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Familia y trabajo: El dilema de Grisel

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Este caso fue escrito por la Profesora Luz María Velázquez Sánchez con el propósito de servir como
material de discusión en clases, no pretende ilustrar buenas o malas prácticas administrativas.

Algunos datos de este documento han sido modificados a petición de las personas e instituciones
involucradas.

Derechos Reservados © Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey; Av. General Ramón
Corona No. 2514 Col. Nvo. México, Zapopan, Jalisco 45140, México. El ITESM prohíbe cualquier forma de
reproducción, almacenaje o transmisión de la totalidad o parte de esta obra, sin autorización por escrito.

Centro Internacional de Casos Fecha de revisión: 15 de agosto, 2007
Tecnológico de Monterrey Última revisión: 04 de julio, 2008




La mañana del 10 de enero del 2005, Grisel Flores conducía su carro camino a al trabajo
después de haber dejado a sus hijos en el Centro de Recreo Infantil “Niños Felices”. Grisel
ocupaba el puesto de Contralora en Calzado Canguro S. A. de C.V., empresa ubicada en la
ciudad de Monterrey, Nuevo León, México. Mientras conducía su auto reflexionaba:
“…todo lo que me estoy perdiendo al no estar con mis hijos, ¡son tan pequeños!, parece que
tengo todo lo que quiero pero no tengo tranquilidad, siempre ando de prisa, corriendo…
¡cómo extraño los días de navidad que disfrutamos mi esposo y yo junto a Regina y a
Omar!, me vienen muchas cosas a la mente… en mi trabajo me siento exitosa, además la
empresa se está expandiendo y es un reto y un compromiso para mi estar presente en estos
cambios…”

La fábrica de calzado infantil
Calzado Canguro fabricaba calzado infantil desde su fundación en 1985. En las
oficinas y áreas de trabajo estaba colgado un cuadro que decía: Nuestra misión es
diseñar, fabricar y vender zapatos de calidad que logren, mediante un calce perfecto,
el sano desarrollo de los pies de niños y niñas de cero a doce años de edad. La
empresa contaba con el certificado de calidad ISO9001, lo que garantizaba la
satisfacción total de sus clientes.

La distribución abarcaba las principales ciudades en los estados mexicanos de Nuevo
León, Tamaulipas, Coahuila, San Luis Potosí y Chihuahua; además tenían planes de
expansión hacia la zona del Bajío. En la ciudad de Monterrey se fabricaban, en
promedio, nueve mil pares diarios, es decir, más de un millón y medio de pares al año.
De acuerdo con las especificaciones de calidad, la fabricación de calzado era un
proceso complejo que requería de mucha creatividad, mano de obra calificada y la
coordinación de muchas personas. Para que se cumplieran los estándares de calidad,
los directivos y trabajadores verificaban los procesos y materias primas.
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El proceso de fabricación comenzaba en el Departamento de Diseño, mismo que había
hecho inversiones en el desarrollo de nuevos productos ya que la empresa tenía la
convicción de que en un futuro los materiales sintéticos provocarían problemas de
salud a quienes los utilizaran, por ello elegían lo que consideraban que era lo mejor
para su diseño y producción. Las técnicas para hacer zapatos eran muy mecanizadas pero
en Calzado Canguro procuraron desde su fundación respetar la tradición y el cuidado de la
fabricación del calzado.

Familia, estudios y personalidad de Grisel
Grisel Flores Ibáñez nació en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Su familia la integraban
sus hijos Regina y Omar de cuatro y tres años respectivamente. Su esposo Omar Almanza
Villaseñor era también originario de Monterrey, de profesión abogado y se dedicaba a
asesorar empresas en cuestiones fiscales en su propio despacho. Económicamente Omar
tenía ingresos suficientes para mantener a su familia, su economía del hogar era
favorable, ya que ella y su esposo complementaban los sueldos, y les ayudaba las
prestaciones que tenía Grisel en la empresa; y por otra parte eran una pareja que se
esforzaba por no tener deudas ni compromisos que pusieran en riesgo su ingreso y bienes.

A Grisel le gustaba mucho su profesión aunque reconocía lo absorbente que ésta podría
llegar a ser. Estudió la carrera de Contador Público y se graduó con Mención de Excelencia
en el Tecnológico de Monterrey. En esa institución cursó dos postgrados: Maestría en
Administración con especialidad en Recursos Humanos y Maestría en Mercadotecnia. De
igual manera en julio de 2001 obtuvo el Certificado en el ejercicio profesional de la
Contaduría Pública (por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos), por examen
uniforme de certificación, el cual era un logro en la profesión, pues le otorgaba
reconocimiento a nivel nacional.

Grisel buscaba cumplir sus metas profesionales en la empresa; ella creía que a través de su
profesión y actividades podría contribuir a mejorar la economía y la sociedad de su país. De
igual manera quería poner en alto la profesión de los contadores y apoyar en la empresa al
logro de metas comunes. Entre otras cosas, ella practicaba la caminata y le gustaba leer
clásicos de la literatura, así como libros de espiritualidad, porque pensaba que en la vida del
ser humano debe haber un equilibrio en diferentes áreas para tener calidad de vida tanto en
lo individual como en lo familiar y social.

Desarrollo profesional de Grisel
Grisel Ibáñez, antes de ingresar a Calzado Canguro S.A. de C.V., se desarrolló
profesionalmente de manera independiente en un despacho internacional de Contadores
Públicos, Quintana TRK Internacional, con un ingreso mensual de $11,500.00 pesos.
En 1995 cambió de trabajo a una empresa donde inicialmente era Contador General y más
adelante obtuvo el puesto de Gerente Administrativo. Un tiempo después se dedicó, como
profesional independiente, a hacerse cargo de la contabilidad de algunos negocios así como
a asesorarlos. Durante esa etapa ella estaba casada y sin hijos. Grisel expresaba que
valoraba ese modelo de vida porque le permitía realizar actividades personales, además de
sus compromisos como contadora.

A finales del año 2000, uno de sus clientes la puso en contacto con Calzado Canguro S.A.
de C.V. donde le ofrecieron participar como apoyo en el Área de Egresos. Grisel Ibáñez lo
consideró como una posición valiosa dentro de la empresa que le permitiría incrementar su
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experiencia y trayectoria profesional. Ella cumplía con el perfil que la empresa buscaba
dadas sus competencias, por lo que comenzó a desempeñarse en el puesto.

En los equipos de trabajo donde ella participaba había una dinámica que favorecía el logro
de metas y objetivos de su área y de la empresa. Grisel tenía la convicción de que a las
personas había que tratarlas con respeto, amabilidad y de vez en cuando preguntarles por
asuntos no relacionados con el trabajo para abrir canales de comunicación que
enriquecieran la dinámica grupal.

A principios de enero de 2001, Grisel confirmó sus sospechas de que estaba
embarazada. La noticia hizo felices a Grisel y a Omar; ambos estuvieron de acuerdo en
compartirla con sus familiares, amigos, jefes y colegas al cumplir los tres meses de
embarazo. “Omar –le dijo Grisel a su esposo-, es mi primer embarazo, por prudencia
esperemos a que cumpla el primer trimestre para compartir la noticia ¿Cómo ves?”

A finales de marzo ella fue a la oficina de su jefe con cierto temor, ya que tenía pocos
meses en su trabajo, y le participó la noticia de su bebé, ante lo que él comentó: “Oye,
no eres la primera ni la última de las mujeres que se embaraza en esta empresa
¡felicidades por tu bebé!”

El viernes 10 de agosto de 2001 nació Regina, lo que trajo a sus padres mucha alegría.
Durante su estancia en el hospital, Grisel recibió una llamada de René Torres, Director
de Calzado Canguro y, al mismo tiempo que la felicitaba, le anunciaba que estaban
considerándola para que ocupara el puesto de Contralora dentro de la empresa, al
regreso de su licencia de maternidad. René Torres le dijo: “El puesto está libre, ya que
nuestro Contralor ahora será el Director General en otra empresa de esta industria de
calzado, así que necesitamos a alguien como tú, ¿qué dices?” Grisel se sintió contenta
porque sería la única mujer entre seis hombres en un puesto de toma de decisiones.

René Torres le propuso un horario flexible para que pudiera conciliar su vida laboral y
familiar. Ella podría ir a la empresa ocho horas diarias en horario corrido, de esta
manera a partir de las cuatro de la tarde tendría tiempo para su hija, esposo y
cuestiones personales. En ocasiones especiales le pedirían que fuera en la tarde a la
empresa para asistir a una junta de trabajo o algún evento relacionado. El trabajo era de
tiempo completo y el contrato se lo ofrecieron de planta; el sueldo sería de 22,000.00
pesos mensuales, más prestaciones de bonos de despensa y prima vacacional.

Grisel y su esposo consideraron la propuesta y estuvieron dispuestos a compartir las
responsabilidades del hogar, la crianza de Regina y sus actividades profesionales.
“Grisel, esta oportunidad es un reconocimiento para ti, respeto tus intereses
profesionales y te apoyo”, le dijo Omar. En enero de 2002, Grisel comenzó a laborar
en su nuevo puesto junto con el personal administrativo y sus colegas del área.

Omar viene en camino
Cuando Regina cumplió diez meses de edad, Grisel se dio cuenta de que nuevamente
estaba embarazada. “¿Cómo voy a decirle a René que estoy embarazada? me angustia
lo que pueda pasar y más por los proyectos de crecimiento de la empresa, explicaba
Grisel a su esposo Omar, ¿Cómo le digo a mi jefe, quien es hombre, que estoy
embarazada si Regina no tiene ni un año?”

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Grisel se sintió nerviosa y emocionada a la vez. Estaba convencida de que tenía un
compromiso con la empresa y no quería que sus colegas o su jefe malinterpretaran el
hecho de que otra vez estaba embarazada interpretándolo como un signo de debilidad
profesional o como falta de planeación, ya que era algo inesperado.

Grisel llegó a la oficina de René Torres y mientras se sentaba le decía:

“René, he venido a decirle que me siento muy contenta en mi puesto, que estoy
consciente de que hay muchos retos por delante, además estoy comprometida
con Calzado Canguro. Quiero compartirle la noticia que para mí y para mi
esposo ha sido una sorpresa: tengo 12 semanas de embarazo. Regina mi hija
tiene 10 meses de edad y este bebé lo esperamos para marzo de 2003”.

René la escuchó con atención, tomó un respiro y preguntó: “Grisel, ¿Cuáles son tus
planes?” Ella respondió: “Pienso seguir trabajando en Calzado Canguro, combinar la
atención a mi hogar con el cuidado de mis hijos”. René la miró y después de un
silencio le dijo: “Muy bien, tú sigue adelante, todo sale”.

Grisel cumplió cada uno de sus objetivos profesionales, desempeñó las tareas de su
puesto al mismo tiempo que cuidaba de su familia y avanzaba su embarazo. Un día de
diciembre, en la oficina, comenzó a sentir contracciones; se sintió muy nerviosa, llamó
al ginecólogo e inmediatamente fue al hospital. Cuando pasó la crisis el médico le
indicó que tuviera reposo absoluto”. No es posible, ¿Cómo decirle a René que tengo
que estar en reposo absoluto?” pensaba Grisel.

Mientras guardaba reposo, René habló con ella por teléfono: “Grisel, cuentas con
nosotros y con tu equipo, cuídate que todo va a salir bien”. Ella se comunicaba todos
los días dos o tres veces desde su cama y con la computadora conectada en línea, de
esta manera estaba presente a distancia en Calzado Canguro y cumplía con su trabajo,
mientras guardaba reposo el resto del tiempo de lo que fue su segundo embarazo.
Asimismo reconocía el apoyo que su jefe le estaba otorgando. Desde su cama, al dar un
respiro, pensaba: “No se qué hubiera hecho sin el apoyo que me ha dado René para
trabajar desde mi casa y seguir en la empresa, veo que le importa mi estabilidad
personal y también que yo siga trabajando y desarrollándome profesionalmente”.

Omar nació el 17 de diciembre de 2002; era un bebé prematuro, delicado y con
pronósticos de vida en contra. Nació sin haber desarrollado completamente sus
pulmones por lo que tenía deficiencia para respirar y tuvo que permanecer en cuidados
intensivos. A Regina la cuidó su papá; diariamente, en la mañana, él la llevaba al
centro de recreo infantil y la recogía por la tarde. Durante un mes Omar estuvo
hospitalizado y el doctor repetía cada día a sus padres: “Estén preparados, porque no
sabemos cómo pueda reaccionar hoy”.

Laboralmente, Grisel tomó su periodo de licencia de maternidad que por derecho legal
se le respetaba, la cual fue de sólo 42 días correspondientes a su incapacidad
postnatal, ya que cuando los niños nacían prematuros se perdía la incapacidad
prenatal, de acuerdo a lo estipulado por el Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS). Grisel decidió quedarse en su casa a cuidar a Omar cuando salió del hospital,
un mes después de nacer. Él pesaba 1.100 gramos, necesitaba terapia motora, ejercicio
de lengua para aprender a comer, ropa especial y cuidados para su delicada salud. Al
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terminar la licencia que le correspondía por ley, Calzado Canguro brindó su apoyo a
Grisel haciéndole saber que podría continuar trabajando a distancia. Ella llamaba todos
los días a su oficina y estaba al pendiente de las firmas y asuntos importantes.

Mientras estos acontecimientos se presentaban, Grisel reflexionaba: “Mi bebé me
necesita, es mi prioridad en estos momentos, tal vez tenga que renunciar a la empresa”.
J aime Hernández, Director de Producción de Calzado Canguro y colega de Grisel la
animaba a continuar en el puesto:

- No desistas, la empresa te está apoyando, hazlo por ti y por tu hija Regina.
- ¿Qué quieres decir J aime? ¿Qué tiene que ver mi hija?
- Lo que quiero decir es que pienses en tu hija, en tus compañeras, en las
mujeres profesionales al tomar una decisión definitiva.

J aime y Grisel se comunicaban por asuntos de trabajo pero además porque J aime tenía
experiencia con los bebés prematuros ya que uno de sus hijos había nacido a los seis
meses de gestación. J aime compartió con Grisel consejos, terapias y doctores con la
finalidad de ayudarla a manejar ese proceso. Asimismo, profesionalmente la exhortaba
a seguir en el puesto y a no dejarlo a la mitad del camino: “Si renuncias todo mundo te
va a entender, pero es mejor que sigas adelante”.

Nuevas decisiones
Grisel iba a su oficina medio tiempo y completaba su jornada laboral desde su casa
para estar cerca de Omar, quien tenía dos meses de edad. Cuando Omar cumplió ocho
meses se encontraba en condiciones de salud estables, recuperó su peso y crecía sin
problema alguno. En agosto de 2003 Omar ingresó al mismo centro infantil que su
hermana Regina. La familia seguía sus actividades diarias: los papás al trabajo de
tiempo completo, los niños al centro de recreación y los fines de semana los
compartían en su hogar. Grisel cumplía con sus funciones en la empresa, seguía
trabajando en horario corrido y continuaba su capacitación requerida para el ejercicio
de la contaduría pública.

Calzado Canguro S.A. de C.V. comenzó nuevos proyectos de expansión hacia el Bajío
y sureste de la República Mexicana. El puesto requería que Grisel viajara a las
diferentes zapaterías que se estaban abriendo en estas zonas. Muchos de estos viajes
eran en un mismo día o dos como máximo. Omar, el esposo de Grisel, asumía el
cuidado de sus hijos cuando ella viajaba. Así transcurrió el tiempo durante los últimos
meses de 2003 y los primeros del 2004.

Regina tenía tres años y medio y Omar dos años cuando, tras haber disfrutado de dos
semanas de vacaciones de Navidad, en enero de 2005 le dijo Grisel a su esposo:

“En estos días de navidad me he dado cuenta que hemos gozado tranquilamente
sin estar pensando ¡a ver qué sigue en el horario! Cada vez que tengo que viajar
por el trabajo se me complica la agenda y estas reuniones en la tarde me
impiden atender las necesidades de Regina y de Omar. Parece que tengo todo
lo que quiero pero no tengo tranquilidad, siempre ando de prisa, corriendo… en mi
trabajo me siento exitosa y estoy enfrentando nuevos retos… ¿nuestros hijos,
nuestra familia?, ¿mi compromiso y lealtad con la empresa? …tengo que pensar
muy bien qué voy a hacer…”