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El joven Rico en sinopsis
Pbro. Juan Lisandro Scarabino

1. El relato en sinopsis
Mateo 19, 16-30
17.

Marcos 10, 17-31 Y, saliendo él de camino,
18.

Lucas 18, 18-30

Y he aquí que uno llegándose donde (él)
16.

Uno, corriendo donde (él) y cayendo de rodillas (ante) él, le preguntaba: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar vida eterna?”. 18. Ahora bien, Jesús le dijo: “¿Por qué me dices bueno? Nadie (es) bueno si no uno, Dios,

Y cierto jefe

le dijo: “Maestro, ¿qué (de) bueno haré para poseer vida eterna?”. 17. Ahora bien, él le dijo “¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno, Uno es el Bueno. Si quieres entrar en la vida, guarda

le preguntó diciendo “Maestro bueno, ¿qué haciendo, heredaré vida eterna?”. 19. Ahora bien, le dijo Jesús: “¿Por qué me dices bueno? Nadie (es) bueno si no uno, Dios.

19.

los mandamientos. 18. Le dice: “¿Cuáles?” Jesús manifestó: “El no asesinarás, no cometerás adulterio, no robarás no darás falso testimonio,
19.

Sabes los mandamientos:

20.

Sabes los mandamientos:

No asesines, no cometas adulterio,

no robes, no des falso testimonio, no defraudes, honra al padre y a la madre; honra a tu padre y a (tu) madre”.

No cometas adulterio, no asesines, no robes, no des falso testimonio, honra a tu padre y a (tu) madre”.

y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. 20. Le dice el joven:

20.

El le manifestó:

21.

El dijo:

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“Todo eso (lo) he guardado; ¿de qué estoy falto todavía?” 21. Jesús

“Maestro, todo eso (lo) he guardado desde mi juventud”.
21. Jesús, mirándole, le amó y le dijo:

“Todo eso (lo) he guardado desde mi juventud”.
22.

Oyéndo(lo) Jesús,

le manifestó: “Si quieres ser perfecto, marcha, vende tus bienes y da(lo) a (los) pobres, y tendrás un tesoro en (los) cielos; y ven, sígueme”. 22. Mas el joven, oyendo estas palabras, se fue entristecido, pues tenía muchas posesiones. Ahora bien, Jesús dijo a sus discípulos: “En verdad os digo
23.

le dijo: “Una cosa te queda todavía: todo cuanto tienes vende(lo) y distribúye(lo) a (los) pobres, y tendrás un tesoro en (los) cielos; y ven, sígueme”. 23. Más él, oyendo esto se puso muy triste, pues era rico sobremanera. 24. Ahora bien, viéndole Jesús, dijo:

“Una sola cosa te falta: marcha, cuanto tienes vende(lo) y da(lo) a los pobres, y tendrás un tesoro en (el) cielo; y ven, sígueme”. 22. Más él, ensombrecido por estas palabras, se fue entristecido, pues tenía muchas posesiones. 23. Y, mirando en torno Jesús, dice a sus discípulos: “¡Qué difícilmente los que tienen riquezas entrarán en el reino de Dios!” 24. Los discípulos estaban estupefactos por las palabras. Jesús, tomando la palabra de nuevo, les dice: “Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25. Más fácil es que un camello atraviese por el ojo de la aguja que un rico entre en el reino de Dios”.

que un rico difícilmente entrará en el reino de los Cielos.

“¡Qué difícilmente los que tienen las riquezas entrarán en el reino de Dios!

De nuevo os digo:
24.

Más fácil es que un camello entre por un orificio de aguja que un rico en el reino de Dios”. 25. Ahora bien, oyéndo(lo) los discípulos,

Pues más fácil es que un camello entre por un orificio de aguja que un rico entre en el reino de Dios”. 26. Ahora bien, los que (lo) habían oído
25.

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estaban sobremanera impresionados diciendo: “¿Quién, pues puede salvarse?” 26. Ahora bien, mirándo(les) Jesús, les dijo: “Para los hombres esto es imposible, mas para Dios todas (las cosas son) posibles”. 27. Entonces, tomando la palabra Pedro, le dijo: “He aquí que nosotros hemos dejado todo y te seguimos. ¿Qué tendremos, pues?” 28. Ahora bien, Jesús les dijo: “En verdad os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se siente el hijo del hombre en (el) trono de su gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos juzgando a las doce tribus de Israel. 29. Y todo aquel que haya dejando casa o hermanos o hermanas o padre o madre o hijos o campos a causa de mi nombre, recibirá muchas veces más y heredará

Ellos estaban más fuertemente impresionados diciendo entre sí mismos: “Y ¿quién puede salvarse? 27. Mirándoles Jesús, dice: “Para los hombres, imposible,
26.

Dijieron: “Y ¿quién puede salvarse?” Ahora bien, él dijo: “Las (cosas) imposibles para los hombres
27.

mas no para Dios; pues todas (las cosas son) posibles para Dios”.

son posibles para Dios”.

28.

Comenzó a decirle Pedro: “He aquí que nosotros hemos dejado todo Y te hemos seguido”.

28.

Ahora bien, dijo Pedro: “He aquí que nosotros, dejando lo propio (nuestro), te seguimos”.

29. Manifestó Jesús: “En verdad os digo,

29.

Ahora bien, él les dijo: “En verdad os digo...

nadie hay que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o hijos o campos a causa de mí y a causa del evangelio, 30. que no reciba cien veces más ahora, en este tiempo, casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y campos, con persecuciones, y en el mundo venidero

que nadie hay que haya dejado casa o mujer o hermanos o padres o hijos

a causa del reino de Dios, 30. que no reciba muchas veces más en este tiempo,

y en el mundo venidero

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vida eterna. 30. Muchos primeros serán últimos y últimos, primeros”.

vida eterna. 31. Muchos primeros serán últimos y últimos, primeros”.

vida eterna”.

2. Relato según el Evangelio de San Marcos (10, 17-31)
Ubicación dentro del evangelio. Contexto. El evangelio de San Marcos, se puede dividir en dos partes: la primera que va desde 1,1 hasta 8,30 y la segunda que abarca desde 8,31 hasta 16,8. La primera nos dice quién es Jesús y la segunda nos orienta hacia su muerte y culmina con la profesión de fe del centurión: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (15, 39). Este relato se ubica en la segunda parte. Y se encuentra en el contexto de tres enseñanzas éticas: la primera sobre el matrimonio (10, 1-12), la segunda sobre las riquezas, la cual analizaremos (10, 17-31) y la tercera sobre los honores (10, 35-45). Exégesis v17: “Y, saliendo él de camino, uno corriendo donde (él) y cayendo de rodillas (ante) él, le preguntaba: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar vida eterna?” Tanto el hecho de arrodillarse como el de llamarlo Maestro Bueno, expresan una veneración exaltada. Ya que no era una costumbre de la época llamar al Maestro de esta forma (Rabbi tãbã). Ya que el título de Maestro era suficiente. Bueno era solo Dios. De aquí se entiende la respuesta de Jesús, del versículo 18. Por otra parte, la pregunta que le hace, según Gnilka, anuncia que el interlocutor tiene la intención de entrar en juicio consigo mismo. Esta pregunta es por una interpretación de la Ley, ya que el conocimiento de la Ley no bastaba. Cito textualmente al mismo autor: “Diversas exégesis de la torá, concretamente hasta el rigorismo de la torá practicado en Qumram, al que se consideró allí como el vinculante camino de salvación, podría haber contribuido a que muchos piadosos del país fueran presa de la mayor confusión en el tema de la salvación”.

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V18: Ahora bien, Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? adie (es) bueno si no uno, Dios”. Esta persona que se le acerca no sabía que le hablaba al Mesías. Si observamos los versículos precedentes (13-16), Jesús se encuentra acariciando a los niños, Jesús es bueno en el sentido humano. Cristo, entonces, aprovecha este apelativo para que la persona profundice en el conocimiento de aquel a quien le pregunta y eleva el apelativo al sentido absoluto y ya no moralmente humano. Pero el hombre a esto no dice nada. Lo que sí queda claro es que el Señor orientó la pregunta hacia Dios, hacia el supremo Bien. Ilumina Gnilka que Cristo, en su respuesta, no pretende rechazar la pregunta de la vida eterna, sino más bien corregir la postura del hombre; ya que el que está preocupado por esta pregunta, sólo puede esperar la respuesta de Dios, ya que no existe otra respuesta paralela o superior. V19. “Sabes los mandamientos: no asesines, no cometas adulterio, no robes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a (tu) madre”. Con esta respuesta el Señor le está diciendo que para heredar la vida eterna, hay que cumplir la Ley y ya que el interlocutor sabía la tabla de los mandamientos le menciona solamente los de la segunda tabla. Marcos agrega el precepto de no defraudar, el cual no se encuentra en Ex 20, 12-21, pero sí aparece en Dt. 24, 14. V20. Él le manifestó: “Maestro todo eso (lo) he guardado desde mi juventud”. El hombre responde sinceramente: él ya los cumplía desde su juventud. Esta era una respuesta satisfactoria. Si alguien cumplía la Ley era considerado un justo. V21. Jesús mirándole, le amó y le dijo: “una cosa te falta: marcha, cuanto tienes vénde(lo) y da(lo) a los pobres, y tendrás un tesoro en (el) cielo; y ven y sígueme”.

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Ante la respuesta que le dio el hombre, Jesús lo miró con amor. Según Gnilka esta mirada y los gestos amorosos de Jesús preparan lo que viene a continuación. Luego de mirarlo le dice lo que le faltaba hacer. Jesús amó a este hombre justo, por esto reveló lo que le faltaba, le reveló lo que debía hacer para heredar la vida eterna. Cristo le pide más a este hombre, le pide que aspire a cumplir aquello que le falta: que renuncie de una vez para siempre a las riquezas. Esta es una nueva exigencia. Pero la respuesta del Señor no termina aquí, sino que le dice que lo siga. Este seguimiento significa mucho más que la mera observancia de los mandamientos y más que la pobreza voluntaria y el socorro a los pobres. Aunque esto es condición para poder seguirlo. En última instancia le está pidiendo lo que le pidió a los demás discípulos. Leemos en el mismo Evangelio: “Y ellos (Juan y Santiago), dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él” (1, 20). V22. Más él, ensombrecido por estas palabras, se fue entristecido, pues tenía muchas posesiones”. Nos relata el evangelista, que este hombre era rico, ya que tenía muchas posesiones. Por esta razón y por el poder que ejercían estas riquezas en su vida fue imposible que lo siguiera al Señor. Y por esto mismo se marchó triste, ya que Cristo le exigía algo superior a lo que estaba dispuesto hacer. Así como este hombre llega corriendo, se arrodilla, le consulta sobre la vida eterna y responde sinceramente que cumplía los mandamientos, ahora en cambio, se marcha triste, ya que el Maestro Bueno, le dijo lo que debía hacer y él no pudo, porque las riquezas atan. Como bien explica Schmid, el signo de poseer riquezas, para el pueblo judío, era una bendición de Dios. Las riquezas eran una prueba del beneplácito divino. Por esto el hombre no logra comprender la propuesta de Jesús. Como judío que era, sabía que las limosnas eran una

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obra piadosa. Pero aquí Jesucristo no le pide que de una parte de su dinero, sino que lo dé todo. V23: Y, mirando en torno Jesús, dice a sus discípulos: “¡Qué difícilmente los que tienen las riquezas entrarán en el reino de Dios!”. El hombre se alejó entristecido y Jesús aprovecha la escena para instruir a los discípulos, tomando como punto de partida lo ocurrido. Cristo se da cuenta de la fuerza que tienen las riquezas sobre el corazón de los hombres. Inclusive llegan a dominar los más altos deseos de los seres humanos: este hombre pone en peligro la vida eterna que quería alcanzar, por no desprenderse de sus bienes. De acá se entienden estas palabras del Señor. V24: Los discípulos estaban estupefactos por sus palabras. Jesús tomando la palabra de nuevo, les dice: “Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! V25 Más fácil que un camello atraviese por el ojo de la aguja que un rico entre en el reino de Dios”. Los discípulos estaban confundidos y sorprendidos, ya que, las riquezas eran signo del beneplácito de Dios. Y ante este estupor, Jesús vuelve a repetir su sentencia. Cristo, en el versículo 24, no solo se refiere a los ricos, sino a todos los hombres. E ilustra lo que acaba de enseñar: es tan difícil que un rico entre en el reino de los cielos, como que un camello pase por el ojo de una aguja. Tómese esta frase en sentido literal o en sentido figurado, lo cierto es que el Señor contrapone a un animal grande con una abertura pequeña. Con esto quiere significar una verdadera imposibilidad: el hombre que se apega a las riquezas no puede entrar en el reino, le es imposible. Ya que no se puede servir a dos señores (Mt. 6, 24). V26 Ellos estaban fuertemente impresionados diciendo entre sí mismos: “Y ¿quién pude salvase?

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Claro, que un camello pase por el ojo de una aguja es imposible y si así es la salvación, nadie se podrá salvar. De ahí lo que ellos decían entre sí. Según Gnilka, en último término este interrogante apunta al mismo blanco que la pregunta del hombre rico, del versículo 17, sólo que ahora presupone la experiencia del rechazo del rico. V27 Mirándoles Jesús, dice: “Para los hombres, imposible, mas no para Dios; pues todas (las cosas son) posibles para Dios”. Ante la impresión de los discípulos, el Señor subraya esa imposibilidad, pero solamente por parte del hombre y añade la seguridad de que Dios, sí puede salvar. Así, el rico y todo hombre, se podrá salvar con la ayuda de Dios. Ilustra Gnilka que con esta respuesta, Jesús, libera a sus discípulos de la ansiedad ante el futuro, fuente de su interrogante. La salvación será accesible para quien siga a Jesús. V28 Comenzó a decirle Pedro: “He aquí que nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido”. Pedro nuevamente toma la palabra y le recuerda al Señor que ellos, sí hicieron lo que no se animó a cumplir el hombre rico: ellos dejaron todo y lo siguieron al Señor. Según Schmid, en ese “todo” está expresado la verdadera conciencia que tenían de la magnitud y del mismo mérito que tiene el acto de lo que ellos hicieron. V29 Manifestó Jesús: “En verdad os digo, nadie hay que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o hijos o campos a causa de mí y a causa del evangelio, V30 que no reciba cien veces más ahora, en este tiempo, casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y campos, con persecuciones, en el mundo venidero vida eterna”. Jesús le responde a Pedro. Le promete, a los que han dejado todo a causa de su nombre y del evangelio, una doble recompensa: una primera, el centuplicar los bienes abandonados y la segunda, la vida eterna en el mundo venidero, en el futuro. Sin embargo este pago centuplicado, no se puede entender como un pago terreno, sino

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celestial. Ya que Cristo pensaba en un parentesco espiritual. Precisamente será la caridad, la que una. Pero esta recompensa se recibirá a pesar de las persecuciones que se estaban sufriendo en el momento en que fue escrito este evangelio. Las mismas persecuciones que ya encontramos predichas en otras partes de la Escritura: por ejemplo en Mateo 5, 11: “Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.” V 31 Muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros. Con esta frase, nuestro Señor está invirtiendo el orden de las categorías humanas en el mundo futuro. Señala Schmid que este versículo guarda una relación muy débil con lo anterior, y, por lo tanto, no se sabe si Cristo, está pensando como una promesa a los discípulos o como un aviso contra el orgullo. Los primeros, pueden entenderse también, como los primeros del mundo, o sea, los ricos y los últimos son los pobres, los que a los ojos humanos, no tienen nada.

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3. Comparación con el Evangelio de San Mateo (19, 16-30)
Este relato, según cómo lo relata Mateo, ofrece algunas diferencias con el de Marcos. Sobre todo hay dos muy significativas. La del versículo 16 y las del versículo 21. Estas grandes diferencias están resaltadas. V16. “Y he aquí que uno, llegándose donde (él), le dijo: “Maestro, ¿qué (de) bueno haré para poseer la vida eterna?” En Marcos en cambio, encontramos el apelativo bueno, al lado de Maestro. Lo cual como dijimos, no era común en el mundo judío. Mateo, que les estaba escribiendo a los judíos, evita esto para no generar problemas dogmáticos y conflictos. V17 Ahora bien, ´l le dijo: “¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno es el Bueno. Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Según Schmid, al responder Jesús que Uno solo es el Bueno, dice que esta es una respuesta un tanto forzada (él utiliza el término “violenta”), con respecto a la pregunta que le hace el joven. Y con esto se evidencia que el relato de Marcos es más antiguo que éste. Mateo, con esta respuesta del Señor, sigue el hilo del relato de Marcos. V18a. Le dice: “¿Cuáles?” A diferencia del relato de Marcos, en este el joven le pregunta cuáles son los mandamientos. En el anterior evangelio, el Señor le dice que “lo sabes”. V18b y 19: Jesús manifestó: “El no asesinarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra al padre y a la madre y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Nuevamente el Señor enumera los mandamientos que debe cumplir, pero a diferencia del anterior Evangelio, no menciona el precepto de no defraudar y suma el de “amar al prójimo como a ti mismo”. Este precepto, que si bien no está en el decálogo, lo

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encontramos en Levítico, 19, 18 y en el mismo Evangelio de Mateo 22, 40, en donde lo considera como compendio de la Ley. V20. Le dice el Joven: “Todo eso (lo) he guardado; ¿de qué estoy falto todavía?”. Aclara el evangelista quién era el interlocutor del Señor: un joven (por esto la tradición ha llamado a este episodio el “joven rico”). Al respecto Marcos no dice nada, ya que al comenzar el relato, en el versículo 17, dice escuetamente que “uno” se le acercó. El mismo Mateo reiterará, en el versículo 22, que es un joven. Omite Mateo, como también lo hace Lucas, la mirada y el amor de Jesús. V21. “Jesús le manifestó: “Si quieres ser perfecto, marcha, vende tus bienes y da(lo) a (los) pobres, y tendrás un tesoro en (los) cielos; y ven, sígueme”. En Mateo, el Señor, le propone lo que tiene que hacer para ser perfecto, que tiene el mismo sentido de “una sola cosa te falta” que encontramos en Marcos. Con este cambio, Mateo, expresa de una manera más clara y categórica, que el mero cumplimiento de los preceptos, de la Ley es una obra imperfecta. Hace falta la entrega total al Señor. Esta entrega consiste en renunciar a toda posesión terrena y seguir al Señor. V23 Omite lo que se encuentra en Marcos, en el versículo 24, el cual nos relata que los discípulos quedaron estupefactos antes las palabras del Señor. V27 Agrega Mateo una pregunta de Pedro, que no figura en el evangelio de Marcos: “¿Qué tendremos, pues?”. Con esto, se hace explícito, que Pedro, junto con los discípulos estaban esperando algo a cambio por aquello que habían dejado. El joven rico, no se atrevió a dejar sus riquezas, para seguirlo al Señor, ellos sí, luego ¿qué tendrán a cambio? Es una pregunta lógica.

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V28 Acá hay bastantes diferencias con el relato de Marcos: en primer lugar aclara Mateo, que esta recompensa será para los que lo hayan seguido. Esto es lo más perfecto de la invitación del Señor: el seguirlo. Nuevamente el abandono de las riquezas queda en segundo plano. También Mateo, habla de la “regeneración”, está llevando a sus discípulos a otro plano, ya no en el meramente natural. Esta frase, va unida a la Parusía del Hijo del hombre y del juicio. Los doce, se sentarán en los doce tronos para juzgar. En este evangelio, encontramos una promesa que no hallamos en Marcos: los doce participaran del juicio. V29: hay una diferencia con Marcos a la hora de enumerar los bienes dejados. Tampoco encontramos, una repetición de los bienes que heredarán cien veces más. No encontramos, a su vez, la mención a la persecución. Y por último el motivo de haber dejado todo, es a causa de su nombre, sin mencionar el “y a causa del evangelio”, de Marcos.

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4. Comparación con el Evangelio de San Lucas (18, 18-30)
Este relato no tiene grandes diferencias como el de Marcos, pero tiene algunos puntos que no son idénticos, los cuales señalaremos. V18. Y cierto jefe... Para Lucas el interlocutor es un cierto jefe, uno de los principales. Se puede entender, que en Lucas el diálogo ya no es entre un hombre y Cristo, sino que al ser un jefe, representa al Pueblo de Israel, por lo que el diálogo se realiza entre Cristo y el Pueblo elegido. V20. Sabes los mandamientos: no cometas adulterio, no asesines, no robes, no des falso testimonio, honra a tu padre y a (tu) madre”. Este hombre era un jefe, por lo tanto tenía que saber los mandamientos. Por eso el interlocutor no se los pregunta. Y, al igual que Mateo, omite el precepto de no defraudar. Y altera el orden de los preceptos: Marcos pone en primer lugar el no asesinar y luego no cometer adulterio. San Lucas los presenta al revés. V22 Omite, al igual que Mateo, la mirada y el amor del Señor. V23. Más él, oyendo esto, se puso muy triste, pues era rico sobremanera. No dice que se marcha entristecido, sino sólo que se puso triste. Cómo es una característica de este evangelista, el jefe al no marcharse no queda tan mal parado como en los otros evangelios. V24. Toda esta enseñanza del Señor sobre las riquezas, está dicha en presencia de este jefe, que no se marchó (como sí lo hace en los otros evangelios). Lucas no menciona que les hablara a los discípulos, aunque en el versículo 26 encontramos que había otros oyentes, aparte del “cierto jefe”.

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Al igual que Mateo, San Lucas omite la sorpresa de los oyentes. Y va un poco más lejos que Mateo, ya que no solamente omite la primera impresión, sino también la segunda. V29 No menciona, a la hora de enumerar los bienes dejados, a la madre, ni a los campos, y agrega a la mujer. También sustituye el “a causa de mi nombre y del evangelio”, por “a causa del reino de Dios”. Tampoco habla de las persecuciones, ni enumera los bienes que se recibirán “muchas veces más”. A su vez, omite completamente el versículo 31. Sin embargo esto mismo lo encontramos en el mismo Evangelio de Lucas, pero en otro lugar, en 13, 30.

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5. Conclusión
Esta perícopa que acabamos de analizar, presenta matices diferentes en cada Evangelio. El relato más completo y con más detalles lo encontramos en San Marcos, el cual describe de una forma muy pintoresca todo este episodio. En cambio San Mateo omite algunos detalles, corrige el estilo de redacción y hace dos grandes precisiones, que podríamos llamar teológicas. La primera de ellas, la encontramos en el versículo 16, en donde no llama al Maestro bueno, para evitar toda controversia teológica. Y la segunda en el versículo 21, en donde, con el cambio que hace, deja bien en claro que para ser perfecto no basta cumplir la Ley. San Lucas, como es una de sus características, deja bien parado al rico, ya que no se marcha y escucha toda la enseñanza del Señor. Para concluir, simplemente aclarar por qué el nombre de este trabajo fue titulado “El Rico”. Esto se debe a que el interlocutor, en San Marcos, es un hombre; en San Mateo, en joven y en San Lucas un cierto jefe.

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6. Bibliografía utilizada
Fuente • Biblia de Jerusalén. Nueva edición revisada y aumentada. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1998.

Estudios • Benoit, P., Boismard, M.E., Malillos, J.L., Sinopsis de los cuatro evangelios. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1975. • Gnilka, J., El evangelio según San Marcos, Volumen II, Sígueme, Salmanca, 1986. • • • Schmidt, J., Comentario al Evangelio de Marcos, Herder, Barcelona, 1975. Schmidt, J., Comentario al Evangelio de Mateo, Herder, Barcelona, 1975. Schmidt, J., Comentario al Evangelio de Lucas, Herder, Barcelona, 1975.

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Índice

1. EL RELATO E SI OPSIS ................................................................................................................. 2 2. RELATO SEGÚ EL EVA GELIO DE SA MARCOS (10, 17-31) ............................................. 5 UBICACIÓ DE TRO DEL EVA GELIO. CO TEXTO. ................................................................................... 5 EXÉGESIS .................................................................................................................................................. 5 3. 4. 5. 6. COMPARACIÓ CO EL EVA GELIO DE SA MATEO (19, 16-30) ................................. 11 COMPARACIÓ CO EL EVA GELIO DE SA LUCAS (18, 18-30)................................... 14 CO CLUSIÓ ................................................................................................................................. 16 BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA....................................................................................................... 17 FUE TE .................................................................................................................................................. 17 ESTUDIOS................................................................................................................................................ 17 Í DICE ..................................................................................................................................................... 18

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