TRASTORNO DE DEPRIVACIÓN

AFECTIVA DE CASANDRA (CADD)

El Trastorno de Deprivación Afectiva de Casandra (CADD) es un
concepto definido por Maxine Aston, consejera y terapeuta de parejas
en las que uno de los miembros tiene el síndrome de Asperger o está en
el espectro autista. Contrariamente a lo supuesto durante mucho
tiempo, las personas que están en el espectro autista están interesadas
en mantener relaciones de pareja y, de hecho, dichas parejas existen.
El CADD es el nombre que reciben los síntomas de estrés (baja
autoestima, depresión, ansiedad) que frecuentemente se observan en
las parejas de personas que presentan un TEA (trastorno del espectro
autista). Otros síntomas que pueden presentar son somnolencia,
disminución de la libido, alteraciones del estado de ánimo y
disminución del sistema inmunitario.
Debido a que los libros y trabajos de Marine Aston no han sido hasta la
fecha traducidos al español, a excepción de breves artículos como El
síndrome de Asperger en la consulta del consejero, a continuación se
resumen algunos conceptos sobre el CADD expuestos en la web de
Maxine Aston y en la web de Families of Adults Affected by Asperger’s
Syndrome.
Maxine Aston hace una similitud entre el CADD y el Transtorno
Afectivo Estacional (SAD). Afirma que los seres humanos son sensibles
a la falta de luz solar y su deprivación puede provocar una serie de
alteraciones. El SAD se diagnostica después de tres inviernos
consecutivos de presentar los siguientes síntomas: alteraciones del
sueño, somnolencia, aumento del apetito (en especial deseo de comer
hidratos de carbono), depresión, problemas sociales (como irritabilidad
y aislamiento), ansiedad, disminución de la libido, alteraciones en el
estado de ánimo, periodos de hipomanía ( hiperactividad) en
primavera y otoño. Algunas personas afectadas presentan también una
disminución de la inmunidad durante el período invernal y son más
vulnerables a las infecciones.
Maxine Aston traza una analogía entre los efectos de deprivaciòn de luz
solar (SAD) y los efectos de la deprivación emocional (CADD). Los
afectados por el CADD experimentan síntomas parecidos a los de los
afectados por el SAD, con el agravante de que los afectados por el
CADD experimentan unos efectos más dañinos, ya que es otro ser
humano al que probablemente aman, y no el Sol, el responsable,
aunque sin quererlo, de su deprivación. Esta persona puede ser el
compañero o compañera sentimental, o bien el padre o la madre.
El hecho de que este daño se inflija sin querer, de que no sea a
propósito, sólo se hace evidente cuando se descubre la causa del
comportamiento del miembro Asperger de la pareja, ya sea mediante
autodiagnóstico o mediante el diagnóstico por un profesional.
Cuando se vive en una relación de pareja en la que el síndrome de
Asperger no está diagnosticado o su existencia es negada, se suele
culpar al componente de la pareja que no es Asperger de las
situaciones disfuncionales que se producen.
El CADD alcanza su máxima expresión cuando el componente de la
pareja que no es Asperger (ya sea éste hombre o mujer) no es creído ni
por el componente Asperger de la pareja ni por las personas de su
entorno. Son estos sentimientos de confusión, soledad y desesperación
los que dan lugar al nombre de Casandra para referirnos a este
trastorno.
Casandra era hija de Príamo, rey de Troya. Apolo le concedió el don de
la profecía para atraerla hacia él. Ella le rechazó y Apolo, en vez de
quitarle el don, se vengó haciendo que conservara su don profético,
pero que no fuese creída: ella alertó sobre la amenaza que representaba
el caballo de Troya pero nadie la creyó.
Las investigaciones de Maxine Aston apuntan claramente a que el
CADD puede desarrollarse como consecuencia de mantener una
relación íntima con un adulto con síndrome de Asperger o alguna otra
afección que curse con niveles bajos de empatía y niveles altos de
alexitimia, del griego alex y thymos, literalmente sin palabras para las
emociones. El 85% de las personas con algún TEA presentan elevados
niveles de alexitimia (Hill, Bethoz y Frith, 2004).
Los TEA se deben a diferencias neurológicas y a como está
interconectado el cerebro, y no pueden curarse. En cambio el CADD es
una afección secundaria, que deriva de la situación de convivencia en la
que se halla la persona. Es transitoria y debida a la relación en la que la
persona se halla inmersa, no es una afección personal, sino relacional.
Los efectos del CADD pueden eliminarse o reducirse al encontrar la
causa, pero sólo será así si ambos componentes de la pareja aceptan
dicha causa. La aceptación permite tomar medidas para restituir la
falta de atención emocional que la persona con CADD ha estado
sufriendo. A partir de ahí, algunas parejas son capaces (siempre y
cuando se acepte el diagnóstico) de atribuir los problemas contra los
que han estado luchando durante tanto tiempo al síndrome de
Asperger y dejar de culparse el uno al otro.
La reciprocidad emocional, el amor y el sentimiento de pertenencia son
esenciales para los seres humanos. Si estas necesidades no están siendo
atendidas y no se comprende la razón, entonces pueden verse afectadas
tanto la salud mental como la física. La toma de conciencia y la
comprensión pueden eliminar los síntomas del CADD.
El CADD es una consecuencia de la situación en la que se halla el que la
sufre y por lo tanto es posible encontrar caminos para rectificar esa
situación. Algunas parejas en las que uno de los componentes es
Asperger pueden llegar a funcionar bien si ambos entienden sus
diferencias y trabajan para desarrollar una forma de comunicarse
diferente y mejor. Pueden llegar a conseguir una relación en la que los
dos muestren expresión emocional y amor y que sea satisfactoria para
ambos. La consecución de este objetivo dependerá de la relación que
tenga la pareja, del nivel de compromiso y de la aceptación total por
parte de ambos de la presencia del síndrome de Asperger.
Al igual que el Sol restaura el equilibrio en el SAD, la atención
emocional y la comprensión pueden restaurar el equilibrio de la
persona con CADD. Pero si la persona con síndrome de Asperger no es
consciente o niega el síndrome, lo más probable es que su pareja
continúe experimentando los síntomas del CADD.
Para consultar más información puede visitar la web, en lengua inglesa,
de Maxine Aston, y leer su excelentes libros sobre las relaciones de
pareja.