Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino

Facultad de Teología

PLASMA, ALMA Y ESPÍRITU.
IDAD DEL HOMBRE E LA A TROPOLOGÍA TRIÁDICA DE SA IRE EO, SEGÚ EL PADRE A TO IO ORBE.

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Autor: Pbro. Juan Lisandro Scarabino. Fecha: 24.XI.05, AD.

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Introducción
En el marco del Seminario de Investigación que se tituló “Naturaleza – Gracia – Sobrenatural. La relación entre naturaleza y gracia y la noción de sobrenaturalaza en la historia de la teología, con especial consideración de Santo Tomás de Aquino y la reflexión teología del siglo XX.”, nos tocó exponer sobre el tema en los Santos Padres de la Iglesia, siguiendo la exposición que realiza Luis F. Ladaria1. Este autor, al principio de su artículo dice: “…su problemática, que se origina en la gran escolástica, ha encontrado su desarrollo más pleno en los tiempos modernos y ha constituido uno de los principales problemas doctrinales del siglo XX.”2 Sin embargo, a pesar de no encontrarse una exposición sistemática y explícita en los Santos Padres, en ellos se encuentra desarrollada una antropología muy rica, valiosa y actual. Por esta razón nos pareció muy importante e interesante seguir profundizando en un Padre en especial: en San Ireneo, mártir, Obispo de Lión. Nuestro objetivo es profundizar en la antropología de esta Santo Padre, haciendo hincapié en la unidad del hombre a partir de la antropología triádica que desarrolla. Para cumplir con esto vamos a realizar una serie de pasos: en primer lugar y antes de entrar de lleno en lo nuestro, desarrollaremos unas nociones previas, en dónde se estudiarán dos grandes temas: 1Su importancia en la historia del pensamiento; los datos biográficos, poniendo especial énfasis en su fecha y lugar de nacimiento, en su formador y en lo que se puede conocer de su muerte. También mencionaremos su actividad literaria.

Cfr. Ladaria, L.F. Naturaleza y sobrenatural. En Sesboüé (ed.), Historia de los Dogmas II. Salamanca 1996, 281-308. (En adelante. Ladaria. Naturaleza y Sobrenatural…) 2 Ladaria. Naturaleza y Sobrenatural…,p. 281.

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Algunas cuestiones a tener en cuenta, que son: • la lucha con los gnósticos; • la relación Filosofía – Teología; y • algunas nociones de su cristología.

Esto nos servirá para ver qué horizontes y qué problemas tiene que resolver el Santo. Una vez consumado este capítulo primero, pasaremos al núcleo de nuestro trabajo, en donde veremos la unidad del hombre a partir de la antropología triádica que realiza. Y así procederemos. Por eso los siguientes puntos: 1- el plasma; 2- el alma; y 3- el Espíritu. Veremos estos tres momentos en particular, pero siempre haciendo hincapié a lo que apunta San Ireneo: a resaltar la unidad del hombre. Una vez logrado esto, presentaremos las seis nociones del hombre que utiliza el Obispo de Lión. En este capítulo dos, el central, seguiremos al Padre Antonio Orbe en una de sus obras capitales: “Antropología de San Ireneo”3 y en dos de sus numerosos artículos: “La definición del hombre en la teología del s. II”4 y en “El hombre ideal en la teología de s. Ireneo”5 También nos apoyaremos en algunos patrólogos y estudiosos del Santo y de la filosofía. Y como no podría ser de otra manera, recurriremos constantemente a sus dos magnas obras: Adversus Hæreses6 y Epideixis7.

Orbe, A. Antropología de San Ireneo. BAC. Madrid: 1997. (En adelante Orbe. Antropología…) Orbe, A. La definición del hombre en la teología del s. II, Gregorianum 48/3. 1967. (En adelante Orbe. La definición del hombre…) 5 Orbe, A. El hombre ideal en la teología de S. Ireneo. Gregorianum 53/3. 1962. (En adelante Orbe. El hombre ideal…) 6 San Ireneo. Contra las Herejías. Libros I – V. Traducción de Jesús Garitaonandia Churruca. Apostolado Mariano. Sevilla: 1999. (En adelante AH.)
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Realizado este objetivo, concluiremos intentando relacionar este trabajo con el tema que estuvimos estudiando en el Seminario de Investigación. Sin nada más que decir, los invito a descubrir: “Plasma, Alma y Espíritu. Unidad del hombre en la antropología triádica de San Ireneo, según el Padre Antonio Orbe.”

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San Ireneo de Lión. Demostración de la predicación Apostólica. Edición preparada por Eugenio Romero Pose. Ciudad Nueva. Madrid: 1992. (En adelante Epid.)

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Capítulo I: Nociones previas.
I.1. Su importancia en la historia del pensamiento. Datos biográficos. Actividad literaria.
I.1.1 Su importancia en la historia del pensamiento.
Antes que nada, nos parece muy importante ver el lugar que ocupa San Ireneo en la historia del pensamiento. Sería un trabajo inmenso mencionar los numerosos autores que hacen un elogio de su sabiduría. En el presente trabajo traeremos a colación solamente tres testimonios desde diferentes estudios. • Desde la filosofía: “…el más grande escritor eclesiástico del siglo II.”8 • Desde la teología: “Ireneo ocupa un gran lugar en la teología: ha matado el gnosticismo; ha fundado la teología cristiana.”9 • Desde la patrología: “Ireneo de Lión es, con mucho, el teólogo más importante de su siglo.”10

I.1.2. Datos biográficos.
Hecho este fugaz elogio veremos qué se puede conocer de su vida. Pero previamente haremos una aclaración: no es mucho lo que se sabe de su vida. Lo poco que se puede saber es recogido, sobre todo, de Eusebio de Cesarea11, en su Historia Eclesíastica.

Canals Vidal, F. Historia de la filosofía medieval. Herder. Barcelona: 1985. P. 22 (En adelante Canals Vidal…). 9 Ruta, Juan Carlos. San Ireneo de Lyon. El noble testigo. Fundación instituto de Teología: La Plata (Argentina). P. 47 (En adelante Juan Carlos Ruta…). 10 Quasten, J. Patrología I. Hasta el concilio de Nicea. BAC. Madrid: 2001. P.287 (En adelante Quasten…).

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I.1.2.1. Fecha y lugar de nacimiento.
“ o se sabe la fecha exacta de su nacimiento…”12 El mismo Quasten ubica la fecha del nacimiento entre los años ciento cuarenta y ciento sesenta13. En cambio Juan Carlos Ruta14, Romero Pose15 y Canals Vidal16, afirman que oscila entre el año ciento treinta y el ciento cuarenta. Por su parte Étienne Gilson17 la ubica el año ciento veintiséis. Todos estos autores citados están de acuerdo en ubicarlo en el Asia menor. Y todos ellos, con la excepción de Canals Vidal, afirman que muy probablemente nació en Esmirna18.

I.1.2.2. Su formador.
Según nos relata Eusebio19, existe una carta a Florino20, en dónde, afirma que en su primera juventud, había escuchado a san Policarpo de Esmirna21. Y tal como nos lo dice Johannes Quasten22, a través de él entra en contacto con la era apostólica, ya que Policarpo fue discípulo directo del apóstol san Juan.

Eusebio de Cesarea, nacido en Palestina, cerca del año 265. Muere entre los años 339-340. Quasten…, p. 287. 13 Cfr. Quasten…, p. 287. 14 Cfr. Juan Carlos Ruta…, p.8. 15 Cfr. Romero Pose, E. En la introducción a: San Ireneo de Lión. Demostración de la predicación apostólica. Ciudad Nueva. Madrid: 1992. P. 14. (En adelante Romero Pose…). 16 Cfr. Canals Vidal…,p. 20. 17 Cfr. Gilson, E. La filosofía de la edad media. Gredos. Madrid: 1972 P. 40. (En adelante Gilson…) 18 Cfr Quasten…, p. 287. // Juan Carlos Ruta…, p. 8.// Romero Pose…, p. 13.// Gilson…, p. 40.// Canlas Vidal…, p.20. 19 Cfr. Eusebio de Cesarea. Historia eclesiástica. Texto bilingüe. Versión española, introducción y notas de Argimiro Velasco-Delgado, O.P. BAC. Madrid: 2002. 5,20,1,4-7 (En adelante HE). 20 Flotino, condiscípulo de San Ireneo en la escuela de San Policarpo. 21 San Policarpo, mártir el 23/02/167. 22 Cfr. Quasten…, p. 287.
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I.1.2.3. Datos biográficos.
De nuevo, a excepción de Canals Vidal, el resto de nuestros autores citados23 concuerdan en afirmar que en el año ciento setenta y siete ya era presbítero en Lión. No se conoce la causa de este traslado. Y ese año, viaja a Roma, enviado por los mártires de aquella ciudad, para actuar de mediador en una cuestión, ante el papa Eleuterio24. Esto nos lo relata Eusebio25. Al regreso a Lión sucede a Fotino en el episcopado de la ciudad. Nos relata nuestro patrólogo, citando a Eusebio, que intervino ante una controversia entre el papa Victor26 y los excomulgados asiáticos. Los exhorta a hacer las paces. Aquí dejamos que hable el primer historiador de la Iglesia: “E Ireneo, haciendo honor a su nombre, pacificador por el nombre y por su mismo carácter, hacía estas y parecidas exhortaciones y servía de embajador a favor de la paz de las Iglesias, pues trataba por correspondencia epistolar al mismo tiempo, no solamente con Victor, sino también con muchos otros jefes de diferentes iglesias, acerca del problema debatido.”27 Efectivamente Ireneo, en griego, se escribe Eivrhuai/oj, que significa “pacífico”28.

I.1.2.4. Su muerte.
“A partir de este incidente (la intervención ante el papa Victor) desaparece toda huella acerca de su vida, ni siquiera se sabe la fecha de su muerte”.29

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Cfr Quasten…, p. 287. // Juan Carlos Ruta…, p. 7.// Romero Pose…, pp. 15-16.// Gilson…, p. 40. San Eleuterio, papa entre los años 166 y 175. 25 Cfr HE. 5,4,2. 26 San Víctor I, papa entre los años 189 y 199. 27 HE. 5,24,18. 28 Cfr. HE. nota 383 del Libro V. 29 Quasten…,p. 268.

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Existe entre los historiadores y estudiosos una gran incertidumbre sobre su muerte. Hasta inclusive muchos han dudado de su martirio. Citamos al respecto a Johannes Quasten: “Hasta Gregorio de Tours30 (Historia Francarum 1,27), nadie había dicho de él que muriera mártir. Y como Eusebio ni siquiera insinúa tal hecho, parece muy sospechoso ese testimonio tardío.”31 Tenemos también el testimonio de Étienne Gilson: “Sus huellas se pierden a partir de los primeros años del s. II y se ignora si también fue martirizado.”32 Albert Viciano, agrega que en el Commentari in Isaiam (17,64,4-5), San Jerónimo33 nos informa que murió mártir34. Resumiendo. Su muerte se suele ubicar entre los años doscientos dos y doscientos ocho35. Y, si bien, no se sabe con certeza, la mayoría de los autores sostienen que fue mártir. De esta forma, también, la Iglesia dice que murió, ya que al agregarlo a la lista de los santos e inscribirlo en el calendario litúrgico, lo celebra como quien recibió “la palma del martirio”, el día veintiocho de junio.

I.1.3. Actividad literaria.
San Ireneo tiene numerosos escritos. Su gran tema es la refutación de las herejías gnósticas, tan extendidas y peligrosas en su época. Lamentablemente sus escritos se perdieron. Solamente se conservan dos de ellos y algunos fragmentos y títulos.

Muerto el 15/11/594. Quasten…,p. 288. 32 Gilson…,p. 40. 33 San Jerónimo, muerto en el año 419. 34 Cfr. Viciano, A. Patrología. Edicep. Valencia: 2001. P.81. 35 Cfr. Juan Carlos Ruta…,p. 9 propone el año 208 // Romero Pose…,p. 16, los años 202-203 // Canals Vidal…,p. 20 fija la fecha en el 202 // Gilson…,p. 40 dice que sus huellas se pierden a comienzos del siglo II.
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Sobre su modo de escribir, siguiendo a Quasten36, mencionamos dos características: 1- gran conocimiento de las fuentes, seriedad moral y entusiasmo religioso; 2- escribe de modo “pesado”, por su falta de prolijidad y frecuentes repeticiones. Esto sobre todo se ve en Adversus Hæreses. Sin embargo, logra hacer una descripción clara y persuasiva de la doctrina de la Iglesia. Sus escritos fueron los siguientes: 1:Elegcoj kai. avnatroph. th/j yeudo,nou gnw,sewj, Desenmascaramiento y

derrocamiento de la pretendida pero falsa gnosis37, que generalmente se la conoce con el nombre de Adversus Hæreses. Ésta es, sin duda, su obra más importante y conocida. Existe originalmente en su lengua materna, en griego. Pero el original se perdió y solamente nos llegó una traducción latina. Está compuesta por cinco libros, que el santo fue componiendo indeterminadamente, aunque hay razones para pensar que tenía el plan trazado desde el principio.38 El libro I, describe las doctrinas gnósticas; en el II, las refuta con argumentos racionales; en el III con argumentos de la doctrina de la Iglesia sobre Dios y sobre Cristo; en el IV, con las palabras de Nuestro Señor Jesucristo; y en el último, el V, trata de la resurrección de la carne, la cual, era negada por los herejes gnósticos. 2VEpi,deixij tou/ avpostolikou/ khrugatoj, Demostración de la enseñanza

apostólica. Esta obra fue descubierta en el año mil novecientos cuatro, en una versión arménica39. Fue copiada al armenio entre los años mil doscientos cincuenta y nueve y el mil doscientos sesenta y nueve, pero el manuscrito es trascripción de una antigua versión armenia anterior a la segunda mitad del siglo octavo. La traducción del texto original griego

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Cfr. Quasten…,pp. 288-289. Cfr. Quasten…,pp. 288-292. 38 Cfr. Quasten…,p. 289. 39 Cfr. Romero Pose…,p. 23

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se remonta a la segunda mitad del siglo quinto, muy probablemente entre los años quinientos setenta y quinientos noventa.40 Comentando este libro, Ruta llega a la siguiente conclusión: “He aquí una Iglesia local, Lyon, a la que su pastor expone, en resumen, la predicación de la verdad; y a la que suministra las pruebas de los dogmas divinos. Hay en esa Demostración, lo necesario para afirmar a los que saben, instruir a los que ignoran y confundir a los que se extravían.”41 El mismo Santo llama a esta obra una: “…especie de promemoria.”42 Sin duda es una obra en donde el pensamiento de Ireneo ha llegado a su madurez. Esta obra se divide en cinco capítulos y estos, a la vez, en subcapítulos. Teniendo un total de cien subcapítulos. 3Obras de las que sólo se conservan algunos fragmentos o solamente el título43: a. Carta al presbítero romano Florino. Sobre la monarquía o Que Dios no es el autor del mal. b. Tratado Sobre la Ogdoada. Escrito luego de la apostacía de Florino. c. Carta a Blastus Sobre el cisma. Sólo nos llegó el título. d. Se conserva, en siríaco, un fragmento de una carta que Ireneo escribió al papa Víctor. e. Carta al papa Víctor sobre la fecha de la Pascua.

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Cfr. Romero Pose…,p. 26 Juan Carlos Ruta…,p. 12 42 Epid. 1. 43 Cfr. Quasten…,p. 294.

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f. Eusebio44 conocía un tratado Sobre el conocimiento y Un pequeño libro de varios discursos en el que se menciona la Epístola a los Hebreos y la Sabiduría de Salomón, citando algunos de ellos.

I.2. Algunas cuestiones a tener en cuenta.
I.2.1 Lucha contra los gnósticos.
Como vimos a la hora de presentar sus escritos, toda su obra más importante, la Adversus Hæreses, está dedicada a refutar la doctrina gnóstica. En el siglo II, la Iglesia naciente tuvo que enfrentarse contra cuatro enemigos, dos exteriores: el judaísmo y el paganismo; y dos interiores: el gnosticismo y el montanismo. Aunque cada uno se enfrentaba a la Iglesia de diferente modo, el gnosticismo era el peor: “De estos dos (últimos) enemigos, el gnosticismo era, con mucho, el más peligroso.”45 El gnosticismo adapta el cristianismo al mundo que ellos concebían, por eso tendrán un lenguaje “cristiano”. Así los describe Johannes Quasten: “Los gnósticos trataban de crear un cristianismo que, ajustándose a la cultura de su tiempo, absorbiera los mitos religiosos del Oriente y atribuyera a la filosofía religiosa de los griegos un papel predominante, de suerte que no quedará más que un espacio reducido para la revelación como fundamento de la ciencia teológica, para la fe y para el evangelio de Cristo.”46 Conocer algunos principios del pensamiento sobre el hombre de los gnósticos, nos aportará bastante luz para entender contra quién está escribiendo nuestro Santo.
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Cfr. HE. 5,23,3, y 24,11-17. Quasten…,p. 250. 46 Quasten…,p. 251.

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Los gnósticos destruían la unidad del hombre: “Los valentiniamos comenzaron por escindir la unidad del género humano, inspirándose en la tricotomía de s. Pablo (1 Thes. 5,23) para hacer tres géneros esencialmente diversos de hombres: espirituales o divinos, psíquicos o racionales, hílicos o materiales. Rota la unidad del hombre, quedaba rota la Economía de la Salud universal y por ende única.”47 De esta forma el hombre entero no fue llamado a la Salud. Solamente está llamado a salvarse el hombre espiritual. Tanto el alma, como el cuerpo, no entran en la constitución del hombre. Por esto, ellos tienen una visión muy despreciativa del alma y sobre todo del cuerpo. De esta forma pierde fuerza todo lo que es humano. Antonio Orbe se hace una pregunta y responde como si fuese un gnóstico: “¿Qué es lo humano? El elemento común a tres especies tan diversas como el cuerpo (h. hílico), el alma (h. psíquico) y el espíritu (h. pneumático) no puede ser substancial, porque la materia, la psyche y el pneuma son substancialmente diversas.”48 Rota la unidad esencial del hombre, se disminuye, como consecuencia, la acción de Dios: “La voluntad omnipotente de Dios se halla sometida al orden natural, y no puede levantar al cuerpo a la condición psíquica, ni al alma a la condición espiritual. La gracia (Ca,rijç) se mueve dentro del orden físico. La Gnosis de Dios afectará a solo el espíritu.”49 San Ireneo lo dice con estas palabras:
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Orbe. La definición del hombre…,p. 567 Orbe. La definición del hombre..., p. 569. 49 Orbe. La definición del hombre..., p. 568.

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“Dicen también que todo ser se descompone en los elementos de que ha sido constituido, y que Dios mismo es esclavo de esta necesidad, de tal manera que no puede añadir la inmortalidad a lo que es mortal o conferir la incorruptibilidad a lo que es corruptible, sino que cada ser debe volver a la substancia que corresponde a su naturaleza…”50 Aquí se puede apreciar lo opacado que queda el poder de Dios y el mismo hombre, ya que solamente una de su especie (así la llaman los gnósticos) está destinada a la salvación y las otras dos no. Y, es más, la materia por su misma esencia marcha a la destrucción definitiva. Esto es muy importante tenerlo presente porque así se entenderá la insistencia del Santo Obispo de Lión por mostrar la unidad de todo el hombre, la dignidad y el valor del cuerpo del hombre y el poder Omnipotente de Dios, que elige lo más débil del hombre para mostrar su poder infinito.

I.2.2 Relación Filosofía - Teología.
Si bien nuestro Santo es sobre todo un teólogo, la filosofía no le es ajena. Ya veremos más adelante cómo utiliza la definición filosófica del hombre. Aquí nos aporta un dato muy valioso el Padre Orbe, quien al hablar sobre la utilización de la noción filosófica del hombre que hace el obispo de Lión dice: “Tal noción filosófica tiene para Ireneo su verdad, pero se queda a medio camino y es aceptable grosso modo. La filosofía ha de armonizarse con la Escritura, que, superando la descripción del hombre…le define como individuo ´hecho a imagen y semejanza de Dios´.”51

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AH. II, 14, 4. Antropología…,p. 17.

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El Santo no rechaza la noción filosófica, al contrario la asume, y la utiliza para sacar la mayor cantidad de datos posibles, pero se da cuenta que es insuficiente para explicar todo el misterio del hombre. Por eso recurre al dato revelado por medio de la Escritura, para poder superar esta insuficiencia. También se verá cómo emplea este principio para resolver una cuestión concreta que se le planteará: la noción del hombre de la filosofía platónica. Ireneo la asumirá, corregirá lo que tiene que corregir y la utilizará para, una vez acorde con la Sagrada Escritura, intentar develar el misterio del hombre. Y no queremos concluir este punto sin mencionar la maravillosa exégesis que hace el Santo. No sólo se preocupa de conciliar a la filosofía con la teología, con la Escritura, sino que también su interés es conciliar entre sí los datos del Libro Santo. Esto lo veremos en la explicación que hará de Génesis 1,26 y Génesis 2,7.

I.2.3 Algunas nociones de su cristología.
Antes de entrar de lleno en nuestro tema, nos parece fundamental determinar algunos puntos de su cristología. En Adversus Hæreses V, 16, 2 y en Epideixis 22, el Santo Obispo hace una distinción que nos parece muy importante: • • el hombre hecho a imagen y semejanza de Dios El hombre manifestado como tal desde Adán.

desde la Encarnación.

Comentando esta distinción ilumina el jesuita Orbe: “ adie comprendió hasta la venida del Logos el misterio del hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios.”52

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Orbe. El hombre ideal…,p. 450.

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Recién con la Encarnación del Verbo de Dios, se nos muestra qué significa ser imagen de Dios. “En Adán se anunciaba el misterio descubierto en el cuerpo de Cristo, a saber, la medida perfecta, evidente, del hombre hecho a imagen y semejanza.”53 El hombre fue hecho por las manos de Dios, que el Santo identifica con el Hijo y el Espíritu Santo. Pero por el pecado de Adán: “Diríase que Adán escapó a las manos de Dios.”54 Sin embargo esta huída del hombre fue por un tiempo, ya que: “El Logos y Sophia (Espíritu Santo) apresarán nuevamente a la oveja perdida, plasmando en Cristo al hombre perfecto.”55 En la plenitud de los tiempos, en la Encarnación de Cristo es hecho el hombre perfecto, a imagen y semejanza de Dios. Por lo que demuestra que Adán fue plasmado a imagen y semejanza del Verbo Encarnado, quien es la verdadera imagen: “Y la imagen de Dios es el Hijo, a cuya imagen ha sido hecho el hombre.”56 Por lo que el hombre es imagen de la verdadera Imagen de Dios. Cristo es el hombre ideal. El hombre tiene que lograr asemejarse a este hombre ideal. De aquí se desprende un tema clave de la cristología y también de toda la teología de San Ireneo, que simplemente nos limitaremos a mencionar: Cristo va a recapitular todo en sí (avnakefalai,wsij). Así lo explica Johannes Quasten: “Para Ireneo, recapitulación es re-asumir todas las cosas en Cristo desde el principio, Dios rehace su primitivo plan de salvar a la humanidad, que
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Orbe. El hombre ideal…,p. 451. Orbe. El hombre ideal…,p. 454. 55 Orbe. El hombre ideal…,p. 455. 56 Epid.22.

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había quedado desbaratada por la caída de Adán, y vuelve a tomar toda su obra desde el principio para renovarla, restaurarla y reorganizarla en su Hijo encarnado, quien se convierte para nosotros en un segundo Adán.”57 Pero San Ireneo da un paso más y dice que el ejemplar del hombre no sólo es el Verbo Encarnado, sino que es la humanidad gloriosa de Jesús, el Cristo redivivo.

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Quasten…,p. 296.

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Capítulo II: Antropología de San Ireneo.
San Ireneo tiene una visión unitaria del hombre pero distingue tres momentos o instancias: el plasma, el alma y el espíritu. A esta distinción de la conoce con el nombre de Antropología triádica. Sin embargo a estos momentos nunca hay que entenderlos separados, porque de lo contrario ya no estamos hablando del hombre concreto que conocemos, que existe y nos estamos enrolando en el pensamiento maniqueo. Esto triple distinción le sirve para asumir la noción filosófica vulgar sobre qué es el hombre y desde allí, integrarlo a la economía de la salvación. Intentemos, ahora, estudiar los tres momentos del hombre para concluir con su visión unificadora.

II.1. El plasma. El cuerpo humano.
Nuestro Santo parte del Texto Sagrado que dice: “Entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo del suelo…”58 Y lo que surge del polvo del suelo, que es formado por las dos manos de Dios, es el plasma humano o el hombre a secas, como lo llama Orbe59. En este punto San Ireneo concilia los dos relatos de la creación del hombre, que se encuentra en la Sagrada Escritura. El texto recién citado es de Gn. 2,7 que será explicado por Gn. 1, 26-27, que dice: “Y dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen , como semejanza nuestra…Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó.” Por esto el Padre Orbe llega a la siguiente conclusión:
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Gn. 2,7 Cfr. Orbe. Antropología…,p.17.

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“…el limo de la tierra formado por Dios a su imagen y semejanza, la materia o carne configurada.”60 Y acá encontramos la peculiaridad del pensamiento del Santo: la imagen y semejanza de Dios es el cuerpo, el plasma. Las manos de Dios formaron la carne humana. Esta semejanza e imagen, recién será manifestada con la Encarnación del Hijo. Por el cuerpo del Hijo entenderemos lo que significa ser imagen y semejanza. Así lo explica el jesuita Antonio Orbe: “En Adán se anunciaba el misterio descubierto en el cuerpo de Cristo, a saber, la medida perfecta, evidente, del hombre hecho a imagen y semejanza.”61 El Hijo se encarnó y gracias a la Encarnación mostró que Él mismo era la imagen y semejanza: “El Hijo de Dios dio a conocer la semejanza divina del hombre recapitulando en sí el antiguo plasma, asumiendo el mismo cuerpo hecho en Adán a imagen y semejanza.”62 Es muy importante tener en cuenta, lo que mencionamos en el capítulo anterior, que San Ireneo les está respondiendo a los maniqueos, quienes despreciaban todo lo material. También está pensando en los platónicos, quienes exaltaban tanto la psyche del hombre que llegaban a despreciar el cuerpo.63 El plasma es lo que distingue al hombre del resto de la creación, ya que es lo único en la creación que fue formado directamente por las mismas manos de Dios. Al respecto, Antonio Orbe muestra la diferencia que hay entre el hombre y el ángel:
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Orbe. Antropología…,p.17. Orbe. El hombre ideal…,p. 451. 62 Orbe. El hombre ideal…,pp. 450-451. 63 Cfr. Orbe. La definición del hombre…,p. 562.

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“La propia imagen y semejanza afectan al cuerpo sacado del limo virginal. Frente a la naturaleza perfectísima de los ángeles, subraya el santo (San Ireneo) la excepcional dignidad del plasma humano. Aquellos no necesitaban el mimo de las manos divinas. El plasma humano sí, porque en él se escondía el misterio de la imagen y semejanza.”64 Nótese que Orbe utiliza la noción de “mimo de las manos de Dios”, queriendo mostrar que Dios es Padre de toda la creación, pero de una manera muy especial del hombre. Tan especial que el hombre es mimado por Dios. Quizá esto recién se ilumina totalmente con la siguiente afirmación del Apóstol: “Y, como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!”65 Sabido es que el término arameo Abbá significa papito y muestra la relación profundísima y paternal entre Dios y el hombre, el cual es mimado por su papito. Si bien se puede llamar Abbá a Dios desde la misma creación, el hombre es conciente de esta relación paternal-filial, siguiendo el pensamiento paulino, cuando Dios envía el Espíritu de su Hijo. Es decir, según Ireneo, cuando estamos en el tercer momento, en el hombre espiritual. Y aquí se abre un camino muy interesante: en el mismo plasma del hombre “hay algo” que le capacita para recibir a este Espíritu, por el que el hombre será deificado en su misma dimensión carnal: “El hombre fue plasmado a imagen y semejanza, no como puro anticipo del Verbo humanado, sino con impulso hacia él, teniéndole como meta suprema…En su imperfección está profetizando lo que en el dinamismo

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Orbe. El hombre ideal…,p. 456. Gal. 4,6. Cfr. Mc. 14, 36.

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interior del Espíritu ha de realizar. Adán ha de asemejarse cada vez más a Cristo.”66 Se podría decir mucho más sobre la importancia que le da el Santo Obispo al plasma. Pero para nuestro objetivo ya es suficiente. Simplemente nos queda mencionar lo que compendia el concepto de carne para nuestro Santo de Lión. En esto seguiremos nuevamente al Padre Orbe:67 1) El trinitario: el Padre nos ofrece la tierra, el Hijo lo modela según su propia futura forma en Jesús y el Espíritu le deifica en orden a la plenitud del Cristo glorioso. 2) 3) El cristológico: Jesús es el Hombre perfecto, el ejemplar y la meta. El escatológico: todos los hombres, en cuerpo y alma, serán elevados a la condición carnal de la visión de Dios. 4) El aspecto diferencial con el ángel: el cual no fue plasmado per manus Dei, ni hecho a imagen y semejanza, ni tuvo por modelo al Hombre-Dios, ni se asociará un día a la gloria misma del Hijo. 5) El de la dispensación: el hombre compendia en su cuerpo los dos extremos: carne y espíritu, que trató de unir Dios, mediante la economía de la Salud. 6) El sobrenatural: el plasma humano preanuncia todas las maravillas del orden sobrenatural, explica su grandeza y la magnitud de su destino. Resumiendo todo este compendio del plasma dice el mismo jesuita: “Frente a la actitud despreciativa de la gnosis ante la carne, el Santo adopta exactamente la contraria. La carne será un día deificada, como lo fue ya en Cristo.”68

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Orbe. El hombre ideal…,p.460. Cfr. Orbe. El hombre ideal…,p. 491. 68 Orbe. El hombre ideal…,p. 491.

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Sin embargo, el plasma humano, no es el hombre entero, sino solamente es el cuerpo del hombre: “Porque la carne modelada, por sí sola, no es el hombre perfecto, ella no es más que el cuerpo del hombre y consiguientemente una parte del hombre.”69 A este plasma todavía le falta la existencia, tanto humana como divina. Le falta el principio de vida. También queda por seguir comentando Génesis 2, 7, en dónde Dios, insufla el “hálito de vida”. Queda por resolver cómo el hombre podrá alcanzar la divinización, que se llevará a cabo por la Recapitulación efectuada por Cristo.

II.2. El alma. La psyche.
Según Génesis 2, 7: “Entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.” Este soplo de vida es lo que anima al plasma modelado por las manos de Dios. Si bien el cuerpo ya tenía una disposición para recibir su animación, necesitaba del hálito de Dios para ponerse en movimiento. Orbe va a confirmar esta opinión y va a agregar un dato muy importante: “El alma, soplo de vida…le anima (al plasma), haciéndole hombre animal, con vida animal y racional.”70 El elemento nuevo que encontramos es que el hálito de vida insuflado por Dios en el cuerpo forma al hombre animal y racional. Por esto Eugenio Romero Pose llega a la siguiente conclusión:

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AH. V, 6, 1. Orbe. Antropología…,p. 17.

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“El hombre posee su naturaleza, eso le viene ´a semetipso, a se, naturaliter´, por exigencias de su ser. En ella no entra lo que la hace ´perfecto´ o espiritual, según S. Pablo. Entra sólo el cuerpo y el alma unidos, el alma racional.”71 La naturaleza del hombre es la unión del cuerpo y el alma, del plasma y la psyche. Son exigencias propias de su ser. Tanto Romero Pose72 como Antonio Orbe73 traen a colación las siguientes citas de Adversus Hæreses: • “El hombre es una mezcla (temperatio) de alma y de carne que fue formado a semejanza de Dios y fue plasmado por sus manos, esto es, por medio del Hijo y del Espíritu…”74 • “…al principio de nuestra plasmación en Adán aquel soplo de vida salido de Dios, uniéndose a la obra modelada, animó al hombre y le hizo aparecer un animal dotado de razón…”75 • “…porque ellos (los hombres) son compuestos por naturaleza, constituidos de cuerpo y alma.”76 El alma sobreviene al cuerpo, le anima, forma al hombre animal, lo introduce en el tiempo, en la historia…, pero: “Se presenta (el hombre racional) como terreno más aún que racional, o con una racionalidad insuficiente para la real capacidad del sôma.”77

71 72

Romero Pose…, nota 1 de Epid 2. Cfr. Romero Pose…, nota 1 de Epid 2. 73 Cfr. Orbe. Antropología…,p. 17. 74 AH. IV, Præf 4. 75 AH. V, 1, 3. 76 AH. II, 13, 3. 77 Orbe. Antropología…,p. 18.

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Si bien el alma constituye en hombre al cuerpo que existía inanimado, no colma la real capacidad que tiene el plasma. El alma forma al hombre imperfecto. Orbe dice esto en su Antropología: “El hombre psíquico delata su imperfección frente al espiritual… “Y sin negar que el soplo de vida le haya hecho tal, (la Sagrada Escritura) apunta la distancia que media del primer Adán al segundo: el salto de lo animal a lo divino.”78 Pero esto lo dejamos para más adelante. Simplemente queremos dejar claro que para San Ireneo el hombre es un compuesto de cuerpo y alma. Con esta afirmación del Obispo está aceptando la noción filosófica. Sin embargo: “El concepto estricto de anthropos, compuesto de alma y cuerpo, prescinde de la economía de Dios sobre él.”79 Aquí se ve como el Santo utiliza y considera válido los datos de la filosofía, pero son insuficientes para explicar el misterio del hombre, el cual está llamado a un destino mucho mayor que lo que él puede imaginar. Pero eso continúa diciendo Orbe sobre la superioridad del dato revelado para entender al hombre: “Y como esta une lo antropológico, la cosmogonía, lo soteriológico y aun lo trinitario; el hombre de la filosofía, aceptable quizás en pura hipótesis, apenas resuelve nada en el actual orden de las cosas.”80 El concepto filosófico no explica al hombre actual existente: “El complejo de cuerpo y alma hace al animal compuesto…Y solo con eso podría subsistir, como hombre físico cabal, llamado o no a la salud. Mas no le hace tal como Dios le creó, hombre dotado de Vida divina.”81

78 79

Orbe. Antropología…,p. 18. Orbe. Antropología…,p. 18. 80 Orbe. Antropología…,p. 18.

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Para explicar qué entiende sobre la vida divina del hombre, habrá que dar un paso más e intentar descubrir el tercer momento que gira sobre el hombre espiritual. Pero no queremos terminar esta parte sin mostar que San Ireneo descuida un poco el valor del alma porque resalta sobremanera al plasma y al espíritu, por lo que el alma queda en una realidad intermedia. Dejemos que el jesuita Antonio Orbe lo explique mejor: “Su misión (la del alma) está más bien en intermediar a favor de él (el hombre): comunicándole la cualidad del Espíritu, igual que antes le había comunicado su racionalidad… “Dentro del mismo hombre, se apoya en el cuerpo, más que en el alma. Por ser el plasma quien diferencia ´per se´ al hombre del ángel, al cuerpo y no al alma afectan asimismo ´per se´ la imagen y semejanza de Dios.”82 Y más explícito lo dice en otra obra: “S. Ireneo deja caer las propiedades naturales vinculadas al alma racional. La psiche no le interesa.”83 El alma unida al plasma constituye al hombre racional, sin embargo el hombre también es divino, ya que está llamado a esta vida por el beneplácito de Dios. Y esto no se puede explicar desde el alma sino sólo desde el Espíritu que actúa sobre el cuerpo. Pero para ello requiere del alma como una realidad intermedia. Concluimos con una idea sobre la grandeza de esta vida a que está llamado que muestra la insuficiencia de la sola racionalidad: “Ireneo concibe al hombre como ´animal racional y divino´. Más aún, eliminando de él ´lo divino´, parece dispuesto a admitir, como Justino84 y

81 82

Orbe. Antropología…,p. 18. Orbe. El hombre ideal…,pp. 479-480. 83 Orbe. Definición del hombre…,p. 551. 84 San Justino el Filósofo, Mártir. Muerto probablemente en el año 165.

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Taciano85, su irracionalidad, no obstante la índole libre y racional del alma.”86

II.3. El espíritu. El hombre espiritual.
Encontramos en la obra Adversus hæreses87 una distinción clave: • • El hálito de vida, hace al hombre psíquico. El Espíritu vivificante, hace al hombre espiritual. Ya vimos como el hombre racional está destinado a transformarse en el hombre espiritual88. Y el poder dar paso al espíritu es lo que constituye, no sólo el verdadero destino del hombre, sino que marca la gran diferencia del hombre con respecto de los demás seres creados. Esto se explica porque toda la creación, a excepción del ser humano, nace perfecta. Es decir con su naturaleza ya completa y sin necesidad de perfeccionarse. En cambio con el hombre no ocurre lo mismo. La unión del cuerpo con el alma constituye al hombre, pero al hombre imperfecto porque el ser humano fue plasmado y se le insufló el alma con un impulso para que tienda hacia Dios. Se basa en la autoridad de San Pablo, quien dice: “Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios, ni la corrupción heredar la incorrupción.”89 San Ireneo ve aquí la insuficiencia del hombre imperfecto para alcanzar la salvación. Hace falta algo más:

85

Taciano el Sirio, discípulo de San Justino. Sus rastros se pierden a partir del año 172. Fundador de la secta de los encratitas, de los abstinentes que pertenecen al grupo de los gnósticos cristianos. 86 Orbe. Definición del hombre…,p. 554. 87 Cfr. V, 12, 2. 88 Cfr. Orbe. Antropología…,p. 17. 89 I Cor. 15, 50.

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“La carne y la sangre, sin el Espíritu, no pueden efectivamente salvarse. Son empero capaces de recibir la cualidad del Espíritu, y por ende la incorrupción.”90 De esta forma, el Santo, une los datos filosóficos con los escriturarios, o dicho de otro modo, inserta al hombre en la economía salvífica en la cual se encuentra: “En la economía divina entra levantar al hombre a la vida de Dios, comunicando a la substancia ínfima la cualidad propia del Espíritu. La voluntad de Dios es más fuerte que la naturaleza de las cosas, y puede dominarla comunicándole propiedades de substancia más elevada.”91 De esta forma se esclarece el misterio del hombre plasmado a imagen y semejanza de Dios, quien ya desde el origen se encuentra en esta economía de salvación, aunque por el pecado de Adán este proyecto original fue frustrado en parte, como vimos anteriormente, en donde trajimos a colación la conclusión de Antonio Orbe: “Diríase que Adán escapó a las manos de Dios.”92 Pero este escape no fue total y sólo fue temporario. Dejemos que el mismo Ireneo nos aclare esta idea: “…así como al principio de nuestra plasmación en Adán aquel soplo de vida, salido de Dios, uniéndose a la obra modelada, animó al hombre y le hizo aparecer un animal dotado de razón, así últimamente el Verbo del Padre y el Espíritu de Dios, uniéndose a la antigua substancia de la plasmación de Adán, le hizo hombre viviente y perfecto, para que de la misma manera que morimos en el hombre animal, así seamos todos vivificados en el hombre espiritual. Porque Adán jamás escapó de las

90 91

Orbe. El hombre ideal…,pp. 464-465. Orbe. El hombre ideal…,p. 465. 92 Orbe. El hombre ideal…,p. 455.

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manos de Dios, a las que hablando el Padre dice: ´hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza´. Y por esto en los últimos tiempos no por la voluntad de la carne ni por voluntad del hombre, sino por beneplácito del Padre las manos de Dios han hecho al hombre viviente, para que Adán se haga a imagen y semejanza de Dios.”93 Como vimos anteriormente con Cristo se manifiesta el hombre plasmado a imagen y semejanza. En Cristo, en los últimos tiempos, es decir en su Encarnación, las manos del Padre nuevamente toman al hombre. “El Logos y Sophia apresarán a la oveja perdida, plasmando en Cristo al hombre perfecto.”94 Porque, “…sólo en la plenitud de los tiempos logran las manos divinas hacer en Cristo al hombre perfecto, a imagen y semejanza de Dios.”95 Y aquí entramos en una idea fundamental de nuestro Obispo: el hombre perfecto. ¿Qué entiende Ireneo por hombre perfecto? Nos responde el jesuita Orbe: “El hombre perfecto resulta de la unión del cuerpo y alma y espíritu; o de la unión entre nuestra (humana) sustancia –compuesta de carne y alma– y el Espíritu de Dios.”96 Y aquí Antonio Orbe cita un texto97 del mismo Santo que nos parece clave y del cual se pueden sacar las siguientes conclusiones: • “El hombre perfecto es la mezcla y la unión del alma que ha recibido el Espíritu del

Padre y que ha sido mezclado con la carne modelada según la imagen de Dios.”

93 94

AH. V, 1, 3. Orbe. El hombre ideal…,p. 455. 95 Orbe. El hombre ideal…,p. 455. 96 Orbe. Antropología…,p. 20. 97 AH. V, 6, 1.

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Resáltese la unidad del hombre y como el Espíritu entra en la realidad humana. Eso ocurre por la intervención del alma. • Explicando la siguiente afirmación del Apóstol: “…hallamos de sabiduría entre los perfectos…”98, Dice que “con el nombre de perfectos designa a los que han recibido el Espíritu de Dios.” Y estos son los mismos hombres que San Pablo llama espirituales99. Y el hombre es espiritual por su “participación del Espíritu, no por una evacuación o una supresión de la carne.” Porque si se aparta la carne, la obra modelada y solamente consideramos lo que es propiamente espíritu “tal cosa ya no será un hombre espiritual sino el ´espíritu del hombre´ o el ´espíritu mezclándose con el alma´. Aquí nuevamente destaca Ireneo la unidad del hombre y el valor de la carne. Y muestra que con la infusión del Espíritu ya queda realizado el hombre espiritual y perfecto: “y es éste el que ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios.” • Si a la unión del alma con el cuerpo le faltase el espíritu el hombre sería hombre,

pero solamente hombre psíquico y carnal. Es decir, hombre imperfecto, que posee en sí la imagen de Dios en el plasma, pero no la semejanza por el Espíritu. • La carne modelada, no es el hombre perfecto: es el cuerpo del hombre. El alma, no es el hombre perfecto: es el alma del hombre. El espíritu, no es el hombre perfecto: es el espíritu del hombre. “Es la mezcla y la unión de todas estas cosas lo que constituye al hombre perfecto.”

98 99

I. Cor. 2, 6. Cfr. I. Cor. 2, 15; 3, 1.

29

“Son perfectos por consiguiente aquellos que mantienen constantemente el Espíritu

de Dios consigo, y conservan sin reproche sus almas y sus cuerpos, es decir guardan la fe en Dios y la justicia para con el prójimo.” Hasta aquí las conclusiones del texto de San Ireneo. El Espíritu es lo que constituye al hombre perfecto o espiritual y gracias a él, el ser humano es insertado en la economía salvífica de Dios. Le damos lugar al comentarista del Santo Obispo para que concluya este punto: “El hombre espiritual es aquel que, además de hombre, es espíritu, a saber, divino; aquel que además de cuerpo y alma, posee: a) el cuerpo plasmado por manos divinas, con arreglo a la carne futura de Jesús; y b) el alma semejante a Dios, junto en el cuerpo, mediante la participación en el Espíritu de Dios. El hombre espiritual, como el perfecto hombre de s. Pablo (Cf. 1 Cor 1, 2; 1Thess 5, 23) adquiere su verdadera y única medida en Cristo redivivo.”100

II.4. Distintas nociones del hombre que utiliza San Ireneo.
A lo largo de su obra, el Obispo de Lión, utiliza diferentes nociones del hombre, las cuales resaltan diferentes puntos de vista. Ya para concluir este seminario de investigación vamos a presentarlas y dar una mínima explicación. En este punto seguiremos la exposición sistemática que realiza el autor de la Antropología de San Ireneo101.

II.4.1. Noción Estática.
Es la noción que comprende a la especie humana fuera de toda economía. Es la noción del hombre filosófica, según la cual es un compuesto de cuerpo y alma. No muestra

100 101

Orbe. El hombre ideal…,p. 483. Cfr. Orbe. Antropología…,pp. 28-30.

30

la dimensión histórica y por lo tanto es insuficiente para explicar la estructura real del hombre. No explica su destino último ni la vida en el mundo. Ilumina Orbe: “Entre cristianos inepta, no define la dimensión divina del cuerpo y silencia la vertiente espiritual del hombre, dando exagerada importancia y autonomía al alma.”102

II.4.2. Noción Física.
Es la noción histórica del hombre como arranque de la dispensación real (Gn. 2,7). Esta noción se encuentra en el dato revelado y recoge los dos elementos físicos: el plasma y el hálito de vida. Ellos forman al hombre animal o terreno, tipo del segundo Adán y arranque de una economía destinada a realizarse en él. El destino del hombre es lograr ser un hombre espiritual.

II.4.3. Noción Dinámica.
Es la noción que tiene en cuenta el destino a que se orienta (Gn. 1,26). El destino del hombre es hacerse imagen y semejanza de Dios. Y esto supone que primero sea hombre y luego sea divinamente perfecto: “…reflejando en sí –máxime en su carne– la imagen y semejanza perfectas (= ´forma Dei´) de Dios.”103 Ya que según el mismo texto del Santo que analizamos anteriormente: “El plasma y hálito de vida no entrañan la perfección divina a que se dirigen, pero sí el germen de ella… “El destino humano sale, pues, de la especie humana para adentrarse en la imagen y semejanza de Dios, cuyo paradigma es Cristo.”104

102 103

Orbe. Antropología…, p. 29. Orbe. Antropología…,p. 29

31

Esta noción del hombre ya apunta al Verbo Encarnado.

II.4.4. Noción Cristológica.
Atenta al hombre ideal, Cristo, cumplimiento anticipado, ´secundum primitias´, del destino humano. Esta es la noción del hombre recogida por San Pablo bajo las expresiones: “hombre espiritual”, “segundo Adán hecho espíritu vivificante”105. Cristo es el paradigma del Hombre ideal, ya visto por Dios desde antes de la creación del hombre, que junta la perfección natural divina en la especia humana. “Importa la comunión natural del hombre con el Verbo en las propiedades divinas: dos naturalezas o sustancias unidas en crasis, con unas mismas cualidades divinas.”106 Y aquí entra en acción, ya no sólo el soplo de vida, sino sobre todo el Espíritu, el cual es comunicado al hombre por la resurrección de Jesús.

II.4.5. Noción Divina.
Es la noción del individuo perfecto (1 Thess. 5, 23), singularmente a raíz de la resurrección carnal. Esta noción extiende a los individuos, luego de la resurrección de la carne, lo que se cumplió en Jesús redivivo. Es hombre perfecto, en cuerpo, alma y espíritu; y resurgirá incorruptible e inmortal. Esto ocurrirá sin perder su índole personal.

104 105

AH. V, 6, 1. Cfr. AH. V, 12, 2. 106 Orbe. Antropología…,p. 30.

32

II.4.6. Noción Eclesial.
Es la de Cristo y sus hermanos revestidos en carne de la imagen y semejanza de Dios, a vista del Padre. Esta noción recién se cumplirá cuando Cristo recapitule en sí todas las cosas y en ese momento: “Todos los predestinados habrán asimilado con Cristo la ´forma Dei´, revistiendo la claridad que poseía el Verbo en cuanto Dios, antes de creado el mundo.”107 Concluimos citando al Padre Orbe, para que ilumine sobre las distintas nociones del hombre que utiliza San Ireneo: “Échese a ver sin mucho discurrir que el centro del hombre, en la mayoría de las nociones y en todas las nociones históricas (de la dos a la seis), es Cristo. Ejemplar futuro para el hombre animal de Gn 2,7 y paradigma real, cumplido ya, para el hombre del presencia del Padre.”108 T; destinado a realizarse, al fin, en

107 108

Orbe. Antropología…,p. 30. Orbe. Antropología…,p. 31.

33

Conclusión.
Creemos que con el itinerario que acabamos de recorrer, cumplimos nuestro objetivo propuesto en la introducción del trabajo. Simplemente nos queda hacer alguna relación con lo tratado en el Seminario. Sin titubear y sin necesidad de más explicación, comprobamos la siguiente afirmación de Luis Ladaria: “Vemos ya que para, San Ireneo, por ejemplo, el hombre es perfecto solamente cuando recibe el Espíritu de Dios, ya que no es un elemento antropológico en sentido estricto. o se plantea la cuestión de lo que el

hombre podría haber sido al margen de Cristo, porque precisamente Jesús es el punto de partida de la reflexión.” 109 Vimos que nuestro Santo Padre le da una gran importancia al Espíritu para constituir al hombre perfecto. Sin embargo ya es hombre por la unión de la carne con el alma. Y así lo entiende desde la noción filosófica del momento. Pero en este hombre, que llama racional o animal, “hay algo” que lo lleva a buscar esa perfección. Este algo, se encuentra, propiamente en la carne. Es que ya el hombre tiene un impulso hacia el Verbo Humanado y redivivo, según el cual fue hecho a imagen y semejanza. Y aquí delata la imperfección propia del hombre. Sin embargo es una imperfección que muestra la misma grandeza del hombre, en comparación con el resto de las realidades creadas: “Todos, pues, a excepción del hombre, nacen perfectos. i el ave del cielo

superará su especie, ni el león la suya, ni el ángel la dignidad primera. inguna especie creada ganará ni perderá, ni mudará un ápice a lo largo de la historia. Su finalidad no se lo exige… Quien concibe al hombre como
109

Ladaria. Naturaleza y Sobrenatural…,p. 282.

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simple animal racional, compuesto de alma (racional y libra) y cuerpo, corre el peligro de presentarle como una especie más; perfectible en sus individuos, dentro del orden moral, pero sin salir nunca de las fronteras de lo humano. La especie como tal hará progresos hacia fuera en las ciencias, en el arte y en la técnica; hacia dentro, en la moral. Pero jamás se superará a Sí.”110 Y esto es lo propio del hombre: su magno destino. Sin embargo no forma parte de su naturaleza humana, la cual es la unión de cuerpo y alma: “Muy ignorante habría de ser el Santo para desconocer el concepto filosófico del hombre: aquello que constituye su naturaleza… Si el espíritu hiciera parte de la naturaleza humana, en cuanto tal, el hombre sería físicamente llamado a la semejanza con Dios, y a la incorrupción específica del espíritu. Lo cual va en contra de la definición explícita de S. Ireneo. El hombre posee su naturaleza, eso le viene ´a semetipse, a se, naturaliter´, por exigencias de su ser. En ella no entra lo que la hace ´perfecto´ o espiritual, según San Pablo. Entra sólo el cuerpo y alma unidos, el alma racional… unca se creyó por eso obligado a distinguir entre lo natural y lo positivo (= gratuito) en la dispensión humana.”111 Para San Ireneo es válido el concepto filosófico del hombre, pero no explica al hombre histórico concreto existente: no muestra su destino y se prescinde de toda la economía salvífica. Hace falta el dato revelado, que nos dice qué es el hombre, tal como Dios lo creó, tal como existe. Eliminando la dimensión divina del hombre, parecería que el Santo Obispo está dispuesto a eliminar al mismo hombre.

110 111

Orbe. Antropología…,p. 19. Romero Pose…, nota 1 de Epid 2.

35

Y ya en el ocaso de nuestro trabajo, damos lugar a dos afirmaciones del Padre Orbe que creemos y queremos que cierren la presente investigación: “Dios quiso por sus manos plasmar directamente el barro humano, animando una economía superior, indebida al hombre: la economía de la Encarnación.”112 Y… “…la definición del hombre según s. Ireneo apenas trae novedad. En pugna con los valentinianos define la unidad del hombre, con arreglo a los elementos bíblicos y aun filosóficos, en fórmulas acabadísimas. adie como él encumbró la carne, dentro de la naturaleza humana y en la economía del individuo histórico. Sus nociones subrayan ambos extremos: el plasma, y su capacidad de Dios. El anthropos perfecto es el hombre-Dios, o la carneLogos: en Cristo y en sus hermanos. A la síntesis de cuerpo y alma agrega indefectiblemente el espíritu.”113

112 113

Obre. El hombre ideal…, p. 484. Orbe. Definición del hombre…,p. 563.

36

Bibliografía consultada.
Obras de San Ireneo.
• San Ireneo de Lión. Demostración de la predicación Apostólica. Edición preparada por Eugenio Romero Pose. Ciudad Nueva. Madrid: 1992 • San Ireneo. Contra las Herejías. Libros I – V. Traducción de Jesús Garitaonandia Churruca. Apostolado Mariano. Sevilla: 1999.

Obras del Padre Antonio Orbe.
• Orbe, A. Antropología de San Ireneo. BAC. Madrid: 1997. • Orbe, A. El hombre ideal en la teología de S. Ireneo. Gregorianum 53/3. 1962. • Orbe, A. La definición del hombre en la teología del s. II, Gregorianum 48/3. 1967

Otra bibliografía consultada.
• Ladaria, L.F. Naturaleza y sobrenatural. En Sesboüé (ed.), Historia de los Dogmas II. Salamanca 1996. • Canals Vidal, F. Historia de la filosofía medieval. Herder. Barcelona: 1985. • Ruta, J.C. San Ireneo de Lyon. El noble testigo. Fundación instituto de Teología: La Plata. • Quasten, J. Patrología I. Hasta el concilio de Nicea. BAC. Madrid: 2001. • Gilson, E. La filosofía de la edad media. Gredos. Madrid: 1972 • Eusebio de Cesarea. Historia eclesiástica. Texto bilingüe. Versión española, introducción y notas de Argimiro Velasco-Delgado, O.P. BAC. Madrid: 2002

37

• Viciano, A. Patrología. Edicep. Valencia: 2001. • Institutum Patristicum Augustinianum. Dizionario Patristico e di antichitá cristiane. I – II. Ed. Marietti. Roma: 1983. • Nueva Biblia de Jerusalén. Revisada y aumentada. Desclée De Brouwer. Bilbao: 1998.

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Índice.

I TRODUCCIÓ ................................................................................................................ 2 CAPÍTULO I: OCIO ES PREVIAS. ............................................................................. 5
I.1. SU IMPORTANCIA EN LA HISTORIA DEL PENSAMIENTO. DATOS BIOGRÁFICOS. ACTIVIDAD LITERARIA. .... 5 I.1.1 Su importancia en la historia del pensamiento................................................................................. 5 I.1.2. Datos biográficos. ........................................................................................................................... 5
I.1.2.1. Fecha y lugar de nacimiento...................................................................................................................... 6 I.1.2.2. Su formador. ............................................................................................................................................. 6 I.1.2.3. Datos biográficos. ..................................................................................................................................... 7 I.1.2.4. Su muerte. ................................................................................................................................................. 7

I.1.3. Actividad literaria............................................................................................................................ 8 I.2. ALGUNAS CUESTIONES A TENER EN CUENTA. ......................................................................................... 11 I.2.1 Lucha contra los gnósticos. ............................................................................................................ 11 I.2.2 Relación Filosofía - Teología. ........................................................................................................ 13 I.2.3 Algunas nociones de su cristología. ............................................................................................... 14

CAPÍTULO II: A TROPOLOGÍA DE SA IRE EO. ................................................ 17
II.1. EL PLASMA. EL CUERPO HUMANO. ........................................................................................................ 17 II.2. EL ALMA. LA PSYCHE............................................................................................................................ 21 II.3. EL ESPÍRITU. EL HOMBRE ESPIRITUAL. .................................................................................................. 25 II.4. DISTINTAS NOCIONES DEL HOMBRE QUE UTILIZA SAN IRENEO.............................................................. 29 II.4.1. oción Estática. ........................................................................................................................... 29 II.4.2. oción Física. .............................................................................................................................. 30 II.4.3. oción Dinámica.......................................................................................................................... 30 II.4.4. oción Cristológica. .................................................................................................................... 31 II.4.5. oción Divina. ............................................................................................................................. 31 II.4.6. oción Eclesial. ........................................................................................................................... 32

CO CLUSIÓ . .................................................................................................................. 33 BIBLIOGRAFÍA CO SULTADA. .................................................................................. 36
OBRAS DE SAN IRENEO................................................................................................................................. 36 OBRAS DEL PADRE ANTONIO ORBE.............................................................................................................. 36 OTRA BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA. ............................................................................................................. 36

Í DICE. ............................................................................................................................... 38

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