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La comunicación social en los Análisis de Situación de Salud
Autora: Lic. Laura Casas

Introducción
Las principales tareas de la epidemiología son las de describir las causas, frecuencia y
distribución de las enfermedades, conocer las características de las personas y grupos más
afectados para definir las prioridades del sistema de salud y realizar acciones de prevención
de enfermedades y promoción de la salud. De este modo, la epidemiología aporta insumos
para la reorganización de los servicios de salud pública, la planificación de acciones de
salud pública y la evaluación de su eficacia. La epidemiología constituye además un área
de estudio, de investigación y de capacitación para los trabajadores de la salud y de las
ciencias sociales
1
. Los Análisis de Situación de Salud constituyen una estrategia que
permite el desarrollo de las tareas mencionadas.
En el transcurso de los análisis epidemiológicos, el componente de comunicación aporta
diversos recursos para estimar la calidad, pertinencia y accesibilidad de la información que
se difunde acerca de los problemas de salud, el conocimiento que tienen respecto de los
problemas de salud las poblaciones afectadas, su acceso a las recomendaciones que los
equipos de salud estimen necesarias, y a la evaluación de las acciones que el sistema de
salud implemente. Usualmente, las tareas de los y las responsables de la dimensión
comunicacional se restringen al diseño de campañas de difusión distribuidas por los
medios de difusión masiva y a la interacción con los responsables de estos medios. Si bien
estas son tareas importantes, la difusión de información y la implementación de instancias y
espacios de comunicación
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pueden requerir del trabajo regional o local, así como la

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La definición y adopción de la estrategia de Atención Primaria de la Salud (APS) supuso una
reorientación del trabajo en salud pública que legitimó la implicación de las ciencias sociales en este campo y
la comprensión del la salud como fenómeno no exclusivamente biomédico, tal como ya lo había definido la
OMS a fines de los años cuarenta

. Según este enfoque, los procesos de salud enfermedad constituyen
prácticas vitales que exceden la simple afección o evitación de enfermedades, es decir que se entiende la salud
enfermedad como proceso histórico en el que interactúan aspectos biológicos, sociales, culturales y
psicológicos. La estrategia de APS es la que organiza y orienta el sistema sanitario en Argentina.

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A lo largo de todo el texto diferenciaremos “información” de “comunicación. La literatura referida a
la diferencia entre estos dos términos es extensa; a los fines de este trabajo podemos decir que
“comunicación” refiere a actividades (de distribución de información, motivación, discusión, intercambio,
recreación, entretenimiento) e “información” a un conjunto de datos, acontecimientos, cambios de situación,
de los que es necesario anoticiarse en tanto se traten de un bien público referido a la salud. En algunas
ocasiones la importancia de la información se subestima confundiendo la importancia pública que pueden
tener un conjunto de datos (como por ejemplo, ubicación y horarios de atención de efectores de salud,
vacunación acorde a edades o recomendaciones de prevención de enfermedades transmisibles) con las
modalidades de comunicación o difusión de información. En una modalidad participativa y abierta a la
discusión y el debate puede difundirse información erróena, del mismo modo en que de manera verticalista y
no participativa se puede difundir información correcta. Por otro lado, la información en salud pública que se
considera veraz es aquella que ha sido corroborada por la comunidad científica. Esta información debe
difundirse de manera adecuada, oportuna y completa, sin subestimar a las audiencias. Dado que hace al
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contemplación de diferentes medios de distribución. Además, estas tareas (las de difusión
de información y de recomendaciones a la población) refieren a solo uno de los múltiples
aspectos en los que la comunicación social está involucrada para generar conocimiento y
aportar insumos cuando se realizan análisis de situación de salud.
A continuación describiremos en qué consisten los análisis de situación de salud.
Posteriormente describiremos las tareas posibles para los y las responsables del área de
comunicación en el marco de estos análisis, teniendo en cuenta los diversos aspectos que
hacen a la comunicación en salud pública y las orientaciones de salud pública adoptadas en
nuestro país con las correspondientes orientaciones para la comunicación social.
I. El Análisis de Situación de Salud
La Organización Panamericana de la Salud define el ASIS como …” proceso analítico-
sintético que permite caracterizar, medir y explicar el perfil de salud-enfermedad de una
población, incluyendo los daños o problemas de salud, así como sus determinantes, que
facilitan la identificación de necesidades y prioridades en salud, la identificación de
intervenciones y programas apropiados y la evaluación de su impacto”
3
El objetivo del
ASIS es conocer y describir la situación de salud de la población de una determinada
región, en un momento determinado, a través del análisis de sus características
socioeconómicas, demográficas, ambientales y de hábitos, además de describir y analizar
las respuestas de los efectores de salud ante esta situación y la efectividad de las acciones
implementadas.
Estos estudios generan una herramienta de gestión útil para planificar y priorizar acciones
de salud pública optimizando recursos económicos, físicos y humanos. Constituyen un
instrumento para convocar al trabajo intersectorial, a partir del cual se puede avanzar en el
diseño de proyectos consensuados. La meta de los ASIS es la de contribuir a la toma de
decisiones que permitan resolver las necesidades de salud de las poblaciones. Entre los
propósitos que llevan a realizarlos podemos mencionar: detectar factores determinantes del
procesos de salud enfermedad atención en estudio, identificar iniquidades, necesidades y
prioridades en salud, contribuir a la formulación de estrategias de promoción y prevención
de daños en salud, monitorear estrategias y acciones de salud y evaluar sus impactos, así
como evaluar la pertinencia y calidad de los servicios de salud y construir escenarios
prospectivos en salud.

Los ASIS pueden ser de tendencia o de coyuntura. Los de tendencia se ocupan del estudio
de procesos de salud enfermedad frecuentes; los de coyuntura, de situaciones de
emergencia o brote epidemiológico, por ejemplo, ante el aumento inesperado de personas

interés general, más allá de las modalidades de difusión que se elijan, no debe estar sesgada por los intereses
particulares (de cualquier índole) de quienes la emiten, y debe ser accesible. Si bien este es también un tópico
de la comunicación en salud que requeriría de un abordaje más dedicado, podemos decir que la accesibilidad
de la información científica no tiene su correlato en la simplificación o reducción de esta información de uso
público, sino en la eliminación de jergas, la reconsideración yexplicitación clara de los supuestos que pueden
desconocerse y la adecuación a las circunstancias y acciones de difusión y las interlocuciones en juego,
3
Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud. Boletín
Epidemiológico. 1999; 13(3)1-3.
3

afectadas por alguna enfermedad o la ocurrencia de desastres ambientales, como
inundaciones o sismos.

Los ASIS de Tendencia buscan determinar la evolución del proceso salud-enfermedad-
atención de las poblaciones a mediano o largo plazo, permiten identificar cambios en el
patrón de los “viejos problemas” o en la aparición de nuevos, para construir proyecciones y
evaluar el impacto de programas y acciones. Pueden referirse a un amplio espectro de
situaciones, entre las que podemos mencionar los padecimientos de carácter estacionario,
por ejemplo, infecciones respiratorias a comienzos de otoño o diarreas estivales, los
procesos de salud enfermedad relacionados con los ciclos vitales, los relacionados con
situaciones medioambientales, por ejemplo, contaminación del agua por falta de
saneamiento ambiental, o bien los referidos a hábitos (sedentarismo, intoxicación por uso
indebido de medicamentos, etc.), así como aquellos relacionados con problemas de salud
mental o salud laboral.

Los Análisis de Coyuntura describen rápidamente situaciones puntuales para tomar
decisiones inmediatas. Este tipo de estudios es útil para realizar evaluaciones de situaciones
ambientales, de salud y de la red de servicios de salud.

En el marco de los ASIS existen también diferentes modelos de análisis para la
comparación entre países o jurisdicciones de un mismo país; un aspecto a tener en cuenta es
la magnitud de la unidad geográfica o poblacional a analizar. Cuando se realizan
comparaciones entre territorios extensos y grandes volúmenes de datos, los indicadores son
fundamentalmente cuantitativos y generales. Para jurisdicciones pequeñas, si bien se
utilizan los indicadores ya mencionados, es más útil la información cualitativa y se dan las
mejores condiciones para la participación comunitaria. Es decir, el análisis local permite
analizar con mayor detenimiento los procesos relacionados con hábitos, costumbres,
organización comunal, accesibilidad a la información y la atención sanitaria. De todos
modos, ambos tipos de información (cuantitativa y cualitativa) se complementan para la
realización de los ASIS; la primera permite estimar la frecuencia, magnitud y gravedad de
los problemas de salud y de los factores de riesgo que los determinan, mientras que la
cualitativa permite una mejor comprensión y una descripción más completa de los
problemas políticos, humanos, sociales, económicos y ambientales
4
.

La Sala de Situación es el espacio físico o virtual en donde se desarrollan los ASIS,
idealmente debe funcionar en el espacio físico en el que se reúnen quienes toman

4
La importancia de los análisis cuantitativos y cualitativos en salud ha sido abordada desde distintas
disciplinas y por diversos autores, coincidiendo la mayoría de ellos en la necesidad de considerar la
complementariedad de los dos abordajes, cuya elección o preferencia depende de aquello que se haya
considerado problema de indagación. A modo ilustrativo: “Creemos que la polémica cuantitativo vs.
cualitativo, objetivo vs. subjetivo no puede ser asumida en forma simplista como una opción personal del
cientista al abordar la realidad. La cuestión, a nuestro modo de ver, apunta al problema fundamental que es el
propio carácter específico del objeto del conocimiento: el ser humano y la sociedad. Este objeto que es sujeto
se recusa perentoriamente al revelarse sólo en los números o igualarse con su propia apariencia. De esta forma
coloca al estudioso el dilema de contentarse con la problematización del producto humano objetivado o de ir
en busca, también, de los significados de acción humana que construye la historia. Es un desafío en la
búsqueda de caminos”. (De Souza Minayo: 1995, 32)
4

decisiones, es decir quienes definen políticas, orientaciones, acciones de salud pública.
Proporciona la ocasión para integrar la información generada por distintas áreas, por
ejemplo, el área de vigilancia, que reúne la información cuantitativa, áreas vinculadas a
programas no necesariamente incluidos en las direcciones de epidemiología y todos los
análisis socioculturales realizados y pertinentes al problema en estudio. Es necesario que la
información se presente de manera comprensible, en los formatos que resulten más
adecuados, evitando excesos y refiriendo a aspectos que sean oportunos y relevantes, de
manera que se expongan resumidamente los hechos prioritarios.

Idealmente, la Sala de Situación comprende tres subsectores o espacios de trabajo: una sala
de comando, una sala de trabajo y una sala de decisión. En la sala de comando se controla
la carga de datos (por ejemplo, cantidad de personas afectadas por un evento de enfermedad
y evolución de los casos), en la segunda se encuentra la información ya acumulada y el
énfasis está puesto en el procesamiento y análisis (por ejemplo, consideración de la
trayectoria del agente que provocó este evento, el registro de situaciones anteriores, las
estrategias de la población para abordar el problema y percepción de los riesgos, para
establecer comparaciones e inferir conclusiones). En la tercera se realiza la discusión por
equipos para definir prioridades, tomar decisiones, diseñar estrategias y acciones (por
ejemplo, cantidad de recursos a asignar a la zona, acciones a implementar, capacitaciones
de los equipos de salud requeridas, información a difundir en los medios de comunicación,
selección de las recomendaciones a la población, etc.)

II. El componente de comunicación en los Análisis de Situación de Salud.

Para pensar el componente de comunicación proponemos detenernos en: 1- la perspectiva
que reconoce la salud pública y la comunicación social como procesos sociales, 2- los
ámbitos y las actividades afectadas por procesos de comunicación y distribución de la
información en las tareas de la epidemiología 3 – las metodologías de investigación e
intervención que conforman el acervo de las ciencias sociales y, más específicamente los
aporte de la investigación en comunicación para la salud y los dispositivos y recursos para
la intervención provenientes de la educación para la salud.

1 – La salud y la comunicación como procesos sociales
La adopción de la estrategia de Atención Primaria de la Salud
,
(APS) contempla la
definición de la salud como derecho social, supone una reorientación del trabajo en salud
pública y de la organización de los servicios, y enfatiza la necesidad de recuperar los
saberes de las ciencias sociales. La vinculación entre la salud y la participación de la
población quedó expresada en los textos fundantes de la APS, en afirmaciones tales como
“el pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la
planificación y aplicación de su atención de salud”, “la salud entraña la participación,
además del sector sanitario, de todos los sectores y campos de actividad conexos del
desarrollo nacional y comunitario” y exige y fomenta “en grado máximo la
5

autorresponsabilidad y la participación de la comunidad y del individuo en la planificación,
la organización, el funcionamiento y el control de la atención primaria de salud”
5
.
La incorporación de instrumentos políticos, jurídicos y éticos como parte de los estándares
para la vida democrática (como la incorporación de los Derechos Humanos y la legislación
específica referida a acceso a la información
6
) idealmente conlleva un avance en la
democratización de los servicios sanitarios y, por lo tanto, mejores condiciones para
implementar la APS como estrategia de atención. Además, en las últimas décadas se
recuperaron las nociones de “equidad” y de “determinantes de la salud” como aspectos (o
conceptos operativos) ineludibles en la planificación de políticas sanitarias.
Aunque existe un amplio debate en torno a la interpretación de estos dos conceptos
(equidad y determinantes de la salud) puede decirse que la equidad en salud refiere no solo
a la distribución de la asistencia sanitaria (llegada de los médicos a la comunidad,
instalación y provisión de servicios de salud) sino a la evitación de todas las enfermedades
evitables en todos los conjuntos sociales y la evitación de la mortalidad prematura. A su
vez, contemplar los determinantes de la salud implica considerar las situaciones de vida, los
contextos económicos, medioambientales y socioculturales de las poblaciones en las que
transcurren los procesos de salud enfermedad, identificando desigualdades para distribuir
proporcionalmente los recursos y atender a la accesibilidad de las acciones de salud.
Una orientación de políticas sanitarias que contempla la salud como derecho y la
democratización del sistema sanitario, requiere de una orientación en comunicación que
contemple la comunicación como derecho social y la democratización de los procesos de
comunicación. Recordemos que democratizar los procesos de comunicación implica que no
exista una atribución fija de roles entre quienes emiten y quienes reciben información, sino
el intercambio de posiciones en función de las circunstancias, de manera tal que la
población que recibe recomendaciones en salud pueda también monitorear el respaldo y
pertinencia de estas recomendaciones o el uso adecuado de los recursos públicos. Implica
también considerar los supuestos, criterios y acciones que permitan la participación
individual y colectiva de la población en la planificación y la atención de su salud y
contemplar las desigualdades e inequidades en el acceso a la atención en su salud, a la
información y la comunicación.
Al tratarse de procesos, la salud y la comunicación son abordadas como actividades
inacabadas sujetas a transformaciones y reorientaciones. La difusión de información a
través de los medios masivos resulta útil para llegar rápidamente a una gran cantidad de
público, y esta acción puede resultar prioritaria en casos de emergencia. Sin embargo,
considerar a las poblaciones únicamente y en todo momento como públicos puede sesgar la

5
Todas las citas están tomadas de la Declaración de Alma Atta. www.paho.org/spanish/dd/pin/alma-
ata_declaracion.htm
6
A modo de ejemplo, recordamos el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos
“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser
molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de
difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
http://www.un.org/es/documents/udhr/
6

información referida a las necesidades y conocimientos previos de los comunidades, corre
el peligro de que los contenidos a ser difundidos estén pensados a partir de supuestos
erróneos y de que se pasen por alto las especificidades y diferencias de las competencias
comprensivas de las comunidades, sus conocimientos previos y el impacto que genera la
información en salud. Estas diferencias pueden traducirse en desiguales accesos a la
información en salud en situaciones de emergencia sanitaria. Tener en cuenta estos
aspectos no quiere decir que se desestime la comunicación masiva, si no que
frecuentemente requiere de la complementación con el trabajo específico en las regiones y
localidades.
Además, las orientaciones en salud pública que orientan el sistema sanitario de nuestro
país, proponen la participación de las personas no solo como públicos sino también como
protagonistas en la planificación de acciones de salud y enfatizan la necesidad de fomentar
desde el sistema público la responsabilidad y la autonomía en el cuidado de la salud propia
y colectiva. En el trabajo en epidemiología esto podría traducirse en tener en cuenta, acorde
al problema de salud en estudio, las características geográficas y poblacionales y la
disponibilidad de recursos y acceso a la información sanitaria, los medios de comunicación
más consultados, los lenguajes más accesibles para cada comunidad, los problemas de salud
que son parte de la agenda pública y ciudadana (no necesariamente coincidente con la
agenda mediática), los distintos interlocutores a lo largo del proceso y los distintos
dispositivos y medios de los que disponen o podrían disponer.
Cuando decimos “interlocutores” nos referimos a las personas y a las instituciones entre las
que transcurre la conversación social respecto de la salud pública, y que tendrán distintos
niveles de implicación en un problema de salud. Grupos familiares o convivientes afectados
por el mismo problema de salud, población escolar, organizaciones de la sociedad civil,
grupos sociales organizados en torno a tareas, temas o credos, comunidades religiosas,
responsables de medios de comunicación locales o regionales, responsables de
universidades, centros recreativos y clubes, asociaciones profesionales, responsables de
diferentes dependencias ministeriales del sector salud u otros sectores, funcionarios/as de
organismos gubernamentales. Dependiendo de las dimensiones territoriales a las que se
aboque el análisis de situación, los aspectos específicos del problema de salud en cuestión y
los distintos momentos en los que se desarrolle el análisis e intervención referido a
comunicación, se les asignará diferentes prioridades.
En el trabajo a escala masiva la información en salud se dirige a un público amplio
escasamente diferenciado. Además, esta información, al ser distribuida, se integrará a una
serie, es decir que estará en contigüidad o asociación con la publicidad, los estilos propios
de cada una de las emisiones o programas y la expectativa de recepción que éstos generan
(que serán diferentes si se trata de un noticiero, un “programa para la familia” un aviso en
medio de un programa dedicado a los concursos o los “chimentos”) Puede resultar una tarea
afín a los análisis de situación de salud tener en cuenta y conocer esta colección o serie de
la que formará parte la información en salud, así como contar con información referida a
los hábitos de recepción, ( o “comportamientos de audiencias”), es decir las características
y volumen de público según horarios y programas. De este modo se tiene conocimiento de
los horarios, emisiones y ocasiones en los que puedan distribuirse más eficazmente los
contenidos de salud.
7

El sistema de salud puede eventualmente gestionar también que se incluya en los medios
masivos material producido por las comunidades o por organizaciones sociales. Es
responsabilidad del sistema sanitario que la información en salud que se distribuye en los
medios masivos sea la adecuada y es tarea también del sistema sanitario proveer de
información adecuada, comunicada de manera atractiva y orientada en función del bienestar
público. Es también tarea de los comunicadores y comunicadoras que se vinculan con los
responsables de los medios masivos, lograr viabilidad para que el sistema sanitario pueda
ser un proveedor de contenidos oportuno en ocasión de emergencias sanitarias o ante
problemas de salud prevalentes.
2- Aspectos propios de la información y la comunicación en epidemiología y 3- las
metodologías de investigación, intervención y evaluación
Describir las causas, frecuencia y distribución de las enfermedades implica una serie de
estudios de recolección y análisis de información, propios del trabajo epidemiológico.
Requiere también de su posterior comunicación en la Sala de Situación. Las técnicas de
recolección de información disponibles, son comunes para diversas disciplinas o campos de
estudio, por ejemplo, entrevistas o diagnósticos grupales. Además de las actividades de
recolección de información, ya en la Sala de Situación, será necesario comunicar los
resultados que arrojen los análisis de la información recolectada a quienes toman
decisiones. Quienes tomen decisiones respecto de las políticas de salud pública pueden ser
personas no necesariamente ligadas al campo epidemiológico, por ejemplo, responsables
de gestión formados en otras áreas de las ciencias biomédicas o, incluso, de otras
disciplinas, y, eventualmente, responsables de otras instituciones gubernamentales y no
gubernamentales, con diferentes formaciones y niveles de responsabilidad. Tanto las
acciones de recolección de información como su comunicación en la Sala de Situación
pueden ser aspectos abordadas por los responsables de comunicación.
Respecto de las acciones de recolección de información, los profesionales formados en las
ciencias sociales cuentan (es parte de la formación profesional) con los recursos para el
diseño, la realización y el análisis de entrevistas individuales, grupos de información y
grupos de discusión. Respecto de la comunicación de la información diagnóstica en el
momento de la sala de situación, los profesionales de las ciencias de la comunicación
cuentan con formación para adaptar (o reformular) la información a contextos
institucionales y contextos de emergencia sanitaria. Pueden también realizar o gestionar
recursos que usualmente no son considerados en el campo de las ciencias biomédicas, por
ejemplo, incorporar recursos visuales y audiovisuales para poner en escena situaciones de
salud en la medida en que estas presentaciones no vayan en desmedro de la rigurosidad
científica, recordando que se trata de información que es insumo para la toma de decisiones
en materia de salud pública.
Podemos mencionar dos ejemplos en los que hipotéticamente podría ser pertinente el uso
de recursos visuales. Suponiendo un problema de salud referido a la proliferación del
dengue, pueden mostrarse con recursos visuales las modalidades de almacenamiento de
agua de la población, o bien las fuentes de agua a las que recurre la población si se tratara
de cualquier problema de salud asociado al consumo de agua. También pueden difundirse
brevemente en el espacio de la sala de situación, entrevistas o reporte de imágenes referidos
a comentarios de las comunidades para considerar los climas de opinión y las demandas, así
8

como resúmenes de las noticias aparecidas en medios no solamente gráficos sino también
audiovisuales y electrónicos mayoritariamente consultados por las poblaciones o los
interlocutores a considerar.
Las tareas del ASIS tendientes a conocer las características de las personas y grupos más
afectados (para decidir prioridades del sistema de salud y planificar acciones de prevención
de enfermedades y promoción de la salud) también requiere de la indagación mediante una
serie de recursos que involucran el acervo de las ciencias sociales. Cabe destacar en esta
instancia la necesidad de considerar las situaciones
7
en las que se encuentren estas
personas, el entorno en el que los padecimientos de salud se comprenden y en los que se
adoptan acciones para resolverlos. Es aquí donde los recursos de los profesionales de
ciencias sociales, y en particular de los especialistas en comunicación, pueden realizar
valiosos aportes completando la información recabada por los epidemiólogos con estudios
de percepción y con el análisis de la información y las modalidades de acceso, formales o
informales, los grados de conocimiento o desconocimiento y los hábitos o comportamientos
que las personas afectadas tengan en referencia al problema de salud en curso.
Recordemos que la caracterización de los grupos afectados implica y a la vez excede la
contemplación de los datos demográficos, involucrando también “…el deseo que tienen las
poblaciones actuales y futuras de mejorar las condiciones de salud individuales y
colectivas” (Rodríguez da Silva: 2006) Por este motivo, además del registro de los eventos
de salud y la evolución y análisis de la situación de salud de las poblaciones, compete a la
epidemiología conocer y comprender los puntos de vista de las personas involucradas en
estos procesos y los recursos que necesitan así como de los que disponen.
Una vez que se cuenta con un mejor perfil de la población, sus opiniones y recursos, es
importante transmitir el conocimiento recabado de manera adecuada, no solo haciendo uso
de recursos que pueden resultar inusuales entre los profesionales de las ciencias
biomédicas, sino también considerando los contextos de trabajo interdisciplinario.
8
.
Hasta aquí se trató de tareas con énfasis en la actividad diagnóstica. Luego, para pensar y
realizar medidas de prevención de enfermedades y promoción de la salud, colaborar en la
reorganización de los servicios de salud pública y planificar acciones del sector salud para
posteriormente evaluar su eficacia, será necesario considerar tareas con énfasis en la
intervención y la evaluación.
Para estas actividades se cuenta con el conocimiento acumulado en materia de
investigación en comunicación social, la comunicación para la salud y la educación
popular. Si bien existen una serie de técnicas o dinámicas de intervención (por ejemplo,
reuniones informativas, talleres, cine, cine - debate, ferias de salud o jornadas de salud en

7
Entendemos por “situaciones” al conjunto de circunstancias, objetos, recurrencias comportamentales
y expectativas o anticipaciones para la continuidad o la transformación de estos conjuntos.
8
Se entiende aquí por trabajo multidisciplinario no al “todos hacemos todo” o “todos sabemos todo”
ni al “todos sabemos un poquito de cada cosa”, sino a la complementariedad de saberes diversos (referidos a
diferentes áreas, formaciones profesionales y experiencias) y al trabajo conjunto para la comprensión y
abordaje de un problema desde esta diversidad de saberes y perspectivas.
9

instituciones, radios comunitarias
9
y radios abiertas, organización de eventos y concursos,
realización de material gráfico o audiovisual, etc.) también en este aspecto las actividades
más adecuadas serán las que se adapten a las competencias
10
y las situaciones de las
poblaciones destinatarias, así como a urgencia con la que haya que difundir la información
o proponer hábitos preventivos. En el caso de una situación de emergencia, seguramente se
privilegiará la transmisión de información de manera rápida, comprensible y con alto
impacto, que alcance al mayor número de personas posible. De todos modos, también en
esta situación hipotética de emergencia sanitaria podría no ser suficiente un plan de
comunicación masiva, que requerirá entonces de la acción complementaria de redes locales
y referentes comunitarios responsables de la difusión y la implementación de acciones en
los lugares en donde se reúna la comunidad cotidianamente y con asiduidad.
Recordemos que como parte del conjunto de actividades que se consideran propias de la
comunicación para la salud, se contemplan las acciones conocidas como “de abogacía”
(traducción de advocacy). Se trata de acciones de demanda de la población sobre
organismos responsables de políticas y servicios, para el logro de acciones puntuales o de
distribución de insumos, que pueden estar acompañadas por los responsables del sistema
sanitario (imaginemos por ejemplo, acciones de saneamiento, de protección de la salud de
las personas en ámbitos laborales, de distribución equitativas de los insumos de salud, así
como de movilización de sectores de la población)
Las acciones de comunicación no solo relacionan los servicios de salud con la población,
sino también a los efectores y responsables de salud pública entre sí y con otras áreas
gubernamentales y no gubernamentales. Estas son las tareas que contribuyen a la
organización de los servicios, en las que la comunicación es una instancia para la
interrelación y el intercambio de información entre distintos sectores del sistema de salud.
Como ejemplos de actividades tendientes a estos propósitos podemos mencionar la
planificación y mantenimiento de espacios de encuentro fijos o eventuales (reuniones,
jornadas de discusión, etc.) y/o, la realización de materiales específicos (por ejemplo, una

9
Recordemos que una radio comunitaria no es necesariamente una radio de bajo alcance o una radio
liderada por estudiantes, militantes, o comunicadores de baja calificación, sino que se distingue por sus
objetivos y modalidad de gestión, por la oferta alternativa en cuanto a contenidos (ligados a las problemáticas
locales) y por incorporar en las instancias de decisión y programación a personas (y la decisión autónoma de
estas personas) de las comunidades, no necesariamente especialistas. Como se sugiere en un documento de la
UNESCO “la comunicación es demasiado importante como para dejarla en manos de especialistas” Ver
“Medios de comunicación alternativos: la conexión de lo mundial con lo local” Cuaderno 107 de Estudios y
Documentos de Comunicación de masas UNESCO
10
Cabe resaltar en este punto que nos referimos a competencias de lectura y comprensión (de textos
gráficos, de audio, visuales o audiovisuales) así como de acceso. De no contar con una indagación previa, las
suposiciones respecto de las competencias de las poblaciones a las que se dirigen las acciones de
comunicación no son más que eso, suposiciones que pueden corresponder más a las fantasías de los
comunicadores que a las situaciones de las poblaciones. Además, muchas veces se objeta “la gente no lee” o
“si ven este material van a pensar que…”; etc. Respecto de “la gente no lee” se trata de un supuesto o
generalización sobre la que es necesario reflexionar, corroborarando las experiencias de lectura y
comprensión (que no necesariamente son individuales) en el caso específico de las poblaciones en estudio.
Respecto de “si ven este material van a pensar que…” solo la evaluación y monitoreo de las acciones de
comunicación pueden dar una un conocimiento aproximado del efecto que causa a corto plazo la lectura de
los materiales y las primeras impresiones o juicios en el momento de la recepción. Solo puede preveerse un
campo de efectos posibles, según la perspectiva de los emisores.
10

publicación de distribución restringida entre responsables de servicios o programas o entre
los integrantes del equipo que lleva adelante el ASIS, un sitio Web, un grupo de discusión,
una cartelera instalada en los lugares de reunión, etc). Los y las responsables de
comunicación pueden también colaborar en la capacitación, y la designación fundamentada
de las tareas de referentes comunitarios, institucionales o para la opinión pública, de un
problema o tema de salud, así como de voceros de prensa y referentes para el trabajo con
los medios masivos locales y nacionales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó el papel relevante de la comunicación
en los procesos de aprendizaje y actualización de los recursos humanos, recomendando el
trabajo en equipo, el acceso a la información y la comunicación y el aprendizaje
permanente, como estrategias para optimizar el desempeño de los trabajadores de la salud.
En cuanto a la capacitación de los recursos humanos del sistema de salud, un aspecto
indispensable a trabajar es el referido a las modalidades en las que las instituciones de salud
pública pueden constituirse en fuentes confiables de información disponible y accesible,
tanto para el público especializado como para el público en general. Es decir, la capacidad
de incidir en las agendas mediáticas y públicas. Otro aspecto a destacar refiere a la
necesidad de comprensión, por parte de los equipos de salud, de los discursos que
organizan y orientan la comprensión de los problemas de salud por parte de las
comunidades y las conductas asociadas a estas comprensiones, que constituyen parte del
ambiente (tanto como el ambiente “físico” o “geográfico”) en el que se deben identificar
necesidades y establecer prioridades.
En cuanto a las acciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades, los
responsables del área de comunicación cuentan con el conocimiento acumulado por la
educación para la salud y la comunicación para la salud
11
, el conocimiento en planificación
de campañas y el trabajo periodístico referido a la salud pública.
Es necesario señalar un aspecto a menudo relegado en el trabajo en comunicación, que es el
de la evaluación y el monitoreo. La evaluación consiste en la constatación o corroboración
de que se hizo lo que se quería hacer, la eficacia y eficiencia de lo hecho, y las
consecuencias de lo realizado. La evaluación se realiza para saber si lo realizado se logró
con un costo (humano, social, ecológico, financiero) adecuado, si los procedimientos
fueron los correctos (considerando en este caso ineludiblemente la opinión de los usuarios
de los sistemas de salud) y si se realizaron oportunamente (de nada sirve, por ejemplo,
emitir folletos preventivos meses después de declarado un problema de salud o de pasada
su situación estacionaria)
Usualmente se discrimina monitoreo, es decir la evaluación que se realiza en forma
simultánea al desarrollo de los estudios e intervenciones, y evaluación, como una instancia
posterior, al finalizar el proceso
12
. Tanto el monitoreo como la evaluación tienen por

11
En este campo conviven diferentes perspectivas de abordaje, pero la mayoría coincide en la
necesidad de la participación de la población y ofrecen una serie de métodos y dispositivos para la
implicación grupal en actividades diagnósticas, de movilización y planificación.
12
Existen otras modalidades de evaluación en la que no nos detendremos en beneficio de una mayor
claridad y simplicidad del desarrollo de este trabajo.
11

finalidad crear las condiciones para que puedan introducirse correcciones, detectarse
necesidades, falencias y potencialidades de las acciones en salud pública. Tanto el
monitoreo como la evaluación tienen que contemplar la propuesta inicial (de análisis e
intervención) la situación de la que se parte y a la que se quiere llegar, cada una de las
acciones implementadas, los diferentes niveles organizaciones (áreas ministeriales y de
otros ministerios, otros sectores gubernamentales y no gubernamentales, instituciones y
responsables de medios de comunicación) personas involucradas en el análisis y la
intervención (distintos niveles de agregación de la población).

Hasta aquí mencionamos las tareas de comunicación que se desarrollan en el marco de los
ASIS, discriminando tanto los criterios que orientan estas acciones (la democratización de
la gestión de la comunicación y la información en salud) los niveles organizacionales, los
distintos interlocutores que potencialmente estas acciones contemplan (servicios de salud,
equipos de otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, población en sus
distintos niveles de agregación) y las metodologías de intervención y evaluación.
Consideremos ahora un ejemplo hipotético, un problema de salud de los tantos que
reclamen la realización de un ASIS de tendencia.

III. Las tareas de los responsables de la comunicación en el desarrollo de ASIS. Un
ejemplo

Tomaremos como ejemplo hipotético la realización de un ASIS pensado para la prevención
de las diarreas agudas en menores de cinco años en una localidad X. Para organizar el
desarrollo del ejemplo, consideraremos la instancia de Sala de Situación como lugar
privilegiado de realización del ASIS y las actividades de comunicación previas y
posteriores a la Sala de Situación. La intención es la de, ya considerados los criterios que
orientarán estas acciones, considerar actividades dirigidas a los posibles interlocutores que
incorporen algunas de las metodologías de indagación, intervención y evaluación
disponibles.
Actividades previas a la Sala de Situación
La primera tarea que se presenta es la de conocer las características epidemiológicas del
problema, por ejemplo, los modos de transmisión, los factores de riesgo y el huésped, los
factores protectores, los antecedentes de brote o de aumento significativo de casos de
diarrea aguda en el grupo poblacional en estudio en años anteriores (en caso de que
hubieran ocurrido), las estrategias y prácticas de la población para resolverlos.
En primer lugar, entonces, es necesario recurrir a la formación y experiencia de los equipos
de salud en la temática. Consideramos aquí que la comunicación para la salud no es
pensable como un conjunto de técnicas y estrategias disociadas de las características de los
problemas de salud a abordar, del sistema de salud en el que se va a trabajar y de las
características de la población involucradas.
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Dado que el ASIS tiene por objetivos describir situaciones de salud enfermedad y
establecer líneas de base, analizando cambios a mediano y largo plazo, otra tarea prioritaria
referida a la dimensión comunicacional será la de establecer una línea de base del
componente de comunicación para posteriormente poder analizar cambios a mediano y
largo plazo y seleccionar el grupo o grupos poblacionales que serán objeto de estudio.
Para establecer una línea de base del componente de comunicación es necesario discernir
qué información tiene la población respecto del problema, cómo se comprende el problema
(causas y soluciones que se le atribuyen) qué campañas o acciones de comunicación hubo
con anterioridad (implementadas desde el sector o salud o desde otros sectores) y en qué
medida la información es recordada o fue apropiada por la población. Esto involucra
también conocer los medios de información más consultados y las fuentes de información
que gocen de mayor credibilidad. A partir del ejemplo propuesto (sabiendo que el consumo
de agua potable, la alimentación, la higiene de manos, de alimentos y de los lugares en
donde se preparan y consumen alimentos, son factores a tener en cuenta), una tarea posible
será la de indagar qué personas e instituciones están involucradas en la alimentación y el
cuidado de los niños y/o cuáles son las condiciones de saneamiento ambiental y de acceso a
agua potable en la localidad en estudio (y qué organizaciones o instancias gubernamentales
son las responsables o toman a cargo esta problemática)
Estas tareas se realizan con anterioridad al momento de sala de situación y son los
resultados, la información obtenida, lo que se comunicará en el momento de la sala.
Conviene enfatizar que esta es la información “de mínima” necesaria para establecer una
línea de base y seleccionar los grupos poblacionales que se considerarán destinatarios
prioritarios. Recordamos que la evaluación de las acciones de comunicación no refiere a la
mejora del problema de salud sino al logro de los objetivos planteados en el componente de
comunicación, a la transformación de la línea de base en referencia a los aspectos que
hacen al componente, que por supuesto tienden a la resolución de un problema de salud
pero que tienen una especificidad propia.
Actividades en Sala de Situación
J unto con la comunicación de la información recabada en las acciones previas a la sala,
exhibir archivos visuales de las zonas afectadas, testimonios de la población y otros
recursos que completen la información estadística en el momento de la sala de situación
puede colaborar en la comprensión del problema por parte de quienes toman decisiones en
la planificación e implementación de las acciones de salud, por ejemplo, para mostrar las
condiciones en las que se elaboran los alimentos en los comedores escolares de la zona y
para mostrar la situación de las fuentes de agua.
Elaborar un resumen (o memoria) de cada sala de situación (temas tratados, preguntas) para
que esté a disposición de los participantes junto con la información estadística, constituye
otra tarea afin al área que puede facilitar tanto la toma de decisiones informada como la
elaboración de una línea de base en caso de próximos episodios (para conocer los procesos
de toma de decisiones en oportunidades anteriores) así como aportar material para la
capacitación de los equipos de salud.
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Una vez analizada esta información y discutidas las prioridades entre quienes integren el
equipo de trabajo del ASIS, imaginemos que se decide realizar una campaña de
comunicación masiva (dada la estacionalidad del problema de salud) con fines preventivos
y acciones de atención, prevención y promoción de la salud focalizadas en la localidad X.
Respecto de la campaña en medios masivos, una vez seleccionados por el equipo de salud
los contenidos prioritarios, los responsables de comunicación, si bien puede que no tomen
bajo su responsabilidad la confección de las piezas de comunicación (por ejemplo, gráfica,
spot televisivo y radial) pueden colaborar en la decisión de la modalidad en la que se
distribuyen los contenidos (por ejemplo por etapas o en una única campaña) el grupo
poblacional al que tratará de considerar prioritario en la recepción (por ejemplo, adultos
responsables de niños menores de cinco años) la modalidad y estilo de campaña (por
ejemplo, privilegiando el impacto, la movilización o la comprensión de las
recomendaciones, acudiendo a la repetición para consolidar estas recomendaciones o a la
movilización emotiva). También en esta instancia puede capacitarse a voceros de prensa y
ofrecer información a periodistas y comunicadores.
Respecto de las actividades de atención, los responsables de comunicación pueden tomar a
su cargo la elaboración de material que difunda de manera accesible la información referida
a recursos (lugares de atención, distribución de insumos, disponibilidad de médicos y
enfermeras detallando horarios de atención) y aquí también el diseño y distribución de
materiales puede pensarse para diferentes audiencias (por ejemplo, padres y madres,
docentes, cocineras, enfermeros) e incluso pueden diseñares acciones de capacitación,
como cursos, seminarios, reuniones, para los equipos de salud o los equipos de apoyo a los
profesionales de la salud, tales como auxiliares, personal que recibe a la población en los
establecimientos de salud, y los responsables de medios comunitarios
13
.
En el caso de las actividades de prevención y promoción, imaginemos que se decidió como
población destinataria de estas acciones a los responsables de comedores (suponiendo que
una parte importante de los niños acuden a estos establecimientos) y los padres y madres de
niños de hasta cinco años. En este caso podrían organizarse acciones de capacitación para
quienes preparan alimentos y, por ejemplo, actividades recreativas organizadas por los
responsables de los establecimientos de salud y el equipo de salud, en las que se difunda
información a las madres y padres y se trabajen hábitos de higiene con los niños y niñas de
manera lúdica.
La modalidad de “taller” es frecuentemente invocada en las acciones de salud; recordemos
que se trata de una modalidad en la que un tema es discutido y “construido” entre quienes
participan del taller, y que concluye con algún tipo de producción o síntesis grupal. Quizás
en algunas ocasiones sea más útil una charla, entretenida, motivada, pero en donde se
comunique que algunas medidas no están sometidas a discusión sino que son las que, por el
momento, fueron consensuadas como medidas de salud pública para prevenir el problema
de salud en curso, y que el motivo de la charla es dar a conocer estas medidas.

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Estas actividades pueden ser necesarias en problemas de salud de mayor complejidad
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Pueden pensarse también acciones de realización de materiales de difusión de los recursos e
insumos para la atención de forma conjunta con los destinatarios de estos materiales.
Puede considerarse como parte de acciones de atención y prevención, el trabajo conjunto
con otros sectores, por ejemplo, los responsables de saneamiento ambiental u
organizaciones civiles ocupadas en la temática. Aquí nos referimos tanto a las acciones que
comúnmente se consideran “de articulación” entre el sector salud y otros sectores, como a
las acciones que se conocen como actividades “de cabildeo” y que consisten en lograr el
apoyo de sectores y organizaciones de la población para lograr una resolución que redunde
en, por ejemplo, la potabilización y distribución del agua.
También puede decidirse en el momento de la Sala de Situación, la modalidad de
seguimiento de la distribución de los materiales y de la comprensión de la información, así
como la detección de preguntas, dudas, inconvenientes de la población no contemplados en
los contenidos, y los climas de opinión (por ejemplo, si existe preocupación o
despreocupación sobre el problema de salud, si la atención está resultando eficaz si existe
accesibilidad a los recursos de información y de atención de la salud, etc.) Estas acciones
pueden pensarse a partir del trabajo con referentes locales, algunos de los cuales pueden ser
los responsables de medios comunitarios, enfermeras, auxiliares, responsables de los
equipos de salud. En el caso de que se decida que quienes asuman estas acciones sean
personas de la comunidad, se planificará una actividad previa de capacitación.
Cabe aclarar que cuando aludimos a acciones de capacitación, pensamos en acciones breves
y efectivas.
Otra tarea importante a considerar cuando se planifican acciones de comunicación es la
modalidad en la que se realizará la evaluación y el monitoreo, o plan de monitoreo y
evaluación. Aquí es donde se evidencia la importancia de explicitar de manera clara y
precisa los objetivos de cada una de las acciones de comunicación e información, de
manera tal de posteriormente poder corroborar el cumplimiento de estos objetivos así como
de constatar las modificaciones de la línea de base. En este aspecto es importante acudir al
acervo de la metodología de investigación, que tanto en sus modalidades cualitativa como
cuantitativa, ofrecen orientaciones y herramientas para el trabajo de intervención. A
menudo se considera, erróneamente, que los alcances de las acciones de comunicación no
pueden corroborarse y la desestimación de la necesidad de corroboración conlleva la
imposibilidad de poder corregir acciones ineficaces o ineficientes, dispersar recursos y
perder credibilidad
Actividades posteriores a la Sala de Situación
Luego de la realización de la sala de situación, corresponde el momento de
implementación, monitoreo y evaluación de las acciones de comunicación.
Para la implementación de las acciones, retomamos algunas actividades mencionadas más
arriba, y que constituyen un “estándar” de acciones de comunicación que puede
enriquecerse en cada situación particular: programación e implementación de campañas de
difusión de información en medios masivos o en medios locales, charlas en escuelas,
centros barriales, cine debate, talleres (de cocina, de estimulación de la lactancia materna en
función del ejemplo elegido, de lavado de alimentos, de potabilización del agua) eventos
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recreativos (ferias de la salud, torneos deportivos, teatro de títeres, narración de cuentos,
obras de teatro, recitales organizados por jóvenes en donde se difunda información y
distribuyan materiales) confección de materiales con los destinatarios de los mismos
(folletos, programas radiales, pasacalles, murales, mensajes para ser distribuidos en los
medios masivos) elección de personas relevantes para la comunidad para la elaboración de
mensajes, actividades de capacitación para los equipos de salud, jornadas informativas para
los periodistas, reuniones de gestión intersectoriales (en las que atañe a la comunicación su
colaboración en la planificación y su documentación) elaboración de carteleras, de
publicaciones para los equipos de salud, de foros de discusión, capacitación e intercambio
de experiencias y bibliografía, planificación de medios que aumenten la accesibilidad a la
información pública para distintos interlocutores acorde a sus necesidades, contextos,
competencias, etc. Las reuniones de gestión pueden requerir también de la colaboración de
los comunicadores, preparando informes especiales para estas reuniones, realizando
búsquedas bibliográficas, comunicando posteriormente a determinados públicos el
resultado de estas reuniones, etc.
Recordemos que es tarea de la epidemiología aportar insumos para la reorganización de los
servicios de salud pública, la planificación de las acciones y la evaluación de su eficacia.
Esto implica visibilizar los alcances y resultados de las acciones de comunicación para que
sean incorporadas en el trabajo cotidiano de los equipos de salud; por este motivo,
consideramos que es responsabilidad de los responsables de las acciones de comunicación
evidenciar los resultados, los obstáculos y las potencialidades de estas acciones y su
utilidad en la salud pública.
El monitoreo y la evaluación pueden diseñarse con distintos niveles de agregación, por
ejemplo, monitoreo de cada una de las actividades y evaluaciones periódicas anteriores a la
evaluación de todo el plan. En casos de emergencia sanitaria el monitoreo permanente
resulta tanto o más importante que la evaluación final.
Para ejemplificar el monitoreo de actividades podemos pensar, si realizamos una charla en
un comedor para transmitir los modos más adecuados de higiene, preparación y consumo
de alimentos, podemos evaluar, durante la charla, la implicación y comprensión que se
manifieste respecto de los temas (algo sobre lo que se puede preguntar directamente antes
que conjeturar). Es posible contar con una persona destinada a tomar nota de las preguntas,
de manera tal de colaborar con la coordinadora recordándole las preguntas hechas antes de
que la charla concluya o señalándole los aspectos que le parece necesario repetir. Puede
evaluarse la cantidad de gente que acudió, la diversidad y pertinencia de la concurrencia,
por ejemplo, ¿acudieron los responsables de la preparación de alimentos o los responsables
de los comedores?. De no acudir las personas para quienes estaba destinada la actividad es
necesario evaluar las condiciones y procedimientos a través de los cuales se realizó la
convocatoria. Otro aspecto a evaluar es el interés que despertaron los contenidos, aquellos
aspectos en los que la concurrencia manifestó mayor conocimiento o desconocimiento,
aquello que se percibió confuso o inadecuado.
Si se quiere evaluar una campaña de difusión, puede optarse por evaluar sus efectos a corto
o mediano plazo, mediante encuestas o entrevistas a la población por muestreo. En este
caso la correcta confección de los formularios (guía de preguntas) es muy importante.
Durante la campaña es posible evaluar la emisión de los mensajes en los distintos medios
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(frecuencia, horarios tal como se lo haya estipulado) y hacer encuestas breves para
monitorear su comprensión. Pueden realizarse también actividades de testeo de materiales
(tanto gráficos como audiovisuales) mediante grupos de discusión o grupos focales. Es
conveniente además que se corrobore que, en el caso del material gráfico, las cantidades de
material impreso y distribuido se corresponda con la cantidad de población y se hayan
destinado los recursos financieros adecuados.
Para las actividades destinadas a los equipos de salud o de otras organizaciones, la
evaluación puede consistir tanto en la observación de la incorporación de los contenidos a
sus actividades, como en la observación de la claridad y buen trato hacia los usuarios de los
servicios de salud para informar y comunicar las recomendaciones.
Hasta aquí la propuesta constituye un ejemplo que consideramos posible de reconsiderar a
partir de las especificades de otros problemas de salud.

Palabras finales
Con el propósito de incorporar esta modalidad de trabajo, en el transcurso de 2011 se
llevaron a cabo algunas activas a instancias de la Dirección de Epidemiología del
Ministerio de Salud de la Nación. Se incorporó un módulo de comunicación entre quienes
realizaban un encuentro de capacitación para la realización de análisis de salud en el país y
se incorporaon algunas técnicas de indagación de la percepción de los problemas de salud
en estudios epidemiológicos.
Consideramos que la formación permanente de los comunicadores (es decir, el estudio
como actividad que excede la obtención de un título) la actualización, la actitud crítica
respecto de las propias prácticas, la autoevaluación, el trabajo cooperativo y la
complementación de saberes con aquellas disciplinas y campos de estudios que refieran
específicamente al área de la salud pública y a las temáticas que formen parte del trabajo
cotidiano, son aspectos ineludibles del ejercicio profesional.
La intención de este artículo fue la de proponer una modalidad de trabajo que necesitará ser
ampliada y enriquecida con la experiencia cotidiana de quienes están en el día a día de la
comunicación para la salud. Esta modalidad integra la intervención en salud pública con la
permenente reflexión y corroboración de las prácitcas y con la consulta a las poblaciones
destinatarias acerca de la pertinencia y efectividad de dichas intervenciones. Requiere de la
colaboración y el apoyo de todas lás areás involucradas en el trabajo epidemiológico y de la
disponibilidad, por parte de los decisores en materia de salud pública, para asumir los
riesgos y las potencialidades de un trabajo que moviliza a la comunidad. Tiene como
condición de posibilidad la confianza y el trabajo cooperativo entre comunicadores sociales
y entre comunicadores sociales y otros profesionales, asumiendo un trabajo conjunto y
prospectivo.


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Epidemiológico Periódico. Edición Especial 2007, N 42. Ministerio de Salud de la Nación,
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