Análisis de la temporalidad en un texto de J. L. Borges Carlos Hipogrosso Instituto de Lingüística F.H.C.E. - I.P.A.

- LICCOM (Revista de la Educación el Pueblo, Nº 98, mayo – junio 2005, Montevideo.) En los artículos anteriores se ha descrito el sistema verbal español según Andrés Bello. Dicha descripción permite, en principio, dos cosas: entender las relaciones que las formas verbales guardan en el sistema y los valores contextuales que se despliegan en un texto concreto. En esta presentación se intentará volcar esta práctica a un texto concreto: un fragmento del cuento “El Zahir” de Jorge Luis Borges que pertenece a su libro El Aleph (1949) que tiene unidad propia. … El seis de junio murió Teodelina Villar. Sus retratos, hacia 1930, obstruían las revistas mundanas; esa plétora acaso contribuyó a que la juzgaran, muy linda. Por lo demás, Teodelina Villar se preocupaba menos de la belleza que de la perfección. Los hebreos y los chinos codificaron todas las circunstancias humanas; en la Mishnah se lee que, iniciado el crepúsculo del sábado, un sastre no debe salir a la calle con una aguja. Análogo, pero más minucioso, era el rigor que se exigía Teodelina Villar. (...) Teodelina Villar se mostraba en lugares ortodoxos, a la hora ortodoxa, con atributos ortodoxos, pero el desgano, los atributos, la hora y los lugares caducaban casi inmediatamente y servirían (en boca de Teodelina Villar) para definición de lo cursi. Buscaba lo absoluto como Flaubert, pero lo absoluto en lo momentáneo. Ensayaba continuas metamorfosis, como para huir de sí misma; el color de su pelo y las formas de su peinado eran famosamente inestables. También cambiaban la sonrisa, la tez, el sesgo de los ojos. Desde 1932, fue estudiadamente delgada... La guerra le dio mucho que pensar. Ocupado París por los alemanes ¿cómo seguir la moda? Un extranjero de quien ella siempre había desconfiado se permitió abusar de su buena fe para venderle una porción de sombreros cilíndricos; al año, se propaló que esos adefesios nunca se habían llevado en París y por consiguiente no eran sombreros, sino arbitrarios y desautorizados caprichos. Las desgracias no vienen solas: el doctor Villar tuvo que mudarse a la calle Aráoz y el retrato de su hija decoró anuncios de cremas y de automóviles (¡Las cremas que harto se aplicaba, los automóviles que ya no poseía!) Esta sabía que el buen ejercicio de su arte exigía una gran fortuna; prefirió retirarse a claudicar. Además, le dolía competir con chicuelas insustanciales. El siniestro departamento de Aráoz resultó demasiado oneroso; el seis de junio Teodelina Villar cometió el solecismo de morir en pleno Barrio Sur. ¿Confesaré que, movido por la más sincera de las pasiones argentinas, el esnobismo, yo estaba enamorado de ella y que su muerte me afectó hasta las lágrimas? Quizá ya lo haya sospechado el lector. En los velorios, el progreso de la corrupción hace que el muerto recupere sus caras anteriores. En alguna etapa de la confusa noche del seis, Teodelina Villar fue mágicamente la que fue hace veinte años; sus rasgos recobraron la autoridad que dan la soberbia, el dinero, la juventud, la conciencia de coronar una jerarquía, la falta de imaginación, las limitaciones, la estolidez. Más o menos pensé: ninguna versión de esa cara que tanto me inquietó será tan memorable como esta, conviene que sea la última, ya que pudo ser la primera (…) Serían las dos de la mañana cuando salí. Las formas verbales destacadas en negrita van a ser las privilegiadas en el análisis.

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Una de las cosas que cabe señalar en cualquier relato es la alternancia de pretéritos (pretérito perfecto simple, pretérito indefinido), con copretéritos (pretérito imperfecto). Como Bello ya lo señaló, mientras los primeros hacen avanzar la acción, los segundos se presentan como marco, como trasfondo en los que los pretéritos se desenvuelven. Sin embargo, el primero de ellos, murió, marca un punto desde el que la historia va hacia atrás, un típico flash back, hasta llegar a un punto desde donde el relato de Teodolina ‘comienza’ para el narrador con los hechos que lo hacen interesante. Si el seis de junio murió Teodolina Villar, lo que se cuenta son algunos acontecimientos anteriores que se desencadenan hasta su muerte. En la línea del tiempo habrá que ubicar, entonces, todos los acontecimientos narrados, anteriores a ese seis de junio, alusión al tiempo crónico que coexiste con el murió que se acaba de mencionar. Respecto del análisis de esta forma, cabe, además agregar alguna cosa. En primer lugar, cuando Andrés Bello analiza el pretérito distingue los verbos desinentes de los permanentes. Mientras que los primeros en pretérito expresan el momento en que dejan de existir, los segundos lo que señalan es el momento en que empiezan a existir1. En el texto que estamos analizando, la forma murió es desinente y por tanto contempla el hecho en el momento en que deja de existir, es decir, en el momento en que alcanza su perfección2. Como se destacaba, el relato va hacia atrás, no sabemos cuánto, ya que, en el fragmento que nos ocupa, por lo menos, no se habla de un año preciso. Pero sí podemos aseverar que hacia 1930 constituye un dato del tiempo crónico anterior tanto al presente del narrador como a la muerte de Teodolina Villar. En este párrafo, la primera forma que aparece destacada es obstruían. En primer lugar tenemos que destacar que es un copretérito (imperfecto). Para Bello, un copretérito es una forma que coexiste con otra anterior al acto de la palabra, es decir, una relación doble respecto del referido AP. En una narración, la forma pretérita respecto de la cual el copretérito coexiste puede estar marcada como no. Cuando no está marcada el copretérito se instituye como la durabilidad en la que los demás pretéritos se desarrollan. Sin embargo, hay casos en que el punto con el cual un copretérito coexiste está expresamente marcado en la narración y esto no le impide ser marco de la misma. Si se observa bien, hacia 1930 es un lapso de tiempo que señala un momento con el cual obstruían coexiste. No se debe olvidar que el copretérito puede también coexistir con otro copretérito o, también, con otra extensión en el tiempo y es esto lo que en este caso sucede.

------------------------------------------------- AP------------------------∫-------∫ 1930 hacia 1930 ----obstruían----

Ambos conceptos fueron ya explicados en la presentación del modelo de Bello en los anteriores números de la Revista de la Educación del Pueblo. 2 Se dice que un acontecimiento alcanza su perfección cuando logra su ‘acabamiento’.

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Como lo trata de mostrar el esquema, la duración de obstruían se extiende en el pasado y coexiste con hacia 1930. No deja de ser, entonces, una relación doble que se presenta como marco. Pero cuando se analiza un texto es necesario reparar en los adyacentes contextuales que influyen en la temporalidad referida por las formas verbales. En este caso tenemos dos adyacentes importantes: sus retratos, que es el sujeto y las revistas mundanas, que constituye el objeto directo. Es significado puntual del verbo ‘obstruir’ combinado con el estado de cosas representado por los adyacentes señalados nos sugiere no solo duración sino también iteración en el pasado: la acción de ‘obstruir’ se repite en el pasado. El tercer verbo señalado es contribuyó. Es una forma en pretérito. Su significado es el fundamental: es anterior al AP. Sin embargo, se puede apreciar que es anterior a la forma murió, ya que como decíamos Teodolina murió mucho después. Además, contribuyó es una forma que hace avanzar la acción y está enmarcada por el copretérito obstruían, que también le sirve de marco. Si bien esta forma está modalizada, acaso contribuyó, su significado desinente presenta el evento como acabado en el pasado. La forma preocupaba es un copretérito que también coexiste con contribuyó, con obstruían y con hacia 1930. Esta forma es parte del marco de la narración y tiene un significado de habitualidad en el pasado que se conjuga muy bien con el significado de repetición conseguido con la forma obstruían. Dicha habitualidad está dada por la lógica de los hechos representados en el relato. A continuación están destacadas dos formas de presente que se insertan en un comentario del narrador sobre lo narrado: “…en la Mishnah se lee que, iniciado el crepúsculo del sábado, un sastre no debe salir a la calle con una aguja.” Respecto de estas dos formas de presente tenemos que hacer las siguientes precisiones: en primer lugar, ambas formas presentan lo comentado como una verdad cierta y de carácter atemporal; en segundo lugar, y eso es lo que a continuación se va analizar, cada una de ellas tiene su propia peculiaridad que se manifiesta dentro de dicha atemporalidad. La primera de estas formas, se lee, presenta un ocultamiento del agente (el que realiza la acción), es decir, no importa quién lee: podríamos parafrasear lo dicho como cualquiera que lea el Mishnah, siempre que se lea el Mishnah, etc. En este sentido, la atemporalidad de se lee se combina con un significado de habitualidad potencial que compromete al lector y lo seduce respecto de su infalible verdad. La segunda de estas formas, modalizada por la negación y cargada de un especial sentido de obligatoriedad en la perífrasis verbal debe salir, combina la atemporalidad dada por el presente con un sentido de obligatoriedad permanente que alcanza la fuerza de LA LEY. Estas verdades atemporales se presentan en el texto como verdades que existen más allá de la historia y por eso la iluminan y la ilustran. Este último presente, en el marco en que fue comentado, no deja de tener una proyección hacia el futuro. En realidad toda orden, positiva o negativa, sugiere una conducta futura que se promueve o se prohíbe. Los copretéritos, era y se mostraba logran volver al tiempo de la historia devolviéndole el marco en el que se desarrolla. Del primero no se va a comentar nada más. Del segundo, solo cabe destacar el significado de repetición habitual en el pasado que se logra gracias a los adyacentes: si Teodolina se mostraba en lugares ortodoxos, el estado de cosas representado, supone una reiteración y una sucesividad ya que el relato sigue la lógica habitual de los acontecimientos conocidos por todos.

La forma servirían es un pospretérito (condicional). Como se ha descrito en el modelo el pospretérito es una forma doble. Esta indica posterioridad a un evento anterior al AP. El pospretérito puede presentarse como posterior a un pretérito o como posterior a un copretérito ya que pude ser posterior a todo un lapso de tiempo comprendido en el pasado. En este sentido, podemos decir que si los atributos, la hora y los lugares caducaban casi inmediatamente, el servirían (en boca de Teodolina Villar) para definición de lo cursi es posterior y consecuencia lógica de ese ‘caducar’ del que se está hablando. A continuación se van a estudiar tres formas aparentemente iguales pero que adquieren leves diferencias en sus significados contextuales: el fue de la línea 13, el de la línea 28 y el de la línea 29. El verbo ‘ser’ tiene la particularidad, según lo que podemos observar en este texto, de presentarse como permanente o desinente según los adyacentes con los que entre en juego. En la línea 13 se lee que Teodolina Villar, “desde 1932, fue estudiadamente delgada”. Es evidente que esta forma verbal de pretérito se presenta como permanente ya que su significado es empezó a ser o, dicho de otro modo, lo denotado por la temporalidad del verbo y el significado léxico del verbo ser señalan el punto en que Teodolina comienza a ser estudiadamente delgada. En las líneas 28-29, y a propósito de lo que el narrador percibe en el velorio, se encuentra esta frase de Borges: “En alguna etapa de la confusa noche del seis, Teodolina Villar fue mágicamente la que fue hace veinte años…” Nótese, en primer lugar, la temporalidad referida por estas dos formas verbales. Desde el punto de vista de la continuidad de los hechos, el segundo fue ocurre antes que el primero en la medida en que se podría decir que en alguna etapa de la confusa noche del seis, Teodolina Villar fue la que había sido hace veinte años. Es decir, la ocurrencia de un antecopretérito (pluscuamperfecto) en lugar de un pretérito (se cambió el segundo fue por un había sido), pone en evidencia la mencionada anterioridad. El hecho de que el autor haya elegido un pretérito en el lugar donde podría haberse leído un antecopretérito tiene consecuencias estilísticas que no hay que desdeñar. En primer lugar, la antepreteridad del segundo fue respecto del primero, se deduce, como en toda narración, por la lógica de los hechos representados y no por las relaciones temporales entre las formas en cuestión. En segundo lugar, mientras que el primer fue tiene un claro sentido permanente (…Teodolina Villar comenzó a ser…), el segundo muestra el estado referido como una totalidad que ha alcanzado su perfección en el pasado (…la que fue hace veinte años y dejó de serlo). En la línea 19 se encuentra señalado un antecopretérito (pluscuamperfecto): habían llevado. Como ya se ha descrito en otras presentaciones, si bien esta forma supone una relación triple respecto del AP, su uso ha desplazado al antepretérito (pretérito anterior) pero sin su significado de antepreteridad inmediata. Es decir, el antecopretérito es usado como un antepretérito en donde la antepreteridad es indefinida. Dicho de otra forma, aunque Bello lo describe como representante de una relación triple, en la mayoría de sus usos aparece como una relación doble, es decir, como un hecho anterior a otro anterior al AP. Este uso, que podemos llamar sistemático en la medida en que el antepretérito ha tendido a desaparecer en el español, es el que se presenta en el texto. En efecto, la forma habían llevado es anterior a propaló (en la misma línea), que se presenta como anterior al AP del narrador (por ser un pretérito).

---------∫--------------∫----------------------∫------------------------ AP----------------

Habían llevado

??????

propaló

Lo que el esquema intenta mostrar, además, es que el lapso referido por la forma habían llevado, es un lapso indefinidamente amplio. Esta durabilidad se consigue en la medida en que el auxiliar, habían, está en copretérito. Por otro lado, el lapso de tiempo comprendido entre habían llevado y propaló, es un lapso no definido (representado por los signos de interrogación), es decir, no media antepreteridad inmediata. Esto se ve modalizado, además, por el uso de la negación: nunca se habían llevado. La forma vienen destacada en el texto está inserta en un comentario del narrador: las desgracias no vienen solas. Esta supone una coexistencia temporal en sentido amplio entre el AP y la acción expresada. Constituye por lo tanto una expresión de lo permanente. El resultado del uso de esta forma consigue un significado de atemporalidad que es propio de las verdades absolutas. La forma aplicaba constituye un copretérito que representa una acción habitual anterior al AP. Esta habitualidad tiene además un significado de repetición que se vincula con los hechos representados y se destaca, además, por el significado léxico del adverbio harto (de sobra). La repetición está dada, también, por el objeto directo en plural: las cremas que harto se aplicaba. La forma confesaré está empleada en su uso metafórico de probabilidad: ¿Confesaré que…yo estaba enamorado de ella …? El uso fundamental sería el de posterioridad al AP. Sin embargo, hay un desajuste entre el valor central y la relación temporal expresada, o sea, la de presente. Se agrega un matiz no temporal, un valor modal de incertidumbre que está reforzado por los signos de interrogación. Podemos asegurar que lo que Borges personaje está haciendo es confesar algo. Los hechos relatados son prueba de ello. Sin embargo, el uso de la forma futura le permite modalizar esa confesión y presentarla nada más que como probable. La forma hace está inserta en un nuevo comentario del narrador lo que le permite expresar, como en otros casos, un presente genérico propio de las verdades atemporales. Este presente abarca el AP del narrador pero se extiende indefinidamente tanto hacia el pasado como hacia el futuro. La forma será está utilizada en su valor fundamental: Ninguna versión de esa cara que tanto me inquietó, será tan memorable como esta. Su uso supone posterioridad respecto del AP del narrador. Es un futuro obturado en la medida de que su realización está cancelada por la negación. El narrador, sin dejar de recordar, se proyecta hacia un futuro que lo compromete. Por último, la forma serían está usada con un valor metafórico: Serían las dos de la mañana cuando salí. En efecto, si su valor fundamental es el de posterioridad a un hecho anterior al AP (pospretérito), su significado de posterioridad permite expresar en algunos contextos un significado metafórico de probabilidad en el pasado. Por lo tanto esta forma es usada para expresar simultaneidad a un hecho anterior al AP con un matiz modal de probabilidad: Probablemente eran las dos de la mañana cuando salí constituye una paráfrasis adecuada al significado que se quiere expresar.

BIBLIOGRAFÍA3

Bello, A.; R. Cuervo (1847) 1970. Gramática de la lengua castellana, (Edición corregida, aumentada y prologada por Niceto Alcalá Zamora y Torres). Buenos Aires, Sopena.

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Para la comprensión del comentario de la temporalidad en este fragmento es necesario recurrir, además, a los artículos que versan sobre los significados de las formas indicativas del verbo español que hemos publicado en los números 93, 94, 95 y 96 de la Revista de la Educación del Pueblo. En efecto, este trabajo constituye una de las posibles aplicaciones de la teoría que allí se describe a la comprensión de los textos en español.

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