Lugares históricos cerca de Machu Picchu y de Cuzco

Koricancha

Koricancha es testigo de excepción de la fusión de las
culturas Inca y occidental, siendo uno de los más
importantes templos del Tahuantinsuyu, sus muros de piedra
finamente pulida sirvieron como cimiento para la
construcción del Convento de Santo Domingo. El templo,
cuyas suntuosas paredes se dice que estuvieron recubiertas por láminas de oro y
plata, estuvo dedicado al culto del sol, albergando en ocasiones imágenes del
Trueno y Wiracocha, deidades traídas de distintas regiones y momias de
gobernantes. El culto en el interior del templo estaba restringido a las más altas
personalidades de la época y hasta él llegaban desde lejos representantes de las
poblaciones no incas de todo el Imperio para rendir culto y tributo a los dioses del
Tahuantinsuyu.

Sacsayhuaman

Imponente ejemplo de arquitectura militar incaica, está
ubicada a 2 km de la ciudad del Cusco. Esta fortaleza fue
construida con grandes bloques de granito para resguardar a la ciudad de los
ataques de los invasores del oriente o Antis. Sacsayhuaman (en quechua, 'halcón
satisfecho') está formada por tres grandes terrazas superpuestas en forma de
zigzag y bordeadas por enormes murallas de roca de hasta 300 m de longitud. Por
su cercanía y elevación con respecto al Cusco y por las dimensiones de sus piedras
-de hasta 5 m de altura y 350 toneladas de peso- sirvió de
cantera para ciertas edificaciones del Cusco colonial.

Pisac

Sitio arqueológico considerado entre los más importantes del
Cusco y un "pueblo moderno", de origen colonial. Písac tiene
también un mercado dominical que atrae a miles de visitantes y a comuneros
procedentes de remotos caseríos, ataviados con sus coloridas
vestimentas tradicionales. En los días de feria, destaca el
paseo de los varayocs o alcaldes, quienes alrededor de las
9:30 am acuden a la iglesia para asistir a la tradicional misa
en quechua.

Ollantaytambo

Este típico poblado inca, ubicado a 93 km al noreste del Cusco, fue nombrado así
en honor al cacique Ollanta, que de acuerdo a la tradición oral, se enamoró de una
princesa hija del Inca Pachacútec y fue duramente castigado por fijar en una
deidad, sus ojos de simple mortal.

En el complejo, situado en la colina que domina el pueblo, destacan edificios como
el Templo del Sol, el Mañaracay o Salón Real, el Incahuatana y los Baños de la
Princesa. En la parte superior se encuentra una fortaleza
consistente en una serie de terrazas de piedra labrada y que
fue construida para proteger al valle de las posibles
invasiones de étnias selváticas. Una de sus zonas mejor
conservadas se extiende al norte de la plaza Hanan
Huacaypata: un total de 15 manzanas de casonas levantadas
sobre muros de piedra labrada.

Qenqo y Tambomachay

Dos lugares circundantes al Cusco que destacan por su arquitectura ritual son los
centros de culto de Qenqo y Tambomachay. Qenqo es un inmenso promontorio
rocoso tallado de escalones, hoyos y canaletas, seguramente hecho para depositar
la chicha (bebida de maíz) que se consumía en los rituales incas. Integra este sitio,
un patio semicircular definido por un parámetro isométrico con varios nichos
grandes que circundan a una piedra o wanka de poco espesor encerrada en un
recinto, es una suerte de imagen dentro de su propia capilla.

Tambomachay es un sitio descollante de arquitectura fina compuesta de
plataformas, nichos y piletas que continúan funcionando y por cuyos vertederos
corre agua procedente de un manantial que existe en la parte alta. En tiempos
incas era un lugar sagrado destinado al culto del agua, uno de los adoratorios que
conformaban el sistema de ceques del Cusco, conjunto de líneas imaginarias que
los lugares sagrados e indicaban el tiempo y el lugar de las ceremonias.

Moray

Moray, a 3000 metros de altitud, se ubica a 74 km de la
ciudad del Cusco. Es famoso por el anfiteatro hundido,
formado por cuatro andenes circulares que parecen
desaparecer en el interior de la puna, a manera de un cráter
artificial. Al parecer, el lugar constituía un centro de
investigación agrícola inca dedicado a la experimentación de cultivos en torno a los
diferentes niveles altitudinales de sus parcelas (algunas a más de 100 m de
profundidad). Las andenerías, construidas sobre muros de contención rellenados
con tierra fértil y regados mediante complejos sistemas de irrigación, permitían
cultivar más de 250 especies vegetales.

Related Interests