Voces: DERECHO DE AGUAS ~ RIO ~ TRATADO INTERNACIONAL

Título: Tratados sobre los recursos hídricos compartidos en Argentina - A propósito del Río Colorado
Autor: Moyano, Amílcar
Publicado en: LA LEY1998-A, 1062
Cita Online: AR/DOC/10060/2001
Sumario: SUMARIO: I. Sujetos de los Tratados. -- II. Materia de los Tratados. -- III. Regiones hídricas y
tratados. -- IV. Aguas Compartidas de la Cuenca del Colorado. -- V. Autoridad de la Cuenca del
Colorado. -- VI. Recomendaciones para los Tratados sobre Recursos Hídricos Compartidos en Argentina.
I. Sujetos de los Tratados
1. Las provincias argentinas son Estados federados. Después de 1816 se aliaron en Confederaciones. Bajo la
Constitución Nacional de 1853, la mayoría dictó su propia Constitución. En ellas establecieron sus límites
territoriales, incluyendo a las aguas. Pese a tal delimitación, se creó por ley de 1864 a los territorios nacionales
sobre territorios provinciales. Esta última delimitación fijó los límites definitivos y --al desaparecer los
territorios nacionales-- quedaron las nuevas provincias. Actualmente, existen 23 provincias y la ciudad capital.
La Constitución de 1853 dispuso que "las provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución
al Gobierno Federal". La disposición se reiteró en el art. 121 de la reforma de 1994. En armonía, el art. 124
estipuló que "corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su
territorio". En 1869 el Cód. Civil dispuso en los arts. 2339 y 2340 inc. 3° que las aguas dentro del territorio de
cada Estado provincial, pertenecen a su dominio público, inalienable e imprescriptible. Estas aguas son recursos
propios o compartidos de cada Estado provincial, o de la ciudad de Buenos Aires por el nuevo art. 129 de 1994.
II. Materia de los Tratados
2. Para la gestión de los recursos hídricos compartidos la modalidad del tratado es la más conveniente y
generalizada (1). Aquí sólo se tratan las aguas interiores que se rigen análogamente por las reglas internacionales
(2). De su objeto debe excluirse --necesariamente por estar atribuida a la Nación en la Constitución-- las causas
judiciales de almirantazgo y jurisdicción marítima en el art. 116, la navegación en el art. 75, inc. 10, y el
comercio entre provincias en el art. 75 inc. 13. Y --eventualmente por ser la adhesión optativa para las
provincias-- la degradación y contaminación de las aguas en la ley nacional de residuos peligrosos 24.051 y su
dec. reglamentario 831/93, y la hidroelectricidad en las leyes nacionales 15.336, 23.164 y 24.065 (Adla, LII-A,
52; LIII-B, 1468; XXA, 66; XLIV-D, 3793; LII=A, 82) (*). La habilitación jurídica del tratado entre provincias
surge de los arts. 27, 121, 124 y 125 de la Constitución. No difiere del tratado internacional que regula la
Convención de Viena desde 1969 (3), aprobada por ley nacional 19.865 (Adla, XXXII-D, 6412), en vigor desde
el 27.1.1980 (4). No existiendo limitaciones constitucionales al tratado interestadual interno (5), el derecho
público aplicable surge del orden jurídico internacional(6). En estos tratados parciales, las provincias no usan las
facultades delegadas en la Constitución, sino de las reservadas (7). De esta forma, los Estados provinciales son
destinatarios directos y efectivos de un derecho u obligación del derecho de gentes, aunque con personalidad
internacional restringida (8). En cambio, cuando los tratados son entre una provincia y la Nación, el derecho
público aplicable es el constitucional, nacido de las facultades delegadas al Estado nacional. En este último caso
la materia del tratado no es la distribución del recurso hídrico compartido entre varios Estados, sino las
facultades de jurisdicción que varios Estados ejercen sobre el mismo (9).
III. Regiones hídricas y Tratados
3. En los tratados internos sobre recursos hídricos compartidos de Argentina, se adopta el concepto de
"cuenca" que comprende sólo al área geográfica delimitada por la línea divisoria de aguas, que fluyen hacia un
término común(10). En cambio, se ha dejado de lado el concepto de "sistema", que también incluye la utilización
de las, que pueda producir efectos sobre otras, que por su relación se consideran unidas(11). Ello obedece a que
los recursos compartidos se encuentran en el dominio de los Estados que los comparten, con exclusión de
cualquier otro (12), y a que los aprovechamientos existentes no muestran la necesidad de distinguir entre Estados
ribereños, Estados de cuenca y Estados del sistema hídrico.
Imagen (editar)
En la Carta I se detalla el río o cuenca del Colorado, que por ser el único curso de agua interno con un
modelo matemático de distribución aceptado y adoptado por un tratado, se analiza como un ejemplo del derecho
argentino convencional, regido por el derecho consuetudinario internacional(13).
IV. Aguas Compartidas de la Cuenca del Colorado
A. Modelo de distribución previo
4. La ex Secretaría de Recursos Hídricos de la Nación, sobre estudios del Instituto Tecnológico de
Massachusetts --MIT--, finalizó en 1975 el modelo matemático (o Programa Unico) de asignación de áreas de
cultivo y de distribución de aguas del Colorado entre las Provincias de Mendoza, Neuquén, La Pampa, Río
Negro y Buenos Aires. El Programa define nueve alternativas, nuevamente excluyentes, para la distribución.
Las alternativas surgen: primero, del nivel de transvase al Atuel; y segundo, del nivel de salinidad máxima en la
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entrada a Buenos Aires. Existen tres niveles de transvase, de 24, 34 y 43 m3/s. Y para cada uno de ellos, tres
niveles de salinidad de 1.1.m, 1.6. y 1.8. mmhos/cm (14).
5. El transvase del Colorado al Atuel adjudica a Mendoza un cupo específico, y permite la distribución del
caudal remanente entre las cuatro provincias restantes. El Programa señala el módulo de cada provincia, en base
a la superficie apta para la agricultura, con excepción de Mendoza que lo recibe en función de los beneficios en
hidroelectricidad. Aun así, Mendoza dictó la ley 2605 que reservó 71m3/s para el riego de 73.000 has (15).
6. El nivel de concentración de sales en la entrada de las aguas en Buenos Aires depende de la magnitud de
los aprovechamientos de riego en la cuenca media, ya que sólo La Pampa y Río Negro hacen usos intensivos en
agricultura, y necesitan retornar las aguas ya utilizadas --más salinas-- al río. Ello implica que el desarrollo de
La Pampa y Río Negro se vea limitado por la necesidad de asegurar que las aguas a utilizar en Buenos Aires
sean igualmente aptas para riego (16).
B. Tratado de distribución
7. El Programa es un compendio de alternativas de distribución de agua en base a un modelo matemático. El
tratado del 26/10/1976 lo adopta íntegramente en el art. 1°, y en los siguientes delimita la alternativa elegida,
aceptando reservas y señalando obligaciones complementarias de los Estados Provinciales dueños del Río
Negro. Por otra parte, el tratado del Comité Interjurisdiccional del 2/2/1977 adopta el Programa en la medida en
que lo hace objeto de su creación. Por ende el contexto global del Programa --que sólo alude al Río Colorado--
debe ser entendido como el supuesto necesario de la formación, aplicación en interpretación de los tratados del
Río Colorado de 1976 y 1977. El modelo matemático y la alternativa y 3 son el objeto y fin de los tratados.
8. Las cinco provincias suscribieron el 26/10/1976 el Tratado del Río Colorado (17). La ratificación
legislativa se hizo por las leyes de Mendoza 4116, de Neuquén 982, de La Pampa 750, de Río Negro 1191, y de
Buenos Aires 8663. Los arts. 2° y 3° seleccionan una de las nueve alternativas del programa, asegurando su
ejecución en el art. 5, con la creación del ente. El tratado selecciona el nivel de transvase al Atuel en el art. 3°, y
adjudica a Mendoza un caudal medio anual de 34 m3/s. Igualmente, el tratado selecciona el máximo de
salinidad tolerable en la entrada de las aguas a Buenos Aires en el art. 2°, y acepta 1.8. mmhos/cm. De esta
forma, el objeto y fin del tratado es la alternativa de distribución y3, que se define con 34m3/s para Mendoza y
un nivel máximo de salinidad en Paso Alsina de 1.8 mmhos/cm.
C. Formulación de reserva
9. Si bien el fin del Tratado estaba definido en el modelo matemático a través de la selección de una de las
alternativas excluyentes, La Pampa y Río Negro formularon reserva por la cual para ellas rige la alternativa x 3
(18). La Convención de Viena en el art. 2°, 1°, d entiende por "reserva" a la declaración unilateral, cualquiera sea
su enunciado o denominación, hecha por un Estado al firmar, ratificar, aceptar o aprobar un tratado o al
adherirse a él, con el objeto de excluir o modificar los efectos jurídicos de ciertas disposiciones del tratado de su
aplicación a ese Estado. Así, cuando el art. 2° del Tratado se estipula, que al sólo fin de la distribución a La
Pampa y Río Negro se adopta la alternativa de 24 m3/s y 1.8 mmhos/cm., se está modificando las consecuencias
de la alternativa y3 respecto de esas dos provincias.
10. La modificación de la alternativa y3, que es el objeto y fin del Tratado de 1976, a pesar de ser
excluyente, admite compatibilización. De acuerdo con el Programa les hubiese correspondido a ambas 29.08
m3/s, pero con la reserva les corresponde 34.35 m3/s. La aceptación de la reserva terminará en el momento en
que las circunstancias demuestren que el estado de las cosas que sirvió de base esencial a las provincias
aceptantes ha cambiado. Ello se desprende del art. 62, a de la Convención que admite y condiciona a la cláusula
"rebus sic stantibus"(19). Por otra parte, la eventual desaparición del volumen de agua que se crea que el río
tuvo, permitiría que las partes aleguen la imposibilidad de cumplimiento del art. 61. 1. De acuerdo con el art.
20. 2 de la Convención, la reserva se considera aceptada por los restantes Estados, porque éstos no formularon
ninguna "objeción".
D. Adaptaciones políticas
11. Las nueve alternativas del Programa parten de un módulo de 147 m3/s. Sin embargo, ellas distribuyen
un módulo menor, en consideración a las pérdidas en el itinerario y a los parámetros de selección. En la
alternativa y3 se distribuyen 127.01 m3/s para irrigar 406.100 has. En consecuencia, la admisión de la reserva
de La Pampa y Río Negro implica haber distribuido casi 10 m3/s de más, en un río cuyo modelo matemático
indica que no existen. Si la naturaleza demuestra la insuficiencia de agua, quedará probado que de acuerdo con
el art. 19, a y c de la Convención, la reserva de La Pampa y Río Negro no podía ser formulada y, por ende,
tampoco aceptada. Por otra parte, este hecho --que genera la imposibilidad de cumplimiento del art. 61 de la
Convención (20), al igual que el error en la celebración del tratado del art. 48 de la misma--, justificaría la
"denuncia" de los arts. 42 al 45. La actual distribución del tratado es la siguiente:
Tabla (editar)
E. Formulación de denuncia
12. En 1984 Río Negro denunció en la ley 1906 el tratado del 26/10/1976, argumentando la nulidad del
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mismo en base a la falta de representatividad popular en la ley "de facto" 1191. La denuncia es parcial, en
cuanto ratifica lo aprobado en la ley 1191 respecto del Colorado, exceptuando a las obligaciones asumidas por
esa provincia con relación al Río Negro (21). Por el art. 44, 3 a y c y 56.1 h, la denuncia al tratado puede ser
parcial. El hecho de que el tratado del 26/10/1976 regule por una parte al Colorado y por la otra prevea la futura
regulación del Negro, advierte la divisibilidad de sus disposiciones. Sin embargo, la reasunción de la
democracia no es argumento jurídico para descalificar un tratado y justificar su denuncia (22). Respecto de las
obligaciones que denuncia Río Negro, las provincias de Mendoza y La Pampa son terceros Estados y como tales
son ajenas a la denuncia, que sólo es oponible a las provincias dueñas del Río Negro, según el art. 35 de la
Convención. Conforme al art. 1° h, "tercer Estado" es que no es parte en el tratado.
F. Ambito espacial
13. El 27/9/1984 Buenos Aires advierte que se ha superado el máximo salino de 1.8 mmhos y exige su
disminución. El 22/10/1984 La Pampa atribuye ese aumento de salinidad a los aportes de agua inusuales del
colector Vinchina - Bermejo - Desaguadero - Salado - Chadileuvú - Curacó, propiciando su estudio en el seno
del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado --COIRCO-- para eventualmente incorporar dicho cauce al
tratado del Colorado, lo que se ha reiterado en 1995. Ello es imposible si no se modifica el ámbito espacial del
tratado del 26/10/1976. Ni la excesiva salinidad ni el escurrimiento inusual han sido probados como hechos
consolidados o de permanencia en el tiempo, y así, siguen siendo fortuitos y extraordinarios. En el derecho
internacional general no se atiende a la contaminación de las aguas interestaduales por un hecho de la naturaleza
(23). En la jurisprudencia de EUA, el colector Desaguadero puede ser asimilado al arroyo Sand. Los Estados de
Wyoming y Colorado discutían si el arroyo Sand era o no un tributario del Río Laramie. El arroyo desagua en
años excepcionales --alrededor de uno en cinco-- en el Río Laramie y por ello la Corte lo excluyó del régimen
que se dictó para el río (24). El fallo de 1922 excluiría por analogía al Desaguadero, por carecer de un
escurrimiento permanente. En los hechos, el Desaguadero carece de continuidad y perennidad, concluye en la
laguna Amarga y está afuera de la cuenca del Colorado.
V. Autoridad de la Cuenca del Colorado
A. Estados Parte
14. El tratado del 26/10/1976 regló básicamente el dominio. El tratado del Comité Interjurisdiccional del
2/2/1977 regla la jurisdicción sobre el Colorado, que es un curso de agua interestadual no navegable. Dicho
estatuto fue ratificado por las leyes de Mendoza 4154 (Adla, XXXVII-B, 2152), de Neuquén 982, de Río Negro
1210, de La Pampa 775, de Buenos Aires 8749 (Adla, XXXVII-B, 1794) y de la Nación 21.611 (Adla,
XXXVII-C, 2524) (25). La participación de la Nación se basa en los poderes concurrentes sobre prosperidad de
los arts. 125 y 75 inc. 18 de la Constitución. Siendo facultad delegada por las provincias en la Constitución, se
rige por el derecho interno. De ahí que el Ministerio del Interior de la Nación tenga la presidencia de los
órganos político y técnico. COIRCO es el organismo de ejecución y adecuación del modelo matemático(26). Sin
embargo, de acuerdo con el Programa, --después del tratado del 26.10.1976-- debe circunscribirse a la
distribución de la alternativa y3 complementada con la reserva x 3.
B. Solución de diferendos
15. El tratado de COIRCO en sus arts. 25 al 27 decide que toda interpretación del texto del 2/2/1977 o
aplicación del Programa de 1975, será resuelta por el órgano político. Si no se arriba a un acuerdo, las partes
están obligadas a someter sus desacuerdos en instancia única e inapelable al arbitraje del Presidente de la
República. De esta manera, el Gobierno de la Nación no sólo es parte sino también juez del tratado (27).
VI. Recomendaciones para los Tratados sobre Recursos Hídricos Compartidos en Argentina
16. Los tratados constituyen el principal instrumento de cooperación en la regulación de los recursos
hídricos compartidos entre los Estados miembros de la federación. Esta cooperación --con frecuencia-- implica
un cambio en la posición relativa de los Estados en cuestión. Por ello, los tratados deben acompañar a los
cambios y ser su instrumento. Esto último suele ser olvidado por quienes consideran al derecho interestadual de
aguas como una fuerza esencialmente conservadora.
17. Los arts. 121 y 125 de la Constitución suponen que la capacidad provincial para celebrar tratados es
preexistente a ella. El art. 126 aclara que en materias delegadas a la Nación, las provincias están impedidas de
hacerlos. Salvo que la Nación los instrumente en temas delegados de competencia concurrente o no. El art. 121
señala que las provincias conservan todo el poder que no delegan en la misma Constitución. En consecuencia,
las provincias nunca dejaron de ser capaces de celebrar tratados bajo el derecho de gentes, respecto de materias
reservadas. Entre ellas está el dominio sobre sus recursos hídricos compartidos, sean o no navegables. En estos
tratados --llamados parciales porque hay materias excluidas-- se aplica el derecho de gentes. Cuando la materia
es delegada, se aplica el derecho constitucional.
18. El derecho aplicable es el internacional, cuando la relación entre Estados es de igualdad, y por ende sus
estipulaciones son de coordinación. Un ejemplo, es el tratado en base al cual los Estados se ponen de acuerdo
sobre los factores relevantes de una cuenca hídrica compartida, para determinar la distribución de sus aguas y
lograr una participación equitativa y razonable. El derecho aplicable es el constitucional, cuando la relación
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entre Estados es de subordinación, y por ende sus estipulaciones son de acatamiento a la misma Constitución.
Un ejemplo, es el tratado para el estudio de recursos hídricos compartidos que promuevan la radicación de
industrias.
19. Es necesario distinguir entre ambos derechos aplicables. Primero, para su adecuada regulación de la
realidad. Segundo, para no superponer derechos diferentes cuando se celebran tratados sucesivos sobre la misma
materia. Ello se produce si el juez o árbitro internacional se confunde con el interno. Mientras en el derecho
interno el fundamento de toda jurisdicción dirimente es la ley, en el derecho de gentes es sólo la voluntad. De
aquí, que un tercero dirimente imparcial en el derecho interno es necesariamente impuesto, y en el derecho de
gentes pueda ser convencional. Pero, aún más, si se pretende considerar que sólo existe el derecho interno para
tratados reservados y delegados, el hecho de la laguna constitucional hace aplicable el internacional y la
dificultad persiste.
20. Igual importancia tiene instrumentar una autoridad de cuenca que sólo deba decidir a nivel técnico y no
político. Y cuando a través del nivel técnico se pretende introducir a terceros Estados en el tratado, la autoridad
técnica muestra su falta de operatividad, crea un ámbito de negociación política de imposible o difícil acción, y
genera una traba para el cumplimiento del mismo tratado. No debe olvidarse que el tratado sólo obliga a los
Estados parte.
21. Para evitar obstáculos previsibles, es necesario que los tratados contengan cláusulas de "revisión". Ellas
deben permitir la adecuación de las estipulaciones originarias a nuevas circunstancias. No sólo a las futuras y
ciertas. También a las futuras y previsibles. Ellas deben preservar el objeto y fin del tratado, de modo que no lo
desnaturalicen. La "enmienda" debe estar concebida de manera de entrar en vigor respecto de todas las partes.
La "modificación" entre determinadas partes debe hacerse con un completo respeto por los derechos y
obligaciones de las demás. Y la "suspensión" y "extinción" debe hacerse por acuerdo entre las partes.
Especial para La Ley. Derechos reservados (ley 11.723).
(1)CANO, Guillermo J., "Relaciones de los recursos hídricos con los demás recursos naturales
internacionales - su régimen jurídico y una adición a las Reglas de Helsinski (1968)", "Los tratados y convenios
entre divisiones políticas de países federales como fuentes del derecho fluvial internacional" (1960), "El panel
de expertos de NU sobre implicaciones jurídicas e institucionales del desarrollo de los recursos hídricos
internacionales - sus recomendaciones", (1968), "Principios del derecho fluvial internacional americano"
(1952), "Problemas del desarrollo de las cuencas hídricas internacionales en América Latina" (1959) en
Derecho, Política y Administración de aguas, Ed. Incyth, Inela, Mendoza, 1976, t. III, vol. 3, ps. 1081, 1105,
1119, 1173 y 1215; LOPEZ, Joaquín, "Problemas generados por el aprovechamiento de ríos interprovinciales",
Ed. La Ley S. A., LL, Buenos Aires, 1975, ps. 1013 a 1024; MOYANO, Amílcar, "Aguas interestaduales e
interjurisdiccionales", Ed. Cela, Mendoza, 1984.
(2)CANO, Guillermo J., "Aplicabilidad de los principios del derecho internacional a las relaciones
interprovinciales en la Argentina", en "La Ley", Buenos Aires, Boletín del 6.8.1984, párrafos 8 a 18;
BARBERIS Julio, "Los sujetos del derecho internacional actual", ps. 25, 26, 32 y 65 y 66, Ed. Tecnos, Madrid,
1984; MOYANO, Amílcar, "El traspaso de los recursos naturales compartidos de agua, energía eléctrica,
petróleo y pendiente topográfica en la Argentina: bajo el imperio de la ley", en ED, 151 - 726.
(3)CANO, Guillermo, ob. cit. en 69, párr. 5° y 9° a 11. HAYTON Robert, "Ordenación de los recursos
hidráulicos internacionales: aspectos institucionales y jurídicos", Ed. NU, Recursos Naturales, serie el Agua N°
1, Nueva York, 1975, p. 35, nota 4; DE LA GUARDIA, Ernesto y DELPECH, Marcelo, "El derecho de los
tratados y la Convención de Viena de 1969", Ed. La Ley, Buenos Aires, 1970, p. 175, nota 392.
(4)AKERHURST, Michael, "Introducción al derecho internacional", p. 162. Ed. Alianza, Madrid, 1987, por
el art. 4 de la Convención, ésta se aplica a los tratados celebrados con posterioridad a su vigencia, pero como
ella trata de codificar la costumbre, el análisis bajo sus disposiciones se hace bajo el derecho consuetudinario
internacional.
(5)KUNZ, Joseph, "International law by analogy", The American Journal of International Law --AJIL--,
Ed. The American Society of International Law, Washington, 1951, ed. Columbia University School of Law,
New York, p. 329.
(6)FENWICK, Charles, "Derecho internacional", ps. 100 y 101; Ed. Omeba, Buenos Aires, 1963; MANN,
F., "The proper law of contracts concluded by international persons", The British Year Book of International
Law, 1959, p. 38 señala ejemplos de remisión al orden internacional o al orden jurídico de un determinado
Estado. La Corte Suprema de la Argentina "in re" La Pampa c. Mendoza por las aguas del Río Atuel, admite que
la remisión en el país es al derecho de gentes.
(7)En este sentido: Suprema Corte de los EUA, "in re" "Kansas vs. Colorado por el río Arkansas",
13/5/1907"; "in re" "Indiana vs. Kentucky por el río Ohio"; in re "Louisiana vs. Mississippi" por las islas; "in re"
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"Connecticut vs. Massachusetts por las aguas de los tributarios del río Connecticut; Tribunal Federal Suizo" in
re "Cantones Slothurn vs. Argovia; in re Cantones Turgovia vs. St Gallen; Tribunal del Imperio Alemán" in re
"Württemburg y Prusia c. Baden por la infiltración del Danubio; Tribunal Alemán" in re "Gobierno Federal c.
Baden por la ejecución de leyes federales de la subdivisión territorial de posguerra, "un precepto vigente de
derecho internacional puede ser aplicado en las relaciones de los Estados dentro del Estado federal, sólo
respecto de las relaciones de un Estado a otro, y en los límites de sus jurisdicciones"; Corte Suprema de Justicia
Argentina", in re "La Pampa vs. Mendoza s/ acción posesoria de aguas y regulación de usos del Río Atuel, "las
relaciones políticas entre Estados, requieren amplias facultades para determinar el derecho aplicable al litigio.
En principio, será el derecho constitucional nacional o comparado, y eventualmente, si su aplicación analógica
es posible, lo que la corte norteamericana denomina "common law federal", y el derecho internacional público.
En contra: GÜGGENHEIM, Paul, "Traité de droit international public", T. I, p. 306, nota 4, Géneve, 1953, "la
validez de las reglas de derecho internacional público aplicadas por analogía reposa en el derecho constitucional
federal y no en el derecho de gentes".
(8)BARBERIS, Julio, "Formación del derecho internacional", 1994, ps. 45 a 47, Ed. Abaco, Buenos Aires;
BARBERIS, Julio, "Les regles espécifiques du droit international en Amérique Latine", Académie de Droit
International, Recueil des Cours, 1992-IV, t. 235, p. 108; BARBERIS, Julio, "Los recursos naturales
compartidos entre Estados y el derecho internacional", ob. cit., p. 29, nota 56 y p. 27 nota 51; Julio Barberis,
"Nouvelles questions concernant la personalité juridique international", Académie de Droit International,
Recueil des Cours, 1983, t. 179, p. 145.
(9)BIDART CAMPOS, Germán J., "Derecho Constitucional", t. I, p. 496, nota 49, Ed. Ediar, Buenos Aires,
1968, señala que la delegación de competencias al Estado nacional ha sido hecha por las Provincias
preexistentes a la Nación, en lo que coincide LINARES QUINTANA, Segundo V., "Gobierno y Administración
de la República Argentina", t. II, p. 18, Ed. Tea, Buenos Aires, 1967, la Suprema Corte de EUA en "Coyle c.
Smith", fallado en 1911. QUIROGA LAVIÉ, Humberto, "Curso de derecho constitucional", Ed. Depalma,
Buenos Aires, 1987, p. 165 sostiene que son facultades concurrentes del Congreso y las provincias la
construcción de canales navegables y la exploración de los ríos; MOYANO, Amílcar, ob. cit., t. 151, p. 725
señala que cuando la Nación deseó explotar un río en las provincias a través de una obra, debió recurrir al
mecanismo del tratado, aunque la obra fuese pagada por el Estado nacional en exclusivo beneficio del Estado
provincial.
(10)CANO, Guillermo J. adoptó el concepto de "cuenca" de ILA y propuso por Julio Barberis y el endoso
de Robert Hayton, Ludwick Teclaff y Dante Caponera, una adición a las reglas de Helsinski, ob. cit. t. III, vol.
3, ps. 1097 y 1098. International Law Association, "Helsinski Rules on the use of the water of international
rivers", 52nd Conference Held, Londres, 1967, arts. 2° y 3°; CANO, Guillermo, "Legal and administrative tools
for river basin development", en Strategies for river basin management, Lundqvist, Lohm y Falfenmark,
Holland, 1987, p. 192, los llamados Comités de Cuenca en Argentina --surgidos del decreto nacional 4362/71
(Adla, XXXI-C, 3431)--, fueron promovidos por la Nación y suscriptos con algunas provincias para realizar
estudios; MATEO, Ramón Martín, "Tratado de derecho ambiental", 1992, ps. 43 y 46, Ed. Trivium, Madrid,
señala que la cuenca es la unidad organizativa de la administración hídrica en Francia, España, México, China,
Argentina, Venezuela, etc., y que el nivel de estructuración político-territorial son los "Estados miembros" y las
"regiones" en EUA, Brasil y Argentina.
(11)Comisión de Derecho Internacional, con comentarios de BARBERIS, Julio, "Droit et obligations des
pays riverains des fleuves internationaux", Academie de Droit International de La Haye, Centre d'Etude et
Recherche de Droit International et de Relations Internationales CESR, Martinus Nijhoff Publishers, Dordrecht,
Boston, London, 1991, ps. 21 y 22; HAYTON, Robert, "The Present State of Research-Right and Duties of
Riparian States of International Rivers", Hague Academy of International Law, CESR, Martinus Nijhoff
Publishers, Dordrecht, Boston, London, 1991, ps. 76 a 90; TECLAFF, Ludwick, "River basin and river system
in national and international water administration", en Annales Juris Aquarum III, AIDA, Ed. Generalitat
Valenciana, Valencia, 1990, p. 283; SETTE-CAMARA, José, "Pollutions of International Rivers", en Recueil
des Cours de l'Académie de Droit International de La Haye, 1984, Martinus Nijhoff Publisher, Dordrecht,
Boston, London, 1991, vol. 186, p. 137.
(12)BARBERIS, Julio A., "Los recursos naturales compartidos entre Estados y el derecho internacional",
Ed. Tecnos, p. 148, Madrid, 1979; Departamento de Cooperación Técnica para el Desarrollo, Secretaría de
Naciones Unidas, "Aspectos jurídicos e institucionales del aprovechamiento de cuencas fluviales", en
Aprovechamiento de cuencas fluviales y lacustres (reunión de Addis Abeba, Etiopía, 1988), Ed NU, Recursos
Naturales, Serie del Agua N° 20, Nueva York, 1990, p. 162; SOLANES, Miguel, "Derechos sobre aguas,
seguridad y estabilidad jurídica, implicaciones para el desarrollo y conservación de los recursos hídricos", en
Annales juris Aquarum III, AIDA, ps. 335 a 343, Ed Generalitat Valenciana, Valencia, 1990. La exclusión de
"terceros Estados" es noción básica para entender la imposibilidad de incluir dentro de los tratados existentes, a
eventuales aguas que son del dominio de otros Estados.
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(13)LOUKS, Daniel P., "Modelos matemáticos para planificar el aprovechamiento de las cuencas
fluviales", en Aprovechamiento de Cuencas Fluviales y Lacustres (Reunión de Addis Abeba, Etiopía, 1988), ps.
455 a 476, Ed. NU, Recursos Naturales, Serie de Agua N° 20, Nueva York, 1990; HAYTON, Robert D., "The
Formation of the Costumary Rules of International Drainage Basin Law", en Garretson, Hayton y Olmstead,
"The Law of International Drainage Basins", ps. 834 a 895, Ed. Dobbs Ferry, New York, Oceana Publications
1967; HAYTON, Robert D., "Novedades en materia de acción cooperativa en relación con los recursos hídricos
compartidos", en Aprovechamiento de Cuencas Fluviales y Lacustres, (Reunión de Addis Abeba, Etiopía,
1988), ps. 408 a 443, Ed. NU, Recursos naturales, Serie del Agua N° 20, Nueva York, 1990.
(14)MAJOR, David C. y LENTON, Robert T., "Sistemas de planificación del recurso hídrico, aplicación
práctica", ps. 1 a 237, Prentice Hall Inc. Englewood Cliffs, New Jersey, Ed. Granville H. Sewell, 1979.
(15)CANO, Guillermo J., "Aspectos jurídicos de los intereses de la provincia de Mendoza en el Río
Colorado", ed. del autor, Mendoza, 1960, T. I y T. II; CANO, Guillermo J., "El Río Colorado, Problemas
políticos e institucionales de su desarrollo", en Derecho, Política y Administración de Aguas, Ed. Iincyth, Inela,
Mendoza, 1976, t. III, Vol. 2, ps. 553 a 694, en especial, p. 598.
(16)MOYANO, Amílcar, "El derecho de los tratados sobre el Río Colorado", ps. 12 a 14. Ed. del autor,
Mendoza, 1985; MOYANO, Amílcar, "Salinity Control of Interstate Waters in Argentina", en Water's Scientific
Technologie, IAWPRC, Pergamon Journal LTD, Oxford, 1987, vol. 19, p. 833; MOYANO, Amílcar, "Derecho
ambiental sobre aguas interestaduales en Argentina", en Actas del XIII Congreso Nacional del Agua, Ed.
Congresos Nacionales del Agua, Santa Cruz, Río Gallegos, 1987, párr. 11 a 17; MOYANO, Amílcar,
"Salinización" en Annales Iuris Acquarum III, AIDA, ed. Generalitat Valenciana, Valencia, 1990, p. 491, párr.
2; MOYANO, Amílcar "Los tratados del Río Colorado", en Actas del XII Congreso Nacional del Agua, ed.
Congresos Nacionales del Agua, Mendoza, publicado por DGI, Conagua, 1985, t. 4b.
(17)El tratado está publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina, Buenos Aires, 18/8/1977.
LEIVA, Francisco, "Cuencas interjurisdiccionales no navegables en la Argentina, el caso del Río Colorado",
NU, Ed. Confagua C 6/6, Buenos Aires, Mar del Plata, 1977.
(18)KLOSTER, Ernesto y RIOS, Emilio, "Embalse Casa de Piedra: una secuela de los estudios de la cuenca
del Río Colorado", en Anales del IV Congreso Mundial de Recursos Hídricos, Ed. Asociación Internacional de
Recursos Hídricos IWRA, Buenos Aires, 1982, doc. D-80-I-B, en tablas I y II sostienen que la alternativa x3
distribuye el agua a las cinco provincias, equivocan la cronología metodológica de selección, y olvidan la
formulación de reservas.
(19)Hayton, Robert D. et al, "Cuestiones institucionales de ordenación de cuencas fluviales internacionales:
consideraciones financieras y contractuales", Recursos Naturales, Serie del Agua N° 17, ed. NU, Nueva York,
1988, ps. 89 a 103.
(20)HAYTON, Robert D. et al, ob. cit. en 19, p. 92.
(21)En el art. 2° del tratado se estipula que el límite máximo de salinidad del 1.8. mmhos/cm sólo se
mantendrá hasta que se complete el transvase parcial del Río Negro al Colorado. Por el art. 4°, Neuquén, Río
Negro y Buenos Aires se comprometen a estudiar este transvase. Si ello no es factible, Buenos Aires transvasará
de su módulo del Río Negro 50 m3/s a través de una servidumbre de paso gratuita que otorga Río Negro. La
denuncia de esta última provincia afecta a esa servidumbre, y frustra el transvase de Buenos Aires. Sin embargo,
conforme con los arts. 56, 2 y 65 a 68 de la Convención, el retiro de Río Negro no parece posible.
(22)Al derecho interestadual interesa que los actos ejecutados por el poder existente lo sean con el "señorío
efectivo" sobre el Estado de que se trate. En tal sentido: Tribunal de Apelación de Milán, "in re" D'Aiuto c.
Parrillo, 22/4/1932; General Claim Commission de EUA y México, in re GW Hopkins, 31/3/1926; Tribunal de
arbitraje Franco-Chileno de Louisiana, in re Dreyfuss, 5/7/1901; Tribunal de Arbitraje de La Haya, entre
Francia y Perú, "in re" Piérola, 11/10/1921.
(23)BARBERIS, Julio A., ob. cit. en 12, ps. 30, 31 y 34 "en el art. 9° de las Reglas de Helsinski, la
contaminación siempre se produce por un acto humano; así por ejemplo, no constituiría contaminación el hecho
de que un río, antes de pasar al territorio de un Estado vecino, atraviese una zona salitrosa, y sus aguas se
vuelvan ineptas para el riego y bebida del ganado", aunque un Estado no puede actuar en el interior de sus
fronteras de modo tal que provoque efectos perjudiciales sensibles en el territorio del vecino"; MATEO, Ramón
M., "Tratado de derecho ambiental", t. I, ps. 149, 206 y 213, Ed. Trivium, Madrid, 1991, sólo un tratado puede
imponerlo. Hasta hoy, una Comisión ad hoc de la Nación, La Pampa, Río Negro y Buenos Aires ha solucionado
el problema.
(24)Suprema Corte EUA, 259, US, 419 de 1922 comentada por CANO, Guillermo J., ob. cit. en 15, t. II,
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vol. 2, ps. 591 y 669. El tratado del 26/10/1976 tiene como ámbito espacial de validez al Colorado, al Río Atuel
(en cuanto recibe el transvase) y al río Negro (en cuanto hace a su estudio), pero no incluye al colector
Desaguadero.
(25)El tratado está publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina, Buenos Aires, 18/8/1977.
(26)BURCHI, Stefano, "Different Types of River Basin Entities - A Global Outlook", en Lundqvist, Lohm
y Falkenmark (editores), Strategies for River Basin Management, D Reidel Publishing Company, Dordrecht,
Holland, 1985, p. 296 recuerda a la Comisión Técnica Interprovincial del Río Colorado COTIRC de 1956
(primer antecedente de COIRCO), que engloba entre los comités de coordinación de política hídrica. CLARK,
R. H., "Problemas y limitaciones que afectan al aprovechamiento y la protección de los recursos hídricos
compartidos", en Cuestiones Institucionales y contractuales, Ed. NU, Recursos Naturales, Serie del Agua N° 17,
Nueva York, 1988, p. 2, es de máxima importancia que la organización responsable del programa no se vea
recargada con la solución de cuestiones no técnicas.
(27)Las críticas que generó este procedimiento en un tratado regido por el derecho constitucional motivaron
al tratado sobre el Río Negro, entre la Nación, Neuquén y Buenos Aires, del 16/12/1986 (que se hizo
prescindiendo de lo estipulado en el tratado de 1976, véase supra nota 21), en el que el Gobierno nacional se
limita a proponer un procedimiento conciliatorio, sin perjuicio de la acción ante la Corte Suprema de Justicia (el
texto del tratado puede consultarse en Revista Ambiente y Recursos Naturales ARN, Ed. La Ley, Buenos Aires,
oct-dic. 1987, vol. IV, N° 4, ps. 96 a 99) y que el Congreso aprobó por la ley 23.896 (Adla, L-D, 3748). La
diferencia sustancial entre el tratado del 26/10/1976 y del 16/12/1986, es que el primero es sobre un río no
navegable, la material es reservada y el derecho aplicable es el internacional, mientras el segundo es sobre un
río navegable, la materia es delegada y el derecho aplicable es el constitucional. La diferencia entre el tratado
del 26/10/1976 y del 2/2/1977 es que el primero está regido por el derecho de gentes y el segundo por el
derecho interno. Y la dificultad es que el árbitro es interno, parte en el tratado y con facultad para interpretar y
aplicar un texto del derecho de gentes. No existen pronunciamientos, ni del procedimiento arbitral, ni del
conciliatorio.
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