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Mi amado

Lord
Jillian Hunter
Cuando contemplaba desolada la mansión de su tío, un caserón en pleno campo alejado de
Londres y de sus fiestas, Chloe se preparaba para una vida de aburrimiento. Era el castigo al que la
había condenado su hermano por su afición a los escándalos y los besos con desconocidos. oco
podía imaginar nadie que allí la muchacha iba a encontrar la aventura de su vida. !ada más llegar es
secuestrada en su propia habitación por un hombre herido, medio desnudo, tan amena"ador como
atractivo. #n hombre que sólo podía ser un fantasma$ %ominic, vi"conde de &tratfield, al que todos
daban por muerto. ero como Chloe descubre pronto, el caballero está muy vivo' y su poder de
seducción es más que una leyenda. ronto, Chloe decide pasar de secuestrada a cómplice de %ominic,
a pesar de los peligros. orque' ()u* es otro peque+o escándalo para una mujer enamorada,
L- E!./-01! LE21& -0- --03-0L- %EL E&C4!%-L1'
-trapada por su hermano mientras besaba a un hombre en el parque, Chloe ha terminado
recluida en la aburrida mansión de su tío, sir 5umprey. -trás quedan los bailes, las risas y las
amistades más peligrosas. ero ahora se enfrenta a una situación inimaginable, secuestrada en su
propia casa por un hombre al que todos creen muerto, un sujeto peligroso, desesperado' y muy
atractivo. 1tra mujer se hubiera desmayado o hubiera intentado escapar, pero ella no puede dejar de
notar el magnetismo que desprende la piel de su captor. %espu*s de todo, tras la 6muerte6 de %ominic
se han multiplicado los rumores de que su fantasma sigue seduciendo a las mujeres de la comarca.
Chloe no cree en fantasmas, pero está dispuesta a comprobarlo.
' 7 E!C1!308 #!1 E! &# 01/- -LC19-
ocos hombres pasan por la e:periencia de ser apu+alados en la cama y contemplar su propio
entierro. %ominic ha sobrevivido a sus heridas, pero mantiene la farsa de su muerte para poder
trabajar desde las sombras y capturar a los culpables. #na situación que tiene inconvenientes, como el
de acabar ensangrentado, oculto entre una monta+a de delicada ropa interior femenina. Cuando Chloe
le descubre, %ominic cree que su situación no puede ser más desesperada. &in embargo, aquella
muchacha no es como las demás$ de pronto, la perspectiva de pasar encerrado con ella toda la noche
no le parece tan angustiosa. La pasión, como ambos comprobarán, puede ser el mejor camino para
conseguir justicia.
Este libro está dedicado a mi suegra,
Phyllis Cotton, con amor y admiración.
Capítulo 1
Inglaterra, 1814
El difunto %ominic 9rec;land, vi"conde de &tratfield, volvía a la vida envuelto en un mar de
ropa interior de mujer. %e la cabe"a a los pies, luchaba para adaptarse a las enaguas de encaje y las
medias de seda blanca< tenía los musculosos bra"os embutidos en la"os y corchetes del rígido cors*
que olía a lavanda y los muslos forrados por un par de cal"ones de delicado percal franc*s. /gual que
una criatura de la noche herida, había huido de la captura y se había refugiado en el =ltimo lugar donde
su perseguidor lo buscaría.
>ovido por un instinto de supervivencia primitivo, se había subido al robusto roble que había
junto a la casa solariega y se había colado por el alf*i"ar de la ventana. Con la esperan"a de haber
burlado al hombre que lo perseguía, se desplomó en un ba=l abierto y lleno de ropa interior y otros
accesorios femeninos.
Estaba demasiado agotado para darse cuenta de la ironía de la situación.
%e momento, al menos había conseguido escapar del hombre que lo perseguía. -unque,
segundo a segundo, estaba empapando de sangre la enagua de muselina y las medias de color rosa de
alguna dama desconocida. &intió una pun"ada de dolor en la parte superior de su cuerpo. -pretó los
dientes y cogió un camisón muy fino de color verde con nomeolvides de seda a"ul bordados que se
había enganchado en el codo. Lo levantó y, con malicia, lo observó a la lu" de la luna.
&i iba a morir, por segunda ve" en un mes, no estaría mal hacerlo en medio de una intensa
fantasía se:ual.
?9ueno, bueno ?murmuró?. ()u* clase de mujer eres$ fácil o sencillamente vas a la moda,
(uedo elegir, >ejor fácil.
or desgracia, la delicada prenda no consiguió inspirarle ninguna imagen se:ual definida.
arecía que la due+a del camisón tenía un buen par de pechos, aunque %ominic sabía que, en ese
momento, no estaba en las mejores condiciones para dar un veredicto objetivo.
)ue %ios los ayudara a los dos, porque a la pobre mujer le daría un ataque cuando descubriera
su cuerpo en el ba=l. - %ominic le parecía que, en alg=n momento del turbio pasado, esta vieja casa
solariega había sido suya, e intentó recordar a qui*n se la había vendido. ara su mayor frustración, su
cerebro decidió no colaborar y sólo era capa" de dibujar imágenes incone:as detrás de los ojos, como
manchas en la sombra.
#n capitán de la marina retirado, (no, &ir 5ic;ory o 5umpty. -lgo así, que estaba casado y
tenía una hija. !o recordaba cómo se llamaban. %ado que se estaba desangrando, esperaba que le
perdonaran su falta de educación.
?Ese capitán era un buen hombre ?murmuró? pero, (qui*n diablos era su mujer,
&i se estaba permitiendo regodearse con la ropa interior de esa mujer, lo mínimo que podía
hacer era saber su nombre.
- algunos no les sorprendería que %ominic apareciera muerto en un ba=l lleno de enaguas,
teniendo en cuenta su pasado mujeriego que había dejado claro el poco respeto que sentía por la
sociedad. &eguramente, sus amigos más íntimos habrían decidido enterrarlo en una mortaja de ropa
interior femenina como tributo a todos sus pecados.
-unque a %ominic lo habían @enterradoA de manera oficial hacía un mes< algunos lo habían
llorado, y otros muchos lo habían maldecido. -parte de los persistentes rumores de personas que
habían visto a su fantasma en los lugares más e:tra+os y haciendo las mayores travesuras del mundo,
nadie esperaba volver a verlo.
!i siquiera sus sirvientes o sus pocas amistades.
&ólo confiaba en una persona. El hombre que lo había ayudado a organi"ar su propio funeral.
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#nos pasos secos, alguien que había golpeado un cubo y una vo" masculina proveniente de la
parte delantera de la casa interrumpieron el silencio de la noche en el campo.
?B)ue alguien abra la maldita verjaC ?gritó el jardinero desde el camino de la entrada?. BEl
carruaje ya está en el puenteC
?B5ace una hora que la maldita verja está abiertaC ?respondió, tambi*n gritando, el mo"o de
cuadra.
?Compa+ía ?suspiró %ominic y se echó el camisón encima del hombro?. &upongo que,
antes de empe"ar el espectáculo, tendr* que prepararme.
arecía una dantesca visión salida del infierno, y lo sabía. Los pómulos prominentes le daban un
carácter fero" a sus rasgos masculinos. >ientras escalaba el árbol para huir, se había rascado la
cicatri", con los puntos perfectamente marcados, que se e:tendía por el pecho y el hombro i"quierdo.
0espiró hondo, y sintió el aire que le llenó los pulmones como el ataque de una garra< luego, con el
bra"o que no tenía herido, buscó el alf*i"ar de la ventana a tientas y, durante unos segundos de
esclarecedora agonía, se quedó allí de pie.
Cuando vio los alrededores, abrió los ojos grises como platos.
?.aya, (no es magnífico, ?dijo, apretando los dientes para mitigar una pun"ada de dolor?.
#na habitación con vistas.
-llí, en medio de una colina cubierta de bosques, ahora iluminada por la lu" de la luna, estaba
su casa. La suave lu" de las velas iluminaba la habitación donde lo habían @matadoA a pu+aladas hacía
tres semanas. &u tío, el coronel sir Edgar Dilliams, ya se había instalado en la casa y, si %ominic
hubiera tenido un catalejo a mano, habría identificado a la figura que se vislumbraba detrás de las
cortinas.
La rígida silueta pertenecía a una mujer, pensó con cinismo. Estaba seguro. -unque no podía
decir si era la misma con la que compartía lecho mientras lo apu+alaban cruelmente. 7 ahora tampoco
importaba. Esa historia de amor pertenecía al pasado y murió junto con su antigua identidad. &us
sentimientos hacia su antigua amante estaban tan muertos como ella lo creía a *l.
Los cascos de unos caballos que se acercaban y el crujir de las ruedas en el camino
interrumpieron sus pensamientos. 1jalá la due+a de ese ba=l no decidiera inspeccionar su ropa interior
esa noche. orque si fuera un e:perto en ropa interior femenina, y resultaba que lo era, la delicada y
proporcionada due+a de aquellas prendas seguro que gritaría con mucha menos delicade"a cuando
descubriera un fantasma en su armario.
%esde la atosigante oscuridad del carruaje de madera, lady Chloe 9oscastle vio una de sus
prendas íntimas colgando de su ventana como un estandarte de indecencia. &e inclinó hacia delante,
con el cuerpo petrificado de incredulidad, y palideció. El ba=l con sus pertenencias personales había
llegado de Londres justo esa ma+ana. La doncella y ella no habían sacado nada, y mucho menos lo
habían dejado e:puesto en la ventana.
/ntentó cerrar las cortinas del carruaje con toda naturalidad, con la esperan"a que los otros
pasajeros no se fijaran en aquellas vistas tan desconcertantes. -unque, a estas alturas, y viniendo de
Chloe, seguramente nadie se hubiera e:tra+ado de aquello. 5abía llegado de Londres con la poco
gloriosa etiqueta de chica problemática, y casi se esperaba que siguiera con esa actitud allí en el
campo. 7 no tenía ninguna intención de decepcionar a las cada ve" más numerosas voces críticas con
ella.
La pie"a de ropa allí e:puesta que, por cierto, parecía su camisola preferida, sólo podía
significar que el escurridi"o de su hermano %evon había estado en su habitación mientras a ella la
habían arrastrado hasta un baile en un salón lleno de telas de ara+a.
7 esta ve", (qu* se habría llevado el muy granuja de su habitación,, se preguntó Chloe,
alarmada. 7a había empe+ado casi todas sus joyas para pagar sus deudas. ero seguro que no se habría
llevado su ropa interior para'
Entonces, se le ocurrió una idea mucho más cómica. (Era posible que %evon se paseara por el
campo disfra"ado de mujer, (1 acaso había encontrado compa+ía femenina que le había dado cobijo,
&e suponía que estaba tratando de pasar inadvertido con un familiar anciano que vivía en el pueblo de
al lado. Chloe se dio cuenta que su hermano, un noble que de la noche a la ma+ana se había convertido
en una especie de forajido heroico debido a una broma est=pida, estaba un poco desesperado. -l ser
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una 9oscastle, Chloe era una mujer muy liberal pero, aun así, la decencia tenía unos límites. 7, al
parecer, %evon estaba cru"ándolos más allá de lo que sería atrevido incluso para un 9oscastle travieso.
&e giró hacia el otro lado al tiempo que el viejo carruaje entraba por la verja de hierro de la
modesta propiedad, haciendo un estruendo tan grande que bien hubiera podido despertar a los muertos.
#na mirada furtiva a las ausentes y preciosas caras de sus tíos, ya mayores, le bastó para cerciorarse de
que no habían visto el e:tra+o objeto en la ventana de su díscola sobrina.
?Como iba diciendo ?le dijo el tío 5umphrey a su mujer?, el gato sólo se estaba
comportando como tal, EFennie. !o arrastró el ratón muerto hasta la silla del párroco de forma
deliberada para avergon"arte. &ólo ense+aba su ca"a.
La tía EFendolyn se estremeció ligeramente, hinchando y vaciando el pecho de aire.
?>e quería morir. -demás, sucedió justo cuando el párroco estaba e:plicando las =ltimas
travesuras del fantasma de lord &tratfield.
?!o empieces otra ve" con ese endiablado fantasma, EFennie. %elante de Chloe, no.
%e todos modos, Chloe sólo los estaba escuchando a medias< estaba más concentrada en su
inminente condena que en las proe"as imaginarias de un muerto. Cuando llegaron frente a la puerta de
casa y el carruaje se detuvo, suspiró aliviada. !adie creería que hubiera dejado la camisola colgada en
la ventana para que se secara. &u comportamiento impropio despertaba un inter*s de lo más lascivo y
una sincera preocupación en aquella comunidad que iba varias d*cadas retrasada respecto al resto del
país. &in embargo, en lugar de recha"arla, sus ancianos tíos del campo habían implicado a todo el
pueblo en la misión de reformarla. Estaba rodeada de fanáticos moralistas por los cuatro costados,
gente bien intencionada que conocía su pecado.
%espu*s de descubrirla besando a un joven barón en un parque, su hermano, el marqu*s de
&edgecroft, la había hecho desaparecer de Londres y la había enviado a casa de su tío, sir 5umphrey
%eFhurst. ara una chica joven con una vida social agitada, aqu*l era el peor castigo imaginable. 7
Chloe puede que ya hubiera catalogado lo que quedaba de a+o como una pesadilla si esa misma noche,
en el baile, no hubiera conocido al hombre más encantador de Chistlebury. 3odavía notaba el calor de
su mano en la cintura< más tiempo del que se podía considerar adecuado, aunque no lo suficiente para
que los que los observaran lo consideraran un avance. uede que, despu*s de todo, todavía tuviera
esperan"as. uede que ese e:ilio for"ado le proporcionara unas cuantas emociones. Las casamenteras
del pueblo habían contemplado, muy animadas, cómo ella y lord &t. 2ohn flirteaban en la pista de
baile.
Cuando el carruaje se detuvo del todo, bajó casi de un salto, ignorando el tsk molesto de su tía y
entró corriendo en la casa. &e quitó los "apatos de tacón alto forrados delante de la escalera de la
entrada, de liquen. !o era una casa solariega típica, sino más bien una granja de piedra con
pretensiones y con un estanque lleno de patos gritones justo debajo de su ventana. Echaba de menos el
ajetreo y los peligros de Londres, los cotilleos y las actividades sociales diarias. Echaba de menos a
sus amigas, aunque la mayoría ya se había olvidado de ella, con tanta alegría, fiestas y maravillosos
eventos sociales.
?BChloeC ?su menuda tía le siguió los pasos y casi se le echó encima como -tila el 5uno,
mientras las enaguas de crin crujían contra la puerta?. 5e visto que, antes de marcharnos, te has
dejado la ventana de la habitación abierta ?dijo, con la mano llena de venas a"ules encima del
cora"ón, recuperándose de la carrera.
Chloe se giró y vio a la chica pelirroja de pelo ri"ado que había en la entrada. Era su prima
amela, que no había podido ir al baile porque se había torcido un tobillo y que le estaba haciendo
unas se+ales muy e:tra+as e indescifrables desde detrás de la tía EFendolyn.
?!o era la ventana de la habitación ?dijo Chloe, muy despacio. Estaba intentando interpretar
las gesticulaciones de amela?. Era la del vestidor y'
?La abrí yo para que se ventilara ?a+adió amela, indicándole a Chloe que no dijera nada?.
El olor a polvo y a perfume era muy fuerte.
La tía EFendolyn estaba demasiado ocupada intentando desabrocharse la capa ribeteada en piel
para darse cuenta de aquella pantomima secreta.
?9ueno, pero aseg=rate que está bien cerrada antes de acostarnos. En el baile, todo el mundo
hablaba de las =ltimas apariciones del fantasma de &tratfield.
amela abrió los ojos como platos, olvidándose por completo de su intento de ayudar a Chloe.
?(-h, sí, (7 qu* ha hecho ahora nuestro querido fantasma,
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La tía EFendolyn se detuvo en seco, para mayor dramatismo, con una mano encima de los
botones de óni: del vestido. !o había una sola mujer en el pueblo, e:cepto la reci*n llegada Chloe,
que no hubiera seguido de cerca la vida y muerte del terriblemente atractivo y terriblemente
endiablado vi"conde de &tratfield.
%esde sus heroicidades en la guerra hasta su brutal asesinato en la cama hacía cosa de un mes
cualquier cosa que hiciese despertaba el inter*s de los habitantes del pueblo. !o habían cogido a su
asesino, pero las apuestas de la taberna seguían a favor de alg=n marido buscando vengan"a.
1bviamente, cuando lo asesinaron había una mujer en la cama con *l. En realidad, a ju"gar por
los rumores, no sólo estaba con *l sino desnuda debajo de *l mientras lo apu+alaban. 7 lo que de veras
alteró la tranquilidad de ese pueblo fue el relato hist*rico del crimen, cometido por un intruso
enmascarado, por parte de esta mujer.
>ientras el tío 5umphrey entraba en casa, la tía EFendolyn bajó la vo" y dijo$
?7 ese granuja tan apuesto sedujo a la se+orita 9eryl Daterbridge ayer por la noche mientras
re"aba.
El tío 5umphrey se detuvo en seco en medio del recibidor y, lan"ándole una mirada pícara a
Chloe, dijo$
?!o hice nada parecido. Estuve aquí, en casa, jugando a cartas toda la noche con mi sobrina.
(!o es cierto, Chloe, uedes confirmar mi coartada.
Chloe se quitó la capa de lana color rosa< con la mente en otro lugar, se preguntó cuándo
volvería a ver al apuesto 2ustin Linton, lord &t. 2ohn. Cuando se habían despedido, le había dicho que
no podría vivir sin ella. -nte aquella tontería tan romántica, Chloe se había reído.
?0espondo por ti, tío 5umphrey ?respondió ella, sonri*ndole por encima del hombro?. !o
vi que sedujeras a nadie.
&e miró en el espejo del recibidor e intentó verse como la había visto 2ustin esa noche. 5abía
bailado con ella dos veces, sí, pero no pudo evitar darse cuenta que tambi*n había prestado atención a
otra se+orita que tenía el pelo más sedoso, la vo" más dulce y una actitud más recatada.
Grunció el ce+o. (&ería ese su defecto fatal, (&er incapa" de mostrarse tan' recatada como las
demás, or desgracia, parecía que era algo gen*tico en la familia y Chloe no estaba segura de querer
cambiarlo aunque pudiera. &uponía que debía mostrarse recatada para resultar atractiva< su hermana
Emma siempre se lo había dicho pero, en el fondo, ella quería que la quisieran tal como era.
?7 los gritos despertaron a su padre, que se rompió un dedo del pie al intentar rescatarla ?
terminó de decir la tía EFendolyn, con una pausa para respirar?. 9eryl se desmayó siete veces antes
de poder admitir lo que el fantasma le había hecho.
Chloe se giró, de repente, muy interesada en la conversación.
?(Cómo sab*is que la pobre chica no estaba so+ando, -demás, (acaso su padre vio al
fantasma,
La tía EFendolyn la miró con una ligera mueca.
?%e los fantasmales besos, todavía le temblaban los labios, Chloe. 7 no, claro que el padre de
9eryl no vio al fantasma. -demás, supongo que estaba demasiado dolorido del pie para preocuparse
por el fantasma.
?(7 qu* le hi"o el fantasma a 9eryl, si puede saberse,
?#na dama decente jamás repetiría esas perversidades, Chloe.
Chloe sonrió mientras le entregaba los guantes a la doncella.
?Este es el problema de este pueblo. 5ay tan poca emoción en vuestras vidas que os inventáis
a fantasmas que seducen a jóvenes en sue+os. &i alguien tuviera valor, incluso el más mínimo atisbo
de coraje, viviría una apasionada historia de amor de verdad y'
?Chloe, ya es suficiente ?dijo su tía, sonrojada?. Creo que fue tu naturale"a atrevida la que
te trajo problemas y el motivo por el cual tus atribulados hermanos, con toda la ra"ón del mundo, te
enviaron aquí para'
?>orirme de aburrimiento, despu*s de haber perdido todas las facultades mentales por falta de
estimulación ?dijo Chloe, suspirando?. 7, al parecer, funciona. -yer acab* hablando con los patos
del estanque. >i =nica esperan"a de salvación es que, con suerte, el fantasma de &tratfield venga a
hacerme una visita mientras duermo.
&u tía soltó una e:clamación de disgusto, lo que provocó que el tío 5umphrey la cogiera de la
mano, sin prestar mucha atención, mientras hacía ver que reprendía a Chloe con la mirada. &in
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embargo, la verdad, como su tío le había reconocido a ella misma en privado, era que le encantaba que
siempre dijera lo que pensaba y que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con la compa+ía de alguien.
%ecía que Chloe había hecho maravillas al rescatar a su hija amela del retiro voluntario en el que
vivía. Le encantaba, o eso decía, la impredecibilidad que Chloe había traído a esa casa. 7, encima, la
bendita se reía de sus bromas. ara ella, su tío era un aliado incondicional.
?)ui"á deberías acostarte, Chloe ?dijo la tía EFendolyn, con la vo" temblorosa?. &i quieres,
%elia puede subirte una ta"a de chocolate caliente.
Chloe se giró hacia las escaleras, con el aire distinguido típico de las tragedias griegas.
?&upongo que no podría cambiarlo por una copa de jere", (verdad,
amela la siguió, susurrándole emocionada.
?>e muero por echar otro vista"o a los dos ba=les que te han llegado hoy desde Londres. En
mi vida he visto tanto encaje y tanta seda juntos.
?-h ?dijo Chloe, que se detuvo para echar un vista"o hacia las escaleras?. !o es que vaya a
necesitarlo aquí en Chistlebury, pero me alegro que mi ropa interior te proporcione un poco de
emoción. Entre mis ba=les y vuestro fantasma podríamos provocar un escándalo del que se hablaría
durante un a+o en este pueblo.
&iguieron subiendo y haciendo crujir las escaleras de roble en silencio hasta que amela,
aparentemente inspirada en el lado salvaje de la vida por la influencia de su prima, dijo$
?&e dice que muchas mujeres re"an por el fantasma. ara que las vaya a visitar a ellas esa
noche y las haga vivir esa e:periencia mística.
?(E:periencia mística, ?Chloe se echó a reír mientras avan"aba por el pasillo hacia su
habitación?. or %ios, qu* manera de decirlo.
Chloe no creía en los fantasmas. -l menos, no hasta la semana pasada cuando, desde la ventana
de su habitación, había vislumbrado una figura masculina sola de pie en las cercanías de &tratfield
5all en medio de la noche.
(Era el fantasma inquieto de &tratfield o su primo vivo que había heredado la propiedad,
-unque pare"ca e:tra+o, la aparición le dio más pena que miedo. Ese fantasma, si es que lo era, tenía
un aire muy melancólico. El vi"conde apenas llevaba muerto quince días. La =nica e:periencia de
Chloe con ese hombre, que fue bastante perturbadora, había tenido lugar durante sus primeros días de
&usse:.
#n día, durante el camino de vuelta del boticario, donde había ido para hacerle un recado a su
tía, la sorprendió un chaparrón. El lacayo que la acompa+aba había ido corriendo a casa a buscarle un
paraguas.
&tratfield cru"ó cabalgando el campo como si fuera sir Ealahad y el rey -rturo hubiera gritado
@B-l ataqueCA. Criada en el seno de una familia repleta de hombres atl*ticos y aunque ella misma era
una e:celente ama"ona, aquella visión la impresionó tanto que retrocedió y se hundió en el barro hasta
los tobillos para ver mejor aquella visión masculina. or desgracia, no consiguió causar la misma
impresión en *l.
-ntes que pudiera limpiarse el barro de la capa, *l ya había llegado hasta ella y estaba dando
vueltas a su alrededor, obviamente disgustado por verla allí< tenía unos ojos grises tan oscuros y
severos como fríos y distantes. Chloe se quedó sin palabras, algo que casi nunca le sucedía. or lo
visto, no se dejaba impresionar tan fácilmente.
La intensa lluvia formaba una cortina de agua entre los dos, y eso ayudó a que Chloe se creara
la ilusión de un hombre que no pertenecía del todo a este mundo.
>ientras la observaba, allí de pie y empapada, todos los ángulos de su rostro rígido habían
adoptado un gesto divertido. -unque no se adaptaba a los cánones de belle"a perfecta, era muy
atractivo. &eguramente, tenía el rostro más inolvidable que Chloe había visto jamás, con esa barbilla
partida y esas cejas oscuras y rectas fruncidas en un gesto serio.
?.enga, suba ?ordenó, ofreci*ndole su mano cubierta por un guante. !o fue maleducado
pero tampoco pareció el caballero de la brillante armadura. Chloe tuvo la sensación que sólo le estaba
prestando ayuda por obligación, que lo había interrumpido en medio de alguna misión importante y
que no le había hecho mucha gracia.
Chloe se miró enfadada las botas embarradas y recordó con nostalgia todas las fiestas y bailes
que había dejado atrás en Londres.
?%eprisa ?ordenó *l, secándose la mejilla con el guante.
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?ero es que no s* si'
?&uba, se+orita, antes de que nos calemos hasta los huesos. )ue estamos en el campo, no en
palacio.
-quello la ofendió, pero la media sonrisa que dibujaba en los ojos amortiguó sus palabras. El
haberse criado con cinco pícaros hermanos había eliminado cualquier sentimiento de compasión que
pudiera tener. &apos, saliva, bromas de mal gusto. Chloe y Emma, su hermana mayor, se habían
vacunado contra los insultos desde muy jóvenes.
!o obstante, una debía mantener cierto decoro, lloviera o no, incluso cuando era hija de una
marquesa que se tambaleaba al borde del precipicio de la deshonra social. -demás, este sir Ealahad
era tan altivo que necesitaba que alguien le recordara qu* eran los buenos modales.
?Como mínimo, podría presentarse, se+or ?dijo ella, mientras la lluvia le enfriaba el
ine:plicable ardor que se había apoderado de sus mejillas.
Hl se inclinó sobre la perilla de la silla de montar y sonrió.
?&oy el due+o de la propiedad en la que se está hundiendo. En la que ha entrado sin permiso.
En medio de una tormenta. 7 con un precioso vestido de seda. -hora que hemos aclarado este punto,
(va a subir o no,
?(-caso puedo negarme, ?murmuró ella.
&in embargo, seguía dudando y lo volvió a mirar a trav*s de la cortina de agua. Estaba absorto
en su mundo, sereno, con el pelo negro y corto pegado al cráneo y esos ojos de color metal que la
observaban con un aire burlón que parecía que iba degenerando en impaciencia. Chloe miró hacia el
muro de piedra que delimitaba la propiedad. !o había rastro de su lacayo.
?(&ube o no, ?preguntó *l, con brusquedad.
?&í, pero deje que'
&e limpiara de barro las botas, algo que no le molestó< con un bra"o, la levantó y la sentó detrás
de *l encima de su caballo muy bien educado. Chloe percibió enseguida la esencia del sobretodo de
lana h=medo de Ealahad, un atractivo olor de colonia con aromas de madera, y notó la intrusa calide"
del codo de ese hombre debajo del pecho. 3ambi*n notó cómo se le tensaba el cuerpo y cómo, a
continuación, se echaba hacia atrás sobre ella con una arrogancia natural que le aceleró el cora"ón. En
conjunto, era un ejemplo de masculinidad bastante poderoso. Chloe tuvo que reprimir la urgencia de
abra"arse a ese cuerpo fuerte y musculoso.
Le miró fijamente la nuca con un sentimiento de inquietud esperan"ada. (5abía cometido otro
de sus incontables errores, &u naturale"a impulsiva fue lo que provocó que la e:iliaran a ese oasis de
aburrimiento. !o obstante, Ealahad era un vecino. 7, si no recordaba mal las palabras de su tía cuando
lo había mencionado, era un noble.
(1 se lo había dicho como una amena"a, Chloe había escuchado su nombre antes incluso de
venir a &usse:. El hermano peque+o de %ominic, &amuel, había muerto el a+o pasado junto con
9randon, el hermano de Chloe, mientras servían en la Compa+ía de las /ndias 1rientales, donde se
habían alistado en busca de aventuras y de los premios que les prometían en los folletos de
reclutamiento.
En lugar de eso, encontraron la muerte a manos de un grupo de rebeldes gur;ha durante una
misión de reconocimiento en !epal. Chloe recordaba haber escuchado a sus dos hermanos mayores
hablar del vi"conde de &tratfield con una admiración que sólo en contadas ocasiones demostraban por
los hombres de su misma clase social. -l parecer, el vi"conde había sido una pie"a clave en la
organi"ación de los funerales por los dos jóvenes.
Chloe no contempló, bajo ning=n concepto, la posibilidad de que su rescatador pudiera hacerle
nada escandaloso, como violarla allí encima del caballo o convertirla en su esclava' hasta que el
vi"conde giró el caballo y empe"ó a galopar en dirección contraria al camino de herradura que ella
conocía.
?%iría que' ?empe"ó a quejarse, pero tuvo que callarse porque se quedó sin aire en los
pulmones.
/ban tan deprisa que el bosque era como una sombra indefinida gris y marrón que iba dejando
atrás. El caballo levantaba peda"os de tepe y los lan"aba por los aires, contra la lluvia. Cru"aron un
prado empapado y un t=nel oscuro y h=medo de madreselva, cuyo olor los envolvió cuando pasaron
por debajo. Chloe no tenía ni idea de dónde estaban, pero sabía perfectamente que esa ruta no se
parecía en nada al camino hacia su casa.
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0odeó la cintura de Ealahad con sus manos y, apretándose contra *l, al"ó la vo". !otó cómo los
m=sculos de su pecho se tensaban. (-caso fue imaginación suya que pareciera satisfecho de ver cómo
se agarraba a *l,
?%isculpe, Bcreo que se ha equivocado de caminoC
%ominic gru+ó, o hi"o otra especie de sonido gutural despectivo que indicaba que ella sólo era
una inconsciente por atreverse a cuestionar su sentido de la orientación. - Chloe se le empe"aron a
pasar por la cabe"a las formas en que ese e:tra+o oscuro y callado podía abusar de ella. /maginó que la
llevaba a las ma"morras de un castillo perdido y que la hacía prisionera para que obedeciera a sus
perversas demandas.
(La tendría desnuda en su cama y, con una cruel suavidad, la taparía con pieles de lince ruso
despu*s de haberla violado y haberla dejado medio inconsciente, (La despertaría con perlas, manjares
y brandy o, a ju"gar por la velocidad endiablada del caballo, acabarían los dos muertos antes de poder
ejecutar y recibir alguna perversidad,
Chloe estaba considerando, con disgusto, la =ltima posibilidad cuando, despu*s de haber pasado
volando por un espeso avellanedo, llegaron a un claro.
Chloe miró al otro lado del oscuro paisaje, sintiendo los latidos del cora"ón en la garganta.
?>i casa ?dijo, sorprendida.
?()ui*n se lo iba a decir, ?comentó *l, arrastrando las palabras, y luego se giró un poco para
darle a entender que no estaba tan absorto en sus pensamientos como para no darse cuenta de lo fuerte
que se había agarrado a *l.
La granja blanca y marrón construida, en parte, con madera, conocida por el pretencioso nombre
de %eFhurst >anor, soportaba estoicamente la lluvia como lo había hecho durante dos siglos. Chloe
pensó que su tía debía estar pegada a la ventana, preguntándose qu* le habría pasado a la traviesa de su
sobrina. &eguramente, la re+irían por haber aceptado el ofrecimiento de un vecino en lugar de volver a
casa andando, hundi*ndose en el barro hasta las rodillas. 7 al pobre lacayo le tocaría recibir alg=n
castigo físico.
?%ebería haberme dicho que iba a tomar un atajo ?dijo Chloe, con la respiración
entrecortada, mientras se soltaba de aquel fuerte cuerpo masculino que había usado como paraguas
durante el viaje.
Hl no se giró, pero Chloe percibió una sonrisa burlona cuando le respondió$
?!o veo ning=n motivo para tener que e:plicar lo obvio.
?or supuesto que no ?murmuró ella.
Cualquier e:plicación habría implicado entablar una conversación educada. B>enudo hombre
tan refunfu+ónC En ese momento, Chloe se avergon"aba de haber pensado que iba a secuestrarla y a
tenerla a su merced. -demás, seguro que no tenía ning=n castillo. 1, como mínimo, no en Chistlebury.
)ui"á vivía en una cueva. arecía más un dragón que un caballero. Chloe supuso que esperar que la
acompa+ara a la puerta de su casa era pedirle demasiado aunque, pensándolo mejor, a su tía le daría
algo si la viera aparecer por la puerta con Ealahad.
?9ueno ?dijo ella, intentando disimular su irritación con una sonrisa?. 5a sido muy amable
al dejar sus' ?(sus qu*,, se preguntó. (&u b=squeda desesperada de damas atrapadas en la tormenta,
a lo se+or feudal,?' obligaciones para rescatarme.
Hl desmontó en silencio y la ayudó a bajar del caballo, levantándola sin ning=n esfuer"o
aparente. El roce con ese cuerpo tan fornido hi"o que Chloe no notara el frío de la lluvia en la piel. Era
muy fuerte y, a pesar de la impaciencia que percibía en *l, era terriblemente delicado en el contacto
físico.
1bviamente, aunque su mente estuviera a cientos de ;ilómetros, todavía seguía siendo lo
suficientemente hombre como para darse cuenta que eran de se:os opuestos. Le lan"ó una mirada
increíblemente desde+osa.
?Le sugiero que, en el futuro, se mantenga alejada de mis propiedades.
?!o lo he hecho a propósito ?respondió Chloe?. .erá, acabo de llegar de Londres y'
?Eso he oído.
Ella se alejó y *l giró su estili"ada figura hacia el caballo.
?(5a oído hablar de mí, ?preguntó ella, sorprendida. En circunstancias normales, se habría
sentido halagada por que un hombre que no conocía se hubiera tomado la molestia de investigarla.
>uy despacio, *l se giró y la miró de arriba abajo como si, desde el primer momento, hubiera
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reprimido la necesidad de hacerlo. 3enía la cara delgada y los rasgos masculinos estaban rígidos por
una tensión que Chloe casi podía sentir. %e hecho, aquella intensidad reprimida, aquel inter*s
masculino que %ominic no se había dado permiso para mostrar hasta ahora, le cortó la respiración.
(-caso se había preguntado si la había mirado como una mujer hasta ahora, 9ueno, ya tenía la
respuesta. Era la primera ve" en su vida que la mirada de un hombre la hacía sentir tan seducida y
deseada. Cuando la miró con esos intensos ojos grises apareció, por primera ve", un toque de humor
en la conversación.
?&í ?dijo *l?. %e hecho, he oído unas cuantas cosas acerca de usted.
?(or qu* iba a interesarse por mí, ?preguntó ella, en vo" baja.
Hl dudó un segundo. Estaban de pie entre las sombras de los sauces llorones que rodeaban la
casa. Chloe oía cómo la lluvia caía sobre las hojas, resbalaba hasta el suelo y los envolvía en una
oscura humedad. !otó que %ominic estaba a punto de decirle algo, de confesarle un secreto, qui"ás
incluso el motivo por el cual estaba tan preocupado y se comportaba de manera tan maleducada.
-quellos enternecedores ojos grises le ablandaron el cora"ón. (Estaba triste, puede que aquejado de
una enfermedad terminal,
Ella se acercó un poco más, para inspirarle confian"a. Los animales y las personas perdidos
siempre la habían atraído. &in embargo, había algo más en *l que la atraía< una especie de curiosidad
peligrosa, de calor magn*tico. &i antes se había mostrado frío con ella, ahora parecía un volcán de
emociones oscuras.
?(or qu*, ?insistió ella.
Cuando la tomó en sus bra"os y la besó, debería haberse sorprendido pero, lo más inesperado
fue que no se derritió bajo la lluvia< de repente, quedó como un pelele en sus bra"os, embriagada por
la dul"ura del olor a brandy que %ominic desprendía. %etrás de ese beso había poder, arrogancia y
tambi*n casi desesperación. %entro de die" a+os, Chloe seguiría acordándose de la intensidad de ese
beso. /ntentó separarse para respirar. Hl la soltó, aunque sólo un segundo, y luego introdujo su lengua
todavía más adentro de su boca.
?(or qu*, ?susurró *l, agarrándose a ella como si fuera un salvavidas, un pasaporte hacia la
cordura.
7 entonces, cuando bajó las manos y empe"ó a acariciarle el arco de la espalda y las nalgas, lo
que quedó en el aire fue la cordura de la propia Chloe. 5asta ahora, siempre había tenido el control de
los flirteos, siempre había mandado sobre su destino. -hora, sin embargo, ese control estaba en
llamas. La peligrosa potencia del cuerpo de *l la tranquili"aba y la debilitaba al mismo tiempo.
Lo escuchó gemir dentro de su boca. !unca nadie la había besado de aquella manera. !unca
nadie la había tocado de aquella manera. /ncluso a trav*s de la ropa, sabía perfectamente dónde
detenerse, cómo e:citarla. - Chloe le cayó una gota en la mejilla y le resbaló por el cuello. Hl siguió el
rastro con la lengua, haci*ndola estremecer.
?!o debería salir sola ?dijo *l, y la volvió a besar, con la boca h=meda y rodeándola con
fuer"a con los bra"os.
Cuando escuchó la aspere"a de su vo", a Chloe estuvieron a punto de fallarle las rodillas.
!otaba los latidos del cora"ón en la garganta, en los oídos.
?(or qu* no, ?susurró, provocándolo, intentando disimular lo mucho que estaba peleando
consigo misma para evitar que aquello fuera a más.
Hl se separó con una sonrisa.
?Es un pueblo peque+o ?su vo" volvía a ser distante. - lo mejor, Chloe se había imaginado
aquellos segundos de pasión. -ntes que pudiera decir nada, *l volvió a montarse en el caballo y se
marchó?. -unque tambi*n hay peligros a evitar, incluso para una bonita dama con gusto por los
problemas. En el futuro, mant*ngase alejada de mis propiedades.
(Eusto por los problemas, (eligros a evitar, @()u* quiere decir,A, se preguntó. Chloe, la hija
de un difunto marqu*s, la hermana del marqu*s actual que tenía una influencia considerable, se había
quedado totalmente atónita ante la rotunda despedida de su rescatador. &e quedó de pie bajo la lluvia,
empapada y ofendida, observándolo alejarse al galope como si fuera parte de la furiosa tormenta. &e
quedó de pie, incr*dula, ardiendo todavía por aquel beso, por la enigmática advertencia.
(Cómo es que la conocía, (7 qu* se suponía que debía hacer con esa advertencia tan
melodramática, La =nica amena"a que Chloe se había encontrado en ese aburrido pueblo era un
párroco que disfrutaba esparciendo rumores y una tía terriblemente sufridora. or %ios, (es que no se
Jillian Hunter Mi amado Lord
tranquili"aba nunca,
&in duda, %ominic 9rec;land era el hombre más maleducado y apuesto que jamás había
conocido. 1bviamente, a *l le importaba un bledo lo que ella pudiera pensar arecía no importarle que
Chloe informara de su comportamiento a sus hermanos que, casi con toda seguridad, lo defenderían a
*l porque darían por sentado que Chloe había metido la pata.
Chloe se quedó bajo la lluvia hasta que lo perdió de vista, aunque ya no sentía frío, sólo calor e
irritación. &e quedó allí y, de repente, se dio cuenta que jamás había so+ado que pudiera e:istir un
hombre como lord &tratfield y deseó no haberlo descubierto nunca.
%e hecho, estaba tan ofendida que decidió que el =nico antídoto era olvidarse para siempre de
su arrogante salvador, que resultó ser el mismo consejo que le dio su angustiada tía unos minutos más
tarde.
?B!o podía creer lo que estaba viendo, Chloe 9oscastleC !o podía creer estar vi*ndote en lo
alto de un caballo con lord &tratfield. B7 agarrada a su cinturaC
Chloe se giró hacia la ventana para mirar hacia fuera.
?Entr* en su propiedad sin querer. >e trajo a casa.
?9ueno, es todo un milagro. &e comenta que seduce a todas las mujeres que conoce.
?(- ti te ha seducido, tía EFendolyn,
?!o seas impertinente. &tratfield es un vecino y un hombre noble, y como tal lo respeto. ero
eso no significa que apruebe el hecho que tenga a su amante viviendo con *l.
?(La conoces, ?preguntó Chloe con curiosidad, girándose hacia su tía, decepcionada, porque
lord &tratfield no había regresado.
?or supuesto que no, Chloe.
La tía EFendolyn cerró las cortinas, indignada por la pregunta.
?El párroco Erimsby la ha visto varias veces. En la ventana del vi"conde.
Chloe se mordió el labio, divertida.
?)ui"ás el vi"conde viva con su hermana o con su tía.
La tía EFendolyn se sonrojó visiblemente, incluso debajo de los polvos pálidos que llevaba en
la cara.
?%udo mucho que, a una familiar, le hiciera lo que el párroco describió.
?(1rgani"a bacanales en medio de la noche, ?Chloe no pudo evitarlo< quería poner nerviosa
a su tía.
?!o lo s* ?respondió su tía, indignada?. !i quiero saberlo ?a+adió?. 7 t= tampoco
deberías. El mero hecho que tenga la sensación que en &tratfield 5all hay algo e:tra+o debería servirte
de advertencia, Chloe. !o debes me"clarte con ese hombre. 0ecuerda estas palabras.
7 qui"ás, en lugar de reír, debería haber escuchado a su tía. 3res semanas despu*s, asesinaron al
vi"conde en su cama.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 2
La noticia sacudió el peque+o pueblo de Chistlebury como un terremoto. Chloe que, al parecer,
había desarrollado una terrible intolerancia al aire limpio del campo, se había constipado y no había
podido asistir al funeral. La verdad era que, para ella, ya incluso antes de morir, %ominic se había
convertido en un fantasma que la perseguía en pensamientos a todas horas. 5abía so+ado con ese beso
bajo la lluvia varias veces. rometió darle una bofetada la pró:ima ve" que lo viera. 5abía imaginado
volverlo a besar. /ncluso juró que, un día, ella y sus hermanos perseguirían a su asesino.
&e había pasado los dos días posteriores al funeral llorando en la cama, guardando un duelo
secreto por su maleducado aunque atractivo rescatador por ra"ones que ni siquiera ella podía e:plicar.
&us hermanos mayores, Erayson, 5eath y %ra;e, se habían despla"ado hasta Chistlebury para
presentar sus respetos a la familia. -l parecer, nadie tenía ni idea de qui*n había matado a &tratfield.
Edgar, el tío del vi"conde, había viajado desde Eales para investigar el asunto y hacerse cargo de todo.
!o obstante, el párroco insinuó que qui"á &tratfield había reali"ado tareas de espía durante la
guerra y que puede que alg=n antiguo enemigo hubiera aparecido para asesinarlo. 7, encima, su
supuesta atracción hacia ciertas damas casadas le había creado más enemigos. Era un hombre que
vivía seg=n sus reglas y, al parecer, sólo pretendía complacerse a sí mismo. !o era de e:tra+ar que
casi nadie lo llorara.
Estaba muerto y a Chloe no le quedaba otra opción que olvidarse de *l. -demás, no había sido
lo suficientemente avispada como para llamar su atención. Era un hombre que vivía en el lado oscuro
de la vida. or lo que ella sabía, seguro que había hecho algo para merecer la muerte. or lo que ella
sabía, ese hombre habría sido su perdición. 7 a pesar de todo, y por muchas ra"ones, esperaba que
atraparan al asesino.
La vo" aguda de amela la devolvió a un presente mucho menos interesante.
?.ino justo despu*s de marcharte ?le susurró a Chloe al oído cuando entraron en su
habitación.
?()ui*n vino, ?preguntó Chloe, ausente, volviendo al mundo real.
?3u hermano, (qui*n si no,
%urante unos irracionales segundos, Chloe creyó que se estaba refiriendo al fantasma de
&tratfield. !o obstante, y tal como estaban las cosas, no podía permitirse el lujo de preocuparse por los
muertos, cuando los que la atormentaban eran los vivos. 7 más en concreto su hermano %evon, que se
había convertido en un forajido perseguido por la ley por una broma que le había gastado a alguien el
mes pasado.
Cuando regresaban a casa del salón de juego en Chelsea, %evon y dos de sus petulantes amigos
atracaron un carruaje que creían que transportaba a una joven cortesana que había estado flirteando
con ellos toda la noche, aparte de haberles vaciado los bolsillos.
&in embargo, era el carruaje de un banquero ya mayor. 5ubo disparos, un lacayo resultó herido
y %evon se vio obligado a esconderse mientras su hermano el marqu*s movía los hilos necesarios para
intentar solucionar el lío que había montado su hermano peque+o.
Chloe se desabrochó el vestido de muselina a"ul y se dejó caer en la cama con un involuntario
estremecimiento mientras contemplaba uno de los ba=les de piel que habían llegado esa misma
ma+ana desde Londres. El otro, por falta de espacio, lo habían dejado en el vestidor. &u hermana
Emma le había enviado un vestido para cada ocasión, sin sospechar la ine:istente vida social de Chloe
en ese pueblo.
?&upongo que %evon querría más dinero ?dijo, mirando a su alrededor. (Estaba con los
nervios de punta por su imaginación y todas aquellas conversaciones sobre fantasmas o era porque
parecía que su familia estaba a punto de romperse en mil peda"os, E:cepto Erayson, que estaba
feli"mente casado con su lista esposa, 2ane, los demás hermanos 9oscastle estaban, aparentemente,
Jillian Hunter Mi amado Lord
solteros y sin compromiso. )ui"á debería concentrarse en su nuevo admirador, lord &t. 2ohn. 3enía
unos ojos marrones y una sonrisa pícara maravillosos, aunque parecía un poco superficial. (or qu* no
podía estar satisfecha con un joven como *l,
?>ientras arreglaba tu ropa, tu hermano ha vuelto a entrar por la ventana ?dijo amela en vo"
baja?. Ese diablillo tan atractivo no tiene sentido del decoro, Chloe.
?(%ecoro, ?e:clamó Chloe, llevándose una mano a la boca?. B>e había olvidado de la
camisola que %evon ha dejado colgada en la ventanaC
amela la miró, desconcertada.
?()u* camisola, !o vi que %evon llevara ninguna camisola.
?La que vi desde el carruaje. !o importa< seguro que mi hermano piensa que es muy gracioso
?dijo, enfadada?. 0ecu*rdame que la saque antes de acostarme. -demás, tendr* que meter este ba=l
en el vestidor de todas formas.
?(!i siquiera vas a mirar lo que hay dentro, ?preguntó amela, un poco decepcionada.
?!o, esta noch' ?muy despacio, Chloe se levantó de la cama y dirigió la mirada hacia la
puerta del vestidor. El vestido le resbaló hasta la cintura y ella tembló. - lo mejor se había vuelto a
constipar. &intió un e:tra+o hormigueo por la espalda?. ()u* ha sido ese ruido,
amela se giró y miró por encima del hombro de Chloe.
?()u* ruido,
?5a sonado como el gru+ido de un hombre ?dijo Chloe, lentamente.
?#n' -h, eso. &eguramente la vieja puerta de hierro de la entrada haya crujido. %esde el
asesinato de lord &tratfield, mamá quiere que la cierren por la noche, aunque no s* si es para mantener
alejado al fantasma o a su asesino, porque un fantasma podría atravesar la verja, (no, 1h, fíjate en
esto.
amela se había arrodillado y estaba revolviendo tranquilamente el ba=l lleno de abanicos,
"apatos y chales perfumados. %e repente, se le iluminaron los ojos cuando vio un cors* de ballena
franc*s entero de seda color marfil ideado para reducir la cintura de una mujer al tiempo que real"aba
los pechos.
-l ver la e:presión de fascinación de su prima, Chloe no pudo contener la risa. - veces, ver el
mundo desde la perspectiva absolutamente nada sofisticada de amela le iba bien.
?>e lo hicieron en arís.
?!o me e:tra+a que hubiera una revolución.
?(or qu* no te lo pruebas, ?le propuso Chloe, en broma?. or lo que veo, dudo que vaya a
usarlo mucho en el futuro más cercano.
?(7o, ?amela se levantó y se colocó delante del espejo de pie con marco de roble,
sosteniendo el cors* delante de las modestas curvas de su corpi+o de algodón?. (3e lo imaginas,
Chloe se quitó el vestido y se tendió en la cama con la camisola, el cors* y las medias.
?- lo mejor, si lo hubiera llevado esta noche, lord &t. 2ohn se me hubiera insinuado allí mismo
?aunque la idea debería haberle hecho más ilusión de la que le hi"o.
?1 te habría violado allí mismo, mejor dicho ?dijo amela, muy seria?. Creo que debes
considerarte afortunada. 2ustin cree que es demasiado bueno para las chicas de Chistlebury.
?(or qu* no te lo pones debajo del vestido del domingo, ?Chloe se apoyó en un codo y
pensó que debía estar realmente desesperada si su =nica fuente de emoción era inducir a su prima a
vestir de manera decadente?. or %ios, amela, creo que va un poco más abajo. !o quieres real"ar el
volumen de la barbilla.
?(>ás abajo, ero entonces, (cómo colocas los' eh' los pechos en posición,
?arece complicado, pero el dise+o realmente hace maravillas con la figura ?Chloe se sentó y
volvió a estremecerse sin ning=n motivo. B)u* casualidadC, volver a constiparse justo cuando 2ustin le
había propuesto ir a dar una vuelta en barca a finales de semana?. La primera ve" que me lo puse, la
doncella me lo ató la mitad hacia dentro y la mitad hacia fuera. arecía una de esas mujeres del
-ma"onas que van con un pecho fuera para conseguir mejor sus propósitos de apareamiento cuando se
agachan.
amela se sonrojó hasta la raí" del cabello casta+o roji"o.
?!o tengo ni idea de qu* estás hablando, Chloe 9oscastle, y sospecho que te estás burlando de
mí.
?!o me burlo de ti, te lo prometo.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Las dos jóvenes hicieron una pausa y suspiraron cuando escucharon cómo la tía EFendolyn
llamaba a amela desde el pie de las escaleras.
?9ueno ?dijo amela?, esto es todo por esta noche ?le lan"ó el cors* a Chloe?. 7 no s*
nada de las mujeres del -ma"onas pero, si les ense+an los pechos a los hombres, creo que es mejor
que no lo sepa.
&alió de la habitación riendo y con tanto ímpetu que las velas de cera de abeja de la cajonera se
apagaron. >urieron envueltas en un revoloteo de vapores fantasmales.
Chloe saltó de la cama y observó las sombras de la habitación a oscuras. &intió frío y se quedó
con la sensación que la habían abandonado. 0espiró el olor a cera derretida. Estaba segura de que se
había constipado o había enfermado.
Entonces, en medio del silencio, se escuchó otro gru+ido y esta ve" estaba segura$ venía del
vestidor.
Chloe era una chica criada en la ciudad. !o tenía ni la menor idea de cómo solucionar los
problemas prácticos en el campo, y tampoco quería aprender. &in embargo, tenía una cosa clara$
incluso en la mayor ignorancia del ambiente rural, era imposible que una verja de hierro vieja
provocara el quejido que había salido de detrás de la puerta del vestidor.
%ominic recuperó la conciencia con un gru+ido de dolor. -quella vo" femenina se había colado
hasta lo más profundo de sus delirios< era suave y atractiva, y le recordó la *poca en que disfrutaba de
los placeres más básicos. Cuando todavía confiaba en la caricia de una mujer. &e preguntó dónde la
había oído antes y dónde demonios estaba antes de recordar< por el amor de %ios, estaba metido en un
ba=l de lo que había identificado como ropa interior femenina.
/ntentó levantarse del fondo del ba=l. -quella situación le recordó cómo, hacía unas pocas
semanas, se había metido en un ata=d y había hecho ver que estaba muerto. &in embargo, lo =nico que
recordaba con claridad era que tenía fiebre y alucinaciones. Era la =nica e:plicación plausible para
justificar aquellas palabras que resonaban en su cerebro.
@La primera ve" que me lo puse, la doncella me lo ató la mitad hacia dentro y la mitad hacia
fuera. arecía una de esas mujeres del -ma"onas que van con un pecho fuera para conseguir mejor sus
propósitos de apareamiento cuando se agachan.A
Grunció el ce+o, intentando luchar contra esa vo" tan atractiva, y luego se levantó rodeado de
enaguas y combinaciones perfumadas. or un segundo se quedó de pie desorientado y temblando,
contemplando la puerta. Con una deprimente ironía, se dio cuenta que las heridas mortales que su
asesino le infligió hacía un mes demostrarían su muerte.
-hora lo recordó todo. -l anochecer, el hombre que *l mismo había contratado como
guardabosques lo había perseguido. Ese irland*s tan leal sólo pretendía asegurar la privacidad de su
nuevo se+or, sin darse cuenta que al que intentaba disparar era su verdadero se+or. &í, %ominic
admitía que acercarse tanto a la casa había sido una insensate", porque todavía no quería que lo
descubrieran. El mundo lo creía muerto, y *l no tenía ninguna intención de corregir ese error.
5abía conseguido trepar a un árbol y meterse en esa habitación para esconderse. -unque ahora
no parecía una elección demasiado inteligente. 1bviamente, no estaba en condiciones de afrontar
ning=n tipo de enfrentamiento físico. ronto llegaría ese día< cuando se hubiera recuperado, se
vengaría del hombre que había planeado destruirlo.
ero por ahora tenía que curarse, que urdir un plan y enfrentarse a la mujer cuyo e:tra+o
comentario lo había despertado. -quella vo" le había traído a la memoria una serie de recuerdos
encantadores aunque elusivos. La fragancia de jabón caro, la figura suave y delicada y' se e:tra+ó.
(Cómo sabía a qu* olía y cómo era el tacto de su piel,
La había oído hablar con otra persona. !o sabía a cuánta gente tendría que enga+ar pero, en el
caso que su presencia fantasmal no fuera distracción suficiente, no estaba preparado para confiar en la
lucha cuerpo a cuerpo.
-segurándose que llevaba la pistola con incrustaciones de marfil en la cinturilla de los
pantalones, se dirigió hacia la puerta y se preparó para interpretar una escena dramática.
&iempre disfrutaba mucho con la reacción hist*rica de la gente ante un hombre muerto.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Chloe identificó una nota de sufrimiento en ese quejido, una llamada de socorro que no pudo
ignorar. &e imaginó a un hombre herido, posiblemente debati*ndose entre la vida y la muerte. #n
hombre herido y confundido que se había refugiado en su habitación. En ning=n momento se le
ocurrió que, al ayudarlo, se estaría poniendo en peligro. &alió a relucir su carácter heroico.
&e puso la bata de estilo oriental y se dirigió decidida hacia el vestidor' con la creencia
absoluta que el quejido en la oscuridad había salido del travieso de su hermano %evon.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 3
La puerta se abrió antes que %ominic pudiera girar el ennegrecido pomo. 3ardó unos segundos
en anali"ar la cara de esa chica$ con forma de cora"ón, bonita y con una total incredulidad reflejada en
sus refinados rasgos. &in embargo, lo más e:tra+o era que la había escuchado decir algo en vo" baja,
preocupada. 5abía abierto la puerta llamando a un hombre. La preocupación en sus ojos a"ules
oscuros enseguida se tornó en horror.
(-caso esperaba encontrar a su amante, al otro lado de la puerta, en lugar del fantasma de
&tratfield, Las mariposas bordadas en la bata de Chloe se desdibujaron ante sus ojos. Era imposible
decir qui*n de los dos se había quedado más perplejo, si ella o *l.
La conocía. &intió una sensación de familiaridad antes de preocuparse por su integridad física.
-hora que había visto que no era el hombre que esperaba, hacía lo que cualquier otra mujer normal en
su lugar$ intentar huir.
%ominic hubiera apostado a que empe"aría a gritar antes de llegar a la puerta de la habitación.
Era una tortura hacer trabajar a su maltrecho cuerpo. /ncluso le costaba respirar. !o obstante, podría
haber muerto cien veces y seguiría siendo capa" de reducir a una mujer como ella.
La tomó por la cintura y se sorprendió mucho por la resistencia que opuso. Ella reaccionó y se
giró, dándole la espalda. - %ominic le dolía mucho el hombro, empeorado por la fuer"a de Chloe,
pero hacía un mes que no tenía a una mujer entre sus bra"os y sus instintos naturales le dictaban que
infligiera placer, no dolor. En general, cuando reducía a una joven y la tendía en el suelo, ella sabía
que estaba a punto de vivir la e:periencia de su vida. -unque, en esta ocasión, la posibilidad de esa
actividad tan placentera era más que remota.
Era mucho más menuda que *l, pero muy decidida. Los dedos de %ominic acariciaron su corta
melena negra mientras le cubría la boca con una mano. 3ampoco era agradable para ninguno de los
dos que ella estuviera medio desnuda y con las nalgas pegadas contra sus ingles. &u suave piel le pedía
a gritos que se olvidara de lo que tenía que hacer. &abía lo que ella debía estar pensando, lo que *l
quería. Cuando la bata de Chloe se abrió, %ominic sintió un deseo irrefrenable. (Le costaría mucho
tomarla, 3eniendo en cuenta la oposición que estaba presentando, (sería muy vulnerable,
%e repente, la reconoció. La chica de la lluvia, la de los ojos a"ules. 0ecordaba el día que la
había conocido, lo mucho que se había enfadado porque había interferido en sus planes. Gue el mismo
día que había descubierto que alguien quería matarlo. El día que le habían disparado mientras paseaba
por el bosque. Estaba persiguiendo al presunto asesino cuando apareció esa joven y lo tentó para que
se olvidara de lo desagradable que era su vida.
Llevaba semanas sospechando que alguien lo acechaba. (or qu*, )ui"á porque estaba a punto
de revelar que &amuel 9rec;land y 9randon 9oscastle no habían muerto en una emboscada a manos
de rebeldes gur;ha. )ui"á porque había estado reuniendo pruebas que demostraban que su oficial al
mando había planeado su asesinato. %ominic estaba a punto de sacar a la lu" una noticia que habría
provocado un escándalo. Lo sabía. 7 tambi*n lo sabía el hombre que había asesinado a &amuel y
9randon.
(&i una mujer tan frívola y hermosa como Chloe 9oscastle hubiera sabido que la vida de
%ominic corría peligro, lo habría querido besar bajo la lluvia, !o. !i por un segundo. 7 *l tampoco
hubiera querido que ella lo hiciera. or muy atractiva que la encontrara, no quería ponerla en peligro.
/ncluso su amante le había insinuado que lo dejaría a finales de mes para buscarse un nuevo protector.
Lo mejor que había podido hacer en aquellas circunstancias, todo lo que podía ofrecerle, fue
sacarla de un charco y robarle un beso.
Estuvo a punto de echarse a reír ante aquella ironía. &e había mostrado e:cesivamente
maleducado y ausente y no le había ofrecido a la hija e:iliada de un marqu*s la atención a la que
estaba acostumbrada. En cualquier otro momento, se habría tomado su tiempo para flirtear con ella y
Jillian Hunter Mi amado Lord
la hubiera acompa+ado hasta la puerta de su casa. )ui"ás incluso hubiera echado mano de sus
encantos para descubrir si ese electri"ante beso robado se convertía en algo más interesante.
En fin, estaba a punto de compensarla por aquella falta de atención. >ientras la medio
arrastraba hacia la cama, pensó que iba a tener que pasar más tiempo con ella que con cualquier otra
mujer que hubiera conocido, estuviera o no de acuerdo la se+orita.
Chloe observó, horrori"ada, el reflejo de sus dos figuras en el espejo de pie que había al otro
lado de la habitación. %io gracias a %ios por la oscuridad porque así no conservaría detalles visuales
de lo que le estaba pasando. Estaba tan convencida que detrás de la puerta del vestidor encontraría a su
hermano que no había sabido cómo reaccionar. 7 ahora ya no tenía otra opción. Estaba a merced del
intruso. ara salvarse, tendría que confiar en sus instintos.
#n bra"o como un cinturón de acero la tenía agarrada por la cintura y le dificultaba la
respiración. 9ajó la cabe"a y lo miró. Con la otra mano le tapaba la boca, sofocando sus gritos de
rabia.
Le aterró la fuer"a que tenía, estaba en estado de shock y decidida a vender cara su derrota. &in
embargo, y a pesar de todo, vio que no pretendía hacerle da+o. 5abría podido darle una bofetada
tranquilamente y la hubiera dejado inconsciente. 5abía mantenido las suficientes peleas con sus
hermanos para saber la facilidad con la que un hombre podía doblegar a una mujer. !o tenía ni idea de
qu* quería hacerle, pero ninguna de las posibilidades que se le pasaban por la cabe"a era demasiado
agradable.
La pistola que llevaba en la cintura del pantalón estaba fría y no auguraba nada bueno. >ientras
*l los acercaba cada ve" más a la cama, Chloe empe"ó a pelear otra ve".
?Estese quieta ?le susurró en a la oreja?. >e está haciendo da+o.
(5aci*ndole da+o, (Ella, Chloe se indignó y le dio un golpe con la cabe"a en el hombro. Gue
un error. La agarró con más fuer"a por la cintura hasta que no le quedó otra opción que quedarse
quieta y permitir que la dejara sobre la cama. Cuando *l se inclinó sobre ella, con los rasgos
despiadados e intensos, Chloe bajó la vista y se preparó para lo peor. 7 entonces, despu*s de varios
segundos sin que pasara nada, reunió el valor necesario para mirarlo a la cara.
Cuando sus ojos se encontraron, se reconocieron< los ojos grises de %ominic reflejaban ironía y
algo que podría haber sido dolor, y los a"ules de Chloe estaban abiertos de par en par, incr*dulos.
Con una me"cla de alivio y nervios, descubrió que se trataba del fantasma de &tratfield. El terror
del pueblo. El sue+o de todas las mujeres solitarias de Chistlebury. El hombre cuyo beso la había
perseguido y había calentado sus sue+os privados. El mismo a quien ella y la mitad de mujeres de
Chistlebury habían llorado. &u Ealahad de los ojos grises conmovedores. -unque ahora parecía otro.
Estaba tan vivo como ella< notaba su cuerpo e:citado y cálido contra el suyo, y su respiración
corta e irregular. La verdad era que el hombre que tenía a todo Chistlebury atemori"ado estaba
cadav*rico Isí, como un fantasmaJ< debía pesar unos cinco o seis ;ilos menos que el día que lo había
visto en el bosque. &u piel había adquirido un tono grisáceo muy poco saludable y una fina capa de
barba le daba un aspecto descuidado y peligroso a sus facciones angulares.
3enía el rostro duro e impert*rrito. -unque sabía su nombre y sabía que era un caballero noble,
además de un vecino, no estaba tranquila. -quella encarnación de %ominic 9rec;land parecía un
hombre al borde de la desesperación. #n hombre capa" de cualquier cosa.
?(&e acuerda de mí, ?le preguntó, en un brusco susurro.
Ella asintió y se dio cuenta que todavía estaba temblando. &u vo" tampoco la tranquili"ó, pues
era grave y ronca.
?>e' >e rescató de la lluvia. Lo recuerdo.
?La rescat*. %e la lluvia.
5i"o una breve pausa. Entrecerró los ojos grises y miró a su alrededor para estudiar la
habitación. Chloe estaba tan centrada en *l, en su cuerpo encima de ella, que notó cómo sincroni"aba
la respiración con la de *l. 7 cuando %ominic volvió a hablar, se sorprendió tanto que estuvo a punto
de perderse el punto irónico y divertido de su vo".
?ues parece que ahora le toca a usted.
Chloe se mordió el labio inferior.
?(- mí,
Jillian Hunter Mi amado Lord
?&alvarme.
?(&al', ?antes que pudiera terminar la frase, %ominic se quedó inconsciente y cayó sobre el
cuerpo tenso de Chloe como una viga de madera, con la cara pegada a la de ella como un amante en
plena noche. Chloe estaba debajo de *l, parali"ada por el horror y preguntándose muy nerviosa qu*
sería de su ya mancillada reputación si la encontraran en la cama con el fantasma de &tratfield.
%urante un buen rato, se quedó inmóvil en esa peculiar posición, esperando, aunque tambi*n
aterrada por la idea de estar atrapada debajo de un hombre muerto. Cuando se tranquili"ó lo suficiente
como para pensar con calma, vio que todavía estaba vivo. -l menos, sentía su respiración en el pelo.
/ntentó sacar la mano, que estaba atrapada bajo la cadera de %ominic. Hl soltó un gru+ido desde el
fondo de la garganta a modo de advertencia.
Chloe sentía su d*bil pulso en los pechos aplastados, un contraste con la acumulación de sangre
que había en sus venas. %ominic todavía tenía los dedos en su pelo y el cuerpo de Chloe seguía
pegado al colchón. -unque estaba medio muerto, Chloe notaba la fuer"a latente en el torso y muslos
tan musculados que la tenían prisionera.
?or favor, apártese ?dijo, tragando saliva no sin esfuer"o.
Le dio un empujón en el hombro que bastó para que se levantara con un quejido de dolor. -l
observar esa reacción, Chloe no pudo evitar que el miedo diera paso a la compasión. Hl se apartó y
rodó a un lado de la cama, protegi*ndose el bra"o i"quierdo.
Chloe se miró incr*dula la mano, despu*s miró la camisa de lino arrugada de %ominic, y
despu*s volvió a bajar la vista hasta la brillante mancha de sangre que había en las sábanas, justo
donde *l se había tendido.
?B%ios santoC ?dijo, tan preocupada que se olvidó de su propio miedo?. Está herido. /r* a
buscar ayuda' ?sí, ayuda. #na e:cusa para escapar y pensar cómo manejar aquella situación.
-yudarlo qui"á para salvarse ella misma. Con suerte, habría salido por la ventana antes que ella
regresara.
?!i lo sue+e. ?La agarró por la manga de la bata y la atrapó entre las piernas, quejándose.
?!o debe decirle a nadie que estoy aquí. !i que me ha visto.
Chloe se mareó y empe"ó a temblar ante el tono amena"ante de su vo", consciente de su cálida
y agitada respiración contra su cuello y del fuerte e implacable cuerpo que la tenía prisionera. (Era el
mismo hombre que la había besado bajo la lluvia, (El mismo que se había burlado de ella, la había
atormentado y la había dejado con ganas de tener otro encuentro con *l,
?ero' (por qu* tengo que guardar en secreto esta visita,
?orque estoy muerto, querida, y todavía no tengo ninguna intención de volver al mundo de
los vivos.
Ella suspiró. arecía muy calmado, refle:ivo y hasta racional, aunque no podía decirse lo
mismo de su comportamiento.
?9ueno, pues yo no tengo ninguna intención de alojarlo aquí, vivo o muerto ?respondió ella
?. ()u* está haciendo en mi habitación,
Hl dudó antes de responder y romper el silencio con vo" grave.
?>e persiguieron. or el bosque.
?(Le persiguieron, ?!o tenía sentido. &e suponía que estaba muerto. Le había dado a
entender que nadie sabía que había sobrevivido al despiadado ataque. %e repente, se dio cuenta que
detrás de aquel asesinato había mucho más de lo que nadie en Chistlebury se imaginaba. 7 que ahora
ella estaba metida de lleno en aquel misterio letal.
%ominic la miró y vio la perplejidad en su rostro. (En qu* diablos se había metido, (or qu*, de
todos los habitantes del pueblo, había tenido que ir a dar con ella,
-poyó la espalda en el cabe"al de palisandro de la cama, con ojos pensativos. %ios, menudo
embrollo. -hora que Chloe sabía que estaba vivo, estaba obligado a confiar en ella, una complicación
que podría arruinar sus planes. &i fuera un hombre, acabaría con *l sin ning=n reparo y sin tomarse
demasiadas molestias, la verdad.
&in embargo, se trataba de lady Chloe 9oscastle, la alocada hermana peque+a de 5eath. #na
Jillian Hunter Mi amado Lord
mujer que, por su bien, era demasiado brillante y demasiado bonita. -l parecer, había heredado la
afición de la familia por la pasión y el escándalo. &i le hacía algo, 5eath era capa" de partirlo en dos
con sus propias manos, aunque en el pasado habían sido amigos. %e hecho, cuando sus respectivos
hermanos peque+os, &amuel y 9randon, fueron asesinados en !epal, %ominic y 5eath empe"aron a
compartir por carta sus sospechas acerca de la emboscada. &í, 5eath era un hombre de confian"a a
quien era mejor tener como amigo que como enemigo.
-quí lo importante era si su hermana tambi*n sería de confian"a. (odría aquella belle"a
guardar un secreto, (odría convertirse en su aliada, La contempló en silencio y, de repente, vio el
provocativo cors* franc*s que estaba en la cama junto a ellos.
#na sinuosa pie"a dise+ada para enfati"ar un e:uberante cuerpo que, a primera vista, necesitaba
pocos resaltes. #na distracción de lo más inoportuna. (or qu* diablos iba a ponerse eso una joven
decente,, se preguntó fascinado, agradeciendo la nueva dirección de sus pensamientos.
?(Es suyo, ?le preguntó, tranquilamente.
Ella se quedó dubitativa, con un tirabu"ón negro encima de la cara. %ominic se preguntó si se
estaba sonrojando. 7a estaba suficientemente e:citado sin hab*rsela imaginado con aquel atuendo.
?Le he preguntado si esto es suyo.
?()u*, -h, sí' bueno, me lo enviaron.
?(7 se lo ha puesto alguna ve",
?Emmm. uede que una ve". 1 puede que ninguna.
%ominic levantó la mirada y buscó en su cara algo que no esperaba. ()u* había escuchado
desde el vestidor, (Era posible que la hermana peque+a de 5eath tuviera una aventura, 7 no es que a
*l le importara lo más mínimo. &in embargo, no hace tanto, *l mismo hubiera participado en una
competición para ganarse sus favores.
&us aventuras y conquistas parecían de otra vida. %esde hacía un mes, sólo se alimentaba de
vengan"a. Estas =ltimas semanas, apenas había pensado en el amor y los placeres se:uales. El
recuerdo de aquellas dulces persecuciones volvió a su mente. &í, estaba vivo, y qui"ás hasta se
alegraba de no tener que hacer frente a los peligros y los momentos conmovedores de una historia de
amor. En otras circunstancias, qui"ás hubiera disfrutado llevándose a esa joven a la cama.
ero ahora no. Estaba pálida como el papel, seguramente por el miedo a lo que pudiera hacerle,
y era totalmente comprensible. !o podía hacer o decir nada para tranquili"arla. En las =ltimas
semanas, %ominic se había dado cuenta que era capa" de cometer actos que antes no habría aprobado.
Le pidió a %ios que no permitiera que le hiciera da+o. 7 la verdad era que haberse involucrado en su
vida no facilitaba las cosas< no desde que el caballero que era antes había muerto.
!i siquiera *l sabía qu* iba a hacer. Era un hombre al que todos creían muerto y enterrado.
uede que su @asesinatoA tambi*n supusiera la muerte de su conciencia.
?(-dónde ha ido esta noche, ?le preguntó, cediendo a la curiosidad. Las artima+as femeninas
siempre lo habían intrigado?. (1 tambi*n es un secreto, ?preguntó, en un tono seco.
Chloe parpadeó, convencida de que estaba a la caprichosa merced de un lunático con todas las
de la ley. >aldita sea su prima por haber sacado el cors* del ba=l y por meterle todo tipo de sórdidas
ideas a ese hombre en la cabe"a. Le había dicho que lo habían perseguido hasta aquí. (5asta aquí, (&u
habitación, B)u* casualidadC (7 de verdad esperaba que lo creyera, Estaba herido, pero todavía tenía
fuer"a y se movía con rapide". 3enía más fuer"a que ella. Con todo, (sería capa" de llegar a la puerta y
bajar las escaleras más deprisa que *l, &i se levantaba, le lan"aba una almohada a la cara y dejaba el
ba=l en medio del paso, qui"á. Guncionó una ve" cuando 5eath la estaba persiguiendo porque le había
robado uno de sus mensajes codificados en represalia a las burlas de su hermano mayor.
-unque, en este caso, la puerta que daba al pasillo se atascaba y costaba de abrir. %ominic la
cogería antes de que pudiera escapar y se enfadaría. 7 Chloe no quería correr el riesgo.
&u vo" la devolvió a la realidad.
?Le he hecho una pregunta.
?()u*, ?susurró ella, intentando ganar tiempo, y esperando que alguien de la casa percibiera
que estaba en peligro, desesperada. @or favor, que amela vuelva a subir para ayudarme a deshacer
las maletas'A
?Le he preguntado adónde ha ido esta noche.
Jillian Hunter Mi amado Lord
La invadió una nueva oleada de miedo. (or qu* le importaba su vida privada, &ospechaba que
estaba desequilibrado y que, definitivamente, era peligroso.
?Era'
()u* quería que le dijera, La respuesta incorrecta podía enfurecerlo. (%ebía admitir que había
acudido a un baile local, En realidad, sonaba bastante aburrido, pero puede que pareciera un poco
frívolo y que le hiciera pensar en alg=n romance. 7 %ios no quiera que ella le pusiera en la cabe"a
ninguna idea de índole romántica. &ería mejor que pensara que era tímida y aburrida, y no el demonio
alocado que tenía a toda la familia pendiente de ella.
?5e ido a un musical con mis tíos ?eso. #na verdad a medias que lo satisfaría. !o tenía por
qu* saber que había estado flirteando con lord &t. 2ohn.
%ominic soltó un resoplido. Chloe vio que tenía una boca muy bien definida, a pesar de la
insultante e:presión de su cara cuando dijo$
?B)u* emocionanteC #n musical de Chistlebury. 7 ha sobrevivido ?para mayor mortificación
de Chloe, %ominic cogió el cors* y lo colocó entre los dos?. 7, si me permite la pregunta, (cuál era
el objeto de ponerse esto,
Ella se apartó, negándose a seguir por ahí.
?5a dicho que lo han perseguido hasta aquí, (no es cierto,
?-sí es.
%ominic seguía e:aminando la prenda a conciencia, casi como si se la estuviera imaginando
sobre el cuerpo de Chloe.
Ella se pasó la lengua por el labio inferior. (-caso iba a pedirle que se lo pusiera para *l,
?(7 las personas que lo han perseguido saben que está escondido en mi habitación,
?!o ?levantó la cabe"a y fijó la mirada en aquellos preocupados ojos a"ules?. 7 usted no se
lo va a decir a nadie, (verdad,
La tensión puso a prueba sus nervios< si le pedía que hiciera algo morboso, había decidido que
antes prefería tirarse por la ventana. elear con cinco hermanos, a cuál más travieso, la había
convertido en una mujer de recursos.
?(7 por qu* iba a decírselo a alguien, ?dijo, levantando la vo", indignada< no era propio de
Chloe sucumbir a algo sin montar un escándalo, otra característica familiar que la había metido en más
de un problema?. (or qu* iba a importarme tener a un hombre en mi habitación que me va
intimidando a base de fuer"a bruta,
-nte aquella e:plosión, %ominic arqueó las oscuras y gruesas cejas. &e aclaró la garganta.
?(Le importaría bajar la vo", &ólo he hecho lo que he creído necesario. &e lo advierto' y
continuar* haci*ndolo.
?ero' (qu* quiere de mí,
?Esta casa y estas tierras solían ser mías ?refle:ionó *l en vo" alta?. &u tío me las compró.
(Lo sabía,
?&upongo que me lo dijo. !o lo recuerdo.
?(&abe qui*n soy, ?le preguntó, aunque era un tono más de aserción que de pregunta.
Chloe vio cómo sacaba la pistola y la ponía en la cama, junto a *l.
?El fantasma de &tratfield ?dijo, sin pensar. Levantó la mirada y vio su e:presión sardónica
?. )uiero decir, lord &tratfield.
?-h, claro ?a %ominic le brillaron los ojos con ironía?. La leyenda va creciendo. %ígame,
los rumores no me llegan a la tumba, (todavía se me conoce por mis travesuras nocturnas,
Chloe se sonrojó al recordar los pecados carnales que su tía y prácticamente todos los miembros
de la parroquia le habían atribuido como fantasma. 7 ella misma había deseado, apenas hacía una
hora, que cometiera uno de esos pecados con ella.
?%igamos que se dice que sigue disfrutando de su otra vida de forma muy activa.
Hl le dedicó una sonrisa morda".
?&i al menos fuera cierto.
7 se quedaron en silencio. Chloe lan"ó otro vista"o a la pistola que estaba entre ellos. 1yó un
ruido que venía de la calle, se abrió la verja y se oyeron los cascos de un caballo. Luego, escuchó la
vo" de un hombre en la entrada y golpes en la puerta' Hl tambi*n lo había escuchado. >iró a Chloe
con hostilidad y sospecha.
?Es un poco tarde para recibir visitas, (no cree,
Jillian Hunter Mi amado Lord
Ella sólo pudo asentir y re"ar para que alguien viniera a rescatarla. &í, era tarde, pero si alg=n
sirviente había visto a &tratfield escalar hasta esa habitación, su tío aparecería en cualquier momento y
ella estaría'
?erdida ?dijo, pensando en vo" alta?. #sted' est=pido. (&e da cuenta de qu* dirán de mí
si lo encuentran aquí, (&e da cuenta de lo que mis hermanos nos harán a los dos, &e supone que me
han enviado aquí para aprender a comportarme.
%ominic cogió la pistola y se levantó.
?-hora mismo, lo que menos me preocupa es su reputación.
?9ueno, se lo agrade"co much'
Eritó cuando vio que perdía el equilibrio y levantó los bra"os para ayudarlo a mantenerse en
pie. Gue un instinto, lo hi"o sin pensar. )ui"ás hubiera sido mejor haberlo dejado caer al suelo. El
contacto físico y la sorpresa de ese cuerpo tan musculoso contra ella la volvieron a llenar de una
confusión mayor de la que podía tolerar. (&e podía saber qu* iba a hacer con *l,
?!ecesita un m*dico, lord &tratfield.
&u peso la desequilibró y acabaron enla"ados en un e:tra+o abra"o contra el poste de la cama.
Hl le susurró$
?%adas las circunstancias, creo que debería llamarme %ominic.
?%ebería llamarle %iablo, se+or.
Hl se giró hacia la puerta, con la mirada muy intensa. 1bviamente, la supervivencia había
agudi"ado sus instintos animales.
?.iene alguien. Escóndame.
?!i so+arlo.
!otó el ca+ón de la pistola contra la suave piel de su hombro.
?!o me gustaría tener que dispararle a la persona que tenga la desgracia de interrumpir nuestra
@amistadA.
?!o se atreverá ?susurró ella, aterrada.
?Cr*ame ?dijo *l, con los ojos fríos como el hielo?. Lo har*. -unque físicamente no est*
muerto, la parte civili"ada que había en mí sí que lo está.
Chloe se apartó de *l, con la boca seca. Lo creía. El rostro delgado y sin afeitar que la estaba
observando no le recordaba en absoluto al elegante noble que ella había imaginado que sería sir
Ealahad. #n peligro elemental había sustituido a la distante sofisticación que siempre había definido a
%ominic 9rec;land, y la transformación le dio que pensar.
(&abía, el día que se conocieron, que su vida corría peligro, (-caso había interrumpido algo
más que un paseo por el bosque, aquella tarde, -l recordar sus malos modos y sus e:tra+os
comentarios, todo empe"ó a encajar.
-lguien había intentado matarlo de forma brutal. !o podía culparlo por querer vengarse. ero
no allí, no utili"ándola a ella como moneda de cambio. 7 lo peor era que sus hermanos jamás creerían
que no se lo había buscado.
Los golpes en la puerta de su habitación pusieron fin a sus pensamientos. !o sabía si sentirse
aliviada o asustada por el tono quejoso en la vo" de su tío. !o quisiera que le hicieran da+o por nada
del mundo y tampoco le pareció prudente poner a prueba el comentario de %ominic que recurriría a
actos desesperados.
?>i tío ?dijo, en vo" baja.
Hl apretó la mandíbula.
?%eshágase de *l.
?(Cómo,
?!o me importa.
?.uelva al vestidor ?dijo ella, a rega+adientes?. !o entrará en mi habitación.
%ominic miró a su alrededor, evaluando la situación, porque no confiaba en ella.
?La estar* escuchando, y vigilando.
?7a lo s* ?respondió ella.
Hl lan"ó el cors* en la cama.
?!o me detendr* ante nada ni nadie para terminar con esto.
Ella lo miró y la fría determinación que vio en sus ojos la hi"o estremecerse de arriba abajo. #n
hombre sin nada que perder.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 4
Chloe observó la sombra de %ominic pegarse a la pared mientras ella iba hacia la puerta para
responderle a su tío. uede que no viera al intruso, pero Chloe sentía su amena"adora presencia como
si lo tuviera pegado a la nuca. La promesa desesperada que le había hecho resonaba en su cabe"a.
(&ería capa" de hacerles da+o a ella o a su tío, Lo mejor sería no poner a prueba su capacidad
violenta.
Cuando abrió un poco la puerta, su tío la miró. Con un poco de suerte, la intuición le diría que
estaba pasando algo muy malo. 1lería su miedo e iría a buscar ayuda.
?Chloe ?dijo, sin preámbulos?, no te habría molestado a estas horas pero tenemos un
problema que no puede esperar hasta ma+ana.
Chloe apoyó la sudada palma de la mano en la puerta, con la esperan"a que su tío se diera
cuenta del pánico que reflejaban sus ojos. &ólo esperaba que le dijera que alguien había visto al
@fantasmaA de &tratfield por los alrededores de la casa. &i era el caso, puede que su tía incluso
ordenara una evacuación de la casa para evitar males mayores. %ios sabe que saldría volando por la
ventana si se enteraba que el endiablado espectro estaba escondido en la habitación de su sobrina.
Cuando se imaginó a la tía EFendolyn lan"ándose encima del hosco fantasma casi se echó a reír.
&u tío se quedó dubitativo un segundo, con la cabe"a canosa agachada.
?(uedo pasar,
Chloe vio que la sombra de la pared se movía, amena"adora, en silencio. &e imaginó que ese
cuerpo de acero la volvía a hacer prisionera, dejándola sin aire como a un fuelle. &eguro que no
siempre hi"o gala de unas maneras tan bárbaras.
?!o ?dijo ella, agitando la cabe"a, asustada. Era tan tentador confesarle toda la verdad. 7 tan
peligroso para los dos?. !o' !o estoy visible, tío 5umphrey.
?1h, cielos ?dijo el pobre, muy avergon"ado?. &í, sí, claro. Es muy tarde y no debería haber
venido, pero quien ha llamado con tanta insistencia a la puerta era el jue". or lo visto, hace una hora
han asaltado un carruaje en CooperKs 9ridge. Esta ve", el bandolero sólo se ha llevado los guantes y la
liga de la dama.
or un momento, Chloe se olvidó de su penosa situación porque vio por dónde iba su tío.
?!o creerás que ha sido %evon, (verdad,
?&í, querida ?empe"ó a pasearse arriba y abajo de la vieja alfombra que cubría el pasillo,
mirando hacia la escalera mientras hablaba?. >e ha ense+ado el dibujo que han hecho del salteador,
Chloe, y es el vivo retrato del perdido de tu hermano. -l parecer, ha vuelto a hacerlo, ha cometido otro
crimen cuando tu hermano Erayson, como si no tuviera asuntos que resolver, justo acababa de
resolver el alboroto provocado por el primero.
Chloe reprimió un suspiro< sabía e:actamente cuándo su hermano mayor Erayson había pasado
de la liga de los que causan problemas a la de los que los solucionan. Cuando conoció a 2ane, la
adorable cu+ada de Chloe. 9ueno, qui"á más tarde pudiera digerir mejor la rabia y la decepción por la
actitud de %evon, si era cierto que ese nuevo asalto había sido obra suya. )ui"ás incluso pudiera
entender los demonios internos que le estaban haciendo cometer actos irracionales. &in embargo, por
el momento, (no era suficiente tener a un muerto entre los vivos refugiado en su habitación, %evon
tendría que cuidarse solo. Chloe tenía entre manos otro asunto personal.
?(&e lo has dicho a la tía EFendolyn, ?preguntó ella, en un impulso.
?!o, no. %ios me libre ?respondió 5umphrey?. >e da miedo decírselo pero' ?se detuvo,
se giró e intentó echar un vista"o dentro de la habitación por encima del hombro de Chloe?. ens*
que qui"ás habría acudido a ti. >ira, Chloe, s* que te visita de ve" en cuando. !o, querida, no te
asustes. 2amás se lo diría a tu tía o a las autoridades. &erá nuestro secreto.
1tro secreto. 2usto lo que Chloe necesitaba para a+adir un peso más a su conciencia, para
Jillian Hunter Mi amado Lord
complicarse todavía más la vida.
?(!uestro secreto, ?la sombra de &tratfield volvió a moverse en la pared. -unque no lo
suficiente para ser visto. &ólo un amena"ador recordatorio para Chloe que le indicaba que lo estaba
escuchando todo, incluso su respiración?. ()u* secreto, tío 5umphrey, ?preguntó, ausente.
?!uestro secreto respecto a %evon ?la miró de forma muy e:tra+a?. !o estoy enfadado
contigo, Chloe. Es natural que protejas a tu hermano. ero debes advertirle que puede que est*n
vigilando la casa. Chistlebury es muy distinto a Londres'
?!o tienes que decírmelo.
&u tío la miró con el ce+o fruncido.
?-quí, las autoridades nunca tienen trabajo suficiente para ocupar todas sus horas. &i le
disparan antes de saber que es un joven noble en busca de problemas será sólo culpa suya. Euantes y
ligas, Chloe. 9ueno, al menos, esta ve" nadie resultó herido.
Ella apoyó la frente en la puerta. La tensión de saber que &tratfield la estaba esperando le
imposibilitaba concentrarse en la conversación. &eguro que no pretendía pasar allí la noche.
?%evon no está aquí.
?(3e pasa algo, Chloe, Estás muy pálida. (!o habrás vuelto a enfermar,
&e oyó un crujido que venía del armario. (Cómo era posible que su tío no lo oyera, (-caso no
podía adivinar, a ju"gar por el pánico reflejado en sus ojos, que había un hombre allí detrás
apuntándola con una pistola,
?%ebe haber sido la conversación que hemos tenido en el carruaje de vuelta a casa ?dijo, en
vo" baja.
?(Conversación, (En el carruaje, (3e refieres al gato que había colocado un ratón en la silla
del párroco, 2amás pens* que fueras tan remilgada.
Chloe tuvo que reprimir el impulso de agarrarlo por las solapas de la bata y "arandearlo para
que la entendiera.
?!o, lo del gato no ?susurró ella.
?(Entonces, -h, sí ?arqueó las blancas cejas a modo de desaprobación?. 7a estamos otra
ve" con esa tontería del fantasma. obre &tratfield. Las mujeres no ten*is ning=n tipo de respeto por
los muertos.
Chloe empe"ó a menear la cabe"a.
?(0espeto,
(&u tío estaba defendiendo a un hombre que la tenía prisionera delante de sus propias narices,
?>ira lo pálida que te has puesto. (3e dan miedo los fantasmas, En ese caso, te aseguro que el
fantasma de &tratfield no seducirá a nadie bajo este techo ?chasqueó la lengua ante aquella idea?.
(or qu* iba a querer hacer muerto lo que podía haber hecho en vida, Con sólo chasquear los dedos,
habría podido elegir a la joven de Chistlebury que más le hubiera gustado. >enos a ti y a mi amela,
claro.
- Chloe se le nubló la vista con puntos de lu". -l cuerno la seducción. (&ería capa" &tratfield
de dispararles, &i se desli"aba tras la puerta y corría, qui"á consiguiera bajar las escaleras y
esconderse.
&in embargo, el tío 5umphrey se quedaría allí en medio del pasillo, ajeno al peligro que se
escondía tras la puerta. /ncluso puede que intentara defenderse ante &tratfield.
?)uien debería preocuparnos es %evon ?a+adió su tío, muy serio?. -hora acu*state. or la
ma+ana, ya idearemos alg=n plan para endere"ar a ese bala perdida.
?or la ma+ana ?repitió ella, absorta en sus pensamientos, mientras su tío se alejaba por las
escaleras y desaparecía. (Estaría viva por la ma+ana para mantener una conversación, (-cabaría
deshonrada por el fantasmal Ealahad,
>iró hacia las escaleras, intentando decidirse entre el terror y la supervivencia. Era su =ltima
oportunidad. !adie más volvería a subir a su habitación esa noche, porque todos creerían que estaría
durmiendo tranquilamente.
@%ile que el fantasma de &tratfield te tiene prisionera. %íselo antes que sea demasiado tarde'A
?3ío 5umphrey ?gritó?. or favor, no te vay'
&u tío no la escuchó. Chloe se dio cuenta que se le había apagado la vo" antes de acabar de
llamarlo.
!o vio acercarse a %ominic< sólo un breve movimiento en el espejo. Lo pró:imo que notó fue
Jillian Hunter Mi amado Lord
su musculoso cuerpo apretándola contra la puerta. 7 si la madera no hubiera estado combada,
seguramente el porta"o habría resonado por toda la casa, alertando a sus familiares.
-trapada entre %ominic y la puerta, no podía moverse. ercibía la energía que desprendía su
poderoso cuerpo y sólo deseaba que no perdiera el control. En cuanto a ella, sólo podía quedarse muy
quieta y re"ar para que su cuerpo dejara de temblar. !o es que %ominic le estuviera haciendo da+o,
pero dada la debilidad de ella, el calor de *l era como un ataque en toda regla. Chloe fue muy
consciente de lo hombre que era, qui"ás incluso más de lo que habría querido.
&i no hubiera sentido la dulce devastación de su beso aquel día bajo la lluvia, se habría sentido
de otra forma. 5abría estado mucho más asustada. )ui"á se había imaginado aquella ternura hacia
ella. /ncluso el recuerdo la hacía estremecerse. El poder sensual que le había transmitido había sido
muy real.
?(Es realmente necesario tratarme de una manera tan brusca, ?preguntó ella, en una
e:plosión de rabia.
Hl la miró con un mayor autocontrol del que había demostrado hasta ahora.
?>ientras siga desobedeci*ndome, sí.
Cuando notó una presión a la altura del costado, se tensó y bajó la mirada, asustada. 3ardó unos
segundos en darse cuenta que el objeto pun"ante que tenía contra las costillas no era una pistola, sino
una estilográfica. B&u estilográfica preferidaC (Cómo se había atrevido a tomarla prisionera con una
estilográfica, &e la quitó de la mano.
?()u* ha estado haciendo rebuscando en mi escritorio, ?le preguntó, indignada.
%ominic se alejó de la puerta, la agarró por los antebra"os y la llevó al centro de la habitación.
&in dejar de mirarla a los ojos, estiró un bra"o hacia atrás para echar el cerrojo.
?9uscaba artículos de escritorio.
Ella lo miró con incredulidad. En alg=n lugar del armario había encontrado un peine para
adecentarse el pelo y un pa+o limpio para cubrirse la'
?(&e ha taponado la herida con mi combinación de encaje de bolillos de 5oniton rosa, ?
preguntó, escandali"ada.
Hl le lan"ó una malvada sonrisa.
?Lo siento, pero tampoco tenía muchas opciones. Era esto u otro de sus intrigantes cors*s ?
miró de arriba abajo su curvilínea figura?. !o creo que me quedara bien.
-quel atrevimiento la dejó sin respiración.
.io que la pistola había desaparecido. -l menos, no la llevaba encima, y suponía que aquello
debería de tranquili"arla un poco. ero atreverse a meter las manos en su escritorio y entre sus
combinaciones' ()u* sería lo pró:imo que le pediría,
La rodeó. La oscuridad le sentaba bien. El papel de muerto no le había restado ni pi"ca de
magnetismo personal. -parte del encaje rosa debajo de la camisa manchada de sangre, casi pasaba por
todo un caballero.
?-rtículos de escritorio ?dijo ella. &u cerebro volvía a funcionar y llegó a una conclusión
bastante desagradable?. (ara pedir un rescate,
?(#n qu*, ?preguntó *l, incr*dulo.
Ella se aclaró la garganta.
?#n rescate.
%ominic se detuvo detrás de ella. &e estaba rascando casi de manera inconsciente la "ona donde
llevaba la combinación y Chloe recordó que a ella siempre le picaba en la espalda, y esperaba que a *l
le hiciera pasar un mal rato.
?(7 por qu* diablos iba a querer pedir un rescate, ?le preguntó, acercando su cabe"a a la de
ella.
La oscuridad y la poca ropa que Chloe llevaba creaban una intimidad difícil de ignorar. Ella
sentía cómo su @fantasmaA miraba hacia abajo por encima de su hombro. Estaba jugando con ella, y
de una forma nada caballerosa.
Ella irguió la espalda y dijo$
?orque sabe que mi hermano es el marqu*s de &edgecroft, un hombre cuya fortuna es por
todos conocida. Es lógico pensar que pagaría una buena cantidad de dinero por recuperar a su hermana
sana y salva.
Hl se alejó y, con el pie, separó el taburete del tocador. >ientras contemplaba lo rígida que
Jillian Hunter Mi amado Lord
estaba dio la vuelta y se sentó. &us largas pesta+as grises recorrían el cuerpo de Chloe como la niebla.
?(Es lógico, ?preguntó *l, con una vo" tan baja que daba la sensación que estaba a punto de
echarse a reír.
Ella miró hacia su oscura figura en la sombra con desd*n.
?&in embargo, a pesar de sus diabólicas intenciones, debe saber que hay muchas posibilidades
que mi hermano le pida que se quede conmigo.
?()uedarme con usted, ?repitió *l?. (7 por qu* iba a hacer algo así el marqu*s, (or qu*
iba un hermano a no querer recuperar a una hermana que se mete en líos cada ve" que *l se da la
vuelta,
Chloe frunció el ce+o. &i conseguía sobrevivir a aquel suplicio con &tratfield, juraba que iba a
hacer que Erayson se arrepintiera de haberla enviado a Chistlebury.
?Es cierto que no me he portado muy bien =ltimamente ?dijo, a rega+adientes.
Los ojos de %ominic brillaron en la oscuridad.
?Eso he oído.
Ella lo miró. Estaba sentado a horcajadas en el taburete, como un príncipe que disfruta
torturando a sus s=bditos. 7 pensar que aquel día bajo la lluvia había deseado que la hiciera suya.
Chloe se avergon"ó ante la tontería de esa fantasía.
?()u* quiere decir, ?preguntó, no muy decidida.
?&* por qu* la e:iliaron a nuestro humilde pueblo, querida.
(Lo sabía, Era imposible. Erayson y 5eath habían llevado su deshonra social como si se tratara
de un secreto de estado. -unque era est=pido, la verdad, porque medio Londres lo sabía. 7 este
hombre no parecía de los que leían los relatos de sociedad aunque, bueno, podría haberlo descubierto.
Chloe recurrió a la e:cusa estándar.
?>e enviaron al campo para mejorar mis niveles de estamina. 3engo' el pecho muy d*bil.
Hl arqueo una ceja y la recorrió de arriba abajo con la vista, de una manera tan descarada que
Chloe se sonrojó.
?!o detecto ninguna anomalía en esa parte de su anatomía, ni en cualquier otra. %esde aquí,
parece go"ar de un perfecto estado de salud.
?(%e verdad,
?%e verdad ?dijo, con sinceridad, pero luego a+adió un e:citante comentario?. -unque,
claro, está oscuro y esa bata oculta más de lo que revela. &upongo que podría encender una vela e
inspeccionarla con más detenimiento. )ue no se diga que soy de los que se forman una opinión antes
de tiempo.
?!o veo necesario tener que llegar tan lejos ?respondió ella.
?(!o, B)u* lástimaC 9ueno, a mí me parece que está muy bien. -l menos, en la oscuridad. 7,
si no recuerdo mal, bajo la lluvia tambi*n.
Era el cumplido más e:tra+o y con más doble sentido que jamás le habían dicho, y se mareó
incluso antes de digerirlo del todo. 2amás había conocido a un hombre que ignorara tan abiertamente
las normas sociales como *ste, e:ceptuando qui"ás a sus hermanos.
?0esulta que soy propensa a los ataques de tos ?dijo ella.
Hl observó un ara+a"o que tenía en la mu+eca y murmuró$
?7 tengo entendido que a los de besos tambi*n. %etrás de los carruajes aparcados. Tsk, tsk,
lady Chloe.
?(Cómo', ?a Chloe le faltaba aire para terminar la frase.
%ominic le concedió unos segundos antes de levantar la cabe"a y mirarla.
?9ien, así mejor. La pill*, (no es cierto, 9ueno, sus peque+os pecados sociales quedan en
nada comparados con mi agitado pasado. -sí que a la se+orita le gustan los besos robados, (no,
/ntentar* recordarlo. or ahora, sin embargo, ninguna mujer, ni siquiera una tan atractiva o atrevida
como usted, me distraerá de mi propósito.
?!o me diga ?respondió ella, con indignación.
?3engo entendido que la trajeron aquí por su conducta indecente en el parque ?la miró
fijamente?. En plena tarde. (En qu* estaba pensando,
Chloe estaba más que enfadada. %e hecho, estaba bastante impresionada. rimero, por los
medios que tenía ese hombre de conseguir información. 7 segundo, por haberla considerado lo
suficientemente importante como para investigarla. - menos, claro, que fuera un criminal y que
Jillian Hunter Mi amado Lord
acabara asesinándola. -quello la volvió a poner en alerta.
?(Cómo es posible que', (Cómo se ha podido enterar de ese incidente, ?le preguntó?.
)uiero decir, (por qu* debería importarle lo que hago o dejo de hacer a un hombre que apenas
cono"co,
%ominic se acarició con el dedo una cicatri" rosada que tenía en la barbilla.
?- lo largo del proceso de investigación para vengarme de mi asesino, me he encargado de
averiguar cualquier actividad o persona sospechosa del pueblo.
?(!o creerá que tuve algo que ver con su muerte,
?or supuesto que no ?dijo *l, con el ce+o fruncido?. ero llegó casi el mismo día.
?BGue una coincidenciaC ?e:clamó ella, con el cora"ón en la mano.
?&í y, al parecer, una desgraciada coincidencia para usted.
!o había ninguna necesidad de recordarle el potencial peligro al que se enfrentaba. %esde el
momento en que se lo había encontrado, no había respirado tranquila. >iró hacia la puerta del vestidor
y despu*s, con precaución, hacia *l. &u cabe"a empe"ó a encajar las pie"as. (Cómo podía estar allí tan
tranquila charlando con un' cadáver, &ólo su hermana Emma, obsesionada con la etiqueta, podría
encontrar una salida agradable a aquella situación. Era posible que la tendencia impetuosa de Chloe
sólo consiguiera empeorarlo todo.
?Cuando dice que lo han perseguido hasta aquí ?dijo, mirándolo en la sombra?, (se refiere
al asesino,
?9ueno, bueno. Es tan curiosa como su hermano. !o debería sorprenderme.
Chloe entrela"ó los dedos detrás de la espalda. !o quería volver a enfurecerlo pero'
?!o pretenderá quedarse aquí, (verdad,
?&ólo me quedar* el tiempo estrictamente necesario. Como má:imo, uno o dos días.
?(7 no irá a',
Hl no dijo nada como si, de repente, y horrori"ado, se hubiera dado cuenta de los temores de
Chloe.
?(-provecharme de usted, (-tar su frágil cuerpo a la cama y seducirla en secreto mientras el
resto de la casa ronca tranquilamente, ?5i"o una pausa para contemplar la deliciosa absurde" de
aquella situación?. 5mm. !o entraba en los planes originales, pero uno debe aprender a adaptarse.
(Cree que deberíamos intentarlo,
-nte aquellas palabras, Chloe se quedó muda.
?!o se atrevería ?soltó.
?- menos que tenga debilidad por los aristócratas muertos, no ?dijo, meneando la cabe"a con
rude"a?. >e encanta lo lascivo que me he vuelto una ve" muerto.
?3ampoco puede decirse que fuera un santo cuando estaba vivo.
Hl se encogió de hombros.
?!i un santo ni un pecador. &upongo que sólo era' soy' humano.
?(or qu* no se marcha, ?preguntó ella, muy calmada.
?orque no estoy seguro que mi perseguidor me haya perdido la pista ?y era cierto. Ginley, el
astuto guardabosques, había perseguido a %ominic hasta prácticamente la vieja verja de %eFhurst
>anor. &in embargo, la ironía de la situación era que *l creía que estaba persiguiendo al asesino de su
se+or y %ominic todavía no estaba dispuesto a revelarle la verdad o a pedirle ayuda.
?>e parece que su dilema no es asunto mío.
?>e temo que sí ?respondió *l, con una oscura sonrisa?. -demás, no la molestar*
demasiado. /nstalar* mi base de operaciones temporal en su vestidor. !i siquiera notará mi presencia.
?Lo dudo. (Lo dice de veras, (Espera que duerma en la misma habitación que usted, 9ase de
operaciones' Bni hablarC .oy a buscar a mi tío. *gueme un tiro en la espalda, si quiere.
%ominic se levantó del taburete y, con un =nico y fluido movimiento, se colocó delante de ella.
9loqueó con su cuerpo la trayectoria de Chloe.
?Entonces, tendr* que acudir a las autoridades.
Lo miró, esta ve" con más confian"a.
?ara e:plicarles que se metió en mi habitación, rebuscó entre mi ropa interior y me abordó.
Hl la miró a los ojos, a los pómulos perfectamente definidos y a los rasgos fuertes. &e preguntó
Jillian Hunter Mi amado Lord
si eran esos ojos a"ules oscuros los que la habían metido en tantos líos, ya que desprendían una
intensidad tan apasionada que pocos hombres podían resistirse. -quella inocencia desafiadora que
e:hibía era peligrosa. (or qu* ella, (or qu* no podía haber ido a parar a la habitación de una de esas
jóvenes tontas de Chistlebury que, cuando las miraba, salían corriendo como ratones asustados,
%ecidió ponerla en evidencia.
?Creo que a las autoridades les interesarían menos los relatos hist*ricos de una dama que dice
que la ha visitado un fantasma que una posible información sobre el bandolero local.
- Chloe le empe"aron a temblar las sienes. Era imposible que supiera lo que había hecho el
cabe"a de chorlito de su hermano. &eguro que la investigación no había podido ser tan detallada.
?()u* bandolero, ?preguntó, en un tono neutro?. Le aseguro que, esta ve", no s* de qu*
está hablando.
?>uy convincente ?apoyó la espalda en la puerta del vestidor?. Estoy tentado de creerla.
ero sí, lo s* todo, desde la chapu"a de atraco en Chelsea hasta el más reciente crimen en Chistlebury.
?(5a estado escuchando la conversación con mi tío,
?or supuesto que sí. Le aseguro que es una costumbre muy fructífera. &upongo que está
decidida a proteger a la oveja negra de la familia, (no es así,
?!o s* de qu* está hablado.
?&u lealtad es conmovedora, de verdad. Espero que sea recíproca. Cuando ha abierto la puerta
del vestidor, estaba llamando a un hombre. - %evon, creo. >e parece que no he tenido el placer de
conocer a ese diablillo.
?)uiero que se marche inmediatamente.
%ominic la ignoró y cogió el diario de tapas de piel marroquí que había visto en el tocador.
?/ncluso muerto, dispongo de una gran fortuna. &upongo que podría pagar varias veces sus
deudas y seguir siendo rico.
Ella se abalan"ó sobre *l para recuperar el diario y lo metió debajo del colchón. or suerte,
estaba demasiado oscuro para que hubiera podido leer sus más íntimas confesiones, pero la mera idea
de que ese sinvergLen"a metiera la nari" en sus intimidades era insoportable.
Hl la observó, muy divertido.
?#no jamás debería guardar material de naturale"a tan íntima en papel.
?#no supondría que un diario en el tocador de la habitación estaría a salvo de ojos curiosos.
%ominic cru"ó los bra"os sobre el pecho.
?&i acepta ayudarme, a lo mejor puedo salvar a %evon del po"o de autodestrucción en el que,
al parecer, ha caído. -unque las autoridades miren hacia otro lado e ignoren sus actos, una de sus
víctimas puede que decida tomarse la justicia por su mano.
&u tío se había temido lo mismo. %evon estaba jugando con fuego, por no decir con la muerte.
?(>e está ofreciendo un trato, ?preguntó ella, distante.
7, con un tono todavía más distante, *l respondió$
?E:acto, un trato. &i usted acepta.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 5
?Chantaje ?la vo" de Chloe resonó en la oscuridad?. 7o lo llamaría chantaje.
-ntes de que %ominic pudiera responder, unos ruidos al otro lado del vestidor interrumpieron la
conversación. -lguien estaba lan"ando pu+ados de tierra contra la ventana en la que Chloe había visto
su camisola colgando tan provocativa hacía apro:imadamente una hora.
>iró al otro lado de la habitación víctima de la indecisión. Era imposible hacer ver que no lo
había oído. Estaba claro que %ominic tambi*n lo había oído y la estaba mirando con las cejas
arqueadas. -quello sólo podía ser obra del irresponsable de su hermano intentando llamar su atención,
aunque de una manera nada sutil, por cierto.
&i lo ignoraba, %evon, que era el inconsciente de la familia, despertaría a toda la casa o, algo
peor, escalaría hasta su ventana. 1tro pu+ado de tierra.
&eguro que se enfrentaría a &tratfield. 7 el resultado podía ser desastroso, incluso mortal.
%ominic dijo, entre dientes$
?Le sugiero que se encargue de su visita antes que el muy imb*cil despierte a toda la casa.
Chloe se cerró la bata de seda, aunque no sabía hasta qu* punto %ominic podía verla en la
oscuridad.
?(7 qu* sugiere que le diga, ?susurró, entrecerrando los ojos.
Hl la agarró por un bra"o, haciendo caso omiso de su grito de rabia, y la llevó hasta el vestidor,
donde le dijo$
?%ígale que todo el ej*rcito británico está vigilando la casa. B%ígale que deje de robar
carruajesC %ígale cualquier cosa, pero que se marche.
?9uen consejo ?respondió ella, soltándose?. )ui"á debería aplicárselo usted tambi*n.
%ominic le dio un leve empujón hacia la ventana, que todavía estaba abierta de cuando había
entrado *l. Chloe se asomó, demasiado obcecada con todo para darse cuenta de la diferencia de
temperatura entre la neblina de medianoche y sus mejillas encendidas. 1bservó cómo su camisola se
había quedado enganchada en la rama de un árbol.
!o podía creerse que le estuviera pasando todo aquello. 7 pensar que había estado esperando
una aventura desde su llegada. )ue, aquel día bajo la lluvia, casi había deseado que &tratfield la alejara
de aquella vida tan aburrida y' decidiera empe"ar una nueva vida con ella.
La figura medio escondida en las sombras del jardín se había agachado para recoger otro
pu+ado de tierra. Cuando la vio, se levantó y sonrió.
?1h, no ?susurró ella, sorprendida. 1tro personaje que se a+adía a ese drama tan caótico. &e
mordió el labio y miró al hombre con quien había estado bailando y flirteando tan sólo hacía unas
horas. Cuando le había dicho que no podría dormir hasta que volviera a verla, no lo había creído. #n
inicio de romance un poco ignominioso.
%ominic, que la seguía de cerca, aunque los de fuera no podían verlo, se detuvo y giró sobre los
gastados talones de sus botas. Chocó con Chloe.
?()u* sucede,
Chloe tensó los hombros ante la pro:imidad de su vo". !otar su cuerpo apoyado en el suyo era
algo e:tra+amente placentero.
?&iempre lo sabe todo. -verígLelo usted mismo.
%ominic apartó el e:tremo de la cortina lo suficiente para mirar al jardín. - continuación,
empe"ó a maldecir en vo" baja. Chloe lo miró con una ceja arqueada a modo de reproche. or
supuesto, como 9oscastle, había oído cosas peores. Es más, ella misma había dicho cosas peores.
?!o es su hermano ?dijo *l, entre maldiciones.
Chloe sonrió, disfrutando mucho de la e:asperación del @fantasmaA.
?!o, no es mi hermano. Es lord &t. 2ohn.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?(7 qu* está haciendo aquí, ?preguntó *l.
?(7 cómo voy a saberlo, ?respondió ella, con una mirada de lo más inocente?. Le he
conocido esta noche.
?B!o me digaC ?insistió *l, con la vo" muy grave y seria.
?&í.
?#sted y su cors* han debido causar impresión.
?(3iene algo en contra del amor, lord &tratfield,
?En realidad, sí.
Chloe se quedó dubitativa unos segundos.
?9ueno, algunos todavía creemos en la posibilidad de encontrarlo.
?7 algunos, despu*s de haber sido asesinados en la cama, merecemos que nos perdonen si nos
mostramos un poco cínicos.
?!o puede guardarle rencor al mundo entero ?dijo ella, con suavidad.
Hl le lan"ó una mirada fero".
?(or qu* no,
?ues porque'
?-hórreme el sermón de idealismo juvenil y deshágase del intruso indeseado.
?(%e cuál de los dos,
?!o me provoque ?gru+ó *l.
Chloe miró hacia el jardín con una enigmática sonrisa, cosa que hi"o que %ominic empe"ara a
maldecir otra ve".
?%eshágase de *l ?dijo, entre dientes.
?(7 cómo debo hacerlo, ?preguntó ella, con una sonrisa.
?ara empe"ar, deje de sonreírle como una sirena ?observó su esbelta figura a la lu" de la
luna, las mariposas de seda estampadas en la curvilínea retaguardia de su cuerpo?. &upongo que a
*ste tambi*n lo habrá besado.
Chloe no se dignó responder a ese insultante comentario, aunque una parte de ella reconocía que
la situación parecía sospechosa. #n joven de buena familia y muy atractivo lan"ando tierra contra su
ventana en plena noche. %ominic jamás se creería que ella no lo había invitado. &us hermanos
tampoco la hubieran creído.
?3odo esto no es culpa mía ?dijo, pensando en vo" alta.
%ominic gru+ó.
?!o lo es ?insistió ella, haci*ndole una mueca por encima del hombro?. !o le he invitado,
ni a usted.
?)ui"á debería plantearse cerrar la ventana de su habitación ?dijo *l, algo molesto?.
%ígame, (esperamos a alguien más esta noche, ()uiere que prepare un poco de t*,
?&ólo si tiene que ir a China a buscar la porcelana.
%ominic echó otro vista"o a su cuerpo envuelto en seda antes de empe"ar a andar otra ve" de un
lado a otro del vestidor. B>enuda suerte había tenido que la persona que descubriera que no estaba
muerto fuera una 5elena de 3roya tan cortanteC Esa mujer traía problemas aunque, pensándolo bien,
eso era una característica familiar. 7 *l, la verdad, no necesitaba más problemas. 7, sin embargo, allí
estaba, metido hasta el cuello en un caso de asesinato y acompa+ado por la sirena y el tonto del pueblo
y con el asesino pisándole los talones.
?(or qu* no se desmayó a mis pies cuando abrió la puerta del vestidor, ?le preguntó?. !os
hubiera ahorrado muchos disgustos a los dos.
Con un movimiento de la mano, Chloe le dijo que se callara.
?()u*, ?preguntó *l, sorprendido.
?&i no deja de parlotear, no oigo lo que 2ustin me está diciendo. Creo que va a pedirme que me
case con *l.
%ominic se detuvo en seco, alucinado por el egocentrismo de esa mujer. 1bviamente, no se
tomaba en serio sus amena"as, y puede que tuviera que ver con aquel beso bajo la lluvia. 1bservó su
atractiva figura y, al oír su delicada vo", sintió una oleada de calor, aunque no era bienvenida en ese
momento.
Chloe se asomó un poco más y reía mientras murmuraba$
?(#na recompensa, 5mm. (En qu* habías pensado, !o, claro que no te he olvidado. ()u*
Jillian Hunter Mi amado Lord
estás haciendo aquí,
?(!o es obvio, ?murmuró %ominic, enfadado?. Estamos presenciando un intento de
seducción de lo más patoso. .enga, todos a tirar tierra contra la ventana de una dama para ganarnos su
cora"ón. ()u*, (!o hay tierra, ues probemos con huevos de pato. 1 bolas de billar.
Chloe lo miró de reojo.
?()uiere hacer el favor de callarse,
?(7o, ?preguntó %ominic, con la mano sobre el pecho?. (or qu* no se lo dice a 0omeo,
Es *l quien está montando todo este alboroto.
?(5as dicho algo, Chloe, ?dijo 2ustin, confundido?. Casi no te oigo. (or qu* no bajas al
jardín para que podamos hablar como %ios manda, 5e escrito un poema en tu honor.
?#n poema ?dijo %ominic, levantando los bra"os. Le dolía la cabe"a. Le sangraba un
hombro. (7 encima tenía que aguantar al imb*cil ese recitar poesía,
?>e gusta la poesía ?dijo Chloe entre dientes.
?- mí no ?le espetó %ominic.
?ues márchese ?le susurró mientras apoyaba los codos en el alf*i"ar de la ventana?. )ui"á
sería mejor que volvieras por la ma+ana, 2ustin.
?(or la ma+ana, ?repitió 2ustin, decepcionado?. !o me digas que tengo que esperar tantas
horas para volver a verte. !o creo que pueda soportarlo, Chloe.
?9ueno, ya somos dos ?dijo %ominic, de mala gana.
Chloe golpeó el alf*i"ar de la ventana con las u+as.
?3res ?y luego a+adió?. 1h, 2ustin, tráeme el poema por la ma+ana. Estar* en mejores
condiciones para atenderte.
%ominic hi"o una mueca en la oscuridad del vestidor, con los bra"os cru"ados sobre el pecho.
(!o era una situación ideal, Era casi imposible no percibir el toque nostálgico en la vo" de Chloe.
/gual que era imposible, incluso para un @muertoA como *l ignorar la sugerente vestimenta nocturna
que llevaba mientras se abalan"aba sobre la ventana para susurrarle a su admirador.
Lo que le hi"o volver a pensar en el cors* que había encima de la cama. !o le e:tra+aba que sus
hermanos la hubieran enviado a ese e:ilio social. -unque ni siquiera la torre más alta de un castillo en
los -lpes italianos hubiera bastado para mantener a esa joven dama alejada de los problemas. Era
demasiado vitalista y apasionada, como buena 9oscastle.
El solo hecho de que hubiera atraído el inter*s de 2ustin, lord &t. 2ohn, el soltero de oro de
Chistlebury ahora que *l estaba muerto, no hacía más que confirmar su teoría. &in embargo, (no se
suponía que 2ustin estaba comprometido con la heredera de los &eymour, esa insípida y tonta que no
sabía decir una frase coherente, ()u* demonios estaba haciendo, intentando atraer a la encantadora
Chloe hasta la oscuridad del jardín,
?5e venido hasta aquí para verte, Chloe ?2ustin hablaba con una vo" de lo más seductora?.
(!o podrías bajar aunque sólo sea un momento para hablar conmigo,
?!o se atreva a ceder ante tan indecente petición ?le dijo %ominic desde detrás.
?(or qu* no, ?respondió ella indignada por la intromisión?. Estoy cediendo a las suyas.
El joven lord del jardín retrocedió unos pasos, alarmado.
?(5ay otro hombre en la habitación contigo, Chloe,
?%ígale que sí ?dijo %ominic?. %ígale que su amante es un e:tranjero terriblemente celoso
y que se gana la vida bati*ndose en duelos.
?()uiere dejarme en pa", ?le susurró, enfadada.
2ustin la miró, con sospecha en los ojos.
?()u* has dicho, (Era la vo" de un hombre,
Chloe vio esfumarse todas sus esperan"as de una bonita historia de amor. En anteriores
ocasiones, siempre se había sentido atraída por el pretendiente equivocado< era una cualidad que,
como muy bien había comentado su cu+ada 2ane, qui"á debería intentar compensar con un poco de
sentido com=n. ara sus adentros, Chloe sospechaba que desde la muerte de su hermano peque+o
9randon, y de su padre, había caído en una depresión. - veces, sentía como si no estuviera viva. !o
entendía por qu* no se satisfacía con la misma facilidad que sus amigas.
!o pretendía perjudicar a la familia o mancillar su nombre, pero a veces no le importaba nada.
9randon había muerto asesinado a principios del a+o pasado y su padre había muerto de un infarto
cinco meses despu*s, cuando las noticias de la muerte de su hijo llegaron a la casa de campo donde *l
Jillian Hunter Mi amado Lord
y Chloe estaban veraneando. Ella fue el =nico miembro de la familia que presenció la escena. 0ecibir
la noticia de la muerte de 9randon y presenciar la muerte de su padre, todo en el mismo día, había sido
un golpe muy duro para ella.
!o se había recuperado del todo, y no creía que jamás lo hiciera. !o podía decir que su padre y
ella estuvieran muy unidos. Era un hombre distante y duro que, desde la muerte de su mujer hacía
ocho a+os, cuando Chloe tenía doce, se había distanciado de sus hijos.
%e forma gradual, el mundo de Chloe se fue tornando gris y meterse en líos era una buena
manera de sentirse viva. En cierto modo, era como un fantasma, igual que el hombre que la tenía
prisionera.
uede que tanto ella como %ominic 9rec;land estuvieran vivos físicamente, pero había una
parte vital de su esencia que estaba herida, o destruida. !o podía e:plicar por qu* sentía la más
mínima compasión por un hombre que podía arruinarle la vida cuando, en su lugar, cualquier otra
chica hubiera reaccionado con pánico. -unque, claro, qui"á ya estaba acostumbrada a que sus
hermanos la sorprendieran en el momento menos esperado. La familia de Chloe siempre había hecho
alarde de seguir las convenciones al pie de la letra.
7 justamente por eso, esa noche se había sentido tan orgullosa de sí misma por haber llamado la
atención del alegre 2ustin en el baile. .enía de buena familia, no bebía ni jugaba y, por lo que ella
había visto, no parecía tener un lado oscuro peligroso, obviando la insensate" de presentarse en su casa
a esas horas. !o obstante, la pasión, controlada, no siempre era mala, (no,
&us hermanos se habían jurado verla casada con un hombre decente antes de finales de a+o.
uede que, si era todo lo que parecía ser, tuviera serias posibilidades de empe"ar algo formal con *l.
Eso sí, siempre que el sarcástico diablo que tenía prácticamente colgado del hombro no lo
arruinara todo.
?!o es un hombre cualquiera, 2ustin ?le e:plicó ella con vo" dulce?. Es mi tío 5umphrey.
-l parecer, el nombre del estricto barón bastó para que 2ustin se olvidara de lograr algo con sus
intentos de seducción. Le lan"ó a Chloe una serie de besos y desapareció en la niebla, con %ominic
observándolo todo con satisfacción.
?B)u* tipo tan ridículoC
Chloe se giró para mirarlo a la cara.
?%ebería haberle dado la posibilidad de rescatarme. %ebería'
%e repente, se dio cuenta que %ominic no la estaba escuchando. Estaba observando su casa con
tal intensidad en la mirada que le dio miedo. arecía decidido, peligroso, como antes.
?()u* pasa, ?susurró ella?. (.e al hombre que lo ha perseguido hasta aquí,
?!o se preocupe. Lo he despistado en el bosque.
?()ue no me preocupe,
%ominic la miró y se distrajo momentáneamente por su atractivo. !o le e:tra+aba que los
hombres robaran besos de aquella tierna boca y merodearan por los alrededores de su ventana. Esos
ojos a"ul oscuro seguro que daban rienda suelta a la imaginación masculina. %e hecho, estaba casi
convencido que, de no ser por *l, era más que probable que en ese instante estuviera gimiendo en la
niebla en bra"os de su admirador.
?El guardabosques creyó que era un ca"ador furtivo ?dijo, respondiendo a su pregunta?, y
me ha perseguido hasta asegurarse que había salido de la propiedad.
?(or qu* no le ha confesado qui*n era,
Hl sonrió.
?orque soy un ca"ador furtivo intentando ponerle una trampa a mi asesino. Ginley, a pesar de
ser muy inteligente, no me reconoció.
?9ueno, teniendo en cuenta su aspecto ?comentó Chloe con una sonrisa?, no me e:tra+a.
?7a, claro, pero resulta que no todos podemos ir por ahí con decadentes cors*s y animando los
musicales locales con nuestra presencia.
Chloe miró detrás de *l hacia el perfil de su imponente casa isabelina. %ecía que estaba bien
informado de todo. (&e habría enterado de lo que se comentó en su funeral, que su amante había
frecuentado la casa despu*s de su muerte, En p=blico, se comentaba que la se+ora aconsejaba al tío de
%ominic, Edgar, acerca de los enseres personales de su amante pero, en privado, cada uno pensaba lo
peor.
&obre todo, cuando se la había visto llegar a la casa en plena noche.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?(Lady 3urleigh sabe que está vivo, ?le preguntó, sin mirarlo.
?!o ?había un toque de resignación en su vo" que no animaba a seguir preguntando.
?ues me parece muy cruel ?dijo ella? no decirle a la mujer que lo ama que no está muerto.
La mirada que le lan"ó la obligó a hacer una pausa. &í, ella esperaba que reaccionara, que
demostrara sus sentimientos, pero no aquella repentina vulnerabilidad, la angustia pura de un hombre
destro"ado emocionalmente.
?El amor ?dijo, en una vo" tan calmada que ocultaba su e:presión? es una emoción
horrorosa sobrevalorada por los poetas y aquellos que se pasan el día entero en las nubes.
?>e alegro que no todo el mundo comparta ese punto de vista tan cínico ?dijo ella, despu*s
de dudar unos segundos.
?La mayoría no ha tenido la desgracia de ser asesinado en su cama.
?Eso es cierto ?accedió ella?, pero su amiga no tuvo la culpa, (no,
&u silencio volvió a revelar más que las palabras, qui"ás incluso más de lo que Chloe quería
saber. (La preciosa lady 3urleigh estaba implicada en el intento de asesinato, !o. La idea de una
dama bien educada en la cama mientras mataban a su amante era tan horrible que Chloe prefirió
pensar que %ominic reaccionaba de aquella manera por cinismo.
?&u hermano luchó con el mío, con 9randon ?dijo, en un claro intento por cambiar de tema
?. 5eath dijo que usted había estado investigando el ataque a su batallón en !epal.
Cuando escuchó esas palabras, el rostro de %ominic se ensombreció.
?&í ?dijo, secamente.
?(7 qu* averiguó, ?preguntó ella.
?&eguramente, poco más de lo que ya debe saber ?respondió, con evasivas.
Chloe lo miró con curiosidad. &iempre se había preguntado si había algo más detrás de la
historia de la emboscada por parte de los rebeldes gur;ha. &ospechaba que sus hermanos le habían
estado ocultando la verdad aunque, claro, como chica joven en una familia de hombres que
controlaban todos sus movimientos, le resultó muy difícil viajar hasta !epal para averiguar más cosas.
?#sted sabe algo ?dijo, con suavidad. Lo había medio adivinado, medio intuido< el rostro
impasible de %ominic no le dijo ni una cosa ni la otra.
?Lo que s* ?dijo, alejándose de la ventana y arrodillándose en el suelo?, es que, por una
noche, ya le he dicho suficiente.
?&i me lo dice, le ayudar* de buen grado.
?!o hay nada que a+adir ?dijo *l, cortante.
Chloe sabía que lo había, se lo decía su instinto. 7 sólo por eso accedería a ayudarlo. 9randon
era más que su hermano, era su mejor amigo.
&in embargo, ese hombre no parecía dispuesto a confiar en nadie y puede que incluso hubiera
sentido lástima por *l si no se hubiera cru"ado en su vida de aquella manera tan brusca. or ejemplo,
la manera como estaba revolviendo otra ve" su ba=l, manoseando sin ning=n tipo de reparo sus enseres
más íntimos.
?()u* cree que está haciendo,
?9usco una bata un poco más gruesa que la que lleva. El hecho que sea tan fina es una
distracción que, en estos momentos, no estoy en condiciones de resistir.
Chloe se quedó quieta. &i lo pensaba detenidamente, puede que el sentimiento que se escondía
detrás de aquel comentario fuera muy interesante. Creía que era atractiva. -unque, claro, no iba a
permitir que aquello se interpusiera en sus planes.
?()u* le pasa a la que llevo, !o tiene ni un mes.
Hl la miró, e:asperado.
?7a puede dar gracias por la niebla de esta noche. &i el idiota de su admirador la hubiera
podido ver bien, se habría subido a ese árbol en un periquete y me hubiera tenido que encargar de *l, y
le aseguro que no hubiera sido tan amable como con usted.
?(-mable, ues no quiero estar cerca cuando est* de mal humor ?se arrodilló a su lado para
arrancarle de las manos uno de sus abanicos preferidos?. -demás, si no lo hubiera tenido todo el rato
pegado a mi espalda, qui"á me hubiera vestido como %ios manda.
?&i no hubiera estado aquí, (habría bajado a ver a su admirador, !o, no me conteste. !o es
necesario. 7a veo que sus hermanos tenían motivos de sobras para e:iliarla al campo.
Chloe agarró el abanico con todas sus fuer"as.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?>e enviaron al campo por la salud de mis pulmones. >e dan ataques de tos.
?La descubrieron besando a un hombre. - un barón, (me equivoco,
%e repente, Chloe se vio desprovista de todas sus defensas, como si estuviera desnuda ante un
hombre al que era imposible enga+ar.
?!o tengo ni idea de cómo ha conseguido esa información.
?9asta decir que la he conseguido.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 6
%ominic cerró la tapa del ba=l. /ntentó reprimir un escalofrío febril< sospechaba que la herida se
había infectado. &í, necesitaba la ayuda de Chloe durante un tiempo. &i quería llevar a cabo su plan,
necesitaba su discreción y, si le hubieran dado a escoger posibles socios para su vengan"a, esta
e:iliada con tendencia a romper las normas no habría sido su primera opción.
(&ería capa" de ser discreta,
(odía confiar en ella,
>encionar a su hermano había sido un error. 5abía descubierto sus sospechas demasiado
deprisa y no le había dado tiempo a enga+arla. &í, %ominic tenía pruebas que demostraban que
9randon y su propio hermano habían sido víctimas de un despiadado plan. 7 no, no aceptaba la
versión oficial de la 5onorable Compa+ía de las /ndias 1rientales acerca de una emboscada de los
rebeldes gur;ha. (odía demostrarlo, 3odavía no.
>aldita sea, (qu* iba a hacer con ella,
Lentamente, se levantó, consciente de que ella lo estaba mirando con recelo, igual que si
estuviera mirando a un animal herido. !o la culpaba. En el =ltimo mes, se había convertido más en
bestia que en humano y se había movido por instintos. La tomó de las manos y vio cómo ella levantó
la cara y lo miró. &us manos eran mucho más peque+as que las suyas, aunque cálidas y fuertes,
mientras se resistían a su contacto.
?>íreme ?el hombre protector que había sido habría apreciado aquel fuego inocente. El
demonio en que se había convertido quería encenderla más hasta que ardiera?. (uedo confiar en
usted, ?le preguntó, apretándole más las manos para contrarrestar la tensión que notaba en sus dedos.
?!o lo s*.
Gue una respuesta honesta, una respuesta que lo llenó de arrepentimiento. &i no podía contar con
ella, había perdido toda esperan"a. 3endría que encontrar una manera de asegurarse su colaboración
hasta que llegara el momento de poder se+alar a su asesino. - lo mejor, tendría que convencerla para
que lo escondiera hasta ese momento. 7 no era un plan nada agradable para ninguno de los dos.
?(!o puedo ganarme su amistad, ?le preguntó, muy serio.
Esa Chloe 9oscastle con la bata de mariposas y los ojos a"ules era muy fría.
?Entrar en mi habitación, lan"arme en la cama y hacerme chantaje no me parece un buen
preludio para forjar una amistad.
?.*alo como un vecino ayudando a otro.
?)uiero que me e:plique lo que ha descubierto de 9randon.
La soltó. Confesárselo podría significar echar al traste todos sus planes. 7 tambi*n la pondría
más en peligro, y no se lo merecía.
?3odavía no. !o me tiente a revelarle hechos que podrían arruinar la posibilidad de vengarlo.
Ella asintió porque, al parecer, había entendido más de lo que *l pretendía.
?5a dicho lo suficiente para que sepa que quiero ayudarlo.
?El =nico modo de ayudarme es hacer lo que le pido.
?(7 cómo s* que puedo confiar en usted,
?!o estoy seguro que pueda ?dijo. &e acercó a ella en la oscuridad?. !o me e:tra+a ?
susurró.
?()u* no le e:tra+a, ?respondió ella, tambi*n en un susurro, como si viera dónde quería ir a
parar.
?!o me e:tra+a que su barón se arriesgara tanto para besarla en el parque. 7o todavía recuerdo
el día que nos conocimos.
.io la respuesta en sus ojos y eso fue todo lo que necesitó.
&us labios recorrieron el dibujo de su oreja mientras la abra"aba por la cintura. Esperó alg=n
Jillian Hunter Mi amado Lord
tipo de reacción pero, en lugar de eso, ella decidió quedarse quieta. La esencia femenina acabó
derribando todas las defensas de %ominic. 5acía un mes, su vida había sufrido un giro muy brusco.
-lguien cercano a *l lo había traicionado. 5abía destro"ado su capacidad de confiar en los demás. 7
ahora estaba considerando tener un enredo con la hermana de un noble al que respetaba, la joven más
decidida a que le rompieran el cora"ón que jamás había conocido.
7 rogaba a %ios no contribuir a esa autodestrucción. ero, (cómo lograrlo, Chloe avivaba en *l
las ceni"as de la esperan"a, incluso de la inocencia< su vitalidad e idealismo eran unas características
que *l tambi*n había poseído hacía tiempo. En sus labios, redescubrió las conmovedoras cualidades de
la vida que *l había perdido para siempre. (Chloe creía en el amor, (En el felices para siempre,
(Cuántos besos robados y dulces mentiras susurradas en la oscuridad, cuántas citas a medianoche
serían necesarios para descubrir sus ilusiones,
&u función no era destro"ar los sue+os que la sociedad creaba. !i quería hacerlo. - lo mejor,
ella tenía más suerte que *l. )ui"ás el famoso encanto familiar la protegería.
?>e está besando otra ve" ?susurró ella.
?&í. !o puedo evitarlo ?notó cómo ella se estremecía.
?ensaba que iba a matarme.
?!o parece muy probable, (verdad, ?susurró *l en su boca.
?&abía que no me haría da+o' que no podría.
?1jalá yo me tuviera en tan alta estima.
Ella apoyó la mano en su pecho, no para presentar oposición aunque tampoco para dar su
consentimiento. La mente de %ominic e:perimentó placer y dolor pero, a pesar de eso, la deseaba por
encima de todas las cosas. &u calide", la sutil fragancia de jabón sobre su piel. &e moría de ganas de
impregnarse de esa fragancia hasta los huesos. Era un bálsamo, un refugio, algo más que un mero
deseo se:ual. Era dulce y tranquili"adora en un mundo de oscuridad y traición. Le recordaba cómo
había sido su vida una ve", cómo quería que volviera a ser.
La besó con más pasión, sin darle opción a resistirse, casi ni a respirar. Estaba claro que no era
el primer encuentro amoroso que tenía, aunque tampoco era una cortesana y puede que todas sus
esperan"as de que hubiera un futuro entre ellos fueran como intentar perseguir a una de esas mariposas
de su bata. &in embargo, su cuerpo era tan cálido y receptivo, tan e:uberante y atractivo que %ominic
sólo ansiaba estar cada ve" más cerca. )uería quitarle toda la ropa y abra"ar su piel rosada contra *l.
)uería rogarle que fuera suya, que saciara su sed.
Casi era demasiado para *l. &us sentidos estaban tan necesitados que no se protegieron del
ataque. %urante un mes, sólo se había permitido sentir puro odio. La bata de seda le acentuaba los
pechos y las nalgas de una forma tan provocativa que su atractivo habría bastado para resucitarlo de
entre los muertos.
%e reojo, %ominic percibió un ligero movimiento fuera. uede que sólo fuera una sombra, un
gato en un árbol o cualquier otra cosa, pero no estaba dispuesto a correr ning=n riesgo. La cogió por
los codos y la tendió en el suelo, sujetándola entre sus piernas.
Chloe levantó la cabe"a, asustada.
?(7 ahora qu* hace, ?preguntó.
?La ventana. !o quería que nadie nos viera.
&e retorció para conseguir cerrar la bata en el tro"o que se había abierto, revelando la pálida piel
de la parte interior del muslo. Los m=sculos de la ingle de %ominic se tensaron. &us cuerpos se
ajustaban tan bien que *l tuvo que respirar hondo un par de veces para relajar su erección. 5acía
semanas que no tocaba a una mujer y *sta despertaba en *l un deseo se:ual que no estaba seguro de
poder resistir.
!o sabía qu* hacer con ella, o con *l mismo. !o iba a admitir que besarla lo había e:citado
tanto como a un adolescente primeri"o. ero, maldita sea, era perfecta. 3odo su cuerpo estaba tenso y
dolorido. Los =ltimos días había estado viviendo al límite, sin dormir por las noches para así poder
vigilar qu* pasaba en su casa.
&i Chloe 9oscastle era tan inteligente como atractiva, %ominic había escapado de un peligro
para meterse en un aprieto todavía mayor.
- Chloe le daba miedo moverse, porque no sabía muy bien qu* había pasado o cómo
Jillian Hunter Mi amado Lord
reaccionar. &i la había besado para demostrar lo ine:perta que era, no se lo discutiría. 3odavía le
temblaban los labios de aquellos besos y no estaba segura de por qu* no estaba tan asustada como
antes. 5abía una ine:plicable especie de intimidad entre ese hombre y ella. %ecidió que era porque, de
repente, era conspiradora en sus planes de vengan"a, y no por nada romántico. (Cómo podía odiar a
alguien que quería vengar la muerte de 9randon,
Captor y cautiva en un vestidor encima de la ropa interior de ella desparramada por toda la
habitación. -quello sólo podía sucederle a una 9oscastle. Era horrible que le hubiera permitido besarla
otra ve" pero, en su fuero interno, todavía lo veía como el hombre que la salvó de la lluvia.
!o era conveniente subestimarlo, o al efecto que producía en ella. (&ir Ealahad o un fantasma
amargado, Chloe no sabía si importaba. Cualquiera de las dos identidades le daba miedo.
Los implacables ángulos de su rostro no ayudaron en absoluto a relajarla. -quella
determinación severa se había vuelto a instalar en sus rasgos aun cuando sus ojos ardían como carbón
mientras la dejaba en el suelo, encima de unas combinaciones de muselina.
BCombinacionesC Les llevó un buen rato recuperar la cordura y hacer ver que eran dos personas
normales sentadas en un salón en lugar de apretujadas en un vestidor. Chloe se envolvió el tembloroso
cuerpo con la bata y se aclaró la garganta para preguntar$
?(7 ahora qu* vamos a hacer,
Hl apoyó el hombro bueno en el ba=l y miró por la ventana.
?!o estoy seguro ?se asustó cuando vio que ella se arrodillaba a su lado y le tocaba el pecho
con sus delicados dedos?. B1igaC ()u* cree que está haciendo,
?(Cómo se atreve a preguntarme eso, ?dijo ella, con suavidad?. 7 más despu*s de cómo se
ha portado.
Hl se incorporó, maldiciendo, mientras ella le acababa de desabrochar la camisa para, a
continuación, ejercer una leve presión con los dedos sobre las heridas.
?or si no lo sabe, me hace da+o. -demás, no recuerdo haberle dado permiso para que me
desnudara.
?7o tampoco le había dado permiso para que se metiera en mi habitación o me besara, pero
eso no lo ha detenido.
&onrió y se mordió la parte interior de la mejilla mientras le deshacía, con mucho cuidado, el
vendaje improvisado y la combinación le resbaló por el torso. Las pu+aladas de la parte superior del
pecho y el hombro deberían haberlo matado. )uedaba claro que el asesino había ido directo al
cora"ón.
(- qui*n había molestado para que se la devolviera con tanta violencia, !o era de e:tra+ar que
se hubiera propuesto encontrar a la persona que lo había hecho.
?!o es una vista demasiado agradable, (verdad, ?dijo *l.
?El cirujano que le atendió hi"o un trabajo e:celente con los puntos ?respondió ella, con
mucho tacto, pensando que era un milagro que hubiera sobrevivido?. &in embargo, dudo que se
alegrara de ver que se dedica a su trabajo con toda esa actividad.
?3ardó horas en coserme.
?&igo pensando que necesita un m*dico. La herida se está infectando. >ire todos esos puntos
rojos.
?!o. !ada de m*dicos.
?()u* se supone que debo hacer si se me muere en los bra"os, ?le preguntó, e:asperada.
?or lo que a mí respecta, puede tirarme por la ventana. &i estoy muerto, ya no me importa.
?(&e le ha pasado por la cabe"a qu* pasaría conmigo si se descubre que guardo un cadáver
escondido en mi habitación,
?(1 que lo ha besado, ero vamos a guardar ese detalle como nuestro peque+o secreto
sepulcral.
?!o se burle de mí, &tratfield. &i me meto en alg=n otro lío este verano, mis hermanos me
casarán con alg=n pueblerino desdentado en un abrir y cerrar de ojos.
?#n destino peor que la muerte. Lady Chloe 9oscastle sentenciada a la vida bucólica. iense
en todos los cuervos y vacas que caerán rendidos a sus encantos.
?Creo que empie"o a entender por qu* alguien quería verlo muerto ?dijo, muy seria.
?En serio, querida, (no es un poco tarde para andar preocupándose por el peque+o problema de
su reputación, -l fin y al cabo, yo no tuve nada que ver con su e:ilio.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Chloe respiro hondo para calmar los nervios.
?&i le descubren en esta habitación, mi pró:imo e:ilio será en 3asmania.
?(Lady Chloe encerrada con todos esos asquerosos convictos, %ios mío, debemos evitar que
eso ocurra.
?(#n convicto es peor que un cadáver,
?&upongo que depende del cadáver ?hi"o una pausa. Chloe sospechó que para disimular lo
mucho que le dolía la herida?. (%ebo interpretar su preocupación como que realmente va a
reformarse,
Ella miró a aquellos desafiantes ojos.
?&í, me estoy reformando, siempre que usted no lo arruine.
%ominic dobló el bra"o derecho detrás de la cabe"a, maldiciendo en vo" alta ante la agonía que
aquel sencillo gesto le provocaba.
?&iento curiosidad. En comparación con su pretendiente del parque, (qu* nota me pone,
Chloe no pasó por alto la nota de dolor en su vo". Lo quisiera o no, necesitaba atención m*dica
y juraba por su vida que no tenía ni idea de cómo iba a traer a un m*dico hasta allí arriba.
?!o lo s* ?dijo?. !o es asunto suyo.
ara ser un hombre que estaba sufriendo tanto, la sonrisa que le lan"ó fue muy malvada.
?!o puede haberle dado más que un beso. -sí que dar* por sentado que el mío ha sido mejor.
Era imposible hacer comparaciones. El beso del barón 9rentford había sido incontrolado e
inoportuno< nada que pudiera encender el cuerpo de una joven. !ada que la quemara por dentro como
el champán franc*s, aunque en aquel momento pareció lo más arriesgado del mundo.
7 la habían descubierto en medio del beso. (Cómo reaccionarían sus sufridores hermanos si la
vieran ahora mismo,
&e levantó, porque se sentía más segura si entre ellos había cierta distancia. .io que *l no hacía
ning=n intento por detenerla. (Lo estaba debilitando el dolor, (-quella frívola conversación era para
distraerlo de la agonía,, se preguntó Chloe.
?&u beso ?dijo, en vo" baja, mirándolo desde arriba como el que mira a un animal herido
cuya naturale"a desconoce?, ha sido mucho, mucho peor. 5asta diría que ha sido horrible.
%ominic tuvo la indecencia de reírse.
?!i en sue+os. (0ecuerda cómo se llamaba,
?()ui*n,
?7a lo ha olvidado.
?(Cuándo piensa marcharse, ?le preguntó, retorci*ndose las manos detrás de la espalda para
no estrangularlo.
?En un par de días.
?B#n par de díasC ?e:clamó ella, horrori"ada.
Hl hi"o una mueca.
?- menos que suela gritar en sue+os, le recomiendo que baje la vo". (>e puede prestar una
manta, or decoro, dormir* aquí.
?or decoro ?murmuró ella. Como si supiera qu* era el decoro. 9ueno, lo mejor de todo era
que, como se había criado rodeada de chicos 9oscastle, no se había desmayado allí mismo.
?(retende dormir en el suelo, ?le preguntó.
?- menos que me ofre"ca compartir su cama.
?Con usted no compartiría ni un ata=d.
?!o se lo pedí.
Chloe lo observó, sin saber qu* hacer.
?%ebería ponerse un vendaje limpio en el hombro.
?&i quiere ayudar, deje de comportarse como una tía pesada y d*jeme en pa" ?con el bra"o
bueno, buscó en su espalda algo que le molestaba. Chloe supuso que el muy cabe"ota no quería que lo
viera dolorido?. &upongo que el alocado de su hermano no trae co+ac cuando la visita, (verdad,
?Esto no es una posada de carretera para borrachos, se+or.
?()u* demonios es esto, ?estaba cada ve" peor< hi"o una mueca cuando sacó un telescopio
naval de latón?. (Es suyo,
?Es del primo de mi tío. &e lo pedí prestado ?esperaba que %ominic no se diera cuenta de la
cara de culpabilidad que tenía. La verdad era que amela y ella habían subido el telescopio para ver
Jillian Hunter Mi amado Lord
llegar a %evon por el bosque.
7 para entretenerse observando la casa de &tratfield en busca de su famoso fantasma.
?idió prestado un telescopio ?dijo *l, alucinado?. (ara qu*,
?ara' emmm, observar pájaros.
?(1bservar pájaros,
?Eso he dicho.
%ominic apretó los dientes.
?.áyase a la cama. 7 tápese hasta la cabe"a, por favor. %*jeme a solas con mi dolor. &i por la
ma+ana estoy muerto le doy permiso para gritar y hacer ver que se desmaya< si todavía estoy vivo y le
dice a alguien que estoy aquí' bueno, creo que ya sabe qu* pasará, (verdad,
Chloe no respondió a la amena"a. En alg=n momento durante los =ltimos veinte minutos, la
situación había dado un giro radical. Hl ya no tenía el control de la situación. Lo tenía ella. &i quería,
podía salir de la habitación y pedir ayuda. /ncluso podía atar a su captor con las medias y humillarlo a
placer.
%ominic tenía los ojos cerrados. !o tenía muy buen aspecto. Ella se alejó y cogió el pomo. )u*
hombre más bruto. obre bestia herida, hundida en la miseria. -unque no se diera cuenta, Chloe ya no
era su prisionera. -hora el prisionero era *l.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 7
Chloe se pasó la noche contemplando las sombras cambiantes del techo hasta que empe"ó a
amanecer. ()u* le pasaría si se negaba a ayudarlo, 7 no sólo a ella, sino a *l tambi*n. Las
posibilidades, todas muy angustiantes, la mantuvieron despierta toda la noche. -unque no le gustaba
la intimidación y las amena"as que había recibido, tampoco podía girarle la espalda a un hombre que
había sufrido tanto como *l, aunque se lo hubiera buscado *l solito.
5asta hacía relativamente poco tiempo, había sido un miembro muy respetable de la especie
humana. &e había hecho amigo de sus hermanos. La había rescatado de un charco y, a pesar que
aquella tarde no se había comportado como un perfecto caballero, tampoco se había comportado como
un hombre desesperado capa" de llevar a una mujer a la cama a punta de pistola. Chloe se despertó en
esa misma cama. !o le e:tra+aba que no hubiera podido dormir. Hl tampoco había dormido. 7 lo
sabía porque se había levantado para ver cómo estaba al menos una docena de veces. Cada ve" que se
levantaba, re"aba para que se hubiera marchado y así ella no tendría que tomar ninguna decisión. Cada
ve" que veía ese cuerpo masculino tendido sobre su ropa interior, el estómago le daba un vuelco.
#na parte de ella quería correr escaleras abajo, mientras pudiera, como una hist*rica. ero la
otra parte, la más fuerte, la que siempre la metía en líos, quería protegerlo.
5asta que abría los ojos. arecía que tenía la mirada perdida en la oscuridad. 7, entonces, lo que
Chloe sentía no era claro y fácil de controlar. ()u* le pasaba que, cuando la miraba, era como si
alguien la encendiera por dentro,
&e acercó muy despacio al vestidor y abrió la puerta, preparándose para cualquier cosa.
?Chloe ?con un movimiento de la mano, le indicó que se acercara.
Ella dudó unos segundos. -cudir a esa llamada la asustaba igual que a cualquier otra joven a la
que hubieran dicho que se colocara junto a un lobo herido. !o quería convertirse en su =ltimo
banquete.
?()u*, ?susurró ella, desde la puerta, mirándole el pecho desnudo. En alg=n momento de la
noche, se había quitado la camisa y la manta que Chloe le había tirado por encima.
La parte derecha del pecho era un tributo al cuerpo masculino perfecto, una piel tersa delineada
por unos m=sculos muy bien definidos. En cambio, la parte i"quierda estaba llena de heridas en carne
viva y cicatrices. (Cómo podía alguien haber sido capa" de hacerle eso a otra persona, (-caso
%ominic había hecho algo tan horrible como para merecer tal castigo,
Hl frunció el ce+o.
?()u* hora es,
?&on casi las cinco ?Chloe miró por la ventana?. &i pretende marcharse, será mejor que lo
haga en los pró:imos minutos. %anny saca a pasear a los caballos bastante temprano y'
&e interrumpió. El ruido de los cascos de los animales resonó por toda la casa. -hora tendría
que esperarse hasta el anochecer para poder escapar sin que lo vieran.
?(7 ahora qu* se supone que tengo que hacer con usted, ?murmuró ella.
Hl dibujó una irónica sonrisa mientras se incorporaba y apoyaba la espalda contra el ba=l. 3enía
el telescopio en el rega"o.
?uede empe"ar por traer un poco de agua limpia. or la tarde, si puede, quisiera que me
afeitara y me trajera todo lo que necesito. 5e hecho una lista.
Ella lo miró, boquiabierta.
?(-feitarlo,
?&í. 9ien afeitado, y con eso no quiero decir que me corte el pescue"o a las primeras de
cambio. 7, por favor, ci*rrese la bata.
?(La ba', ?de repente, distraída por el calor que veía en sus ojos, se sonrojó cuando bajó la
cabe"a y vio la cantidad de carne que ense+aba. /ncluyendo un pecho entero, con la aureola rosada del
Jillian Hunter Mi amado Lord
pe"ón asomando por encima de la tela. 7, a ju"gar por el intenso brillo de sus ojos cuando se lo había
dicho, seguramente debía estar agradecida que estuviera herido. -l menos, podía imaginarse que no
tenía fuer"as, aunque no estaba dispuesta a comprobarlo.
?!o es que me importe ?a+adió *l, en vo" baja?. En realidad, es muy agradable que eso sea
lo primero que uno ve cuando se despierta.
?#n caballero no se habría dado cuenta.
?(!o es perfecto que me dejara todas esas est=pidas pretensiones en la tumba,
?ara mí, no ?dijo Chloe, con el ce+o fruncido.
%ominic la miró fijamente antes de apoyar la cabe"a contra el ba=l.
?- lo mejor, llegado el momento, quiere organi"ar mi resurrección.
Chloe tuvo que reprimir una respuesta maleducada. - pesar de su limitado conocimiento de las
heridas, tenía la sensación que se debía encontrar mucho peor de lo que quería admitir. En un impulso,
se arrodilló a su lado y le tocó la frente con la mano. Como imaginaba, estaba caliente. !o ardiendo.
Hl gru+ó y la sorprendió girando la cara hacia su mano.
?>anos suaves ?susurró?. (-lguna ve" le ha hecho da+o a alguien,
Chloe recordó las incontables ocasiones en que había hecho da+o a sus hermanos con esas
manos suaves, las veces que los había golpeado en el culo con la espada de madera y les había hecho
gestos nada propios de una dama con aquellos delicados dedos.
?!o ?mintió?. - propósito, no.
La miró con aquellos conmovedores ojos grises, ahora cristalinos, aunque tan intensos que
Chloe sintió una e:tra+a tensión en la barriga.
?7a me lo imaginaba. #na mujer con sus manos, lady Chloe, provoca placer, no dolor. >e
alegro que haya decidido hacer lo que le pida.
?2amás he accedido a eso ?muy seria, se levantó y miró a su alrededor.
El cuerpo desparramado de %ominic ocupaba la mitad del armario y la otra mitad parecía que
había sido el escenario de una orgía. El suelo estaba cubierto de manguitos, chales, guantes y "apatos.
&i lo viera su tía, le daría un ataque.
-unque Chloe tampoco estaba segura de sobrevivir a aquello. Cuanto antes viera a ese fantasma
de pie y lejos de su habitación, mejor para ella.
?9ueno, márchese ?dijo *l, de mal humor?. !o se quede ahí mirándome. ?7 luego a+adió
?$ Espere. (&uele estar despierta a estas horas,
?#y, no. %uermo hasta mediodía, me tomo tres ta"as de chocolate en la cama, y me paso una o
dos horas respondiendo cartas de amor. - veces, me arreglo el pelo o tomo un ba+o con aceite de
rosas mientras la doncella me masajea los pies.
?(3odo en un solo día, obrecita. %ebe acabar agotada.
Chloe entrecerró los ojos.
?>e atrevería a decir que no es muy buena idea insultar a la persona que tiene su vida en sus
manos.
?#n consejo muy sabio ?dijo *l, sonri*ndole?. Le sugiero que lo recuerde cuando sienta
tentaciones de traicionarme porque, si lo hace, vendr* a buscarla, y me da igual si está ba+ándose en
aceite de rosas o no. -hora vaya a ocuparse con otras frivolidades hasta que sea seguro bajar a hacer
su rutina diaria.
Chloe lan"ó una mirada nerviosa hacia la ventana.
?(&eguro, ()uiere decir que el asesino vendrá a por mí,
?Con seguro ?dijo *l, arqueando una ceja?, me refiero a que no quiero que se comporte de
manera e:tra+a y levante suspicacias. 7 le recomiendo que evite los paseos por el bosque y que no
hable con ning=n hombre peligroso con el que se encuentre.
(or qu*,, se preguntó Chloe desilusionada, mientras caminaba hacia la puerta. El hombre más
peligroso que jamás había conocido estaba escondido en su vestidor. (Era posible que una joven dama
se viera implicada en una situación más peligrosa que aquella,
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 8
Chloe observó las suntuosas bandejas llenas de comida en la mesa y notó cómo tenía todos los
nervios acumulados en el estómago. El olor de los arenques salados y ahumados le hi"o sentir arcadas.
El bocado de tostada que se acababa de meter en la boca le resecaba la garganta como el polvo.
En cambio, &tratfield debía estar muerto de hambre< ser una bestia hosca y despiadada debía de
abrir el apetito. 3enía que encontrar la manera de llevarse unas cuantas salchichas a su habitación. !o.
ensándolo mejor, debería dejarlo morir de hambre y obligarlo a marchase como el lobo que era por
dentro. or nada del mundo quisiera alentar su actitud arrogante con una tostada con mantequilla. or
nada del mundo quisiera que recobrara las fuer"as y recuperara facultades.
?Chloe querida, apenas has probado la comida ?lamentó su tía, a+adiendo un dramático
suspiro?. 7a has debido escuchar las terribles noticias. 7o tambi*n he perdido el apetito.
El tío 5umphrey miró a Chloe por encima del periódico y meneó la cabe"a, asegurándole a su
sobrina que las terribles noticias no tenían nada que ver con %evon.
?()u* noticias, ?preguntó Chloe, lo más normal posible, mientras doblaba la servilleta una y
otra ve". En Chistlebury, una chimenea en llamas era considerado un evento de trascendencia mundial.
&u tía hi"o una pausa para asegurarse que todos la estaban escuchando.
?Esta noche, el fantasma de &tratfield ha vuelto a actuar.
Chloe dejó la servilleta en la mesa porque el cora"ón le había dado un vuelco.
?(%e veras,
La tía EFendolyn asintió.
?&edujo a otra joven inocente mientras dormía.
Chloe vio que su tío ponía los ojos en blanco.
?(&edujo a', ?dijo ella.
?or el amor de %ios, EFennie ?dijo 5umphrey?. !o le llenes la cabe"a con esos cuentos
morbosos a estas horas de la ma+ana.
La tía EFendolyn se ofendió durante unos tres segundos, y despu*s continuó con la historia.
?El fantasma de &tratfield sedujo a 0ebecca lumley anoche mientras dormía ?dijo.
Chloe parpadeó.
?!o puede ser.
&u tía asintió.
?5ay un testigo.
?#na mujer casada de más de cuarenta a+os no es una joven inocente ?dijo el tío 5umphrey,
entre dientes, parapetado detrás del periódico?. -demás, 0ebecca parece un espantapájaros. /ncluso
un fantasma debería demostrar mejor gusto.
amela sonrió a Chloe por encima del borde de la ta"a.
?(7 qu* dice su marido al respecto,
?Está mortificado, claro ?dijo la tía EFendolyn?. En realidad, fue testigo de toda la escena.
5umphrey dejó el periódico encima de la mesa, desesperado.
?(!os estás diciendo que 1sFald vio al fantasma ese mantener relaciones con su mujer,
?9ueno ?EFendolyn hi"o otra pausa?. -l parecer, y como suele ser habitual, el fantasma
era invisible. ero 1sFald escuchó perfectamente cómo 0ebecca decía$ @B1h, &tratfield, &tratfieldC
B%etente, desvergon"adoC B>e haces cosquillasCA 7, para vuestra información, las sábanas se
levantaron.
3odos se quedaron en silencio. or la abertura de la puerta, Chloe vio que la doncella se había
quedado helada, con el plumero inmóvil encima del retrato de sir Grancis %ra;e, el h*roe personal de
su tío.
5umphrey agitó la cabe"a, molesto.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?%eja de repetir esas historias hist*ricas, EFennie, (me oyes, &tratfield era un hombre
honorable que estaba en la flor de la vida cuando lo asesinaron a sangre fría. >e imagino que el pobre
debe estar retorci*ndose en la tumba con sólo pensar en' en hacerle cosquillas a 0ebecca lumley.
Chloe bajó la mirada, con un ataque de culpabilidad. Las heridas del vi"conde ciertamente
habían sido causadas a sangre fría. /ncluso puede que no sobreviviera y, entonces, su muerte caería
indirectamente sobre la conciencia de Chloe. !ecesitaba medicinas. 7 comida. La había puesto en una
situación de lo más peligrosa. 7 pensar en las veces que había anhelado un poco de acción para animar
su e:ilio. &í, pero tampoco quería poner su mundo patas arriba. &e quedó observando fijamente el
humo que salía de la ta"a de t* como si los vapores mágicos pudieran darle una respuesta. (Era posible
que tuviera la clave para solucionar la muerte de 9randon, &e preguntó qu* harían sus hermanos en su
lugar.
1bviamente, como hombres jóvenes con cierta tendencia al comportamiento inquieto,
seguramente se a+adirían a la cru"ada de &tratfield para buscar vengan"a. #na joven dama no tenía esa
opción. ()u* haría su hermana mayor, Emma, (/nstruir al vi"conde en el sutil arte de las represalias,
(/nsistir en que llamara a la puerta antes de entrar en la habitación de una dama,
%esdobló la servilleta en el rega"o para recoger las salchichas y la tostada que,
disimuladamente, estaba empujando en el plato.
?(-lguien sabe qui*n pudo haberle matado, Creía que coger al asesino sería una prioridad
para las autoridades.
&u tío dejó el periódico a un lado.
?Es el primer comentario inteligente que he escuchado hoy.
?E inapropiado ?dijo la tía EFendolyn, enfadada?. 5ablar de asesinatos' a esta hora de la
ma+ana.
!adie dijo nada. !adie tuvo el valor de decirle que había sido ella misma la que había sacado el
tema. El tío 5umphrey volvió a abrir el periódico y, cuando lo tenía delante, miró a Chloe y articuló,
para que ella le leyera los labios$ @3odo es muy e:tra+oA.
Chloe se moría de ganas de saber qu* pensaba su tío de todo aquello pero incluso *l, un hombre
de mentalidad abierta y liberal, se quedaría horrori"ado si descubría lo que estaba haciendo.
)ue prácticamente había pasado la noche con un hombre tan controvertido que alguien había
intentado matar en plena noche. #n hombre con tanta determinación que había vuelto de entre los
muertos para vengarse.
()u* iba a hacer con *l, arecía que el pueblo estaba dividido entre los que lo reverenciaban y
los que lo odiaban. 7 ninguno de los dos grupos se sorprendería mucho si descubriera que su
@fantasmaA había visitado a lady Chloe 9oscastle en mitad de la noche.
%ios los cría y ellos se juntan, dirían.
7 qui"á tuvieran ra"ón.
%espu*s de desayunar, y para evitar revelar su secreto, Chloe se e:cusó para poder esconder el
desayuno en el jarrón chino que había en el recibidor y poder salir a dar un paseo por el laberíntico
jardín. &in darse cuenta, acabó debajo de la escena de su =ltimo crimen, la ventana de su habitación.
ensar que %ominic estaba allí escondido hi"o que le entrara el pánico. risionera o no, tenía que
deshacerse de *l cuanto antes.
E:actamente, (cómo iba a solucionar aquello, -quel hombre necesitaba ayuda. Le había
prohibido ir a buscar a un m*dico pero, aunque no lo hubiera hecho, le habría sido prácticamente
imposible hacer entrar y salir a uno de su habitación sin que nadie de la casa, o del pueblo, se diera
cuenta. Consideró la posibilidad de pedirle consejo a su tío. ero, si lo hacía, se arriesgaba a arruinar
los planes de vengan"a del vi"conde y a faltar a su palabra. &ería mucho mejor recuperarlo físicamente
y que se marchara.
&e giró y se dirigió hacia los establos. )ui"á podría ir al boticario, aunque una joven rodeada de
escándalos yendo a comprar una solución para curar apu+alamientos levantaría sospechas. !o tenía
tiempo que perder. 3enía que e:orci"ar el fantasma que se había apoderado de su vida.
?9uenos días, lady Chloe ?dijo el mo"o, cuando la vio en la puerta?. (Le apetece dar un
paseo a caballo,
Chloe volvió a la realidad. El joven musculoso estaba preparando la yegua casta+a de amela.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Ella suspiró y recordó el corte profundo que el pobre animal se había hecho la semana pasada al pegar
una co" contra la verja. La pierna del animal estaba totalmente curada.
?%anny, (qu* le pusiste en la pierna cuando se hi"o da+o,
?#n ungLento de hierbas y aceite que les compro cada a+o a los gitanos, se+orita.
Ella se lo quedó mirando unos segundos.
?arece que ha funcionado muy bien.
?!o hay nada mejor. #n día, cuando me hice unos cortes despu*s de una pelea en el ring de la
feria, me lo apliqu* en la cara y funcionó de maravilla ?se secó la mejilla con el nervudo antebra"o y,
con la fusta, se+aló una jarra de barro cocido y cristal verde que había en un estante?. El ungLento y
ese tónico curan cualquier herida, se lo aseguro.
Chloe observó fascinada la botella de cristal oscuro. &e preguntó si se atrevería a hacerlo.
(-caso %ominic le había dejado otra opción, (-caso el muy arrogante creía que, despu*s de haber
burlado a la muerte una ve", podría seguir haci*ndolo,
&e esperó unos minutos hasta que %anny salió al cercado para coger las curas de los gitanos.
>ientras volvía a casa y recogía la comida que había escondido en el jarrón, tenía la boca seca. &i
alguien le preguntaba qu* estaba haciendo con las salchichas y la poción romana, siempre podía decir
que se había encontrado un animal herido y que quería curarlo.
-l fin y al cabo, no se alejaba tanto de la verdad. %ominic 9rec;land era tan salvaje y peligroso
como cualquier animal sin domar que se encontrara en el bosque.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 9
Cuando entró en su habitación, el cora"ón le latía a mil por hora. 3odo parecía muy tranquilo.
La puerta del vestidor estaba cerrada, como la había dejado. (5abría conseguido escaparse, 3odo sería
mucho más fácil si lo hubiera hecho. %esde que lo había encontrado en su habitación, no había tenido
ni un solo instante de pa". 7 un futuro que lo incluyera a *l tampoco prometía demasiada tranquilidad.
-brió la puerta del vestidor. El cuerpo musculoso de %ominic estaba en un rincón, con un bra"o
por encima del ba=l. Chloe se sorprendió mucho por la reacción de alivio que se apoderó de ella. Los
ojos de %ominic, brillantes por el estado febril, la observaron durante varios segundos.
?9uenos días, otra ve" ?dijo, tranquilamente, echando la cabe"a hacia atrás?. (Lista para
afeitarme,
?ara estrangularlo, mejor dicho ?dijo Chloe, indignada. (Cómo podía estar ahí sentado
dándole órdenes tan tranquilo cuando ella había estado tan preocupada por su estado físico,?. Es la
persona más insoportable que he conocido en mi vida.
or unos momentos, los ojos de %ominic brillaron con agradecimiento.
?&ospecho que es una cualidad que compartimos.
?7 que, sin duda, tendremos que pagar ?dijo Chloe, desenvolviendo la servilleta?. 3ome.
Cómaselas mientras yo le miro el hombro. En el bolso hay una botella de co+ac de mi tío. -+ada
robarle cosas a mi tío a mi lista de crímenes.
?(or qu* quiere mirarme el hombro,
?3engo una medicina de caballo, desagradecido desconfiado ?dijo Chloe, en vo" baja?. La
he robado del establo y no le he dicho nada a nadie. ()u* tiene que decir ante eso,
Hl apoyó la cabe"a en la pared, sumiso, y le lan"ó una seductora sonrisa mientras ella le
desabotonaba la camisa.
?!o lo s*. &i agito la crin y relincho un poco, (lo interpretará como una disculpa,
!o podía quedarse con ella mucho tiempo.
La noche anterior ninguno de los dos había dormido demasiado. %ominic veía la sombra de la
fatiga en su precioso y enfadado rostro. Era consciente de las muchas veces que se había despertado
para ver cómo estaba, a pesar que en todas se había hecho el dormido. Era un desafortunado
contratiempo descubrir, justo ahora, que todavía podía sentir un deseo y una ternura tan
enloquecedores que le hacían arrepentirse de haberla arrastrado a su infierno personal. Cada ve" que
Chloe se había acercado a *l durante la noche, sintió un deseo incontenible y tuvo que hacer un gran
esfuer"o por no tenderla en el suelo y hacerla suya.
&eguro que, para su cuerpo febril, sentir la piel de Chloe sería un lujo. &ólo podía recurrir a las
imágenes eróticas que lo perseguían en sue+os.
-unque tambi*n podía arruinarlo, para ambos, si acababa sucumbiendo a esa tentación. !o sólo
deseaba se:o. Le gustaban sus cuidados y su inteligencia, pero no la debilidad que despertaba en *l.
?#n ungLento de caballos ?se burló?. 9ueno, supongo que debería dar gracias que sea una
mujer con tantos recursos.
?%ebería dar gracias por no estar muerto de verdad ?hi"o una pausa y lo miró?. %ebe
marcharse, &tratfield.
?7a lo s*.
&e oyeron unos pasos que iban desde el corredor hasta la entrada. 0ápidamente, Chloe le dio la
botella de cristal oscuro.
?9*baselo. >i tío nos lleva a ver una obra en la rectoría. !ormalmente, los sirvientes se retiran
al salón del ama de llaves para jugar a cartas cuando están solos y'
Jillian Hunter Mi amado Lord
La intensa mirada de %ominic la cogió desprevenida. &e calló, sorprendida, cuando *l dijo$
?&i tenemos la suerte de volver a encontrarnos, lady Chloe, confío que sea en circunstancias
que nos permitan terminar lo que empe"amos.
?!o' !o s* a qu* se refiere.
ero sí que lo sabía. %ominic lo supo por la pausa de desconcierto que hi"o al hablar y por
cómo se apoyó en sus hombros para no perder el equilibrio. 5abía disfrutado de los aspectos sensuales
de su encuentro tanto como *l.
?>e refiero a esto ?dijo *l.
Le tomó la barbilla con los dedos y se inclinó hacia delante para besarla. Escuchó el peque+o
suspiro que soltó y notó cómo su cuerpo se arqueaba involuntariamente. Estaba preparada para el
beso, activa y ardiente con pasión. 7 la deseaba tanto que casi era mejor que no pudiera tenerla
porque, cuanto más implicado estaba con Chloe 9oscastle, menos control tenía sobre su propia vida.
Esa mujer era capa" de ganarse el cora"ón de un hombre sin ni siquiera intentarlo.
%ominic hundió su rostro en el cálido cuello de Chloe mientras, con una mano, le presionaba las
nalgas.
?>antente alejada del bosque, Chloe. uede que te cueste creerlo, pero ahí fuera hay hombres
peores que yo.
Los actores del pueblo habían organi"ado una representación amateur de amlet en la rectoría.
Gue tan horrible que Chloe tuvo que morderse las puntas de los guantes para no reírse. %e todos
modos, tampoco podía concentrarse. &ólo con pensar en el fantasma de amlet se acordaba del que
tenía en su propia habitación.
%urante la escena del enterrador, Chloe escuchó un murmullo entre el p=blico. &e giró y vio que
un se+or alto, delgado y moreno con una capa sobre los hombros se sentaba solo en primera fila.
Era el coronel sir Edgar Dilliams, el tío de Ealahad y su =nico heredero. Como mínimo, tenía la
decencia de no e:hibir a la antigua amante de su sobrino en p=blico, si es que todavía estaba por el
pueblo. 5acía días que Chloe no escuchaba nada acerca de ella e incluso se preguntaba si la mujer se
merecía el amargo rencor que %ominic le guardaba. &e podría decir que una mujer no podía ser
acusada de infidelidad si no sabía que su antiguo amante todavía estaba vivo.
?.aya, vaya ?susurró la tía EFendolyn, arqueando una ceja?. )ui"á pueda convencer al tío
del vi"conde para que haga una contribución a la rectoría. - pesar de sus pecados, su sobrino era un
donante muy generoso.
?Cállate, querida ?susurró el tío 5umphrey. Le gui+ó un ojo a Chloe?. !o nos gustaría
perdernos ni una palabra de esta magnífica representación. -demás, sir Edgar todavía no está en
posesión de toda la herencia. -ntes hay que solucionar algunas formalidades legales.
>ientras decía esto, 5amlet dejó caer accidentalmente el cráneo de 7oric; encima de la cabe"a
del enterrador. El pobre actor, del susto, empe"ó a maldecir y a rascarse la cabe"a, al mismo tiempo
que el p=blico estallaba a reír. &ir Edgar se rió y aplaudió hasta que su mirada se detuvo en Chloe y en
su tía.
/nclinó la cabe"a, les sonrió y volvió a girarse hacia el escenario. - Chloe la inundó una terrible
incomodidad. -quellos rasgos, aquella mirada inquisitiva, aquella cara de ángulos severos'
?El hombre al que estás mirando es el tío del fantasma, Chloe ?le susurró amela desde
detrás de su abanico.
Chloe se sorprendió, fijándose de repente en lo mucho que se parecía a %ominic, aunque parecía
faltarle un poco de vitalidad. -demás, era más corpulento que su sobrino, algunos a+os mayor y con
un aire maduro y de vieja escuela notable, algo que podía ser consecuencia de su pasado militar.
?(or qu* crees que habrá roto con la amante del fantasma, ?preguntó amela, entrecerrando
los ojos, especulativa?. &i es que lo ha hecho, claro.
%e repente, Chloe se concentró en otra cosa< lord &t. 2ohn acababa de hacer su entrada en la
rectoría, provocando gran alboroto entre las jóvenes del p=blico. Chloe reprimió una sonrisa cuando *l
la vio y le sonrió durante unos segundos, obviando por completo la obra, hasta que tomó asiento.
&eguro que sus aires de importancia le obligaron a interrumpir la obra.
?!o lo s* ?le susurró a amela, volvi*ndose a concentrar en los actores del escenario, que
eran mucho menos interesantes que el p=blico?. &upongo que tiene mejores cosas que hacer que
Jillian Hunter Mi amado Lord
dejar boquiabierto a medio pueblo al traer a la amante del fantasma a una representación de teatro
p=blica.
?1 porque los dos están implicados en una trama de asesinato ?dijo amela, en vo" baja.
ara Chloe, fue como si le hubieran tirado un vaso de agua helada a la cara.
?()u* has dicho,
?9ueno ?susurró amela, escondi*ndose de la mueca de su madre?, sólo es una idea. ero
espero que encuentren al asesino del vi"conde pronto. El =nico lugar donde me siento segura es en
casa con las puertas cerradas. 1 en mi vestidor.
Chloe miró al frente por miedo a que su cara la delatara. &i amela y su madre se enteraran de
qui*n estaba escondido bajo su techo en ese momento, no se sentirían tan seguras. &i sospecharan, por
un segundo, que su invitada de Londres había medio sucumbido a las seducciones del fantasma del
pueblo'
%e repente, se sintió muy acalorada al recordar la seductora agresividad de %ominic. Con
manos temblorosas, abrió el abanico para refrescar sus encendidas mejillas y garganta. La necesidad
desesperada de su tacto había despertado una peligrosa fascinación en ella. 1jalá no tuviera que volver
a verse en una situación en la que tuviera que luchar contra esa tentación. 1 sucumbir a ella.
&e había marchado.
!otó su ausencia tan intensa y poderosamente como había notado su presencia. En el instante en
que entró en su habitación, supo que se había marchado. El aire todavía parecía cargado con su
poderosa energía, y estaba segura que jamás lo olvidaría, pero había desaparecido.
Encendió tres velas, cogió una y entró en el vestidor. La ventana estaba abierta y la brisa que
agitaba las cortinas olía a lluvia. La vela se apagó casi al mismo tiempo que Chloe descubría una nota
doblada en el suelo.
&e agachó para cogerla y despu*s se levantó y cerró la ventana. Guera no había ni rastro de *l.
!i rastro de ninguna sombra fantasmal dici*ndole adiós desde el jardín. 1bviamente, se había sentido
con fuer"as suficientes para escaparse. ero, (a dónde,
- lo mejor el papel era una pista. .olvió a la habitación y se sentó en el e:tremo de la cama,
desdoblando lentamente el papel a la lu" de las velas. or un momento, no pudo creerse lo que estaba
leyendo.
?#n código ?susurró.
#n mensaje en clave muy parecido al que una ve" encontró entre las pertenencias de su
hermano 5eath. - lo mejor, si dos de sus hermanos no hubieran tenido nada que ver con los asuntos
de inteligencia nacional, aquel papel lleno de n=meros no habría significado nada para ella. ero,
como sí lo habían hecho, la misiva codificada no la sorprendió.
Lo que sí la sorprendió fue que se le había caído a &tratfield al marcharse. 7 el hecho de que
estuviera escrita con la inconfundible letra de su difunto hermano 9randon.
?Chloe ?susurró, detrás de ella, una vo" masculina.
%ejó el papel encima de la almohada y ahogó un grito al tiempo que vio a una figura vestida de
oscuro en la puerta del vestidor. or un momento de irracional alivio, creyó que su fantasma había
vuelto, pero enseguida vio que aquella figura pertenecía a alguien más cercano y menos amena"ante$
el forajido de su hermano %evon. rácticamente se había olvidado de *l.
?-h, eres t= ?dijo, con suavidad, mientras escondía el mensaje debajo de la almohada?.
(or qu* tienes que darme estos sustos,
Hl le sonrió abiertamente, con los ojos a"ules brillantes.
?>e parece que no puedo anunciarme con una fanfarria de trompetas, (no,
?-nunciarán tu llegada a la prisión si no dejas de hacer el tonto, %evon 9oscastle ?respondió
ella, con un toque de irritación.
Hl la miró e:tra+ado.
?()u* quieres decir, &ólo fue una ve", Chloe. 7 fue por error.
Ella se levantó para estar a su altura porque, aunque no era tan alta como *l, sí que tenía el
mismo temperamento.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?CooperKs 9ridge. 7 a mí no me mientas. !o tiene gracia.
?(CooperKs 9ridge, ?repitió *l, pasándose la mano por el pelo negro corto.
?El 9andolero 9esucón, %evon. 3ienes que dejarlo.
Hl soltó un resoplido, molesto.
?!o fui yo' -l parecer, he iniciado una moda, Chloe. 7, si quieres saberlo, me avergLen"o
de ello. -lgunos jóvenes que están aburridos se dedican a asaltar carruajes para robarles besos a las
damas.
?7 arriesgan sus vidas ?dijo Chloe, mirándolo a los ojos.
?9ueno, si son est=pidos, yo no puedo hacer nada.
?(%e verdad que no fuiste t=,
?or el amor de %ios, no. >e he estado portando como un ángel, aunque no lo creas, ayudando
al viejo primo 0ichard a plantar orquídeas. (7 t=, qu*, ?se apoyó en el armario, lan"ándole una
mirada compungida?. %esesperada por un poco de acción, (no,
Ella apartó la mirada.
?!o tienes ni idea ?y realmente no la creería si le e:plicaba toda la acción que había tenido
desde su =ltima visita. (%ebía e:plicárselo,
?5as conocido a un hombre ?dijo *l, divertido y preocupado al mismo tiempo.
Ella lo miró, qui"ás un poco demasiado deprisa para esconder su culpabilidad.
?!o seas tonto. (En Chistlebury,
Hl cru"ó la habitación y se fijó en la almohada que había detrás de su hermana.
?Estabas leyendo una carta de amor, (verdad, or %ios, Chloe, no te enamores de alg=n
pueblerino. Este e:ilio no durará tanto.
?Eso espero ?dijo. &e quedó unos instantes dubitativa?. %evon, nadie me lo confirmará,
pero t= siempre has sido sincero conmigo. (Crees que es posible que 9randon estuviera implicado en
alguna misión de espionaje cuando se marchó de /nglaterra,
?(En la 5onorable Compa+ía de las /ndias 1rientales, Lo dudo, aunque antes de' ?la miró
?. !o debería ser un secreto, para ti no, al menos ahora que ya está muerto. Creo que, cuando estaba
en ortugal, recogió y entregó algunos mensajes para 5eath. /magínate, sobrevivir a la guerra para
acabar muerto en una emboscada a manos de fanáticos. !o parece justo, (verdad,
Chloe negó con la cabe"a, debati*ndose entre confesarle la verdad a su hermano o mantener la
promesa que le había hecho a un hombre al que apenas conocía. (%ebería romper la promesa que le
había hecho a %ominic, -l fin y al cabo, nadie podría considerarla culpable por romper una promesa
que había hecho bajo amena"a y mientras estaba secuestrada. -unque' una promesa era una
promesa, y si aquella era la =nica manera de saber lo que realmente le había sucedido a 9randon, así
sería.
-demás, era posible que %evon pensara lo peor. uede que creyera que Chloe se había visto
implicada en una situación que ya no tenía arreglo. El macho dominante que llevaba dentro iría detrás
de %ominic y todos saldrían perdiendo. Chloe volvería a estar en el ojo del huracán.
/ndependientemente de la decisión que tomara, estaría rodeada de controversia y censura.
>iró a su hermano.
?&upongo que has venido porque necesitas más dinero.
Hl arqueó una ceja.
?%e hecho, he venido porque estaba preocupado por ti. El viejo 0ichard es muy generoso, pero
no respondo por mi cordura si tengo que plantar una orquídea más.
?(or qu* estabas preocupado por mí,
?#na cora"onada, Chloe. &í, sí, ya s* que suena est=pido, pero he tenido una pesadilla en la
que corrías peligro ?apoyó las manos en los hombros de su hermana?. Estás bien, (verdad, 9ueno,
quiero decir que no estás planeando fugarte con otro oficial de caballería cabe"a hueca, (no, &i
permito que algo así suceda, Erayson y 5eath me cortarán la cabe"a.
Chloe sintió un sudor frío por todo su cuerpo. 5asta ahora, jamás le había mentido a %evon.
Con algunas cosas, tenía un se:to sentido y ahora no le apetecía decepcionarlo. Con 9randon muerto,
%ev era el mejor amigo que tenía. ero, aun así, todavía no estaba preparada para compartir su secreto
con *l. rimero, tenía que pensarlo.
?&i quieres saberlo, he conocido a un chico ?sonrió ante la preciosa cara de preocupación de
su hermano?. &e llama 2ustin Linton y sí, ha lan"ado pu+ados de tierra contra mi ventana y me ha
Jillian Hunter Mi amado Lord
escrito un poema horroroso. ero es un buen hombre, %evon. Creo que incluso los >ayores lo
aceptarían.
Los >ayores eran sus hermanos Erayson, 5eath y Emma que, a pesar de no ser
cronológicamente tan mayores, a los ojos de Chloe, %evon y 9randon siempre habían sido los tiranos
de la familia. %ra;e había quedado en un lugar entre medio de los tiranos y los problemáticos.
?&i t= lo aceptas, Chloe ?dijo %evon, muy amable?, no puede ser tan malo, aunque debo
admitir que aquel barón al que besaste en el parque no me gustaba demasiado.
Chloe se cru"ó de bra"os, en un gesto de instintiva autoprotección.
?&í, bueno, en estos momentos, a mí tampoco me gusta demasiado. >ira dónde me ha llevado
su indiscreción.
Las voces que se oían de la escalera los distrajeron. %evon se levantó, plantó un beso en la
frente de su hermana y se marchó hacia el vestidor.
?3odo este secretismo no me gusta nada, %evon ?le susurró ella?. El día que Erayson diga
que ya no tienes por qu* temer a las autoridades, dar* un salto de alegría.
Hl sonrió antes de desaparecer entre las sombras.
?B-l diablo con las autoridadesC - quien temo es a la tía EFendolyn. &i me descubre, me
sermoneará hasta la muerte.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 10
%ominic se dio cuenta que había perdido la nota en el mismo instante en que llegó a la
escarpadura de helecho que constituía el principio del bosque. !o podía creerse que hubiera sido tan
descuidado. Era un síntoma peligroso. !o se podía permitir debilitarse o ponerse nervioso porque una
jovencita lo hubiera distraído. Caminó entre los oscuros árboles en silencio.
%e hecho, incluso cuando se acercaba al parque que había detrás de su propia casa, en lugar de
concentrarse en que no le vieran, estaba pensando en Chloe. &iempre había sido un hombre intenso y
bastante privado que no disfrutaba especialmente de los entretenimientos habituales de los de su clase
social, y no estaba especialmente orgulloso de su pasado. &í, sabía cómo atraer a una mujer. or
desgracia, lady 3urleigh no había sido la mejor opción. !i siquiera había esperado a que su cadáver
estuviera frío para meterse en la cama con otro hombre.
!o podía perdonarla. Gormaba parte de la vida que quería olvidar.
!o le importaba si era injusto o si ella se había asustado. !o le importaba que su enfado con ella
fuera irracional. !o podía culparla por mirar por sus intereses. ero no con su tío. La idea lo horrori"ó
y decidió olvidarla. Lo =ltimo que sabía era que se había ido del pueblo, y tampoco le importaba si
alg=n día regresaba.
Chloe 9oscastle suponía un problema bien distinto. /nfinitamente más placentero y
sorprendente. !o sólo había despertado su deseo se:ual, sino tambi*n sus necesidades humanas más
básicas$ compa+ía y comprensión, conversación y estimulación inteligentes. &u dama de los ojos
a"ules cubría todos sus anhelos privados en un solo y más que provocativo paquete.
Grunció el ce+o al recordar lo poco que sabía de su familia. 5abían corrido rumores que una de
las hijas 9oscastle, supuso que sería Chloe, estaba sola con su padre cuando *ste murió. &e comentaba
que 0oyden 9oscastle era tan severo que sus hijos se rebelaban en p=blico< qui"ás eso e:plicaba por
qu* la hija peque+a había salido un poco salvaje. La sucesión de amantes de su padre seguramente no
fue el mejor remedio para paliar la ausencia de la madre que Chloe había perdido.
or supuesto, sólo podía desearla en la distancia, algo muy frustrante para *l. Con suerte, sus
caminos no volverían a cru"arse. ara cuando %ominic hubiera llevado a cabo su vengan"a, que podía
acabar cobrándose su vida, lady Chloe estaría casada y lejos de cualquier tentación. or suerte para
ella.
&e desli"ó en silencio por el oscuro pasadi"o del ala deshabitada de &tratfield 5all, igual que un
fantasma que seguía viviendo en su propia casa. ()ui*n iba a buscarlo en los pasadi"os secretos del
mismo lugar donde lo habían asesinado, Le encantaba la t*trica ironía de la situación, mientras en el
pueblo le seguían atribuyendo acciones deliciosamente malvadas. En realidad, los rumores del
indecoroso comportamiento de su fantasma podían irle de fábula para sus planes.
&i no lo arruinaba todo con alguna estupide".
!o debería haber perdido la maldita nota. -demás, sabía e:actamente cuándo debió ca*rsele del
bolsillo. Cuando la deliciosa Chloe lo había medio desnudado, tocándolo con aquellas delicadas
manos que lo habían dejado muy e:citado. En ese momento, había deseado que hubiera seguido
e:plorando su cuerpo.
7 ahora esas mismas manos tenían en su poder una nota que podía, o no, dependiendo del
contenido, destruir todo lo que había planeado. (&e la ense+aría a alguien,
(Le guardaría el secreto,
(1 la tiraría a la basura, creyendo que era un tro"o de papel sin importancia, &e preguntó si la
hermana del teniente coronel lord 5eath 9oscastle descubriría que se trataba de un mensaje
codificado. !i *l mismo estaba seguro de lo importante que podía llegar a ser o de qui*n lo había
escrito. &ólo sabía que lo habían encontrado cosido en la chaqueta militar de &amuel, y sabía que su
hermano no se habría tomado tantas molestias para esconderlo a menos que significara algo para *l.
Jillian Hunter Mi amado Lord
%esli"ó la mano por la pared y accionó la palanca que estaba escondida detrás de una piedra de
la chimenea. El oscuro pasadi"o se abrió ante sus ojos, vacío e inhóspito. &e había convertido en eso,
en una criatura de la noche que debía corretear sigilosamente y esconderse mientras su enemigo comía
en su mesa, se acostaba con su amante y planeaba cómo gastar su fortuna.
Entró en el pasadi"o, despacio, para que la vista se acostumbrara a la oscuridad y al ambiente de
aire viciado. 9ajó la mano a la cintura y cogió la pistola, una precaución por si la oscuridad le
deparaba alguna sorpresa desagradable. %esde su @asesinatoA, se había vuelto tan asustadi"o como una
virgen. La pistola le daba seguridad.
&in embargo, sus dedos no rodearon la culata de marfil del arma, sino la insoportable suavidad
de una camisola femenina.
>ientras salía de la habitación de Chloe de manera furtiva, la prenda había caído por la ventana.
7 como no quería que su encantadora, aunque un poco brusca, anfitriona tuviera problemas, se había
escondido la camisola en la cintura de los pantalones antes de salir del jardín. %ios sabe que aquella
mujer ya tendría suficientes problemas ella sola.
Estudió el delicado tejido. (#n tesoro que llevarse a su guarida, &onrió. !o es que necesitara
nada para recordar a Chloe. &u cuerpo ya le recordaba, con suficiente dolor, el deseo que había sentido
por ella.
-l parecer, no estaba tan muerto como esperaba.
Empe"ó a descender por las empinadas escaleras de piedra que llevaban hasta un t=nel que
pasaba por debajo de la casa. -llí se había pasado infinitas horas, a la lu" de las velas, estudiando el
mensaje codificado, lo =nico que le quedaba de su hermano.
3enía que ser vital. %ominic estaba desesperado por resolverlo, ya que sus investigaciones no
habían dado ning=n fruto.
El que desató todas las sospechas fue el sirviente de &amuel que, a trav*s de otros soldados
británicos, le enviaba mensajes revelando que el se+orito &amuel se había reunido en secreto con
varios hombres en !epal durante las semanas previas a su muerte.
Con la esperan"a de saber más cosas, %ominic le había escrito personalmente una carta al
cónsul británico en !epal, que más tarde se convirtió en el general 1chterlony. 5abía viajado a
Londres varias veces para reunirse con el comit* de control, el consejo de directores de la compa+ía y
las personas que estaban en contacto con lord >oira, el comandante en jefe en la /ndia.
!inguno pudo ayudarle más allá de lo que decía el informe oficial$ había guerreros gur;ha
escondidos en las monta+as, tendieron una emboscada a &amuel y a 9randon 9oscastle y los habían
lan"ado a un barranco inaccesible, donde fueron pasto de de los animales salvajes y de los elementos.
ara entonces, a %ominic ya se le había ocurrido una escabrosa posibilidad$ su propio tío y el
comandante en jefe de &amuel habían ordenado la emboscada. %ominic no sabía e:actamente cuándo
o cómo había empe"ado a sospechar la verdad. ero sí que recordaba que a su difunta madre nunca le
había gustado Edgar y que, en más de una ocasión, le había advertido a su marido que no debía fiarse
de *l.
El hecho de que el coronel sir Edgar Dilliams estuviera en Matmand= en viaje oficial al mismo
tiempo que se perpetraba la emboscada no demostraba su inocencia. En aquel rincón del mundo,
siempre había guerreros renegados dispuestos a cualquier cosa si alguien les ofrecía suficiente dinero.
#n ruido a sus espaldas lo devolvió a la realidad. #n gemido que no era del todo humano.
Cogió la pistola y se detuvo.
El objeto que tenía junto a las piernas no suponía ninguna amena"a. !i la fría nari" que le
husmeaba la mano. &e giró y se arrodilló, contento. Era su perro favorito.
?!res ?dijo. El perro se sentó delante de *l, agitando la cola, muy contento ante la perspectiva
de ir a dar un paseo por el bosque, con los ojos brillantes?. !o deberías estar aquí ?dijo, enfadado
?. !o puedo cuidarte. !o hay espacio suficiente.
ero tampoco podía arriesgarse a devolverlo a la casa a esas horas< a sir Edgar le gustaba leer
por las noches.
?!res ?dijo, irritado?. ()u* voy a hacer contigo,
&e levantó y volvió hacia las escaleras. El perro lo siguió como si hubiera cerrado el trato.
%ominic había decidido solucionar un problema más preocupante. !ecesitaba recuperar aquella
nota, independientemente de los riesgos que conllevara.
7 lo que qui"ás era más peligroso$ tendría que volver a visitar la habitación de Chloe 9oscastle.
Jillian Hunter Mi amado Lord
>enos de cuarenta minutos despu*s, estaba en la habitación de pie y con la carta doblada en el
bolsillo. Chloe ni siquiera se había despertado. La miró desde la puerta del vestidor, intentando
convencerse de escapar mientras pudiera.
&in embargo, era demasiado tentadora como para no tocarla. %ominic se había prometido que
sólo volvería para recuperar la nota y que se marcharía antes que se despertara. &in embargo, en
cuanto la vio, se quedó parali"ado. Cru"ó la puerta del vestidor.
or supuesto, no estaba estirada en la cama como la típica damita dormida. Estaba retorcida en
un incómodo ángulo, con los ri"os negros enmarcándole la cara con el ce+o fruncido. 5abía lan"ado
una de las almohadas al suelo, peleando con algo o con alguien en sue+os.
3enía la sábana enroscada en las piernas blancas. %ominic suspiró ante lo vulnerable que
parecía, preocupada por algo incluso en sue+os. !o estaba seguro de si alg=n hombre iba a poder
domar su espíritu salvaje. 1 de si *l querría hacerlo. )ui"á sería mejor disfrutarlo.
&us ojos se desviaron hacia la rodilla doblada y hasta el hueco entre las piernas. El camisón de
lino no la protegía demasiado de la mirada hambrienta de %ominic.
&e acercó a la cama. .io la sombra de ri"os oscuros entre los muslos. &u cuerpo se tensó ante
aquella visión. La necesitaba desesperadamente. !ecesitaba hundir su se:o en aquel espacio tan cálido
y suave.
&e sentó al borde de la cama y escuchó cómo respiraba de manera constante. (En qu* estaría
so+ando, -l cabo de un momento, le acarició la frente, como si quisiera borrar una mueca. Ella se
movió y se acercó a *l. %ominic contempló su blanca garganta, la generosidad de sus pechos, su
cuerpo relajado y seductor.
9ajó el dedo por el cuello y jugueteó con los pe"ones hasta que se endurecieron. Chloe
respondía al más mínimo contacto. %ominic sintió una peligrosa sensación de deseo en el estómago.
Esa mujer no tenía que mover ni un m=sculo para e:citarlo. &e moría de ganas de tocarla.
&e inclinó y acercó la cara a su cuello. #n error. La esencia de Chloe hi"o que se olvidara de
todas las precauciones. Ella hi"o un peque+o sonido con la garganta y se giró hacia *l. %ominic tragó,
enfrentándose a una batalla que tenía perdida antes de empe"ar.
!o podía negar lo que sentía por ella. 5abía invadido lo que le quedaba de cora"ón, y su cuerpo
la reclamaba a gritos. Endureció la e:presión con una sonrisa burlona. El fantasma de &tratfield 5all
estaba a punto de hacer gala de su reputación.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 11
Esa noche, Chloe so+ó que un hombre le acariciaba la cara con la suavidad de una pluma. &us
caricias la hicieron estremecerse y *l susurró su nombre. Ella gimió, luchando contra la vo" poderosa
de ese hombre, luchando por no despertarse. &us afilados dedos la tenían cogida por los hombros, por
los pechos, jugueteando con sus pe"ones a trav*s del camisón.
Chloe respondió a su seductor con una lujuria incontrolable. &in que las inhibiciones de la
Chloe despierta pudieran interrumpirlos, se arqueó y se apretó contra *l sin ning=n reparo. En la
oscuridad del sue+o, no podía verle la cara. &ólo sentía el calor y el deseo que desprendía.
)uería pedirle que no parara. edirle que la tocara de más formas. %e todos modos, la Chloe
dormida no podía detenerlo. &ólo podía responder al poder que ejercía sobre ella, a las necesidades
que había despertado en su cuerpo. &us sentidos respondieron a las demandas de ese desconocido sin
dudarlo.
?3ienes el cuerpo de una diosa, Chloe ?susurró la vo" lejana contra su cuello?. odría
adorarte. odría ense+arte placeres que jamás olvidarías.
La Chloe dormida susurró que tenía ra"ón. Cuando la mano del desconocido bajó por la barriga
y se colocó en los cálidos pliegues de su se:o, ella sintió un placer tan grande que habría podido llorar.
&u cuerpo sí que lloró< notó cómo se le humedecían las piernas, esperando alivio. #n placer inaudito
se apoderó de todo su ser. !ecesitaba liberarlo, necesitaba que indultaran ese dolor que sentía dentro.
Los elegantes dedos de su caballero encontraron el lugar secreto donde nadie la había tocado
jamás. -quellas fricciones firmes y constantes la e:citaron hasta la planta de los pies. &i no fuera por
la frágil barrera del fino camisón, estaría totalmente e:puesta y abierta para *l. Era el sue+o más
erótico de su vida. Cuando la hi"o alcan"ar el orgasmo, notó las venas llenas de sangre. !otaba que el
calor le iba de la cabe"a a los pies y elevó las caderas< a medida que el placer se apoderaba de su
barriga, se le fue acelerando el cora"ón.
3embló, impotente, aunque siguió disfrutando de cada momento. @%ominic.A &u seria imagen
dominaba el sue+o. &e revolvió e intentó pronunciar su nombre, intentó preguntarle por qu* había
vuelto. )uería decirle que había visto a su tío esa noche en la obra de teatro y que no le había dado
demasiada buena espina. !ecesitaba ponerlo sobre aviso, abra"arlo. -nhelaba sentir su fuer"a, pedirle
una e:plicación sobre por qu* había vuelto a invadir su sue+o.
#na repentina sensación de frío sustituyó la íntima calide" que había estado disfrutando. -brió
los ojos, a rega+adientes, y esperó a que los latidos del cora"ón que sentía en el estómago se relajaran.
!otaba cómo una sensual lasitud vibraba para atormentarla.
El sue+o le había parecido tan real, pero estaba sola, muerta de frío y despierta' (%evon había
dejado abierta la puerta del vestidor, (!o estaba segura de haberla cerrado antes de acostarse,
&e incorporó en la cama y se estremeció mientras salía de la cama.
?()ui*n es, ?susurró?. (Eres t=, %ominic, &erás malvado.
!o hubo respuesta. #n vista"o rápido sirvió para comprobar que el vestidor estaba vacío, la
ventana cerrada y las cortinas pasadas. Con un gesto de contrariedad, volvió a la cama y abra"ó la
almohada como si quisiera recuperar la calide" de antes.
La nota había desaparecido. En su lugar, había una rosa, con los p*talos ligeramente abiertos y
perfumados.
&e quedó mirando la cama fijamente, con el cora"ón en la garganta. Era imposible que el muy
desalmado hubiera vuelto para cogerla. Era imposible que hubiera estado allí, tocándola.
?1h ?susurró, e:citada de nuevo, aunque esta ve" por una ra"ón completamente distinta?.
!o se atrevería.
Lo había hecho. %esesperada, buscó por toda la habitación, por el vestidor, por el suelo, como si
todavía estuviera en un sue+o.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?7 el telescopio tambi*n ha desaparecido ?susurró mientras abría la ventana para mirar el
peque+o bosque que separaba las dos casas?. &* que estás ahí fuera, seguramente ri*ndote de mí,
&tratfield, serás' serás desagradecido. (-sí es como me das las gracias por ayudarte,
&inti*ndose como una tonta, volvió hacia la puerta de la habitación. ero, (y el sue+o, ()u*
había sido real y qu* había sido imaginado, ()u* parte de su estado de e:citación se debía a la
perversidad de %ominic y qu* parte se debía a sus deseos más íntimos,
9ueno, ya tenían un nuevo escándalo.
El fantasma de &tratfield había vuelto a actuar, y su =ltima víctima era lady Chloe 9oscastle.
%ominic le acarició las orejas al perro en el t=nel, donde resonaba su risa de satisfacción.
?9ueno, ha estado cerca, pero hemos recuperado la nota. La pró:ima ve", no ser* tan
descuidado.
&i es que esa era la palabra< @obsesionadoA parecía describir mucho mejor su comportamiento.
1bsesionado con la vengan"a. 1bsesionado con recuperar lo que era suyo.
1bsesionado, de repente, con una joven preciosa que, con toda la ra"ón del mundo, no debería
querer nada con *l. (or qu*, si no, se había sentado en su cama y se había atormentado a sí mismo
con aquellas caricias prohibidas, 5abía sido una estupide" correr ese riesgo. ero, las manos'
todavía le temblaban despu*s de haberla tocado.
odría haberse despertado. odría haber abierto los ojos y haber despertado a toda la casa. 1,
como *l secretamente deseaba, podría haber accedido a todo lo que quería hacerle. odría, como hacía
en las fantasías más desesperadas de %ominic, haberle pedido que le hiciera todo lo que quisiera.
Estaba claro que era se:ualmente curiosa y a *l le habría encantado haberle ense+ado cuatro
cosas. ero estaba igual de claro que no era una joven con la cabe"a hueca que no sabe sumar dos más
dos.
5abía escondido la nota debajo de la almohada. (-caso había reconocido la importancia de ese
papel, Lo dudaba. 7, a su ve", dudaba que lo hubiera guardado tan cerca de ella como un mero
recuerdo sentimental de su encuentro.
&u naturale"a intelectual ju"gó el comportamiento de Chloe como intrigante. En cambio, su
cuerpo la deseaba de una manera más abierta y clara.
&e colocó el telescopio de latón que había cogido de su habitación frente al ojo para mirar su
ventana. >omentos despu*s, consiguió su recompensa cuando Chloe apareció con el camisón de
muselina blanco. or supuesto, ella no podía verlo, porque estaba escondido como un "orro en su
escondite. &eguramente, lo estaba maldiciendo, aunque esperaba que lo hiciera en vo" baja.
?(3e ha gustado la rosa, ?le preguntó a la imagen lejana con una sonrisa.
Como si lo hubiera escuchado, Chloe agitó un objeto pálido no identificado. %ominic imaginó
que era la rosa que le había dejado en el lugar donde ella había escondido la nota.
>iró a su alrededor. .io que, en su propia casa, se había encendido una lu". En la ventana de su
habitación. .islumbró la silueta de su tío detrás de las cortinas, un amargo recordatorio de que no
podía merodear por los alrededores de la ventana de Chloe como un animal en celo.
9ajó el telescopio, difuminando la sonrisa.
?9uenas noches otra ve", Chloe ?dijo, en un suave tono melancólico?. 3engo que ir a
perseguir a alguien' y t=, querida, me perseguirás todo el tiempo.
Chloe encendió la vela que tenía encima de la mesita de noche y se arrodilló en el suelo para
buscar algo debajo de la cama. -liviada, encontró el diario donde lo había dejado, escondido debajo
de una tabla del suelo.
&acó la fina libreta y se sentó en la cama. En la =ltima página, había la entrada más reciente.
#na copia e:acta de la carta codificada que %ominic había recuperado.
1bviamente, significaba lo suficiente para *l como para haberse arriesgado a volver a su
habitación. &e felicitó por haber tenido la previsora idea de hacer una copia. 7 por haber obligado a su
hermano 5eath a ense+arle algunos trucos en el arte de descifrar un código.
5abía llegado la hora de poner en práctica esos conocimientos en el que pudo haber sido el
=ltimo mensaje de 9randon. !o había aceptado ayudar a %ominic sin esperar nada a cambio.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 12
Cuando a la ma+ana siguiente Chloe bajó a desayunar, se encontró la casa sumida en un caos. El
tío 5umphrey iba corriendo de un lado a otro del recibidor con el bastón debajo del sobretodo marrón.
!o se había peinado y llevaba el nudo de la corbata aflojado, como si se hubiera vestido a toda prisa.
Cuando vio a su sobrina a los pies de la escalera, le lan"ó una mirada de pánico.
?Coge la capa y escápate conmigo mientras puedas, querida ?dijo, en un susurro?. La locura
se ha apoderado de esta casa y no quiero tener nada que ver con esto.
?()u* locura, ?preguntó Chloe, pero su vo" quedó ahogada por las escandalosas voces
femeninas que llegaban del salón y por los impacientes ladridos de los perros que esperaban a
5umphrey para pasear.
amela apareció en la puerta del salón, con su pecosa cara alegre y sonrosada.
?-h, Chloe, por fin has bajado. La reunión ya ha empe"ado.
?La reunión ?repitió Chloe, con el cerebro todavía perdido entre la niebla mientras amela se
acercaba a ella para llevársela al salón?. ()u* reunión,
?>i madre ha avisado a todas las se+oras de Chistlebury para hablar de la crisis com=n.
Chloe empe"ó a notar que se le tensaban las sienes, se+al inequívoca de un tremendo dolor de
cabe"a. Estaba enfadada y agotada despu*s de haberse quedado despierta hasta la cuatro de la
madrugada, y sin ning=n resultado, intentando resolver el enigma de la carta de 9randon. 7 todavía
seguía furiosa y preguntándose si %ominic la había tocado anoche o si aquellas cosas tan descaradas
que le había hecho habían sido sólo un sue+o.
Era incapa" de decidir cuál de las opciones era peor. &abía perfectamente que no estaba de
humor para sentarse y hablar de la mala conducta del fantasma de &tratfield. La mujer del párroco se
levantó para acompa+ar a Chloe hasta el abarrotado sofá, donde había una mujer y sus dos hijas
solteras discutiendo acaloradamente acerca de aquella horrorosa amena"a para la comunidad femenina
del pueblo. amela se sentó a su lado.
3odas se quedaron en silencio. 3oda la atención se centró en Chloe en una me"cla de curiosidad
comprensiva y desaprobación remilgada. Casi como si ella, a fuer"a de su reputación, hubiera traído
ese escándalo a su tranquilo pueblo. &e aclaró la garganta y las miró con una cándida sonrisa.
%e golpe, todas las mujeres volvieron a hablar a la ve".
-poyó la cabe"a en el sofá y reprimió un boste"o. Los n=meros de la carta de 9randon seguían
bailándole en la cabe"a. (or qu* había tenido la necesidad de codificar un mensaje en !epal, (-caso
habían enviado a los agentes de !apoleón a ese puesto de avan"ada para poner en peligro los intereses
británicos,
-brió los ojos, sorprendida, cuando la se+ora que estaba sentada a su lado le sacudió el bra"o.
?3enemos que cogerlo. (!o está de acuerdo, lady Chloe,
?()u* ha dicho,
La mujer la miró, preocupada.
?Es nuestra obligación< hay que cogerlo.
?(5acerle qu* a qui*n,
?Cogerlo. ara que descanse, querida. El pobre espíritu está buscando a una mujer que le
ayude a encontrar la pa".
&eg=n Chloe, el @pobre espírituA había estado buscando otra cosa con cierta mujer anoche, y
puede que cogerle fuera la solución, o puede que no.
?(7 cómo propone que lo hagamos, ?preguntó, aunque no pensaba implicarse en el asunto.
-ntes que pudiera responderle, todas las mujeres se alborotaron de repente. 5abía llegado otra
invitada$ una atractiva gitana con una falda roja, un chal verde con flecos, y las mu+ecas llenas de
pulseras plateadas. -quellos vivarachos ojos marrones, colocados encima de una peque+a nari"
Jillian Hunter Mi amado Lord
respingona en medio de una cara delgada y alargada, observaron a su p=blico con un desd*n divertido.
La tía EFendolyn colocó una silla Chippendale en el centro de la habitación para que su
estimada hu*sped presidiera la reunión.
?%íganos, madame %ara ?le pidió, con las manos apoyadas en el respaldo de la silla?. (Cuál
de nosotras será la pró:ima víctima,
@>adameA %ara, que tenía, como mucho, diecinueve a+os, rodeó la silla con una gracia
indolente porque sabía reconocer un p=blico entregado cuando lo veía.
?3ráiganme algo de beber.
La mujer del párroco se levantó para servirle una ta"a de t*. Le pasó la ta"a y el a"ucarero a
amela que, a su ve", se lo pasó a la mujer que estaba sentada a su lado, que se lo dio a EFendolyn
con la reverencia propia del &anto Erial.
>adame %ara cogió la ta"a y se sentó. Las demás mujeres la observaron sorber el t* en silencio
y fascinadas, como si ese sencillo acto fuera de una importancia vital para su futuro.
Chloe estaba tan cansada que se le cerraban los párpados. Estaba impaciente por poder volver a
subir a su habitación y seguir trabajando en la carta de 9randon, pero es que los dos =ltimos días no
había dormido demasiado. La tensión de todo lo que estaba pasando estaba empe"ando a pasarle
factura.
?Eres' t".
Escuchó el grito colectivo que resonó en las cuatro paredes y levantó la mirada, curiosa y
alarmada cuando vio que la gitana estaba se+alando al sofá donde ella estaba sentada. El cora"ón le
dio un vuelco. Era imposible que la gitana lo supiera. Era una decisión arriesgada y un juicio injusto
basado en rumores sobre su escandaloso pasado.
?Espere un segundo ?dijo, sonrojándose?. )ue sea la =nica que no es del pueblo no es
motivo suficiente para asumir que'
-unque no le dieron la oportunidad de terminar de defenderse. El ruido de la habitación se
intensificó en una cacofonía de voces, gritos, suspiros' una docena de mujeres compadeci*ndose de
la víctima elegida.
?Esto no es justo ?dijo, avergon"ada.
.io que su tía se acercaba a ella con una cara de tal preocupación que no pudo evitar sentirse
culpable. (Era posible que la gitana supiera la verdad, !o. Era imposible. %esignar a Chloe como la
elegida del fantasma era'
?#n error ?dijo la tía EFendolyn?. %ebe de ser un error. >i corderita inocente, no.
Chloe parpadeó y se giró para mirar a la joven que estaba sentada a su lado. (amela, La gitana
no había se+alado a Chloe, sino a su prima, que estaba sonriendo como una tonta al verse designada
para aquel inesperado honor.
?3ratar* de impedirlo con todas mis fuer"as ?gritó la tía EFendolyn con vo" de militar,
levantando el pu+o hacia el cielo?. BEl fantasma de &tratfield no tomará a mi hijaC
Cínicamente, Chloe pensó que qui"ás el propio fantasma de &tratfield tendría algo que decir en
el asunto. &in embargo, teniendo en cuenta que, por primera ve" en a+os, no era el centro del
escándalo, ya fuera real o imaginario, decidió cerrar la boca y disfrutar del anonimato.
Estaría muy bien, para variar, que todos la ignoraran. uede que incluso le diera un poco de
libertad. or supuesto, %ominic detestaría volver a ser el centro de atención. ero claro, si no quería
que lo cogieran, no debería colarse en las habitaciones de las damas para aprovecharse de ellas
mientras duermen. -lguien tenía que detenerlo. Era, realmente, más lascivo de lo que quería
reconocer.
&in embargo, le había quitado la carta y era poco probable que Chloe tuviera otra oportunidad
para rega+arlo como quería hacerlo. 3eniendo en cuenta el peligro que lo rodeaba, se dijo que sería
mejor así.
-quella misma noche lo vio.
5abía planeado anali"ar la carta de 9randon porque estaba segura que estaba cerca del
descubrimiento que aclararía un poco todo el misterio que había rodeado la muerte de su hermano.
uede que aquella verdad le diera un poco de pa" y resignación.
5abía pensado bajar a cenar algo, pero su tío se había encontrado con sir Edgar Dilliams en el
Jillian Hunter Mi amado Lord
bosque, justo antes de anochecer, mientras paseaba a los perros. &ir Edgar había invitado al tío
5umphrey y a su familia a cenar con *l esa noche. 5umphrey le e:plicó a su mujer que su primera
intención fue recha"ar la oferta pero que luego no pudo hacerlo porque, claro, ahora sir Edgar era su
vecino más cercano.
?or supuesto que debemos ir ?dijo la tía EFendolyn, con un astuto brillo en los ojos?. -l
fin y al cabo, es nuestra obligación.
El tío 5umphrey le lan"ó una mirada de alarma a Chloe.
?(!uestra obligación, ?repitió, con cautela.
EFendolyn se colocó delante de la ventana del salón, con la vo" temblorosa como si estuviera
en una obra dramática.
?&i &tratfield ha escogido a amela como su pró:ima víctima, debemos hacer todo lo que est*
en nuestras manos para evitarlo. ()ui*n cortejará a nuestra hija cuando un fantasma la haya tomado
por primera ve", 5umphrey,
El hombre volvió a mirar a Chloe.
?&upongo que los mismos que no la cortejaban antes.
&in embargo, no hubo manera de persuadir a la tía EFendolyn. El párroco y la gitana la habían
convencido que debía tomar medidas drásticas para proteger la virtud de amela. En cuanto a la propia
víctima, la chica apenas podía esconder su alegría porque un espíritu tan famoso la hubiera elegido a
ella. /ncluso preguntó si podía ponerse uno de los camisones de Chloe para la ocasión.
Los cuatro se vistieron para la cena. EFendolyn insistió en que debían llegar en carruaje,
aunque 5umphrey comentó que, desde la puerta de casa, podía lan"ar una piedra y alcan"ar el
estanque de &tratfield.
?Eso es una ordinarie", 5umphrey ?dijo EFendolyn, con las manos enguantadas cru"adas
sobre el rega"o.
?!o es una ordinarie", EFennie. 3ardamos más en entrar y salir del endemoniado carruaje que
en llegar a pie hasta la puerta de su casa.
?!o quiero que sir Edgar piense que somos pueblerinos ?respondió ella, implacable.
%urante el breve viaje, Chloe se quedó mirando los árboles ba+ados por la lu" de la luna.
robablemente, &tratfield había encontrado un escondite en el bosque. (Estaba bien, (&e habría
curado con aquel brebaje que le había dado, (%esde dónde podía espiar su propia casa sin que lo
vieran, !o entendía cómo había podido planear su propio funeral sin ayuda de nadie.
3ambi*n sopesó la posibilidad que hubiera encontrado un t=nel subterráneo de contrabandistas
o una cueva donde esconderse. #na ve", 5eath le dijo que se habían reabierto algunos pasadi"os
subterráneos en &usse: para defenderse de un ataque por la costa de los soldados de !apoleón.
El carruaje pasó por delante de las hayas plateadas cuyas sombras habían sido testigos de la
primera ve" que %ominic la había besado. El recuerdo de sus manos enguantadas en su cara y sus
labios en los suyos desencadenó un incómodo calor en su interior. &í, era un hombre peligroso, en más
de un sentido, aunque ella conocía los motivos que lo habían convertido en eso. )ui"á representaba un
peligro tan grande para ella porque se podía identificar con *l.
0ecordó haber pensado que, aquel día en el bosque, parecía muy triste, y ahora entendía por
qu*. &u melancolía estaba justificada. &in duda, habría sido mejor para ella no volverlo a ver nunca
más. &in embargo, si ese peligro tenía algo que ver con 9randon, entonces tenía que implicarse.
!o obstante, (era necesario que el deseo entrara en el lote, Estaba segura de poder ayudarle,
siempre que no se implicara emocionalmente con *l. -hora que estaba lejos de *l, decidió que podía
hacerlo. &in embargo, en su interior sabía que era una suerte no tener que volver a enfrentarse a
aquella tentación.
Cuando amela la devolvió a la realidad, Chloe dio un brinco.
?(or qu* estás tan desolada, Chloe, ?le preguntó con una maliciosa sonrisa?. &eg=n dicen,
el cordero que va a ser sacrificado soy yo, y no t=.
?ues t= no pareces nada desolada ?dijo Chloe.
amela sonrió todavía más.
?-dmítelo ?le susurró su prima?. &ientes un poco de curiosidad por saber qu* se siente al
ser seducida por el fantasma de &tratfield.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?!i mucho menos ?respondió Chloe. orque ya lo sabía. 5abía tenido ese ignominioso
privilegio hacía poco, y estaba segura de no olvidarlo en mucho tiempo.
El coche acababa de cru"ar la verja cubierta de enredaderas de &tratfield 5all. >ientras Chloe
se alisaba el vestido gris de seda, el conductor se detuvo en el camino de piedras de la entrada de la
elegante casa de la =ltima *poca isabelina.
La preciosa casa de piedra culminada con torrecillas y gabletes parecía tan grande y orgullosa
como su due+o. Chloe casi podía ver a &tratfield de pie tras aquellas altas ventanas en saliente del
balcón, observando con satisfacción su propiedad. &í, incluso un fantasma encontraría pa" en la visión
de los cisnes nadando en el estanque a la lu" de la luna, detrás de los jardines.
-parecieron un mo"o y dos lacayos para ayudarlos a bajar del carruaje. Chloe sintió un e:tra+o
cosquilleo en la piel. (5abía alguien observándola,
Levantó la mirada con un gesto rápido mientras la tía EFendolyn le recordaba a su marido que
no engullera la comida como un lobo. .io cómo se les acercaba un hombre alto, con el pelo oscuro, de
espaldas anchas y con la actitud sólida y segura de un militar.
En la oscuridad, el parecido con su sobrino %ominic era tan grande que Chloe contuvo la
respiración. /mponente, con los mismos ojos melancólicos y las mismas facciones serias y arrogantes.
&in embargo, la vo" era distinta, no era tan grave, tenía el tono cantarín propio de sus orígenes galeses.
0ecibió a sus invitados con una amplia sonrisa.
?>e alegro que hayan podido venir despu*s de haberlos avisado con tan poco tiempo ?dijo,
colocando la mano encima del hombro de 5umphrey?. 7 qu* afortunados somos por tener a tres
bellas mujeres acompa+ándonos a la mesa.
&ir Edgar sonrió muy amablemente a la tía EFendolyn y a amela, que le e:plicó que
normalmente iba más ligera, pero que hacía poco que se había torcido el tobillo.
%espu*s, miró y se entretuvo con Chloe. Ella le sonrió, porque era lo que le habían ense+ado de
peque+a. !o, no era tan atractivo como %ominic, y era mayor que *l. &us ojos desprendían una
inteligencia calculada, como si midiera cada palabra y cada gesto. %espu*s de tantos a+os sirviendo en
el e:tranjero, tenía la piel morena, y la cara era más angulosa que la de su sobrino. &us maneras y su
vestimenta parecían impecables, desde el caluroso recibimiento hasta la corbata beige y las botas
relucientes que resonaban contra los escalones de piedra.
?Lady Chloe ?dijo, suavi"ando la e:presión de sus oscuros ojos?. &iempre he admirado a su
familia. ermítame transmitirle mis condolencias por la muerte del joven lord 9randon. Cuando
sucedió el triste episodio de la salvaje emboscada, yo estaba en Matmand=, pero espero que a usted y
su familia les consuele saber que los responsables pagaron por su crimen.
Chloe lo miró en silencio. arecía que se le iba a parar el cora"ón y, por un horrible segundo, le
pareció que tenía la garganta tan estrecha que no iba a poder hablar.
?!o lo entiendo. (Estaba' estaba en !epal con 9randon,
&ir Edgar pareció conmovido.
?>i querida joven, he sido muy desconsiderado al suponer que lo sabía. &u hermano y mi
sobrino &amuel servían en el r*gimen de la compa+ía bajo mi mando. Les había advertido miles de
veces de los peligros que suponía patrullar los solitarios caminos locales, pero los pobres valientes
estaban impacientes por demostrar su valía. >ientras estaba de viaje oficial, decidieron jugar a ser
h*roes por su cuenta.
?!o lo sabía ?susurró ella?. !o tenía ni idea ?aunque no era algo que la tranquili"ara. En
realidad, la puso más nerviosa.
&ir Edgar los guió hasta el vestíbulo, panelado en roble. >ientras Chloe recuperaba la
compostura, vio que su tía miraba detrás de una de las columnas dóricas, como si esperara que, en
cualquier momento, el vi"conde &tratfield fuera a asomarse y decir$ @B&orpresaC B&oy yo, el fantasma
de la casaCA
7 lo gracioso era que Chloe tambi*n podía notar la presencia de &tratfield. -l menos, creía que
podía. 3eniendo en cuenta que no era un aut*ntico espíritu, no tenía muy claro qu* notaba. Los
variados estados emocionales que había despertado en ella eran bastante ambiguos y demasiado
vergon"osos para e:aminarlos. Era más fácil decir que le tenía miedo a admitir algo más complejo que
le ponía los nervios de punta, algo decadente y ligeramente delicioso.
&í< definitivamente en aquella casa se respiraba su presencia. En las paredes paneladas con roble
y en la galería de m=sica encima del comedor. Chloe casi esperaba ver su imponente figura hacer una
Jillian Hunter Mi amado Lord
aparición estelar en cualquier momento y empe"ar a ordenarles a todos que'
?7a había estado aquí unas cuantas veces ?le susurró al oído el tío 5umphrey?. &tratfield
me invitó a ca"ar y a jugar a cartas con sus amigos. !o era tan malo como todo el mundo cree, Chloe.
7 tampoco era tan malvado como pretendía. 7 todos estos cuentos del fantasma'
?(!o te los crees, ?susurró ella.
?Claro que no. orque recuerdo que, hace a+os, la gente solía decir que en esta casa vivía el
fantasma de un sacerdote que se había escondido en una cripta y nunca más pudo salir. &i hay alguien
seduciendo a las jóvenes mientras duermen, seguramente es el fantasma de un viejo cl*rigo pervertido.
Chloe se giró hacia *l en medio del recibidor.
?(#n sacerdote en una cripta,
?&í. 0ecuerda las lecciones de historia, Chloe. La familia del vi"conde desciende de católicos
romanos. La persecución religiosa hi"o que muchos escondieran sus creencias hasta la actualidad.
Chloe empe"ó a sentir un cosquilleo por todo el cuerpo.
?(&tratfield era católico,
?!o creo. &ólo recuerdo haberle oído mencionar el pasado de su familia en una ocasión.
Chloe se alegró mucho de haber obtenido aquella información, aunque no supo por qu*. ()u*
importancia tenía si %ominic descendía de una larga dinastía de rebeldes, En realidad, ella tambi*n.
ero le gustaba saber más cosas de *l.
Cenaron faisán asado a las hierbas, patatas con mantequilla caliente me"clada con perejil y tarta
de man"ana con nata. En la galería que había encima del comedor, había un cuarteto de cuerda del
pueblo que tocó m=sica medieval durante toda la cena. &ir Edgar no podría haber sido un anfitrión más
atento. &in embargo, la sensación de incomodidad de Chloe persistía. Edgar era casi demasiado
educado, estaba casi demasiado cómodo en el papel de %ominic. 7 9randon había servido bajo su
mando. )uería preguntarle más cosas acerca de su hermano, pero sus instintos se lo impidieron.
Empe"ó a dejar volar la imaginación. El tío 5umphrey y sir Edgar estaban especulando sobre el
futuro de la aristocracia francesa. &e imaginó a %ominic sentado en el otro e:tremo de la imponente
mesa, vestido de gala. &u personalidad dominante encajaba a la perfección con la oscura elegancia de
la casa.
&e lo imaginaba sosteniendo una copa de plata con sus masculinos dedos y con aquella
seductora sonrisa en la cara. Casi podía sentir sus melancólicos ojos grises observándola de arriba
abajo de aquella manera tan comedida e insolente. 9ebió un gran sorbo de vino. (%e veras se había
atrevido a seducirla mientras dormía, Como si robarle la carta de 9randon no hubiera sido
suficientemente impertinente.
La fantasía privada de Chloe, imaginándose a %ominic sentado a la mesa, le hi"o hervir la
sangre. Le encantaría poder decirle una =ltima ve" lo descarado que era. &e lo imaginó acariciándola
mientras ella dormía. >enuda desfachate"' aprovecharse de ella y hacerla responder a sus caricias de
aquella manera. &i'
?(&e encuentra bien, lady Chloe, ?la vo" cantarina de sir Edgar interrumpió sus atrevidos
pensamientos?. arece acalorada. )ui"á no deberíamos hablar del r*gimen de la guillotina en la
mesa.
Chloe se quedó muda. or desgracia, la tía EFendolyn llenó aquel e:tra+o vacío al anunciar$
?)ui"ás está preocupada por lo mismo que yo, Edgar.
?(reocupada, ?preguntó sir Edgar, mirando a Chloe con curiosidad.
?Esta casa está embrujada ?dijo la tía EFendolyn, espirando con fuer"a por la nari"?. (!o
lo nota,
&ir Edgar pareció un poco incómodo.
?!o puedo decir que haya escuchado cadenas ni sonidos e:tra+os por la noche. )ui"á las
se+oras necesiten un poco de ejercicio para alejar esos inocentes pensamientos. )ui"ás un largo paseo
por la galería o por el invernadero mientras sir 5umphrey y yo disfrutamos de una copa de co+ac las
dejará más tranquilas.
?Es una idea e:celente ?dijo la tía EFendolyn y, a ju"gar por lo deprisa que se levantó de la
silla, Chloe debería haber sabido que detrás de todo aquello había segundas intenciones?. Levantaos,
chicas, vamos a pasear para eliminar los e:cesos de esta deliciosa cena.
&ir Edgar se levantó para acompa+ar a las tres mujeres hasta la puerta. &in embargo, justo
cuando salían, les dijo$
Jillian Hunter Mi amado Lord
?#na advertencia, queridas. -unque no creo que se encuentren con el espíritu de mi
malogrado sobrino, e:iste la remota posibilidad de que se crucen con su perro.
?(&u perro, ?preguntó amela, sorprendida?. ()u* quiere decir,
Hl sonrió.
?Ese irritante perro suyo. Lleva semanas destro"ando el jardín y desapareciendo en el bosque.
Le dije al guardabosques que deberíamos matarlo, pero no lo hi"o hasta que, hace uno o dos días, ese
endiablado animal desapareció. 1diaría que reapareciera justo el día que tengo invitados.
?!o tengo miedo del perro del vi"conde ?respondió la tía EFendolyn?. &eguro que la pobre
criatura está desconcertada por la p*rdida de su amo. El vi"conde era un e:celente ca"ador y jinete ?
a+adió, con satisfacción?. /ndependientemente de lo que digan, los animales se le daban muy bien.
?7 las mujeres ?a+adió amela, en un susurro, al oído de Chloe.
Chloe se mordió la lengua para no revelar que tenía una peque+a e:periencia personal con el
vi"conde. La tía EFendolyn intervino, esta ve" por suerte, para susurrarles su opinión$
?7a lo hab*is oído, chicas. El perro del vi"conde puede percibir su presencia. Los animales
notan estas cosas, os lo digo yo. %ebemos hacer que ese fantasma descanse en pa" de una ve" por
todas, aunque tenga que encargarme de *l personalmente.
-quello fue demasiado para Chloe y amela. Las dos se echaron a reír mientras EFendolyn las
hacía subir por la amplia escalinata de roble negro hacia la galería que había encima del vestíbulo. En
el pasado, las familias subían aquí a hacer un poco de ejercicio y a jugar en los anchos pasillos. Los
amantes caminaban de la mano y se besaban a la lu" de la luna en las alcobas.
amela se volvió a reír mientras observaba los antiguos retratos colgados de la pared. Chloe
tambi*n se rió, aunque estaba un poco decepcionada de no haber encontrado ninguno de %ominic.
5abría sido mucho más fácil rega+ar a un retrato que al vi"conde en carne y hueso.
El sonido de la alegre sonrisa de Chloe penetró por las paredes hasta la penumbra donde
%ominic estaba escondido. &intió cómo la vital energía de Chloe animaba su solitaria melancolía. &u
atractiva vo" lo tentaba a salir de su escondite para volver a verla. Era una tortura saber que estaba allí,
en su casa, y no poder abra"arla.
ara ser sincero, quería más que eso, mucho más. )uería desesperada y apasionadamente
conocer a Chloe 9oscastle de arriba abajo, ganarse su admiración y erigirse como un h*roe ante sus
ojos. )uería salir de su escondite y volver a la vida.
Empe"ó a caminar de un lado a otro del peque+o espacio de aire viciado que hacía las funciones
de celda autoimpuesta. Era tan injusto haberla conocido en el momento más bajo de su vida. &eguro
que no le había gustado. -unque consiguiera llevar a cabo su vengan"a y salir ileso, jamás le
permitirían cortejarla. &us hermanos lo catalogarían como un descarado, con toda la ra"ón, y se lo
comerían vivo.
Eso, si sobrevivía.
Estaba deseando vengarse hasta la muerte, si era necesario. !ada se interpondría en su camino.
La risa de Chloe resonó provocativa por la galería y *l miró por una abertura en la pared,
desesperado por verla una ve" más. &e había atormentado reviviendo sus besos, sus atrevidas palabras,
recordando con todo detalle el olor y el tacto de su suave cuerpo. 3odavía no se creía que hubiera
venido a su casa. 3an cerca y, a pesar de todo, tan fuera de su alcance. Como si la hubiera atraído con
su deseo.
7 estaba riendo. Cenando en la misma mesa que el enemigo de %ominic. Caminando por el
pasillo por donde se había paseado su asesino. Encantando al ambicioso hombre que podía matar a un
ser humano con la misma facilidad que mataba a una mosca.
%ominic no la había advertido lo suficiente.
Chloe no tenía ni idea de lo mortal que podía llegar a ser sir Edgar.
?>amá, (se puede saber adónde vas, ?preguntó amela, sorprendida, acelerando el paso para
seguirle el ritmo a la menuda mujer.
?- la habitación del vi"conde.
amela miró a Chloe, alarmada.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?(7 qu* pasará si sir Edgar nos descubre y nos pregunta qu* estamos haciendo,
La tía EFendolyn siguió como si nada.
?Le diremos que hemos oído un ruido y que entramos en la habitación por error.
?3ía EFendolyn, (eso no es el colmo de la mala educación, ?preguntó Chloe, viendo que
había subestimado la determinación de su tía.
?El colmo de la mala educación ?respondió su tía mientras seguía avan"ando por la galería,
iluminada por la lu" de la luna?, es un fantasma que está decidido a arruinar a mi hija.
Chloe la siguió. Era imposible detener a un 9oscastle cuando había tomado una decisión, ni
siquiera cuando ya no go"aba de la misma energía que en plena juventud. En el bolso, había traído una
bolsa de sal, una 9iblia, una campana de plata y un saco de seda con las ceni"as del hueso de un dedo
de un santo franc*s. 1, al menos, eso había dicho >adame %ara cuando le había vendido aquellos
gránulos a lady %eFhurst, aunque a Chloe más bien le parecía harina de avena.
?.enga, vamos ni+as ?susurró la tía EFendolyn cuando llegó frente a una puerta cerrada?.
&eg=n la información del párroco, aquí es donde asesinaron a lord &tratfield.
?)ui"á deberíamos hacerlo de día ?dijo amela, palideciendo ante la mención del terrible
asesinato.
?3onterías ?dijo su madre?. #n fantasma sale de noche y puede que no volvamos a tener
otra oportunidad para detenerlo. !o podemos confiar en las amenas conversaciones de mi marido para
tener a sir Edgar entretenido mucho más tiempo.
Cuando amela abrió la puerta de la oscura habitación, Chloe se quedó atrás. !o tenía ning=n
deseo de ver la habitación donde habían atacado a %ominic de aquella manera tan brutal, de
imaginárselo sorprendido, asustado, sufriendo una agonía inimaginable. %espu*s de haber visto el
dolor que le provocaban las heridas, no podía hacer como si nada al visitar el escenario del intento de
asesinato.
?(3= no vienes, Chloe, ?susurró amela, por encima del hombro.
?>e quedar* aquí vigilando ?respondió?. ero daos prisa.
-l cabo de unos momentos, Chloe caminó hasta un retrato que había al otro lado de la larga
galería. Enseguida supo que el elegante jinete retratado con una capa color vino que ondeaba al viento
era %ominic. Los ojos grises que la miraban desde arriba reflejaban la misma mirada burlona que ella
recordaba. El artista había capturado la potente energía y profundidad del carácter de %ominic.
Era casi como tenerlo allí delante.
?%ebería darte una lección ?susurró.
Escuchó un ruido. Era como un suave ara+a"o pero, (de dónde venía, &iguió el ruido a lo largo
de la galería hasta una chimenea que parecía en desuso y que estaba flanqueada por dos columnas de
mármol italiano verde.
?#n ratón ?dijo, mirando un poco decepcionada hacia el polvoriento vacío?. &eguro que
sólo ha sido un ratón.
&e alejó de la chimenea y fue hasta una de las ventanas que daban al e:terior y desde donde se
veía toda la propiedad. La lu" plateada de la luna se reflejaba en la superficie oscura del estanque. !o
veía a su fantasma por ning=n lado.
?%ominic, (dónde estás, ?preguntó, casi en un suspiro, mientras apoyaba la mano en el
cristal.
?>ás cerca de lo que crees.
Chloe se giró. #na figura vestida de negro se abalan"ó sobre ella y a Chloe se le paró el
cora"ón. -ntes que pudiera decir algo, una mano cubierta con un guante negro le tapó la boca y
aquella figura la arrastró hasta el espacio vacío que se abría junto a la chimenea.
La columna se cerró levantando una nube de polvo y Chloe se vio envuelta por una cálida
oscuridad de aire viciado. Estaba pegada al pecho de %ominic, cuyos musculosos muslos la apretaban
contra un oscuro vacío. !o podía verlo, pero lo sentía contra su cuerpo. &us bra"os la protegían de
peligros que no conocía pero que sabía que acechaban. Los labios de %ominic le acariciaron el cuello.
?%ios mío, %ominic, estás loco'
?!o digas nada ?susurró *l, en su cuello.
Chloe abrió la boca para protestar por el hecho de estar atrapada entre aquel muro inacabado y
Jillian Hunter Mi amado Lord
su musculoso cuerpo, pero *l acalló sus quejas colocándole el dedo índice encima de los labios.
%espu*s, le acarició la línea de la mandíbula con su gran mano. Chloe se estremeció y cerró los ojos
ante la emoción de estar como un pelele en sus bra"os.
%ominic bajó las manos, cubiertas por unos guantes de piel negros, por los hombros de Chloe,
por los costados, hasta que llegaron a las nalgas. La sensación era íntima e impersonal al mismo
tiempo, una invasión que cometía como si estuviera en todo su derecho. %esde la =ltima ve" que se
habían visto, había recobrado las fuer"as, y ahora controlaba su cuerpo a la perfección y era muy
consciente de su poder. Ella tambi*n era consciente de *l en aquel habitáculo de reducidas
dimensiones. Consciente de que estaba e:citado, ya que su poderoso miembro viril asumió una
posición dominante. La oscuridad acrecentaba la vulnerabilidad de Chloe y la ventaja de %ominic.
Ella notaba los definidos m=sculos del pecho de *l y, más abajo, cómo sus muslos se apretaban a los
suyos.
?5e estado pensando en ti, Chloe. En lo mucho que me gustó besarte.
?!o s* cómo alguien puede pensar aquí dentro ?susurró ella?. Está muy oscuro.
?>e alegro de volver a verte ?Chloe notó cómo el pulso de %ominic se aceleraba?. 7 me
alegraría volver a besarte.
La promesa que escondía su vo" le robó el cora"ón a Chloe. %ominic la besó antes que pudiera
responderle. /ntrodujo la lengua en su boca mientras, con la otra mano, la apretaba más contra *l.
3ensó todo el cuerpo, gimió y Chloe sólo podía pensar$ @Está vivo. !o le mat* con aquella medicina
para caballos. 7 me está besando otra ve"A.
En la oscuridad, en su terreno, %ominic dominaba la situación y seguro que no iba a
desaprovechar la ocasión. -hora era suya, digamos que estaba en su vestidor. odía hacer lo que
quisiera con ella. odía retenerla en aquel lugar secreto durante días y nadie tendría ni idea de dónde
había ido. Las posibilidades la tentaban. ()u* decidiría hacer %ominic, Ese e:perto beso la había
dejado hambrienta y desorientada. &entía el latido del cora"ón por todo el cuerpo.
!o estaba ni mucho menos tan asustada como cualquier otra joven debería estarlo en una
situación como aquella. &e apoyó en la pared, con los m=sculos del estómago tensos ante el contacto
de %ominic.
?(.amos a quedarnos aquí peleándonos en la oscuridad, ?le susurró?. -l menos, podrías
traerme una silla ?antes de caer rendida a sus pies, claro.
?!o estarás criticando mi hospitalidad, (verdad,
?>e parece un lugar horrible para esconderse. ()u* pasaría si así fuera,
%ominic se enrolló uno de los negro tirabu"ones de Chloe en el dedo.
?3endría que castigarte.
?5mmm. (Castigarme,
?&í ?le tiró suavemente de un mechón de pelo?. En la pared de la celda, hay unas esposas
que me podrían ser muy =tiles. )ui"ás están un poco o:idadas y seguro que no son tan elegantes como
los diamantes que normalmente adornan tus mu+ecas.
Esposas. En la celda. El muy bárbaro la estaba amena"ando con encadenarla a la pared. -sí es
como le agradecía que le ayudara. (7 qu* le haría cuando la tuviera esposada,, se preguntó. Chloe se
sonrojó ante las eróticas imágenes que se le vinieron a la mente, ante la idea de estar atada e impotente
para su pleno disfrute, siendo su esclava.
?Cállate, &tratfield ?dijo, muy seria?. &i te viera bien, debería darte una bofetada.
?Estoy justo aquí, Chloe. !o podría estar más cerca.
7 era verdad. El calor que su cuerpo desprendía inflamaba el de ella. El fuerte latido de su
cora"ón parecía reflejarse en el de Chloe.
?(-caso no me notas, ?le preguntó *l, tra"ándole con un dedo la línea de la mandíbula y
subiendo hasta el lóbulo de la oreja i"quierda.
?Cada centímetro ?dijo ella, casi sin aliento, algo que seguro no le pasó inadvertido a
%ominic. ()u* dijo &ha;espeare acerca de que el príncipe de la oscuridad era un caballero,?. Los
sacerdotes no esposaban a la gente a la pared, (no,
?!o ?respondió *l, sonriendo?. ero los contrabandistas que los persiguieron dos siglos
despu*s, sí. !o te ense+ar* el esqueleto que encontr* encadenado a la pared durante mis primeros días
de cautiverio.
?3e lo agrade"co mucho, de verdad.
Jillian Hunter Mi amado Lord
%ominic se rió y su cálido aliento en el cuello de Chloe la hi"o estremecer.
?El pobre desgraciado lleva una placa en el cuello que dice$ @Lib*rame a tu costaA.
?(7 eso qu* significa, ?preguntó Chloe, agradecida de repente por estar entre los protectores
bra"os de %ominic.
?!o tengo ni idea.
?- lo mejor quiere decir que liberarás su espíritu para que pueda vengarse de sus captores ?
dijo ella, despacio?. uede que incluso sea uno de tus antepasados.
?Lo dudo. arece que el barón huesudo fue más un enemigo de quien tenía el mando de la
cripta en ese momento.
?9ueno, entonces puede que el barón y t= seáis almas gemelas, aunque no seáis familia
directa.
Hl sonrió.
?&eguramente. (Crees que debería liberarlo,
?&ólo a costa tuya y, por favor, no mientras yo est* presente ?hi"o una pausa?. (7 ahora qu*
va a pasar conmigo, ?susurró, casi en un lamento en aquel entorno sepulcral.
La incorpórea vo" de %ominic vibró con una risa tan traviesa que hi"o que a Chloe le vinieran
ganas de abofetearlo.
?()u* quieres que te pase, Chloe, &er* un anfitrión tan servicial como desees.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 13
asarse un mes escondido jugaba malas pasadas a la mente de un hombre. rivado de todo
contacto humano, de las caricias femeninas, de la lu" del día, (qui*n no acabaría volvi*ndose un poco
loco,
Chloe era la fantasía privada de cualquier hombre, era bonita y apasionada, un premio por el
que valía la pena pelear. 1 bien estaba terriblemente asustada por sus amena"as, cosa que dudaba, o
bien no había podido evitar preocuparse por *l. (or qu*, si no, no lo había delatado, teniendo como
había tenido infinidad de posibilidades de confesar su secreto y acudir a su familia, (Era posible que
%ominic le hubiera robado el cora"ón, -quella posibilidad de propiedad le e:citó el orgullo
masculino.
?>e alegro de verte, Chloe 9oscastle ?dijo, mientras le besaba la madura boca y le mordía el
delicioso cuello. Era un banquete para sus necesitados sentidos. !o era capa" de fingir indiferencia
ante su presencia. 0eaccionaba de forma primitiva y no podía esconderlo.
?-quí no se puede respirar, %ominic ?susurró ella que, aunque no estaba oponiendo
e:actamente mucha resistencia, tampoco le había dado permiso para besarla?. (Cómo puedes
soportarlo,
En la oscuridad, sus sentidos se inflamaban con mucha más facilidad. La vulnerable suavidad de
sus pechos redondos y de su barriga contra la suya, la suave esencia de jabón sobre su piel' Chloe era
una mujer cálida y escurridi"a en sus bra"os. )uería devorarla de arriba abajo, quería desnudarla y
adorar su pálido cuerpo hasta saciarse.
?(5as venido a esta casa para atormentarme, ?le preguntó, con calma.
1bviamente, sabía la respuesta. Chloe no era capa" de un acto tan vengativo. Cualquier tortura
por su parte sería totalmente accidental. /ndependientemente de que se hubiera interpuesto en sus
planes, era injusto acusarla de haberlos frustrado de forma deliberada. uede que fuera una persona
problemática, indisciplinada e impulsiva, como sus hermanos, pero dudaba que hubiera una pi"ca de
maldad en ese cuerpo tan bonito.
?Como si yo fuera tan malvada como t=, %ominic ?parecía tan ofendida que estuvo a punto
de besarla otra ve" para e:piar el insulto, y para que se callara. !o podía retenerla allí mucho más
tiempo. &eguro que en la cena echaban de menos su chispeante personalidad?. !o sabía que te
estabas escondiendo en tu propia casa ?a+adió, en vo" baja.
?7 no debe saberlo nadie ?dijo?. -unque si tenía que encontrarme alguien, me alegro que
hayas sido t=.
?(or qu*, ?le preguntó ella, aunque *l sospechó que lo hacía para tomarle el pelo.
?&abes perfectamente por qu* ?respondió, muy serio.
?%ímelo, %ominic ?le pasó una mano por detrás de la nuca y lo atrajo hacia ella?. )uiero
saberlo.
- %ominic le empe"ó a hervir la sangre. &i era capa" de hacerle eso sin intentarlo, no quería ni
imaginarse lo que podía hacerle con un poco de práctica.
?Cielos, Chloe, eres muy provocativa.
?(-h sí, ?%ominic oyó cómo se le aceleraba la respiración y ese sonido lo encendió como a
un depredador a punto de lan"arse sobre su presa. Ella tambi*n lo deseaba. !o estaba sólo en aquel
deseo enloquecedor.
La besó otra ve". &abía que estaba bastante fuera de control. 3ambi*n sabía, por e:periencia,
que Chloe debía sentirse desorientada en la oscuridad y con miedo a moverse hasta tener unas
referencias. - *l le llevó días confiar en las sombras, memori"ar aquel espacio desconocido y
convertirse en un aut*ntico fantasma. ()ui*n podía culparlo de aprovecharse de ella, Estaba tan
desesperado por un poco de compa+ía, por una mujer cálida y amante que apenas podía pensar con
Jillian Hunter Mi amado Lord
coherencia.
&i no la seducía allí mismo, obligándolos a descender por un camino de lujuria desenfrenada,
era por respeto al apellido 9oscastle. %ios mío, Bcómo deseaba hundirse en ellaC El roce accidental de
sus senos contra su pecho era la agonía más deliciosa que jamás había conocido. El delicado peso de
su estómago encima de su ingle acrecentó su deseo. Lo había dejado hecho un manojo de frustración
sin el menor esfuer"o. El hechi"o que había formulado sobre *l era poderoso, la antigua alquimia de la
magia femenina.
)uería verla desnuda, a sus pies, que lo mirara con adoración e invitación se:ual con aquellos
ojos a"ules. &upuso que, seguramente, podría aprovechar su ventaja. odría retenerla allí un minuto
más, como una chispa de lu" en su oscuro y desagradable mundo. &i no se detenía, acabaría
arrastrándose a sus pies y suplicándole un poco de afecto. La apretó todavía más contra su cuerpo,
aplastando sus curvas contra su cuerpo endurecido.
El destino jugaba con fuego al traerla a su escondite. odía ponerla en peligro en más de un
sentido. 7 %ominic, que estaba en su momento más depravado y descontrolado, se destruiría a sí
mismo antes de arrastrar a Chloe a su infierno personal. -quella no era su batalla. Ella era la
recompensa al final del camino.
?>aldita sea, Chloe ?dijo, desesperado?. (or qu* has tenido que venir a esta casa,
Ella respiró hondo. .olvía a parecer más segura de sí misma< sus instintos de supervivencia
eran fuertes. !o era una flor de invernadero que se rompía con el primer frío.
?(Cómo es posible que te escondas en esta casa sin que nadie te descubra, ?le preguntó,
directa.
?(3ienes alguna idea del peligro que supone para los dos que hayas venido,
?(Estás loco, %ominic, (>e está seduciendo un lunático,
?Es bastante probable.
?Esconderte en tu propia casa'
?!o me cuestiones.
?Entonces, no me beses.
?Chloe, ha" lo que te digo.
?!o hasta que lo entienda.
?7a entiendes demasiado. 7 te besar* siempre que me apete"ca.
?rimero tendrás que pedirme'
Como si quisiera demostrar lo que estaba diciendo, le tomó la barbilla con las manos y le dio
otro suave y fascinante beso. Chloe retorció las caderas y los hombros, aunque no sabía si era para
acercarse más a *l o para escapar. 1h, sus besos' sintió cómo un escalofrío le recorría la espalda.
&intió cosquillas en los labios cuando *l se los empe"ó a recorrer con la punta de la lengua y despu*s
continuó hasta una oreja. %ominic le sujetaba la cara como si estuviera hecha del cristal más frágil del
mundo, masajeándole los pómulos con los pulgares.
&in embargo, los sentimientos que despertaba en su interior no eran frágiles ni delicados. La
e:plosión de sensaciones surgió tan fero" e impredecible como una tormenta, agitándola por completo.
arecía saber, instintivamente, cómo reducirla a una sumisión temblorosa. %escendió la mano
i"quierda y empe"ó a frotar placenteramente la palma contra los pechos. B)u* sensación más
endiabladaC &intió que le cedían las piernas a medida que el deseo se:ual se apoderaba de ella. Los
pe"ones se endurecieron contra el vestido de muselina y la cabe"a le daba vueltas de tanto placer. La
marca del cuerpo de %ominic quedaba grabada a fuego en el suyo. .olvía a temblar de calor, de frío,
de deseo puro. -pretó los dedos alrededor del cuello de %ominic.
?!o te atrevas a volver a tocarme de esa manera ?le susurró, casi desfallecida.
Hl se detuvo y entrecerró los ojos, recordándole a un lobo que estudia otra ve" a su presa.
Ella hi"o una pausa antes de volver a respirar hondo.
?-l menos, no hasta que me e:pliques mejor lo que estás haciendo.
En la oscuridad, la vo" de %ominic era todavía más grave, insinuando secretos que qui"ás ella
no quería saber.
?7 si satisfago tu curiosidad, (me dejarás tocarte,
?osiblemente ?se quedó callada. %ios mío, (qu* acababa de hacer, !egociar con su virtud
para satisfacer su curiosidad?. ero sólo un poco.
Hl la tomó de la mano y ella se dio cuenta que no le había prometido nada respecto a ese =ltimo
Jillian Hunter Mi amado Lord
punto.
?3en cuidado al bajar las escaleras. !o te importará que te rodee la cintura con el bra"o para
guiarte, (verdad, En esta parte de la casa, la madera está bastante destro"ada. %ios no quiera que des
un paso en falso y te salgan moretones en tu tierna piel.
El tono de vo" suave y solícito le provocó cosquillas en la nuca. %ios no quiera que diera un
paso en falso. 7 despu*s de lo que le había hecho, encima le pedía permiso para cogerla por la cintura.
-bajo, más abajo< su oscuro lord la llevó hasta su guarida subterránea, hasta los pasadi"os
subterráneos que había debajo de la casa. (Era posible que una dama cayera más bajo, rácticamente
notaba las llamas del 5ades bajo sus pies mientras su fantasmagórico príncipe le ense+aba su estigio
reino.
(&ería *se su final, (.olvería a su monótona vida siendo la misma, una joven relativamente
decente,
%ominic no dejaría que le pasara nada malo. Lo creía de verdad porque, si no, no habría ido con
*l.
ero, (volvería siendo la misma mujer inocente que era antes de descender a la base de
operaciones de %ominic,
!o estaba segura de la respuesta.
La llevó hasta un polvoriento t=nel de yeso donde había una vela encendida. .io cómo retorcía
la nari" ante las pilas de mortero que se habían venido abajo y los barriles de co+ac combados que
inundaban el paso.
#n ara+a"o junto a la pared la hi"o detenerse en seco.
?%ios santo, (qu* ha sido eso,
Hl se disculpó con una sonrisa.
?!ada que deba preocuparte. &ólo son ratas.
Ella dibujó una sonrisa for"ada.
?0atas ?dijo como si, de repente, se hubiera dado cuenta que %ominic compartía su base de
operaciones con los típicos bichos que una joven dama esperaba no encontrarse nunca en la vida. !o
obstante, en lugar del esperado horror, su vo" estaba llena de lástima y una especie de estoica
comprensión que dejó a %ominic sin defensas?. 1h, &tratfield, pobre diablo. (Cómo te las apa+as,
Esta Chloe 9oscastle era de lo más impredecible. !o era nada fácil asustarla. Era de las que,
despu*s de una fuerte caída, volvía a montarse en el caballo. &upuso que tenía que ver con el hecho de
haberse criado en una familia llena de chicos.
?(Cómo me las apa+o, ?repitió?. 9ueno, mi ayudante de cámara lo pasa un poco mal cada
ve" que tiene que afeitarme y no me abrocho bien los botones de los pu+os pero, aparte de eso, estoy
bastante cómodo.
?ero muy solo. (En qu* piensas durante todas esas horas en soledad,
La miró y vio que la lu" de la vela doraba su rostro de modo que la hacía más delicada, más
bonita todavía.
?-l principio, sólo pensaba en la vengan"a. &o+aba con vengarme de maneras tan bárbaras que
no las describir* en vo" alta.
Ella lo miró.
?3eniendo en cuenta lo que te han hecho, tales pensamientos son comprensibles.
?uede. &in embargo, =ltimamente me cuesta recordar que la vengan"a es lo =nico por lo que
vivo. La cabe"a se me va hacia otros asuntos.
?1h. )u*' intrigante.
?(%e veras, ?se acercó a ella, respirando su fragancia. El deseo lo debilitaba, estaba
desesperado por ella. &eguro que había entendido que esos @otros asuntosA eran sus obsesivos
pensamientos de tenderla en el suelo, desnudarla lentamente a la lu" de la vela y hacerle el amor en
todas y cada una de las posturas se:uales habidas y por haber.
?(!o me lo vas a decir, ?le susurró ella, acariciándole el cuello con su respiración.
%ominic tensó la mandíbula. La vo" de Chloe lo ponía a prueba, encendía sus sentidos. >uy
despacio, con los ojos en llamas, se quitó los guantes, la cogió por la nuca y la atrajo hacia *l.
La besó y le abrió los labios lentamente con la lengua. &e movió y la rodeó por la cintura con la
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otra mano. Ella gimió con tanta dul"ura que estuvo a punto de gritar de deseo.
?En ti ?dijo, la confesión directa desde el cora"ón?. ienso en ti' en lo que quiero hacerte.
ienso en tocarte de mil maneras distintas y en'
Chloe lo besó, seduciendo su boca en silencio. El mundo de %ominic empe"ó a tambalearse.
&ubió la mano de la cintura lentamente por los costados hasta los pechos. Chloe se relajó, se rindió a
*l. 7, sin embargo, al mismo tiempo sus besos fueron más e:igentes. Cautivado por esa actitud,
%ominic dejó que fuera ella quien llevara la vo" cantante.
&umisión. &educción. Le daba igual siempre que el resultado fuera tener a Chloe para *l.
Cuando ella apretó sus pechos contra sus manos, la respiración de %ominic se aceleró. Le estaba
dando placer. Ella lo quemaba hasta los huesos. &u delicioso cuerpo lo llamaba, encerraba todos sus
instintos más peligrosos.
Le acarició el pe"ón con el pulgar y degustó la suave respiración que salía de su boca. >ovió la
mano al otro pecho, jugando con el dulce peso de su carne, porque la suave seda del vestido suponía
una d*bil barrera para lo que *l quería.
?Esto ?dijo, con la vo" agitada?, es en lo que pienso en la oscuridad. En ti.
?ero no todo el tiempo, (verdad,
?El suficiente para no poder parar'
-ntes de darse cuenta, la estaba tocando por todas partes, recorri*ndole el estómago con las
manos, hundi*ndolas en el delta de seda que había encima de los muslos. or ahí abajo desprendía
calor, y le hi"o mucho más fácil imaginar con qu* calide" le envolvería su miembro viril.
9endita tortura. Encajaban a la perfección. La dura erección de %ominic encontró la suave
entrepierna de Chloe. La tela del vestido se enganchó a una piedra de la pared. Ella la estiró para
liberarla y miró a %ominic.
&e quedó quieta, con los ojos h=medos y brillantes en la oscuridad. &eguro que había visto la
necesidad en la mirada de %ominic. Hl no había tratado de disimularla. La urgencia lo quemaba por
dentro, le inflamaba la sangre. !otó cómo ella se estremecía. (Estaba ofendida, (-sustada, (!otaba
que estaba a punto de arrancarle el vestido a peda"os,
Ella sonrió y rompió aquel tenso silencio. 7 cuando se mojó los enrojecidos labios con la
lengua, %ominic estuvo a punto de gemir en vo" alta.
?Es imposible que pienses en mí todo el tiempo. ()u* más haces aquí abajo,
?- veces, leo ?dijo?. 1 practico esgrima. >i tío fue instructor de la t*cnica -ngelo en
.enecia. >e ense+ó todo lo que s* con la espada.
Ella se frotó los antebra"os y miró el oscuro pasadi"o.
?(%ónde va a parar esto,
Hl titubeó un segundo. 5abía confiado en ella hasta ahora. &i tenía pensado traicionarlo, ya no
importaba que supiera más. uede que, temporalmente, la tuviera en su poder pero, al final, sólo eran
necesarias unas cuantas palabras inoportunas para destruirlo.
?.a a parar, mediante una serie de t=neles subterráneos que los contrabandistas cavaron por
debajo de toda esta propiedad, a un molino abandonado que hay en las afueras del pueblo. #tili"aban
el río para hacer llegar los objetos de contrabando hasta el mar. En mi caso, me ofrece la posibilidad,
aunque me congele un poco, de ba+arme por la noche.
?(7 no te ha visto nadie,
Hl la miró muy serio.
?!o, hasta la otra noche, cuando me vi obligado a refugiarme en tu habitación. &abía que
caminar por el bosque suponía un riesgo, pero necesitaba sentirme libre.
?(7 cuánto tiempo esperas poder permanecer en esta casa, ?preguntó ella, en vo" alta.
?&i me guardas el secreto, de forma indefinida.
?ero sir Edgar es de tu familia y es un militar culto y educado. (or qu* no le pides ayuda,
(1 acaso es una de esas personas tan rígidas que insiste en respetar las reglas, &eguro que tiene
contactos o, al menos'
%ominic vio el horror en sus ojos cuando Chloe identificó el desd*n en su mirada y entendió por
qu* lo que le estaba sugiriendo era imposible. /nconscientemente, retrocedió un paso.
?(Hl, ?preguntó, incr*dula?. (3u propio tío, !o me digas que sospechas que estuvo
implicado en tu intento de asesinato.
?!o lo sospecho. Lo s*.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?ero, (por qu*, (Estás seguro,
!o quería desperdiciar los escasos momentos que tenía para estar a solas con ella.
?7o he confiado en ti, Chloe. -hora t= tienes que confiar en mí. Escuch* su vo" mientras me
apu+alaba. Llevaba la cara tapada, pero lo cono"co desde siempre.
?7, con &amuel muerto ?dijo ella, con suavidad?, *l heredaba tu fortuna.
Los ojos de %ominic se oscurecieron de triste"a.
?&í.
?7 9randon' %ios mío, %ominic. (3uvo algo que ver con la muerte de mi hermano,
?.enga, Chloe. -hora no es momento de hablar. &í, creo que mandó asesinar a &amuel y a
9randon porque le vieron vender secretos a los franceses. 7 ahora deja que te ense+e mi refugio.
?3u tío ?dijo ella en una vo" casi inaudible?. !o me lo puedo creer.
Hl le apartó una tela de ara+a que se le había enganchado en el pelo, le tomó la mano y cerró sus
dedos alrededor de los suyos a modo de protección. Estaba tan callada que lo tenía preocupado. &i
hubiera sido posible, no le habría dicho la verdad. 0ecordaba perfectamente su propia sorpresa y rabia,
el sentimiento de traición que lo sacudió por dentro.
?>adre mía ?susurró ella, despu*s de un largo silencio.
?()u* pasa,
?>e enviaron a Chistlebury para castigarme por mi mala conducta. 7 dudo que esto fuera lo
que mis hermanos tenían en mente como reforma.
Hl soltó una carcajada.
?(-sí que crees que esto no contaría como una visita social,
?#na dama jamás debe visitar a un hombre, y menos por la noche ?dijo ella?. &i me viera
mi hermana Emma no' ?se asustó cuando algo peludo y grande se enredó en sus piernas?. %ime
que esto no es una rata.
%ominic volvió a reírse. Estaba impresionado que no hubiera gritado, que no le hubiera hecho
más preguntas sobre su hermano.
?Es mi perro, cuyos modales, como los de su due+o, dejan mucho que desear.
?(#n perro, (-quí abajo contigo,
?!o lo decidí yo, Chloe. - !res no le gustaba la compa+ía de arriba, algo muy comprensible,
teniendo en cuenta que sir Edgar lo considera una bestia peligrosa y ha amena"ado con matarlo de un
tiro.
Chloe bajó la mirada hacia el musculoso perro.
?(Es una bestia peligrosa,
Hl le sonrió.
?&ólo cuando tiene que serlo. or ahora, supongo que podría ser nuestro acompa+ante.
?(-compa+ante, - mí me parece más un che# que me mira como si quisiera que fuera su
siguiente comida.
?9ueno, no puedo culparlo. Eres lo más apetecible que ninguno de los dos haya visto en una
temporada.
?Eso es' una tontería, &tratfield.
?()u* haces en esta casa, ?preguntó *l, de repente con un tono de vo" muy serio?. Creí que
te había asustado para siempre. Creí que serías lo suficientemente inteligente como para seguir mi
consejo.
?>e aconsejaste que no paseara por el bosque.
?7 ahora ya sabes por qu*. Edgar es un asesino despiadado, Chloe.
Ella agitó la cabe"a.
?3e confieso que todo esto me sobrepasa. (Cómo conseguiste sobrevivir, (Cómo pudiste
organi"ar tu funeral sin que nadie te ayudara,
?3engo un muy buen amigo. or suerte, %ios quiso que llegara por sorpresa el día antes de mi
muerte. Espero poder presentártelo muy pronto.
Escucharon una campana sobre sus cabe"as. %ominic miró hacia arriba, alarmado.
?()u* demonios es eso,
?Es mi tía EFendolyn ?dijo Chloe, despu*s de una larga pausa?. Está intentando e:orci"ar a
determinado espíritu muy travieso.
Hl sonrió ampliamente.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?()u* le he hecho yo,
?Está convencida que vas a seducir a mi prima amela en sue+os.
?(- qui*n,
?!o te rías así, malvado. %espu*s de lo que me hiciste anoche mientras dormía, yo misma
debería devolverte a la tumba.
Hl chasqueó la lengua y la acompa+ó hasta el peque+o pasadi"o que salía por la pared.
?&i estabas dormida, es imposible que sepas lo que hice. &i es que hice algo. )ui"á tuviste un
sue+o en el que aparecía yo, Chloe.
?&í, una pesadilla.
%ominic se aclaró la garganta. (5asta dónde lo habría dejado llegar, %io gracias porque las
sombras ocultaran la mirada hambrienta en su cara. El intenso deseo que sentía hacia ella era
peligroso.
?(Llegamos muy lejos,
?3= sí', descarado.
?7 t=, bella durmiente, (te quedaste allí sin decir nada mientras me aprovechaba de ti,
?-lgo parecido, &tratfield. 7 no te atrevas a pedirme detalles.
>ás serio, miró hacia arriba ante un nuevo repiqueteo de la campana.
?(&abe Edgar lo que está haciendo tu tía,
?Espero que no.
?Entonces, debes detenerla como sea. )ue yo sepa, nunca le ha hecho da+o a una mujer, pero
será mejor que no nos arriesguemos a saber lo lejos que puede llegar.
Chloe decidió que la loca era ella. 7a podía escuchar a la /nquisición espa+ola, es decir, su
familia, interrogándola acerca de los cómos y los por qu*s de aquel romance tan poco convencional.
&eguramente, 5eath la encadenaría a una silla en la despensa, como había hecho ya más de una ve"
cuando era peque+a. 7 Erayson seguro que colgaría algo asqueroso encima de su cabe"a, como un
cuervo muerto, para asustarla y conseguir que se sometiera a su voluntad.
Emma, la dictadora delicada, se encargaría del interrogatorio< se pasearía alrededor de la silla
con la esperan"a de que Chloe se viniera abajo y confesara alguna información vital. -lgo que, gracias
a su milagrosa cabe"onería natural, nunca había hecho.
?%inos, e$actamente, cómo el vi"conde &tratfield, un hombre muerto, te sedujo.
7 ella se vería obligada a responder$
?Con los m*todos habituales. Chantaje. -mena"as. %ándome lástima. 7 besándome hasta
hacerme perder el sentido.
En ese momento, el infierno se abriría bajo sus pies. %ra;e, %evon y 9randon entrarían en la
despensa y liberarían a la prisionera. - continuación, daría comien"o una lucha con los cuchillos y los
tenedores reci*n pulidos del mayordomo hasta que el ama de llaves pusiera orden en aquella jauría.
>eneó la cabe"a y sonrió al recordar todo aquello. B)u* sencilla era la vida por entonces, con
toda la familia unidaC (%ónde',
?Chloe, (dónde has estado, ?le susurró amela, cuando la vio en la puerta?. 3e has perdido
toda la ceremonia.
?Estaba' eh' estaba fuera vigilando. (3u madre ha conseguido e:orci"ar el fantasma,
amela suspiró e iluminó la habitación de %ominic con la vela.
?%espu*s de los aullidos y las oraciones para que su alma descanse en pa", creo que ha
conseguido que el vi"conde se alegre de estar muerto.
Cuando las escuchó, la tía EFendolyn se giró, con la 9iblia y la campana pegadas al pecho.
?BCreo que lo he conseguidoC ?susurro, triunfante.
Chloe observó con curiosidad la habitación vacía, pero evitó mirar hacia la cama donde habían
apu+alado a %ominic. &u propio tío.
Cada ve" que lo pensaba se ponía mala y le venían miles de preguntas a la cabe"a.
?(Cómo lo sabes, 3odo está igual.
?9ueno ?dijo su tía?, ya no puedes sentir su presencia, (verdad,
?7o no la sentí nunca ?dijo amela, sin esconder su decepción?. -l menos, esperaba que
pudi*ramos verlo antes de eliminarlo para siempre.
Jillian Hunter Mi amado Lord
&u madre la miró con una mueca en la cara.
?(or qu* ibas a querer ver a ese fastidioso espíritu,
?ara preguntarle qui*n lo asesi' ?amela se interrumpió y gritó como una hist*rica cuando
algo peludo y que andaba a cuatro patas se coló entre Chloe y ella y entró en la habitación.
La tía EFendolyn tambi*n gritó y levantó la 9iblia a modo de protección. -lgo que tuvo un
efecto nulo en el intruso.
Era un perro. En concreto, era el querido perro de &tratfield, !res que, temeroso de no encontrar
refugio en los bra"os de la mujer de la 9iblia y la hist *rica de su hija, dio media vuelta y se colocó
junto a las piernas de Chloe. Ella lo miró, muy asustada.
?()u* haces aquí, ?le susurró, acariciándole la cabe"a disimuladamente. 7a sabía la
respuesta, claro. &e había escapado mientras %ominic la acompa+aba hasta la salida. ()u* iba a hacer,
La tía EFendolyn, más relajada, bajó la 9iblia. Los pasos en la escalera resonaron por toda la
galería.
?amela, deja de gritar como una hist*rica. &ólo es el perro del vi"conde.
Chloe respiró tranquila. - pesar de todo, su tía era una ac*rrima defensora de los animales.
uede que pasara de largo de un vagabundo tirado en la calle, pero un animal abandonado le rompía el
cora"ón.
amela se tranquili"ó lo suficiente como para sentarse en la cama, aunque luego gritó y pegó un
respingo como si, de repente, hubiera recordado que estaba sentada en la escena del crimen.
?(%e dónde ha salido, ?preguntó, mirando al animal, asustada.
La vo" de sir Edgar interrumpió la conversación. 3enía una pistola de duelo en la mano, y le
seguían sir 5umphrey y tres sirvientes.
?()u* ha sido ese escándalo, ()u* ha pasado, ?miró, muy enfadado, por toda la habitación
hasta que detuvo la mirada en el perro, que estaba a los pies de Chloe.
Ella comprobó cómo se le endurecieron las facciones< estaba furioso.
?(%e dónde ha salido ese animal, (5a atacado a alguien, ()u* están haciendo ustedes en esta
habitación,
Chloe vio que, aunque parecía tener el control de la situación, le temblaba la mano. 0ecordó que
%ominic le había dicho que sir Edgar quería matar al perro. &e sentía culpable porque !res se había
escapado por su culpa, que sin darse cuenta había provocado un acto que podía desenmascarar, o
poner en peligro, a %ominic.
?Estábamos paseando por la galería y escuchamos un ruido en esta habitación ?dijo, muy
calmada?. Cuando entramos para ver qu* había sido, encontramos al perro. !o nos ha hecho nada, sir
Edgar.
La tía EFendolyn arqueó la ceja ante aquel maquillaje de la verdad, pero miró a Chloe con
aprobación. !o había sido la mejor e:cusa del mundo pero, como mínimo, había servido para impedir
que quedaran como tres absolutas idiotas. 7 lo más importante, había mantenido a %ominic a salvo.
-l parecer, sir Edgar se tranquili"ó y bajó la pistola.
?7a empe"aba a preguntarme dónde se había escondido esta maldita bestia. Esperaba que los
sirvientes hubieran registrado esta habitación. %ebería haberlo matado el día que llegu*.
?%e eso, ni hablar ?dijo la tía EFendolyn, indignada?. La pobre criatura echa de menos a su
due+o. Es una se+al inequívoca de inteligencia y lealtad.
&ir Edgar lan"ó una divertida mirada a Chloe y a amela, recuperando por completo la
compostura.
?Como usted diga, lady %eFhurst.
?Es más ?a+adió la tía EFendolyn, pensativa?, parece haberle cogido cari+o a Chloe. Es
como si quisiera comunicarse con nosotros.
?(Comunicarse, ?preguntó Chloe, incr*dula.
La tía EFendolyn agitó la cabe"a, impaciente, ante la falta de comprensión.
?-cerca de la muerte de su due+o. Creo que &tratfield nos está enviando un mensaje desde el
más allá.
?()ue le gusta Chloe, ?preguntó amela con picardía.
&ir Edgar giró hacia la galería iluminada con velas y susurró$
?%ebería mandar a los sirvientes que se encargaran de esto de una ve" por todas.
La tía EFendolyn dio un grito, escandali"ada.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?(&ería capa" de matar a un animal inofensivo, &ir Edgar, su sobrino adoraba a este perro. >e
encantaba verlo correr detrás de lord &tratfield en sus frecuentes cacerías.
Chloe miró al musculoso perro de reojo. !o es que fuera una amante de los animales, pero
jamás querría ver cómo les hacían da+o. 7 las facciones amena"adoras del mastín no es que le robaran
el cora"ón. -unque lo que su due+o hacía con su cora"ón ya era otra cosa.
-demás, por todo lo que estaba diciendo la tía EFendolyn acerca de la inteligencia y la lealtad
del animal, Chloe no podía estar segura que el perro no acabara llevando a sir Edgar hasta el escondite
de %ominic. 7 si ese hombre era capa" de matar a su sobrino a sangre fría, qu* no iba a hacer cuando
se encontrara cara a cara con el %ominic resucitado.
?&iempre he querido tener un perro así ?dijo, de repente, sonando como la típica insensata
que, por dentro, detestaba.
&u tía la miró con una me"cla de incredulidad y placer.
?(%e veras, querida,
amela entrecerró los ojos.
?&í ?aseguró Chloe, e:agerando hasta el punto de llevarse las manos al pecho?. apá me
prometió uno, justo antes de morir.
)ue, posiblemente, era la mentira más grande que jamás había dicho. Chloe le había pedido a su
padre una tiara de diamantes, no un perro. Como si aquel giro no le hubiera gustado en absoluto, !res
se sentó junto a Chloe.
?&ería un placer encontrarle un perro de compa+ía adecuado para usted, lady Chloe ?dijo sir
Edgar, con una falsa sonrisa. -van"ó en dirección al perro, pero se detuvo cuando este le ense+ó los
dientes?. (.e, Es un animal impredecible.
?!o es impredecible en absoluto ?insistió la tía EFendolyn?. El animal ya está cumpliendo
con su deber como protector ?como si quisiera demostrar que tenía ra"ón, la mujer pasó por delante
de sir Edgar, se agachó frente al animal y empe"ó a rascarle las orejas.
!res consintió aquella tontería con cara de resignación. %e repente, Chloe se preguntó dónde se
había metido. ()u* iba a hacer ella con un perro asesino,
1 con un asesino.
>iró la cara de sir Edgar, intentando comprender qu* escondía aquella máscara de empalagosa
complacencia. (Era posible que su refinado y bien educado anfitrión fuera capa" de cometer un
asesinato, (!o era posible que %ominic se hubiera equivocado, La noche del ataque, la habitación
estaba a oscuras.
?(#sted qu* dice, sir 5umphrey, ?le preguntó Edgar al otro hombre, que estaba en la puerta
detrás de Chloe?. - usted le corresponde decidir si desea acoger a este animal en su casa.
?Cuando se trata de rescatar a un perro perdido, jamás he sido capa" de negarle nada a mi
mujer, sir Edgar ?respondió 5umphrey, encogi*ndose de hombros?. 7 no sería inteligente empe"ar
a hacerlo ahora.
&ir Edgar agitó la cabe"a vencido.
?Entonces, por el amor de %ios, ll*venselo. ero, si les hace algo, no digan que no se lo
advertí.
&ir Edgar se quedó a solas con Chloe en las escaleras de piedra de la entrada mientras el resto de
su familia subía al carruaje que les llevaría de vuelta a casa.
?Eracias por el placer de su compa+ía, lady Chloe. 1jalá le hubiera podido ofrecer una velada
más entretenida.
Chloe se obligó a mirarlo. arecía galante, refinado, aunque la semilla de la desconfian"a y el
horror ya había echado raíces en su cora"ón.
?5a sido muy entretenida, sir Edgar ?respondió ella, con cordialidad.
7 era verdad. -l pensar cómo %ominic la había besado en la oscuridad y le había acariciado
todo el cuerpo, se sonrojó y se notó más acalorada. !adie nunca la había entretenido de aquella
manera. 7 ahora conocía la base, y algunos detalles, de la historia de %ominic. 5abía satisfecho su
curiosidad, mientras que otras partes de su naturale"a se habían e:citado.
&ir Edgar sonrió.
?>e pregunto si Chistlebury nos retendrá aquí mucho tiempo. Empie"o a a+orar el arte de la
Jillian Hunter Mi amado Lord
batalla y usted obviamente pertenece a Londres, lady Chloe, donde puede ser admirada.
or un momento, Chloe se planteó si le estaba advirtiendo que se mantuviera alejada.
?>e halaga, sir Edgar ?y la asustaba todavía más.
ensar que un hombre tan distinguido podía ser un asesino. 1 que había tenido algo que ver en
la muerte de 9randon' (Era posible, (!o se habría equivocado %ominic, &in embargo, alguien
había cometido un terrible intento de asesinato contra *l y sir Edgar salía ganando mucho con la
herencia. Chloe decidió confiar en %ominic. !o estaba dispuesta a correr ning=n riesgo.
?B)u* bonito eresC ?dijo la tía EFendolyn, embobada con el enorme perro que estaba sentado
en silencio en los escalones llenos de musgo de la entrada de %eFhurst 5all?. B7 qu* obedienteC
?B7 qu* grandeC ?dijo el tío 5umphrey, contrariado?. &upongo que esta semana no podr*
comer costillas.
?Esta noche ya has comido suficiente hasta !avidad.
El hombre ignoró el insulto y miró cómo, mientras Chloe y amela entraban en la casa del
bra"o, !res las seguía como si fuera su sombra. )uería mucho a esas dos jovencitas y le sorprendió
mucho ver lo decidido que estaba a protegerlas.
?El nuevo vecino no me ha dado demasiada buena espina, EFennie.
-unque su mujer no empe"ó a discutir acaloradamente, como *l habría esperado.
?ara ser sincera, a mí tampoco ?dijo, en vo" baja?. !o se puede confiar en un hombre al
que no le gustan los perros.
%ominic observó cómo el carruaje se alejaba por el camino porque quería echar un =ltimo
vista"o a la cara de Chloe. -quella sonrisa provocativa era una imagen que quería llevarse con *l a la
oscuridad. Cuando las sombras volvieran a cernirse sobre *l, pensaría en ella y en cómo había
iluminado su reino infernal. ensaría en lo agradable que había sido volver a reír y a ser *l mismo,
bajar la guardia y volver a confiar en alguien como siempre había hecho.
En cierto modo, estaba contento de que !res se hubiera ido con ella. Ese perro se había
convertido en un problema. -unque no más que la implicación de %ominic con la bella joven a quien
le había confiado sus secretos más íntimos.
Con el estado de ánimo más bajo, volvió a su escondite. .io a Edgar, frente a la puerta,
contemplando el carruaje. El anfitrión perfecto. El soldado perfecto. El hombre que había traicionado
a su país y a su familia por un pu+ado de oro, el mismo que había matado a sangre fría. - %ominic se
le revolvió el estómago al pensar en su tío mirando a Chloe.
&e quedó un segundo de pie en el pasadi"o. 3enía que trabajar en la carta codificada< requería
una concentración que *l parecía no poder conseguir en esos momentos. &abía que, de alguna manera,
encajaba en la traición de Edgar pero, (qui*n la había escrito, (- qui*n iba dirigida,
9ajó los escalones que llevaban a la celda. %ios mío, no le e:tra+aba que no pudiera
concentrarse en aquel agujero. La opresiva penumbra le nublaba la mente. !ecesitaba respirar.
!ecesitaba sentir la fría brisa nocturna.
Casi media hora más tarde, se arrastraba por el t=nel de yeso que habían cavado en la tierra y
salía por una trampilla de madera que había en el suelo del viejo molino abandonado. -quella noche,
el trayecto se le había hecho eterno y, cuando salió al e:terior, fue como si estuviera borracho de
alivio.
Escuchó cómo se rompía una ramita en el bosque. 9ajó la mano para coger la pistola. or
segunda ve" esa noche, tenía compa+ía.
El espelu"nante grito de la tía EFendolyn resonó por toda la casa. Chloe acababa de dormirse
plácidamente cuando el grito la despertó. En el tiempo que tardó en ponerse la bata y llegar a la puerta,
saltando a !res, su tía había dejado de gritar.
%e hecho, cuando Chloe y el tío 5umphrey la encontraron en la sala, parecía bastante tranquila.
?or el amor de %ios, EFennie ?dijo *l, mientras se ponía las gafas?. ()u* significa todo
esto, ()u* haces aquí abajo, con la capa encima del camisón, gritando de esta manera,
Jillian Hunter Mi amado Lord
?Lo he visto, 5umphrey ?e:clamó ella, muy nerviosa, llevándose a su marido junto a la
ventana?. Lo he visto cru"ando el bosque a caballo. 5e visto al fantasma.
5umphrey y Chloe se miraron.
?!o era el fantasma, tía EFendolyn ?dijo Chloe, dubitativa?. &i has visto a alguien,
seguramente fuera %evon.
?(%evon, ?preguntó su tía, muy desconcertada.
?&í, %evon ?dijo 5umphrey, un poco enfadado?. El pobre diablo seguramente venía a
pedirnos ayuda y t= lo has asustado con tu griterío.
?!o era %evon ?respondió ella?. Cono"co de sobras al pillo de mi sobrino. Esta aparición
era más grande que %evon, y ya s* que es muy corpulento. -demás, montaba el caballo de &tratfield.
El tío 5umphrey agitó la cabe"a preocupado.
?)ui"á debería llevarte de viaje un mes. odríamos visitar a nuestros amigos de %orset y
disfrutar de un delicioso descanso.
?!o ?respondió la mujer, con tanta vehemencia que Chloe, que estaba junto a la ventana
mirando hacia el bosque, se giró de golpe?. (Es que eres insensible, 5umphrey, -hora no podemos
marcharnos. !uestra querida Chloe está enamorada.
- Chloe se le detuvo el cora"ón. (Enamorada, El primer e irracional pensamiento que tuvo fue
que su tía había descubierto lo de %ominic. ero era imposible. EFendolyn no daría el visto bueno a
ese romance. -demás, Chloe no estaba enamorada de %ominic, (no, &eguro que el amor no era
aquella angustia que le hacía tener ganas de reír con todas sus fuer"as y, al minuto siguiente, ganas de
llorar de frustración. Enamorada. %e %ominic. &us hermanos se enfadarían muchísimo. &eguro que
empe"arían otra guerra. 7a se veía e:plicando sus acciones$ @&í, me gustaría que la familia cono"ca al
hombre que quiero. Lleva varias semanas muerto, pero no dej*is que eso os distraiga. - mí no me
desanimó. (%ónde nos conocimos, Eh' en el ba=l de mi ropa interior. (%ónde vive, En su casa<
bueno, mejor dicho, entre las paredes de su casaA.
?&í ?continuó la tía EFendolyn?. Creo que Chloe se ha enamorado de 2ustin y creo que
hacen muy buena pareja, aunque a amela no le guste ese chico. 1pino que es una unión que toda la
familia aprobará. ero será mejor que no nos interpongamos en los inicios.
Chloe no sabía si morirse de alivio o echarse a reír.
?or todos los santos. !o estoy enamorada de 2ustin. ero si sólo lo cono"co hace' ?bueno,
menos tiempo que a %ominic, pero no podía compararlos, ni lo que le hacía sentir cada uno. %ominic
era mucho más complejo, tan oscuro y atractivo. 2ustin era el hombre que a su padre le hubiera
gustado que escogiera. Es más, no hace tantos días, a ella misma le parecía una buena opción. 0espiró
hondo?. Creo que ha llegado la hora que te diga la verdad, tía EFendolyn. %evon me ha estado
visitando en secreto para pedirme ayuda. &í, ya s* que ha estado mal aprovecharme de tu hospitalidad
pero, al fin y al cabo, es mi hermano y'
?3ambi*n es mi sobrino ?la interrumpió, un tanto impaciente, su tía?. 7 creo que quiero a
ese alocado tanto como t=. 7a s* que te ha estado visitando a hurtadillas. Consid*ralo un acto de
amabilidad que no haya intervenido.
Chloe notó cómo se sonrojaba.
?!o puedo creerme que lo supieras. arece que he vuelto a decepcionar a la familia.
?-precio la discreción, Chloe, y el significado de la lealtad familiar. !o olvides que tambi*n
llevo sangre 9oscastle en las venas.
?Claro ?dijo Chloe, sumisa, fijándose en la divertida cara de su tío.
?!o soy est=pida, Chloe ?a+adió la tía EFendolyn?. 7 no estoy sorda. La otra noche,
%evon y t= montasteis un buen escándalo en tu habitación. arecía que estuvierais practicando un
baile.
#n baile. Chloe estaba a punto de estallar. &u tía sólo podía referirse a la noche que Chloe había
encontrado a %ominic en el vestidor. La noche que la había tirado en la cama y la había asustado
tanto. #na noche que había cambiado la vida de Chloe para siempre.
?&iento haberte molestado ?dijo Chloe, despu*s de un incómodo silencio.
La amable cara de la tía EFendolyn se tensó con una me"cla de preocupación y enfado.
?%evon y t= no me molestasteis. Lo que me molesta es ese fantasma.
?(Estás segura que has visto al fantasma de &tratfield, querida, ?preguntó su marido, un poco
a la defensiva?. &i fuera *l, (por qu* iba a pasar por delante de nuestra casa a caballo,
Jillian Hunter Mi amado Lord
?>e parece que resulta bastante obvio, 5umphrey ?respondió ella?. Está pidiendo a gritos
que alguien ponga fin a su desgracia.
?Como todos ?susurró *l.
?7 está claro ?a+adió ella?, que esta noche no he hecho un buen trabajo ?se giró hacia
Chloe y 5umphrey, desilusionada?. >e temo que, en lugar de darle la pa" eterna, lo he despertado.
-cude a mí en busca de ayuda, 5umphrey, y no puedo fallarle.
%ominic observó cómo la figura alta y rubia entraba en el molino en ruinas.
?5e estado a punto de volarte tu preciosa cabe"a, -drian ?dijo, enfadado?. ()u* demonios
haces aquí a estas horas,
La inesperada visita era -drian 0u:ley, vi"conde de Dolverton, mercenario profesional, hijo
pródigo y heredero de un ducado. Con una sonrisa irónica, se quitó los guantes de montar de piel y se
agachó junto a la trampilla por la que %ominic acababa de salir. El pelo corto y rubio acentuaba los
afilados ángulos de su bronceado rostro. &us ojos de color avellana reflejaban una sincera
preocupación.
?%ominic, viejo amigo, ahora sí que me tienes preocupado. )uedamos en encontrarnos a las
nueve en el bosque. Creo que entendí bien la hora. (-caso no pudiste acudir,
%ominic lo miró muy serio.
?>i tío ha organi"ado una cena.
?7a lo he visto. La casa estaba llena de velas muy caras. 5e estado a punto de invitarme yo
mismo sólo para ver la reacción de Edgar ?-drian silbó por encima del hombro y el corcel que había
montado entró en el molino?. ara no haber acudido a nuestra cita, debió de ser muy interesante ?
dijo, en vo" baja.
&e quedaron en silencio. &e habían hecho amigos hacía a+os en la misma academia militar
prusiana donde habían conocido a 5eath 9oscastle. Los dos se acababan de reunir despu*s de lo que
les había parecido una eternidad. -drian, repudiado por su orgulloso y resentido padre, que creía que
era el fruto de la ilícita historia de amor de su joven esposa, se había pasado los =ltimos ocho a+os de
su vida en un e:ilio autoimpuesto. -penas hacía tres meses que, a petición de su padre, había
regresado a /nglaterra. !o era est=pido y le intrigaba la promesa paterna de una fortuna.
.ividor, rebelde, mercenario, cínico' era uno de los hombres de los que más se hablaba en
Londres, y la =nica persona a la que %ominic confiaría su vida.
Euardó la pistola que había sacado.
?La verdad es que me he olvidado por completo de nuestra cita.
?9ueno, no es el fin del mundo ?dijo -drian, con suavidad?. &i estabas espiando a Edgar,
no me habría gustado que perdieras la oportunidad de conseguir alguna información vital. !o es como
en los viejos tiempos cuando no acudíamos a las reuniones por alg=n asunto de faldas.
?-h, (no,
Los e:presivos ojos color avellana de -drian lo miraron atónitos.
?(Lo dices en serio, (Estabas con una mujer, (Cómo has podido arriesgarlo todo, 9ueno, s*
hasta qu* punto te pueden tentar, llevas un mes en ese agujero sin se:o pero, por el amor de %ios'
espero que la dama en cuestión no sepa nada.
?Lo sabe todo.
?Eres un loco desesperado ?dijo -drian, incr*dulo?. 9ueno, espero que podamos sobornarla
o enviarla lejos de aquí hasta que todo esto haya terminado. ()ui*n diablos es, (#na de tus doncellas,
?Lady Chloe 9oscastle. ?%ominic cerró los ojos y respiró hondo. 3odavía podía oler su
inconfundible aroma en su camisa. %ios santo, tenía todo el cuerpo agitado despu*s de haberla
abra"ado. 3oda la espera acumulada, estaba a punto de estallar. &e sentía como una especie de animal
salvaje, tan ansioso por estar con su compa+era que podía ir a llorar debajo de su ventana.
?(9oscastle, (!o será familia de 5eath 9oscastle,
?>e temo que sí.
-drian dibujó una amplia y brillante sonrisa, maravillado.
?Eres el =nico hombre que cono"co que, a pesar de estar presuntamente muerto, se las ha
arreglado para seducir a una de las jóvenes más deseadas de Londres. B7 desde la tumbaC %ios te
ayude, %om.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?!o formaba parte del plan original. %igamos que' caí en sus redes.
-drian se puso serio, como si pudiera ver mucho más de lo que su amigo no le había dicho.
?#na mujer difícil de resistir, (no,
%ominic se frotó la mandíbula.
?/mposible. 7 no es que pueda cortejarla como %ios manda desde la tumba, como t= muy bien
has dicho.
?>e imagino que siempre se encuentra la manera.
?Ella se merece el esfuer"o.
?%*jame hacer algo más para encargarme de Edgar.
?7a has hecho suficiente ?dijo %ominic, muy despacio, dejando la mirada perdida en el río
ba+ado por la lu" de la luna?. &in tu ayuda, jamás habría sobrevivido.
?&i me dejaras, me encantaría arrancarle el cora"ón con mis propias manos para vengarte.
%ominic miró a su amigo con gratitud. 7a en sus a+os de juventud, -drian siempre había sido
un contrapunto a la imagen de lord ingl*s tradicional que desprendía %ominic. &u amigo se había
pasado solitarios a+os en la /ndia y otros puestos de avan"ada como mercenario cuando su padre juró
desheredarlo. &i le daba permiso, estaba seguro que mataría a Edgar.
?7a llegará el día.
?ues será mejor que sea más bien pronto ?respondió -drian?. >e repugna verte vivir de
esta manera mientras *l disfruta del resultado de sus mal*volas acciones.
La e:presión de %ominic se mantuvo inalterable. &ombría, intensa, decidida. En su lugar,
-drian haría lo mismo, y los dos lo sabían. Los amargos caprichos de la vida los habían convertido en
hombre capaces de acciones inimaginables.
?&upongo que no has descubierto nada nuevo acerca de Edgar, (verdad,
?!ada que no supieras. En Corunna, Dellington le negó el ascenso. 5abló mal de eso con los
hombres equivocados. arece que su deserción de la 5onorable Compa+ía de las /ndias 1rientales fue
una reacción a la ofensa de sus superiores. -unque, ya lo hemos comentado, un hombre puede
embolsarse una buena fortuna si quiere dejar el ej*rcito y acepta premios de e:tranjeros ?-drian
dudó unos segundos?. ero no pudo haber actuado solo. !o con el tipo de información que vendió.
?7a lo s* pero, (qui*n le ayudó, ()ui*n,
?!o tengo ni idea, pero hay hombres que querrán descubrirlo. 5ar* todo lo que pueda antes de
reunirme con mi padre, aunque mis contactos en Londres son limitados. !o todo el mundo abre las
puertas de su casa a un mercenario. >ientras tanto, disfruta de esa dama con precaución. Espero que
puedas confiar en ella.
%ominic se rió.
?!o tengo otra opción.
La sonrisa de -drian fue más pícara.
?&upongo que no podemos enviarla lejos de aquí unos meses, (verdad,
?-unque pudiera, no lo haría.
Chloe no tenía ni idea de si la ceremonia de su tía en la habitación de %ominic lo había
@despertadoA o lo había asustado. 1 si era el espectro que su tía había visto aquella noche a caballo en
el bosque. Lo dudaba.
(or qu* iba a arriesgarse a que lo vieran montando a caballo cuando quería que todos creyeran
que estaba muerto, - menos que aquello formara parte de su elaborado plan para desenmascarar a sir
Edgar. &in embargo, Chloe no creyó que un soldado profesional y distante como sir Edgar fuera de los
que se dejaban enga+ar por un fantasma.
Entonces, si no había sido %ominic, (qui*n era el misterioso jinete del bosque, %evon no.
2ustin tampoco, porque la tía EFendolyn lo habría reconocido. (#n amigo que había ido a visitar a
Edgar, (#n e:tra+o que pasaba por el pueblo, Chloe ardía de frustración por no poder contactar con
%ominic y advertirle de ese nuevo peligro.
odía estar muerto. Con cada hora de silencio que pasaba, ella se empe"aba a temer que no
volvería a verlo nunca más. arecía que %ominic pensaba que su determinación en busca de vengan"a
lo protegería.
%urante los días siguientes, sólo pensó en *l, en lo que planeaba hacer. En la iglesia, mientras el
Jillian Hunter Mi amado Lord
tremendista sermón del párroco asustaba a la comunidad de Chistlebury. En su cama, mientras
trabajaba en la carta de 9randon a la lu" de las velas, con la sensación de que se estaba acercando a la
solución. En la espesa rosaleda, por donde paseaba durante horas en un absurdo intento de atraer a su
fantasma para, al menos, darle una se+al de que estaba vivo.
!o decía nada, totalmente incomunicativo y, cuando Chloe no estaba enfadada con *l por no
ponerse en contacto con ella, estaba preocupada por si tenía problemas y no podía decírselo. (Cómo
iba a saber si estaba tirado en ese t=nel, moribundo, %ominic debería acudir a tranquili"arla.
>ás de un día, estuvo tentada de avisar a su hermano 5eath, un maestro en el arte de la
discreción, para que los ayudara. ero la promesa que le había hecho a %ominic lo impidió.
Entendía que, para un hombre como *l, cuya confian"a en prácticamente todo el mundo había
desaparecido, otra traición supondría el final de cualquier sentimiento de ternura que hubiera
sobrevivido en su cora"ón. Ella no se atrevería a violar su rígido código draconiano. - %ominic sólo
le quedaba la pasión de su honor. Era una virtud de doble filo que ella respetaba, aunque la sacara de
quicio.
!o obstante, seguía esperándolo. &e despertaba en plena noche, inquieta, ardiendo con los
fuegos que *l había encendido y que había dejado insatisfechos. Como no podía dormir, se levantaba y
se colocaba junto a la ventana y miraba el bosque buscando alguna se+al de *l.
/ncluso uno o dos días, justo antes del amanecer, había agitado su camisola hacia el bosque para
ver si le respondía.
Cuatro días más tarde, sus sutiles esfuer"os por llamar la atención funcionaron, aunque con el
hombre equivocado. Lord &t. 2ohn fue a visitarla a =ltima hora de la tarde mientras ella paseaba a !res
por el huerto de man"anos.
?-leja a ese perro, Chloe ?le dijo, cuando se le acercó por la espalda. Llevaba una camisa de
lino y pantalones de nanquín, con una capa arrugada encima de los anchos hombros. Llevaba las botas
enfangadas y raspadas?. !i siquiera puedo pretender ser romántico si tengo que estar pendiente de
que esta bestia no me muerda las posaderas.
Chloe se rió, tensando la correa y acercando al perro a su lado. 5abía olvidado lo infantilmente
simple que podía llegar a ser 2ustin, lo informal que era en comparación con los hombres de Londres
que intentaban impresionarla con su linaje y sus ropas elegantes y que sólo conseguían parecer unos
remilgados.
?ara tu información, a mí nunca me ha mordido las posaderas ?le respondió.
?Entonces no es peligroso, sólo tonto ?dijo, con un brillo pícaro en los ojos?. &i yo fuera
perro, te'
&e acercó a ella. &e miraron y Chloe vio, alarmada, que estaba reuniendo el valor necesario para
besarla. !o le sorprendió, porque sabía que nadie podía verlos, ya que el huerto estaba rodeado de
unos muros bastante altos, pero !res se puso a dos patas y gru+ó.
2ustin gritó, asustado, y se escondió detrás de un retorcido man"ano.
?BEhC !o se ha apoyado en mis posaderas, sino en otra parte de mi anatomía que tengo en
mejor estima.
Chloe se mordió el labio, divertida.
?(Crees que podría iniciar una nueva moda en acompa+antes,
?(Crees que podrías atarlo para que pueda hablar contigo sin temor a la castración, ?
preguntó 2ustin, medio en broma.
?)ue no te oiga mi tía utili"ando ese vocabulario delante de mí.
Hl sonrió.
?recisamente tu tía me ha enviado a buscarte.
Chloe se giró hacia la casa, sorprendida.
?(%e veras,
?>is padres os han invitado a ti y a tu familia a cenar a casa esta noche. %ime que vendrás ?
le tomó la mano y se acercó los dedos a los labios?. or favor, Chloe, por favor. &i no vienes, me
tirar* al río.
Chloe notó una sensación de impaciencia al estar sola con *l. ()u* le pasaba, !o hacía mucho,
2ustin le parecía un chico divertido. (or qu* seguía comparándolo con un amante en la sombra que
representaba todo de lo que debería huir, (or qu*, de repente, parecía un ni+o mayor y no un
hombre, Especialmente, no un hombre oscuro, intenso y desconcertante.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?3endr* que preguntárselo a mi tía'
?BChloeC ?gritó su tía desde la ventana de la sala?. reg=ntale a 2ustin si nos esperan a las
seis o a las siete.
Hl chasqueó la lengua.
?9ueno, ahí lo tienes ?le besó los nudillos antes de soltarle la mano?. &i no te importa, deja
a la bestia en casa esta noche. retendo ser yo quien te muerda.
Chloe lo vio alejarse por el huerto, con la capa doblada envolvi*ndole la cintura. Cuando llegó a
la verja, se giró y le lan"ó otro beso. Ella lo saludó con la mano, aunque los lloriqueos de !res la
distrajeron.
?9asta, !res. !o vas a morder a 2ustin ni a nadie. 3endrás que ser bueno si'
&e calló y, lentamente, levantó la cabe"a. El perro no estaba mirando hacia 2ustin, sino hacia el
bosque. Como si hubiera reconocido a alguien que ella no podía ver.
?(&tratfield, ?susurró, con el pulso acelerado?. %ominic, (eres t=,
Corrió hasta el otro e:tremo del huerto, con !res a su lado, pero no vio nada que le llamara la
atención. Las sombras parecían tranquilas. !o escuchó moverse ni una hoja, sólo el latido de su
cora"ón. )uien quiera que estuviera allí, se había marchado.
!res se sentó obediente a su lado.
amela le gritó desde la casa$
?Chloe, (has visto mis guantes nuevos, Espero que ese perro tuyo no se los haya comido.
Ella respiró.
?>aldito seas, %ominic ?dijo, hablando con el silencio que se burlaba de su decepción?.
>aldito seas, pobre diablo.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 14
Cenar con los padres de 2ustin resultó ser algo muy e:tra+o. %urante toda la velada, Chloe tuvo
la sensación que no aprobaban el inter*s de su hijo en ella, y las pocas indirectas que lan"aron dejaron
claro que, para ellos, a una chica de Londres no debía gustarle en absoluto la vida del campo.
2ustin intentó disculparlos ri*ndose de ellos y le robó un beso a Chloe en el recibidor cuando
ella y su familia ya se iban.
?(Estás enfadada conmigo, Chloe,
!o estaba enfadada con *l. En realidad, no sentía nada hacia *l< es que su mente no dejaba de
volar hacia otro lado. (Cómo iba a e:plicarle que se había enamorado de un hombre que *l creía
enterrado, &i casi no se lo creía ni ella misma.
?Nltimamente, pareces muy preocupada ?le dijo, cuando se separó de ella.
&u tía escuchó ese =ltimo comentario cuando se acercó a ellos despu*s que su marido le hubiera
echado por encima de los hombros la gruesa capa de lana.
?Las chicas están asustadas por el fantasma.
El tío 5umphrey hi"o salir a su har*n.
?3onterías. Chloe tiene los pies muy bien clavados al suelo. 1jalá pudiera decir lo mismo de
mi mujer.
- Chloe no le pareció que tuviera los pies bien plantados en el suelo. %urante todo el viaje, no
dejó de mirar por el borde del camino y entre los setos, iluminados por la luna, por si veía la más
mínima se+al de que %ominic todavía estaba vivo y rondaba por aquella "ona. Cuando, en el cruce,
apareció un jinete solitario que les bloqueó el camino, se quedó inmóvil, deseando que el carruaje se
detuviera.
El viejo conductor del carruaje detuvo a los caballos, obviamente molesto. or un momento,
Chloe se convenció que el misterioso jinete del camino era %ominic. .io en los marcados y
enigmáticos ángulos de su cara la imagen que tanto deseaba volver a ver. &e acercó a la puerta,
impaciente. La esperan"a le aceleró el cora"ón, aunque sabía que era muy poco probable que se
desenmascarara de aquella forma tan dramática.
or desgracia, el parecido con %ominic sólo fue una ilusión producto de la noche y la gen*tica.
Cuando vio con más claridad los rasgos del jinete, todas sus esperan"as se desvanecieron. Los
cincelados planos del rostro de %ominic se diluyeron y se convirtieron en los del hombre que menos le
apetecía encontrarse de noche.
3enía que ser un mal augurio.
&ir Edgar cabalgando solo de noche. ()u* pretendía, ()u* había estado buscando,
El tío 5umphrey verbali"ó su enfado al decirle por la ventana$
?%ios mío, sir Edgar, podía haberle confundido con un bandido y haberle disparado.
&ir Edgar se disculpó con un movimiento de cabe"a, con la espalda recta como un palo sobre el
caballo.
?3ienen que recordar que el villano que asesinó a mi sobrino sigue suelto.
1bservándolo más de cerca, Chloe se preguntó cómo podía haberlo confundido con %ominic.
Los ojos de Edgar no desprendían ni la más mínima chispa de pasión o de calide".
?(7 espera encontrarlo usted solo, ?le preguntó la tía EFendolyn, con vo" distante. !o le
había perdonado que no le gustaran los perros.
?Las autoridades locales han demostrado no ser de gran utilidad, lady %eFhurst ?respondió
*l, muy educado?. &us investigaciones les han llevado a concluir que a mi sobrino lo asesinó un
e:tranjero, seguramente un soldado desquiciado. 7 como ha habido rumores de actividades
Jillian Hunter Mi amado Lord
sospechosas en el bosque por la noche, el guardabosques y yo hemos decidido hacer nuestra propia
investigación.
?B)u* valientesC ?dijo Chloe, retorciendo los dedos dentro de los guantes. -quella era la
palabra menos adecuada para definir a ese hombre. ()u* estaba buscando a esas horas de la noche,
(-caso sospechaba que %ominic no estaba muerto, (1 acaso su fantasma había empe"ado a tenderle
la trampa,
Edgar la miró, con una sonrisa dibujada en sus finos labios.
?>e gustaría que las jóvenes pudieran pasear y tomar el aire tranquilamente en mis tierras.
?7 pasear a los perros ?a+adió la tía EFendolyn, retándolo con mucha educación.
Hl se rió, como concedi*ndole la victoria a la se+ora.
?or supuesto.
#n minuto despu*s, el carruaje volvía a estar en marcha y pasaron frente al bonito perfil de
&tratfield 5all. Chloe miró por la ventana, como si pudiera atravesar las paredes de piedra gris hasta
llegar al cora"ón de la casa. &uspiró, melancólica, mientras sus tíos empe"aban a discutir y la casa iba
desapareciendo de su vista.
@%ominic, si alguna ve" te vuelvo a ver, yo misma te matar*' (%ónde estás,A
En el salón, lord %evon 9oscastle estaba esperando a que la familia regresara de la cena.
Esbelto y deslumbrante, llevaba una capa larga negra, pantalones y botas de arpillera lustradas, con el
pelo negro agitado por el viento y con un animado brillo en los ojos a"ules.
-l principio, a la lu" del fuego, se parecía tanto a su hermano mayor 5eath que a Chloe se le
paró el cora"ón. @&abe lo mío con %ominicA, pensó asustada. @1 ha sucedido algo terrible en casa.A
(or qu*, si no, iba a presentarse allí de aquella manera, sin avisar,
Entonces se giró y Chloe lo reconoció por su diabólica sonrisa. &e dejó caer en el sofá y se
hundió en los cojines, aliviada. Estos días tenía los nervios tan a flor de piel que, en todo momento, se
esperaba lo peor. La tía EFendolyn y amela disimularon la agradable sorpresa inicial llenándolo de
abra"os y haci*ndole preguntas. Las mujeres habían caído rendidas a los pies de los hermanos de
Chloe desde el principio, ya en la habitación de los ni+os de la casa de los 9oscastle cuando esos ojos
a"ules les robaban el cora"ón a todas las institutrices. (- qui*n más le iban a perdonar asaltar un
carruaje en broma si no a %evon,
?!o temáis, familia ?dijo, mirando a Chloe por encima del hombro de su tía?. &ólo he
venido para despedirme como %ios manda antes de regresar al seno familiar. 7a he pagado mi castigo
plantando orquídeas y estoy listo para volver al mundo real.
Chloe lo miró, feli". arecía más libre y contento, emociones que había perdido en esos =ltimos
meses.
?(7a está todo arreglado en Chelsea, ?se refería, por supuesto, a su debacle como bandolero.
Hl le lan"ó una dolorosa sonrisa.
?&í. Le debo a Eray un favor tan grande que seguramente jamás dejará que se me olvide. 7
ahora le convencer* que ya va siendo hora que te deje volver a casa a ti tambi*n. 7a hemos respirado
suficiente aire puro.
.olver a casa. -quella idea le congeló el cora"ón. 5ace tan sólo unos días, estaba desesperada
por escapar de este pueblo. 7 ahora estaba decidida a quedarse a toda costa. !ada conseguiría que
abandonara a %ominic en medio de aquella crisis. ()ui*n podía imaginarse lo mucho que podía
cambiar su vida en unas pocas semanas, (Cómo iba a cambiar el centro de su vida, 7 todavía era más
difícil de imaginar lo que le depararía el futuro y si la sed de vengan"a de %ominic llegaría a buen
puerto.
En ese mismo momento, y en la misma casa, %ominic estaba esperando a Chloe
impacientemente en su habitación. 5abía librado una dura batalla contra sí mismo durante horas antes
de rendirse y escalar hasta la ventana de su vestidor.
&abía que era un riesgo muy grande. &abía que -drian se llevaría las manos a la cabe"a ante
aquella actitud tan irresponsable, pero se había mantenido alejado de ella todo el tiempo que había
podido soportar. 3enía que volver a verla, aunque sólo fueran unos minutos. Ella le daba fuer"a y una
Jillian Hunter Mi amado Lord
base emocional, aparte del odio, a la que aferrarse. Estaba obsesionado con ella, loco por su compa+ía,
por verla. )uería escucharla reír, volver a abra"arla.
Llevaba días persigui*ndolo mentalmente con aquellos sutiles m*todos de atraerlo hacia ella. &í,
apreciaba su discreción. !o, no podía resistirse a ella al verla agitar su camisola desde la ventana
como una sirena impertinente que atrae al marinero hacia la muerte.
7 no es que necesitara ning=n recordatorio de su e:istencia o su atractivo. Cuando no estaba
totalmente absorto vigilando a Edgar, estaba pensando en Chloe, en lo mucho que deseaba volver a
verla. !o acababa de creerse lo mucho que la necesitaba despu*s de haber pasado juntos tan sólo unas
horas.
&e apoyó en el alf*i"ar de la ventana y miró hacia fuera. (%ónde demonios estaba, &u
habitación era un tributo a la vanidad femenina< había medias, abanicos y "apatos tirados por todas
partes, como si se lo hubiera probado todo para escoger el atuendo perfecto y causar una buena
impresión.
ero, (a qui*n,
-rqueó las oscuras cejas, enfadado. (&e había puesto aquel cors* tan escandaloso, !o. La
provocativa prenda estaba en el suelo del armario, una buena noticia tambi*n para ella. &i iba a
ponerse ese cors* para alg=n hombre, sería sólo para *l.
?(%ónde está, ?susurró.
5abía oído llegar el carruaje hacía unas dos horas. &e había escondido detrás de la puerta y
había esperado y esperado a que subiera a su habitación pero algo, o alguien, la estaba reteniendo
abajo.
1diaba no saber dónde estaba. 5abía visto a Edgar salir de &tratfield 5all al atardecer y se
preguntó si era posible que su tío y Chloe estuvieran juntos en el salón. !o había visto a nadie más
salir de su propiedad, pero era posible que, justo antes de subirse al árbol, hubiera llegado alg=n
invitado. %ebería haber mirado en los establos, pero el problema era que lo =nico en lo que podía
pensar era en ella.
!res subió la cabe"a hacia la ventana, haciendo una suave se+al de alarma a su amo.
%ominic cerró la cortina con una mueca cuando reconoció la figura masculina de peinado
impoluto que había junto al árbol.
?BChloeC ?e:clamó 2ustin en una vo" seductora de lo más ridícula?. !o te escondas,
coqueta. uedo ver tu magnífica figura detrás de las cortinas.
?&i ves una magnífica figura ?murmuró %ominic para sí mismo?, es que necesitas un buen
par de lentes, est=pido.
?(3e estás haciendo la tímida, Chloe, En la mesa, mientras te daba aquel tro"o de tarta, no te
mostrabas tan tímida.
%ominic gru+ó. -sí que había pasado la noche en casa de 2ustin, dejando que ese idiota le diera
de comer. Cru"ó los bra"os sobre el pecho y le lan"ó una mirada asesina a trav*s de las cortinas
mientras continuaba la reveladora conversación a un bando.
?!o me ir* hasta que hables conmigo, Chloe ?susurró 2ustin, un poco más alto?. )uiero
saber que no estás enfadada conmigo por haberte robado ese beso en el recibidor ?hi"o una pausa?.
-unque me pareció que te gustó mucho. - todas las chicas de Chistlebury les encantan mis besos.
(#n beso en el recibidor, Cuando se imaginó a la apasionada lady Chloe en los bra"os del
Lotario más repeinado del pueblo, %ominic tensó la mandíbula. &in duda, *l era el =nico del pueblo
que pensaba que no hacían buena pareja aunque, claro, teniendo en cuenta que estaba muerto, no es
que tuviera mucho que decir en el asunto.
En un impulso, habló con una vo" más aguda y, a trav*s de las cortinas, dijo$
?.ete a casa con tu madre, 2ustin. or hoy, ya me llevo suficiente recuerdo tuyo.
2ustin parpadeó como un b=ho hacia la ventana.
?()u* te ha pasado en la vo", Chloe, &uena muy rara. (5as vuelto a enfermar, (Crees que
será contagioso,
?&í. &í. Estoy enferma, querido ?e:clamó %ominic, agitando la mano en el aire?. Estoy
segura que debe ser terriblemente contagioso.
?Cuando te bes* no parecías enferma y, además, yo estoy más sano que un caballo. %*jame
verte una ve" más antes de marcharme.
?B1h, no, %ios mío, 2ustinC BEres un descaradoC >e acabo de poner el camisón. !o estoy
Jillian Hunter Mi amado Lord
decente para que me veas.
2ustin se colocó la mano encima del cora"ón, con un dramatismo e:agerado.
?>e niego a marcharme hasta que te haya visto una =ltima ve" ?y, con una infantil sonrisa en
la cara, a+adió?$ amela dice que tienes algunas prendas de lo más interesante en tu ba=l.
%ominic apretó los dientes.
?&i consigues que toda mi familia te escuche y salga, será la =ltima ve" que me veas, te lo juro
por %ios.
2ustin golpeó el suelo con los pies, a modo de fingido temperamento.
?!o me marchar*. 7 seguir* hablando hasta que cedas. -demás, a tu tía le gusto.
?9ueno, pero a mí no ?dijo %ominic, en vo" baja. &inceramente, era muy insultante. (%e
verdad Chloe encontraba atractivo a ese crío molesto, (Lo había besado,
?()u* dices, Chloe, .enga, mujer. &ólo te pido una =ltima imagen para tener dulces sue+os.
!o le hará da+o a nadie.
?%emonios ?dijo %ominic, poni*ndose un gorro de dormir que había encontrado en uno de
los ba=les de Chloe. &e lo bajó hasta la frente y cogió un chal de seda rosa y se lo colocó encima de los
hombros.
?Estoy esperando, Chloe ?susurró 2ustin, en un tono petulante.
%ominic dibujó una malvada sonrisa, se asomó a la ventana como una tortuga y se escondió
igual de deprisa.
?7a está. (Estás contento,
?!o ha valido, Chloe ?se quejó 2ustin?. &ólo he visto una cosa rosa.
?%ulces sue+os, 2ustin ?murmuró %ominic y cerró las cortinas.
&e quitó el gorro y el chal y se giró. Escuchó pasos frente a la habitación de Chloe. .io cómo
giraba el pomo y la escuchó quejarse de las casas rurales mientras empujaba tres o cuatro veces la
puerta, que no quería abrirse.
Hl estaba en el vestidor, inseguro de sí mismo, de cómo reaccionaría Chloe, de la e:cusa que le
daría para justificar su presencia. La verdad de su necesidad, de su hambre por ella puede que la
asustara. &abía que a *l lo asustaba. !o podía prometerle nada. !i el futuro que su familia quería para
ella. !i un cortejo en condiciones. !i ning=n futuro, en realidad. &ólo podía ofrecerle problemas.
Cuando Chloe abrió la puerta, un escalofrío la recorrió de arriba abajo. 5abía alguien en su
habitación. !o podía ser %evon, porque lo había dejado abajo hablando con su tío. 7 no era sólo el
perro, que parecía que le había cogido gusto a su cama. Los pelos de la nuca se le eri"aron con
atención. !otó cómo se le aceleraba el cora"ón porque sabía qu* era. 3enía miedo de so+ar porque no
podría soportar otra decepción.
?9uenas noches, Chloe ?dijo la profunda y familiar vo" desde el vestidor.
Ella dudó un segundo antes de cerrar la puerta de la habitación. &e había prometido que, si
volvía a verlo, lo mandaría al infierno, pero con sólo escuchar su vo" había empe"ado a temblar.
3antas horas de nervios, de espera, de no saber si estaba bien' y el bruto parecía estar en perfecto
estado.
&e le acumularon tantas emociones contradictorias que le costó controlarse. )uería darle una
reprimenda. Echarse en sus bra"os. reguntarle qu* creía que estaba haciendo en su habitación otra
ve" y dónde había estado mientras ella se moría de preocupación.
!o hi"o nada de eso. 7a le costó suficiente responderle en un tono neutro y con total
normalidad. Estaba a salvo. Estaba aquí.
?5a sido muy amable al venir, lord &tratfield.
Hl sonrió.
?7 usted ha sido muy amable al dejarme entrar.
?7o no le he dejado'
ero lo había hecho. (- qu* venía hacer ver lo contrario, 5abía estado esperando noticias suyas
durante días. &e quitó los "apatos y los metió debajo de la cama. (&e había acordado de esconder su
diario, &í. or ahora, %ominic ya sabía lo suficiente de ella. #na dama tenía que guardar algunos
secretos para ella. 7 más específicamente, guardarlos lejos de %ominic.
Hl abrió la puerta del vestidor, con una pose arrogante e intimidatoria. La recorrió de arriba
Jillian Hunter Mi amado Lord
abajo lentamente con la mirada, como si estuviera estudiando cada detalle de su aspecto y del vestido
de muselina amarilla. (Le gustaba, - ju"gar por el intenso brillo que reflejaban sus ojos grises, sí.
Chloe empe"ó a sentirse invadida por el calor. 7 su respiración se aceleró.
?()u* has estado haciendo abajo tanto rato, ?le preguntó *l, con dul"ura.
Ella frunció el ce+o. )uería que confiara en *l para luego desaparecer durante días y encima que
se quedara junto a la ventana llorando su ausencia.
?>i hermano %evon ha venido a despedirse. -l parecer, ya lodo está perdonado y olvidado, y
le dejan volver a Londres. 7a no puedes seguir amena"ándome con desenmascararlo.
Hl la miró. Entre ellos ya no había amena"as de ese tipo, y los dos lo sabían.
?(Edgar tambi*n estaba abajo,
Ella lo miró fijamente, aunque casi no prestó atención a lo que le acababa de preguntar. Era tan
masculino que la dejaba sin aliento. %e repente, tuvo miedo de lo que podría pasar si dejaba de estar
enfadada con *l, de lo poco que le costaría a %ominic hacer que se olvidara de todo.
?(or qu* iba a estar abajo,
?&alió al atardecer. &olo. >e preocupaba que hubiera podido venir a verte.
El cora"ón de Chloe dio un brinco, nervioso. (reocupado, (Celoso, (El mismo que
proclamaba no tener ni un sentimiento decente en su cuerpo, Era como sus hermanos, que odiaban
mostrar sus debilidades. &in embargo' (era posible que se hubiera convertido en una debilidad para
*l,
?5ace un rato, nos lo encontramos en el camino. %ijo que estaba buscando a tu asesino.
?(!o es la caballerosidad personificada, ?preguntó %ominic, muy serio?. !o quiero ver a
ese canalla cerca de ti o de tu familia.
?- mí tampoco es que me guste particularmente su compa+ía ?dijo ella, en vo" suave. &u
rabia estaba desapareciendo. !otaba que se sentía atraída hacia %ominic hasta unos e:tremos
peligrosos. )uería tocarlo, descansar la cabe"a en su pecho, respirar su aroma, hacer que se quedara.
#na vo" quejica que entró por la ventana fue lo que le impidió hacer un movimiento
precipitado. -brió la boca, atónita.
?%ios mío, parece 2ustin.
%ominic suspiró, irritado.
?Es 2ustin.
Ella pasó por su lado y entró en el vestidor.
?()u* cree que está haciendo,
Lentamente, %ominic se giró con una malvada sonrisa en la cara.
?El muy imb*cil quería verme en camisón.
?()u*, ?Chloe tardó un par de segundos en entenderlo?. &ólo traes problemas, %ominic
9rec;land, sólo problemas. !o puedo creerme que hayas hecho algo así. Eres un canalla. Lo juro.
El diabólico chasquido con la lengua de %ominic le quemó los oídos al mismo tiempo que
corría hacia la ventana y, a rega+adientes, abría la cortina.
?Cállate, 2ustin ?susurró, mirándolo a trav*s de las ramas.
2ustin la miró, sin esconder su decepción.
?ensaba que te habías puesto el camisón, Chloe. 7 eso parece el vestido que llevabas durante
la cena. (3e has estado burlando de mí todo el rato,
?(9urlándome de ti, ?Chloe se giró para mirar a %ominic, que estaba al otro lado del
vestidor. Hl se encogió de hombros, desentendi*ndose de todo?. or lo visto sí, 2ustin. 3odo el
mundo en Londres sabe que lo hago constantemente.
2ustin levantó las manos, a modo de rendición.
?uedes burlarte de mí todo lo que quieras. !o me ofendo con facilidad.
Ella agitó la cabe"a. ()u* se suponía que iba a hacer con dos hombres tan rebeldes,
?- estas horas de la noche, no 2ustin ?dijo, con firme"a?. -hora voy a cerrar la ventana.
.ete a casa, por favor.
?>uy bien ?dijo %ominic detrás de ella, haciendo ver que aplaudía?. -sí se hace. onlo en
su lugar.
?Es a ti a quien voy a poner en su lugar ?respondió ella, girándose hacia *l.
?erdóname ?dijo *l, con una sonrisa burlona, antes de tomarla entre sus bra"os?, pero creo
que va a ser al rev*s.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Ella lo miró, sorprendida. La tenía abra"ada con tanta fuer"a que no podía levantar los bra"os,
aunque tampoco lo intentó.
?()u* quieres decir,
?.olvamos a la habitación y te ense+ar* qu* quiero decir.
La llevó hasta la cama y, entre largos y apasionados besos, la despojó de toda la ropa. El vestido
amarillo, las enaguas, los ligueros, la camisola ribeteada de encaje.
Cuando le hubo quitado la =ltima media, la acarició y observó su cuerpo desnudo como si se
tratara de una obra de arte que tuviera que ser admirada.
Chloe estaba ardiendo bajo aquel intenso escrutinio. !otaba los pechos hinchados y pesados,
con los pe"ones ansiosos porque los acariciaran. !unca había visto a %ominic tan intenso y peligroso,
ni siquiera el día que lo había encontrado en su habitación.
?%ebería marcharme ?dijo *l, lentamente, mientras le recorría un muslo hasta la curva de la
cadera.
?!o, %ominic.
La miró. La tensión que Chloe sentía en su interior aumentó. &e mordió la parte interior del
labio. Estaba tan e:puesta, se sentía tan vulnerable. 7, sin embargo, en su interior, aquella indefensión
le resultaba terriblemente e:citante.
?&i me quedo ?dijo *l?, los dos sabemos qu* pasará. 2amás pertenecerás a nadie más hasta
el día que me muera.
?3ómame ?susurró Chloe.
Hl se inclinó hacia delante y le dio un apasionado beso que sellaba la promesa que le acababa de
hacer. Gue un beso de posesión, profundo e into:icante. El intenso placer la dejó sin defensas.
!o podía pensar. %ominic dominaba su mente y todos sus sentidos. La musculosa fuer"a de su
cuerpo. &u magnetismo viril. En el fondo, ya era suya, anhelaba convertirse en su amante.
&e incorporó muy despacio para besarlo y susurrarle en la boca$
?3ócame por todas partes. 3ómame ahora. 3e necesito tanto como t= a mí.
?(%e veras, ?preguntó *l, con la vo" ronca, aunque sus manos eran de lo más suaves,
mientras le acariciaban la cara?. (>e necesitas,
La atrajo hacia su rega"o para que ella se sentara encima de *l a horcajadas.
?&abes que sí ?respondió ella, con los senos pegados a su pecho.
Hl se movió y la levantó con sus poderosos muslos. Le rodeó la cintura con un bra"o para
sujetarla porque, si no, habría caído en la cama. Con la otra mano, le acarició la espalda y las nalgas.
Ella echó la cabe"a hacia atrás y se estremeció de deseo.
&utilmente, %ominic despla"ó la mano por el sensual ángulo de la cadera hacia la parte
delantera del muslo. Ella se tensó, con todo el cuerpo agitado. Le daba vergLen"a que descubriera lo
h=meda que tenía la entrepierna.
Cuando los dedos de %ominic la tocaron, fue como si la estuviera acariciando una llama. Le
ardió la piel, se derritió a su paso. En ese momento, podría haberle hecho cualquier cosa que hubiera
querido.
Estaba e:citado. !otó su duro miembro cuando volvió a mover los muslos para abrirle más las
piernas. %ominic gimió en su pelo, acariciando los h=medos ri"os de la cumbre e introduciendo los
dedos en su interior.
?%ulce Chloe ?susurró?. Eres muy suave. -póyate en mis hombros.
Ella obedeció y sintió cómo sus m=sculos de acero se tensaban bajo sus dedos. El inmenso
placer de sus intensas caricias la dejó sin respiración. &e hundió bajo su contacto, por completo,
pidiendo más en silencio. &í, más. )uería continuar. )uería terminar.
?(Es esto lo que necesitas, ?le preguntó *l, en vo" baja, con la lujuria reflejada en sus
brillantes ojos a medida que se acercaba a ella.
&í, más que cualquier otra cosa, lo necesitaba a *l. 5abía algo correcto en aquel encuentro. -lgo
inevitable que había sentido desde el primer día. &ería suya. 7 despu*s *l sería suyo.
?(!o te vas a desnudar, ?le preguntó.
Hl sonrió y bajó la boca hasta sus pechos.
?%entro de un momento. -hora estoy un poco ocupado.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Le atrapó el pe"ón con los dientes y ella soltó una e:clamación cuando el placer se apoderó de
su cuerpo. Cuando *l empe"ó a succionarle el pe"ón con la boca h=meda y caliente, ella echó la
cabe"a hacia atrás. - los pocos segundos, toda ella se agitó en sus bra"os. La succión de sus labios
hacía que todos sus nervios reaccionaran. Era demasiado. -unque no suficiente.
?Chloe.
Ella lo miró a la cara oscura y apasionada.
?!o te atrevas a dejarme así, %ominic ?susurró, con una vo" ronca.
?!o ?dijo *l, agitando la cabe"a?. !o puedo.
&e levantó y se quitó la camisa de lino blanca por la cabe"a y luego se desabrochó los ajustados
pantalones negros. Cuando se agachó para quitarse las botas de piel, Chloe aprovechó para observar,
maravillada, su cuerpo en la sombra.
Era la primera ve" que lo veía completamente desnudo. 3enía un cuerpo más impresionante de
lo que se había imaginado$ esbelto, escultural y elegante. Ella recordaba la cincelada musculatura de
su pecho y sus hombros de la noche que lo había encontrado en su habitación, su fuer"a atl*tica. La
cicatri", ya curada, no lo desfiguraba, más bien lo marcaba como un superviviente.
%ominic miró a su alrededor, con los ojos entrecerrados. Ella no apartó la mirada, sino que
siguió observándolo fijamente, demostrándole su deseo y su aprobación. La parte baja del torso y las
piernas de %ominic estaban formadas por m=sculos angulosos y firmes. Chloe intentó controlar el
ritmo de su respiración. Era todo lo que podía hacer para evitar gemir de placer cuando vio que *l se le
acercaba.
-largó un bra"o. !ecesitaba volver a sentirlo. Hl la tomó de las manos mientras ella le
acariciaba el terso abdomen. Estaba segura que %ominic estaba librando una batalla interior porque la
deseaba pero no quería equivocarse.
Ella se apoyó en las almohadas, se soltó de sus manos y, en una pose de antigua invitación
femenina, le susurró$
?%ominic, esto es lo que quiero.
&us sentidos no podían satisfacerse lo suficientemente deprisa de aquel festín que se le ofrecía.
El sonido de la vo" seductora de Chloe. La suavidad aterciopelada de su piel. Los rincones secretos de
su cuerpo. )uería disfrutarlo todo a la ve", sumergirse en su pure"a y, sin embargo, hacerlo despacio,
saboreando cada momento que compartían.
!o había tiempo suficiente en el mundo para saciar sus ansias por ella. !unca habría tiempo
suficiente.
&abía que no querían despertar a toda la casa y aquel sentido de la precaución sólo acrecentaba
el deseo se:ual, el intenso placer de cada caricia. or tenerla, valía la pena correr cualquier riesgo. Era
fuerte, preciosa y cari+osa.
&e tendió junto a ella en la cama. La promesa que vio en sus ojos a"ules intensificó todavía más
su deseo por ella.
?>e vuelves loco, Chloe ?dijo, agitando la cabe"a.
Ella sonrió, tentadora.
?7a estabas loco cuando te conocí.
Hl tomó su suave y cálido cuerpo en sus bra"os.
?Entonces, ahora soy un lunático.
Ella le acarició la poderosa musculatura de los hombros con las yemas de los dedos.
?(7 eso en qu* me convierte,
Hl volvió a hundirla en las almohadas.
?En mía.
Chloe era fuego líquido bajo su duro y e:citado cuerpo. Era suave y fero". )uería e:plorarla,
e:plotar sus debilidades se:uales, darle placeres que jamás había so+ado.
?!o puedo aguantarlo más, %ominic ?susurró ella?. Eres cruel.
Hl respiró y su aliento le acarició la barriga. /ba a demostrarle lo cruel y amable que podía ser
como amante. -unque, claro, era un juego que perfectamente podía volverse en su contra.
?3en paciencia ?susurró encima de su piel suave, cuando no estaba seguro de si *l mismo
sería capa" de aguantar mucho más. &u verga presionaba contra el muslo de Chloe, grande y roja por
Jillian Hunter Mi amado Lord
la sangre acumulada.
-dorar a Chloe le recordó lo desesperadamente humano que era. &u deseo por ella sacaba a la
lu" no tanto su fuer"a, sino su debilidad. (Cómo podía e:plicar, sin parecer imb*cil, que estar con ella
le daba valor para volver a su oscura prisión, &in las fantasías de ella con que llenar las horas
solitarias, se volvería loco. (odría hacerle entender alg=n día que había resultado ser el antídoto para
el odio y la desesperación que amena"aban con destruirlo,
La deseaba con todas sus fuer"as.
3enía el cuerpo de una sirena, unos deliciosos senos rosados y unas caderas redondeadas que
incitaban a pensar en el se:o. &u aroma le inflamaba los sentidos. 2abón, aire fresco y la dulce
e:citación del almi"cle. )uería enterrar la cabe"a entre sus muslos y llenarse los pulmones de su
esencia.
?(%ominic, ?le susurró, reflejando en sus ojos a"ules la pasión y confusión que veía en *l.
Hl la miró. Estaba tan preparada, tan dispuesta para el final. )uería hacerle el amor con tanto
deseo que sintiera arder su cuerpo como una antorcha, pero detestaba no poder quedarse junto a ella
despu*s, verse privado del privilegio de abra"arla toda la noche. La quería toda. )uería una intimidad
que iba más allá del acto se:ual.
?%ominic, (por qu* me miras así, ?preguntó ella, en vo" baja.
Hl respiró hondo y le separó los h=medos ri"os de la entrepierna con el dedo pulgar. Ella se
quedó inmóvil mientras *l apretaba el delicioso botón de su se:o. 7a reaccionaba a sus caricias.
Complacido por aquella respuesta, le introdujo dos dedos entre los hinchados labios. Chloe cerró los
ojos, loca de placer.
Hl se agachó para besarla, saboreó el delicioso grito que soltó cuando empe"ó a acelerar el ritmo
de sus dedos. Era la cosa más dulce que jamás había tocado. 3ensa. Cremosa. &e sacudió al pensar en
lo que sería verse envuelto por ese cuerpo, hundirse en sus profundidades. Cuando la hi"o llegar al
clíma:, estaba tan desesperado por encontrar alivio que prácticamente se estaba frotando contra las
sábanas. -quella mujer estaba hecha para la pasión.
?()u* estás esperando, ?susurró ella, cuando notó el final de la =ltima contracción.
Hl se acercó para darle un beso en los labios, que estaban torcidos en una mueca.
?(%e verdad quieres entregarte a un hombre como yo, ?le preguntó, con dul"ura.
?&ólo me entregaría a un hombre como t= ?respondió ella, sin dudar.
Hl cerró los ojos.
?>e honras, Chloe.
?!o quiero honrarte, sinvergLen"a. )uiero que' termines lo que has empe"ado. or el amor
de %ios, %ominic, apiádate de mí. 2amás he sentido esto.
?Espero que no ?la mera idea era insoportable. &i la hubiera conocido antes de colocar su
vida patas arriba, estaba seguro que ya habría hablado con sus hermanos para pedirles su mano?.
Chloe ?dijo, relajándose un poco?, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. 7 tengo miedo que t=
no sientas lo mismo.
?3e equivocas ?susurró ella?. 7 no me vas a hacer cambiar de opinión.
?)ue %ios me asista ?dijo *l, en vo" baja?, porque no quiero intentarlo.
Ella lo miró a la cara mientras *l se ponía de rodillas para separarle las piernas, dejando
e:puesto el centro de su feminidad. %ominic respiró hondo, Estaba tan e:citado que tenía miedo de
e:plotar incluso antes de penetrarla.
Cuando se colocó en posición entre sus muslos, justo encima de la h=meda entrada en su
cuerpo, gimió de placer. Era una bendición pero estaba un poco tensa y, tal era su necesidad, que tenía
miedo de romperla.
?/ntentar* no hacerte da+o ?le dijo, y se acercó a ella para besarla.
!otó cómo se tensó ante la poderosa embestida que lo llevó a introducirse en las profundidades
de su cuerpo. !oto cómo se iba abriendo camino, cómo rompía la primera barrera, aunque ya era tarde
para detenerse. !o podía pensar. Con un beso, ahogó el grito de Chloe. Cuando notó que ella se
relajaba un poco, susurró contra su boca$
?-gárrate a mí. !o siempre duele. &e te pasará enseguida.
?(- ti tambi*n te duele,
?!o, no. Estoy en el cielo.
&e retiró un poco para poder volver a penetrarla lenta y poderosamente. !otó cómo ella se
Jillian Hunter Mi amado Lord
estremecía aunque no opuso resistencia a la invasión, y entonces %ominic se olvidó de todo e:cepto
de su propia necesidad, su b=squeda urgente de alivio. Ella se movió un poco, dándole la bienvenida.
?Chloe ?dijo, con los bra"os temblorosos por tener que soportar su peso?, me gusta tanto.
?- mí' tambi*n.
-quello fue todo lo que %ominic necesitó para volverse loco. -quellas tres eróticas palabras. &e
estremeció< la embistió por =ltima ve" mientras un intenso clíma: lo recorría de arriba abajo. &e sintió
como si fuera a inundarla, como si no pudiera detener el flujo. Cuando terminó, se colocó a su lado y
la abra"ó con tanta fuer"a que sospechaba que le estaba haciendo da+o. Ella no dijo nada. &i se sentía
como *l, probablemente dedicaba toda su energía a respirar.
!o sabía qu* decir. uede que *l hubiera tomado su cuerpo pero, en resumidas cuentas, ella le
había conquistado el cora"ón.
-l final, fue Chloe la que rompió el silencio. Levantó la cabe"a de encima de su hombro, con el
pelo pegado a la cara. Los ojos a"ules lo atravesaron y *l quería hacerla suya otra ve". 7a volvía a
estar duro como una roca.
?(Cuándo volver* a verte,
?!o lo s*. !o lo suficientemente pronto para mí.
Ella intentó sentarse, despeinada, se:y, un poco enfadada.
?(7 cómo se supone que voy a saber si estás en peligro o incluso si estás vivo,
?)ui"á sea mejor que no lo sepas.
?B%ominicC ?Le apartó el bra"o. Hl vio cómo se le aceleraba el pulso en la base de la
garganta. Era increíble, era suya, y todavía tenía el cuerpo sonrojado por el deseo?. 3ienes ra"ón.
Estás muerto, pobre diablo. %entro de ti no queda ni un solo sentimiento decente, y lo que acabamos
de hacer no cuenta.
?/ntent* prevenirte ?notaba el latido del cora"ón en el pecho, en los oídos, en las sienes?.
!o debí venir esta noche, Chloe. >i intención no era preocuparte.
?7a es un poco tarde para eso, (no te parece, ?susurró ella, muy seca?. %eberías haber ido a
parar a la ventana de otra persona ?se tapó con el cobertor hasta la barbilla como si, de repente, fuera
consciente de su desnude" y de lo lejos que habían llegado. ara *l no había sido suficiente. )uería
poseerla de todas las maneras en que un hombre podía poseer a una mujer.
?1jalá todo fuera distinto ?dijo *l?. 3endremos que hacer lo que podamos.
?B)u* desastreC ?susurró ella.
?Chloe ?estaba enfadada y disgustada, y no podía culparla. &u vida era muy complicada.
&uponía una amena"a para todo lo que ella era.
?!o te preocupes por mí, %ominic ?dijo, de manera cortante?. >i ba=l y mi ropa estarán
siempre a tu disposición. uedes ponerte mis enaguas siempre que quieras.
-quella indignación herida lo golpeó como algo injusto y, al mismo tiempo, bien merecido. !o
tenía tiempo para calmarla como le habría gustado o para convencerla de lo que significaba para *l. La
miró una =ltima ve" antes de salir de la cama. !o estaba seguro, pero le pareció ver lágrimas en sus
ojos. &i empe"aba a llorar, estaba perdido. Cedería y volvería a la cama con ella hasta el amanecer.
?!o salgas de la cama, Chloe.
?(!i siquiera para empujarte por la ventana,
&e agachó para besarla. -l menos, había recuperado el sentido del humor, aunque hubiera sido
delicioso recordarla con el cora"ón roto y desnuda en la cama donde habían hecho el amor.
?/ntenta dormir ?le dijo, con dul"ura.
?()ue intente',
Hl desapareció en el vestidor, aunque hi"o una pausa para acariciarle la cabe"a a !res antes de
salir por la ventana. El perro casi no se movió, sólo se limitó a seguir sus movimientos con unos ojos
marrones muy líquidos que parecían acusarlo.
?2es=s ?dijo %ominic?, hasta mi propio perro está contra mí.
&e subió al alf*i"ar de la ventana y sintió la fría brisa de la noche contra la cara y la garganta. &i
Chloe fuera inteligente, tapiaría esa ventana para que no volviera hasta que pudiera ofrecerle un futuro
como %ios manda. 1 talaría el árbol por donde escalaba hasta ella. orque no podía estar lejos de ella.
&acó la pierna y la apoyó en la rama más cercana. or perverso que pare"ca, el encuentro se:ual
le había proporcionado energías nuevas, había restaurado su vitalidad. -rdía por la frustración de
querer más de ella pero, desde el apu+alamiento, no se había sentido mejor. 5abía recuperado la
Jillian Hunter Mi amado Lord
fuer"a que necesitaba para enfrentarse a su enemigo. -hora podría canali"ar todas las necesidades
físicas hacia la vengan"a. Cómo sería capa" de controlar su cora"ón ya era otra historia distinta.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 15
Chloe debería haber sabido que, cuando se enamorara, lo haría perdidamente y con la pasión
propia de su cora"ón 9oscastle. 7, obviamente, escogería al hombre menos indicado para ella. 7,
obviamente, no tendrían un romance plácido. &e sentó en la cama durante unos treinta segundos,
lamentándose de su destino, atónita por la marcha de %ominic, por lo que acababa de pasar entre ellos.
Luego, se levantó de un salto y se puso el vestido amarillo de la cena para ir tras *l. !o era de
las que se lamentaban durante mucho tiempo. &e sentía abandonada y temía por *l y por ella. !o podía
creerse que hubieran alcan"ado el clíma: en un ardiente encuentro se:ual y que *l se hubiera
marchado por la ventana, dejándola consumi*ndose en la cama como un tro"o de carbón en llamas. !o
podía dejar que se marchara sin' algo más. >ás de *l. >ás de aquel tormento, de los problemas que
traía. La promesa de que volvería o que no le pasaría nada mientras estuvieran separados.
En el aspecto más práctico, vio que se había dejado el telescopio que le había robado la primera
noche que había estado en su habitación. %e camino hacia la puerta, lo recogió del suelo.
Con el cora"ón acelerado, se escurrió por el pasillo y bajó las escaleras a oscuras< despu*s, salió
a la oscuridad de la noche. La hierba h=meda se le clavaba en los pies descal"os mientras rodeaba el
fangoso estanque de los patos para llegar al jardín. Cuando llegó debajo de su ventana, %ominic
acababa de aterri"ar en el suelo y se estaba levantando.
?Bor el amor de %iosC ?e:clamó, cuando la vio?. (Es que quieres arruinarnos a los dos,
Ella le alargó la mano.
?3e has olvidado el telescopio.
Con el ce+o fruncido por la preocupación, cogió el aparato y se lo metió en la cinturilla de los
pantalones.
?Eracias.
?%ominic, no puedes seguir así. .ivir en una' en una pared no es normal.
?7a lo s* ?se pasó la mano por el pelo negro, e:asperado?. (&abes lo que me estás
haciendo, Cada ve" que te veo, tengo tentaciones de poner mis cartas sobre la mesa para tener la
oportunidad de recuperar mi vida.
?ero no puedes ?dijo ella, muy calmada.
?&i quiero llevar a Edgar y a sus compinches ante la justicia, no. !o puedo confiar en que las
autoridades lo hagan por mí. !o s* cuántos amigos pueda tener o qui*n puede ser su pró:ima víctima.
!o es de los que respetan las normas.
Ella no quería volver a discutir sobre lo mismo. Era tan terco, cabe"ota y respetuoso con el
honor como cualquiera de sus hermanos.
?-l menos, podrías arreglártelas de alguna manera para hacerme saber que estás bien.
Hl la cogió por los hombros. La lu" de la luna no suavi"ó sus infle:ibles rasgos. La dura prueba
que tenía que superar había dejado su se+al en una atractiva austeridad.
?!o estoy en condiciones de prometerte cartas, Chloe. 7a te dije que sólo confío en un
hombre. &e llama -drian 0u:ley, vi"conde de Dolverton. Es la persona que me ayudó a organi"ar mi
funeral. &i me sucediera algo, acude a *l, pero no hasta que termine lo que tengo que hacer.
?&i es un amigo de confian"a, qui"á pueda convencerle para que te transmita un poco de
sentido com=n.
?!o te impliques en mis problemas más de lo que ya lo estás. .uelve a ser la chica alegre que
eras cuando te conocí. Cuando todo esto termine, te dar* lo que quieras.
?5ace mucho tiempo que no estoy alegre, %ominic.
Hl la soltó de golpe, maldiciendo entre dientes y fijando la mirada en la parte trasera del jardín.
?.iene alguien ?le dijo?. !o me delates.
?(7 qu*',
Jillian Hunter Mi amado Lord
?!o digas nada.
Chloe se giró y enseguida reconoció la menuda figura de su tía avan"ando por el camino.
?()u* hago, ?le susurró a %ominic, que se alejaba.
?#sa la cabe"a, Chloe ?dijo *l, que no fue de gran ayuda, antes de esconderse detrás de un
árbol.
?(!o lo ves, ?le gritó su tía?. B2usto ahí, cabe"a de chorlitoC %etrás de ese árbol.
?(- qui*n llamas cabe"a de chorlito, ?preguntó Chloe.
?B- tiC
?7o no veo a nadie ?y, en parte, era verdad. %ominic había desaparecido entre los grandes
árboles que flanqueaban la verja, confundiendo su esbelta figura con las alargadas sombras.
ara su sorpresa, la tía EFendolyn se acercó a ella, la agarró por el bra"o y la encaró
directamente hacia la sombra de %ominic.
?B-llíC B-llíC (!o lo ves,
>enudo dilema. Chloe no sabía qu* hacer. &i admitía que veía a %ominic, desvelaría su secreto.
&i hacía ver que no estaba allí, su tía tendría motivos de sobra para llamarla cabe"a de chorlito.
?/r* a buscar al párroco ?dijo la tía EFendolyn, muy emocionada, con los ri"os plateados
despeinados?. .en conmigo. !o. ensándolo mejor, qu*date aquí. .igílalo.
?(- qui*n,
?-l fantasma.
?()u* fantasma,
?El fantasma que está justo delante de ti.
?(Cómo voy a vigilarlo si no lo veo, ?preguntó Chloe.
En ese momento, %ominic dio un paso adelante, muy teatral, con su figura medio en sombras
por la verja.
?&e+ora ?le dijo a la tía EFendolyn?, no puede oírme o verme. !o malgaste saliva.
La tía EFendolyn miró a Chloe de reojo y susurró$
?/ncreíble.
%ominic inclinó la cabe"a.
?&ilencio.
?ero, pobre hombre' quiero decir, fantasma ?dijo la se+ora, muy ansiosa?. (-caso tienes
problemas para llegar al otro lado,
?(El otro lado de qu*,
?1h, cielo santo ?dijo la tía EFendolyn, muy nerviosa?. !unca se me había ocurrido que
intentara ir hacia arriba cuando se supone que debe ir hacia abajo ?se aclaró la garganta?. Lord
&tratfield, debo advertirle que soy una mujer casada.
%ominic se quedó muy desconcertado. or un terrible segundo, Chloe temió que se fuera a
echar a reír.
?(Casada,
?&í, casada, fiel a mi marido. !o puedo intimar con usted.
?(/ntimar conmigo,
?Cono"co su reputación de ir seduciendo a las mujeres de la parroquia ?dijo la tía EFendolyn
con la vo" temblorosa?. !o me tiente.
?(ara hacer qu*, ?preguntó *l, realmente confundido.
?!o era mi hija, (verdad, ?dijo la mujer, entendi*ndolo todo de repente ?. - quien buscaba
era a mí.
%ominic estaba retrocediendo entre las sombras. Chloe daba las gracias porque, como habían
salido esa noche, la verja estaba abierta. &i hubiera estado cerrada, no habría tenido tiempo de escapar
antes de que la tía EFendolyn lo atrapara y descubriera que no era ninguna aparición.
?-hora debo dejarla, se+ora ?dijo, agitando la capa de manera melodramática.
?(%ejarme, ?preguntó la tía EFendolyn?. ero no s* por qu* ha venido o qu* ayuda quiere
que le ofre"ca.
?9ueno, verá' ?a Chloe le encantó la e:presión de incertidumbre que reflejó su bello rostro
?. %ebo irme. 7a me he demorado mucho.
La tía EFendolyn se cubrió la boca con la mano.
?Entonces, esto significa que' or favor, mi lord, dígame$ (nuestro encuentro significa que
Jillian Hunter Mi amado Lord
ha quedado satisfecho,
?-h, se+ora ?dijo, mientras atravesaba la verja. Lan"ó una irónica mirada hacia Chloe?.
Lamentablemente, es una pregunta demasiado personal.
7 desapareció entre los árboles.
La tía EFendolyn se quedó meneando la cabe"a, incr*dula.
?&e ha ido. !uestro fantasma se ha ido.
7 Chloe no se hubiera podido quedar más tranquila. -unque claro, como no lo había @vistoA,
tenía que seguir fingiendo perplejidad.
?(Estás segura, tía EFendolyn, ?susurró, mirando hacia el cielo como si, de alguna manera,
el espíritu de %ominic hubiera levantado el vuelo.
&u tía le siguió con la mirada y frunció el ce+o.
?!o creo que haya ido al cielo, querida ?dijo, irritada.
Chloe miró hacia el suelo, dubitativa.
?Entonces'
La mujer suspiró.
?-l parecer, tampoco ha ido hacia allí abajo, aunque cualquiera pensaría, y con ra"ón, que el
5ades sería su morada ideal.
Chloe hi"o una pausa.
?(7 adónde crees que ha ido,
?or lo visto, Chloe, el más allá es demasiado complicado para la mente humana. (-dónde ha
ido, ?la tía EFendolyn agitó las manos en el aire?. !i arriba ni abajo. &e ha perdido en los *teres
desconocidos.
?()u* *teres desconocidos, ?Chloe no pudo evitar preguntarlo.
?&i lo supiera, no serían desconocidos, (no crees,
?&upongo que no.
?9ah. !o debería esperar que alguien con tu tierna e:periencia entendiera los misterios de la
vida ?miró a Chloe fijamente?. %adas las circunstancias, qui"á sea mejor que no le revelemos este
encuentro a nadie más. !o debemos decirle a nadie que le hemos visto.
?ero si yo no he visto nada ?dijo Chloe.
?E:acto. 7 si quiere acudir a mí otra ve", debe saber que puede confiar en mí.
Chloe miró hacia el bosque por donde %ominic estaba presumiblemente escondido.
?()uieres volver a verlo, - mí me daría un poco de miedo tratar con un fantasma.
?)uerida, si es el sacrificio que debo hacer para protegeros a ti, a amela y a las demás
mujeres de la parroquia, lo har*.
?&erá nuestro secreto ?dijo Chloe, con firme"a.
?>uy bien ?respondió su tía, que echó un vista"o al solitario jardín?. -unque debo admitir
que hay algo que no entiendo.
- Chloe se le volvió a acelerar el cora"ón. (%e verdad había creído que podría escaparse tan
fácilmente,
?(El qu*,
?()u* hacías, a estas horas, en el jardín, &i no fue el fantasma de lord &tratfield, (qu* te hi"o
bajar hasta aquí,
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 16
%os días más tarde, lord %evon 9oscastle subía las escaleras de la mansión de ar; Lane de su
hermano Erayson. Era la primera ve" que era bienvenido a casa de manera oficial desde su escándalo
p=blico. El distinguido lacayo primero de los 9oscastle, Deed, lo acompa+ó hasta el salón con una
cálida sonrisa.
5abía un batallón de sirvientes preparando la casa para cerrarla, ya que el marqu*s se iba a
pasar una temporada a la casa de campo. El ama de llaves, la se+ora &oames, le sirvió un buen peda"o
de tarta de frambuesa y se secó las lágrimas de los ojos que le había provocado la alegría de volver a
verlo. #n par de doncellas ahuecaron los cojines del sofá antes de que *l apoyara la espalda en el
respaldo.
La oveja negra había vuelto oficialmente al seno familiar. -unque pareciera ridículo, %evon
sintió una abrumadora sensación de gratitud y alivio al verse de nuevo recibido en su casa. uede que
algunas veces se enfadaran, pero entre los miembros de esta familia siempre reinaba la aceptación y la
calide", y siempre se acababan perdonando incluso los peores pecados.
-l cabo de unos minutos, entró en la sala su hermana Emma, con el pelo rubio dorado recogido,
dejando despejado su bonito rostro. Con un gru+ido interior, %evon pensó que si alguien le daba una
reprimenda, sería ella, Emma, la delicada dictadora, la del cuerpo de duendecillo y alma infalible de
caudillo. La joven viuda que había enterrado a su marido y había abierto su propia academia escocesa
para educar a jóvenes rebeldes en el camino de la corrección y el decoro. 5asta que decidiera dónde
iba a instalar su residencia permanente, vivía con su hermano 5eath.
?%evon ?dijo, con las manos a la espalda, para poder mirarlo con detenimiento.
?Emma ?*l se levantó para abra"arla?. Estás preciosa.
?(%e veras, ?dijo, retrocediendo un poco para anali"ar su cara, obviando el halago?. #na
advertencia, %evon. Eray ha convocado un conciliábulo familiar para discutir la crisis. &e están
discutiendo los planes de batalla. El ataque es inminente.
Los ojos a"ules de %evon se ensombrecieron.
?ensaba que me habíais perdonado'
?!o se trata de ti, tonto ?meneó la cabe"a, desilusionada?. &e trata de Chloe. Lo que un
hombre haga con su reputación es una cosa, pero una joven es otra cosa. Erayson opina, y no puedo
estar en desacuerdo, que Chloe seguirá con su comportamiento alocado hasta que se case.
%evon observó la acuarela de un paisaje escoc*s que había encima de la chimenea.
?(-lguna ve" en tu vida te has dejado llevar por un est=pido impulso, Emma, ?le preguntó,
curioso.
?or supuesto que sí.
?()u* hiciste, ?se burló *l?. (Guiste a misa con perlas,
Emma, cru"ó los delgados bra"os.
?(or qu* todo el mundo cree que soy una santa,
Hl le tiró del pálido ri"o que le caía junto a la cara.
?orque lo eres.
Ella sonrió.
?%ebería daros una lección a todos. &i me dejara llevar, estoy segura que escandali"aría a toda
la ciudad.
?5a"lo, Emma ?dijo *l, mientras escuchaban que alguien llamaba a la puerta?. 7a va siendo
hora de montar otro escándalo familiar.
Lord 5eath 9oscastle miró por la ventana mientras el resto de la familia iba acudiendo al salón
Jillian Hunter Mi amado Lord
privado. &abía por qu* lo había llamado su hermano y sabía que tenía en sus manos el voto decisivo
para el futuro de Chloe. or una ve", le gustaría que las cosas fueran tan sencillas como parecían a
primera vista.
1jalá pudiera creer que Chloe había conocido a un chico decente y que, como decía %evon, su
encantadora hermana peque+a hubiera encontrado el amor.
(-sí de fácil,, se preguntó, con los ojos a"ules en un gesto cínico. Envían a la joven revoltosa al
campo unas semanas y, %oil&, conoce al aristócrata con que sue+a toda su familia y sienta la cabe"a.
osible, pero poco probable. -l menos, para una 9oscastle.
El hermano mayor, Erayson, marqu*s de &edgecroft, se sentó en el esponjoso sofá a"ul,
indicando con su leonina presencia que el conciliábulo estaba a punto de empe"ar. 5eath siempre lo
había visto como a un príncipe medieval$ rubio, seguro de sí mismo, listo para actuar. %ra;e y %evon,
de pelo oscuro e inquietos por una desbordante energía, prefirieron quedarse de pie, uno a cada lado
del sofá, como si fueran a salir disparados a la primera oportunidad.
Emma, la vi"condesa viuda de Lyons, estaba sentada junto al fuego en una silla tapi"ada con un
respaldo muy alto, y tenía una libreta y una estilográfica en el rega"o. 5eath estaba preocupado por su
futuro igual que por el de su hermana peque+a. #na joven y bonita viuda era una presa fácil para el
hombre equivocado.
Emma miró a su alrededor.
?Erayson, (tu mujer no viene, ?preguntó, un poco preocupada.
Erayson sonrió, avergon"ado.
?3odavía no ha decidido si podría participar en una conspiración a espaldas de Chloe sin tener
remordimientos de conciencia.
%ra;e soltó una carcajada.
?3eniendo en cuenta que la propia 2ane fue víctima de una conspiración similar'
Erayson hi"o ver que se había ofendido. 2ane y *l se habían casado no hacía mucho despu*s de
un novia"go que, más que un tierno cortejo, había sido una batalla de inteligencia. La encantadora
marquesa de pelo color miel era, posiblemente, la =nica mujer en el mundo que podía mantener a raya
a su marido, y que *l la quisiera por ello.
?(Estás insinuando que estar casada conmigo es un castigo,
?&er tu hermano lo es ?dijo %evon, de cora"ón?. Como mínimo, a veces.
Emma se aclaró la garganta.
?(odemos pasar al tema que nos ocupa, %evon ?dijo, inclinando la estilográfica hacia *l?,
ha" el favor de darnos tu opinión sobre el pretendiente de Chloe.
%evon dudó unos segundos, como si compartir aquella información fuera traicionar a su
hermana peque+a.
?!o s*, e:actamente, qu* opina Chloe de *l' la =ltima ve" que la vi estaba rara. )ui"ás es un
síntoma de amor verdadero.
?ero, (cuál es tu opinión, %evon, ?preguntó 5eath.
%evon se encogió de hombros.
?!o lo cono"co muy bien. 2ustin y yo coincidimos en una cacería hace algunos veranos.
arecía normal, (no, %ra;e,
%ra;e agitó la cabe"a.
?#n poco malcriado y arrogante, si no recuerdo mal.
?(Estáis hablando de mi marido, ?dijo una vo" femenina desde la puerta?. (1 de alguno de
sus hermanos,
5eath miró a su cu+ada con una amplia sonrisa.
?Entra, 2ane. -portarás una perspectiva distinta al debate.
La marquesa de &edgecroft entró en el salón y su mirada fue a parar directamente a su marido
que, igual que los demás hombres presentes, se había levantado al oír su vo".
?>e atrevería a decir que no os gustará escuchar mi opinión. !unca he escondido que jamás
estuve de acuerdo en enviar a Chloe al campo.
?>uy bien ?dijo 5eath, acompa+ándola hasta una silla guiándola por el codo?. &erás la
=nica vo" disidente.
%ra;e sonrió.
?La vo" de la ra"ón.
Jillian Hunter Mi amado Lord
2ane se detuvo y se rió.
?%ejadme deciros, antes de empe"ar, que no aprobar* ninguna más de las tácticas solapadas e
intransigentes de mi marido en nombre del matrimonio.
?(/ntransigentes, ?dijo 5eath, que no pudo evitar chasquear la lengua.
?(&olapadas, ?Erayson se quedó perplejo?. refiero pensar que, en su día, ya demostr*
hasta dónde puede llegar la desesperación de un hombre enamorado ?todos los presentes sabían que
se estaba refiriendo al hecho de que había enga+ado a 2ane para que se casara con *l.
?7 eso nos devuelve al tema de Chloe ?dijo Emma?. (Ese joven la quiere, (Es un
pretendiente adecuado,
2ane, que se estaba arreglando la falda rosa alrededor de los tobillos, dijo$
?Lo más importante es decidir si es un pretendiente digno de firmar un contrato de matrimonio
clandestino a medianoche en el interior de un carruaje.
3odos se quedaron en silencio al recordar cómo Erayson le había vuelto las tornas a su
tramposa 2ane durante los turbulentos días de su novia"go.
?)uerida ?dijo Erayson, mirándola con adoración?, (tienes alguna queja,
Ella le dedicó una sonrisa cómplice.
Emma meneó la cabe"a, malhumorada.
?&i depende de mí, no habrá otro motivo para el escándalo. (%eberíamos presentarnos al
valiente joven, (%ra;e, (Erayson,
La amplia frente de Erayson se frunció.
?Es imposible que haya muchas oportunidades para hacer travesuras en Chistlebury.
?(Cómo dice aquel dicho antiguo, ?le preguntó 2ane a su marido?. @#na mente desocupada
es el regocijo del diablo.A
Erayson se rió.
?(or qu* me miras a mí cuando citas ese dicho,
Ella volvió a sonreír.
?or e:periencia, querido.
%ra;e miró a %evon.
?(Es seguro esperar a tomar una decisión,
?Ese joven no ha hecho ninguna proposición formal ?comentó Emma?. Espero que no
hayan decidido fugarse.
?!o recuerdo que Chloe flirteara con nadie en el funeral de %ominic ?dijo Erayson,
pensativo.
?ero sólo porque no fue ?dijo 5eath?. 0ecuerdo que aquel día no se encontraba bien. or
lo que he oído, todavía no han atrapado al asesino de %om. &ir Edgar me escribió una carta y me dijo
que sospechaban de alg=n soldado desquiciado o de un marinero. Es e:tra+o. 3oda la historia del
asesinato es muy e:tra+a y preocupante. &upongo que debería ofrecerle mi ayuda a sir Edgar.
Erayson se incorporó.
?La tía EFendolyn dice que ese tal &t. 2ohn es el mejor partido de la parroquia.
?&eguramente, es el =nico ?dijo %evon?. En todo el pueblo debe haber veinticinco
habitantes.
?- lo mejor debería ir y presentarme ?dijo Erayson.
?%i más bien asustarlo como a un ratón ?murmuró 2ane?. 0ecuerdo perfectamente cómo
asustaste a aquel pobre oficial de caballería con tus gritos en el pabellón durante aquella fiesta por la
ma+ana.
5eath miró a %ra;e.
?()u* fue del barón que besó a Chloe detrás del carruaje,
?Creo que no ha comentado nunca nada ?respondió %ra;e?. 3eniendo en cuenta las
circunstancias, posiblemente considera que tuvo suerte que Erayson no lo matara ese día.
?1pino que deberíamos esperar dos semanas más antes de tomar una decisión respecto al
futuro de Chloe ?5eath se mordió el labio superior?. uede que, para entonces, haya habido alg=n
cambio.
Erayson se encogió de hombros.
?>e parece ra"onable.
Emma asintió.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?Esperar suele ser la mejor opción' cualquier cosa para evitar otro matrimonio escandaloso.
&ería la hecatombe de la familia.
Erayson miró al otro lado del salón hacia su preciosa mujer de ojos verdes.
?!o estoy tan seguro, Emma. #n matrimonio escandaloso fue el inicio de una vida muy feli"
para mí.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 17
5abían pasado dos aburridos días desde que la tía EFendolyn había visto al fantasma en el
jardín. 7, fiel a su palabra, no se lo había dicho a nadie. -unque tampoco había quedado totalmente
satisfecha. %esde la ventana, Chloe la vio pasearse entre los rosales de noche. Lo que nadie sabía era
lo que tenía planeado hacer con *l cuando le pusiera las manos encima. 7 lo más irónico era que tanto
Chloe como su tía querían coger a aquel diablo escurridi"o y dominar su inquieto espíritu.
?&i encuentras a nuestro fantasma ?susurró Chloe, desde el alf*i"ar de la ventana, con la
mirada perdida en la oscuridad?, dale recuerdos, (querrás,
!o se le había escapado que %ominic la había vuelto a abandonar sin prometerle nada para el
futuro. -unque saliera vivo de aquel embrollo, Chloe no tenía claro cómo acabarían. &e preguntó qu*
habría significado para *l aquella noche de intensa pasión. uede que las cicatrices del cuerpo
estuvieran curadas, pero las de la mente seguían a merced de sus demonios internos.
(-cabaría Chloe descubriendo que su unión no había sido más que la desesperación de un
hombre combinada con una serie de acontecimientos, Estaba claro que no sería fácil e:plicarle a su
familia cómo se habían enamorado ella y %ominic. 7 no iba a dejar que *l cargara con todas las
culpas.
!adie le garanti"aba que no acabara muerto de verdad despu*s de todo ese misterio vengativo y
que los demás miedos que tenía jamás tuvieran ni que plantearse. &e dijo que debía estarle agradecida
por haberse negado a implicarla más de la cuenta en aquella historia tan peligrosa. %ebería dar gracias
por aquella actitud tan terca a la hora de protegerla. -unque nada de eso cambiaba lo que sentía hacia
ese hombre que la sacaba de quicio.
5abía momentos, como esa noche, que se quedaba frente a la ventana y que podía jurar que la
estaba mirando y, entonces, toda ella se estremecía.
1tras veces, la sensación de verse observada era desagradable e intrusista y se preguntaba si
Edgar tambi*n estaba contemplando el bosque de noche, ambos buscando al hombre que les quitaba el
sue+o.
?&* que estás ahí, %ominic ?dijo, suspirando, mientras cerraba las cortinas para ir a acostarse
?. &ólo espero que tu enemigo no lo sepa.
(Era posible que Chloe lo estuviera provocando de manera deliberada,, se preguntó %ominic
desde el escondite vegetal que camuflaba su presencia. (resentía que estaba dispuesto a volver a
meterse en su habitación y a enviar al diablo las consecuencias, (Estaba intentándolo atraer de nuevo
o era el imb*cil de 2ustin que la cortejaba en la oscuridad,
&i tuviera la oportunidad, le iba a ense+ar a 2ustin un par de cosas por atreverse a tentar a Chloe.
!o es que *l tuviera ninguna objeción a tentarla *l mismo, pero lucharía hasta la muerte para negarle
ese privilegio a cualquier otro hombre. 7 más despu*s que ella se le entregara la otra noche. Era sólo
suya y, cuando hubiera puesto su vida en orden, se encargaría de que el mundo entero lo supiera.
!unca jamás lo obligarían a alejarse de ella.
&onrió ante la imagen de Chloe en el telescopio. .eía su silueta detrás de las cortinas de encaje<
sus gestos cotidianos lo dejaban sin respiración, d*bil y poderoso al mismo tiempo. 0ecordó la te:tura
lechosa de su piel, el sonido gutural que había emitido cuando la había penetrado, su aroma, la dolida
mirada que le dedicó cuando *l mismo se obligó a salir de la cama y marcharse.
9ajó el telescopio, a rega+adientes. 1tro día podría torturarse cuanto quisiera, pero esa noche le
esperaba un trabajo mucho menos placentero. Nltimamente, Edgar había estado recorriendo los
alrededores de la casa de noche y %ominic se preguntaba por qu*.
(/ba a reunirse con alguien, (1 acaso había empe"ado a sospechar que lo vigilaban, (&e habría
Jillian Hunter Mi amado Lord
dado cuenta que la casa que reclamaba como herencia tenía, en efecto, un fantasma de lo más activo,
uede que incluso estuviera planeando una huida silenciosa. 3enía amigos y una casa en la /ndia. #n
ingl*s podía vivir como un rey en el e:tranjero.
%ominic no sabía si seguirle en sus e:ploraciones nocturnas o aprovechar que no estaba para ir
a mirar sus papeles personales. &iempre e:istía la posibilidad de una trampa, de que su tío hubiera
empe"ado a sospechar que sus planes no habían salido tan bien como *l creía.
uede que incluso Edgar hubiera empe"ado a creer en fantasmas.
El día del 'icnic amaneció claro aunque no especialmente cálido. Chloe se puso un vestido de
paseo de lana a"ul pastel, un chal de estampado de cachemir con flecos y botines de piel. %ebajo del
sombrero de paja sujeto con alfileres, sus ojos estaban refle:ivos. Cuando supo que el 'icnic se iba a
reali"ar cerca del molino abandonado donde %ominic iba cuando estaba desesperado a por un poco de
aire, volvieron a surgir todas las preocupaciones y est=pidas esperan"as. 1bviamente, no haría una
aparición p=blica en medio del 'icnic. 5oy tenía muy pocas opciones de verlo.
&in embargo, mientras ella y su familia recorrían el pasillo formado por las ramas de los robles
del bosque, esperaba alguna se+al. Los e:tremos del techo del pasillo estaban llenos de rosas blancas
silvestres. or fin, dejaron atrás la iglesia de la parroquia y las casas con el tejado de paja y pudieron
disfrutar del cantar de los pájaros, me"clado con el repiqueteo de las ruedas y la conversación. or
primera ve" desde que había llegado, Chloe fue consciente que cada ve" a+oraba menos Londres, que
su naturale"a rebelde había empe"ado a echar raíces en aquel inesperado entorno.
?Chloe ?le dijo su tía, mirándola con intensidad, mientras cru"aban un robusto puente camino
del molino?, ten los ojos bien abiertos, (de acuerdo,
Ella se giró.
?(9ien ab',
&u tía le lan"ó una sonrisa cómplice. 1bviamente, se refería a que tuviera los ojos bien abiertos
por si veía a determinado y fastidioso fantasma. Como si Chloe no estuviera suficientemente
obsesionada con locali"ar la más mínima se+al de que %ominic seguía vivo. (!o le había dicho que
por esta "ona había t=neles y pasadi"os subterráneos, como si fuera un panal, y cámaras secretas donde
los contrabandistas escondían la mercancía,
%e repente, la invadió una ola de emoción. (Era posible que estuviera escondido en las
profundidades de la tierra que ella estaba pisando en ese mismo momento, Era impresionante
imaginarse cabalgando por encima de su escondite. Le intrigaba imaginárselo en alg=n laberinto
subterráneo ideando un plan para llevar a su enemigo ante la justicia. 9ueno, si era cierto que sir Edgar
había estado implicado en la muerte de 9randon, tambi*n era el enemigo de Chloe y de la familia
9oscastle. -quella idea le trajo unas imágenes de %ominic en los t*rminos más oscuros y
e:tra+amente seductores posibles. /mágenes de 5ades y ers*fone y de su romance subterráneo. Era
aterrador pensar que los franceses podían atacar los tranquilos pueblos de /nglaterra a trav*s de t=neles
subterráneos. %e repente, se sintió muy orgullosa de los sacrificios que sus hermanos habían hecho
para proteger el país de las invasiones.
&in embargo, en un día tan soleado, donde sólo el frívolo cantar y el lejano repiqueteo de un
pájaro carpintero moteado rompían el pacífico entorno, Chloe casi podía convencerse que nada de
aquello era real. )ue su dilema personal era algo que había so+ado. (Era posible que alguien fuera tan
malvado como sir Edgar, (Era posible que un hombre traicionara a su país, asesinara y siguiera con su
vida como si nada, En el fondo del cora"ón, sabía la respuesta.
1currían desgracias cada día pero ella era joven y sus instintos le guiaban los pensamientos
hacia la vida, no hacia la muerte y la triste"a. 5abía perdido a sus padres y a un hermano. !o quería
darle vueltas a esos asuntos tan perturbadores durante el 'icnic.
Los comensales, que incluía a la mayoría de la alta noble"a de Chistlebury, compitieron en una
escandalosa carrera a la pata coja y en un concurso de muecas. - pesar de sus preocupaciones, Chloe
se divirtió y, para su mayor sorpresa, incluso empe"ó a relajarse cuando, junto a 2ustin y a un grupo de
jóvenes, empe"aron a beber cerve"a con especias en ta"as de plata y a brindar por cada uno de ellos
dedicándose preciosas palabras.
7 entonces vio que el tío 5umphrey levantaba la mirada con la frente fruncida mientras un
jinete de porte distinguido cru"aba el puente y se acercaba al claro del bosque que había junto al
Jillian Hunter Mi amado Lord
molino. &ir Edgar había venido con un sirviente que se retiró con los caballos.
%esde lejos, el esbelto y macabramente elegante Edgar se parecía tanto a %ominic que a Chloe
le dio un vuelco el cora"ón. Era mayor, más sobrio y un recuerdo tan desagradable de dolor y p*rdida
que tuvo la sensación que una oscura nube se cernía sobre ella.
?(>e he perdido la diversión, ?preguntó. &in esperar ninguna respuesta, se dirigió hacia la
mesa de caballetes donde estaba sentada ella junto a amela, otra chica, 2ustin, su hermano Charles y
su anciana tía.
?.amos a salir a buscar el guante de la se+orita 0edmond ?dijo 2ustin, con una amable
sonrisa?. (Le gustaría acompa+arnos,
&ir Edgar se rió y arqueó las cejas de color casta+o.
?En comparación con los granujas que he perseguido a lo largo de mi carrera, es muy tentador
disfrutar de una b=squeda tan frívola. (Cómo es el guante que debemos encontrar,
?Es de color amarillo pastel con unos peque+os botones de perlas ?respondió amela.
&ir Edgar miró a Chloe, con una e:presión indefinida en los ojos.
?(7 hay alg=n premio para quien encuentre el tesoro perdido,
Charles levantó la mano.
?#na botella del famoso vino de moras de mi tía.
?7 el eterno agradecimiento de la se+orita 0edmond ?a+adió 2ustin, con una sonrisa,
se+alando a la joven sonriente que estaba sentada en la mesa que tenían detrás.
El tiempo má:imo para la b=squeda era una hora y la tarde había refrescado desde que el sol se
había escondido detrás de los árboles. Chloe y 2ustin caminaron juntos, pero se separaron cuando,
siguiendo un impulso, *l se fue hasta la orilla del estanque y empe"ó a buscar el guante entre los
juncos y las eneas.
?!o voy a estropearme los "apatos y las medias por el guante de Eeorgina ?le dijo Chloe,
estremeci*ndose entera. El chal era demasiado fino para el frío que ya hacía a esa hora.
?odríamos bebemos el vino de moras juntos, Chloe ?dijo *l, con un hoyuelo en la mejilla.
?&i te ahogas, no.
?!o me voy a ahogar.
Chloe frunció el ce+o. !o tenía ninguna intención de meterse en la fría y fangosa agua ni en el
espeso bosque para encontrar un est=pido guante. %esde alg=n lugar entre los robles le llegó la risa de
amela, un sonido lleno de alegría sin tapujos que le hi"o dibujar una sonrisa. -l menos, todavía había
alguien que se divertía, y ella tambi*n lo habría hecho si no hubiera tenido una nube de oscuras
preocupaciones encima de la cabe"a. Echaba de menos a %ominic y no podía estar tranquila sin saber
dónde estaba o qu* estaba haciendo.
1bservó a 2ustin caminar entre los juncos silvestres durante varios minutos antes de girarse, a
punto de perder la paciencia.
2usto detrás tenía la torre del molino que estaba abandonado y parecía que la llamaba.
?El lugar perfecto para esconder un tesoro ?pensó en vo" alta.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 18
?(Estás aquí, ?susurró, en una vo" casi inaudible, en el interior del molino. &i alguien le
preguntaba qu* estaba haciendo diría que estaba buscando el guante, claro. ero sería mentira. )uería
encontrar pruebas de que %ominic había estado allí hacía poco.
!o obtuvo respuesta, no había ni rastro de *l. 3ablas rotas, tro"os de cuerda, un poste y varios
ejes o:idados la obligaron a mirar por dónde pisaba. %e hecho, de los bajos de la fina lana del vestido
ya colgaban hileras de polvo y telas de ara+a.
%ominic no había dejado se+ales de su paso por aquel lugar desolado.
?(%ónde estás, ?susurró.
.io un rectángulo de lu" a su i"quierda y escuchó cómo alguien abría la vieja puerta del molino.
&e giró, con el cora"ón en la garganta, cuando escuchó la áspera e interrogativa vo" detrás de ella.
?(5emos encontrado lo que estamos buscando, ?preguntó sir Edgar en un teatral susurro.
Ella lo miró, intentando disimular el susto que le había dado y lo poco que le gustaba estar a
solas con *l.
?El guante'
?(Es *ste,
Entró en la torre y se llevó la mano a la cinturilla de los pantalones para coger un par de guantes
que se le debían haber caído a Chloe.
?&on a"ules y son la pareja. ens* que'
?!o, son míos ?dijo ella, avergon"ada?. El guante de la se+orita 0edmond es amarillo.
?()uiere que se los ponga, ?preguntó *l, como el perfecto caballero. >ajestuoso, delgado,
con el porte recto y la actitud galante. 7 sujetando sus delicados guantes en alto.
?!o ?había respondido muy deprisa, pero no quería que la tocara. !o podía soportar la idea
de que la tocaran las manos que podían haber provocado la muerte de su hermano y habían destro"ado
el cuerpo y el alma de %ominic. El mero hecho de estar a solas con *l en aquel lugar tan apartado le
daba ganas de salir corriendo.
Hl miró a su alrededor.
?-lguien dijo una ve" que esta torre está encantada. 5ay quien ha visto luces por la noche.
- Chloe se le paró el cora"ón.
?!o lo he oído.
La miró fijamente.
?(Cree en los fantasmas,
(%ónde quería ir a parar,
?uede ?respondió ella?. Lo que es seguro es que hay personas que nos persiguen toda la
vida.
Edgar sonrió, observándola más de cerca.
?#na respuesta provocativa.
?Era una pregunta provocativa ?se alejó un poco con una risa tonta, haciendo el papel de ni+a
est=pida hasta el límite?. ens* que el guante estaría escondido aq' ?contuvo la respiración. El
suelo se había movido. Estaba segura. La tabla que había debajo de la ventana rota se había'
levantado. %ios mío. (-caso %ominic estaba a punto de saltar como uno de esos juegos de ni+os en
que una cara salía disparada de una caja cuando se levantaba la tapa, (5abía guiado ella a sir Edgar
hasta el escondite de %ominic, 9ueno, al menos sabía que estaba vivo y corriendo riesgos, como
siempre.
La vigilante mirada de Edgar siguió a la de Chloe.
?()u* sucede,
?#na' una' una rata, creo.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?(#na rata, ?parecía divertido?. (Está segu',
Chloe gritó con todas sus fuer"as y se echó a sus bra"os, dándole un buen golpe en la barbilla
con el bolso. -quel grito estuvo a punto de hacer tambalearse las paredes del viejo molino. &ir Edgar
parpadeó sorprendido, y luego se echó a reír.
?B-llíC B-llíC ?gritó Chloe, se+alando horrori"ada hacia el otro lado de la torre.
Edgar se giró.
?7a no está ?suspiró Chloe, con las manos cru"adas encima del cora"ón?. 1h, gracias a
%ios. 5a sido muy valiente, sir Edgar. Le juro que era enorme' con los ojos rojos y los dientes
amarillos.
Hl la tomó por el codo, muy cómodo en la situación de tener que proteger a una dama indefensa.
&e oyó una conmoción de pasos en el e:terior del molino y, de pronto, apareció 2ustin, junto a su
hermano y amela.
?/ncluso a un viejo oficial como yo le dan miedo las ratas, querida ?admitió Edgar, con un
chasquido de lengua?. &on criaturas asquerosas que viven rodeadas de porquería y en la oscuridad.
2ustin agitó el guante encima de su cabe"a. Llevaba las botas y los bajos de los pantalones de
cachemir goteando.
?BLo he encontradoC Estaba seguro que había visto a 3om entre esos juncos. .en a reclamar el
premio conmigo, Chloe.
Cuando la cogió y la separó de sir Edgar, no opuso resistencia. 3uvo que hacer un gran esfuer"o
por no girarse y volver a mirar hacia la tabla que se había movido. Estaba segura que no había sido su
imaginación.
(-caso sir Edgar sabía algo, !o le había dejado entrever que sospechara que %ominic estaba
vivo< y si lo hacía, dominaba tanto el arte del disimulo que podía ocultar sus pensamientos. Chloe no
pudo evitar preguntarse cómo reaccionaría si supiera que se había enamorado del sobrino que intentó
asesinar.
Cuando se puso los guantes, tenía las puntas de los dedos heladas.
?.enga con nosotros, sir Edgar. Este lugar es muy agobiante.
(5abía sonado convincente, Creyó verlo girarse una ve" más hacia la esquina antes de seguirla.
amela abrió la puerta del molino y la lu" del atardecer iluminó la penumbra y los angulosos
rasgos de la cara de Edgar. Le lan"ó una sonrisa a Chloe, pero no sin que antes ella se hubiera fijado
en el oscuro y peligroso brillo de sus ojos.
!i siquiera la lu" del sol la hi"o entrar en calor. El frío que sentía venía de su interior. )ue
Edgar descubriera la verdad y reaccionara era sólo cuestión de tiempo. %ominic tendría que poner fin
a ese vengativo juego cuanto antes.
%ominic relajó el pu+o estirando los dedos uno a uno. !otó el frío sudor de alivio en los
m=sculos de la espalda. %esde su posición secreta debajo de la trampilla en la esquina del molino,
había escuchado cada palabra de la conversación entre Chloe y su tío. Los había escuchado con la
rabia inundándolo por dentro.
&i Edgar la hubiera tocado o la hubiera amena"ado con cualquier cosa, habría sido el final. Lo
habría matado con sus propias manos antes que se diera cuenta de lo que estaba pasando. -hora que
Chloe se había ido y estaba a salvo, ya pudo soltar la daga que tenía agarrada con todas sus fuer"as. El
repentino fluir de sangre por los dedos le ayudó a recuperar la cordura.
?!o puedo continuar así ?murmuró mientras volvía, a tientas, por el t=nel de yeso. 3endría
que esperar hasta la noche para poder volver a casa. 5oras de claustrofóbica impaciencia, de no saber
qu* hacía o dónde estaba Edgar.
!o obstante, jamás había estado tan cerca como ahora de conseguir que su plan de vengan"a
diera sus frutos. 5acía dos noches, había descubierto unos documentos escondidos en el arcón de
Edgar que ofrecían más pruebas de sus crímenes, de cómo había pagado a los rebeldes gur;ha para
que tendieran una emboscada a &amuel y a 9randon y de cómo había vendido secretos militares a los
franceses. Con la arrogante creencia de que era demasiado listo para que lo descubrieran, había escrito
en papel unos cuantos detalles condenatorios de su traición, pistas de las identidades de los agentes
que habían colaborado con *l durante la guerra y de la información que había revelado en ortugal
mientras servía en el ej*rcito.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Con la ayuda de -drian, %ominic había reunido la suficiente información para llenar los vacíos
de la historia y promover una investigación formal por parte de la Corona. 5abía llegado el momento
de salir a escena.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 19
%ebería haber sabido que su tía sería incapa" de mantener su encuentro fantasmagórico en el
jardín en secreto durante mucho tiempo. El día despu*s del 'icnic, Chloe llegó a casa tras dar un paseo
por la tarde con su tío y se encontró, una ve" más, el salón inmerso en un caos. La animada
conversación apenas dejaba escuchar los tintineos de las cucharillas en los servicios de t*. Cada se+ora
de Chistlebury parecía haber acudido a aquella reunión de emergencia.
?&e+oras, por favor, vamos a poner un poco de orden ?imploró la sensible viuda de 0oberts
?. La locura no atrapará a ning=n fantasma. 7 *l tampoco nos ayudará a recaudar fondos para reparar
el campanario de la iglesia.
?(7 si le tendemos una trampa, ?preguntó una se+ora, bastante en serio.
?(#na trampa, ?la tía EFendolyn apretó los labios cuando vio a Chloe en la puerta con el
ce+o fruncido, a modo de desaprobación.
Estuvo realmente a punto de sacudir a la buena mujer por traicionar a %ominic de aquella
manera tan impulsiva. &ólo podía re"ar para que, cuando el cuento llegara a oídos de sir Edgar, no se
lo tomara en serio y lo atribuyera al histerismo femenino. (%e verdad se creería que su vecina de
mediana edad había hablado con el espíritu de %ominic en el jardín,
La robusta lady Ellington, pelirroja, meneó la cabe"a.
?#na de nosotras debería ofrecerse voluntaria para, bueno, hacer de cebo.
?7o lo har* ?dijo amela, con la boca llena de pan de jengibre y con aquella cara pecosa tan
inocente.
?3= no harás nada parecido ?dijo su madre, horrori"ada, dejando caer entre ellas una
servilleta.
?(or qu* no, ?preguntó amela?. >adame %ara dijo que me quería a mí. arece lógico
que el cebo sea yo.
?Eres demasiado joven para una tarea tan peligrosa ?insistió lady Ellington?. ara que ese
espíritu descanse en pa" se necesita a una mujer con más e:periencia.
Lady Dheaton, una baronesa con cinco hijas, estuvo de acuerdo$
?Es una misión muy peligrosa. #na mujer mayor sería más capa" de controlarlo en caso que el
fantasma la atacara.
?(/ntentó' for"arte, ?le preguntó lady Ellington a EFendolyn.
?3om* precauciones, queridas ?respondió EFendolyn, con aire de suficiencia.
Las ocho mujeres se inclinaron hacia delante como si fueran una.
?(recauciones, ?susurró la baronesa.
EFendolyn asintió.
?-ntes de empe"ar el ritual, form* un círculo de sal protector a mi alrededor.
El grupo miró a Chloe, como si esperara que dijera algo, aunque ella arqueó una ceja y dijo$
?9ueno, a mí no me miren. 7o no vi a ning=n fantasma.
7 no había dicho una mentira. El %ominic que ella conocía era un ser humano de carne y hueso
que respiraba y la sacaba de quicio. #n hombre capa" de despertar en ella unas emociones de lo más
carnales y terrenales. !o había nada et*reo en cómo se había apoderado de su vida.
?(7 de qu* forma vamos a tenderle una trampa, ?preguntó lady Dheaton.
?(.amos a participar todas,
?(%ebería estar presente el párroco,
?(&erá necesario atraerlo, -l fantasma de &tratfield, no al párroco.
.olvieron a hablar todas a la ve". Las ramificaciones de aquel sacrificio tan valiente se
discutieron hasta el más mínimo detalle. -l final, la asamblea llegó a la conclusión, no muy apenada,
que seguramente el fantasma seguiría con sus seducciones nocturnas hasta que quisiera.
Jillian Hunter Mi amado Lord
El plan para tenderle una trampa pasó a un segundo plano cuando la discusión se centró en
identificar a su siguiente víctima, ahora que amela estaba vigilada día y noche por su madre.
?!o s* por qu* acudió a ti, EFendolyn ?dijo lady 5arFood, agriamente.
amela salió en defensa de su madre.
?orque vivimos en su antigua casa. 7 porque somos sus vecinos más cercanos.
?7 porque hemos adoptado a su querido perro ?a+adió la tía EFendolyn.
Las se+oras miraron al perro que, con un obvio sobrepeso, estaba desparramado en el suelo,
como si hasta ahora a nadie se le hubiera ocurrido relacionar a aquella bestia con su travieso amo.
!res que, hasta hacía unos instantes, había sido considerado un chucho bueno, de repente se había
convertido en la amena"adora aparición de un sabueso infernal.
?(Crees que ese animal se comunica con el espíritu del vi"conde, ?susurró, desde detrás de la
mano con que se cubría la boca, lady Ellington.
La tía EFendolyn asintió.
?!aturalmente.
Lady Gernbroo; entrecerró los ojos.
?(or qu* no le pedimos que nos dirija hasta la pró:ima víctima de su amo,
?#na idea e:celente ?asintió la tía EFendolyn. 2untó las yemas de los dedos, en un gesto
propio de oración.
El alborotado salón se quedó tan en silencio que sólo se escuchaba el crujir del carbón en el
fuego. #na mosca chocó contra el cristal de la ventana aunque luego, como si se hubiera contagiado
del suspense que se respiraba en aquella habitación, tambi*n se quedó quieta.
?!res ?dijo la tía EFendolyn, con una vo" suave, como en un suspiro. amela, a punto de
echarse a reír, le dio un coda"o en el costado a Chloe?. Comunícate con tu amo. reg=ntale en bra"os
de qui*n buscará refugio la pró:ima ve" que se revele.
%e la emoción, a la mujer le temblaron los orificios nasales.
El perro arqueó una ceja y miró con indolencia alrededor de la habitación. Con la cola, empe"ó
a dar golpes en la alfombra.
?%ínoslo ?le mandó la tía EFendolyn, elevando la vo"?. B%inos la mujer que tu amo busca
cuando la ve en una salaC
or supuesto, no obtuvo respuesta.
Chloe hi"o una mueca de disgusto mientras el muy vago, que debía haber engordado unos tres
;ilos desde que había llegado a %eFhurst >anor, se dignaba a sentarse en el suelo para rascarse las
posaderas.
Chloe le había dado largos paseos. Le había cepillado el pelo, lo había mimado, incluso le había
permitido dormir en su habitación. &in embargo, la tía EFendolyn llevaba días dándole tro"os de
salchicha por debajo de la mesa.
El perro se echó a caminar tranquilamente hacia la mujer y hundió el hocico entre sus rodillas.
La tía EFendolyn se aclaró la garganta y apartó al animal hacia un lado, discretamente.
?)ui"á deberíamos pasar al asunto del baile de disfraces anual ?propuso lady Ellington, con
aire despectivo.
-quella noche, en el salón, sir 5umphrey verbali"ó sus dudas acerca de la e:istencia del
fantasma de &tratfield. Chloe y amela estaban jugando a un aburrido juego de cartas. La tía
EFendolyn estaba intentando comunicarse otra ve" con !res, con el mismo poco *:ito que por la
tarde, ya que el perro estaba mirando tranquilamente hacia la puerta con la cabe"a entre las pe"u+as.
7a hacía rato que deberían haberlo sacado a pasear.
?&iento que está intentando decirme algo ?dijo EFendolyn, a cuatro patas frente al animal.
?&í, seguramente$ @B&ocorroC >e está persiguiendo una lunáticaA ?murmuró su marido desde
el sillón?. or favor, EFennie, levántate de esa postura tan humillante. (Estás segura que lo que viste
la otra noche en el jardín era un fantasma, (Cómo sabes que no era el perro que estaba escondido
entre los árboles,
La tía EFendolyn le lan"ó una mirada que lo dejó congelado.
?>e atrevería a decir que s* diferenciar entre un hombre muerto y un perro ?apartó la vista y
miró hacia la ventana?. 7 repito, tengo la sensación que pasa algo con el pobre &tratfield.
Jillian Hunter Mi amado Lord
5umphrey se rió.
?9ueno, para empe"ar, está muerto. ()u* más le puede pasar al pobre diablo,
?B5umphrey, esa lenguaC
Hl dejó el libro que estaba leyendo.
?.oy a pasear a los perros.
!res y los dos perros pastores que estaban tirados junto al fuego, se levantaron de golpe y
corrieron hacia la puerta. Chloe levantó la mirada de la mesa de juegos, con una brillante sonrisa.
?(3an tarde 5umphrey, ?preguntó la tía EFendolyn, preocupada?. (Crees que es seguro,
?>i familia ha vivido en Chistlebury durante medio siglo y el asesinato del vi"conde es el
primero del que he oído hablar. Estoy seguro que su muerte sólo fue una aberración.
?(uedo acompa+arte, tío 5umphrey, ?preguntó Chloe.
?BClaro que noC ?contestó su tía antes de darle la oportunidad a su marido?. Esta misma
ma+ana he recibido una carta de 5eath y de Emma desde Londres. 7 como ya les he respondido para
asegurarles que estás disfrutando de una pacífica retirada de tu, digamos, antigua atracción hacia la
desgracia, debo velar para que así sea.
?1 sea, que no puedo salir ?dijo Chloe, decepcionada.
?!o hay nada en ese bosque o en los alrededores que pueda atraer a una joven por la noche.
?E:cepto el fantasma del vi"conde ?dijo amela, escondida detrás de su mano de cartas.
El tío 5umphrey soltó a los perros para que fueran husmeando por donde quisieran mientras *l
dejaba atrás el camino que solía tomar para ir por el bosque. Las nubes tapaban casi toda la lu" de la
luna, así que apenas veía el camino que llevaba hasta la escarpadura de helecho que marcaba el límite
con la propiedad de &tratfield. &in embargo, había recorrido aquel camino silvestre en numerosas
ocasiones, vali*ndose cuando era necesario del bastón para apartar las ramas de "ar"amora. &e conocía
todos aquellos caminos de memoria.
En el pasado, se había encontrado con &tratfield por este camino en más de una ocasión, junto a
su gallardo hermano peque+o &amuel, que no hablaba de otra cosa que no fuera de su inminente
aventura en !epal. &eg=n 5umphrey, ese est=pido valiente había muerto por defender a un pu+ado de
avariciosos comerciantes que aniquilarían al mundo entero en nombre de los intereses del imperio
británico. >ás de un día, había intentado persuadir a &amuel para que se dedicara a otra cosa. ero los
folletos que prometían aventuras atraían a numerosos jóvenes que se alistaban a la 5onorable
Compa+ía de las /ndias 1rientales. &amuel y sus dos hermanos mayores, el difunto >ichael y
%ominic, estaban hechos de pasta muy distinta. %ominic y >ichael siempre habían sido más
reservados y lógicos, refle:ionando sobre cada aspecto de sus vidas. - 5umphrey siempre le había
gustado %ominic. !o acababa de creerse que estuviera muerto.
%e hecho, no se lo creía.
&e detuvo, tuvo una sensación rara en la nuca y miró hacia atrás. !res estaba husmeando una
madriguera de "orros.
?(5as visto algo que te ha gustado, !res, ?revolvió un montón de hongos con el e:tremo del
bastón, con la cara muy seria?. -lguien ha pisado estos hongos desde la =ltima ve" que estuvimos
aquí, hace dos días. B)u* e:tra+oC Creo que hay alguien más, aparte de nosotros, rondando por el
bosque.
Escuchó un crujir de ramas a sus espaldas y una vo" seca que le decía$
?-lto ahí. 3engo una pistola' -h, es usted, sir 5umphrey. Le agradecería que dejara de
asustarme de esta manera. 3engo órdenes de sir Edgar de disparar contra cualquiera que entre en la
propiedad.
&ir 5umphrey levantó el bastón de paseo y se giró para saludar al guardabosques irland*s que
trabajaba en &tratfield 5all.
?-h, Ginley. recisamente el hombre que esperaba encontrarme. >e gustaría hablar con usted.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 20
asó otra semana. Chloe sintió que volvía al estado vegetativo que se había apoderado de ella
despu*s de la muerte de su padre y de 9randon. El mundo volvía a parecer, gradualmente, gris. !o se
encontraba bien, como si estuviera al límite, como si le hubieran dado la vuelta.
!o había sabido nada de %ominic.
(!o se daba cuenta de lo mucho que sufría por *l, (!o sabía que estaba a punto de encabe"ar
una b=squeda privada, &eguro que no pensaba en ella. &iguiendo su costumbre de hacer las peores
elecciones posibles, se había enamorado de un fantasma, de un hombre que no tenía espacio en su
vida, o en lo que quedara de ella, para el amor.
&in embargo, la vida continuaba para el resto del mundo. En medio de su conflicto interno,
apenas se había dado cuenta que las se+oras de Chistlebury se habían estado dejando la piel en la
organi"ación del baile de disfraces anual. 5abían limpiado el salón, habían eliminado las telas de
ara+a y las bolas de polvo, habían pulido la lámpara de ara+a y habían colocado velas nuevas, y habían
recuperado las sillas de anta+o.
&i alguien preguntaba, las se+oras decían que esperaban recaudar fondos para arreglar el tejado
de la escuela, para comprar más braseros para la fría iglesia de la parroquia y para restaurar el
campanario.
En realidad, el baile de disfraces suponía el marco perfecto para todas las madres casamenteras
cuyas hijas debutantes habían vuelto de vacío de su primera temporada en Londres.
Como Chistlebury sólo tenía unos pocos hombres jóvenes en edad casadera, el baile anual se
había convertido en una competición en toda regla. -demás, el de este a+o prometía ser más intenso
de lo habitual. or una parte, porque el vi"conde &tratfield no estaría. 7, por otra, porque parecía que
la encantadora Chloe 9oscastle partía con ventaja para ganarse el afecto de lord &t. 2ohn.
7, por =ltimo, aunque no por ello menos importante, porque acababa de llegar un e:quisito
visitante que iba hacia Londres. &e decía que era el heredero de un ducado y que estaba buscando una
tranquila casa de campo. El hecho de que ese magn*tico aventurero, lord Dolverton, tuviera una
reputación en entredicho no desanimó a la liga de madres obsesionadas con el matrimonio a colocarlo
en el primer lugar de la lista de hombres a impresionar.
()ui*n de todas no deseaba, en secreto, que su hija se convirtiera en duquesa, El peque+o
problema del turbio pasado de lord Dolverton como mercenario podía perfectamente esconderse
debajo de la alfombra -ubusson de su mansión de >ayfair. &us proe"as en el e:tranjero podían
considerarse heroicas, si uno quería verlas así e ignorar los rumores sobre su trato con consumidores
de opio y piratas.
Chloe, por su parte, no prestó ning=n tipo de atención a esas conversaciones. Le costaba mucho
entablar una conversación civili"ada y ella era la =nica que sabía el aut*ntico motivo de la presencia
de -drian en el pueblo. &u tía estaba tan preocupada por su estado de abatimiento que le había escrito
una carta a Erayson pidi*ndole consejo. &í, toda la familia sabía que Chloe había estado muy triste
durante un tiempo, pero =ltimamente parecía tan alegre, aunque ella y 2ustin ya no eran tan amigos
como antes.
El día del baile, Chloe se levantó y decidió que estrangularía a la primera persona que le
preguntara si se encontraba mejor &e fue directamente al vestidor y abrió el ba=l, como había hecho
cada ma+ana. or supuesto, no había ni rastro del elusivo %ominic. !o había modo de saber cuándo
volvería a verlo, si es que lo hacía.
Lo =nico que la mantenía un poco animada era el hecho de haber descifrado casi por completo
el código de 9randon. 5abía descubierto los n=meros que representaban la @aA y la @eA y, a partir de
ahí, se suponía que el trabajo debería ser más sencillo. 5eath había estudiado criptografía en la
universidad. 7 le había ense+ado a Chloe que los códigos que se utili"aban durante la guerra no eran
Jillian Hunter Mi amado Lord
tan complicados como cabría imaginar.
!ormalmente, en el campo de batalla o cuando un joven cabo interceptaba un despacho, no
había mucho tiempo para descifrar códigos. La mayoría se hacía con una base matemática y utili"aban
una cadena de n=meros. ero, a pesar de todo, Chloe tardó una eternidad en descubrir que, en una
columna, el n=mero O representaba la @hA y que, en la siguiente, tres hileras más abajo, representaba la
@jA.
ara ver lo que los demás no veían se necesitaba un poco de percepción y una habilidad
metódica e intuitiva. !o obstante, no le apetecía nada e:plicarle a 5eath cómo había llegado el
mensaje a sus manos.
El secreto de %ominic le había complicado la vida hasta un punto que ninguno de los dos podía
haber previsto. El día pasó muy despacio. Cuando llegó la noche, se ba+o y se vistió para el baile< se
puso un vestido de gasa rosa con unas alas plateadas de tela para representar a la reina de las hadas$
3atiana. /ncluso la tiara de capullos de rosas de seda le parecía que le quedaba mal. !o se sentía alegre
ni animada. )uería arrancarle la cabe"a a alguien.
!o tenía ning=n motivo para emocionarse por el baile.
?onte aquel cors* tan escandaloso ?le dijo amela mientras la doncella la peinaba?. uede
que te anime un poco.
7 Chloe siguió su consejo, aunque no sabía si lo había hecho como protesta contra %ominic por
abandonarla en su sufrimiento o como talismán para atraerlo.
?Está bien ?le susurró a amela, ya dentro del abarrotado carruaje, camino del baile?. 5e
seguido tu consejo y, debajo del vestido, llevo una prenda de lo más descarada, pero no se lo digas a
nadie o verás.
amela, que iba vestida como una princesa medieval, sonrió, en una muestra de ilícita
aprobación.
?- lo mejor ese futuro duque se fija en ti.
- Chloe se le paró el cora"ón.
?(%e qu* estás hablando,
?%el chisme del que han estado hablando todas las mujeres del pueblo mientras t= estabas
encerrada en tu torre, 0apun"el. &inceramente, Chloe, es el =ltimo hombre con el que tu familia
querría que te casaras. &u reputación es de lo más pecaminosa, pero he oído decir que es muy apuesto.
Chloe puso en alerta todos sus sentidos.
?(-cudirá al baile,
?Eso me han dicho ?susurró amela.
- Chloe se le puso la carne de gallina. -drian, (en el baile, El hecho de que apareciera en un
baile de pueblo, (era buena o mala se+al, &e preguntó si le daría alg=n mensaje de %ominic, si serían
noticias que quería escuchar o si el =nico propósito de su presencia esa noche era aligerarle el
aburrimiento. La vida social de Chistlebury hacía que cualquiera se durmiera.
amela le dio un suave coda"o.
?()u* te apuestas a que te sacará a bailar,
Chloe hi"o una mueca. &upuso que era otra se+al de su naturale"a decadente, pero el cors*
franc*s la había animado< bueno, eso y la esperan"a de saber de %ominic.
?- lo mejor se fija en ti y yo me convertir* en la institutri" de vuestros hijos para escapar de
mi familia.
?(Lo dices de verdad, Chloe, ?amela abrió los ojos como platos?. %aría cualquier cosa por
tener a %ra;e y a %evon como hermanos. &on tan masculinos y protectores.
?&í, pero sólo cuando no te están arruinando la vida ?gru+ó Chloe y entonces, por primera
ve" en una semana, se echó a reír?. 2amás he entendido por qu* las mujeres encuentran atractivos a
esos pillos.
?(Echas de menos a tu barón de Londres, ?le preguntó amela, compadeci*ndola?. (Es por
eso que has estado tan triste =ltimamente,
Chloe estuvo a punto de volver a reír y preguntarle$ @()u* barón,A, pero se limitó a encogerse
de hombros y dejar que su prima e:trajera sus propias conclusiones. %e repente, se moría de ganas de
llegar al salón de fiestas y empe"ar a sacar partido del cors*. &e habían tenido que esperar junto al
carruaje una eternidad porque la tía EFendolyn no encontraba su peluca Iiba disfra"ada de la diosa
griega 5eraJ y el tío 5umphrey, disfra"ado de Peus, había descubierto que !res había escondido la
Jillian Hunter Mi amado Lord
destro"ada mata de pelo debajo del sofá.
?(or qu* iba un perro a robarme la peluca, ?preguntó la tía EFendolyn, muy alterada, ya
dentro del carruaje camino del baile?. (Está enfadado conmigo, (-res no era el hijo de 5era, (!o le
he estado dando los tro"os de salchicha más deliciosos,
&u marido gru+ó.
?&upongo que el pobre pensó que tu peluca era un tejón. -l fin y al cabo, es un perro de ca"a.
(7 ahora serías tan amable de no sentarte encima de mi relámpago, >ansfield se ha pasado el día
tallando esos "ig"ags.
Cuando llegaron al final de la procesión que formaban otros vehículos, el peque+o edificio de
color rojo teja, que estaba situado a las afueras del pueblo, brillaba iluminado por la lu" de las velas.
En la sala de los refrigerios, que era una habitación con mucha corriente de aire donde la *lite de
Chistlebury y de una aldea vecina se congelaba en sus mejores galas y luciendo las reliquias de la
familia, se ofrecía t*, limonada, caf* y aperitivos ligeros.
El baile tambi*n se abrió con una nota desastrosa. 2usto cuando el director le indicó a la banda
de la tarima que empe"ara a tocar, el salón se llenó de humo negro. - Chloe se le tensó la garganta y
le costaba respirar, tanto por los nervios como por inhalar aquel nocivo humo.
!o pudo evitar preguntarse si %ominic y su amigo habrían planeado alg=n espectáculo
dramático. (&urgiría del humo como >efistófeles, 3emía por *l y, al mismo tiempo, esperaba que
aquella charada tan peligrosa terminara pronto. !unca jamás volvería a quejarse de que su vida era
demasiado aburrida.
&in embargo, %ominic no hi"o ninguna aparición dramática desde detrás del humo. !i sir Edgar
ni -drian. -l parecer, un par de críos traviesos y contrariados porque el párroco los había castigado, se
habían querido vengar y habían lan"ado varias sábanas viejas a la chimenea y les habían prendido
fuego.
ara cuando el aire se había limpiado, habían anunciado la llegada de lord Dolverton y Chloe
pudo mirar, por primera ve" y con curiosidad, al misterioso hombre que era tan amigo de %ominic.
Cuando entró en el salón con una peluca rubia, pantalones por debajo de las rodillas, camisa blanca
ribeteada con encaje, sombrero y máscara negra de terciopelo, a modo de bandolero del siglo Q.//,
quedó patente su innegable atractivo. !o le sorprendió en absoluto que enseguida se viera rodeado de
las madres casaderas del pueblo. &in embargo, aquella popularidad tan instantánea le hi"o preguntarse
cómo iba a arreglárselas para quedarse a solas con *l unos instantes.
-l colocarse discretamente junto a ella, -drian solucionó el problema.
Cómo consiguió escapar de las garras de aquellas dragonas hambrientas sin ofender a nadie y
colocarse junto a Chloe para acompa+arla hacia las escaleras que llevaban a la pista de baile era una
proe"a que no podía más que despertar su admiración. -drian no dijo nada durante unos instantes.
Chloe tampoco. ero, de manera instintiva, se sintió segura en sus bra"os, protegida. arecía ser de
aquellos hombres que viven seg=n sus propias reglas, entre las que figuraba una inquebrantable
fidelidad hacia sus amigos. &abía que la había buscado por una ra"ón.
Cuando aquellos penetrantes ojos de color avellana se posaron en ella a trav*s de las rendijas de
la máscara, se le secó la garganta. Era alto y apuesto< se movía con poderío y determinación. Era un
hombre que haría hervir la sangre de cualquier mujer pero lo que ella quería, y sentía que -drian le
traía, eran noticias de %ominic.
?Chloe, un amigo com=n me ha hablado mucho de usted ?tenía una vo" grave y atractiva?.
&i la piso, le ruego que me disculpe. 9ailar no se me da muy bien.
?(#n heredero de un ducado, (7 no se le da bien', ?no podía soportarlo ni un segundo
más. !o podía flirtear o ser ella misma cuando tenía una horrible presión en el cora"ón. 9ajó la vo"?.
or favor, dígame que *sta no es su manera de prepararme para malas noticias. (Está aquí, (Lo ha
enviado a buscarme, (Está bien,
&u carcajada supuso un alivio tan grande que incluso se mareó.
?&í. &í. 7 sí. (Es todo lo que quería saber,
Chloe recorrió el salón con los ojos, estudiando a cada invitado, buscando al escurridi"o
%ominic detrás de cada máscara.
?(%ónde está,
-drian arqueó la boca en una sonrisa de reproche.
?!o sea tan obvia, Chloe. 3odavía no está listo para compartir su secreto con nadie que no
Jillian Hunter Mi amado Lord
seamos nosotros. Creo que %ominic está más que preparado para terminar con todo esto.
Ella suspiró y miró a su acompa+ante.
?(Cuándo,
?En cualquier momento durante los pró:imos días. #sted no querrá verse implicada en la
confrontación.
?(!o querr*, ?se alisó la falda y murmuró entre dientes mientras maldecía?. !o conoce el
alcance de mi relación con *l, (verdad,
-quellos ojos de color avellana brillaron, divertidos.
?&* que %ominic está enamorado de usted.
Chloe hi"o un tremendo esfuer"o por ocultar el placer que le había provocado escuchar aquello.
?(&e lo ha dicho *l,
?)uerida, no necesitaba decírmelo. (or qu* supone que he venido,
?ero' de acuerdo, si es su mejor amigo, sabe perfectamente que es muy peligroso que se
enfrente a Edgar solo. #sted no lo apoyará en esta locura, (verdad,
-drian miró por encima del hombro de Chloe, como si quisiera asegurarse que podían seguir
conversando tranquilamente. Chloe se dio cuenta que habían roto la formación del baile y que,
sutilmente, se iban acercando a la puerta, presuntamente sin que nadie se diera cuenta.
?Claro que lo apoyo.
Ella miró a su alrededor confundida. 2ustin le frunció el ce+o y luego se giró para dedicarle una
sonrisa a su compa+era de baile. &u tía y las demás mujeres estaban contemplando a amela, que
estaba bailando con Charles, el hermano peque+o de 2ustin, un estudiante de derecho. La =nica
persona que parecía estar prestándole atención a Chloe era su tío.
?>e encargar* de *l ?dijo -drian, sigui*ndole la mirada.
Ella lo miró, alarmada.
?Es mi tío. !o se atreva a hacerle da+o.
El chasquido de lengua de -drian hi"o que se sonrojara.
?)uería decir que lo distraer*.
?(or qu*, ?susurró Chloe, en vo" baja, por la emoción que le había hecho a+icos los
nervios. (%ónde estaba escondido %ominic, ()u* tenía pensado hacer, (Cuándo iba a verlo,
El baile terminó y, antes de que pudiera empe"ar el siguiente, al fondo del baile se formó un
tumulto. #na mujer gritó y otros invitados se echaron a reír cuando una enorme oveja se adentró hasta
el centro de la pista< por lo visto, se le había escapado a la que iba disfra"ada de pastora.
Chloe que ya estaba suficientemente nerviosa, meneó la cabe"a divertida y miró a -drian.
?Lo que faltaba, los animales'
&e calló y soltó una e:clamación de sorpresa. &upo de inmediato que quien la estaba sujetando
con aquellos fuertes bra"os para el siguiente baile no era -drian, sino %ominic. Llevaba e:actamente
el mismo disfra" de bandolero enmascarado que -drian, pero Chloe sabía que era *l. !adie nunca la
había sujetado con aquella posesión tan arrogante. &ólo su contacto le decía que era suya, la hacía
estremecerse sensualmente de arriba abajo.
7 los ojos, reconocería en cualquier parte aquella mirada burlona que la derretía y le aceleraba
el cora"ón. 3rope"ó. Hl la sujetó con fuer"a, la atrajo contra *l y le pegó la boca a la oreja. La
intensidad de estar tan cerca de *l anuló todas sus defensas. &intió mariposas en el estómago. !o podía
evitar sentirse atraída por *l, por la increíble fuer"a de su cuerpo y no había nada que pudiera destruir
el poderío que desprendía.
?Chloe ?le susurró?, me alegro mucho de volver a verte.
?(or qu* aquí, ?susurró ella, con los ojos brillantes de la emoción.
?Edgar hi"o planes para asistir al baile. 7 no sabía si sería por placer o para reunirse con
alguien.
Ella se rió< estaba tan contenta de verlo que ni siquiera su enemigo podía ponerla de mal humor.
?uede que sea por el aburrimiento aunque, probablemente, el baile de disfraces anual de
Chistlebury no es el lugar donde uno iría por placer.
Hl la miró, muy serio.
?- menos que quisiera verte.
?Lo dudo, %ominic.
?(or qu*, ?dijo *l, con una sonrisa?. 7o no puedo soportar estar lejos de ti.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?!i siquiera sabías que estaría aquí.
?(-h, no, (La chica más bonita de Chistlebury deprimida en su habitación y perdi*ndose el
baile,
Ella contuvo la respiración, y esperó a que el baile los volviera a juntar antes de susurrar$
?ara tu información, =ltimamente han estado pasando unas cosas muy interesantes en mi
habitación.
?(En serio, ?dijo *l, en vo" baja?. -hora esc=chame. - tu derecha, hay una puerta. &aldrás
t= primero y yo te seguir*.
?(7 si alguien nos ve saliendo juntos,
?arecerá que has ido al guardarropa a descansar y buscar el abanico. -drian cubrirá mi
ausencia.
?(-drian,
?- tu i"quierda.
%e reojo, vio la figura de -drian medio escondido en el oscuro salón que había al otro lado de
la puerta. .estidos igual, los dos hombres eran más o menos de la misma estatura y corpulencia para
hacerse pasar por la misma persona. - menos que sir Edgar sospechara que le estaban tendiendo una
complicada trampa. Chloe miró a su alrededor en busca del tío de %ominic.
.olvió a mirar a %ominic. Estaba mirando por encima de su cabe"a, seguramente a los demás
bailarines, para encontrar el momento e:acto para la huida. arecía tenerlo todo bajo control y ella
sólo podía re"ar para que hubiera organi"ado todo aquello y hubiera implicado a -drian en aquella
elaborada charada sólo para verla. )uería estar a solas con *l, abra"arlo, dejar atrás todos sus
problemas. !o quería pensar que podía enfrentarse a Edgar al final de la noche.
!otó una pun"ada de preocupación cuando vio que su tío la miraba fijamente desde el otro lado
del salón. &eguro que no había reconocido a %ominic con el disfra". &ólo los debía estar mirando
porque la tía EFendolyn le habría hecho prometer que la vigilaría. 7a está. or fin, había apartado la
mirada. Creer que su tío sospechaba algo sólo era producto de su imaginación culpable. La
impaciencia por estar a solas con %ominic la tenía ardiendo por dentro.
El cora"ón le latió con fuer"a contra los pechos cuando los pasos del baile la hicieron acercarse
todavía más a aquel robusto cuerpo. %ominic la quemaba con la mirada.
?(7 qu* vas a hacer si el amigo de Edgar no aparece, ?susurró.
?asar unos minutos contigo. >e dolió mucho tener que dejarte despu*s de lo que pasó y no
estoy seguro de que Edgar no te est* vigilando.
?(.igilándome, (or qu*,
?rimero, porque eres la hermana de 9randon y te interesa saber cómo murió. 7 segundo,
porque eres muy atractiva.
&e sintió invadida por una incontrolable oleada de felicidad. )uería abra"arlo y besarlo en
aquella boca tan preciosa, quitarle el antifa" y acariciarle la cara y el pelo, quería regodearse en el
ardiente calor y la potencia de su cuerpo. arecía más fuerte que nunca. Estaba bien, curado. 7 era
suyo.
?(%e verdad creías que iba a poder mantenerme alejado de ti, ?le preguntó *l en una vo" tan
seductora que la hi"o estremecerse.
?9ueno, pues lo has disimulado bastante bien ?lo miró fijamente?. (Estás realmente
preparado para enfrentarte a Edgar,
?!o digas nada más, Chloe.
En el fondo, sabía la respuesta. 3enía la sensación que estaba a punto de suceder algo grave, que
estaba preparado para correr el riesgo. &intió un escalofrío de miedo por toda la espalda que amena"ó
la alegría que había sentido al verlo. -quel era el momento por el que %ominic tanto había luchado. El
momento que ella tanto había re"ado para que no llegara, cuando se enfrentara a Edgar y tomara
represalias.
La miró. Estaba decidido y se mostraba dominante, seguro de que acabaría al"ándose con la
victoria.
?-hora. !o dudes. !o mires atrás. Cuando pases el guardarropa, gira a la i"quierda.
El latido de su cora"ón era tan poderoso, que apenas escuchó el final de la m=sica. 3odo el
mundo se apresuró a dirigirse hacia la sala de los refrigerios, algo que contribuyó a que su salida
pasara más desapercibida. &e dejó llevar por la muchedumbre de gente que salía a buscar un vaso de
Jillian Hunter Mi amado Lord
limonada o a flirtear mientras comía algo. amela la saludó con la mano por encima de las cabe"as de
los invitados que las separaban.
?.oy a buscar el abanico ?le dijo Chloe, ante la curiosa mirada de su prima.
%ominic había desaparecido. !o sabía cómo ni hacia dónde. Le obedeció e intentó aparentar
normalidad. &in tenerlo cerca, le era mucho más fácil controlar sus acciones, aunque seguía
preocupada. 3eniendo en cuenta la falta de moral de Edgar, no era un enemigo al que debían
subestimar, aunque %ominic tampoco lo era.
Cru"ó la fila de gente que estaba en la sala de los refrigerios y se obligó a caminar lentamente
hacia el guardarropa. - su i"quierda, vio un pasillo oscuro< no se veía a nadie y estaba muy tranquilo
y, de repente, la mano de %ominic la cogió y la alejó del murmullo de voces que tenían detrás. Casi al
mismo tiempo, vio cómo -drian salía del guardarropa y volvía al baile.
La reaparición del hijo del duque no pasó desapercibida. -l fin y al cabo, lord Dolverton era el
primer premio del baile y enseguida se vio rodeado de jóvenes y mayores que le rogaban que les
describiera sus aventuras.
%ominic sonrió.
?Es una lástima que no podamos quedarnos a ver cómo se deshace de esas lobas.
Chloe le dio un coda"o.
?(Lo dices porque has estado en su posición,
Como respuesta, *l le sonrió y antes de poder darse cuenta, Chloe vio cómo se la llevaba a una
peque+a y oscura habitación que, a ju"gar por el mobiliario que había en el interior, a pesar de estar
cubierto por sábanas, parecía una antigua despensa.
?()u* hay de mis tíos, ?preguntó ella, mirando hacia la puerta.
?-drian los distraerá, te lo aseguro.
?(7 es tan buena distracción como t=,
Hl se rió.
?)ui"á t= puedas ju"garlo mejor que nadie.
?(5as estado aquí antes, %ominic, ?le preguntó.
?Eh' sí. En realidad, sí.
?(Con otra mujer,
Hl chasqueó la lengua y se quitó el antifa" y el sombrero.
?%e hecho, escondi*ndome de una, si no recuerdo mal. Estos bailes anuales pueden ser
mortales para un soltero, te lo juro.
?>ortales ?repitió ella, muy seria?. (3ienes que utili"ar esa palabra,
?#na mala elección, es verdad ?dijo *l, girándose hacia ella.
Chloe lo miró y no intentó disimular cómo se sentía. Era lo =nico que podía hacer para no
lan"arse a su cuello y besarlo hasta que ninguno de los dos pudiera respirar. &ólo estaba respondiendo
al calor posesivo reflejado en sus ojos, al recuerdo de la noche en que habían hecho el amor.
!ecesitaba volver a sentirlo suyo esa noche, demostrarle cómo se sentía. %e todos los hombres que
había conocido, era el =nico que la entendía y la aceptaba por lo que realmente era, que avivaba el
fuego en su interior en lugar de intentar e:tinguirlo.
?Esperarte me ha puesto de muy mal humor, %ominic.
?uede que alg=n día haga que todo haya valido la pena.
Chloe vio la mirada de aprobación burlesca en sus ojos.
?!o te rías de mí ?respondió?. La horrible realidad es que' te necesito ?se tapó la cara
con las manos?. Es horroroso admitirlo.
or un segundo, %ominic no se movió. Ella pensó, casi deseó, que qui"ás habría dicho aquellas
dos humillantes palabras tan bajito que *l no las habría escuchado.
ero lo había hecho. Ella apartó las manos. Lo vio en el tenso m=sculo de la mandíbula y en el
ardiente fuego que veía en sus ojos cuando bajó la cabe"a y la miró. Le hi"o una reverencia, con el
sombrero tricornio en la mano.
?Cuando todo esto termine ?le dijo, muy calmado?, no podrás librarte de mí.
7a había tomado la precaución de echar el pestillo de la puerta, y ahora la tapió con una madera
para asegurarse la privacidad.
Ella estaba en silencio mientras la figura de %ominic se movía a sus anchas en aquel espacio. &u
ágil elegancia le quitaba la respiración. &e avergon"aba de cómo la debilitaba el mero hecho de verlo,
Jillian Hunter Mi amado Lord
cómo despertaba sus ansias de conocerlo de la forma más primaria e íntima que podía imaginarse. &e
notaba los pechos hinchados, anhelando su contacto. &u cuerpo suspiraba por *l, lo necesitaba tan
desesperadamente que empe"ó a temblar.
Cuando *l alargó los bra"os hacia ella, tenía miedo que le fueran a ceder las rodillas. (Cómo iba
a ser capa" de dejarlo marcharse otra ve", Cada rasgo de su cara estaba dominado por la
masculinidad$ la angulosa mandíbula, la perfecta simetría de los pómulos, la firme"a de la boca. El
calor que desprendían sus ojos le inflamaron todos los sentidos.
?!o tengo mucho tiempo ?dijo?. &i Edgar no aparece, tendr* que regresar a la casa. 7a es
más de medianoche.
Chloe, que hasta ahora había controlado sus emociones, estuvo a punto de darles rienda suelta.
?(%ejarás un "apato de cristal en la escalera para que me acuerde de ti,
?Chloe, por favor ?le acarició los ri"os negros que le enmarcaban la cara.
?&i te matan, no volver* a llorar sobre tu tumba. 7a te guard* luto la primera ve" cuando creí
que te habían asesinado ?dijo?. 7 llor* hasta que pude quedarme dormida cuando te fuiste y no s*
por qu*.
?&iento haberte hecho llorar ?dijo, atray*ndola contra *l?. 3e lo compensar*.
&us miradas se encontraron y se sostuvieron.
?3e quiero, %ominic.
?ero no te he traído aquí para'
?or favor ?susurró ella?. -brá"ame.
Era suya. Lo aceptó desde el mismo momento en que sus bra"os la rodearon. &u cuerpo entero
ardió y se derritió junto a los musculosos planos de su torso.
?()u* vas a hacer cuando te encuentres con Edgar, ?le susurró mientras *l le desabrochaba
el vestido a tientas. Las alas de tela cayeron al suelo. El vestido de gasa pronto las acompa+ó,
quedando arremolinado en sus tobillos. Con un temblor de aceptación, dejó que sus cálidas manos
reclamaran su cuerpo, dejándole su marca, preparándola para la posesión. &in embargo,
independientemente de lo mucho que lo deseara, no podría disfrutar de aquello con todo el cora"ón
hasta que ya no temiera por su vida.
Le quitó la capa de los hombros.
?()u* voy a hacer, ?dijo *l, viendo cómo la prenda caía y se unía a su vestido?. .oy a' ?
la alejó de *l para poder observarla mejor, con las cejas arqueadas y los ojos llenos de deseo?. Bor
todos los santosC El cors* tan escandaloso, Chloe. Espero que tuvieras el presentimiento que ibas a
verme esta noche y que no te lo pusieras para nadie más.
-hora le tocaba a ella torturarlo un poco.
?5mm. uede.
Hl sonrió.
?&iempre me pregunt* cómo te quedaría.
?-hora ya lo sabes.
?&í, y por eso voy a quitártelo ?dijo, con la vo" ronca, mientras trajinaba con los la"os de
seda que la encerraban dentro de aquella prenda rígida.
Chloe se tragó un gemido. !unca ning=n hombre le había hecho estar orgullosa de su cuerpo.
&us pechos cayeron indecentemente encima de los confines del cors*. 9ajó la mirada mientras
%ominic acababa de desatar los =ltimos la"os y luego, lentamente, le quitó la camisola.
Chloe escuchó su profunda inhalación y levantó la mirada. La forma en cómo la estaba mirando
hi"o saltar chispas en todos los rincones de su cuerpo. Era una mirada que la proclamaba suya.
La cogió por los hombros y la atrajo hacia *l. &us manos se movían con una tierna
desesperación sobre sus pálidos bra"os y por su espalda, separándole las dos nalgas y esculpi*ndole las
curvas y valles de su figura como si fuera la creación más preciada del artista.
?Las cosas no deberían ser así para nosotros, Chloe ?dijo, con una maliciosa sonrisa?. #na
mujer como t= se merece un cortejo galante, pero no puedo evitarlo. 7o tambi*n te necesito.
?!o s* nada de cortejos galantes. ero a algunas mujeres, el fantasma de &tratfield les parece
de lo más e:citante.
?(- tu tía, por ejemplo, ?se burló *l.
?Espera a que descubra que estás vivo.
?- lo mejor sigo haciendo ver que estoy muerto.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Ella contuvo la respiración cuando %ominic se arrodilló para quitarle los ligueros y las medias.
Con un suspiro de anhelo, dejó que la tendiera lentamente encima de la cama que habían formado en
el suelo con su ropa. - pesar del esfuer"o de ambos por endul"ar aquel momento, ninguno de los dos
sabía cómo iba a terminar ese juego de vengan"a. Le dio un cálido beso en la barriga y ella echó la
cabe"a hacia atrás, presa del placer.
?!o quiero perderte, %ominic.
La capa de terciopelo negro que tenía debajo de la piel desnuda estaba fría. Hl se levantó y
acabó de desvestirse. Chloe se sumergió en la poderosa belle"a de su cuerpo, el atl*tico conjunto de
m=sculos y huesos que lo convertían en un macho dominante y agresor. %esprendía masculinidad por
la espalda ancha, por la cadera estrecha y los muslos fuertes y musculosos.
?Cuando me miras así ?dijo, con una sonrisa?, no s* si ser* capa" de reunir las fuer"as
necesarias para dejarte.
?ues qu*date ?dijo ella, apoyándose en los codos?. >is hermanos te ayudarán.
?&eguro que, de todos los hombres del mundo, los que entenderían lo que tengo que hacer
serían ellos. 7 ahora tócame, Chloe, con esas preciosas manos, tócame como he so+ado que lo harías.
Ella se colocó de rodillas frente a *l y susurró$
?%ominic.
Hl se sacudió cuando ella empe"ó a e:plorar su cuerpo desnudo, cuando tra"ó las cicatrices de
sus heridas, cuando memori"ó cada m=sculo y cada vena de los bíceps y la espalda. &e sentía caliente
y liso como una madera pulida, con el cora"ón latiendo en las yemas de los dedos de Chloe. - ella, la
idea de pertenecerle le encantaba. Lo quería todo para ella sola, quería volver a sentir cada centímetro
de su piel en su interior.
&e acordó de la primera ve" que lo había visto a lomos de su caballo. &uspiró cuando recordó el
día que lo encontró en su habitación, la facilidad con la que se había enamorado de *l, lo duro que se
le hacía pensar que pudieran volver a hacerle da+o.
Lo rodeó con los bra"os por la cintura y le susurró$
?!o te voy a soltar hasta que me sedu"cas, &tratfield.
Hl la miró y sonrió.
?Lo digo en serio, bandolero. >anos arriba y dame el tesoro.
%ominic se maravilló ante la perfección femenina de su cuerpo, le costaba creer que una mujer
tan delicada pudiera albergar un espíritu tan guerrero. !o tenía ni idea de que lo había salvado. &i no
fuera por ella, habría perdido toda la esperan"a y toda la fe en que la vida le tuviera reservado algo
bueno.
Creyó en *l cuando la trató con una crueldad inmerecida, cuando se comportó como un animal.
!o se merecía su lealtad, pero ella había descubierto al hombre que se escondía detrás del antifa" de
dolor y rabia. Cuando había ido al ataque, ella lo había frenado y lo había hecho ra"onar.
-doraba la contradicción de coraje y delicade"a que la hacían tan intrigante. -doraba cómo lo
tocaba. Cuando presionó las palmas de las manos contra su vientre, con los dedos jugueteando con el
vello que le crecía justo encima de la verga, dejó de pensar. La parte inferior de su cuerpo ansiaba
estar dentro de ella. 3uvo que hacer un gran esfuer"o por no hacerle bajar las manos hasta su miembro
duro. Gle:ionó las caderas en un gesto de claro placer. La fragancia que desprendía su cuerpo lo volvía
loco. (Cómo era posible que la mujer que lo dejaba tan indefenso le hubiera transmitido tanta fuer"a,
?Chloe ?dijo, arqueando la espalda y tensando los hombros ante el deseo se:ual que se
apoderaba de *l?. !o tenemos mucho tiempo y te necesito desesperadamente.
Ella lo besó con pasión en la garganta, en el pecho y cuando sus suaves labios le acariciaron la
base del pene, cada m=sculo de su cuerpo se tensó como si le doliera. El calor líquido lo invadió y le
llenó las venas. -penas podía respirar, afectado con una necesidad que jamás había e:perimentado. La
lengua de Chloe se dobló en la punta de la erección como una llama h=meda. %ominic estaba perplejo,
con todo el cuerpo tembloroso. Era una mujer apasionada por naturale"a. La mujer que amaba había
nacido para seducir.
?Chloe ?susurró, con la vo" ronca e impaciente, mientras la levantaba para darle un beso en
aquella boca tan erótica. Con el otro bra"o la sujetó por la cintura, anclándola?. Chloe ?susurró en
su oscuro pelo?. %ios mío, (qu* me has hecho,
Jillian Hunter Mi amado Lord
Ella se arqueó hacia el techo, apretando su vientre contra *l. La mano de la cintura la apretó con
más fuer"a, casi fundi*ndola a *l. La besó y le tomó los henchidos pechos en las manos. Los pe"ones
enseguida se endurecieron ante la e:perta manipulación de sus dedos. Eimió y se tendió debajo de *l,
vulnerable y receptiva.
Hl estaba encima de ella. La cubría toda. &ujetándola en el suelo con una mano encima del
estómago, con la otra le separó los muslos. >ientras acariciaba los h=medos ri"os de su se:o, parecía
que el cora"ón se le iba a salir del pecho. Ella se deshacía en sus dedos como la miel, estaba
totalmente abierta para *l, con la piel h=meda reclamando la caricia masculina.
?%ominic ?susurró, balanceando las caderas contra sus dedos?, creo que se me va a parar el
cora"ón.
Hl sintió una increíble oleada de poder, de placer. )ui"ás hubiera preferido un entorno más
bonito para ella, pero para *l no le importaba. 3oda su atención estaba centrada en Chloe, en su cuerpo
de marfil recostado sobre su capa de terciopelo, invitándolo, con las piernas abiertas para *l y los ojos
a"ules te+idos con una pasión incontenible.
?()u* te gustaría que hiciera, ?le susurró, en tono burlón?. &i es demasiado, puedo
detenerme'
?&i te atreves'
!o tenía ninguna intención de detenerse. !o podía. /ba a llevarla tan lejos como pudiera. La
llevó al límite una y otra ve", contemplando los gritos ahogados que emitía su garganta. /ntrodujo los
dedos en los hinchados pliegues de su se:o. 2ugó con ella hasta que prácticamente le estaba suplicando
que la hiciera suya. 3enía que adorar a aquella mujer, tenía que complacerla.
Chloe gritó cuando %ominic le colocó las manos debajo de las nalgas para penetrarla. Estaba
tan tensa que %ominic podría haberse derramado en la primera embestida. En lugar de eso, apoyó las
palmas de las manos en la capa y se concentró en controlar sus movimientos, en frotar su verga contra
los pliegues de su h=meda entrada antes de darle lo que quería. -quella lenta fricción la e:citó hasta
que prácticamente le suplicó que la penetrara, temblando del deseo.
?5a"lo ?dijo.
La mente de %ominic se regocijó en aquella h=meda calide". Estaba totalmente abierta para *l,
con el precioso cuerpo clavado en el suelo, agitándose con una sensualidad incontrolable. /ba a
aprender a complacerla de todas las maneras< convertiría hacerle el amor en un arte. Con un
autocontrol muy tentador, la penetró lentamente.
?odría morir así mismo ?dijo, con la cabe"a echada hacia atrás y los m=sculos de la espalda
contraídos de placer.
%entro de ella, estaba perdido. Le encantaba cómo su cuerpo le daba la bienvenida. Le
encantaba el hecho de ir abri*ndose paso en su interior, de llenarla. &e lo iba a tomar con calma, no
importaba lo que le esperara despu*s. &u =nico pensamiento era hacerle sentir, darle placer< ejerció
una lenta y constante presión en el canal de su se:o, posey*ndola centímetro a centímetro. Ella se
tensó y %ominic notó cómo sus m=sculos interiores se pegaban a la pared de su miembro. Eru+ó y
rotó las caderas, jugando con ella un poco más, penetrándola muy despacio, muy profundamente.
.io cómo ella cerraba los ojos, encantada, cómo arqueaba el cuello, cómo su vientre temblaba
ante aquel insistente ataque a sus sentidos. Cada embestida ponía a prueba la fuer"a de voluntad de
%ominic, lo inflamaba. !otó el momento e:acto en que empe"ó a agitarse, en que su cavidad empe"ó
a contraerse, atrapándolo hasta que *l tambi*n e:plotó ante aquel alud de sensaciones. El mundo
estalló a su alrededor y levantó las caderas mientras se derramaba en su interior.
2amás había conocido un erotismo tan sobrecogedor en su vida. !o podía creerse que su unión
hubiera sido algo tan deliciosamente salvaje. 0odó a un lado, los dos cuerpos todavía juntos y
perfumados con la esencia del se:o. Le tomó la cabe"a entre las manos y la besó. Estaba caliente y un
poco temblorosa, aunque respondía deliciosamente. %ominic se obligó a ignorar la pun"ada de deseo
que sintió en la verga. !o le costaría nada volver a e:citarse dentro de ella. )uería más.
?Chloe, mi amor ?susurró, acariciándole la cara?. !o quiero dejarte.
Ella se quedó quieta, con los ojos humedecidos por las lágrimas.
?ues qu*date.
Hl le apartó los ri"os negros de la frente.
?!o tienes ni idea de cuánto me gustaría, de lo mucho que me tientas. &* fuerte. Cuando
descubra a Edgar, mi vida volverá a ser normal y nada podrá separarme de ti.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?E:cepto cuatro arrogantes hermanos y una hermana que se desmaya del susto si a alguien se
le cae un cuchillo en la mesa.
Hl sonrió.
?3e ayudar* a vestirte. arece que enfrentarme a Edgar me vaya a servir de práctica para hacer
frente a tu familia.
-cabaron de vestirse en silencio. %ominic estaba distraído porque era consciente que habían
estado ausentes más de lo aconsejable, que siempre perdía la noción del tiempo cuando estaban juntos.
@5a cambiado desde la primera ve" que la viA, pensó. -unque *l tambi*n había cambiado. %ios sabía
que ese e:ilio que le habían impuesto sus hermanos no era, en absoluto, lo que ninguno de ellos tenía
en mente.
7 ahora tenía que volver al trabajo sucio. Edgar se había estado escribiendo con un hombre de
Londres o de los alrededores. %ominic lo había deducido a partir de la frecuencia con que enviaba y
recibía cartas de aquella persona desconocida.
()ui*n era, !o lo sabía. -l parecer, Edgar quemaba los mensajes justo despu*s de leerlos, pero
%ominic había encontrado el borrador de una carta medio carboni"ado en la chimenea en el que Edgar
daba instrucciones a su administrador para que sacara una gran cantidad de dinero del banco.
(laneaba escapar o pagar a alg=n cómplice de su pasado, (Estaba planeando otro asesinato,
)ui"á nunca lo sabría pero iba a impedir, como fuera, que su tío le hiciera da+o a alguien más.
?Chloe ?dijo, un poco dubitativo, mientras apoyaba sus grandes manos en los suaves y
redondeados hombros de Chloe?, quiero que vuelvas a Londres o dondequiera que est*n tus
hermanos, lo antes posible.
?(Crees que me darán la opción de elegir,
Hl la miró preocupado.
?Convence a 5eath que debes irte.
?(7 te gustaría compartir conmigo las palabras mágicas que abrirán las puertas de hierro de su
cora"ón para dejarme volver a casa,
%ominic apretó los labios.
?%ile que tiene que venir a buscarte. uedes convencerlo.
?Lo dudo.
?/nt*ntalo, maldita sea. Cuando la traición de Edgar salga a la lu", se montará un escándalo.
-l*jate mientras puedas.
?!o me preocupa el escándalo, %ominic. >e preocupas t= y lo que te pueda suceder cuando te
enfrentes al hombre que mató a 9randon. (5as acabado de descifrar su carta,
Hl la miró, estupefacto.
?(&u carta,
?&í, la carta, o parte de la carta, que te dejaste en mi habitación y luego fuiste a recuperar. Era
la letra de mi hermano. ero no s* si iba dirigida a ti o a &amuel.
%ominic meneó la cabe"a incr*dulo.
?(Cómo lo sabes,
?9ueno, reconocí la letra de 9randon e hice una copia para descifrarla. arece que habla de
algo que Edgar tenía planeado hacer. Cuando termine, te dar* la traducción.
?Eres una mujer increíble, Chloe.
?&í, y si te pasa algo, ser* una mujer increíblemente miserable. (or qu* no dejas que te ayude
a enfrentarte a Edgar,
?!o.
?(7 qu* se supone que debo hacer, (&entarme y esperar,
?&i nos pasa algo a mí o a -drian, serás la responsable de implicar a tus hermanos.
- ella se le paró el cora"ón.
?()u* le vas a hacer a Edgar,
?Convencerle para que haga lo correcto.
?(7 si se niega,
?5ar* lo que tenga que hacer.
Ella retrocedió, con los ojos enfadados y brillantes de preocupación. En cualquier otra mujer, el
disfra" de hada alada habría parecido ligero, et*reo. Chloe, en cambio, parecía más una diosa griega en
pie de guerra. Era muy fuerte, sólo era frágil en la superficie. Era la clase de mujer que un estirado y
Jillian Hunter Mi amado Lord
viejo conde querría mimar, consentir y lucir de su bra"o. -quella idea le revolvió el estómago. !o
quería perderla. )uería salir victorioso de la lucha y proclamarla suya.
La cogió de la mano y la atrajo hacia *l, pegando su cuerpo al suyo.
?.olver* a buscarte ?dijo, con los ojos grises brillantes?. !o vayas por ahí besando a nadie
detrás de los carruajes o por los pasillos. &* mía para siempre. .olver*.
Ella se mordió el labio inferior. Estaba pálida. %ominic tuvo la sensación de que iba a golpearlo.
?-seg=rate de que, cuando vuelvas ?susurró ella, colocándose bien una de las arrugada alas
?, no eres un fantasma.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 21
Cuando Chloe salió de aquella habitación, vio que el vestíbulo estaba lleno de gente que, como
no querían bailar, estaban hablando con un vaso de limonada en la mano. La banda justo acababa de
empe"ar a tocar otra ve", pero lo =ltimo que le apetecía en ese momento era dar vueltas a la pista, no
despu*s de lo que ella y %ominic habían hecho. 7a estaba suficientemente mareada. )uería estar sola,
pensar en lo que estaba pasando entre ellos, calmarse. )uería estar preparada por si *l la necesitaba
para terminar aquel asunto de su tío.
)ui"á debería haber estado más preocupada por las consecuencias de la p*rdida de su virtud o
de su estatus social. ero no lo estaba. - lo hecho, pecho. &ólo quería sentarse tranquilamente y
revivir cada detalle decadente de sus encuentros con %ominic antes de empe"ar a preocuparse por lo
que podía pasarle. (&e enfrentaría a Edgar esa noche, ()u* haría si Edgar tenía alg=n cómplice para
ayudarlo, (7 si *l y -drian no lo conseguían, &ólo de pensarlo, se le hi"o un nudo en la garganta.
?9ueno ?susurró una mujer, chocando contra la espalda de Chloe?, mi madre dice que si
depende del fantasma de &tratfield, no quedará ni una sola mujer virtuosa en el pueblo.
Chloe soltó un suspiro melancólico y se arregló las alas. &i dependiera de ella, los días de
fantasma de %ominic terminarían para siempre lo antes posible y sólo dedicaría sus travesuras
nocturnas a una mujer.
?7o no creo en los fantasmas ?dijo un caballero, en tono desde+oso y en vo" alta?. Creo que
todo esto no son más que histerismos femeninos. (#sted qu* opina, lady Chloe,
Chloe miró aquella desconocida cara rubicunda. !i siquiera sabía cómo se llamaba< era uno de
los amigos de 2ustin, lo que le recordó que no había bailado con *l en toda la noche. La había estado
ignorando continuamente. 7 no es que a ella le importara. En realidad, no había pensado en *l hasta
que'
?or fin te encuentro, Chloe ?ella levantó la cara y vio que su tío se abría camino, entre el
gentío, desde la sala de los refrigerios?. !o sabía dónde habías ido.
?Estaba por aquí ?dijo ella, con vaguedad, mirando por encima del hombro de su tío.
?(or aquí,
?9ueno ?detestaba decepcionar a la gente?. Gui a buscar el abanico. )u* tonta. Lo he
llevado todo el rato colgado de la mu+eca.
Los amables ojos de su tío la contemplaron, pensativos.
?B)u* tontaC
?&í ?notó cómo se le aceleraba el pulso?. B)u* tontaC
?(&abe si lady %eFhurst ha tenido más suerte al intentar que el alma de ese entrometido
fantasma descanse en pa", ?le preguntó un sonriente invitado a su tío.
&ir 5umphrey se giró para responder y ella sintió una profunda, aunque temporal, sensación de
alivio. &eguro que sospechó que lo que le había respondido sonaba muy raro, pero no iba a
presionarla. Chloe dio las gracias. !o podría soportar mentirle a alguien que se había portado tan bien
con ella y había sido tan amable como su tío.
Hl la cogió por el bra"o.
?%eja que te traiga un vaso de limonada, Chloe. areces sofocada.
%ios mío. &i supiera por qu*. Era amable, pero no tanto como para aceptar lo que %ominic y
ella habían estado haciendo. -ntes que hacerlo sufrir, que decepcionar al que ella consideraba el h*roe
de su casa, prefería morirse.
?>e encantaría, tío'
&e quedó de piedra. -cababa de ver a sir Edgar Dilliams salir del guardarropa, muy elegante
con un traje negro y una camisa de lino blanca. 1bviamente, nadie le había informado que era un baile
de disfraces, o a lo mejor se consideraba demasiado digno como para disfra"arse. -unque toda su
Jillian Hunter Mi amado Lord
personalidad era pura fachada, pensó Chloe. Era un asesino despiadado disfra"ado de caballero del
reino, un caballero con instintos detestables.
Lo observó recorrer el salón con la mirada, contemplando todos los rostros enmascarados. -
Chloe el cora"ón estaba a punto de salírsele del pecho. (-caso había descubierto que %ominic seguía
vivo, ()ue aquella noche estaba allí, (1 buscaba a su misterioso cómplice, !o parecía muy probable
que Edgar tratara sus asuntos privados en un lugar como *se. &i se dirigía hacia la habitación donde
había dejado a %ominic, (debería interceptarlo,
!otó que su tío le apretaba más la mano del bra"o. -bsorta, lo miró.
?.amos a por ese vaso de limonada, Chloe.
Ella asintió, aunque se giró para ver si Edgar iba hacia el salón de baile. %e reojo, se fijó en una
esbelta figura con capa y sintió cómo la invadía una oleada de calor cuando se dio cuenta que -drian
había vuelto a su papel. La miró fijamente y asintió con un gesto casi imperceptible y luego sonrió
cálidamente al grupo de mujeres que lo rodeaban.
(5abía querido decirle, con aquel sutil movimiento, que %ominic ya se había puesto a salvo, &í.
&eguro que -drian tambi*n había visto a sir Edgar. 7 si temiera por la integridad de su amigo no
estaría allí flirteando con todas esas mujeres.
Chloe sólo podía re"ar para que los demás planes de %ominic salieran igual de bien.
&e giró hacia su tío.
?Limonada, sí, es justo lo que necesitamos.
Hl se la quedó mirando unos segundos antes de escoltarla hasta la sala de refrigerios.
?>e alegra volver a verte feli", Chloe. Esta =ltima semana nos tenías a todos muy
preocupados. arece que este baile te ha hecho mucho bien.
!o volvió a bailar con -drian. Estuvo rodeado de admiradoras el resto de la velada, algo que la
tranquili"ó. &eguro que no estaría tan relajado si hubiera visto llegar al cómplice de Edgar. %e hecho,
la =ltima ve" que había visto al tío de %ominic, estaba charlando con el pastor.
!i -drian ni ella hicieron ademán de entablar conversación. !o sería prudente dar a entender
que se conocían. En realidad, ella no lo conocía, no había visto su cara sin la máscara, pero era el tipo
de hombre que, sin ning=n esfuer"o, hacía que una mujer se sintiera protegida, defendida, a salvo del
peligro.
- lo mejor era porque se había pasado la vida luchando por los demás, vali*ndose de su cuerpo
y de su ingenio como escudo. %e hecho, era el =ltimo hombre del mundo al que uno vería como un
potencial duque. arecía y se comportaba más como el desalmado mercenario que se decía que era. &u
historia de conducta poco convencional y de aventuras en el e:tranjero era infame, era la base para los
relatos de ficción populares que Chloe y sus amigos devoraban en los periódicos. -l parecer, algunas
de aquellas historias debían de ser reales.
&in embargo, no podía evitar que le cayera bien. Era una persona en la que uno sentía que podía
confiar al instante y, si %ominic tenía que tener un solo aliado, se alegraba que fuera -drian 0u:ley.
&e giró y vio que 2ustin estaba justo detrás de ella. or primera ve" desde que lo conocía, no
sonrió cuando sus ojos se encontraron, no pareció alegre y juvenil. Chloe sintió un escalofrío de
preocupación en la espalda. arecía e:tra+amente serio.
?-sí que es cierto ?dijo, meneando la cabe"a, a modo de desaprobación.
Chloe parpadeó. -quellos días, tenía tantos secretos que ya había perdido la cuenta.
?()u* es cierto, 2ustin, ?preguntó ella, precavida.
?Estás enamorada de *l.
?(%e' qui*n,
?%e *l ?dijo, se+alando a -drian como un ni+o malcriado?. !o intentes negarlo.
Chloe miró a su alrededor, avergon"ada. 2ustin había empe"ado a levantar la vo" aunque, por
suerte, estaban de pie solos.
?ero si lo he conocido esta noche.
?ues todavía peor ?e:clamó, mientras el turbante de sultán le resbalaba por la frente?.
Chloe, cuando todo el mundo me dijo que eras una chica fácil, yo te defendí.
#nas cuantas personas se habían empe"ado a girar hacia ellos. Chloe consideró la opción de
empujarlo y tirarlo encima de la palmera del rincón. (-caso no tenía suficientes preocupaciones esa
Jillian Hunter Mi amado Lord
noche para que, encima, 2ustin le montara un n=mero en p=blico,
?!o tengo ni idea de qu* estás hablando, 2ustin.
Hl se apartó el turbante cubierto de joyas de encima de los ojos.
?3e he visto, Chloe 9oscastle. 3e he visto salir del baile con ese futuro duque.
?ara tu información, lord Dolverton sólo me ha acompa+ado hasta el pasillo mientras yo iba
a buscar el abanico.
?B2aC 1s hab*is ausentado el tiempo suficiente para ir a dar una vuelta por todo el continente.
?%eja de comportarte como un ni+o ?dijo, entre dientes, Chloe?. !o me he ido con lord
Dolverton ?y era verdad, porque ella se había ido con %ominic y si 2ustin no sabía controlarse'
La amena"adora sombra de un hombre se interpuso entre ellos, evitando que Chloe le diera a
2ustin ese merecido empujón. uede que hubiera agradecido la interrupción, aunque quien evitó que
Chloe cometiera un acto de violencia p=blica fue sir Edgar. Ella prefería mil veces tener que
enfrentarse a mil enfados caprichosos de 2ustin antes que a ese hombre.
?(#na pelea de enamorados, ?preguntó sir Edgar, con una sonrisa irónica?. (uedo ejercer
de parte neutral,
Chloe le lan"ó una mirada a 2ustin que lo silenció. )ui"á pudiera sacar partido de aquella
situación. >ientras Edgar estuviera allí, no estaría haci*ndole da+o a %ominic.
?&ólo ha sido un malentendido.
?&í, claro ?murmuró 2ustin aunque, al parecer, era lo suficientemente caballero como para
dejar el asunto ahí?. (>e disculpan, ?preguntó, mientras subía de espaldas unas cuantas escaleras
?. Creo que me está llamando mi madre.
&ir Edgar miró a Chloe, al tiempo que suspiraba resignado.
?9ueno, esto no es Londres, (verdad, querida, Estos pueblerinos no entienden el sofisticado
arte de la etiqueta social. &upongo que está usted acostumbrada a romper cora"ones.
Chloe vio que 2ustin iba directo hacia otra chica y la sacaba a bailar. -l parecer, no iba a tener
el cora"ón roto durante mucho tiempo. En cualquier caso, siempre había sabido que ella era un poco
demasiado salvaje para *l.
?(lanea volver a Londres en un futuro cercano, sir Edgar, ?le preguntó directamente,
aunque evitando su mirada. !o podía mirarlo a los ojos. !o era lo suficientemente buena actri" como
para esconder su desprecio.
Hl negó con la cabe"a.
?Lamentablemente, encargarme de la propiedad de mi sobrino está requiriendo más esfuer"o
del que nadie imaginaba. 5e descubierto que'
%e repente, todo el mundo dejó de hablar y de reír. El responsable del baile estaba a punto de
hacer entrega de los premios a los mejores disfraces. Los invitados se abalan"aron hacia el salón,
obligando a Edgar y a Chloe a separarse.
Ella se encogió de bra"os, pidi*ndole disculpas, y esperó que no hubiera notado nada
sospechoso en su comportamiento. El hecho de bromear ligeramente con el hombre que había
apu+alado a %ominic hasta casi matarlo era demasiado para su estómago. &i fuera necesario, sería
capa" de matarlo ella misma con sus propias manos.
Los invitados aplaudían fervientemente cada disfra" premiado. Chloe vio que su tío caminaba
hacia ella, sirvi*ndose del relámpago para abrirse paso entre el gentío. -drian estaba en el otro
e:tremo del salón, con la pose relajada y un hombro apoyado en la pared. Chloe vio que la miraba y
que luego miraba a sir Edgar, como si estuviera concentrado en vigilarlos a los dos.
&í, era una sensación muy agradable tener un amigo como -drian a mano, aunque fuera verdad
que se había pasado un verano entero a bordo de un barco pirata chino. &in embargo, mientras la
estuviera protegiendo a ella, no estaría ayudando a %ominic. Grunció las cejas, preocupada.
(/ba a ayudar a %ominic a ejecutar el =ltimo paso del plan, -unque no fuera físicamente,
seguro que le había ayudado a planear la derrota de Edgar.
(Cómo iban a hacerlo,, se preguntó, con un nudo en la garganta. %ominic había sido precavido
y no le había dado ninguna información respecto a los planes finales. -pretó el abanico con fuer"a.
&iempre que volviera vivo, se alegraba de no saberlo.
%ominic entró en la oscura habitación de su propia casa con el sigilo de un fantasma. !o tenía
Jillian Hunter Mi amado Lord
ni un minuto que perder. Como mucho, y para ir sobre seguro, disponía de un cuarto de hora. 5abía
tomado un atajo desde el baile. Los sirvientes ya se habían retirado a su ala. &abía perfectamente lo
que hacían desde el mismo momento en que el lacayo apagaba las velas de la galería antes de volver
por la noche.
-drian haría lo que fuera para vigilar a Edgar, pero su tío no era est=pido. Llevaba una semana
interrogando a los sirvientes acerca de la amistad de %ominic con -drian, cuándo se habían visto por
=ltima ve", de qu* habían hablado. Estaba claro que Edgar desconfiaba de la visita de -drian a
Chistlebury. &in embargo, aquella noche, la misión principal de su amigo era asegurarse que no le
sucedía nada a Chloe. or suerte, aunque la amada de %ominic fuera un poco imprudente en los
asuntos del cora"ón, parecía que para la supervivencia recurría más al sentido com=n.
-l final, el misterioso contacto de Edgar no había hecho acto de presencia en el baile. uede que
el presentimiento de %ominic fuera falso. uede que el baile no proporcionara la privacidad suficiente
para su encuentro. 1 puede que Edgar supiera que lo estaban vigilando y quería aparentar la mayor
normalidad al acudir a un acto social del pueblo. arecería lógico que le hubiera advertido a su
contacto que se mantuviera alejado.
%ominic dejaría el asunto en manos de los oficiales al servicio de la corona que se encargaban
de los sospechosos que huían.
%ejó la casaca militar ensangrentada y roída de su hermano encima de la blanca e inmaculada
almohada de Edgar. %e la peque+a urna que llevaba en la mano, fue dejando un rastro de arena blanca
hasta la galería y hasta su propio retrato. Era arena nepalí, que el fiel sirviente de &amuel había
enviado para el funeral. &e preguntó si Edgar sabría qu* representaba. Era el guante que %ominic le
lan"aba para retarlo.
%ejó la urna vacía en el suelo delante del pasadi"o secreto que llevaba hasta la cripta estigia que
lo había escondido durante más de un mes.
&i el destino era más amable con *l que en el pasado, sería la =ltima noche que aquellas oscuras
paredes lo acogían. &i no era así, sencillamente sería su =ltima noche.
&e introdujo por la grieta de la pared y esperó a que sus sentidos se acostumbraran a la
oscuridad. -quello era una ventaja a su favor. -hora %ominic ya era capa" de orientarse en la
oscuridad en segundos. &abía e:actamente la altura de cada escalón, todas las curvas de aquellos
pasadi"os. %ónde había más posibilidades de que la piedra y la suciedad se vinieran abajo si se hacía
ruido. %ónde podía ponerse derecho.
En realidad, %ominic había conocido de cerca todos los detalles de su infierno secreto. 5abía
mirado al diablo a la cara y había sobrevivido, igual que el que camina encima del fuego, que acaba
quemado pero es más fuerte.
5asta que conoció a Chloe, ni siquiera se había tomado la molestia de anali"ar en qu* se había
convertido, y ella había sido el puente entre el hombre que era en el pasado y el que esperaba ser en el
futuro.
#n hombre que pudiera plantarse frente a sus hermanos y convencerlos de que era lo
suficientemente bueno para ella. %ibujó una sonrisa en su interior al imaginarse relatando su historia y
e:plicando su cortejo. Lo dijera como lo dijera, siempre acabaría siendo un aut*ntico diablo. 5eath le
agujerearía las defensas, eso si tenía suerte y no lo agujereaba a *l directamente.
!o, el fantasma de &tratfield no era el hombre con el que una familia so+aba para su hermana.
1bviamente, le dirían, y con ra"ón, que la había arruinado. ero ella tambi*n lo había arruinado a *l.
Le había hecho imposible volver a fijarse en cualquier otra mujer y, cuando fuera libre, movería las
monta+as que hiciera falta para que fuera suya. La sangre de las venas todavía le hervía por el
encuentro de aquella noche. Chloe se había entregado por completo. %eseaba tanto poder disfrutar de
más tiempo juntos.
&e quitó la capa negra de terciopelo y la colocó encima del esqueleto que había encadenado al
muro de la celda. -quel cráneo y aquellos huesos blancos habían sido su silenciosa, aunque no muy
agradable, compa+ía durante gran parte de su confinamiento.
?3oma, amigo, parece que tenías frío.
.estido sólo con la camisa blanca, los pantalones por debajo de las rodillas y las botas altas,
como un aut*ntico bandolero, %ominic no tenía frío. 5acer el amor con Chloe lo había llenado de
energía hasta la m*dula. La deliciosa calide" de su cuerpo se había quedado con *l.
Cogió la espada e hi"o una elegante reverencia frente al esqueleto cubierto por la capa.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?)uerido barón huesudo, será la =ltima ve" que practicamos juntos o acabar* haci*ndote
compa+ía para siempre. &i puedes, ay=dame. &i sobrevivo, te doy mi palabra que har* que tus restos
descansen en un lugar honorífico.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 22
(Era su imaginación o el tío 5umphrey le estaba lan"ando más miradas inquisitorias de lo
habitual esa noche, Chloe tenía la desagradable sensación de que su tío quería hablar con ella. /gual
que tenía la sensación de que no sería una conversación demasiado agradable para ella.
-sí pues, cuando llegaron a la vieja casa, subió las escaleras corriendo hacia su habitación.
>ientras subía los viejos escalones, que crujían, sintió cómo su tío la observaba desde el recibidor.
()u* pasaba, (-caso la había visto marcharse del baile con aquel acompa+ante enmascarado,
&i era eso, sólo podía sospechar que tenía una cita con -drian, algo que ella podía negar y no estaría
faltando a la verdad. -l fin y al cabo, lo había conocido esa misma noche y *l había regresado al baile
para cubrir la ausencia de %ominic.
- menos que el tío 5umphrey sospechara algo más. Era un hombre inteligente e intuitivo.
Cuando llegó arriba, dudó unos instantes, porque estuvo tentada de girarse y mirarlo. Escuchaba a
amela y a su tía charlando y riendo en el salón porque la tía EFendolyn había ganado el premio al
mejor disfra" y amela había descubierto un apasionado admirador en Charles, el hermano de 2ustin.
()u* podía haber descubierto su tío, (El mensaje codificado de 9randon, !o. La nota sola no
lo hubiera puesto de tan mal humor, pensó mientras apoyaba un hombro en la puerta de su habitación
y la empujaba.
La puerta ya estaba abierta< cru"ó la habitación como un rayo y trope"ó con un cálido cuerpo
inerte que había en el suelo. &e arrodilló, con las alas agitándosele alrededor de la cara.
?(%ominic, ?susurró, esperan"ada, aunque sabía que no podía ser *l.
!res se le echó encima y le dio un lengLeta"o en la boca.
?-gh. 5as vuelto a comer salchichas ?Chloe se limpió la boca, que le apestaba a cerdo, con
los guantes?. &upongo que no tenemos compa+ía, (verdad,
El perro la siguió al tiempo que ella se levantaba e iba hasta el vestidor, buscando en vano
alguna se+al de que %ominic hubiera estado allí o le hubiera dejado un mensaje.
?!o ha venido ?murmuró ella?. 3endr* que conformarme con su rechoncho perro.
-rrastró el ba=l hasta la ventana y se sentó con una mueca pensativa. (Cómo iba %ominic a
ganar aquella batalla *l solo,, se preguntó. !o, solo no. Estaba -drian. &ólo podía re"ar para que
fueran tan listos como creían.
@>i tío fue instructor de la t*cnica -ngelo en .enecia. >e ense+ó todo lo que s* con la
espada.A
>ientras tenía la barbilla apoyada en el alf*i"ar de la ventana, recordó las palabras de %ominic.
!o subestimaba la fuer"a y determinación de %ominic, pero sir Edgar tenía instintos asesinos y no
tenía conciencia. &i %ominic lo acorralaba, su tío lucharía hasta la muerte. -mbos lo harían. %ejó caer
los bra"os por fuera de la ventana, se hundió en el ba=l para observar el bosque, buscando alguna se+al
de %ominic.
()u* esperaba,
(Guegos artificiales, (#n honorable duelo al amanecer frente al estanque de los patos, %ominic
se había especiali"ado en moverse en la oscuridad. Era probable que escenificara la vengan"a en un
espacio privado. Chloe decidió que, a la más mínima se+al, se inventaría cualquier e:cusa para ir a
&tratfield 5all. &e negaba a dejar que la espera y el no saber la consumieran.
!res se sentó a su lado y ahí se quedó toda la noche. En ocasiones, Chloe se quedaba dormida
unos minutos y se despertaba sobresaltada, mirando afuera.
-maneció y nada había cambiado. !o había ni rastro de ning=n altercado en casa de %ominic.
El sol asomó por el hori"onte y ba+ó con su lu" las viejas piedras de &tratfield 5all y los secretos que
acogía.
&e estiró, para desentumecer las costillas, y se levantó de su poco fructífera guardia. Era
Jillian Hunter Mi amado Lord
domingo. &e dijo que el silencio y la quietud indicaban que todo estaba bien.
El caos familiar que la recibió cuando entró en el salón a media ma+ana la tranquili"ó. -l
parecer, !res le había robado un "apato a la tía EFendolyn y lo había escondido. La tía EFendolyn,
con un sombrero de plumas, un vestido de seda gris, una bufanda de bolas de piel y el otro "apato,
había organi"ado a los sirvientes y a su propio marido en una b=squeda de emergencia.
?3ienes más "apatos que cualquier otra mujer que haya conocido ?gru+ó el tío 5umphrey?.
Con tus compras, has retirado a tres "apateros de Chistlebury. ()u* tiene *ste de especial,
Ella se arregló una de las plumas.
?)ui"ás el "apato desaparecido sea un mensaje de su amo. uede que le haya ordenado al
perro esconderlo por alg=n motivo.
?(#n mensaje de su amo, ?sir 5umphrey miró a Chloe e:asperado?. (Crees que a &tratfield
le ha dado por ponerse "apatos de mujer en el más alta,
?)ui"á me est* enviando una se+al ?dijo la tía EFendolyn.
?(#na se+al, ?su marido meneó la cabe"a desconcertado?. (Con el "apato,
?&í. El "apato podría ser una representación oculta del siguiente paso que &tratfield quiere que
d* para ayudarlo.
&ir 5umphrey levantó las manos y se dio por vencido.
?)ue baje %ios y lo vea. #na representación oculta. B#n "apatoC
amela asomó la cabe"a por la puerta.
?.amos a llegar tarde a la iglesia. .enga, daos prisa.
Chloe no pudo más que sonreír. amela siempre era una remolona que encontraba cualquier
e:cusa para no tener que ir a misa los domingos. -quel cambio de actitud sólo podía significar que el
amor estaba en el aire, que su prima esperaba volver a ver a Charles y continuar con el romance que
había florecido en el baile la noche anterior. &intió una pun"ada de envidia. Ella nunca iba a tener un
cortejo normal con un novio mirándola babeando desde otro banco en la iglesia.
!o, pensó melancólica. &u cortejo consistía en un hombre disfra"ado de bandolero que la
sacaba de un baile para hacerla suya de forma ilícita algo que, visto ahora y desde la distancia, sí que
empe"aba a tomar un aire romántico. Casi no podía creerse que hubieran bailado y que hubieran hecho
el amor con aquella desesperación. 7, sin embargo, todavía sentía el peso de su cuerpo encima del
suyo, las manos de %ominic en su cara, en su pelo.
?Estamos buscando el "apato perdido de tu madre ?informó el tío 5umphrey a su hija?. Esta
mujer se niega a salir sin *l.
?ero si lo acabo de ver en las escaleras hace un momento ?dijo amela.
?(>irando hacia arriba o hacia abajo, ?le preguntó su madre.
amela se encogió de hombros.
?()u* importancia tiene, %ate prisa, mamá.
Chloe se acercó a la ventana y miró hacia el bosque. (%ónde estaba %ominic en esos
momentos, %ebería estar enfadada con *l por haberla puesto en aquella situación. /ncluso si decidía
pedirles ayuda a sus hermanos, nadie le garanti"aba que el mensaje que les enviara llegara a tiempo
para que pudieran salvarlo. %ominic ya se habría enfrentado a Edgar antes de que ellos salieran de
Londres.
?(.ienes, Chloe,
Cuando oyó la vo" de su tío, se giró. &e habían quedado los dos solos en el salón y escuchó
cómo el carruaje llegaba a la puerta.
?&í. 7a voy.
?(5ay algo interesante ahí afuera, ?le preguntó *l, muy tranquilo.
Ella consiguió dibujar una lánguida sonrisa.
?arece que no. (La tía EFendolyn ya ha encontrado el "apato,
Hl la miró con el ce+o fruncido y cara de preocupación.
?Esta ma+ana tienes la cabe"a en las nubes. amela acaba de decirnos que estaba en las
escaleras. (!o la has oído,
Chloe pasó junto a su tío sin mirarlo porque sabía que *l la conocía mejor que nadie de la casa.
%espu*s de la noche anterior, con %ominic ocupando todos sus pensamientos, seguro que parecía algo
Jillian Hunter Mi amado Lord
más que distraída.
?.enga, vamos a sufrir el sermón del párroco por el bien de nuestras almas.
Cuando pasó junto a *l, su tío le acarició el hombro.
?Chloe, querida, si alguna ve" necesitas que alguien te ayude, yo siempre estar* aquí.
(El tío 5umphrey implicado en un caso de duplicidad y asesinato, Chloe no pudo evitar girarse
hacia *l y sonreír, lamentando que su secreto hubiera levantado un muro entre ellos.
?Eracias. 5as sido mucho más amable conmigo de lo que mere"co.
Los feligreses de la iglesia de &aint Lu;e estaban sentados como en trance porque, al parecer,
no se habían recuperado del animado baile de disfraces de la noche anterior. 1bviamente, no era
e:tra+o quedarse dormido durante el sermón. Cualquier domingo del a+o, los vigorosos golpes del
párroco en el p=lpito de caoba solían tener de fondo alg=n que otro ronquido procedente de los bancos
de roble.
ara Chloe era totalmente imposible concentrarse en el párroco Erimsby, con aquella nari"
puntiaguda y los "apatos de hebillas, aunque supuso que el sermón sobre la virtud iba dirigido a ella.
9ueno, llegaba tarde, pensó sin ning=n tipo de remordimiento.
2ugó con uno de los botones de óni: del guante mientras los minutos iban pasando. En alg=n
banco del fondo de la iglesia, un ni+o peque+o no pudo contener los gases y su madre le pegó una
bofetada que resonó por todo el edificio. %ios mío, (qu* pasaría si, como resultado de su aventura con
%ominic, quedaba embara"ada, &i así fuera, sus hermanos se encargarían personalmente de escoltar al
novio hasta el altar, y Chloe no se lo impediría, aunque no tenía ning=n motivo para creer que
%ominic no iría voluntariamente.
?(3e pasa algo, ?susurró amela, cuando se arrodillaron para re"ar.
Chloe levantó la mirada. -cababa de darse cuenta que ni -drian ni sir Edgar habían venido a la
larga misa, aunque no debería sorprenderla.
?(or qu* lo preguntas, ?susurró ella tambi*n.
?orque no dejas de suspirar y de moverte.
Chloe bajó la mirada. &í que le pasaba algo. Estaba allí sentada en aquella iglesia cubierta de
hiedra, con la cabe"a inclinada, arrodillada en el banco y re"ando por el alma de un hombre que la
había pervertido en la oscuridad, en el suelo, apenas hacía veinticuatro horas.
%ebería estar re"ando por el perdón divino. 1 para que su familia jamás se enterara de lo que
había hecho.
ero no. 0e"aba para que %ominic no se descubriera y lo mataran, y así estaría vivo y podría
pervertirla muchas veces más. 7 ofrecerle un futuro decente.
Le había dicho que volvería a por ella, (no,
&e movió un poco. 3enía un poco de frío, seguramente por los nervios y por no haber pegado
ojo en toda la noche. (Cuánto tiempo más podía seguir hablando el párroco, - estas alturas, seguro
que ya había hablado de cada pecado dos veces.
?Chloe ?amela le dio un coda"o cuando terminaron de recitar la interminable oración y
volvieron a sentarse?. ()uieres saber una cosa, ?le susurró.
&í. )uería saber que %ominic estaría esperándola cuando volvieran a casa y que sir Edgar
pagaría por todo el da+o que había hecho.
?()u*, ?respondió, en otro susurro.
?3e he cogido el cors*.
Chloe se incorporó un poco y miró a su prima de reojo.
?(Es que hay otro baile,
?!o ?amela se sonrojó, y el color la hacía muy atractiva debajo de la pecosa piel blanca?.
Lo llevo puesto.
?&erás traviesa ?se burló ella.
?Gue idea tuya.
?(>ía,
?&í. (!o te acuerdas, >e sugeriste que me lo pusiera debajo del vestido del domingo. (Lo
llevo bien puesto,
?Es difícil saberlo con el vestido cerrado hasta arriba, amela.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?Es verdad ?amela se movió inquieta unos segundos hasta que volvió a susurrar?.
()uieres saber otra cosa,
?(or qu* no, &eguro que es más interesante que el sermón.
?2ustin va a casarse con la heredera de los &eymour. &u hermano me lo dijo anoche. Lo siento,
Chloe.
?La vida es así, amela.
?(!o estás enfadada,
?ara nada. !o me imagino casándome con un hombre que pisotea a quien sea para salirse con
la suya. &ería como prometerme en matrimonio con mi primer poni.
?5e estado pensando en otra cosa ?susurró amela.
La tía EFendolyn hi"o una mueca.
?Chicas, silencio.
El párroco dio un =ltimo y sonoro golpe en el p=lpito. La congregación soltó un suspiro de
alivio colectivo.
?3odas las mujeres de la parroquia estaban esperando que lord Dolverton viniera a misa para
poderle ver la cara de día. ?amela hi"o una pausa?. ero yo espero que est* en otra parte haciendo
algo más importante.
Chloe se obligó a sonreír. -lgo más importante.
?Eso espero.
Cuando acabó la misa, el cielo estaba encapotado. Los gra"nidos de los cuervos que llegaban
desde los distantes campos dio la bienvenida a los feligreses, que poco a poco iban saliendo de la
iglesia. El comentario más bien superficial de amela había dejado a Chloe un poco alicaída, aunque
no dejaba de repetirse esas palabras en la mente.
@ero yo espero que est* en otra parte haciendo algo más importante.A
()u* otra cosa importante podía estar haciendo -drian en un día tan tranquilo como ese, %esde
luego, ayudando a %ominic a retar a Edgar, no. -quel encuentro tendría lugar en la oscuridad, no en
una apacible ma+ana de domingo cuando prácticamente todo el pueblo caminaba tranquilamente por
el camino de la iglesia, pasaba por delante de las cruces del cementerio y llegaba hasta donde estaban
aparcados los carruajes y los carros.
La tía EFendolyn seguía hablando con cualquiera que quisiera escucharla acerca del significado
del "apato e:traviado.
- Chloe le dio un vuelco el cora"ón. B)u* tonta eraC (or qu* permitía que el absurdo
comentario de amela la pusiera de tan mal humor, %ominic sería incapa" de llevar a cabo su
vengan"a un domingo por la ma+ana, cuando todos podían verlo u oírlo' 3odo el pueblo estaba allí.
!adie podía ser testigo de lo que fuera que estuviera pasando en &tratfield 5all.
>iró a todas aquellas personas, que estaban divididas en grupos frente al porche de la iglesia.
&irvientes y nobles, jóvenes y viejos.
&ir Edgar no estaba.
?Lo está haciendo ahora ?dijo, dirigiendo la mirada hacia la carretera principal?. >ientras
yo estoy aquí como una tonta escuchando a mi tía hablar del "apato e:traviado. Están juntos en este
mismo instante.
%e repente, vio que su tío estaba a su lado, muy serio.
?()u* has dicho,
?7o' ?meneó la cabe"a, debati*ndose entre el deber y la promesa que había hecho?. !o
puedo decírtelo.
?%ímelo ?insistió *l. 5ablaba en vo" baja?. &i lo que estás intentando ocultarme es que está
vivo, ya lo s*.
?()u*, ?susurró ella, palideciendo de golpe.
?&* que &tratfield sobrevivió al intento de asesinato y creo saber qui*n lo quería ver muerto.
Lo que no s* es cómo te viste involucrada en esta historia y con *l. 3= tía vigilaba tus entradas y
salidas de la casa como un águila. (Cómo es posible entablar amistad con ese hombre desde tu
habitación,
Chloe se quedó mirando, muy triste, la hilera de cruces en el cementerio.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?arece imposible, (verdad,
?(Cómo,
?9ueno, digamos que me encontr* con esta situación.
?(3e la encontraste,
?-já.
?En' el'
?En el ba=l de mi ropa interior que había llegado de Londres, (de acuerdo, -hora ya sabes los
detalles más sórdidos. Hl no lo planeó. !i yo tampoco. En realidad, estaba sentada en mi habitación
pensando en mis cosas, camino de mi reforma personal'
?En tu habitación ?se dio en la frente con la palma de la mano?. %ebería hab*rmelo
imaginado. !o era %evon, (verdad, Era &tratfield. 3=' (Cómo has podido, Chloe,
?(3e vas a quedar aquí ri+*ndome por mi comportamiento todo el día, ?preguntó ella?.
orque %ominic está con Edgar ahora mismo.
Hl la cogió por el bra"o.
?!o. 3e re+ir* camino de casa.
asaron por delante de amela y sus amigos, que le lan"aron una mirada de compasión. Chloe
sólo podía imaginarse que daban por sentado que se había vuelto a meter en un lío y'
?(or qu* no cogemos el carruaje, tío 5umphrey,
?orque tu tía no querrá caminar un ;ilómetro con el "apato e:traviado, por eso, y porque
cono"co un atajo.
?(7 no deberíamos decirle, como mínimo, que nos vamos, ?preguntó Chloe, mirando hacia
atrás preocupada.
?(7 echarle a perder su momento dramático de gloria, ?sir 5umphrey meneó la cabe"a?. Le
diremos al cochero que las lleve a casa a las dos. Espera aquí.
?ero'
Chloe se quedó de pie sola en medio del camino mientras su tío iba corriendo hacia los
carruajes. %esde allí, a lo lejos, se veían las copas de los árboles que rodeaban &tratfield 5all. &eguro
que %ominic lo había planeado todo hasta el =ltimo detalle.
!o podía enfrentarse a Edgar de noche, porque podría alertar a los sirvientes o porque el sonido
de un disparo resonaría por todo el pueblo. En lugar de eso, había elegido un domingo por la ma+ana,
cuando todo el mundo estaba en la iglesia.
?>uy bien ?dijo sir 5umphrey, cuando llegó a su lado resoplando?. &erá mejor que nos
vayamos antes de que alguien quiera acompa+arnos.
Chloe echó a andar, empujada por su tío.
?()u* vamos a hacer,
Hl apretó los labios.
?3= no vas a hacer nada, jovencita. >e parece que ya has hecho suficiente. 3iemblo con sólo
pensar cómo le e:plicar* esto a tu tía, por no hablar del resto de la familia.
En ese momento, Chloe tuvo miedo de verdad.
?(3ienes que decírselo,
?>e temo que esta ve" te has pasado de la raya, Chloe. #n beso detrás de un carruaje aparcado
es una cosa.
?uedes ponerme una soga al cuello ?dijo ella, apenada?. 1 meterme en un barco camino de
las colonias.
?%udo que en las colonias supieran qu* hacer contigo.
?3ío 5umphrey ?dijo, desesperada?. Creí que t= lo entenderías. &ólo hice lo que tenía que
hacer.
%estro"ó un grupo de hongos con el bastón.
?%eberías haber acudido a mí, Chloe.
?!o me habría dejado.
?ero sí que te dejó ayudarle.
?3ampoco quería. ero cuando descubrí lo de 9randon.
?(9randon,
?%ominic cree que Edgar hi"o que asesinaran a 9randon y a &amuel en !epal porque
descubrieron que había traicionado al ej*rcito británico a favor de los franceses. Edgar planeó la
Jillian Hunter Mi amado Lord
emboscada.
?>adre de %ios.
?!o tiene conciencia, tío 5umphrey.
?%ominic ?dijo *l, meneando la cabe"a, preocupado?. (7a tuteas a los fantasmas,
?(Cómo descubriste que seguía vivo,
?Ginley, el guardabosques, y yo trabajamos juntos. 7o ya llevaba un tiempo sospechando que
la muerte de &tratfield no era tan sencilla como parecía. Ginley y yo teníamos la sensación que lo que
rondaba por el bosque era algo más que un ca"ador furtivo.
?0ondaba es la palabra.
?%espu*s de la primera conversación, Ginley hi"o sus investigaciones dentro de la casa por la
noche. &abía que su due+o estaba vivo pero no quería traicionarlo delante de todos.
?Como hi"o su tío ?murmuró ella.
?E:acto ?su tío la miró muy enfadado?. -unque eso no e:cusa ni e:plica por qu* te
involucraste con *l.
?!o, (verdad,
Chloe estaba un poco ahogada, por estar casi corriendo campo a trav*s, por tener que defender
su postura y por intentar convencerse de que %ominic no estaba luchando por su vida mientras ella y
su tío discutían.
?ens* que nos entendíamos, Chloe. ens* que te estabas reformando.
?7o tambi*n lo pens*, tío 5umphrey.
Hl gru+ó.
?(7 en qu* se supone que iba a ayudarte esconder a un hombre en tu habitación,
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 23
%ominic había jugado al gato y el ratón con Edgar toda la noche. Le había ido dejando una pista
detrás de otra, había dise+ado un recorrido desde la habitación hasta el pasadi"o en la galería, por los
estrechos t=neles que se e:tendían debajo de la casa hasta llegar a la cripta subterránea donde había
planeado su vengan"a.
7 ahora, en aquella apacible ma+ana de domingo, terminaría el juego. La casa estaba vacía< los
=nicos testigos de lo que estaba a punto de suceder eran los cisnes negros del estanque. Los vecinos se
habían marchado a la iglesia y el prolijo párroco sólo debía estar al principio del sermón.
&eguro que Chloe no podía estarse quieta en el banco, qui"ás incluso estuviera flirteando con el
tonto de 2ustin para entretenerse. - trav*s del telescopio, %ominic la había visto subir al carruaje con
su familia. 7 todavía no habían vuelto. -l menos, podría actuar con la tranquilidad de saber que ella
estaba a salvo con su familia.
-drian estaba haciendo guardia frente a la verja.
En esos momentos, Edgar estaba tan cerca que %ominic podía escuchar su respiración, podía
sentir las vibraciones de sus cautos pasos en la escalera secreta que bajaba hasta su guarida.
?(%ónde estás, maldito seas, ?murmuró su tío en el oscuro vacío?. &al y da la cara.
5agamos esto a plena lu" del día.
?(or qu*, ?preguntó %ominic, muy tranquilo?. (or qu*, cuando llevas tantos a+os
trabajando en la sombra para destruir a tantas personas,
Escuchó que Edgar dudaba, notó que estaba estudiando el abismo que había debajo de *l para
intentar locali"ar la ubicación e:acta de %ominic.
?()u* diablos es todo esto, %ominic, (or qu* te escondes de mí,
?!o me escondo, Edgar. &ólo estoy esperando a que llegue mi invitado.
?(or qu*,
?ara darte la oportunidad de e:plicarte, de negar lo que ambos sabemos que es verdad.
.olvió a dudar.
?7o no niego nada.
?Entr*gate o lo har* yo mismo.
Edgar soltó una risa for"ada y bajó otro escalón.
?#na pistola es mucho más efica" que una daga ?levantó la mano derecha y la culata de
*bano del revólver de los duelos brilló en la oscuridad?. %ebería haberla usado la primera ve".
Lentamente, %ominic, que estaba de cuclillas en el rincón, se levantó.
?ero si tiene el seguro encasquillado, (es igual de efica", ?le preguntó.
Edgar empe"aba a estar furioso.
?3enía las pistolas guardadas en'
?>i escritorio. (1 es que acaso has olvidado que, en esta casa, no eres más que un invitado, 7
uno de los menos gratos, por cierto.
En un ataque de pánico, Edgar apuntó a %ominic a la cara y apretó el gatillo, aunque no pasó
nada y tiró el arma por las escaleras.
?Estás loco, %ominic. &ólo un loco se escondería entre las paredes de su propia casa. %ebería
hacer que te encerraran. -l fin y al cabo, organi"aste tu propio entierro para poder seducir a las
mujeres del pueblo mientras dormían. Estás loco y no hay más.
?&in duda. - lo mejor es una característica familiar que ambos compartimos.
?.ete al infierno.
%ominic se rió ante la improvisada ironía de las palabras de su tío.
?(%ónde crees que estamos,
?%ebería haberte arrancado el cora"ón aquella noche.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?(7 guardarlo en un cofre debajo de la almohada, ?%ominic sonaba de lo más distante?.
()ui*n tenía que venir anoche a reunirse contigo, ()ui*n te ayudó a traicionar a tu país,
Edgar no respondió.
?&* por qu* mataste a mi hermano y a 9randon.
Edgar hi"o una pausa.
?Ellos tambi*n lo sabían pero no les sirvió de nada.
?(Cuánta gente estuvo implicada,
Edgar soltó una amarga carcajada.
?(or qu*, (Crees que tus amigos 9oscastle y t= pod*is conquistar el mundo, 3u hermano
creía que 9randon 9oscastle lo protegería y los dos acabaron muertos.
%ominic no estaba dispuesto a permitir que las provocaciones lo debilitaran porque sabía que su
tío acabaría pagando por todo. 7 el hecho de que intentara implicar a los 9oscastle sólo aumentaba su
determinación de llevar a su tío frente a la justicia.
?Esperaba que te entregaras t= mismo, Edgar.
?-ntes prefiero vernos muertos a los dos.
?>uy bien. 3oma ?lan"ó una espada al aire?. Cógela. &erá nuestra =ltima clase. (3e
acuerdas de nuestras clases, >e hacías luchar contigo con los ojos tapados. Era una manera e:celente
de aprender a luchar en la oscuridad.
Edgar maldijo, enfadado, y levantó el bra"o de forma refle:iva para atrapar el arma al vuelo.
?(%e verdad crees que vas a vencerme, ?bajó las escaleras que le quedaban con mucha
elegancia?. 3e ense+* todo lo que sabes de esgrima. Estudi* tus debilidades, %ominic. Cono"co tus
puntos d*biles.
%ominic levantó su espada.
?&e lucha tanto con la mente como con el cuerpo. (!o es eso lo que solías decirme,
?>e halaga que lo recuerdes ?movi*ndose con una agilidad que desafiaba su edad, hi"o el
primer ataque, con un paso adelante y otra ve" hacia atrás?. La lástima es que, desde que dej* de
darte clases, he aprendido otras t*cnicas.
?Ens*+amelas.
Edgar rodeó a la figura en la sombra que tenía delante. En arís, había sido ma(tre d)armes, que
era cuando %ominic suponía que había conocido a sus contactos franceses.
?&amuel tambi*n pensaba que podía derrotarme. (&abes cómo murió, e:actamente,
%ominic no cedió. !inguna manipulación emocional o mental podría desconcentrarlo. 5abía
regresado de la tumba para ese momento. &e había pasado semanas sentado en este agujero
irrespirable imaginándose la misma escena que ahora tenía delante. 5abía planeado hasta el más
mínimo detalle cómo ejecutaría cada paso. &e había preparado para todas las eventualidades.
!i siquiera escuchar el relato de cómo había sido la emboscada y la brutal muerte de &amuel
podía distraerlo. Las provocaciones de Edgar le resbalaban como una gota de lluvia en una roca< no
penetraban ni lo más mínimo en sus endurecidas emociones.
?(&abes qu* aspecto tenía su cuerpo cuando lo encontraron, %ominic, ?preguntó Edgar,
haciendo una finta y retirándose.
%ominic recuperó el equilibrio y entró a fondo.
?)ui"á deberías preocuparte por qu* aspecto tendrás t= cuando acabemos.
Edgar se había quedado en botas, pantalones y camisa. !o había pegado ojo en toda la noche.
&e había pasado horas siguiendo las pistas que confirmaban lo que el atrasado pueblo de Chistlebury
se temía.
&tratfield rondaba en su propia casa. &u espíritu no descansaría en pa" hasta que se enfrentara a
su asesino.
1bviamente, lo que aquel pueblo de campesinos no sabía era que %ominic jamás había muerto.
Edgar no había podido acudir al funeral porque presuntamente estaba en Eales cuando asesinaron a su
sobrino. &i hubiera ido al funeral, hubiera levantado sospechas y, por lo tanto, dio por sentado que era
imposible que %ominic hubiera sobrevivido a las pu+aladas que le había clavado.
&in embargo, ese cabe"ota no había querido morirse, no como sus dos hermanos que,
servicialmente, habían ido a parar a la tumba. >ichael, en un accidente en el que Edgar no tuvo nada
Jillian Hunter Mi amado Lord
que ver. 7 &amuel, a manos de los asesinos que *l había contratado.
Gue en medio de todos los saqueos que asolaron ortugal durante la guerra cuando &amuel, que
en aquel entonces sólo era un ine:perimentado recadero, descubrió que su tío vendía secretos militares
a los franceses.
&amuel y su e:trovertido amigo, lord 9randon 9oscastle, siguieron a Edgar una ma+ana hasta
una peque+a iglesia y lo descubrieron hablando con un sacerdote portugu*s que trabajaba infiltrado
para los franceses.
Ese mismo día, los dos chicos se enfrentaron a Edgar en privado y le pidieron que les aclarara
por qu* se había encontrado con aquel sacerdote en secreto y por qu* hablaban en franc*s.
Edgar les confesó que su familia descendía de una larga línea de católicos romanos. !o
practicaba su fe en p=blico< en realidad, se había convertido a la iglesia británica para poder alistarse
en el ej*rcito pero, en un momento de debilidad, creyó que unas oraciones no le harían da+o. &amuel
debería entenderlo< al fin y al cabo, era su sobrino y la familia descendía de una línea de católicos
romanos.
Era una e:plicación plausible.
/ncluso pareció que &amuel y 9randon aceptaban la historia que les había e:plicado y jamás
volvieron a cuestionarlo. #nos a+os despu*s, cuando Edgar renunció muy enfadado a su puesto en el
ej*rcito para aceptar un trabajo mejor pagado en la 5onorable Compa+ía de las /ndias 1rientales,
aquellos dos aventureros le habían vuelto a pedir que se los llevara con su regimiento.
Edgar no podía imaginarse que aquellos dos soldados, aparentemente inocentes, trabajaban para
los servicios de inteligencia británicos, que les habían ordenado que lo espiaran y que obtuvieran
pruebas que demostraran que Edgar había vendido información a los franceses despu*s de no recibir el
ascenso que *l creía que merecía.
El puesto se lo llevó un joven aristócrata que se había ganado el favor de Dellington. 3odos los
a+os que había servido en el ej*rcito con tanta diligencia no contaban para nada.
7 ahora, irónicamente, y con la muerte de %ominic, estaba a punto de recibir todo lo que se
había ganado$ un título, tierras y fortuna. >aldita sea, había llegado a matar a familiares para
conseguir aquella recompensa.
7 no le importaba en absoluto tener que volver a matar a %ominic.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 24
Chloe y su tío llegaron a la verja de piedra erosionada por el tiempo de &tratfield 5all a los
veinte minutos. Con la respiración entrecortada, Chloe se quedó mirando la casa isabelina. arecía un
escenario demasiado benigno para acoger el violento enfrentamiento que temía se estaba produciendo
en el interior. !o se veía ning=n movimiento detrás de los cristales de las ventanas, ni humo saliendo
de las chimeneas' no había rastro de vida o de muerte por ning=n lado. !otaba el cora"ón pesado
como una piedra.
?()u* vamos a hacer, ?le preguntó a su tío, mientras se acercaba a la enorme puerta de
hierro y comprobaba que estaba cerrada.
?3= no harás nada ?dijo sir 5umphrey?. 3e quedarás aquí junto a la puerta mientras yo
investigo.
?ero si la puerta está cerrada.
&ir 5umphrey empe"ó a golpear los barrotes de hierro con el bastón.
?BGinleyC B-bre inmediatamenteC Ginley, es urgente' tienes que dejarme entrar.
La puerta de la caseta que había junto a la verja se abrió, pero no apareció el menudo
guardabosques irland*s de %ominic, sino la imponente figura de -drian 0u:ley.
?Cállese, sir 5umphrey ?dijo, mientras se acercaba a la verja?. Con ese ruido despertará a
los muertos.
Chloe y *l se miraron, y ella lo vio muy confiado, cosa que la animó y le dio esperan"as. arecía
muy tranquilo. (&ignificaba que %ominic estaba bien, (7a había terminado la vengan"a contra Edgar,
?Lord Dolverton ?dijo sir 5umphrey, en un tono urgente?. &i entendiera la gravedad de la
situación, no estaría ahí de pie haciendo bromas.
?Claro que entiendo la situación ?dijo -drian, respetuoso.
&ir 5umphrey sometió al hombre que tenía delante a un detallado escrutinio.
?Entonces, (por qu* no está con &tratfield en este momento,
-drian sacó una enorme llave de hierro del bolsillo.
?orque le prometí que no interferiría.
?7o tambi*n ?dijo Chloe, en una vo" casi inaudible?. ero, por lo visto cree que es inmortal
?susurró?. El hecho que haya regresado de entre los muertos una ve" no significa que pueda volver
a hacerlo. !o puede ir por la vida tentando al destino.
?Esta ve" es distinto ?-drian la miró fijamente. Los dos conocían aspectos distintos de
%ominic, conocían sus puntos fuertes y sus puntos d*biles?. %ominic no juega en desventaja. 5a
planeado este encuentro tanto como Edgar planeó sus asesinatos.
Chloe intentó calmarse con aquellas palabras. 5abía algo tranquili"ador en la confian"a que
-drian tenía en las habilidades de %ominic. - lo mejor era una característica masculina que ella no
entendía. )uería compartir esa fe y ese valor, pero estaba segura que no podría respirar tranquila hasta
que volviera a ver a %ominic con sus propios ojos.
.olvió a sentir que -drian era un poderoso aliado, un hombre distinto a los demás. Era de
constitución atl*tica, un mercenario que había combatido en brutales batallas en tierras e:tranjeras.
Los fuertes rasgos de su rostro y el pelo rubio oscuro harían que las mujeres se giraran a su paso en
cualquier baile de Londres. &e ganaría admiradores con su carismática personalidad a pesar de la
controversia que lo rodeaba, o puede que gracias a ella.
&in embargo, desprendía una amabilidad que nada tenía que ver con su pasado. Chloe lo veía en
sus atractivos ojos de color avellana. #na cualidad que compensaba los rumores acerca de su oscura
historia.
?!o me importa lo que le prometimos ?dijo, mientras se abría la verja?. -l menos, debería
ir a asegurarse que no necesita ayuda. Edgar es un hombre desesperado. &e dará cuenta que, ahora que
Jillian Hunter Mi amado Lord
su traición ha salido a la lu", no tiene nada que perder. Luchará hasta la muerte'
?7o no le prometí nada a &tratfield ?dijo sir 5umphrey, muy decidido?. %*jeme pasar, lord
Dolverton. 3engo la obligación de acudir en ayuda de mi vecino cuando me necesita.
-drian dudó y, antes de dejar pasar a sir 5umphrey, miró hacia la casa, pensativo. En aquella
mirada, hubo suficiente incertidumbre como para que el deseo de Chloe de intervenir resucitara. !o
había terminado. &i hubiera terminado, -drian no habría puesto esa cara.
?3en cuidado, tío 5umphrey ?lo quería tanto que le dolía el cora"ón. - continuación, se giró
hacia -drian?. !o podría soportar que les pasara algo a cualquiera de los dos.
-drian se la quedó mirando unos segundos y luego meneó la cabe"a dándose por vencido.
?/r* para proteger a su tío, pero si %ominic cree que he roto mi promesa, no querrá volver a
sabe de mí en la vida.
?Eracias ?dijo Chloe, mirando por encima de su hombro hacia la casa. 3enía que entrar de
alguna manera, por si %ominic necesitaba ayuda.
-drian la cogió por la mu+eca.
?Ginley ha desaparecido. &e suponía que tenía que vigilar la entrada, pero hace demasiado rato
que no lo he visto por ninguna parte. Cuando usted y su tío llegaron, creí que era *l.
Ella lo miró fijamente.
?- lo mejor yo puedo encontrarlo.
?%ominic no querrá que se e:ponga al peligro.
?!i yo tampoco ?dijo su tío, sinceramente?. referiría que esperaras en la caseta de Ginley.
?!o me pasará nada. .osotros haced lo que tengáis que hacer.
Esperar. !o, no podía esperar. -l menos, no allí fuera. -l menos, podía intentar encontrar a
Ginley y decirle que fuera a buscar ayuda. !o es que tuviera un deseo especial de volver a encontrarse
cara a cara con Edgar, de que la descubrieran, pero no podía permitir que volviera a hacerle da+o a
alguien que ella quería.
7 quería a %ominic.
Echó a correr hacia la casa, con el vestido de los domingos, subió las escaleras de la entrada y
accedió al recibidor panelado con roble. 3odo estaba en silencio. .acío y tranquilo como una cripta
funeraria.
?(Ginley, ?susurró, y se giró cuando escuchó que la puerta principal crujía.
!o tenía a nadie detrás.
&e acercó a la enorme y oscura chimenea y, disimuladamente, cogió un ati"ador ennegrecido.
?(5ay alguien, ()ui*n es,
!o obtuvo respuesta.
.olvió al recibidor y, cuando pisó una gorra marrón de lana que había en el suelo, sofocó un
grito. 9ajó la mirada y sintió arcadas cuando vio el charco de sangre que había junto a la gorra.
Era del guardabosque. Chloe no podía mirarla sin ver la piel curtida, el pelo rojo y la tímida
sonrisa de Ginley. ()u* le había pasado, (Estaba intentando ayudar a %ominic,
?(%ónde estás', ?notó que algo muy fuerte se le pegaba a la pierna y se giró, con el
ati"ador en alto, y vio al perro husmeando el suelo.
?!res, t= no' &í, t=. El crujir de la puerta has sido t=. .enga, vamos. Eánate esas salchichas
que te has estado comiendo =ltimamente. -y=dame a encontrar a %ominic y a Ginley.
El perro la guió por el pasillo y giró hacia la biblioteca. Chloe no vio más sangre, pero luego se
le ocurrió que %ominic debía haberle ense+ando más de un escondite al perro.
Lo más lógico sería en la biblioteca, donde un hombre podía pasare horas y horas solo y sin que
nadie lo viera. La puerta estaba abierta. El olor a co+ac y a libros viejos encuadernados en piel era
muy agradable. Era un rincón muy oscuro y las gruesas cortinas no dejaban entrar la lu" del sol.
El suelo estaba 5eno de papeles. .io una silla en el suelo, como si se hubiera producido una
pelea.
?(%ominic, ?preguntó, en vo" baja?. Ginley, (estás aquí,
>iró a su alrededor. !res pasó por su lado, con la nari" pegada al suelo, siguiendo un rastro.
?9=scalos ?le dijo ella, agarrando el ati"ador con las manos enguantadas.
En la chimenea no, pensó ella. El perro pasó por delante sin detenerse. Lo vio avan"ar hasta una
Jillian Hunter Mi amado Lord
librería que había en la esquina y desapareció.
El panel estaba abierto. Chloe siguió al perro en la oscuridad, con todos los sentidos alerta.
?(%ominic, ?susurró, mirando hacia el oscuro vacío que tenía debajo.
#na callosa mano la cogió por el tobillo. Ella gritó y clavó el ati"ador delante suyo, antes de
golpearse el hombro con una viga e incorporarse.
!res se quejó en las sombras. %ebajo de ella, al final de un tramo de tres escaleras de madera,
había un hombre gimiendo. Chloe se agachó y le desató la corbata con que lo habían amorda"ado.
?Ginley ?dijo, horrori"ada, cuando el pobre hombre se levantó y le vio toda la cara golpeada
?. ()u* ha pasado, (%ónde está lord &tratfield,
?>i navaja está en la esquina. Córteme la cuerda de las manos y lib*reme para que pueda
ayudar. &ir Edgar me sorprendió fisgoneando en sus cosas y me pilló por sorpresa. ero no volverá a
suceder.
Ella bajó las escaleras a oscuras y tanteó entre el polvo y la suciedad, buscando la navaja.
?(%ónde está lord &tratfield,
?En la cripta. >e dejaron aquí sentado y le escuch* moverse por todas partes. %ese prisa, lady
Chloe. Corte con más fuer"a. !o me va a hacer da+o.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 25
Los dos hombres, tío y sobrino, se rodeaban mutuamente en la oscuridad, confiando en su
intuición, en el entrenamiento y en el instinto de supervivencia. 7a hacía die" a+os de cuando
peleaban codo con codo en el salón, de cuando perseguían a rufianes por el &oho por diversión. #na
ve" abandonadas las normas de la esgrima correcta, luchaban basándose en los reflejos y en la fuer"a
física. #na ve", %ominic se había esfor"ado de manera especial para mostrarle a su tío su habilidad
con el florín con el =nico objetivo de ganarse unas palabras elogiosas, un brindis al final de la lección.
-hora sólo luchaba por un motivo, por un =nico fuego que ardía en su cora"ón$ para retar al
hombre al que tanto había admirado y que había traicionado a los la"os de sangre de la manera más
fría y calculadora posible.
!otó, porque no podía verlo, el momento en que su tío empe"ó a volverse descuidado, a estar
cansado. Edgar se había avan"ado en un ataque conocido como el =ltimo< %ominic había girado el
tronco hacia la derecha a ciegas para protegerse, anticipándose al golpe.
?!o está mal, %ominic ?murmuró Edgar?. -unque debo preguntarte una cosa$ (es lo mejor
que sabes hacer,
El filo de la espada de Edgar salió de la nada y se llevó consigo una fina capa de piel de la base
de la garganta de %ominic. &eguramente, el voluminoso adorno de encaje del disfra" de bandolera
impidió un corte más profundo.
Cogió a Edgar por sorpresa, la suficiente como para que %ominic pudiera recuperar el equilibrio
y prepararse para el ataque final, ignorando por completo el hilo de sangre que le bajaba por la
garganta.
-van"ó sin piedad, con el cuerpo entrando a fondo. -hora sintió la respiración de Edgar, cómo
se dio cuenta que estaba vendido.
?&iempre fuiste mi favorito, %ominic ?dijo, con la respiración entrecortada.
?3u favoritismo me envió al infierno.
?!o es demasiado tarde para'
%ominic no lo dudó. Colocó el pie i"quierdo por delante y atacó. !otó cómo el filo de la espada
atravesaba la piel, los m=sculos y los tendones del hombro de su tío y escuchó las maldiciones de
sorpresa que e:clamó. !o era un ataque mortal, sólo quería dejarlo incapacitado. 0etrocedió, con el
sudor quemándole los ojos mientras bajaba el bra"o.
?or &amuel. or 9randon. -hora, las autoridades decidirán qu* hacer contigo. %ebes
responder por tus otros crímenes. %a gracias que no te haya matado. >e lo plante*.
&e quedó totalmente quieto refle:ionando sobre lo que acababa de suceder. 5abía querido matar
a Edgar. -lgo se lo había impedido en el =ltimo momento, la poca humanidad que le quedaba en el
alma.
En las tablas de madera del techo, escuchó un ruido leve y desconocido. Edgar dejó caer la
espada y se tambaleó hasta caer en los huesudos bra"os del esqueleto que estaba encadenado al muro.
El impacto de la caída arrancó una de las esposas de la destro"ada viga.
%ominic encendió una vela y observó sin ning=n tipo de apasionamiento aquella macabra
escena. Edgar estaba de rodillas y arrastraba al indefenso esqueleto consigo hasta el suelo. -quella
visión le dio asco. 3odo lo que le había llevado hasta ese momento le daba asco. 5abía hecho lo que
tenía que hacer y ahora estaba como vacío. Estaba desesperado por escapar.
&e giró hacia las escaleras y luego se quedó quieto ante el e:tra+o ruido que escuchó detrás de
*l. &e giró, incr*dulo.
Cuando el esqueleto estuvo liberado, de dentro de la pared se escuchó el ruido de una cadena
girando y, a continuación, una bisagra del techo giró y se abrió un agujero sobre la cripta.
?#na trampa ?dijo y contempló horrori"ado cómo una plataforma de madera soltaba un
Jillian Hunter Mi amado Lord
montón de piedras sobre el cuerpo de Edgar. El yeso y la piedra tambi*n cayeron al suelo y levantaron
una enorme nube de humo. Le escocían los ojos y se le tapó la nari" mientras subía las escaleras
corriendo por miedo a que la cripta entera se viniera abajo.
oco a poco, el polvo fue haciendo las funciones de mortaja. Las vigas que soportaban las otras
paredes parecían estables.
Edgar estaba enterrado en el suelo, aplastado hasta la muerte, con la espada brillando en medio
del polvo. En la =ltima escalera, %ominic se detuvo para despedirse de su silencioso compa+ero, el
barón huesudo, y rendirle un =ltimo tributo.
?9ueno, por fin estamos liberados, buen amigo, aunque no me parece correcto dejarte en una
posición tan poco digna. !o despu*s de haber compartido tantas confidencias. Como mínimo, te
mereces un funeral decente por haber escuchado, con tanta paciencia, mis desgracias. Es lo que te
prometí.
?7 ahí es donde entro yo ?se abrió un rectángulo de lu" desde la grieta en la pared< Ginley se
quedó mirando a su se+or cubierto de yeso con una sonrisa de alivio?. arece que tiene un cadáver
del que tendremos que deshacernos, milord.
%ominic miró agradecido la cara llena de golpes de su guardabosques irland*s de mediana edad.
?Ginley, qu* oportuno. Encárgate del esqueleto, por favor. El pobre ya ha sufrido lo suficiente.
En cuanto a mi tío, bueno, ya no volverá a hacerle da+o a nadie.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 26
Chloe y Ginley acababan de salir de la biblioteca cuando desde el interior de las paredes de la
casa se escuchó un gran estruendo. Gue un ruido poco natural, como si se hubiera abierto el infierno. -
Chloe le parecía que se le iba a parar el cora"ón mientras subía corriendo las interminables escaleras
hacia la galería< Ginley la adelantó pero !res se quedó a su lado.
!o estaban solos.
- sus espaldas, los sirvientes de la casa acababan de volver de la iglesia y los carruajes estaban
entrando por la verja. En cuestión de minutos, todo el mundo ocuparía su puesto en la casa. El ama de
llaves se pondría el delantal y le preguntaría a sir Edgar si quería comer en el comedor o en su
despacho.
- menos que los días de sir Edgar de comer como usurpador en la mesa de %ominic se hubieran
terminado. Cuando llegó a lo alto de las escaleras, no se detuvo a retomar el aliento. La lu" del sol se
filtraba por las cristaleras de las paredes de la galería. ero el silencio no presagiaba nada bueno< era
incluso peor que el estruendo que lo había precedido. La entrada del escondite de %ominic estaba
abierta, oscura y poco acogedora.
Chloe corrió hacia allí.
%etrás de ella, los eficaces sirvientes de %ominic, al ver que había algo e:tra+o en la casa,
subieron las escaleras corriendo, preocupados. (5abía vuelto a actuar el asesino, (or qu* otro
motivo, si no, la verja estaba abierta y no había ni rastro de Ginley por ninguna parte,
(%escubrirían a sir Edgar apu+alado en la misma cama que lord &tratfield, El mayordomo y un
lacayo se pusieron al frente de tan irregular ej*rcito. Las doncellas iban las =ltimas, con plumeros y
trapos en las manos. 7 entonces, una vo" autoritaria rompió los nerviosos susurros.
La menuda figura de lady %eFhurst, con un sombrero de plumas y bufanda de piel, se abrió
camino hasta Chloe. &u hija amela iba detrás de ella, acompa+ada por su aturdido pretendiente,
Charles.
?B3ía EFendolynC ?e:clamó Chloe, tensándose de inmediato ante la rígida e:presión de la
mujer. !o era, para nada, como le hubiera gustado que su tía descubriera la verdad?. ()u* estás
haciendo aquí,
EFendolyn miró por encima del hombro de Chloe.
?Eso debería preguntároslo yo a ti y a mi marido. (%ónde está el muy granuja,
?(%e qu* granuja estás hablando,
?!o te hagas la inocente conmigo, se+orita. !o soy est=pida. Le pregunt* a amela qu* me
estabais escondiendo entre todos y por eso estoy aquí.
Chloe miró, sin saber qu* hacer, a amela, que estaba enfrascada en otra de sus indescifrables
pantomimas detrás de su madre.
?Estás aquí porque' porque' (porque le he dejado mi escandaloso cors* a amela,
La tía EFendolyn se giró para mirar la figura de su hija.
?()u* cors*,
amela meneó la cabe"a.
?!o tengo ni idea de lo que estáis diciendo.
Chloe se acercó más a la entrada del escondite. &i %ominic estuviera herido, -drian, Ginley y su
tío no habrían permanecido tanto tiempo dentro de la cripta.
- menos que estuvieran recuperando su cuerpo y curándole las heridas. - menos que hubieran
tenido que reducir a Edgar y' El cora"ón de Chloe se llenó de imágenes inenarrables. %ominic
sobreviviría. Esta ve", *l había tenido ventaja sobre su tío. Llevaba semanas preparando y planeando
todo esto. Le había prometido que volvería a buscarla y %ominic podía no ser muchas cosas, pero sí
que era un hombre de palabra. 7 tambi*n decidido, ese demonio que era la mitad de su traviesa alma.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Cuando escuchó pasos en el interior del pasaje, se quedó quieta. En el fondo de su cora"ón,
sabía que era *l. &e giró, totalmente concentrada en la figura que salió a la lu".
%urante un terrible segundo, no lo reconoció.
-brió la boca para soltar una ahogada risa. La alta y esbelta figura de su amado estaba cubierta,
de arriba abajo, de polvo blanco. Era un fantasma en toda regla. Llevaba blanco el espeso pelo negro,
las cejas, las mejillas, los hombros y las mangas de la camisa de encaje de bandolero, los pantalones
negros por debajo de la rodilla y las botas altas.
ero era *l, sano y salvo, de una pie"a, y caminando hacia ella. Chloe se mantuvo de pie
parali"ada ante aquella visión, por lo que significaba.
?B%ios mío, ten piedadC ?e:clamó una de las cocineras desde las escaleras?. Es *l' BEl
fantasma de &tratfieldC
La tía EFendolyn abra"ó a amela y le temblaron las plumas del sombrero. %isimuladamente,
Chloe dejó en el suelo el ati"ador que llevaba en la mano.
La galería se quedó en silencio. !adie se movió. !adie se atrevió a hablar. Chloe sonrió.
Cubierto con todo ese polvo blanco, sí que parecía un fantasma que hubiera salido de la tumba.
Entonces, la burlona mirada de %ominic encontró los ojos de Chloe y reflejaron el fuego de
pasión y determinación que ardía en su interior. Ella no fue consciente de mover ni un m=sculo, de
caminar hacia *l. 5abía vuelto. 5abía cumplido su promesa y, como si nada, todo estaba bien. La
mente de Chloe volvió a funcionar con normalidad. La alegría se apoderó de ella, aut*ntica y
purificadora. 7 ahora, de repente, sabía que había nuevos problemas a solucionar, consecuencias que
afrontar.
&i se acercaba a *l, entonces todo el mundo sabría que ya hacía un tiempo que tenían una
relación. 3odo el mundo sabría que lo quería, que la chica fácil de Londres se había visto envuelta en
otro escándalo. )ue, esta ve", se había metido en el peor y más complicado problema de su vida.
7 tendrían ra"ón.
%ominic no le dio la opción de hacer como que no habían sido amantes, de esperar a estar solos
para abra"arla. Gue directo hacia ella y la tomó entre sus bra"os. !ecesitaba sentir su calide", su
aprobación, asegurarle que tendrían todo lo que le había prometido. Ella lo miró a los ojos
sorprendida, aliviada, con los preciosos ojos a"ules llenos de lágrimas.
?3odo ha terminado ?dijo *l, y bajó la cara para besarla?. Cásate conmigo, Chloe 9oscastle.
&* mi mujer.
Lady %eFhurst y su hija dieron un grito ahogado al unísono. 3odo el personal de &tratfield 5all
que, al parecer, todavía no sabía si %ominic era real o era una aparición, se quedó contemplando la
escena con fascinación.
%ominic no les prestó la más mínima atención. Estaba demasiado ocupado besando a la mujer
que le había dado fuer"as, la mujer que había sido la =nica ra"ón por la que había sobrevivido tanto
tiempo y no había perdido la cordura.
?Chloe ?dijo, cubri*ndole los delicados huesos de la cara con las manos. &us caricias eran
tiernas, aunque fero"mente protectoras. Cuando Ginley le había e:plicado cómo Chloe lo había
encontrado y lo había liberado, sin entretenerse y con mucho cuidado, %ominic había sentido una
profunda admiración y preocupación.
Le encantaba el lado terco de Chloe y el lado que era vulnerable y un poco frágil ante la vida, el
que la había metido en tantos problemas. &ólo se arrepentía de no haberla conocido hacía a+os, cuando
hubiera podido causar una mejor impresión a su familia. &í, ganarse al cerrado clan 9oscastle era su
siguiente y monumental misión. uede que fuera la más dura de su vida.
?%ominic ?susurró ella contra sus labios?. !o te atrevas a volverme hacer pasar por nada
igual nunca más.
Hl se rió y habló con una vo" baja y grave.
?Creo que va a ser imposible.
Los ojos a"ules de Chloe brillaron con una risa avergon"ada.
?(3e das cuenta que tenemos p=blico,
Hl levantó la mirada un segundo, como si justo entonces se diera cuenta de lo que debían de
estar pensando todas las personas que los estaban mirando en la galería.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?Carson, no te quedes ahí boquiabierto como una carpa. repárame un ba+o y ropa limpia.
El atónito lacayo parpadeó.
?ero' pero' usted'
?3odavía creen que eres un fantasma ?le susurró Chloe, intentando reprimir una risa.
%ominic la miró, sonrió y la apretó con más fuer"a contra su esbelto cuerpo.
?&upongo que no podría enga+arlos lo suficiente como para poder escaparnos sin tener que
e:plicarme, (verdad,
Chloe miró a su tía de reojo.
?>e parece que no es una buena idea ?se quedó callada un segundo?. (%ónde está mi tío,
(7 -drian,
%ominic le tomó la cara entre las manos con ternura. /ntentó grabarse en la mente cada detalle
de su rostro. 5abía vivido para ese momento, para volver abiertamente a los bra"os de la mujer que
quería. El apasionado alivio que vio en sus ojos era toda la recompensa que necesitaba, la prueba de
que todo había valido la pena.
-hora le tocaba a *l protegerla, cortejarla como estaba mandado y demostrarle que podía ser
muy humano.
?Chloe ?dijo, con dul"ura, apoyando las manos en sus hombros?. >e encantaría quedarme
aquí besándote para siempre y hacer desaparecer a toda esta gente pero parece que, al volver a la vida,
tendr* que volver a adquirir todas aquellas pretensiones de caballero.
Cuando se separaron, ella suspiró.
?&i tienes que hacerlo'
Hl se endere"ó. -hora que la mentira había terminado, le dolería incluso perderla de vista.
5abía visto morir a su enemigo y a lo mejor debería tener más remordimientos. Esperaba no tener que
enfrentarse a algo así en la vida pero, para poder vivir consigo mismo y honrar la memoria de su
hermano, había tenido que enfrentarse a Edgar. -hora ya podía seguir con su vida. )uería sacarse de
la cabe"a lo que había pasado, quería concentrarse en lo bueno que tenía, en Chloe.
-partó la vista de su pálida cara a rega+adientes. La tía EFendolyn lo estaba mirando con una
e:presión de lo más amena"adora. -drian y sir 5umphrey acababan de aparecer por el agujero en la
pared, sacudi*ndose el polvo de la ropa y hablando, nada menos, que de la situación política en China.
%etrás venía Ginley, con el esqueleto cubierto con la capa de terciopelo en bra"os, una visión que
provocó otro grito de miedo entre el p=blico asistente.
%ominic contuvo las ganas de echar la cabe"a hacia atrás y reírse. (Cómo iba a e:plicarle a la
gente del pueblo lo que había sucedido, !o se lo había planteado. 7a se imaginaba los rumores que
empe"arían a e:tenderse acerca del fantasma de &tratfield, su huesudo compa+ero y la famosa joven
dama de Londres que se había enamorado de *l.
?ara ?susurró Chloe, mordi*ndose el labio.
?(El qu*, ?preguntó *l.
?ara' de reírte de esa manera.
?!o me estaba riendo.
?&í que te reías.
?Estaba intentando no reír.
La tía EFendolyn que, por lo visto, se había recuperado del susto, se adelantó para enfrentarse a
%ominic.
?9ueno, milord, por fin da la cara, y parece mucho más real que la =ltima ve" que le vi.
%ominic pareció sinceramente arrepentido.
?Lady %eFhurst, le aseguro que todo tiene una e:plicación.
?Eso espero.
Chloe cogió a su tía del bra"o.
?3ía EFendolyn, enti*ndelo por favor, nunca quisimos enga+arte.
?(Enga+arme, (%e qu* estás hablando,
Chloe bajó la vo". El mayordomo tambi*n se había recuperado lo suficiente como para empe"ar
a poner orden en la casa y comen"ó a decirle a todo el mundo que se fueran a trabajar, aunque unos
cuantos sirvientes se quedaron en las escaleras, mirando al esqueleto que Ginley llevaba en los bra"os.
?5ablo ?dijo Chloe en vo" baja? de cómo te hicimos creer que %om' eh, lord &tratfield,
era un fantasma aquella noche en el jardín.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?(#n fantasma, ?preguntó la tía EFendolyn, mofándose?. !unca me lo creí.
?()u* me delató, ?le preguntó %ominic a la se+ora, con suavidad.
La tía EFendolyn entrecerró los ojos.
?9ueno, al principio me lo creí pero, al día siguiente, vi unas huellas muy grandes en el rincón
donde tengo plantada la menta. >i familia tiene prohibido coger mis hierbas bajo amena"a de muerte.
7, de repente, record* lo mucho que le gustaba masticar ramitas de menta, milord.
%ominic volvió a sonreír.
?%ecidí no delatarlo ?a+adió la tía EFendolyn?. -unque, si hubiera sabido que estaba
implicado con mi sobrina, no habría sido tan comprensiva.
%ominic se lo agradeció con la mejor de sus sonrisas.
?Entonces, (estoy perdonado por mi peque+a mentira,
La tía EFendolyn no le sonrió.
?3odavía no le he perdonado nada, milord. %e hecho, a=n está por ver e:actamente qu* y hasta
qu* punto se supone que debo perdonar y, aunque decidiera perdonarle, eso no le absuelve de su
responsabilidad ante la familia de Chloe y de si ellos deciden perdonarlo ?hi"o una pausa para tomar
aire?. &uponiendo, por supuesto, que haya algo que perdonar, cosa que, a ju"gar por el beso que le
acaba de dar a mi sobrina, supongo que lo hay.
?>adre mía ?dijo Chloe, al darse cuenta que el camino que tenían por delante sería muy
duro.
La sonrisa de %ominic se esfumó.
?!o estoy muy seguro de lo que ha dicho, se+ora, pero supongo que no augura nada bueno
para mí.
Lady %eFhurst miró con severidad a su sobrina.
?!o deberíamos discutir esto en p=blico. .endrás a casa con nosotros ahora mismo, Chloe,
para que tu tío y yo podamos decidir qu* hacer contigo.
%ominic se irguió, entrecerrando los ojos.
?()u* quiere decir,
?)uiero decir ?respondió EFendolyn?, que su futuro lo decidirá su familia.
?Entonces, solicito el derecho de ser incluido en la toma de decisiones ?dijo %ominic.
?(uedo dar mi opinión, ?preguntó Chloe irritada.
?En p=blico, no ?le respondió su tía?. !o creo que el mundo est* listo para tus opiniones.
%ominic estuvo a punto de echarse a reír, pero se contuvo, porque no quería que la tía de Chloe
creyera que era un irrespetuoso.
?%isc=lpeme, se+ora ?dijo?, pero mi habilidad para las normas sociales se ha o:idado un
poco durante mi' retiro. or supuesto, hay un protocolo a seguir en estas situaciones.
#n protocolo que *l desconocía por completo. 2amás había estado perdidamente enamorado.
2amás había estado tan obsesionado con una mujer hasta el punto de soportar, de buena gana, una
reprimenda p=blica, hasta el punto de arrodillarse y suplicar su mano. 7 jamás había estado
románticamente relacionado con una princesa 9oscastle. &ólo %ios sabía lo que eso implicaba.
&í, sabía que habría repercusiones, consecuencias por haberse convertido en su amante. 7
estaba preparado para hacerles frente. &ólo es que había escondido esa idea en el fondo de su mente.
-hora era momento de sacar brillo a todas sus nobles pretensiones y recuperar su antigua vida. 7a no
podría escalar a la habitación de Chloe o llevársela de los bailes para hacerle el amor
apasionadamente.
/ba a ser más complicado de lo que se había imaginado.
or un lado, no quería renunciar a ella ni un solo día más.
7 por otro, no quería darle a su familia la posibilidad de dudar de su comportamiento, de decidir
que no era el compa+ero ideal para Chloe, porque podía estar embara"ada. )uería mimarla y
protegerla, empe"ar de cero con ella a su lado como esposa.
En resumen, tenía otro reto en mente para su determinación, y sólo podía esperar ser tan buen
pretendiente como fantasma.
Chloe se había quedado tan aliviada por ver a %ominic sano y salvo que no opuso resistencia
cuando su tía la cogió a ella y a amela y se las llevó por la galería. La =ltima mirada melancólica que
Jillian Hunter Mi amado Lord
le lan"ó a su amado fue para verlo ayudando a Ginley a dejar al barón huesudo encima de la alfombra
turca. ()ui*n podría haber entablado amistad con los restos de otro hombre que había muerto de
aquella manera tan horrible sino un hombre al que se había creído muerto,
.er a %ominic colocando al esqueleto en una posición de pa" era una visión conmovedora y
ridícula, aunque al final %ominic la miró y le gui+ó un ojo. amela y ella se echaron a reír, con un
poco de irreverencia, lo que pareció darle la impresión a la tía EFendolyn que ver aquel esqueleto las
había puesto hist*ricas.
?B)u* cosa más horrible de ver un domingo por la ma+anaC ?e:clamó?. En mi *poca, jamás
se hubiera e:puesto a una dama a ese horror.
Chloe y amela se miraron y rieron mientras bajaban las escaleras. Chloe podría haberle
respondido que su tía se había atrevido a enfrentarse a un fantasma muy travieso y que no le había
parecido tan mal. -l parecer, la to"ude" de los 9oscastle corría por las venas de todo el mundo de la
familia, ya fueran hombre o mujeres, jóvenes o mayores.
?Eracias, tía EFendolyn ?dijo Chloe, en un impulso, justo cuando estaban al lado del
carruaje. %e repente, se dio cuenta de lo preciosa y encantadora que era &tratfield 5all a la lu" del día.
Los jardines estaban llenos de p*rgolas y fuentes, de caminos a la sombra e incluso había un laberinto
donde los ni+os podían jugar.
?(Eracias por qu*, ?le preguntó la tía EFendolyn, con suspicacia, mientras se colocaba bien
el sombrero.
?or tu maravillosa hospitalidad, por permitir que me quedara en tu casa, por darme la
oportunidad de reformarme.
La tía EFendolyn arrugó la nari".
?7a está bien, Chloe. !o soy la tonta que tu tío y t= cre*is. !o estás más reformada que el
pobre diablo de &tratfield.
?(Estás enfadada conmigo, tía EFendolyn, ?le preguntó Chloe, con cara de no haber roto
nunca un plato.
La tía EFendolyn hi"o una mueca.
?%ejar* los enfados para tus hermanos que, cuando sepan lo que ha sucedido bajo el techo de
mi casa, nunca más volverán a dirigirme la palabra.
amela miró a Chloe con una compasión protectora.
?(%e veras tenemos que decírselo,
?!o veo cómo podemos evitar lo inevitable ?le respondió su madre.
Chloe tampoco lo veía aunque, durante el breve viaje a casa, se estrujó el cerebro. Estaba claro
que, dentro de poco, todo el mundo sabría que %ominic no estaba muerto. &u historia sería la
comidilla de Londres y el papel de Chloe sería material de primera para un nuevo escándalo.
&í, sabía que tendría que enfrentarse a lo inevitable tarde o temprano, aunque no esperaba
encontrárselo esperándola en el salón y en la intimidante forma de su hermano mayor 5eath.
Cuando se dio cuenta de la cantidad de doncellas haciendo ver que ordenaban el salón mientras
*l hojeaba un periódico antiguo debería haber adivinado la presencia de uno de sus hermanos. %esde
un punto de vista objetivo, Chloe podía ver la atracción. 3enía una figura impresionante, estaba
musculoso, era elegante e increíblemente educado. &us rasgos cincelados y los ojos a"ules rodeados de
largas pesta+as solían derretir los cora"ones femeninos.
&in embargo, para ella era simplemente 5eath, el miembro más enigmático de la familia y, por
lo visto, su jue" y jurado. 7 estaba allí sentado, tan arrebatador, inamovible e inescrutable como la
esfinge de Ei"*.
?Chloe ?dejó el periódico y se levantó de la silla para observarla, con las manos detrás de la
espalda.
El cora"ón de Chloe se aceleró. (Lo sabía, ()u* sabía, (Estaba enfadado, (Cuánto, -quellos
ojos a"ules jamás revelaban nada que *l no quisiera. &u superior en el ej*rcito dijo una ve" que podían
ponerle carbón ardiendo bajo las plantas de los pies y que su e:presión se mantendría inalterable, lo
que le recordó que, durante el breve tiempo que los franceses lo habían tenido prisionero, lo habían
torturado.
?B)u* sorpresa, 5eathC
?&í. -l parecer, las sorpresas están al orden del día, (no crees, ?&e giró y, lan"ando una
sonrisa a la tribu de doncellas, dijo?$ Les agrade"co su diligencia pero, (les importaría volver en otro
Jillian Hunter Mi amado Lord
momento, >e gustaría hablar en privado con lady Chloe.
Chloe sintió un escalofrío cuando la habitación se vació< las doncellas se fueron cabi"bajas
aunque obedientes.
?(&orpresas, ?preguntó, decidida a no dejar que su hermano le sonsacara nada.
?Lo s*, Chloe.
?Lo sabes'
Hl le indicó con un gesto que se sentara en el sofá y, con la vo" neutra y unas maneras tan
correctas que a ella le vinieron ganas de golpearlo con el lomo de un libro, dijo$
?%ime cómo sucedió.
?(Cómo sucedió el qu*,
Hl le dirigió una leve sonrisa.
?(3e he dicho que acabo de tener una reunión muy agradable, y esclarecedora, con un viejo
amigo mío, Lord Dolverton. Creo que ya le conoces.
?Creo que aprecia mucho a %ominic.
5eath amplió la sonrisa.
?&í. Como todos, (no, !uestro querido y resucitado %ominic. 9ueno, dime, (cómo sucedió,
?se apoyó en el respaldo de la silla?. &i*ntate, Chloe. areces un poco incómoda ahí de pie. &i*ntate
y e:plícame la situación.
Ella intentó protegerse.
?.ine al campo. >e enamor* de un vi"conde y, si Erayson no me vuelve a enviar al otro lado
del país o lo espanta, espero casarme con *l. ()u* más quieres saber,
?ara empe"ar, está lo de sus entradas y salidas de la habitación de mi hermana. %espu*s, lo
de tu desaparición de un baile con un misterioso invitado enmascarado. 7, para terminar, el hecho de
haberte relacionado con' ?5eath levantó las manos e:asperado?' con un fantasma.
?9ueno ?dijo Chloe. 5abía sido la e:posición más volátil de 5eath en a+os. &eguramente, de
su vida. 7, probablemente, fue lo que más asustó a Chloe?. &uena mucho peor de lo que en
realidad'
?(Cómo lo haces, Chloe, ?preguntó 5eath, arqueando una oscura ceja?. >e sorprende tu
habilidad para verte siempre implicada en las situaciones más comprometedoras posibles. (3e quedas
despierta por la noche planeándolo,
?Eso es insultante.
?5ablo en serio, Chloe.
?(Cuándo no lo haces,
?(Cómo demonios has conseguido arruinar tu vida en un periodo de tiempo tan corto,
Ella se dejó caer en la silla, resignada ante su destino.
?%e acuerdo. 3e lo dir* todo. >i pecado original fue dejar la ventana abierta para que entrara
%evon.
?(7,
?(7, ues que, en su lugar, entró %ominic.
?(7,
?(>e dio pena,
?3e dio pena ?repitió 5eath, muy despacio?. (Es todo,
?5mmm. uede que haya algo más.
?(-lgo más, ?5eath se quedó contemplando el techo?. )ue %ios me ayude. -hora entiendo
de qu* se quejaba Erayson antes de casarse. Esta familia cae en picado a toda velocidad. 3=, %evon, y
vete a saber en qu* diablos andará metido %ra;e. ()u* más, Chloe, ()u* más tienes que e:plicarme
de &tratfield,
?!o estoy segura de lo que quieres decir.
?Estoy seguro que sí.
?!o, de verdad.
?)ui"ás el viaje de regreso a Londres te refresque la memoria.
?(Londres, ero, (por qu*, odría hacer compa+ía a la tía EFendolyn y ayudarla con la
recaudación de fondos' !o tengo ropa nueva ?casi se le habían acabado las e:cusas?. Cuando
tenga un guardarropa decente, la temporada ya casi habrá terminado.
?uede que la vida que has conocido hasta ahora se haya terminado, querida ?dijo 5eath,
Jillian Hunter Mi amado Lord
muy frío.
?()u* estás sugiriendo con ese horrible tono de vo",
?&e suponía que tu estancia en Chistlebury debía ser un antídoto contra la tentación.
Chloe vio cómo !res asomaba el hocico por la puerta y meneaba la cola, pidiendo su paseo.
?7 así ha sido. >uerta de aburrimiento en Chistlebury. Eso pensaban mis amigos.
?or el amor de %ios, Chloe.
?Creo que no me ha gustado mucho como lo has dicho, 5eath.
Hl se inclinó hacia delante para ver cómo el perro entraba en la habitación y se colocaba junto a
los pies de Chloe.
?Cuando se decidió tu e:ilio, yo fui el voto neutral. ens* que te ibas a tomar en serio lo de
reformarte.
?7 yo. %e verdad, 5eath, nada de esto ha sido culpa mía.
?(5a sido culpa de &tratfield, (%ebería hacerle venir, -migo o no, si te ha hecho algo, deberá
pagar por ello.
Chloe se arrodilló para abra"arse a !res.
&e preguntó si a %ominic le importaría fugarse con tal de evitar tener que enfrentarse con su
familia. uede que no apreciara la emoción al hacer tan poco del final de su propio drama, pero no
tenía ni idea de lo espantoso que podía ser verse sometido a la /nquisición 9oscastle.
?>e gustaría quedarme una semana más, para despedirme de los amigos que he hecho aquí,
5eath.
?!o ?dijo *l, con firme"a.
Ella lo miró.
?(or qu* no,
?orque, en una semana, te habrás metido en otro escándalo.
?!o veo cómo.
?7o tampoco< parece imposible pero la realidad es que lo harás ?hi"o una pausa, miró al
suelo y frunció el ce+o?. Ese perro está como una bola, Chloe. -lguien tiene que ponerlo a r*gimen y
obligarle a hacer ejercicio de forma regular.
?3engo que hacer el equipaje ?murmuró ella.
?>ientras hablamos, las doncellas se están encargando de eso. El carruaje vendrá a buscarnos
ma+ana.
Ella se levantó, con los bra"os en jarra.
?!o pienso dejar a %ominic sin decirle adónde voy.
5eath permaneció inalterable.
?%ominic es un hombre inteligente y puede visitarte, como %ios manda, cuando quiera. &i
quiere buscarte, lo hará. Lo informar* de nuestra decisión.
?(3e ha e:plicado -drian que %ominic arriesgó la vida para destruir al hombre que mató a
9randon y a &amuel, (-caso eso no cuenta,
?Le habría ayudado. 3odos le habríamos ayudado. !o tenía que hacerse el h*roe solo.
?(Estás diciendo que la =nica manera que tendrá de verme es pidi*ndote permiso antes,
?E:acto ?dijo 5eath?. &i no quiere someterse a las reglas de la sociedad, al menos se
someterá a los deseos de nuestra familia.
Chloe gru+ó para sus adentros ante la idea de %ominic someti*ndose ante algo.
?ara tu información, ya me ha pedido que me case con *l, y he aceptado sin reservas.
5eath se apoyó en el respaldo de la silla, con la cara muy relajada.
?)u* bien, Chloe. -hora d*mosle a %ominic la oportunidad de impresionar al resto de la
familia y de ver si nosotros lo aceptamos ?sonrió?. &in reservas.
Chloe pasó su =ltima noche en Chistlebury en el vestidor vacío de su habitación, mirando por la
ventana hacia la casa de %ominic. La casa estaba iluminada, estaban de celebración. %urante todo el
día, habían estado entrando y saliendo visitas, algunas en preciosos carruajes y otras a caballo. &e
preguntó si la =ltima amante de %ominic, lady 3urleigh, habría acudido a visitarlo y cómo
reaccionaría *l si esa mujer apareciera en la puerta, arrepentida y rogándole que la perdonara.
Chloe esperaba que viera al barón huesudo y saliera corriendo por el bosque.
Jillian Hunter Mi amado Lord
-lguien tiró un pu+ado de tierra contra su ventana.
&orprendida, se inclinó sobre el alf*i"ar y susurró, esperan"ada$
?(%ominic,
El hombre que había en el jardín soltó el segundo pu+ado de tierra que llevaba en la mano.
?!o, soy 2ustin.
?(2ustin, ?Chloe miró a la repeinada figura que estaba debajo del árbol?. (&e puede saber
qu* haces aquí, (Cómo has conseguir traspasar la vigilancia de 5eath,
?#no de los sirvientes se apiadó de mí y me trajo por el jardín ?avan"ó un paso y se quedó en
un lugar donde lo iluminaba la lu" de la luna?. amela me ha dicho que ma+ana te vas. 7 quería
decirte que lo siento por todo.
Ella suspiró. %entro de lo pesado que era, tambi*n era muy dulce.
?7o tambi*n lo siento, 2ustin.
areció que no sabía muy bien qu* más decir.
?()u* vas a hacer en Londres,
?&er una desgraciada y arrepentirme de todos mis pecados.
?3e pediría que te casaras conmigo, pero mis padres tienen a otra persona en mente.
?1h ?Chloe esperó haber sonado decepcionada. !o veía ning=n motivo para decirle que no
hubiera aceptado su reacia proposición aunque se la hubiera servido en bandeja de plata?. &upongo
que, con el tiempo, los dos nos repondremos. ?2ustin pareció tan aliviado por verse recha"ado con
aquella facilidad que Chloe estuvo a punto de echarse a reír.
?&upongo que sí. uede que dentro de unos a+os.
>ás bien dentro de unos minutos, pensó Chloe.
2ustin miró hacia &tratfield 5all y, en vo" baja, dijo$
?- ju"gar por la cantidad de gente que está visitando a &tratfield, parece que el que haya
resucitado haya sido el mismísimo nuestro &e+or ?dudó un segundo?. Creo que debería casarse
contigo.
?7o tambi*n, si mi horrible familia no interfiere.
&e les a+adió otra vo" profunda, educada y divertida.
?ues me temo que tu horrible familia va a intervenir otra ve". Lord &t. 2ohn, soy el hermano
de Chloe. (Le importaría salir de nuestra propiedad de inmediato,
2ustin se sonrojó al instante.
?or supuesto, milord. &ólo quería despedirme. !o pretendía faltar el respeto a su familia.
7o'
?9uenas noches, lord &t. 2ohn ?dijo 5eath, con una vo" tan agradable como fría?. Es una
lástima que no nos hayamos conocido en unas circunstancias más' apropiadas.
Chloe golpeó el alf*i"ar de la ventana con los dedos mientras 2ustin desaparecía por piernas,
disculpándose a cada paso. ara ella, la vida de restricciones había empe"ado.
?2ulieta ?le dijo 5eath con una sonrisa?. 3e sugiero que duermas un poco antes del viaje de
ma+ana.
&e despertó en plena noche y miró a su alrededor. 3odas sus cosas estaban en los ba=les,
e:cepto su diario, que no permitía que nadie tocara, y su cors*.
5abía decidido regalárselo a su prima amela.
Encendió una vela y abrió el diario por la página marcada con la cinta roja, donde había copiado
la carta de 9randon. -quellos =ltimos días no había podido concentrarse en ella a pesar de que ya
estaba muy cerca de descodificarla del todo.
7 de repente, en la oscuridad de la noche, sin ni siquiera pretenderlo, le llegó la inspiración. Las
palabras aparecieron claras, y horribles, ante sus ojos. Cogió la estilográfica y empe"ó a traducirla.
*en resumen, con#+o ,ue harás lo ,ue tengas ,ue hacer. -e.o 'ara ,ue no nos
maten antes de ,ue recibas este mensa/e. En esta tierra de belle.a tan brutal, la muerte
llega sin a%isar. En cual,uier caso, es'ero ,ue tu astucia te sal%e, 'or,ue este hombre
'retende matarte y no s0 cuándo ni dónde. 1tili.a la in#ormación ,ue te he re%elado
arriba.
Jillian Hunter Mi amado Lord
2randon
Chloe cerró el libro, con un nudo en la garganta. odía escuchar la vo" de 9randon. odía sentir
su espíritu con la misma intensidad que cuando estaba vivo.
?#n aviso, 9randon ?susurró?. >e temo que llegó tarde.
-l día siguiente, se despertó temprano, se vistió y salió de la habitación con la carta en la mano.
Encontró a 5eath en el salón, leyendo un libro sobre máquinas egipcias.
?Es una copia de una parte de un mensaje que encontraron entre las pertenencias de 9randon.
%ominic tiene el original codificado.
5eath frunció el ce+o mientras miraba el papel.
?(Lo has hecho t=,
?&í.
?(7 %ominic sabe lo que dice,
Chloe meneó la cabe"a.
?Creo que deberíamos ense+árselo antes de irnos.
?&e lo enviar* inmediatamente ?la miró?. or mensajero, Chloe.
?3irano ?lo vio doblar el papel y met*rselo en el bolsillo?. ()u* te parece,
?>e gustaría ver el resto antes de opinar.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 27
%ominic se había levantado temprano para redactar varias cartas para sus abogados y sus
contactos en Londres que había retrasado en e:ceso. Edgar se había gastado bastante dinero al
encargar muebles para lo que %ominic suponía que sería su nueva casa, así como para la plantación de
a"=car que tenía en -ntigua y para las propiedades en /ndia. El secretario de %ominic se encontraría
con un buen lío entre manos.
En realidad, lo =ltimo de lo que le apetecía encargarse eran los asuntos de negocios. %espu*s de
desayunar y de afeitarse, tenía la intención de irse directamente a %eFhurst >anor para visitar a
Chloe, y esta ve" no pensaba trepar hasta su ventana. -parecería, muy formal, en la puerta. Le hubiera
gustado verla ayer por la noche, pero fue a visitarlo mucha gente y se vio obligado a recibirlos.
Esperaba que Chloe no tuviera pensado organi"ar una gran boda. 7a no podía seguir esperando
lo que quería, y lo que quería era que fuera su mujer. Convencer a su familia de su credibilidad ya era
otra cosa.
%ejó la estilográfica en la mesa cuando el lacayo entró en el despacho.
?5e enviado el mensaje a %eFhurst >anor como me pidió, milord, pero sir 5umphrey
lamenta comunicarle que milady se ha marchado.
%ominic se levantó de la silla con las espesas cejas fruncidas.
?(&e ha marchado, ero, (cómo, (&e ha marchado del pueblo o ha ido a dar un paseo,
?or lo visto, se la han llevado de vuelta a Londres, milord.
?(- Londres, (7 no ha dejado una nota para mí,
?)ue yo sepa, no. &in embargo, su hermano me ha ordenado que le entregase esto ?le entregó
una carta sellada?. ()uiere que me espere para enviar la respuesta,
?(- Londres, !o. 0etírate, por favor.
-brió la nota, con todos sus instintos preparándose para lo peor.
3ominic4
5a "ltima %e. ,ue te %i, o 'ens0 ,ue te hab+a %isto, #ue en tu #uneral. Te #elicito 'or
tu resurrección, aun,ue condeno ,ue hayas seducido a mi hermana. 6uiero reunirme
contigo, 'ero esta %e. será en mi terreno y con mis condiciones.
Por cierto, te ad/unto la carta de 2randan ,ue mi hermana ha desci#rado. 7enudo
'ar de diligentes se han ido a encontrar en el aburrido Chistlebury.
Con#+o ,ue no habrá más sor'resas.
.
Con una sonrisa pícara, %ominic abrió la carta que venía con la nota, la traducción del código
de 9randon 9oscastle, y la leyó. Estaba claro que era un aviso y no pudo evitar preguntarse para qui*n
era, para &amuel, para *l mismo o para otra persona.
-l parecer, con Edgar muerto, ya no importaba. En cualquier caso, %ominic tenía un problema
mucho más urgente que solucionar$ un inesperado viaje a Londres donde lo esperaba su juicio final
particular.
&e sorprendió al ver la facilidad con la que se había vuelto a adaptar al papel de caballero. &e
sintió cómodo al recuperar los rituales y las tradiciones de su vida de antes y al saber que todo tenía un
orden. %e hecho, le apetecía volver al revuelo de la alta sociedad y sus frivolidades. -unque, eso sí, de
forma temporal. &iempre sería un rebelde de cora"ón, un hombre reservado que prefería la compa+ía
de pocos amigos, pero buenos, a la aglomeración de gente de las fiestas. ensó que debía agradecer
Jillian Hunter Mi amado Lord
que el grupo más moderno de la ciudad no se hubiera enterado que estaba vivo.
&in embargo, ahora que estaba en Londres, había llegado la hora de poner a prueba sus
pretensiones aristocráticas, por o:idadas que estuvieran. 2amás había tenido que defenderse delante de
una familia entera, y menuda familia la que le había tocado tener que impresionar. !o tenía ni idea de
cómo iba a e:plicar su breve estancia en el infierno sin parecer loco de remate, y además no tenía
ninguna intención de mentir.
&ólo esperaba poder convencer al clan 9oscastle para que se concentraran en el futuro que había
planeado y no en un violento capítulo de su pasado.
Lo llevaron por los espaciosos pasillos de la mansión de ar; Lane del marqu*s de &edgecroft
hasta llegar a un estudio donde, de espaldas a la puerta, Erayson 9oscastle estaba sentado detrás de un
enorme escritorio de madera de palisandro. Erayson siempre había parecido ser un hombre sociable y
carismático, cuyas tendencias libertinas habían sido puestas en vereda a partir de su matrimonio con
lady 2ane Delsham.
Erayson levantó la cabe"a en el instante en que %ominic entró en el estudio. &u e:presión
abiertamente hostil y la manera como se levantó de la silla, como un león a punto de lan"arse al
ataque, no tenían nada de sociable.
?&tratfield ?dijo, con los ojos a"ules tan cálidos como un lago congelado.
?(Cómo estás, &edgecroft,
?-l parecer, mucho mejor que t=.
@-hA, pensó %ominic, divertido, cuando vio a 5eath y a su rubia hermana, Emma, sentados
estrat*gicamente a ambos lados del escritorio de Erayson. - esto debía referirse Chloe cuando hablaba
de la /nquisición espa+ola. &e preguntó cuándo sacarían las empulgueras para el veredicto. >íralos.
#n hombre confesaría haber seducido hasta al mismo apa bajo aquel basilisco escrutinio.
?(%ónde están %ra;e y %evon, ?se preguntó en vo" alta?. (reparando el potro de tortura o
probándose los trajes de ejecutores,
?Están haciendo guardia en la puerta ?respondió Erayson, muy seco, mientras golpeaba la
mesa con sus largos dedos.
?(or si alguien intenta entrar o por si intento escapar,
?Las dos cosas. La que sea.
%ominic se encontró más cómodo de lo que esperaba. uede que, despu*s de la terrible
e:periencia que acababa de vivir, no se dejara atemori"ar por gran cosa. uede que quisiera a Chloe lo
suficiente como para atravesar el fuego por ella. 1, mejor dicho, al grupo de portadores de las
antorchas, pensó con ironía. El resentimiento hacia *l que se respiraba en aquella habitación habría
podido quemar la ciudad entera.
?Lady Lyons, supongo ?murmuró, inclinándose ante Emma?. Es un placer conocerla, al fin
?se giró para mirar al elegante hombre moreno que tenía a su i"quierda?. (Cómo estás, 5eath,
Erayson no dejó de mirarlo ni un segundo, con los labios apretados como si se estuviera
conteniendo para no decir algo muy desagradable. Emma, una mujer delicada con el pelo rubio, se
aclaró la garganta, se arregló el chal y luego lo atravesó con la mirada más inquietante que %ominic
había visto en la vida. Gue una me"cla de orgullo y gran decepción por parte de una maestra, como si
su estudiante favorito hubiera hecho una trastada y ella no supiera cómo reaccionar.
7 luego estaba 5eath, su amigo, (o ahora sería su antiguo amigo,, que lo estaba mirando
fijamente, desnudándole el alma con aquellos ojos a"ules de los 9oscastle.
5oy no reflejaban demasiada calide". 3ampoco una rabia asesina. >ás bien una evaluación
parcial que hacía que %ominic no estuviera seguro de qu* lado estaba.
?5eath ?repitió, para romper el silencio que seguro que era parte de la tortura para hacerlo
hablar?. 5a pasado mucho tiempo.
5eath arqueó una ceja.
?arece que demasiado. %esde que hicimos negocios en los almacenes del muelle, has estado
muy ocupado. 3e han matado, has estado rondando tu propia casa, y todo eso sin hablar de tu
melodramática resurrección'
?7 ha arruinado a nuestra hermana ?interrumpió Erayson, que estaba muy impaciente ante el
irónico comentario de 5eath.
La educada vo" de Emma ofreció otra perspectiva.
?7, no lo olvidemos, ha hecho justicia con el hombre que mató a 9randon y a &amuel. Ellos
Jillian Hunter Mi amado Lord
dieron sus vidas para atrapar a un traidor. 7 %ominic ha arriesgado la suya para terminar lo que ellos
empe"aron.
?Eracias, Emma ?murmuró 5eath?. Eso nos da otro punto de vista de %ominic y ya no sólo
lo vemos como un vividor y un villano, (no crees, %ominic, he e:plicado a la familia los detalles del
asesinato de 9randon que s*. &in embargo, e:plicar el papel que Chloe y t= tuvisteis en este asunto me
ha costado un poco más.
&e quedaron todos en silencio. El gran reloj de la esquina, apoyado en unas "arpas de león de
hierro, dio la hora en punto. Erayson desvió la mirada, como si le costara mantener sus sentimientos a
raya. 5eath era el =nico que mantenía la mirada fija en %ominic. -l parecer le costaba sopesar la
situación.
?%eberías haber acudido a nosotros ?murmuró Erayson?. 3e habríamos ayudado.
?&in haber acudido a Chloe ?dijo Emma, asustada?. %ios mío, (y si le llega a pasar algo
horrible, (7 si ese gal*s desquiciado le hubiera puesto las manos encima mientras estaba sola,
Los ojos de %ominic se llenaron de emoción. !o tenían ni idea del da+o que le hacían sus
acusaciones. !o sabían que *l y -drian habían vigilado a Chloe hasta el punto de que hacerlo se
convirtió en una obsesión. 7, si una sola ve", hubiera sospechado que Edgar tenía la intención de
hacerle da+o, *l mismo habría salido a la lu" y habría terminado con aquello. or suerte, los instintos
de Chloe evitaron que corriera grandes riesgos. Le debía tanto y la quería tanto.
?2amás hubiera puesto a Chloe en peligro. !o tenía planeado implicarla en mi misión, pero
cuando la conocí' ?se encogió de hombros, impotente, y le pareció ver un brillo de divertida
comprensión en los ojos de 5eath. (Cómo podía e:plicar que había sido incapa" de resistirse a Chloe
desde el inicio, En los primeros días de su recuperación, era casi un animal y se movía por los
instintos de supervivencia y vengan"a más primarios. uede que si no hubiera conocido a Chloe jamás
se hubiera recuperado del dolor y la rabia. Era impensable que pudieran castigarla por cómo había
participado en su redención?. !o s* cómo ocurrió, pero estoy dispuesto a aceptar todas las
responsabilidades de mis actos. Chloe no hi"o nada malo.
Erayson se rió.
?7 la nieve no se derrite al sol. >ira, &tratfield, enviamos a Chloe a Chistlebury para que
aprendiera a comportarse. En comparación con el escándalo que hab*is montado vosotros, su crimen
original de besarse con un caballero detrás de un carruaje aparcado parece de lo más inocente.
?En cuyo caso, qui"ás enviarla al campo fue una reacción e:agerada ?dijo 5eath, pensativo.
En ese momento, se abrió la puerta. La mujer de Erayson, 2ane, la marquesa de &edgecroft,
entró en el estudio. Llevaba el pelo color miel recogido y le enmarcaba el rostro con unas delicadas
ondas.
?(Es una conspiración privada o puedo participar,
?asa, 2ane ?dijo 5eath que, junto con Erayson, se levantó ante su presencia.
Le lan"ó una cálida sonrisa a %ominic, casi como si compartiera su posición.
?1s lo digo de antemano a todos, estoy con Chloe.
?(&in conocer todos los hechos, ?le preguntó, desafiante, su marido.
?E:acto ?respondió 2ane, serena ante el rígido comportamiento de *l?. or principio
general, la apoyo ?le dirigió una mueca burlona al atractivo marqu*s?. 7 tambi*n por mis
e:periencias previas con las artima+as del miembro más veterano de la familia. Es decir, t=, Erayson.
?>i querida abogada del diablo ?Erayson miró a su mujer con calide" y admiración.
?-lguien tiene que aportar el juego limpio a esta familia ?dijo 2ane.
?7o siempre juego limpio ?dijo 5eath, ri*ndose.
Emma lo miró.
?(En el amor y en la guerra,
?!o creo que 5eath se haya enamorado nunca ?dijo Erayson, de repente?. (!o, 5eath,
5eath lan"ó una enigmática sonrisa alrededor de la habitación.
?>is asuntos privados, o la ausencia de ellos, no son el objeto de esta reunión. &i*ntate,
%ominic. !o tiene sentido hacer ver que vamos a hacerte da+o.
?(or qu* no, ?preguntó Erayson, muy serio.
2ane se acercó a la mesa de su marido.
?orque quiere a Chloe, y Chloe lo quiere a *l, y me temo que su relación ha llegado a un
punto donde ya está fuera de tu control ?dijo, con vo" suave y comprensiva?. (>e equivoco,
Jillian Hunter Mi amado Lord
%ominic,
Hl le sonrió.
?Lady &edgecroft, me ha leído el cora"ón.
Erayson hi"o una mueca.
?9ueno, tienes suerte que no te lo haya arrancado. &i*ntate, &tratfield, y tómate una copa. >i
secretario llegará con el contrato dentro de una hora. 5eath quiere hablarte de algunos detalles
referentes a sir Edgar cuando est*is solos.
%ominic sintió que lo habían liberado del peso del mundo. !o quería sentarse. )uería ver a
Chloe. )uería llevársela a su casa de la ciudad, mucho más peque+a y menos impresionante que esa
mansión, pero mucho más íntima para lo que tenía en mente. Los nervios que había sentido por ella
durante todo lo de Edgar se habían calmado, aunque no habían desaparecido del todo. /ba a querer
vigilarla toda la vida. &eguramente, algunos de los miedos que había desarrollado en el =ltimo mes no
lo abandonarían nunca.
!o podía negar que aquella e:periencia lo había cambiado como hombre. 7 sólo podía esperar
que fuera para bien. Estaba claro que tener a Chloe como esposa era un cambio más que notable
respecto a su vida anterior. (%ónde estaba, (La habían castigado, (La habían hecho avergon"arse de
sus actos, !o podía soportar estar lejos de ella. 3enía que estar escondida en alg=n lugar de aquella
casa. >iró el alto techo de yeso y supo que, si dependiera de Chloe, seguro que habría escuchado la
conversación con una oreja pegada al suelo.
-quella imagen lo hi"o sonreír.
?(%ónde está, ?le preguntó a Erayson.
?%escansa en su habitación ?respondió el marqu*s.
?(Cuándo podr* verla,
Erayson se encogió de hombros.
?3an pronto como firmemos el contrato' porque supongo que, de cualquier manera, no
podría impedíroslo.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 28
Chloe se había quedado dormida, completamente vestida, en la cama de cuatro patas. or la
noche, estaba demasiado nerviosa para poder dormir, demasiado esperan"ada en que %ominic acudiría
a rescatarla para evitar que tuviera que volver a enfrentarse a su familia.
Cuando, al amanecer, por fin se había levantado de la cama, se acurrucó en la silla y escuchó los
ruidos de Londres. Las carretas chocando contra los adoquines, las vacas camino del mercado, las
voces de los vendedores ambulantes que montaban las paradas, los comerciantes que se llamaban a
gritos. El maravilloso caos de la ciudad, de su ciudad y, sin embargo' (qui*n se hubiera imaginado
que podría echar tanto de menos su aburrido pueblo,
&e había vestido y había caído en un profundo sue+o despu*s que la doncella le subiera el t* y
una monta+a de cartas de viejos amigos y admiradores. -pro:imadamente una hora despu*s, abrió los
ojos y se encontró con 5eath, %ra;e, %evon y Erayson sentados alrededor de la cama, esperando a
que se despertara.
&e sentó, apoyó la espalda en las almohadas y miró a todas y cada una de aquellas atractivas
caras. Eran tan parecidos y, a la ve", tan radicalmente distintos. &uspiró.
?Cuatro patas tiene mi cama. Cuatro demonios mi cabe"a.
5eath se rió.
?%emonios que se preocupan por ti, Chloe.
?7 este demonio en particular no quisiera dejar de ser tu confidente ?a+adió %evon, muy
amable.
Ella escondió la cara en la almohada.
?4ngeles o demonios, (qu* importa, %eberíais ser cinco.
&e refería a 9randon. El hermano aventurero que habían perdido y que sólo ahora podían llorar
en pa". La verdad era sanadora, por muy doloroso que fuera aceptarla. La familia podía estar orgullosa
del coraje de 9randon. -hora ya podían reconstruir las pie"as de su corta vida y admirarlo. &u muerte
había sido injusta pero, al menos, ahora sabían por qu* había sucedido y a qui*n debían culpar. La
noche anterior, habían estado todos comentando la carta codificada, su dedicación, y juraron que
jamás lo olvidarían.
?)uiero volver ?dijo, mirando a cada uno de sus hermanos.
%ra;e meneó la cabe"a.
?Chistlebury no volverá a ser lo mismo. Los periódicos ya se han hecho eco de la noticia.
?7o tampoco volver* a ser la misma ?dijo Chloe?. (5a llegado ya %ominic,
?Creo ?dijo Erayson, con mucho tacto?, que sería una buena idea que no lo vieras durante
un mes o' ?se quedó helado ante el pánico que vio en los ojos de su hermana?. 1 no. !o tenía ni
idea que sentías algo tan fuerte por *l.
?(!o es la pasión una característica de esta familia, ?le preguntó, retándolo.
Erayson meneó la cabe"a.
?!o puedo negarlo pero, Chloe, (no crees que deberías, al menos por una ve", seguir nuestro
consejo en lo relativo a tus admiradores,
?La verdad, en el pasado has hecho algunas elecciones muy poco apropiadas ?a+adió %ra;e,
con los ojos llenos de regocijo más que de reprimenda.
?&u primer amor fue el viejo mayordomo de la casa ?recordó %evon divertido?. El pobre
hombre apenas podía pulir la plata sin tener a Chloe pegada a las piernas.
?Emma quiere que te re=nas en el jardín con uno de tus más ardientes admiradores ?dijo
Erayson con dul"ura?. Es'
Chloe se incorporó.
?!o. >e niego en redondo. !ada de admiradores.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?Es un viejo amigo de la familia ?terminó de decir Erayson?. &í, sabemos que preferirías a
tu fantasma, pero este hombre'
?Es viejo ?dijo Chloe?. )uer*is que me case con una reliquia. Es muy viejo.
%ra;e sonrió.
?Es un anciano.
?Es, prácticamente, una momia egipcia ?a+adió %evon, burlándose?. 5a traído todos sus
órganos vitales en jarras de cristal.
Chloe frunció el ce+o ante aquellas cuatro caras sonrientes.
?(%e qu* color son sus ojos,
5eath se encogió de hombros.
?9ueno, apenas se le ven con las gafas tan gruesas que lleva.
?ero, al menos, tiene todos los dientes ?dijo Erayson.
%ra;e asintió.
?Eso sí. -ntes se quejaba de lo mucho que le costó hac*rselos.
?(Chloe está lista para bajar, ?preguntó 2ane desde la puerta porque, al parecer, no había
escuchado nada de la conversación que estaban manteniendo los hermanos 9oscastle.
Chloe se puso de pie.
?(>e ayudas a hacer el equipaje, 2ane, >e fugo. Cuando me haya instalado, ya te mandar* la
dirección. &i a %ominic le apetece venir a buscarme, le esperar* un tiempo ra"onable.
2ane entró en la habitación sin dejarse intimidar por las cuatro caras masculinas y sonrientes que
la miraban, una de las cuales era la de su marido.
?(%e qu* está hablando, (>e he perdido algo,
?%el anciano admirador que la espera en el jardín ?respondió %ra;e, intentando ponerse
serio.
?()u* anciano admirador, ?preguntó, sin entender nada.
?Hse al que he ayudado a sentarse en el banco del jardín ?Erayson le gui+ó un ojo?. El que
ha firmado el contrato de matrimonio con mano temblorosa.
2ane se lo quedó mirando.
?Hse al que' oh, Erayson, a ver si maduras ?tomó a Chloe de la mano?. (0ecuerdas lo que
sucedió en 9righton,
?(Cuando mi terrible hermano Erayson te enga+ó y te hi"o pensar que quería que fueras su
amante, &í, lo recuerdo. 7 me atrevería a decir que es una e:periencia que nunca olvidar*.
?7 en aquel momento sólo tuve una amiga de verdad, una mujer con el coraje suficiente para
poner a prueba la rabia de su familia y decirme la verdad.
Chloe suspiró.
?&í ?continuó 2ane?. Guiste t=, y ahora voy a devolverte el favor. En el jardín, no hay
ning=n anciano admirador. Es tu %ominic.
?(%ominic está en el jardín, ?Chloe se fue corriendo hasta la ventana y apartó las gruesas
cortinas de damasco?. !o le veo. (Está de una pie"a, ?se giró hacia sus hermanos, asustada?.
()u* le hab*is hecho,
5eath se levantó de la silla.
?%igamos que ya no causará más problemas a la familia.
?3= ya nos has dado todos los del mundo ?dijo Erayson, con franque"a.
Chloe dibujó una jubilosa sonrisa. &u %ominic estaba allí, abajo. 3enía ganas de llorar y de reír.
-lguien recitó$
?%ijo la sart*n al ca"o$ retírate que me ti"nas.
&e colocó delante del espejo y luego se agachó para ponerse los "apatos. Estaba demasiado feli"
para prestarles atención, demasiado emocionada por ver a %ominic como para enfadarse con ellos. &i
no le hubieran tomado el pelo, no habrían sido sus hermanos. obre %ominic. -hora ya había probado
un poco de la tortura que ella había tenido que soportar, e infligir, durante a+os.
&e detuvo en la puerta para abra"ar a 2ane, impulsivamente.
?#n momento. (-lguien ha mencionado un contrato de matrimonio,
?!o lo s* ?dijo 5eath?. (Lo hemos hecho,
?.enga, corre ?le dijo 2ane.
Cuando ya había salido de la habitación, %evon le dijo, gritando$
Jillian Hunter Mi amado Lord
?-l menos no lo hemos espantado. - mí me parece que es bastante buena se+al.
Chloe se echó a reír y se levantó la falda del vestido de seda de color melocotón para bajar las
escaleras más deprisa.
&e encontró con Emma a medio camino.
?or el amor de %ios, Chloe. #n poco de decoro, por favor. Ese hombre tan atractivo del
jardín no querrá que la mujer con la que pretende casarse le tire al suelo.
Chloe volvió a reírse, con el cora"ón más ligero de lo que recordaba en a+os.
?(%ecoro, 7a os dar* yo decoro.
Jillian Hunter Mi amado Lord
Capítulo 29
La imagen de %ominic solo en el jardín la dejó sin respiración. 7 como no dejaban de estar en
/nglaterra, había empe"ado a llover y las gotas le mojaron el pelo negro y los hombros del frac negro
de botonadura simple. Cuando escuchó pasos en la gravilla, se giró. arecía aliviado y no apartó la
mirada de Chloe ni un segundo.
or un momento, ninguno de los dos se movió. - Chloe le había sorprendido mucho lo guapo
que estaba con los pantalones ajustados grises y las botas altas. (La imagen del perfecto caballero,
9ueno, no del todo. -quel hombre tenía un lado muy poco caballeroso< para ser sinceros, tenía un lado
bárbaro y Chloe no estaba segura de que se hubiera olvidado de todos sus demonios.
&in embargo, le recordó al hombre del que se había enamorado aquel primer día lluvioso. Era
real y ella estaba más convencida que nunca que en el mundo no había otro como *l.
/ntentó no correr mientras se acercaba a *l. %e verdad que intentó mostrar un poco de decoro.
ero el problema, lo que siempre la había perdido, era su incapacidad para ser recatada y, al final,
corrió hacia los bra"os abiertos de %ominic y rió con plena libertad cuando *l la levantó del suelo sin
ning=n esfuer"o.
%ominic le besó la cara, el cuello, le acarició los ri"os negros y cortos con los dedos.
?Chloe, por un momento temí que no vendrías. ens* que habías cambiado de opinión.
Ella lo miró a la masculina cara. 5abía recuperado el peso que había perdido, pero seguía
pareciendo un poco peligroso e intenso' hasta que sonrió, con los ojos grises burlones y tiernos.
?Estaba esperando que aparecieras por el vestidor.
?!o me digas que estás decepcionada.
Ella se arqueó para que la volviera a besar. La ardiente calide" de su respiración en su piel la
derritió por dentro.
?uede que un poco.
Hl se separó un poco para sonreírle.
?-h. (!o me digas que a la se+orita no le importa encontrarse con un intruso en su cama,
Chloe suspiró y le secó una gota de la solapa del abrigo.
?>e pareció de lo más aterrador y emocionante.
?(Emocionante, (Encontrarte a un hombre medio muerto en un ba=l,
?!o a un hombre cualquiera, %ominic. &oy particularmente quisquillosa con qui*n invito a mi
vestidor.
?Eso espero.
Chloe tardó unos segundos en ver que %ominic estaba haciendo un esfuer"o muy grande por
controlarse. 5abía levantado la cara hacia el cielo, como si agradeciera la fría lluvia. Ella notó que se
le llenaban de lágrimas los ojos. &ólo era la segunda ve" que lo veía con la lu" del día. %ominic
necesitaría tener mucha paciencia para olvidar sus interminables días de oscuridad.
?Chloe ?bajó la cabe"a para mirarla a la cara. Estaba más en pa" consigo mismo de lo que
ella recordaba?. (Crees que podrías soportar criar a nuestros hijos en una casa encantada,
?>ientras el fantasma que ronde por ahí no sea el tuyo ?dijo ella divertida?. (&e ha calmado
ya el escándalo en Chistlebury,
?!o creo ?respondió *l?, aunque las autoridades han anunciado que la muerte de sir Edgar
fue un accidente. -l parecer, murió aplastado por un desli"amiento de tierra mientras inspeccionaba
los pasadi"os subterráneos de &tratfield 5all.
?(7 qu* me dices del famoso fantasma de Chistlebury,
?-h, sí. >i resurrección sigue siendo la comidilla del pueblo. &in embargo, despu*s de
prometer una generosa donación a la iglesia, hasta el párroco ha decidido pasar por alto algunos
puntos inconsistentes en la e:plicación de mi fallecimiento.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?(&e puede decir que hemos dejado atrás el escándalo,
Hl le lan"ó una diabólica sonrisa.
?>e temo que el escándalo nos perseguirá siempre. %entro de unos a+os, la leyenda del
fantasma de &tratfield será a=n mayor.
?(>e estás diciendo que sus travesuras irán a peor,
?!o e:actamente. ero la gente jurará que han visto al espíritu de &tratfield cargando con su
propio esqueleto por la galería.
Chloe sonrió.
?7o misma lo vi en el baile de disfraces vestido de bandolero. Es un fantasma muy viril.
%ominic la atrajo contra su cuerpo.
?Las fechas y los detalles se confundirán. uede que nuestra historia se e:agere. ero hay algo
que perdurará siempre$ el vi"conde de &tratfield, mortal o fantasma, se enamoró de una preciosa joven
de Londres.
%ominic regresó a su casa de la ciudad unas horas más tarde, con el cora"ón mucho más
relajado que cuando se había marchado por la ma+ana. Le esperaban cientos de responsabilidades. &e
hi"o de noche sin que se diera cuenta.
Cuando la puerta de la habitación se abrió a sus espaldas, giró sobre la silla. Le costaba creer
que ya fuera medianoche. Entre la pila de papeles que tenía encima de la mesa, que eran
investigaciones oficiales sobre la muerte de &amuel, una carta del comit* de dirección de la Compa+ía
y notas de condolencia que había recibido despu*s de que las noticias de su presunta muerte se
hubieran e:tendido por la ciudad, tenía una pistola. - estas alturas, el informe sobre la traición de
Edgar ya habría llegado a oídos de esos contactos secretos que habían traicionado a /nglaterra con *l,
si es que no hacía ya tiempo que estaban escondidos.
Le costaba más identificar los ruidos en la casa de Londres que en la de Chistlebury, aunque
había algo en los sigilosos pasos que escuchaba a sus espaldas que le pusieron todos los sentidos en
alerta'
or el placer que prometían.
La esencia especiada del jabón de Chloe inundó toda la habitación y despertó al sensual agresor
que %ominic llevaba dentro. 0econocería esa fragancia en cualquier sitio, y respondería a ella
siempre. Escuchó cómo la capa ribeteada en seda se arrastraba por el suelo. &intió una pun"ada de
deseo recorri*ndolo de arriba abajo. )u* sorpresa tan agradable.
&e inclinó en la silla disfrutando del momento.
?Espero, por favor, que no te hayas atrevido a venir sola y de noche.
?2ane me ha acompa+ado con el carruaje.
&e levantó y se acercó a la ventana, desde donde vio cómo 2ane se despedía de *l con un alegre
gesto y, antes que pudiera reaccionar, el carruaje desapareció por las calles de Londres.
&e giró, con una sonrisa incr*dula.
?(7 cómo pretendes volver a tu casa sin que tenga que acompa+arte,
?!o lo pretendo.
?7' (habías pensado pasar aquí la noche,
Ella se acercó a *l, con los ojos a"ules resplandecientes de felicidad.
?()u* pasa, &tratfield, (-caso eres el =nico que puede hacer visitas por sorpresa,
- %ominic se le aceleró el cora"ón. - ju"gar por la mirada de Chloe decidió que, aunque
tuviera que e:plicarles la situación a sus hermanos, una noche con ella cuando estaba de aquel humor
tan seductor valía la pena. !o podía resistirse a ella, jamás sería capa" de negarle nada en la vida.
?&i tu familia descubre que no estás, (no se pondrán hist*ricos,
?5ummm ?empe"ó a desabotonarle la camisa de lino blanca, con los dedos ágiles. -
%ominic lo invadió un ardiente deseo se:ual?. 2ane me ha prometido que se encargará de ellos.
Los sentidos de %ominic estaban inflamados por aquella esencia. Cómo le gustaba que lo
tocara.
?#na mujer muy valiente, esta 2ane.
Chloe le sonrió, con la vo" presa de la emoción.
?3ienes que serlo para casarte con un 9oscastle.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?Creo que ya lo sabía.
?7 si no, ahora ya es demasiado tarde. 3e quiero, %ominic.
Hl le rodeó la cintura y atrajo contra *l aquel suave cuerpo. &í que era demasiado tarde. Chloe le
había robado el cora"ón aquel día que la había salvado de hundirse en el charco. -llí y entonces supo
que la quería, que si conseguía salir vivo de su plan de vengan"a, la perseguiría hasta donde fuera.
ero jamás se hubiera imaginado que sus fantasías se harían realidad de aquella manera tan increíble,
que se enamoraría tan profundamente de ella.
?7a veo el lado oscuro de %ominic otra ve" ?le susurró ella, rodeándole el cuello con los
bra"os?. !o te vuelvas a esconder de mí.
Hl le recorrió la espalda con las manos, le agarró las nalgas y la apretó contra el calor de su
cuerpo. Eimió ante lo bien que sus curvas encajaban en su tenso dorso.
?!i lo sue+es. Chloe' ?se estremeció cuando ella se separó un poco para seguir
desabotonándole la camisa.
?%eja de preocuparte, %ominic. 2ane es muy lista.
?5eath tambi*n.
?(7 qu* puede hacernos, (1bligarnos a casarnos por la ma+ana, erfecto. -sí, a lo mejor, no
tendr* que escuchar a Emma dándome lecciones sobre el decoro matrimonial, las listas de invitados
y' (qu* haces,
?&igo tu consejo y no me preocupo ?le desabrochó el vestido y se lo sacó, dejándolo arrugado
en la cintura, mientras sopesaba los pálidos pechos a trav*s de la camisola. ara cuando se la había
llevado a la cama y había empe"ado a besarla, Chloe no parecía recordar de qu* estaban hablando.
!i %ominic tampoco. Chloe se había convertido en una aut*ntica tentadora, con su cuerpo
maduro y su insaciable curiosidad. Los m=sculos del pecho de %ominic se tensaron de placer cuando
ella le recorrió las cicatrices con las yemas de los dedos. &u contacto siempre lo había e:citado, pero
aquella persecución agresiva lo encendía al momento. 2amás podría decirle que no. La atracción que
sentía hacia ella había sido, desde el principio, su debilidad y su fuer"a.
Ella le besó el pecho, lamió y mordió con suavidad, y *l empe"ó a temblar. Con la deliciosa
boca rosada e hinchada y el vestido en la cintura, estaba increíblemente atractiva. !otaba sus labios
h=medos y cálidos sobre su piel y el cora"ón se le aceleró. La tendió en la cama y capturó su boca en
un profundo y apasionado beso mientras se tendía encima de su lánguido cuerpo.
?Chloe, mi amor ?dijo, mientras le quitaba la camisola y las ligas?. Estoy muy contento de
que hayas decidido venir a hacerme una visita.
La desnudó en pocos segundos.
La sensualidad de su sonrisa desató algo tenso y poderoso en su interior. Ella se hundió más en
la almohada, en una pose que era retadora y sometida.
?)uítate la ropa, &tratfield.
?(5as pensado algo en particular,
?5e pensado en todo.
?7a veo.
&e quitó la camisa y los pantalones y le permitió que lo observara desnudo. !otó cómo su
erección crecía bajo su escrutinio y el más que evidente placer de sus ojos. Cuando Chloe se incorporó
en la cama y empe"ó a besarle el estómago, %ominic se quedó tan preso de la lujuria que no podía
moverse, sólo podía someterse y disfrutarlo.
Chloe fue descendiendo. -l principio, %ominic sólo podía gemir de placer. Cuando aquellos
suaves labios se posaron sobre su erecta verga, *l se estremeció y la agarró por los hombros,
acercándola más a *l. La lengua de Chloe dibujó círculos en el e:tremo de su se:o. %ominic arqueó la
espalda. -quella sensación se apoderó de *l hasta el =ltimo centímetro de su piel.
&i había pensado hacerla llorar de placer aquella noche, parecía que iba a ser al rev*s. Le tomó
la barbilla con las manos.
?()ui*n te ense+ó esto, ?le preguntó.
?-udrey Datson ?susurró ella, con los ojos a"ules provocativos.
?(-udrey' esa -udrey Datson,
?B.ayaC .eo que la fama de las cortesanas llega hasta Chistlebury.
%ominic sonrió.
?La de esa cortesana en particular, sí. (or qu* demonios te dio clases, 3engo entendido que
Jillian Hunter Mi amado Lord
selecciona muy bien a sus alumnas y que sólo acepta a una o dos al a+o.
?!o me lo ense+ó ?Chloe parecía avergon"ada?. En 9righton, lo escuch* a escondidas
cuando le estaba dando lecciones de seducción a mi cu+ada.
?(- tu cu+ada, ?preguntó *l incr*dulo?. (- 2ane, la elegante marquesa que se ha enfrentado
a su marido y que te ha traído aquí,
?&í. La misma. >i querida aliada 2ane.
%ominic meneó la cabe"a sorprendido. &entía los feroces latidos de su cora"ón por todo el
cuerpo. Chloe era su mundo, la llama que le había dado esperan"a en la oscuridad. 3ambi*n era una
mujer fuerte y realista con una naturale"a apasionada y la idea de pasar el resto de su vida con ella lo
dejaba sin respiración.
La volvió a tender en la cama. .olvió a estremecerse, porque la necesidad por ella era cada ve"
mayor, más urgente a cada momento. &us manos le recorrieron el cuerpo, los pechos y los hinchados
pe"ones, luego más abajo para separarle las piernas. La acarició de forma íntima, aprovechándose sin
reparos de tenerla en su cama por primera ve". &e sentía viril, capa" de hacer el amor hasta el
amanecer, con el cuerpo ardiente y duro.
&ólo con tocar la cálida y suave piel y las tersas curvas de Chloe, se sintió invadido por la
lujuria. Los instintos se:uales de aquella mujer acrecentaban su necesidad hasta que le ardía la sangre
por las venas. La quería vulnerable, abierta e impotente como ahora. )uería hacerle todo lo
imaginable. El placer de sentir su boca en su verga le había aumentado el placer hasta niveles que
jamás había conocido.
Le separó los labios de su se:o y le introdujo un dedo en el sensible agujero. Los tiernos
m=sculos de Chloe se tensaron ante la fricción. %ominic notó cómo se estremeció y jugó con ella hasta
que se retorció contra su mano. &e estaba rindiendo a *l, estaba dando rienda suelta a toda su
sensualidad.
?Chloe ?dijo *l con la vo" ronca?. 3e quiero tanto.
&e inclinó para succionarle con suavidad los pechos. Ella respondió con un grave gemido que
tensó todos los m=sculos de %ominic al pensar en lo que le esperaba.
La cremosidad de la e:citación le había mojado todos los dedos. 3enía que estar dentro de ella o
se consumiría. La necesitaba y ella le estaba suplicando que la tomara. &in embargo, no quería ir con
prisas. )uería que Chloe anhelara el se:o con *l hasta el punto de dejarle hacer cualquier cosa que *l
le pidiera.
#na mujer como Chloe jamás debía ser lomada a la ligera. 3enías que complacerla, mimarla y
seducirla en cuerpo y mente.
?%ominic, creo que' .oy a'
Lo e:citó mucho verla perder el control, cómo movió su cuerpo y cómo su vo" se volvió más
grave y profunda. -pretó la mandíbula cuando llegó al orgasmo contra su mano, cuando se estremeció
de placer con una necesidad que igualaba la suya. 1bservó su cara, aceleró el movimiento de la mano,
ni siquiera entonces la dejó descansar. La hi"o llegar al orgasmo dos veces más.
-l final, se colocó encima de ella. &u propia necesidad era demasiado intensa para poder
controlarla más. Escuchó cómo Chloe susurró su nombre, con el cuerpo tenso. Le atrapó las manos
encima de la cabe"a y la miró a los ojos. Ella se mordió el labio inferior.
?()u* me estás haciendo, %ominic,
?Lo que me apetece. (-lguna objeción,
Ella cerró los ojos y suspiró.
?!inguna.
Hl acercó la cabe"a de su miembro a la abertura de su cuerpo. Estaba tan h=meda y cálida que
%ominic estuvo a punto de estallar allí mismo. -rqueó la espalda y, con una poderosa embestida, la
penetró.
?%ominic.
Ella contuvo la respiración. Hl la volvió a penetrar, más y más adentro, hasta que no quedó ni
una gota de aire en su cuerpo. Ella levantó las caderas, salió a su encuentro, aunque sólo para rendirse
con un grito de placer. Hl le introdujo la lengua en la boca para profundi"ar más el beso, hundi*ndose
en ella desenfrenadamente. Ella le rodeó las caderas con las piernas para absorber el impacto de su
cuerpo. %ominic no podía detenerse. La estaba clavando en la cama, estaba perdido en ella,
fle:ionando las caderas a un ritmo fren*tico.
Jillian Hunter Mi amado Lord
2amás la había necesitado tanto como ahora. El cuerpo de Chloe no sólo lo recibía, sino que lo
animaba, se amoldaba tan bien a su alrededor que %ominic tenía que ralenti"ar sus movimientos
porque, si no, temía que iba a romperla en dos peda"os. -quello era placer elemental, una tormenta
descontrolada pero que, a pesar de todo, estaba en armonía con la naturale"a, una preciosa furia.
Luchó por controlarse.
?Eres una mujer increíble, Chloe ?susurró, ronco, mientras le levantaba las piernas y se las
colocaba encima de sus hombros para tener un mejor acceso.
?3u mujer ?susurró ella.
&u vo", afectada por el placer, lo hi"o penetrarla con más profundidad. Cuando ella empe"ó a
moverse contra *l, *l quiso gru+ir de placer. Levantó la cabe"a y preparó su cuerpo para un orgasmo
que parecía nacerle de lo más profundo del alma. La notaba abierta al má:imo debajo de *l y notaba
cómo su h=meda succión lo iba dejando seco.
Escuchó su grito de placer cuando *l se derramó en su interior. Estaba tan preciosa y se había
entregado a *l tan abiertamente que sería capa" de mover cielo y tierra para conservarla a su lado. La
quería tanto que tenía miedo y, a pesar de todo, la idea de no tenerla en su vida era insoportable.
Ella le sonrió, con mechones de pelo negro h=medo pegados a las mejillas. &us vibrantes ojos
a"ules le dijeron que compartía sus intensos sentimientos. Estaban hechos el uno para el otro.
Conocerla había sido la cosa positiva que había sacado de la tragedia de las brutales muertes de
9randon y de &amuel.
?>enuda lección de seducción que aprendiste, Chloe 9oscastle ?dijo *l con suavidad?.
0ecu*rdame que más adelante le d* las gracias a -udrey.
Chloe ni siquiera podía reunir las fuer"as para devolverle el comentario burlón. La oscura
pasión y el amor que veía en sus ojos la dejaron parali"ada. &entía su ardiente mirada en todo su ser.
%ominic no había escondido su deseo, sus emociones e, incluso ahora, se veía reaccionando ante *l de
nuevo. -sí eran las cosas entre ellos, así serían siempre. #na mirada de %ominic y estaba perdida.
Era distinto de cuando lo había conocido. 5abía cambiado. Los dos habían cambiado. 5abía
arriesgado su vida por aquello en lo que creía, y ella había arriesgado su reputación porque creía en *l.
Esa noche, incluso había podido notar la diferencia en cómo le había hecho el amor. Era más fuerte,
más seguro de sí mismo. 2amás volvería a ser el perfecto caballero rendido a las normas de la
sociedad< siempre habría algo salvaje, algo rebelde en los dos. &in embargo, Chloe sólo podía empe"ar
a calmar su inquieta naturale"a y los episodios de triste"a que la habían asolado durante los =ltimos
a+os al lado de %ominic. &e merecían la felicidad que les esperaba.
?Eracias, Chloe ?dijo, tranquilamente, rodando a su lado para mirarla?. !o te he hecho
da+o, (verdad, 5a habido un momento que he perdido el control.
Ella suspiró de satisfacción, apretándose contra su cuerpo como si pudiera quedarse así para
siempre.
?Estoy bien, %ominic. (.amos a dormir aquí,
Hl la miró con una sonrisa pícara. &u cuerpo ya volvía a estar duro. 2amás podría saciarse de ella
y saber que, dentro de poco, la tendría a su lado noche y día, sólo consiguió intensificar su deseo.
Cuando las manos de Chloe empe"aron a e:plorar su cuerpo, contuvo la respiración.
?!o vas a dormir aquí, Chloe. -l menos, esta noche.
&us manos dejaron su misión provocativa.
?(or qu* no,
?orque verás, mi querida tentadora, esta misma ma+ana le he prometido a tu familia que te
protegería y, hasta ahora, creo que no lo he hecho demasiado bien.
Ella le agarró las caderas y entrecerró los ojos a"ules.
?(%e verdad me vas a obligar a marcharme,
La posesión que transmitía su caricia lo encendió de arriba abajo.
?>e temo que sí.
?(-hora mismo,
&e dejó caer en las almohadas, en un gesto de deliberada invitación, poniendo a prueba el poder
que ejercía sobre *l. >ientras observaba aquella pose tan insinuante, tensó la garganta y la miró con
los ojos entrecerrados. El deseo que sentía por *l le inflamaba los sentidos. ()u* hombre podría
resistirse a aquella lujuriosa sensualidad,
&e colocó encima de ella y empe"ó a besarle los pechos, el tembloroso abdomen y los enredados
Jillian Hunter Mi amado Lord
ri"os del se:o. !otó cómo ella se resistía a esa nueva invasión al"ando las caderas, pero *l se movió
más deprisa y, con una mano, la clavó contra el colchón. Con la otra mano, la abrió completamente
para *l, y sopló un poco encima de la hinchada cumbre. Ella se estremeció, incontrolada, agarrándolo
por los pelos. -quella e:citación lo contaminaba. Cuando su lengua penetró los sensibles pliegues de
carne, ella emitió el gemido más dulce que %ominic jamás hubiera escuchado.
&u sabor y su te:tura de miel le hicieron anhelar más. 5undió la cabe"a entre sus muslos,
separándole a=n más las piernas y empe"ó a lamerla.
?%ominic ?dijo Chloe, con una vo" ahogada, retorci*ndose bajo la mano que la tenía clavada
en la cama.
Le mordisqueó con mucho cuidado la punta del clítoris, penetrándola más y más con la lengua.
Chloe se había sometido y se había dejado caer en la cama, contra las almohadas. &u cuerpo tembló de
placer hasta el momento en que %ominic la hi"o llegar al orgasmo y se convulsionó
desenfrenadamente contra su cara.
?)ue %ios me asista, Chloe ?murmuró *l, apoyando la cabe"a en la cama. &i no la llevaba
pronto a casa, su familia acudiría a su puerta, e:igiendo que se la devolviera sana y salva.
Ella se sentó, aturdida, despeinada y con los ri"os negros empapados de sudor alrededor de la
cara.
?()u* me acabas de hacer,
Hl sonrió.
?(!o te ha gustado,
?(3= qu* crees, diablillo,
%ominic se sentó, con la erección dolorida.
?Es una suerte que tenga tanto trabajo retrasado porque, despu*s de esto, no podr* dormir.
?(%e verdad vas a llevarme a casa, ?preguntó ella.
?3e acompa+ar* hasta la puerta ?se levantó para ponerse los pantalones, a rega+adientes?.
.ístete, Chloe.
?(7 si no quiero,
?Entonces, tendr* que cogerte y llevarte en bra"os hasta tu casa tal como estás y dejar que tus
hermanos se imaginen cómo vestirte.
Chloe le tiró una almohada.
?9onita manera de recuperar la decencia$ pasearme desnuda por las calles de Londres.
>enos de una hora despu*s, %ominic cumplió su promesa de llevarla a casa y Chloe se quedó
de pie, y completamente vestida, delante de *l en las escaleras de la elegante mansión de Erayson.
-costumbrado ya a las situaciones que dejarían helado a cualquier otro sirviente, el mayordomo de los
9oscastle ni siquiera parpadeó.
7 tampoco 5eath, que salió de la biblioteca para dar la bienvenida a su hermana con un libro en
la mano.
?-h, Chloe. La oveja negra de la familia ha vuelto a casa ?miró a la figura en la sombra que
estaba detrás de ella como un guardia?. Eracias, %ominic.
%ominic asintió, leyendo en los ojos de 5eath la aprobación por haberla traído a casa.
?&iento mucho que estuvieras preocupado por ella.
?En realidad, no lo estaba. &abía que estaba contigo y que la traerías a casa. )u*date un rato.
>e gustaría hablar contigo de algunos asuntos en privado.
Chloe parecía indignada.
?(Cómo sabías dónde estaba, (3e lo ha dicho 2ane,
?or supuesto que no ha sido 2ane ?dijo la marquesa, desde la escalera?. !o te traicionaría
ni bajo tortura. El cochero ya es otra cosa ?acabó de bajar hasta la puerta de la biblioteca con una
bata de color plateado y "apatillas forradas de color perla.
?Chloe, (cómo te ha ido la visita a casa de la tía 0osemary,
Ella sonrió mientras pasaba junto a 5eath.
?La pobre ha acabado agotada con mi compa+ía. >e ha tenido que rogar que me marchara
para poder descansar.
%ominic abrió los ojos como platos. La muy descarada se estaba riendo de su virilidad delante
de todo el mundo. Como si 5eath y 2ane no tuvieran ni idea de qui*n era @la tía 0osemaryA y lo que
había hecho Chloe para agotar de aquella manera a la pobre mujer. 7a le ense+aría *l agotamiento la
Jillian Hunter Mi amado Lord
pró:ima ve" que la tuviera en la cama.
Los ojos de 2ane brillaban, encantados.
?&ube y e:plícame la visita. (5as lan"ado alg=n cohete a lo Congreve,
Chloe se rió.
?-l menos, uno ?dijo, con picardía, mientras subía las escaleras con su cu+ada.
%ominic miró a 5eath, incr*dulo.
?(Esa frase significa lo que me temo que significa,
5eath intentó no reírse.
?&e lo tendrás que preguntar a Erayson.
?7a ?%ominic meneó la cabe"a?. (%e qu* querías hablar conmigo,
La sonrisa de 5eath desapareció.
?asa a la biblioteca, %ominic. -quí podremos hablar en privado.
%ominic estudió la habitación con una mirada. Las paredes estaban llenas de librerías de madera
de palisandro tallado con enrejados de latón que llegaban hasta el techo. El estucado dorado estaba
adornado con leones rampantes y amorini. Encima de la chimenea había un espejo circular dorado de
estilo griego y, debajo, un modesto fuego bailaba en la cavidad de mármol decorada.
>iró al hombre que tenía sentado delante. -quella habitación encajaba más con el vigoroso
marqu*s de &edgecroft que con su reservado y taciturno hermano.
?&upongo que tienes algunas preguntas referentes a 9randon. 3e dar* toda la información que
pueda, pero me temo que s* poco más de lo que ya he dicho.
5eath no pareció sorprendido.
?&e tienen que responder muchas preguntas, sí, pero t= no. 3= ya has hecho tu parte, %ominic,
y debo admitir que con bastante eficacia.
%ominic se quedó mirando el fuego.
?- veces, parecía estar poseído hasta el punto de perder la cordura. &ólo podía pensar en la
vengan"a ?y en Chloe, claro, pero no era un buen momento para comentarlo.
?7 con motivo ?dijo 5eath?. ero a veces, para que se haga justicia, se necesita a un
hombre poseído con un objetivo.
?7 aquí es donde intervendrás t= ?adivinó %ominic, refiri*ndose a la relación de 5eath con
los servicios de inteligencia británicos. (3odavía trabajaba para ellos, !o se lo preguntó, porque sabía
que sólo recibiría una respuesta evasiva. (%e veras su parte estaba finali"ada, Eso esperaba, porque
quería vivir el resto de su vida en pa".
5eath se encogió de hombros.
?!o s* si participar* en una investigación oficial. ersonalmente, tengo algunas preguntas a las
que buscar* respuesta. 1ficialmente, no s* si me necesitarán. - pesar de lo unido que estaba a
9randon, no s* si su implicación en las labores de espionaje fue tan peligrosa. &upongo que quería
hacerse valer sin la ayuda de su familia.
%ominic se metió la mano en el bolsillo del chaleco.
?3e agrade"co que me enviaras la traducción que hi"o Chloe de la carta codificada de
9randon.
?>e gustaría mucho ver el original ?dijo 5eath, alargando el bra"o?. (Es eso,
?&í. %ebo confesar que soy mejor con la espada que con los códigos.
?-fortunadamente para todos ?dijo 5eath, con sinceridad, mientras se guardaba la carta.
%ominic hi"o una pausa.
?(%ónde supones que estará la otra mitad del mensaje, 3erminaba con un comentario que no
auguraba nada bueno. Cuanto más lo pienso, más veo que el aviso podría haber sido para cualquiera
de nosotros.
?&í ?dijo 5eath, muy serio.
?Es imposible que Edgar lo hiciera solo.
?7a. -hora es la parte más complicada de solucionar. uede que los hombres que lo ayudaron
todavía est*n en el ej*rcito. #no de mis superiores cree que puede haber un soldado, un oficial de
rango inferior, que podría testificar que vio a Edgar intercambiar información con un espía franc*s
en'
Jillian Hunter Mi amado Lord
5eath se calló de golpe cuando vio que la puerta que %ominic tenía a sus espaldas se abría. Era
Erayson, que llevaba sólo la camisa, los pantalones y las botas, y una botella de co+ac en la mano.
areció agradablemente sorprendido de ver a los dos hombres solos en la biblioteca.
?%isfrutando de unos momentos de pa", (no, >e parece muy bien, teniendo en cuenta cómo
las mujeres de esta familia dominan nuestras vidas ?miró a %ominic?. -lgo que sospecho que t=
estás em'e.ando a aprender.
?&írvele una copa de co+ac a %ominic, Eray ?dijo 5eath con una sonrisa?. !ecesita unos
momentos en compa+ía masculina para prepararse para las semanas que le esperan.
?(Las semanas que me esperan, ?%ominic aceptó la copa que el marqu*s había sacado del
mueble chino lacado?. (-caso hay una especie de rito de iniciación a la familia que Chloe no me ha
comentado,
Los dos hermanos chasquearon la lengua.
?Los preparativos de la boda ?dijo Erayson mientras se sentaba.
-l parecer, 5eath no bebía. En lugar de la copa, prefirió un puro que sacó del bolsillo.
?Emma está en su salsa planeando hasta el más mínimo detalle. Espero que no te importe.
?%eberías hablarlo con Chloe ?respondió *l, sin pensar?. or mí, me casaría con ella en
medio de un prado ?se quedó un poco avergon"ado cuando se dio cuenta de lo que había confesado$
que estaba dispuesto a lo que fuera por casarse con Chloe.
Erayson no pareció ofendido. )ui"ás estaba tan enamorado de su intrigante 2ane que podía
entenderlo. La reacción de 5eath fue más difícil de interpretar. !o demostraba sus emociones con
facilidad.
?Lamentablemente ?dijo 5eath?, cuando Emma escuchó que se tenía que organi"ar una
boda, la cosa dejó de ser algo en lo que t= o Chloe tengáis vo" y voto.
%ominic se quedó.
?(%ebo asustarme,
?%eberías desaparecer mientras pudieras ?le confesó Erayson.
?5ablando de desaparecer ?dijo 5eath mientras encendía el puro?. (%ónde demonios está
-drian, 5ace pocos días me enter* que había regresado y ahora ya ha vuelto a desaparecer.
Con aquel comentario, %ominic se dio cuenta del círculo tan cerrado de hombres que formaban
la *lite social. 3odos habían ido a las mismas escuelas, a los mismos acontecimientos sociales, a los
mismos bauti"os, bodas v funerales.
?5a ido a hacer las paces con su padre, y seguro que será una reunión interesante, teniendo en
cuenta que el viejo duque ha estado llamando bastardo a su hijo durante a+os. >e prometió que
volvería para la boda.
?%eberíamos desaparecer todos ?propuso, en broma, Erayson?. /rnos a ca"ar a Escocia y no
volver hasta una hora antes de la ceremonia.
?>e pregunto cuál de los dos me hará tío primero ?dijo 5eath.
La sonrisa de Erayson le delató.
?&erás' ?se rió 5eath, bajando el puro hacia el cenicero.
?7o no he dicho nada ?Erayson meneó la cabe"a, muy serio?. &oy el que guarda los
secretos familiares y el m*dico de 2ane ha dicho que todavía es muy temprano para estar seguros.
Cuando %ominic se levantó para marcharse, le sorprendió ver que habían pasado dos horas. Le
pareció e:tra+amente agradable ser aceptado en aquel clan tan cerrado y que compartieran con *l las
penas y las alegrías. Le recordó a los dos hermanos que había perdido. 7 lo gracioso era que sentía
que quería impresionar a esos hombres, demostrarles su valía. !o iba a ser un vividor irresponsable
toda su vida, no con Chloe a su lado. 7 ahora, aunque fuera por poco tiempo, hasta que volviera con *l
para siempre, estaba en casa. &ana y salva hasta que llegara *l.
?9uenas noches a los dos.
?(3e hemos espantado, ?le preguntó 5eath.
?!o os va a resultar tan fácil. ero' ?%ominic hi"o una pausa cuando llegó a la puerta?.
9ueno, s* que no debería preguntártelo, Erayson. 7 me temo cuál será la respuesta, pero, (te suena de
algo la frase$ @Lan"ar cohetes a lo CongreveA,
Jillian Hunter Mi amado Lord
Epílogo
Chloe se estaba ahogando en un mar de ropa femenina, ya que el suelo de su habitación estaba
lleno de vestidos de paseo, chales, cors*s y enaguas que le llegaban hasta la altura de la rodilla. En
alg=n lugar debajo de aquel vergon"ante e:ceso te:til, había perdido el diario. %ios no quiera que sus
escandalosas confesiones cayeran en las manos erróneas justo cuando iba a convertirse en toda una
se+ora respetable.
Era el día antes de su boda y la modista acababa de marcharse despu*s de hacer un retoque de
=ltima hora en el vestido, y todo porque Emma, la deliciosa dictadora, había decretado que el encaje
de los bajos del cuerpo no estaba recto.
?or un pelo ?murmuró Chloe?. ()ui*n se habría dado cuenta,
7, en medio del furor del retoque, había perdido el diario con todos sus inconfesables secretos.
2ane se asomó en la puerta.
?Chloe, %ominic está abajo. (.ais a ir al parque una hora,
?(ara qu* quiero ir al parque, ?murmuró ella?. >i habitación ya es una aut*ntica jungla.
odríamos pasearnos por aquí durante días y no nos encontrarían. odríamos'
&e giró y vio que 2ane ya no estaba< seguramente, había ido abajo con Emma para preparar otro
de los cruciales detalles para la ceremonia del día siguiente.
&e arrodilló y empe"ó a buscar en un ba=l.
?(%ónde estás, ?susurró?. Espero que enterrado en alg=n lugar donde nadie e:cepto yo
pueda encontrarte.
?>enuda visión para los ojos irritados ?dijo %ominic, con el codo apoyado en el marco de la
puerta.
Chloe se levantó.
?&i Emma te encuentra aquí arriba, te matará.
?>e ha enviado ella.
?(Emma, &eguro que lo has entendido mal.
?!o ?dijo, con un brillo divertido en los ojos?. 5e entrado por detrás con el sastre de
Erayson y sus ayudantes. Creo que no me ha reconocido.
Chloe contempló su atractiva y musculosa figura, impecablemente vestida con una chaqueta de
botonadura doble y pantalones ajustados. Llevaba el pelo negro y corto peinado hacia atrás, dejando
despejado su anguloso rostro. (-quellos endemoniados ojos grises siempre provocarían en ella
aquellas alteraciones en sus se+ales vitales,
?(Cómo ha podido no reconocerte,
Hl se encogió de hombros.
?Llevaba una pila de cajas en las manos. /ba escondido detrás de ellas. ()u* estabas buscando
por el suelo, (1tro hombre medio muerto en el ba=l,
?&i quieres saberlo, estaba buscando mi diario.
?(or qu*,
?(or qu*,
%ominic entró en la habitación y cerró la puerta.
?&i te apetece volver a reescribirlo, yo podría ayudarte con el te:to.
Chloe palideció.
?Espero que no signifique lo que me temo que significa. (Lo tienes t=,
?Claro que no, querida ?lentamente, dibujó una sonrisa?. ero recuerdo de memoria algunas
de las entradas más sorprendentes, si te sirve.
?>entiroso. Es imposible que lo hayas leído.
El chasquido con la lengua de %ominic la hi"o estremecer.
Jillian Hunter Mi amado Lord
?%*jame pensar. -h, sí. @>i mayor defecto es mi incapacidad para ser recatada. Estoy segura
que ning=n hombre querrá casarse conmigo'A
Ella gritó.
?BLo has leídoC
?>e pareció muy dulce.
%ulce. Chloe sólo podía dar gracias a su suerte de que no hubiera leído las =ltimas entradas,
donde relataba la atracción que sentía hacia *l.
?(%e verdad querías que te tomara allí mismo el día de la lluvia, ?le preguntó *l,
abra"ándola.
Ella se resistió y *l la apretó todavía más. La cálida fuer"a de sus bra"os la envolvía. La mano
de %ominic subió hasta la nuca para moverle la cabe"a. Ella se estremeció de placer y se le aceleró la
respiración. -l cabo de unos segundos, sería incapa" de recordar que estaba enfadada con *l por haber
invadido su intimidad.
Hl le mordisqueó la oreja.
?Está muy bien que no sea un hombre decente.
?(or qu* has subido, %ominic, ?preguntó ella.
?)uería darte algo.
?()u*, ?dijo, sin poder evitarlo.
Hl inclinó la cabe"a, con los ojos llenos de amor y la besó con una posesión tan intensa que
Chloe se olvidó del diario desaparecido. (Estaba enfadada con *l, !o importaba. Lo que importaba
era que aquel era el hombre al que le prometería su cora"ón cada ma+ana.
-poyó la cabe"a en su hombro y escuchó las voces que venían del pasillo. 2amás se había
sentido más segura, más en pa" consigo misma en toda su vida.
?La boda debería ser un evento tranquilo ?dijo Emma, más esperan"ada que convencida.
?(En esta familia, ?2ane se rio?. Espero que no apuestes nada.
?>e moriría ?dijo Emma?. 3odas mis viejas amistades han vuelto a la ciudad para la
ocasión. Chloe parece un ángel con ese vestido. %ominic es muy atractivo y están enamorados. El
banquete promete ser divino y la tarta es perfecta ?hi"o una pausa para respirar, como si la doncella
le hubiera apretado el cors* un poco más de la cuenta?. ()u* podría salir mal,
%ominic miró a Chloe y sonrió.
?ara nosotros, nada ?le prometió?. odrías llevar un vestido hecho con sacos. El banquete
podría ser polvo y ceni"as y la tarta podría caer antes incluso de cortarla. ero nada de eso cambiaría
lo más importante. - partir de ahora, todo va a salir bien.
Era tan distinto a la primera ve" que se habían visto, cuando tenía la energía vital contenida y el
cora"ón invadido por la vengan"a. &eguía siendo su oscuro y conmovedor %ominic, el hombre con
quien pasaría el resto de su vida, aunque ya no vivía atormentado. Le sonrió y le tomó la mano.
?3odo ha salido bien desde que te conocí.
* * *
3ítulo original$ The 5o%e !##air o# an English 5ord
Editor original$ 9allantine 9oo;s, !ueva 7or;
3raducción$ >ireia 3er*s Loriente
Copyright R OSST by >aria 5oag
/&9!$ UVWXYZ[[WSSWT
%epósito legal$ 9. V[.YOSWOSSY