ENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

PARA LA 38ª JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
Tema: Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza

El extraordinario crecimiento de los medios de comunicación social y su mayor
disponibilidad han brindado oportunidades excepcionales para enriquecer la vida
no sólo de los individuos, sino también de las familias. Al mismo tiempo, las
familias afrontan hoy nuevos desafíos, que brotan de los diversos mensajes, a
menudo contradictorios, que transmiten los medios de comunicación social
Gozan de oportunidades prácticamente ilimitadas de información,
educación, enriquecimiento cultural e incluso crecimiento espiritual,
oportunidades muy superiores a las que tenían en el pasado reciente la
mayoría de las familias.
Con todo, estos mismos medios de comunicación tienen la capacidad de producir
gran daño a las familias, presentándoles una visión inadecuada o incluso
deformada de la vida, de la familia, de la religión y de la moralidad

Los padres, como primeros y principales educadores de sus hijos, son
también los primeros en explicarles cómo usar los medios de comunicación.
Están llamados a formar a sus hijos «en el uso moderado, crítico, vigilante y
prudente de tales medios» en el hogar (Familiaris consortio, 76). Cuando los
padres lo hacen bien y con continuidad, la vida familiar se enriquece mucho.
Incluso a los niños pequeños se les pueden dar importantes explicaciones sobre
los medios de comunicación social: que son producidos por personas interesadas
en transmitir mensajes; que esos mensajes a menudo inducen a hacer algo —a
comprar un producto, a tener una conducta discutible— que no beneficia al niño
o no corresponde a la verdad moral; que los niños no deben aceptar o imitar de
modo acrítico lo que encuentran en los medios de comunicación social.
Los padres también deben reglamentar el uso de los medios de
comunicación en el hogar. Esto implica planificar y programar el uso de dichos
medios, limitando estrictamente el tiempo que los niños les dedican, haciendo del
entretenimiento una experiencia familiar, prohibiendo algunos medios de
comunicación y excluyéndolos periódicamente todos para dejar espacio a otras
actividades familiares. Sobre todo, los padres deben dar buen ejemplo a los
niños, haciendo un uso ponderado y selectivo de dichos medios. A menudo les
podría resultar útil unirse a otras familias para estudiar y discutir los problemas y
las oportunidades que plantea el uso de los medios de comunicación. Las familias
deberían manifestar claramente a los productores, a los que hacen publicidad y a
las autoridades públicas lo que les agrada y lo que les desagrada.
6. Los medios de comunicación social poseen un inmenso potencial positivo
para promover sanos valores humanos y familiares, contribuyendo así a la
renovación de la sociedad



MENSAJ E DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
PARA LA XLI I I J ORNADA MUNDI AL
DE LAS COMUNI CACI ONES SOCI ALES
"Nuevas tecnologías, nuevas relaciones.
Promover una cultura de respeto, de diálogo, de amistad."
24 de mayo de 2009

De esta nueva cultura de comunicación se derivan muchos beneficios: las
familias pueden permanecer en contacto aunque sus miembros estén muy lejos
unos de otros; los estudiantes e investigadores tienen acceso más fácil e
inmediato a documentos, fuentes y descubrimientos científicos, y pueden así
trabajar en equipo desde diversos lugares; además, la naturaleza interactiva de
los nuevos medios facilita formas más dinámicas de aprendizaje y de
comunicación que contribuyen al progreso social.
el deseo de estar en contacto y el instinto de comunicación, que parecen darse
por descontados en la cultura contemporánea, son en el fondo
manifestaciones modernas de la tendencia fundamental y constante del ser
humano a ir más allá de sí mismo para entrar en relación con los demás. En
realidad, cuando nos abrimos a los demás, realizamos una de nuestras más
profundas aspiraciones y nos hacemos más plenamente humanos. En efecto,
amar es aquello para lo que hemos sido concebidos por el Creador.
Por tanto, se ha de tener cuidado de no banalizar el concepto y la
experiencia de la amistad. Sería una pena que nuestro deseo de establecer y
desarrollar las amistades on line fuera en deterioro de nuestra
disponibilidad para la familia, los vecinos y quienes encontramos en nuestra
realidad cotidiana, en el lugar de trabajo, en la escuela o en el tiempo libre.
En efecto, cuando el deseo de conexión virtual se convierte en obsesivo, la
consecuencia es que la persona se aísla, interrumpiendo su interacción social
real. Esto termina por alterar también los ritmos de reposo, de silencio y de
reflexión necesarios para un sano desarrollo humano.
La amistad es un gran bien para las personas, pero se vaciaría de sentido si fuese
considerado como un fin en sí mismo.

Los niños y los medios de Comunicación Social:
un reto educativo para todos
Mensaje de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación
Social
Jornada mundial de las comunicaciones sociales
PROTAGONISMO EDUCATIVO DE LA FAMILIA
9. Pero es la familia, sobre todo los padres, los primeramente llamados a tomar en
consideración su responsabilidad en este importante aspecto de la educación de sus
hijos, que en nuestro tiempo pasa necesariamente por una mayor atención a la
formación en el uso crítico y responsable de los medios. “Por el bien de sus hijos, y por
el suyo, los padres deben aprender y poner en práctica su capacidad de discernimiento
como telespectadores, oyentes y lectores, dando ejemplo en sus hogares de un uso
prudente de los medios de comunicación. De acuerdo con la edad y las circunstancias,
los niños y los jóvenes deberían ser introducidos en la formación respecto a los medios
de comunicación, evitando el camino fácil de la pasividad carente de espíritu crítico, la
presión de sus coetáneos y la explotación comercial” (PCCS. Ética en las
comunicaciones sociales, n.25). En esta tarea, queridos padres, quiere ayudaros la
Iglesia a través de vuestras parroquias, colegios y asociaciones, a las que pedimos un
mayor compromiso en este ámbito educativo.
10. Para terminar, nada más apropiado que retener en nuestra memoria como síntesis
de nuestro mensaje, lo que nos señala Benedicto XVI en la conclusión del suyo: “Sobre
todo, la Iglesia desea compartir una visión de la dignidad humana que es el centro de
toda auténtica comunicación. Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho
más que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que él necesita
(Deus caritas est, 18)”.