Los musulmanes no abominan del ser humano

Capítulo del libro Islam para ateos (ed. Palmart, 2006)
21/09/2011 - Autor: Ali González y Vicente Haya - Fuente: Webislam

En el Cristianismo se enseña, en esencia, que nos salvaremos por sufrir, que algún día canjearemos nuestros padecimientos por beatitud. Esta perspectiva nos dificulta el trasformar nuestra realidad cuando sea penosa. Y nos encarcela en un universo imaginario en el que a la tensión del hombre y la mujer se le impide ser otra cosa que terrible imitación de los sufrimientos del Dios que se hizo hombre para enseñarnos a padecer. Por eso la peor teología católica dice que la vida humana es miserable trasforma la vida humana en miserable. Frente a ello, el musulmán piensa: “Yo me sumo a la existencia; también soy un signo de Allâh”. Lo que somos es esencialmente maravilla... El musulmán no podrá nunca denigrar su naturaleza tanto como el católico ha llegado a hacerlo, porque sabe que con su vida está expresando un aspecto de Allâh. El camino del Islam vivido en su coherencia es integrarse en el Todo siendo tú mismo. Si se quiere hacer ver que los musulmanes piensan que la vida humana es miserable se deberá maltraducir un solo versículo del Corán. Aquel en el que se dice Láqad jalaqnâ linsâna fî kabad, haciendo decir al Corán: “Hemos creado al hombre en aflicción”, como leemos en la traducción de Julio Cortés al pasaje 90:4; el mismo que recibe de Abdelghani Melara la siguiente versión: “Que hemos creado al hombre en penalidad”; mientras que Bergua traduce: “Yo, en verdad, he creado al hombre ¡miserablemente débil!”; y la edición anónima que recorre la mayoría de las ferias del libro de ocasión de nuestro país, versiona: “Hemos creado al hombre en la miseria”. Evidentemente, si se quiere que el Islam diga lo que nos imaginamos, sólo tenemos que hacerlo coincidir con nuestras imaginaciones. Pero, en árabe, kabad (1) no es aflicción, ni penalidad, ni miseria, ni debilidad, sino “tensión, sensibilidad en vilo”. El hombre y la mujer han sido creados en el kabad: “Hemos creado al ser humano con nervio, inquieto, en tensión, en vilo”. Con sólo alterar la traducción de una palabra se trasforma el kabad del Islam -pura actividad en el desarrollo del Qadar (Voluntad de Allâh en el mundo)- en la aflicción y miseria de la vida humana propia del Cristianismo -pura pasividad a pesar de que se nos regale el libre albedrío. Trataremos de explicar resumidamente en qué consiste este kabad (del verbo kâbadayukâbidu: “estar tenso, ser afectable por las cosas”), que no es tormento de un Dios terrible que se complazca con el espectáculo de crear una naturaleza humana miserable sino la

sino que es la fibra última de lo humano. y se logra con el kabad. En castellano. no se conforma. se revuelve. como desazón. la sensación de vacío. el kabad es sentido como desasosiego. y tratando de traducir literalmente el término “coeur” francés desde cuando se habla en árabe de qalb (hasta entonces víscera-corazón). por chocante que nos parezca. El kabad es la causa de las ansiedades e inquietudes más profundas que empujan al hombre hacia lo infinito. como asfixia.. porque sin ello el ser humano carecería de naturaleza animal propia y no es eso de lo que se trata cuando hablamos de retornar a la fitra. Ciertamente. el aprieto.. el no sentirse colmado.era para los semitas el hígado. La fitra humana no es un hecho de nuestro pasado animal sino de nuestra posibilidad futura. conviene saber que kabad proviene del término árabe kabid. el kabad es por lo que el corazón tiende a estar en vilo. Para los musulmanes. el secreto de la trascendentalidad de la vida. Es esa tensión la que le hace despertar al universo de Allâh y no ser una criatura lobotomizada que no tiene más horizonte que adscribirse sentimentalmente a un equipo de fútbol o esperar ansiosamente un programa de televisión. Es desde esa fecha.. lo que le permite al hombre ser lo que es: un animal que busca y pretende. porque no es pasivo. pues no se sacia en nada. nervioso..enemigo figadal. el kabad es el secreto del disfrute de la vida. Es curiosa la casi completa sustitución del kabid por el qalb en todo lo que a sentimientos semitas se refiere. Para encarar el auténtico significado de este término coránico. ante todo. lucha. Literalmente. kibdi” (“Ay. estado de distracción y atontamiento que promueve el kufr. En el Islam no se considera en absoluto un sentimiento negativo. el secreto de la dignidad de la vida humana que sin nervio se convierte en pura gafla.. Hasta la colonización napoleónica de Egipto. hígado. Es el kabad lo que está en el fondo de su grandeza y no de su miseria. Todavía en Marruecos una madre le dice a su niño como expresión de cariño: “yâ. todas estas son sensaciones que hablan de exigencias a las que damos un nombre en árabe. Copiamos a continuación un fragmento del tafsîr al versículo en cuestión: “Esto es el kabad. como sinónimo de “enemigo mortal”. no es la aflicción o la penalidad que te obliga a sufrir sin más. enemigo “higadal” (derivado inexistente en castellano de hígado). puja. acierta a traducir el versículo coránico de acuerdo al sentir y la sensatez del Islam. ansía. hígado mío”). en su comentario coránico (tafsîr ).. Pero. La inquietud. El sentido de esta digresión es comprender que el término kabad tiene una enorme trascendencia en lo que se refiere al sentimiento más constitutivo del ser humano. Kabad será esa moción interior al hombre que lo hace estar intranquilo. una tensa inquietud que forma parte de la naturaleza . cuando se hablaba de un sentimiento entre los pueblos semitas se hacía referencia al hígado.posibilidad del ser humano de búsqueda de su centro y el principal motivo de todo lo grandioso que el hombre ha llegado a generar. tan sólo Abderrahmán Muhammed Maanán. sino el órgano donde tienen su sede los sentimientos.. y una vez realizada la debida traducción cultural. insatisfecho. pero que sin embargo hayan sobrevivido hasta nosotros en territorios otrora islámicos expresiones como -en portugués. dedicando unas hermosas dos páginas a comentarlo. ¿qué relación puede haber entre el estado de actividad propio de lo humano (kabad) y el hígado? La ligazón es la siguiente: lo que nosotros llamamos “corazón” -no la víscera.

La diferencia es que unos lo dirigen hacia unas cosas y otros hacia otras. Ese desafío acuciante que reside en la Kaaba de cada cual. la lucha por conquistar a Allâh -el Infinito. como generosidad de Allâh. Pero el solo hecho de estar estructurado por el kabad no es un motivo para identificar la vida humana con “la penalidad. en lo más secreto e impenetrable del corazón. esta tensión. Porque la liberación de esta tensión supone perder la dimensión más específica y auténtica de lo humano. El carácter insaciable del ser humano nos habla de lo inabarcable de su auténtica meta.. de contigüidad con Allâh (wilâya) no es el estado amorfo del que ya nada pretende ni nada lo mueve. la miseria. porque no es un comportamiento histérico sino el nervio propio de lo humano.humana porque ha sido creada así por Allâh. o más aún. Allâh no tiene límite. Este kabad.la seguridad ( amn) de saberse Pueblo Elegido o de tener un Redentor. Lo indeterminado del desasosiego de la persona en su raíz sugiere ese horizonte infinito. y tampoco la senda ascendente que conduce hasta Él. La existencia del kabad debiera hacernos reflexionar. de poder.. Unos motivos de tensión son beneficiosos y otros nos llevan a la desgracia. es Allâh en Sí. el musulmán tiene el kabad como un don. Ésa es la gran exigencia y la razón de la insatisfacción del ser humano” (2) También a la hora de elegir un modo concreto de encararse con lo trascendente. Ya sea buscador de riquezas. Lo que hay que hacer es encaminarlo hacia Allâh. tienen kabad. (Incluso) La morbosa insatisfacción continua de la criatura delata la existencia de un desafío profundo que muchos ni tan siquiera llegan a intuir. el menos interesado por el dîn de los musulmanes y el más alto de los místicos. cuando debe tomar un dîn hacia Allâh. Desde su nacimiento hasta su muerte. sino más bien la circunscripción en Allâh de todo lo que nos tensiona. la aflicción”. El ser humano ha sido creado por Allâh en el kabad. haría de los musulmanes unos arrogantes como lo ha hecho de otros pueblos: “esa seguridad es destructiva porque mata la inquietud que hace avanzar al ser humano”. el cual ha sembrado el desasosiego como estímulo que empuje y active al hombre. . ¿Qué es lo que ha querido la Verdad al suscitar en el ser humano semejante inquietud? ¿Cuál es la meta del kabad en el infinito? ¿Cuál es su trasfondo más allá de toda circunstancia? El Corán enseña que el máximo deseo al que aspira el ser es la Inmensidad. es el mismo kabad el que lo mueve. Si alcanzar cualquier objetivo requiere esfuerzo. de sabiduría. no hay que eliminarla. La sensación de cercanía. pues -y todavía citando la obra de Abderrahmán Muhammed Maanán. de perfección espiritual.deberá ser infinita.

En conclusión. nos encontramos con que nuestro lenguaje está tan separado de la fitra. dentro de la espiritualidad que se manipula. Naturalmente. un “animal político”. hace falta un esfuerzo por tensionar lo que somos. ya no somos “seres vivos”. no logran comunicarnos la sensación de algo tan hermoso para el ser humano como el kabad. asfixia. Pero para trascender no basta con partir de la realidad. Vamos al salâm matando el sufrimiento del “yo”. Porque ¿qué es el ser humano? Sí. “Desasosiego. donde ya ni se siente ni se padece. es el bienestar de que toda nuestra vida esté siendo una auténtica producción de realidad. Así que nos es necesario el ÿihâd (literalmente “esfuerzo”) para lograr el salâm. un “mono desnudo”. es tan inauténtico. Pues ésta se basa –como norma. acuñando un concepto nuevo en castellano. una “caña pensante”. para los kuffâr. Desde el conflicto y con el ÿihâd llegamos a una paz que es también conflicto para los que niegan la realidad. el kabad no puede ni debe eliminarse. apuro. olvidando que para nosotros el fanâ’ (extinción) viene necesariamente seguido del baqâ (permanencia).. Notas 1 Pronunciación: kábad. aunque sea minoritaria o excepcional. La novedad que nos sitúa en una tensión sin objeto es el síntoma inequívoco de nuestra apertura a Allâh como existente en nuestra vida cotidiana y perceptible por nuestros sentidos. Pero nosotros nos hemos inclinado por la traducción “nervio del ser humano”. La idea de una eliminación del kabad de nuestra cotidianidad pertenece al mundo literario de los falsos sufíes que no viven eso a lo que aspiran sino que han hecho de la espiritualidad un mero discurso.en una tendencia. Y sólo cuando asumamos nuestra naturaleza podremos pretender la trascendencia. pero sin que nuestra paz quede desprovista de la tensión interna que la hará consistente. . en un concepto positivo. no hay duda. cuando nada en nosotros bulle. Eso es lo que somos. pero ¿qué es en esencia el ser humano? El ser humano es conflicto. ¿O creemos que nuestra paz de corazón no es un escándalo para tantos y tantos que tratarán de arrebatárnosla? No. tantea nuevas salidas. porque uno ya ni tan siquiera es: lo llaman fanâ’. duradera y no una paz imaginaria de una criatura de invernadero que ha perdido la característica más propia de lo humano. no es la quietud zen. El salâm (paz) a que te invita el Islâm (rendición a Allâh) no es la paz del camposanto. La traducción “inquietud” tiene un doble sentido -negativo/positivo. se retuerce. todas ellas bellas definiciones de los pensadores occidentales.y en parte podría responder a lo que queremos referirnos. como un Nirvana. que apenas es capaz de expresar algo que suponga tensión. pese a responder a esa intranquilidad del corazón humano a la que llamamos kabad..A la hora de proponer una traducción en castellano para este kabad. ansiedad. aprieto” son ideas que. la demonización del kabad no pertenece tan sólo a las malévolas intenciones de la siempre perversa filología misionera. Así encontramos a muchos falsos sufíes que presentan la inmersión en Allâh como el final del kabad. porque esa tensión es la garantía de que se está produciendo en nosotros un encuentro con lo real. violencia. No desde la imaginación de lo que somos. Cuando dejamos de ser un conflicto -una interacción de lo interior con lo exteriorestamos muertos.

Sevilla. El Corán (capítulos 90 a 99).M. 2000. Sura 90. A.2 MAANÁN. Webislam . Ediciones zawiya.