A primera vista, no parece realmente necesario -en tiempos tan amantes de la novedad- una traducción de historias que ya están, en su mayoría

, presentes en el patrimonio cultural básico de buena parte de la humanidad. Pero si hay algo a lo que nosotros aspiramos, como intelectuales del nuestro y los pasados siglos, además de al reconocimiento por aportar un grano de arena a la evolución de la cultura, es quizá -con una natural sombra de vanidad- a que las sencillas o complejas decisiones que tomamos en el trabajo de creación puedan llegar a la posteridad junto al contenido de nuestro mensaje, como se as, saludos para aquellos que no conoceremos. ! precisamente la e"traordinaria personalidad de #harles Perrault, el hombre detrás de estas Histoires ou Contes du temps passé, es la que nos justi$ica en este traspaso -en lo posible- directo, del $ranc%s al castellano, de la primera edición de %stas en libro, el a o de &'(). #harles Perrault, nacido en &'*+ y muerto en &),-, muy probablemente pensó que dejaría una marca perdurable en la historia por obras muy distintas a estos cuentos. #omo ejemplo de intelectual moderno en una %poca en que la cultura de a poco se prepara para desplazar la obediencia de modelos en lo artístico, lo religioso o lo político, Perrault gustaba de desa$iar una y otra vez a las $ormas establecidas. por ello su magna labor $ue una e"tensa y agria -aunque bien elegante- pol%mica, cuyo $ruto capital $ue su Paralelo entre los Antiguos y los Modernos, en lo concerniente a las Artes y la Ciencia, en que pone a su %poca -nada menos que el apogeo de la monarquía absoluta bajo /uis 012, el Rey Sol- como superior en todos los aspectos a la hasta entonces considerada 3per$ecta4 Antig5edad grecolatina. Proveniente de una $amilia sin nobleza y con harta escasa autoridad dentro de los círculos acad%micos de entonces, sostiene durante a os una causa en que, entre otras cosas, acusa a 6omero de transmitir 3cuentos de viejas4, sin quizá ni imaginar que su propia transmisión de 3cuentos de viejas4 le daría una de esas inmortalidades que cualquier hombre de letras se quisiera7 el haber trascendido a la es$era culta o e"perta para ser recordado y gozado por una generación tras otra, y que ni siquiera haga $alta haber leído alguna vez su obra para conocerla. /a razón de estas inmortalidades siempre es un misterio, pero algo podemos aportar para e"plicárnosla. 8esde hacía varios a os antes, en la corte se habían hecho populares los #uentos de 6adas, de origen netamente popular, y ya habían aparecido versiones arregladas en el verso elegante y literario al uso y gusto de la academia y la corte. 9l transcribirlos en prosa constituye, en el conte"to cultural de la %poca, una empresa harto arriesgada. :o sólo porque la prosa, usada en general para $ines netamente ;tiles, era vista como una $orma menor y poco digna para un hombre de letras que se respetase cuando se trataba de hacer $icciones, sino por una razón que nos queda clara al leer, sin más, los cuentos de Perrault7 en %stos se nos deja ver violencias e"traordinarias y penalidades cotidianas que no corresponden para nada al decoro y e"periencia de las clases acomodadas de la %poca. <in embargo, los cuentos están lejos de ser transcripciones, lo que les daría el carácter neto de rescate cultural que se plantean desde otro momento histórico los hermanos =rimm. Perrault no aspira a esto en absoluto7 tras el propósito didáctico que declara la 8edicatoria -que deja ver como $in, aparte de la ense anza moral, el conocimiento de las condiciones de vida de las familias de menor estado-, se puede palpar en la composición de cada párra$o el entusiasmo de un hombre de letras moderno, que busca la atención y el placer del lector yendo más allá de un mero propósito de utilidad. #abe recordar que /a >ontaine, muerto un par de a os antes, ya había dejado publicado once tomos de sus $ábulas en verso, cuyas moralejas se relacionan de manera transparente con sus historias de animales humanizados7 en Perrault hasta el mismo propósito moral está desviado, siendo sus moralejas un complemento gracioso más que una consecuencia de los cuentos. Puede llegar, incluso a la abierta ironía, se alándonos que el lector de estos cuentos no tiene por qu% tener una edad determinada o un propósito determinado al tomar el volumen. 9s decir, no desea ser literatura in$antil -una creación bastante posterior de la historia cultural-, sino /iteratura, a secas y con may;scula. Para e"plicar esta amalgama casi per$ecta entre rusticidad y gracia, cabe se alar que la primera edición de estos cuentos como colección no aparece bajo la autoría de #harles Perrault, sino bajo la de su tercer hijo, Pierre 8armancour, de &( a os. <e especula, con bastante $undamento, que habría sido

%sta no es una edición crítica que requeriría notas al pie. Para esta traducción. /as moralejas se traducen en tono po%tico y en la versión más literal posible. se nos revelan dimensiones que sólo a un adulto le es posible entender y dis$rutar en plenitud. se ha hecho cierto consenso en que e"iste una especie de coautoría. sin embargo. incluso. y que. . ya que en general las versiones de pura orientación in$antil han tendido. /a composición de estos cuentos tiene esa libertad y gracia que los de$ine como piezas artísticas perdurables. más que la cercanía. no tan sólo a modi$icarlas. ambas 3manos4 son visibles para un ojo agudo. y los personajes -y es %sta una ventaja de la versión originalson harto más reales y menos ingenuos que la caricatura que nos ha legado su orientación puramente in$antil7 l%ase La Bella Durmiente del Bos ue. lo que transmitió a la versión castellana una densidad de lenguaje que desea preservar tanto la elegancia de la prosa como el marcado sentido del humor de Perrault. este libro desea sólo abocarse al pleno dis$rute del lector. #omo sea. al $in.n pol%mica con respecto a esto. se nos hace interesante la distancia que estas historias guardan al mismo tiempo con lo popular y lo culto -en la e"presión elegante que en su %poca histórica es obligación de una obra literaria. <i bien e"iste a. 9"iste.altamente deplorable para Perrault la autoría p. lo que se debe remarcar. una serie de detalles debatibles con respecto a la traducción de t%rminos propios de la %poca. y que por su sola sugerencia llevan al ni o a una saludable curiosidad por los desa$íos y peligros de la vida de los mayores. sino a reescribirlas.blica de estos cuentos en el conte"to de la pol%mica a que aludíamos antes. se usó el te"to original en $ranc%s del siglo 0211. en que gracias a una magistral sutileza en el dibujo de los caracteres y situaciones.

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