El Alcalde de la ciudad de Bogotá, capital de Colombia

Gustavo Francisco Petro Urrego, logró el 32,22% de los votos para la Alcaldía el
30 de octubre del 2011, obteniendo mayor porcentaje que Enrique
Peñalosa y Gina Parody, siendo elegido para el periodo del 1 de enero de 2012 al
31 de diciembre de 2015.
Es bien sabido en el mundo de la política que un buen gobernante es el que
pilotea bien su navío y es allí donde el termino gobernar va adquiriendo su sentido
actual de regir o gobernar un estado o un territorio y “Gobernador” será quien lo
rija o lo administre, y no ya el timonel de una nave.
En cualquiera de los casos entiéndase como un buen gobernante quien rigiendo o
administrando un territorio, en este caso Bogotá Distrito capital, desempeñe un
buen trabajo, administración ó por lo menos aceptable, y que de manera contraria
se ha estado presentando con Gustavo Petro.
En efecto, durante el periodo del mandatario, varios han sido los desaciertos del
burócrata que dejan mucho que pensar sobre su capacidad para gobernar, como
quiera que con dichos desaciertos se ha llegado a afirmar por parte de expertos
que ha llevado a la capital colombiana a un retroceso de cincuenta años, tal es el
caso de las basuras.
El caos generado entre el 18 y el 20 de diciembre pasados en la recolección de
basuras en la capital tiene al alcalde Gustavo Petro en riesgo de ser destituido de
su cargo.
Dos decretos dictados durante la segunda semana de diciembre y dos convenios
interadministrativos, suscritos entre la Unidad Administrativa Especial de Servicios
Públicos y la Empresa de Acueducto y entre esta última y Aguas de Bogotá, que
modificaron el esquema del servicio de aseo son la esencia del pliego de cargos
dictado este viernes en contra del Alcalde Mayor.
Lo que dice el Ministerio Público, en una decisión que tiene 259 páginas, es
que las pruebas documentales y técnicas y los testimonios muestran una “total
improvisación” en la decisión del Distrito de asumir ese servicio público, lo que
generó un grave riesgo ambiental y un detrimento para las arcas de la ciudad.
Petro, según la Procuraduría, fue el “determinador” de la situación porque decidió
sostener “como fuera” su modelo de recolección de basuras, a pesar de que tenía
elementos objetivos para replantear ese proyecto.
La investigación del organismo de control señala que ni el Acueducto ni Aguas de
Bogotá “eran capaces, desde el punto de vista técnico, operativo y por la falta de
experiencia, para asumir la prestación del servicio público de aseo de la ciudad”.
Dicha problemática ocasiono que el representante a la Cámara Miguel Gómez
Martínez, quien radicara un oficio ante la Registraduría Nacional para adelantar el
proceso de revocatoria con justa razón porque su falta de planeación y diligencia
saltan a la vista, como su política basura cero, movilidad, educación, salud
síntomas evidentes de su pobre desempeño como alcalde de la ciudad.
Revocatoria que podría estar muchísimo más cerca de lo que podría pensarse ya
que hasta hoy viernes 23 de Agosto el Alcalde Gustavo Petro tiene para interponer
el recurso de reposición o dejar que la Registraduría convoque a elecciones.
Luego de que la entidad certificara 355.353 rúbricas (firmas) que resultaron
válidas para convocar a los ciudadanos a las urnas tras la revisión adelantada con
el equipo de expertos grafólogos designados por el mismo Petro, ratificando y
respaldando estas que le quedo grande la ciudad, la inconformidad, las denuncias
de los opositores, la divergencia y desacuerdo del pueblo Bogotano y el balance
de su administración burda, tosca y ordinaria en la que las vías de la ciudad
continúan pareciéndose cada vez más a los cráteres de la luna mientras los
recursos han reposado en los bancos y la ciudad se embotella mientras los
terrenos de la ALO (Avenida Longitudinal de Occidente) se han convertido en
parqueaderos del SITP (Sistema Integrado de Transporte Público) o patios de
transito que benefician particulares, o que los buses del SITP estén vacíos
mientras no se pueden utilizar las tarjetas de absceso al servicio, buses de
Transmilenio andando con más de un millón de kilómetros recorrido; que la policía
ande en patrullas viejas sin gasolina, la reducción del presupuesto para la
seguridad de Bogotá en 80 mil millones de pesos, que se inviertan 4.500 millones
de pesos en motos eléctricas para guardarlas en una bodega o que se entreguen
motos en Fontibón sin chip para tanquear, llenar de materas la séptima, de no
construir el Transmilenio por la misma (Séptima), de anunciar zonas de reserva
campesina que por ley el Distrito no puede crear como también que sus actos
están lejos de ser respaldados por más de un millón trescientos mil colombianos
de los cuales se valiera luego de su candidatura presidencial en 2010.