SISTEMA E IDENTIDAD

Reflexiones sobre la naturaleza de lo cotidiano.

Roel Velázquez Díaz
Universidad Autónoma de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Roelvelazquez@gmail.com

Resumen:

El intento más radical en la historia contemporánea ha sido naturalizar el
discurso que reproduce y fundamenta a la modernidad. Un sistema trae consigo
una carga ética a la vez que propone una visión de un mundo mejor. En este texto
se pretende hacer una crítica a aspectos específicos que construyen las prácticas
diarias desde una mirada filosófica, un análisis al mundo cotidiano. Bajo qué
premisas el sujeto se enfrenta con los entes en la modernidad, cómo funcionan y a
partir de qué sustratos operan las relaciones entre los sujetos. Estudiando la razón
que funciona en lo contemporáneo y su repercusión directa a la ética. La finalidad
de esta ponencia es visibilizar la naturaleza de los actos que se viven diariamente,
tomando como premisa que éstos son ejercidos con una fuerza externa que define
gran parte de los rasgos humanos y su identidad misma actualmente, previendo
que un sistema que pretende ser mediación se aproxima a ser una totalidad.

Palabras claves: Modernidad, capitalismo, identidad, razón, prácticas, poder, ética.

Abstract:
The most radical intent in the contemporary history has been naturalizing the
speech that reproduces and bases the modernity. A system that brings with itself
an ethical burden that at the same time postulates the view of a better world. In this
text, it is pretended to make a review of the specific aspects that build the daily
practices from a philosophical view, an analysis to the everyday world. Under what
premises the subject is facing the authorities in modernity, how they work and
operate substrates from which relations between subjects. Studying the reason
that works in the contemporary and its direct repercussion to the ethic. The finality
of this paper is to make visible the nature of the daily live acts, taking as a premise
that these are exercised under an outside force that defines a big part of the
human features and its own identity now, preventing that a system that pretends to
be a medication approaches to be a whole.
Key words: Modernity, capitalism, identity, reason, practices, power, ethics.


Es imprescindible en la filosofía colocarnos en primera instancia sobre los
fenómenos diarios, en esa mirada ingenua que ha de postergarse en una reflexión
abstracta, la vida es un criterio fundamental para pensar los fundamentos de la
totalidad. De la vida, no como mera existencia, si no como el ejercicio constante
de vivir, deberemos pensar nuestra relación con lo demás. El mundo instaurado,
con su significación, espacialidad y temporalidad entraña ejercicios de opresión
diarias de formas múltiples, el suplicio no se reduce al castigo exclusivamente
físico, se presenta en la vida diaria, en el cuerpo mismo.
El mundo cotidiano va a representar el fundamento de la totalidad, desde lo
ingenuo de lo vivencial habremos posteriormente cuestionarnos sobre la
naturaleza de lo que nos acontece. El mundo es el despliegue de los entes, y la
reflexión de éstos no comienza en su simple cuestionamiento de los objetos y
fenómenos como primer contacto. Es en su interacción constante, en su vivencia
con ellos que se desencadena las interrogantes por su naturaleza. A dichos
fenómenos deberemos de encontrarles el sentido y analizar dónde estriban los
mecanismos de opresión. Situarnos en campos específicos y hacer un esbozo a lo
que podría ser un análisis genealógico de la producción de subjetivación de una
sociedad capitalista.
Mi trabajo lo dividiré en tres aspectos a considerar en las prácticas
intersubjetivas diarias desde una mirada filosófica. Será un bosquejo de las
determinaciones atravesadas por el sujeto moderno y su relación en el tiempo y
espacio. He de demostrar cómo los acontecimientos diarios no actúan por sí solos,
operan desde una lógica, una jerarquía y de qué forma éstos son naturalizados.





INSTRUMENTALIZACIÓN COMO RAZÓN
El recurso aquel con el cual se pretende dar fundamento a las acciones y
argumentos parece estar supeditada a una finalidad instrumental. Hablamos de la
razón, y el eco de ésta en las ciencias sociales se coloca por intentar ser la única
forma de comprender el mundo actualmente. Esa necedad por dar una explicación
acomodad que la ciencia también ha pretendido. La ciencia, de mismo modo,
surge desde una lógica de instrumento, y es que la ciencia por sí, en su ejercicio,
se reduce al cálculo, la mediación, descripción, etc. Marcha a pasos meditados y
específicos, no es en sí una máxima ni una finalidad. La idea del instrumento y
capacidad de uso se ve afectado al momento del reconocimiento del otro, toda
otrificación en la modernidad capitalista se configura desde ese plano. El
reconocimiento y la validez del otro se erige desde la capacidad y valor de uso
potencial que le podemos dar a éste. El otro, en su relación con mi particularidad
también se cosifica y se establece distancia, a la vez que se le valoriza en tanto se
le asigna un valor específico, preponderantemente de uso. El criterio para
establecer la relación con los demás aparece de forma narcisista, de lo que éste
me puede otorgar a mí.
Desde allí, y bajo esos preceptos, podremos explicar la relación
hombre/naturaleza en su relación a la idea de uso que deviene en un carácter
mercantil/empresarial en su explotación. Se coloca como mero medio de
obtención y se le revela como tal. La relación hombre/naturaleza se práctica desde
su violencia. Cuando la reflexión a partir y desde el otro desaparece, la ética
peligra, a la vez que el individuo pasa a ser mero computo, mera estadística. Los
atributos que el humano ha de lograr en potencia, su poder-ser no son
considerados. El individuo como tal hemos de entenderlo como la forma
gramatical de referirnos a los individuos, hay una imposibilidad de trabajar al
hombre aislándolo de su comunidad, por eso la forma “individuo” habremos de
comprenderlo con su carga cultural y política, con su entorno, no como sujeto
aislado.
La ética, advirtiendo lo anterior, debe ser pensada desde su relación con lo
demás, con el otro y lo otro. La ética, al igual, se borra en el instante de establecer
el relativismo, un relativismo que en su práctica la ética no es posible.
“El otro” en su ambigüedad puede ser tomado a confusión, podemos
establecerlo no como lo concreto, sino como un abstracto, un ámbito, en su
distinción, “otredad”.
Volviendo a la lógica de la razón que intento explicar en mi análisis, la
instrumentalización del cuerpo es condición de existencia para un sistema
explotador. La expropiación del cuerpo por el sistema, entregar el cuerpo al
sistema de producción de forma sistemática es poner el cuerpo en un segundo
plano, algo ya ajeno a mí, sesgada a mi condición, pasando a ser parte del
conglomerado llamado sistema/capitalismo. El cuerpo reducido y cosificado como
medio e instrumento, si bien aparece también con el cristianismo, en el capitalismo
las finalidades son distintas, y los estratos son diferentes.
Hay, en nivel ontológico, factores que trascienden al instrumento, el
lenguaje supera esta lógica en el sentido que es el configurador y medía el
pensamiento mismo. En este sentido, si la corporalidad restringida a su ganancia
potencial, la naturaleza en su incapacidad de reconocimiento como otro y derivada
en su explotación, la instrumentalización como razón es triunfante y se objetiva en
lo cotidiano de la modernidad capitalista.

INFERIORIZACIÓN Y EFECTOS COMO IDENTIDAD
La humanidad en tanto especie no se constituye de individuos con identidad
misma. El individuo es distinto en su particularidad, así la especie se compone por
identidades dis-tintas. El comprendido que se comparte como especie reside una
semejanza, por el simple hecho de especie. Sin embargo, la distintinción es
existente. Aquí, los valores trascendentales al económico aparecen, incluso son
anteriores a éste (historia, raza, lugar, etc.).
Las determinaciones que supeditan a la identidad van incluso más allá de la
instancia biográfica, podemos decir entonces que la identidad individual son
productos del poder. La opresión se erige desde muchos campos y dicho
sometimiento sistemático configura de cierta manera una individualidad. La
identidad pensada desde su contingencia es efímera y mutable. En nivel abstracto
el pensamiento del individuo egológico es, en primera instancia ya una identidad,
sin embargo imposible en su nivel práctico. Suponer una forma de identidad en el
que el “yo” es lo determinante para sí, es equivalente a la idea que la instancia
económica es la determinante en la comprensión total de la sociedad. Cuando
referimos al concepto “egológico” se usa para nombrar la lógica donde el sujeto
tiene la idea de dependencia de sí, ajeno a lo que acontece, sus atributos y
formación no escapan de su voluntad y su individualidad. Algo imposible en el
ejercicio, no hay sujeto aislado, el sujeto nace en un mundo determinado y
determinante, en una familia, un entorno, con significaciones y construcciones
históricas, con infinidad de personas a su alrededor interactuado u ocultándose
con respecto a él. Hay infinitud de campos atravesados funcionando
constantemente, unos con más peso que otros. (Campo político, social, cultural,
histórico, etc.)
Los supuestos anteriores no pretenden afirmar que la construcción moderna
de identidad hace a un lado la cuestión geopolítica, sino más bien que éstas se
encuentran atadas a multitud de campos de poder que oprimen y subsumen al
individuo. Entonces, colocamos al sujeto no sólo como simple objetivo/resultado
del poder, es también el enlace y lugar de origen que emana determinado poder.
Una producción del individuo. El sujeto, en su historicidad y origen, en su
contingencia, la constitución de sí es una deriva de muchas formas de opresión en
nuestra sociedad. (Dígase forma de explotación contractual del trabajo, formas de
aislamiento, etc.)


De lo que se trata no es asimilar o pretender anunciar una identidad
correcta, sino poner a crítica al concepto mismo. No basta su reflexión en sus
niveles distintos, es necesaria comprender desde su razón (esbozada
anteriormente). La tarea es comenzar por su razón que da origen a las prácticas
constitutivas, una revisión casi genealógica de lo egológico que deviene en lo
instrumental.

ESPACIOS Y PRÁCTICAS
Una de los tantos agentes determinantes para la formación del sujeto es la
espacialidad, incluso ésta determinante podría situarse como una de las más
radicales en su configuración. Las relaciones diarias se ejercen de forma natural,
sin cuestionamientos, operamos en la ingenuidad de nuestros hábitos. Si algo
puede definir al hombre es su poder ser, su proyecto futuro en la espacialidad.
Dado esto, complementamos argumentando que el poder se encuentra de forma
heterogénea, polifacética, desde lo cotidiano hasta la ciencia más compleja.
Desde levantarnos muy temprano para ir a trabajar/estudiar, hasta el privilegio de
la teoría europea en las ciencias sociales. La filosofía clásica le ha dado más
privilegio a la temporalidad y han dejado al aire tantos rasgos importantes entre el
hombre, sus prácticas y su espacio. Habremos de aclarar el giro geopolítico de
cada costumbre, no es lo mismo ejercer una práctica colectiva en un pueblo
autónomo Zapatista en los altos de Chiapas que un encuentro social de banqueros
en Wall Street. Por otro lado, he de demostrar de qué forma las formas de
opresión están presentes en las prácticas al dictar éstos los tiempos y los lugares
específicos para cada praxis. Es decir, si los sujetos son los que actúan, algo
detrás de ellos los impulsa a hacerlo de forma concreta. De mismo modos que
están establecidas, su posibilidad normativa está fijada a los dictámenes en los
cuales debe ser llevado a cabo cada ejercicio.
Las academias, desde siempre, han sido lugares excluyentes, elitistas,
privilegiando dicho lugar como espacio creador de conocimiento legítimo y
verdadero. Las universidades se le han dado tanta importancia al punto de que
sólo el conocimiento que proviene de un especialista/profesionista egresado de un
instituto es socialmente aceptado. Al mismo modo que los jóvenes a determinada
edad se ven forzados a unirse a una licenciatura por miedo a no tener en un futuro
un empleo regularmente remunerado. Aquí ya fijamos un tiempo y espacio con
respecto al conocimiento y su contexto cultural. La forma con la que se relaciona
con el otro y con lo otro se fija en un espacio y tiempo en donde en la mayoría de
los casos también se acompaña de modales y conductas específicas. Las
relaciones de poder entonces, se dan sujeto a sujeto. El conocimiento y su
inclusión en el mercado es un caso específico pues, se presenta como la finalidad
mera de las escuelas. La fragmentación de la realidad en la infinidad de ciencias
que pretenden explicar la realidad ya no como una sola, sino como una realidad
quebrada, en especialización, departamentos, etc. Es una consecuencia de la
inquietud del mercado por satisfacer más sus necesidades, todo lo que imposibilite
la reproducción del sistema es de forma sistemática invisibilizado, de esa manera
logramos entender el declive de las ciencias humanas.
Las prácticas, los tiempos y conductas quedan sujetas a ciertos elementos
que responden a otros intereses ajenos al del individuo, y la corporalidad (cuerpo)
es una forma de alienar las relaciones afectivas y sexuales. Es preponderante una
relación monógama, dialéctica, un auténtico juego de poder en la pareja. Un
colectivo de preludios a la práctica sexual, en lugares pre-determinados, incluso
con fechas exclusivas (Calendarios/festividades). Formas-otras a éstas son
tomadas como bárbaras y anacrónicas, pasan al plano de lo subalterno, como si
no se tratasen de formas con la misma validez que cualquiera.
¿Algo se escapa del poder? El contrapoder, la negación de éste, su
desnaturalización. El poder es poder en tanto hay otro poder que resiste, y dicha
forma evita su totalización.


BIBLIOGRAFÍA
Echeverría, Bolívar (1989): Modernidad y capitalismo, 15 tesis sobre la
modernidad, Oxfam, Bolivia.
Foucault, Michael (1975): Las confesiones de Michael Foucault. Entrevistador:
Roger-Pol Droit. Trad. Jorge Palma.
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Dussel, Enrique (1977): Filosofía de la liberación, FCE, México.
Lins Ribeiro, Gustavo (2003): Postimperialismo, cultura y política en el mundo
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