Los musulmanes no cometen pecados

Capítulo de Islam para ateos (ed. Palmart 2006)
10/11/2011 - Autor: Abdelmumin Aya - Fuente: Webislam

En el Islam es francamente difícil que llegue a existir alguna vez la noción católica de “pecado”: un musulmán no puede imaginar que el ser humano sea capaz de ofender a Allâh. En reiteradas ocasiones en el Corán se habla de que “a Allâh nada le hacéis con vuestros errores (dzunûb), sólo os dañáis a vosotros mismos”. Ese “dios” capaz de ser “ofendido, defraudado, entristecido” por nuestros pecados sólo inspira compasión al musulmán; es para nosotros -en el sentido literal y en el figurado- un dios patético. Los musulmanes rechazamos el dzanb no por Allâh sino por puro interés egoísta, porque según el Corán, el dzanb es todo aquello que nos daña a nosotros mismos, eso sí, fundamentando nuestro comportamiento ético en un egoísmo inteligente no en ese tipo de egoísmo subnormal que tratándose de producir un beneficio se causa un daño. Si -al traducir dzanb- hablamos los musulmanes de “pecados” estamos poniendo en juego todo un mundo de significados asociados que traicionan el sentir islámico de lo que son los dzunûb (pl. de dzanb). Los dzunûb no son algo que “hagan daño” a Allâh, como no son algo que “manche” interiormente al hombre, ni que haga precisa esa especie de catarsis liberadora que es una confesión de los pecados, cuya consecuencia es la penitencia, la cual fácilmente deviene en mortificación del propio cuerpo. Esto no Islam. Los que de nosotros hemos sido católicos antes de aceptar el Islam aún recordamos aquello de que “cada vez que pecamos venialmente es una espina que clavamos en la corona de espinas de Cristo”, o -más tremendo- “cada vez que pecas mortalmente vuelves a crucificar a Cristo”, etc... Ahora, ya, para nosotros se acabó el culto de muerte que ha venido a traer la Iglesia Católica, se acabó el que nadie tenga que volver a “imitar los padecimientos de Cristo”, como se acabó el sentimiento de ser culpable de que -nada menos que- Dios haya venido a morir por ninguna clase de acto nefasto que podamos cometer. El Islam trae un respiro a esta tierra tradicionalmente católica, bañada en el sufrimiento de los que han aceptado una fe en cosas incomprensibles sólo porque esperaban de ella obtener paz espiritual. Nosotros sabemos que al Rahman le gusta derramar su Generosidad sobre nosotros; sabemos que, si damos un paso hacia Allâh, Él da dos hacia nuestro encuentro; y sobre todo- sabemos que no hay hombres que no cometan errores. Dice el hadiz: “Todos los descendientes de Adán cometen errores...”, porque está en su condición de criatura el que el ser humano carezca de una comprensión total de las cosas; precisamente es criatura por eso. El dzanb es el resultado de su limitación, pero los musulmanes sabemos que lo mismo que lo limita lo posibilita. Así que la relación entre realizar un dzanb y ser criatura es como la de “golpear” y “ser piedra”, es decir, una posibilidad perfectamente normal de una criatura en determinadas circunstancias. La naturalidad con la que los musulmanes hablan de los dzunûb es un escándalo para los católicos. Dice un hadiz del Profeta que si no cometemos dzanb Allâh nos extinguirá y creará otros hombres que necesiten de su

es la hasana o acto que embellece al ser humano y lo hace progresar hacia Allâh-Uno. que podría ser definido como “un acto sin corazón”. de ser un dzâlim nafsahu. Hablando con propiedad. Lo que se nos ha revelado a los musulmanes como dzanb es la enorme trascendencia de constatar que el ser humano es capaz de dañarse a sí mismo. lo innecesario. El que hace algo que le retrotrae a la nada de antes de ser sacado a la luz. y por ello buscando su felicidad ha producido su daño. encerrándolo en un círculo vicioso que no le permite aprovechar la rahma de Allâh. Los dzunûb son todas las acciones o movimientos con los que el ser humano traiciona la autenticidad del Universo. la realización de su verdad en Allâh. El dzanb es el resultado de la ignorancia que ha hecho al hombre tomar por real lo que no lo era. que son autodestructivos. según ello. Los dzunûb son como una pretensión de salida fuera de lo real. Porque un acto no sólo se realiza en el ámbito de lo que el individuo controla sino que tiene su propia justicia. Cada uno de nuestros momentos hunde sus raíces en lo infinito. un apéndice. traición.. algo que no llega a su fin. El dzanb progresa aislando al ser humano. de ser injusto consigo mismo. La cuestión no es diferenciar si los “dzunûb” son exactamente lo que los sectores más retrógados de los católicos llaman “pecados”.). pero. En árabe para referirse al hombre cuando hace este tipo de actos destructivos. un dzâlim nafsahu es alguien que impide a su propia existencia la plenitud del que se acerca a Allâh. El “pecado” católico es un acto por el que “nuestra naturaleza caída se regodea en su tendencia al Mal” . el más breve de sus movimientos contribuye a crear el entorno en el que el hombre pasa a moverse. Y más aún: en cada gesto del ser humano hay algo que es eterno y tiene su fruto en la eternidad del Uno. Si buscamos el significado primario de dzanb en un diccionario árabe encontramos que es “lo extremo. se emplea un término que mezcla en sí las ideas de “injusticia” (dzulm) y “tinieblas” (dzulm). Esa naturaleza de la acción es el secreto de la soberanía y la fuerza de cada hombre y de cada mujer. hablamos de las mismas cosas (robo. a grosso modo. se entierra cual semilla en lo eterno. Dzâlim nâfsahu sería “injusto consigo mismo” como sinónimo de “entenebrecedor de sí mismo”. El término dzanb no debe traducirse como “pecado” sino como “error. engaño. perpetuamente cercano al hombre que le ha dado el ser. Lo contrario del dzanb. como “trasgresión de la propia naturaleza”. asesinato. equivocación”.Misericordia. la cuestión es que a la hora de traducir el término al castellano hay que ser fiel a las implicaciones sociales de uno y otro concepto. una excrecencia. son como tratar de añadir algo artificial a la existencia.. alguien que oscurece la luz de su existencia primordial. el dzanb de que nos habla el Corán es un acto innecesario. todo lo más. lo marginal en contraposición a lo nuclear”. Hay importantes diferencias. Nos es imposible calibrar las implicaciones de nuestra existencia en cada uno de sus instantes. Nada hay en común entre lo que enseña el Cristianismo respecto del “pecado” y lo que enseña el Islam en relación al dzanb. su propio sentido y su propio “modo de estar” en el mundo. atenta contra la Verdad de las cosas (puesto que el Corán nos enseña que la Verdad es la esencia de todo cuanto es). El Islam enseña que la obra más insignificante de cada hombre tiene una dimensión y un alcance que se le escapa: el más vulgar de sus actos.

. porque la equivocación le es psíquicamente gravosa. porque. que es ésa su única razón de ser. en un estado de cosas en el que por descontado habrá sido asimismo condenado el instinto. dado que nuestros dzunûb no son la consecuencia de un contumaz encenagamiento en el fango de la maldad. budistas y evangélicos han avanzado sus posiciones en una tierra . no tenemos que ensañarnos contra nuestro cuerpo ni contra su nafs. y volver a ese Señor del que nunca hemos estado distantes.. es el resultado de la guerra interior de un hombre dividido entre “lo que quiere y no debe” y “lo que debe y no quiere”: alma contra cuerpo. Nuestra naturaleza no tiene por tendencia el Mal. Tan sólo aprender del error. En el mejor de los casos. No hay penitencia. El dzanb en el Islam es el resultado de la comprensión torpe de la criatura que jamás actúa sino por su beneficio pero que precisamente por ser criatura -es decir. como el que abandona un pueblo y deja las minas personales que lo protegían. A veces nos equivocamos. El creyente que tema pecar será cada vez más proclive a dejar a otros –las autoridades religiosasintervenir en su vida espiritual para no equivocarse. distorsionando lo que nos queda de comunicación con nuestro fundamento íntimo. ahora se habla de “ofensas” (término con menos carga de negatividad).se equivoca. no es absolutamente sabia (pues ninguna de las criaturas del universo conocido lo es absolutamente). “hombre nuevo” contra “hombre viejo” (de que hablaba Pablo de Tarso). lavarse con agua. ella siempre -y sólo. Es significativo que -después de que el término “pecado” haya llegado históricamente al culmen de su eficacia en el control de las conciencias. Los musulmanes sabemos que ni tus aciertos ni tus errores importan. Lo importante es ese centro tuyo que se ha despertado y que busca una dirección: Allâh.busca el Bien. de un desatino.la teología católica actual en sus propios textos haya dejado de hablar de ellos. no hay “catarsis”.no tiene otro modo de comunicarse con nosotros que a través de lo que somos. y mucho menos debemos castigarla. No hay lucha interior. pero sin sentirte el protagonista del proceso en el que estás inmerso. Sólo un wudû’. que no conoce divisiones interiores. limitada. Tú tienes que hacer y dejarte hacer. para causar bajas en el enemigo a partir de que musulmanes. Es un error que se rectifica como rectifica el caminante cuando se da cuenta de que el camino que ha elegido no le va llevando a donde quería ir. Sólo los sabios. No hay desprecio de la propia naturaleza. nuestro ser.. el término “pecado” es una trampa mortal que los católicos han dejado en el idioma castellano. sino el Bien. razón contra instinto. sino el efecto de un error. Porque Allâh –como explicaría el exoterismo islámico. La vida humana bajo el peso de la noción de pecado pierde toda su autenticidad. Mientras que los arabistas de la escuela cristianizante y los misioneros cuando hablan del Islam (no de su propia religión) no se cuestionan la traducción de dzanb como “pecado” en una metafísica como la islámica en la que este concepto resulta de una insoportable artificiosidad. si es cierto que nuestra naturaleza de criatura es buena en tanto que naturaleza y tiende a la felicidad. y el ser humano de la calle estará siempre a vueltas con la culpabilidad por ser demasiado espontáneo. y además lo hace con toda la contumacia que nos da el ser absolutamente libres. por actuar según su instinto le demanda. Así pues. las autoridades de la sociedad sabrán cómo no equivocarse. No podemos achacar a nuestra naturaleza el que nosotros no siempre sepamos qué nos conviene. los teólogos. Un cuerpo maltratado distorsiona la imagen de su Creador y nos lleva a un completo extravío.

No ofendemos a Dios. No manchamos nuestra alma.no cometemos pecados. Necesitamos sentido común. Y no necesitamos fe para comprobar que hemos hecho un desatino. Webislam . Nuestra conclusión es clara: Nosotros –los musulmanes.tradicionalmente católica.