NUESTRA FUNCIÓN EN EL PLANETA El Universo está en contínua expansión y crecimiento.

Dios nos creó como una extensión de Sí Mismo, con la finalidad de que, a la vez, nosotros continuáramos creando. Tal como lo hemos estudiado, para poder crear debemos equilibrar nuestras energías masculinas y femeninas adecuadamente. Una manera práctica de hacerlo es la siguiente: busca una posición adecuada paratu cuerpo, ya sea sentado o acostado, respira profundamente tres o cuatro veces, aflojando cualquier tensión en los músculos. Una vez que te sientas cómodo, formulas las siguientes preguntas a tu Yo Superior: ¿Cómo está mi balance Yin/Yan hoy? ¿Cuál es el porcentaje Yin? ¿Cuál es el porcentaje Yang? ¿Qué color necesito para equilibrar mi aura? Una vez que recibas en tu mente el color que necesitas, vas a imaginarte que cubres todo tu cuerpo con él. De esta manera, elevarás tu frecuencia vibratoria y equilibrarás tu aura. Luego, respiras profundamente una vez más y abres los ojos. Un metafísico puede llegar a transformar una situación indeseable elevando el nivel vibratorio y generando la energía del polo opuesto hasta encontrar el equilibrio. Aunque el símbolo del Yin-Yang se representa solamente con los colores blanco y negro, nuestra mente puede indicarnos la necesidad de utilizar algún otro color para lograr el equilibrio energético. Seguramente, te estarás preguntando ¿cuál es su función? y eso es muy válido. Hay ciertas características que definen al propósito divino de tu existencia. La más importante es que dicha función será siempre tu felicidad. Contrario a las ideas impuestas por ciertas religiones o sociedades, Dios no quiere sacrificios sino nuestra propia felicidad. En pocas palabras, todas las actividades que te dan placer son aquellas que forman parte de tu misión. En la mayoría de mis alumnos existe una gran resistencia a aceptar esto último, debido a que han crecido escuchando que:"Es difícil vivir de lo que a uno le gusta hacer" o "En la vida hay que sacrificarse para lograr lo que se quiere". Nada más lejos que esto. Todo lo que corresponde al Mundo de Dios es fácil y fluye con libertad. Otra característica importante es la pérdida de la noción del tiempo. Cuando te encuentras sumido completamente en una actividad y luego descubres con asombro que han pasado horas, cuando, en realidad sientes que sólo fueron minutos, estás vibrando con tu Espíritu. En ese momento el tiempo humano se altera y uno se conecta con lo eterno. La vida organizada nos lleva a pensar que nuestro talento nos tiene que dar dinero, fama o cierto mérito social. Sin embargo, en el mundo espiritual no es así. A veces, la misión de algunos es servir a otros para que alcancen fama y reconocimiento. En otros casos, la misión es cuidar, alimentar o educar a los demás. Cualquiera sea la forma que tome la misión, siempre será nuestra felicidad, nos dé o no dinero. Cuando cumplimos con nuestra misión, toda la vida se nos facilita; llegan a nosotros los medios para sustentarnos económica y emocionalmente.