120%) + 50,4] – 50,4 = 10,6 euros.

Adicionalmente, hay que indicar que cuando el titular de un depósito está casado en régimen de gananciales, la titularidad del mismo (si la contratación del depósito es posterior al matrimonio) se presume que corresponde a ambos cónyuges. Por tanto, ambos deberán tributar en su IRPF por los rendimientos obtenidos por el depósito, a partes iguales. Ejemplo: El Sr. Sánchez, casado en régimen de gananciales, contrató un depósito bancario el 4 de marzo de 2011, cuando ya estaba casado. El 4 de septiembre de 2012, recibe 1.200 euros que el depósito ha generado en concepto de intereses. El tipo marginal general del Sr. Sánchez es del 35%.

Rendimiento a integrar en la base imponible del IRPF: 600 euros (los 600 euros restantes se imputan a su esposa, porque el depósito se contrató con posterioridad al matrimonio). Retención efectuada por la entidad financiera: 600 x 21% = 126 euros. Tributación: 600 x 21% = 126 euros. A ingresar/devolver: 126 - 126 = 0.

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Nota: El tipo impositivo general marginal correspondiente al Sr. Sánchez no se aplica en este caso, ya que los intereses son rendimientos del capital mobiliario y, por tanto, se aplican los tipos impositivos mencionados en el Cuadro 1. Por tanto, con independencia de que perciba muchas rentas por otros conceptos, deberá aplicar en todo caso la citada escala. No residentes en España: Cuando el titular del depósito no sea residente a efectos fiscales en España, los intereses y demás rendimientos obtenidos, siempre que no sean conseguidos a través de un establecimiento permanente situado en territorio español, estarán exentos de tributación (es decir, el no residente no tendrá que tributar en España por la obtención de dichos intereses o rendimientos en especie). Ejemplo: El Sr. Johansson, residente en Suecia a efectos fiscales, tiene un depósito abierto en un banco con domicilio en España. Dicho depósito le genera unos intereses anuales de 1.000 euros. El Sr. Johansson no opera en España a través de establecimiento permanente alguno. Los 1.000 euros obtenidos por el Sr. Johansson se consideran rendimientos obtenidos por la

cesión a terceros de capitales propios y estarán exentos de tributación en España, no teniendo que pagar impuesto alguno en España.

1. Retribución en especie: se trata de una retribución no dineraria; por ejemplo, por realizar una imposición a plazo, la entidad financiera, en lugar de pagar intereses, entrega al cliente una vajilla.

Renta fija Noción Los activos financieros de renta fija son valores negociables que representan la captación y utilización de capitales ajenos, con independencia de la forma en que se documenten. Según estén emitidos por una empresa privada o por el sector público, se tratará de activos financieros privados o públicos, respectivamente. Tratamiento fiscal Fiscalmente, las rentas que el contribuyente obtiene a través de este tipo de productos (intereses o renta obtenida con la amortización o venta del activo) se identifican en el IRPF bajo el concepto de «cesión a terceros de capitales propios». Por lo tanto, dichas rentas tendrán la consideración de rendimientos del capital mobiliario, tributando según los tipos impositivos recogidos en el cuadro 1, en la categoría de las rentas del ahorro del IRPF. El tipo de retención aplicable establecido para este tipo de rentas es el recogido en el cuadro 1 (con excepciones, como en el caso de las letras del Tesoro, sobre las que no se aplica retención alguna). Se podrán deducir del importe de los rendimientos obtenidos los gastos de administración y depósito de valores negociables, pero no los de gestión discrecional (honorarios que cobran los expertos por planificar las inversiones). Antes de la reforma fiscal de enero de 2007, cuando los intereses se generaban en un período superior a 2 años, se podía aplicar una reducción del 40% sobre los intereses integrados en la base imponible del impuesto. Pero, tras la reforma fiscal, esta reducción ha desaparecido, por lo que ahora este tipo de rendimientos tributa íntegramente en el IRPF. No obstante, se ha establecido un régimen transitorio para los contribuyentes que perciban rendimientos de productos financieros de renta fija que hayan sido contratados con anterioridad al 20 de enero de 2006, cuando dichos contribuyentes resulten perjudicados por la reforma fiscal. En estos casos, se les compensará de los perjuicios ocasionados por el cambio normativo. A continuación, se comentan algunos de estos activos financieros cuya adquisición resulta más usual y se indica en cada caso cuál es la renta que generan y por la que se deberá tributar:

Bonos y Obligaciones del Estado (deuda pública a largo plazo): son activos financieros de

deuda pública, con un vencimiento a partir de 18 meses. En España, los bonos se suelen emitir a 3 y 5 años, mientras que las obligaciones se suelen emitir a 10, 15 y 30 años. Se tributa tanto por los intereses o cupones que se perciban como por la renta que se ponga de manifiesto en el momento de la amortización o venta de los activos. En ambos casos, las rentas generadas tendrán la consideración de rendimientos del capital mobiliario, dentro de las rentas del ahorro, tributando según los tipos impositivos recogidos en el cuadro 1. Los rendimientos procedentes de los cupones están sometidos a la retención recogida en el cuadro 1. En cambio, los rendimientos generados por la transmisión, amortización o reembolso del activo no están sujetos a retención.

Letras del Tesoro (deuda pública a corto plazo): son activos financieros de deuda pública, con un vencimiento no superior a 18 meses. Tienen como principal atractivo desde un punto de vista fiscal el no estar sujetas a retención. Se tributa por la diferencia entre el valor de reembolso y el valor de adquisición. Esta renta se incluye como rendimientos del capital mobiliario, en las rentas del ahorro del IRPF, tributando según los tipos impositivos recogidos en el cuadro 1.

Ejemplo: El Sr. Márquez suscribe una letra del Tesoro con vencimiento a 12 meses, por un importe nominal de 1.000 euros, emitida el 1 de febrero de 2011, satisfaciendo 945 euros por el título. Además, la entidad gestora le cobra 15 euros por la suscripción. El 31 de enero de 2012 se amortizará dicha letra del Tesoro y la entidad gestora que media en el reembolso le cargará en cuenta 19 euros por tal operación.

El Sr. Márquez no obtiene ningún rendimiento de la letra del Tesoro en 2011, año en el que únicamente la adquiere. Sin embargo, en 2012 se amortizará la letra del Tesoro, llegado su vencimiento, obteniendo el Sr. Márquez un rendimiento por el que tributará en su IRPF. Tributación en 2012: Valor adquisición = 945 + 15 = 960 euros. Valor amortización = 1.000 - 19 = 981 euros. Rendimiento obtenido = 981 - 960 = 21 euros, que tienen la consideración de rendimientos del capital mobiliario en su IRPF del año 2012. Retención = 0. Tributación efectiva = 21 x 21% = 4,41 euros.

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Los rendimientos derivados de la Deuda Pública obtenidos en España por un no residente fiscal están exentos de tributación, con carácter general.

Renta variable

Noción Las acciones representan partes alícuotas del capital social de una sociedad y otorgan a sus titulares o dueños la cualidad de socio de la misma, con los derechos y obligaciones que ello supone. La rentabilidad de la inversión en acciones se obtiene a través de dos vías distintas:

Rendimientos por el mero hecho de ser titular de las acciones (reparto de beneficios o dividendos, derechos de suscripción preferente, primas de asistencia a juntas y otros). Rendimientos procedentes de la venta o transmisión de las acciones (ganancias o pérdidas patrimoniales).

Tratamiento fiscal El contribuyente titular de acciones de una sociedad va a tributar en su IRPF por los dos tipos de rendimientos citados (por los dividendos repartidos por la sociedad, y por las ganancias y pérdidas que se materialicen como consecuencia de una eventual venta de las acciones). Dividendos: Los dividendos percibidos se consideran rendimientos del capital mobiliario, por lo que tributarán conforme a lo recogido en el cuadro 1. Tras una de las últimas reformas fiscales del IRPF, no existe ningún tipo de deducción a aplicar sobre los dividendos obtenidos, pero se ha establecido una exención hasta 1.500 euros anuales. Por tanto, el contribuyente no tendrá que tributar en su IRPF hasta 1.500 euros que haya percibido en el año en concepto de dividendo1. La retención a cuenta del IRPF a la que estarán sometidos los dividendos es la que se recoge en el cuadro 1. Ejemplo: La Sociedad A ha obtenido un beneficio, después de tributar en su Impuesto sobre Sociedades, de 10.000 euros, que reparte en 2012 como dividendo a su único accionista, el Sr. Sánchez. ¿Cuál será el líquido a percibir por el Sr. Sánchez y su tributación en el IRPF de 2012, suponiendo que el tipo marginal que le corresponde al Sr. Sánchez, según su capacidad económica, es del 30%?
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Retención a practicar por la sociedad pagadora: 21% x 10.000 = 2.100. Líquido a percibir por el Sr. Sánchez: 10.000 – 2.100 = 7.900. Tributación, excluyendo los 1.500 euros exentos (10.000 – 1.500 = 8.500): (6.000 x 21%) + (2.500 x 25%) = 1.885. Liquidación: 1.885 – 2.100 = - 215 euros. La empresa retuvo en su día 2.100 euros del importe a percibir por el Sr. Sánchez y, finalmente, por el dividendo obtenido le corresponde tributar por un importe de 1.885 euros. Por tanto, obviando el resto de rentas del contribuyente y reducciones aplicables, la Administración Tributaria procederá,

en su caso, a su devolución al contribuyente.

El tipo marginal del 30% no se aplica en este caso, ya que los dividendos tributan en la base del ahorro a los tipos fijos mencionados anteriormente.

Plusvalía por la venta de acciones Una persona física residente en España a efectos fiscales, titular de acciones de una sociedad, obtendrá rendimientos por la eventual venta de las mismas. Esta persona debe tributar en su IRPF por la ganancia patrimonial (plusvalía) obtenida o pérdida patrimonial (minusvalía) incurrida, que se obtiene por la diferencia entre el valor de transmisión2 de los títulos y el valor de adquisición pagado en su día. A efectos del IRPF, la ganancia o pérdida patrimonial se incluye en la base del ahorro, tributando a los tipos impositivos recogidos en el cuadro 1, si el periodo de generación de la misma ha sido superior a un año. Si el periodo de generación de la ganancia patrimonial hubiese sido igual o inferior a un año, dicha ganancia o pérdida patrimonial se incluye en la base imponible general del IRPF. En el valor de adquisición se incluirán los gastos y tributos inherentes a la compra (impuestos, etc.), excluidos los intereses. El valor de la venta se minorará en los gastos y tributos inherentes a dicha venta, excluidos los intereses. Existe un tratamiento especial para aquellas acciones adquiridas por el inversor con anterioridad al 31 de diciembre de 1994, que permitirá reducir, bajo determinadas reglas, la renta gravable.

1. Esta exención no se aplica a los dividendos y beneficios repartidos por SICAV, o cuando se compren y vendan acciones en fechas próximas al reparto del dividendo (2 meses/1 año, dependiendo de si las acciones cotizan o no). 2. El valor de transmisión, en el caso de acciones cotizadas, será el valor de cotización en la fecha de la venta o el precio pactado, cuando sea superior al de cotización; el valor de transmisión, en el caso de acciones no cotizadas, será, salvo prueba de que el valor efectivamente satisfecho coincide con el de mercado, el mayor de los dos siguientes: el valor teórico contable del último balance cerrado antes del devengo del impuesto y el que resulte de capitalizar al tipo del 20% el promedio de los resultados de los tres últimos ejercicios sociales cerrados.

Fondos de inversión. Noción Los fondos de inversión suponen una forma de inversión colectiva, en la que los partícipes (inversores), a partir de cantidades relativamente pequeñas (participaciones), tienen acceso a invertir en distintos mercados financieros con la seguridad de que sus inversiones son

gestionadas por un grupo cualificado de personas (gestora del fondo), que diversificarán el riesgo. Tratamiento fiscal Transmisión o reembolso de las participaciones: En los casos de transmisión o reembolso (venta) de las participaciones en el fondo de inversión, el inversor residente en España (persona física) tributa en el IRPF por la plusvalía, es decir, por la diferencia entre el valor de transmisión y el valor de adquisición de las participaciones. Estas rentas tendrán la consideración de ganancias y pérdidas patrimoniales, incluyéndose dentro de las rentas del ahorro del IRPF, tributando a los tipos impositivos recogidos en el cuadro 1, con independencia del tiempo que transcurra entre la adquisición y la transmisión de la participación1 y siempre que el periodo de generación de la ganancia patrimonial haya sido superior a un año. En el caso de que el periodo de generación de la ganancia patrimonial haya sido igual o inferior a un año, las ganancias y pérdidas patrimoniales se integrarán en la base imponible general del IRPF. En el valor de adquisición se incluirán los gastos y tributos inherentes a la compra, excluidos los intereses. El valor de la venta se minorará en los gastos y tributos inherentes a dicha venta, excluidos los intereses. El porcentaje de retención aplicable será del 21% sobre la ganancia patrimonial obtenida en la transmisión de las participaciones. No obstante, se permite que se reduzca la ganancia si las participaciones en el fondo fueron adquiridas antes de 31 de diciembre de 1994, a razón de una minoración de 14,28% por año anterior a dicha fecha (son los llamados «coeficientes de abatimiento» o «coeficientes reductores»), redondeando, por exceso, todo ello respecto de la parte proporcional del beneficio generado hasta el 20 de enero de 20062. Ejemplo: el 15 de junio de 1991, la Sra. García adquirió participaciones en un fondo de inversión, desembolsando para ello 400.000 euros. El 2 de enero de 2010 se produce el reembolso de dichas participaciones, obteniendo 1.300.000 euros. La ganancia obtenida por la Sra. García asciende a 1.300.000 – 400.000 = 900.000 euros. Sin embargo, a efectos de tributación en el IRPF dicha ganancia deberá reducirse a través de la aplicación de los coeficientes de abatimiento, ya que la adquisición de las participaciones se produjo con anterioridad al 31 de diciembre de 1994.

Total días transcurridos desde el 15 de junio de 1991 (día adquisición) hasta el 2 de enero de 2010 (día reembolso): 6.776 días. Ganancia atribuible al período anterior al 21 de enero de 2006 (ganancia reducible)3 = 708.338 euros (ver cálculo a continuación):

Días desde el 15 de junio de 1991 al 20 de enero de 2006: 5.333 días.

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900.000 euros x 5.333 días / 6.776 días = 708.338 euros. Antigüedad hasta 31 de diciembre de 1994 (años por exceso): 4 años. Coeficiente de abatimiento aplicable: 14,28%. Coeficiente reductor aplicable: 4 años x 14,28% = 57,12%. Ganancia reducida = 708.338 euros x (100% – 57,12%) = 303.735,33 euros.

Ganancia atribuible al período posterior al 20 de enero de 2006 (ganancia no reducible) = 191.662 euros (900.000 euros - 708.338 euros). Ganancia fiscal = 495.39F7 euros (303.735 euros + 191.662 euros). Tributación: 103.913 euros.
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6.000 euros x 19% = 1.140 euros. 489.397 euros x 21% = 102.773,37 euros.

Las participaciones de un mismo fondo de inversión se consideran entre sí valores homogéneos y, cuando esto ocurre, para determinar la ganancia o pérdida, se considerará que los valores transmitidos o reembolsados son los primeros que el contribuyente adquirió. Para este tipo de producto se ha establecido un régimen que permite a las personas físicas diferir el pago del impuesto, a condición de que se reinvierta el importe procedente del fondo vendido. Así, cuando una persona física transmite sus participaciones en un fondo de inversión, y reinvierte el importe obtenido en la venta, a su vez, en otro fondo de inversión, no tendrá que tributar por la ganancia (siempre que se cumplan determinados requisitos). Esta posibilidad no la disfrutan las personas jurídicas, que están sujetas al IS. Ejemplo: el Sr. Jiménez transmitió el 1 de enero de 2010, por un valor liquidativo de 6.000 €, las participaciones en un fondo de inversión que contrató el 12 de enero de 2006, fecha en la que desembolsó 3.500 € por dichas participaciones. Todo el importe obtenido en la transmisión lo ha traspasado a otro fondo de inversión comercializado en España.

El Sr. Jiménez ha obtenido una ganancia patrimonial por valor de 2.500 euros (6.000 euros – 3.500 euros). Dado que ha decidido reinvertir la totalidad del importe obtenido en la transmisión en otro fondo de inversión, no tendrá que tributar en su IRPF por los 2.500 euros obtenidos por la venta de las participaciones del primer fondo. La tributación tendrá lugar en el momento en el que se desprenda definitivamente de las participaciones. Para aquellos titulares de participaciones en fondos de inversión que no sean residentes fiscales en España, las rentas derivadas de la transmisión o reembolso de dichas participaciones realizados en alguno de los mercados secundarios oficiales españoles quedan exentas de tributación, es decir, el no residente no tendrá que pagar impuestos en España. Esta exención se cumplirá siempre y cuando se trate de personas físicas residentes en países con los que España tenga acuerdos bilaterales o multilaterales en la materia (convenios para evitar la doble

imposición Dividendos:

internacional).

Asimismo, el contribuyente deberá tributar por los resultados distribuidos por el fondo de inversión (dividendos), en caso de que tenga lugar dicho reparto (lo cual no es muy usual). Estos resultados se considerarán rendimientos del capital mobiliario, por lo que han de integrarse en las rentas del ahorro del IRPF y deben tributar a los tipos de gravamen recogidos en el cuadro 1. En el caso de dividendos repartidos por un fondo de inversión, no se aplica exención sobre los primeros 1.500 euros (exención que sí se aplica a los dividendos y beneficios distribuidos por otro tipo de entidades). Por tanto, el contribuyente debe tributar íntegramente por la totalidad de los dividendos percibidos, sin ningún tipo de reducción. Los dividendos estarán sujetos a la retención que se recoge en el cuadro 1.

1. Existe una especialidad en el caso de los fondos de inversión garantizados, que son aquéllos que garantizan todo o parte del capital que se invierte y además fijan una rentabilidad mínima para un determinado período, que suele estar ligada a la evolución de un índice de referencia o de un conjunto de ellos. En caso de que el fondo de inversión garantizado no alcance en la fecha prevista la rentabilidad mínima prefijada, el inversor recibirá la diferencia entre el valor liquidativo (valor de las participaciones en esa fecha prefijada) y dicha rentabilidad mínima, sin necesidad de que se efectúe transmisión o reembolso alguno. Cuando ocurra esto, y opere la garantía del fondo, el inversor debe tributar en su IRPF por la diferencia entre el valor liquidativo y la rentabilidad mínima obtenida, a los tipos de gravamen recogidos en el cuadro 1. Si no opera la garantía, el inversor tributará en su IRPF por la plusvalía (valor de transmisión o reembolso – valor adquisición), también a los tipos de gravamen recogidos en el cuadro 1. 2. En el caso de valores negociados y de acciones o participaciones en IIC, si el valor de transmisión es igual o superior al valor a efectos del Impuesto sobre el Patrimonio de 2005, se tomará este valor para calcular la ganancia patrimonial obtenida antes del 20 de enero de 2006. Si fuese inferior, se considera que toda la ganancia patrimonial se ha obtenido antes del 20 de enero de 2006 3. Se asumirá que la ganancia se ha generado de «forma lineal» (cada día se genera el mismo beneficio).

Planes y fondos de pensiones Noción Los planes de pensiones son instrumentos financieros concebidos para complementar el sistema

público de pensiones. Otorgan a las personas a cuyo favor se constituyen un derecho para percibir en su día unos beneficios de carácter económico, ya sea en forma de renta o de capital, por distintas causas: jubilación, supervivencia, viudedad, orfandad e invalidez. Por tanto, un plan de pensiones tiene como objetivo la constitución de un ahorro (se van realizando distintas aportaciones), que se traducirá a largo plazo en la percepción de unas prestaciones. Tratamiento fiscal Hay que diferenciar, de un lado, las consecuencias fiscales de las aportaciones (entregas de dinero al plan de pensiones) realizadas por los partícipes (ahorradores) a los planes de pensiones y, de otro, la tributación de las prestaciones percibidas de los mismos. Fiscalidad de las aportaciones: Las cantidades invertidas por el aportante a uno o varios planes de pensiones, incluidas las efectuadas por el promotor (empresa en la que trabaja el aportante), reducen la base imponible general del IRPF del partícipe (y, por tanto, reducirán el importe a pagar por el IRPF). La normativa fiscal aplicable establece un límite conjunto para todas las aportaciones a planes de pensiones y productos similares (mutualidades de previsión social, planes de previsión asegurados, seguros de dependencia, aportaciones del promotor a planes de empleo y a planes de previsión social empresarial), que será el menor de:
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10.000 euros anuales (12.500 euros para contribuyentes mayores de 50 años). el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidos individualmente en el ejercicio (50% para contribuyentes mayores de 50 años).

En consecuencia, a efectos fiscales sólo se podrán aprovechar las aportaciones que no superen el citado límite. Sin embargo, ha de tenerse en cuenta que cuando un año el partícipe no tenga suficiente base imponible en el IRPF para aprovechar toda la reducción, podrá aplicarla durante los cinco años siguientes. Pero también el contribuyente podrá reducir su factura fiscal por aportaciones a favor de su cónyuge, siempre que éste no obtenga rendimientos netos del trabajo y de las actividades económicas, o los obtenga en un importe inferior a 8.000 euros anuales, hasta un límite máximo de 2.000 euros anuales. Finalmente, existe un régimen especial para las aportaciones realizadas al plan de pensiones de personas con minusvalía física o sensorial igual o superior al 65%, psíquica igual o superior al 33%, así como de discapacitados que tengan una incapacidad declarada judicialmente, con independencia de su grado. Las aportaciones, que podrán realizarse tanto por el propio partícipe como por sus parientes, incluido el cónyuge, en línea recta o colateral hasta el tercer grado inclusive y quienes lo tuvieran a su cargo, tienen determinados límites. Dichas aportaciones podrán ser objeto de deducción en la base imponible con los siguientes

límites máximos:
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24.250 € anuales en caso de aportaciones del propio minusválido o discapacitado. 10.000 € anuales (o 12.500 € en caso de partícipes mayores de 50 años) para aportaciones realizadas por parientes o quienes lo tuvieran a su cargo. La suma de todas las cantidades aportadas, tanto por el partícipe como por terceros, no podrá superar 24.250 € anuales.

Fiscalidad de las prestaciones: Como consideración previa cabe señalar que las prestaciones procedentes de un plan de pensiones pueden percibirse en forma de capital (es decir, mediante cobro único) o en forma de renta (es decir, mediante cobros periódicos). Las prestaciones que procedan del plan de pensiones tendrán la consideración de rendimientos del trabajo, por lo que se incluirán dentro de la renta general del IRPF del beneficiario (persona a la que se satisface la renta o el capital), tributando al tipo impositivo marginal que le corresponda según su capacidad económica. En consecuencia, aunque la causa de la prestación sea el fallecimiento (pensión de viudedad, orfandad, etc.), la prestación no tendrá que tributar por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Tales rendimientos estarán sometidos a retención a cuenta del IRPF, de acuerdo con las normas generales. Tras la reforma fiscal de 2006, a las prestaciones percibidas no se les podrá aplicar ninguna reducción a efectos de disminuir la tributación, tanto si se han percibido en forma de renta como de capital, por lo que siempre se va a tributar íntegramente por la totalidad de las prestaciones percibidas1.

1. Existe un régimen fiscal transitorio para aquellas prestaciones percibidas en forma de capital correspondientes a aportaciones realizadas hasta 31 de diciembre de 2006, que sí podrán ser objeto de reducción: los beneficiarios podrán aplicar el régimen fiscal vigente a 31 de diciembre de 2006 y, en su caso, aplicar la reducción del 40% para el rescate en forma de capital.

Seguros Seguros Noción El seguro es aquel instrumento financiero por el que la compañía aseguradora, a cambio de una prima única o periódica, se obliga a satisfacer al suscriptor de la póliza (tomador del seguro), o a

la persona que él designe, un capital o una renta cuando se produzca un determinado evento (supervivencia, invalidez, muerte, etc.). En este sentido, tanto la prima o aportación del asegurado como la prestación a satisfacer por la aseguradora pueden tomar diversas modalidades de capital único o de renta. Tratamiento fiscal Fiscalidad de las aportaciones: Las primas satisfechas por razón de contratos de seguros de vida no son objeto de deducción o ventaja fiscal alguna en el IRPF. Fiscalidad de las prestaciones: Los rendimientos procedentes de seguros de vida (salvo que estén sujetos al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones) tendrán la consideración de rendimientos del capital mobiliario, enmarcándose dentro de las rentas del ahorro, por lo que están sujetos en el IRPF a los tipos recogidos en el cuadro 1. La determinación de la tributación de los seguros dependerá de la forma en que se reciba la prestación (capital o renta, inmediata o diferida, vitalicia o temporal):

Capital diferido (se abona una prima y se cobra un capital transcurrido un determinado plazo).

A efectos de tributación, la prestación se determinará por la diferencia entre el capital percibido y el importe de las primas satisfechas. Con la antigua norma se permitía que una parte del rendimiento quedara exento, pero se ha suprimido a partir de 2007, debiéndose tributar por la totalidad del rendimiento. No obstante, se ha establecido un régimen transitorio que trata de compensar a los contribuyentes que hayan resultado perjudicados por la entrada en vigor de la norma aprobada en 2006.

Rentas vitalicias inmediatas (se abona una prima y en dicho instante se genera el derecho a percibir una renta hasta la muerte).

El rendimiento por el que el contribuyente va a tributar será el resultado de aplicar a cada anualidad (renta anual percibida cada año) los porcentajes siguientes1:

Edad perceptor Menos de 40 años Entre 40 y 49 Entre 50 y 59

% 40 35 28

Entre 60 y 65 Entre 66 y 69 Más de 70

24 20 8

Así pues, no se va a tributar por la totalidad del importe recibido, sino únicamente por el resultado de aplicar a la renta obtenida los porcentajes de la tabla anterior.

Rentas temporales inmediatas (se abona una prima a cambio de percibir una renta durante un plazo determinado). El rendimiento por el que el contribuyente va a tributar será el resultado de aplicar a cada anualidad (importe percibido cada año) los porcentajes siguientes, según la duración de la renta: Duración de la renta Inferior o igual a 5 años % 12

Superior a 5 años e inferior o igual a 10 años 16 Superior a 10 años e inferior o igual a 15 20 años Superior a 15 años 25

Rentas diferidas (vitalicias o temporales). El rendimiento se calculará aplicando los porcentajes establecidos en los dos apartados anteriores, debiéndose sumar la rentabilidad generada hasta que se empieza a cobrar la renta, en décimas partes, o en el período de duración de la renta, si fuera menor de diez años. En el ejercicio 2007 comenzó a comercializase un nuevo producto (Plan Individual de Ahorro Sistemático), que se configura como un seguro de renta vitalicia diferido en el que la rentabilidad generada hasta el momento en que se cobre la renta quedará exenta, bajo el cumplimiento de determinados requisitos.

1. Estos porcentajes son los correspondientes a la edad del rentista en el momento de constituir la renta y permanecerán constantes durante toda su vigencia.

Plan Individual de Ahorro Sistemático Un plan individual de ahorro sistemático (PIAS) es un instrumento de ahorro que permite constituir una renta vitalicia asegurada. Están diseñados para acumular un capital, que sirva para complementar la pensión pública de jubilación y/o las prestaciones de planes de pensiones privados. Se comercializan desde principios de 2007, al contemplarlos la correspondiente reforma del IRPF. Características

Se permite el rescate en cualquier momento, pero si se hace antes de que hayan transcurrido diez años desde su constitución pierde las ventajas fiscales. Para que se tenga derecho a las ventajas fiscales establecidas por la normativa vigente, el fondo de ahorro acumulado con las aportaciones y sus rendimientos se tendrá que transformar en un seguro de rentas vitalicias una vez transcurridos diez años desde la contratación del PIAS. La aportación anual máxima permitida es de 8.000 euros, límite que es independiente de lo que se aporte a planes de pensiones. La cuantía total acumulada no podrá superar en ninguno de los casos el límite establecido de 240.000 euros. Sólo se puede contratar un plan por titular. Ofrece un capital asegurado en caso de fallecimiento del titular. Se pueden realizar trimestralmente, etc.) aportaciones esporádicas o periódicas (mensualmente,

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Fiscalidad Las ganancias del PIAS están exentas de tributación si se han generado en al menos diez años y se perciben en forma de rentas vitalicias. Las rentas vitalicias periódicas tributarán como rendimientos del capital mobiliario, con un porcentaje de reducción dependiendo de la edad del contribuyente en el momento de constituir las rentas (cuando se empiecen a cobrar estas rentas vitalicias). En la tabla siguiente aparece la parte de renta sujeta a tributación para cada tramo de edad: EDAD PERCEPTOR Menos de 40 años Entre 40 y 49 años Entre 50 y 59 años Entre 60 y 65 años % de tributación 40 35 28 24

Entre 66 y 69 años Más de 70 años

20 8

Si el PIAS se rescata en forma de capital antes de que transcurran los 10 primeros años, tributará por la totalidad de lo rescatado a los tipos de gravamen vigentes, como rendimiento del capital mobiliario sin ninguna reducción. Si se transforma en rentas antes de transcurridos 10 años o no cumple todos los requisitos exigidos por la normativa, en el momento de la transformación en rentas tributará por los rendimientos en el IRPF como rendimientos del capital mobiliario, de acuerdo con la fiscalidad general de las rentas de que se trate (temporales o vitalicias).

A diferencia de los planes de pensiones o los planes de previsión asegurados, las aportaciones a los PIAS carecen de beneficios fiscales. En la base imponible del Impuesto sobre Sucesiones, además de las reducciones generales por parentesco, existe una reducción adicional de 9.195,49 euros por cada beneficiario de contratos de seguro, siempre que el parentesco con el contratante sea de cónyuge, ascendiente o descendente. ¿Cómo se calcula el capital que obtendremos en el momento del rescate? El capital generado al finalizar el período considerado se puede calcular de la siguiente manera:

Así, S es el capital total acumulado, n es el número de años, i el tipo de interés considerado y a el importe anual de la prima. Ejemplo: Una persona de 35 años contrata un PIAS, y aporta 8.000 euros todos los años. Cuando llegue a la edad de jubilación (65 años) acumulará un total de 240.000 euros, a lo que habría que añadir la rentabilidad obtenida, que en este caso es del 3% anual. A=8.000€ i=3% n = 30 años. Aplicando la fórmula:

Así, el capital acumulado transcurrido los 30 años es de 380.603,33 euros. Posteriormente, con base en datos actuariales se calcula la renta mensual a cobrar, que asciende a 1.633 euros.

A este importe habría que aplicarle el tipo de gravamen correspondiente (que se supone será del 21%, coincidente con el porcentaje de retención a cuenta), previa aplicación del coeficiente de tributación: 21% (renta del ahorro) x 24% (por tener 65 años). El importe efectivo de tributación, por tanto, es del 5,04%. Con lo cual, el total neto mensual a percibir sería: 1.633 € * (1 - 0,0504) = 1.550,70 €.

Préstamos Préstamos Noción Imprimir

Un préstamo consiste en un contrato por el que se transmite un capital para su utilización temporal, con la obligación de su devolución y, normalmente, de pago de intereses.

Las obligaciones que asume el prestatario (cliente) son la de restituir la suma prestada en los plazos de amortización acordados y la de pagar los intereses pactados con la entidad financiera.

Las obligaciones para el prestamista (la entidad financiera) consisten en la obligación de entregar el capital comprometido y cumplir la normativa bancaria (entrega de documentación del contrato al prestatario, especificando el interés nominal, la TAE y los costes del préstamo, facilitar información periódica, etc.). Tratamiento fiscal Los importes satisfechos (capital e intereses) para la amortización de préstamos obtenidos para la compra de la vivienda habitual generan determinadas ventajas fiscales. Así, dichos importes conllevan una deducción en la cuota estatal del IRPF del 7,5% con el límite anual de 9.040 euros anuales. A ello, en el caso de Andalucía y otras CCAA, cabría adicionar la deducción autonómica prevista para supuestos de adquisición de vivienda habitual (Ej. adquisición por jóvenes, discapacitados, etc.). El resto de préstamos (para la compra de un vehículo, electrodomésticos, etc.) no generan ventaja fiscal alguna, salvo los intereses satisfechos por empresarios o profesionales, que necesiten el préstamo para desarrollar su actividad. Principales impuestos Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas

Esquema Resumen Característica Hecho Imponible Descripción Obtención de renta (mundial) por el sujeto pasivo durante el período impositivo (1 de enero a 31 de diciembre). Personas físicas residentes en España.
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Sujeto Pasivo Categorías de rentas

Rendimientos del trabajo. Ej.: sueldos y salarios. Rendimientos del capital mobiliario. Ej.: dividendos. Rendimiento del capital inmobiliario. Ej.: alquileres. Rendimiento de actividades económicas. Ej.: rendimientos obtenidos por profesionales autónomos. Ganancias y pérdidas patrimoniales. Ej.: venta acciones. Imputaciones de renta. Ej.: 2ª vivienda.

Deducciones y reducciones

Existencia de deducciones y reducciones. Ej.: mínimo personal y familiar, reducción por obtención de rendimientos del trabajo, etc.

Gravamen1

Renta General (rendimientos del trabajo, de capital mobiliario e inmobiliario, de actividades económicas, imputaciones de renta, ganancias patrimoniales a corto plazo (hasta 1 año), y algunos rendimientos del capital mobiliario): según escalas estatales y autonómicas de carácter progresivo. Renta del Ahorro (rendimientos del capital mobiliario y ganancias y pérdidas patrimoniales generadas en más de 1 año): según se recoge en el cuadro 12. Renta General: porcentaje variable según renta del sujeto pasivo. Renta del Ahorro: 21%.

Retenciones o ingresos a cuenta

Devengo Liquidación

31 de diciembre. De mayo a junio del año siguiente.

(obligación de pago)

1

Como consecuencia de la publicación del Real Decreto Ley 20/2011, de 30 de diciembre, se ha introducido un tipo de gravamen complementario a la escala general del y del ahorro. No obstante, según se indica en la normativa, dicho gravamen tiene un carácter transitorio, siendo aplicable solamente durante los ejercicios 2012 y 2013.
2

Tras la publicación de la Ley 17/2012, de 27 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado, se ha modificado la tributación de las ganancias y pérdidas patrimoniales, de tal manera que las ganancias patrimoniales generadas en un periodo igual o inferior a un año tributan en la base imponible general del IRPF, y las ganancias patrimoniales generadas en un periodo superior a un año, tributan en la base del ahorro del IRPF.

¿Qué grava el IRPF? Con carácter general, el Impuesto sobre la Renta de las Persona Físicas (IRPF) grava la renta obtenida por las personas físicas residentes1 en el territorio español. Las rentas sujetas al impuesto serán la totalidad de los rendimientos obtenidos, las ganancias y pérdidas patrimoniales, así como las imputaciones de renta establecidas por Ley, con independencia de dónde se hayan producido y cualquiera que sea la residencia del pagador. Es necesario que el contribuyente sea residente en España. Si no lo es, las rentas aquí obtenidas se someten, en su caso, a tributación en otro impuesto (Impuesto sobre la Renta de No Residentes). ¿En qué se concreta el carácter personal del IRPF? Se trata de un impuesto personal y directo, que grava la renta según su cuantía y que trata de adaptarse a las circunstancias personales y familiares del contribuyente (por ejemplo, el hecho de tener a hijos a cargo o una discapacidad permitirá reducir el pago del impuesto). Así, se trata de un impuesto que está marcado por un compendio de variables (importe de la renta obtenida por el contribuyente, número de hijos, edad, convivencia con ascendientes, etc.). ¿En qué supuestos no existe obligación de presentar declaración del IRPF? Excepcionalmente, no están obligados a presentar declaración del IRPF:

Los contribuyentes cuyas rentas procedan exclusivamente de uno de los siguientes tipos de fuentes, siempre y cuando no se superen los límites señalados:

Rendimientos íntegros del trabajo: no tendrán obligación de declarar, con carácter general, los contribuyentes cuyos rendimientos del trabajo no superen los 22.000 euros y procedan de un solo pagador. Este límite será de 11.200 euros

en los siguientes supuestos: 1. Cuando los rendimientos íntegros del trabajo procedan de más de un pagador, si la suma de las cantidades procedentes del segundo y restantes pagadores, por orden de cuantía, supera la cifra de 1.500 euros anuales. 2. Cuando se trate de pensionistas con varias pensiones cuyas retenciones no se hayan practicado de acuerdo con lo determinado por la Agencia Tributaria, previa solicitud del contribuyente al efecto, por medio del Modelo 146. 3. Cuando se perciban pensiones compensatorias del cónyuge o anualidades por alimentos no exentas. 4. Cuando el pagador de los rendimientos del trabajo no esté obligado a retener de acuerdo con lo previsto reglamentariamente. 5. Cuando se perciban rendimientos íntegros del trabajo sujetos a un tipo fijo de retención.
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Rendimientos íntegros del capital mobiliario y ganancias patrimoniales sometidos a retención, con el límite conjunto de 1.600 euros. Rentas inmobiliarias imputadas derivadas de la titularidad de un único inmueble, rendimientos de letras del Tesoro y subvenciones para la adquisición de viviendas de protección oficial, con el límite conjunto de 1.000 euros.

Los contribuyentes que a lo largo del año hayan obtenido exclusivamente rendimientos del trabajo, del capital (mobiliario o inmobiliario) o de actividades económicas, así como ganancias patrimoniales, hasta un importe máximo conjunto de 1.000 euros anuales, y pérdidas patrimoniales de cuantía inferior a 500 euros, en tributación individual o conjunta.

Ejemplo: ¿Tendría obligación de presentar declaración de IRPF un contribuyente que percibe únicamente rendimientos del trabajo de dos pagadores: 8.000 € del primer pagador y 2.000 € del segundo pagador? No, ya que sus rendimientos totales derivados del trabajo son inferiores a 11.200 €, cifra que la Ley establece como límite para no presentar declaración del IRPF en caso de que los rendimientos procedan de más de un pagador y las cantidades procedentes del segundo pagador superen la cifra de 1.500 € anuales.

¿Cuándo debe presentarse la declaración del IRPF?

En la actualidad, la declaración-liquidación que deben presentar todos aquellos obligados, según los criterios expuestos, se realiza durante los meses de mayo y junio, respecto de las rentas del año precedente. ¿Qué categorías de rentas son gravadas por el IRPF? Imprimir

El objeto del IRPF es gravar la renta obtenida por el ciudadano o contribuyente residente en España. Dicha renta incluye todos los rendimientos que ha obtenido el individuo a lo largo del año natural: los rendimientos del trabajo (ej.: retribuciones salariales), del capital mobiliario (ej.: dividendos, intereses, etc.) e inmobiliario (ej.: alquileres) y los de las actividades económicas, las ganancias y pérdidas patrimoniales (ej.: ganancias por ventas de inmuebles, acciones, etc.) y las imputaciones de renta que se establezcan por ley (ej.: por inmuebles no explotados, etc.), con independencia del lugar donde se hubiesen producido tales rentas, tanto dentro como fuera de España.

En definitiva, las personas físicas deben separar sus ingresos en función del origen (procedentes de arrendamientos, del trabajo, etc.) cuando hagan su declaración del IRPF. Y ello debido a que la naturaleza de la renta determinará un mayor o menor pago de impuestos. En concreto, dicho ejercicio nos debe llevar a establecer dos grupos diferenciados de rentas. ¿Qué dos grandes bloques de renta se distinguen en el IRPF? En cierto sentido, podríamos sostener que el IRPF es un impuesto que podríamos denominar «dual», ya que clasifica los tipos de renta en dos grupos, según su naturaleza: Renta General y Renta del Ahorro. Según el grupo al que pertenezcan, las distintas rentas estarán gravadas a una escala con tipos impositivos comprendidos entre el 21% y el 56%1. Las rentas que se deben integrar en la Base General se someterán a un tipo marginal progresivo (el tipo de gravamen aumenta a medida que aumenta la renta). Este tipo marginal resultará de la aplicación de dos escalas de gravamen: la escala de gravamen Estatal y la escala de gravamen Autonómica. La escala de gravamen Estatal para el ejercicio 2012 es la siguiente: Escala estatal Base liquidable Cuota íntegra Resto base liquidable Tipo aplicable Tipo complementario (Hasta euros) 0 17.707,20 33.007,20 (Euros) 0 2.124,86 4.266,86 (Hasta euros) 17.707,20 15.300,00 20.400,00 (Porcentaje) 12 14 18,5 (Porcentaje) 0,75 2 3

53.407,20 120.000,20 175.000,00 300.000,20

8.040,86 22.358,36 34.733,36 64.108,36

66.593,00 55.000,00 125.000.00 En adelante

21,5 22,5 23,5 23,5

4 5 6 7

Cada Comunidad Autónoma fija su propia escala de gravamen. En el caso de la Comunidad Autónoma de Andalucía, la escala de gravamen prevista para 2012 es la siguiente: Escala autonómica de Andalucía Base liquidable (Hasta euros) 0 17.707,20 33.007,20 53.407,20 60.000,00 120.000,00 Cuota íntegra (Euros) 0 2.124,86 4.266,86 8.040,86 9.458,31 23.558,31 Resto base liquidable (Hasta euros) 17.707,20 15.300,00 20.400,00 26.592,80 60.000,00 En adelante Tipo aplicable (Porcentaje) 12 14 18,5 21,5 23,5 25,5

La renta del Ahorro tributará según la siguiente escala de tipos:
  

A un tipo del 21%, para los primeros 6.000 euros. A un tipo del 25%, para los rendimientos comprendidos entre 6.000,01 € y 24.000 €. A un tipo del 27% para los restantes.

1. Salvo que la Comunidad Autónoma haya elevado los tipos de la escala autonómica; por ejemplo, en Andalucía el tipo conjunto estatal y autonómico máximo se sitúa en 2012 en el 56%.

¿Cuáles son los componentes de la renta general y de la renta del ahorro? Con carácter general, cabe señalar lo siguiente:

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Las rentas que se integran en la Renta General del IRPF son distintos rendimientos (del trabajo, del capital inmobiliario y de las actividades económicas, así como determinados rendimientos del capital mobiliario), las imputaciones de rentas, y ciertas ganancias y pérdidas patrimoniales (fundamentalmente, premios, ciertas indemnizaciones, ganancias patrimoniales obtenidas por la transmisión de elementos patrimoniales con un periodo de generación igual o inferior a un año, etc.). Las rentas que se integran en la Renta del Ahorro del IRPF y que tributan, por tanto, a un tipo del 21% para los primeros 6.000 €, del 25% para los rendimientos comprendidos entre 6.000,01 € y 24.000 €, y del 27% para los restantes son las que provienen de dividendos, intereses, percepciones obtenidas de contratos de seguros y ganancias patrimoniales obtenidas por transmisiones de bienes patrimoniales, generadas en un periodo superior a un año. No todas las rentas personales se someten a tributación, ya que algunas gozan de exención. ¿Existe alguna reducción por la obtención de rendimientos del trabajo? Efectivamente, la ley contempla determinadas reducciones por obtención de rendimientos del trabajo así como de determinados rendimientos de actividades económicas1, siendo éstas, básicamente, las siguientes:

La reducción básica ascenderá a:

Para contribuyentes con rendimientos netos iguales o inferiores a 9.180 euros: 4.080 euros anuales. Para contribuyentes con rendimientos netos comprendidos entre 9.180,01 y 13.260 euros: 4.080 euros menos el resultado de multiplicar por 0,35 la diferencia entre el rendimiento y 9.180 euros anuales. Para contribuyentes con rendimientos netos superiores a 13.260 euros o con rentas, excluidas las exentas, distintas de las del trabajo o de actividades económicas (según el caso) superiores a 6.500 euros: 2.652 euros anuales.

El importe de las reducciones básicas citadas se incrementa en un 100% (para los rendimientos del trabajo), en los siguientes supuestos:

Trabajadores activos o contribuyentes mayores de 65 años que continúen o prolonguen la actividad laboral. Contribuyentes desempleados inscritos en la oficina de empleo que acepten un puesto de trabajo que exija el traslado de su residencia habitual a un nuevo municipio. Este incremento se aplicará en el período impositivo en el que se produzca el cambio de residencia y en el siguiente.

La reducción adicional para las personas con discapacidad que obtengan rendimientos del

trabajo como trabajadores activos o de actividades económicas se incrementa, en general, hasta los 3.264 euros anuales. Por su parte, la reducción incrementada para las personas con discapacidad que siendo trabajadores activos o que ejerzan de forma efectiva una actividad económica y acrediten necesitar ayuda de terceras personas o movilidad reducida, o un grado de minusvalía igual o superior al 65%, alcanzará los 7.242 euros anuales.

Como consecuencia de la aplicación de estas reducciones, los rendimientos del trabajo y de la actividad económica no podrán resultar negativos.

1. Cuando se trate de rendimientos de actividades económicas, las reducciones serán aplicables en caso de que se cumplan los siguientes requisitos:

Que los rendimientos se determinen mediante el método de estimación directa (en el caso de estimación directa simplificada, la reducción será incompatible con la de gastos de difícil justificación). Que todas las entregas de bienes o prestaciones de servicios se efectúen a una única persona no vinculada. Que los gastos deducibles no excedan del 30% de los rendimientos íntegros declarados. Que se cumplan determinadas obligaciones formales y de información. Que no se perciban rendimientos del trabajo. Que al menos el 70% de los ingresos estén sujetos a retención o ingreso a cuenta.

  

¿A cuánto asciende el mínimo personal y familiar sobre el que no hay tributación en el IRPF? El legislador contempla unos mínimos personales y familiares exentos de tributación en el IRPF por entender que dichas cantidades son necesarias para que el contribuyente cubra sus necesidades básicas, así como las de los descendientes y ascendientes que se encuentren a su cargo. Dichos mínimos personales y familiares son los siguientes:

Mínimo del contribuyente:
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El mínimo del contribuyente será, con carácter general, de 5.151 euros anuales. Cuando el contribuyente tenga una edad superior a 65 años, el mínimo se aumentará en 918 euros anuales. Si la edad es superior a los 75 años, el mínimo se aumentará adicionalmente en 1.122 euros anuales.

Mínimo por descendientes:

El mínimo por descendientes será, para cada uno de los descendientes menor de 25 años o con discapacidad (en este último caso, cualquiera que sea la edad), siempre que convivan con el contribuyente y no tengan rentas anuales, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros, de:
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1.836 euros anuales por el primero. 2.040 euros anuales por el segundo. 3.672 euros anuales por el tercero. 4.182 euros anuales por el cuarto y siguientes.

Cuando el descendiente sea menor de 3 años, el mínimo por descendientes se aumentará en 2.244 euros anuales.

Mínimo por ascendientes:

El mínimo por ascendientes será de 918 euros anuales para cada uno de los ascendientes mayores de 65 años o con discapacidad, cualquiera que sea su edad, que conviva con el contribuyente y no tenga rentas anuales, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros. Cuando el ascendiente sea mayor de 75 años, el mínimo a que se refiere el apartado anterior se aumentará en 1.122 euros anuales.

Mínimo por discapacidad:

El mínimo por discapacidad del contribuyente o por discapacidad de ascendientes o descendientes (por cada uno de los ascendientes o descendientes que generen derecho a la aplicación del mínimo, que sean personas con discapacidad, cualquiera que sea su edad) será de 2.316 euros anuales, en general, y de 7.038 euros anuales cuando se acredite un grado de minusvalía igual o superior al 65%. Dicho mínimo se aumentará, en concepto de gastos de asistencia, en 2.316 euros anuales, cuando se acredite necesitar ayuda de terceras personas o movilidad reducida o grado de minusvalía igual o superior al 65%.

¿Se contempla alguna ventaja fiscal por alquiler de vivienda habitual? Sí, existe una deducción estatal (aplicable sobre la cuota íntegra estatal) del 7,5% sobre las cantidades satisfechas en el período impositivo por el alquiler de la vivienda habitual siempre que la base imponible del contribuyente sea inferior a 24.107,20 euros anuales. La base máxima de esta deducción será de: 9.040 euros anuales, si la base imponible es igual o inferior a 17.707,20 euros anuales.

Si la base imponible está comprendida entre 17.707,20 y 24.107,20 euros: 9.040 euros menos el resultado de multiplicar por 1,4125 la diferencia entre la base imponible y 17.707,20 euros anuales. Además de la citada deducción estatal por alquiler de vivienda habitual, algunas CC.AA. también han aprobado deducciones propias similares.

¿Qué es la deducción de los 400 euros? Es una deducción en la cuota líquida de hasta 400 euros para los contribuyentes que obtengan rendimientos del trabajo o rendimientos de actividades económicas. A partir de los ejercicios iniciados en 2010 se limitó esta deducción a aquellos contribuyentes cuya base imponible sea inferior a 12.000 euros, según los siguientes parámetros: Cuando la base imponible sea inferior a 8.000 euros anuales: 400 euros anuales. Cuando la base imponible esté comprendida entre los 8.000,01 euros y los 12.000 euros: 400 euros menos el resultado de multiplicar por 0,1 la diferencia entre la base imponible y 8.000 euros. Esquema Resumen Característica Hecho Imponible Descripción Obtención de renta (mundial) por el sujeto pasivo durante el período impositivo (ejercicio económico de la entidad, que puede coincidir o no con el año natural). Personas jurídicas así como otras entidades sin personalidad jurídica, tales como fondos de inversión, fondos de pensiones, uniones temporales de empresas, etc., residentes en España. Existencia de deducciones y bonificaciones. Ej.: deducciones por doble imposición, deducción por inversiones medioambientales, bonificación por rentas obtenidas en Ceuta y Melilla, etc.
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Sujeto Pasivo

Deducciones y reducciones

Gravamen

Tipo general: 30%. Tipo reducido (empresas de reducida dimensión): 25% para un primer tramo de beneficio y 30% para el siguiente. Tipo superreducido1 (microempresas2): 20% para un primer tramo de beneficio y 25% para el siguiente.

Retenciones o ingresos a cuenta 21% (con carácter general). Devengo Liquidación (obligación de pago) Último día del período impositivo. La presentación de la declaración deberá efectuarse dentro de los 25 días naturales siguientes a los seis meses posteriores a la conclusión del período impositivo. Ej.: si el período impositivo coincide con el año natural, deberá presentarse la liquidación del impuesto como máximo el 25 de julio del año siguiente.

1

Tipo aplicable a las microempresas por creación o mantenimiento de empleo. Este tipo ha sido prorrogado para el ejercicio 2013, por la Ley 17/2012, de 27 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado.
2

Se entiende por microempresas, aquellas con una cifra de negocio inferior a 5 millones de euros, y una plantilla media inferior a 25 empleados. ¿Cuál es el papel del IS? El Impuesto sobre Sociedades (IS) es un impuesto directo, personal y periódico, que grava la renta obtenida por las personas jurídicas, cualquiera que sea su fuente u origen. ¿Cuáles son los sujetos pasivos del IS? Los obligados tributarios por este impuesto son los sujetos con personalidad jurídica (sociedades anónimas, limitadas, etc.), además de otros que no tienen dicha personalidad como, por ejemplo, los fondos de inversión, uniones temporales de empresas, fondos de capital-riesgo, etc. Serán sujetos pasivos las entidades con residencia fiscal en España. A efectos fiscales, una entidad será residente si cumple cualquiera de los requisitos siguientes: Que se haya constituido conforme a las leyes españolas. Que tenga su domicilio social en España. Que tenga su sede de dirección efectiva en España. ¿Cuál es el período impositivo del IS? El período impositivo se corresponde con el ejercicio económico de la entidad (que no tiene por qué coincidir con el año natural), sin que pueda superar en ningún caso el plazo de doce meses. El devengo del impuesto, es decir, el momento en que surge la obligación de pagar el impuesto, se produce el último día del período impositivo. No obstante, la exigibilidad de la posible deuda tributaria sólo se produce desde la finalización del plazo de presentación de la declaración-autoliquidación1.

Dicho plazo es de 25 días a contar desde los 6 meses posteriores a la conclusión del período impositivo (en el caso de un ejercicio coincidente con el año natural, el 25 de julio del año siguiente). ¿Cómo se calcula la base imponible del IS? Las sociedades deberán calcular su base imponible a partir del resultado contable, realizando, en su caso, algunas correcciones requeridas por la norma fiscal. Por tanto, en este impuesto no habría de realizarse una separación de las rentas, en función del origen, puesto que todas estarán sometidas al mismo tipo impositivo. ¿Cuál es el tipo de gravamen del IS? A la base imponible se le aplica, en la actualidad, un tipo impositivo general del 30%. En el caso de las empresas de reducida dimensión, para un primer tramo de beneficio se aplica un tipo impositivo del 25% y, por encima del mismo, un 30%. Para el caso de microempresas, se establece un primer tramo a un tipo impositivo del 20%, y un segundo tramo al 25%. ¿Cómo se obtiene la deuda tributaria? Como resultado de aplicar el tipo impositivo a la base imponible, se obtiene la cuota íntegra del impuesto, que se reduce, a su vez, por una serie de deducciones y bonificaciones, obteniéndose así la cuota líquida. Esta cuota líquida, minorada en las cantidades que la entidad ya ha ingresado por retenciones y pagos a cuenta realizados, da lugar, cuando es positiva, a la cuota diferencial, que es la deuda tributaria que se deberá ingresar por el IS. ¿Qué otras obligaciones tienen los sujetos pasivos del IS? La gestión del Impuesto sobre Sociedades se lleva a cabo de modo similar al IRPF: los sujetos pasivos están obligados a declarar las rentas obtenidas y a ingresar las cuotas que resulten de su declaración; además deberán llevar al día y conservar los libros y registros que ordena la legislación mercantil y tributaria, retener cuando realizan ciertos pagos (por ejemplo, a sus trabajadores) y realizar pagos a cuenta del IS. Impuesto sobre la Renta de No Residentes Esquema Resumen Característica Hecho Imponible Descripción Obtención de renta en España por el sujeto pasivo durante el período impositivo (en caso de no residente con establecimiento permanente («EP»), el período impositivo coincidirá con su ejercicio económico; si el no residente carece de EP, el impuesto se devenga tan pronto se produce el hecho imponible). Personas físicas y entidades no residentes en España.

Sujeto Pasivo

Categorías de rentas

Remisión a IRPF para rentas obtenidas sin mediación de EP y a IS en el caso contrario.

Deducciones, bonificaciones Existencia de deducciones y reducciones/bonificaciones similares a las contempladas en el IRPF o IS, según se obtengan o no con y reducciones mediación de EP. Gravamen*

Renta General (clasificación similar al IRPF): 24,75% (rentas obtenidas sin EP) y 30% (rentas obtenidas con mediación de EP). Renta del Ahorro: 21%. Renta General: variable según tipo de rendimiento percibido. Renta del Ahorro: 21%. No residentes sin EP: dependerá del tipo de renta. Ej.: en el caso de ganancias patrimoniales, cuando tenga lugar la alteración patrimonial, en rentas imputadas a bienes inmuebles urbanos el 31 de diciembre, etc. No residentes con EP: último día del período impositivo. No residentes sin EP: depende del tipo de renta. Por regla general, no habrá obligación de declarar si se ha practicado retención o ingreso a cuenta. No residentes con EP: los 25 días naturales siguientes a los seis meses posteriores a la conclusión del período impositivo.

Retenciones a cuenta

o

ingresos

Devengo

Liquidación (obligación de pago)

* Como consecuencia de la publicación del Real Decreto-ley 20/2011, de 30 de septiembre, el tipo de gravamen de la renta general y del ahorro se han visto modificados provisionalmente para los ejercicios 2012 y 2013. ¿A qué personas grava el IRNR? El Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR) es un impuesto directo y personal, que grava las rentas obtenidas en territorio español por los sujetos no residentes. ¿Cuándo es de aplicación el IRNR? En el caso del IRNR, cuando las rentas se obtienen mediante un establecimiento permanente1 en

territorio español, nos encontramos con un impuesto periódico, es decir, al igual que ocurre con el Impuesto sobre Sociedades, el período impositivo coincide con el ejercicio económico del establecimiento permanente, sin que pueda exceder de doce meses, y se devenga el último día de dicho período. Por otro lado, cuando las rentas se obtienen sin establecimiento permanente, generalmente el impuesto se devenga cuando sea exigible. Serán contribuyentes por este impuesto las personas físicas y las entidades, con o sin personalidad jurídica, que no residan en España. Por exclusión, quienes no sean residentes fiscales en España con base en unas reglas establecidas por Ley2 tributarán como No Residentes por sus rentas generadas en nuestro país y su patrimonio aquí localizado.

1. Se entenderá por establecimiento permanente cualquier instalación industrial, comercial o profesional (en definitiva, un lugar físico donde se desarrolle la actividad), utilizada en todo caso por plazo superior a seis meses, y las agencias o representaciones autorizadas para contratar en nombre y por cuenta del sujeto pasivo. 2. La residencia en territorio español, según la Ley, se fundamenta en puros elementos de hecho: la permanencia durante más de 183 días durante un año natural en territorio español, o la existencia en España de la base de las actividades o de los intereses económicos. ¿Cuál es el tipo de gravamen del IRNR? El tipo general aplicable para el IRNR es del 24,75%, si bien se establecen otros tipos reducidos para otras rentas (dividendos, intereses, etc.). ¿Por qué son tan importantes los convenios para evitar la doble imposición internacional? No obstante lo anterior, España ha suscrito gran cantidad de acuerdos bilaterales y multilaterales (Convenios para evitar la doble imposición internacional) con otros Estados, que permiten que las rentas obtenidas en España por residentes en dichos Estados queden excluidas de tributación o, en otro caso, se sometan a un tipo impositivo más favorable. Por tanto, habrá que analizar en cada caso tanto la Ley como los acuerdos internacionales suscritos por España. ¿Cómo se gestiona el IRNR? La gestión de este impuesto es similar a la del IS o del IRPF, es decir, los sujetos pasivos están obligados a declarar las rentas obtenidas y a ingresar las cuotas que se deduzcan de la declaración. En la mayoría de los casos, los pagadores de rendimientos a los no residentes deben retener e ingresar una cantidad que, en la mayoría de los casos, coincide con el impuesto definitivo. Impuesto sobre el patrimonio

Esquema resumen Característica Hecho Imponible Descripción Titularidad, en el momento de devengo, de bienes y derechos.

Sujeto Pasivo

Por obligación personal: personas físicas con residencia habitual en territorio español, a las que se les exigirá la totalidad del impuesto, con independencia de donde se encuentren situados los bienes de los que sea titular. Por obligación real: cualquier otra persona física, por los bienes y derechos de los que sea titular cuando los mismos estuvieran situados, pudieran ejercitarse o hubieran de cumplirse en territorio español.

Deducciones, bonificaciones y reducciones Existencia de deducciones y reducciones: mínimo exento, deducciones establecidas por Comunidades Autónomas, bonificaciones en función del lugar donde estén situados los bienes, etc. Gravamen* Según escala aprobada por la Comunidad Autónoma o en su defecto, la estatal. 31 de diciembre.

Devengo

¿Se aplica actualmente el IP? Este impuesto estuvo suprimido desde el 1 de enero de 2008 hasta la aprobación del Real Decreto-ley 13/2011, de 16 de septiembre, mediante el cual vuelve a entrar en vigor con carácter temporal para los ejercicios 2011 y 2012. ¿Qué grava el IP? El Impuesto sobre el Patrimonio (IP) es un tributo de carácter directo, progresivo y de naturaleza personal, que grava el patrimonio neto de las personas físicas. Dicho patrimonio neto es el resultado de reducir el valor de los bienes y derechos de los que es titular el individuo, por el importe de las cargas y gravámenes que disminuyan su valor, así como de las deudas y obligaciones de las que deba responder. ¿Qué nivel de gobierno tiene competencias sobre el IP?

Se trata de un impuesto cedido a las Comunidades Autónomas, las cuales tienen reconocida capacidad normativa en relación con el mínimo exento, la tarifa, las deducciones y las bonificaciones de la cuota, aunque con condicionantes. ¿Cuándo se devenga el IP? El IP se devenga el día 31 de diciembre de cada año y afecta al patrimonio del que sea titular el sujeto pasivo en dicha fecha1.

1. El fallecimiento de una persona un día distinto al 31 de diciembre implica que no se devengue el impuesto en ese período impositivo.

¿Quiénes son sujetos pasivos del IP?

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Se puede ser sujeto pasivo de este impuesto por dos vías diferentes:

Por obligación personal: aquellas personas físicas con residencia habitual en territorio español, a las que se les exigirá el IP por la totalidad de su patrimonio neto, con independencia del lugar donde se encuentren situados los bienes o puedan ejercitarse los derechos de los que sean titulares. Los sujetos pasivos estarán obligados a declarar siempre que su base imponible sea superior a 108.182,18 euros o, si no se cumple la circunstancia anterior, cuando el valor de los bienes y derechos sea superior a 601.012,10 € (a efectos de este segundo límite, se tendrán en cuenta todos los bienes y derechos, estén o no exentos del IP). Por obligación real: cualquier otra persona física, por los bienes y derechos de los que sea titular cuando los mismos estuvieran situados, pudieran ejercitarse o hubieran de cumplirse en territorio español. En cualquier caso, están obligados a presentar declaración: Los sujetos pasivos cuya cuota tributaria, determinada de acuerdo con las normas reguladoras del Impuesto y una vez aplicadas las deducciones o bonificaciones que procedieren, resulte a ingresar, o cuando, no dándose esta circunstancia, El valor de sus bienes o derechos, determinado de acuerdo con las normas reguladoras del impuesto, resulte superior a 2.000.000 euros. ¿Cómo se asignan los bienes que son propiedad de un matrimonio? Con respecto a la titularidad de los bienes y derechos, estos se atribuyen a los sujetos pasivos según las normas de titularidad jurídica aplicables en cada caso y en función de las pruebas aportadas por aquellos o descubiertas por la Administración. Así, en el caso de los

matrimonios, serán de aplicación las normas del régimen económico correspondiente, así como los preceptos legales aplicables a las relaciones patrimoniales entre miembros de la familia. ¿Cuáles son las novedades introducidas por el Real Decreto-ley 13/2011? El Real Decreto-ley 13/2011, de 16 de septiembre, introduce los siguientes cambios: Elevación del importe de exención parcial sobre vivienda habitual, hasta los 300.000 euros. Las Comunidades Autónomas podrán reducir la base imponible en concepto de mínimo exento, pero en el caso de que la Comunidad Autónoma no hubiese establecido dicho importe, la base imponible deberá reducirse en 700.000 euros. Por último, las personas obligadas a presentar declaración serán aquellas cuya cuota tributaria resulte a ingresar, o cuando el valor de sus bienes y derechos sea superior a 2.000.000 euros. Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones Esquema Resumen Característica Hecho Imponible Descripción

Adquisición de bienes o derechos por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio. Adquisición de bienes o derechos por donación o cualquier otro negocio jurídico gratuito ínter vivos. Indemnizaciones por seguros de vida si el contratante es distinto al beneficiario. En las adquisiciones mortis causa: el causahabiente. En las donaciones: el donatario. En el seguro de vida: el beneficiario.

Sujeto Pasivo

  

Gravamen

Según escala progresiva (0% - 34%). Hay incrementos en función de la riqueza previa y del grado de parentesco.

Devengo

En las adquisiciones mortis causa y seguros de vida: el día del fallecimiento del causante. En las donaciones: el día de celebración del contrato.

Liquidación (obligación de pago)

Dependiendo del régimen liquidación o autoliquidación, que varía en función de las CC.AA. El plazo general es de 6 meses desde el fallecimiento, en caso de sucesiones y seguros; y de 30 días hábiles

desde la celebración del contrato, en caso de donaciones.

¿Qué tipo de transmisiones de riqueza grava el ISD?

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El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD) es un impuesto directo, personal, instantáneo y progresivo, que grava los incrementos patrimoniales obtenidos a título lucrativo (es decir, gratuito) por las personas físicas. Este acto lucrativo puede ser mortis causa (sucesión) o ínter vivos (donación). Constituye el hecho imponible del ISD: La adquisición de bienes y derechos por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio. La adquisición de bienes y derechos por donación o cualquier otro negocio jurídico a título gratuito ínter vivos. La percepción de cantidades por los beneficiarios de seguros de vida (cuando el contratante sea distinto del beneficiario). ¿Qué administraciones públicas tienen competencias en el ISD? Se trata de un impuesto cedido a las Comunidades Autónomas, las cuales tienen reconocida cierta capacidad normativa. Durante los últimos años se está produciendo una reducción relevante de este impuesto en determinadas Comunidades Autónomas, lo que origina diferencias entre las distintas CC.AA. ¿Quiénes son los sujetos pasivos del ISD? Los sujetos pasivos del ISD serán, en cada caso: El causahabiente (i.e. herederos), en las adquisiciones mortis causa. El donatario o favorecido, en las donaciones ínter vivos. El beneficiario, en los seguros de vida. ¿Cómo se calcula la deuda tributaria del ISD? Resulta importante comentar que, de la base imponible del ISD, se deducirán una serie de cantidades que varían en función del grado de parentesco entre el causante y los causahabientes y, dentro de ellos, en razón de su edad y minusvalía. Las mayores deducciones corresponden a los descendientes y adoptados menores de veintiún años y las menores deducciones a los colaterales de segundo o tercer grado, ascendientes o descendientes por afinidad, desapareciendo totalmente cuando el parentesco sea más lejano o no exista. El resultado de aplicar las citadas deducciones a la base imponible del impuesto conduce a la obtención de la base liquidable.

En este sentido, a partir de dicha base liquidable, se calculará la cuota tributaria del ISD, aplicando una tabla de carácter progresivo. La cantidad resultante se gradúa en función del grado de parentesco entre el causante o donante y el sujeto pasivo y, adicionalmente, en función del patrimonio preexistente de éste. A este respecto cabe señalar que cuanto más lejano sea el parentesco y mayor el patrimonio preexistente, mayor será también la cuota tributaria. Impuesto sobre el Valor Añadido ¿Es relevante actualmente el IVA para las operaciones financieras? Actualmente, la mayor parte de las operaciones financieras y de seguro están exentas de tributación en el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados Esquema Resumen Característica Hecho Imponible Descripción

Transmisiones patrimoniales onerosas (TPO). Ej.: venta vehículo entre particulares. Operaciones societarias (OS). Ej.: aumento de capital social. Actos jurídicos documentados (AJD). Ej.: escrituras públicas.

Gravamen Devengo

Según hecho imponible.

En las transmisiones patrimoniales, el día en que se realice el acto o contrato gravado. En las operaciones societarias y actos jurídicos documentados, el día en que se formalice el acto sujeto a gravamen.

¿Qué tipo de operaciones grava el ITP-AJD? El Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP-AJD) es un impuesto de naturaleza indirecta que grava diversos hechos imponibles, agrupados en tres modalidades:

Transmisiones patrimoniales onerosas (TPO): grava el tráfico patrimonial entre

particulares1 (transmisión de una vivienda usada, de un vehículo…).

Operaciones societarias (OS): contempla los aspectos más relevantes de la financiación empresarial, derivados del contrato de sociedad y los desplazamientos patrimoniales ligados al mismo (constitución y disolución de sociedades, reducciones de capital, fusiones, etc.). Actos jurídicos documentados (AJD): gravamen sobre documentos notariales (como escrituras), o mercantiles (como las letras de cambio).

1. El tráfico empresarial está gravado por el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).

¿Qué competencias tienen las Comunidades Autónomas en el ITP-AJD? Se trata de un impuesto cedido a las Comunidades Autónomas, que podrán regular, en ciertos supuestos, el tipo de gravamen y las deducciones y bonificaciones de la cuota. De hecho, casi todas las Comunidades han ejercitado su derecho, en virtud de lo cual han establecido tipos distintos a los fijados por la normativa estatal. ¿Cómo se gestiona el ITP-AJD? La gestión del ITP-AJD se realiza, al igual que ocurre en el caso de otros impuestos, mediante la declaración del contribuyente y la liquidación de la cuota que se deriva de dicha declaración. Cálculos financieros Si bien el nombre de «cálculos financieros» parece estar reservado a las operaciones que realizan expertos en la materia, lo cierto es que sus resultados serán seguramente útiles para todo particular en la elección de los productos o servicios financieros que más se adapten a sus necesidades. Así, en la práctica, será conveniente averiguar cuánto valdrá una determinada inversión a vencimiento, si el dinero que hemos invertido valdrá lo mismo en unos años, qué es la TAE de un producto a la que nos remite la publicidad del mismo, etc. Para dar respuesta a esas cuestiones existen los cálculos financieros: las leyes de capitalización, leyes de descuento, cálculo de la rentabilidad, etc. Aspectos generales ¿Están reservados los cálculos financieros exclusivamente a los especialistas? A menudo vemos en prensa escrita y oímos tanto en la radio como en televisión hablar de una serie de conceptos, cifras y abreviaturas de carácter financiero que nos parecen completamente ininteligibles. Incluso podríamos pensar que los procedimientos y cálculos matemáticos que han conducido a esos resultados están reservados exclusivamente a personas con un don especial.

Los cálculos matemáticos que producen esos resultados se llaman Matemáticas de las Operaciones Financieras o Matemáticas Financieras, aunque de forma más simple podemos llamarlos Cálculos Financieros. Los cálculos financieros no forman una rama propia de las matemáticas, aunque hacen un uso intensivo de distintas herramientas matemáticas. Este uso de las matemáticas no debe asustarnos en absoluto, puesto que, como veremos a continuación, son cálculos en su mayoría de un sentido común aplastante, y utilizan unos conocimientos matemáticos muy básicos. Evidentemente, a medida que se profundiza en los cálculos financieros, el aparato matemático se va complicando, quedando fuera de las pretensiones de esta guía. ¿Por qué es tan importante el tiempo cuando hablamos de dinero? Todos sabemos por experiencia que los precios de los bienes y servicios que adquirimos suelen ir aumentando con el paso del tiempo. También sabemos que, como consecuencia de la subida de precios, va disminuyendo el poder adquisitivo de nuestro dinero. Con la misma cantidad de dinero, por ejemplo, 100 euros, podemos comprar hoy menos cosas que hace un año. A partir de la simple constatación anterior, es fácil comprender que, cuando hablamos de dinero (capital), cualquier cantidad que consideremos debe ir asociada a un determinado instante temporal (vencimiento), ya que una misma cantidad de dinero tendrá un valor diferente según el momento en que se perciba. Así, cuando hablemos de capital financiero (de dinero) nos referiremos a una pareja de números formada por un capital y su vencimiento (C, t). ¿Seguiría siendo importante el tiempo en caso de que los precios no variaran? El razonamiento es fácil cuando existe inflación, es decir, hay un incremento continuado de los precios en el tiempo. Pero, ¿qué ocurriría en una hipotética situación de estabilidad completa de los precios, es decir, en el supuesto de que los precios no se alteraran? Incluso en esa utópica situación, en la que, con 100 euros, podríamos comprar los mismos bienes hoy o dentro de un año, sin embargo, no sería indiferente para nosotros recibir hoy 100 euros o dentro de un año. Sería preferible recibir hoy los 100 euros, ya que podríamos rentabilizar los 100 euros y dentro de un año recuperar dicha suma más el rendimiento que hubiésemos podido obtener. ¿Para qué sirven las denominadas «Leyes financieras»? En este contexto, nos surgen de manera automática algunas preguntas: «Esos 100 € de ahora, ¿a qué dinero equivalen dentro de un año?», o bien « ¿a qué equivalían hace 10 años esos 100 € de ahora?». Para que un capital financiero, es decir, una pareja concreta de números (100 €, 20 de junio de 2007), sea equivalente a otro dentro de un año, el capital será superior a 100 €, por ejemplo (106 €, 20 de junio de 2008). Igualmente, para que dicho capital sea equivalente a otro hace dos años, el dinero será inferior a 100 €, como pudiera ser (85 €, 20 de junio de 2005).

Como es lógico, nos preguntaríamos « ¿por qué 106 € y 85 €?, ¿no podrían ser 105 € y 84 €?». Para determinar esas cifras se utilizan las llamadas Leyes Financieras, que establecen las cantidades que se consideran equivalentes al cambiar el vencimiento. ¿Qué dos grandes categorías de leyes financieras existen? Imprimir

Existen muchas leyes financieras, aunque realmente se pueden clasificar en dos grupos:

Leyes de Capitalización: Son las leyes que nos permiten desplazar un capital «hacia delante» en el tiempo, es decir, cambiar su vencimiento a una fecha posterior. Ejemplo: «contratar una imposición a plazo fijo», es decir, llevamos el dinero a una entidad financiera y lo recuperamos unos días, meses o años más tarde, con unos intereses. Leyes de Descuento: Son las leyes que nos permiten desplazar un capital «hacia atrás» en el tiempo, es decir cambiar su vencimiento a una fecha anterior. Ejemplo: «cobrar una letra por anticipado», es decir, tenemos una letra en la que se refleja que nos van a pagar un dinero en una fecha determinada. Si queremos cobrar antes de dicho vencimiento, llevamos la letra a la entidad financiera que nos adelanta el dinero, con un descuento en función del tiempo que se adelanta el pago. Capitalización ¿Cuáles son las leyes de la capitalización? En función de cómo se calculen los intereses obtenemos dos leyes de capitalización:

Ley de interés simple: Se caracteriza porque los intereses son siempre los mismos en todos los plazos. Ejemplo: si tenemos 100 € y suponemos que el tipo de interés es del 10% anual (interés que no se percibe hasta que finaliza el plazo total), en una ley de interés simple cada año (mientras tengamos cedido el capital) nos van a proporcionar 10 €, sin tener en cuenta que el dinero va creciendo. En esta ley podemos entender que sólo los 100 € iniciales producen intereses. Ley de interés compuesto: En esta ley, a medida que el dinero genera intereses, además del capital inicial, esos intereses generan nuevos intereses, de forma que el capital crece más rápidamente.

Ejemplo: imaginemos una persona que lleva 3.000 € (C) el 10 de junio de 2006 a una entidad financiera que le ofrece unos intereses anuales del 4% (0,04 en tanto por uno) (i).

Vamos a calcular el dinero que obtendrá esa persona dentro de 4 años según las dos leyes:

Interés simple Fecha Intereses 10/06/2006 0 Capital 3.000 C

Interés compuesto Intereses 0 4% C·i de Capital 3000 C 3.000 3.000+120=3.120 C+C·i = C·(1+i) 3.120 3.120+124,8=3.244,80 C·(1+i)+C·i·(1+i)=C·(1+i)2

10/06/2007

4% de 3.000 3.000+120=3.120 C·i C+C·i=C·(1+i) 4% de 3.000 3.120+120=3.240 C·i C+2·C·i=C·(1+2·i) 4% de 3.000 3.240+120=3.360 C·i C+3·C·i=C·(1+3·i) 4% de 3.000 3.360+120=3.480 C·i C+4·C·i=C·(1+4·i)

10/06/2008

4% de C·i (1+i)

10/06/2009

4% de 3.244,80 3.244,8+129,79=3.374,59 C·i·(1+i)2 C(1+i)2+ C·i·(1+i)2= C·(1+i)3 4% de 3.374,59 3.374,59+134,98=3.509,57 C·i·(1+i)3 C(1+i)3+ C·i·(1+i)3= C·(1+i)4

10/06/2010

¿Cuál es la expresión del interés simple? Interés simple: Capital final = Capital inicial x (1 + nº plazos x tipo de interés de un plazo)

¿Cuál es la expresión del interés compuesto? Interés compuesto: Capital final = Capital inicial x (1 + tipo de interés de un plazo)nº de plazos

¿Para qué se utilizan las leyes de capitalización? Con las leyes de capitalización podemos capitalizar, de manera equivalente, cualquier capital desde un vencimiento a otro distinto. Cuando hablamos de capitalización, siempre avanzamos «hacia delante» en el tiempo. Sin embargo, al tratarse de una expresión matemática (ecuación), también podemos averiguar, dado un capital final, un interés y un plazo, cuál debe ser el capital inicial para conseguirlo.

Ejemplo: ¿qué dinero debo ingresar ahora para obtener dentro de 4 años 10.000 €, si la entidad financiera me abona unos intereses del 3% anual? El resultado se obtiene resolviendo una ecuación matemática:

En el caso de interés simple, sería:

En

el

caso

de

interés

compuesto:

Así, podemos resumir la utilización de las leyes de capitalización señalando lo siguiente:
 

para capitalizar (avanzar en el tiempo un capital), multiplicamos por (1+ni) o por (1+i)n. para descontar (retroceder en el tiempo un capital), dividimos entre esas mismas cantidades.

Descuento ¿Cuáles son las leyes del descuento? En función de cómo se calculen los descuentos obtenemos dos leyes de descuento:

Ley de descuento simple (comercial): se caracteriza porque el descuento es siempre el mismo en todos los plazos. Por ejemplo, si tenemos 100 € y suponemos qu e el tipo de descuento es del 10%, en una ley de descuento simple cada año nos van a descontar 10 €. En esta ley podemos entender que el descuento se calcula siempre sobre los 100 €. Ley de descuento compuesto: en esta ley, a medida que el dinero se va reduciendo, se generan nuevos descuentos, es decir el descuento se va calculando sobre el capital descontado anterior.

Ejemplo: una persona dispone de una letra correspondiente a un capital de 3.000 € que se va a abonar el 10 de junio de 2010. Supongamos que quiere cobrarla el 10 de junio de 2006 y para ello recurre a una entidad financiera que le ofrece un descuento anual del 4%. A continuación se calcula el dinero que recibirá esa persona según las dos leyes: Descuento simple Fecha Descuento Capital Descuento Capital Descuento compuesto

10/06/2006 0

3.000 C

0 4% C·d de

3000 C 3.000 3.000-120=2.880 C-C·d = C·(1-d)

10/06/2007

4% de 3.000 3.000-120=2.880 C·d C-C·d=C·(1-d) 4% de 3.000 2.880-120=2.760 C·d C-2·C·d=C·(1-2·d) 4% de 3.000 2.760-120=2.640 C·d C-3·C·d=C·(1-3·d) 4% de 3.000 2.640-120=2.520 C·d C-4·C·d=C·(1-4·d)

10/06/2008

4% de 2.880 2.880-115,20=2.764,80 C·d (1-d) C·(1-d)-C·d·(1-d)=C·(1-d)2 4% de 2.764,80 2.764,80-110,59=2.654,21 C·d·(1-d)2 C(1-d)2-C·d·(1-d)2=C·(1-d)3 4% de 2.654,21 2.654,21-106,17=2.548,04 C·d·(1-d)3 C(1-d)3-C·d·(1-d)3= C·(1-d)4

10/06/2009

10/06/2010

Llegamos a la obtención de las siguientes fórmulas: Descuento simple (comercial): Capital final = Capital inicial x (1 - nº plazos x tipo de descuento de un plazo)

Descuento compuesto: Capital final = Capital inicial x (1 - tipo de descuento de un plazo)nº de plazos

Al igual que con las leyes de capitalización, las leyes de descuento también sirven para avanzar un capital en el tiempo con la ecuación adecuada.

¿Cómo se comparan capitales financieros correspondientes a distintas fechas? Ya sabemos con claridad que todo capital lleva asociado un vencimiento y que un mismo capital monetario tiene valores diferentes en instantes de tiempo distintos. Es decir, si tenemos ahora 1.000 €, sería un grave error decir que equivalen a 500 € dentro de un año más otros 500 € dentro de dos años. Ahora se nos plantea una cuestión importante que tiene una gran trascendencia en la práctica, ya que frecuentemente tenemos que comparar capitales financieros que corresponden a distintos momentos del tiempo. ¿Cómo sumamos, restamos o comparamos capitales financieros?

La respuesta es mediante la aplicación de una ley financiera que los desplace al mismo momento temporal. Para entender el procedimiento, volvamos al ejemplo anterior y sumemos esos dos capitales financieros de 500 € cada uno para compararlos con los 1.000 €. En cualquier equivalencia financiera, resulta útil representar un gráfico simple que recoja los distintos capitales y sus vencimientos, como el que vemos a continuación: el momento representado como “0” representa el momento actual; dentro de 1 año se obtiene un capital de 500 €, y dentro de 2 años, otro capital de 500.

Queremos sumar los dos capitales de 500 €, pero, puesto que corresponden a dos momentos distintos del tiempo, necesitamos aplicar una ley financiera a fin de desplazar los capitales a un momento temporal común. Sólo de esta manera se puede hacer una suma de dos cantidades homogéneas. La ley financiera que se utiliza es normalmente la del interés compuesto y, lógicamente, necesita un tipo de interés. Supongamos que trabajamos con un tipo de interés del 7% anual, con lo que si desplazamos un capital hacia delante (capitalizamos) n años, multiplicamos por 1,07n, mientras que si lo desplazamos hacia atrás, dividimos entre dicha cantidad. Vamos entonces a desplazar los capitales a un momento temporal común. En nuestro caso, vamos a elegir el momento actual, es decir, 0, y así poder comparar con los 1.000 €.

Por tanto, hemos obtenido que entre los 1.000 € en 0 y los dos capitales de 500 € en 1 y 2 hay una diferencia, de carácter financiero, de casi 100 €. El sentido común nos dice que es preferible obtener ahora 1.000 € que los dos capitales de 500 €, dentro de 1 y 2 años, por el aplazamiento que existe. Los cálculos realizados nos permiten precisar el importe de la diferencia.

Rentabilidad ¿Cuáles son los conceptos básicos de rentabilidad? Imprimir

Cuando una persona realiza una inversión en un activo, es lógico que desee conocer la rentabilidad que obtendrá con dicha inversión, lo que le permitirá, por un lado, saber cuánto aumenta su riqueza y, por otro lado, realizar comparaciones con otras posibles inversiones. Existen distintas medidas de rentabilidad, dependiendo de las situaciones que se consideren. Las principales medidas son las siguientes:
  

Tasa de rentabilidad o de retorno (TRE). Tasa interna de rentabilidad o de retorno (TIR). Rentabilidad financiero-fiscal (RFF).

¿Qué es la tasa de rentabilidad? La Tasa de Rentabilidad o de Retorno (TRE) de un activo se define como el cociente entre los intereses recibidos y el capital invertido. La tasa se expresa normalmente en porcentaje y, como es lógico, es fundamental especificar el plazo de tiempo al que va referida. Así, por ejemplo, si hemos invertido 1.500 € en un activo financiero que nos reporta unos intereses dentro de un año de 300 €, la rentabilidad anual sería:

Éste es el concepto más simple de rentabilidad. Para calcular la rentabilidad de situaciones más complejas, cuando se ven implicados no uno, sino varios capitales financieros, es necesario utilizar otros conceptos.

¿Qué es la tasa interna de rentabilidad?

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Consideremos el caso de una empresa que recibe una concesión para gestionar el uso de una determinada autopista de peaje. A la hora de hacer sus previsiones financieras, la empresa tendrá una estimación de ingresos y gastos a lo largo de la vigencia de la concesión. ¿Cómo determinar la rentabilidad de esa operación? En este tipo de situaciones, nos encontramos con una gran cantidad de ingresos y de gastos en múltiples momentos temporales y que, por lo tanto, no se pueden considerar homogéneos. Para hacer una comparación homogénea necesitamos desplazar todos los capitales al mismo momento de tiempo (por ejemplo, el origen de la operación). Para un tipo de interés dado con el que efectuar dicha traslación, nos podemos encontrar con tres situaciones distintas:

 

El valor de la suma de los ingresos llevados al momento inicial supera el de los gastos. El valor de la suma de los ingresos llevados al momento inicial es inferior al de los gastos.

El valor de la suma de los ingresos llevados al momento inicial es igual al de los gastos.

Pues bien, el tipo de interés para el que se da esta última situación se denomina tasa interna de rentabilidad o de retorno (TIR), y es el que iguala los flujos (corrientes) de ingresos y gastos de una operación financiera. Nos indica la rentabilidad que se consigue si se realiza el proyecto de inversión. ¿Cómo debe interpretarse la TIR? Ahora bien, para interpretar correctamente el concepto de TIR debe tenerse presente que se está computando un interés en los cálculos realizados. Por ejemplo, si un proyecto implica un gasto inicial de 100 € y unos ingresos futuros de 200 € dentro de dos años, la TIR hace que las dos cantidades sean equivalentes en el mismo momento del tiempo. Dicho de otra manera, un desembolso de 100 € con una rentabilidad igual a la TIR equivale a un capital de 200 € dentro de dos años. ¿Para qué sirve la TIR? Si un proyecto tiene una TIR del 10% e invirtiendo en el mercado en activos financieros, puede conseguirse, para el mismo plazo, una rentabilidad del 6%, significa que el proyecto es interesante: permite obtener una rentabilidad superior a la de la inversión alternativa. En definitiva, para juzgar la rentabilidad de un proyecto debe compararse su TIR con la tasa de rentabilidad que se pueda alcanzar en inversiones alternativas en el mercado. ¿Cómo se calcula la TIR? El concepto de TIR puede parecer sencillo, pero el cálculo puede ser bastante laborioso si no contamos con herramientas apropiadas, como un software de hoja de cálculo o un programa personalizado de tipo financiero. Ejemplo: Consideremos una persona que va a montar un negocio que necesita una inversión inicial de 60.000 €, y que luego va a tener unos gastos anuales de mantenimiento de 3.000 € y unos ingresos anuales de 30.000 €, durante 4 años. Para facilitar los cálculos, supongamos que los ingresos y los gastos se establecen al final del año. El esquema de flujos sería el siguiente:

Para determinar la TIR de este proyecto de inversión, tenemos que ir probando con distintos tipos de interés hasta que la suma financiera de todos los capitales sea cero. Para sumar estos capitales de manera correcta, tenemos que desplazarlos hasta el mismo instante de tiempo, por ejemplo en 0. El siguiente cuadro nos muestra los resultados:

Valor en 0 del valor neto con el tipo de interés: Año Ingresos Gastos Valor neto (I-G) 5% 0 1 2 3 4 0 30.000 30.000 30.000 30.000 60.000 -60.000 3.000 3.000 3.000 3.000 27.000 27.000 27.000 27.000 -60.000 25.714 24.490 23.324 22.213 35.741 10% -60.000 24.545 22.314 20.285 18.441 25.586 20% -60.000 22.500 18.750 15.625 13.021 9.896 25% -60.000 21.600 17.280 13.824 11.059 3.763 28,49% -60.000 21.013 16.354 12.728 9.905 0

SUMA TOTAL

Como vemos en el cuadro, se ha probado la suma financiera de ingresos y gastos hasta conseguir, con un tipo de interés anual de 28,49%, que la suma sea 0. Por tanto la TIR sería del 28,49%.

¿Qué es la rentabilidad financiero-fiscal (RFF)? Se trata de un concepto que se utiliza especialmente en relación con los activos financieros. La rentabilidad financiero-fiscal (RFF) nos indica la rentabilidad que se deriva de un activo financiero una vez que se tienen en cuenta las implicaciones impositivas, es decir, una vez que se deduce la carga impositiva ligada a los rendimientos obtenidos y se computa el efecto positivo originado por posibles incentivos o ventajas fiscales, en caso de que existan. En lo que respecta a una persona física que contrata un activo financiero, nos encontramos con la siguiente situación:

Los rendimientos que obtenga están sometidos al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Pero cuando recibe dichos rendimientos, la entidad pagadora realiza normalmente una retención a cuenta de dicho impuesto. Posteriormente, cuando esta persona liquida su IRPF y presenta su declaración, tendrá que incluir el importe del rendimiento obtenido:

Dicho rendimiento tributa al tipo impositivo que marque la legislación. Hasta el ejercicio 2009, en España, los rendimientos derivados del ahorro eran gravados a un tipo impositivo (18%) que coincidía con el porcentaje de retención aplicada, con lo cual no se efectuaba ningún pago adicional. A partir del 1 de enero de 2010, si bien el porcentaje de retención es del 19%, el tipo impositivo es del 19% para los primeros 6.000 € y del 21% para los restantes, por lo que será necesario realizar un pago adicional si se han obtenido rendimientos superiores a 6.000 €.

En el supuesto de que la renta obtenida esté gravada según un tipo impositivo marginal del contribuyente (el tipo que se aplica a los ingresos adicionales que se reciben), que sea mayor que el porcentaje de retención, significará que deberá pagar una cantidad adicional por la diferencia.

Ejemplo: Una persona deposita el 15 de junio de 2006 20.000 € en un depósito a plazo fijo de 2 años, que le reporta un interés anual (acumulativo) del 4%. Se supone que los rendimientos obtenidos están sujetos a una retención a cuenta del IRPF del 18% y que el tipo impositivo marginal de dicha persona en el IRPF es del 24%1. 15/06/2006 20.000 € ----> Retención: 18% de 1.632 = 293,76 € 15/06/2008 20.000·(1+0,04)2=21.632 €

Capital neto: 21.632-293,76=21.338,24 Cuando esta persona presentó su declaración de renta del año 2008 (en el mes de junio de 2009), tuvo que incluir los rendimientos recibidos en 2008. Para saber lo que le correspondió pagar por los rendimientos obtenidos, basta con multiplicar su importe (antes de la retención) por el tipo marginal y restar el importe de la retención practicada: Junio 2009
 

IRPF: 24% de 1.632 = 391,68 €. Retención: 293,76 €.

A pagar: 391,68-293,76 = 97,92 €. Se supone que el pago se efectúa el 15 de junio de 2009. A continuación calcularemos la RFF de esta inversión. Para ello, representamos los distintos pagos e ingresos realizados (flujo de ingresos-gastos):

Seguidamente, sumamos estos capitales desplazándolos hasta el mismo instante temporal. Buscamos un tipo de interés que haga que la suma sea cero, es decir, la TIR de la inversión. El valor obtenido es el 3,06%, lo que significa que ésta es la rentabilidad que genera la inversión. Se trata de la RFF, ya que combina el efecto de los intereses obtenidos y el de la carga impositiva correspondiente. Esta carga hace rebajar en casi un punto porcentual el tipo de interés del

depósito. Valor en 0 del valor neto con el tipo de interés: Año Ingresos Gastos 0 1 2 3 0,00 0,00 Valor (I-G) neto 4,00% 3,50% 3,25% 3,10% 3,06%

20.000,00 -20.000,00 0,00 0,00 21.338,24 -97,92

20.000,00 20.000,00 20.000,00 20.000,00 20.000,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00

21.632,00 293,76 0,00 97,92

19.728,40 19.919,48 20.016,05 20.074,34 20.089,45 -87,05 -88,32 -88,96 -89,35 -15,01 € -89,45 0,00 €

SUMA TOTAL

-358,65 € -168,84 € -72,91 €

1. Se trata de un supuesto genérico, que no coincide con la tributación real en España.

¿Qué es y cómo se calcula la TAE? Hasta el momento, hemos hablado siempre de operaciones anuales. Sin embargo, es evidente, que hay muchas operaciones que se liquidan en plazos inferiores al año (meses, trimestres, etc.). Estas operaciones se suelen llamar “fraccionadas”. Ejemplo: Supongamos que ingresamos 100 € en una entidad financiera que nos ofrece un interés del 12% anual (tipo de interés nominal o tasa anual nominal -TAN-). Para fraccionar la operación, vamos a suponer que los intereses son abonados mensualmente. Lógicamente, pensaríamos que cada mes nos van a pagar de intereses la doceava parte del 12%, es decir, un 1% (tipo de interés fraccionado). Al fraccionar el pago de intereses podemos pensar que si los mantenemos en la cuenta, van a producir nuevos intereses, con lo que la rentabilidad de la operación será mayor. Considerando un año completo, tendríamos: Mes 0 1 2 3 Intereses 0 1% de 100,00=1,0000 1% de 101,00=1,0100 1% de 102,01=1,0201 Capital 100,00 101,00 102,01 103,03

4 5 6 7 8 9 10 11 12

1% de 103,03=1,0303 1% de 104,06=1,0406 1% de 105,10=1,0510 1% de 106,15=1,0615 1% de 107,21=1,0721 1% de 108,29=1,0829 1% de 109,37=1,0937 1% de 110,46=1,1046 1% de 111,57=1,1157

104,06 105,10 106,15 107,21 108,29 109,37 110,46 111,57 112,68

Es decir, los 100 € de capital se han convertido en 112,68 €, con lo que hemos obtenido unos intereses de 12,68 €. Como partíamos de 100 €, podemos afirmar que la rentabilidad de esta operación ha sido del 12,68%, que es superior a la pactada del 12%. En caso de que los intereses se liquidaran de una sola vez al final del año, obtendríamos unos intereses de 12 €, con lo que la rentabilidad efectiva de la operación coincidiría con el tipo de interés nominal. El interés real o efectivo que se recibe tomando como base un año se llama «Tasa Anual Equivalente» (TAE). Si se contrata una operación a un determinado interés nominal (TAN), cuanto más se fraccionen los pagos de intereses, mayor será la TAE. Debe considerarse que el hecho de percibir intereses a lo largo del tiempo, en lugar de una sola vez al final, permite una rentabilización. Podemos obtener una fórmula que calcule la TAE a partir de la TAN: La base descansa en comprender que cuando fraccionamos una operación, el interés nominal nos proporciona, mediante una simple división, el interés de ese subperíodo (dividir entre 12 si son meses, entre 4 si son trimestres, etc.). A partir de ese momento, la operación se transforma en una capitalización por plazos iguales con su interés correspondiente (es decir con el interés mensual, capitalizamos 12 meses, o con el interés trimestral, capitalizamos 4 trimestres) hasta completar un año. El resultado anual nos proporciona la TAE. Seguimos el siguiente esquema:

Si fuera un fraccionamiento trimestral, el proceso sería muy parecido:

Finalmente, es preciso advertir de una cuestión importante y es que la expresión TAE en operaciones de préstamo tiene un significado algo distinto. El motivo es que en los préstamos la operación suele conllevar una serie de gastos, comisiones y lo que, en general, se llaman «condiciones comerciales». Estas condiciones especiales provocan que los gastos reales que paga una persona cuando contrata un préstamo sean superiores a los generados por la pura operación financiera y, lógicamente, la TAE debe tenerlos en cuenta. De momento, el concepto de TAE utilizado anteriormente supone que no hay condiciones comerciales, y aparece simplemente por el fraccionamiento de los pagos.

¿Qué conceptos deben considerarse para el cálculo de la TAE? Hasta ahora, hemos supuesto que la operación financiera estaba definida por una prestación (capital), que entregaba el prestamista y recibía el prestatario, y una contraprestación (cuotas constantes) que entregaba el prestatario y recibía el prestamista, y por una ley financiera que hacía equivalentes ambos compromisos. Sin embargo, tanto el prestatario como el prestamista se pueden ver afectados, positiva o negativamente, por la existencia de determinadas condiciones comerciales ligadas a la operación de préstamo. Ejemplo: Supongamos que un préstamo de 12.000 €, a devolver en 5 anualidades constantes con un interés anual del 7%, tiene una comisión de apertura del 1% del capital. A continuación se calculan los tipos efectivos para el prestatario y para el prestamista: Prestación recibida: 12.000 € al principio de la operación (en 0).

Prestatario:

Contraprestación satisfecha:
 

1% de 12.000 € = 120 € en 0. 5 anualidades de 2.926,69 €

El cuadro siguiente describe el procedimiento para el cálculo del tipo de interés efectivo:

Prestación Año (P)(€) 0 1 2 3 4 5 12.000 0 0 0 0 0

recibida Contraprestación satisfecha (C) Valor neto (P-C) (€) (€) 120,00 2.926,69 2.926,69 2.926,69 2.926,69 2.926,69 11.880,00 -2.926,69 -2.926,69 -2.926,69 -2.926,69 -2.926,69

Valor en 0 7,00% 7,38% 11.880 11.880 -2.735 -2.726 -2.556 -2.538 -2.389 -2.364 -2.233 -2.202 -2.087 -2.050 -120 0

SUMA TOTAL

Como puede observarse, el tipo de interés efectivo que paga el prestatario es del 7,38%, superior al tipo de interés nominal. Prestación recibida:

1% de 12.000 € = 120€ en 0. 5 anualidades de 2.926,69 €

Prestamista:

Contraprestación satisfecha: 12.000 € en 0 El cuadro siguiente nos muestra su tipo de interés efectivo: Prestación recibida (P) Contraprestación Año (€) (C) (€) satisfecha Valor neto (P-C) (€) Valor en 0 7,00% 7,38% 11.880 11.880 2.735 2.556 2.389 2.233 2.726 2.538 2.364 2.202

0 1 2 3 4

120 2.926,69 2.926,69 2.926,69 2.926,69

12.000,00 0 0 0 0

-11.880,00 2.926,69 2.926,69 2.926,69 2.926,69

5

2.926,69

0

2.926,69

2.087 120

2.050 0

SUMA TOTAL

En función de los supuestos considerados, el prestamista obtiene una TAE igual a la asumida por el prestatario.

Rentas financieras ¿Qué es una renta financiera? Si buscamos en un diccionario la palabra renta, encontraremos, como acepción más general, la utilidad o el dinero que rinde periódicamente una cosa. El concepto financiero de «renta» es un poco más general y no se limita a un determinado activo que rinde o produce un beneficio de manera periódica. Una renta financiera es un conjunto de capitales con unos vencimientos que completan un intervalo de tiempo. Una representación gráfica nos puede ayudar para exponer esta noción:
  

Partimos de un intervalo de tiempo (duración de la renta). Dividimos ese intervalo en partes, normalmente iguales (períodos). En cada una de esas partes tenemos un capital (término) que vence en algún momento de dicho período (normalmente al principio o al final del mismo)

La estructura se refleja entonces así:

Los elementos fundamentales de una renta son:
    

Origen: es el extremo izquierdo del intervalo (se suele representar por 0). Final: es el extremo derecho del intervalo. Duración: tiempo que transcurre desde el origen hasta el final de la renta. Término: cada uno de los capitales financieros que componen la renta. Período: intervalo de tiempo entre dos capitales consecutivos. Este intervalo suele ser constante. Valor financiero o valor capital de una renta: es el valor conjunto en un momento

determinado de todos los capitales que la definen.

¿Cuáles son las modalidades de rentas financieras?

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La valoración de una renta depende del tipo de ésta. Hay distintos criterios para clasificar las rentas, y los principales son estos:

1) Según la cuantía de sus términos:

Constantes: todos los capitales son iguales. Variables: los capitales van cambiando y, en función de la forma de variación de los términos, hay dos modalidades: Progresión aritmética: cada capital se obtiene sumando al anterior una cantidad constante: por ejemplo, 1.000, 1.100, 1.200, etc. (sumar 100) Progresión geométrica: cada capital se obtiene multiplicando el anterior por una cantidad constante: por ejemplo, 1.000, 1.100, 1.210, etc. (multiplicar por 1,1). 2) Según el momento del vencimiento del capital dentro de cada intervalo:

Prepagables: los vencimientos son al principio de cada intervalo: por ejemplo, si ingresamos un dinero en una entidad financiera al principio de cada mes durante un año. Pospagables: los vencimientos son al final de cada intervalo: por ejemplo, si realizamos una operación de préstamo que firmamos hoy, el primer pago se produce pasado un mes y luego periódicamente cada mes. 3) Según la duración:

Temporal: Tiene una duración limitada y conocida. Vitalicia: La duración se mantiene mientras viva la persona a la que corresponda. Por ejemplo, una persona que contrata un plan de pensiones que luego recibe en forma de renta cuando se jubila. Perpetua: Tiene una duración ilimitada en el tiempo. 4) Según el momento de valoración:

Inmediatas: Se valoran al principio (en 0) o al final de la operación (en n). Diferidas: Se valoran antes de comenzar la renta (antes de 0). Por ejemplo, un promotor que valora una operación donde el préstamo y los pagos comenzarán dentro de un año (la renta está diferida respecto al momento de valoración). Anticipadas: Se valora cierto tiempo después de finalizar la renta (después de n). Por ejemplo, una persona va depositando 200 € en una entidad bancaria al principio de cada mes durante un año. Si esa persona quiere saber cuánto dinero tendrá en dicha entidad pasados tres años, tenemos una renta anticipada. ¿Qué es valor financiero de una renta? Imprimir El valor financiero de la renta consiste en la suma financiera de todos sus términos. Para obtener dicho valor es preciso desplazar todos los capitales al mismo instante de tiempo y sumarlos. En una renta financiera es usual que exista un elevado número de capitales, por lo que se hace necesario el uso de algún procedimiento que agilice los cálculos. ¿Cómo se calcula el valor financiero de una renta? La cantidad de combinaciones que surgen de los criterios de clasificación es bastante grande, con lo que el abanico de fórmulas es ciertamente amplio. Aquí nos centraremos en analizar el caso más simple y, por otro lado, más útil, ya que muchos de los demás tipos de rentas se reducen a éste. A tal efecto nos centramos, según la clasificación expuesta, en una renta inmediata, temporal, constante y pospagable, que será en todas las rentas el modelo de referencia. Para facilitar la comprensión de esta terminología, consideraremos el caso de los préstamos:

Un préstamo es realmente una renta, puesto que tenemos una serie de capitales que pagar con unos vencimientos periódicos, normalmente mensuales. Iniciada la operación de préstamo, los pagos comienzan pasado un mes, por lo que entendemos que es pospagable. Es una renta constante porque los pagos o mensualidades son constantes (se efectúa este supuesto). Se trata de una renta inmediata, porque el valor de toda la renta es el dinero que nos han prestado, y se valora al inicio de la operación (en 0). Es temporal porque tiene un número conocido de términos o pagos.

Continuando con el ejemplo, consideremos que una persona tiene un préstamo hipotecario por el que paga mensualmente una cuota de 600 € y a quien, una vez pagado el último recibo, le quedan 8 años para terminar los pagos. El tipo de interés de la operación es del 5% nominal

(anual). ¿Cuánto tendría que abonar en este momento dicha persona para cancelar totalmente el préstamo (suponiendo que no podemos conocer este dato directamente)? A tal fin dibujamos un esquema del flujo de pagos: 12 meses x 8 años = 96 mensualidades. Su esquema sería el siguiente:

Para calcular el valor actual (es decir, en 0) de dichas mensualidades, habría que hacer la suma financiera de todos los capitales en 0, desplazando hacia atrás con un tipo de interés , ya que los plazos son mensuales:

Para evitar tener que realizar todas las operaciones con una calculadora, es preferible utilizar la siguiente fórmula matemática:

Siendo:

  

C = capital periódico constante que se paga o recibe. i = tipo de interés de un plazo (si los plazos son mensuales, sería i12). n = número de términos que se pagan o reciben.

En nuestro caso:

Luego el valor de la renta, es decir, el capital pendiente es de 47.393,66 €.

La fórmula anterior es la fundamental en el cálculo de rentas y, por extensión, de los préstamos. Con distintas variaciones, genera prácticamente todos los demás tipos de rentas constantes. Por este motivo ésta es la renta que se denomina básica. Las rentas variables requieren de un aparato

matemático algo más complicado.

Prestamos ¿Qué es un préstamo? Un préstamo es una operación financiera en la que una parte entrega una cantidad de dinero a otra que lo recibe y se compromete a devolver el capital prestado, junto con unos intereses, en los vencimientos pactados.

¿Cuáles son los elementos de un préstamo? En terminología financiera, se utilizan los siguientes conceptos y nomenclatura: Prestamista: La persona que entrega el dinero a otra. Prestatario: La persona que recibe el dinero y lo devuelve con pagos periódicos. Principal del préstamo (C0): capital prestado. Cuota, anualidad o mensualidad (a): Es la cantidad que el prestatario abona periódicamente al prestamista. Cuota de Intereses (Is): Parte de la cuota destinada al pago de intereses. Cuota de Amortización (As): Parte de la cuota destinada al pago del principal, es decir, a reducir el capital prestado. Capital vivo (Cs): Es el capital que queda por devolver o amortizar. TAN (j): Interés nominal anual de la operación. TAE (i): Interés efectivo anual de la operación. ¿Cómo se calcula la cuota de un préstamo? Un préstamo no es más que una renta, por lo que se rige por la fórmula de cálculo de rentas. Por ejemplo, un préstamo de 12.000 € a devolver en 5 anualidades constantes con un interés anual del 7% (no hace falta distinguir si es TAN o TAE, ya que son pagos anuales y no se produce fraccionamiento, es decir, TAE=TAN), tendría la siguiente fórmula:

Si despejamos “a” de la anterior ecuación, obtenemos:

Por tanto, un préstamo, ya sea de tipo personal o hipotecario, se resuelve, en lo que respecta a la cuota (mensualidad o anualidad), mediante una renta (básica). El préstamo genérico, de cuotas constantes, se llama préstamo francés por utilizar el denominado método francés de amortización. Hay otros métodos de amortización (alemán, americano, italiano), con otras características y peculiaridades, pero son menos utilizados en la práctica.

¿Cómo se calculan las cuotas de intereses y de amortización? Pero, en un préstamo, tan importante es el cálculo de la cuota como su descomposición en intereses y amortización, es decir: Cuota = Intereses + Amortización

Evidentemente, en un préstamo con cuota constante, el reparto interno entre amortización del principal y pago de intereses no es constante:

Lo más fácil de calcular es el importe de los intereses. Los intereses se calculan siempre sobre el capital vivo, es decir, sobre lo que nos queda por pagar. Así, si nos prestan 12.000 € al 7%, el primer año del préstamo pagaremos el 7% de 12.000 € = 840 € (= I1). La cuantía de la amortización sería el resto de la cuota, es decir, A1 = 2.926,69-840 = 2.086,69 €.

Para resumir los pagos, se suele construir un cuadro de amortización como el que sigue: Año 0 1 2 3 Cuota -a1 a2 …. Intereses -I1 I2 … Amortización -A1 A2 … Capital Vivo C0 C1 C2 …

En nuestro caso, quedaría así: Año Cuota(€) Intereses(€) Amortización(€) Capital vivo (€)

0 1 2 3 4 5

-2.926,69 € 2.926,69 € 2.926,69 € 2.926,69 € 2.926,69 €

-840,00 € 693,93 € 537,64 € 370,41 € 191,47 €

-2.086,69 € 2.232,76 € 2.389,05 € 2.556,28 € 2.735,22 €

12.000,00 € 9.913,31 € 7.680,56 € 5.291,51 € 2.735,22 € 0,00 €

El cuadro se genera siguiendo el procedimiento descrito:
   

Calcular la cuota (anualidad o mensualidad): 2.926,69€. Calcular los intereses sobre el capital vivo: 7% de 12.000 = 840€. Calcular el capital amortizado como el resto de cuota: 2.926,69-840 = 2.086,69€. Calcular el nuevo capital vivo, restando el capital amortizado al capital vivo anterior: 12.000-2.086,69 = 9.913,31€. Repetir el proceso hasta el final.