Antropología Radical

Declaración

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- “En un tiempo no muy lejano, habrán de volverse a contar por miles las banderas negras y rojas –así como otras multicolores- que se levantarán en fábricas, ciudades, escuelas y campos.” Carlos Pazmiño

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Sentir, pensar y relacionarnos con las demás nos ha puesto en donde estamos y nos sugiere formas para transformar el entorno, con sustancia, espacio y tiempo. Nos asumimos como radicales, como aquellas que vuelven a las raíces, unas raíces putrefactas que se alimentan con sangre proveniente de la tierra seca fruto de la explotación y del cinismo. Ésta es una putrefacción fuerte, un hedor genealógico, la génesis maldita de la antropología. El fortalecimiento sistemático e histórico de esta situación se ha logrado a partir de varias estrategias que responden a los intereses de aquellos que ven la universidad como empresa, la burocracia tecnócrata como método organizativo, la vida como un recurso, el mundo como suyo. Una de las múltiples armas letales del capitalismo sigue siendo la antropología, comenzando por su necesidad de analizar y estudiar las colonias para idear estrategias de dominación de los espacios (territorios), tiempos (relaciones socio-culturales) y sustancias (cuerpos e ideas), hasta en su reconfiguración mercantil: la maquinaria publicitaria, de producción y consumo en dónde la antropología juega un papel importante, sin hablar de los espacios que hay entre una y otra, en donde co-habitan múltiples expresiones que siguen reproduciendo las relaciones de dominación. Muchas de aquellas personas que desde su situación cómoda alegan la continuidad de la antropología como disciplina en el mercado laboral argumentan que es nuestro deber emitir conceptos críticos para transformar no sólo la disciplina sino la realidad en sí misma. No creemos que la solución sea sólo emitir juicios críticos y crear escenarios desde la academia para transformar la realidad de la disciplina y así llegar al mundo real. La trabajadora urbana, la campesina, la afro-descendiente, la indígena, la estudiante sienten/piensan/viven las relaciones de dominación tal y como son, no lo luchan sólo con críticas y espacios de debate. Es claro, nuestro ámbito es la universidad, la academia, el conocimiento restringido, especializado y opresivo. Estamos compitiendo en un carrera, (en el sentido de disciplina y de carrera literalmente entendida), por ser el más apto para sobrevivir, la lógica darwinista depredante, no sólo en la “comunidad antropológica” sino con otras disciplinas en el mundo actual, pero, ¿”Tenemos” que reproducir estas dinámicas, continuando con lo mismo? Asumimos, no una tradición formal, sino una serie de experiencias de algunas personas vinculadas a la antropología. Una de éstas es la del movimiento solidario en la década de los 70 y 80, que a pesar de las múltiples críticas que se
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le pueda realizar y los momentos políticos por los cuales pasó, se desvinculó del espacio netamente académico para trabajar en conjunto con los pueblos indígenas, promoviendo su lucha por la autonomía. Resaltamos el hecho de que aquellas personas se entendieron más como persona inmersa en la lucha por la transformación, que cómo un investigador/a perteneciente a una línea científica en especial (es más, no faltando a la verdad, eran múltiples las especialidades académicas de las personas que militaban en dicha experiencia). Estamos en un proceso de formación, el cual construimos muy en consonancia con lo que, citando a Doumer Mamián, Mauricio Caviedes escribe en su tesis de pregrado para titularse como Antropólogo de la Universidad Nacional: “una investigación que supera la relación sujeto/objeto, intentando ir más allá, en cuanto su acompañamiento no se limite a estar en la comunidad, sino que, más que eso, participe de sus búsquedas políticas, de su lucha”. Presentamos abiertamente nuestra filiación ideológica como libertaria/anarquista, en la que esas búsquedas políticas (a las que se refiere Mamián) de las diferentes luchas que se libran en los territorios, son horizontes políticos para nuestras investigaciones/acciones/participaciones en nuestras vidas. Sin embargo, también entendemos el proceso como dialéctico, en cual nuestro aporte (muy en línea con la “doble vía solidaria”), siempre tendrá en cuenta una ética revolucionaria, basada en principios de la corriente ácrata como el amor (en todas sus expresiones, fundamentalmente la política), la solidaridad horizontal, el apoyo mutuo, etc. Nuestro horizonte será el Anarquismo Raizal, una propuesta alternativa de comunismo libertario, en dónde recogiendo el principio federativo, las diferentes apuestas cosmológicas y materiales de organización (claramente con las perspectivas críticas frente a la horizontalidad real, el estado y demás debates políticos, sociales, culturales, etc.), puedan construir otros mundos posibles y el necesario buen vivir para todas, donde la naturaleza esté por encima de la mercancía, el amor arriba del dolor, y los sueños y esperanzas prevalezcan en nuestros corazones. Claro que este no llegará de la noche a la mañana, ni llegará caído del cielo, sólo llegará con la dedicación y entusiasmo de cada una, desde abajo, con cada una de las personas olvidadas y desfavorecidas que ha dejado este sistema y sociedad, con un claro objetivo (dicho anteriormente) el Anarquismo Raizal como comunismo libertario. Sentimos/pensamos/vivimos la antropología como una herramienta de control, de dominación, de conocimiento del otro/a para su explotación o visibilización para su posterior homogeneización, clara muestra de esto es la etnografía en su acepción clásica. Por eso pensamos la antropología de manera
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distinta, alejada de los conceptos reformistas de “re-imantar nuestras brújulas” para acoplarlas a las necesidades de los pueblos porque creemos que utilizar la antropología per sé es un error categórico. Si pensamos una antropología como herramienta por fuera de la academia, fuera de la institucionalidad, fuera del estado y/o en contra del mismo, eso no sería antropología, sería otra cosa y si a la vez la mezclamos con un compromiso ético guiado por la radicalidad como forma de práctica sobre la realidad, daremos con una forma de actuar sobre el mundo y de relacionarnos con las personas: pretendemos ir más allá de lo que las barreras institucionales pueden brindarnos. Por esa razón y muchas otras, uno de nuestros objetivos estratégicos es la destrucción de la antropología en sí misma. Si vamos a estudiarnos entre nosotras, que sea para alimentar las justas luchas, forjar conocimientos para los procesos y no para la antropología, erigiéndola como torre de babel, acumulando conocimientos privilegiados, métodos iluminativos y cómodos lugares de trabajo mental. Detrás de esto viene la destrucción de los conocimientos especializados como herramienta capitalista y opresiva. Nuestro accionar parte de la academia y de una disciplina específica para ampliar nuestros horizontes prácticos y que vayan más allá del mero uso de la etnografía y de la antropología para fines investigativos que se quedan en sí mismos. Nuestra apuesta también va direccionada a entender que el conocimiento es una herramienta y que cuando lo aprehendemos especializado por carreras, disciplinas o lo que sea, se nos limitan nuestras capacidades transformadoras y de accionar práctico y ese es el caso no sólo de la antropología y la etnografía sino del resto de la academia. Nos constituimos como tendencia dentro de la mal pretendida “comunidad antropológica”, una apuesta que busca quemar las raíces de su origen especializado, raíces que absorben la vida de los pueblos, de todas nosotras, convirtiendo en fetiche los artículos, publicaciones, libros sobre cualquier tema y la investigación superflua como flujo de esa mercancía. Las invitamos a todas a hacerse partícipes de este impulso, que abre sus brazos no sólo a antropólogas/os sino a todas las que estén vinculadas al ámbito “antropológico” para transformar de una vez por todas y de forma radical nuestra forma de conocer/aprender y fundamentalmente practicar y vivir. Antropología Radical – construccionradical@gmail.com

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El uso del femenino en este escrito es intencional, lo empleamos para referirnos a las personas.

Antropología Radical Declaración Anti-Copyright 01 de Mayo de 2014

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