5 síntomas de una infección vaginal

Por: Deya Cano Última actualización: 22-08-2013 Uno de las partes más sensibles de nuestro cuerpo, es la zona íntima, la cual debe tener un especial cuidado. De lo contrario, se puede desarrollar alguna infección vaginal, que en ocasiones pasa desapercibida, pero ¿cuáles son los síntomas?

En entrevista con Leticia Calderon, gineco-obstetra, señala que los focos rojos que nos hablan de una infección vaginal son:

1. Ardor en la vagina. 2. Comezón constante. 3. Irritación constante por el uso de ropa sintética o tangas (hilos dental). 4. Presencia de flujo amarillo, verde, rosa, blanco, con o sin olor; que manche las pantaletas. 5. Flujo abundante que obligue a usar un pantiprotector. Calderon, explica que aunado a esta sintomatología, se pueden presentar la sensación de escozor al orinar. La experta en higiene íntima aclara que la mayoría de las infecciones vaginales, se producen por el calor, así como humedad excesiva; usar ropa sintética, hilo dental y por lavar la vagina con jabones inadecuados, como el jabón neutro:

“La gente debe aprender a que esta zona de nuestro cuerpo requiere un shampo especial que no altere nuestro PH, un ejemplo de esto es Lactacyd, que lo podemos usar todos los días. Nos ayuda, incluso, en nuestro periodo menstrual. Es totalmente seguro y nos previene de diversas infecciones”. Recuerda que en tu higiene diaria, no es conveniente que te enjabones demasiado, ya que puedes irritar los tejidos de la vulva. Evita ingerir antibióticos; éstos acaban con la flora vaginal, permitiendo que los hongos se multipliquen.

Casi todas las mujeres padecen alguna vez una infección vaginal y deben ser atendidas adecuadamente para evitar complicaciones
Algunas vez en la vida a todas las mujeres se les presenta alguna molestia en la vagina y también con mucha frecuencia, por pena o temor

no acuden al doctor para ser revisadas y diagnosticadas adecuadamente. La vaginitis es la inflamación de la vagina y en muchos casos también de la vulva. Los síntomas comunes son comezón intensa y flujo vaginal que varía de color, consistencia y olor según sea su origen. En algunos casos suele haber dolor y ardor al orinar y durante el coito. Las infecciones vaginales o vaginitis se pueden ocasionar principalmente por hongos, virus, bacterias, o tricomonas o por enfermedades de transmisión sexual. También por: tampones dejados ccidentalmente, problemas congénitos de la vagina o el útero, lo que es muy rato, alergia o irritación

por el uso de espermicidas, productos de higiene vaginal o sensibilidad a ciertos jabonoes, desodorantes, detergentes o suavizantes de prendas íntimas, uso de sanitarios sucios o ropa interior de otra persona o falta de higiene. Las infecciones vaginales, por muy benignas que sean deben ser atendidas adecuadamente ya que si bien, la mayoría no son graves y con fármacos tomados o locales como las pomadas pueden disminuir las molestias, si no se ataca el problema que las origina, pueden llegar a ser muy graves, recurrentes y pueden llegar a afectar en momentos tan importantes como el embarazo. Algunas de ellas se pueden extender más allá de la vagina y afectar órganos tan importantes como el corazón o los riñones.

Entre las infecciones más frecuentes están: - Las vulvovaginitis como la candidiasis, la gardenella y la tricomoniasis. - Las ocasionadas por virus, como el papiloma humano y el herpes genital. - Las bacterianas, como la clamidiais, la gonorrea y la micoplasmosis. También ocurren cuando los organismos que normalmente viven en la vagina o el tracto intestinal se reproducen de manera excesiva, como la bacteria Gardenia vaginalis o el Candida albicans, un hongo del tipo de las levaduras. Los cambios hormonales durante la pubertad, en la adolescencia, el embarazo y la menopausia, a veces predisponen a la mujer a contraer vaginitis, al igual que al tener coitos

sexuales sin la lubricación vaginal adecuada. La diabetes puede aumentar la vulnerabilidad a la vaginitis o la candidiasis al igual que el padece alguna enfermedad que ocasione una inmunidad deficiente, también el uso de antibióticos o medicamentos esteroides, favorecen su desarrollo. El diagnóstico adecuado se realiza con la revisión médica ginecológica, análisis de la muestra de la secreción vaginal y algunas se corroboran con otro tipo de exámenes como los de sangre.