emergencias 2007;19:211-221

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Zonificación sanitaria en incidentes NBQ
A. Cique Moya
ESCUELA MILITAR DE DEFENSA. HOYO DE MANZANARES. MADRID.
RESUMEN
E
n un accidente o incidente NBQ los afectados son atendidos en
el lugar del suceso o son evacuados a los centros sanitarios. En
un incidente NBQ, además es necesario descontaminar a los
afectados antes de la entrada a las instalaciones sanitarias no conta-
minadas. Este trabajo propone un modelo de zonificación sanitaria pa-
ra incidentes NBQ de cualquier magnitud, donde los afectados sean
tratados, estabilizados, clasificados y descontaminados para poder ser
evacuados a los centros sanitarios. En él se establece la necesidad de
realizar la atención sanitaria dentro de la zona caliente con el nivel de
protección adecuado, se establece la necesidad de activar un punto de
control de la contaminación y se postula la necesidad de establecer un
área previa a la entrada en la Estación Sanitaria de Descontaminación
NBQ (ESDNBQ) e instalaciones sanitarias denominada Estación de
Tratamiento de Emergencia (ETE) donde estabilizar, clasificar y tratar a
los afectados por un incidente NBQ.
ABSTRACT
Health care zonification in NBC incidents
I
n any anatomic, biological or chemical (NBC) accident or incident, the ca-
sualties are either treated on the spot or evacuated to health care centers.
In the case of an NBC incident, the evacuated casualties must also under-
go decontamination before they are referred to non-contaminated health care
facilities. The present paper proposes a health care zonification model for
NBC incidents of any magnitude in which the casualties are treated, stabilized
classified and decontaminated so as to be referrable to health care centres.
The model establishes the need for on-the-spot medical care within the “hot”
zone with an adequate level of protection and the need to set up a ontamina-
tion control checkpoint, and suggests the need to establish a holding area
preceding the admission to the NBC Decontamination Station and other he-
alth care facilities, termed the “Emergency Treatment Station”, in which the
casualties of an NBC incident may be stabilized, classified and treated.
Revisión
Correspondencia: Alberto Cique Moya
Escuela Militar de Defensa NBQ
Ctra. Torrelodones a C. Viejo, km. 4
28240 Hoyo de Manzanares (Madrid)
E-mail: aciquemo@et.mde.es
Fecha de recepción: 10-4-2007
Fecha de aceptación: 29-5-2007
Palabras clave: Zona de intervención. Zonificación sanitaria.
Zona caliente. Incidente NBQ.
Key Words: Intervention zone. Health care zonification. Hot zone.
NBC incident.
INTRODUCCIÓN
En el caso que se produzca un incidente nuclear, radioló-
gico, biológico o (NBQ) se activará el sistema de respuesta de
los servicios de emergencia para reducir o minimizar las con-
secuencias del mismo. A primera vista podría pensarse que
cuanto más rápida sea la respuesta, menores serán las conse-
cuencias para las personas, los bienes y el medio ambiente.
Pero eso no es del todo verdad. Para que lo sea, se precisa
que el personal que intervenga tenga:
– Una cualificación y capacitación profesional adecuada.
– Disponga de procedimientos y protocolos de actuación
para poder responder en todo tiempo y circunstancia.
– Tenga el material y equipo necesario para poder res-
ponder al incidente.
Estos hechos hay que tenerlos en cuenta porque debe pri-
mar la autoprotección sobre la intervención
1-4
. Esos procedi-
mientos y protocolos de intervención deben establecer la ca-
dena de mando del incidente, las zonas en las que se divide el
área del incidente, las relaciones entre los distintos servicios
de emergencias y la organización del área de intervención al
objeto de evitar duplicidades y mejorar la capacidad de res-
puesta. El área de intervención y las diferentes zonas a esta-
blecer deben ser conocidas por todo el personal que interven-
ga en el incidente
5,6
.
Uno de los principales problemas al que nos enfrentamos
cuando nos referimos a la zonificación de un incidente NBQ,
es la diferente nomenclatura que utilizan los servicios de
emergencias para referirse a las distintas áreas en las que se
divide la zona donde se tienen que desplegar y operar. Ade-
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más, en gran número de ocasiones se desconocen o ignoran
las implicaciones sanitarias que se generan en un incidente
NBQ en cuanto a la necesidad de establecer niveles de protec-
ción individual, realizar procedimientos de control de la con-
taminación, o instaurar procedimientos de descontaminación
de los afectados en instalaciones sanitarias específicas.
Estos hechos aconsejan dar a conocer una propuesta rela-
tiva a la organización de la zona sanitaria en un incidente
NBQ, tanto en una situación con un número reducido de afec-
tados, como en situaciones de múltiples víctimas (bajas masi-
vas en el entorno militar). Esta propuesta de organización per-
mite una atención sanitaria integral de los afectados lo más a
la vanguardia posible, favorece la integración y optimización
de los recursos disponibles en una situación de emergencia
donde se hayan diseminado agentes NBQ.
El objetivo de la respuesta ante un incidente NBQ pasa
por la reducción de las consecuencias del mismo entre las
personas y el medioambiente, para lo cual, debe instaurarse
un sistema de respuesta que contemple la coordinación de los
servicios de emergencias para ser capaces en el menor tiempo
posible de
7-9
:
– Detectar/Identificar el agente diseminado.
– Estimar los riesgos en vista a eliminarlos.
– Proteger la zona no afectada por el incidente mediante
el emplazamiento de un perímetro de seguridad (de exclusión)
para aislar la zona de peligro.
– Recuperar y extraer a los afectados.
– Descontaminar a los afectados.
– Establecer el tratamiento médico de los afectados.
– Evacuar a los afectados y acomodarlos en áreas libres
de peligro de forma temporal o permanente.
Y desde el punto de vista NBQ sanitario se añaden ade-
más como objetivos:
– Limitar los efectos del accidente/incidente en la pobla-
ción y en el ambiente.
– Evitar la transferencia de la contaminación al conjunto
de la cadena de rescate.
– Descontaminar a los afectados con anterioridad a la en-
trada de las instalaciones sanitarias.
– Asegurar los primeros auxilios antes de su transferen-
cia/traslado hacia un centro hospitalario o el alta según preci-
sen las personas afectadas en el incidente.
Debido a las especiales características que confluyen en
un incidente NBQ, la respuesta es multidisciplinar, de ahí la
necesidad de establecer un programa de respuesta integrado y
conocido por todo el personal de intervención (que no intervi-
nientes).
ÁREA DE INTERVENCIÓN
El problema que ahora se plantea es que cada servicio de
emergencia utiliza su propia nomenclatura para referirse a las
áreas en las que se divide la zona donde se haya producido un
incidente NBQ. Como ejemplo de ello, únicamente decir que
es corriente observar el uso de las palabras sectorización o zo-
nificación para referirse a las distintas partes en las que se di-
vide el área de un incidente, el problema es que la palabra
“sectorización” a pesar de que sea un término utilizado en el
mundo de la emergencia, no está incluida en el Diccionario de
la Real Academia de la Lengua (Ed. 22).
A pesar de que en la actualidad se han implantado los tér-
minos de zona caliente, zona templada y zona fría para refe-
rirse a las diferentes zonas en las que se divide el área afecta-
da por un incidente sea cual sea su origen, estas
denominaciones no se corresponden con la terminología ofi-
cial utilizada por algunos servicios de emergencias. Así la le-
gislación española que contempla las medidas de planificación
ante el riesgo de accidentes en los transportes de mercancías
peligrosas por carretera y ferrocarril, considera que la zona de
intervención de un accidente, es aquella en la que las conse-
cuencias del mismo han producido o se prevé pueden producir
daños a las personas, bienes y el medio ambiente, que requie-
ran la aplicación inmediata de medidas de protección. Exten-
diendo el concepto de zona de intervención a aquella zona
donde las consecuencias de los accidentes producen un nivel
de daños que justifica la aplicación inmediata de medidas de
protección. La zona de intervención se diferencia de la llama-
da zona de alerta, que es aquella en la que las consecuencias
de los accidentes provocan efectos que, aunque perceptibles
por la población, no justifican la intervención, excepto para
los grupos críticos de población
10
.
Esta clasificación se amplía en la utilizada en el ámbito
de la protección civil al establecer tres áreas perfectamente
delimitadas que se denominan: área de intervención, área de
socorro y área base. El área de intervención es el área destina-
da a la evaluación en caso de siniestro. En ella intervienen los
grupos de intervención operativa y de rescate sanitario. El
área de socorro es la zona inmediata a la de intervención, en
ella se realizan las operaciones de socorro sanitario y se orga-
nizan los escalones de apoyo al grupo de intervención operati-
vo. Y el área base que es la zona en donde se pueden concen-
trar y organizar las reservas; puede ser el lugar de recepción
de los evacuados para su posterior distribución en los alber-
gues
11,12
. Los servicios de bomberos utilizan a su vez esta cla-
sificación, pero en vez de utilizar el nombre de área de soco-
rro, utilizan el concepto denominado área de apoyo, área que
a su vez se subdivide en subárea de acceso restringido y subá-
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rea de libre circulación. En los límites de las áreas de inter-
vención, apoyo y base, se localizan respectivamente el perí-
metro de contaminación, el perímetro de seguridad y el perí-
metro de aislamiento, cuyas distancias al foco dependen del
agente diseminado y de las condiciones meteorológicas rei-
nantes
13
. Sin embargo, los servicios sanitarios sólo establecen
dos áreas para realizar su labor, al área de intervención la de-
nominan zona de salvamento, que es el área donde despliegan
y operan los servicios de búsqueda, salvamento y rescate.
Mientras que a la zona más externa del lugar del incidente la
denominan como zona de socorro, que es la zona física donde
permanecen los servicios de asistencia sanitaria
14,15
.
Por otro lado, desde un punto de vista militar, ante un ata-
que NBQ se establecen dos áreas diferenciadas, la primera de
ellas es la zona de ataque, que es el lugar inmediatamente
afectado por la diseminación de un agente NBQ, y el área de
peligro que es el área a favor de viento donde hay probabili-
dad de resultar expuesto debido al desplazamiento del agente
NBQ por la acción del viento
16
.
Debido a la diferencia de denominaciones de los mismos
conceptos, se considera más adecuado la utilización de una
terminología común, motivo por el cual, por analogía, tanto el
área de ataque como la de peligro, como el área de interven-
ción o de alerta o la zona de salvamento se pueden considerar
bajo la denominación de zona caliente. El área o zona de so-
corro y la de apoyo se equiparan a la zona templada, mientras
que el área base es lo que se denomina zona fría.
Desde el punto de vista NBQ el concepto de zona caliente
se define como el área inmediata a la zona del incidente (y su
posterior diseminación en la dirección del viento), que se ex-
tiende en la distancia suficiente para prevenir efectos adversos
en la población por la difusión del agente en el ambiente. A la
zona caliente también se la conoce como zona contaminada,
zona sucia, zona de exclusión, o zona restringida.
Inicialmente, en torno al lugar de la emisión, derrame o
ataque se establece un área circular de radio variable depen-
diente del agente diseminado y de las condiciones meteoroló-
gicas reinantes, la distancia del radio de esa zona de exclusión
inicial depende del tipo y concentración del agente disemina-
do, el sistema de diseminación, la hora de emisión, las condi-
ciones meteorológicas en el momento de la diseminación y
horas subsiguientes a la misma, así como el lugar y condicio-
nes orográficas del lugar de la emisión. La extensión y forma
de la zona caliente a partir de ese área circular inicial e inclu-
yendo a la misma dependerá de la velocidad del viento.
El problema es que en los primeros momentos de la gene-
ración de un incidente no se conocen muchos de los factores
que intervienen en la adopción de esa zona de exclusión ini-
cial y es necesario establecer una distancia de seguridad ini-
cial para poder constituir la zonificación del incidente. Este
hecho tiene una importancia capital, ya que tuvimos que espe-
rar hasta la publicación de la circular 50 para que se estable-
ciera que el radio de la zona caliente en un incidente terrorista
con agentes NBQ sea de 150 m o superior (a juicio de los
TEDAX-NRBQ)
17
. Sin embargo, autores como Shidell, Pa-
trick y Dashiell consideran que las distancias de exclusión en
el caso de incidentes químicos o biológicos nunca serán infe-
riores a los 90 metros en el área inmediata al incidente (90-
1.000 m) y 1.800 a barlovento del lugar de la emisión
18
. Mien-
tras que Cashman opina que esta distancia nunca será inferior
a los 200-300 m en caso de que se trate de un incidente con
agentes de guerra químicos o biológicos
19
. No obstante, los
factores más importantes para determinar con exactitud el ra-
dio de la zona caliente desde el lugar del incidente es identifi-
car el tipo de agente y su concentración a la mayor brevedad
posible para comprobar su diseminación y el nivel de protec-
ción individual a adoptar
20
. Si comparamos estas distancias
aplicadas a incidentes químicos o biológicos respecto a las
distancias de exclusión en accidentes con sustancias químicas
inflamables, observamos que la delimitación inicial de la zona
de intervención (zona caliente) podrá variar entre 50 y 300
metros o incluso 600 metros, según haya riesgo de explosión
o no, se haya producido un incendio o la diseminación haya
sido en el interior o exterior de los edificios
21,22
.
Para calcular la dispersión de la nube generada y despla-
zada por el viento se establece una línea en el sentido del
viento con origen en el lugar de la emisión que se continúa en
la dirección del viento. Pero esa dispersión dependerá de la
velocidad del viento (Vv). Así, si no sopla el viento (Vv Յ 10
Km/h), la dispersión será en forma circular, mientras que si el
viento sopla por encima de los 10 Km/h el agente diseminado
se desplazará en la dirección del viento y adoptará formas ge-
ométricas de tipo elipsoide (según sea la concentración del
agente diseminado). Aunque debido a la dificultad que entra-
ña realizar una representación gráfica manual (no así desde el
punto de vista informático) se realiza una predicción del des-
plazamiento de la nube adoptando una forma cónica o trian-
gular, que es denominada cono de dispersión, bombilla o plu-
ma. La forma redondeada del vértice se corresponde con el
círculo de exclusión inicial, los lados son líneas tangentes al
círculo de exclusión y el ángulo de esas líneas depende de la
velocidad del viento
23
.
El ángulo de dispersión varía en función de la velocidad
del viento, si la Vv > 10 Km/h el ángulo de dispersión será de
30º a cada lado de la línea de la dirección del viento, mientras
que si la Vv aumenta el ángulo de dispersión se reduce hasta
los 15º
21
. En cambio, la Guía de Respuesta Norteamericana de
Emergencias 1996 (“1996 North American Emergency Res-
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ponse Guidebook”) considera que el cono de dispersión tiene
un ángulo de 20º a cada lado de la línea del viento, ya que es-
to permite hacer una representación gráfica de diseño sencillo
tomando como referencia el diámetro del círculo de la zona
inicial de aislamiento que se corresponde con el círculo de la
zona templada
20
. La distancia máxima recorrida por la nube
dependerá del agente, del sistema de diseminación y de las
condiciones meteorológicas
9,16,24
.
El acceso a esta zona debe estar restringido a las personas
que tengan la formación y el nivel de protección individual
adecuada al agente diseminado
25-28
. Alrededor de esta zona ca-
liente y siguiendo el contorno de ésta, se establece la zona
templada y alrededor de ésta la llamada zona fría, esta deno-
minación es aceptada por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad
del Estado, adaptando a sus operativos las distancias y las de-
nominaciones utilizadas. Así, la Policía designa a cada límite
como balizamiento, primer cinturón y segundo cinturón (según
sea la unidad policial encargada de realizarlo). La Guardia Ci-
vil diferencia en la zona caliente una zubzona a la que deno-
mina “zona de máximo riesgo” que se corresponde con el lu-
gar en torno al incidente
29
.
La zona templada, también es conocida como zona de re-
ducción de la contaminación, o zona de descontaminación o
zona de socorro. Es el área donde se localiza la zona de soco-
rro y se sitúan los servicios de emergencia; la zona de socorro
se sitúa a barlovento del incidente y tiene un ancho mínimo
de unos 50 metros
30
, el acceso y salida de la zona caliente se
realiza por un punto definido, para así realizar un control de
los afectados mediante filiación (siempre que sea posible).
Con esta práctica se mejora también la seguridad en el foco y
se controlan los flujos de personas que se dirigen hacia los
centros sanitarios
31
. En esta zona se sitúan los servicios sanita-
rios y, como su nombre indica, es la zona donde se realiza la
reducción de la contaminación, motivo por el cual es donde se
localizan las instalaciones de descontaminación de los afecta-
dos y del personal de intervención. También se localiza en es-
ta zona el Puesto de Mando Avanzado; debido a que a la zona
llega personal contaminado, todo el personal deberá tener el
nivel de protección individual adecuado.
La zona fría o zona limpia o área base o zona verde es la
zona más alejada al incidente. Se localiza exterior a la zona
templada. En esta zona no se precisa adoptar un nivel de pro-
tección individual, aunque será necesario incrementar el nivel
de seguridad para favorecer o no entorpecer los movimientos
de los servicios de emergencia en esa área. En ella se sitúa el
Puesto de Mando y Coordinación, el Centro de Prensa, y el
área de apoyo de los servicios de emergencia.
Al objeto de marcar los límites de las distintas es necesario
acordonar o balizar la zona del incidente (mejor con separación
física). Esta práctica genera beneficios directos sobre el personal
de intervención, porque mejora la organización y gestión de los
diferentes servicios de emergencias, evita la generación de nue-
vos afectados, y fundamentalmente, favorece un mejor control y
evaluación del escenario por parte del mando del dispositivo.
A pesar de que lo ideal es llevar el apoyo sanitario a la
zona caliente, normalmente el personal sanitario no tiene ac-
ceso a él, en ocasiones por carecer de protección adecuada pa-
ra intervenir en esa zona y, en otras, por no tener autorización
para penetrar en la zona caliente. En este caso el personal de
intervención no sanitario deberá realizar la extracción de los
afectados que son incapaces de salir por si mismos. Para ello
el personal de los grupos operativos (Cuerpos y Fuerzas de
Seguridad del Estado, bomberos, equipos de emergencia) reci-
birán instrucciones del personal sanitario (en caso de carecer
de formación sanitaria) para realizar técnicas sanitarias bási-
cas y clasificar a los afectados de forma sencilla para extraer-
los de la zona del incidente
31
. Mientras que si el personal sani-
tario penetra en zona caliente con el nivel de protección
adecuado colaborará en la extracción de los afectados, esta-
blecerá el tratamiento en caso de estar disponible, organizará
la clasificación de los mismos de acuerdo al criterio sanitario
que se determine (criterio de urgencia o de bajas masivas) y
establecerá la prioridad de evacuación de los afectados
32,33
.
En definitiva, la importancia que tiene una correcta zonifi-
cación se concreta en el siguiente ejemplo. Durante el acci-
dente de Bhopal (India) en 1994, como consecuencia de un
escape de isocianato de metilo de una planta de fabricación de
insecticidas, se produjeron 3.500 muertes directas y el mismo
número de personas en condiciones críticas. Unas 150.000
personas requirieron tratamiento médico. Las consecuencias a
largo plazo han sido ceguera, trastornos mentales, lesiones he-
páticas y renales. El problema es que los afectados que eran
evacuados eran sometidos de nuevo al isocianato de metilo ya
que una de las vías de evacuación atravesaba la nube tóxica
34
.
ORGANIZACIÓN DE LA ZONA SANITARIA
La estrategia de intervención pasa por la adecuada organi-
zación de la zona del incidente
35,36
. El área sanitaria se estable-
ce a partir del punto indicado por el mando del dispositivo en
la zona de reducción de la contaminación o zona templada. El
área sanitaria en un incidente NBQ debe tener en cuenta las
especiales circunstancias que concurren en este tipo de inci-
dentes: gran número de afectados, elevada posibilidad de que
estén contaminados y necesidades especiales de tratamiento.
En fin, se trata de un auténtico reto a los sistemas de emer-
gencia que deben responder a este tipo de incidentes
37,38
.
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Tokio nos mostró la necesidad de controlar el flujo de
afectados que tienden a dirigirse a los centros o instalaciones
sanitarias para evitar la transferencia de la contaminación y
provocar más afectados entre los integrantes de la cadena sa-
nitaria y de intervención
39-41
. De ahí la necesidad de establecer
un pasillo de acceso por el cual los afectados se dirigen hacia
el puesto médico avanzado (PMA) (Figura 1a). En vez de un
pasillo de acceso es preferible establecer un embudo de acce-
so (Figura 1b), ya que permite dirigir a los afectados que han
resultado desorientados, con menos recursos de personal y
medios, hacia la zona de socorro.
El problema que aquí se plantea es que en un incidente
NBQ todos los afectados se consideran contaminados
42,43
. De
ahí la necesidad de establecer un lugar situado a barlovento
del incidente y previo al PMA, donde reducir el nivel de con-
taminación hasta niveles tolerables que no constituyan un pe-
ligro para él y los demás
44
. Ese sitio físico es donde se sitúa la
Estación de Descontaminación NBQ (EDNBQ) y como se
van a atender individuos enfermos, debiera tener responsabili-
dad sanitaria. Por tanto habrá que ponerle el calificativo sani-
tario, y pasar a denominarse Estación Sanitaria de Desconta-
minación NBQ (ESDNBQ), que es la instalación donde se
descontaminan a las personas que hayan resultado contamina-
das y que presentan signos o síntomas de intoxicación (Figura
1c)
45-47
. Esta situación se complica más si cabe cuando habla-
mos de personas lesionadas que además están contaminadas
48
.
La urgencia médica tiene prioridad; sin embargo, el personal
de socorro y de intervención debe protegerse de una posible
contaminación por la propia víctima y tienen que facilitarle,
manteniendo las normas de seguridad establecidas, todos los
recursos y equipos médicos disponibles
49-52
. De ahí que la esta-
ción deba contar con al menos dos líneas de descontamina-
ción, una para válidos (ambulatorios) y otra para no válidos
(inválidos o no ambulatorios). En caso de disponer de recur-
sos materiales se podría estudiar el establecimiento de líneas
separadas por sexos, como en el caso de las Estaciones de
Clasificación y Descontaminación de los Planes de Emergen-
cia Nuclear. Este hecho vuelve a resaltar la importancia de
crear unidades sanitarias NBQ de intervención
53
.
Esta aproximación genera la necesidad de crear/activar
unidades NBQ sanitarias de intervención específicas a pesar
de la discusión existente
54
. Unidades capaces de operar dentro
de la zona caliente con el nivel adecuado de protección indivi-
dual al estar formadas y entrenadas para trabajar en ambientes
contaminados y poder realizar tareas de clasificación (para es-
tablecer un adecuado orden de evacuación) e instaurar trata-
mientos a la mayor brevedad posible
55,56
. Además sería necesa-
rio estudiar la posibilidad legal de implantar esta práctica, ya
que de acuerdo a la legislación y la costumbre general parece
no estar contemplada esta práctica normalmente realizada por
los servicios de bomberos
57-59
.
Un problema añadido es cómo se trasladan o evacúan a
los afectados desde la zona del incidente (o zona de impacto)
hasta la zona sanitaria, ya que las distancias de exclusión des-
de la zona caliente hasta la zona templada siempre son supe-
riores a 50 metros (normalmente mayores de 300 metros). Por
este motivo, puede que los equipos de rescate sean capaces de
transportar en camilla a 1 ó 2 personas incapaces de moverse
Figura 1. Diferentes tipos de
accesos a la zona sanitaria.
PMA: puesto médico
avanzado. ESDNBQ: estación
sanitaria de
descontaminación NBQ.
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por si mismas, pero lo que es seguro es que el décimo afecta-
do permanecerá en la zona del incidente más tiempo del que
debiera debido a la fatiga de los equipos de rescate
60
.
Otro aspecto que es importante tener en cuenta es cómo
se trasladan a los afectados por un incidente cualesquiera has-
ta las instalaciones sanitarias. En Tokio por cada afectado que
fue llevado en ambulancia, 6 lo fueron por sus propios me-
dios, y contaminaron los medios de transporte que utilizaron y
el personal sanitario que les atendió y que no sabía que había
pasado
61
.
De ahí la necesidad de establecer un punto de reunión de
afectados (nido de heridos en terminología militar) a barlo-
vento del lugar del incidente, lugar donde el riesgo vapor es
menor y por tanto, el aire que respiran es más limpio que en
el lugar del incidente o a sotavento de él. En este lugar se
tranquilizaría a los afectados, se realizaría la clasificación
(triage en caso de no haberla hecho anteriormente en la zona
del incidente) y se instauraría el tratamiento médico
62-64
. Sería
necesario tener en cuenta la seguridad in situ para evitar el
pánico y la inseguridad de las personas afectadas
65
. A partir de
este punto de reunión se establecerá una noria de evacuación
(contaminada) hasta la ESDNBQ y el PMA (Figura 2)
66
.
Esta evacuación se realizaría con vehículos sanitarios (o
no, dependiendo de la disponibilidad de medios) que podrían
estar cubiertos con plástico o introducir a los afectados en sis-
temas de aislamiento de afectados (sacos NBQ o cápsulas de
aislamiento) al objeto de reducir el nivel de contaminación en
el vehículo sanitario (o cualquier otro utilizado) (Figura 3)
67,68
.
Los vehículos utilizados en este circuito debieran ser descon-
taminados en una Estación de Descontaminación Vehicular
(¿apoyo de Unidades del NBQ Ejército de Tierra?)
69
.
Como se ha comentado, todos los afectados de un inci-
dente NBQ están contaminados, motivo por el cual, se debe
establecer un punto previo antes de la entrada en la ESDNBQ
para comprobar si de verdad están contaminados o no
70
. Este
hecho tiene una importancia capital a la hora de establecer
una estrategia sanitaria de intervención, ya que las capacida-
des limitadas de descontaminación de la ESDNBQ en cuanto
al número de personas atendidas, unido al recurso crítico en el
que puede convertirse el agua, los descontaminantes o la ne-
cesidad de descanso del personal obliga a establecer ese con-
trol de contaminación
71
. La ventaja que se obtiene con el esta-
blecimiento de ese control es reducir el número de personas
que llegan a la ESDNBQ y que pueden llegar a colapsarla. Se
reduciría el número de personas que, aún presentando sínto-
mas, pueden no estar contaminadas (afectados psicosomáti-
cos)
72,73
y tampoco sería necesario que las personas heridas pe-
ro no contaminadas pasaran por la estación
74,75
. El
establecimiento del control de la contaminación implica la
creación de un corredor físico para que las personas heridas o
enfermas psicosomáticas se dirijan hacia el PMA para ser
atendidos (Figura 4a). Por otro lado, el establecimiento de es-
Figura 2. Esquema de circuito
de evacuación contaminado.
PMA: puesto médico avanzado.
ESDNBQ: estación sanitaria de
descontaminación NBQ.
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te control genera la necesidad de destinar un equipo de cami-
lleros para trasladar a los afectados no válidos no contamina-
dos en un número no inferior a 2 personas.
El establecimiento del control de contaminación junto
con la filiación de todos los afectados que llegan hasta la
zona sanitaria permitirá rastrear de forma adecuada el se-
guimiento de las personas que han llegado hasta esta zona.
En ocasiones será imposible realizar una adecuada filiación
por imposibilidad de comunicación entre el personal de in-
tervención y los afectados, pero esto no es óbice para esta-
blecer un sistema de identificación de tipo alfanumérico o
un sistema de código de barras de todas esas personas me-
diante un código escrito en partes descubiertas de la piel de
manos o frente, o utilizando una etiqueta confeccionada
con material descontaminable y un sistema de colocación
inviolable.
En determinadas ocasiones, en un incidente NBQ donde
se pueden producir un gran número de afectados, puede su-
Figura 3. Cobertura de
superficies interiores de
vehículos para reducir riesgo de
contaminación.
Figura 4. Establecimiento de
pasillo de no contaminados y
área de tratamiento de
emergencia. PMA; puesto
médico avanzado. ESDNBQ:
estación sanitaria de
descontaminación NBQ.
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ceder que se superen las capacidades de funcionamiento de
la ESDNBQ, motivo por el cual se debe establecer un área
previa a la entrada de la estación donde realizar el trata-
miento de emergencia (oxigenación, reanimación, adminis-
tración de antídotos si están disponibles), descontaminación
inmediata y estabilización de los afectados que precisan ser
descontaminados por parte de personal de socorro con un
adecuado nivel de protección individual y una formación
adecuada (Figura 4b)
76-81
.
El nivel de atención sanitaria en la llamada Estación de
Tratamiento de Emergencia (ETE) dependerá de las capacida-
des y recursos materiales que se establezcan
82
, para ello se de-
be valorar esta cuestión desde un punto de vista ético, ya que
la superación de las capacidades debe llevar aparejado un
cambio de los criterios de clasificación “por urgencia” a los
criterios de clasificación de múltiples víctimas (bajas masivas
en terminología militar)
83-85
.
Una mejora de esta disposición se puede obtener fácil-
mente con la división de la ETE en dos zonas diferenciadas
(al igual que la realizada en la estación de descontaminación),
Figura 5. Organización de la
zona sanitaria en incidentes
NBQ.
Figura 6. Disposición del CDI y
de la ESDNBQ en un incidente
NBQ. PMA: puesto médico
avanzado. ESDNBQ: estación
sanitaria de descontaminación
NBQ.
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A. Cique Moya. ZONIFICACIÓN SANITARIA EN INCIDENTES NBQ
una de ellas para los afectados válidos y la otra para los afec-
tados no válidos, la disposición de estas zonas tendrá en cuen-
ta la división de zonas de la propia estación. La disposición
de los afectados en la ETE se realizará en función de la clasi-
ficación de los afectados y su orden de entrada en la estación
(Figura 5)
49,86
.
Un aspecto fundamental en un incidente NBQ es la nece-
saria integración de los diferentes cuerpos y servicios de
emergencias activados para responder a la emergencia. El pro-
blema fundamental al que nos enfrentamos (o mejor dicho, se
enfrenta el jefe del dispositivo) es el aprovechamiento de la
zona templada y el respeto a las áreas de influencia de cada
servicio de emergencias, ya que cada servicio tiene sus nece-
sidades especiales en cuanto a materiales y recursos. Por
ejemplo, los cuerpos policiales o los servicios de bomberos
precisan de instalaciones de descontaminación diferenciadas,
conocidas normalmente como Estaciones o Centros de Des-
contaminación de Personal de Intervención (CDI). Estas insta-
laciones deben ser diferenciadas de la Estación Sanitaria de
Descontaminación NBQ, ya que las necesidades de estructura,
diseño y función obligan a la adopción de este tipo de estruc-
turas (Figura 6).
CONCLUSIÓN
Los servicios de emergencia deben establecer protocolos
de actuación normalizados para una mejor intervención.
Es fundamental normalizar las diferentes terminologías
empleadas por los servicios de emergencia al objeto de mejo-
rar la intervención y adecuar los protocolos de intervención.
Una correcta organización del área donde deben desplegar
las unidades sanitarias redundará en un beneficio para los
afectados en un incidente NBQ. Para conseguir esto, es preci-
so crear unidades sanitarias NBQ de intervención con capaci-
dad para desplegar y operar en zonas contaminadas. Estas
unidades deberán estar formadas y entrenadas, deberán estar
dotadas con los materiales y equipos específicos, deberán es-
tar integradas en una organización escalonada y jerarquizada,
así como disponer de procedimientos y protocolos de actua-
ción específicos para incidentes NBQ.
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