La naturaleza primordial o fitra

Fitra y baraka son ideas (o experiencias) de la cosmovisión islámica que la acercan al animismo y lo alejan de las concepciones teológicas abstractas
11/07/2009 - Autor: Un musulmán

Dijo el Mensajero de Al-lâh: “Todo recién nacido está en la fitra. Son sus padres los que lo hacen judío, cristiano o zoroastriano”, y sus Compañeros apostillaron: “...o musulmán”, y él dijo: “No. El Islam es la fitra”. 1. Animismo Si lo comparamos con otras religiones, con su aparato sacerdotal y teológico, el islam se presenta como pura espontaneidad, y no está sujeto a dogmas irracionales o misterios. Esa espontaneidad es más propia de las tradiciones animistas que no de unas teologías “civilizadoras”. El animismo del Profeta —que la paz y la salat de Al-lâh sean siempre con él— está atestiguado en numerosas tradiciones, que nos lo presentan hablando con los objetos y los animales. Para el musulmán todo está vivo como Signo de Al-lâh, como parte integrante de una Realidad que nos acuna. La inserción de aspectos animistas en medio de una tradición unitaria y profética de raíz semita desconcierta a propios y a extraños. El islam no discrimina en su seno ninguno de los estadios de la experiencia telúrica del mundo. Traza un arco que incluye todas las formas de acercarse a la divinidad, desde las más sofisticadas e intelectuales hasta las más físicas o “primitivas”. No existe ninguna gradación en la experiencia de la divinidad, sino una mayor o menor sensibilidad hacia la presencia de Al-lâh. El sentido de la inmediatez de Al-lâh es mayor entre los niños que entre los adultos, pues ellos no difieren su experiencia de la realidad ni necesitan realizar ningún acto de adoración o de conciencia para habitar el mundo como pura teofanía. 2. Niños Para reconocer a un verdadero hombre que sigue el Dîn del Islam en su pureza existe una prueba concluyente: que se aleja de lo particular hacia lo universal y rompe con los esquemas heredados. Se trata de despojarse de todo lo particular para entrar plenamente en la vía universal que nos reclama, despojarse de todo lo adquirido para ver como la naturaleza nos llena nuevamente, y ser capaz de renovarse según la Palabra revelada: esas son las tareas que cada musulmán debe afrontar desde si mismo. Es preciso, en este momento, recordar que en la cosmovisión islámica el hombre nace en un estado de pureza. La naturaleza caída es otro de los mitos características del universo religioso que no encontramos superado en el Islam. Los musulmanes decimos que los niños sienten la presencia de Al-lâh de un modo natural, que están en Su presencia. Cuando nos situamos en filas para la salat, orientados en dirección a Meka, ningún adulto debe pasar por

Pero el yo tiende hacia el ego. ella es la abundancia en la pradera. sus sonidos. aportando con ella beneficios”. El Islam es así: nos requiere la máxima simplicidad posible en nuestra apertura a la verdad creadora. 3. Pero los niños pueden cruzar tranquilamente sin romper la quibla. pues ella es su propio contenido: solo ella es capaz de aportar las nociones básicas para que el hombre pueda desarrollarse plenamente a partir de uno mismo. el crecimiento en el rebaño. No se trata de una teoría. El islam es la recuperación de la naturaleza primordial del niño en un estado avanzado de conciencia. ni del fruto de una meditación reflexionada. Con el Islam. ni mucho menos de una pose ecologista: forma parte estructural de la personalidad del musulmán. multiplica los nacimientos y favorece el éxito. actuando principalmente por contacto y. un efluvio misterioso que da fecundidad. es decir. Esta intensidad vital de todo lo existente puede transformarse en Báraka. de su mundo de percepciones e intuiciones íntimas y está en la inmediatez de sus sensaciones. son su esencia espiritual. El Qur’án tiene Báraka —sus letras. al aislamiento del individuo que pierde entonces la verdadera dimensión de la vida y la convierte en un cúmulo de realidades dispersas y pretendidamente autónomas. Esto es notorio en el hecho de que la quibla no es rota si un niño cruza por delante en la salat. vulnerada su rudeza. un estado paradisíaco que puede ser mantenido mediante la adoración. Esta extraordinaria sensibilidad lo hace capaz de aprovechar energías y fuerzas de la naturaleza sutil. tan solo reclama el despertar de una sensibilidad innata al hombre.. y de ciertos momentos. de la información que recibe a través de los sentidos. Su yo es un regalo de Al-lâh con el que ha emergido de la indiferencia de la naturaleza a la conciencia y ésa es la clave de su soberanía y califato. Para el musulmán su espiritualidad es evidente. La baraka es “este secreto de Dios. que se sobreañade a los seres y a las cosas. excepto por sus efectos. pues todos los hombres nacen en el Yanna. oculta tras la apariencia de los fenómenos pero que. su .. nos penetra cuando nos acercamos al ser que la contenga. por su cercanía con Allâh. “es ella quien da prosperidad. Es un poderoso tonificante espiritual que repercute positivamente en todas las dimensiones de la vida. sin embargo. La cercanía de los niños les da un poder sobre los adultos: éstos descienden al lenguaje de los niños. en las cosas”. Báraka Con el islam se vuelve a tomar el impulso que hizo del hombre un ser humano pero aún en estrecha armonía con la vida que ve fluir mágicamente por todo el universo. el efecto saludable en el remedio”. En palabras de Chelhod “la baraka sería una cualidad oculta e invisible. una sensibilidad sin contenido externo. Ibn Arabî indica que lo pequeño tiene precedencia sobre lo grande. de ciertos lugares. debido a que nuestra naturaleza es esencialmente porosa a lo sagrado. el ser humano recupera su “yo” de entre las miserias del ego para hacer de él el instrumento con el que vuelve a su sentido integral de la unidad del universo. por lo cual es frecuente ver a niños pasear entre las filas de gentes haciendo salat en las mezquitas. son enternecidos. Emana de ciertos objetos. la apertura a lo real y la conciencia de la Unicidad sin fin de lo existente. Los niños no necesitan nombrar a Al-lâh para estar cerca de Él.delante de nosotros.

la abeja. los árboles y las plantas. La Báraka es testimonio de una presencia sutil de la Fuerza de Al-lâh bendiciendo y transmitiendo prosperidad y fecundidad. es haber recuperado esa dimensión en la que se está íntimamente ligado a la idea y sus energías. otras personas pueden poseer Báraka en menor grado: los que conocen el Qur’án de memoria. una magia buena que aprovecha al que la recibe. También puede haber Báraka en los animales. los niños pequeños. portador de Báraka. Por supuesto. A parte de los awliyá. Webislam . ciertos talismanes. Y las mezquitas. los íntimos de Al-lâh. Y también tienen Báraka los solsticios. la cigüeña. bosques. los ancianos. los locos.. los viernes. algunas piedras. el camello. de algunos objetos. según Al-lâh nos dice: “Y este Libro que te revelamos es Mubarak”. los olivos. especialmente están dotados el caballo. y sus productos: ya hemos citado algunos. Meka. el cordero. los números impares. todos ellos si son inocentes o bondadosos. la noche vigésimo séptima de Ramadán. Percibirla es estar en la Fitra. el agua. Báraka es la magia de algunos lugares. determinadas palabras y nombres. añadamos a la lista el laurel y la henna. la golondrina. montañas. de algunas personas. las palmeras. espirituales y físicas. ríos. grutas.. el gato. y también determinadas fuente. lagos.recitación—.