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WALTER BENJAMIN V CARL SCHMITT

:
Soberanía y Estado de Excepci6n.
Josi L. VllL4CAÑA.SI ROMÁN cARetla.
1.- Ante todo una cláusula general. Benjamín quués fuese: el hombre mú alento de su t iem-
po a toda manifestación literaria . De ahí su f ád l ccnversién en festín de filólogos
l
. Hoy no ejerce-
mos de tales. En la diferencia entre el comentario y la crítica , nos quedamos con la crilica. Quiere
esto decir que nos interesa la verdad de la flIosoffa de Benjamín. En este sentido el diÜClgo con
Schmi tt ofrece claves profundas para la peculiaridad de su pensamiento. UDlI di.5cu5ióo Iiíc-
sóflCa es re que piopooetrlO5. No lInII discusión de fuenlt$. Se U'a1I de una compmW6n difemue de
la sobennfa, de sus relaciones con el tiempo y de !Jo difen: ncill de experiencia que provoca. Pues
Benjamín defenderá un tiempo y un mulldo sin soberano en la misma medilh en que defendenl. una
experiencia sin mitos . Pues el mito es el soberano del mundo. Fuera del mundo, en un Dios separa-
do del mundo, pero no de las criaturas, al]( rige el soberano que sólo lo es de la justicia. ¿Pues cómo
Do$/;k d ,..- .. Yisla .. lo lüolo&:J* oo/u lPnlIII& iIldica ...... rdo<i6l. GalIi loa fe .......   la DOpri6a lid
Idoi iciwoo blfpto , ........ . .. ...jnoCl"l*lor. cl ndiQl..ns..bjebvnmo, qDt ... Il'a<luc:e ... Ia __
doIc>sla del u.ceoo. dd CIIOde , es --.rio\etIdIer b.c:iad u_o<[K en\lo if¡Vf:$tip;i6tl -nlU)'e •
ll(lI'm& dit \lo fomuci6a ditl • • n _ JI ClÚillmk """'" W>I. _ dit la hi$lOria. Ybu scIIIIodI dit u.... i=.
mc<\iIblc diaconl;nuil!ld (de 11continua imapci6n .n . JUnlvCISO metafórico del . lcrnenLD pglfuDD). UlII p&rC;lllfillidad
de rnt1odo Yuna ",bU" COftluni<\ld di; horiWlllo.¡ !CINÜDDiI (11 crltíeI.lll*lamenWisrno, qllC 8elljamln DDOdu"" a1ll6-
IoCImalDCIIIC de Sclnnitt•• 1;.....a bcnjamiloiun pord l'llmInIio:ismo. """"" TCSpIlCSQ . lIII!Iiea ala lIa¡tdia ditl mode,uoo.
jllllifica .-bó&l 1a rdaci6a de BcDjanoin ... Sdomia, _ .... rdaci6a que ... mi. oaIli del JCSI<l del quc pódo ..
ltMu . ..... üi_ .
Si -' fll'"Cbjostifiew .eR8CIiDlObnl d pol>lo:mdit ..,.... . I , ....... Carl ScNBil:l: y Bcajaañll
.... l'iltMJiw. Pllet A :- ' . _(ICA.... ....,. UJftIl t • la obra do: Seba:Ii&. Se podrfa
por_.....,. __qlIIC Ice la r'"""rlll pdlliU. ... 1921 y 19'Z1.yquccubanNj..... elI
... Inis lIOllK El '" crilíc<r . .... d -""'-"".-fto,!lO C>JQ(lCd1lo la 1'oIiliJ,c/V   de
1919. O 1; .... ic. Q"" las forma¡ del B..-.oco. con $11 espeeill vi'lCIllacó6n a las r....... dit l. vida eat6licl .
deber(¡ conocer u• • ru.ayo Q)fftO Di. s(hillxub l' der Kirc"" de 1917. I'ffo wnbihla la I.v.,..... Clboria pregu. woe $;
11 crf6cl • SoRl de Benjlmlo d. 1!l2O illfluirla"""'" cllldlil il de SchnritllCltRS<RI dit 1923. Dk po/WM:M "Thcor"
•• lt#ydwJ. h m e_ yo IiIol6cico no _ intcn=1Io. Ni liquicr:l dlsplcaar Ka ditl csplritu dit la q,o.:. q...
canip _ ....Iiorlcl a<:en;;lI do< . idcMidad . .... ....tnriot. Pua llO bay 11I .... COIDO itImcidad oquf.
ESWl dtbc qwdar d Po:ro -.-.. Oislncioos.
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e.slaria separado de las criatutU humi lladas un Dios de justici a?
2,- lAs scbre St:hmitl . Desde hace tiempo se conocen las menciones que
Benj. min hace de Schmin. Son la cita de la Ttofogfa Po/ffiea de 1921 en el libro lObre el tInma
barroco alcmtn; la cana de 1930 enviindole el mismo li bro. Y la lnCDCi(w¡ en el clU1' k w/1U7I de 1928.
Menos ececercc es el UClfrslU de 1956que S<:lunitt dedica a Benjamin a propósito de Hamlel
1
, Todo
C5tO no "" quedado en el vado y ya existe la ceevenleete la liter.Uura al respecto.3. Pero a;llDO la
documentaeiOn el relativamcme desamoc::ida en casttUano. \/ amo!!I • preSCDwla aqui .
La carta dice u f.
Dr. Waher Benjamín lBertin- Wilmersdoñ, 9. Dez . 30{ Prinzn:gcnlenstl'. 66
Muy booonble Señor Pro!e$Ol",
Usted recibirt uno de eRos días de la editorial mi libro cSobre el origen del m m barro-
oo• . Conestas ICneasdc:seo no sólo informarle a u:sted.1.ÍDOexpresarle tambil!n mi amistadque puedo
enviarle por medio deJ señor Alber1 SalOD1Oll. (}I)$ervarf ripidamente basta qut punto el libro esdeu-
dor de 5U exposiciÓII de la docai.na de la 50benrúa en el siglo XVII. Quiw debW:n. ir mb lejos sobre
esto, pucslo que tamb)fn de sus obras pooICricn:s. sobre todo lk ID DicUJdura be wmado pn::stado
UIl.I conflfll'lKkSn de mi5iavestigacioocs sobre filosor.. del am. Si la Iectun de mi libro puede pro-
ducir en uued e:sle sentimiento de maDeIlI lWW1I.I , se habrlí el ", op6¡ilO de mi
envío .
Concx¡m:siónde mi cspecial aprecio, suyo. Walter Benjamio.
El pasaje del curriculum de 1928- dice asi: "[_.1 Jnis ensa )'<15 hasa ahora 5ec:sÑenlll por abrir
el cam.iIlo ala obra de arte la desaucci6n de la doctrina del caricler del arte. Su pro-
pdsilO común es promover mnii,nte un W!isis de la obn de arte el propeso de tee-
gración de la ciencia. de tal ronna que bunda C3da vez mis los duros muros divisorios entre 1u dis-
ciplinas tal y toDIO ancteritabaIJ el conceptll de ciencia de Jos siglo5 anleriOJe$. Este an'lisis de la
obn de arte reconocen en ella una alpraión integral de 1u tendmcias n:ligiolas. metaf'lSic:u. pol í·
ticas y económicas de una Epoca. Este: ensayo. que empmxli en gran medida en el mencionado
.origen del drama barroco akmin» se C(lQeCta una part e a las ideas mel ódicas de AJobRkgl en
IUdoctrina de la Voluntad de Arte. Ypor 0lnI. parte en los ensayos contemporineos de Cad Schmin .
que emprende un ensayo análogo de integración de reD6menos . aisl ables sólo de una manen . -
rentemente especíñca, en su anál isis de las figuns de lo poIltico," (P'¡. 218-9) . Lueso continúa coo
sus dos temu de investigación centrales. F.J primero presentar el contenido filosórlO. moral y 1eoI6-
:1 Locit.o . e-I $dlmilt ;bLOl ......,¡", ca el Or;P1ldel LIt....... 8arm<.. .. """""'1n. ca   Ydiee
q.. K1bc..... "'pt'QCala' la IiÓttoria". l.IIclO   lu lai$de Carl Schmitl LIt Ycomo $O nlablccic>oa en Ia$
.... 11-11 de TtOIor'" PaI(tial.
Ea 1 macivode $U etl6&yito Ht>1IIlet...ur Hebba. Scltmin dcdid!i &ICDci6I. al "'1<1 eleBcnjamia. Sobre Uldodi5-
ctIlfa0llII tt $i Homlct es una dtant.I criatiann Yen medido.
J N<><ben Bc:b, en $11 conlribución 'UJJ Prln<:;pes tk ure 1ItlUId<> ha t1111'1a1lo la ItCIlci6n 50bte lo CIlt.I de 9 de diciem-
brede 1930 dirilidl por Bcn;amin . C... b Sct¡min, fimbiof,,1o hahecho M. lWmpf , en $UR<>dibok TMol",i • •/h"jltml"
¡m¡,.1uut& ti' C..rl Schlni/f, '" *,Iur BOIIjtutrin. der ModulV. K_ be!¡ . Scripll'lt" Verlq. 1976. pd&.
    H. Weinridl en M<I""' ro. • ""'ZOftgll<l, BoIognr.. 11 Mulioo 1976. 1"1. 11'· I31lt.1 Uam.do lo ltClll' idn otltn l.
imlpd 6.. enel <:ampo mewóri<:o do &mjomindel !lotUolIt< pol¡tico porScl\miU 50m 1. lwe de 1.1 l\'l.Ición
.... iIGoCl>emiSO. Recioenlmlm\e Cu lo Oalli. pres<nlaCi6rl • l. edición 'Llti.... de H"..lrr "'" HrkrJJa. I'CICtlC1dto el
pilIlO del C..".jad"", de 1928 donde Bcnjamin =oIlOCC que <lc5ÓC el ""nro do vi$1adel IUt.me-
<:edcnll: náII prc.;11IO es el propio e-1 Schmin, TOOa e5\a documen\acióol oc puede ver COl 1.). de $chrifttn.
Como110 0$ muy collOCid. vtYY' pre$e1lW'l' ...uí.
_ <sú ed,lIdo u Onammelle Wm•. Vol . Vi. ptg. Zl9
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gico de la a1egarfa y el segundo analizar las fábulas como una forma fundatncnlll de lRn5ml sión de
tradición' . Sólo nos intereN. el primer objetivo. Pues. primero, e$á relaciooado con el tema del
Drama Barroco. con el tema de la con los estudios sobre Baudc:lai re, sobre lOdo
Part., y con la propuesta metodológica de nacer del arte 111 clave de una uperiencil reunidI. y unia-
tarla de la rul idad.
3- & njamin. Inu l u /llDl j wJlo. Esta especial relación DO ha pasado desapercibida para
Habermas. Pero ni siquiera un aUlor tan pudoroso como él ha logrado desvincular la ltisloria perro-
nal de Benjamín de su filosofía. El hecho de que su visiónde las cosas sea muy influyente enEspaña
merece que le dediquemos una atención especial . Pues nos pondrli en la línea del problema ce ntral .
Con su pulcritud habitual , Habermas , describiendo los orígenes de la recepción del materialismo hís-
t óricc por parte de Benjamin y la necesidad de reconcili arlo con la concepción mesi linic.a de la his -
toria . desarrollada según el modelo de la critica salvadora, entiende que la conciencia que forzó a ese
salto fuc que el hombre Benjamín. el que conoce a Bachoffen. Klages y Sl:huler . no podía "¡gnom,
como intelectual j udío , en el Berl ín de 105 años veinte, dónde estaban sus enemigos (y los nuestros).
Esta conciencia le forzó • dar una respuesta materialista"6. Esta tesis 00 contiene verdad alguna .
Naturalmente, Habermas cree que BenjamiD era místico por vocación, y que por eso se vinculó a la
cultura romIntico-reaccioaariJ. . Pero sabia etdIes ttaD sus enemigos personales y tuvo que sintetiz.ar
los temU de la cultura reaccionaria con el materialismo histórico. Su veredicto es bien sencillo: fra-
casó en el intento de conciliar Ilustración y Mística , materialismo histórico y concepción mesitnica
de la bistoria. De ahí que Habermas concluya; " No es eo una teologfa de la revolución donde está la
aetualidad de Benjamin. Su actual idad se nos muestra mú bien, si procediendo a la inversa, tratamos
de poner al servicio del material ismo histórico . la teoría bc:njaminiana de la experiencia."1 Pues bien.
de eso se trata: de trabajar con la teoria bc:njaminiana de la experiencia.
4.- Bf!njamin corno ancestro dt la Teor ía dt la acción comunica/ill a. Y sin embargo,
Habennas parece j ugar aqu í con una premisa escondida: que la teología de Benjamin es algo dife-
rente de la teoría benjaminiana de la experiencia. De esta forma, Habermas cree posible rechazar la
teología, la mIstica y aceptar la experiencia. Obviamente. a Habermas le parece fácil concili ar ilus-
tración y teoría de la experiencia. Lo que esto significa pan Habermas es conocido: La teoría de la
experiencia de Benjami n tiene que ver con el lenguaje. Habel1J'lU cree que la teoría del lenguaje de
8elljamin se nos propone en « te párrafo: Mexis!e una esfera de ecoceec humano hasta tal punto
exenta de toda violencia que es enteramente inalXe$ible al poder. la esfera propiamente dicta del
entendimiento. el lenguaje.'" En todocaso. para Habennas poner esta teoria dei lenguaje al servicio
5 Eallupolici6adens ;_imel. ... _ _     .... mlp' ''lIporSebmill
en TftIIoria polrJica. a1 pranta su aom:amiento "",l6cfiooo . ... _pos que a11!
"I«ioloIfa de los que deba lqir SIl ¡.vatipoiórl de l. ME] supuesto de wl'XioIotb jmdica
es l. c:oncqKUIIidad la _lOI1ICialle-.dl huta el flllll en el únbito de lo metalbieo y 10 lCOI6gico. La irna-
¡en meIafIsic. qllt le foona UIlI tplx. detennillldl tKfIe la misma CSUIIClUrIC[lle aquello qlIe Il'II'llCe romo foona de
Su lXJanizaciónp:>!Clicl
M
(Pol.T1leol . 59-60). Adcá. "la mewll lc. C()Illliwye la llIÚ clarae inansa u pR:i ión de IIna
tpocaM(;dt lft. 60).
ti (Pt rfilt . fi /M(lfo. polJlí=J. TaIlNll. Madrid , 1975. J2lJ-t )
1 (ldem 328) .
8 Como le iO. UIe pasaje. pertenece al clWlyo 50brc la CrlIicG dt liJ llioltnc". Un lnIbajo qlle Habcrmu no penAdo
huta el final . Pues este pasaje el lIIenIIaI lUto del CDilyo YP OjAAk' leS.. radic:Ilmcmc Icj la
di acuniv• . Pues Benjamin hace depender el medio limpio de Iencua,i& de no oodiflClci6oo.. y el we misIao leatido.
de la.el de 1I mcnIin. Como IC abe, esta diuSlIla dIo<:arfa la uai'fnUI.
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de l. teoría del malCriaJismo histórico signif ICa vincular ¡'leor/a del lenguaje con los esquemas evo-
lutivos de Piagel· Kohlberg '1 l. emancipación racional que implica. De esla forma el discfpu.lo de
Adorno no sólo puede aeguir pensando que wnbil!n puede conur a Benjamin entre $US ancestros toó-
ricos. sinoque ademi5 ha C1Jrnplido perfectamente el pro¡rama de trabajo disei\adoporaquf l. Al final
del ensayo, Habermas y. se ha olvidado de que la 1eOó. del IeIlguaje de Benjamin no esti en es te
pinúo. que es peñecwnente ideal ista. y de que con el la no se puede hacer nalh par1lun materialis-
mo ni pan una Icaria evol utiva de la razón y de la hi storia. Hoy sabemos las fue ntes de la teori. del
lenguaje de Benjamin. Y DO SOIl vinevl abJes con elJenguaje entendido como acción comunicativa.
9
S.- Tt oJoglo y E.qNriencj,Q. Pero - '1 aún nás impotUntO- no hay tal cosa como una teoria de
la experiencia en Benjamin capu de di ferenciarse de la TeoIogfa 'J de l. religión. Ni hay tal <:osa
como una teoria de l. religi6u capazde difeTmciarse de una teoria dcl lellluaje. ED 8enjamin aiste
una eontraposiciOn entre 1Iustrllci6n, por un lado. 'J religióll y teologá por otra; Ysi se qUlcte una COQ-
uaposici6n entre axperienci. pmfunda y radX:al e Ilustración. Pero hay una COfl'eJación inlefllaentre
Met&fJsa . EJ..pe¡ ieilcill, Reli gión., Lenguaje y Teoría del Conocimiemo .la que la 1lUStmci6n se ha
mostrado ciega. La COQstelaci6a de estaS dimensiones en la i1usuxi6n constituye una
$.inguWmeote limitada1Q.1'ooef la teorú. de la cxpelielloCil a1servieio del
materialismo histórico es poner la teoIogia. C$a enana fea. al .servicio del .iugadofde ajedrez del roen-
lOde Pot . No es posi ble una rosa sin la otra.
Vayame. al litiOdoodc Benjamio anali" el c:onccpto de experiencia. Ele escrito cornieIlz.a
diciendo MEs la lIrea OCfIlnli de la fl105of'1.lI del futuro permitir que le conviertan en conocimiento ·
& u NlUIiJ- 1os mis profundai que ella prodl0:& a partir del tiempoy del pee-
sentimienlO de un !JaD fuluro . mediante la Tdaci60 ton el sistema bnlilllOM.l
l
Aquí ya esta dicbo el
  Benjamin. la categoría central del in'acionalismo. del PlCliOi IWlticismo. del
romanticismo y de toda la mística. la c:ategoria de ANw"g. 11 en la CIIegorl.a OCfItnJ de la UustrICión.
de !Oda teoría de la experiencia. la CIIegori.a de úhNll1lu . Pero cuando analiumoJ eltulOdescu-
bri mos que en se trata del mismo tema expuc¡lo en el breve CU" KU/UIII en el que: se mcnciooaba
a Scbm.in. El de la unidad de I.a.s esferas de la cultura en una experiencia continua y profunda.
6.- ÚJ grondnJJ Kn1111l. ¿Por qué salvar a Kant y condenar a la Dusuación? &a es la prc-
gunta. La rcspucsu. aproximadadice así: La r;nnOeu. de Kant reside en plantear. hundido en unaexpe-
riencia hislórica especialmente limilllda como la de la Dusll1lCión. el problema de la UlCla!fsiCl . de la
experiencia ydel conocimienlO con una radicalidad capu de conseguir algunas certezas. Siguiendo su
9 er.I>tyI1wn """ Modov. fJbu die AiyJliJ: iII tkr "blw 1Jnljt»tlill. de R. Dicckbc>ft". J_ Prnx.
!Celn. I987.
10 Bclljam/Q. Wutl! tU . IS8(m", linp>Iirt- u itlich undOber dicM: Fcnol hi_ die sic 1ft Je"'isoer Wdoc ftli l
jeOer Etfahr\lB¡ \IriIl . WIS oi>esc: El'filhnlll¡. dit ....... IlICh¡Id pri¡rIInlCIl Si _ Vklluos<:bl"""i IltMen kllMce. die del"
(...1 "'Ir d "" del" l iedriplllMenden Erfahrun¡en nder " MC:1wI11l1R VOl! del" Wclt. Enla 1'11, lS9
le que "I"ÍIli¡c Michle die ...... Erlaluunc d nn lfO&n lnhJu ... l ebeft vennoehl hinon. pb .. fllr die
" . lkll" "'1 nicbl
M

Il lU . 137.
12 d . mi Cri.</i<WJmIJ. NiloilislJtO en F.JI. Jacobi . An!ropoII . IlMcelou.. 1989.
13 Sobre la <kdicK,ón de Bcnjamin 111 "ludio de la obra de KAnt hay in!<:,ulnle l indieacionoJ en la obra de BmrIo""o.
Corno II q"" ... "",on: 111 df:lportadf> 011 8clljamin por la dilert&CióIo de In amito NOOUffllh Synl!lesis WId
    de, Ploi""opIo;' en 1917.dnnde en bue. 11 K, Y Yl. K.U. '" " ludil el """""pi<> de lille-
mi . er. J . manifesl.:íón de inlencin""•. "'" wdo abanallnnada. do osmblr. I n .111dioalKión Ober I(tur'
..".¡ di. GfSfIo/cIolt.. Mú wdo oc decidid por el COI>eeJllO do r:riticI eo01ROll\lllllclllDO AIo,"", . (cr. Spin_ Uf ei,.·
NOft. WbO. OInnlladl . P'f¡. 105M).
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línea, una filosofía del futuro debe asegurar una teoría del conocimemo que produzca condiciones ade-
cuadas para una "nueva y más elevada clese de experiencievw.u Pues en modoalguno puede afirmarse
Que fuese intención de Kanl reducir el concepto de experiencia a la experiencia cientffica.te
Pues bien. Jo distintivo (das Auszeichnende. no lo destaclabe como traduce Dial!) en el con-
ce pto de la metafísica reside en su "poder universal de conectar inmediatamente por ideas la expe-
nencía global universal con el concepto de Di05."17y este interés metafísico es j usto lo que Kant des-
taca en todos sus esfuerzos hacia la construcción del sistema a base de conexiones y transiciones de
rigidas estructuras analíticas .
Esa es la otra gran certeza de Kant: la verdad filosófica reside en el sistema. Las estrechas
bases de su época determi nan que esta certeza s610 se disuelva en la probl ematicidad de una búsque-
da. Pero "sin duda existía en Kant la tendencia contra el desmenbramiento y la división de la expe-
riencia en las esferas de las ciencias particulares't.tt El problema es que, para el neokanti smo. la con-
tinuidad de la experiencia se ha traducido a sistema de las ciencias, no a genuina metafísica, como
Kant preveía. Por eso se debe seguir el empeño kantiano "de encontrar en la rnetaffsica la posiblli-
dad de formar un continuo sisteméuco puro de experíeecia'"? más allá: del sistema de las ciencia de
los neokantianos .
No debemos ocultar el supuesto de esta recuperación del sentido de la metaffsica como man-
tenimiento de la continuidad de la experiencia. Pues supone y legi tima la divisió n de la experiencia
en ámbitos . Su conti nuidad no es la disolución de los mismos. La tricotomía del sistema kanti ano per-
tenece a los grandes elementos fundamentales de aquella tópica que "hay que conservar y que tiene
que ser conservada por encima de lodo" .20 Si no se conserva la divisi6n de esferas de conducta, por
hablar con Weber, no se conserva la necesidad de su continuidad, <.: uya percepción es el legado más
valioso de Kant . De lo que se trata es de revisar el papel de las ideas como garantía de unidad del sis-
tema y de esta forma rehacer la dial éctica transcendental . Pero en su esencia formal , el papel de la
dialéctica, como teoría de las ideas, apunta el requisito estrictamente metafísico de garantizar la uni-
dad y la cominuidad de la experiencia . " La dialéctica transcendental, en la comprensión kant iana.
apunta ya a las idcas sobre las cuales descansa la unidad de la experiencia.vt t Y esta es la certeza fun-
damental de toda experiencia genuina. Por lo demás. tambié n en Kant, la ideas albergan el funda-
mento de la unidad y continuidad de la experiencia tanto como su convergencia hacia el ideal, "el
concepto supremo del concímíento," Por tanto esta es la tercera certeza formal de Kant. La conclu-
si6n de todo el ensayo, que "experiencia es la diversidad unitaria y continua del conocimiento". es
exactamente kantiana.
14 Benjamín. Weri<e 11.1 ,160.
15 "'Die EriBhrung des kant iscben Zeita!te.. bedlllfte kein... Mwetaphy. ik; zu Kants Zeil war hi, \Orisch das ei nzig
Mllgl iche ilue Ausprilcho tu vemicllten. denn ele. An'pNch ~ ¡ n   r MilgellOSSen auf síe war SChwicbe odcr Hcuchclei.
El haJldcll sidl datum Prolegome l'lacine. kUnftigen Mctaphy, ik aufGn.trKt de1 Kanlíscholl l)'pík zu gewiJmen und dabc i
diese kUnftige Metaph)'lik. diese ll6here ErfBhrung inl Auge ro fas sen". (Wer ke . n ,l . 160).
16 11,1, 164 ; bo:i Kanl ninch gemeinl iSl,
17 El texto a1enán .., halla en n ,l , 164. Blall Inoduce do una llWIera. imptOflLl: Kt..o dest.aeable eo reside en el cooeeptoele
metafísica, o en la ilegitimidad de SUS COIlOcimienlos. [...l sillO en IUpoder universal de ligar inmediatameme JOda la
• •perle""ia coo el COIIOCpIO de Dios a tnl V<!. de la Ideas" .
18 11,1. 164
19 Oesll'Uy<> el hipeTbalon de ll lr3ducciÓJI de 8 lall . ~ g 80
10 n.i. 165
2111.1, 167
Cierto que Benjamín es radical en su crítica a Kant. Pero esto no TlO$ interesa en esle ensayo.
Aceptamos, desde luego, la necesidad de eliminar los milos que subyacen a la fllosofIa lanliana. Una
aplicación de esta dcsmitologiación es que ni Dios mismo ni el hombre sean objetos o sujetos de
experiencia, y dejen en ese sentido de K1" mitos ci frados sobre la basede la mitologla¡eneral de la
I18.tufaleza.
n
Sólo en CSIC aso se puede abrir camino una ¡enuina religión. Pw C$O 8enj amin ha
unidola suene de una buenaleoria del conocimento.de una buena noción de u pcriencia, de una f¡m..
damentaci6n en la conciencia trunceodental. de una wpencióD de la experiencia de la naturUeu. , Y
de una experiencia religiosa,D, Las prevísíoees progrmnátioos recuerdan a Schelling: se lBtI de
avanzar bacia una superación de los imbiiOS de la libertad a la naturalm , en la medida en que
Kanl, forudo desde sus p=nisa$. peos6la libertad de manera mcániea y mitoJ6¡iea.:a<
Por lo tanto, la renovación del sistema kanliano reside en rqJellSaf W diaJ&:tica. EllCrna se
relacioM con la DeCeSidad de replantear la continuidad de las esferas de 11 u periellcia. ·cuya rela-
cÍOlle$ rnetafis)cas profundas todavla no est!n ck:scubierw."?' Pero esto signifea que deben despIe-
¡artC de UI18. manera radícalmeoe ala kantiana. De becbo, se lBtI ea el fondo de JlOIICI" en
relaci60 II'IC, teoria del de.ecbo y fUosorUl de la his&oria de UDa lDlIIlen diferente .la kantiana.-
Aquí es donde se descubren los enl"QeS .islem4ticos que Kant no ha podido cumplir. NUncon-
c:qxode fllolofIa obcenido en 11 reflexi60 .oore la esenri:o lingilisticadel c:ooocimienlO prtJducirt UII
conoeplO de uperieocia com:spondienle que abucari wnbim-'mbilO5 cuya verdadero Ofdenamicn-
tos .iltemitico Kant 00 ha esublocMlo. Ccmo ámbi w SUJRIDO a todos estos hay que mencionar a la
relilión. [...1Una tal fiblofia seria caraaeriuble en sr misma como lc:01ogfa o CD IUI panes genera-
les mismas. o estaría sobreonieoada. 8la incluyendo aJgún elemeocohlstórico-filosóflCO- .7/
Lo que quiero seaalll de todo CSlO a que el pmbkma ea el que Benjarnin mencioRa • Carl
SclImilt es el problema de la flio5ofta com experiencia unitaria y conlinua de las aferas de cultun.
Que de CIte problema depeDdc l. revisión de Iúnl y la superación de la estJttha reeepeión del neo-
Unlismo. Tambiérl es el problema del espCritu objetivo de Hegel sin la fi-.aa de la histotia que lo
Z2 o;e.., Erf"" ufIÚ:oIt deu adI die Rd;p.., dio w:ohte. ...obei ...... OCII _11 Mcuc:h 0b;ek1 oder
Subjeb o;let &fIInnc • .
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OlleVI ló¡la. lIaIIKCodelll:01 DO anelldl eo1:0 milolosla de la COIIcieocia empIrial-ela... do la limllle160 de IIlt1lri:o del
_ imieoto brltllUla- l ino que uansecrxlerfa Lo di vi. ÍÓ/l de esfcra.s y lrUil'llrl:o de $1 m,""."" Lo mito-
IalIa de Lo1lllll"'IcZl Yde la lilw:lUld corno irrlbilos l>llÓDOrnoo.
y I ln ombar¡o. lI1OI l<ldoo loo,""ullcioo no esScholling quien :opam:e. E. mue"" mú HallUlUl. Pue. lOcloI loo mleolOl
de SlrpCrxi611 de 11 alNelu", de la tTftko pueden resol••rse ......iaMc u.... "l'f'll)i:od. ...JIlti611 de conocimiento y len-
IU"jo. Que H&mann ... . 1mcdi:odor .nlre BeQj amio y K:01\I e, eee ul\1I ín:mra pon . l que vi. ... de leer I HJbennu,
fuelll al," IeIIf:o elaro Hlmman, y en OSI<) , ;gue . \l.erljanúo, es que !lO   !'O'Íbilidad de alijar la e_ll dol l....
glJlljc .;0mlOIIOCer comosupremo. l 'mbilO de la religl6o.
27 11.1 , 1M.
47
sosnenea. Pero tambi én es el problema de la superación de Weber, quizás el más mcidc neokantia-
no. La cuest ión seria que Schmitt ha sabi do vincular la experiencia dispersa de las esferas de cultura
alrededor de lo político y configurar así una metafísica y una experiencia de la época. Pero a
Benjami n le interesa realizar este proyecto desde la esfera del arte y de lenguaje.
7. - Un eptlogo sin " aducir. Enel Nochtrag al ensayo sobre Lofilosojúl del Futuro, que el tra-
ductor español se abstiene de verter, se avanza un poco más en la compresión de esta experienci a
metafísica de unidad y continuidad de ámbitos de la experienci a que se concreta en el problema del
sistema. En este esquema, Benj ami n propone tres exigencias. Primero. defender la unidad virtual de
religión y ñlosorra. segundo, introducir en la filosofía el conocimient o de la religión, y tercero la exi-
gern:ia de la integridad de la tripartición del sistema, 29 En ella se disti ngue dos momentos de la filo-
seña. la critica y la dogmática. La clave de la addenda es que la metafísica tendría que ver con la
dogmática. y la critica con la teoría del conocimiento, Por lo tanto, la cuestión es cómo la parte crt -
tia que analiza las diferentes esferas puede relacíonrse con la parte metafísica que debe unificar la
totali dad de la experiencia a partir de unidades legales cuya integral es Dasein.
La cuestión reside en no ceder ante cualquier concepto de unidad y de Dasein. No se trata de
la unidad de la suma, pues este Dasein no es una unidad que se despliega inmediatamente en partes.
Pero tampoco puede ser una unidad que no se conozca. De ahí la revisión de la dialéctica: no debe-
mos rechazar el conocimiento de esta unidad. ni abandonarla como una X abstracta, ni pensarla sólo
como la unidad de las ciencias. El problema de la relación de la parte critica con la dogmática reside
en que ésta también debe ser conoci miento. De ahí la tes is: "El objeto y contenido de esta doctri na ,
esta fatal idad concreta de experiencia es la religión". Pero si debe ser conocimiento. se trata más bien
de la doctrina de la rel igión. Por tanto, sólo desde la religión se encuentra la integral que produce la
experiencia del Dasein.
Abara tenemos que la metafísica es conocimiento que se refiere a este Dasein como totalidad
concreta de la ex periencia a través del concepto originario de conocimiento . Pero entonces el objeto
y conrenído del conocímento metafísico es la religión. Esta total idad concreta de la experiencia se
encuentra en el seno de la dccmna y es el único absol uto que se alcanza en la filosofía.
La cuestión es muy precisa: sólo donde existe religión y metafísica hay auténtica experiencia
del Dasein. esto es , experiencia rica. Este no es un concepto ontológico mitológico. sino un concep-
ro interno a la filosofía, su certeza mayor: "La fuent e del Dasein reside ahora en la total idad de la
experiencia y sólo en la doctri na encuentra la filosofía un absoluto como Dasein. y con esto encuen-
tra también aquella continuidad en la esencia de la experiencia en cuyo descuido hay que situar la
falta del neokantismo" 30
8. LA primera palabra contra Schmil'. Lo que transciende de la obra de Schmill es justamen-
te su capacidad de presentar. a través de las figuras de lo político, una continuidad y unidad de la
experiencia que nanscíende la separación de las esferas de actuación diferentes. y que, cul minando
211 En este coot....to hay qu<: cDlcndef las ilUtllciones y po¡ieiones sostenidas por Schmin en w obra de 19 16 T1rMdor
Diiubü'j NordJicJII, donde bija un.a manifll'$!lllllfl..e"Cia hc;geliana en la utilización del conc:q>to de !dist. Schmiu hila
su critica filosóflCO-li tt..na de la obra pol!tica de Diubler y de la filosofla de la historia qu<: la 'U51ema. pretendimdo
un ant1isi. de la "realidad espirit u. l" de la 4><>e.o moderna, Enese análisi. se antid """ muchos de los m.otivos  
le. de . u, obras posteriores mál; conocidas. Soln l. in1luencia de Diubler en la obra lcmprana de Sc!Imitl cf, KelUlendy,
E. die kullurluitischen ul>d Mellph)'Siscllen Orspn.lIlgen de. 8egriff. óer Politischen von
Carl   en ClHIIplu i o OpposilirlUlt. pág. 230-251 . Ouncken. Berlín. 1988.
29 n.r. 111.
3O IJ.l .170 ,
48
en una IeOlogla, propone una comprensión metarlSica de la historia como sccularización·milOlogiza-
cíén. La diferencia entre el texto del c/Uriclllllm. de 1928 Yel ensayo sistem61ico $Obn: la Filosofla
del FIlENTO. reside en que ya no aparece el lenguaje , ni Hamann. ni la religión ni 1, mclatrsica. como
l. clave de$mitologiuc!on capaz de destruir la experiencia fracturada . Ahora es el arte. Y en cien..
manera. el arte tal Ycomo se considera en el libro del Banoeo. La pregunta es muy LqUl! tiene
que ver llobra de arte. tal y como se contempla en el libro del Barroco. con la doctrina de la religión.
con en capacidad de reunir Ia lOlll1ilbd cooaeta de l. experiencia del ¿Yquétiene que ver
Arte '1 Religj60 con 1I1e01Ú del lenguaje oomo imbilO asentadoen una nueva noción de identidad?
¿Cómo se cwnpk entonces la función de destruir toda coagulación mitol6Pca' Y la pregunta final:
en este e.sqUCm.ll fUo.óflCO ceIItraI de Benjamin. ¿qué papel juegael diilogo con Scbmitt1O de otl"l
m&llen. si Sdmüll ba rulizado una metarlSiCl. formalmente equivalenlc a la que Benj amin busca. C'OlI
una fuau capaz. de iospirvle metodológicamente. i,encuble la identidad formal rnetodo16giCII del
proyeao una identidad de contenido en el fmbilOde la experiencia? Y lIquí el donde debemos decir
no. un no inicial y de consecuencias. Freme I Schmin construye Benjamin Sil uperieneia
rncufisu y rcliposa. Al \eOIÚ dellcnguaje. tnvés del arte Ysu estrategia anll· milológica. Pero lo
que k. opone a Sdtm.itt posee IIna vértebra met odol ógica eorndn quc Benjamin bulcó IC6ricamentc
de fonna aulÓllOP\a, a trav&; de la problcmáica del Neokmlismn, y que A1po iflCOIl(lCeI en Schmitt
COOlO Jrictica iIl$flinlkn.. Aban debemos atraa las COOSCClICDciu de aquel no inicial. respon.
dieDdo alas pleJUnW que quedaron en el aire .
9.- Ñ U' Y 4«10 di/utorio. VayllOO$ a 1.1 cia que Benjamin hace de Carl Schmin en el
&rrod.·Bw:1f . JI De vamos a extrxr las le5is centrales . La primen dice " El soberatJo represc:na
la bislOria. So5tieoe el sllCala histórioo en la IIWIO. oomo IIn teU'O.R ReICn¡1tnOS I.a tesis clave: la
  entre el sobcnno y la msma se teje en la forma de la representación. ElIObervJo represenll
a la hisloria porqlle ¡aranliz.a la continuidad delliempo. Esú diseñado desde el ideal de ....na esllbi-
litaci6n plena"» y es IIDa praolÍa de oootinuid.ad. Sil eocmigo ndieal es I.a a.túlrofe por la que se
inlCmlmpc el tiempo his«irieo. El príncipe, a priori . debe impedir I.a eadstrofe y poi' t.aD1O dispone
de poderes especi.aJes en esa siru.aci6n. EslOS poderes especiales I()II. los que dcfll'leD el estado de
ex<:epci6n. Sobenno,ab inino. es aqucl a quien se le ccecede xnwen el estado de excepción. Pero
por eso mismo es el que decide C1Itndo se da tal esIlIdo Ycutndo inicia $U actuación. El sobefano
declara el estado de excepción, como Dios decl.ata el fiar de la ereación. Lo impofWlle. sin embar-
go. es que lOd.a su obnI tiende a crear el estado jurídico normaJiz.ado.
Tenemos aquí un resumen fJeI de Scbmin. La clave mct.afIsica de esta tesis. especillmenle
interesante pan nosotros. es mucho mú brillante. Pues eslll. teorla polílic:a se nutre de una experien-
cia metafísica. de una toU\idad toJltl'eta de experiencia del Oasll!in, que poneII! Djuego la IeDsión entre
inmanencia y U'aIlscedenc:ia. Benjamin dice: través de la menlalidad jurídico-teológica. tan CIl'llC-
tmalla. de esle siglo. se CJló ptc:5lI el 4«to dluuor ío provocado por la tensión exttema de la transcen-
dencia, tensión que subyace I todo el provocativo énfasis berroce en el más acj" .3) Expliquemos el
punto. El Barroco percibemuy próxima la presencia de la transcendeecia, pero la percibe como catás-
trofe, como mina del mundo. Yen este mismo acto subraya lo sensible como aquello que hade hun-
dirse en el abismo del fuego. como aquello que no ha de durar. A este mundo le es exttai'l o el ema-
31 Las pAghlU.w y ,S1 de l.   y I.lS pilgil\.ll 24S-246 de We,b.l.l .
32 Idel l ei..r vllUi¡en Sulbililimln¡ (p4. 2.(6).
33 1.1 .246
49
nantismosab.lrado del clasici5mo,di<:e   Le es más propio la afinnaci6rl dc:ljorismósenlrt
el mundo y l. transcendenci a. PoI" e$(I el Barroco carece ele escatología: el mundo no puede salvarse.
l ino desaparecer. La tesis filosófica de esta pigina es clara: el barroco $Ica a ¡a luz las fortrl35 sensi-
bles como lo que VI" mori r, 11 fin de subrayan :ljorismÓl de la transcendenci a. El cielo así se queda
vado, y al no reconocerse en ninguna forma sensible, las condena a todas .
9.- Pof(tica y di laci 6n del tiempo. A poco que pensemos, descubrirnos que la finalidad del me,
comorepreseetactén dilatoria de lo sensible. es complementaria con la fina lidad de la polftica. Esta
es la verdad que Benjarnin le subraya a Scbrnin en su cara. Esta finalidad común es el mfuis en el
mi! act oEl ane brinda a la polftica el dato del peligro endánieo de la caWuvfe. Pero mientras que
el arte se de tiene en es tllJOtieia objetiva. la pol ítica teme esa misma CIÚStrOfe. l. lOmI subjetiva.
MiellIras que el arte todo lo selaible pano la muerte. el pensamientopolítico lOma MIS medi-
du pan evitarla. Sin duda esta diferencia de papeles encuerun su juego en la experie¡:w::ia del mulKlo
del 8amxo, Yadctná de unaformasutil en la que Beojamin DO repara. MienDas que el ane
barroco pi occde de UI\o1. experiencia de 10 narural. 11. leorá del Estado tiene lUIll fuDdamentatión 100-
lógica. Se podril decir. la historia que garantiza el sobenno DO es una hiSloria natural , si no sagTllda.
La catástrofe prevista . di latada y preparada por el arIC, corresponde al tiempo narural de lo sensible,
endémicamente amenazado por su falla de suslallcia intema. En el juego de la representación de la
comrarreforma esto quiere decir: el tiempo natural inclinado a la nada debe ser mantenido por ese
nuevo márti r que es el príncipe católico a fin de que et tíempo dure hUlI la verdadera presencia de
la transcendencia. La naturaleza de lo sensible es diluirse por su propia esencia. Le propio del cris-
tiano es manteoerlo en la caída de la cataral.a del tiempo... en la a1egoria, sea tI1 el Estado- hasta
que se eumpla la Ilq:ada de Dim. Pues lo sensible DO puede diluine en la nada mIeS de que sea juz-
pdo. De becbo.en el arte ya es eondeoado. pues eliII'IC muestra su muene. El Eslldo, mante:nido por
el rtpUUnlmlte del Mesías, debe esperar al futuro Muías. De ah( la fu.nci6ll cristianl. del principc.
que tamhi&l tiene una dimensi6n cosmol6git:a que Benj&min, rec (lOo :e pero noe-plica. De l. misma
forma que el viejo sol soslenía el universo. el principie es el sol artificial que le OIOr'ga sust.ancia al
onien de lo sensible. Por esoSaavedfl Fajardo extnle la consea'fflCi.& oportUna: el príncipe tiene que
ser uni versal , pues debe detener el momento nihilista intrínseco de rodo lo sensible, debe poner todo
lo sensible en estado de estable, a la espera ée que suceda el final divino. En todoslos idiomas mcder-
nos esa estabilización de lo sensible se produce, no podfa ser de otra forma. en el Estado. como ha
mostrado Bartolcmé Clavero en un bello libfo.l
s
. El barroco es justo el tiempo de la Teolog'a Po]{tica
en el sentido deque la política sirve ala TeologfB. Sólo en esle sentido el Estado, basado en la misma
COr'ICiencia nihilista delarte. se lransfonna en una pocencia antinihiliSUl.
Si no se diJtingue entre catástrofe interna al mundo e irrupción del juicio final . DO se puede
difere:Dciar entre la fllOCión delaru: 'J la funci ón de la polltica.. Pl:w" e30 CU1lII O _ tenebroso sea el
mundo del arte, mú rf¡ido 'J autoritario 50C toma el mundo de la polftica. Rep&l'emOI en &ISO: si el
F..atDJ de la CootrarTeforma puOo prese!ltane COII'IO garantía de continu.idad hasta el momento del
Ju.icio, fue porque el Imperio lJemj6 la &utoeompl UlS)60 que de $E tenia la Iglesia Católica corno
forma jwidiea. Esta berel'Icia ececece su tflUlo de legitimidad ala MooaJqula bispánica 'J aplica el
Saco deRoma. El Estado peTm¡leque 5iga existi endo Mundo para cullDdo venga el Mes[u. Pues ¿qul!
serfala gloria del Mes(as sin mundo? El ane se empefta en reconocer que nada de lo que en el
)4 1.1, 241
3' E:#odD, /t4:óoo di 11ldmtIw>. Radtflk HÚJOriO. ec..... EaDdu. ConsUtuciouIcs. MJ<nl. 1991.
so
mundo puede ser el Mesías. Sólo el príncipe puede   De es ta forma. también el prínci-
pe se representa como nWtir, como hombre trágico muerto anles de morir, en palabras de Lukks.
Carlos V en YUSIe, escuchando sus propios funerales en vida, ofrece la imagen precisa de esta expe-
riencia histórica y de es ta tragedía de l Empendor como heredero de la represcmación de la Igles ia.
10 . StculariltlCi6n: la heu ncio th la represt!l1t066n. Todo eae sepercibe cuando se lee. más
a1U, de la TeologÚl Pol llico, el pequeño libro de Schmitt sobre el CaloliculfW ROtMilO , Formojllri-
dica. Entonces de5<:ubrimos que la represelltaciÓll noes tanto entreel Eslado y la Historia, sinoeeee
el Estado y el Mesías . EJ soberano garantiza la continuidad del tiempo porque debe pnotiz.ar que el
Mellas IC: nga muDdo cuando llegue. La historia no es algo que: bay que lTWllCl1Cf por su propio valor.
La leOÑ del Soberano propia de la te()k)gí.a política es la hereden! de l. Ieoria de la representación
que fOlj& la forma polftiaro de la Iglesia católica. Ah{ eW la cla ve del procuo de secularizaci60 que
lAspa'll 1I FII....... Jos atributos de la Iglesia como puerta real pan eoncederk. rwmente los mismo!
atri butos de Conel esla1lido del siglo XVlI y la ruplUBde La idea imperial y eat6lica,ese pro-
ceso te refracLI en algo muy(:()Q()Cido: las iglesias naciooales aabarin siendo por su
Ilido nacional. ¿O es que DO a.m 1Iarrwla$1as igk:$izs ajenas I Rama, los pueblos recién convertidos
de la (f'Olllefl. t rlusoi. 1IlIJionu? Con esta proceso. el Fsu do.-Naeión recoee ti plOOCSO de 5CClllariza·
ci6n y abandoIIa lOdo principio católico. a.x,gY'Ioose wdc o lCmprmo al mundo polilCÍJla y vk>lcn-
10 del MilO. Carl Sclunin se ballaal final de este proc:eso. como es libido.
Uegado al punto f"nW de la COIIvcnKla de la Tcol.ogía pol ítica en milologla política. Benjamin
inicia una variacióD fundamental quc ha gestado largo tiempo. Es curioso que este camino divergeD-
le tenga como referente UQ mismo \Cll.1O en Sdunitt y en 8cnjamiD. Se rnu. de l IellIO Sobre Jo
VKlleltCia de Sorcl. Pero micntra5que 8c:njamin asumid el Clipíritu ami-utópico del IellIO Ycritiart
su prescnllCión de la lucha comunisll en térmiDos de mito, Sclunitt critiari ti pretendido uniVCDa-
limo de l comunismo dc50e la prioridad de la Naci6D (en)o qllC reformllb y sigue: a Donoso CMés).
pu1I aceptar que cl milO es la fuc:na universal de La vida Yde las naciones. Esta vol untad dc:smitifi-
cadora el la clave: de la cxpc:riellCi.J. de Bcnjamiu. Y es la que D05 ealn:ga ellClltido mú P"'Ciso del
libro sobreel drama barroco.
El peculiar camino de: 8c:njamin COOS$e en autonorniur la experil:DC:ia del barroco res-
pecta de la experiencia del Estado que, contemplllbposIJUIIUIl . DO haservido mis que para produ-
cir una degcneración de la represenllCión del Mesías en milOlogía. Lo que la crfoca tiene que salvar
pan el presente no es la forma del Estado, si no la voluntad de art e barroco. De lit! su recbawde toda
Teología Pollticl , y de ah( su ndical oposición a Schmiu y a su mesiani smo representauvo finalmenle
devaluado cn milo. De C:5ta au\OllOmización de l art e deriva Benjamin su comprensión dcl jorismds
entre cl munOo sensiblc y el Med as . la radical oposición a todo vínculo de reprc5CnllCión entre
ambos. y la herramienta básica pan el recltuo de todo mesiani smo basado en la lcorla de la repre-
5CnlaCión , y por tanto de toda mitología , es la Ieoria de la alel0ría - y no dcl símbolo- CQmo
Experiencia capaz de expresar el Dasein de la en su dimensión anística, política, ccooomica3'7
)6 El eje IOmJillco que permito U"" lectwa de \0$ escritos de Schmilt produ.cú. a en ute I;(lIlto>.\O, y quedola.. una espe-
cial ,mpoNlICia a 101 eoailoa tompruos 00 .i empre es 01de la dod.ióoI.   teCullJlltllCl65I . ¡¡., rela-
ciópll con 1.1 proI>lcm'liea Iludida. 01problema .. 1& repraenw:iOO que oc tI'll$p&$& al e5Wo clcsde loa Itribuloa .. Dial .
que ronfiluna 01 IC1Itido iAiciaJ de _ularim::i6D.. pIlO<k v...., como espCICiaJmclll1C imp<lfwu" el e_yo Die
Slc!rb<>,ltll de, Kirc/w uf como 01leJ: 1O De, Wcn de. SII "' IO$ turd die   do, E¡,,«/_ , .
37 La lOCriI <le 1a ""101'11 en el ,",bilOCCOIIÓmicoes
"
y posiblemente erótica. Pero además, la alegoría es la clave de su te<¡ria del lenguaje de los humanos.
Por lanlO, ahí eslá su teoría de la eaperieocia. la que se supone hay que salvar pan el materialismo
histórico, al decir de Habermas.
1O.•A.kgoria versus ,(mbolo. No se crea que con el tema de la alegoría nos hemos desplm-
do ni un épice del escrito del 18 sobre la Fi losD/fa túl Fll fIlTtl . AlUse buscaba de hecho una relación
entre la idea y el mundo sensible, una relación que garantizara la cont inuidad de la experienci a. En
el mundo todavía altamente: residual del kantismo que penetra en el romanticismo. esta relación entre
la idea y le sensible se daba bajo la noción de símbolo. No hay que hacer mccnes averiguaciones para
damos cuenta de que: en Kant el verdadero símbolo de la fIlosoffa como sistema es el Estado cosmo-
pol ita. Símbolo es en Kant. tanto comoen Schelling , la presentación sensible de lo abschnc e infini-
tooPero justo)Xll" 1:50, el símbolo reclama el rasgo de lo soberano en la tierra. El v[nculo mis secre-
10 c:ntle la idea y el símbolo es tambifn el de la encamación, exhibición o presentación sensible ·
[JarstdlUl1g. Kant también forma parte de la Teología pctruce. De una teología poJítico-moral. si se
quiere. pero foma parte. Schmitt lo sabe. Lo único que Schmitt tiene contra Kant es que se aferre a
esa forma larvada de catolicismo que es el cosmopolitsmo ilustrado con su noción de Humanidad. Al
no reconocer- diversos sfmbolos de la idea, sino el único de la Paz perpetua , lúnt se ha negado a la
degenenciÓD de la Teología política en Mitokl¡ía. y ha impedido la degenenlCión teórica del pI"O(:C-
so de $tCUlariación en violeocia mítica .
Pero la esencia de la noción de sfmbokl es intemamenle probiemática y fuem a ese proceso
de degeneración hacia el mito que Schmitt experimenta en el campo del Estado. De esto es suma-
mente consciente Benjamin. Pues el sfmbolo. en tanto que dimensión sensible que puede acoger lo
absolu«>-"l. concede a lo sensible sustancialidad, energra. Representar a lo infinito le hace vivir. si no
coo la creatividad propia de lafy.sis. si con la clara jerarqufadel sobenno vicario sobre tOdo lo demás
sensible. En este. sentido, como reconoce Benjamín, el terreno legítimo en que oper.l el símbolo es la
teología.
19
La clave dice que el simbok> funciona bien cuando ganntiu. la presencia de la eanscen-
dencia en la tierra. Peroen su propia realidad et símbolo es sensible. Por lo tanto, cuando se le reco-
noce como tal, cualquier cosa genuinamente sensible puede ser símbolo. Por eso la misma noción no
sólo marca la transcendencia, sino que también tendencial mente elimina toda las diferencias entre lo
5eIlSible y hece de todo lo sensible una expresión de la esencia divina. Lo que se re-íneoccce así es
lafysis pagana del clasicismo; la belleza es inmanente al mundo y cada cosa bella es símbolo de la
divinidad de lo reaL Se trata del ceoeepto profano de símbolo que se fonna en el clasicismo y que se
tnSplSl al Romanticismo del   kiJí pan Ya la teorfa del milO inicial de Schelling. Se trata. por
decirlo pronto. del carecter mitológico del sfmbolo plástico de Creueer
Benjamin jamás ha entrado en esta ültima Ontología. Antes bien. todo el esfuerzo de su crítica
reside en destruirla. Pues el concepto de lo alegórico está diseñado pan crear el claroscuro respecto
3& El UllIn Ioda I:lIUIÑdel pa¡w-odeBmjatrrin. MI el fn¡lnerIlO 61: "lo pq_es llQll <:oIIlIIaidad derno-
lÚoa.I ...1pero en ell:l h.y elemenlQ5 <J"" se l inlan en la q fera de1:1 ll"llial. [...1Lo JlIPIlo NrJC cuando las esfe-
ras de lo geoial homano. el ferlÓmeoooriginllrio del _ . de l... de 1:1 metharoc. q... UlM simbólicament e por l.
u itlCllciade \o ..,rado.se elevllll • u fnas de las cspiritoalidld mWni . a la com\ll\idad delllOlÚaca. Lo pagano e5Ii coa
la c:d _ de lo dmIon(ac:o Yck lo FBiaI. El _ . pmode COGllCimJclBO simbólicode la -.:lad. sirnbalo de la c:>.iskn-
c:ia de Io ..,-.do. La ...... Ia ptJfoa:i6oo . 1aqac: la bdlua le es ...iduJLII. McrlwN' , la ÍlDptJfoa:i6oo <JD" es _
c:iaI. la bdlna. frq; . 61. vt. P4- 90. Lo simb6tic:o es la d..... de..,.,. . 1ftIIIif'"'" jo ' de lo JlIP'lO. E._
sc:DIido. la aperie.lllf;1a .LIIidedoI del es la ujX>W:ucilI de lo paguo y elel d&5icismo.
39 IJ.336
sz ¡psi L. ROftO<f" eH...,,,.
del dmboJo plu tico. Pero en la medida en que Benjamin ha igualado alegoria y lenguaje de los huma-
nos. pOOc:molI pensar que en esta te:oria se esconde la esencia de l. uperiencia mú profunda de
Bcnjarnin. El l)aui" se expresa en alegorfa. podriamos decir, ellenguajedcl esenIO del 18.
11.- Un tult contra ,oda pollrka. Bcnjamin se na orientado en este Iem¡, por un autor muy
querido • Sehmi« . Por G&Tes. Pues t i llevó de nuevo la di ferenci a entre símbolo mItico 'J ,Cmbolo
plútico de Creu.zer al terreno de la Teologíay ron euc mostródanuncllle la degencnción del mesia-
nismo en mi tología. 1.0 propi o del símbolo es visto aban paraGOrres en tbminos de onlOlogía de l
tiempo 'J de mesianismo latente. Este es el pasaje central de Benjamio pan. explicar el problema:
MMientru que en el airnbolo. con la transfiguración de la decadencia, el rostro uansfOflllado de la
nalunJez;a se revela fugmnetlle • la luz de la redención, e n la alegoría 14f«iu hippocrOliCQ de la
historia se ofn:w;:e. los ojos del observador (:()Il"I() pai saje primordial Pata interprew
esta ima¡:en debemos ir. un 1ellóto de Kam. Das ENk alhr Di"ge, donde el mundo petrifICado es el
mlllldo del último día, prepanldo para el juicio, Cl'IIl5Umido el. tiempo que le babia siclo entregado.
Pero. de esa forma , tenemos que mientras que el símbolo sigue &llClado en una ttoda de la repte-
¡enuci6n de lo AbsoIulOen lo Sensible, 'J por tanto C2I una lCOri& de la redeDCÍÓll de )o sensible en el
imbito delliempo -k! cual 'J' IX) puede ser comprendido .liDo COIrlO un mesini.llrIO milológioo. con
su Med as IJ'allSrormado en Oiooi.s.os. renovadof-delliempo. tran.s.figurador de la deeaderlcia, un CJis.
tianismopl¡lllO que Alva la natuTalcza y la rejuveneoc con nueva violencia rOf1l\ldln... . la alegoría
autonomi u el tiempo y lo lo compteude en su ahu mo como identidad, lejos de !Oda lrlDS-
cer:dencia y lo petriñca de tal rorma que no ofm::c AlvaciOO,.l iDo.s.ókl mUoel'lC. La a1egOfÚl univen.al
de ese tiempo pelriflCado ca la calaven.
En t.$.tl alegoria leDemos UD exposición radi calmente SCCIIlar de la historia ea hi$Io-
ria de 101 padecimiall05 del mundo, el cual sólo es .s.igni ficativo en las rases de .lu Omldencia....1.
Pero con el lo se rompe la C5ttUCI1U'l de lajylis mírológicl: lo !lClI.$.ibJe no tiene su$laDCia de e1efOO
retomooU. SiDO .lusuncia de muerte, privación de .lu.s.taDCia. nada. "Si la naIUflleza ha estado desde
s iempre sujeta ala mUoel'lC, eruceces desde siempre ba sido alegórka.
M
Pero a de l Barroco.
Benjamí n no lanza es ta noticia. parauso de ninguna política. sino contnl toda polftic:L No se If'lta de
que el Enado CSUlbilice la nada de)o sensible . sino de que la nada de 10 sell.$.i ble se como
tal nada Yen ese reeooocimienlO se salve en su muene, juslOcomo bace en el arte. Frente al Estado
de la teología barroca, Benjamin propoodri un anarqwsD10 que , al negar el Estado. le eleva I mEto-
do centra! del nihilismo y a clave que identifica la lnLmccndcncia.
11.- U" Mtsku si" gloria. Bast e con este acerca de la experiencia rendida por el Ien&\llje
como aleaoria y su inicial contenido reli gioso . Lo que queremos recordar ahora es que Benjamin ha
encontrado en el cuadro de Ktee la a1egoria más perfecta capez, de expresar los padecill\Íentos del
mundo, y la mUCfll: a la que desde siempre esa destinada la naturaleza. A 11 luz de es ta metafísica
de la alegoría debemos recoger su.s Tesis sobrt FilQ$ofta dt la His/orUJ . Abeesa la exprt5ión más
signi ficativa de la Experiencia del Dastifl. Como podemos suponer 110 sólo illCopora la contnl parti-
da a todo mesianumo-católico cosmopolita, propio de la teología pol{tica basada en el lenguaje de II
representación dernccrático bcrguesa.sine I todo mesianismo mitológieo-pagano como el de los neo-
40 F.J   dd dr<I"", b<uroco ale"""'. TallTlls. Madrid. 1993 , P 139.
41 lde".. pi¡ 159,
42 Para 01 dol CIOmo rdOmO. elllantO fom.o upra;vo dol milO y de 11 lI'lOdenuI socledld iftduJlri,oI. d . CeOll'll-
l'at\. Wtrto:e. l. 2. 65&-690.
53
nistszcheanos. Pero sobre todo. y como no podía ser menos. en su peculiar teología política negatr-
va, el diseño de Benjamín está descrito para desmarcarse j ustamente de la híbrida oferta de Schrnitt.
No insistiremos en que el cuadro de Klee es intepretado por Benjamín como una formidable
alegoría. Tampoco vamos a desarrollar [a tesis de que en la significación de esta alegorfa se expresa
la experiencia de los sufrimientos del mundo, y sobre todo la experiencia de la decadencia del mundo,
en t érminos barrocos. Nos interesa ante todo conúnuar el diálogo con Schmitt tal y como se registra
en las Tesis . Si bien Benjamin autcnomízé respecto a Schmitt la dimensión del arte del barroco y la
separó de su secular función de otorgar sentido a la política. si rechazó la noción de soberano como
superación del estado de excepción. ahora. en las Tesis. recorre el camino contrarío y pone esta expe-
riencia del arte barroco expresado en la alegoría al servicio de una política anti-barroca y antimitclé-
gica, dirigida contra la Razón de Estado. La relación es muy peculiar: pues el Barroco señalaba la
ruina del mundo para subrayar la función del soberano. Lo que en todo caso daba significado al con-
junto era la venida del Mesías en toda su gloria. Ahora la permanencia del mundo no tiene como con-
trapartida un Mesías que vendrá a glorificar el mundo. Antes bien. la permanencia misma del mundo
es la catátrofe y nos aleja del Mesías. Al negar este Mesías que necesite el mundo para su gloria,
Benjamin haprofundizado en el jorismós entre Dios y el mundo, y ha descrito una política teológica
incapaz de coagular en una teología política..
12 .- Uno. nuevo comUll ídad. Los sufrimientos del mundo: esos osarios barrocos, esas monta-
ñas de calaveras a la pies de la cruz, en el Gólgota, no pueden ser recordados como individuos. Si
algo ha registrado Benjamin es la imposibilidad de unaética individual. En un pasaje muy importante
dice: "Una vez que el sujeto étíco ha sido absorbido por el individuo, ningún rigorismo, ni siquiera
el kantiano, puede salvarlo ni preservar su perfil viril. Su corazón se pierde en el alma bella."4) No
conozco comentario más comprensivo de la tragedia del pensamiento éucc de Kant, cuyo individua-
lismo gustaba a Los huesos de la historia no son de individuos, ni hablan al individuo.
También el Barroco ofrece [aclaveaquí, pues sus problemas políticos religiosos afectaban a su comu-
nidad Una comunidad religiosa: eso es lo que representan las montañas de huesos. El
sufrimiento de todos los hombres es la alegoría de esa comunidad religiosa en su presencia en el
mundo.
y sin embargo, esta alegoría no func iona en el sistema de la teología política vigente en el
Barroco, sino que antes bien denuncia el final de su conversión en mitología violenta. Los osarios no
magnifican la tarea del soberano que mantiene el mundo pan. el Mesías, sino que indican la propia
violencia del soberano, sea la violencia del estado excepcional fundador Osu consecuencia: la vio-
lencia normalizada. La muerte sigue siendo el rasgo esencial al mundo. y a su alrededor se configu-
ra la comunidad rel igiosa, pero se trata de la muerte en un mundo de lafysis, de la violencia, de la
muerte producida paraexpresar la vida, la muerte en el terrenodel enfretamentiento amigo-enemigo.
Esa muerte producida por el mito en sus estados de excepción continuos es lo que no puede quedar
sin juicio. La tesis de Carl Schmin no se altera, El soberano representa la historia mediante la reso-
lución del estado de excepción y el mantenimiento del tiempo mitológico. Desde el punto de vista de
los muertos, sin embargo, en la tradición de los oprimidos, ese estado de excepción es el estado ncr-
43 Barro«>, op. cit. P 152).
44 QuiW el oomenwio de   sobllO el Kant dionisIaco. en Sewy C¡u-6l;ru. (cí wobitn pan el tellUl del impe·
rativo categórico Iwttilrlo el lutO lo Tau1'U$, Madrid, 199t .
45 B.:lrro<:<>. op. cit. p. lOO ..
mal que sigue amootanando muerte en el Gólgota.ol6. La caWtrofe no es lo q ue el soberano impide,
sino lo que e l soberano amontona. La acción polftica de los vencedores, no la lepi 5elltaeión de un
dios, repara la carenci a de sustancia del mundo y la IUmenu. Pero eDlOlIDeS la muer-
te se convierte en sUSWICia. La catástrofe única de la alegQlÍa del blUTOCO, en el cuadro de Klee . es
subl imada a cawlrofe WlM:a de la historia de los vencedores.
La política debe invertir su meta de lIllllefa coeseeceee. Si el soberano en gnlllÍa de con-
tinuidad, la revolución polrtica debe hacer sallar el COIltinuO'IJ del tiempo milológico. Lo que
Benjamin reclama, en categorias schmiltianas expresas. es un llIténtico esWlo de exoepcióo. Y lo
reclama DO desde el m ho. desde luego. 5ino poniendo alllel'VJcio del materialisll)() histórico-<OmO
luc ha pol ítica que recoge la razón de los vencidos. por decirlo con Reyes Ma1e- la enana fea de la
teolOJÍI . Eno es, mediante unl política de la lCOlogía negativa allematiY1i a II te:olo¡(a política posi -
tiva lChminiana. En este punlO.la clave Te5ide en que reconooemos muy bien a la _na fea de II leo-
logía, pero no sabell'105 casi del jugador de ajedrel. O mejor. nada. sabemos del jupdof porque
no haynada que Mbet: es un muDc:co. un aut6mata.. Pues 5U alma. golpear en DOmbie de 1111 DI(lllla-
aas de huesos. se II insufla la fea enana de la teología. Analicemos enlonces es te alma.
13.- CIdpa tomo clawtk la ah,orla. Ya antesdijimosque la clave de esta poIftica es lac:oas-
tilUcióa de unacomunidadde las víctimas producidas por la yjotenc¡a del mito. La dis1ancia entre el
mite Yel hombre es tal. 8enjamin es tln ajeoo al estoicismo. que estas muertes claman justicia. eter-
na con VQl, que jamú deja de soo.ar. Ningún mito esteril YpetrifICado puede 1lCa11aT II voz bumana
que dama. El /rAl .65 da las claves de por qul!: la la enana. de la tec»ogía se une al mate:rialismo dil-
1tctico Y110 a la NaclÓII de S<::hmitt. También de lo cen;:a que esti la univCl$ilidad kantiana de eso
comunidad de las víctimas Yla común fuc:ru anlimito56gica de taJes instaneilll. Recogiendo la anle-
rior noción de Yasumiendo $U carkIef comunitario. se dice allí muy claramente: -La ética,
aplicada. la historia. es la doctrina de la revolución. apllcada al Eslado es la leOI'ÚI de la anarquía.
¿Mú aplic:Kiones? a lo cosmopolita, a la historia universJ..I Yal juicio uni versal . la hiStoria de Dios.
{...1 La supmna cate¡orla de la bistori a universal pan ganntiur la significación unitari a
IEinsinnigkeit/ de los sucesos es la de culpa"'. ToOO momento histórico univerul tiene cllipa e incul-
pa. (no) Una situación mundana es siempre s610 cul pa {en reladóa con cualquier po5Ier1or. Hay que
investi gar si tambil!n se es culpabk en relaciÓD con las anteriores":" No cabe duda de que es te fng_
mento es muy cercano a las tesis de Filosof"la de la HislOria. Quiz,ú el bellísimo poe ma de S<::holen
decidió. Benjamin. darle nW; relevancia al puado sobreel futuro y abandonar radicalmente el mito
de progreso. Pues e l verso de 5cbolen subtaya: con gusto. Si me restase tiempo vivo. ten-
drí. peca dicha" . Y en la Tes is xvmB se dice claramente "Se sabe que • los judíos les estaba prohi-
bido invetigar el futuro". En un fnl.gmento poslerior, el 66. se mues tra la necesidad de la
GQ/lesge5chiru . mú all' de la Narurgeu hit.hte y de la Wd rgeu hit hte. se produce aquí unl
superación de Kant . La clave es que el hombre no es ni fenómeno ni efecto. ,l nocriatura. Desde esta
46 Tel il stJb,e FiloJOfta de lo lIil f(Jr ia. VJII, Werte. t. 2. fRI .
47 Ide",. 701 .
48 Un frqmU l<> dio. puntoesta comprsMiÓll <le 11. hislori. deriv. del problsmo ele 11. Irq""i. un. vet mJ" . y
hu\l. qul punte l. n¡cdI. com<> ele lo l iJUC &biena. tiempo elel <lestillO el el puede
te< hecho li mulWleD (lKl coruemporlrleo). Eni bajo el onIsn ele la culpa que enI1   lo conexión. Es un ticm.
puinl u'WlCiIJ y no¡""y¡wall nI pmcnlC. ni pasado ni fUI""'''{fr108 ,64. Wm e, vt, 91 1..
19 Wctks=. VI. 92.
ss
dimensión de aiawflI, no desde la dimensión de individuos. las calaveras claman e inculpan. Por esic
es la revolución: par1I saldar IItlI deuda respecto del futuro Orespecte del pasado, y por est o es
preciso la anacquía como verdadero cuado de excepción (Tesi5.VUl). para DO producir mis ases ina-
10$ desde aiguna mítica del Estado. Por eso Benjamín cree en la Tesis v m opooerse al
Fascismo con la misma fuena con que la teología filosófICa se opuso al mi to. Benjamin eree vencer
al fascismoporque la le:oIogI'. es superior a la mitología.. El problema está en la fl:laci6n entre la revo-
lución que produce anarquía y la plena realiz.aciÓfl del C:Satuto de CfUtUra del bombie en la Etica y.
por tanlo. en el reconocimiento de Di05.
13.- Hombre W'rJIUO,"igCN!M",igO. Debemos entender abor.l una tesis central . desde la que
que se deriva teda la crltica a la Cualquier violencia fundadora de Estadoes mito-
lógica. se funda en la diferencia amigo-enemigo. rompe el utatuto de ereatura de l hombre Yprod u-
ce culpa. El ensayo sobre la critica de la violencia dejó muy claro que este universo de lafysis. el unl-
verso del eterno retomo. describe el "ciclo bechiz.ado por las formas míúcas del derecho" . Tambif n
allí se usó la metáfOI1l propia de ÚJs Tesis: este ciclo acumula f\linas'll. Por lo tamo. ta historia. como
terre no autónomo mundano , opaco a la verdadera humanidad , debe tener un fin . pero el acto por el
que se le pone fin no tiene una meta. Ahí está la critica a la teoria del progreso. La historia mande-
na, entendida como continuidad, tiene un fin, pero no una meta.
51
La lucha pol ítica que pone fin a la
historia, produce el verdadero estado de excepción. deja de amontonar huesos en el osario infinito del
tiempo. Por eso la lucha polít ica debe ser ateleológica . Se trata de la violencia que puede producir un
autómata que jamás cOITeri el peligro de proclamarse soberano del Mundo, pues Dios , el soberano
real , sigue siendo transcendente. Al negarse a proclamar a Dios soberano del mundo, Benjamin no
sólo neutraliza el esquema de la representaCión. sino que mantiene a Dios inocente y destaca la esen-
cia del mundo como identidad universal de la culpa.
Sin esta diferencia no se entiende la tesis de Benjamin soere la violencia mítica y la violencia
divina. Ni la peculiar limpieza de la violencia divina. Cuando recogemos las escasas diferencias con
las que: Bcnjamin caracteriu la violencia divina, DOS quedamos 5OqIl"endidos por su radica1M1ad. En
violencia pura e capaz de paT&lizar la violencia nútica
52
u MstrNClCKa rk fkrecho; no es
culpable, sino redc:ntonl; cuando aquella amenaza ésta golpea y es letal aunque inauenUi . La cualí-
dadredenten es,," impliciUi etl su carácter iDcruento. Pm> mis adelante se dice que lraDSCiende a la
vida, 110 es la. c:oodena que una parte de la vida. n:a.liz.a sobre otn, corno el amigo sobreel etlCmigo .
Se trala. de una violencia. que ttu<:iende a todolo vivo y que le reJacjona con lo muerto como el que
acoge Illl sacrificio, no el que lo exige. Pero lo decisivo es su potencial anarquista: la negativa a fun-
dar derecllo. y su sentido res ide en que sólo extermina lo inhumano en si. DO el al ma de los seres
vivM:ntes. Es ful minante Yno secueacíal . No reproduce el tiempo, sino que lo tlausura. Es un vero.-
dero estado de ex<:epciÓQ por el que Dios se muestra soberano de algo que ya es Nada, única condi-
ción para acogerlo en su seno.
Hoy resulta muy difícil entender las ces úhi mas páginas de este ensayo porque nos faltan los
refere ntes oportunos. que sin duda esún en Dostoiewski, en Los Posesos5l , o en el Lukks de Téctica
Vio/e....io.op.cit .pag. 4(
SI F.-¡. 67. Werke. VI, "'• . 94. Lo rniJmo le dice en el frllgmenlO de Wetl<e. l . 2. 203.
Sl 1ioo'mci4."P. cir. 41.
S3 er.     Sd.rifie.- .ll, P'¡. 68$
56
y t rica. O en la noción de Dios que toma de Schelling" . y que ya antes se da en
Hamann y antes en el Jabvista, como ha mostrado Bloom." Pero inlereu aqui el aspec-
lOhumano de esta violencia, las manos que la cumple. Pues etitl violencia divina en modo a1guno e li-
mina el mandamiento de no matar . sino que impone Sil haciendo que el hombre carge con
las consecuencias. "Pues el mandamiento deviene inaplicable e inconmensurable (:00 el bocho eco-
sumado.
M
E5 el hombre el que en cada caso debe "asumir la responsabilidad de susuxrse al mandll-
'O- .
14._ú isrmcia y nihilismo. Aquí vamos a lJIOStraJ"el punto final de la oposición a la Teología
polflica de Schmill . Pues la citade Kutt HiUer delteJ.1O sobre 1a VioleDcia es muy precisa para enea-
der la diferencia. Esteautor. mote al argumeolO del. tern:Jrista anarquiStA. dice: "Pero lI05OU05 decla-
rarnos que mú elevada que la felicidad y lajllSlicia de una existencia es la existencia en sl". Esta pri -
maó. del hecho existencial inmedialo sobre cualquier nornwividad es l. clave del pensamiento de
l. política 1eC\11";z.adI.liberada ya de la lC!tSión de la proJli¡i del berceo y
convatidll en Milo al 5U$lirulllir la de reprnentaci60 por la de De ahf la {nlima
arltlidad ekctiv. alD'e la KlcoIogía conservadon y el primado de la exisl:encil . Pues la premisa de
reQlilo.J IHifKlio esl anullla vieja OIllOlogia del. barroco. Yp opout: el uioma eosmo}6gi<:o mockr.
DO del principio de iQelcia como otlITIWivKbd implícil.l. en 10rul oY ahí es doode el 5Obenno y el
liempo histórico adqui= su $CUlido mis precise.
En la primacia de lo uisteucial sobre Jo lKJnI'iativo obtiene Schmiu la mú fecunda coartada
de IOdo 1/,1 peosamiemo. Esaes la base de toda $U r l"orúl tk ID «JIUlitwi&t , anclada en la categoña
de Dasein. Cort uta premUa se pooe vagm:osamal1e a re;guarUo de la exi,eneia de la aftica.. En EJ
COIltI"p'0 tk ID politico se dice de una manera clan: WJ'odo esto tiene un Kl\ti -
do normativo. si no un sentido existencial . En verdad. en la rulidad de las situaciones de la gue:rn
efectiva contra un enemigo efectivo , nadie se basa al un pmgramlI MSeal o en nonnatividades idea-
les. No hay fin racional , no hay ninguna nonoa laD correcta. ningún prognma ideal , ningunale¡iti-
midad 11 IeplKbd. que pueda. justificar que los nombre; se DUltell eeee sr. Si una l.I.l anulación ffs¡a.
de la vida hulfWll no 5UCede a partir de la afumaci6n compIeIa de la propi a forma de eAistencia con-
tra una anulación igualmente completa de esta forma , DO se puede: justi1"lClJ". Ninguna ¡uem. puede
ser justiflCllda con llOmWi j urídicu 11 l!ticas."" Sin duda. la mitología pluralista de Schmiu reeoge
aquf la enseAanza de Grotius: "jlUriria ¡"   be/ti IlO1l i'ICIIId4" . Pero la clave es que Schmitt
abandona de esta misma manera a la humanidad como concepI:o polftico. concepto al que Benjamln
se acoge en un lejano eco de la comunidad del eerecc. Yahora cifra entel'll de los opri mi-
54 d . OOnhler, \IW,..... ... Manw..u" IIntin-lot;" , Olu:ft . 1974.
Cí, M, CloCdari , kMU;", 1 S<Jbff d prriJi/"'u "". en ER, lI<:viu.o deFiklsoffa, 6 , VmtlO de 1988. pIa. 121·

j6 d .$IimIUdN Bd. XJI. P'¡. 211. "Dcr Gute lIDd óer BClK venchicden, ober lhun bcide ",,,Gott ... d .
Mu. _ llMden; reli¡i6<e PlIl1nstJpbie.MOa$ Rric b l. MlIllCbcn, 1916, 310- 3) 3, "'l.318, "Auch s.aw.
b.nn 1Wr fUr .m W-'ube;l . W'oder WiUen \laut auclI er, ¡nd<", n unlllrt. UI'Kl Zweek deJ e_a?
Anl>reilun¡ de, Al1einbcfTSChan 11.. Ewi,en. Eini¡ onl l ile, Lebcn. dur<: h Au imill l1on . Aai hlichua¡ .
Wl<lcrhcrstellua¡ de. .....lllr\Ca Tcmpcll des Icbendigcn Oancs l Wicdct¡ebun !" Estae.1I comprcnsi611 de""",facI del
nW, Yen e'lo seaticla rnitoló¡ic.t.ea tanto que ,irve a 111 tenavoc:iÓ/l do lI . ida buena. lleajamin _ plaril c$lIbondacl
del mil, pero na por .u capac idad de "" cncT1ICión. •ina de ...wa.
51 Poc. ftJ 1 efftllCia, a tedn., 19111, P4. ])·31 .
58 Pl>li llDMft lInti lh,rlffO P'¡. 11.
57
dos. En su mitología, la violencia de Schmitt es suprmormativa, meramente afumaLiva, pero ni es
fundadora de derecho ni sostenedora final del mismo, porque todo esto lo garantiza la existencia
genuina del Estado como del La víoleocia es de eJtistencia expresada
en ese Estado. inercia de su voluntad de permanecía en el tiempo histórico.
En este sentido. Benj amin 00 retlocia al esfuerzo normativo. ni renuncia a hacerlo desde la
calegorl. ilustrada de Humanidad. Lo humano no es idintico a la mera exisleneia del hombre: en ese
duali smo ueokanüanc ancla Benjami n. Bsc es 10 que le permite dis tinguir entre lo sagrado de la
humanidad y lo no sagrado de su existencia corporal , la distinción alma-cuerpo y la diferencia entre
animales y plantas que el pensamiento del milo rechata' 9. En ese sentido ha denunciado que lo que
en el reciente pensamiento de! m.i to es lo sagrado, el existir. en el viejo pensamiento del mito era el
origen de toda culpaec. Pero con ello el mismo Bcnjamin se ha virn:ulado a un mito más viejo y terri-
ble, al mito del desti no como dominio de la mera vida condenada.
61
Tenemos así que tambitn Sehmi tt recbaz.a la violencia leleol.6gica .la v10Iencill de los medios.
la violencia incluso fundadorll de derecho: la violencia puramente afirmadora y sin crueldad del
Eslado que defiende su exislencia parece lan limpia romo la del bomtm: que ClfJI con la responsa-
bilidad de romper el mandamienl0'2. Tambttn el Estado scltminiano sabe que rompe los manda-
mientos. y que 00 tiene justiflClCión ftica. Pero !khmin esti disp.es1O a consKkrIo como expresiÓfl
del Dasein;mientras que Benjamín. que jamás oMda la insWlCia divina. 10colUCmpla como expre-
sión de roen w sleDcia namral . y por tanlO como culpa. En IOdo caso. cuando se despliegan CSIOS
esquemas . la violencia divina de Benjamin apenas poede exigir un pedestal cualitativo respecta de la
violencia mítica del Eslado. salvo el que distingue la afirmación de lo b.ist6rico frente al nihilismo del
tiempo. Pero entonces ninguna de los dos violencias es medio de ejecuci6n sagrada. sino aurceñr-
maci6n de existencia. sea inmanente o transcendente. Pues Benjamí n no ha demostrado que esta j us-
licia que reclama sea algo más que la autoafirmacién de un Dios transcendente . soberano. irónico y
ccntradictcrio. Se trata entonces de saber si no estarnos ante una violencia mítica más en nombre de
una comunidad mítica mis: la Humanidad. Si no se trata de violencia en el nombre de calaveras. un
mao sin carne. un mito viejo. cruel como el de Anaximandro. que iguala culpa y exlsdr. finitud y apa-
riencia.tiempo y crimen. justicia y muerte .
Pero no sólo esto . De lodas formas . la lCOI'Ú de la violencia de Benjamín teproduce los pro-
blemas de la leorfa del Estado de Schtnin. Pues toda ll leoria schmittiana de la soberanía reposaba en
la tesis de qlolC alguien debe deci dir cuándo existe un esudo de eJlcepción. El que juzgara seria el
sceeraeo. Envuelto en el dilema del rec:ooocimie:nIOde la violencia mítica y divina. dke 8enjamin.
"para el ser humano DO es posible. sioo w¡mte. dtddir cuando se trata efectivamenle de violencia
limpia en cada caso Pero lo que Benjamin reclama en este ensayo. en terminos de
S9 op. pq. 43
60 "km. P'I;. 44.
61 EJui es la tesis de Luk:ics loClbft la InIgcdi• • 1I1 y como se uponc en El .tI..... Y1m f'omt/U. BenjlmÍn la m:oge en su
lU lOloClbft 1H%litw yCimkMr. destino oparece por \o Wl(O se una vida. cornocolldenadl y en !'el'
lidad ilClnla de que primero ... sido<:on<:Ieuda y sóloa continu.,;Mn se ha en <:lIlpIblc. (11 .1. 17S.) "Destino
es 11 cone.oión de C11lpa de \o vivo. Esu: com:.poodc I la   r>alIIroJ de Jo vivo. I apariencia aun no
complewncnr.. disu<lta l ...j . El nunu es toeIdo••;ISO""""" vida m 11 que pIII icipl de la wlpa lII!I.ltll y
de 11 daVC'1lllU1I porcausa de
62 F:.e homllre que se rdlela COIItnl 11 rh;Ilic:I y qlle gellefl vioIe.wlinlpioo por estar """,ocio a tu poteot;:iM <k11 tierra .
e:t recocida llleJO p;ll' Schmin Q la r....... del Partisano.
ss
Josi L l'i1/acaJ'lcul R<IfI\dII Garda.
Schmin, es el soberano de juicio que como tal la illlervenciÓQ de Dios en la
Hi&lori a. Pues Schmin parte de una certeza,expresada y. en JU primen. obra sobre wuJ Urtei/ :
todo juicio supone una decisión. De esta forma volvemos I empezar. pues el que decidiera seria el
soberanode la hisloria. el representanle de Dios, el MesJas, y garanlizari. un sucesocomodivino y
no como mflieo . Pan. QClIpaI" a eses dilemas. Benjamin bahía ekvado el concepto de decisióD •
TnllI5CCndenle.
6l
Pero abCJn. 1lCCe5i1a introduc irlo en el contexto de la pol ftica Ydejarlo e n lo manos
del hombre. Abonl bien. por mucho que DOS neguemos I valorar el fublro y sw cceseceencíes. -y
8enjamin 00 deseohacerlo- noakanzo a vercómo se debe realizar estej uicioy esta decisiÓII . Quizás
por eso, en las Tesis, la fue me de la violencia es un muDeco. con \o que Benjamin IIC&ba pteso en el
automatismo de la socialdemocnci. y &11 viejo mitode la CNis . Pues de 0U'l nw:aen le baria dema-
siadoexptrcito que el Mestas pan wKl5 es el Mito pan¡ otros, una dialb;tica que H61dcrlin y Sdliller
mostnroo basta la saciedad.
Pero no s6Io esto. Pues si la Mgenuina fuerzadivina sólo puede manifestarse. en e l mundo futu-
ro (del cumplimiento) como dc:stnx:ton .Isi a1lf] donde la violencia divina entra en el muDdo respi-
ra dcsttulxi60. si JObre él no puede fundarse en este mundo nada estIble 'J corlforn'\llÓO. por no decir
la soberanía como principio supremo..... si efectivamenle el principio de Dio5 q la justicia Yno el
Poda" , entonen el jorismós mm Dios y el mundo es demuiado grande: La violeotil ¡Ntde de5-
tnI ir, pero inmcdiatametnc: deja el mundo a las pcJ(enCia mfticas. Esta diaJ6::tica fue la que asumió
HOlderlin cn su magnífICO PriN:i¡N de "' Paz. . Lo que en todo caso signiflal que no se puede evitar
La decisión de a qut milO scrvuetDO$ después del Enignis, de que el fuego de Dios queme por breve
momenlo el mundo. En todo caso e l mundo saguiria CIllJqtado a la ley del mito, 00tI lo que aquel
crilCrio destfuaivo es un mero vokintarismo rechaza mirar las COOJCCutncias milOlógicu deri -
vidas en lodo caso delll$Ode la violencia.
La teeMogía negativa política de Benjamin DO dej a entonces de ser teología política l un COD'
In. su voluntad . Se mantiene más Iáde la claridad weberiana de 101 tipos tticot. Cuando en la Tesis
X Benjamin recuerda que los lemas de meditación que propon!a La regla OOtIvenlUal en una huida del
mundo. y asegura que ti quiete hacer algo parecido. olvida que la vio!cocla di vina es unl forma de
intenve nción en el mundo y que en el puDto de cruce con el mundo ceece de credenciales pan reco-
oocene como 111. LahulN.lli dad humil lada. la tradición de los masacrados. de los que sufren, ¿tu ll.
Zl algo mú que un mero aclo de afi rmación al acti var esa pol ítica por la que se produce la violencia
di vina? Curiosamente. Benjamin 00 ha escapado a la mitología moderna: la inerci a de la humanidad
humillada avanza hacia e l ejelo. La polítiea DO si no el cumplimiento de esta humanidad humillada
que se tmonlona como un movimien lo uniformememente ace lerado. que tambit n avlfWl hacia su
autoafi rmaciÓll. sólo que ahon h ta , dlalécticamente, irónicamente , es tambitn $U autodewucción.
Sólo esta violencia que acaba con lodo suceso bistórico es la propiamente DlCsiú ica. dice el
Frall menlo TroltJgico- PQ/fl ico.
66
Pero este supone que nada histórico puede reclamar la dimensión
de meaiánico. LA que vaHa patll el fragmento , ¿por qut no supo valer para la Cr (lica de la Viol encia
y las Tn IJ: nada histórico puede reclamar el caracrer di vino. Y por tanto aqueUa dec isión que recta-
maba dist inguir entre violenc ia divina y mjtica queda en suspenso, pues ya está reducida de antema-
63 ÑUR".... /I/Ilu $clviftm. J. 134...
64 F.... vi . W.
f6 Para""" Crfllca tk la   n. 1. 198
66 Wt:rke. l, 2. 203.
"
no. MientnlSque la violencia no sea d ertamente la 1111Una. Yponga fin al tiempo, 00 leDml()li dere-
cho a esperar al Mesías. Al menos el joven LuU cs sabía esto. Pero si esta violencia no es la ülritna ,
sobre ella se edificará un derec ho y un Estado. y entonces el desune del pensamiento mesiánico es
inevilllbl emente la leOCTaCia de Schml u. que Benjamí n qui ere consecuelllemenle evitar" o su panI-
lelo en et l J.Ik4N poslefior, la teottacia comuoistl . invenidamente c:alólÍCll)'l. desde Donoso. En todo
caso. el lObcrano tnnscendenle no puede el iminar el problema del sobcraDo iotramundano. La deci·
sión trascendente no evi la el problema de la deci sión de los humanos .
Por10 tanto, si afirmamos el completo jorismós. debemos decir que "la fuerza redentora de t.
violencia DO estA. en 1.., manos de los humanos .''6I Pero emenees se atoen un mundo de lo profllllO
radicalmente sepando del mundo de lo diviDo. que permite reinlel'pfetaf el tema barrocodel mundo
destinado a la muerte pan recceccer en este nihilismo COll5titurivo de lo profllflOl. fuena mesik!i·
ca dcslruClora inlerna .1. natunleza. EsIC era el sentido del Fragmento. que sustituye la violencia
como el rnttodo de la política mundial por el nihilismo propio del ser físico. Pero entonces la ambl·
glled.ad de Benjamin llega a su punto final . Pues al reconocer que el nibilismo intemo a1l1l110d0 de la
fJ$U no DeCC$iu. de la violencia divina para caminar a la muerte, la IeOlogía DO oa::esiu. de la politi-
ca revolucionaria, que resulta rebajada a mm fuerza del desti no. El nihilismo revoIucionari<J6l' acei·
varia 'j acelerarla el nihilismo propio de 10 sensible. No tendrla el efecto dilatorio de la alegarla , sino
el efecto acelerador del tiempo apoceíúlco. Quiús esta conciusién. que cifra la diferencia en un onto-
logía del nihilismo frente a una ontología fuerte de la Fysu , marque la ambi¡üedad final , propia. de
toda teoIogf.a negativa. Pues a llonces la destNeci6a Iambibl queda rebajada a palencia natural y
nUlológica. Quilh esta Te$idual, irónica 'j no dese..."   ~ t opposiltmutt nos ponga en el cami-
no de pensar una polfúca que escape tanto a Benjamin como a Schmlrt , una política que no se a1le
con ninguna teología. ni con ninguna mitología, una polltiea consecuente conel esquema onlol6gico
del nihilismo.
61 vmu. VI. 99.
68 ""'-'M. "".riI. ........
69 d . .u,duI NoMos .Ao<st•• Wbo UifJ<>t, n.:I04.