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actualidad
Las comisiones investiga-
doras del Congreso de la
República están heridas
de muerte”. La frase del congresista of-
cialista Sergio Tejada, ex presidente de
la megacomisión que desde noviembre
del 2011 investigó las presuntas irregu-
laridades del segundo Gobierno de Alan
García, ilustra los efectos que tendrá en la
labor parlamentaria la sentencia judicial
que anuló lo actuado por dicho grupo de
trabajo.
TARJETA
ROJA
Las comisiones investigadoras del Congreso de la República
no volverán a ser las mismas. La sentencia que anula
lo actuado por la megacomisión respecto a Alan García
marcará un antes y un después en su trabajo. Allanarse
a un pedido expreso del Tribunal Constitucional
hace dos años habría podido evitar hoy la factura que
el Poder Judicial le ha pasado al Parlamento.
POR CHRISTOPHER ACOSTA
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Tejada vislumbra la masiva presentación de recursos de
amparo en los procesos de investigación que actualmente
se vienen desarrollando en el Congreso (casos López Me-
neses, Universidad Garcilaso de la Vega, Ancash), y revela
que incluso algunos de los presuntos autores de ilícitos que
la megacomisión identifcó han ya iniciado ese camino.
Habrá un antes y un después de la ejecución de sentencia
del juez Hugo Velásquez, del 5º Juzgado Constitucional
de Lima. Su decisión no solo terminó con García fuera de
los informes de la megacomisión, sino que ha marcado la
pauta y los altos estándares que en adelante se espera de
una comisión investigadora. Les ha señalado el camino, si
no quieren repetir la historia.
¿MISMO PODER, MISMA RESPONSABILIDAD?
Una comisióninvestigadora es implementada por el Congreso,
dado su rol fscalizador, con el objetivo de abordar temas de
interés públicoque requieranesclarecimiento. Goza de amplias
facultades para hacer su trabajo, solo comparadas a las de una
fscalía: puede acceder al secreto bancario o tributario de un
investigado, convocarlode gradoofuerza si se niega a declarar,
e inclusive solicitar impedimento de salida del país, según su
reglamento. Entre sus conclusiones puede recomendar corregir
normas o políticas, o sugerir al Pleno sancionar la conducta
de quienes resulten responsables de presuntos hechos ilícitos.
Entonces, ante las amplias facultades con las que cuenta,
¿debe esperarse de ellas también la misma rigurosidad que
le correspondería a una fscalía en etapa de investigación?
Tejada piensa que no. “El Poder Judicial no puede
obligar a una comisión investigadora a tener los mismos
procedimientos de las instituciones que administran justicia,
porque nosotros no sancionamos. Si va a ser así, entonces
que desaparezcan las comisiones investigadoras”.
Pero ¿cuáles son, en detalle, las observaciones que el juez
Hugo Velásquez le pidió subsanar a la megacomisión y que
esta, a su criterio, decidió no implementar en las siguientes
citaciones al ex presidente? ¿Fue la megacomisión lo sufcien-
temente diligente —como afrma Tejada—, pese a no haber
tomado en cuenta en su totalidad los pedidos de Velásquez?
LAS CITACIONES
Hay una clave para entender, en resumen, buena parte de lo
que se le atribuye como error a la megacomisión: la manera
comofue cambiandola forma enque convocaba a AlanGarcía.
Mientras queenla primera citaciónselellamópara que“declare
sobre su participación”, en la segunda se le citó en “condición
de investigado” y en la tercera se solicitó su presencia “por su
vinculación con los hechos materia de investigación”.
Estoes importante porque la nominaciónde unconvocado
debe corresponderse con el tipo y el nivel de profundidad de
la información que se espera de él. Mientras un testigo declara
sobre hechos que conoce o presenció, un investigado debe
responder sobre sucesos en los que participó directamente
o tuvo presunta responsabilidad.
Solo la primera de las tres citaciones estuvo exenta de
controversia. Ni el ex presidente se quejó, ni el juez Velásquez
encontró en ella falta alguna. Este último consideró que la
generalidad de la primera notifcación era parte de la etapa
indagatoria de la megacomisión, en la que se empieza a
recoger información. El problema vendría después.
Tras ser citado y declarar por segunda vez, la defensa
de García presentó un recurso de amparo: su patrocinado,
siendo convocado ya en condición de investigado, no había
recibido detalle sufciente de los presuntos ilícitos que habría
cometido. Con ello, García afrmaba que su derecho al debido
proceso había sido vulnerado y, en consecuencia, solicitaba
que se anule lo actuado hasta entonces.
El juez Velásquez declaró parcialmente fundado el am-
paro. Le dio la razón a García respecto de la vulneración de
su derecho constitucional a una adecuada defensa, y anuló
tanto su segunda citación como su segunda declaración.
Pero no le dio la razón en cuanto a la supuesta violación de
su derecho a comparecer ante un juez justo. Para Velásquez,
Tejada y la megacomisión eran imparciales, y García debía
seguir el proceso. A los congresistas que lo investigaban les
dio, sí, una importante pauta para volver a citar y recibir las
declaraciones del ex presidente.
“Se ordena a la comisión investigadora proceda a volver
a citar al actor con el mayor detalle posible sobre los hechos
que considere pertinentes respecto a las posibles conductas
ilícitas, ya sean penales y/o infracciones constitucionales
materia de investigación”, se lee en la sentencia en primera
instancia. El Congreso apeló.
SEGUNDA OPORTUNIDAD
¿Obedeció la megacomisión al pedido del juez, implemen-
tando “el mayor detalle posible” en su tercera citación a
García? Jose Ugaz, ex procurador anticorrupción y actual
socio del estudio Benites, Forno & Ugaz, considera que sí.
El abogado sostiene que la tercera citación no viola ga-
rantía alguna porque, además de ser muy concreta respecto
del supuesto accionar irregular del investigado, a su juicio la
imputación de los siete cargos descritos fuye muy claramente.
Esta tercera citación —por la que el ex presidente asistió a
rendir su manifestación—, le fue enviada en octubre del año
pasado. En ella se solicitaba su declaración por los temas Agua
para Todos, indultos presidenciales, BTR, irregularidades en
la emisión de normas y su relación con empresas benefciadas,
venta de terrenos de la Fuerza Aérea Peruana, existencia de
una red ilícita para delinquir; y bienes, rentas y patrimonio.
Se empleaban los términos “su presunta vinculación con
empresas que ganaron licitaciones”, “su rol en el otorgamiento
de conmutaciones a reincidentes” y “sus acciones y decisiones
presuntamente destinadas a perjudicar a Petrotech”.
“Un abogado medianamente entrenado podía saber, le-
yendo la tercera citación, que a García se le estaban imputando
delitos como el de corrupción de funcionarios, asociación
ilícita para delinquir o interferencia al fuero judicial. No
hacía falta especifcar más”, explica Jose Ugaz.
Para entonces, la Primera Sala Civil del Poder Judicial
emitió sentencia en segunda instancia: volvía a darle la razón
a García respecto de la violación de su derecho al debido
proceso, y mantenía nulo lo actuado por la megacomisión
en cuanto a sus declaraciones.
Ya con la segunda instancia a su favor, a los abogados del
ex mandatario solo les quedaba solicitar una ejecución de
sentencia. A su pedido ahora agregaron los hechos recientes:
consideraban que la tercera citación seguía vulnerando los
derechos de su patrocinado pues, a su parecer, la megaco-
misión no había acatado lo dispuesto por el juez en primera
instancia respecto al nivel de especifcidad.
Esta tercera citación, además, les había dado un nuevo
argumento: Alan García había dejado de ser llamado “inves-
tigado” y era convocado ahora por “su vinculación con los
Primera citación
de la megacomisión
a Alan García para
que declare sobre
su “participación”
en los casos colegios
emblemáticos e
indultos presidenciales.
Segunda citación a García. Se lo
convoca en “condición de investigado”
para que declare sobre BTR, Agua
para Todos, indultos presidenciales,
actos de funcionarios subordinados,
y bienes, rentas y patrimonio.
Primera instancia
de respuesta al
amparo: fundado en
parte. El juez ordena
a la megacomisión:
- Respetar los
derechos
Primera
declaración
de García
ante la
megacomisión.
Segunda instancia
de respuesta al amparo.
El juez ratifca:
- Que fue violado el
derecho de defensa de
García al no haber sido
citado adecuadamente.
- Que de volver a ser
citado, debe contar con
Solicitud de nulidad de la tercera citación
y declaración de García a la megacomisión,
pues esta no habría subsanado las
observaciones hechas por el juez.
Ejecución de
sentencia
por parte del juez Hugo
Velásquez, del 5º
Juzgado Constitucional.
Dispone: anular la
tercera citación y
declaración de García,
así como los actos
Aprobación de informes
de la megacomisión. Encuentran
supuesta responsabilidad de
García en colegios emblemáticos,
Agua para Todos, BTR e indultos
presidenciales.
Tercera
declaración
de García a la
megacomisión.
Tercera citación
de la megacomisión
“por su vinculación con
los hechos materia de
investigación” para
que declare sobre:
Agua para Todos,
indultos presidenciales,
BTR, irregularidades
Segunda
declaración
de García a la
megacomisión.
Recurso de amparo
presentado por
García contra
la megacomisión.
Solicita: dejar sin
efecto todo lo actuado
respecto a su persona
a partir de la segunda
citación.
31.05.12
08.06.12
03.04.13
08.03.13
16.05.13
19.09.13 16.01.14
27.12.13
27.01.14
27.04.14
30.10.13
04.10.13
Cronología del caso García
Argumento:
que se han violado
sus derechos
constitucionales
relacionados al debido
proceso (acceder al
detalle de los hechos
que se le imputan;
derecho a la defensa).
en la emisión de
normas y su relación
con empresas
benefciadas,
venta de terrenos
de la FAP, la existencia
de una red ilícita para
delinquir, y bienes,
rentas y patrimonio.
fundamentales
del investigado
en lo que respecta
a su defensa.
- Citar a García con el
mayor detalle posible
de los hechos ilícitos
por los que se
le investiga.
- Anular todo lo
actuado desde la
segunda citación
en lo que se
refere a García.
el mayor detalle
posible de los hechos
imputados y la
infracción cometida.
- Anula todo lo
actuado desde la
segunda citación
en lo que se refere
a García.
posteriores o sucesivos
que afecten sus
derechos
constitucionales
(los informes).
Argumento:
en su tercera citación
la megacomisión no
cumplió con precisar
la conducta ilícita
y los presuntos delitos
o infracciones
constitucionales  
cometidos por García.
-Tampoco indicó
si debía asistir en
calidad de investigado
o testigo.
PODER ABRIL 2014 16
hechos materia de investigación”. Esto, argüían los abogados
de García, no les permitía saber bajo qué estatus estaba siendo
tratado: si como testigo o como investigado.
LA FUNCIÓN DE LA PALABR
En la ejecución de sentencia del juez Hugo Velásquez, que
en marzo último dejó al ex presidente fuera de los informes
fnales de la megacomisión, la imprecisión sobre el estatus
de García en la tercera citación fue un “defecto sustancial
insubsanable”. Es una de las premisas que acogió para de-
clarar la nulidad de la tercera citación y manifestación de
García, con lo que se anuló también los tres informes de la
megacomisión que lo mencionaban.
Ernesto de la Jara, director del Instituto de Defensa Legal
(IDL), considera que la ejecución de sentencia de Velásquez
pecó de extremo formalismo. “Las garantías del debido proceso
solicitadas por García en su amparo son propias de un investi-
gado, no de un testigo. No solo el juez podía saber leyendo el
expediente que García estaba siendo investigado, sino que el
mismo ex presidente se asumió en todo momento como tal”.
Pero ¿por qué la megacomisión dejó de llamar “investigado”
a García en su tercera citación? Lo que podría parecer un torpe
error fue, más bien, una decisión meditada. El autor de esta
nota conversó, por separado, con dos asesores de dicho grupo
de trabajo, quienes aseguraron que fue una resolución tomada
en mayoría. “Quien insistió en seguir llamando ‘investigado’
a García fue Tejada, pero había congresistas que se negaron a
seguir las recomendaciones del juez porque sentían invadido
el fuero parlamentario”, dijo uno de ellos.
Podría pensarse también que la omisión de la palabra fue
un intento de burlar el expreso pedido de minuciosidad en
la citación: al dejar de llamar investigado a García, los altos
estándares del juez podrían fexibilizarse.
Pero no ha sido este el único argumento de Hugo Ve-
lásquez para anular lo actuado por la megacomisión en lo
que a García se refere. No al menos el más importante. Si
la megacomisión lo hubiera llamado “investigado”, el juez
habría igualmente anulado lo actuado. Veamos por qué.
Velásquez consideró que los derechos de García fueron
nuevamente vulnerados en la tercera citación, la que no sub-
sanó sus propias recomendaciones. La última notifcación
que recibió el ex presidente no precisaba de manera puntual
la conducta ilícita cometida en cada uno de los siete casos, ni
tampoco identifcaba cuál era el presunto delito que se le impu-
taba a esa conducta. Pero ¿era obligación de la megacomisión
llegar a ese nivel de especifcidad en etapa de investigación?
Sergio Tejada responde que no. Y defende su posición
citando el artículo 88 del Reglamento del Congreso, que dice
que una comisión investigadora solo identifca supuestos ilícitos
penales cuando concluye una investigación y recomienda al
Pleno una acusación. Sin embargo, uno de los argumentos de
la ejecución de sentencia dice que ningún reglamento interno
puede estar por encima de un derecho fundamental de la
persona, en este caso, el derecho a defenderse adecuadamente.
Para ello, la sentencia de Velásquez citó jurisprudencia tanto
nacional como de la Corte Interamericana de Derechos Hu-
manos, y concluyó que una persona tiene derecho a saber los
cargos que se le imputan desde el inicio de una investigación,
y no solamente en etapa acusatoria.
GUERR AVISADA…
No es esta, sin embargo, la primera vez que
se le informa al Congreso que algunos de
sus procedimientos no se corresponderían
con el derecho nacional o internacional.
Hace dos años, el Tribunal Constitucional
(TC), en su expediente 156-2012-PHC/
TC, lo exhortó a establecer un único pro-
cedimiento a seguir por las comisiones
investigadoras. Esto, según se lee, evitará
“que los presidentes y miembros de estas
comisiones fjen pautas de investigación
a su buen saber y entender”.
Unos años antes, en el 2005, el mismo
TC emitió opinión sobre la inhabilitación de la función
pública, fgura con la que el Congreso puede sancionar a un
alto funcionario hasta por diez años sin ocupar cargo alguno
en el Estado. Para el TC, basado nuevamente en el derecho
internacional, una inhabilitación política solo debe ser po-
sible cuando sobre el investigado pesa antes una sentencia
judicial. Su opinión rebate directamente la potestad que el
Parlamento asume desde la Constitución de 1993.
Mientras ambos temas no aterricen en procedimientos
congresales formales, lo más probable es que los recursos
de amparo, como dice Tejada, empiecen a multiplicarse. Por
ejemplo, de presentar un amparo, el desaforado congresista
Michael Urtecho podría volver a ocupar un escaño toda vez
que fue inhabilitado sin sentencia judicial de por medio.
Tejada dice que no es el mejor momento para pedirle una
autocrítica a la megacomisión, a la luz de los resultados. Por su
parte, consultado por el diario El Comercio sobre si fue un error
llamar a García en la tercera citación “involucrado” en vez de
“investigado”, el congresista Carlos Tubino reconoció que sí.
“Es que nosotros somos congresistas, no abogados”, dijo.
Para el TC, una inhabilitación
política solo debe ser posible
cuando sobre el investigado pesa
antes una sentencia judicial.