Alejandra Palacios Banchero

Psicóloga Clínica y Comunitaria
alepsicon@yahoo.com
Has pasado momentos terribles con la pérdida de tu ser querido. Así lo
entendemos y lo reconocemos.
Permíteme ayudarte con una serie de informaciones que pueden servirte para
comprender mejor tus reacciones y poder manejar tu dolor.
Ante la muerte de una persona
muy querida las personas reaccionan
de diferente manera y recuperarnos
requiere tiempo y energías.
El duelo es un proceso muy
doloroso con reacciones y síntomas que son totalmente normales y esperados.
Puedes sentir: incredulidad, rabia, tristea, insensibilidad, resentimiento,
miedo, angustia, culpa, soledad, alivio, apatía, intranquilidad, sensaci!n de oír o
ver al ser querido, cambios de "umor, cansancio, insomnio, dolor de cabea,
pesadillas, problemas estomacales, im#genes que de pronto te vienen a la
mente, sensaci!n de un nudo en la garganta, desinterés, falta de concentraci!n,
no parar de "acer cosas, entre otros.
$a muerte de un ser querido es como una "erida que deber# cicatriar.
Pero este proceso no es f#cil ni inmediato, ni tampoco es igual para todas las
personas. %os podemos demorar unos cuantos unos cuantos meses o unos a&os
y depende de nuestra personalidad, de la intensidad y calidad del amor que
sentíamos "acia esa persona' de la forma en que muri!, del apoyo y
comprensi!n de nuestra familia, nuestros amigos, de la comunidad' de poder o
no comunicar nuestros pensamientos, ideas y sentimientos a los dem#s con
libertad y confiana y sin temores' de poder afrontar y resolver los problemas
que suceden al mismo tiempo y que empeoran nuestra situaci!n.
(odo proceso de duelo, al igual que la cicatriaci!n de una "erida, pasa
por diferentes etapas y cada una de ellas puede tener diferente duraci!n.
)uando recién nos enteramos de la noticia, no creemos lo que "a pasado,
estamos confundidos, inquietos, angustiados, lloramos,
tenemos problemas con nuestro est!mago, sentimos
dolor en el pec"o, "acemos cosas sin objeto y sin
sentido, nuestro sue&o y nuestro apetito no es igual.
*a pasando el tiempo y al ir aceptando la situaci!n,
nos sentimos nerviosos por la separaci!n, culpables,
mal"umorados, agresivos, frustrados, con miedos,
a&orana y llanto. Podemos sentir a la persona
muerta, so&ar con ella, no creer lo que nos est#
pasando, "acer cosas como si el o ella estuviera todavía vivo.
Pasamos luego a un estado en el que queremos estar solos, descansar,
nos volvemos impacientes, fatigados, débiles, faltos de sue&o, desesperados,
desamparados, impotentes, sentimos que debemos "acer algo ara sentirnos
aliviados y salir de este estado. +entimos algo idéntico a una depresi!n.
*amos luego aceptando la pérdida y volvemos a ser otra persona,
cambiamos nuestro estilo de vida, retomamos el control de nuestras vidas,
abandonamos los papeles que cumplíamos antes, buscamos un significado a las
cosas, perdonamos y olvidamos. Podemos dormir mejor porque nos estamos
recuperando. Es decir, nuestra "erida est# cicatriando.
,na ve cicatriada la "erida, realiamos los cambios necesarios para
darle sentido y prop!sito a nuestras vidas, recuperamos nuestra autoestima y
orientamos nuestro interés "acia otros y lograremos vivir.
Algunas personas "allar#n consuelo acudiendo a su comunidad religiosa, a
sus amigos, a sus familiares, "aciendo ejercicios físicos, dedic#ndose m#s al
trabajo, acudiendo a un profesional que lo ayude, procurando estar con otras
personas en la misma situaci!n.
Pero, si pensamos que el alco"ol o las drogas nos pueden aliviar, estamos
muy equivocados. %o nos ayudar# y los problemas se agrandar#n. (ampoco se
sentir# alivio cambiando de casa o de ciudad, el dolor lo llevamos con nosotros a
donde vayamos.
)icatriaremos m#s f#cil nuestra
"erida, buscando informaci!n acerca de
lo que es y lo que se siente durante el
duelo, cu#nto dura, qué factores
modifican o alteran el proceso de
cicatriaci!n. -ecordando las
circunstancias relacionadas con la
muerte, podr#n venir a nuestra
memoria, los detalles y las cosas que
realmente pasaron y así recordaremos
al ser querido sin culpa ni rabia. Aunque
es muy doloroso, esto permite una mayor descarga de la angustia y el dolor. Es
como la cura que "acemos a la "erida abiertas antes de que se inicie el proceso
de cicatriaci!n.
-econociendo y tratando cada uno de los componentes de nuestro dolor y
realiando actividades para superarlos, la "erida se ir# cerrando. -ecuperando
nuestra realidad, nuestro sentido de la vida, nuestra personalidad y la
confiana en el mundo, estaremos estableciendo las bases para un futuro sano
y seguro en la comunidad, con nuestra familia y nuestro dolor. .ueda la
cicatri que, como toda "erida, molestar# de ve en cuando.
Es importante recordar que:
• %o todas las personas reaccionan igual a la muerte de un ser querido.
• Pensar que nuestro mundo se "a vuelto confuso e inseguro, es normal en
estas circunstancias.
• $a muerte de un ser querido no se supera, uno se recupera y esto
molesta de ve en cuando, como lo "ace
cualquier "erida.
• -evivir la e/periencia de la muerte del ser
querido facilita la recuperaci!n. El duelo
que no se "abla es duelo que no cicatria.
• $a mejor ayuda y apoyo que podemos obtener est# en nuestra propia
familia. )ompartamos nuestro dolor y "ablemos de él con libertad y
amor.
• 0isimular nuestro dolor no es bueno, no permite la comunicaci!n con
otros familiares que pueden estar sintiendo lo mismo.
• Perdonemos y olvidemos. )omencemos a asumir el control de nuestra
vida, realicemos los cambios necesarios para recuperar nuestra realidad,
nuestra personalidad y darle un nuevo sentido a nuestra vida.
• En uni!n de nuestra familia, compartamos el dolor y construyamos un
futuro de confiana, seguridad y esperana.
1)uando el centro de la vida de uno se "a
destruido como el interior de un edificio, no
nos puede e/tra&ar que nos tome tanto tiempo
para encontrar aunque sea una puerta que
pueda empearse a cerrar2.
Ellen 3oodman
("e 4oston 3lobe, 5667