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¿Cómo sabemos que la Biblia es verdadera?

Esa es una excelente pregunta porque hay muchas cosas que están en juego en la fe cristiana en términos de la veracidad de la Escritura. La Biblia es nuestra fuente primaria de información sobre Jesús y todas aquellas cosas que abrazamos como elementos de nuestra fe. Por supuesto, si la Biblia no es cierta, los cristianos profesantes estamos en un serio problema. Creemos (los cristianos) que la Biblia es cierta. Creemos que es la Palabra de Dios. Como Jesús mismo declaró acerca de la Escritura, “Tu palabra es verdad”. Pero, ¿por qué estamos persuadidos de que la Biblia es la verdad? Primero debemos plantear una pregunta más amplia. ¿Cómo sabemos que algo es cierto? Estamos haciendo una pregunta técnica de epistemología (epistemología = Doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico. Real Academia Española. ¿Cómo sometemos a prueba las afirmaciones de verdad? Hay una cierta clase de verdad que probamos a través de la observación, la experimentación, el testimonio presencial, algún tipo de exámenes y de evidencia científica. En tanto se trate de la historia de Jesús, de la misma forma en que nos enteramos de cualquier historia, desearemos comprobar las historias de la Escritura usando aquellos medios de acuerdo a los cuales se prueba la evidencia histórica —la arqueología, por ejemplo—. Hay ciertos elementos de la Escritura, como las afirmaciones históricas, que deben ser medidos usando los estándares comunes de la historiografía. Invito a la gente a hacer eso —comprobar—. En segundo lugar, desearemos probar las aserciones de verdad mediante la prueba de la racionalidad. ¿Es lógicamente congruente, o tiene “lengua viperina”? Examinamos el contenido de la Escritura para ver si es coherente. Esa es otra prueba de la verdad. Una de las cosas más asombrosas, por cierto, es que la Biblia tiene literalmente miles de profecías históricas comprobables, casos en los cuales los eventos habían sido claramente predichos, y tanto la predicción como el cumplimiento son asunto de registro histórico. La misma dimensión del simple cumplimiento de la profecía de las Escrituras del Antiguo Testamento debería bastar para convencer a cualquiera de que estamos tratando con una obra de literatura sobrenatural. Por supuesto, algunos teólogos han dicho que, con toda la evidencia que hay de que la Escritura es cierta, podemos aceptarla de verdad únicamente si el Espíritu Santo obra en nosotros sobreponiéndose a nuestras tendencias y prejuicios contra Dios y la Escritura. En teología, esto se conoce como el testimonio interno del Espíritu Santo. Quiero enfatizar, aquí, que cuando el Espíritu Santo me ayuda a ver la verdad de la Escritura y abrazar dicha verdad, no es porque el Espíritu Santo me dé alguna visión que no le da a nadie más o me dé información especial que nadie más puede tener. Todo lo que el Espíritu Santo hace es cambiar mi corazón y mi disposición hacia la evidencia que ya está allí. Creo que Dios mismo ha plantado dentro de las Escrituras una coherencia interna que da testimonio de que ésta es Su Palabra. ¿Cómo fueron seleccionados y compilados los libros de la Biblia, y cómo se tomaron las decisiones en cuanto a lo que sería distribuido como la Palabra de Dios? Aun cuando pensamos en la Biblia como un solo libro, es realmente una colección de sesenta y seis libros, y observamos que hubo un proceso histórico a través del cual estos libros particulares fueron reunidos y puestos en un solo volumen que ahora conocemos como la Biblia. De hecho, llamamos a la Biblia el Canon de la sagrada Escritura. Canon proviene de la misma palabra en griego, canon, que significa “vara de medir”. Eso quiere decir que es el estándar de verdad por el cual toda otra verdad debe ser juzgada en la vida cristiana. Ha habido muchas teorías diferentes expuestas en la historia de la iglesia con respecto a la forma exacta en que la mano de Dios estuvo involucrada en este proceso de selección. Los escépticos han señalado que más de tres mil libros fueron candidatos a la inclusión únicamente en el canon del Nuevo Testamento, mientras sólo un puñado (veintitantos libros) fue seleccionado. ¿No plantea eso serias dudas? ¿No podría ser que ciertos libros que están en la Biblia no deberían estar allí mientras otros que fueron excluidos por la evaluación y el juicio humano deberían haber sido incluidos? Debemos tener presente, sin embargo, que de los no incluidos en el análisis final, hubo a lo más tres o cuatro que recibieron una consideración seria, de modo que hablar en términos de dos o tres mil siendo reducidos a veintisiete o algo parecido es una distorsión de la realidad histórica. Algunas personas adoptan la postura de que la iglesia es una autoridad más alta que la Biblia porque la única razón de que la Biblia tenga autoridad es que la iglesia estableció los libros que contendría. La mayoría de los protestantes, sin embargo, tienen una visión diferente con respecto al tema y señalan que cuando se tomó la decisión en cuanto a qué libros eran canónicos, se usó el término latino recipemus, que significa “recibimos”. Lo que la iglesia dijo es que recibimos estos libros en particular como canónicos y apostólicos tanto en autoridad como en origen, y por lo tanto, nos sometemos a su autoridad. Una cosa es conferirle autoridad a algo, y otra cosa es reconocer algo que ya tiene autoridad. Aquellas decisiones humanas no hicieron que algo sin autoridad llegara repentinamente a tenerla, sino que la iglesia estaba sometiéndose y asintiendo a lo que reconocía como sagrada Escritura. No podemos evitar la realidad de que, aunque la mano invisible de la providencia de Dios estaba ciertamente obrando en el proceso, hubo un proceso histórico de destilación y evaluaciones humanas que pudieron haber errado, aunque no creo que sea el caso. Hablamos de la Biblia como la Palabra inspirada de Dios. En cuanto a los hombres que eligieron los libros para ser incluidos en ella, ¿habrán sido también inspirados por Dios? Este es un importante punto de disputa entre la teología católica romana histórica y la teología protestante clásica. La iglesia católica romana declaró, particularmente en el Concilio de Trento, en el siglo dieciséis, que no sólo los autores individuales habían sido inspirados en la escritura de los libros individuales, sino que la iglesia operó y funcionó infaliblemente en el proceso de destilación y clasificación mediante el cual el canon del Nuevo Testamento, por ejemplo, fue establecido. Para decirlo en breve, Roma cree que el Nuevo Testamento es una colección infalible de libros infalibles. Esa es una perspectiva. La erudición crítica moderna, que rechaza la infalibilidad de los volúmenes individuales de la Escritura así como de la Escritura completa, diría que el canon de la Escritura es una colección falible de libros falibles. La posición protestante histórica, compartida por luteranos, metodistas, episcopales, presbiterianos, y otros por el estilo, ha sido que el canon de la Escritura es una colección falible de libros infalibles. Este es el razonamiento: En la época de la Reforma, uno de los puntos cruciales del siglo dieciséis fue el asunto de la autoridad. Hemos visto el punto central de la justificación sólo por fe, que fue encerrado en el lema usado por los Reformadores: sola fide, “[somos justificados] sólo

por fe”. pero ni por un minuto creo que sea el caso. ninguna de aquellas diferencias de opinión arroja una sombra sobre la fuente de la Constitución. significa y propone. que significa que sólo la Escritura tiene autoridad para atar nuestra conciencia. Diré que algunos protestantes creen que hubo una obra especial de la divina providencia así como una obra especial del Espíritu Santo que protegió de los errores al Canon y el proceso de clasificación. y la iglesia no es infalible. ¿Cómo podemos saber que la Biblia es la verdadera Palabra de Dios después de tantas interpretaciones? La multiplicidad. respetamos a los padres de la iglesia y asimismo nuestro credo. Sabemos de dónde viene y lo que es. e incluso las contradictorias interpretaciones de la Escritura realmente tienen poco o nada que ver con la pregunta de su origen. Creo que sería posible que se hubieran seleccionado libros incorrectos. Puede ser extremadamente difícil para nosotros hallar la interpretación apropiada. personalmente. Sólo la Escritura es infalible porque Dios es infalible. Esa es la visión de todas las iglesias protestantes. entonces la mitad de la batalla se acaba. no creemos en la infalibilidad de la iglesia. Hemos visto toda clase de interpretaciones de la Constitución de los Estados Unidos. También se dio el problema de la autoridad. Sabemos quién escribió la Constitución. pero aunque los partidos políticos y los diversos jueces tienen diferentes visiones de lo que la Constitución dice. Mucha gente se aflige por el hecho de que la Biblia ha sido interpretada de tantas formas y. Creo que la tarea encarada y realizada por la iglesia fue notablemente bien hecha y que en el Nuevo Testamento tenemos todos los libros que deberían estar. como resultado. y el principio que emergió entre los protestantes fue el de sola scriptura. no sostengo esa posición. pero parte de la razón por la cual peleamos tanto entre nosotros en materias de interpretación bíblica es que todos concordamos en que es crucial entender la Palabra de Dios correctamente. la variedad. La iglesia recibe la Escritura como la Palabra de Dios. . han caído en una perspectiva relativista. La iglesia tiene una rica tradición. la cual destruye completamente el significado real de la Escritura. Si establecemos que la Biblia es la Palabra de Dios. Sin embargo. La gente se desalienta por las diferencias de opinión en cuanto a lo que la Biblia enseña. Lo próximo que debemos resolver es ¿qué dice? ¿Podemos estar de acuerdo en lo que enseña? La suposición es que. Déjenme darles una analogía. Yo. concedemos la posibilidad de que ellos puedan errar en varios puntos. entonces ustedes cambiarán su visión porque creen que eso es la Palabra de Dios. y ustedes concuerdan. si puedo convencerlos de que la Biblia en verdad enseña lo que yo digo que enseña. y podemos desanimarnos por todo el desacuerdo al respecto.