“El adolescente y el joven habitante del territorio argentino, son sujetos de derecho a la educación.

En este sentido el Estado y los adultos responsables en el sistema educativo deben otorgarle la centralidad que tienen en el proceso de enseñanza – aprendizaje y en la institución educativa, como destinatarios y protagonistas de este hecho. El derecho no deberá limitarse a ingresar, permanecer y egresar sino a construir una trayectoria escolar relevante en un ambiente de cuidado y confianza en sus posibilidades.” (res. 84/09) Este pequeño fragmento me remite a algunos de los planteos a cerca de la necesidad de re-pensar la obligatoriedad que aparecen en el material bibliográfico sobre sentidos en torno a la obligatoriedad, en particular, una cuestión sobre la que he pensado en algunas ocasiones: “[Octavio Falconi] plantea que es legítimo -junto a los jóvenes- preguntarse “¿cuál es la función social y política de promover la obligatoriedad para los jóvenes en edad de escolarización secundaria?”.”. Me parece de suma importancia que junto con la obligatoriedad se consideren, se discutan y se traten cuestiones relativas a la relevancia de la trayectoria de los jóvenes y adultos por la educación secundaria y también me parece, que estas discusiones deben ser sostenidas con la concurrencia de los protagonistas, que difícilmente podrían ser considerados sujetos de derecho si no se habilita su participación en torno a temas que los afectan tan profundamente. En este sentido, y para poder bajar estas reflexiones al terreno me parece que un buen ejemplo para mi escuela, es el de la creación de los acuerdos de convivencia. La propuesta de elaboración suponía que a lo largo de un periodo determinado, cada curso trabajaría en conjunto con preceptores y profesores para después poner en común el producto a través delegados y crear los acuerdos de convivencia que regirían el funcionamiento de la institución. El proceso no resultó como se esperaba, el trabajo en las aulas fue dificultoso y no condujo a la participación esperada por parte de los estudiantes. Los acuerdos se crearon igualmente, había plazos para su realización, pero me atrevo a decir que su contenido, si bien aprobado por todos, no ha sido creado desde una dinámica del acuerdo, que implica también la discusión. No podría enunciar una causa, creo que son múltiples. Fundamentalmente creo que tiene que ver con las mismas dificultades que atraviesan el cambio de estructura mental que demanda esta nueva concepción de la escuela secundaria –antes exclusiva, ahora inclusiva- tanto a los que somos parte actuante en del sistema educativo, como a la sociedad en general. No creo que sea sencillo del lado de los jóvenes asumirse como sujetos explícitos de derecho cuando tradicionalmente no lo han sido –al menos al interior del ámbito educativo- y del lado de los adultos tampoco creo que sea sencillo transformar matrices de pensamiento más allá del correcto empleo de las palabras adecuadas. Pero este panorama, que tiende a parecer gris, en realidad es motivador, porque nos deja frente a una enorme tarea: la de ser participantes activos y de plena conciencia en la construcción colectiva de los sentidos de una educación secundaria inclusiva y obligatoria en nuestra sociedad contemporánea. Finalmente y para responder al interrogante que Laura nos propuso agrego estas citas de la misma resolución (84/09) que me parece que van en sintonía con lo que Maria Gabriela propone -coincido plenamente- y que también son parte escencial del planteo que realizo más arriba:  “La educación secundaria argentina, en este tiempo, debe ofrecer una propuesta formativa, en condiciones pedagógicas y materiales necesarias para lograr formas de escolarización que permitan vivenciar la etapa adolescente y juvenil en sus diversas formas de expresión, incluyéndolos efectivamente y acompañándolos en la construcción de su proyecto de futuro.” (p. 6)

7) . se hace necesario renovar algunos de los acuerdos establecidos en la Resolución Nº 216/04 CFCyE para lo cual se proponen las siguientes estrategias: […] *Acordar federalmente políticas que contribuyan a la generación progresiva de condiciones y cambios pedagógicos para el cumplimiento de la obligatoriedad. “Por ello. ” (p.