A principios del siglo XIX se produjeron grandes transformaciones en el mapa político de

Europa. En este contexto, España fue invadida por Napoleón y el rey Fernando VII debió
renunciar.
Este hecho no solo provocó trastornos en el país, sino también en los territorios de la Corona
española en ultramar. Al principio, las colonias en América no dudaron en mantener su
fidelidad al rey. Chile no fue la excepción y manifestó su apoyo al desposeído monarca.
Sin embargo, en nuestro país las noticias de Europa siguieron preocupando, y pronto en Chile
se apreciaron con nitidez dos bandos: los realistas (españoles de clase alta y militares), fieles
al rey, y los criollos (blancos nacidos en América), con cada vez más claros deseos de
autonomía.
Así, luego de la renuncia del gobernador Antonio García Carrasco, la Real Audiencia designó
en su lugar a Mateo de Toro Zambrano, dejando a criollos y realistas conformes.
Sin embargo, el 18 de septiembre de 1810, mientras se celebraba en Santiago un Cabildo
abierto convocado por los vecinos más destacados, los asistentes comenzaron a gritar ¡Junta
queremos!, como una manera de pedir un gobierno más participativo, pero siempre
manteniendo la lealtad a Fernando VII. Así, se estableció la Primera Junta, un organismo de
representatividad limitada (solo estaba formada por vecinos de Santiago) y cuyo mandato se
extendería hasta la reunión de un Congreso Nacional que representaría a todo el país. La
Junta, inicialmente destinada a defender los derechos de la Corona, pronto derivó hacia un
movimiento de independencia total.
En esa misma época, un joven Bernardo O`Higgins, que se encontraba trabajando en Las
Canteras, hacienda de su propiedad en el sur de Chile, comenzaría a tomar parte activa en
política, ofreciendo sus servicios a la Junta y organizando dos regimientos de milicias con sus
inquilinos y vecinos. Este sería el principio de su fundamental participación en la consecución
de nuestra independencia.
Independencia de Chile (1810-1823)
Patria Vieja (1810-1814): Es la primera etapa de la lucha por la independencia nacional.
Históricamente, se inicia con la formación de la Primera Junta de Gobierno (18 de septiembre
de 1810).
Durante la Patria Vieja se eligió el primer Congreso Nacional (4 de julio de 1811), el cual luego
fue intervenido y disuelto por dos golpes dados por José Miguel Carrera. Este, finalmente,
tomó el control del gobierno.
En 1813, llegaron tropas realistas al mando de Antonio Pareja, produciéndose los primeros
enfrentamientos entre estos y los patriotas. Para poner fin a estos conflictos, ambos bandos
firmaron el Tratado de Lircay (3 de mayo de 1814), pero ninguno de ellos respetó el acuerdo.
Finalmente, los patriotas son derrotados por las tropas de Mariano Osorio en la Batalla de
Rancagua (1 y 2 de octubre de 1814).
Reconquista (1814-1817): Este es el período en que los españoles retoman el poder y
restauran el gobierno colonial. Chile fue gobernado sucesivamente por Mariano Osorio (1814-
1815) y Casimiro Marcó del Pont (1815-1817). Ambos gobernadores adoptaron fuertes
medidas de control.
Mientras, en Argentina, el general José de San Martín y el general Bernardo O`Higgins
organizaron el Ejército Libertador que, luego de atravesar los Andes, el 12 de febrero de 1817,
vencería rotundamente a los españoles en Chacabuco.
Patria Nueva (1817-1823): Es el período final de la lucha por la independencia, en el cual se
desarrolla el gobierno de Bernardo O`Higgins. Este fue nombrado Director Supremo (16 de
febrero de 1817) y de inmediato organizó un ejército que tenía como objetivo expulsar a las
tropas realistas del territorio y consolidar la liberación. Este último objetivo se logró en la
batalla de Maipú (5 de abril de 1818).
O'Higgins abdicó a su cargo el 28 de enero de 1823 y marcó el fin de la Patria Nueva.

Patria Vieja (1810-1814)

El 18 de septiembre de 1810 se instauró la Primera Junta de Gobierno.
Al fallecer el gobernador Luis Muñoz de Guzmán, y de acuerdo a una disposición adoptada
por Carlos IV, le correspondía asumir el mando al militar de más alta graduación. Sin
embargo, la Real Audiencia no hizo caso de esta normativa y nombró a su regente Juan
Rodríguez Ballesteros como nuevo gobernador. En Concepción, el abogado Juan Martínez de
Rozas indujo al brigadier Antonio García Carrasco-a cargo de la inspección de los fuertes de
la frontera- a que hiciese valer sus derechos como el oficial de más alta graduación, para
ocupar el cargo según lo dispuesto oficialmente por Carlos IV. Desde ese momento, la Real
Audiencia tuvo que aceptar el nombramiento y García Carrasco se trasladó a Santiago junto
con su secretario Martínez de Rozas.
Al poco tiempo, la aristocracia empezó a mirar con malos ojos a García Carrasco, a quien se
acusaba de no poseer aptitudes para administrar, y de rebajar la dignidad de su cargo
relacionándose sin ningún tipo de etiqueta con la gente humilde. A todo lo anterior, se
sumaron hechos donde García Carrasco se vio involucrado, como el asesinato de los
tripulantes de la fragata inglesa "Scorpion", y el apresamiento de tres destacados criollos: José
Antonio de Rojas, Juan Antonio Ovalle y Bernardo Vera y Pintado.
Asume el Conde de la Conquista
Con el fin de aquietar los ánimos, la Real Audiencia solicitó la renuncia al gobernador García
Carrasco, designando en su lugar a Mateo de Toro, decisión que dejó conforme tanto a
realistas como a patriotas.
Mateo de Toro Zambrano y Ureta tenía 83 años, y gracias a una gran fortuna, producto de sus
actividades comerciales y agrícolas, pudo adquirir el título de Conde de la Conquista. Pero su
avanzada edad, falta de carácter y desconocimiento de los negocios públicos, fueron las
razones por las cuales los dos bandos en que estaba dividida la aristocracia colonial querían
manejarlo a su antojo.
Dos de sus partidarios, Gregorio Argomedo y Gaspar Marín, lo asesoraron para convocar a un
cabildo abierto donde el pueblo decidiera su futuro.
Fue así como el 18 de septiembre de 1810, mientras se desarrollaba el Cabildo de Santiago,
la mayoría de los asistentes comenzó a gritar "¡Junta queremos!", como una forma de
constituir un gobierno más participativo para defender los intereses del pueblo y mantener la
lealtad al rey Fernando VII. Así, se estableció la Junta Gubernativa del Reino, más conocida
como la Primera Junta, un organismo transitorio y de representatividad limitada, pues solo
estaba formada por los vecinos de Santiago. Su mandato se extendería hasta la reunión de un
Congreso Nacional que representara al resto de los habitantes del territorio.
Esta junta creó nuevos cuerpos militares, decretó la libertad de comercio y mantuvo contacto
con la Junta de Buenos Aires. Es decir, dio los primeros pasos de lo que hoy conocemos
como Patria Vieja (1810-1814).
Los integrantes de la Primera Junta fueron: Mateo de Toro Zambrano como presidente; el
obispo José Martínez de Aldunate como vicepresidente; Fernando Márquez de la Plata, Juan
Martínez de Rozas, Ignacio de la Carrera, Juan Enrique Rosales y Francisco Javier de Reina
como vocales, y Gaspar Marín y Gregorio Argomedo como secretarios.
La obra de la Junta
Pese a que la Junta declaró su fidelidad al rey, una de sus principales tareas fue la
reorganización del Ejército, ya que se temía un ataque ordenado por el virrey del Perú, para
restituir el dominio español.
De hecho, una parte del nuevo Ejército, de 2.500 efectivos, fue enviada a ayudar a los
patriotas del Río de la Plata contra las fuerzas realistas, ante la solicitud de la Junta de
Buenos Aires.
La reorganización de la milicia estuvo acompañada de nuevos impuestos para el pago,
manutención y armamento de la tropa.
Además, se suspendió la construcción de obras públicas.
Se decretó la libertad de comercio, esperando que los derechos de aduana le proporcionaran
ingresos al nuevo gobierno.
En febrero de 1811, se convocó a elecciones para la formación de un Congreso Nacional.
Comercio exterior
Tras la formación de la Junta cesaron los envíos de mercadería desde España. Al mismo
tiempo, el nuevo gobierno requería obtener ingresos para su sustento. Para resolver ambos
problemas (abastecimiento y recaudación fiscal), el 21 de febrero de 1811 se dictó un
reglamento que autorizaba el comercio exterior.
Los puertos de Valparaíso, Coquimbo, Talcahuano y Valdivia fueron habilitados para el
intercambio comercial con potencias amigas y aliadas de España, y también con las neutrales.
Esta medida permitió subir la recaudación de los impuestos aduaneros. Se liberó de pago a
las mercaderías que se consideró contribuirían al desarrollo económico e intelectual del reino.
Primer Congreso Nacional
Debido a que la representatividad de la Junta era limitada, puesto que en su elección solo
participaron vecinos de Santiago, se decidió crear el Primer Congreso Nacional.
Este comenzó a sesionar el 4 de julio de 1811, en el palacio de la Audiencia, en la Plaza de
Armas de Santiago.
Estuvo integrado por 42 diputados, presididos por Juan Antonio Ovalle, que juraron sostener la
religión católica, obedecer a Fernando VII y defender el reino contra sus enemigos interiores y
exteriores.
Pero el gobierno del Congreso duró poco: el 4 de septiembre, José Miguel Carrera dio un
golpe militar que cambió su composición, quedando en mayoría los exaltados (anhelaban la
independencia). Asimismo, se organizó otra Junta de Gobierno.
El 15 de noviembre, Carrera dio un nuevo golpe militar que disolvió el Congreso e implantó
una nueva Junta.
Carrera entra en escena
Luego de sofocar un motín encabezado por el coronel español Tomás de Figueroa, el cual
exigía la disolución de la junta, esta fortaleció su poder y el Congreso Nacional inició sus
sesiones el 4 de julio de 1811. En este organismo había dos tendencias básicas: la radical,
liderada por Juan Martínez de Rozas, que no era parte del Congreso y que deseaba la ruptura
con España y la formación de una república, y la reformista, que no quería cambios tan
drásticos como los radicales.
Los permanentes conflictos entre estos grupos fueron controlados por un golpe de Estado
dirigido por José Miguel Carrera el 4 de septiembre de 1811. Carrera cambió la composición
del Congreso y así se pudo implementar una política reformista más extrema, que se tradujo
en decisiones como la legislación creada para dar la libertad de vientre, que consistía en
declarar libres a quienes nacían en Chile, a pesar de ser hijos de esclavos y, además, prohibía
el ingreso de nuevos.
Sin embargo, no conforme con el nuevo Congreso, Carrera ejecutó otro golpe de Estado, que,
en definitiva, puso todo el poder en sus manos.
Durante su gobierno se editó el periódico Aurora de Chile, que promovía las nuevas ideas
políticas; se creó la primera bandera nacional; se dictó un reglamento constitucional (1812)
que, si bien determinaba la autonomía del gobierno del país, reconocía a Fernando VII como
rey; se establecieron relaciones diplomáticas con Estados Unidos y se sentaron las bases
para la posterior fundación de la Biblioteca Nacional y del Instituto Nacional.
Contraataque
Cansado de tantas demostraciones independistas, el virrey del Perú, Fernando de Abascal,
envió a Chile, en enero de 1813, al brigadier Antonio Pareja, al mando de un ejército de 4.000
hombres, reclutados en Chiloé y Valdivia, para acabar con las insinuaciones de emancipación
de Chile.
Carrera asumió el mando de las tropas que se enfrentaron a las de Pareja en Yerbas Buenas,
aunque ninguno de los dos triunfó en esa batalla. Luego, el brigadier español se refugió en
Chillán donde, a su muerte, lo sucedió Juan Francisco Sánchez, quien resistió el sitio que le
impuso Carrera.
Con posterioridad, Sánchez atacó por sorpresa a los patriotas en El Roble. Carrera se salvó al
lanzarse al río Itata; el desastre patriota habría sido total si Bernardo O'Higgins no hubiera
reorganizado al ejército y rechazado el ataque. Ante esta situación, la Junta reemplazó a
Carrera por O'Higgins en la comandancia del ejército.
Un nuevo contingente realista, esta vez al mando del brigadier Gabino Gaínza, logró
apoderarse de Talca. La Junta reaccionó nombrando a Francisco de la Lastra como Director
Supremo, para concentrar las acciones de defensa.
Después del tratado de Lircay (1814), elaborado para poner fin a las hostilidades, pero que
ninguna de las dos partes respetó, José Miguel Carrera reasumió todo el poder. Esto no fue
aceptado por O'Higgins, quien se enfrentó sin éxito a Luis Carrera en el combate de Tres
Acequias. Sin embargo, enterado O'Higgins de que el virrey del Perú había enviado refuerzos
comandados por Mariano Osorio, se puso bajo las órdenes de Carrera para impedir el avance
español.
Fin de la Patria Vieja
Las fuerzas realistas y patriotas se enfrentaron en Rancagua el 1 de octubre de 1814.
O'Higgins resistió todo lo que pudo, pero ante la superioridad numérica debió retirarse, no sin
antes atravesar las filas enemigas con solo trescientos hombres. La derrota de Rancagua
acabó con el ejército patriota, que tuvo que retirarse a Mendoza, Argentina, terminando así el
período de la Patria Vieja.
La ambición de los carreristas
El 21 de marzo comenzaron a llegar las primeras noticias sobre el desastre que los patriotas habían
sufrido en Cancha Rayada. Los rumores indicaban que tanto San Martín como O?Higgins habían muerto
en el combate, y que los realistas llegarían pronto a Santiago. En el mando se encontraba el coronel Luis
de la Cruz, en reemplazo de O?Higgins. En ese contexto, los carreristas vieron que era la oportunidad
ideal para derribar al gobierno y adueñarse del poder. Sin embargo, la llegada de O?Higgins, quien fue
llamado rápidamente por su ministro Miguel Zañartu, puso fin a esta situación.
Segundo y tercer golpe militar de Carrera
José Miguel Carrera no quedó conforme con la composición del Congreso, por lo que ejecutó un
segundo golpe de estado y obtuvo la designación de una nueva Junta de Gobierno, integrada por
representantes de las tres provincias: Gaspar Marín por Coquimbo; José Miguel Carrera por Santiago y
Juan Martínez de Rozas por Concepción.Esta Junta no funcionó, y Carrera dio un tercer golpe de estado,
producto del cual disolvió el Congreso y quedó gobernando con plenas atribuciones.
Campaña militar de 1814
El virrey del Perú envió a Chile un nuevo contingente de soldados, a cargo del brigadier Gabino Gaínza,
que desembarcó en Talcahuano y avanzó hasta Talca sin que O'Higgins pudiera detenerlo. Con el fin de
centralizar las acciones defensivas, la Junta renunció y entregó el mando a un Director Supremo, siendo
elegido Francisco de la Lastra.
Las fuerzas patriotas y realistas se enfrentaron en los combates de El Quilo y Membrillar, luego de lo
cual iniciaron una marcha paralela hacia Santiago, encontrándose en Cancha Rayada el 29 de marzo,
donde Gaínza derrotó a los patriotas. O'Higgins logró vencer en el combate de Quechereguas, y los
realistas se replegaron a Talca.
La Reconquista (1814-1817)

Mariano Osorio gobernó Chile entre 1814 y 1815.
El período denominado Reconquista coincide con el de "restauración monárquica" en España, ya
que el rey Fernando VII, tras ser liberado por Napoleón, recuperó su trono y restableció el
régimen absolutista en España. Esta reacción también se trasladó a América, siendo anuladas
todas las medidas tomadas por las juntas de gobierno. Así, Chile volvería a los parámetros de la
administración colonial.
El gobierno español de este período estuvo a cargo de Mariano Osorio, a quien se le
encomendó tratar sin violencia a los criollos nacionales.
Durante su gobierno rehabilitó el presidio de Juan Fernández y confinó en él a aquellos que,
estando aún en Chile, hubiesen estado implicados en actos revolucionarios. Creó el Tribunal
de Vindicación, organismo que sirvió para investigar la conducta de los funcionaros públicos
en los últimos años; también se enjuició a los detenidos por razones políticas, siempre
tratando de que los procesos fueran imparciales Además, designó un nuevo cabildo, reabrió la
Real Audiencia, eliminó todos los decretos dictados y cerró las instituciones creadas por los
patriotas durante la Patria Vieja. Entre estas últimas se contaron el Instituto y la Biblioteca
Nacional.
Cabe señalar que las buenas intenciones que pudiese haber tenido Osorio se vieron
sobrepasadas por las crueles acciones del capitán Vicente San Bruno, comandante del
Batallón Talaveras de la Reina.
Debido a los conflictos con el virrey, Osorio fue reemplazado por el mariscal de campo
Casimiro Marcó del Pont, quien llegó a Chile a fines de 1815. El nuevo gobernador se
caracterizó por sus decisiones arbitrarias. Creó el Tribunal de Vigilancia y Seguridad Pública,
con el fin de castigar a las personas que se manifestasen a favor de la emancipación. Además
obligó a los criollos a pagar alzas en los tributos, generando el obvio descontento popular.
El Ejército Libertador
Mientras los realistas reconstituían su dominio en Chile, en Mendoza, José de San Martín le
proponía a Bernardo O´Higgins formar una fuerza militar capaz de abatir a los realistas en
Chile y continuar hacia el Perú. Solo de esta manera sería posible la liberación total, y por eso
empezaron de inmediato la organización y preparación del Ejército Libertador.
Entre 1815 y 1816, O´Higgins y sus seguidores, junto con San Martín, se abocaron a la tarea
de buscar recursos y los soldados necesarios para conformar un gran ejército. Este se armaría
con tropas argentinas, los patriotas que estaban en Mendoza, algunos carreristas y esclavos
liberados a cambio de unirse a la causa. En total, se reunieron cerca de 5.000 hombres,
quienes constituyeron el Ejército de los Andes.
A comienzos de 1817, las tropas se dirigieron a Chile cruzando por diferentes pasos de la
cordillera. Así, las huestes estuvieron comandadas por el propio San Martín y por Gregorio de
las Heras y Miguel Soler (argentinos también) y el resto estaba a cargo de los chilenos Ramón
Freire y Bernardo O’Higgins.
Fin de la Reconquista
El gobernador Marcó del Pont -enterado de la invasión patriota- entregó el mando de las
fuerzas realistas al brigadier Rafael Maroto, quien, con un ejército que no superó los 2.000
hombres, se enfrentó a las tropas independentistas el 12 de febrero de 1817, en la batalla de
Chacabuco. En esta, O’Higgins y Soler (a cargo de las tropas patriotas) obtuvieron una
contundente victoria.
Tras su triunfo, los patriotas se abrieron paso hacia Santiago el 14 de febrero de 1817,
poniendo fin al período conocido como la Reconquista e iniciando el de la Patria Nueva.
Glosario
Arbitrario: Acción o decisión no sujeta a lógica, sino, más bien, dictada por la voluntad o el capricho.
Las guerrillas
Antes de cruzar los Andes, San Martín contó con la ayuda de unas guerrillas que provocaron dispersión
y confusión entre las tropas realistas. El principal gestor de estas partidas fue Manuel Rodríguez, quien,
junto a Francisco Villota y el bandido José Miguel Neira, se encargó de distraer a las tropas españolas
desde el Maipo hasta el Maule. Además, estos patriotas informaban sobre los sucesos que ocurrían en
Chile y, generalmente, llegaban disfrazados de frailes, arrieros o borrachos. Esto hizo que fueran
intensamente buscados y que Marcó del Pont le pusiera precio a la cabeza de Rodríguez.
¿Sabías que?
Se cuenta que el odio criollo hacia los TALAVERAS fue tan grande que ninguno de sus integrantes
podía salir solo a la calle, ya que si lo hacía corría el riesgo de ser apedreado o algo peor.
¿Sabías que?
- La INDEPENDENCIA de Chile se juró el día en que se cumplió un año de la victoria en Chacabuco y
se usó la bandera que hoy tenemos.
- Tras vencer en la batalla de Maipú, O'Higgins mandó a construir un templo en ese lugar en
agradecimiento a la VIRGEN DEL CARMEN.
- La EXPEDICIÓN LIBERTADORA DEL PERÚ llevaba unos 800 caballos, 35 cañones, 15.000 fusiles
y 2.000 sables.
La Patria Nueva (1817-1823)

El rol de Bernardo O'Higgins fue vital durante la preparación de las tropas patriotas al otro lado de los
Andes.
El 14 de febrero, San Martín y O'Higgins fueron recibidos en Santiago, donde ingresaron
triunfalmente, siendo alojados en la casa de Mateo de Toro Zambrano y Ureta, conocida ahora
como la Casa Colorada.
La aristocracia -que había convocado a un cabildo para el día 15- nombró a San Martín
director supremo; pero este rehusó dicha designación, con el argumento de que debía
continuar la labor emancipadora, y propuso a O'Higgins para el cargo, lo que fue aceptado.
Pocos días después de asumir, O'Higgins envío a la isla de Juan Fernández al bergantín
Aguila, para rescatar a los patriotas que habían sido apresados por San Bruno, y rápidamente
se comenzó a organizar un ejército para enfrentar en Talcahuano las montoneras formadas
por realistas, bandidos, indígenas y patriotas desertores.
Otras de las primeras acciones de O'Higgins fue la creación de un tribunal al cual los patriotas
recurrían para recuperar los bienes perdidos; y el destierro del obispo José Rodríguez Zorrilla,
junto a clérigos y frailes realistas.
Declaración de la Independencia Nacional
El 12 de febrero de 1818, Chile pudo mirar al mundo con aires de nación independiente, porque en la
ciudad de Talca O´Higgins decidió firmar el acta que le daba al país este anhelado carácter. El
documento, redactado por Manuel de Salas, Miguel Zañartu y Juan Egaña, pretendía demostrar la
oposición del pueblo chileno a la monarquía española, de la cual quedaba separado para siempre "con
plena aptitud de adoptar la forma de gobierno que más convenga a sus intereses".