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35-2010
Inconstitucionalidad

Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. San Salvador, a las catorce horas y
cuarenta y tres minutos del día cuatro de junio de dos mil diez.
Por recibido el Oficio N° 1124, de fecha 19-V-2010, suscrito por el Juez Quinto de
Instrucción de San Salvador, mediante el cual remite certificación de la resolución
pronunciada en esa misma fecha, en la que declaró la inaplicabilidad del art. 38 número 1)
del Código Procesal Penal (C. Pr. Pn.), en el proceso penal con referencia 10-98. Previo a
resolver lo que corresponda, esta Sala hace las siguientes consideraciones:
I. 1. Con base en la reforma efectuada a la Ley de Procedimientos Constitucionales
(L.Pr.Cn.), mediante el Decreto Legislativo No. 45, de fecha 6-VII-2006, publicado en el
Diario Oficial No. 143, Tomo No. 372, de fecha 7-VIII-2006, este proceso deberá concebirse
en concordancia con el contexto normativo que aporta el Título II de la L.Pr.Cn. –en materia
de plazos, informes, traslados y demás–, atendiendo a que una de las finalidades
determinantes para la regulación legislativa del control difuso de la constitucionalidad de las
leyes -art. 185 de la Constitución–, consiste en la unificación de criterios, por parte de esta
Sala, respecto de la interpretación constitucional en el control de las normas inaplicadas por
los tribunales de la República.
En ese sentido, lo que se pretende con la interrelación de los controles de
constitucionalidad difuso y concentrado, no es el acuerdo o discrepancia, por parte de este
tribunal, acerca de la inaplicación de una disposición o cuerpo legal respecto de un proceso
específico juzgado por un tribunal ordinario, sino respecto de sus implicaciones abstractas;
ajenas a los efectos que pudiesen producirse en relación a las partes en ese proceso.
Consecuentemente, es ineludible adaptar el art. 77-F de la L.Pr.Cn. a la naturaleza del
proceso de inconstitucionalidad, de forma que no se convierta en una instancia más de
conocimiento sobre el caso concreto en el que se ha ejercido el control difuso aludido. En
caso contrario, la positividad de los arts. 185 y 172 inc. 3° de la Constitución se perdería, en
la medida que los jueces no serían, realmente, quienes inaplicarían las leyes por
considerarlas inconstitucionales, sino esta Sala, al "revisar" la declaratoria de inaplicabilidad
del juez en el caso concreto.
Lo antes apuntado puede comprenderse mejor teniendo clara una de las diferencias
entre la declaratoria de inaplicabilidad y la de inconstitucionalidad: mientras que la primera
posee efectos obligatorios inter partes –art. 77-D L.Pr.Cn., 185 de la Constitución–, la
segunda conlleva efectos erga omnes, o sea, de obligación general –art. 77-F inc. 3°
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L.Pr.Cn., 183 de la Constitución–. Además, únicamente con esta última se elimina del
ordenamiento jurídico, la norma o disposición legal.
Entendido de esa manera, es improcedente crear un procedimiento sui generis para
las remisiones de certificaciones referentes a inaplicaciones declaradas por los tribunales de
la República; sino que, resguardando el control difuso de estos, debe seguirse el
procedimiento idóneo que concluye en una sentencia definitiva con efectos erga omnes
(generales).
2. Aclarado el punto anterior, se ha verificado que la declaratoria de inaplicabilidad
remitida en esta ocasión reúne los presupuestos mínimos, derivables de los arts. 77-A y 77-C
de la L.Pr.Cn., para tramitar y decidir un proceso de inconstitucionalidad, con base en el
requerimiento del Juez Quinto de Instrucción de San Salvador; entendiendo por tales
requisitos, esencialmente: (i) la relación directa y principal que debe tener la disposición
inaplicada con la resolución del caso o de la que dependa su tramitación –la cual sirve de
fundamento para la sustanciación de los procesos penales ventilados en ese juzgado respecto
de las causas de interrupción de la prescripción–; (ii) la inexistencia de pronunciamiento, por
parte de esta Sala, respecto de la disposición inaplicada –no existe sentencia definitiva en la
que se haya resuelto sobre la inconstitucionalidad planteada en esta ocasión–; (iii) el
esfuerzo del juzgador, previo a la inaplicación, de interpretar la disposición conforme a la
Constitución; y, finalmente, (iv) la vinculación de la disposición inaplicada, la norma o
principios constitucionales supuestamente vulnerados y las razones que sirven de
fundamento a la inaplicación –art. 38 número 1) del Código Procesal Penal, como objeto de
control, y arts. 2 y 3 de la Constitución, como parámetros de control propuestos–.
En cuanto a las razones que han motivado la inaplicabilidad en cuestión, el juez
requirente expuso:
A. Que el art. 38 número 1) del Código Procesal Penal contraría el derecho
fundamental a la seguridad jurídica previsto en el artículo 2 de la Constitución, pues no
determina un límite máximo de duración de la interrupción de la prescripción por la
declaratoria de rebeldía del imputado, lo que genera que dicha interrupción se vuelva
indefinida y que una persona pueda pasar en rebeldía durante muchos años, e inclusive, toda
su vida.
La mencionada autoridad judicial agregó que la disposición objeto de control genera
un estado de permanente indeterminación jurídica de la persona imputada de un delito, ya
que al ser declarada rebelde y mientras no sea capturada, tendrá restricciones a su libertad
(órdenes de detención y/o restricciones migratorias) surtiendo efectos, sin que haya una
resolución que, con carácter definitivo, resuelva su situación legal.
Lo anterior, aseveró el Juez Quinto de Instrucción de San Salvador, no solo incide en
la situación personal del procesado, sino también en el ámbito institucional, en tanto los
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procesos de las personas declaradas rebeldes permanecen en los archivos de los tribunales,
en espera de que el respectivo imputado sea detenido o se presente; circunstancia que
incrementa la carga laboral de aquellos.
Por otro lado, el juez requirente también afirmó que los efectos del art. 38 número 1)
del Código Procesal Penal, en relación con el art. 93 del mismo cuerpo normativo, supone
además el resguardo, con el consiguiente deterioro que el tiempo produce, de los elementos
de prueba y objetos secuestrados, que deben permanecer en los archivos de decomisos
durante años, sin que los juzgados puedan disponer de ellos definitivamente.
B. Que el art. 38 número 1) del Código Procesal Penal violenta el derecho de
igualdad –art. 3 de la Constitución–, pues elimina la distinción de los delitos prescriptibles e
imprescriptibles, dado que provoca la imprescriptibilidad de ambos tipos. Ello lleva a darles
igual trato jurídico a ambos tipos de delitos; pese a responder a cometidos o finalidades
legales distintas, en atención al bien jurídico protegido y la entidad de la lesión.
En ese sentido, el estatus de rebelde del procesado puede durar toda la vida de este,
tanto si es inculpado por un delito de los que deberían considerarse prescriptibles, como si es
incriminado por uno de los que el artículo 34 del Código Procesal Penal declara
imprescriptibles.
De tal manera, concluye la aludida autoridad jurisdiccional, se propicia un trato legal
igual para situaciones que son fáctica y jurídicamente distintas.
C. Por último, el Juez Quinto de Instrucción de San Salvador adujo que, si bien el art.
77-B literal “b” de la L.Pr.Cn. exige, previo a la inaplicabilidad de una disposición legal, se
realice la interpretación conforme de la misma, en cuanto al art. 38 número 1) del Código
Procesal Penal, en relación con el derecho fundamental a la seguridad jurídica (art. 2 de la
Constitución), no podía existir compatibilidad normativa. Ello, porque la prescripción
durante todo el tiempo que dure la rebeldía del imputado, sin que la interrupción propiciada
tenga límite temporal alguno, contraría la seguridad jurídica, pues mantiene en indefinición
la situación jurídica de la persona.
Lo anterior –a criterio del mencionado juez– tampoco puede armonizar con el art. 3
de la Constitución, pues supone tratar como imprescriptibles todos los delitos, cuando en
realidad se trata de situaciones fácticas y jurídicas desiguales.
II. Ahora bien, resulta imprescindible, con base en la naturaleza abstracta que
caracteriza a este proceso, definir el marco de conocimiento de la decisión que
eventualmente corresponda emitir y los efectos de esta forma de inicio del proceso de
inconstitucionalidad.
1. Los motivos que esta Sala analizará para resolver en torno a la constitucionalidad
del objeto de control –art. 38 número 1) del Código Procesal Penal–, serán las
confrontaciones normativas invocadas por el juez remitente, tendentes a evidenciar la
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supuesta contradicción entre aquel y los parámetros constitucionales propuestos –arts. 2 y 3
de la Constitución–.
2. Siguiendo ese orden de ideas, es claro que este proceso no se convierte, bajo
ningún concepto, en un recurso o procedimiento de revisión de la inaplicación declarada por
el Juez Quinto de Instrucción de San Salvador. El caso concreto es independiente de este
proceso de inconstitucionalidad y, por tanto, los medios impugnativos que pudieran incoarse
en contra de la resolución dictada por dicho tribunal siguen siendo viables, cumplidos que
fueran los presupuestos legales para tal efecto.
Es decir que el desarrollo de este proceso de inconstitucionalidad no interfiere con los
efectos de la resolución judicial de inaplicación –reconocidos expresamente en el art. 77-D
de la L.Pr.Cn.–, y el pronunciamiento de esa Sala se verificará con independencia total de las
apreciaciones y consideraciones expuestas por el juez requirente, acerca de la causa concreta.
En definitiva, el requerimiento hacia este tribunal solo representa el cauce de conexión entre
el control difuso –art. 185 de la Constitución– y concentrado –art. 183 Constitución– de la
constitucionalidad de las leyes.
III. Por otra parte, este tribunal advierte que, tanto el objeto, como el parámetro de
control propuestos en el presente proceso, poseen similitudes relevantes con los concurrentes
en la declaratoria de inaplicabilidad que, habiendo sido remitida a esta Sala, se ha registrado
bajo la referencia: 34-2010; razón por la que es conveniente efectuar algunas
consideraciones relativas a la acumulación procesal, a fin de evaluar la posibilidad de aplicar
dicha figura en la fase inicial de este proceso constitucional.
1. La acumulación de procesos supone el conocimiento, y posterior resolución, de
dos o más causas conexas entre sí, con la finalidad de evitar un dispendio jurisdiccional
innecesario. Así, habrá conexidad cuando alguno de los elementos de la pretensión –fáctico
o jurídico– comparte una identidad en el reclamo.
En lo que al proceso de inconstitucionalidad se refiere, la vinculación entre uno y
otro proceso se verifica cuando las impugnaciones versan acerca de un mismo cuerpo
normativo y sobre motivos de inconstitucionalidad estrechamente relacionados.
2. En el presente caso, se ha verificado la vinculación material entre el objeto de
control y los motivos de inconstitucionalidad planteados en la resolución de inaplicabilidad
remitida en esta ocasión –art. 38 número 1) del C. Pr. Pn.–, y los que se conocen en el
proceso de inconstitucional número: 34-2010 –art. 38 número 1) del C. Pr. Pn como objeto
de control, y arts. 2 y 3 de la Constitución, como parámetro de control–.
Por ello, es procedente ordenar la acumulación respectiva, para darles el trámite de
ley, de manera tal que se evite la solicitud y recepción excesiva, reiterativa e innecesaria de
los informes y traslados a que se refieren los arts. 7 y 8 de la Ley de Procedimientos
Constitucionales, y resolver además los casos en una sola sentencia.
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IV. Habiéndose delimitado el objeto y parámetros de control, así como los motivos
de inconstitucionalidad que serán sometidos a decisión, es oportuno, antes del
pronunciamiento de fondo al que se refiere el art. 77-F de la L. Pr. Cn., y previo a la
continuación de dicho trámite, a fin de procurar el cumplimiento del principio de economía
procesal, de conformidad con los arts. 550 inc. 2°, 560 y 562 del Código de Procedimientos
Civiles –de aplicación supletoria–, esta Sala RESUELVE:
1. Por recibida la certificación de la resolución pronunciada por el Juez Quinto de
Instrucción de esta ciudad, descrita al inicio de la presente resolución, constitutiva de
requerimiento hacia esta Sala para pronunciarse sobre la constitucionalidad de la disposición
legal inaplicada por ese tribunal, es decir, el art. 38 número 1) del Código Procesal Penal,
emitido por Decreto Legislativo No. 904, del 04-XII-1996, publicado en el Diario Oficial
No. 11, Tomo 334, del 20-I-1997.
El conocimiento y decisión en este proceso deberá circunscribirse al control de
constitucionalidad de ese artículo, por la supuesta violación al art. 2 de la Constitución, en
tanto la disposición inaplicada vulnera el derecho a la seguridad jurídica, por no establecer
un límite máximo de duración de la interrupción de la prescripción debido a la declaratoria
de rebeldía, lo cual deja en indeterminación la situación jurídica del imputado; y, por la
supuesta vulneración al art. 3 de la Constitución, pues elimina la distinción de los delitos
prescriptibles e imprescriptibles, dado que provoca la imprescriptibilidad de los unos y los
otros, lo que conlleva un mismo trato jurídico a ambos tipos de delitos, pese a responder a
cometidos o finalidades legales distintas, en atención al bien jurídico protegido y la entidad
de la lesión.
2. Acumúlese el presente proceso constitucional al registrado con el número 34-2010;
señalándose para la práctica de dicha diligencia, las nueve horas del día catorce de junio del
presente año, en la Secretaría de esta Sala.
3. Notifíquese.
---J. B. JAIME---F. MELÉNDEZ---J. N. CASTANEDA S.---E. S. BLANCO R.---R. E.
GONZÁLEZ B.---PRONUNCIADO POR LOS SEÑORES MAGISTRADOS QUE LO
SUSCRIBEN---E. SOCORRO C.---RUBRICADAS.