MENSILE SPED. ABB. POST. 45% D.L.

353/2003
(CONV. IN L. 27/02/04 N.46) ART.1, COMMA 1 DCB - ROMA.
In caso di mancato recapito rinviare a Ufficio Poste Roma Romanina
per la restituzione al mittente previo addebito.
ISSN 0390-4539
l e di j o don Lui gi Gi ussani
a Juan Pabl o II
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«El pel i gro para
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REVISTA MENSUAL AÑO XXIX N. 4/ 5 - 2011 - € 5
S u p le m e n to LOS CANTOS DE LA TRADICIÓN
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nella Chiesa e nel mondo nella Chiesa e nel mondo
Director: Giulio Andreotti En la Iglesia y en el mundo Director: Giulio Andreotti En la Iglesia y en el mundo
EDITORIAL
Juan Pablo II beato
— por Giulio Andreotti 4
EN ESTE NÚMERO
VIDA CONSAGRADA
Las pretensiones de los hombres
y la paciencia de Dios
entrevista a João Braz de Aviz — por G. Valente 24
Una prórroga ad personam — por G. Valente 27
ORIENTE MEDIO
Un mensaje de convivencia desde Líbano
entrevista a Béchara Raï — por D. Malacaria 30
PASCUA 2011
La resurrección de Cristo es un acontecimiento
Mensaje Urbi et orbi del papa Benedicto XVI 38
COLEGIOS ECLESIÁSTICOS DE ROMA
Un puente entre Oriente y Occidente
— por P. Baglioni 46
Vivero de patriarcas, de orientalistas
y de futuros santos
— por P. Baglioni 47
El archipiélago maronita
— por P. Baglioni 53
NOVA ET VETERA
Introducción — por L. Cappelletti 58
El pacto con la Serpiente — por M. Borghesi 60
SECCIONES
CARTAS DESDE LOS MONASTERIOS 6
LECTURA ESPIRITUAL 10
CARTAS DESDE LAS MISIONES 20
CARTAS DESDE LOS SEMINARIOS 22
30DÍAS EN EL MUNDO 42
3 30DIAS
Orient e
Medio
Un mensaje de convivencia desde Líbano.
Entrevista a su beatitud Béchara Raï,
nuevo patriarca de Antioquía
de los Maronitas
Direccion y Redacción
Via Vincenzo Manzini, 45
00173 Roma - Italia
Tel. +39 06 72.64.041
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el 31 de mayo de 2011
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3OGIORNI
nella Chiesa e nel mondo
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pp.51,52; por amable concesión de la Orden Antoniana Marianita de San Isaías: p.57.
pag. 30
En la portada: «El peligro para la fe cristiana no es
el agnosticismo, sino el gnosticismo», le dijo don Luigi Giussani
a Juan Pablo II a principios de los años noventa
N. 4/ 5 AÑO 2011
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Sumario
4 30DIAS
D e la muchedumbre de fi eles
–romanos y no romanos– que el
dí a de la beati fi caci ón de Juan
Pablo II abarrotaba la plaza de San Pedro y las
calles colindantes nos queda el sentimiento, la
veneración, la alegría de todos ellos. Es un re-
cuerdo que hemos de mantener vivo en noso-
tros. Pero tambi én escuchar la proclamaci ón
ritual en voz de aquel a quien Juan Pablo II de-
claró “ su ami go de confi anza” fue especi al-
mente intenso, porque me volvieron a la men-
te las palabras de Pablo V I cuando dijo que el
secreto para ser un buen Pastor es la novedad
en la conti nui dad. Y la pri mera caracterí sti ca
común de Juan Pablo II y Benedicto X V I (cosa
que no siempre ocurre con todos los papas) es
su facilidad a la hora de llegar al corazón de la
gente con discursos inmediatos y sencillos, que
pueden comprender tanto el pueblo como los
intelectuales.
por Giulio Andreotti
J uan Pablo I I beato
Editorial
La muchedumbre en la plaza de San Pedro durante la ceremonia de beatificación de J uan Pablo II, el 1 de mayo de 2011
5 30DIAS
Tengo recuerdos excepcionales de Juan Pa-
blo II, y en el pasado he hablado de ello en con-
gresos y entrevistas, pero esta vez quiero con-
servarlos en el corazón, porque con motivo de
su beatificación se corre el riesgo de hacer apo-
logía de uno mismo y no del beato Wojtyla, lo
cual sería grave.
El 1 de mayo de 2011 tambi én nos conec-
tó i dealmente con el dí a del funeral del papa
Wojtyla, el 8 de abri l de 2005: la agoní a fue
vi vi da por todo el mundo con una parti ci pa-
ci ón extraordi nari a, y de la muchedumbre,
especi almente los jóvenes, se alzó el gri to de
“ santo ensegui da” , que en los pasados dí as
de la beati fi caci ón volvi ó a sonar de nuevo
muy fuerte.
La Iglesia tiene sus tiempos y es totalmente
autónoma, los procedi mi entos de la Congre-
gación son muy rigurosos y si se crean presio-
nes mediáticas se termina provocando el efec-
to contrario, pero existe un capítulo específico
que me parece i mportante: la comprobaci ón
de si la santi dad es adverti da por los fi eles. Y
esto está fuera de toda duda, pues muchos fie-
les rezan desde hace ti empo a Juan Pablo I I
como si fuera ya santo. Lo i mportante es la
sustancia, si en una figura de cristiano se reco-
noce la santidad y se le reza, el papel timbrado
podrá llegar luego sin prisas. Yo pertenezco a
una vieja escuela de católicos que enseña que
se ha de querer al papa y no a un papa. Pero
no creo alejarme de esta línea asociándome a
todos qui enes desean una rápi da conclusi ón
del camino hacia los altares que sigue a la bea-
tificación, como ocurrió con la M adre Teresa y
el Padre Pí o, que, para mí , son las canoni za-
ciones más conmovedoras del pontificado de
Juan Pablo II. q
J uan Pablo II durante la ceremonia de canonización
del Padre Pío, el 16 de junio de 2002
Yo pertenezco a una vieja
escuela de católicos que
enseña que se ha de querer
al papa y no a un papa.
Pero no creo alejarme de esta
línea asociándome a todos
quienes desean una rápida
conclusión del camino hacia
los altares que sigue a la
beatificación, como ocurrió
con la Madre Teresa y
el Padre Pío, que, para mí,
son las canonizaciones más
conmovedoras del pontificado
de J uan Pablo I I
ADORATRICES PERPETUAS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
DEL MONASTERIO DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA
Rosarito, Baja California, México
Nos gustaría recibir Quien reza se salva
Rosarito,
24 de febrero de 2011
M uy respetable y estimado Sr. A ndreotti:
¡ Sea alabado el Santísimo Sacramento!
R eci ba nuestra grati tud por su gran cari dad en en-
vi arnos la hermosa revi sta 30Días, que nutre nues-
tra vi da espi ri tual grande-
mente pues nos i nforma y
nos hace senti r I glesi a uni -
da. La leemos con mucho
i nterés y amor. C ómo nos
gustarí a tener unos pocos
ejemplares del folleto tan
prácti co Quien reza se
salva, para donarlo a al-
gunas personas muy ne-
cesi tadas.
Q ue nuestra M adre
Santísima de G uadalupe lo
lleve siempre en su regazo
como a su hijo predilecto y
llene de gracias y bendicio-
nes a toda su familia y a sus
colaboradores.
Reci ba un afectuoso saludo de nuestra reverenda
madre superiora y comunidad.
A tentamente,
sor Rosa M aría A mezcua, oap
Rosarito, 27 de abril de 2011
M uy respetable Sr. A ndreotti:
¡ A labado sea el Santísimo Sacramento!
En plenitud de gozo pascual, le deseamos a usted y a
su muy apreciable familiauna muy feliz Pascua de Re-
surrección.
M i l graci as, Sr. A ndreotti , por habernos envi ado
los libritos Quien reza se salva.
Nuestra reverenda madre superi ora y comuni dad
agradecemos su gran bondad y generosidad. Estamos
6 30DIAS
En las callejuelas del centro de Roma, cami-
nando por los viejos barrios, antaño popula-
res, en cada calle, en cada plaza, casi en ca-
da esquina hay hornacinas sagradas a me-
nudo con ménsulas y lámparas. Los roma-
nos las llaman “le Madonelle”.
Las hornacinas marianas
de Roma
Virgen con el Niño, fresco de 1756, plaza Dell’Orologio,
esquina con vía del Governo Vecchio,
en el barrio Parione
Cartas desde los monasterios Cartas desde los monasterios
seguras que esos li bri tos van a hacer mucho bi en a
nuestros hermanos más necesitados de instrucción.
Los libritos nos llegaron a la puerta de nuestro mo-
nasterio, ¡ desde Italia! ¡ Q ué maravilla! , no es fácil pues
estamos en un cerrito rodeado de barrancas, pero go-
zamos de un hermosa vista del cielo y del mar, así co-
mo de muchos pájaros cantores que nos invitan a ala-
bar a nuestro Dios Sacramentado.
Q ué gusto nos di o, aI ver el ví deo, que asi sti ó a la
beati fi caci ón de nuestra madre fundadora, M arí a
M agdalena de la Encarnaci ón, graci as por su pre-
senci a.
Siempre lo recordamos agradecidas y en unión de
oraciones. Dios lo siga bendiciendo y fortaleciendo en
todos sus apostolados.
sor Rosa M aría A mezcua, oap
P. D. Disculpe la tardanza, se nos atravesó la Santa
Cuaresma.
CLARISAS DEL MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA
DE LA MERCED
São Miguel, Islas Azores, Portugal
Veinte ejemplares de Quem reza se salva
São Miguel, 21 de marzo de 2011
Q uerido Sr. A ndreotti:
En la presencia consoladora del Espíritu Santo, le salu-
damos cordialmente, deseándole todo bien en el
Señor.
Le estamos muy
agradeci das por el
envío de su excepcio-
nal revista 30Dias.
Es, en efecto, una
revi sta i mportante y
extraordi nari a por su
contenido que nospone
al corriente de losacon-
teci mi entos más i mpor-
tantesde la vida de la Igle-
sia y del mundo. ¡ Bien ha-
ya! Q ue el divino Espíritu
Santo le asista siempre.
Le pedimos el favor de enviarnos veinte ejemplares
del librito Quem reza se salva. G racias.
Le deseamos una santa Cuaresma y santas y felices
fiestas pascuales, con fecundas bendiciones de Cristo
Resucitado.
Rezamos por unos y otros.
Siempre unidos por el mismo Cuerpo y Sangre del
Señor Jesús.
sor M aria Verónica, osc, y las hermanas clarisas
7 30DIAS
Virgen con el Niño, cerámica en altorrelieve del siglo XIX,
vía Sistina, esquina vía Francesco Crispi,
en el barrio Campo Marzio
Cartas desde los monasterios Cartas desde los monasterios
VISITANDINAS DEL MONASTERIO DE LA VISITACIÓN DE PANAMÁ
Las Cumbres, Panamá
Quien reza se salva
para la comunidad china de Panamá
Las Cumbres, 3 de abril de 2011
Estimado Sr. G iulio A ndreoti:
Reciba nuestros saludos y agradecimiento por toda la
labor de evangelización que está haciendo a través de
este medio.
Desde Panamá, vamos a usted para solicitarle 100
ejemplares de Quien reza se salva -en español- para
nuestra Segunda Jornada Vocacional, que estaremos
celebrando los días 13, 14 y 15 de mayo.
T ambi én hacemos unas peti ci ón especi al de en-
vi arnos 200 ejemplares de Quien reza se salva, en
chino. Tenemos contacto con el padre Pablo Liu, svd,
quien fue pedido a China por nuestro A rzobispo para
atender a la comunidad china en Panamá. Desde hace
un par de años está haciendo este trabajo dentro de
nuestra di ócesi s. Nos cuenta que está yendo a la es-
cuela chi no-panameña y ti ene contacto con muchos
niños chinos y le interesa para obsequiárselo a ellos.
Nos los pueden enviar a nuestra dirección y noso-
tras se los haremos llegar, pues su casa está muy cerca
de aquí.
Se lo agradecemos de todo corazón y rezamos por
todos ustedes.
Pedimos que la Santísima Virgen les lleve muchas
bendiciones con su Secreta Visita.
Dios se lo pague.
H na M argarita M aría, vsm
Las Cumbres, 12 de abril de 2011
Carísimo Sr. Giulio A ndreoti:
Estamos muy agradeci das
con los li bros Quien reza
se salvaque ayer en las ho-
ras de la mañana hemos
reci bi do.
U sted viera la cara de fe-
li ci dad del padre P ablo al
ver estos li bros en su i di o-
ma, se puso a leerlos y me
dijo: “ Esta es una presenta-
ción del obispo A loysius Jin
Luxi an” . Creo que su gozo
irá en aumento cuando em-
pi ece a di stri bui rlos entre
los chinos que viven en Pa-
namá y especi almente en-
tre los niños de la escuela chino- panameña.
Q ue nuestro Señor les si ga ani mando para hacer
tan excelente labor distribuyendo este libro y la revista
30Días, que es muy interesante.
Pedi mos a nuestro Santo fundador Franci sco de
Sales les alcance muchas bendiciones en este aposto-
lado.
H na M argarita M aría, vsm
8 30DIAS
Cartas desde los monasterios Cartas desde los monasterios
Virgen con el Niño, altorrelieve en cerámica del siglo XIX,
vía del Buon Consiglio, en el barrio Monti
9 30DIAS
CLARISAS CAPUCHINAS DEL
MONASTERIO DE SAN APOLINAR IN VECLO
Rávena
Gracias por la meditación
sobre la santa Pascua
Rávena, 14 de abril de 2011
«El Señor ha resucitado de entre
los muertos, como lo había dicho,
alegrémonos y regocijémonos to-
dos, porque reina para siempre.
¡Aleluya!».
Estimado senador A ndreotti:
Q ueremos manifestarle nuestro fra-
terno deseo de una santa Pascua colma de paz y de
amor y darle las gracias por el libro que acabamos de
recibir «Il Figlio da se stesso non può fare nulla». Será
un instrumento útil para vivir más intensamente estos
pocos días que nos separan del gran día de la Resurrec-
ci ón del Señor. Le aseguramos nuestra oraci ón para
que el Señor le guíe, consuele y llene de sus dones.
M uy agradecidas por el bien que hace,
las hermanas clarisas capuchinas
CARMELITAS DEL MONASTERIO NUESTRA SEÑORA DEL MONTE
CARMELO
Haifa, Israel
Petición de ayuda
a Piccola Via onlus
Haifa, 20 de abril de 2011
Les estamos muy agradecidas por el envío de 30Gior-
ni en italiano y en francés.
Es un soplo de la vida de la Iglesia y del mundo que
nos llega para ser objeto de oraci ón. H emos vi sto la
iniciativa Piccola Via.
En estos meses en los que santa Teresita es peregri-
na en T ierra Santa le pedimos a ella que les inspire un
regalo para nosotras.
Rezamos para que sean muchos los que ofrezcan,
de modo que la caridad de ustedes pueda llegar a tanta
pobreza.
Les deseamos una santa Pascua
rica en luz, conversión y fe operante.
En este tiempo de Cuaresma nos
permitimos exponerles una necesi-
dad urgente, que ha surgi do al i m-
proviso.
El pi so de nuestra gran coci na
(unos cien metros cuadrados) se ha
levantado i mprovi samente en va-
rias partes, a causa de las infiltracio-
nes de agua durante los 75 años que
tiene el edificio del monasterio.
Después de pedir pareceres y de
esperar nos hemos decidido a reha-
cer el piso completamente, porque
una obra parcial, aunque menos ca-
ra, corría el riesgo de ser inútil.
El gasto suma más de cinco mil euros y es por esto
por lo que les pedimos su ayuda, con mucha confianza.
A gradeciéndoles su atención les aseguramos nues-
tra oración por las intenciones de los donantes.
sor A ngela dell’ Eucaristia y comunidad
Regina Apostolorum, bajorrelieve del siglo XIX,
vía de L’Umiltà, esquina vía de San Marcello, en el barrio Trevi
Cartas desde los monasterios Cartas desde los monasterios
sigue en la p. 16
Lectura espiritual/42
3. Si alguno afirma que este pecado
de A dán que es por su origen uno solo
y, transmi ti do a todos por propaga-
ción, no por imitación, está como pro-
pio en cada uno, se quita por las fuer-
zas de la naturaleza humana o por otro
remedio que por el mérito del solo me-
di ador, Nuestro Señor Jesucri sto, el
cual, hecho para nosotros justicia, san-
ti fi caci ón y redenci ón (1 Cor 1, 30),
nos reconcilió con el Padre en su san-
gre; o ni ega que el mi smo méri to de
Jesucristo se aplique tanto a los adultos
como a los párvulos por el sacramento
del bauti smo, debi damente conferi do
en la forma de la Iglesia: sea anatema.
Porque «no hay otro nombre baj o el
cielo, dado a los hombres, en que ha-
yamos de salvarnos» (Hch 4, 12). De
donde aquella voz: «H e aquí el cordero
de Dios, he aquí el que quita los peca-
dos del mundo» (J n 1, 29). Y la otra:
«Cuantos fuisteis bautizados en Cristo,
os vestisteis de Cristo» (Gal 3, 27).
3. Si quis hoc A dae peccatum, quod
origine unum est et propagatione, non
i mi tati one transfusum omni bus i nest
unicuique proprium, vel per humanae
naturae vi res, vel per ali ud remedi um
asseri t tolli , quam per meri tum uni us
medi atori s Domi ni nostri Iesu Chri sti ,
qui nos Deo reconci li avi t i n sangui ne
suo, «factus nobis iustitia, sanctificatio
et redemptio» (1Cor 1, 30); aut negat,
ipsum Christi Iesu meritum per baptis-
mi sacramentum, i n forma Ecclesi ae
rite collatum, tam adultis quam parvu-
li s appli cari : anathema si t. Q ui a «non
est aliud nomen sub caelo datum homi-
nibus, in quo oporteat nos salvos fieri»
(At 4, 12). U nde illa vox: «Ecce agnus
Dei, ecce qui tollit peccata mundi» (Gv
1, 29). Et illa: «Q uicumque baptizati es-
tis, Christum induistis» (Gal 3, 27).
* Denzinger 1513
Decreto sobre el pecado original Decretum de peccato originali*
30DIAS 10
Lectura espiritual Lectura espiritual
11
La expulsión del Paraíso terrenal, en el trasfondo de la Anunciación, Beato Angélico, Museo del Prado, Madrid
30DIAS
Lectura espiritual Lectura espiritual
12 30DIAS
El tercer canon del decreto sobre el pecado ori gi nal del C onci li o de T rento que proponemos como
lectura espi ri tual de este número, nos ha sugeri do publi car, como comentari o, dos fragmentos del pa-
pa Pablo V I .
El primero está sacado del discurso de apertura de la segunda sesión del Concilio ecuménico Vaticano II,
el 29 de septiembre de 1963, en el que Pablo VI indica los fines de este veintiuno Concilio ecuménico.
«¿De dónde arranca nuestro vi aje?»; «¿Q ué ruta pretende reco-
rrer?»; « ¿Q ué meta deberá fijarse?».
«Estas tres preguntas sencillísimas y capitales tienen, como bien sa-
bemos, una sola respuesta, que aquí, en esta hora, debemos darnos a
nosotros mismos y anunciarla al mundo que nos rodea: ¡ Cristo! Cris-
to, nuestro pri nci pi o; C ri sto, nuestra vi da y nuestro guí a; C ri sto,
nuestra esperanza y nuestro término.
Q ue preste este Conci li o plena atenci ón a la relaci ón múlti ple y
única, firme y estimulante, misteriosa y clarísima, que nos apremia y
nos hace dichosos, entre nosotros y Jesús bendito, entre esta santa y
vi va Iglesi a, que somos nosotros, y Cri sto, del cual veni mos, por el
cual vivimos y al cual vamos. Q ue no se cierna sobre esta reunión otra
luz si no es Cri sto, luz del mundo; que ni nguna otra verdad atrai ga
nuestros ánimos fuera de las palabras del Señor, único M aestro; que
ninguna otra aspiración nos anime si no es el deseo de serle absoluta-
mente fieles; que ninguna otra esperanza nos sostenga sino aquella
que conforta, mediante su palabra, nuestra angustiosa debilidad: “ Et
ecce Ego vobiscum sum omnibus diebus usque ad consummationem
saeculi” [“ Y he aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta la
consumación de los siglos” ] (Mt 28, 20).
¡ O jalá! fuésemos capaces en esta hora de elevar a nuestro Señor
Jesucristo una voz digna de El! Diremos con la de la sagrada liturgia:
“ Te, Christe, solum novimus; – te mente pura et simplici – flendo et
canendo quaesumus – intende nostris sensibus! ” [“ Solamente te co-
nocemos a ti, Cristo; – a ti con alma sencilla y pura – llorando y can-
tando te buscamos –; ¡ mira nuestros sentimientos! ” ]».
Lectura espiritual Lectura espiritual
13 30DIAS
J esús y Pedro, detalle de la Vocación de Pedro y Andrés,
predela de la Maestà, Duccio de Buoninsegna, National Gallery of Art, Washington;
a la derecha, Pablo VI durante los trabajos del Concilio ecuménico Vaticano II
Lectura espiritual Lectura espiritual
El segundo fragmento está tomado del Credo del pueblo de Diosdel 30 de junio de 1968, en el que
Pablo V I cita literalmente el tercer canon del decreto sobre el pecado original del Concilio de Trento.
«Creemos que todos pecaron en A dán; lo que significa que la culpa
ori gi nal cometi da por él hi zo que la naturaleza, común a todos los
hombres, cayera en un estado tal en el que padeciese las consecuen-
cias de aquella culpa. Este estado ya no es aquel en el que la naturale-
za humana se encontraba al principio en nuestros primeros padres,
ya que estaban constituidos en santidad y justicia, y en el que el hom-
bre estaba exento del mal y de la muerte. A sí, pues, esta naturaleza
humana, caída de esta manera, destituida del don de la gracia del que
antes estaba adornada, herida en sus mismas fuerzas naturales y so-
metida al imperio de la muerte, es dada a todos los hombres; por tan-
to, en este senti do, todo hombre nace en pecado. M antenemos,
pues, siguiendo el concilio de Trento, que el pecado original se trans-
mi te, juntamente con la naturaleza humana, “ por propagaci ón, no
por imitación” , y que “ se halla como propio en cada uno” .
Creemos que nuestro Señor Jesucristo nos redimió, por el sacrifi-
cio de la cruz, del pecado original y de todos los pecados personales
cometidos por cada uno de nosotros, de modo que se mantenga ver-
dadera la afirmación del A póstol: “ Donde abundó el pecado sobrea-
bundó la gracia” [cf. Rm5, 20]».
Del 29 de septiembre de 1963 al 30 de junio de 1968 no han pasado ni siquiera cinco años. Y, sin
embargo, en sus dos intervenciones, nos parece vislumbrar que la historia de Pablo V I en aquellos años
es la misma experiencia que vivió el primero de los apóstoles, Pedro, según nos la documenta el Evange-
lio. U n camino que, arrancando del entusiasmo humanísimo por el reconocimiento de Jesús –que es
don del Padre («Bienaventurado eres Simón, [… ] porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, si-
no mi Padre que está en los cielos», Mt 16, 17), en el que se juega toda la iniciativa de Pedro–, llega a la
experiencia real de «angustiosa debilidad», de modo que toda la iniciativa queda en manos del Señor y
Pedro humildemente enseña «solamente lo que le ha sido confiado» (Dei Verbum, n. 10).
No tiene comparación, al respecto, el comentario que hace san A gustín de las palabras que Jesús le di-
ce a Pedro, después de que, en Cesarea de Filipo, el apóstol lo reconociera (cf. Mc8, 27-33): «Dominus
Christus ait: ”Vade post me, satanas”/ Y dijo Cristo Señor: “ Q uítate de delante, satanás” . / Quare sa-
tanas? / ¿Por qué satanás? / Quia vis ire ante me/ Por que quiere ir delante de mí» (Sermones330, 4).
Pedro y su sucesor han aprendido, pues, a dejar toda la iniciativa a la acción del Señor. H an aprendi-
do que a nosotros solo se nos concede reconocer y seguir lo que el Señor obra.
14 30DIAS
Lectura espiritual Lectura espiritual
Jesús y Pedro, detalle del encuentro entre Jesús resucitado y los apóstoles en el lago de
Tiberiades, panel de la Maestàde Duccio de Buoninsegna, Museo de la Opera del Duomo,
Siena; a la derecha, Pablo VI pronunciando el Credo del pueblo de Dios, el 30 de junio de 1968
30DIAS 15
Lectura espiritual Lectura espiritual
Haifa, 25 de mayo de 2011
¡ G raci as i nfi ni tas a la asoci aci ón Pi ccola V i a onlus!
A yer, 24 de mayo, llegó el dinero para arreglar el pi-
so de nuestra cocina.
Invoco bendi ci ones celesti ales para todo su apos-
tolado.
sor A ngela dell’ Eucaristia
CLARISAS DEL MONASTERIO SAINT CLARE
Yangyang, Corea del Sur
La meditación sobre la santa Pascua
parece infundida de gracia
Yangyang, 28 de abril de 2011
Estimado director A ndreotti y amigos de 30Giorni:
Con mi caluroso saludo de paz, i nvoco para uste-
des abundantes bendiciones del Señor Jesús resucita-
do en este tiempo de Pascua. G racias una vez más por
segui r envi ando grati s a nuestra comuni dad 30Days
in the Church and in the world. Q ue el Señor les
bendiga a todos por esta obra de verdadera evangeli-
zaci ón y por la di fusi ón de artí culos tan sugesti vos y
noticias importantes desde todo el mundo.
La di recci ón para nuestra suscri pci ón ha si do co-
rregi da, de modo que ahora reci bi mos los dos ejem-
plares de la revi sta, y así podemos comparti rlos con
los sacerdotes o con los misioneros que celebran la mi-
sa para nosotras y que pueden sacar gran provecho de
los artículos.
Les agradecemos también que nos hayan enviado
diez ejemplares en chino del suplemento Who prays
is saved: pensamos dárselos a algunos misioneros co-
reanos que actualmente llevan a cabo su apostolado
en China. A demás, el padre Francis M un Ju Lee, di-
rector de la clínica Saint Joseph para los pobres y mar-
ginados de Seúl, que hizo apostolado también en Viet-
nam, ha recibido la suscripción gratuita que les pedí y
les está muy agradecido.
Q ue su trabajo si ga si endo bendeci do con abun-
dancia de gracias y la inspiración del Espíritu Santo.
Con gratitud, suya en Cristo,
sor M ary Diane A ckerman, osc
P. D. Con el último número de 30Days, hemos reci-
bido con inmensa gratitud el suplemento pascual de la
medi taci ón de don G i acomo Tantardi ni . La medi ta-
ción es un verdadero alimento para el espíritu, ¡ parece
infundida de toda gracia! G racias infinitas por este te-
soro. Sabemos que es mucho pedir, pero ¿sería posi-
ble que nos enviaran cinco ejemplares en inglés y dos
en italiano del suplemento? Si esto no les crea compli-
caciones, adjuntamos nuestra dirección.
¡ G racias de nuevo!
Yangyang, 11 de mayo de 2011
Q ueridos amigos de 30Giorni:
No sé cómo expresar mi profunda gratitud por el en-
vío tan rápido, en respuesta a mi solicitud, de los cinco
ejemplares en inglés y de los dos en italiano de la medi-
tación de don G iacomo Tantardini, «The Son cannot
do anything on his own». Esta hermosa medi taci ón
es algo que hay que ponderar lentamente y permi te
16 30DIAS
Inmaculada Concepción, fresco del siglo XVIII,
plaza de la Rotonda, barrio Colonna
Cartas desde los monasterios Cartas desde los monasterios
viene de p. 9
17 30DIAS
sumergi rse profundamen-
te en la oración; me gusta-
rí a envi ar el suplemento a
algún sacerdote y a algu-
nas personas que pueden
apreci arlo y benefi ci arse
profundamente.
Le estoy muy agradeci -
da de reci bi r 30Days gra-
ti s, la espero todos los
meses. H e comparti do al-
gunos artí culos y algunas
noti ci as con mi s herma-
nas coreanas y con otras
personas; últi mamente,
por ej emplo, el artí culo
sobre el humi lde frai le capuchi no Leopoldo M andi c,
que pasó muchos dí as de su vi da en el confesonari o.
No sabí a mucho de él, y mañana, 12 de mayo, cele-
braremos su ani versari o; conocerlo mejor hace que
nuestra memori a sea más si gni fi cati va. D e nuevo,
¡ muchas graci as!
Le pido, por favor, que comunique mi especial gra-
ti tud a don G i acomo, cuyas lecturas y medi taci ones
tocan mi corazón y mi alma profundamente y me ayu-
dan a abandonarme más en la maravillosa gracia y en
el amor de nuestro Dios misericordioso. Deseándole a
usted, querido director, y a todos sus colaboradores el
amor y la paz de nuestro Señor resucitado, queda de
usted sinceramente en Cristo Jesús,
sor M ary Diane A ckerman, osc
CLARISAS DEL MONASTERIO SAINT CLARE
Mission, Columbia Británica, Canadá
La meditación sobre la santa Pascua
ayuda a entrar en este gran misterio
de nuestra fe
Mission, 1 de mayo de 2011
Q uerido señor A ndreotti:
El Señor ha resucitado verdaderamente, ¡ aleluya! En
este gozoso tiempo de Pascua deseamos agradecerle
el regalo de su revista 30Days. Nos gusta mucho.
El suplemento «The Son cannot do anything on his
own»ayuda a entrar en este gran misterio de nuestra fe.
Le pedimos al Señor resucitado que siga inspirán-
dole para compartir la Buenas Nueva.
Con devota gratitud y oración,
sor M arie-Céline Campeau, osc
MONJAS MÍNIMAS DE SAN FRANCISCO DE PAULA
Saltillo, Coahuila, México
30Giorni nos mantiene en comunión
con toda la Iglesia
Saltillo, 4 de mayo de 2011
Estimado senador G iulio A ndreotti:
C on i nmensa grati tud qui ero darle las graci as por la
revi sta mensual 30Giorni que este año tambi én nos
hace llegar hasta el lej ano M éxi co, donde con la
provi denci a de Di os hemos fundado una nueva co-
muni dad de M onj as M í ni mas de san Franci sco de
Paula.
Virgen del Rosario, fresco del siglo XVII,
vía de L’Umiltà, esquina vía de L’Archetto, en el barrio Trevi
¬
Cartas desde los monasterios Cartas desde los monasterios
G raci as a su generosi dad y a la de toda la redac-
ción, estamos recibiendo gratuitamente este precioso
instrumento de información que, para nosotras, mon-
jas de clausura, es de vi tal i mportanci a, porque nos
manti ene en comuni ón con toda la I glesi a y con el
mundo actual.
En efecto, de ella sacamos motivos y estímulos pa-
ra ofrecer con más entusiasmo nuestra vida a Dios, co-
mo sacrificio de suave aroma, por las necesidades más
urgentes de la Iglesia y del mundo, según nuestro ca-
risma de orantes y penitentes.
Conscientes del gran don que recibimos, nos gusta-
ría que también nuestros hermanos de congregación,
los frai les de la O rden de los M í ni mos, presentes en
nuestra ciudad de Saltillo, M éxico, pudieran recibirla,
ya que aprecian mucho su revista, de la que admiran la
profundidad de sus contenidos y la objetividad de la in-
formación.
Ellos también vinieron desde Italia a fundar una co-
muni dad para dar testi moni o en M éxi co del cari sma
de cari dad, conversi ón y reconci li aci ón de nuestro
fundador san Francisco de Paula, poniéndose al servi-
cio de la gente más pobre y necesitada del lugar.
P or ello desean tanto di sponer de la revi sta
30Giorni en italiano, como ayuda de segura informa-
ción y de constante actualización.
A gradeci éndole de antemano su sensi bi li dad y
comprensión, le aseguro las oraciones de toda mi co-
munidad.
Con gratitud y estima, en Cristo
madre M aria M argherita Bichi,
responsable de la comunidad de Saltillo
CLARISAS DEL MONASTERIO SANTA CLARA
Bolinao, Filipinas
Les agradecemos
la meditación sobre la santa Pascua
Bolinao, 4 de mayo de 2011
Q uerido señor A ndreotti y equipo de 30Giorni:
Les enviamos nuestros saludos orantes para este tiem-
po de Pascua y les manifestamos nuestra gratitud por
la suscripción a 30Giorni. . . y por el ejemplar especial
con la meditación sobre la santa Pascua de don G iaco-
mo Tantardini. No cabe duda de que es un texto muy
hermoso para la lectura espiritual de este tiempo.
Q ue Dios les recompense su generosidad en la di-
fusi ón de la obra de la I glesi a. T engan por seguras
nuestras oraciones por el éxito de su ministerio. Q ue
Dios les bendiga.
¡ Buena Pascua! ¡ A leluya!
las clarisas
P. D. Nos alegra informarles que nuestra O rden de
santa C lara celebra los ochoci entos años de funda-
ci ón. Las celebraci ones comenzaron el Domi ngo de
Ramos (17 de abril de 2011) y terminarán el próximo
año con ocasi ón de la fi esta de santa C lara (11 de
agosto de 2012). Les recordaremos en nuestras ora-
ci ones durante este año jubi lar. Recen ustedes tam-
bién por nosotras. G racias.
18 30DIAS
Inmaculada Concepción, mosaico del siglo XX, via dei Serpenti,
en el barrio Monti
Cartas desde los monasterios Cartas desde los monasterios
CARMELITAS DEL MONASTERIO DEL
CORAZÓN DE JESÚS
Ibarra, Ecuador
La meditación
sobre la Santa Pascua
para nuestro retiro mensual
Ibarra, 4 de mayo de 2011
¡ A labado sea Jesús Resucitado!
M uy apreciado señor director G iu-
lio A ndreotti:
JesúsResucitado, el que vive y ca-
mina junto a nosotros, le conceda en
abundancia losdonesy frutosdel Es-
píritu Santo.
G raci as por el enví o de la revi sta 30Días. La lee-
mos con i nterés, pues nos compromete a orar con
mayor intensidad por la Iglesia y el mundo entero.
También le estamos muy agradecidas por el librito
de meditación sobre la Santa Pascua, muy oportuno
para nuestro retiro mensual. El Señor se lo pagará.
O ramos por sus intenciones, y en este mes de ma-
yo le pedimos a la santísima Virgen, le alcance salud,
amor y júbilo en el Señor.
Saludos
la comunidad de las carmelitas descalzas
HERMANAS DEL MONASTERIO DE LA
VISITACIÓN
Washington, D.C., Estados Unidos
Un ejemplar en italiano
de la meditación
sobre la santa Pascua
Washington, 4 de mayo de 2011
Estimados señores:
Les escri bo para pedi rles un ejem-
plar en italiano de su publicación ti-
tulada en i nglés «The Son cannot
do anything on his own», de don
G iacomo Tantardini. Si pueden en-
viárnosla, les estaremos muy agradecidas.
¡ M uchas gracias! ¡ Buena Pascua!
En Cristo resucitado,
sor M aria Roberta Viano
CLARISAS DEL MONASTERIO SAINT CLARE
Duncan, Columbia Británica, Canadá
«The Son cannot do anything
on his own»es muy útil
Duncan, 12 de mayo de 2011
Estimada redacción de 30Days:
Estamos muy agradeci das de que 30Days llegue a
nuestro monasterio desde hace muchos años.
En el últi mo número habí a un suplemento, «The
Son cannot do anything on his own»que considera-
mos muy útil. Q uisiéramos encargar diez ejemplares y
saber cuánto cuesta.
G racias, y que Dios les bendiga por su ministerio.
sor Wylie A aron
19 30DIAS
Virgen en cerámica del siglo XIX,
plaza Madonna dei Monti, esquina via dei Serpenti,
en el barrio Monti
Cartas desde los monasterios Cartas desde los monasterios
20 30DIAS
ARZOBISPADO MARONITA
Damasco, Siria
Un gracias a los refugiados
iraquíes
Damasco, 30 de marzo de 2011
Señor G iulio A ndreotti:
Someto a la consi deraci ón de 30Giorni el
testimonio de un pueblo perseguido, exiliado,
que predica la Esperanza y cuenta con la ora-
ción de la numerosa familia de 30Giorni.
Siria ha facilitado la acogida de los refugia-
dos iraquíes. H an llegado a miles, sobre todo
a D amasco, y si guen llegando a decenas y
centenares para huir de la muerte y las violen-
cias de las que son víctimas desde 2003.
El personal de las Naciones U nidas organi-
za su éxodo hacia otros lugares más clemen-
tes… A la espera de conseguir un visado, es-
tos refugi ados i raquí es permanecen en Da-
masco generalmente dos o tres años, a veces
incluso más.
Estos cristianos bien formados, caritativos
y practicantes, se refugian en la fe y en la es-
peranza cri sti anas. Llenan nuestras i glesi as,
animan nuestras parroquias trayendo un “ ai-
re” nuevo que refuerza la fe cristiana en Siria.
– Practi cantes coti di anos, los refugi ados
iraquíes participan asiduamente en la misa to-
dos los días, vienen incluso de lejos, andando
o con medios públicos.
– Piden la confesión antes de la comunión:
han contribuido a que se vuelva al confesona-
rio, que ve de nuevo filas de fieles esperando.
– Su devoci ón por los santos y la venera-
ción de la Virgen relanza la fabricación de ve-
las, que i lumi nan dí a y noche las capi llas de
los santos, dentro y fuera de las iglesias.
– Sus niños son numerosos en las clases de
cateci smo para la pri mera comuni ón. Y sus
jóvenes participan en las corales de las varias
iglesias y liturgias.
– La guerra ha di fundi do rápi damente en
Irak la informática. Los refugiados que llegan
a Damasco a menudo saben usar bi en i nter-
net. G enerosamente han puesto sus conoci -
mientos al servicio de las parroquias y de las
comunidades. G racias a ellos nuestras parro-
qui as di sponen de pági nas webs, i nstrumen-
tos modernos al servicio de la evangelización
a escala universal.
Cartas desde las misiones Cartas desde las misiones
21 30DIAS
– M ovi dos por una gran cari dad, se dedi -
can por decenas, dos o tres veces a la sema-
na, a hacer las grandes limpiezas de la Cate-
dral y de la plaza de la iglesia. Cuando obtie-
nen el vi sado, antes de i rse se aseguran que
otros continúen estas labores.
– Participan en las veladas de oración, en la
adoración eucarística, en las peregrinaciones y
en las procesiones por las calles de Damasco
durante Semana Santa y sobre todo en el mes
de mayo. Su dinamismo espiritual atrae a las
demás comunidades; uno de nuestros sacerdo-
tes echa una mano en la parroquia caldea.
– A pesar de su pobreza y de su condi-
ci ón de vi da precari a, son generosos y lo
comparten todo. H ay que verles, a la sali-
da de la mi sa, ofrecer y dar con alegrí a,
sonrisas y lágrimas
– Viven los momentos más íntimos en el
silencio ante el Santísimo Sacramento, ca-
ra a cara con el Señor. Durante horas…
Lloran a sus difuntos y se preguntan sobre
el futuro; tratan de comprender el porqué
de todo lo que está pasando.
– Todas las semanas vienen numerosos
al arzobi spado para despedi rse antes de
salir hacia lo desconocido, a veces de for-
ma di spersa: los padres haci a A ustrali a,
los hijos hacia Canadá. Tampoco en la tie-
rra de exilio pueden vivir como una fami-
lia… U n desgarro aún más doloroso.
Estos refugi ados i raquí es que pasan
conti nuamente por Damasco son mi si o-
neros ambulantes que han marcado la Igle-
sia en Siria que los mira pasar y se interro-
ga sobre su propio futuro…
El Sí nodo de los cri sti anos de O ri ente
ha si do una oportuni dad y una esperanza,
pero no ha deteni do la hemorragi a y el éxo-
do. Estos refugi ados mi si oneros desperdi ga-
dos por todo el mundo están uni dos entre
ellos solo con la oraci ón e i nternet. H abi én-
doles pri vado de sus raí ces y ante el crepús-
culo de su I glesi a, ¿no podrí an, estos refu-
gi ados i raquí es, con su vi tali dad reli gi osa,
llevar un nuevo soplo a las I glesi as de O cci -
dente que los acogen?
Samir Nassar
arzobispo maronita de Damasco
Refugiados iraquíes rezando en una iglesia
de Damasco, Siria
Cartas desde las misiones Cartas desde las misiones
22 30DIAS
SEMINARIO SÃO CAMILO
Iomerê, Santa Catarina, Brasil
30Giorni simplemente “excelente”
Iomerê, 28 marzo de 2011
Estimados señores:
Recibimos regularmente la excelente revista 30Gior-
ni en portugués. ¡ Simplemente “ excelente” !
Q ue Dios les bendiga siempre por el gran bien que
hacen.
Les pedimos sus oraciones, nos hacen mucha fal-
ta. No nos olviden.
A tentamente,
A lberto Pigatto
SEMINARIO MAYOR CATÓLICO DE SAINT JOSEPH
Yangon, Myanmar (desde Lampang, Tailandia)
Para nuestro seminario mayor católico
de Saint Joseph, en Yangon, Myanmar
Lampang, 22 de abril de 2011
Q uerido director:
Saludos desde Lampang. Soy el padre Clement A n-
gelo, de M yanmar. Estoy aquí en Tailandia por un bre-
ve periodo con los sacerdotes del PIM E que trabajan
con las poblaciones pertenecientes a las tribus de las
colinas.
Durante mi breve estanci a he conoci do su revi sta
30Daysque considero de gran valor e interés.
Si esposible, graciasa vuestra generosidad, quisiera
recibir un ejemplar para mí y otro para nuestro semina-
rio mayor católico de Saint Joseph, en Yangon (M yan-
mar), donde desempeño mi ministerio de profesor.
C reo que puede ser una buena i nspi raci ón para
que los seminaristas mayores conozcan los aconteci-
mientos religiosos en el mundo.
Buena Pascua.
padre Clement
PARROQUIA DE ADIDOGOMÉ
Lomé, Togo
Qui prie sauve son âme
para noventa catecúmenos
Lomé, 2 de mayo de 2011
¡ A labado sea Jesucristo!
Soy un seminarista de Togo. M e ha gustado mucho el
librito Qui prie sauve son âme. Durante las próximas
vacaciones de verano, en el mes de julio, mi parroquia
va a organizar un campamento para los catecúmenos
(unos noventa). M i párroco me ha encargado que or-
gani ce y di ri ja este campamento de ni ños. Q ui si era
pedirles, como ayuda para rezar las oraciones duran-
te esos dí as, el li bri to Qui prie sauve son âme que
pondré a disposición de los catecúmenos que partici-
pen. Sería también un santo y hermoso recuerdo que
estos ni ños podrán llevarse consi go cuando termi ne
el campamento, y que podrán utilizar para su oración
personal.
En espera de una respuesta positiva, les aseguro
mis oraciones y mi gratitud.
U nidos en la oración.
Fraternamente,
Romain Semenou
Virgen con el Niño, fresco del siglo XVII,
vía del Gesù, en el barrio Pigna
Cartas desde los semi nari os
La Foresteria
L’Aquila - Pescara
Pomezia
Frascati
Borgorose
Fiuggi
Anagni
Alatri
Guarcino
Cassino
Pontecorvo
Fondi
Formia
Gaeta
Terracina
Sora
Velletri Anagni
Fiuggi
Subiaco
Vicovaro
Mandela
Napoli
Firenze
RIETI
FROSINONE
LATINA
ROMA


El patrimonio artístico y cultural
de la zona es fascinante. Los Monasterios
son perlas de inestimable valor
por sus complejas arquitecturas,
sus extraordinarios frescos y su exclusivo
patrimonio bibliográfico y
de obras de arte.
Un patrimonio que une arte,
cultura y espiritualidad en el espléndido
marco natural de los Montes Simbruini
La abadía de
Santa Escolástica,
situada a pocos pasos
de Subiaco, fue fundada por
san Benito en el siglo VI.
De sus detalles
arquitectónicos destacan
el campanario románico,
del siglo XI, los tres claustros
(renacentista, gótico
y cosmatesco)
y la hermosa
iglesia neoclásica
de Quarenghi.
Distancias principales:
60 km de Roma,
30 km de Tívoli,
18 km de Fiuggi
CÓMO LLEGAR
A LA HOSPEDERÍA
MONASTERIO S. ESCOLÁSTICA
Hospedería del Monastero
-
Reservas:
Tel. 0774.85569 Fax 0774.822862 E-Mail: foresteria@benedettini-subiaco.it • www.benedettini-subiaco.it
LA ESTRUCTURA
PUEDE ACOGER A
PERSONAS Y GRUPOS,
Y DISPONE DE:
u
Habit aciones de 1 a 4
camas, con baño aut ónomo,
t eléfono y enchufe para
la t elevisión, por un t ot al
de 1 1 0 plazas.
u
Salón de bar y TV Sat 2 0 0 0 .
u
Rest aurant e para 5 0 0
comensales.
u
2 Salones para congresos
con conexiones audio-vídeo.
u
Aparcamient o int erno.
u
Amplio parque.
u
Capilla.
TODOS LOS LOCALES
SON ACCESIBLES PARA
LOS MINUSVÁLIDOS
24 30DIAS
D
esde los edificios futuristas
de Brasi li a a los palaci os
cargados de hi stori a del
otro lado del T íber el camino es lar-
go. D om João Braz de A vi v, 64
años, arzobispo emérito de la capi-
tal brasi leña, lo recorri ó hace po-
cas semanas. El pasado 4 de enero
el Papa lo llamó a Roma para diri-
gir la Congregación para los Insti-
tutos de vida consagrada y las So-
ciedades de vida apostólica, y para
abrir una nueva era en las relacio-
nes –siempre vivas y a veces agita-
das– entre la Sede apostóli ca y la
galaxia de las congregaciones y las
órdenes religiosas.
Dom João, ¿cómo ha cam-
biado su vida desde que llegó
a Roma?
JO Ã O BR A Z D E AV I Z: Bue-
no, el cambi o ha si do grande. En
Brasi li a habí a más de dos mi llones
y medi os de fi eles, con 380 sacer-
dotes y 128 parroqui as, que yo vi -
si taba a menudo. A quí el pueblo
no exi ste, se ve solo cuando hay
grandes reuni ones en la plaza de
San Pedro. . .
Y a veces , en los primeros
días, incluso le tocó comer so-
lo. . .
En Brasilia había siempre com-
pañí a en casa. Tení a como secre-
tarias a dos madres de familia, es-
taba tambi én la coci nera, éramos
una pequeña comuni dad. P ero
aquí también se va ampliando con
el tiempo el círculo de amigos.
Us te d e s taba acos tumbra-
do ya desde pequeño a comer
con mucha gente.
M is padres eran del sur, yo nací
en el Estado de Santa Catalina. Pe-
ro cuando tenía dos años mi fami-
lia se mudó al Estado de Paraná, a
una zona que, como se decí a en-
tonces, empezaba a ser “ coloniza-
da” . M i padre empezó a trabajar
allí como carni cero. Yo tengo un
hermano mayor, también sacerdo-
te, y luego nacieron otros seis. En
total somos ci nco varones y tres
mujeres. La más pequeña, que tie-
ne el síndrome de Down, ahora tie-
ne 47 años. Recuerdo que cuando
nació –entonces estábamos en Bo-
rrazópoli s– mi fami li a para bauti -
zarla tomó una carroza de caballos
y recorrieron más de cuarenta qui-
lómetros, porque no querían espe-
rar.
Un bue n viaje , para aque -
llos tiempos.
D onde vi ví amos nosotros al
pri nci pi o no habí a sacerdotes. El
cura pasaba de vez en cuando, una
vez al mes. Eran los lí deres lai cos
populares qui enes gui aban las co-
munidades, quienes daban el cate-
cismo y favorecían las prácticas de
la vida de la fe como el Santo Rosa-
rio y la devoción al Sagrado Cora-
zón de Jesús. En aquellos tiempos
la Iglesia local se basaba mucho en
grupos como el apostolado de la
oraci ón, o los hi j os de M arí a. . .
T ambi én mi s padres ayudaban a
mantener abiertas las capillas.
Y des pués , ¿cómo fue que
se hizo cura?
Si endo todaví a ni ño, ya a los
si ete años, cuando hi ce la pri mera
por Gianni Valente
Hermanas misioneras de la caridad de Madre Teresa de Calcuta en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Washington
Vida consagrada
Las pretensiones de los hombres
y la paciencia de Dios
25 30DIAS
comuni ón, perci bí a la vocaci ón,
que luego fue culti vada por las
monjas de Santa C atali na, adon-
de me habí an mandado para que
hi ci era la escuela. C uando tení a
once años entré en el semi nari o
menor de A ssi s, en el Estado de
São Paulo, a cuatroci entos qui ló-
metros de la capi tal. L o habí an
abi erto los mi si oneros del PI M E.
A lgunos de ellos habí an si do mi -
si oneros en C hi na, de donde los
habí an expulsado tras la llegada
de M ao al poder. N os contaban
sus hi stori as. R ecuerdo que eran
personas muy profundas, era bo-
ni to crecer teni éndolos frente a
nuestros ojos. Y luego, ya adoles-
cente, conocí tambi én la espi ri -
tuali dad de los Focolares.
¿Cómo ocurrió?
C onocí a un pi ntor ateo que
después de converti rse hablaba de
D i os de manera vi va y concreta.
M e i mpresi onó, porque yo era un
muchacho. Yo pensaba: mi ra tú
este ateo que ahora habla con tan-
ta fuerza del amor de D i os, y de
cómo se descubre este amor
amando al hermano. . . P ara mí
eran cosas nuevas. Yo hasta aquel
momento pensaba en la educa-
ci ón, que habí a que ser amable
con los demás por una cuesti ón de
buenas maneras. Nunca pensaba
que al otro se le pudi era servi r co-
mo al propi o Jesús.
Luego su obispo le mandó a
estudiar teología a Roma. Era
el 6 7 , el Concilio acababa de
te rminar. . . ¿Qué re cue rdo s
tiene de aquellos años?
Estudi é en la G regori ana y lue-
go un año en el A teneo Salesiano,
para segui r cursos de psi copeda-
gogí a. Reci bí el di aconado en Ro-
ma, y volví a Brasil solo en 1972.
Eran ti empos marcados por mu-
chos estí mulos y muchas di fi culta-
des. Todo parecí a estar en movi -
miento. Comenzaba el ajetreo que
había traído el Concilio. Se actuali-
zaban los viejos ordenamientos, se
reestructuraban los cursos, pero
tambi én exi stí a la i ncerti dumbre
que caracteri za todas las fases de
transición y revisión.
Y e n Latino amé rica e s ta-
ban tambié n fre nte al s urgir
de la Te o lo g ía de la Libe ra-
ción.
Éramos i deali stas, querí amos
dar la vi da por algo grande. La ¬
«Yo decía en Brasilia: si los de los carismas más grandes mort ificáis
y anuláis los carismas más pequeños porque t enéis como único
crit erio ampliaros y ocupar más espacio, est o no es digno de Dios».
Encuent ro con el nuevo prefect o de la Congregación vat icana
para los Inst it ut os de vida consagrada y las Sociedades
de vida apost ólica
Ent revist a al arzobispo João Braz de Aviz
A la izquierda,
frailes dominicos
en el claustro
de la Basílica
de Santa Sabina,
Roma
Abajo, frailes
franciscanos
en Asís
decisión de mirar hacia los pobres
nos daba una esperanza grandí si -
ma, sobre todo a nosotros, que ve-
níamos de familias pobres. Estába-
mos di spuestos a dejarlo todo, i n-
cluso el seminario, si aquel ímpetu
no era reci bi do y abrazado en la
rea lidad eclesial en que vivíamos.
Us ted ha explicado ya que
e n aque lla trans ició n, la e x-
pe rie ncia de los Focolare s le
a yudó a s upe ra r e l pe l i g ro
que todo s e dis ipara.
D i os me ha guardado así . L a
experi enci a espi ri tual del Focola-
re es fuerte y senci lla. Ya a fi nales
de los años sesenta, C hi ara L u-
bi ch nos i nvi taba a reconsi derar
nuestro modo de vi vi r, a la luz del
amor de Di os. A veces tambi én a
mí me parecí a que i nfravaloraba la
exi genci a de la transformaci ón so-
ci al. Fue un momento di fí ci l para
muchos. Pero de este modo que-
daba la confi anza de que exi stí a un
cami no, habí a que tener paci en-
ci a, pero cami nábamos juntos y no
nos perdí amos. Nos hi ci mos sa-
cerdotes con esta gran luz i nteri or,
acompañada por ese senti mi ento
de i nqui etud, de suspensi ón. Nun-
ca qui se esconderme a mí mi smo
la exi stenci a contemporánea de
estos dos factores. Yo pensaba: es-
ta es la si tuaci ón en que me ha to-
cado vi vi r. Con el ti empo, esto me
ha ayudado a ver que ser sacerdote
no qui ere deci r ejercer un “ domi -
ni o” reli gi oso sobre la propi a vi da
y la de los demás.
Hoy día, ¿cuál es s u balan-
ce de la época ligada a la Teo-
logía de la Liberación?
Se pueden deci r vari as cosas.
En Brasi l algunos de los grupos
pastorales que por aquel enton-
ces seguí an más aquella lí nea se
han transformado hoy en O N G
con mucho di nero, se han sali do
de la I glesi a. D ecí an que querí an
cambi ar la I glesi a, luego les falló
la fe y les quedó la soci ologí a. Es-
to no puede por menos que cau-
sar tri steza. Y si n embargo si go
convenci do de que en toda aque-
lla hi stori a ocurri ó algo realmente
grande para toda la I glesi a. C omo
la constataci ón de que el pecado
de los hombres crea estructuras
de pecado. Y que la predi lecci ón
por los pobres es una elecci ón de
Di os, como se ve en el Evangeli o.
En las pri meras comuni dades las
cuatro columnas portantes eran
la fi deli dad a la doctri na de los
apóstoles, la eucari stí a, la oraci ón
y luego la de la comuni ón frater-
nal, que no era un senti mentali s-
mo, si no algo prácti co, querí a de-
ci r ayudar a las vi udas y a los huér-
fanos, poner los bi enes en co-
mún. En eso se veí a que la comu-
ni dad vi ví a frente a su Señor.
A hora, los bi enes los escondemos
cerrándolos baj o si ete vueltas de
llave i ncluso en las comuni dades
reli gi osas.
26 30DIAS
E n B rasil, d e sd e la in d e p e n d e n cia, sie m p re h a sid o fu e rte u n p o d e r
q u e yo llam aría e l p o d e r d e l d in e ro ” . E s e se p o d e r q u e ,
p o r e je m p lo , sig u e re sistie n d o co n tra u n a ve rd ad e ra re fo rm a
ag raria. Y q u e n u n ca h a te n id o u n a g ran re lació n d e p ro xim id ad
co n la I g le sia y n i siq u ie ra co n la je rarq u ía e cle siástica
Vida consagrada
Arriba, dom J oão Braz de Aviz
con un grupo de religiosos
brasileños en el Pontificio Colegio
Pío Brasileño, Roma; abajo,
en la Catedral de Brasilia
Dentro de la generación de
lo s curas “libe racio nis tas ”,
uno de los puntos de diferen-
ciación era la actitud frente a
la devoción del pueblo.
En aquel tiempo algunos pensa-
ban que la devoción popular signi-
fi caba ali enaci ón. D ecí an que la
pureza de la fe se había corrompi-
do con las devociones. Esta idea se
puede confutar tambi én desde el
punto de vista estrictamente histó-
rico. En Brasil la crisis llegó con la
abolición de las congregaciones re-
ligiosas decidida por el M arqués de
P ombal, que fue un desastre y
comprometió incluso toda la expe-
ri enci a pastoral comenzada con
los indios. Y de todos modos ni si-
quiera ahora comprendes cómo es
que Brasi l es católi co en un 75% ,
aunque luego solo el 10 por ciento
se acerca ordinariamente a los sa-
cramentos. La razón hi stóri ca es
esta: precisamente la devoción po-
pular ha sido un instrumento para
transmitir y mantener la fe, en mu-
chas comunidades guiadas durante
tanto tiempo por los laicos.
A veces hay quienes siguen
hablando de la Teología de la
Liberación como de un “peli-
gro” inminente.
Sí, a veces la Teología de la Li-
beraci ón parece un fantasma que
se saca a pasear en determi nados
momentos. M uchas cosas han
cambi ado. En muchos paí ses los
que estaban contra el poder, como
Lula, o que i ncluso eran guerri lle-
ros, ahora están en el gobi erno.
H a habi do un recorri do, y ya va
si endo hora de que tambi én en la
Iglesia se tome conciencia de esto.
En Brasil, desde la independen-
ci a, si empre ha si do fuerte un po-
der que yo llamarí a “ el poder del
di nero” . Es ese poder que, por
ejemplo, si gue resi sti endo contra
una verdadera reforma agrari a. Y
que nunca ha tenido una gran rela-
ción de proximidad con la Iglesia y
ni siquiera con la jerarquía eclesiás-
ti ca. L a I glesi a no ti ene apoyos
económi cos por parte del Estado,
e incluso las iglesias se construyen
con el di nero del pueblo, y nor-
27 30DIAS
P
or lo menos un primado no se lo quita nadie a mon-
señor Braz de Aviz. El actual prefecto del dicasterio
vaticano para los religiosos es el único obispo que vive
desde hace casi treinta años con 130 fragmentos de
plomo dentro del cuerpo.
João por aquel entonces era un joven cura de 36
años, y aquel día estaba viajando desde su parroquia a la
de un pueblo cercano para ayudar al párroco que cele-
braba sus veinticinco años de sacerdocio. En mitad del
camino, en un pequeño puente, vio un automóvil deteni-
do. Se acerca para ver si necesitaba una mano, y se da
cuenta de que no se trata de campesinos a los que se les
ha averiado el automóvil. Dentro hay dos muchachos que
le apuntan con sus armas pesadas, le quitan las llaves de
su automóvil y le obligan a seguirlos hasta la otra parte
del torrente, sin mediar palabra. Después de media hora
sale de la curva el furgón blindado del banco. Era un vier-
nes por la tarde, ellos estaban esperando el furgón con la
caja, y João comprende entonces que había llegado al lu-
gar equivocado en el momento equivocado.
Luego todo ocurre en unos instantes. Los ladrones
disparan inmediatamente a los neumáticos del furgón.
Pero también los del banco van armados, y responden al
fuego. Recuerda hoy monseñor Braz de Aviz: «En un mo-
mento dado, visto que la situación estaba bloqueada, los
dos muchachos me apuntaron de nuevo con las armas
contra la cara: ve tú a hablar con los policías, o te mata-
mos. ¿Qué podía hacer yo? Di solo unos pasos e inme-
diatamente los del furgón blindado me dispararon». João
siente que le queman dentro los perdigones de la esco-
peta de cañones recortados. Tiene incluso un ojo perfora-
do, siente la sangre resbalarle a chorros por la cara. Está
tendido en el suelo. No consigue levantarse. Una inmovi-
lidad impotente que le salvará la vida: «Después me con-
firmaron que si me hubiera movido me habrían remata-
do». Mientras tanto los dos bandidos han escapado.
João siente que su respiración se hace cada vez más ja-
deante, siente la sangre subiéndole desde los pulmones
hasta la boca. «Me decía
para mis adentros: Jesús,
¿pero por qué tengo que
morirme a los treinta y seis
años, tenía tanto que hacer.
La respuesta me la sentí
dentro: “Yo morí a los 33
años. Tú has tenido ya 3
años más que yo...”». João
intuye entonces que tam-
bién su generosidad, su im-
pulso a hacer cosas buenas
puede caer en el vacío, si no
es un abandono en los bra-
zos de Jesús. «Entonces me sentí en paz. Dije mis últi-
mas oraciones, hice mis ofrendas, pedí perdón, pero lue-
go también añadí: Señor, dame otros diez años. No sé
por qué pedí precisamente diez años».
En efecto, dom João se salvó aquella vez. El plomo
se le quedó en los pulmones y en los intestinos, sin pro-
vocar infecciones. Incluso el ojo se salvó y los médicos
se preguntan cómo fue posible.
Después de aquella experiencia, hoy monseñor
Braz de Aviz recuerda que entró en un período de de-
presión. «Ni siquiera conseguía salir de casa. Salí de
aquella situación solo un años después, poco a poco,
comenzando a hacer pequeñas cosas, por ejemplo, pe-
queños paseos, hasta donde podía. También esta es-
pecie de parálisis de la voluntad fue para mí una expe-
riencia importante, para abrazar mi límite y mi fragili-
dad». Cuando estaban llegando a su fin los diez años de
“prórroga” que había pedido, llegó el nombramiento a
obispo. «Es como si el Señor me hubiera querido decir:
hasta aquí tú me has pedido la vida, de ahora en adelan-
te lo que viene te pido yo que me lo dones a mí...». Dom
João lo dice riendo. Pero así y todo el sobresalto de los
recuerdos le humedece los ojos.
G.V.
Vivo de milagro
Una prórroga ad personam
¬
malmente los que más ayudan son
los más pobres.
¿Qué piensa de la causa de
beatificación de Óscar Rome-
ro?
En los procesos de beatificación
hay detalles que hay que cribar, co-
mo los detalles ci entí fi cos relaci o-
nados con el reconoci mi ento del
milagro exigido. Pero creo que co-
mo vi da de santi dad R omero fue
un ejemplo grande. U n obispo que
con el episcopado recibe de mane-
ra mani fi esta tambi én la graci a de
convertirse en pastor de su pueblo,
en aquella situación tan desquicia-
da por la vi olenci a. L o mi smo le
ocurrió en Brasil a dom H élder Câ-
mara. C uando le escuchábamos
hablar, durante el régi men mi li tar,
nos hacía temblar de emoción. Era
un apersona que nos encantaba.
U n hombre de oración. Pienso que
hay muchas figuras que paulatina-
mente, andando el tiempo, iremos
comprendi endo mejor. Y se verá
que toda su vida estaba impregna-
da de esto. Si no, no hubieran ofre-
ci do su vi da así . C âmara si empre
vi vi ó con la posi bi li dad de que le
mataran. No lo mataron solo por-
que el pueblo habrí a reacci onado
demasi ado mal. Y entonces man-
daban advertenci as bastante cla-
ras: en lugar de a los obispos, ma-
taban a los secretarios de los obis-
pos, como ocurrió al secretario de
dom H élder.
Ha citado usted a Lula. Co-
mo arzobispo de Brasilia, ha-
brá te nido que re lacio nars e
con él. ¿Qué balance hace de
sus años en el poder?
En siete años en Brasilia nunca
lo he vi sto en la C atedral. . . [son-
ríe]. Y a veces hací a afi rmaci ones
algo sorprendentes, como cuando
decí a que tení a una moral como
persona pri vada y otra moral co-
mo presi dente. . . Pero está claro
que la percepción de su aportación
es muy posi ti va y comparti da por
la mayoría de los brasileños. A mó
a su pueblo y, habiendo sido obre-
ro, comprendió la situación de los
brasileños tal y como es en la reali-
dad concreta. Con él Brasil ha co-
noci do un creci mi ento i mpresi o-
nante, y ha habi do tambi én ci erta
redi stri buci ón de la ri queza. H a
combatido la corrupción, sin apro-
vecharse de la posi ci ón de presi -
dente para defender a los corrup-
tos que estaban también dentro de
su partido.
¿Y Dilma, la nue va pre s i-
denta?
Di lma es muy di sti nta. Lula es
un obrero, su fuerza es el sindicalis-
mo. Él es un si ndi cali sta humani s-
ta, un tremendo luchador. Dilma es
una intelectual, y por otros aspec-
tos es más pragmática. Pero dicen
que tiene incluso más apoyo popu-
lar que Lula. Este dato es i ntere-
sante.
¿Cómo ha ido el comienzo
de s u trabajo en la Congrega-
ción para los Religios os ?
H emos teni do que afrontar
muchas di fi cultades. H abí a bas-
tante desconfi anza por parte de
los reli gi osos por determi nados
prejui ci os. A hora el punto pri nci -
pal del trabaj o es preci samente
reconstrui r una relaci ón de con-
fi anza. C on el secretari o de la
C ongregaci ón, Joseph Wi lli am
T obi n, trabaj amos j untos, habla-
mos mucho, de modo que las de-
ci si ones se tomen en común.
¿Cómo va el as unto de las
ins pe ccio ne s e n las co ngre -
g acio ne s re lig io s as fe me ni-
nas de los Es tados Unidos ?
T ampoco ese es un asunto fá-
ci l. H abí a desconfi anza, contra-
posi ci ón. H emos hablado con
ellas, sus representantes vi ni eron
i ncluso a Roma. Empezamos a es-
cuchar. No se trata de deci r que
los problemas no exi sten. Pero se
pueden afrontar de otra manera.
Si n condenas previ as. Escuchan-
do las moti vaci ones. A hora tene-
mos muchos i nformes sobre los
que trabajar. Luego está el i nfor-
me de sor C lare M i llea [la reli gi osa
desi gnada por el Vati cano como
vi si tadora apostóli ca, n. de la r.],
que será i mportante.
¿Son le gítimas y útile s las
co mparacio ne s e ntre las ó r-
de ne s re l i g i o s a s má s a nt i -
guas y los nuevos movimien-
tos ? A ve ce s hay quie ne s los
c o l o c an e n c o mpe t e nc i a, o
inclus o en opos ición.
Los cari smas que florecen en el
ti empo presente son donados a la
I glesi a de hoy. Q ui zá dentro de
vei nte años no tengan la mi sma
relevanci a. Y esto no deberí a cho-
car con los cari smas más anti -
guos. Si vi ven en fi deli dad con el
cari sma i ni ci al donado a su funda-
dor, encontrarán tambi én la ma-
nera de dar algo en este ti empo.
El peli gro es cuando se pi erde el
espí ri tu de los fundadores.
En e s t e s e nt ido , ¿qué ha
re pre s e nt ado para us t e d e l
as unt o de l fundado r de l o s
Legionarios de Cris to?
Bueno, esun dolor cuando se ve
extenderse una realidad que se pre-
senta como carismática, y luego se
descubre lo indigno de su iniciador.
Sigue siendo un misterio cómo esto
puede ser posible. El de los Legio-
28 30DIAS
Vida consagrada
nariosno esel único caso. En Brasil
hemostenido el caso de la Toca de
A ssis. Una comunidad que vestía un
traje de tipo franciscano que llama-
ba la atención, y que se había colo-
cado en línea con la Canção nova
[comuni dad-network naci da en
Brasil y ligada al movimiento caris-
mático, n. de la r.]. Daban de sí mis-
mos una imagen fuerte, con frailes
que de cían que daban gloria a Dios
cantando y bailando. Unosseiscien-
tos muchachos los seguí an. H asta
que se descubrió que el fundador te-
nía también comportamientosmo-
ralmente indignoscon susseguido-
res. En cuanto a losLegionarios, en
su estructura no me convencía ya de
entrada la falta de confianza en la li-
bertad de las personas que veía en
su i nteri or. U n autori tari smo que
trataba de dominar todo con la dis-
ciplina. Yo ya había sacado a losse-
minaristas de Brasilia de sus semi-
narios, porque veía que lascosasno
podían seguir así.
¿No cree que en el pas ado
s e pus o de mas iado é nfas is
e n lo s nue vo s mo vimie nto s ,
que a ve ce s e s condió as pe c-
tos problemáticos ?
En las nuevas comuni dades y
en los nuevos movi mi entos no
todo es boni to ni j usto a pri ori .
En algunas reali dades se ve que
hay aspectos realmente desequi -
li brados. C laro que no se puede
negar que en muchas de estas
rea li dades se han vi sto cosas
grandí si mas. En muchos lugares
han aportado frescura, alegrí a,
novedad, j uventud. C reo que de
todos modos los ti empos actua-
les no son ya ti empos en los que
cada cual actúa por sí mi smo, en
los que todos están separados
hasta entrar en coli si ón con los
otros y que están uni dos solo en
la referenci a común al Papa. Yo
decí a en Brasi li a: si los de los ca-
ri smas más grandes morti fi cái s y
anulái s los cari smas más peque-
ños porque tenéi s como úni co
cri teri o ampli aros y ocupar más
espaci o, esto no es di gno de
D i os. Si hay un “ cari smi ta” pe-
queñi to, por ejemplo en una pa-
rroqui a, ayudadlo a crecer, en
vez de oponeros a él.
Además de s u vínculo con
el Focolare, es conocida tam-
bié n s u amis t ad c o n la Co -
munidad de San Egidio.
Sí . Esti mo mucho a A ndrea
Ri ccardi . Espero i r a verle pronto.
En los últimos tiempos , un
fenómeno difundido es el de
nue vo s i ns t i t ut o s de vi da
co ns ag rada que a ve ce s vi-
ve n s ituacione s de e nfre nta-
miento con los obis pos y con
s us Igles ias nacionales .
Y o si empre he teni do mi edo
cuando un grupo comienza a pen-
sar y a deci r: nosotros somos los
únicos que defendemos la verdade-
ra I glesi a y la Tradi ci ón. Nosotros
poseemos la luz de Di os, y los de-
más no. En la I glesi a no funci ona
así. Y Dios no trabaja así. Él distri-
buye sus dones, nunca ha dado to-
da su gracia a una sola persona. Si
pensamos en la experi enci a de
Dios con su pueblo, también en la
Biblia lo que destaca no es el exclu-
sivismo elitista, sino más bien la pa-
ci enci a y la mi seri cordi a haci a ese
pueblo lleno de límites, que se per-
día por el camino. Cuánto ha espe-
rado, cuántas veces ha quedado de-
cepci onado. . . Y si luego mi ramos
también a los santos, vemos que los
verdaderos santos son si empre
amigos entre ellos. Son distintos, a
veces incluso riñen, pero luego pi-
den perdón y trabajan juntos. Tam-
bién los de ahora, como don G ius-
sani y Chiara Lubich. q
29 30DIAS
Ent revist a al arzobispo João Braz de Aviz
El presidente brasileño saliente,
Luiz Inácio Lula da Silva, levanta
el brazo de la nueva presidenta,
Dilma Rousseff, en el Palacio Planalto,
Brasilia, el 1 de enero de 2011
C u an d o e scu ch áb am o s h ab lar a d o m H é ld e r C âm ara,
d u ran te e l ré g im e n m ilitar, n o s h acía te m b lar d e e m o ció n .
N o lo m ataro n so lo p o rq u e e l p u e b lo h ab ría re accio n ad o
d e m asiad o m al. Y e n to n ce s m an d ab an ad ve rte n cias b astan te
claras: e n lu g ar d e a lo s o b isp o s, m atab an a lo s se cre tario s
d e lo s o b isp o s, co m o o cu rrió al se cre tario d e d o m H é ld e r
Dom Hélder Câmara durante una visita
pastoral a Morro da Conceição,
Recife, en 1968; a la izquierda,
Óscar Romero con los seminaristas
en Playa el Majahual, en 1978
30 30DIAS
E
l pasado 15 de marzo los
obi spos maroni tas reuni dos
en Bkerké (cerca de Bei rut),
sede del Patri arcado, eli gi eron a
Béchara Raï , obi spo de Jbei l, By-
blos de los M aroni tas, nuevo pa-
triarca de A ntioquía de los M aroni-
tas. Su beati tud Béchara Boutros
Raï , de 71 años, ordenado sacer-
dote en 1967 y consagrado obi s-
po en 1986, conoce bien Roma y
el Vati cano, ya que ha estudi ado
aquí, en el Pontificio Colegio M a-
ronita, y aquí, durante años, como
mi embro del C onsej o Ponti fi ci o
para las Comunicaciones sociales,
fue el responsable del programa
árabe de Radio Vaticano. Su beati-
por Davide Malacaria
Oriente Próximo
Un mensaje de convivencia
desde Líbano
E l d iálo g o co n e l islam , u n a n u e va co n fro n tació n co n lo s p o lítico s
cristian o s, la n e ce sid ad d e u n a re lació n co n H e zb o lá, la trag e d ia
d e l co n flicto israe lí-p ale stin o : e n tre vista a su b e atitu d B é ch ara R aï,
n u e vo p atriarca d e A n tio q u ía d e lo s M aro n itas
Arriba, Béchara Raï
inmediatamente después
de ser elegido patriarca
de Antioquía de los Maronitas,
el 15 de marzo de 2011;
a la derecha, multitud de fieles
se acercan al Patriarcado
de Bkerké para saludar
al nuevo patriarca
tud Béchara R aï sucede a Nasra-
llah Pierre Sfeir, que el pasado fe-
brero, a la edad de noventa años,
presentó su renunci a. El pasado
14 de abril, recibiendo en audien-
ci a al nuevo patri arca, Benedi cto
X V I le confi rmó la ecclesiastica
communio.
Desde hace unos años en Líba-
no, país crucial para la estabilidad
de O ri ente Próxi mo, la solemni -
dad de la A nunciación es fiesta na-
cional, para la alegría de los cristia-
nos, naturalmente, y de los musul-
manes que veneran a M aría como
madre del profeta Jesús. U na fies-
ta nacida bajo el signo de esa con-
vi venci a entre cri sti anos y musul-
manes que, en las cambiantes y a
veces dolorosas vi ci si tudes de la
hi stori a, ha si do la caracterí sti ca
de este paí s. Béchara en árabe
qui ere deci r “ A nunci aci ón” . U n
buen auspicio.
¿Qué pensó en el momento
de su elección?
BÉC H A R A R A Ï : D urante el
Sí nodo, los otros posi bles candi -
datos al patri arcado, en ci erto
momento, di eron un paso atrás
para que se llegara a una elecci ón
unáni me. En ese momento me vi -
no a la mente el lema de mi man-
dato: «C omuni ón y amor», que
luego escri bí en la papeleta elec-
toral. A sí , durante el escruti ni o,
mi entras se repetí a mi nombre,
en ci erto momento se leyó tam-
bi én este lema. Era un modo de
deci r que aceptaba lo que deci di e-
ra el Sí nodo, pero bajo el si gno de
la comuni ón y del amor.
La Iglesia maronita, de rito
o rie ntal y de s de s ie mpre e n
c o muni ó n c o n Ro ma , ¿de -
s empeña un papel de puente
entre la cris tiandad occiden-
tal y la ortodoxa?
Por su hi stori a los maroni tas
manti enen relaci ones fecundas
tanto con las I glesi as de tradi ci ón
griega y siriaca como con la Santa
Sede. También por ello desempe-
ñaron un papel i mportante cuan-
do se produj eron uni ones entre
I glesi as de ri to ori ental y R oma,
me refi ero a las I glesi as llamadas
uni atas. Por hi stori a y tradi ci ón
nuestro papel es el de puente en-
tre la Iglesia católica y la Iglesia or-
todoxa. U na tarea ecuménica muy
valiosa para la cristiandad.
A propósito de las relacio-
nes con la Ortodoxia, el car-
de nal Le vada, pre fe cto de la
Congregación para la doctri-
na de la fe, dijo durante su in-
tervención en el Sínodo para
l a s Ig l e s i a s o ri e nt a l e s que
qui e re i nt e rpe l a r a l o s pa -
triarcas de Oriente con el fin
de re c o g e r o pi ni o ne s pa ra
una po s ible re fo rma de l mi-
nisterio petrino. . .
A lgo pareci do se hi zo ya con
Juan Pablo II. Yo era miembro de
la Comisión que debía recoger las
respuestas de los patriarcas y refe-
rir al Santo Padre. En esa sede re-
cogi mos las aportaci ones de va-
ri os patri arcas y obi spos ori enta-
les, pero luego este trabajo quedó
inacabado.
¿Hubo alg una pro pue s ta
de las que llegaron a la Comi-
s ión que le llamó la atención
más que las otras?
Estaba la propuesta, entre
otras, de que los patri arcas ori en-
tales pudieran extender su jurisdic-
ción a los fieles de la diáspora, por
tanto fuera del terri tori o tradi ci o-
nalmente llamado terri tori o pa-
tri arcal. Esta propuesta, por des-
gracia, no fue aceptada. Recuerdo
que se habló de ello en 2000, con
moti vo de un congreso por el
31 30DIAS
¬
E n tre vista a l p a tria rca d e A n tio q u ía d e lo s M a ro n ita s
A la derecha, Benedicto XVI recibe
en audiencia a su beatitud Béchara Raï,
el 14 de abril de 2011
déci mo ani versari o de la promul-
gaci ón del C ódi go de derecho ca-
nóni co de las I glesi as ori entales,
y, en esa ocasi ón, el secretari o de
Estado vati cano, hablando en
nombre del Papa, expli có que no
era posi ble extender la j uri sdi c-
ci ón de los patri arcados por dos
moti vos. El pri mero conci erne al
pri nci pi o de terri tori ali dad: por
tradi ci ón el terri tori o patri arcal
ti ene un lí mi te geográfi co ci r-
cunscri to al ámbi to ori ental, ni el
pri nci pi o de terri tori ali dad puede
converti rse en pri nci pi o de subje-
ti vi dad. El segundo moti vo, nos
refi ri ó, es que el patri arcado es
una i nsti tuci ón eclesi ásti ca y, en
cuanto tal, puede i ncluso desapa-
recer, mi entras que el epi scopado
y el papado son, al contrari o, i ns-
ti tuci ones di vi nas y no caducas.
Puesto que el papa es obi spo de
todos los católi cos y puesto que
hay obi spos locales que ti enen
poder pastoral juri sdi cci onal tam-
bi én sobre los fi eles de la di áspo-
ra, no hace falta extender la juri s-
di cci ón del patri arca. Esta fue,
muy si ntéti camente, la respuesta
que se di o.
¿Qué importancia tie ne la
relación entre el Patriarcado
de Antioquía de los Maronitas
y los fieles de la diáspora dise-
minados por el mundo?
Para el patri arca de A nti oquí a
de los M aroni tas es i mportante
también el cuidado pastoral de es-
tos fi eles. Es una tarea que ya de-
sempeñan las vari as di ócesi s ma-
ronitas diseminadas por el mundo;
en otras partes, en cambio, lo ha-
cen comuni dades organi zadas, es
deci r, parroqui as maroni tas, que
depende del ordinario local, que es
el latino; en fin, hay comunidades
sin sacerdotes. Por tanto, es nues-
tra tarea proveer a ni vel pastoral:
enviar sacerdotes, religiosos y reli-
giosas y, donde existen comunida-
des organizadas proveer a las dió-
cesis. Pero el vínculo entre los emi-
grados y la madre patri a se man-
ti ene tambi én a ni vel eclesi al y de
soci edad ci vi l, medi ante las mu-
chas organi zaci ones que conser-
van vivas dichas relaciones. U n as-
pecto relevante de este vínculo es
el manteni mi ento de la naci onali -
dad libanesa por parte de descen-
di entes de fami li as maroni tas. Es
importante porque, en un sistema
polí ti co como el li banés, basado
en la demografía, permite que los
cristianos mantengan invariado su
número y, consi gui entemente, su
peso polí ti co. T éngase en cuenta
que en nuestro si stema polí ti co
hay una participación paritaria en
la administración de la cosa públi-
ca de cri sti anos y musulmanes,
pues la poblaci ón está formada
mitad por cristianos y la otra mitad
por musulmanes: si los números
cambiaran mucho, cambiaría tam-
bién este equilibrio. Pero el vínculo
con nuestros emigrados es impor-
tante tambi én porque Lí bano es
para los maronitas su patria espiri-
tual, sus tradi ci ones, su hi stori a.
A demás este vínculo les permite a
los emi grados sostener económi -
camente a las fami li as que se han
quedado y también la “ causa” liba-
nesa. En fin, la diáspora puede ha-
cer mucho a nivel de proyectos de
desarrollo y de proyectos sociales.
Tras su elección, quiso us-
ted entrevistarse con los cua-
tro líde re s más impo rtante s
de los partidos políticos cris-
tianos presentes en Líbano. . .
H oy en Líbano hay una gran di-
visión entre lo que se llama el “ Blo-
que del 14 de marzo” , en el que
hay parti dos cri sti anos ali ados de
los musulmanes suníes (que tienen
30DIAS
Oriente Próximo
32
Lo s vario s líd e re s cristian o s h ab laro n d e su s d ive rsas
o p cio n e s p o líticas y, au n re afirm an d o su s p o stu ras,
lle g aro n a la co n clu sió n d e q u e su s visio n e s p o líticas
so n co m p le m e n tarias y n o co n trap u e stas.
La m u ltip licid ad d e o p cio n e s p o líticas,
m ás q u e u n a cau sa d e ch o q u e , p u e d e se r,
e n cam b io , riq u e za y g aran tía d e d e m o cracia
El patriarca Béchara Raï, en el centro de la foto, y, de izquierda a derecha:
Amin Gemayel, líder de las Falanges Libanesas; Samir Geagea, líder del partido
Fuerzas Libanesas; Michel Aoun, ex general y ex primer ministro libanés,
líder del Movimiento Patriótico Libre, la formación política maronita aliada de Hezbolá;
y Suleiman Franjieh, hijo del primer ministro asesinado en 1978, hoy parlamentario
y líder del movimiento Marada, con motivo de una reunión en el Patriarcado entre los
líderes históricos de los principales partidos políticos cristianos, el 19 de abril de 2011
relaciones con A rabia Saudí, Egip-
to y Estados U nidos), y el “ Bloque
del 8 de marzo” , donde otros cri s-
ti anos son ali ados de los chi í es y
H ezbolá, los cuales, a su vez, ti e-
nen relaci ones con I rán y Si ri a.
Esto crea tensi ón, tambi én por-
que entre chi í es y suní es hay una
confli ctuali dad muy alta. Esta si -
tuaci ón ha creado di stanci a tam-
bi én entre los cri sti anos, por lo
que los lí deres cri sti anos no con-
seguí an entrevi starse. A sí que or-
gani cé un encuentro en el Patri ar-
cado con la esperanza de favore-
cer la di stensi ón en las relaci ones
entre cri sti anos y, consi gui ente-
mente, tambi én en la naci ón. Y es
lo que ha ocurri do. Los vari os lí de-
res cri sti anos hablaron de sus di -
versas opci ones polí ti cas y, aun
reafi rmando sus posturas, llega-
ron a la conclusi ón de que sus vi -
si ones polí ti cas son complemen-
tari as y no contrapuestas. La mul-
ti pli ci dad de opci ones polí ti cas,
más que una causa de choque,
puede ser, en cambi o, ri queza y
garantí a de democraci a. En el en-
cuentro se di o un buen entendi -
mi ento, que ha creado di stensi ón
a ni vel públi co. A hora, tras rom-
perse el hi elo, las reuni ones entre
polí ti cos cri sti anos segui rán, pero
más abi ertas, para ampli ar las ba-
ses del di álogo. A demás de este
encuentro en el Patri arcado se ce-
lebró una cumbre entre vari os lí -
deres reli gi osos, musulmanes y
cri sti anos, que al fi nal hi zo una de-
claraci ón conjunta sobre los pri n-
ci pi os y los fundamentos de la na-
ci ón en los que todos los li bane-
ses, más allá de su reli gi ón, se re-
conocen, y sobre el hecho de que
la polí ti ca, en cuanto tal, se debe
dejar a los polí ti cos. Creo que to-
do esto puede dar nuevo i mpulso
a la uni dad del paí s. Espero, en
fi n, que pronto puedan llevarse a
cabo encuentros entre polí ti cos
musulmanes y cri sti anos, en cuyo
ámbi to confrontarse sobre los te-
mas más candentes de la vi da so-
ci al y polí ti ca del paí s.
Por tanto, e l proble ma no
es crear un único partido polí-
t i c o de l o s c ri s t i ano s , s i no
bus car un acue rdo e ntre los
varios partidos.
Lí bano es un paí s democráti co
y plurali sta, así que bi enveni da sea
la di versi dad de opi ni ones y pun-
tos de vi sta. Pero hay dos cosas
que nos unen: los fundamentos de
la naci ón y los objeti vos comunes.
Lí bano se funda en algunos pri n-
ci pi os polí ti cos que, desde el naci -
mi ento del Estado, son una cons-
tante que nunca ha faltado, es de-
ci r, que Lí bano es un paí s demo-
cráti co, parlamentari o, basado en
la convi venci a entre musulmanes
y cri sti anos, los derechos del hom-
bre, la li bertad, en el pacto naci o-
nal por el que cri sti anos y musul-
manes parti ci pan de manera i gua-
li tari a en la gesti ón de la cosa pú-
bli ca. Estos son los fundamentos
de nuestro paí s, que son i ndi spen-
sables preci samente por la natu-
raleza de nuestra naci ón: porque
en Lí bano, vi sta la presenci a hi s-
tóri ca de cri sti anos y musulma-
nes, exi sten dos tradi ci ones di ver-
sas, dos culturas di versas, etc. Por
lo que conci erne, en cambi o, a los
obj eti vos comunes son, a saber:
cómo conservar Lí bano como en-
ti dad estatal, cómo conservar su
i denti dad y cómo actuar por el
bi en común y, por lo que conci er-
ne especi almente a los cri sti anos,
cómo conservar su presenci a en
nuestro país. Para salvaguardar los
principios fundamentales de nues-
tro Estado y para alcanzar estos ob-
jetivos no se trata de unificar las va-
rias opciones políticas, sino todo lo
contrari o. Se di ce que «todos los
cami nos llevan a Roma»: son di g-
nas de alabanza la di versi dad de
opi ni ones, de opci ones polí ti cas,
de alianzas porque no hay una fac-
ci ón polí ti ca que pueda preten-
33 30DIAS
E n tre vista a l p a tria rca d e A n tio q u ía d e lo s M a ro n ita s
De izquierda a derecha, el muftí suní Mohammed Rashid Qabbani, el patriarca Béchara Raï, el muftí chií Abdel Amir Kabalan
y el muftí druso Naim Hassan durante la reunión de líderes religiosos cristianos y musulmanes organizada por el Patriarcado
en Bkerké, el 12 de mayo de 2011
¬
der ser la “ verdadera” , todas tienen
un aspecto de verdad. Nuestra ta-
rea es favorecer este enfoque cons-
tructivo y no conflictivo.
¿Có mo s e re l ac i o nará e l
patriarca con Hezbolá?
A ntes exi stí a una C omi si ón
donde el Patri arcado y H ezbolá
di alogaban sobre los problemas
del paí s, pero esta confrontaci ón
provechosa se ha i nterrumpi do.
C uando, después de mi elecci ón,
una delegaci ón de H ezbolá vi no a
rendi r homenaje al nuevo patri ar-
ca, les di je que habí a que reanudar
el di álogo, sobre todo medi ante el
restableci mi ento de esta C omi -
si ón, porque no podemos dejarlo
caer en el vací o. Los confli ctos en-
tre hombres, entre grupos nacen
de i ncomprensi ones y prejui ci os.
No es que debamos di alogar sobre
todas las opci ones polí ti cas, pero
podemos i ntentar aclararnos so-
bre muchos puntos. R especto a
H ezbolá, hubo en el pasado el
problema de la naturaleza de este
parti do, porque habí a qui enes no
aceptaban que poseyera armas.
Pero hoy esta di scusi ón se ha ago-
tado porque era estéri l. A hora se
habla de estrategi a común de de-
fensa, es deci r, de cómo L í bano
ti ene que organi zar la posesi ón y
el uso de las armas. No es acepta-
ble que H ezbolá pueda usar las ar-
mas cuando qui ere, pueda decla-
rar guerra o tratar la paz con Israel
si n ni nguna relaci ón con el go-
bi erno del paí s. Por eso se habla
de una estrategi a de defensa que
conci erne conjuntamente al Esta-
do, H ezbolá, el ej érci to regular,
las mi li ci as de H ezbolá, etc. . . A ún
no se ha llegado a ni nguna aclara-
ci ón sobre este punto, pero todos
han aceptado más o menos el
concepto. M i entras que se ha re-
chazado totalmente la tesi s de que
H ezbolá debe entregar las armas.
Es una peti ci ón que no puede ser
aceptada y, además, pone en cri -
si s la relaci ón con H ezbolá. Debe-
mos confrontarnos, tambi én para
obtener garantí as de que H ezbolá
no uti li ce las armas en el i nteri or
contra sus adversari os polí ti cos,
ni declare guerra a Israel i ndepen-
di entemente de toda referenci a al
legí ti mo poder li banés. N o es
aceptable un Estado dentro del
Estado. Son temas que si nteti za-
mos con la expresi ón “ estrategi a
común de defensa” .
Ha hablado varias veces de
la impo rt anc ia de la c o nvi-
vencia entre cris tianos y mu-
s ulmanes en Líbano. . .
La convivencia en nuestro país
quedó defi ni ti vamente plasmada
con el Pacto naci onal de 1943,
cuando musulmanes y cri sti anos
expresaron dos negaciones: no al
O riente y no al O ccidente. Q uiere
deci r que los musulmanes li bane-
ses no pueden trabajar en un pro-
ceso de i ntegraci ón con Si ri a o
con cualqui er otro paí s árabe con
régimen islámico, ni los cristianos
con O cci dente y especi almente
con Francia. A l mismo tiempo los
musulmanes han renunciado a to-
da pretensión respecto a la posibi-
lidad de instaurar una teocracia is-
lámi ca, mi entras que los cri sti a-
nos, por su parte, han renunciado
al laicismo de corte occidental. A sí
en Líbano se ha construido un Es-
tado que es un camino intermedio
entre la teocracia oriental y los re-
gí menes seculari zados occi denta-
les. Es un país civil, que respeta la
di mensi ón reli gi osa de todos los
ciudadanos; no se puede imponer
un si stema teocráti co, ni una reli -
gión de Estado. La convivencia en-
tre cri sti anos y musulmanes está
estableci da por la C onsti tuci ón,
que en el artículo 9 afirma que Lí-
bano es un gran homenaje a Dios,
respeta todas las reli gi ones, reco-
noce sus estatutos, garanti za la li -
bertad religiosa y la práctica religio-
sa de todos. El Estado libanés no le-
gisla en materias que conciernen a
la religión, en materia de matrimo-
nio u otras, como sucede, en cam-
bio, en O ccidente donde se hacen
leyes en contraposición a la ley na-
tural: por ejemplo, la relativa a los
matri moni os entre personas del
mismo sexo. En estas materias las
di sti ntas comuni dades reli gi osas
tienen su autonomía legislativa.
34 30DIAS
A la izquierda, un muchacho a los pies de la estatua de la Virgen María en el santuario de Harissa;
a la derecha, fieles durante la santa misa del domingo en la iglesia de San J orge de la aldea de Qoleia
Oriente Próximo
35 30DIAS
¿ Co n s i d e ra Lí b a n o u n
e je mplo virt uo s o de c o nvi-
vencia también a nivel inter-
nacional?
Por supuesto. Vemos que en
O cci dente se margi na a la reli gi ón
y esto el i slam no puede aceptar-
lo. Por otra parte, vemos que en el
mundo ori ental se han i nstaurado
si stemas polí ti cos en los que la re-
li gi ón ti ene una i mportanci a fun-
damental, pero son cerrados. Y
esto conci erne a los paí ses i slámi -
cos y a Israel. En Lí bano, en cam-
bi o, hay un Estado democráti co,
plurali sta, que respeta la di men-
si ón reli gi osa de todos los ci uda-
danos y los derechos del hombre.
Es la belleza de nuestro paí s, que
le hi zo afi rmar a Juan Pablo I I que
Lí bano más que una naci ón es un
mensaj e y un ej emplo, un ej em-
plo vi rtuoso para O ri ente respec-
to a los regí menes fundados en la
reli gi ón, y para O cci dente res-
pecto a si stemas polí ti cos basa-
dos en la seculari zaci ón.
¿Qué opina de las rebelio-
ne s que tie ne n lug ar e n lo s
paí ses árabes y que, por lo de-
más, han llegado a un país co-
mo Siria, muy importante pa-
ra Líbano?
El problema es complej o. En
Si ri a gobi erna una mi norí a alauí ,
mi entras que la gran mayorí a de
los musulmanes es suní . Los su -
ní es, que no son fundamentali s-
tas, gobernaban el paí s antes de
que llegaran los A ssad y ahora pi -
den reformas. . . En Egi pto, en
cambi o, están los H ermanos M u-
sulmanes que pueden dar un gi ro
fundamentali sta al nuevo curso
polí ti co del paí s. H ay que consi -
derar que el i slam está desgarrado
por vari os confli ctos: entre chi í es
y suní es en I rak y en otras partes,
entre alauí es y suní es en Si ri a y en
otros paí ses. No sé dónde nos lle-
vará todo esto, pero es preocu-
pante: hay peli gro de que en algu-
no de estos Estados se i nstaure un
régi men i slámi co fundamentali sta
o un régi men di ctatori al peor que
los anteri ores; o tambi én que se
llegue a la di vi si ón de esta regi ón
en pequeños Estados confesi ona-
les, según lo que algunos observa-
dores i nternaci onales llaman pro-
yecto para un nuevo O ri ente Pró-
xi mo. El futuro es i nci erto. Noso-
tros hacemos votos para que es-
tos paí ses encuentren la paz en el
respeto de los derechos humanos
de los pueblos, porque sabemos
que los regí menes que estas rebe-
li ones han puesto en entredi cho
son de corte di ctatori al, en los que
exi ste un si stema polí ti co-reli gi o-
so cerrado y el parti do úni co. Son
paí ses con grandes recursos, cu-
yas ri quezas no están di stri bui das
y en los que la gente es muy pobre.
T odas estas rebeli ones, estas
R e sp e cto a H e zb o lá, h u b o e n e l p asad o e l p ro b le m a d e la n atu rale za d e e ste
p artid o , p o rq u e h ab ía q u ie n e s n o ace p tab an q u e p o se ye ra arm as.
P e ro h o y e sta d iscu sió n se h a ag o tad o p o rq u e e ra e sté ril. A h o ra se h ab la
d e e strate g ia co m ú n d e d e fe n sa, e s d e cir, d e có m o Líb an o tie n e q u e o rg an izar
la p o se sió n y e l u so d e las arm as
¬
Los partidarios de Hezbolá se manifiestan en Beirut el 19 de marzo de 2011 en favor de las rebeliones populares contra los
regímenes en Egipto, Túnez, Yemen, Libia y Bahrein,
mani festaci ones de masas se han
llevado a cabo, generalmente, si n
armas, con Facebook: es gente
que reclama sus propi os derechos
y li bertades. A lgunos paí ses han
hecho reformas, otros no las han
hecho. Donde no se ha encontra-
do una respuesta posi ti va a las ex-
pectati vas de la gente, la si tuaci ón
está empeorando y esto nos preo-
cupa cada vez más, porque esta
cri si s repercute tambi én muy ne-
gati vamente en las comuni dades
cri sti anas, como ha ocurri do en
Irak, porque por desgraci a los que
padecen las consecuenci as de
ci ertas si tuaci ones son los cri sti a-
nos. Estamos muy preocupados
tambi én por L í bano, que se en-
cuentra en este ámbi to y sufre to-
das estas cri si s. Nos di ri gi mos a la
comuni dad i nternaci onal para
que ayude a estos pueblos.
La última pre gunta e s s o-
bre la paz entre Israel y Pales-
tina…
En el origen de todas las crisis y
de todos los problemas de O riente
Próxi mo está el confli cto i sraelí -
palestino. Es el “ pecado original” ,
la matriz que nutre todas las crisis
de nuestra región. Por desgracia la
comuni dad i nternaci onal no está
actuando como deberí a: hay que
aplicar las resoluciones del Conse-
jo de seguridad, empezando por la
que prevé el regreso de los refugia-
dos a su propia tierra. La O NU ha
si do creada para favorecer la paz
en el mundo y, en cambio, no hace
nada, porque, desgraci adamente,
es rehén de las grandes potencias.
Los palesti nos deben tener su Es-
tado y los refugiados deben poder
regresar a su propi a ti erra. En Lí -
bano vive medio millón de refugia-
dos de un total de cuatro millones
de habi tantes, un número exorbi -
tante. . . U na presencia que consti-
tuye un problema para la seguri -
dad, desde el momento que tienen
armas y las usan fuera de todo
control, pero tambi én un drama
político y social. Los conflictos que
han atormentado Lí bano, desde
1975 hasta hoy, han si do causa-
dos por la presencia de estos refu-
giados que presionan por volver a
sus ti erras. Si se resolvi era este
confli cto H ezbolá perderí a su ra-
zón de ser. . . Es que las grandes po-
tenci as j uegan con el desti no de
los pueblos. Basta ver lo que ha
ocurrido en Irak, donde han inter-
venido, se decía, para instaurar la
democracia y, en diez años han si-
do asesi nadas más personas que
todas las que haya matado Sad-
dam H ussein. . . q
36 30DIAS
Oriente Próximo
E n e l o rig e n d e to d as las crisis y d e to d o s lo s p ro b le m as d e O rie n te P ró xim o e stá e l
co n flicto israe lí-p ale stin o . E s e l p e cad o o rig in al , la m atriz q u e n u tre to d as las crisis
d e n u e stra re g ió n . P o r d e sg racia la co m u n id ad in te rn acio n al n o e stá actu an d o
co m o d e b e ría: h ay q u e ap licar las re so lu cio n e s d e l C o n se jo d e se g u rid ad ,
e m p e zan d o p o r la q u e p re vé e l re g re so d e lo s re fu g iad o s a su p ro p ia tie rra
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en la Iglesia y en el mundo
P U E D E AYU D AR A LA AS O C I AC I Ó N P I C C O LA VI A O N LU S H AC I E N D O U N A D O N AC I Ó N
m e d ia n te u n a tra n sfe re n cia a la cu e n ta co rrie n te :
Mensaje Urbi et orbi del papa Benedicto XVI
«In resurrectione tua, Christe, coeli et
terra laetentur / En tu resurrecci ón, Señor,
se alegren los ci elos y la ti erra» (Liturgia Ho-
rarum)
Q ueridos hermanos y hermanas de Roma
y de todo el mundo:
L a mañana de P ascua nos ha traí do el
anuncio antiguo y siempre nuevo: ¡ Cristo ha
resuci tado! El eco de este aconteci mi ento,
que surgi ó en Jerusalén hace vei nte si glos,
continúa resonando en la Iglesia, que lleva en
el corazón la fe vibrante de M aría, la M adre de
Jesús, la fe de la M agdalena y las otras muje-
PASCUA 2011
La incredulidad de santo Tomás, Giovan Francesco Barbieri, llamado el Guercino, Pinacoteca de los Museos Vaticanos
La resurrección de Cristo
es un acontecimiento
38 30DIAS
La resurrección de Cristo no es fruto
de una especulación, de una experiencia mística.
Es un acontecimiento que sobrepasa ciertamente la historia,
pero que sucede en un momento preciso de la historia
dejando en ella una huella indeleble
res que fueron las primeras en ver el sepulcro
vacío, la fe de Pedro y de los otros A póstoles.
H asta hoy — incluso en nuestra era de co-
muni caci ones supertecnológi cas— la fe de
los cristianos se basa en aquel anuncio, en el
testi moni o de aquellas hermanas y herma-
nos que vieron primero la losa removida y el
sepulcro vací o, después a los mensaj eros
mi steri osos que atesti guaban que Jesús, el
C ruci fi cado, habí a resuci tado; y luego, a Él
mi smo, el M aestro y Señor, vi vo y tangi ble,
que se aparece a M aría M agdalena, a los dos
discípulos de Emaús y, finalmente, a los once
reunidos en el Cenáculo (cf. Mc16, 9-14).
La resurrecci ón de C ri sto no es fruto de
una especulación, de una experiencia místi-
ca. Es un acontecimiento que sobrepasa cier-
tamente la hi stori a, pero que sucede en un
momento preci so de la hi stori a dejando en
ella una huella indeleble. La luz que deslum-
bró a los guardias encargados de vigilar el se-
pulcro de Jesús ha atravesado el tiempo y el
espacio. Es una luz diferente, divina, que ha
roto las ti ni eblas de la muerte y ha traí do al
mundo el esplendor de Dios, el esplendor de
la Verdad y del Bien.
A sí como en pri mavera los rayos del sol
hacen brotar y abri r las yemas en las ramas
de los árboles, así también la irradiación que
surge de la resurrección de Cristo da fuerza y
significado a toda esperanza humana, a toda
expectativa, deseo, proyecto. Por eso, todo
el universo se alegra hoy, al estar incluido en
la pri mavera de la humani dad, que se hace
intérprete del callado himno de alabanza de
la creaci ón. El aleluya pascual, que resuena
en la Iglesia peregrina en el mundo, expresa
la exultación silenciosa del universo y, sobre
todo, el anhelo de toda alma humana since-
ramente abierta a Dios, más aún, agradecida
por su infinita bondad, belleza y verdad.
«En tu resurrección, Señor, se alegren los
cielos y la tierra». A esta invitación de alaban-
za que sube hoy del corazón de la Iglesia, los
«ci elos» responden al completo: La multi tud
de los ángeles, de los santos y beatos se su-
Benedicto XVI
39 30DIAS
¬
man unáni mes a nuestro júbi lo. En el ci elo,
todo es paz y regoci jo. Pero en la ti erra, la-
mentablemente, no es así. A quí, en nuestro
mundo, el aleluya pascual contrasta todaví a
con los lamentos y el clamor que provienen
de tantas si tuaci ones dolorosas: mi seri a,
hambre, enfermedades, guerras, vi olenci as.
Y, sin embargo, Cristo ha muerto y resucita-
do precisamente por esto. H a muerto a cau-
sa de nuestros pecados de hoy, y ha resucita-
do tambi én para redi mi r nuestra hi stori a de
hoy. Por eso, mi mensaje quiere llegar a to-
dos y, como anuncio profético, especialmen-
te a los pueblos y las comunidades que están
sufri endo un ti empo de pasi ón, para que
Cri sto resuci tado les abra el cami no de la li -
bertad, la justicia y la paz.
Q ue pueda alegrarse la T i erra que fue la
pri mera en quedar i nundada por la luz del
R esuci tado. Q ue el fulgor de C ri sto llegue
también a los pueblos de O riente M edio, pa-
ra que la luz de la paz y de la dignidad huma-
na venza a las tinieblas de la división, del odio
y la violencia. Q ue, en Libia, la diplomacia y
el diálogo ocupen el lugar de las armas y, en
la actual situación de conflicto, se favorezca
el acceso a las ayudas humanitarias a cuantos
sufren las consecuenci as de la conti enda.
Q ue, en los países de Á frica septentrional y
de O ri ente M edi o, todos los ci udadanos, y
particularmente los jóvenes, se esfuercen en
promover el bien común y construir una so-
ci edad en la que la pobreza sea derrotada y
toda decisión política se inspire en el respeto
a la persona humana. Q ue llegue la solidari-
dad de todos a los numerosos prófugos y re-
fugi ados que provi enen de di versos paí ses
africanos y se han viso obligados a dejar sus
30DIAS 40
Hasta hoy —incluso en nuestra era de comunicaciones
supertecnológicas—la fe de los cristianos se basa en aquel anuncio,
en el testimonio de aquellas hermanas y hermanos que vieron primero
la losa removida y el sepulcro vacío, después a los mensajeros misteriosos
que atestiguaban que Jesús, el Crucificado, había resucitado; y luego,
a Él mismo, el Maestro y Señor, vivo y tangible, que se aparece a María
Magdalena, a los dos discípulos de Emaús y, finalmente, a los once
reunidos en el Cenáculo (cf. Mc16,9-14).
Noli me tangere, Federico Barocci, Galería Uffizi, Florencia
PASCUA 2011
41 30DIAS
afectos más entrañables; que
los hombres de buena volun-
tad se vean iluminados y abran
el corazón a la acogi da, para
que, de manera soli dari a y
concertada se puedan ali vi ar
las necesi dades urgentes de
tantos hermanos; y que a to-
dos los que prodi gan sus es-
fuerzos generosos y dan testi-
moni o en este senti do, llegue
nuestro aliento y gratitud.
Q ue se recomponga la con-
vi venci a ci vi l entre las pobla-
ci ones de C osta de M arfi l,
donde urge emprender un ca-
mi no de reconci li aci ón y per-
dón para curar las profundas
heridas provocadas por las re-
ci entes vi olenci as. Y que Ja-
pón, en estos momentos en que afronta las
dramáticas consecuencias del reciente terre-
moto, encuentre alivio y esperanza, y lo en-
cuentren también aquellos países que en los
últimos meses han sido probados por calami-
dades naturales que han sembrado dolor y
angustia.
A légrense los cielos y la tierra por el testi-
moni o de qui enes sufren contrari edades, e
incluso persecuciones a causa de la propia fe
en el Señor Jesús. Q ue el anuncio de su resu-
rrecci ón vi ctori osa les i nfunda valor y con-
fianza.
Q ueri dos hermanos y hermanas. C ri sto
resucitado camina delante de nosotros hacia
los ci elos nuevos y la ti erra nueva (cf. Ap
21, 1), en la que finalmente viviremos como
una sola familia, hijos del mismo Padre. Él es-
tá con nosotros hasta el fi n de los ti empos.
Vayamos tras Él en este mundo lacerado,
cantando el A leluya. En nuestro corazón hay
alegría y dolor; en nuestro rostro, sonrisas y
lágrimas. A sí es nuestra realidad terrena. Pe-
ro C ri sto ha resuci tado, está vi vo y cami na
con nosotros. Por eso cantamos y cami na-
mos, con la mirada puesta en el Cielo, fieles a
nuestro compromiso en este mundo.
Feliz Pascua a todos.
© Copyright 2011- Libreria Editrice Vaticana
La resurrección de Cristo es un acontecimiento
Vayamos tras Él en este mundo lacerado, cantando el Aleluya.
En nuestro corazón hay alegría y dolor; en nuestro rostro,
sonrisas y lágrimas. Así es nuestra realidad terrena.
Pero Cristo ha resucitado, está vivo y camina con nosotros.
Por eso cantamos y caminamos, con la mirada puesta en el Cielo,
fieles a nuestro compromiso en este mundo
Encuentro en el camino de Emaús, Domenico Tintoretto,
Ospizio Proti-Vajenti-Malacarne, Vicenza
Breves Breves Breves Br
IGLESIA/1
Etchegaray,
el papa Benedicto XVI
y los nuevos inicios
del cristianismo
«Del Papa Benedi cto se ti e-
ne a veces la sensaci ón de
conocerlo todo, empezando
por su enorme y densa pro-
ducci ón teológi ca. Pero, a
deci r verdad, apenas se co-
mienza a descubrirlo, o más
bi en, a descubri r que es un
P apa en el ej erci ci o de su
función pastoral, en el senti-
do de que es un pastor que
guía a su grey sobre todo en
las tempestades. Elegi do
Papa, Benedi cto se convi r-
tió en párroco; la Iglesia des-
cubri ó un pastor y no sólo
un teólogo, y el mundo su
irrenunciable punto de refe-
rencia [. . . ]. Sí, precisamente
así. ¿No ha comenzado defi-
ni éndose un “ trabajador en
la viña del Señor” ? Su homi-
lía en el Domingo de Ramos
ha si do, en este senti do,
ejemplar: ha hablado de la
humi ldad de D i os, que ha
elegido el camino de la Cruz
para mani festar de forma
extrema su amor. El pontifi-
cado del Papa Benedicto va
por estos caminos». Declaró
el cardenal Roger Etchega-
ray al peri ódi co Avvenire
del 19 de abril. Sigue dicien-
do el purpurado: «En la con-
versaci ón con P eter See-
wald, hay un pasaje funda-
mental: “ El Papa quiere hoy
que su I glesi a se someta a
una puri fi caci ón fundamen-
tal… Se trata de hacer ver
Di os a los hombres, de de-
ci rles la verdad. L a verdad
sobre los mi steri os de la
C reaci ón. La verdad sobre
la exi stenci a humana. Y la
verdad sobre nuestra espe-
ranza, más allá de nuestra
vi da terrena” . Todo podrí a
si nteti zarse en este pensa-
mi ento: “ El cri sti ani smo es-
tá en constante estado de
nuevo inicio” ».
IGLESIA/2
Bartolomé I,
las calamidades
naturales y la
perversidad espiritual
«Las destrucci ones de la na-
turaleza provocadas por los
terremotos y por las olas
oceáni cas, j unto con la
amenaza de devastaci ón
procedente de una explo-
si ón nuclear, i gual que los
sacri fi ci os humanos resul-
tantes de los confli ctos mi li -
tares y de las acci ones terro-
ri stas, revelan que el mundo
vi ve un terri ble tormento y
angusti a por la presi ón de
las fuerzas naturales y espi -
ri tuales del mal [. . . ]. Pese a
todo, la resurrecci ón de
C ri sto es verdaderamente
real y le garanti za al fi el cri s-
ti ano la certeza, y al resto de
la humani dad la posi bi li dad,
de i r más allá de las conse-
cuenci as adversas de las ca-
lami dades naturales y de la
perversi dad espi ri tual». Es
un pasaje de la homi lí a de la
noche de Pascua de su san-
ti dad Bartolomé I, patri arca
ecuméni co de Constanti no-
pla, publi cada en Avvenire
el pasado 26 de abri l.
SAGRADO
COLEGIO
La muerte
de los cardenales
Saldarini y
García-Gasco
El 18 de abri l, a la edad de
86 años, falleci ó el carde-
nal G i ovanni Saldari ni , ar-
zobi spo de T urí n desde
1989 a 1999. El 1 de mayo
muri ó el purpurado espa-
ñol V i cente A gustí n G arcí a-
G asco, de 80 años, desde
1992 a 2009 arzobi spo de
V alenci a. El 31 de mayo
–después de que cumpli e-
ran 80 años los cardenales
Bernard Panafi eu (el 26 de
enero), Ri cardo J. V i dal (el
6 de febrero), C ami llo Rui ni
(el 19 de febrero), Wi lli am
H . K eeler (el 4 de marzo) y
Sergi o Sebasti ani ( el de
abri l)– el Sagrado C olegi o
resulta formado por 198
purpurados, de los cuales
115 son electores.
SANTA SEDE
Filoni prefecto
de Propaganda Fide
y Becciu sustituto
de la Secretaría
de Estado
El de 10 mayo el arzobispo
italiano Fernando Filoni, de
65 años, fue nombrado pre-
fecto de la C ongregaci ón
para la Evangeli zaci ón de
los pueblos en susti tuci ón
del cardenal indio Ivan Dias
que habí a cumpli do 75
años. Sacerdote desde
1970 en la di ócesi s de
Nardò, entró en el servi ci o
di plomáti co vati cano en
1981 y en 2001 fue nom-
brado arzobi spo y nunci o
30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS
42 30DIAS
Bartolomé I
Fernando Filoni
reves Breves Breves Breves
apostóli co en Jordani a e
Irak. En 2006 fue nombra-
do nuncio apostólico en Fili-
pinas y en 2007 sustituto de
la Secretaría de Estado para
los A suntos generales. Para
este último cargo, el mismo
dí a 10 de mayo, fue nom-
brado el arzobispo G iovanni
A ngelo Becciu, de 63 años,
desde 1972 sacerdote en la
di ócesi s de O zi eri . Tras en-
trar en el servicio diplomáti-
co vati cano en 1984, Bec-
ciu fue nombrado arzobispo
y nunci o apostóli co en A n-
gola el año 2001. D esde
2009 era representante
pontificio en Cuba.
ORIENTE MEDIO /1
Peres, el acuerdo
Entre Hamás y Fatah
y la paz entre israelíes
y palestinos
Para Shi mon Peres nego-
ci ar con H amás es posi ble.
En una serie de entrevistas a
la prensa i sraelí , el j efe de
Estado i sraelí comentó el
acuerdo fi rmado el pasado
4 de mayo en El Cairo entre
los dos pri nci pales parti dos
palestinos: H amás, que go-
bierna en G aza y que los is-
raelí es consi deran una or-
gani zaci ón terrori sta, y Fa-
tah, que ti enen el poder en
C i sj ordani a. «Si qui eren
uni rse, que se unan. C uan-
do comencé a negociar con
A rafat», recordó Peres, «to-
dos me decían: “ No hay es-
peranza” . H oy lo mismo va-
le para H amás. El nombre
no me interesa, lo que cuen-
ta son los contenidos. Todo
puede suceder». Es mej or,
si n embargo, que las nego-
ciaciones tengan lugar lejos
de los focos: «En público ca-
da parte debe demostrar a
su gente que es fuerte y
agresi va, pero en su cora-
zón los líderes saben que no
hay alternativa a la paz. Por
esto debemos mantener se-
paradas las apari enci as del
potencial escondido».
ORIENTE MEDIO /2
El fin del bloqueo
de Gaza y la política
de Estados Unidos
«G aza, la franja palestina de
los si n ti erra, desde ayer ya
no es una pri si ón. Después
de cuatro años el paso de
R afah, en la frontera con
Egi pto, volvi ó a abri r. El
Cai ro de H osni M ubarak lo
habí a cerrado como retor-
sión a la rebelión de H amás
contra la A NP del presiden-
te laico A bu M azen. A yer la
junta militar egipcia, nacida
de la llamada “ pri mavera
árabe” , deci di ó anular la
prohi bi ci ón». Es el comi en-
zo de un artí culo publi cado
por el Corriere della Sera
el 29 de mayo, que termina-
ba di ci endo: «Tambi én está
claro que la señal de G aza se
conjuga con ese impulso in-
ternaci onal, encabezado
por O bama, para poder lle-
gar a dos Estados, I srael y
Palesti na, que vi van en paz
y seguridad».
MEDITERRÁNEO/1
Bettiza Y la guerra
neocolonialista
en Libia
«A cabe como acabe, la hi s-
tori a tendrá que recordar el
pési mo resultado de la i n-
tervenci ón neocoloni ali sta
en L i bi a, revesti da con la
fraseologí a del T i geli no de
buenos senti mi entos del Elí -
seo, Bernard-H enri L évy,
gran esti mulador en todos
los senti dos de “ bombas hu-
mani tari as” . Ya la anteri or
i ntervenci ón franco-bri táni -
ca en Suez de 1956 fue con-
traproducente, reforzando
al panarabi sta Nasser, dán-
dole a Jruschov una coarta-
da óptima para destruir pa-
ralelamente con lasarmasla
revoluci ón húngara y favo-
reciendo en sustancia la pre-
senci a sovi éti ca en O ri ente
Próximo». Es un fragmento
del edi tori al de La Stampa
del 11 de abril, firmado por
Enzo Bettiza.
EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO
¬
30DIAS 43
Shimon Peres y Giorgio Napolitano en J erusalén el 15 de mayo
de 2011. El presidente de la República Italiana recibió
el premio Dan David
«L a muerte de O sama bi n L a-
den, en ci ertos aspectos, lleva la
mente a hace sesenta años, a un
hombre atri ncherado en un bún-
ker en medi o de los escombros
de Berlí n en rui nas. A dolf H i tler
acabó con su vi da el 30 de abri l
de 1945 y el anunci o de su
muerte fue dado el 1 de mayo.
Tambi én la muerte de Bi n Laden
fue anunci ada un 1 de mayo»,
La Stampadel 3 de mayo.
MUNDO
La muerte de Bin Laden y la de Hitler
sigue en la pág 45
Breves Breves Breves Br
30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS
«Europa debe mirar a la cara lasnuevasrealidadesy losnue-
vosretosy debe demostrar que escapaz de hacer frente a sus
propiasresponsabilidadesen un mundo globalizado. Entre
estasresponsabilidadesestán lasque surgen de losaconteci-
mientosde alcance revolucionario del norte de Á frica y O rien-
te Próximo. Y al respecto, estímulosimportantesy seriosinte-
rrogantesnoshan sido planteadospor el reciente discurso del
presidente O bama “ A M oment of O pportunity” , y por su dis-
curso de esta noche. Esesencial que como europeostambién
nosotrosveamosen loscambiosque tienen lugar en Á frica y
O riente Próximo “ un momento de oportunidad” , y no sim-
plemente una fuente de incertidumbresy preocupaciones».
Dijo el presidente de la República Italiana refiriéndose a una
entrevista con el presidente de EstadosUnidosBarack O ba-
ma, llevada a cabo al margen de la cumbre de jefesde Estado
de la Europa central que se celebró en Varsovia. Laspalabras
del presidente Napolitano fueron citadaspor el Corriere de-
lla Seradel 28 de mayo.
Pisapia, fascinado por don Giussani cuando era estu-
diante . Es el título de un pequeño artículo publicado el 14
de mayo en la crónica de M ilán del Corriere della Sera. En
el artículo, el nuevo alcalde de M ilán cuenta su relación con
don G iussani, su profesor de religión en el Liceo Berchet;
habla especialmente de las comidas en casa con el sacerdo-
te ambrosiano, en los años el bachillerato, todos alrededor
de la mesa con sus padres y los otros (seis) hermanos «ha-
blando de Dios, del mundo y del papel que desempeñaría
cada uno».
De su relación con don G iussani, Pisapia había hablado
en otra entrevista, concedida a G iuseppe Frangi para el se-
manario Vita, el 28 de febrero de 2005, a partir del primer,
sorprendente, encuentro: «Entró en clase y nos preguntó si
pensábamos que era justo que un padre católico educara a
sus hijos según los principios católicos. U no de nosotros le
dio la vuelta a la pregunta: ¿piensa usted que es justo que un
padre comunista eduque a su hijo según los principios en
los que cree? Don G i ussani no lo dudó ni un segundo, y
respondió que sí». Desde entonces, sigue diciendo Pisapia
en la entrevista a Vita, comenzó a frecuentar el grupo de
jóvenes que estaba entorno al sacerdote: «Todos los domin-
gos íbamos a la Bassa milanesa, una zona económicamen-
te deprimida. En las casas rurales hacíamos vida de comu-
nión, se comía y se jugaba. Luego hablábamos también de
fe, pero si n ni nguna pretensi ón de adoctri nami ento [. . . ].
Don G iussani tenía una energía humana enorme. Y pres-
cindía de todas las formalidades. Su fuerza era el diálogo.
Q uería que uno fuera sí mismo, que tuviéramos el valor de
defender nuestro pensami ento, i ncluso si era contrari o al
suyo. No se movía nunca a partir de los dogmas, como ha-
cían los demás curas. Q uería que fuésemos libres. de modo
que con él podíamos hablar de todo, también de cuestiones
personales que no tenían que ver con la fe». El camino del
joven tomaría luego otras direcciones: el 68, el compromi-
so polí ti co, especi almente en la i zqui erda i tali ana. Y, si n
embargo, Pisapia le da a ese encuentro juvenil una impor-
tancia fundamental, como reconoce en la entrevista a G iu-
seppe Frangi : «Si n G i ussani no sé si hubi era entendi do el
sentido de estar de parte de los débiles. Y además me ense-
ñó que la experiencia cuenta más que cualquier lectura. Es
un valor que he hallado en la izquierda. Pero la primera vez
que me resultó claro fue en los patios de la Bassa milanesa».
Don Luigi Giussani
Giorgio Napolitano y Barack Obama en Varsovia,
el 27 de mayo de 2011
ITALIA/1
Pisapia y don Giussani
Giuliano Pisapia
mientras vota
en el Liceo Berchet,
en las recientes
elecciones
administrativas,
Milán, 29 de mayo
de 2011
ITALIA/2
Napolitano, Obama
y “el momento de oportunidad”
reves Breves Breves Breves
EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO 30DIAS EN EL MUNDO
30DIAS 45
MEDITERRÁNEO /2
Todorov: la guerra
en Libia, el
mesianismo político
y el pecado original
«C reo que por desgraci a la
guerra ti ene una lógi ca i n-
terna propi a, que le i mpi de
ser ci rcunscri ta y qui rúrgi ca
como afi rman qui enes la
proponen. A ntes del 19 de
marzo las tropas de G adafi
i ban a perpetrar una ma-
tanza en Bengasi , nos ha
repeti do el presi dente Sar-
kozy para convencer a O c-
ci dente a i nterveni r. Fueron
entonces legí ti mos los pri -
meros bombardeos, los que
detuvi eron el avance del ré-
gi men. Pero luego la i nter-
venci ón pseudo-humani ta-
ri a se ha trasformado en
otra cosa». Decí a el fi lósofo
T zvetan Todorov al Corrie-
re del l a Sera del 12 de
abri l, y añadí a: «Estamos
ante una nueva fase de me-
si ani smo polí ti co. La pri me-
ra fue la napoleóni ca, pi nta-
da por G oya. L a segunda
oleada mesi áni ca fue la del
comuni smo [. . . ]. Y ahora
asi sti mos a un tercer des-
pertar del mesi ani smo polí -
ti co: la pri mera guerra del
G olfo si rvi ó de rodaje, la i n-
tervenci ón en K osovo, si n
mandato de la O N U , la
prueba general, y, en fi n,
A fgani stán, I rak». A la pre-
gunta si es posi ble un no ab-
soluto a la guerra, respon-
de: «No, y no creo que sea
algo bueno. La ambi ci ón de
exti rpar totalmente el M al
serí a aún más perjudi ci al: es
la funci ón del pecado ori gi -
nal de recordarnos, como
decí a R omai n G ary, que
exi ste una “ parte i nhumana
de la humani dad” . D ebe-
mos, si n embargo, tratar de
li mi tar al máxi mo las gue-
rras no i nevi tables. Como la
de Li bi a, por ejemplo».
EUROPA
Patten, la crisis
de la Unión Europea
y Turquía
U n análisis lúcido sobre la si-
tuación de la U nión Europea
fue publicado por el periódi-
co La Stampa el 5 de abri l,
en un artí culo fi rmado por
C hri s Patten, ex goberna-
dor bri táni co de H ong
K ong, ex comisario europeo
de R elaci ones Exteri ores y
rector de la U ni versi dad de
O xford. Como tema la fragi-
li dad de la U ni ón Europea
en el contexto político inter-
nacional. ¿Cómo responder
a esta cri si s?, se pregunta
Patten. «Para mí la respues-
ta», se lee en el artículo, «está
en T urquía. U na Europa con
T urquía como miembro ten-
drí a naturalmente una eco-
nomí a más di námi ca. T ur-
quía es una referencia ener-
gética regional. T ienen peso
y goza de respeto en su re-
gi ón graci as a las formi da-
bles fuerzas de combate. Y,
sobre todo, hoy T urquí a es
un modelo para otrassocie-
dades i slámi cas que tratan
de tener en cuenta la demo-
craci a, las li bertades ci vi les,
el Estado de derecho, una
economí a abi erta, el plura-
li smo y la reli gi ón. C omo
mi embro de la U E, T urquí a
debería añadir una nueva di-
mensi ón de enorme i mpor-
tanci a hi stóri ca. L os euro -
peos demostrarí an que es
posi ble abrazar una demo-
cracia islámica y construir un
puente sóli do entre Europa
y A sia occidental. Esto, a su
vez, podrí a crear una nueva
identidad e imagen europea,
darle a la U E un nuevo moti-
vo para existir en este siglo,
un modo de rechazar la polí-
tica de división de lo viejo».
RUSIA
Putin cita
a san Francisco
En una i ntervenci ón públi -
ca, el presi dente del G obi er-
no ruso V ladi mi r Puti n de-
claró que aún no ha llegado
el momento de presentarse
como candi dato para las
próxi mas elecci ones presi -
denci ales, ni para él ni para
el actual presi dente de la Fe-
deraci ón Di mi tri M edvedev,
porque, expli có, «si ahora
damos señales equi vocadas,
mi tad de la admi ni straci ón y
más de mi tad del G obi erno
dejan de trabajar en espera
de los cambi os». En cambi o,
añadi ó, «todos en su puesto
concreto deben, como ha-
cí a san Franci sco, labrar ca-
da dí a su propi o huerto».
Las declaraci ones de Puti n
fueron publi cadas por Avve-
nire el 14 de abri l. q
Las banderas de Turquía y de la Unión Europea frente a la Mezquita Nuru Osmaniye de Estambul
Vladímir Putin
viene de la pág. 43
H
ay un gran ir y venir en el nú-
mero 18 de la ví a de Porta
Pinciana, sede del Pontificio
C olegi o M aroni ta en Roma: pere-
grinos con banderas y todo que vie-
nen de Lí bano y de las eparquí as
maroni tas de O ri ente M edi o, aun-
que también de la diáspora disemi-
nada por todo el mundo –Estados
Unidos y Canadá en primer lugar–,
46 30DIAS
Colegios eclesiásticos de Roma
F u n d ad o e n 1 5 8 4 p o r G re g o rio XI I I p ara
favo re ce r las re lacio n e s e n tre la S an ta S e d e
y la I g le sia m aro n ita, h o y e l P o n tificio C o le g io
M aro n ita se p re se n ta co m o u n lu g ar d e d iálo g o
e n tre cu ltu ras y re lig io n e s d ife re n te s
Arriba, el fresco del atrio del Colegio
Maronita que representa la Coronación
de la Virgen, inspirado en la
representación del santuario de
Qannoubine; aquí arriba, la entrada
del Colegio en la vía de Porta Pinciana
por Pina Baglioni
Un puente entre
Oriente y Occidente
que representa los dos tercios de los
tres millones y medio de los herede-
ros de san M arón. El domingo por
la mañana, a eso de las 10, 30, es
fácil encontrar a los maronitas resi-
dentes en la Ciudad eterna acudien-
do, seguidos por un montón de chi-
qui llos, a la i glesi a de San M arón,
contigua al Colegio, en la vía A uro-
ra –calle que se encuentra en el lado
este del edificio–, donde se celebra
la misa en rito sirio-antioqueno, a la
que asi sten tambi én muchas fami -
li as musulmanas. Luego, después
de la misa, se ponen a charlar alre-
dedor del único banco que hay fuera
de la i glesi a, o en el pati o i nteri or,
mientras que otros prefieren ir a los
cursos de lengua árabe organizados
para los niños nacidos en Italia.
Todo esto ocurre alrededor del
señorial edificio del Rione Ludovisi,
enmarcado por grandes hoteles de
súper lujo, bancos y tiendas para tu-
ristas ricos.
El Colegio M aronita desde el que
los sacerdotes estudi antes que allí
residen se encaminan cada mañana
haci a las Ponti fi ci as U ni versi dades
representa el ani llo de conjunci ón
entre la Santa Sede y la Iglesia ma-
ronita, antiquísima Iglesia sui iuris
de rito sirio-antioqueno, la única de
todas las I glesi as cri sti anas de
O riente M edio que siempre ha esta-
do en plena comunión con el suce-
sor de Pedro. Sus orí genes arran-
can, según la tradición histórica, de
entre los si glos I V y V, cuando al
morir el anacoreta sirio M arón, sus
segui dores comenzaron a edi fi car
monasteri os junto a su tumba, en
A pamea, Siria, en las orillas del río
O ronte.
En la vía de Porta Pinciana, ade-
más, no existe solo el Pontificio Co-
legio M aronita para sacerdotes es-
tudiantes, sino también la M isión al
cuidado de las almas en la contigua
iglesia de San M arón y la Procura-
durí a del Patri arcado de A nti oquí a
de los M aroni tas ante la Santa Se-
de. Instituciones que, en los últimos
meses, han estado en el centro de
un torbelli no de aconteci mi entos:
las celebraciones, en 2010, del mil
seiscientos aniversario de la muerte
de san M arón; la llegada a Roma de
las reli qui as de los grandes santos
maronitas del siglo X IX : san Char-
bel M akhlouf, santa Rafka Rayes y
san Nimatullah A l-H ardini, cuya de-
voción se está difundiendo enorme-
mente también en Italia; la coloca-
ción, el pasado 23 de febrero, de la
estatua de san M arón en un ni cho
exterior de la Basílica de San Pedro,
en presenci a de Benedi cto X V I . ¬
30DIAS 47
E
n la sala de entrada de la Curia generalicia de los je-
suitas, en Roma, se puede admirar un mapa antiguo
donde aparecen los primeros cinco Colegios nacionales,
edificados, durante el siglo XVI, todos ellos en las cerca-
nías del Colegio Romano (la Universidad Gregoriana de
entonces). De manera que los seminaristas pudieran lle-
gar rápidamente a las clases: eran el Inglés, el Germáni-
co-Húngaro, el Armenio, el Griego y el Maronita. Este úl-
timo, al contrario de todos los demás, era el Colegio de
una Iglesia sui iuris extendida sobre todo en Líbano y Si-
ria, con ritos y liturgia derivados de la tradición sirio-antio-
quena, y que, además, estaba en plena comunión con
Roma, a pesar de la extrema dificultad de comunicación
entre la Santa Sede y Oriente Medio.
El contacto entre la Santa Sede y la Iglesia maronita
se consolidó durante las Cruzadas, durante las cuales
los ejércitos cristianos recibieron una enorme ayuda de
los maronitas. Y una de las consecuencias de la nueva
relación fue el viaje a Roma del patriarca Jeremías de
Amshit para el Concilio Lateranense IV, en 1215. En los
siglos posteriores, los pontífices enviaron misioneros y
visitantes apostólicos a Líbano para verificar los posibles
problemas doctrinales entre los fieles de san Marón. La
Iglesia maronita era por aquel entonces una Iglesia de
frontera, encerrada entre las montañas de Líbano y ais-
lada no solo de Roma, sino también del resto del mundo
por la necesidad de protegerse de la presión de los oto-
manos.
Uno de los resultados más brillantes de las delegacio-
nes pontificias a Líbano entre 1578 y 1580 fue precisa-
mente la fundación en Roma del Colegio Maronita, por
obra del papa Gregorio XIII en 1584, quien lo creó con la
bula Humana sic ferunt. El objetivo era formar en Roma a
aspirantes sacerdotes que, al volver a su país, pudie-
Vivero de pat riarcas, de orient alist as y de fut uros sant os
La misa dominical en rito sirio-antioqueno en la iglesia de San Marón
contigua al Colegio
Hist oria del Pont ificio Colegio Maronit a
¬
Si n contar la di mi si ón, entre el 28
de febrero y el 15 de marzo, de su
beati tud el cardenal Nasrallah Pi e-
rre Sfei r, después de vei nti ci nco
años al frente del Patri arcado, y la
elecci ón de su sucesor como pa-
triarca de A ntioquía de los M aroni-
tas número setenta y si ete de Bé-
chara Boutros Raï, obispo de Jbeil,
Byblos de los M aronitas, el cual, in-
mediatamente después, voló a Ro-
ma dos veces en pocos dí as: el 14
de abri l para la audi enci a pri vada
con el Papa, y el 1 de mayo, para la
beatificación de Juan Pablo II.
El Colegio Maronita:
un pellizco de cristianismo
mediooriental
en la Ciudad eterna
«H emos vi vi do un perí odo ri co en
acontecimientos como hacía tiem-
po que no recordábamos. Todoses-
tamos algo aturdi dos, pero muy,
muy contentos». M onseñor A ntoine
G ebran esdesde hace dosañospro-
curador del Patriarcado, desde hace
algunos meses rector del Colegio y
capellán de losEmigrantesadscritos
a la Iglesia sirio-antioquena maroni-
ta residentesen la diócesisde Roma.
C on algo más de cuarenta años,
procede, como la mayoría de lossa-
cerdotes libaneses, del valle de Q a-
disha, en el norte del país, llamado
también Valle Santo por la cantidad
de monasteriosencaramadosen las
cimasde susmontes. A llí, entre los
siglosVIII y IX , se refugiaron losse-
guidores de san M arón que habían
escapado de Siria por lascontinuas
persecucionesde losbizantinos, los
monofisitasy losmusulmanes.
El joven monseñor, antes de ac-
ceder al triple cargo, fue ecónomo
del Colegio y trabajó siete años en el
ran imprimir un giro decisivo en el ámbito de las relacio-
nes entre el papa y el patriarca de Antioquía de los Maro-
nitas. El cual, a su vez, habría debido favorecer las rela-
ciones con todas las otras Iglesias orientales.
La primera sede romana, cuya dirección corrió a car-
go de los jesuitas, fue una casa cerca de
la iglesia de San Juan de la Ficozza, a po-
cos metros de la actual Universidad Gre-
goriana y de Fontana de Trevi. En una ca-
lle que posteriormente recibiría el nombre
de “via dei Maroniti”. A los primeros cuatro
estudiantes que ya estaban en Roma se
les añadieron el 31 de enero de 1584
otros seis estudiantes procedentes de
Alepo, en Siria.
A Roma empezaron a llegar chiquillos
de ocho o nueve años para hacer los es-
tudios primarios, luego los cursos de Filo-
sofía y Teología. Habiendo ya aprendido
en su país la gramática de las lenguas se-
míticas, estos muchachos asimilaron con
gran facilidad el latín, el italiano, el francés y el español.
Esto hizo que bien pronto se extendiera el dicho “culti-
vado como un maronita”. Una vez terminados los estu-
dios, muchos eran llamados a las cortes de los sobera-
nos europeos como traductores y embajadores. Los
que volvían a Líbano, en cambio, abrían
escuelas en todo el país. Los maronitas
que habían estudiado en Roma, pues,
dieron a conocer en toda Europa las len-
guas, la historia, las instituciones y las
religiones de Oriente Medio. Gracias a
ellos también se imprimieron los prime-
ros libros litúrgicos en sirio. El primero,
en Roma, en 1585.
En 1662 el patriarca Youhanna Mah-
louf pidió al Papa que les quitara a los je-
suitas la dirección del Colegio Maronita
por la mala gestión financiera y la disper-
sión de las vocaciones. Desde entonces
el Colegio tendría solamente rectores
maronitas.
Colegios eclesiásticos de Roma
48 30DIAS
Arriba, Benedicto XVI con el presidente libanés Michel Suleiman y el cardenal
Nasrallah Pierre Sfeir, con motivo de la inauguración de la estatua de san
Marón colocada en un nicho exterior de la Basílica de San Pedro, el 23 de
febrero de 2011; a la derecha, la estatua de san Marón el día de la inauguración
El patriarca Stefano El Douaihy
Pontificio Instituto para la Familia:
«A quí », expli ca, «llegan sacerdotes
envi ados por los obi spos de todas
las eparquías maronitas. Pero tam-
bi én los perteneci entes a todas las
demás Iglesias cristianas de O riente
M edio, tanto las que están en comu-
nión con Roma como las que no lo
están. Como sucede en Líbano, por
lo demás, donde los maronitas con-
viven desde siempre con los arme-
nios apostólicos y los armenios ca-
tóli cos, los greco-ortodoxos y los
melkitas, los sirio-ortodoxos y los si-
rio-católicos, los asirios, los coptos,
los caldeos, y los católicos de rito la-
tino. A demás de los chiítas, los sun-
nitas, los drusos, los judíos y los pro-
testantes».
Los sacerdotes llegan a R oma
habiendo terminado ya el primer ci-
clo de estudios de Filosofía y Teolo-
gía en los más de noventa semina-
ri os di ocesanos e i nterdi ocesanos
diseminados por Líbano. «G racias a
Dios tenemos todavía muchas voca-
ciones, incluso adultas. H a sido in-
cluso necesario crear en Líbano ca-
sas de formaci ón adecuadas para
las vocaci ones maduras», añade
monseñor G ebran. «A quí en el Co-
legio se alojan sacerdotes entre los
26 y los 40 años. Los libaneses son
doce, de los cuales hay diez maroni-
tas y dos greco-católicos. Los otros
nos los indicó la Congregación para
las Iglesias orientales, que concede
becas para su sustento en R oma.
A ctualmente alojamos a un ortodo-
xo del Patriarcado de Jerusalén, un
asirio y tres sirio-católicos de Irak y
cuatro coreanos de rito latino. Lue-
go tenemos dos laicos, uno francés
y el otro italiano. En los años pasa-
dos venían también muchos calde-
os. Digamos que los consideramos
ausentes j usti fi cados. . . ». Los mo-
mentos en común son la mi sa del
martes celebrada en la i glesi a de
San M arón –oficiada en italiano pe-
ro según el rito del celebrante de tur-
no– y, a di ari o, el desayuno a las
7, 30, la comida a las 13, 00 y la ce-
na a las 19, 00. M ientras que el gru-
po de maroni tas los demás dí as se
reúne para las vísperas y la misa de
las 18, 45 en una capilla interior en
la segunda planta del Colegio, todos
los demás se organizan por su cuen-
ta. «Luego, en realidad, algunos vie-
nen también a asistir a nuestra misa
con la li turgi a escri ta en si ri o, va-
ri ante del arameo, y pronunci ada
en árabe». C omo muchos colegas
suyos de los otros Colegios de Ro-
ma, también los sacerdotes del M a-
roni ta son llamados por las parro-
quias para ayudar los fines de sema-
na, en Navidad y en Semana Santa.
«T enemos ya relaci ones estables
con algunas parroqui as de Roma,
M ilán, Parma y Como, donde nues-
tros sacerdotes van incluso durante
las vacaci ones de verano», expli ca
don Joseph Sfei r, el ecónomo del
Colegio M aronita.
Charbel G houssoub es sacerdote
desde hace nueve años y procede
de la archieparquía de A ntélias, cer-
ca de Beirut. Está a punto de licen-
ciarse en Ciencias de la formación
en la Universidad Salesiana. «Voy a
volver a Lí bano porque mi obi spo
me ha llamado a mi país, donde ya
he sido párroco durante cinco años.
Probablemente vuelva a Roma para
el doctorado», nos dice. «En Roma
se respira la universalidad de la Igle-
si a, muchos ri tos, mucha ri queza.
Solo aquí se comprende lo grande
que es la Iglesia. Y esta conciencia
nos la llevamos a Líbano, donde el
espacio, físico y mental, en el que
49 30DIAS
Entre los personajes que dieron lustro al Pontificio Co-
legio Maronita de Roma sobresale el patriarca Stefano El
Douaihy, que hoy está en proceso de beatificación. A fina-
les del siglo XVII redactó los Anales, la primera historia de
la Iglesia maronita de los orígenes. Además, apoyó el naci-
miento de las grandes órdenes religiosas maronitas, ade-
cuando las reglas monásticas, asimiladas a los ordena-
mientos vigentes en el mundo latino, a las enseñanzas de
san Antonio abad, el cabeza visible del monaquismo. La
acción de El Douaihy fue determinante también a la hora
de acercar a la Santa Sede las comunidades cristianas
orientales ortodoxas. Entre otras cosas, el primer patriarca
de la Iglesia sirio-católica, Ignazio Michele III Jarweh, fue
alumno del Colegio Maronita.
Otro gigante del Colegio fue Giuseppe Simone Asse-
mani, quien, junto a otros miembros de su familia, toda
una dinastía de orientalistas, fue una bendición para la
Biblioteca Apostólica Vaticana. Giuseppe Simone entró
en ella en 1710 como escritor. Fue enviado en 1715 por
Clemente XI a Oriente a buscar manuscritos, viajó por
Siria y Egipto, donde consiguió comprar casi toda la bi-
blioteca del monasterio copto de San Macario y parte de
la del monasterio de los sirios en Nitria; además, trajo a
Europa los primeros fragmentos coptos del monasterio
Blanco. En 1717 todos estos manuscritos –conservados
ahora en la Biblioteca Vaticana– fueron traídos por él a
Roma, ciudad en la que se dedicó al estudio de los sirios,
publicando luego sus resultados en la Bibliotheca Orien-
talis Clementino-Vaticana. Primer custodio de la Vatica-
na en 1739, comenzó a preparar, en colaboración con su
sobrino Stefano Evodio Assemani, un catálogo general
de los manuscritos vaticanos, de los que salieron solo
los primeros tres volúmenes dedicados a los códices ju-
díos y siriacos. Giuseppe Simone Assemani fue protago-
nista, como legado pontificio, del Sínodo del Monte Líba-
no de 1736, del que fue presidente. Fue también él quien
redactó una “Carta constitucional” de la Iglesia maro-
¬
¬
San Marón en el
mosaico de la iglesia
contigua al Colegio
dedicada a él
nos movemos a menudo es de semi-
nario y parroquia, parroquia y semi-
nari o, dentro de una problemáti ca
completamente libanesa. Es impor-
tante estudiar en Roma también pa-
ra hacer comprender a los demás
qué es la Iglesia maronita. Varios co-
legas me han preguntado en la Uni-
versidad si mis padres seguían sien-
do musulmanes y cuándo me con-
vertí al cristianismo. . . ». Luego está
A ntoun C harbel, doctorando en
Derecho canónico, ya licenciado en
Teología y con una experiencia mi-
sionera en Nigeria, donde ha traba-
jado durante años en una parroquia
personal. A él le preguntamos si en-
tre los sacerdotes maronitas más jó-
venes existe la esperanza de que Lí-
bano supere el sistema del “ comuni-
tarismo” religioso, que muchos his-
tori adores li baneses consi deran el
mayor obstáculo para el pleno desa-
rrollo y la plena democracia del país
de los cedros. «Por ahora es solo un
ideal bastante lejano, difícil de con-
seguir: todavía estamos en la época
de las comunidades religiosas, por-
que, por el momento, solo dispone-
mos de ese si stema. No hay más
que pensar que en nuestro país no
exi ste una hi stori a de Lí bano, si no
tantas historias como comunidades
religiosas, es decir, diecisiete. Pero
en este momento somos muy opti-
mi stas por el nombrami ento del
nuevo patri arca: él podrá si n duda
alguna por lo menos apaciguar los
ánimos en nuestro país».
«Sería estupendo que el Colegio
M aronita pudiera, de manera cada
vez más evi dente, aportar algo en
un momento tan deli cado para
O riente M edio: es decir, recuperar
el papel de intercambio cultural, re-
li gi oso y polí ti co que tuvo a parti r
del siglo X V I», sigue diciendo el rec-
tor, monseñor G ebran. «Este año
celebramos tambi én el onceavo
aniversario de la reapertura del Co-
legio, que tuvo lugar en 2001, tras
la larga interrupción que comenzó
con la Segunda G uerra M undi al.
En los largos y terri bles años de la
guerra civil en Líbano, nuestros sa-
cerdotes si gui eron vi ni endo a Ro-
ma, alojándose acá y allá, sobre to-
do en Propaganda Fi de y el C ole-
gi o C aprani ca. G raci as al trabajo
i ntenso e i nteli gente de mi prede-
cesor, monseñor H anna A lwan, el
C olegi o, i nmedi atamente después
del Jubi leo de 2000, pudo por fi n
reemprender su cami no». En las
palabras de monseñor G ebran aso-
ma también cierto pesar por los te-
50 30DIAS
nita. El documento, fuertemente impregnado de normas
latinizantes y muy atacado al principio porque lo conside-
raron dañino para la antigua disciplina antioquena, fue
aprobado al final: la Iglesia maronita vivió esta legisla-
ción hasta la promulgación del Código de Derecho canó-
nico oriental de 1991.
La vida del Colegio Maronita se interrumpió el 1 de
marzo de 1798, cuando las tropas france-
ses que habían ocupado Roma requisaron
el edificio, obligando a los estudiantes a
refugiarse en la Congregación de Propa-
ganda Fide.
En 1891, el papa León XIII, con la bula
Olim sapienter decidió abrir de nuevo el Co-
legio, regalando a los maronitas la mitad de
la suma necesaria para la compra de un edi-
ficio en la vía de Porta Pinciana. Algunos
años después, el 3 de julio de 1895, se com-
pró una finca entre la vía de Porta Pinciana y
la vía Aurora para construir en ella el Colegio
definitivo y la iglesia de San Marón. Un pro-
tagonista de la reapertura fue el obispo Elías Boutros Ho-
yek, que llegó a ser patriarca en 1899. Para reactivar la ca-
sa de formación sacerdotal de Roma pidió ayuda a los fran-
ceses, al sultán turco y al emperador de Austria, Francisco
José. Este último le negó el dinero, pero en cambio conce-
dió a los seminaristas maronitas la hospitalidad en Villa
dʼEste, en Tívoli, cerca de Roma, para las vacaciones de
verano. Después de arreglar las cosas de
Roma, el obispo maronita abrió otro colegio
en París. Fue, entre otras cosas, también el
fundador de la congregación de las Herma-
nas de la Sagrada Familia, y consiguió tam-
bién crear una eparquía en Egipto. Murió en
1931 en olor de santidad y actualmente está
en proceso su causa de beatificación.
Por desgracia, por falta de estudiantes
el Colegio volvió a cerrar sus puertas en
1906. Volvió a abrirlas solo en 1920. Todo
estuvo tranquilo hasta 1939, cuando a
causa del inminente estallido del segundo
conflicto mundial, se volvió a cerrar por
Arriba, un altar de la iglesia del Colegio con algunos relicarios; a la izquierda, una pintura
que representa a Charbel Makhlouf, a Rafka Rayes y a Nimatullah Al-Hardini, los tres
grandes santos maronitas del siglo XIX, conservada en la iglesia del Colegio
Giuseppe Simone Assemani
51 30DIAS
soros perdi dos a lo largo de los
años: «C i entos de volúmenes pre-
ci osos ya no están aquí . M uchos
emprendi eron el cami no de la bi -
bli oteca del P onti fi ci o I nsti tuto
O ri ental. Para mí fue un puñetazo
en el corazón, mi entras estudi aba
para el doctorado en Ciencias Ecle-
siásticas O rientales en aquel Institu-
to, dar con un volumen con el sello
del Ponti fi ci o C olegi o M aroni ta.
Pero es que durante mucho tiempo
tuvimos rectores jesuitas. . . ».
En la arcada de entrada del edi -
fi ci o, un fresco de vi vos colores re-
presenta la C oronaci ón de la V i r-
gen, a cuyos pi es hay una i nscri p-
ci ón en si rí aco de alabanza a la V i r-
gen. «L a C oronaci ón no corres-
ponde a nuestra i conografí a tradi -
ci onal», nos expli ca don Joseph
Sfei r. «Esta i magen retoma la del
santuari o de Q annoubi ne, en el va-
lle de Q adi sha, sede de los patri ar-
cas desde el si glo X V hasta el X IX ,
de los más venerados de Lí bano y
el más anti guo del Valle Santo».
Preci samente debajo del fresco se
ha colocado, en un estante, una
pequeña reproducci ón de la esta-
tua de san M arón que fue coloca-
da el pasado 23 de mayo en un ni -
cho exteri or de la Basí li ca de San
Pedro. «Lo justo florecerá, crecerá
como el cedro de L í bano», reza,
en arameo, el salmo grabado en la
estola del padre de la I glesi a maro-
ni ta. A vanzando luego haci a un
ampli o salón se entrevé en el fon-
do el trono del patri arca, donde
evi dentemente Su Santi dad se
si enta con moti vo de sus vi si tas a
la C i udad eterna.
En las paredes están los retratos
de los patri arcas y los personajes
más si gni fi cati vos de la hi stori a ma-
roni ta, todos ellos ex alumnos del
Colegi o M aroni ta: el si ervo de Di os
su beati tud Stefano El D ouai hy,
padre de la hi stori ografí a maroni ta
y promotor y valedor de las gran-
des órdenes reli gi osas, en cami no
de beati fi caci ón. Luego está G i u-
seppe Si mone A ssemani , que vi vi ó
entre los si glos X V II y X V III, el re-
presentante más presti gi oso de la
di nastí a de ori entali stas A ssemani
que tanto bi en hi ci eron a la Bi bli o-
teca A postóli ca Vati cana por los
mi les de volúmenes de la patrí sti ca
ori ental traí dos a Roma. Tambi én
los retratos de N asrallah P i erre
Sfei r, que estuvo ci nco lustros –los
más dramáti cos desde el punto de
vi sta polí ti co para el paí s de los ce-
dros– al frente de la Iglesi a maro-
enésima vez. Pese a los problemas del Colegio, la Pro-
curaduría del Patriarcado de Antioquía siguió en activo;
el procurador, de hecho, siguió alojándose en la primera
casa comprada en la vía de Porta Pinciana en 1891.
Desde 1939 hasta 1980 el edificio estuvo alquilado y se
convirtió en hotel. Volvió definitivamente a la actividad el 15
de septiembre de 2001, después del Jubileo, gracias sobre
todo al obispo Emilio Eid, procurador general del Patriarca-
do de los Maronitas desde 1958 a 2003, que en virtud de su
perseverancia y de su gran fuerza de carácter, hizo que el
glorioso colegio maronita volviera a vivir. Fue él quien super-
visó, durante diez años, la restauración del edificio, superan-
do una serie infinita de dificultades burocráticas y legales. Es
considerado uno de los personajes más significativos de la
Iglesia maronita el siglo XX, gracias tanto a su gran capaci-
dad de mantener siempre vivas y fecundas las relaciones
entre la Iglesia maronita y la Santa Sede, como por su enor-
me cultura teológica. Además de monseñor Eid, se encargó
de la restauración del Colegio monseñor Hanna Alwan,
¬
¬
El procurador monseñor Elías Boutros Hoyek, futuro patriarca
de Antioquía de los Maronitas, en el centro de la foto y en
primera fila, y el rector del Colegio, el padre Gabriel Moubarak,
el tercero por la derecha en la primera fila, con algunos
estudiantes del Colegio en una foto de 1893
Benedicto XVI y el neopatriarca de Antioquía de los Maronitas, su beatitud Béchara
Boutros Raï, con la delegación de obispos y fieles que lo acompañaron a Roma
tras la concesión de la ecclesiastica communio(acordada el 24 de marzo de 2011),
Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, el 14 de abril de 2011
ni ta. Tambi én las fotos reci entes de
Béchara Boutros R aï . «U n gran
pastor, nuestro nuevo patri arca,
que ya ha demostrado con hechos
concretos que desea apaci guar los
áni mos en el paí s», di ce el rector.
«Como, por ejemplo, el haber que-
ri do reuni r, reci én elegi do, a todos
los representantes de las fuerzas
polí ti cas li banesas. Inclui do H ezbo-
lá, un parti do compuesto por li ba-
neses como nosotros, que, desde
luego, no han veni do desde fuera a
ocuparnos, si no que fueron capa-
ces de defender el terri tori o en la
últi ma guerra con Israel de 2006».
Y, a propósito del papel de cone-
xión entre Iglesia de Roma e Iglesia
maroni ta, preguntamos si el Cole-
gi o ha favoreci do, paradóji camen-
te, la latinización del antiguo rito si-
rio-antioqueno, considerando que,
durante los siglos X VII y X VIII se en-
viaba a órdenes religiosas occiden-
tales a controlar la doctrina y la litur-
gia de los discípulos de san M arón.
«Está claro que, siendo la única Igle-
si a de O ri ente M edi o que si empre
ha estado en comunión con Roma»,
explica el rector, «hemos sido objeto
de ci erta asi mi laci ón, que, si n em-
bargo, ha tenido lugar más en lo ex-
terior, como por ejemplo en los pa-
ramentos li túrgi cos, que en lo sus-
tancial. H emos adoptado la casulla
y la planeta. Pero nuestra liturgia si-
rio-antioquiana la hemos salvado».
O pi na de manera li geramente di s-
tinta don Joseph Sfeir: «No hay que
acusar a nadi e, desde luego, pero
las delegaci ones papales han con-
trolado de pe a pa todos y cada uno
de nuestros textos litúrgicos. Y todo
lo que según ellos se desviaba de la
li turgi a lati na lo quemaron, lo des-
truyeron».
Volvi endo al hoy, le pregunta-
mos al rector su opi ni ón sobre una
cuesti ón consi derada por muchos
maroni tas el problema de los pro-
blemas: la emi graci ón de los maro-
ni tas de Lí bano por la i nestabi li dad
polí ti ca y la explosi ón demográfi ca
de los musulmanes: «Negar que es-
to está ocurri endo serí a de estúpi -
dos», responde. «Si n embargo, hay
que deci r tambi én que muchos de
nosotros estamos volvi endo. Y que
tambi én muchos musulmanes se
van. Pero el desti no de la I glesi a
maroni ta está en las manos de
nuestro Señor: nos ha conservado
durante mi l sei sci entos años. Si
nos si gue queri endo allí , nos que-
daremos. A sí que tengo que deci r:
hágase su voluntad». q
52 30DIAS
rector durante diez años. Alwan es juez del Tribunal de la Rota
Romana, docente in utroque iure en la Universidad Pontificia
y responsable para Europa de la Congregación de los Misio-
neros Libaneses, una orden de derecho patriarcal. En fin, es
postulador para la beatificación del patriarca Elías Boutros
Hoyek. Con el respaldo de la Congregación para las Iglesias
orientales, monseñor Alwan ha conseguido que el Colegio de
la vía de Porta Pinciana vuelva a alojar a todos los estudiantes
maronitas esparcidos por otras estructuras eclesiásticas,
dando hospitalidad también a los sacerdotes pertenecientes
a las otras Iglesias orientales.
P.B.
Arriba, monseñor Antoine
Gebran, actual rector
del Colegio; a la izquierda,
el salón del Colegio
con el trono del patriarca
El papa Pío X con el patriarca Elías Boutros Hoyek, el quinto por
la izquierda, el 23 de julio de 1905
El papa Pío XI recibe
en audiencia
al patriarca
de Antioquía de los
Sirios Ignazio
Gabriele I Tappouni,
sentado a la derecha
del Pontífice,
el 15 de agosto
de 1929
Colegios eclesiásticos de Roma
53 30DIAS
A
demásdel Colegio Pontificio,
en Roma existe un archi pié-
lago de procuraduríasy cole-
gi os sacerdotales de las órdenes
maronitasmássignificativas.
La orden Libanesa M aronita se
encuentra en un pequeño convento
a pocos pasos de la Pirámide Ces-
tia, junto a la parroquia dedicada a
santa M arcela, una noble romana
que, por una curiosa analogía con
losmonjesmaronitas, siguió el siglo
IV la regla de san A ntonio abad, jun-
to con susamigos.
En el Colle O ppio, frente a la Ba-
sílica de San Pietro in Vincoli, a dos
pasosdel Coliseo, está el convento
de San A ntonio A bad, la sede de los
M aronitas M ariamitas de la Biena-
venturada M aría Virgen. Están allí
desde 1753, despuésde dejar la ca-
sa y la iglesia de losSantosM arceli-
no y Pedro en la ví a Labi cana. Y
además, entre la vía Portuense y el
barrio del Trullo, está el Colegio sa-
cerdotal de la orden A ntoniana M a-
ronita de San Isaías. Finalmente, en
variosinstitutoseclesiásticosde Ro-
ma viven, estudian y trabajan lospa-
dresde la orden M isionera Libanesa
M aroni ta, que, si endo de derecho
patriarcal y no pontificio como las
demás, no posee una casa generali-
cia en Roma.
A fi nales del si glo X V II la orden
Libanesa M aronita y la M aronita de
la Bienaventurada M aría Virgen for-
maban una única realidad, la orden
A lepina Libanesa fundada el 10 de
noviembre de 1695 por tresjóvenes
si ri os de A leppo, G abri el H awwa,
A bdallah Q ara’ li y Joseph El-Betn,
que habían establecido su residencia
en el monasterio de Nuestra Señora
de Q annoubine, en el valle de Q adis-
ha, en el norte de Líbano.
En Roma, la orden A lepina ha-
bí a obteni do ya en 1707 de C le-
mente X I la i glesi a de los Santos
M arcelino y Pedro en la vía Labica-
na, graciastambién al buen resulta-
do de una misión que el Papa había
encargado a G abri el H awwa, que
fue la de reconducir a la obediencia
romana a un obi spo copto. M i en-
trastanto, en Líbano se había origi-
nado tal afluencia de jóvenesproce-
dentes de Damasco, Jerusalén, Si-
dón y muchas ciudades de Egipto,
que se hizo necesario el traslado
por Pina Baglioni
El archipiélago maronita
Arriba, panorámica de los tejados y las cúpulas de Roma desde la terraza del
convento de San Antonio Abad, en el Colle Oppio; en el recuadro inferior, la
fachada del convento, en la plaza de San Pedro in Víncoli
¬
P an o rám ica d e las casas re lig io sas m aro n itas d e R o m a.
E n u n as se alo jan se m in aristas y e n o tras sace rd o te s e stu d ian te s;
h ay tam b ié n q u ie n h a tran sfo rm ad o su co n ve n to e n san tu ario d e d icad o
a lo s g ran d e s san to s m aro n itas
al monasterio másgrande de Saint
Elysées, en Becharre, y la fundación
de otros monasterios incluso fuera
del paísde loscedros.
A la redacción de lasreglas, que
se remitían vagamente a lasde san
A ntoni o A bad, pero que estaban
demasiado equiparadasa lasde las
órdeneslatinas, le había metido ma-
no de manera decisiva el patriarca
Stefano El Douaihy, gran promotor
de la orden. Reglasque serán defini-
tivamente aprobadasel 31 de mar-
zo de 1732 por Clemente X II.
Profundamente ligadosa la vida
campesina, estos monjes compar -
tían su dureza. El patriarca pondrá
en manosde estosmonjessiempre
la responsabilidad de la diáspora li-
banesa en Egipto, en Europa y en el
Nuevo M undo. La Iglesia maronita,
completamente concentrada entre
lasmontañasde Líbano, lesdebe el
i ndestructi ble apego del pueblo al
cristianismo, a la tierra y al papado.
Y sobre todo la i nstrucci ón de los
campesinosy de losmáspobres: las
escuelas de los pueblos surgí an a
menudo a la sombra de losconven-
tosy de lasiglesiasparroquiales.
A ndando el tiempo, sin embar-
go, nacieron dentro de la orden se-
ri os enfrentami entos que determi -
naron el nacimiento de doscorrien-
tes: una sostenía que el cargo de pa-
dre general tenía que ser vitalicio y
que la orden tenía que asumir un ca-
rácter mi si onero. La otra, por su
parte, sostení a que el cargo tení a
que durar un tiempo limitado y que
la orden tení a que mantener í nte-
gramente la vida contemplativa.
Las di vergenci as no llegaron a
limarse. De modo que el 19 de julio
de 1770 naci eron dos ramas di s-
tintas: la orden A ntoniana A leppi-
na de los M aroni tas, de carácter
mi si onero, y la orden L i banesa
M aronita, de vocación contempla-
ti va. C ada cual con sus propi os
mi embros, sus propi os conventos
y sus propi as posesi ones. En
1969, la A leppina tomaría el nom-
bre de orden M aroni ta M ari ami ta
de la Beata M aría Virgen.
La división de la orden hizo que,
por lo que respecta la situación en
Roma, los aleppi nos se quedaran
en los Santos M arceli no y Pedro,
para trasladarse luego a la sede de
la plaza de San Pedro in Vincoli, y
que la orden Libanesa M aronita se
trasladara a Chipre, para asistir es-
pi ri tualmente a los maroni tas que
vivían en la isla. La presencia de los
maronitas en Chipre se remontaba
al siglo X I, cuando, tras la fuga de
Si ri a debi do a las persecuci ones,
una pequeña parte de los maroni-
tas se había refugiado allí, mientras
que la gran mayoría de los fugitivos
encontró refugi o en las montañas
de Líbano.
La o rde n de l Pat ri arc a: l o s
Maronitas de la Virgen María
A dos pasos del C oli seo está el
convento de San A ntoni o A bad,
sede de la Procuraduría de la orden
M aroni ta M ari ami ta de la Bi ena-
venturada M aría Virgen y del Cole-
gi o de for maci ón sacerdotal.
Cuando fuimos allá encontramos a
los padres mariamitas en un estado
de gran euforia: su beatitud Bécha-
Los antiguos textos
conservados en la rica
biblioteca del convento;
arriba, una foto del siervo
de Dios, padre Antonios
Tarabay: su causa de
beatificación está en curso
A la izquierda, la capilla del convento de San Antonio Abad, sede de la orden Maronita Mariamita de la María Virgen;
a la derecha, un retrato de santa Teresita del Niño Jesús en la entrada del convento
ra Boutros Raï, el patriarca recién
elegido, pertenece a su orden. «La
elección, creo yo, viene del Espíri-
tu Santo. Él es la persona adecua-
da para todos los libaneses, cristia-
nos y no cristianos, y para la Iglesia
maronita, gracias a su inteligencia,
a su cari sma y a la capaci dad de
di alogar con todos», di ce el padre
François Nasr, ecónomo y postula-
dor de la O rden. En este período se
está ocupando del proceso del sier-
vo de Di os, padre A ntoni os Tara-
bay. «En su vida sacerdotal este re-
ligioso se ocupó de la dirección es-
pi ri tual de las H ermanas de san
Juan Bautista en Líbano. Devotísi-
mo al Santísimo Sacramento prac-
ti có la ascesi s y la contemplaci ón.
Luego fue envi ado al monasteri o
de Q annoubine, en el Valle Santo,
y vi vi ó en perfecta y completa
unión con Jesucristo. Soportó du-
rante vei nti si ete años una grave
enfermedad de manera heroica: él
encarna el carisma de nuestra O r-
den, es decir, una síntesis perfecta
entre vi da mi si onera enrai zada en
la realidad de cada día y la vida mís-
tica hecha de renuncias, oración y
contemplación».
U n caso casi úni co, el C olegi o
aloj a todaví a a semi nari stas que
llegan a Roma después de hacer el
bi eni o de Fi losofí a en L í bano.
«H asta hace algunos años, nues-
tros estudi antes podí an hacer en
R oma tambi én el bi eni o. A coge-
mos, además, a obi spos y peregri -
nos de todas las partes del mun-
do». En el Colegi o de Roma hacen
el tri eni o de Teologí a y después los
estudi os de especi ali zaci ón como
Teologí a Espi ri tual, Derecho C a-
nóni co, Ci enci as H umanas. Y M a-
ri ologí a, «tambi én por nuestra de-
nomi naci ón, adoptada durante el
C onci li o Vati cano I I , graci as a la
i nsi stenci a del padre G enadi os
M ourani (un hermano nuestro co-
noci do por su gran espi ri tuali dad,
que muri ó en un atentado terrori s-
ta en Lí bano en 1959), que desea-
ba más que nada en el mundo co-
locar nuestra orden bajo la protec-
ci ón de la V i rgen».
En Líbano estos estudiantes se-
rán rectoresde losdistintoscampus
universitarios de la orden, que hoy
ti enen sei s mi l matri culados. O di -
rectores de las escuelas, en las que
estudi an si ete mi l estudi antes. O
rectoresde seminarios, o párrocos.
«Nuestro Colegio de Roma ha sido
desde siempre lugar de acogida pa-
ra loslibanesesmaronitas, para es-
tudiantesde otrasIglesiascristianas.
El domingo por la mañana, son mu-
choslosque vienen a asistir a la mi-
sa de nuestra capilla, atraídospor la
antigua liturgia sirio-antioquiana».
El convento-colegio tiene una bi-
bli oteca con una gran canti dad de
textossagradosque se remontan al
si glo X I I I . Entre ellos hay muchos
volúmenesde literatura árabe. En el
salón de entrada, el padre François
indica un retrato de santa Teresita
del Niño Jesús. «En Líbano la devo-
ción hacia ella esinmensa: el primer
monasteri o que se le dedi có, des-
puésde la canonización, fue un mo-
nasterio masculino mariamita, pues
el padre general de la orden que ha-
bía asistido a la ceremonia en el Va-
ticano se había quedado impresio-
nado por su vida ejemplar. En este
momento susreliquiasestán visitan-
do Palestina. Y santa Teresita, por
lo que me di cen, está haci endo
grandescosaspor aquellastierras».
La orden Libanes a Maronita,
vivero de santos
La orden Libanesa M aronita, aun-
que depende de la Santa Sede, llegó
a contar muy tarde con un Procura-
durí a en Roma. «El gran deseo de
veni r a Roma si empre lo tuvi mos.
Pero siempre se postergaba porque
existía la convicción de que la pre-
sencia de losM ariamitasen la Ciu-
dad Eterna era ya suficiente», expli-
ca el padre ElíasA l Jamhoury, pos-
tulador de las causas de los santos
de la orden y procurador general en
Roma. Lo que “ trajo” a Roma a es-
tosmonjesfue la causa de beatifica-
ción de san Charbel M akhlouf, ca-
nonizado por Pablo VI el 9 de octu-
bre de 1977. Esto pasó hace sesen-
ta años, cuando se hizo necesaria la
presencia de un postulador que pu-
diera seguir la causa de Charbel, na-
cido en Bkaakafra, en el norte de Lí-
bano, en 1828, y muerto en 1898.
A este monje le esdevoto todo Líba-
no y losmaronitasde todo el mundo
graci as a la canti dad de mi lagros
concedidospor su intercesión.
«San Charbel es como el cedro
de Líbano, ya esparte fundamental
de nuestro paí s. C ada maroni ta,
por una cosa u otra, ti ene que ver
con él. A unque susdevotosya están
por todo el mundo. Es algo así co-
mo vuestro Padre Pío», confirman
dos jóvenes monjes del convento.
Losdosse llaman, mira tú por dón-
de, Charbel. Uno esdoctorando en
A rqueologí a cri sti ana, el otro en
C i enci as bí bli cas. V i ven estable-
mente en el Colegio de la Universi-
dad de San A nselmo j unto con
otros cuatro miembros de la orden
presentes en Roma para hacer los
estudios de especialización. Cuan-
do el estudio se lo permite, ambos
Charbel le dan una mano al padre
Elí as. Porque además al convento
hace tiempo que llegan llamadaste-
lefónicas, cartas y visitas de toda
55 30DIAS
¬
La entrada del convento de la orden
Libanesa Maronita con la estatua
de san Charbel Makhlouf,
canonizado en 1977 por Pablo VI
I tali a para pedi rle graci as a san
Charbel y a losotrosdossantosde
la orden: santa R afka R ayes, una
monja canoni zada en 2001, y Ni -
matullah A l-H ardini, gran teólogo,
hecho santo en 2004. A estosse les
podría añadir pronto un cuarto: el
fraile Estephan Nehmé, beatificado
el 27 de junio de 2010.
La pequeña capilla adyacente al
convento situado en lascercaníasde
la Pirámide Cestia aloja lasreliquias
de lostressantos, y se ha convertido
en la meta de un gran número de
personas de Roma y de fuera que
vienen para visitar este lugar y para
pedi r graci as. «¡ A lgo i mpensable!
Nuestra intención –como esobvio si
la C ongregaci ón para las I glesi as
orientaleslo consiente– estransfor-
mar este lugar en un verdadero san-
tuario dedicado a san Charbel: el flu-
jo de peregrinosesimparable», aña-
de el padre Elías. «San Charbel co-
menzó a hacer milagros el día des-
puésde su muerte. Por eso en 1926
comenzó su causa. En el A ño Santo
de 1950 losmilagrosfueron treinta
mil. En un tándem espiritual con los
mi lagros de la V i rgen de Lourdes.
Entonces, en 1951, se decidió que
no tenía sentido esperar y por fin vi-
nimosa Roma».
Los Antonianos de San Isaías y
la amistad con el pueblo druso
La orden A ntoni ana M aroni ta de
San Isaíasposee, entre susantiguas
vocaciones, una que está resultando
de gran actualidad, vistos los tiem-
posque estamosviviendo: el diálo-
go y la acogida respecto a lasotras
creencias.
«Todo comi enza con el obi spo
G ebraël Blouzani, futuro patriarca
de la I glesi a maroni ta, qui en en
1673 decidió fundar el monasterio
de Nuestra Señora en Tamiche, en
el norte de Lí bano, convi rti éndolo
en sede de su obispado», cuenta el
padre M aged M aroun. «Despuésde
educar a muchosjóvenesen lasre-
glas de la vi da monásti ca ori ental,
losenvió a edificar el monasterio de
san Isaíasen Broumana, en la cum-
bre de una coli na conoci da como
“ A ramta” . A quí, el día de la fiesta de
la A sunción de 1700, se celebró la
primera misa. La zona estaba habi-
tada principalmente por drusos, un
pueblo que había huido de Egipto y
que seguí a una reli gi ón de deri va-
ción musulmana, ni chiíta ni sunni-
ta. Se habí an estableci do en las
montañaslibanesasen 1300 –unos
qui ni entos años después que los
maronitas– para escapar de lasper-
secuciones de los sunnitas. El emir
A bdullah A billamah, jefe de losdru-
sosde la zona, había recibido tan de
buen grado a los monjes que deci-
dió, junto con otrosemiresde la zo-
na, mandar a sus hi jos a estudi ar
con losmonjesantonianos. M uchos
de ellos pi di eron el bauti zo. Tam-
bién por todo ello, el papa Clemen-
te X II aprobó nuestra orden con la
bula Misericordiarum Pater, el 17
de enero de 1740».
Volviendo a la actualidad, en el
famoso monasteri o de San I saí as
de L í bano, consi derado la casa
madre de la orden A ntoniana M a-
ronita, hacen el noviciado los jóve-
nes aspi rantes al sacerdoci o. L a
llegada a R oma se remonta a
1906, con un primer seminario en
el Janículo. Luego, en 1958, en la
ví a Boccea. Y , fi nalmente, desde
1998, en la vía A ffogalasino, entre
los barrios Portuense y Trullo.
«H oy los sacerdotes que estu-
dian en Roma son siete y se están
especi ali zando en M úsi ca sacra y
Derecho canóni co», expli ca el pa-
dre M aged. «Pero sobre todo en
C i enci as eclesi ásti cas ori entales y
Diálogo islamo-cristiano en el Pon-
ti fi ci o I nsti tuto O ri ental y en el
Pontificio Instituto de Estudios ára-
bes y de islamística. A demás del es-
tudi o, van a trabaj ar a las parro-
quias de la zona, a visitar a los en-
fermos. Durante la Semana Santa,
por ejemplo, fueron a bendecir las
casas de los habitantes del barrio».
U na vez que vuelvan a Líbano, se-
rán educadores en las escuelas y en
los tres campus universitarios de la
orden. O bien párrocos en Líbano
y entre los maronitas de la diáspo-
ra. «Fieles a la vocación de los orí-
genes tendrán que ser cada vez
más un canal de comunicación con
todos, cri sti anos y no cri sti anos.
C omo i ndi can tambi én nuestros
nuevos estatutos y nuestra hi sto-
ria», termina diciendo el religioso.
Los Misioneros del Patriarca
Di semi nados por vari os i nsti tutos
eclesiásticos de Roma, los sacerdo-
tes de la C ongregaci ón de los M i -
sioneros Libaneses son un instituto
religioso masculino de derecho pa-
triarcal. Se les llama también K rei-
mi stas, porque su fundaci ón tuvo
56 30DIAS
Colegios eclesiásticos de Roma
A la izquierda,
la entrada
del convento de los
padres de la orden
Libanesa Maronita con
una urna que contiene
algunas reliquias;
abajo,la pequeña
capilla contigua al
convento, en la que se
veneran las reliquias
de los santos libaneses
lugar el 22 de mayo de 1884 en el
monasteri o de K rei m, en G hosta,
en el M onte Lí bano, por obra de
Yuhanna H abib, un sacerdote de la
eparquía de Baalbek, con el objeti-
vo de educar a la juventud maroni-
ta y anunciar el Evangelio también
a los no creyentes. U na de las ca-
racterísticas de sus miembros es el
juramento que hacen de no ambi -
ci onar los grados eclesi ásti cos.
A demás de en Líbano, los M isione-
ros Libaneses están en las comuni-
dades maronitas de Brasil, A rgen-
tina, Sudáfrica, Estados U nidos de
A mérica y A ustralia.
«Nosotros mandamos a nues-
tros sacerdotes a estudi ar di recta-
mente a las ti erras de mi si ón. De
este modo, mi entras tanto, co-
mi enzan a asi sti r a los maroni tas
de la di áspora. A Roma vi enen so-
lamente qui enes han de especi ali -
zarse en di sci pli nas que se estu-
di an solo aquí , como T eologí a
dogmáti ca, D erecho canóni co y
los estudi os bí bli cos». M onseñor
H anna A lwan, que ya encontra-
mos como rector eméri to del Pon-
ti fi ci o C olegi o M aroni ta, es tam-
bi én, entre otras cosas, el respon-
sable para Europa de la Congrega-
ci ón de los M i si oneros Li baneses
M aroni tas. T ambi én él vi ene del
norte de Lí bano, la cuna de la Igle-
si a de san M arón. Y entró en la
Congregaci ón a los 16 años, junto
con su hermano gemelo. «Los ma-
roni tas se estableci eron en el nor-
te, después de abandonar Si ri a,
para escapar de los bi zanti nos pri -
mero y luego de los musulmanes.
Y la deci si ón fue cuanto menos sa-
bi a: cuando los turcos llegaron a
Lí bano se detuvi eron en las costas
y en las ci udades del sur porque te-
ní an un mi edo tremendo a las
montañas. A sí que los maroni tas
estuvi eron a salvo».
El fundador de la Congregación
de los M isioneros Libaneses M aro-
nitas, Youhanna H abib, fue a fina-
les del si glo X I X juez del i mperi o
turco, cuyos funci onari os, cuando
se dieron cuenta de que era bastan-
te difícil hacer que los maronitas si-
gui eran las leyes i slámi cas, di spu-
sieron un tribunal para ellos y otro
para los musulmanes, de modo
que las causas no terminaran todas
en el tri bunal de Estambul. H abi b
fue elegido como juez de los maro-
ni tas. Pero tras caer en desgraci a
ante el emi r, dejó el tri bunal para
hacerse jesui ta. El patri arca no se
lo permi ti ó. Le ordenó sacerdote,
colocó a su lado a algunos sacerdo-
tes y lo mandó a las misiones. Eran
ti empos de emi graci ón para los
maronitas, hacia A mérica. Y el pa-
triarca temía que, una vez llegados,
perdieran la fe.
L uego Y ouhanna H abi b fue
nombrado obi spo. Y tras mori r el
patri arca, el Sí nodo lo eli gi ó a él
como sucesor. Pero rechazó el car-
go y en su lugar fue elegi do en
1899, a propuesta suya, un ami -
go: Elías Broutros H oyek, un obis-
po que en 1890 habí a veni do a
R oma a comprar el terreno para
reconstrui r el Ponti fi ci o C olegi o
M aronita.
La cosa no termi na aquí . H o-
yek fundó tambi én la C ongrega-
ci ón de la Sagrada Fami li a, mon-
jas que ti enen como mi si ón pri nci -
pal a la fami li a medi ante la educa-
ci ón de los ni ños y la asi stenci a a
los párrocos en la pastoral fami -
li ar. La Congregaci ón de la Sagra-
da Fami li a depende, en cuanto a la
di recci ón espi ri tual, de la Congre-
gaci ón de los M i si oneros Li bane-
ses M aroni tas.
«U na caracterí sti ca de los M i -
si oneros L i baneses es su gran
apli caci ón al estudi o. U n poco co-
mo los jesui tas», añade, con ci erto
orgullo, monseñor A lwan. A l fi nal
le preguntamos si sus mi si oneros
tendrán en el futuro un trabajo ca-
da vez más fati goso consi derando
la emi graci ón constante de los
maroni tas. Y qué deberí a hacer la
Santa Sede: «El i nterés de R oma
se ha reforzado cuando se ha dado
cuenta de que la onda expansi va
de los musulmanes se estaba ha-
ci endo demasi ado fuerte, tanto en
Lí bano como en las otras I glesi as
de O ri ente M edi o. En defi ni ti va,
cuando estudi aron los números se
di eron cuenta de ello. El Sí nodo
de las I glesi as ori entales celebrado
el pasado octubre fue i mportante.
C uanto menos porque la prensa
de todo el mundo habló del estado
de las cosas. Estamos todos a la
espera de la exhortaci ón de Bene-
di cto X V I . No hay que exclui r que
lo que está ocurri endo en O ri ente
M edi o y en Á fri ca del Norte trai ga
cosas buenas. Estoy convenci do
de que esos j óvenes que hemos
vi sto en las plazas qui eren li bertad
y trabajo. Es justo. Y que este an-
helo de democraci a puede favore-
cer tambi én a los cri sti anos». q
57 30DIAS
A la izquierda, una misa en la capilla de la comunidad de la orden Antoniana Maronita
de San Isaías; en el centro, la comunidad con el patriarca Sfeir; a la izquierda Monseñor
Hanna Alwan, responsable para Europa de la Congregación de los Misioneros Libaneses
58 30DIAS
por Lorenzo Cappelletti
P
ublicamos de nuevo el estupendo artículo de Massimo Borghesi de fe-
brero de 2003, “ El pacto con la Serpiente” , viendo los acontecimien-
tos de crónica nacional e internacional donde lo que llama la atención
no es sólo la perversidad de las acciones, sino sobre todo lo que parece ser
una sobreabundancia propia intrínseca respecto a la libertad humana y la
odiosa conexión con la religión cristiana. Como enseña la historia de la Iglesia
antigua y reciente, ha sido siempre un ansia y un frenesí alimentado de sím-
bolos y creencias religiosas lo que, dentro y fuera de la Iglesia, ha generado
el odio contra la fe cristiana.
Sobre este punto nos viene a la mente uno de los últimos coloquios privados
que don Giussani tuvo con el papa Juan Pablo II en los primeros años noventa y
que él mismo refirió así: al Papa que le decía que el agnosticismo, sintetizado
en la fórmula “ Dios aunque existe nada tiene que ver con la vida” , era el mayor
peligro para la fe –algo que el propio don Giussani había enseñado muchas ve-
ces–, Giussani respondía con la libertad de los hijos de Dios (que es una de las
expresiones de la fe humanamente más fascinantes): «No, Santidad, no el ag-
nosticismo, sino el gnosticismo es el peligro para la fe cristiana».
A distancia de veinte años nos podemos dar cuenta de lo anticipador que
fue ese viraje de don Giussani. Viraje que puede documentarse también con
una entrevista que concedió en abril de 1992 en la que don Giussani habla de la
persecución contra los «que se mueven en la sencillez de la Tradición». A la pre-
gunta del entrevistador: «¿Una verdadera persecución?», don Giussani res-
ponde: «Así es. La ira del mundo de hoy no se desata ante la palabra Iglesia, ni
ante la idea de que algunos nos sigamos llamando católicos, o ante la figura del
Papa descrito como autoridad moral. Es más, hay un respeto formal, incluso
sincero. El odio –a duras penas contenido, pero que enseguida se desbordará–
se desencadena frente a los católicos que actúan como tales, los católicos que
Introducción
se mueven en la sencillez de la Tradición» (Luigi Giussa-
ni, Un avvenimento di vita, cioè una storia – introduc-
ción del cardenal Joseph Ratzinger – Edit-Il Sabato, Ro-
ma 1993, p. 104).
En una colección razonada de sus anteriores artícu-
los sobre el tema, publicada en 2003, antes de
ser elegido sucesor de Pedro, Joseph
Ratzinger señalaba (y lo hace precisamen-
te en las páginas que sirven de interludio
añadidas ex novo): «El mal no es tampoco
–en contra de lo que Hegel pensaba y de lo
que Goethe quiere mostrarnos en el Faus-
to– una faceta del todo, de la que tenemos
necesidad, sino que es la destrucción del ser.
El mal no puede presentarse precisamente,
como el Mefistófeles del Fausto, con las pala-
bras: Yo soy “ una parte de aquella fuerza que
quiere siempre el mal y crea siempre el bien” »
(Fe, verdad, tolerancia - El cristianismo y las re-
ligiones del mundo, Ediciones Sígueme Sala-
manca, 2005).
Aunque es muy docto y rico en citas, el ar-
tículo de Borghesi se lee de un tirón. Posee
una estructura muy sencilla, subrayada por
los titulillos de los párrafos que muestra
primero el crecimiento de la fascinación del mal en
la época contemporánea, sentido cada vez más como la
energía liberadora del hombre; luego, su oposición pro-
meteica contra el Dios bueno y misericordioso; en fin, el
hecho de ser concebido no en contraposición sino como
principio interior a Dios mismo, precisamente según las
más sutiles y perversas fábulas gnósticas.
30DIAS 59
Nova
vetera
et
MENSILE SPED. ABB. POST. 45%D.L. 353/2003
(CONV. INL. 27/02/04 N.46) ART.1, COMMA1 DCB- ROMA.
Incasodi mancatorecapitorinviareaUfficioPosteRomaRomanina
per larestituzioneal mittenteprevioaddebito.
ISSN 0390-4539
Così don Luigi Giussani
a Giovanni Paolo II
agli inizi degli anni Novanta
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«Non l’agnosticismo,
ma lo gnosticismo
è il pericolo
per la fede cristiana»
Carl Gustav Jung
Georg W
ilhelm
Friedrich Hegel
Johann W
olfgang von Goethe
ANNO XXIX N.4/5 - 2011 - €5
In allegato I CANTI DELLA TRADIZIONE
nella Chiesa e nel mondo
Diretto da Giulio Andreotti
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è il pericolo
per la fede cristiana»
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In allegato I CANTI DELLA TRADIZIONE
nella Chiesa e nel mondo Diretto da Giulio Andreotti
MENSILE SPED. ABB. POST. 45% D.L. 353/2003
(CONV. IN L. 27/02/04 N.46) ART.1, COMMA 1 DCB - ROMA.
In caso di mancato recapito rinviare a Ufficio Poste Roma Romanina
per la restituzione al mittente previo addebito.
ISSN 0390-4539
Così don Luigi Giussani
a Giovanni Paolo II
agli inizi degli anni Novanta
www.30Giorni.it
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Carl Gustav Jung
Georg W
ilhelm
Friedrich Hegel
Johann W
olfgang von Goethe
ANNO XXIX N.4/5 - 2011 - €5
In allegato I CANTI DELLA TRADIZIONE
nella Chiesa e nel mondo
Diretto da Giulio Andreotti
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on l’agnosticism
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a lo gnosticism
o
è il pericolo
per la fede cristiana»
C a r l G u s t a v J u n g
G e o r g W
i l h e l m
F r i e d r i c h H e g e l
J o h a n n W
o l f g a n g v o n G o e t h e
ANNO XXIX N.4/5 - 2011 - €5
In allegato I CANTI DELLA TRADIZIONE
nella Chiesa e nel mondo
Diretto da Giulio Andreotti
60 30DIAS
La S e rp ie n te , e l te n tad o r, se p re se n ta co m o lib e rtad o r, co m o q u ie n
e n salza al h o m b re m ás allá d e l b ie n y d e l m al, m ás allá d e la le y” ,
m ás allá d e l D io s an tig u o , e n e m ig o d e la lib e rtad . Lo s ú ltim o s
d o scie n to s añ o s d e scu b re n d e n u e vo e l p rin cip io lib e rad o r
d e l m u n d o afirm ad o p o r la se cta d e lo s o fitas, p rin cip io e n tre visto
p o r la co n ce p ció n sab b atista co n su M e sías e n tre g ad o a las se rp ie n te s
por Massimo Borghesi
El pacto con la Serpiente
Elohim crea a Adán, detalle, William Blake (1757-1827), acuarela y tinta, Tate Gallery, Londres
Los Ofitas: la Serpiente como libertadora
H ace más de dos siglos que la cultura occidental acari-
cia el mal, lo adula, lo justifica. Lo negativo da vértigo,
delirio de omnipotencia, emociones inconfesables; ilu-
mi na con resplandores roji zos las sendas prohi bi das,
los abismos de la noche, la cimas heladas. Da su color
al peculiar titanismomoderno, el reto provocador que
éste lanza al Eterno. Si el Fausto antiguo, el de M arlo-
we, se arrepiente en trance de muerte, el Fausto poste-
rior vive del ultraje, anhela la disolución. El pacto con
la serpientecomo titula M ario Praz uno de sus últimos
libros
1
, se convierte en un pacto estable. La Serpiente,
el tentador, se presenta como libertador, como aquel
que ensalza al hombre más allá del bien y del mal, más
allá de la “ ley” , más allá del Dios antiguo, enemigo de la
li bertad. Los últi mos dosci entos años descubren de
nuevo «el principio liberador del mundo [afirmado] por
la secta de los ofitas»
2
, principio entrevisto, según G ers-
hom Scholem, por la concepci ón sabbati sta con su
M esías entregado a las “ serpientes”
3
. Principio reafir-
mado por Ernst Bloch en su Ateísmo en el cristianis-
mo, donde el Cristo-Serpiente libra al mundo de la tira-
ní a de Yahvé
4
. Tambi én G oethe, según Vi ttori o M at-
hieu, «había oído hablar de la secta de los ofitas»
5
. En
Goethe y su diablo custodio, M athieu observa que en
el FaustoM efistófeles es la «fuerza que hace surgir de la
tiniebla lo positivo del hombre»
6
. Como afirma Dios, di-
ri gi éndose a M efi stófeles en el Prólogo en el Cielo,
«sólo tienes que mostrarte, libremente, por lo que eres;
no he odiado nunca a tus semejantes; de todos los espí-
ritus que niegan, el burlón es el que menos me molesta.
La actividad del hombre se relaja demasiado fácilmente
y el hombre se abandonaría con placer en un descanso
absoluto. Por eso me gusta poner a su lado un compa-
ñero que lo estimule, y actúe, y debe, como el Diablo,
crear»
7
. Dios pone de buena gana («gern») al Diablo co-
mo colaborador del hombre. Como señalaba M i rcea
Eliade, «se podría hablar de una simpatía orgánicaen-
tre el Creador y M efistófeles»
8
. G oethe hace de M efis-
tófeles, del mal, el muelle que mueve hacia la acción
(«Tat»), haci a lo que es posi ti vo. Se trata de esa i dea,
que va a tener mucho éxito, según la cual el camino ha-
ci a el C i elo pasa por el i nfi erno. El hombre se hace
hombre, vivo, inteligente, libre, sólo saboreando a fon-
do lo amargo de la vida. La inocencia del “ alma buena”
es, por lo contrario, inercia, parálisis, muerte. Con su
dialéctica de lo negativo, H egel le dará a esta idea una
suntuosa envoltura teórica. El hombre debepecar, de-
be salir de la inocencia natural para devenir Dios. De-
be realizar la promesa de la Serpiente: debe conocer,
como Dios, el bien y el mal. Este conocimiento «es el
origen de la enfermedad, pero también la fuente de la
salud, es la copa envenenada en la que el hombre bebe
la muerte y la putrefacción, y al mismo tiempo el punto
manantío de la reconciliación, porque mostrarse como
malo es en sí la superaci ón del mal»
9
. M edi ante esta
perspectiva la figura del Á ngel rebelde, de aquel que,
provocando al hombre, lo eleva a su libertad, brilla con
un esplendor nuevo. M efistófeles se convierte poco a
poco en el héroe, el Prometeo moderno, el libertador.
«Sin buscar, por el momento, las causas profundas», es-
cribía Roger Caillois en 1937, «hay que constatar que
uno de los fenómenos psicológicos de principios del si-
glo X I X mas cargados de consecuenci as es el naci -
miento y la difusión del satanismo poético, el hecho de
que el escritor adopte voluntariamente la parte del Á n-
gel del mal y sienta con él afinidades concretas. Bajo
esta luz el romanti ci smo se presenta en parte como
una transmutación de valor»
10
. Desde Byron a Vigny
la «mi tologí a satáni ca» elabora la fi gura de un «Á ngel
del mal», rebelde y vengador, cuyas premisas se remon-
tan en el tiempo.
Satanás contra Dios
Justamente M ario Praz, en La carne, la muerte y el
diablo en la literatura romántica, la obra hasta hoy
más interesante sobre el encanto demoniaco en la lite-
ratura del siglo X IX , señala el comienzo de ese proce-
so en la peculi ar caracteri zaci ón de Satanás que M i l-
ton nos da en su Paraíso perdido. «Fue M ilton quien le
dio a la figura de Satanás el encanto del rebelde indó-
mito que pertenecía al Prometeo de Esquilo y al Capa-
neo dantesco»
11
. El A dversario «se vuelve extrañamen-
te hermoso»
12
. C omo escri bí a Baudelai re: «Le plus
parfait type de Beauté virile est Satan –à la manière de
M i lton»
13
. Frente a él, observa H arold Bloom, «el ¬
61 30DIAS
H e g e l, co n su d ialé ctica d e lo n e g ativo , le d ará a e sta id e a u n a su n tu o sa
e n vo ltu ra te ó rica. E l h o m b re d e b e p e car, d e b e salir d e la in o ce n cia
n atu ral p ara d e ve n ir D io s. D e b e re alizar la p ro m e sa d e la S e rp ie n te :
d e b e co n o ce r, co m o D io s, e l b ie n y e l m al. E ste co n o cim ie n to
« e s e l o rig e n d e la e n fe rm e d ad , p e ro tam b ié n la fu e n te d e la salu d ,
e s la co p a e n ve n e n ad a e n la q u e e l h o m b re b e b e la m u e rte y
la p u tre facció n , y al m ism o tie m p o e l p u n to m an an tío d e la re co n ciliació n ,
p o rq u e m o strarse co m o m alo e s e n sí la su p e ració n d e l m al
vetera
Nova
et
Nova
et
Ar chi vo d e 30Dí as - Feb r er o 2003
Dios de M ilton es una catástrofe», al igual que el Cris-
to, que «es un desastre poéti co en el Paraíso perdi-
do»
14
. Para Blake: «M i lton se sentí a i ncómodo escri -
biendo de Dios y de los Á ngeles, y a su gusto escribien-
do de los Demonios y del infierno, porque era un ver-
dadero Poeta, estaba de la parte del Demonio sin sa-
berlo»
15
. Comparte la misma opinión Shelley, según el
cual: «Nada puede superar la energí a y el esplendor
del carácter de Satanás como se expresa en el Paraíso
perdido[… ]. El demonio de M ilton como ser moral es
muy superior a su Dios»
16
.
Impávido, indómito, el príncipe de las tinieblas apa-
rece como el denodado luchador contra la tiranía divi-
na. Satanás es Prometeo, toma el puesto del mítico ti-
tán encadenado por Zeus a la roca, inmortalizado por
Esquilo. El Prometeo moderno se opone al dios hostil,
malvado. El di abóli co Satanás aparece mejor que el
Creador: «M ilton da abiertamente a Satanás una acti-
tud gnóstica, según la cual Dios y Cristo son solamente
una versión del Demiurgo»
17
. El verdadero afirmativo
es el demoni o. Es él, y no el ángel obedi ente, el que
aparece, ética y estéticamente, dotado de un encanto
mayor. Como afi rma H egel: «Cuando se presenta al
Diablo hay que demostrar que existe en él un afirmati-
vo; la fuerza de su carácter, su energía, su espíritu con-
secuente parece mucho mejor, más afirmativo que el
del cualquier ángel [… ]. Como en M ilton», añade H e-
gel, «donde el Diablo, con su energía plena de carácter,
es mejor que algunos ángeles»
18
.
G racias a M ilton, a su elaboración mítica, Satanás
entra en el imaginario moderno. Con esto tenemos lo
que Praz llama, en un capí tulo de su li bro, la «meta-
morfosis de Satanás»; su evolución de figura negativa
a héroe posi ti vo: el rebelde tri ste, pri vado, como el
hombre, de su felicidad paradisiaca por un dios tirano.
En su estudio, Praz documenta con gran maestría au-
tores y corrientes que hacen suya la mitología satáni-
ca. Si en el siglo X V III «el Satanás de M ilton traspasó
su encanto siniestro al tipo tradicional del bandido ge-
neroso, del sublime delincuente»
19
, en el siglo X IX , en
el periodo romántico, es cuando se convierte en el re-
belde, en la expresi ón de la rebeli ón metafí si ca, del
“ no” a la creación. Fue Byron «el que llevó a la perfec-
ción el tipo del rebelde, lejano descendiente del Sata-
nás de M i lton»
20
. Con él el rebelde se convi erte en el
“ extranjero” , el hombre i mpenetrable que transci en-
de el modo común de senti r, que trasci ende sus mi s-
mos delitos. Es el ultra-hombre que está por encima y
al mismo tiempo por debajo de los demás hombres. Es
el i nfeli z que se ali menta de resenti mi ento contra un
di os cruel cuya crueldad i mi ta. La teologí a de Byron
es, según Praz, la misma que la de De Sade, cuya obra,
según el autor, tiene una influencia fundamental en la
li teratura románti ca. El núcleo de esta teologí a es el
odio contra la creación y su autor, la exaltación del pla-
cer y del crimen como escarnio, profanación, ultraje.
Según Praz es un «satanismo cósmico»
21
. Su influjo es
enorme. Si la naturaleza crea sólo para destrui r, se-
cundar la naturaleza es repetir su ritmo, el placer de la
destrucción, el gusto (sádico) que hace surgir el placer
del dolor, el deli ri o de la ani qui laci ón, lo di vi no de lo
diabólico. Es la pintura de Delacroix. «Ese pintor “ ca-
níbal” , con el gusto por el sacrificio humano y el dolor
que fue Delacroi x, i ncansablemente curi oso de ma-
tanzas, incendios, rapiñas, y putrideros, ilustrador de
las escenas más tenebrosas del Fausto y de los poe-
mas más satáni cos de su i dolatrado Byron; ese ena-
morado de lo felino [… ] y de los países violentos y calu-
rosos»
22
. Es la poesía de Baudelaire, llena de Poe y de
De Sade, cuyo pesimismo cósmico es más semejante
a la herejía maniquea que a la religión cristiana: «A bso-
lu! Résultante des contrai res! O rmuz et A ri mane,
vous êtes le même! »
23
. Es la narrativa de Flaubert, para
qui en «Néron vi vra aussi longtemps que Vespasi en,
Satan que Jésus-Christ»
24
. De los Cantos de Maldoror
de Lautréamont, que confiesa que ha «cantado el mal
como lo hicieron M ickiewicz, Byron, M ilton, Southey,
A . de M usset, Baudelaire»
25
. De Swinburne que, em-
62 30DIAS
B ö h m e , se g ú n H e g e l, h a lu ch ad o p ara e n te n d e r e n D io s y d e sd e
D io s lo n e g ativo , e l m al, e l D iab lo » . D io s e s la u n id ad d e lo s co n trario s,
d e la ira y d e l am o r, d e l m al y d e l b ie n , d e l D iab lo y d e su co n trario ,
e l H ijo . E n e sta p o sició n C risto y S atan ás so n , d e alg u n a m an e ra,
h e rm an o s, h ijo s d e u n ú n ico P ad re , p arte s d e É l, m o m e n to s d e su
n atu rale za p o lar. E s lo q u e afirm a C arl G u stav J u n g e n su e so té rico
S e p te m S e rm o n e s ad M o rtu o s e scrito e n 1 9 1 6 , q u e circu ló co m o
o p ú scu lo p ara lo s am ig o s y n u n ca fu e d istrib u id o e n las lib re rías.
E l te xto , q u e id e alm e n te se re m o n ta al g n ó stico B asílid e s, afirm a la
n atu rale za d e p le ro m a” d e D io s co m p u e sta p o r p are jas d e o p u e sto s
d e las q u e D io s y d e m o n io so n las p rim e ras m an ife stacio n e s»
brujado por la teología gnóstica de De Sade, declama
su hombre rebelde: «… si pudiéramos obstaculizar a la
naturaleza, entonces sí que el delito sería perfecto y el
pecado una realidad. Si el hombre pudiera hacerlo, si
pudi era i mpedi r el curso de las estrellas y alterar el
ti empo de las mareas; si pudi era cambi ar los movi -
mientos del mundo y hallar la sede de la vida y destruir-
la; si pudiera entrar en el cielo y contaminarlo, en el in-
fierno y liberarlo de la sumisión; si pudiera bajar el sol
y consumir la tierra, y ordenar a la luna que derrame
veneno o fuego en el aire; si pudiera matar el fruto en
la semilla y corroer la boca del párvulo con la leche de
su madre; entonces podríamos decir que hemos peca-
do y que hemos ido contra la naturaleza»
26
.
Destrucción y profanación: es el mayor placer. Una
corriente consistente de la literatura, a partir de la no-
vela libertina del siglo X VIII, goza con la profanación.
La vi olaci ón apasi ona como transgresi ón, ultraje. El
cuerpo, el de la mujer, cuanto más i nerme (ni ña, vi r-
gen, monja) más se convierte en objeto del deseo. Pro-
fanarlo es quitarle trascendencia, devolverlo a la tierra,
revelar el rostro oscuro de Eva, el eterno femenino des-
de siempre ligado al poder de Satanás. Lo demoniaco
mezcla lo puro y lo impuro, necesita la inocencia para
excitar las pasiones, para despertar la fuerza explosiva
de lo negativo. Con De Sade lo erótico entra a formar
parte de una teología gnóstica. Después de él la unión
entre Eros y T ánatos, amor y muerte, se convierte en el
elemento dominante de un nihilismo demoniaco que
encuentra su pleni tud pri mero en el Decadenti smo y
luego en el Surrealismo.
Satanás en Dios
Satanás no está sólo en Prometeo, doble del Á ngel caí-
do de M ilton. Satanás está también en Dios. La teolo-
gía gnóstica que representa el núcleo del ateísmo rebel-
de de los últimos dos siglos distingue entre Lucifer (el li-
bertador) y Satanás (el opresor). H alla su forma ejem-
plar en el pensamiento de Ernst Bloch. Para Bloch está
«por un lado, el Dios del mundo que se identifica cada
vez más claramente con Satanás, el Enemigo, la paráli-
sis; por el otro, el Dios de la futura ascensión al cielo, el
Dios que nos empuja hacia adelante con Jesús y con
Luci fer»
27
. El di os del mundo, creador, es el malvado
demi urgo contra el que se levantó en el Edén la Ser-
piente, verdadera amiga del hombre. Es Lucifer, con su
deseo de ser como Dios, qui en revela al hombre su
destino. «Sólo en Lucifer, mantenido secreto en Jesús
para ser manifestado más tarde, al final, en los tiempos
en que este rostro podrá revelarse; sólo en Lucifer, que
se ha vuelto inquieto desde que fue abandonado por se-
gunda vez, desde que en la cruz se levantó el grito que
no tuvo respuesta, desde que por segunda vez fue
aplastada la cabeza de la Serpiente del paraíso colgada
en la cruz: sólo en Él, pues, en el que está Escondido en
Cristo, en cuanto anti-demiúrgicoabsoluto, está com-
prendi do tambi én el auténti co elemento teúrgi co de
quien se rebela por ser hijo del hombre»
28
.
La Serpi ente, como para la secta de los ofi tas re-
cordada por Bloch en Ateísmo en el cristianismo, es,
por tanto, el li bertador. Dos veces subyugada en el
Edén y en el Cri sto colgado de la cruz, como la Ser-
pi ente de bronce de M oi sés espera su revancha, su
victoria sobre el Demiurgo que abre la «edad del Es-
63 30DIAS
La vid a, afirm ab a J u n g e n e l E n sayo d e in te rp re tació n p sico ló g ica
d e l d o g m a d e la Trin id ad , « co m o p ro ce so e n e rg é tico n e ce sita lo s
co n traste s, sin e sto s la e n e rg ía e s n o to rariam e n te im p o sib le . B ie n y
m al n o so n m ás q u e lo s asp e cto s é tico s d e e stas an títe sis n atu rale s» .
P o r e so a D io s le h ace falta Lu cife r. S in é ste n o h ab ría cre ació n ,
y m u ch o m e n o s u n a h isto ria d e re d e n ció n . La so m b ra y e l co n traste
so n las co n d icio n e s n e ce sarias d e to d a re alizació n »
La casa de la Muerte, William Blake,
grabado cromático, colección privada
¬
vetera
Nova
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Ar chi vo d e 30Dí as - Feb r er o 2003
pí ri tu». U ni endo a M arci ón con Joaquí n de Fi ore,
Bloch es la encrucijada de toda la gnosis moderna. Je-
sús, anticipación del dios que ha de venir, del dios “ hu-
mano” , es el redentor del dios “ satánico” , del dios del
cosmos, del orden y de la ley. La revolución, como di-
solución del viejo orden, se convierte aquí en la obra
de Lucifer por excelencia.
Como ilustre precedente de sus reflexiones, Bloch
cita en Ateísmo en el cristianismola figura de William
Blake. El poeta i nglés, fasci nado por la revoluci ón
americana y por la francesa, tuvo, además de la Biblia,
cuatro maestros: M i lton, Skakespeare, Paracelso,
Böhme. A l primero le dedicó un breve poema épico,
Milton, compuesto probablemente entre 1800 y
1803. En dicho poema Urizen, el Príncipe de la Luz, es
idéntico a Satanás. Lo peculiar en Blake es su The Ma-
rriage of Heaven and Hell (El matrimonio del Cielo
y del Infierno) escrito en 1790. A quí la santificación
de los impulsos y los deseos, in primis el sexual, «for
everything that lives is Holy» (porque todo lo que vi-
ve es sagrado), recibe su consagración teórica. Ya no
existe el mal que niega el bien: mal y bien son necesa-
rios. «Sin Contrarios no hay progreso. A tracción y Re-
chazo, Razón y Energía, A mor y O dio son necesarios
para la existencia H umana. De estos contrarios nace lo
que el hombre religioso llama Bien y M al. Bien es la pa-
sividad que obedece a Razón. M al es la actividad que
nace de Energía. Bien es el Cielo, M al es el infierno»
29
.
El mal, como en el Fausto de G oe the, es lo que da
energía, lo que despierta al bien dormido. El Diablo es
la fuerza de Dios. En esta concepción, Blake es deudor
de Jacob Böhme, el primero que, en el pensamiento
moderno, se había atrevido a afirmar el mal en Dios. El
philosophus teutonicus, que según H egel «fue el pri-
mero que hizo surgir en A lemania una filosofía con ca-
racterísticas propias»
30
, estimado por Leibniz, H egel,
Schelling, Von Baader y toda la corriente teosófica del
pensami ento moderno, afi rmaba que «según el pri-
mer principio Dios no se llama Dios, sino Cólera, Fu-
ria, fuente amarga, y de aquí viene el mal, el dolor, el
temblor y el fuego devorador»
31
. La irade Dios se supe-
ra en el amor, pese a ello sigue siendo el Urgrund, el
principio original del que nace el todo. Böhme, según
H egel, «ha luchado para entender en Dios y desde Dios
lo negativo, el mal, el Diablo»
32
. Dios es la unidad de los
contrarios, de la ira y del amor, del mal y del bien, del
Diablo y de su contrario, el H ijo. En esta posición Cris-
to y Satanás son, de alguna manera, hermanos, hijos
de un único Padre, partes de Él, momentos de su natu-
raleza polar. Es lo que afirma Carl G ustav Jung en su
esotéri co Septem Sermones ad Mortuos escri to en
1916, que ci rculó como opúsculo para los ami gos y
nunca fue distribuido en las librerías. El texto, que ideal-
mente se remonta al gnóstico Basílides, afirma la natu-
raleza de “ pleroma” de Dios compuesta por parejas de
opuestos de las que «Dios y demonio son las primeras
manifestaciones»
33
. Estos se distinguen como genera-
ción y corrupción, vida y muerte. Y, sin embargo, «la
efectividades común a ambos. La efectividad los une.
Por tanto, la efectividad está por encima de ellos, y es
un Dios por encima de Dios, ya que en su efecto une
plenitud y vacío»
34
. Jung llama A braxas a este Dios que
une a Dios y al Diablo. Es la fuerza original que está an-
tes de cualquier distinción. «A braxas genera verdad y
mentira, bien y mal, luz y tiniebla, en la misma palabra
y en el mismo acto. Por eso A braxas es terrible»
35
. Es el
«amor y su asesino», «el santo y su traidor», es «el mun-
do, su devenir y su pasar. El demonio lanza su maldi-
ción contra todos los dones del Dios sol»
36
. El mensaje
esotérico de los Siete Sermonesllevaba, como en Bla-
ke, a la santificación de la naturaleza, a la inocencia del
devenir. Comportaba, por sí mismo, la justificación del
mal, del Diablo, y al igual que en Böhme entraba a for-
mar parte de un sistema polar. Por eso M artin Buber,
que llegó a conocer el opúsculo, habló de gnosis. «Ésta
–y no el ateísmo, que anula a Dios porque debe recha-
zar las imágenes que se han hecho de él hasta ahora–
es la verdadera antagonista de la realidad de la fe»
37
. Pa-
ra Buber, la psicología de Jung no era más que «la con-
tinuación del motivo carpocraciano, enseñado ahora
como psi coterapi a, el cual di vi ni za mí sti camente los
instintos en vez de santificarlos en la fe»
38
.
La crítica de Buber no era puramente conjetural. El
mismo Jung había hablado, en Psicología y religión,
de la actualidad del gnóstico Carpócrates, que sostenía
que «bien y mal son solamente opiniones humanas y
que, al contrario, las almas, antes de su partida, tenían
que vivir hasta lo último toda experiencia humana, si
querían evitar volver a la prisión del cuerpo. Solamente
la reali zaci ón total de todas las exi genci as de la vi da
puede rescatar al alma prisionera en el mundo somáti-
64 30DIAS
Inmortales que se precipitan en el abismo,
de El libro de Urizen, William Blake, 1794
co del Demiurgo»
39
. La vida, afirmaba en el Ensayo de
interpretación psicológica del dogma de la Trinidad,
«como proceso energético necesita los contrastes, sin
estos la energía es notoriamente imposible. Bien y mal
no son más que los aspectos éti cos de estas antí tesi s
naturales»
40
. Por eso a Dios le hace falta Lucifer. «Sin
éste no habría creación, y mucho menos un historia de
redención. La sombra y el contraste son las condicio-
nes necesarias de toda realización»
41
. Esta sombra está
ante todo en Dios, en el Dios primigenio, en el Incons-
ciente que, para Jung, es la verdadera potencia que di-
rige la vida que debe ser “ humanizada” por el yo cons-
ciente. Solamente en el Dios humano, Cristo, el juicio
separa lo que en el pleroma (el inconsciente) está uni-
do: la luz y su sombra. A hora los «dos hijos de Dios, Sa-
tanás el mayor y Cristo el menor»
42
, la mano izquierda y
la mano derecha de Dios, se separan. «Esta antítesis re-
presenta un confli cto llevado al extremo, y con ello
también una tarea secular para la humanidad hasta ese
momento o cambio del tiempo en que bien y mal em-
piezan a relativizarse, a ponerse en entredicho, y se le-
vanta el grito hacia un más allá del bien y del mal. Pero
en la edad cristiana, es decir, en el reino del pensamien-
to trinitario, semejante reflexión queda excluida; por-
que el conflicto es demasiado violento para que se le
pueda conceder al mal otra relación lógica con la Trini-
dad que no sea la contraposición absoluta»
43
. Es nece-
sario que la Trinidad divina, espiritual, se concilie con
un “ cuarto” principio: la materia, el cuerpo, lo femeni-
no, el eros, el mal, para que el idealismo cristiano, con-
ci li ado con el mundo, alcance una uni dad superi or.
«Por eso, incluso en el tiempo de la fe absoluta en la Tri-
nidad, hubo siempre una búsqueda del cuarto perdi-
do, desde los neopitagóricos hasta el Fausto de G oet-
he. Si bien quienes buscaban se consideraban cristia-
nos, eran, sin embargo, una especie de cristianos a la-
tere, ya que consagraban su vida a un opus, que tenía
por meta la redenci ón del serpens quadricornutus,
del anima mundi enredada en la materia, del Lucifer
caído… Nuestra fórmula de la cuaternidad explica su
pretensión, porque el Espíritu Santo, como síntesis de
aquel que orginariamente fue Uno y luego se dividió,
fluye de una fuente lumi nosa y de otra oscura»
44
. La
“ edad del Espí ri tu” , en la peculi ar i nterpretaci ón que
Jung hace de Joaquín de Fiore, es la era que sigue al
eóncristiano, el tiempo de A braxas en el que pasiones
y razón, subconsciente y consciente, mal y bien, Luci-
fer y Cristo, se convierten en uno.
En 1919 H ermann H esse, que en 1920 se some-
tió a análisis con Jung, publicó una novela, Demian,
con el pseudóni mo de Emi l Si nclai r. El protagoni sta,
un joven inexperto, es instruido sobre el sentido de la
vida por un espíritu “ libre” que lleva en sí la marca de
Caín: Demian. Para Demian «el Dios del A ntiguo y del
Nuevo Testamento es una figura excelente, pero no es
la que debería ser. Es el bien, la nobleza, el padre, lo al-
to, lo bello, lo sentimental, pero el mundo está hecho
tambi én de otras cosas. Y estas cosas se atri buyen
si mplemente al Di ablo, y toda esta parte del mundo,
esta mitad es suprimida y muerta con el silencio»
45
. A
esta pertenece, según Demi an, la esfera sexual. Por
eso no se puede venerar solamente a Dios, «hemos de
venerar todo y considerar sacro el mundo entero, no
solamente a esa mi tad ofi ci al, separada a propósi to.
A l lado del servicio para Dios deberíamos tener tam-
bién un servicio para el Diablo. M e parecería justo. O
tendríamos que conseguir un Dios que englobe
también al demonio»
46
. Como en Jung este «Dios se
llama A braxas y es Di os y Satanás y engloba en sí al
mundo luminoso y al mundo oscuro»
47
. Es el amor sa-
grado y el amor profano, «la imagen angélica y Sata-
nás, hombre y mujer juntos, hombre y besti a, supre-
mo bien y mal extremo»
48
.
La visión de lo divino como coincidentia opposito-
rum, versión que cierra de forma indisoluble el «pacto
con la Serpiente», atraviesa, de ese modo, una parte
« E n to d as p arte s –e scrib ía R o m an o G u ard in i e n 1 9 6 4 – e s vig e n te la id e a
fu n d am e n tal g n ó stica d e q u e las co n trad iccio n e s so n p o larid ad e s:
G o e th e , G id e , C . G . J u n g , T h . M an n , H . H e sse   To d o s ve n e l m al,
lo n e g ativo [ ] co m o e le m e n to s d ialé ctico s e n la to talid ad d e la vid a,
d e la n atu rale za» . P ara G u ard in i, e sta actitu d se m an ifie sta ya e n to d o
lo q u e se llam a g n o sis, e n la alq u im ia, e n la te o so fía. S e p re se n ta d e
fo rm a p ro g ram ática co n G o e th e , p ara q u ie n lo satán ico e n tra in clu so
e n D io s, e l m al e s la fu e rza o rig in aria d e l u n ive rso tan n e ce saria co m o
e l b ie n ; la m u e rte e s só lo o tro e le m e n to d e e ste to d o , cu yo p o lo
o p u e sto se llam a vid a. E sta o p in ió n h a sid o p ro clam ad a e n to d as
su s fo rm as y fu e co n cre tad a e n e l cam p o te rap é u tico p o r C . G . J u n g »
¬
30DIAS 65
vetera
Nova
et
Ar chi vo d e 30Dí as - Feb r er o 2003
notable del mundo cultural del siglo X X . Recordemos,
además, la reflexión de M ircea Eliade que en dos escri-
tos, Il mito della reintegrazione(1942) y Mefistófe-
les y el Andrógino (1962), expone, bajo las sugestio-
nes de Jung, su visión de la «polaridad divina». Según
esta visión, toda divinidad es polar, benéfica y maléfica
al mismo tiempo. La Serpiente es hermana del Sol, así
como, según un mi to gnósti co, Cri sto y Satanás son
hermanos. Esta bi-unidad divina prepara en el hombre
la reintegración de sagrado y profano, de bien y de mal
en una unidad superior que encuentra, para Eliade, su
meta simbólica en la figura del andrógino.
Conclusión
La moderna teosofía de los contrarios, fundada en la
doctrina hermética de la coincidentia oppositorum,
lleva a un connubio, inquietante, entre divino y diabóli-
co, lleva a la idea del Diablo en Dios. «En todas partes
–escri bí a R omano G uardi ni en 1964– es vi gente la
idea fundamental gnóstica de que las contradicciones
son polaridades: G oethe, G ide, C. G . Jung, T h. M ann,
H . H esse… Todos ven el mal, lo negati vo [… ] como
elementos dialécticos en la totalidad de la vida, de la na-
turaleza»
49
. Para G uardi ni , esta acti tud se «mani fi esta
ya en todo lo que se llama gnosis, en la alquimia, en la
teosofía. Se presenta de forma programática con G oe -
the, para quien lo satánico entra incluso en Dios, el mal
es la fuerza originaria del universo tan necesaria como
el bien; la muerte es sólo otro elemento de este todo,
cuyo polo opuesto se llama vida. Esta opinión ha sido
proclamada en todas sus formas y fue concretada en el
campo terapéutico por C. G . Jung»
50
.
La idea de fondo es que la redención pasa a través
de la degradación, la gracia mediante el pecado, la vida
a través de la muerte, el placer mediante el dolor, el éx-
tasis por obra de la perversión, lo divino mediante lo
diabólico. El encanto que lo negativo –metáfora de lo
demoni aco– ejerce sobre la cultura contemporánea
depende de esta singular idea: que los caminos del pa-
raíso pasen por el infierno, que «Bajada al H ades y re-
surrección» son uno
51
.
Entregarse al demonio, en una singular transposi-
ción gnóstica de la idea según la cual perderse es en-
contrarse, es abrirse a Dios. En este “ sagrado” connu-
bio Satanás y Dios se unen en el hombre. Es «la identi-
dad de De Sade y de los místicos»
52
deseada por G eor-
ges Bataille. El camino hacia abajo coincide con el ca-
mi no haci a arri ba. Fausto, ahora, ya no puede arre-
pentirse, ni siquiera en trance de muerte. A hora el A d-
versari o es cómpli ce, “ parte” de Di os. Es el camino
para devenir dios. El escalofrío de la nada, de la bajada
a los Infiernos, acompaña al descubrimiento del Ser, de
A braxas, el pleroma sin rostro que permanece, inmó-
vil, en el devenir del mundo. q
66 30DIAS
Notas
1
M. Praz, Il patto col serpente, Milán
1972 (edic. 1995).
2
Op. cit., p. 12.
3
G. Scholem, Le grandi correnti della
mistica ebraica, tr. it., Turín 1993, p. 307.
4
E. Bloch, Ateismo nel cristianesimo, tr.
it., Milán 1971, pp. 220-226.
5
V. Mathieu, Goethe e il suo diavolo
custode, Milán 2002, p. 192.
6
Op. cit. , p. 65.
7
W. Goethe, Faust e Urfaust, tr. it., 2
vol., Milán 1976, vol. I, vv. 340-343, p. 19.
8
M. Eliade, Il mito della reintegrazione,
tr. it. , Milán 2002, p. 4.
9
G. W. F. Hegel, Lezioni sulla filosofia
della religione, tr. it., 2 vol., Milán 1974, vol.
II , p. 317.
10
R. Caillois, Nascita di Lucifero, tr. it. ,
Milán 2002, p. 31.
11
M. Praz, La carne, la morte e il diavolo
nella letteratura romantica, Florencia (edic.
1999), p. 58.
12
Ib.
13
C. Baudelaire, Journaux intimes, cit.,
en: M. Praz, La carne, la morte e il diavolo
nella letteratura romantica, op. cit., p. 55.
14
H. Bloom, Rovinare le sacre verità.
Poesia e fede dalla Bibbia a oggi, tr. it. , Mi-
lán 1992, p. 106.
15
W. Blake, Il matrimonio del Cielo e
dellʼInferno, tr. it., en: Selected Poems of
William Blake, Turín 1999, pp. 24-25.
16
P. B. Shelley, Difesa della Poesia, cit.
en: M. Praz, La carne, la morte e il diavolo
nella letteratura romantica, op. cit., p. 59.
17
H. Bloom, Rovinare le sacre verità.
Poesia e fede dalla Bibbia a oggi, op. cit.,
p. 105.
18
G. W. F. Hegel, Lezioni sulla filosofia
della religione, op. cit., vol. II, pp. 315-316
y 324, nota.
19
M. Praz, La carne, la morte e il diavo-
lo nella letteratura romantica, op. cit., pp.
59-60.
20
Op. cit., p. 64.
21
Op. cit., p. 96.
22
Op. cit., p. 135.
23
Citado en op. cit., p. 147.
24
Citado en op. cit., p. 161.
25
Lautréamont, Lettere, tr. it. en: Lautré-
amont, I canti di Maldoror, Turín 1989, p.
531.
26
Citado en: M. Praz, La carne, la morte
e il diavolo nella letteratura romantica, op.
cit. , p. 199.
27
E. Bloch, Spirito dellʼutopia, tr. it., Flo-
rencia 1980, p. 314.
28
Op. cit., p. 252.
29
W. Blake, Il matrimonio del Cielo e
dellʼInferno, op. cit., pp. 19-20.
30
G. W. F. Hegel, Lezioni sulla storia de-
lla filosofia, tr. it., 4 vol., Florencia 1973, vol.
III(2), p. 35.
31
Citato en: F. Cuniberto, Jacob Böhme,
Brescia 2000, p. 119.
32
G. W. F. Hegel, Lezioni sulla storia de-
lla filosofia, op. cit., vol. III(2), p. 42.
33
C. G. Jung, Septem Sermones ad
Mortuos, tr. it., en: Ricordi, sogni, riflessioni
di C. G. Jung, Milán 1990, p. 454.
34
Op. cit., pp. 454-455.
35
Op. cit., p. 456.
36
Ib.
37
M. Buber, Lʼeclissi di Dio, tr. it., Milán
1983, p. 139.
38
Ib.
39
C.G. Jung, Psicologia e religione, tr. it.
en: C. G. Jung, Opere, vol. XI, Milán 1984,
p. 83.
40
C. G. Jung, Saggio dʼinterpretazione
psicologica del dogma della Trinità, tr. it., en:
C. G. Jung, Opere, vol. XI, op. cit., p. 191.
41
Op. cit., p. 190.
42
C. G. Jung, Prefazione a Z. Wer-
blowsky, “Lucifero e Prometeo”, tr. it. en: C.
G. Jung, Opere, vol. 11, op. cit., p. 299.
43
C. G. Jung, Saggio dʼinterpretazione
psicologica del dogma della Trinità, op. cit. ,
p. 171.
44
Op. cit., p. 174.
45
H. Hesse, Demian. Storia della giovi-
nezza di Emil Sinclair, tr. it., en: H. Hesse,
Peter Camenzind – Demian. Due romanzi
della giovinezza, Roma 1993, p. 185.
46
Op. cit., p. 185. Subrayado nuestro.
47
Op. cit., p. 216.
48
Op. cit., p. 207.
49
R. Guardini, Diario. Appunti e testi dal
1942 al 1964, tr. it., Brescia 1983, p. 245.
50
R. Guardini, Lettere teologiche ad un
amico, tr. it., Milán 1979, p. 63.
51
E. Zolla, Discesa allʼAde e resurrezio-
ne, Milán 2002.
52
G. Bataille, Frammenti su William Bla-
ke, tr. it., en: Selected Poems of William
Blake, op. cit., p. 163.
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