Al sentarme a escribir estas líneas me asaltan multitud de ideas y de dudas (también de resistencias, por qué no admitirlo) sobre lo que

estoy leyendo. He descubierto (o mejor, redescubierto) conceptos y puntos de vista que colocan patas arriba planteamientos que durante siglos se han mantenido intocables para el pensamiento político moderno, aunque ya aparecían –y con m s pro!undidad" en El experimento moderno. #sto me deja en una situaci$n de perplejidad y de incomodidad ante tal avalancha de nuevas perspectivas, pero, al mismo tiempo, con mucha curiosidad por aprender m s al respecto. #n Fundamentos del comportamiento colectivo, de Alexander y Margarete Mitscherlich , se encuentran reunidos una serie de trabajos de di!erente e%tensi$n con un punto en com&n' el comportamiento político, de los alemanes en particular, y del ciudadano de !inales del siglo (( en general. )on una pareja de psicoanalistas que escriben sobre política porque, como ellos dicen, *acaso la politología y el psicoan lisis no sean tan distintos como a primera vista parece+ (p. ,-.). /e la observaci$n y de la e%periencia terapéutica con sus pacientes, utili0ando el método !reudiano, han e%traído una serie de conclusiones atrevidas sobre la situaci$n política de Alemania, su país, y del mundo que les rodea. A los autores les preocupa !undamentalmente que sus conciudadanos no se sientan culpables por los horrores de los que !ueron protagonistas en la )egunda 1uerra 2undial. 3os alemanes han seguido viviendo sin ning&n remordimiento de conciencia, sin querer asumir ninguna responsabilidad por lo sucedido. /e igual manera que se acomodaron al régimen na0i, se han habituado a vivir sin mayores problemas en una democracia parlamentaria impuesta por los vencedores de la guerra. )in embargo, debajo de esta apariencia de normalidad se encuentran s$tanos de la conciencia repletos de muertos. A rescatar esta memoria enterrada se dedican los 2itscherlich en las p ginas del primer capítulo del libro, sobre las que planea una tesis !undamental' la incapacidad de sentir duelo de los alemanes es consecuencia de una renegaci$n in!antil de la culpa (p. -4). #l ciudadano medio –si tal cosa e%iste" alem n asegura que la culpa de todo la tuvo el 56hrer y los dem s cabecillas del nacionalsocialismo, sin querer recordar sus mani!estaciones entusiastas de apoyo a la dictadura y a la guerra, la participaci$n en actos de e%trema crueldad que de ella se derivaron, así como la signi!icativa ausencia de resistencia al gobierno hitleriano durante los a7os que se mantuvo en el poder. #sto puede tener su origen en una particular *manera alemana de amar sin claudicaci$n alguna lo casi inasequible, hasta el punto de perder por ello lo asequible+ (p. 89), una a!ici$n desmesurada por dejarse llevar por lo irreal, por los fantasmas de omnipotencia de un pueblo que demasiadas veces se ha considerado a sí mismo una ra0a de se7ores. :;u l es la ra0$n de que uno de los países m s avan0ados culturalmente del mundo se dejara arrastrar a la barbarie< =espuesta de los autores' la con!usi$n del !antasma de omnipotencia con el

cultivamos acerca de nosotros mismos (p. si dejamos a un lado los é%itos materiales. sino como placer. la %eno!obia y el endiosamiento del autoideal de se7ores). -. . de un empobrecimiento de ese self endiosado' la incapacidad de sentir duelo es una renuncia a admitir que . y por tanto. #l na0ismo se convirti$ en una idolatría que demandaba sacri!icios. el caso de Heidegger me parece un ejemplo !lagrante de este peligroso proceso inconsciente. muy pocas 56hrer. empe0aron a reclamar al hombre !uerte.). la idolatría política es capa0 de generar un masoquismo que elimina las angustias del yo débil.88). en la disputa entre esta conciencia moral antigua y el ideal del yo. es aquélla la que sucumbe+ (p."@8). 3os ciudadanos alemanes han *desreali0ado+ su pasado. . )imboli0aba las ansias de omnipotencia que. no siento ya como peso. Aunque los autores no lo citen. que es capa0 de incorporar y subordinar todas las herramientas del pensamiento l$gico. *#l mecanismo que lleva a la victoria a un je!e de masas est caracteri0ado por el hecho de que. a la dictadura. . acariciado como !etiche. que permiti$ arrojar al basurero de la historia la conciencia moral tradicional. es decir. @. A este delirio colectivo no escapan ni siquiera los intelectuales (p. 2e interesa especialmente resaltar la relaci$n que establecen los autores entre el culto al ídolo y la omnipotencia' Hitler (el ídolo) hi0o creer a los alemanes que *sus in!antiles !antasmas de omnipotencia eran reali0ables+ (p. Bre!ieren pensar que el a7o 84@A es el a7o cero. A pesar de este trauma tan pro!undo. )e acomodaron pragm ticamente a la nueva democracia y aplicaron todas sus !uer0as (energías libidinales. Hitler personi!icaba una nueva conciencia moral (una e%ageraci$n del sadismo. el self omnipotente del pueblo alem n su!ri$ un violento desprendimiento de su propia identidad que se mani!est$ en la rigide0 a!ectiva ante los desastres de la guerra. el sentimentalismo. desde la temprana in!ancia. y con ello cometer crímenes horrendos sin ning&n impedimento ético. #l líder representaba el ideal colectivo del yo.poder e!ectivo había desde7ado el poder de los dem s países> los resentimientos acumulados por un país derrotado en la 1ran 1uerra y con una aguda crisis econ$mica hicieron resucitar los viejos sue7os de grande0a. #sta e%plicaci$n.@). ?4).uando yo me identi!ico con el ídolo y lo ensal0o con todas mis !uer0as.@). convirtiéndose en un objeto interior. 3os alemanes tuvieron que protegerse. en mi opini$n. al morir el habían perdido su sue7o omnipotente. dicen los autores) a hacer realidad el milagro econ$mico de la posguerra. al que traspasar la responsabilidad de nuestros actos. no tiene nada de original' desde el instituto he escuchado la misma cantinela sobre las causas del na0ismo.A). 3a originalidad de la visi$n de estos psicoanalistas la encontramos en que estos impulsos destructivos tienen su !uente en el inconsciente. Bero. al terror (p. . una ! cil identi!icaci$n con los vencedores y una maníaca anulaci$n retroactiva mediante la reconstrucci$n del país (pp. la opresi$n que de él emana+ (p. *.

)upone una me0cla de sentimientos tan !uerte que impide pensar.). dir n los 2itscherlich. sobre el amor a sí mismo (p. Bara 5reud. -. A9). re!le%ionar críticamente nuestra situaci$n.9"-.C4). etc. por lo tanto la sentencia hobbesiana homo homini lupus es ine%acta' el hombre puede ser mucho peor que el lobo. 8. que s$lo puede ser corregida. puede quedar ! cilmente derogada por el hombre+ (p. Bara devolver a los alemanes la capacidad de sentir duelo *hace !alta avan0ar desde la !orma narcisista de amar hasta el reconocimiento del pr$jimo como un ser vivo dotado de iguales derechos que nosotros+ (p.4). #stas pulsiones inconscientes se cobran siempre una víctima muy importante para el desarrollo de la libertad' el coraje cívico (p. para los autores. para que no vuelva a ocurrir algo semejante. ?8). los judíos. Hablan incluso en el tercer capítulo de un *pensar emp tico+ (p. de gran interés para la ciencia de la política y que merecen ser debatidas' " #l hombre. 3a empatía es. entendido como comprensi$n de la situaci$n del otro. la vivencia de los je!es se halla relacionada con la vivencia de los padres como objetos (p. la clave para resolver los con!lictos políticos. di!ícil de encau0ar.). la elecci$n de Hitler como objeto de amor se reali0$ sobre una base de narcisismo. que me trae a la mente el enlarged self de Arendt. . no era por supuesto aceptada en la sociedad na0i> pero los autores sugieren algo mucho m s inquietante' no est bien vista en casi ninguna sociedad.). A lo largo del resto de la obra aparecen una serie de ideas que son. no posee comportamientos innatos y especí!icos *rituali0ados+. la agresividad se proyecta hacia los enemigos del padre (en este caso. #n el !ondo.omo debemos reprimir el odio al padre. los comunistas. #n todo este entramado de argumentos te$ricos respira con !uer0a un tipo de relaci$n a!ectiva muy especial y ambivalente. 4. se canali0a mediante ejecuciones de actos maníacos (p. . al contrario que el resto de los animales. " 3a imparable agresividad humana.en!ermedades psíquicas aparecieron como producto del pasado na0i.8). con un sentimiento retrospectivo de empatía hacia las víctimas. el amor"odio hacia la !igura (la autoridad) paterna. 3a capacidad de tener un juicio propio. ?8). en mi opini$n. ya que *la inhibici$n de matar. esencial para una política entendida en clave psicoanalítica. #l patriotismo alem n *tiene que crearse adversarios con el !in de que la insoportable tensi$n ambivalente con respecto a la propia autoridad paterna sea trasladada a una relaci$n con un objeto situado !uera del grupo+ (p. de ser independiente. C. que obliga al lobo a perdonar a su compa7ero de especie. puesto que la renegaci$n de la realidad !ue de naturale0a colectiva.

). la movili0aci$n de los otros y el establecimiento de jerarquías (p. nosotros nos hundimos a menudo en la posici$n omega del absolutamente impotente. 8. " #l hecho de que en las sociedades democr ticas y pluripartidistas la mayoría de las instituciones políticas !uncionen de !orma colegiada supone un paso m s en la tendencia de un cambio desde la autoridad paterna a la autoridad !raterna. . y los e%cesivos !antasmas de omnipotencia que dominan en la concienciaEel comportamiento cotidiano acaba por estar m s determinado por !antasmas irreales (por el pensar propio de los procesos primarios) que por una orientaci$n por la realidad+ (p.). un autoenga7o a través de una pseudojusti!icaci$n de las necesidades y a!ectos pulsionales (p. 8@@) de las humillaciones padecidas en nuestros primeros a7os de vida. de hecho.A). los sentimientos pueden convertir a nuestro intelecto en un simple instrumento de la voluntad (p. -9. " 3a importancia central del desvalimiento in!antil humano en nuestra actitud política adulta' *en cuanto ni7os !ísicamente débiles. Bre!iero esa otra !orma de entender el poder como la capacidad humana para actuar concertadamente. 8. #sta cita de 5reud me parece un magní!ico reconocimiento de la contingencia.." *3a re!orma de las pulsiones sobre la cual reposa nuestra idoneidad para la cultura. nacida del tab& y del resentimiento. #sto parece contradecir la visi$n tan amplia de la naturale0a humana que podemos hallar en otras p ginas. #ncontramos en los autores una oposici$n a identi!icar el conocimiento con el poder. m s tarde. por la in!luencia de la vida+ (p. y lo hacen m s proclive a identi!icarse con un /ios"Badre" De!e omnipotente (p. caracteri0ado por la toma de decisiones. " 3a angustia de la inseguridad del ciudadano en épocas de inestabilidad social (y estoy pensando en la actual crisis econ$micaE) hace que apare0ca un circulo vicioso *entre la e%periencia de la impotencia.-9). e incluso proponen el trabajo en equipo para contrarrestar el deseo ideal de omnipotencia (p. #sto me hace pensar si no estaremos pasando . nadie est inmune+ (p. " #ncuentro en la obra una concepci$n del poder como dominio.. es decir. que de!iende Arendt. #n nuestros !antasmas de omnipotencia.@). somos lo bastante !uertes para vengarnos+ (p.-). " #l saber psicol$gico puede acarrear un abuso de poder y una *racionali0aci$n+. lo someten a una dictadura intrapsíquica. contra la que se de!ienden.ontra la mentalidad retr$grada. y. " =econocimiento del papel esencial de los a!ectos en nuestras decisiones' *Hacemos mal en considerar nuestra inteligencia como una potencia independiente y en prescindir de su dependencia de la vida a!ectiva+. en cuanto personas socialmente débiles. " *. Bero aquí aparece otro sentimiento que puede ser causa de discordia en la comunidad' la envidia (p. puede quedar anulada. 3os prejuicios y los tab&es adormecen nuestro yo crítico. -9?). que colorean !recuentemente nuestro ideal del yo. de un modo temporal o permanente. -9C). -44.8. -4?). 8."8.

. Hay otras muchas propuestas que me dejo en el tintero. que paga intereses HverzinstI por el in!ierno del inconsciente+ (El capitalismo como religión).8. la base de la e%periencia que nos hace ver que el yo y el t&. /e este modo. 8. de que hemos hecho algo mal a otra persona. estas re!le%iones se harían demasiado e%tensas y no servirían para el objetivo de debatir sobre las mismas. :3a culpa como pegamento democr tico< Aquí me he acordado de estas palabras de Falter Genjamín' *3a teoría !reudiana es también parte del dominio sacerdotal de ese culto. )i las anotara todas. #s decir. la labor de la Mlustraci$n (p.aín y Abel como paradigma e%plicativo de la nueva realidad política democr tica.). . que escribi$ una obra titulada Hacia una sociedad sin padres. el yo y el objeto. :Jienen algo que ver estas palabras con esta instrumentali0aci$n de la culpabilidad< " Apunto una &ltima idea relacionada con la omnipotencia' *todas las relaciones sociales est n organi0adas de tal manera que el je!e concreto de cada caso se le aparece al individuo como una parte de su omnipotencia !antaseada. nos damos cuenta de que el otro es también un ser humano. particularmente a dos libros' El malestar en la cultura y Psicología de las masas y análisis del yo. seg&n la opini$n de los autores. Ktra ve0' /ios"Badre"De!e.8A). que a partir del sentimiento de culpabilidad. #l yo obedece como si estuviera hipnoti0ado. sino que va acompa7ada también de sentimientos de culpabilidad+ (p.del mito de #dipo al mito bíblico de . 3as re!erencias al maestro son continuas en todo el te%to. 3o reprimido. Joda vacilaci$n crítica no s$lo est amena0ada por sanciones e%ternas. #l individuo mantiene con su je!e la misma relaci$n íntima que el creyente mantiene con su diosEese je!e poderoso ha ocupado el puesto del ideal del yo. " 3a ideología sirve como disparador de los !antasmas de omnipotencia porque se7ala a los enemigos. Lo deja de ser curioso que un investigador como Ale%ander 2itscherlich. el capital. en lo m s pro!undo y por HunaI analogía que todavía habr que clari!icar. la imaginaci$n pecaminosa es. . sin embargo. . :no reproducen el mismo de!ecto del que se ha acusado en tantas ocasiones a la escol stica mar%ista< . para que no toquen a la obra del padre. Adem s. #st pensada de !orma totalmente capitalista. 98). que continuaría.). busque sus apoyos te$ricos insistentemente en el padre del psicoan lisis. los que no !orman parte del grupo (p. declarar n que *los e!ectos que pueda despertar Hel libro que comentamosI deberían dirigirse. *3a vivencia de la culpabilidad es. pues. Hay otra cuesti$n sin embargo que no puedo dejar de enunciar' la !ijaci$n constante de los autores en la obra de 5reud. )obre este &ltimo basan todas sus conclusiones sobre la autoridad política. contra los autores y no contra el instrumento m s precioso del conocimiento del hombre que nosotros poseemos' el psicoan lisis+ (p. siempre los otros.8-) " 3a !unci$n política de la culpa. son seres separados+ (p.