Qué es psicología cognitiva conductual

:
definición y psicoterapia
La terapia cognitiva conductual o comportamental interviene y modifica comportamientos
y pensamientos generadores del problema. Técnicas y tratamiento.
El psicoanálisis aparece en Europa de la mano de Sigmund Freud, fruto de la herencia
filosófica de Kant, Schopenhauer o Nietzsche; fundamentalmente este último. El
conductismo, por su parte, tiene sus raíces en el empirismo inglés.
El psicoanálisis se centra en la existencia de la conciencia, con la responsabilidad
inseparable del sujeto hacia la misma, unificando así sus estados de ánimo. La psicología
conductista hace hincapié en el conjunto de hábitos aprendidos por el individuo a través del
ambiente. La psicología cognitiva surge a mediados del siglo XX como reacción al
conductismo.
Psicología conductista
La psicología conductista vio la luz a principios del siglo XX. Apareció en el ámbito de la
psicología norteamericana, y se fue alejando cada vez más de la psicología alemana. Su
principal postulado consiste en la observación del individuo sobre la base de acción-
reacción. Uno de los principales representantes de esta corriente psicológica fue John B.
Watson, quien afirmaba que “La conducta es lo único real, objetivo y práctico en tanto que
la conciencia es abstracta y fantasiosa”.
La psicología conductista observa al individuo como alguien que reacciona de una manera
concreta ante ciertos estímulos. A partir de ahí, modificando el comportamiento, se
considera que es posible influenciar su conciencia para lograr los cambios deseados. En
otras palabras; la reacción viene condicionada por el estímulo, de modo que según sea el
estímulo inducido se posibilitará la reeducación.
Probablemente, el eslabón más débil de la psicología conductista se encuentra en la
consideración del ser humano como algo parecido a una máquina, pues si bien el principio
de acción-reacción debe tenerse en cuenta, lo mismo sucede con aspectos tan importantes e
influyentes como las emociones o los sentimientos.
Cognitivismo
Se entiende por cognitivo cualquier acto relacionado con el conocimiento, partiendo de las
funciones inherentes al ser humano de almacenar, recuperar, reconocer, comprender,
organizar y utilizar la información que se percibe a través de los sentidos.
La psicología cognitiva aborda los procesos mentales implicados en el conocimiento, así
como el estudio de los mecanismos mediante los que se elabora dicho conocimiento. Entre
ellos está la percepción, la memoria y el aprendizaje, pasando por la formación de
conceptos y el razonamiento lógico.
El cognitivismo se distancia de los planteamientos mecanicistas y pasivos representados
por el conductismo. El cognitivismo estudia al individuo como alguien que procesa
activamente la información, dando como resultado una posterior reestructuración cognitiva
que el individuo aplicará en sus nuevas experiencias. Por lo tanto no se trata de una mera
asimilación, sino de una continua y dinámica evolución del conocimiento.
El psicólogo suizo Jean Piaget, uno de los máximos representantes del cognitivismo,
resumía así el paradigma cognitivo: "La asimilación mental consiste en la incorporación de
los objetos dentro de los esquemas del conocimiento, esquemas que no son otra cosa sino
el armazón de acciones que el hombre puede reproducir activamente en la realidad".
Terapia cognitivo conductual
La terapia cognitivo-conductual, conocida como TCC, es una fusión de la terapia cognitiva
y la terapia conductista, con su correspondiente aplicación clínica de la psicología cognitiva
y la psicología conductista. Aunque ambas muestran ciertas incompatibilidades y no son las
más indicadas en según qué tipos de trastornos haya que tratar, en general han demostrado
ser muy efectivas. De hecho es la terapia con mejores resultados y más utilizada en el
mundo.
La aplicación de la terapia cognitivo conductual está especialmente indicada en los
trastornos de estrés postraumático, los trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-
compulsivo, la ansiedad, la agorafobia, la fobia social, la depresión, el trastorno bipolar y
otros trastornos de la personalidad. También es especialmente efectiva en las adicciones,
tales como la ludopatía, el alcohol o la cocaína, así como los trastornos sexuales y otros
problemas relacionados con la salud.