MADRID REPUBLICANO

AÑO i - NÚMERO 2

publicación republicana - jueves 1 de mayo de 2014

Redacción y Administración IUCM

EDICIÓN DE LA TARDE

París, 14/19 de julio de 1889

CONGRESO DE CONSTITUCIÓN DE
LA INTERNACIONAL OBRERA
El congreso obrero
apuesta por la jornada
laboral de 8 horas

La Internacional acuerda la estrategia de revolución pacífica para la
toma del poder

Se condena la guerra al
ser ésta una consecuencia del capitalismo

La organización, formada por partidos obreros de Europa y América, fija el día Primero de Mayo como
día de la clase trabajadora

Nace en París la Internacional Socialista
Obrera
París, 19 de julio de 1889.-

A

compañando al primer
centenario de la Revolución Francesa, en
París, los representantes de los
partidos socialistas y obreros
se han reunido para configurar
una organización que unifique
y desarrolle el programa por la
defensa de los trabajadores.
Entre los principales acuerdos tomados está la reclamación de una legislación
favorable a los trabajadores, la
jornada laboral de 8 horas y la
prohibición del trabajo infantil.
En esta reunión también se
ha condenado la guerra al ser
ésta una consecuencia del
orden capitalista, así como el
compromiso por la extensión
de la democracia, la revolución
pacífica para la toma del poder
político, la regulación del mercado laboral y el fin de la dis-

criminación sexual y demás
desigualdades.
En resolución unánime, el
encuentro de líderes obreros
ha declarado el día primero de
mayo como día de los trabajadores. Esta fecha ha sido elegida por la Internacional para
recordar los acontecimientos
de Chicago de 1886, en la que
las huelgas de trabajadores
norteamericanos, a favor de la
jornada de trabajo de 8 horas ,
fueron reprimidas por la policía asesinando a decenas de
huelguistas.
El recuerdo se extiende también a la memoria de los 5 trabajadores que fueron juzgados
y condenados a muerte. En su
memoria se ha aprobado declarar el día 1 de mayo al ser
este día el inicio del conflicto y
el fin, tras la victoria obrera, de
las jornadas laborales de 10 ,12
y 18 horas.

Los trabajadores de todo el mundo han acogido de forma positiva la llamada de la Internacional Socialista Obrera para encuadrarse en los partidos obreros revolucionarios con la finalidad de hacerse con el poder político y realizar, con una mayoría parlamentaria, el programa democrático que llevará a la superación del capitalismo y a la construccion del socialismo. en la foto una
manifestación de los trabajadores en EE.UU, solicitando trabajo o revuelta.

Alegato a favor de la clase obrera
...fría y encarcelada, mirando con un ojo el pan y los racimos que
cubrirá la tierra de mañana. (Oda a la pobreza. Pablo Neruda)

Manifestación. Cuadro de Antonio Berni. 1934

L

a historia se ha construído
con ladrillos de esfuerzo,
con cementos de sudor.
Encima de la pirámide,
una casta ociosa y parásita. Debajo, en el escalón inferior más
próximo a ella, la curia oscura, la
púrpura mezquina y la supersti-

ción. Más abajo, los escuadrones de la violencia, los togados,
los fusileros, y como base beneficiada, los propietarios de migajas, los que construyen su
bienestar con los doblones de
oro que caían de la mesa en lo
más alto.

Todo ello sostenido por las
manos de quienes nada poseen, quienes solamente
deben a su trabajo el pan y el
agua, el harapo y el chamizo y
rara vez el pedazo de carbón
con el que calentar el hogar
infecto en ratas y abandono.
La pirámide así creada
aplasta con su base pesada a
la inmensa mayoría de los que
nada tienen. Era necesario
que el becerro dorado engordase con los tuétanos de los de
abajo, que en la cúspide hedionda, la grasa del robo del trabajo ajeno, diese la dimensión
de monstruo a sus moradores
más notables, remitiendo, a
modo de dolor y de miseria, su
peso desde arriba para ser so-

portado desde abajo.
Todo edificio se sostiene si la
base es sólida. Quienes ocupan
la base de la pirámide saben
que el peso de las losas
que componen su arquitectura es excesivo, mortal e insoportable. Era
cuestión de tiempo,
como así ha sido desde
siempre, que quienes
morían aplastados por la
piedra, cuestionasen a la
misma piedra que los
aplastaba. Se caerá la pirámide, la piedra se hará
polvo y éste, tierra. Las
manos liberadas de sostener la pesada estuctura
podrán comer el pan,
beber el vino y respirar el

aire que los libera ya sin la presión del muro en sus pulmones.

AÑO i - NÚMERO 2

publicación republicana - jueves 1 de mayo de 2014

MADRID REPUBLICANO / 2

Ejecutados cinco
trabajadores en
Illinois, EE.UU

Ilustración del momento en el que explota la bomba que da origen a la posterior represión por parte de la policía de Chicago.

Los hechos de mayo de 1886

La revuelta de Haymarket
los ocho trabajadores encausados por la revuelta de Haymarket, cuatro de ellos fueron
ahorcados y uno, Louis Lingg, se suicidó en su celda antes de la ejecución.

E

l 21 de junio de 1886 comenzó
el juicio por los disturbios que
tuvieron lugar el mes anterior en
el desarrollo de la huelga en la
que los trabajadores solicitaban la
implantación de la
jornada laboral de
8 horas. De los 31
obreros encausados, al final la acusación lo dejó en 8.
Los delitos que se
les imputaban eran
el de ser enemigos
de la sociedad y del
orden establecido.
El juicio transcurrió con una gran
multitud de anomalías procesales,
sin garantías y,
presumiblemente, con el veredicto ya acordado desde antes.
De los ocho inculpados, cinco
fueron condenados a la pena de
muerte y tres a penas de cárcel,
dos cadenas perpetuas y una condena de quince años para el tercero. Se trataba de Samuel
Fielden, de 39 años, de nacionalidad inglesa; Oscar Neebe, de 36
años, estadounidense y de Michael Schwab, un obrero tipógrafo alemán.
De los otros cinco condenados,
cuatro fueron ejecutados en la
horca el día 11 de noviembre del
año 1887, sus nombres eran: George Engel, tipógrafo alemán de
50 años; Adolf Fischer, periodista
alemán de 30 años; Albert Parsons, periodista estadounidense

de 39 años; y August Vincent
Theodore Spies, periodista alemán de 31 años. El último condenado a muerte, Lous Lingg, un
carpintero
germano de 22 años,
se suicidó en su
celda para evitar
ser ejecutado.
La mayoría de
los encausados no
habían estado en el
lugar en el que supuestamente,
se
había cometido el
delito por el que se
les quitaba la vida.
El corresponsal
de La Nación, de
Buenos Aires, José
Martí ha enviado el
siguiente relato del
momento de la ejecución “...salen
de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan
las manos por la espalda con esposas,
les ciñen los brazos al cuerpo con una
faja de cuero y les ponen una mortaja
blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas
delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer,
plegaria en el de Spies, orgullo en el
del Parsons, Engel hace un chiste a
propósito de su capucha, Spies grita:
«la voz que vais a sofocar será más
poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les
bajan las capuchas, luego una seña,
un ruido, la trampa cede, los cuatro
cuerpos caen y se balancean en una
danza espantable...”

H

acia finales del siglo XIX la fácil. Chicago era patrullada consclase obrera de Europa y Es- tantemente por la policía que,
tados Unidos estaba en plena junto con elementos patronales, orlucha por la reducción de la jor- ganizaba provocaciones contra
nada de trabajo a 8 horas. Se vivía cualquier grupo de trabajadores.
en esos años el proceso de consoli- El día 2 la polícia había disuelto
dación del movimiento obrero a violentamente una manifestación
partir de los sindicatos y, también de más de 50.000 personas, y el
el desarrollo del movimiento so- lunes 3 de mayo un hecho empezaría a torcer el curso de los aconcialista.
La reivindicación de las 8
horas tenía amplio apoyo en
Chicago. Allí la jornada laboral
se extendía desde las 4 de la mañana hasta las 8 de la noche.
Aquellos que trabajaban 14 ó 15
horas se consideraban afortunados.
La Federación Americana del
Trabajo, en su cuarto congreso,
realizado el 17 de octubre
de1884, había resuelto que Cartel en el que se llamaba a la concentradesde el 1 de mayo de 1886 la ción del día 4 de mayo en Haymarket y , a su
duración legal de la jornada de vez, se denunciaba la brutalidad de la repretrabajo debería ser de ocho sión policial contra los trabajadores
horas. En caso de no obtener
respuesta a este reclamo, se iría a tecimientos. En una concentración
de varios miles de estibadores en
una huelga
Ese 1º de mayo comenzó la huelga, mientras hablaba August
huelga en la ciudad que arrancó Spies, un grupo de 200 trabajadocon 40.000 trabajadores y llegó res se separaron del acto con el obhasta 200.000. La adhesión de los jetivo de presionar a los
trabajadores a la medida no era rompehuelgas de la fábrica de ma-

La jornada de 8 horas
llega a miles de obreros
en el momento en
que escribo
estas líneas,
el proletariado
de
Europa y
América
pasa revista
a sus fuerzas, movilizadas por
vez primera
en
un solo
La celebración del 1 de Mayo se extiende por todo el mundo
ejército,
finales de mayo de 1886 varios bajo una sola bandera y para un
sectores patronales accedieron solo objetivo inmediato: la fijación
a otorgar la jornada de ocho horas legal de la jornada normal de ocho
a centenares de miles de obreros. horas, proclamada ya en 1866 por el
Este fue el punto de partida de Congreso de la Internacional celeotras luchas en otros países y a lo brado en Ginebra y de nuevo en
largo de la centuria se logró que 1889 por el Congreso obrero de
esta reivindicación, conquistada París. El espectáculo de hoy demoscon sangre, se extendiese y formase trará a los capitalistas y a los terraparte de las legislaciones de protec- tenientes de todos los países que, en
ción a los trabajadores. En 1890, Fe- efecto, los proletarios de todos los
derico Engels, en su prefacio a la países están unidos. ¡Oh, si Marx
edición alemana de El Manifiesto estuviese a mi lado para verlo con
Comunista comentaba “Pues hoy sus propios ojos!”

A

Grabado en el que se ilustra una sesión del juicio celebrado en junio de 1886 y en el
que se condenó a los líderes obreros a penas de horca y cadena perpétua

quinaria agrícola McCormick, que
en ese momento salían hacia sus
casas. Quince minutos después
aparecieron varios cientos de policías que iniciaron un combate en
las calles que terminó con 4 obreros muertos y muchísimos heridos
Spies y sus compañeros llamaron a una manifestación para el día
siguiente en la plaza Haymarket,
en el sur de Chicago. A la concentración fueron más de 20.000 trabajadores y concurrió el alcalde
de la ciudad, con la intención de
garantizar la calma. El alcalde se
retiró cuando hablaba el último
orador, Fielden, e inmediatamente después la policía, comandada por el inspector John
Blonfield (famoso en la ciudad
por su brutalidad represiva)
irrumpió en la reunión con 180
policías. Fielden intentó detenerlos alegando que era una reunión
pacífica. Estaba parlamentando
con los jefes policiales cuando alguien arrojó una bomba contra los
policías, hiriendo a 66 (7 de los
cuales murieron). La policía disparó contra la multitud matando a
varias personas e hiriendo a otros
cientos. El estado de Illinois desencadenó una redada masiva y la detención de cientos de trabajadores
a los que fueron a buscar, pasados
los días, a sus propias casas.
La campaña posterior de la
prensa hizo presagiar lo peor. Las
acusaciones en las columnas de los
periódicos llamaban a escarmentar, con un severo castigo, a los
ocho anarquistas enjuiciados y al
conjunto del movimiento obrero al
que acusaban de poner en peligro,
con su reclamación laboral, el crecimiento y el futuro de Estados
Unidos.