LA FALTA DE IDENTIDAD QUE HA DESDIBUJADO

LA LINEA ENTRE EVOLUCIÓN Y REVOLUCIÓN
DE AMÉRICA LATINA












COLEGIO DEL ROSARIO DE SANTO DOMINGO
FILOSOFÍA
2013.
“Lo paradójico de la sociedad es que te sanciona si no tienes identificación y
te agradece que no tengas identidad”
Anónimo

Introducción

A partir de la segunda guerra mundial, la humanidad ha experimentado un
incremento desenfrenado en el desarrollo y uso de la tecnología, además de
una serie de cambios a nivel del pensamiento lo que ha llevado al hombre a
cuestionarse sobre lo que es realmente importante. Desafortunadamente, el
hombre le ha dado prioridad a otras cosas más que a sí mismo, se puede notar
un afán por alcanzar un desarrollo tecnológico, industrial e intelectual
provocando que el hombre se convierta en una maquina más del sistema, el
individuo ahora se enfrenta a una sociedad sin límites, y es aquí donde nos
hemos de preguntar ¿existe una verdadera identidad en la era de la sociedad
sin fronteras? A esta cuestión no le podemos dar respuesta sin antes aclarar a
lo largo de este escrito cuáles son las características de esta nueva sociedad, y
que papel desempeña la educación en la formación de los personajes que la
componen.

En esta nueva era, sobre todo en América Latina se redefinieron los valores, la
ética y el sentido de pertenencia por nuestro propio pensamiento, se ha
vendido nuestra identidad al comercio y nos hemos dejado llevar por un
consumismo desenfrenado. Estamos en plena era del vacío
1
en donde “el
individuo es el rey y maneja su experiencia a la carta” (Gilles Lipovetsky, la
era del vacío) Ahora muy pocas personas tienen una verdadera conciencia de
lo que es realmente vital, la mayoría de nuestra humanidad ha olvidado como
pensar por su propia cuenta, han vendido su mente, actúan como un rebaño de
ovejas siguiendo las tendencias de la nueva era y los arquetipos que los
nuevos líderes imponen.

1
Libro escrito por Gilles Lipovetsky en París, 1983. Publicado en 1986 por la editorial Editions Gallimard

En el caso de América Latina, la pérdida de identidad se ha vivido desde
tiempos inmemoriales, pero en especial desde el siglo XX hemos sido
resguardo y sustento de los países desarrollados. Pero el verdadero problema
es que lo hemos permitido, “…hemos guardado un silencio bastante parecido
a la estupidez…” (Proclama insurreccional de la junta Tuitiva en la ciudad de
la paz, 16 de julio de 1809) Y esto se debe a que nos hemos educado de tal
manera que seamos nosotros esclavos de lo que los otros son.

Básicamente el problema de la pérdida de identidad en esta nueva era, está
fundamentado en la sumisión, en que las alas del pensamiento han sido
cortadas por un régimen de obediencia e ignorancia que son causa de la poca
autonomía de la población y de personajes que se aprovechan de esto para
enriquecer y fortalecer su imperio de avaricia.

Argumentación

En la era de la sociedad sin fronteras se han reformado valiosos aspectos de la
humanidad como lo son la identidad y el de deseo de una libertad autentica
afectando de una manera directa la indignidad humada. Esta nueva sociedad
está marcada por el consumismo desenfrenado, gobernantes tiranos y
desafortunadamente un pueblo ignorante.
En el caso de América Latina esta nueva sociedad ha afectado nuestra libertad
de ser, pues nos hemos encargado de dejar de lado la esencia de lo que
realmente somos por complacer las necesidades de quienes nos han impuesto
indirectamente su dominación, hemos puesto toda nuestra riqueza en función
de alimentar la prosperidad de otros a costa de nuestra libertad.
Estamos viviendo en un tiempo en el que entre países se está jugando al
“sálvese quien pueda” como lo expresa Eduardo Galeano diciendo: “¿Hasta
cuándo seguirá cada país apostando al sálvese quien pueda? ¿Cuándo
terminaremos de convencernos de que la indignidad no paga?” Esta es una era
en la que todo respeto por la libertad ha sido aplastado por un imparable
deseo de poder y soberanía en el que tristemente no solo hemos sido víctimas,
sino también cómplices.
En el afán de lograr el respeto mundial y la aceptación de los países líderes de
este nueva era, los gobernantes latinoamericanos han pasado a ser parte de
este juego. Ya no se ve al pueblo como la fuerza base que mantiene a un país,
ahora se ve al pueblo como un rebaño de ovejas que han perdido por completo
su identidad y siguen ciegamente las ordenes de su amo; las estipulaciones de
la sociedad ya no son creadas para interceder por los derechos de los
ciudadanos, sino para satisfacer el hambre de poder y respeto mundial.
Si un ciudadano no cuenta con una identidad, mucho menos contara con
libertad, esto genera que no sea capaz de pensar por sí mismo lo cual es ideal
para un mal gobernante que busca mantener a su pueblo controlado y
trabajando de la manera en la que más le convenga. Pero, si un ciudadano
rompe con eso, se atreve a pensar por sus propios medios y a expresarse, esto
se convierte en un problema serio para el gobernante tirano, pues atenta contra
sus planes de enriquecimiento propio. Sin embargo, la valentía de aquellos
que se tengan la osadía de pensar y de opinar libremente serán los héroes para
esta hecatombe social.
Por suerte, cada vez el pueblo adquiere más conciencia y re rebela contra el
mal gobierno, se está haciendo uso de la violencia que efectivamente no es la
respuesta, es una opinión, y desafortunadamente es la opinión más escuchada,
hasta que no hay un caos no hay atención. Pero, la violencia también puede ser
vista como negocio o como estrategia… “La violencia engendra violencia,
como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la
violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de
consumo.” (Eduardo Galeano)
Para sacar provecho de la situación violenta y desconcertante de América
Latina, los países líderes de esta nueva sociedad, entran con supuestas
intenciones de ayuda pero realmente entran con un bombardeo industrial y
cultural que termina por invadir la poca identidad que aun sobrevive en medio
de tanta incertidumbre sobre el verdadero significado del ser autentico y
autónomo. Llegan con sus modas y sus nuevas tecnologías, se van
introduciendo sutilmente en la esencia de cada Latino para hacerlo un peón
más de su imperio, asesinando de manera fulminante la poca libertad de este
pueblo.
Indudablemente América latina ha sido atacada en su soberanía y
profundamente lastimada en su añorada independencia, aunque observando de
reojo la historia hispanoamericana es fácil notar que la independencia no ha
sido más que una utopía “Jamás hubo en América, de la independencia acá,
asunto que requiera más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen
más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes,
repletos de productos invendibles y determinados a extender sus dominios en
América hacen a las naciones americanas de menos poder…”(José Martí ).
En esta nueva sociedad la educación desempeña un papel importante, si bien
puede ser causa de la pérdida de identidad, también puede ser solución a todos
estos problemas.
La formación de personas que tengan la capacidad de pensar y ser por sí
mismos, que no teman a la libertad y tengan perfectamente claro quiénes son,
es fundamental para lograr una verdadera identidad individual y colectiva. Del
mismo modo, si se educan personas que sean sumisas y obedientes, que hagan
lo que se les ordena sin cuestionar, que no sepan quienes son ni de que son
capaces, será contraproducente para la solución de este problema.
Lastimosamente, gran parte de la educación está bajo el control del mal
gobierno característico de esta nueva sociedad, lo cual produce que la
educación se fundamente en la formación de un ejército de zombis que se
limiten a obedecer, esto podría tomarse como una clara muestra de que el mal
gobierno es consciente de que un pueblo culto es el arma perfecta contra un
gobierno corrupto.
La educación tendría el deber de enseñar el valor de lo que nos hace libres, y
lo que nos hace únicos; América Latina es una tierra llena de riquezas, pero
desafortunadamente nos han enseñado a vernos como pobres, a depender de
otros porque aparentemente sin ayuda de ellos no podríamos llegar lejos. “En
América Latina tenemos la chispa pero otros encienden el fuego” (Eduardo
Galeano). Aquí es donde la educación entra a cumplir su deber, a enseñar con
una visión optimista la grandeza de lo que tenemos y de lo que somos
capaces, se debe entender que así como patrocinamos el progreso de los
demás, también podemos patrocinar el nuestro y encender el fuego de la
chispa que tenemos.