Profesor Jairo Clavijo, Seminario “La cuestión etnográfica”

Juan Sebastián Vélez, Pregrado de Antropología
17/03/2014, PUJ
“Etnografía y teoría social. Entrevista al sociólogo Javier Auyero”.- Carlos del Cairo y
Jefferson Jaramillo. Reseña.
Carlos del Cairo y Jefferson Jaramillo son profesores e investigadores de la Facultad
de Ciencias Sociales de la Universidad Javeriana de Bogotá, adscritos a los
departamentos de Antropología y Sociología respectivamente. Actualmente dirigen
conjuntamente un proyecto de investigación de la misma universidad sobre conflictos
ambientales en Colombia que se basa en las perspectivas teóricas de la ecología
política y la antropología ambiental y en la articulación de metodologías provenientes
de la sociología, la antropología y la geografía crítica. En el 2012 entrevistaron en
Bogotá al sociólogo bonaerense Javier Auyero sobre la articulación que ha hecho entre
los métodos de investigación propios de la sociología y el método etnográfico,
característico de la antropología. Las preguntas giraron en torno a, principalmente, los
alcances y las limitaciones del método etnográfico a la hora de investigar las prácticas
colectivas y la violencia. La entrevista también aportó reflexiones sobre las
articulaciones teóricas que ha hecho Auyero entre los tres teóricos que han marcado
su proyecto sociológico, que son Bourdieu, Wacquant y Tilly. Además, presenta una
breve reflexión sobre las condiciones de posibilidad para el ejercicio etnográfico en
contextos de violencia como muchos en Colombia.
La entrevista inicia discutiendo las ventajas y dificultades de hacer converger la
sociología y la antropología en un solo método de investigación, como lo ha hecho
Auyero en trabajos como Inflamable, estudio del sufrimiento social, Caja de
Herramientas y Cadenas de Violencia, los cuales, en términos generales, tratan la
articulación de la violencia y tecnologías de gobierno estatal con las prácticas
colectivas de los ciudadanos. Auyero argumenta que, más que limitaciones, esta
convergencia de disciplinas trae ventajas pues, por un lado, la etnografía permite ver
el sentido que le dan los sujetos a sus prácticas en contextos muy particulares y, por el
otro, los análisis estadísticos permiten establecer regularidades. Además, asegura que
en realidad la antropología y la sociología son lo mismo y que la diferencia se
encuentra en los métodos específicos que ha escogido cada disciplina. “Así, para la
sociología la etnografía es un método marginal a diferencia de lo que es para la
antropología, donde es casi un rito de pasaje (2013: 361)”. Es por esto, explica Auyero,
que sus investigaciones han defendido lo que él denomina como la poligamia
metodológica.
Hablando específicamente de la etnografía, Auyero les indica a sus entrevistadores
que la gran fortaleza de este método es que permite ver cómo lo sujetos se sienten y
piensan en tiempo real, lo que hace desconfiar del uso único de otros métodos como el
análisis estadístico a partir de encuestas. Sin embargo, resalta que la etnografía tiene
unas exigencias particulares y a medida que pasa el tiempo es más difícil para el
investigador incursionar en campo prolongadamente debido a la vida familiar y el
desgaste físico que produce la edad. Por esta razón, dice Auyero, es necesario ir
acumulando una base de datos estadísticos a lo largo de la carrera como investigador,
a partir de las cuales se puedan generar nuevos análisis sin necesidad de realizar
prolongados trabajos de campo etnográficos.
En este punto la entrevista da un pequeño giro, pues del Cairo y Jaramillo
introducen el tema de la desnaturalización de la autoridad etnográfica que ha tenido
lugar desde los años ochenta. Con este tema ellos expresan una preocupación sobre la
tensión que genera un interés por comprender objetivamente un problema pero a la
vez no generar sobreinterpretaciones y prescripciones sobre los sujetos de estudio.
Auyero aborda esta inquietud haciendo referencia a su formación teórica y las
contestaciones que ha hecho a ésta el método etnográfico. En palabras textuales,
Auyero dice:
“Aunque fui formado en la escuela de Charles Tilly y de Pierre Bourdieu, que me
enseñaron que existe una realidad afuera que uno puede y debe conocer
rigurosamente, veo que el peligro de la etnografía […] es que hablas con sujetos
que después pueden contestar o confrontar tus interpretaciones. […] Lo que
estoy diciendo es que uno propone explicaciones parciales, pero no creo que se
llegue a la verdad de lo que está sucediendo. Sin embargo, son explicaciones que
se dan con base en algo que no pueden hacer los sujetos. Porque la tarea de los
sujetos es vivir la vida, la mía como investigador es comprenderla (2013: 363-
364)”.
Esto es muy importante porque, en otros palabras, lo que está respondiendo Auyero a
sus entrevistadores es que al hacer una etnografía rigurosa que incluya juiciosamente
tanto la teoría como la reflexividad del investigador, es muy difícil caer en lo que él
llama un abuso de la autoridad etnográfica.
Además, Auyero aprovecha el tema para explicar que la etnografía provee
herramientas para conciliar posiciones teóricas que a simple vista pueden resultar
contradictorias, pero que en su puesta a prueba en campo pueden converger en un
análisis particular que permita dilucidar útilmente un problema. Es esto
precisamente, dice este bonaerense, lo que constituye el libro Inflamable, estudio del
sufrimiento ambiental, pues en él se articulan las perspectivas de Tilly y Bourdieu con
base en las prácticas colectivas abordadas etnográficamente, a través de las cuales las
personas se relacionan con el Estado.
Finalmente, del Cairo y Jaramillo preguntan a Auyero sobre los desafíos de hacer
etnografía en contextos de violencia, haciendo referencia particularmente a Colombia,
a lo que el sociólogo argentino responde sencillamente que lo más importante es que
cada investigador clarifique hasta dónde está dispuesto a arriesgar para llevar a cabo
su etnografía. Además, asegura que de todas formas las etnografías en contextos de
violencia son necesarias, teniendo en cuenta que la principal función de este método
es develar historias que muchos no conocen sobre realidades que nos indignan.
“Cuando yo cuento que el barrio donde transcurre Cadenas de Violencia tiene
tasas de homicidio similares a las de Sudáfrica –dice Auyero- estoy haciendo una
intervención en los debates sobre seguridad en Argentina. […] Yo escribo porque
me indignan las cosas. Y el día que me deje de indignar algo, escribiré algo teórico
por ejemplo, sobre la relación entre Bourdieu y Tilly (2013: 375-376)”.

Bibliografía.
- Del Cairo, C. & Jaramillo, J. (2013). “Etnografía y teoría social. Entrevista al
sociólogo Javier Auyero”. En: Universitas Humanistica Vol. 75. Bogotá: PUJ. Pp.
359-377.