I.

EL ORIGEN DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir,
entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los
demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y
equilibrarlas.
El término inteligencia emocional fue utilizado por primera vez en 1990 por Peter
Salovey de Harvard y John Mayer de la New Hampshire, como la capacidad de
controlar y regular los sentimientos de uno mismo y de los demás y utilizarlos como
guía del pensamiento y de la acción. La inteligencia emocional se concreta en un
amplio número de habilidades y rasgos de personalidad: empatía, expresión y
comprensión de los sentimientos, control de nuestro genio, independencia, capacidad
de adaptación, simpatía, capacidad de resolver los problemas de forma interpersonal,
habilidades sociales, persistencia, cordialidad, amabilidad, respeto.
El concepto de Inteligencia Emocional, aunque esté de actualidad, tiene a nuestro
parecer un claro precursor en el concepto de Inteligencia Social del psicólogo Edward
Thorndike (1920) quien la definió como "la habilidad para comprender y dirigir a los
hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones
humanas".

Para Thorndike, además de la inteligencia social, existen también otros dos tipos de
inteligencias: la abstracta –habilidad para manejar ideas- y la mecánica- habilidad
para entender y manejar objetos-.
Un ilustre antecedente cercano de la Inteligencia Emocional lo constituye la teoría de
‘las inteligencias múltiples’ del Dr. Howard Gardner, de la Universidad de Harvard,
quien plantea ("Frames of Mind", 1983) que las personas tenemos 7 tipos de
inteligencia que nos relacionan con el mundo. A grandes rasgos, estas inteligencias
son:
A. Inteligencia Lingüística: Es la inteligencia relacionada con nuestra
capacidad verbal, con el lenguaje y con las palabras.

B. Inteligencia Lógica: Tiene que ver con el desarrollo de pensamiento
abstracto, con la precisión y la organización a través de pautas o secuencias.

C. Inteligencia Musical: Se relaciona directamente con las habilidades
musicales y ritmos.

D. Inteligencia Visual - Espacial: La capacidad para integrar elementos,
percibirlos y ordenarlos en el espacio, y poder establecer relaciones de tipo
metafórico entre ellos.

E. Inteligencia Kinestésica: Abarca todo lo relacionado con el movimiento
tanto corporal como el de los objetos, y los reflejos.

F. Inteligencia Interpersonal: Implica la capacidad de establecer relaciones
con otras personas.

G. Inteligencia Intrapersonal: Se refiere al conocimiento de uno mismo y
todos los procesos relacionados, como autoconfianza y automotivación. Esta
teoría introdujo dos tipos de inteligencias muy relacionadas con la
competencia social, y hasta cierto punto emocional: la Inteligencia
Interpersonal y la Inteligencia Intrapersonal. Gardner definió a ambas como
sigue:
"La Inteligencia Interpersonal se construye a partir de una capacidad
nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular,
contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e
intenciones. En formas más avanzadas, esta inteligencia permite a un
adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás, aunque se hayan
ocultado... "

Y a la Inteligencia Intrapersonal como "el conocimiento de los aspectos
internos de una persona: el acceso a la propia vida emocional, a la propia
gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones entre
las emociones y finalmente ponerles un nombre y recurrir a ellas como
un medio de interpretar y orientar la propia conducta..."
II. LA APARICIÓN DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

En 1990, dos psicólogos norteamericanos, el Dr. Peter Salovey y el Dr. John
Mayer, acuñaron un término cuya fama futura era difícil de imaginar. Ese término es
‘inteligencia emocional’.
Hoy, a casi diez años de esa ‘presentación en sociedad’, pocas personas de los
ambientes culturales, académicos o empresariales ignoran el término o su significado.
Y esto se debe, fundamentalmente, al trabajo de Daniel Goleman,
investigador y periodista del New York Times, quien llevó el tema al centro de la
atención en todo el mundo, a través de su obra ‘La Inteligencia Emocional’ (1995).
El nuevo concepto, investigado a fondo en esta obra y en otras que se sucedieron con
vertiginosa rapidez, irrumpe con inusitado vigor y hace tambalear las categorías
establecidas a propósito de interpretar la conducta humana (y por ende de las
ciencias) que durante siglos se han dedicado a desentrañarla: llámense Psicología,
Educación, Sociología, Antropología, u otras.
La inteligencia emocional determina la manera en que nos relacionamos y
entendemos el mundo; tiene en cuenta las actitudes, los sentimientos y engloba
habilidades como: el control de los impulsos, la autoconciencia, la
automotivación, la confianza, el entusiasmo, la empatía, y sobre todo es el
recurso necesario para ofrecer nuestras mayores prestaciones profesionales.

III. SOBRE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LA ÉTICA
Determina que las condiciones intelectuales no son la única garantía de éxito en el
ámbito profesional, sino tan sólo un factor, que unido a las necesidades emocionales
cubiertas del personal como equipo, desarrollará el desempeño y los resultados de
todo líder y trabajador motivándolo emocionalmente a ser productivo.

Una vez que una persona entra en una Organización para que pueda dar lo mejor de si,
hacer bien su trabajo, que no sólo de su talento sino que además lo haga con
entusiasmo y compromiso, se necesitan. Primero que tenga sus útiles de trabajo y que
sepa qué es lo que tiene que hacer. Segundo, que sepa cómo hacerlo.

Se requieren cinco poderes para enfrentar exitosamente una cambiante sociedad y un
exigente mercado de compradores, donde desde adquirir víveres, pasando
por servicios médicos, financieros, domésticos, hasta llegar a la compra de
información, el mercado realmente se mueve hacia donde están las mejores opciones
sin reparar en dónde se encuentre el proveedor, dado el acortamiento de las
distancias por la incorporación de tecnologías de conexión, como Iridium e Internet.
Estos cinco poderes, que personalmente he integrado en un concepto que llamo "La
Mano del Poder Humano", son: el poder de la imaginación, el poder de la alianza, el
poder del compromiso y el poder de la contribución.
1.-El Poder de la Voz:
Por muy buena que sea una idea, un método, un concepto, una teoría, éste no tiene
vida si no es articulado. Los mejores pensamientos pueden morir por no ser
compartidos. Moss Kanter afirma que más que organizaciones de aprendizaje, lo más
necesitamos es organizaciones de educación, donde la voz de quienes más saben o
están preparados se traduzca en el vehículo para facultar a cada vez más personas en
las competencias claves del negocio. En cuanto a este poder, se resalta la habilidad
para hablar varios idiomas y la de conversar activa y productivamente.
2.-El Poder de la Imaginación:
Las empresas y las personas que manejarán con éxito el siglo venidero serán las que
en su actuar, generen conductas cónsonas con la imaginación que, como seres
humanos, somos capaces de desarrollar y usar para creer en imposibles, visualizarlos,
diseñarlos, crearlos y ponerlos en práctica en nuestras realidades. Las personas que
con su imaginación vislumbren un presente y futuro diferente, más rápido, más
efectivo, más rentable y más placentero, serán las que estarán guando
las acciones de liderazgo en el nuevo milenio.
3.-El Poder de la Retribución:
El último poder tiene que ver con el emergente tópico de la inteligencia existencial o
espiritual y su influencia en el ámbito laboral. Moss Kanter comenta que cada vez, más
empresas están realizando acciones sociales de retribución a las comunidades con las
cuales interactúan. La razón es que el personal desarrolla un sentido de conexión con
la gente que eleva el espíritu y la motivación, aumentando la identificación con la
firma y la productividad global. Presentó como ejemplo los aportes de IBM a la
educación de varios países latinos y asiáticos, y de otra empresa de su lista
de clientes que creo el Día Global del Servicio, en el cual todas las oficinas y empleados
de esta empresa en el mundo realizaron una obra social anónima y sin publicidad, solo
buscando la satisfacción personal de cada uno de ellos.
4.-El Poder del Compromiso:
En una posición claramente opuesta a la de su colega del MIT, Lester Thurow, en lo
relativo al compromiso de los trabajadores, Rosabeth Moss Kanter afirmó que la
lealtad aún existe y que son una ventaja competitiva para las personas y empresas que
la poseen. Lo que si resaltó claramente fue que para contar con personas
comprometidas se necesita cumplir con ciertas condiciones que despierten el poder
del talento humano: la propiedad del trabajo, la identidad para con la empresa y
sus proyectos, la autonomía de acción, la libertad de compartir ideas y hacer cambios,
además de la posibilidad de permitirle al empleado el adueñarse del proceso.
5.-El Poder de la Asociación:
Cada vez más surgen en mayor cantidad y rapidez las alianzas entre personas, entre
empresas, entre personas y empresas, entre países, entre entidades de diversos tipos.
Lo hacen buscando aprovechar y potenciar sus diferencias, aprovechar la creatividad
de uno y el capital de otro, el talento de uno y la acción de otro, los contactos de uno y
la fuerza de otro. Las alianzas, aún cuando no siempre exitosas nos permiten salir
adelante con efectividad en mercados y sociedades en crisis como las actuales. El
poder de la asociación es el poder de crear, desarrollar y mantener alianzas que
permitan obtener resultados de manera más efectiva y productiva.
http://www.monografias.com/trabajos10/inem/inem.shtml#inte


IV. HABILIDADES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
A. Conciencia de sí mismo. Es la capacidad de saber lo que se siente en cada
momento, de reconocer las propias preferencias y guiar según éstas la toma
de decisiones, teniendo en cuenta las capacidades de la propia persona y
confiando en ella.
La clave de la autoconciencia está en SABER SINTONIZAR con la abundante
información de nuestras Sensaciones, Sentimientos, Valoraciones, Intenciones y
Acciones que disponemos sobre nosotros mismos. Esta información nos ayuda a
comprender cómo respondemos, nos comportamos, comunicamos y funcionamos en
diversas situaciones. Al procesamiento de toda esta información es a lo que llamamos
autoconsciencia.
B. Autorregulación. Consiste en manejar las emociones para que faciliten la
tarea que se está llevando a cabo y no interfieran en ella. También hace
referencia a ser capaces de recuperarse rápidamente del estrés emocional.
Referente a:
1. Autocontrol
2. Fiabilidad
3. Responsabilidad
4. Adaptación
5. Innovación

C. Motivación. Se trata de perseguir los objetivos de la propia persona
teniendo en cuenta las preferencias de ésta, ayudando a tomar iniciativas, ser
eficaces, y seguir adelante a pesar de los contratiempos y frustraciones que
se puedan presentar.
La motivación es el combustible que nos permite llevar a cabo lo que nos proponemos.
Las personas motivadas tienen empuje, dirección y resolución. Motivar es lograr
un cambio en la conducta de otro, dirigido a un fin.
D. Empatía. Hace referencia a darse cuenta de lo que sienten las demás
personas, ser capaces de empatizar con ellas y cultivar las relaciones con una
amplia diversidad de personas.
Las personas que tienen empatía están mucho más adaptadas a las sutiles señales
sociales que indican lo que otros necesitan o quieren. Esto los hace mejores en
profesiones tales como la enseñanza, las ventas y la administración.
E. Habilidades sociales. Ayudan a manejar con éxito las emociones en las
relaciones, interpretando de manera adecuada las situaciones y relaciones
sociales, haciendo que se interactúe positivamente con los demás.
Una vida plena y exitosa se construye gradualmente a partir de una serie de
interacciones cotidianas con otros seres humanos, en las que algunos
intercambios son vitales y otros triviales; sin embargo, ninguno deja de tener
consecuencias. De hecho, el índice del éxito profesional y personal estará
determinado, casi infaliblemente, por la forma más o menos eficaz en que maneje
dichas interacciones.

V. LA COMUNICACIÓN

Somos primordialmente seres “sociales”, en el sentido de que pasamos la mayor
parte de nuestras vidas con otras personas. Por consiguiente, es importante
aprender a entenderse con los otros y a funcionar adecuadamente en situaciones
sociales. Ciertas habilidades de comunicación nos ayudan a mejorar las relaciones
interpersonales.
La comunicación es el acto por el cual un individuo establece con otro un contacto
que le permite transmitir una información. En la comunicación intervienen
diversos elementos que pueden facilitar o dificultar el proceso.


A. Emisor: La persona (o personas) que emite un mensaje.
B. Receptor: La persona (o personas) que recibe el mensaje.
C. Mensaje: Contenido de la información que se envía.
D. Canal: Medio por el que se envía el mensaje.
E. Código: Signos y reglas empleadas para enviar el mensaje.
F. Contexto: Situación en la que se produce la comunicación.
La comunicación eficaz entre dos personas se produce cuando el receptor
interpreta el mensaje en el sentido que pretende el emisor.


VI. TIPOS DE COMUNICACIÓN
Las formas de comunicación humana pueden agruparse en dos grandes categorías:
la comunicación verbal y la comunicación no verbal:
La comunicación verbal se refiere a las palabras que utilizamos y a las inflexiones de
nuestra voz (tono de voz).
La comunicación no verbal hace referencia a un gran número de canales, entre los que
se podrían citar como los más importantes el contacto visual, los gestos faciales, los
movimientos de brazos y manos o la postura y la distancia corporal.

A. Comunicación verbal
1. Palabras (lo que decimos)
2. Tono de nuestra voz
B. Comunicación no verbal
1. Contacto visual
2. Gestos faciales (expresión de la cara)
3. Movimientos de brazos y manos
4. Postura y distancia corporal

VII. COMUNICACIÓN VERBAL
La comunicación verbal puede realizarse de dos formas:
A. La Comunicación oral, a través de signos orales y palabras habladas.
B. La Comunicación escrita, es por medio de papel o mensajes.

Pero normalmente se identifica la comunicación verbal con la comunicación oral, de la
cual existen múltiples formas. En términos generales, comunicación es el proceso de
trasmisión y recepción de ideas, información y mensajes. También es cualquier tipo de
comunicación que requiera articular palabras de forma que la otra persona entienda
de lo que se está hablando o comunicando.

1. La comunicación oral
Es cualquier forma de comunicación existente, implica un proceso de transmisión e
intercambio de ideas, simple o complejo, la comunicación es un acto inherente y
común para cualquier persona. Vivimos en un mundo globalizado, cada día es más
importante conocer lo que ocurre a nuestro alrededor, y para ello es necesario
“comunicarnos”, entendernos y mantener contacto con nuestros semejantes. Cada
técnica empleada con el fin de intercambiar ideas tiene un campo de aplicación muy
variado: entre los que figuran el personal, social, profesional, político, científico… en
fin, sea cual sea el momento, el lugar o la circunstancia, comunicarse es un proceso
inevitable del ser humano.

a) Actos de habla
Se distinguen distintos tipos de actos de habla: los actos de habla representativos se
refieren a un estado de cosas con valor de verdad; en los compromisorios el hablante
se compromete a realizar un acto futuro; en los directivos se intentan intervenir en la
conducta de habla del oyente; los expresivos muestran estados psicológicos; y
los declarativos modifican la situación institucional.
Cuando una persona no tiene bien desarrollada su capacidad de habla se dice que
sufre un déficit lingüístico que puede ser de muchos tipos. Sin embargo, el déficit
lingüístico no es una enfermedad por sí misma sino que son las alteraciones
lingüísticas las que generan las enfermedades de origen neurológico y mental.

2. Comunicación escrita
La comunicación escrita, a diferencia de la oral, no está sometida a los conceptos de
espacio y tiempo. La interacción entre el emisor y el receptor no es inmediata e
incluso puede llegar a no producirse nunca, aunque aquello escrito perdure
eternamente. Por otro lado, la comunicación escrita aumenta las posibilidades
expresivas y la complejidad gramatical, sintáctica, y léxica, con respecto a la
comunicación oral entre dos o más individuos.
La primera escritura, fue la cuneiforme o pictográfica con símbolos que representaban
objetos. Posteriormente se desarrollaron elementos ideográficos.

a) La composición
En una composición cada emisor puede reelaborar el relato como prefiera, éste es
personal así que no hay un proceso determinado para hacerlo, así si hay varias
personas involucradas en un hecho, se verán varios relatos, todos diferentes el uno del
otro pero con la misma finalidad, ya que cada individuo comienza por la parte que
prefiere y, así sucesivamente, va contando toda la historia. La creatividad es muy
importante, porque de ésta depende que el relato sea entretenido y envuelva a los
receptores. En el caso de los relatos escritos, de ésta depende que los lectores se
sientan atraídos y no le pierdan el interés de un momento a otro. Por estas razones es
importante manejar correctamente la estrategia literaria, como organizar la oración
de diferentes maneras, sin que pierda el sentido para producir diferentes efectos.
b) La subjetividad
La subjetividad es el uso del (yo) al momento de contar una historia o hacer un relato
ya sea oral o escrita. El emisor involucra sus sentimientos, sus opiniones, sus
expectativas y sus vivencias. Por esta razón, el emisor cuando está relatando de
manera subjetiva suele contar su propia visión del mundo y da un énfasis a lo que
para él es más importante como su opinión con respecto ésta misma, es decir siempre
toma una posición personal frente a todos los hechos.
Esto es un punto muy importante a entender bien, ya que hay que ser consciente de
cuando uno está siendo subjetivo y cuando no, ya que en esta profesión uno no se
puede dar el lujo siempre de escribir lo que piensa.
Todos los relatos son diferentes para cada uno de los receptores, ya que éstos reciben
el mensaje y lo acomodan de acuerdo a sus vivencias, es más fácil que una persona
relacione algo que le cuentan con algo que le haya sucedido, a que se lo imagine.

VIII. COMUNICACIÓN NO VERBAL
La comunicación no verbal es el proceso de comunicación mediante el envío y
recepción de mensajes sin palabras, es decir, se da mediante indicios, signos y que
carecen de sintaxis, es decir, no tienen estructura sintáctica por lo que no pueden ser
analizadas secuencias de constituyentes jerárquicos.
Estos mensajes pueden ser comunicados a través de gestos, lenguaje corporal o
postura, expresión facial y el contacto visual, la comunicación de objetos tales como
ropa, peinados o incluso la arquitectura, o símbolos y la infografía, así como a través
de un agregado de lo anterior, tales como la comunicación de la conducta. La
comunicación no verbal juega un papel clave en el día a día de toda persona.

A. Tipos de comunicación no verbal
Estudios recientes han puesto de relieve también la existencia de toda una gama de
formas de comunicación animal, por ejemplo, las abejas, los silbidos de
los pájaros, delfines y las ballenas. De todas maneras, desde la semiótica, por ejemplo,
la comunicación animal no existe como tal, pues sólo hay comunicación entre los seres
humanos, debido a la capacidad de comunicación e interpretación que hay en ellos. En
los animales más bien hay conducta instintiva, por tanto, este comportamiento no
podría llamarse comunicación, cuyo sentido finalmente se produce fruto de la
reflexión de los seres humanos sobre sus propias maneras de significar.
Las formas no verbales de comunicación entre los seres vivos incluyen: luces,
imágenes, sonidos, gestos, colores y entre los humanos, además, los sistemas
simbólicos: las señales, las banderas y otros medios técnicos visuales. Estos sistemas
simbólicos son creados por los hombres para comunicarse y para ello deben ponerse
de acuerdo acerca del significado que van a atribuirle a cada señal.
Se puede hacer una clasificación en 3 grupos de los signos no verbales, según sus usos
principales:
1. Los signos no verbales con usos sociales (interacción social)
2. Los signos no verbales con usos estructuradores del discurso (organizar
la comunicación en interacción)
3. Los signos no verbales con usos comunicativos (para expresar
sensaciones, sentimientos y determinar nociones).

B. Lenguaje gestual y corporal
Es común que en su desempeño diario los seres humanos hagan gestos y den señales
no verbales interpretables por otras personas como muecas, movimientos de brazos,
manos y dedos, entre otros. Paul Ekman encontró hasta quince expresiones del rostro
universalmente entendibles en diferentes culturas. Además existen gestos no faciales
ampliamente difundidos en diferentes culturas.
La comunicación corporal, evolutivamente anterior al lenguaje verbal estructurado, es
una parte esencial del sistema de comunicación humano y de muchos primates. En los
humanos modernos el lenguaje no verbal tiene sentido paralingüístico y resulta
importante en muchos intercambios comunicativos humanos que complementan
adecuadamente el discurso verbal. Algunos autores señalan que:
«El éxito en la comunicación depende del funcionamiento correcto y adecuado de
todos los componentes del sistema de comunicación. Partimos de la convicción de que
hacerse entender por un número pequeño o elevado de personas, es un arte que
puede aprenderse. En la medida en que se conocen y se ponen en práctica una serie de
recursos por parte del emisor, en este caso el monitor, se favorecerá la transmisión
del mensaje y su correcta asimilación por parte de los receptores.»
Algunos tipos de comportamientos no verbales universales en el ser humano tienen
un paralelo evolutivo en otras especies animales: las posturas de dominio y sumisión
en encuentros cara a cara entre seres humanos, son similares a exhibiciones rituales
de agresión y apaciguamiento que establecen y mantienen jerarquías entre otros
primates. Cuando los humanos y otros primates actúan en situaciones sociales, no son
unidades aisladas, sino que están ligadas socialmente con el resto de individuos.

C. Lenguaje visual
El lenguaje visual comprende tanto las señas o indicios simples, como códigos
semióticos complejos. Gracias a señas, gestos y miradas, las personas son capaces de
transmitir mensajes (emisor), que permiten al receptor saber lo que significan sin
ponerse de acuerdo. En este caso, la interpretación de lo que dichas señales pueden
significar es altamente dependiente del contexto lingüístico (según Grice, dependen de
la Pragmática conversacional).
Por el contrario, los códigos más complejos sólo pueden ser aprendidos y el
significado no se determina por reglas exclusivamente pragmáticas, sino que requiere
el análisis de una dimensión sintagmática y una dimensión paradigmática (como otros
códigos semióticos complejos). Un ejemplo es el análisis de los complementos de
vestir, como Roland Barthes ilustra mediante las dimensiones sintagmática
y paradigmática.

De acuerdo con este análisis, los elementos paradigmáticos son
elementos que no pueden ser colocados en la misma parte del cuerpo, mientras que la
dimensión sintagmática es la combinación particular o yuxtaposición de elementos
que pueden ser llevados al mismo tiempo. Las señales de tráfico son otro ejemplo de
lenguaje visual en el que se combinan forma, color y simbología dibujada.

1. Mirada
La mirada es un aspecto importante en la comunicación no verbal, ya que permite
complementar la información verbal corroborándola o matizando su contenido. En la
mayoría de conversaciones entre seres humanos existe un notable contacto visual,
resultando anómalas las personas que no miran demasiado a interlocutores (en niños
la falta de contacto visual está asociada frecuentemente a mentiras, distorsiones y
otros hechos psicológicos interesantes). En la comunicación pública el contacto visual
muy persistente puede provocar inquietud y nerviosismo en la persona que está
hablando o el auditorio.
Por otra parte, la mirada sirve para interactuar y marcar los turnos de palabra en una
conversación. Antes de dar una respuesta, es frecuente desviar la mirada, dando a
entender que se va a intervenir de nuevo. El asentimiento con la mirada también es un
signo frecuente que sirve para establecer la duración del turno de palabra. Muchos de
los gestos y actitudes derivan, en muchas ocasiones, de un comportamiento
inconsciente aunque adquirido en la infancia y no innato. Los niños gradualmente
aprenden a distinguir entre una mirada burlona, una mirada de sorpresa, una mirada
desafiante, etc. Por último, el tiempo durante el cual se mantiene la mirada puede
también servir de ayuda para saber qué piensa el interlocutor.

IX. EL LENGUAJE GESTUAL Y SU DIMENSIÓN CULTURAL
Por desgracia, no existe ningún libro que hable de todas las reglas del
comportamiento humano ni de la comunicación no verbal. Y ordenar los gestos de
todo nuestro planeta es intentar catalogar los rostros de la misma raza. Incluso dentro
de un mismo país, puede no existir un acuerdo unánime sobre el significado exacto de
cada gesto. Por lo tanto, las siguientes líneas son para utilizar como directrices
generales.


A. El saludo
El apretón de manos, como elemento de comunicación no verbal, ha sido adoptado
casi en todo el mundo como forma habitual de saludar a una persona. Sin embargo,
hay saludos tradicionales (como la reverencia) que permanece todavía en países
asiáticos. La forma firme o suave de dar la mano a las personas, también forma parte
de la del lenguaje no verbal y los diferentes rasgos de cultura.
En Europa - El saludo tradicional es un apretón de manos, seguido, en ciertos casos,
por un abrazo o hasta un beso en la mejilla entre amigos. Mientras en países como
Alemania, Austria, Dinamarca, Grecia, Irlanda, Noruega, Rumania, Suecia, la gente se
aprieta las manos con bastante firmeza, en otros países como España, Francia o Italia,
el apretón es más ligero y más cálido.
En los territorios latinos, los abrazos, las palmadas en la espalda y los besos en la
mejilla son muy frecuentes, sobre todos entre familiares y amigos. Pero no son
propios de países como Alemania, Austria, Dinamarca, Polonia, Noruega o Suecia. Es
más, al presentarse, en Hungría o Polonia, las personas suelen estar a un brazo de
distancia entre ellos. En Rusia, es común el “abrazo de oso”, que van acompañados a
menudo por dos-tres besos alternos y rápidos en las mejillas. Al contrario, en
Finlandia este gesto no es nada común. Si en la Europa continental, la gente se aprieta
las manos tanto a la llegada como a la despedida, al comenzar y finalizar el día, en
el Reino Unido, es menos frecuente.

En África y Oriente Medio - Debido a las distintas nacionalidades y a las influencias
surgidas en la época de la colonización, en estas zonas, los gestos son muy variados y
complejos. En muchos países árabes (Arabia Saudí, Irán, Sudán, Egipto, Jordania), la
presión no es tan fuerte como en Europa, pero el apretón es considerado sincero,
cálido y suave.
En Líbano, el saludo habitual incluye una inclinación cortes de cabeza. Como signo del
estatus inferior del sexo femenino, en Zimbabue, las mujeres y las muchachas hacen
reverencias. En otros estados, es muy difícil generalizar el saludo, debido a las
culturas diferentes que se han desarrollado en las tribus. Es el caso de
Nigeria, Zaire, Mali, Ghana etc. En Marruecos, los buenos amigos se saludan besándose
en la mejilla, en las grandes ciudades.

En Asia y zona del Pacífico - Para los países asiáticos como Japón, República China o
Corea del Sur, una reverencia o simplemente una inclinación de cabeza bastan para
marcar un saludo de llegada o despedida. En algunas comunidades, el saludo es un
gesto en el que las manos se juntan como en actitud de rezar, a la altura del pecho y la
cabeza se inclina ligeramente. Se llama “namaste” en India o Bangladesh, y “wai” para
los tailandeses. La gente de Bangladesh da la mano a los hombres occidentales, pero
frente a una mujer, de cualquier nacionalidad, bajan la cabeza. Debido a la influencia
británica la isla de Singapur, por ejemplo, guarda el apretón de manos tradicional,
haciendo también una ligera reverencia si se están dirigiendo a un oriental. Algunos
países más desarrollados de Asia y con negocios en Europa, han adoptado el apretón
de manos, pero este se suele hacer suavemente, sin contacto directo, como en Japón,
por ejemplo.
En Australia, el apretón de manos es firme y amistoso, mientras que en Fiyi la
populacion se saluda con la cabeza, levantando las cejas. Un apretón menos
convencional lo encontramos en Nueva Zelanda donde el agarrón es fuerte y la mirada
directa.

América del Sur y Central - Un apretón de manos cálido es el saludo tradicional en los
países de Latinoamérica (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador,
México, Guatemala, Panamá etc.). Por lo general, los hombres se abrazan, dándose
cariñosas palmadas en la espalda y las mujeres se saludan con un beso ligero en la
mejilla (una especie de "beso falso"), siempre y cuando se hayan presentado
anteriormente. A diferencia de los norteamericanos y los europeos, la gente de
Latinoamérica suele tender la mano con más suavidad y retenerla más rato cuando se
presenta.

Estados Unidos y Canadá - En la parte nórdica del continente americano, la forma
estándar de saludo es un apretón de manos, siempre acompañado de un contacto
ocular directo. Sin embargo, no son frecuentes los abrazos, excepto a Quebec, donde
los amigos, igual que en Francia, se pueden abrazar ligeramente.

1. Movimientos corporales y faciales
a) Movimiento de la cabeza – en muchos lugares (aunque no es universal en todas
las culturas) mover la cabeza de arriba abajo indica “sí”; sacudirla de un lado a
otro significa “no”. En otros países, como Bulgaria, Grecia, Turquía los mismos
desplazamientos de la cabeza son interpretadas justamente al revés.
b) Ojos – en la cultura europea, estadounidense, canadiense, británica y
judía, es importante sostener la mirada mientras hablamos con los
demás, sin importar el sexo o la edad. Este mismo gesto es considerado
falta de respeto en ciertas condiciones para la populación de África: un
niño no puede mirar directamente a un adulto y una mujer oriental no
debe tener contacto ocular prolongado con un hombre extraño. En países
como Japón, Tailandia o Corea, una mirada a los ojos es considerada señal
de intimidación.

X. TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN EFICAZ
Todos conocemos y podríamos citar en teoría cuales son los principios básicos para
lograr una correcta comunicación, pero, tal vez por sonar a perogrullo,
frecuentemente nos olvidamos de ellos. Algunas de las estrategias que podemos
emplear son tan sencillas como las siguientes:
A. La escucha activa

Uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo
es el saber escuchar. La falta de comunicación que se sufre hoy día se debe en
gran parte a que no se sabe escuchar a los demás. Se está más tiempo pendiente de
las propias emisiones, y en esta necesidad propia de comunicar se pierde la esencia
de la comunicación, es decir, poner en común, compartir con los demás. Existe la
creencia errónea de que se escucha de forma automática, pero no es así. Escuchar
requiere un esfuerzo superior al que se hace al hablar y también del que se ejerce al
escuchar sin interpretar lo que se oye. Pero, ¿qué es realmente la escucha activa?

La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el
punto de vista del que habla. ¿Cuál es la diferencia entre el oír y el escuchar?
Existen grandes diferencias. El oír es simplemente percibir vibraciones de sonido.
Mientras que escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye. La
escucha efectiva tiene que ser necesariamente activa por encima de lo pasivo. La
escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está
expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que
subyacen a lo que se está diciendo. Para llegar a entender a alguien se precisa
asimismo cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.

1. Elementos que facilitan la escucha activa:
a) Disposición psicológica: prepararse interiormente para escuchar. Observar
al otro: identificar el contenido de lo que dice, los objetivos y los
sentimientos.
b) Expresar al otro que le escuchas con comunicación verbal (ya veo, umm, uh,
etc.) y no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo, etc.).

2. Elementos a evitar en la escucha activa:
a) No distraernos, porque distraerse es fácil en determinados momentos. La curva
de la atención se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que el
mensaje continúa y vuelve a ascender hacia el final del mensaje, Hay que tratar
de combatir esta tendencia haciendo un esfuerzo especial hacia la mitad del
mensaje con objeto de que nuestra atención no decaiga.
b) No interrumpir al que habla.
c) No juzgar.
d) No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
e) No rechazar lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: "no te preocupes, eso no
es nada".
f) No contar "tu historia" cuando el otro necesita hablarte.
g) No contra argumentar. Por ejemplo: el otro dice "me siento mal" y tú respondes
"y yo también".
h) Evitar el "síndrome del experto": ya tienes las respuestas al problema de la otra
persona, antes incluso de que te haya contado la mitad.

B. Habilidades para la escucha activa:

1. Mostrar empatía: Escuchar activamente las emociones de los demás es tratar
de "meternos en su pellejo" y entender sus motivos. Es escuchar sus
sentimientos y hacerle saber que "nos hacemos cargo", intentar entender lo
que siente esa persona. No se trata de mostrar alegría, si siquiera de ser
simpáticos. Simplemente, que somos capaces de ponernos en su lugar. Sin
embargo, no significa aceptar ni estar de acuerdo con la posición del otro. Para
demostrar esa actitud, usaremos frases como: “entiendo lo que sientes”, “noto
que...”.


2. Parafrasear: Este concepto significa verificar o decir con las propias palabras
lo que parece que el emisor acaba de decir. Es muy importante en el proceso de
escucha ya que ayuda a comprender lo que el otro está diciendo y permite
verificar si realmente se está entendiendo y no malinterpretando lo que se
dice. Un ejemplo de parafrasear puede ser: “Entonces, según veo, lo que pasaba
era que...”, “¿Quieres decir que te sentiste...?”.

3. Emitir palabras de refuerzo o cumplidos: Pueden definirse como
verbalizaciones que suponen un halago para la otra persona o refuerzan su
discurso al transmitir que uno aprueba, está de acuerdo o comprende lo que se
acaba de decir. Algunos ejemplos serían: "Esto es muy divertido"; "Me encanta
hablar contigo" o "Debes ser muy bueno jugando al tenis". Otro tipo de frases
menos directas sirven también para transmitir el interés por la conversación:
"Bien", "umm" o "¡Estupendo!".

4. Resumir: Mediante esta habilidad informamos a la otra persona de nuestro
grado de comprensión o de la necesidad de mayor aclaración. Expresiones de
resumen serían:
a) "Si no te he entendido mal..."
b) "O sea, que lo que me estás diciendo es..."
c) "A ver si te he entendido bien...."
Expresiones de aclaración serían:
d) "¿Es correcto?"
e) "¿Estoy en lo cierto?"

C. Algunos aspectos que mejoran la comunicación:
1. Al criticar a otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es. Las
etiquetas no ayudan a que la persona cambie, sino que refuerzan sus defensas.
Hablar de lo que es una persona sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la
basura. Eres un desastre"; mientras que hablar de lo que hace sería: "te has
vuelto a olvidar de sacar la basura. Últimamente te olvidas mucho de las cosas".
2. Discutir los temas de uno en uno, no "aprovechar" que se está discutiendo, por
ejemplo sobre la impuntualidad de la pareja, para reprocharle de paso que es
un despistado, un olvidadizo y que no es cariñoso.
3. No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas, ya que
producirían un estallido que conduciría a una hostilidad destructiva.
4. No hablar del pasado. Rememorar antiguas ventajas, o sacar a relucir los
“trapos sucios” del pasado, no sólo no aporta nada provechoso, sino que
despierta malos sentimientos. El pasado sólo debe sacarse a colación
constructivamente, para utilizarlo de modelo cuando ha sido bueno e
intentamos volver a poner en marcha conductas positivas quizá algo olvidadas.
Pero es evidente que el pasado no puede cambiarse; por tanto hay que dirigir
las energías al presente y al futuro.
5. Ser específico. Ser específico, concreto, preciso, es una de las normas
principales de la comunicación. Tras una comunicación específica, hay
cambios; es una forma concreta de avanzar. Cuando se es inespecífico, rara vez
se moviliza nada. Si por ejemplo, nos sentimos solos/as y deseamos más
tiempo para estar con nuestra pareja, no le diga únicamente algo así: “No me
haces caso”, “Me siento solo/a”, “Siempre estás ocupado/a”. Aunque tal
formulación exprese un sentimiento, si no hacemos una propuesta específica,
probablemente las cosas no cambiarán. Sería apropiado añadir algo más. Por
ejemplo: “¿Qué te parece si ambos nos comprometemos a dejar todo lo que
tenemos entre manos a las 9 de la noche, y así podremos cenar juntos y
charlar?”.
6. Evitar las generalizaciones. Los términos "siempre" y "nunca" raras veces
son ciertos y tienden a formar etiquetas. Es diferente decir: "últimamente te
veo algo ausente" que "siempre estás en las nubes". Para ser justos y honestos,
para llegar a acuerdos, para producir cambios, resultan más efectivas
expresiones del tipo: “La mayoría de veces”, “En ocasiones”, “Algunas veces”,
“Frecuentemente”. Son formas de expresión que permiten al otro sentirse
correctamente valorado.
7. Ser breve. Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar
excesivamente el planteamiento, no es agradable para quién escucha. Produce
la sensación de ser tratado como alguien de pocas luces o como un niño. En
todo caso, corre el peligro de que le rehúyan por pesado cuando empiece a
hablar. Hay que recordar que: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.
8. Cuidar la comunicación no verbal. Para ello, tendremos en cuenta lo
siguiente:
a) La comunicación no verbal debe de ir acorde con la verbal. Decir " ya sabes que
te quiero" con cara de fastidio dejará a la otra persona peor que si no se
hubiera dicho nada.
b) Contacto visual. Es el porcentaje de tiempo que se está mirando a los ojos de la
otra persona. El contacto visual debe ser frecuente, pero no exagerado.
c) Afecto. Es el tono emocional adecuado para la situación en la que se está
interactuando. Se basa en índices como el tono de voz, la expresión facial y el
volumen de voz (ni muy alto ni muy bajo).
9. Elegir el lugar y el momento adecuados. En ocasiones, un buen estilo
comunicativo, un modelo coherente o un contenido adecuado pueden irse al
traste si no hemos elegido el momento adecuado para transmitirlo o entablar
una relación. Es importante cuidar algunos aspectos que se refieren al
momento en el que se quiere establecer la comunicación:

a) El ambiente: el lugar, el ruido que exista, el nivel de intimidad...
b) Si vamos a criticar o pedir explicaciones debemos esperar a estar a solas con
nuestro interlocutor.
c) Si vamos a elogiarlo, será bueno que esté con su grupo u otras personas
significativas.
d) Si ha comenzado una discusión y vemos que se nos escapa de las manos o que
no es el momento apropiado utilizaremos frases como: “si no te importa
podemos seguir discutiendo esto en... más tarde”