“¿Por qué la educación formal actual en nuestra sociedad no favorece el

desarrollo social del educando?”
Tahi Guzmán de León
6° Semestre Lic. En Filosofía
Universidad Autónoma de Aguascalientes


I
La educación se ha dilucidado desde el principio como un proceso de
conformación del individuo, un proceso mediante el cual éste puede alcanzar a asimilar y
a hacer propios los conocimientos adquiridos por sus antecesores, mismos conocimientos
que constituyen su herencia cultural, ya que, como bien se sabe, el hombre es el único
animal que es capaz de no sólo generar cultura, sino que además de esto puede
transformar esta misma y hacer algo totalmente nuevo de ella.
1
Podemos recordar
también que la educación es aquél proceso que permite que esta cultura se mantenga y
se enriquezca para poder ser transmitida una vez más a los nuevos integrantes de la
sociedad. Por esto mismo se dice que la cultura es aquello que debe de atender a los
fines mismos de una sociedad, de un estado; como ejemplo de lo anterior podemos
retomar el libro de la República de Platón, en donde se nos propone el argumento de que
aquellos que deben de gobernar la Polis sean única y exclusivamente los más aptos para
ello, desde la perspectiva de Platón esto significa que los Filósofos son los que han de
tomar este lugar, y no sólo porque su profesión los haya llevado a adquirir la capacidad
crítica necesaria para realizar un correcto discernimiento de las decisiones a tomar ante
ciertas problemáticas, sino que de hecho, lo serán (adecuados para ocupar este cargo)
gracias a que la Polis misma se ha encargado de formarlos como seres únicos, los
guerreros, y de entre ellos sólo se ha escogido a los más virtuosos de entre una gama de
joyas, estos han de ser, por tanto, los gobernantes legítimos que carezcan de ambición,
gracias a que la edad a la que se les permite comenzar a gobernar es una tal que denote
categóricamente la ausencia de cualquier deseo de bienestar o mejor dicho de ambición
propios alejados de los fines mismos de lo que es mejor para todos, i.e. para el estado
mismo.
Partiendo desde lo anterior me agradaría retomar que la educación no sólo se ha
visto como una tal que va concorde a los fines del estado o de la polis, sino que de hecho,

1
Vid. Gerardo Hernández Rojas, Paradigmas en psicología de la educación, Paidós, México, 2012,
p. 211.
desde hace ya varios años, los estudiosos se han centrado en la educación como el
proceso de dos agentes que interactúan entre sí para lograr el correcto desarrollo de lo
que se denomina enseñanza y aprendizaje. Existen varias perspectivas desde las cuales
se ha abordado dicho proceso y se han generado posturas paradigmáticas que no sólo
pueden resultar en los más de los casos incompatibles entre sí, sino que además pueden
resultar completamente contrarias, sin embargo, en algunos casos pueden resultar
compatibles entre sí, como en el caso del paradigma conductista y el paradigma
sociocultural, los cuales parten de principios distintos, pues si bien el primero parte de la
conducta observable y de los estímulos ambientales que pueda llegar a recibir un
educando para que de hecho se realice este proceso, en el segundo, a su vez, parte de
que, en efecto, es el entorno lo que le permite la asimilación de los conocimientos y la
integración de estos pasando estos mismos de una Zona de Desarrollo Próximo a una
Zona de desarrollo real. Parecería que desde la perspectiva de que, es necesario de
acuerdo a ambas posturas, que para que se logre el aprendizaje, de una u otra manera es
necesario que influya el ambiente, ya sea determinándolo (como en el caso del
conductismo) o ya sea propiciándolo (tal como en el caso del paradigma sociocultural).
II
Hemos visto ya, pues, que se han atendido a dos perspectivas desde las cuales
abordar la educación: la primera desde una posición global, es decir, desde lo que el
estado necesita para que se dé esta educación y ésta sólo se va a dar si el estado
propicia o no las condiciones aunado a la ulterior colaboración de las partes como
particulares, y en un segundo aspecto la educación ha sido vista dejando de lado este
propósito político y enfocándose a lo que sucede internamente con el educando,
(refiriéndome con internamente a lo que de hecho podemos saber de acuerdo a lo
observable, sin reparar en la tradición metafísica que coloca un homúnculo dentro de la
máquina humana) y tratando de perfeccionar estos supuestos para lograr apoyar
pragmáticamente a que se dé de una manera idónea este mismo proceso.
Me gustaría por tanto, declararme a favor del paradigma sociocultural, pues creo
que es necesario que los conocimientos se vayan adquiriendo conforme a lo que resulta
significativo en el educando y a manera de andamios, de tal forma que poco a poco se
pueda lograr la resolución de los problemas de una forma más independiente, es decir, se
vayan alcanzando más aptitudes para realizar las cosas, es sólo ahí donde el
conocimiento se puede tomar como asimilado por el educando, cuando no sólo puede
repetir como una grabación los contenidos enseñados, sino cuando , en efecto, se puede
hacer un uso pragmático de los mismos y/o la transformación y mejora de dichos
conocimientos. Lo cual nos lleva a decir que el aprendizaje se logra una vez que el
conocimiento pasa a la Zona de Desarrollo Real, y esto se puede ver reflejado en la
capacidad de resolver los problemas, así como en la transformación y/o
perfeccionamiento de dichos contenidos.
III
El presente ensayo pretende ser una crítica al sistema actual de educación formal,
me gustaría antes aclarar qué se entiende por educación formal. Desde mi punto de vista,
ésta se toma como la puesta en práctica de lo que antes mencionábamos como las
necesidades del estado, así pues, nos referimos a que la educación (entendida como
formación y aculturación) se presenta de una manera tal que pueda atender a las
necesidades de profesionales dentro de un determinado estado, y partiendo de esto se
generan las instituciones encargadas de regular dicho proceso, se crean los lineamientos
a seguir, los planes de estudio, y se asignan niveles por medio de los cuales el alumno ha
de transitar en la búsqueda de llegar a ser un ser educado, un ser formado; así pues llega
un punto en este proceso en el cual el educando es un ser aculturizado y apto para
desempeñar una labor específica el resto de su vida. Esto es lo que se entiende cuando
hablamos acerca de educación formal, al menos, este es el modelo que se sigue en
nuestro país México.
¿Por qué criticar entonces este modelo educativo? Por dos razones sencillas, la
primera se refiere al origen de los modelos educativos actuales, a saber, el modelo de
competencias, parece ser que este modelo fue copiado e implantado en nuestro contexto
sin tomar en cuenta las necesidades sociales propias de nuestro país; la segunda crítica
que se puede hacer a este modelo es la centralización de la educación, dejando de lado
nuevamente las necesidades de cada contexto, ya que a pesar de que sea un solo país,
las condiciones socioculturales cambian, la economía y los recursos cambian, los
intereses varían lo cual resulta en el impedimento del proceso llamado educación, ya que
nos hemos enmarcado dentro de un paradigma sociocultural resulta importante tomar en
cuenta lo anterior.
Atendiendo a la primera crítica, se puede decir que no es adecuado para nuestras
condiciones actuales debido a que no se tiene la preparación del profesorado adecuada
para seguir este modelo, y habría que formar a todo el profesorado de diferente manera,
de una forma proactiva y no pasiva, ya que sucede que los maestros de educación básica
enseñan a sus alumnos de esta manera y después se pretende que al llegar a la
educación superior los alumnos sean capaces de resolver una gran cantidad de
problemáticas, y que combinen los tres saberes (saber, saber hacer, y saber ser) propios
del sistema educativo por competencias, sin poseer las aptitudes necesarias para ello. El
problema no es el modelo educativo por competencias, sino que resultan necesarias unas
bases más sólidas en lo que respecta a la formación de los profesores mismos. Si esto
fuera diferente, tal vez podría funcionar este modelo, sin embargo, al atender a la
segunda crítica veremos que esto no necesariamente sería así.
La centralización se refiere a la aplicación de los modelos de enseñanza formal a
toda una sociedad sin tomar en cuenta las condiciones de cada región, i.e. se pretende
que todos sirvan por igual al estado en una sociedad donde el estado no le sirve por igual
a todos. El problema es que se pretende que todos los mexicanos sean competentes y
aptos para laborar en el mundo real, sin embargo, en este mismo mundo real no va a ser
posible llegar a ser competentes a millones de mexicanos que no tienen ni siquiera para
comer o vestir, así como para aquellos que viven marginados de la mancha urbana, o
para aquellos a los cuales sus intereses apuntan a la adquisición de conocimientos
necesarios para poder atender sus necesidades económicas, e incluso no va a ser
significativo el ser competente para todos aquellos que no pretendan dedicarse a la
manufactura, sino que, por el contrario, su oficio sea el del pensamiento y el análisis; no
puedes forzar al pensamiento a dar frutos antes de que crezca el árbol del conocimiento.
Estos son muchos de los renglones que habría, desde mi punto de vista, que tomar en
consideración para la implementación de un sistema educativo, y es por ello que el
proceso del cual antes hablábamos, a saber, el de la educación, no será posible con el
modelo de educación formal actual.
IV
¿Entonces se puede decir que estamos criticando la educación formal en general
o el modelo de educación formal actual en México? Estamos criticando el modelo de
educación formal actual en México, ya que éste no favorece el desarrollo social del
educando debido a que, de hecho, creemos que no se da adecuadamente el proceso de
aculturación del mismo por las razones antes mencionadas, y, si no se da este proceso,
no va a ser posible la adecuada integración del ciudadano a la sociedad, así como el
entendimiento de éste de su propia realidad con el mundo que le rodea. Si los
conocimientos no son significativos (por significativo se entiende aquello que se relaciona
con las experiencias o los conocimientos previos del educando) no va a ser posible que
se dé el aprendizaje y por ende no estaríamos logrando que el educando adquiera los
conocimientos de las generaciones anteriores ni mucho menos que éste logre transformar
algo que no conoce, que no entiende, que le es ajeno.
Lo único que se va a lograr va a ser un ser que hace lo que puede con las
herramientas que se le han dado en una sociedad que le resulta extraña y las
problemáticas que se le presenten van a resultarle irresolutas. Ahí las problemáticas
sociales que encontramos a lo largo y ancho del país. Al educando no le sirve la
educación formal recibida puesto que no va de acuerdo a lo que él observa en la realidad.
Sin embargo, me gustaría aventurar a decir que este modelo de educación formal
podría ser benéfico si se adecúa a las condiciones socioculturales de cada contexto en el
que pretenda ser aplicado, ya que el problema no es el modelo mismo, el cual me parece
que es adecuado para un área del mundo laboral, si no que no es el adecuado para que
el educando comprenda el mundo en lugar de sentirse ajeno a él, si éste no entiende la
sociedad que le rodea difícilmente va a lograr interactuar adecuadamente con ella.
La educación debe de impartirse atendiendo a los fines del Estado, tal como
antaño proponía platón, sin embargo creo que no sólo se debe de educar conforme a los
fines de éste, sino también de acuerdo a los fines del individuo, y el modelo de educación
formal que se implemente hoy día en nuestro México no atiende a ninguno de los
anteriores, sino que sólo atiende a las necesidades de las industrias capitalistas y por esto
creo que no favorece el desarrollo social del individuo.






Bibliografía
 Gerardo Hernández Rojas, Paradigmas en psicología de la educación, Paidós,
México, 2012.
 Juan José Gutierrez P., Diseño curricular basado en competencias, Ed. Altazor,
Chile, 2007.
 Platón, República, Gredos, España, 1988.
 William M. Reynols , Gloria E. Miller, Handbook of Psychology, John Wiley and
sons Inc., New Jersey, 2003.