Sistema de Gobierno Peruano

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El sistema de gobierno del Perú
Determinar con estrictez el tipo de sistema de gobierno configurado por nuestro país,
significa ingresar a un vasto e intenso debate ocasionado por las posiciones
contrapuestas que en la literatura jurídica podemos notar.
a) 1ª TENDENCIA: Abogando por un sistema semipresidencial
Esta primera tendencia -por cierto mayoritaria, aunque no por ello más acertada y
menos errática- es aquella que enfatiza en suscribir, que el tipo de sistema de
gobierno del Perú es de naturaleza Semipresidencial (sic) o Mixta. Brevemente su
ideario se compone así: consideran que al haberse insertado instituciones políticas
congénitas del sistema parlamentario al presidencialismo ya estatuido en nuestro país,
ocasionó el surgimiento de un sistema mixto o híbrido.
Divergimos de esta tendencia por la siguiente razón: la ausencia de bicefalia en el
ejecutivo. Y es que un Estado se precia de tener un sistema cuasi presidencial cuando
cumple con la característica fundamental que lo distingue, que es contar con un
ejecutivo dual, es decir, la jefatura de Estado y Gobierno deben de recaer en distintas
personas, indefectiblemente ese ápice no se plasma en nuestro contexto, por tanto no
podemos aceptar que se rotule que tenemos un sistema mixto cuando no cumplimos
con su requisito principal, muy a pesar de que innegablemente en el devenir histórico
se hayan introducido elementos suficientes como para decir que tenemos un sistema
semipresidencial como el premier, el voto de confianza, etc. Como anota Domingo
García Belaunde: "En realidad es difícil decir que el sistema de gobierno en el Perú
sea mixto, pues ello supondría un mixtum, o sea, una nueva realidad o modelo, un
tertium que, en rigor no existe. En tal sentido estatuimos un presidencialismo pero
atenuado.
ORIGEN
A mediados del siglo XX surgió un tercer modelo que combinó principios de
organización del poder tanto del sistema presidencial como del parlamentario. Se trata
del diseño institucional de la Quinta República Francesa, fundada en 1958. Desde el
punto de vista constitucional el sistema francés no es ni presidencial ni parlamentario,
sino un sistema mixto.

DEFINICIÓN

El sistema semipresidencialista es un término empleado por primera vez por el
politólogo francés Maurice Duverger, en su obra titulada “Instituciones políticas y
derecho constitucional”. Con este se designa a un sistema político, en el que un
presidente elegido por sufragio universal coexiste con un Primer Ministro y un gabinete
responsables ante la asamblea legislativa.
Pareciera a simple vista que en este coexisten de forma simultánea el presidencialista
y el parlamentarista, sin embargo en la realidad, son dos sistemas que por sus
diferencias son difíciles de fusionar, por ello se dice que puede operar en algunos
casos de acuerdo a la mecánica de un sistema presidencialista y en otros casos según
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la mecánica del sistema parlamentarista, o puede también producir una división de
poderes en el ejecutivo de forma tal, que el Presidente y el Primer Ministro disfruten de
amplias competencias en esferas concretas.
Se dice, que por lo general, los países que han adoptado el sistema
semipresidencialista, son aquellos en los que existían amenazas para el
funcionamiento estable de las instituciones parlamentarias. Parecer además que este
sistema se ha convertido en el más apropiado para aquellas democracias que se
caracterizan por sistemas multipartidistas y políticamente fragmentados.

CARACTERÍSTICAS

- El presidente es electo por sufragio universal.
- El Poder Ejecutivo se divide en presidente de la República o jefe de Estado, electo de
manera directa, y un primer ministro o jefe de gobierno, nombrado por el Parlamento.
El presidente o jefe de Estado, comparte el Poder Ejecutivo con un Primer Ministro,
estableciéndose una estructura dual de autoridad con los siguientes criterios
definitorios:
a) El presidente es independiente del Parlamento, pero no se le permite gobernar solo
pues su voluntad debe ser canalizada y procesada por medio de su gobierno
b) El primer Ministro y su gabinete son independientes del presidente, pero dependen
directamente del parlamento, por este motivo están sujetos al voto de censura y al
voto de confianza, por lo que requieren para su permanencia el apoyo de la mayoría
parlamentaria.
- La estructura de autoridad dual del semipresidencialismo permite diferentes balances
de poder, así como predominios de poder variables dentro del Ejecutivo, bajo la
rigurosa condición de que el 'potencial de autonomía' de cada unidad componente del
Ejecutivo subsista.
- El presidente de la República propone al gabinete y el Parlamento lo debe aprobar o
rechazar en un plazo determinado. En caso de rechazo de la propuesta de gabinete, el
Ejecutivo podrá plantear otro gabinete o llamar a elecciones legislativas anticipadas.
- El congreso tiene una fecha máxima para aprobar las iniciativas importantes del
Presidente. De no ser aprobadas en dicho tiempo, podría provocar que se disuelva el
Parlamento y se convoque a elecciones.
- El voto de censura por parte del Parlamento puede ocasionar la caída automática del
ministro.
El jefe de Estado tiene como función primordial garantizar el funcionamiento regular de
las instituciones, y dirige la política exterior, la diplomacia y las fuerzas armadas. Por
otro lado, existe el Parlamento organizado en dos cámaras. Ambos surgen del sufragio
universal: el Parlamento no depende del jefe de Estado en términos de su elección, ni
el jefe de Estado depende del Parlamento. El gobierno surge de la Asamblea Nacional,
que puede ser disuelta por el presidente de la República.

El presidente, jefe de Estado, constituye un poder unipersonal, elegido con base en el
sufragio universal, y en este sentido este sistema se parece a los presidenciales. El
Parlamento, por su parte, es electo; el primer ministro, que surge de la Asamblea
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Nacional, es quien nombra a sus ministros. Esa combinación de un jefe de Estado
electo con base en el sufragio universal, con un Parlamento también electo (vale la
pena insistir) es lo que le da a este sistema el carácter de mixto.

VENTAJAS

- El presidente es autónomo, pero comparte el poder con un primer ministro; a su vez,
el primer ministro procede del Parlamento y debe conseguir su apoyo continuamente.
- El Poder Ejecutivo se divide entre un jefe de Estado -el presidente de la República- y
un jefe de gobierno -o primer ministro. Cada uno tiene un origen distinto: mientras que
el presidente de la República surge directamente del voto popular, el jefe de gobierno
es designado por la mayoría parlamentaria. El presidente de la República nombra a
este último, en efecto, pero siempre atendiendo al partido o a la coalición mayoritaria
en el Parlamento. De este modo, si bien en el origen del jefe de gobierno se encuentra
la confianza simultánea del jefe de Estado y de la mayoría parlamentaria, en la
práctica su permanencia depende casi exclusivamente de esa mayoría. El primer
ministro está comprometido en la lucha política cotidiana, de la cual está exento el
presidente. El jefe de Estado mantiene una relación no conflictiva con los dirigentes de
los partidos contrarios y favorece el compromiso, la negociación y la moderación de
las fuerzas en pugna. Por ello, desempeña una función de árbitro.
- En este sistema, la disolución del Parlamento es un arma en manos del presidente
porque se busca que éste disponga, en la medida de lo posible, de una mayoría
parlamentaria afín. El presidente disuelve el Parlamento con base en cálculos
políticos, de acuerdo con los cuales esta acción no se puede instrumentar en cualquier
momento ni bajo cualquier circunstancia. En otras palabras, aunque no hay límites ni
condiciones para disolver el Parlamento, sólo se hace cuando hay circunstancias
políticas para conducir a una mayoría propia al Parlamento o cuando, aunque esto no
se logre, se trata de disminuir costos políticos a mediano plazo.
- Como el presidente de la República es electo por votación universal y directa, el
Parlamento no tiene la posibilidad de obstruir la función presidencial ni puede
destituirlo. Sin embargo, el presidente sí puede disolver el Parlamento. Aquí la
disolución es el mecanismo a través del cual se pretende evitar el imperio de los
partidos, así como dar paso a la construcción de mayorías coherentes. Así el
presidente goza de cierta supremacía porque, entre otras disposiciones, la
Constitución lo instituye y faculta como el garante del funcionamiento regular de las
instituciones. Una de sus responsabilidades esenciales es, por tanto, la de velar por
que toda la estructura institucional funcione sin obstrucciones. El recurso de la
disolución adquiere, por esa razón, su verdadera dimensión. Hay, por tanto, cierta
preeminencia constitucional del presidente sobre la Asamblea Nacional.
- El Parlamento puede nombrar gobiernos, aunque no tiene nada que ver con el jefe
de Estado. Dado que nombra al gobierno (al primer ministro y a su gabinete) tiene
también la facultad de destituirlo, es decir, puede censurarlo. De ésta y otras maneras
(como las explicaciones y las justificaciones de los actos de gobierno) existen, como
en los sistemas parlamentarios, mecanismos de control entre Parlamento y gobierno;
este último está sujeto a la vigilancia y al control permanente de la mayoría
parlamentaria de la que surge. Esa mayoría puede surgir de un solo partido o de una
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coalición de partidos. En general, las mayorías legislativas francesas surgen de
coaliciones de partidos, de derecha o de izquierda.
- La fuerza organizativa, social y política que los partidos fueron desarrollando en este
sistema los convirtió en factores del perfeccionamiento de las instituciones.
Instituciones políticas y partidos empezaron a tener una interacción que los transformó
en dimensiones complementarias y recíprocamente dependientes. Ni el Parlamento
puede instaurarse y funcionar sin los partidos ni la Presidencia de la República puede
instituirse ni operar si no es con el respaldo de una organización política que le dé
sustento social y le sirva de apoyo en el desarrollo de los programas de gobierno, Así,
la Quinta República no se agota solamente en el diseño institucional, Su comprensión
es más completa cuando se integra a los partidos políticos, que aparecen como el
motor del conjunto institucional.
- El régimen semipresidencial tiene la ventaja de que conserva un elemento de
estabilidad en la figura del presidente de la República quien funge como jefe de
Estado. Además permite ejercer un control político sobre el gobierno e integrar los
poderes del ejecutivo y la mayoría parlamentaria.
- Posee mecanismos para exigir responsabilidad política fuera del período electoral y
con ellos se fortalece el concepto de democracia como ejercicio limitado del poder.
- Incorpora alguna de la flexibilidad del parlamentarismo sin renunciar por ello a la
elección popular del Presidente.

DESVENTAJAS

- En este sistema la división de poderes tiene un grado mayor de complejidad que en
los anteriores, porque el Ejecutivo y el Legislativo están al mismo tiempo separados y
unidos.
- No resuelve el problema de mayorías contradictorias que aqueja al presidencialismo
y, antes bien, si existe una estructura dual, lo puede trasladar a lo interno del Poder
Ejecutivo. Hay muchos otros problemas.
b) 2ª TENDENCIA: Abogando por un presidencialismo parlamentarizado
Postura doctrinal que confluye en aludir que nuestro sistema de gobierno constituye un
Presidencialismo parlamentarizado o acentuado es decir, no exacerbado o
hiperpresidencialista, sino "atemperado" como señala Francisco Eguiguren, por la
introducción de componentes propios del sistema parlamentario. La presente
tendencia, aunque minoritaria doctrinalmente, a juicio nuestro, elucida mejor el tema
en cuestión, en razón a que describe con más exactitud la realidad política instituida
en nuestro país. Al referir que prima el criterio de un presidencialismo pero acentuado,
no niega la existencia de las instituciones políticas propia del sistema parlamentario
insertado a nuestro país, pero tampoco afirma, que ese solo hecho transfigura el
presidencialismo en un sistema semipresidencial (la sola razón que no se determine la
dualidad de un ejecutivo, imposibilitan tal argumento).
Incluso, la presente tendencia doctrinal puede verse fortalecida por lo que preceptúa la
actual Constitución Política, al otorgar un mayor énfasis al presidencialismo[48]que
configurar propiamente un sistema semipresidencialista .Y es que la figura presidencial
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se ve redoblada porque es a la vez considerado –expresamente- Jefe de Estado[50]e
–implícitamente- Jefe de Gobierno.
Un presidencialismo parlamentarizado se caracteriza por introducir en un sistema
presidencial controles propios del sistema parlamentario que pueden llegar a alterarlo.
En este sentido, el Gabinete y los ministros son individualmente responsables tanto
ante el presidente como ante el Congreso; por tanto, este último puede censurar o, en
su caso, emitir voto de falta de confianza a los ministros, quienes entonces deben
separarse del cargo, con diversas modalidades. En contados casos, además, el
presidente puede disolver anticipadamente el Congreso y convocar a elecciones, a
pesar de lo cual se respeta el periodo fijo del presidente.
Para los efectos de este trabajo, la diferencia fundamental entre el presidencialismo
con matices parlamentarios y el presidencialismo parlamentarizado radica en que en
este último cabe la posibilidad, se insiste, no sólo de que el Congreso se reserve la
atribución de censurar a los ministros, sino que la misma suponga la remoción o
dimisión del ministro censurado, con independencia de la voluntad del presidente. Por
otra parte, a diferencia del sistema parlamentario, el presidente sigue siendo, en
general, el pivote o eje del sistema político-constitucional, pues concentra las
funciones de jefe de Estado y de gobierno (el hecho de que el jefe de Gabinete en
Argentina o el presidente del Consejo, tanto en Perú como en Uruguay, pueda ser
removido libremente por el presidente, justifica que no se les considere como jefe de
gobierno, identificando al sistema respectivo como presidencial, si bien
parlamentarizado).
Entre los países cuya Constitución establece actualmente un presidencialismo
parlamentarizado, según el criterio apuntado, se encuentran: Argentina, Colombia,
Guatemala, Perú, Uruguay y Venezuela.
Tanto en Argentina como en Guatemala puede censurarse al jefe de Gabinete, más no
al resto de los ministros, o emitir voto de desconfianza sólo con relación a un número
limitado de ministros (cuatro, en una sola ocasión), mientras que en Colombia no
existe limitación alguna en cuanto al número de ministros susceptibles de ser
censurados. Asimismo, en el extremo de presidencialismo más parlamentarizado se
encuentran los casos de Perú, Uruguay e, incluso, Venezuela, donde puede
censurarse al Gabinete en pleno y, bajo ciertos supuestos, el presidente puede
disolver al Congreso, como se precisa a continuación.
En efecto, la reforma de 1994 a la Constitución de Argentina creó la figura del jefe de
Gabinete, a quien el presidente nombra y remueve libremente, pero donde además
aquél es políticamente responsable ante el Congreso, que puede removerlo de su
cargo por la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara, sin
necesidad de expresar causa (artículos 100 y 101). Sin embargo, los demás ministros
no son responsables políticamente frente al Congreso. En realidad, el jefe de Gabinete
es un representante del presidente y un "fusible" si surgen crisis, bloqueos o
enfrentamientos graves entre el Ejecutivo y el Legislativo.
De manera semejante, los artículos 166 y 167 de la Constitución de Guatemala
establecen, por una parte, que los ministros de Estado tienen la obligación de
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presentarse al Congreso a fin de contestar las interpelaciones que se les formulen por
uno o más diputados. Asimismo, si la mayoría absoluta del total de diputados al
Congreso emitiere voto de falta de confianza a un ministro, éste presentará su dimisión
de inmediato; sin embargo, si el Consejo de Ministros considera que los actos
censurables se ajustan a la conveniencia nacional y a la política del gobierno, el
ministro afectado podrá recurrir al Congreso. Si no lo hace, se considerará separado
de su cargo, pero si recurre, la ratificación del voto de falta de confianza requerirá el
voto de las dos terceras partes del total del Congreso, en cuyo caso el ministro
quedará separado de su cargo de inmediato. El voto de falta de confianza no podrá
exceder de cuatro ministros en cada ocasión.
En la Constitución de Colombia de 1991 se estableció la moción de censura contra los
ministros por asuntos relacionados con sus funciones, y debe ser propuesta, al menos,
por la décima parte de los miembros de la Cámara en la que se origine. Si la moción
es aprobada por la mayoría absoluta de los congresistas, en sesión conjunta de
ambas cámaras, el ministro quedará separado de su cargo.
En Perú, tanto la Constitución de 1979 como la de 1993 establecieron que el
presidente de la República nombra y remueve al presidente del Consejo de Ministros,
así como a los demás ministros, a propuesta y con acuerdo, respectivamente, del
presidente del Consejo. Asimismo, 15% del total de congresistas tiene el derecho de
solicitar la interpelación de uno o más ministros o del Gabinete en pleno y, si la misma
se aprueba, al menos, por la tercera parte de los congresistas, el ministro o el
Gabinete tendrán la obligación de presentarse ante el Congreso. Si, por lo menos, a
25% de los congresistas no les satisfacen las respuestas, puede solicitar un voto de
censura y, si el mismo se aprueba por la mayoría absoluta del Congreso, el ministro o
el Gabinete debe renunciar y el presidente de la República debe aceptar la renuncia
dentro de las 72 horas. Si, eventualmente, según la Constitución de 1993, se censura
al Gabinete en pleno en dos ocasiones, el presidente de la República está facultado
para disolver el Congreso. Además, a partir también de 1993 y con motivo del voto de
investidura, el presidente del Consejo, dentro de los 30 días siguientes a su entrada en
funciones, debe concurrir al Congreso en compañía de los demás ministros para
exponer y debatir la política general del gobierno y las principales medidas que
requiere su gestión, planteando al efecto cuestión de confianza, una manera en que el
Gabinete se somete a la ratificación del Congreso y, de no obtenerla, debería dimitir al
iniciar sus funciones.
Asimismo, la Constitución de Uruguay establece que el Poder Ejecutivo será ejercido
por el presidente, actuando con los ministros respectivos o el Consejo de Ministros, y
que los ministros serán responsables por los decretos y órdenes que firmen con el
presidente. Éste tiene la potestad de nombrar a los ministros "entre ciudadanos que,
por contar con apoyo parlamentario, aseguren su permanencia en el cargo". Al efecto,
el presidente podrá eventualmente requerir a la mayoría absoluta de la Asamblea
General (AG, reunión de ambas cámaras) un voto de confianza expreso para el
Consejo de Ministros. Si la AG no se reúne dentro de las 72 horas o, reuniéndose, no
adopta resolución, se entenderá que el voto de confianza ha sido adoptado, sin que la
Constitución prevea expresamente qué ocurre si media voto negativo expreso, aun
cuando se supone que el presidente habría de proceder a nuevos nombramientos.
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La propia Constitución de Uruguay prevé que los ministros cesan en sus cargos por
disposición del presidente o por el procedimiento de censura o desaprobación por
parte de la mayoría absoluta del total de la AG a propuesta de cualquiera de las
cámaras. La desaprobación determina la renuncia de los ministros afectados o del
Consejo de Ministros. El presidente podrá observar (o vetar) el voto de censura
cuando sea pronunciado por menos de las dos terceras partes del total de la AG. Si en
dos convocatorias sucesivas no se reúne el quórum para sesionar, la censura se
considerará revocada, pero si tres quintas partes del total de la AG mantienen la
censura, los ministros o el Consejo de Ministros deberán renunciar. Si la AG mantiene
la censura por menos de las tres quintas partes del total de componentes, el
presidente podrá mantener a los ministros censurados o al Consejo de Ministros y
disolver las cámaras, convocando a nueva elección de senadores y diputados. Si el
Poder Ejecutivo no da cumplimiento a la convocatoria electoral o la Corte Electoral
demora más de 90 días en proclamar los resultados de la nueva elección, las cámaras
disueltas volverán a reunirse y recobrarán sus derechos, cayendo el Consejo de
Ministros. Proclamadas las nuevas cámaras, la AG se reunirá y, dentro de los 15 días,
resolverá por mayoría absoluta de sus componentes si mantiene o revoca la censura.
Si mantiene la censura, el presidente continúa su mandato pero caerá el Consejo de
Ministros íntegro, aunque la censura original hubiese sido individual.
Finalmente, la Constitución de Venezuela de 1999 confiere al presidente la potestad
de nombrar y remover libremente tanto al vicepresidente ejecutivo como a los
ministros (en el entendido de que el vicepresidente es un órgano directo del presidente
y su colaborador inmediato, preside el Consejo de Ministros previa autorización del
presidente, coordina la administración pública y puede proponer el nombramiento y
remoción de ministros). La Asamblea Nacional, unicameral, puede aprobar mociones
de censura tanto del vicepresidente ejecutivo como de los ministros, con una mayoría
no menor de tres quintas partes de sus integrantes (tratándose de aquél) o de sus
miembros presentes (si se refiere a estos últimos), lo cual implica su remoción. Al
respecto, como contrapeso a esta potestad legislativa, se prevé la posibilidad de que
el presidente disuelva la Asamblea Nacional si ésta aprueba tres mociones de censura
del vicepresidente dentro de un mismo periodo constitucional.

Propuestas para una eventual reconfiguración del sistema de gobierno peruano
Consecuentemente con lo vertido hasta ahora, es evidente que urge edificar una
verdadera reforma institucional del tipo del sistema de gobierno peruano actual.
Reforma que no se limite solo a "maquillar" la realidad desvenjecida, sino que
transfigure el presidencialismo de carácter nocivo, para la consecución de un mejor
sistema político, que articule mejor el equilibrio de poderes entre Parlamento y
Ejecutivo. Dicha reconfiguración del sistema de gobierno peruano, tiene que discernir
sobre la posibilidad y viabilidad que otro tipo de sistema de instituirse pueda tener,
porque todo régimen constitucional no solo es definido por normas constitucionales
(constitución jurídica o formal), sino que al lado de éstas, debe presenciarse la
denominada constitución extrajurídica, aquella basada en tradiciones, culturas,
prácticas, actitudes, expectativas[52]de modo que la alternativa propuesta no resulte
ser una solución surrealista y delirante, sino una fundada en la facticidad racional.
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POSIBLES SOLUCIONES:
1.- Inviabilidad del sistema parlamentario: Virar a un sistema parlamentario como
alternativa de solución a la crisis del presidencialismo, nos resulta un procedimiento
por demás abrupto, radical y por tanto, inviable. ¿Por qué?: La tradición secular del
presidencialismo impregnado en nuestro país, no es un dispositivo que de la noche a
la mañana pueda cambiarse así porque sí de allí el origen de su inviabilidad (si se
quiere "europeizar" nuestras instituciones politico-juridicas, éstas al menos deben
inexorablemente "calzar" con nuestra realidad)[. Por ende, la transfiguración del
presidencialismo en otro sistema, tiene que estar vinculado con las particularidades
socio históricas y político institucionales que definan las situaciones nacionales En
palabras de Giovanni Sartori "(El sistema parlamentario) es una criatura desastrosa
para América Latina".
PROPUESTAS DE LA INVESTIGACIÓN:
Asentaremos ahora las propuestas (por limitación de espacio, desarrollaremos
brevemente las que tenemos proyectadas) que creemos de hacerse efectivas,
cambiarían para bien, el matiz del sistema constitucional- político peruano.
2.- Viabilidad del sistema parlamentario con correctivo presidencial: Se percibe y
advierte que la concentración del poder en la figura del presidente de la República
(característica principal del presidencialismo) es el principal causante de resultados
nefastos para la funcionalidad del sistema político democrático , ante ello, la pregunta
¿Qué hacer? sobreviene por sí sola. La propuesta nuestra es desconcentrar ese poder
atribuido al presidente, de modo que no resida la posibilidad de exacerbamiento y el
poder sea compartido, para ello se debe "dualizar" el ejecutivo, configurándose la
presencia de un jefe de Estado y un jefe de Gobierno por separados.
El único sistema capaz de asimilar y concatenar mejor lo antedicho es el sistema
parlamentario con correctivo presidencial, que tiene en su esencia la bicefalia del
ejecutivo. Considero que es un sistema más estructural y equilibrado que el
presidencialismo porque evitará por sobre todo la omnipotencia del presidente. El
principal problema que se le reconoce al sistema en mención es la mal denominada
"cohabitación, pero que ponderándolo con el presidencialismo, ésta es más
provechosa ya que nunca ha derribado a algún presidente o ha sido vía para el
autoritarismo







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Sectorización de la Administración Pública (Micro y Macro)
La concepción general del programa fue la de contar con una administración pública
moderna y preparada para conducir y dirigir al desarrollo económico y social, basada
en la programación de las actividades del sector público. Un avance importante en el
desarrollo administrativo lo constituyó la implantación del sistema de organización
sectorial y fue lo que permitió más adelante programar las actividades de la
administración pública.
Para cumplir con estos objetivos de este programa de Modernización se diseñaron las
etapas siguientes que no adoptan un orden cronológico, sino que se instrumentaron
simultáneamente:
a) De reorganización institucional
b) De reorganización sectorial
c) De articulación sectorial
d) De reforma de ventanillas
e) De administración de recursos humanos
Las bases legales de este período en la modernización de este período de
modernización administrativa son las siguientes:
a) El 29 de diciembre de 1976 se pública en el Diario Oficial la Ley Orgánica de la
Administración Pública Federal.

b) El 31 de diciembre de 1976 se publica en el Diario Oficial la Ley de Presupuesto,
Contabilidad y Gasto Público Federal.
c) Acuerdo que asigna el Ejecutivo Federal la Unidad de Coordinación General de
Estudios Administrativos, Diario Oficial del 3 de enero de 1977.
d) El Diario Oficial del 17 de enero de 1977 se emite el acuerdo mediante el cual las
Entidades de la Administración Pública Paraestatal en él aludidas se agrupan por
sectores a efecto de que sus relaciones son el Ejecutivo Federal, se realicen a través
de la Secretaría de Estado o Departamento Administrativo que se determine.
e) El Diario Oficial del 31 de Enero de 1977 se emite un acuerdo que modifica la
Estructura de la Comisión de Recursos Humanos del Gobierno Federal.
Con la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal se procuró suprimir las
duplicaciones existentes en las funciones, precisar responsabilidades y simplificar
estructuras de la Administración Pública Centralizada. Esta Ley deroga la Ley de
Secretaría y Departamentos de Estado del 22 de diciembre de 1958 y que durante 18
años reglamentó la Administración Pública.
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Entre las innovaciones que introduce la Ley Orgánica de la Administración Pública
Federal, tenemos:
a) La programación de las acciones de la Administración Pública y el establecimiento
de prioridades, objetivos y metas para distribuir mas racionalmente los fondos del
estado, se institucionaliza.
b) Se establecen las bases para implantar la organización sectorial a fin de contar con
un soporte administrativo para la planeación.
c) Como órgano central de planeación se crea la Secretaría de Programación y
Presupuesto.
d) La administración pública centralizada y la administración pública paraestatal por
primera ve se agrupan en una Ley Reglamentaria.
e) Se adapta la figura jurídica de la desconcentración administrativa.
f) Se implanta la metodología del presupuesto por programas.
1. Instrumentos administrativos: nivel macro administrativo
Los mecanismos fundamentales de la modernización administrativa.
Se consolidaron durante este período y quedaron debidamente integrados en los
diferentes niveles del sector público, quedando al frente el Presidente de la República.
Dentro de los instrumentos administrativos tenemos:
Órgano Central de Modernización Administrativa. La Coordinación General de
Estudios Administrativos se responsabilizó de concluir las etapas de Modernización
Administrativa y de apoyarles técnicamente.
Órganos de consulta, participación y coordinación. Se establecieron algunos
mecanismos participativos que habían permanecido inactivos y se crearon otros, entre
lo que tenemos:
a) Consejo de comunicación social
b) Comité técnico consultivo de directores de prensa y relaciones públicas
c) Comité consultivo de unidades de organización y métodos
d) Comité consultivo de recursos humanos
e) Comité consultivo de unidades de capacitación
f) Comité consultivo de unidades de informática

g) Comité consultivo de orientación, información y quejas
Estos comités se formaron con los representantes de las unidades que a nivel interno
de cada dependencia se encargaban de las funciones de apoyo y consultaría.
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2. Instrumentos administrativos: nivel micro administrativo
A nivel interno de cada dependencia quedaron integrados los siguientes órganos como
instrumentos de modernización administrativa:
a) Comisiones internas de administración y programación
b) Unidades de organización y métodos
c) Unidades de programación
d) Unidades de presupuesto
e) Unidades de informática y estadística
f) Unidades de enlace de evaluación
g) Unidades de orientación, información y quejas
Estas unidades responden a los sistemas de apoyo administrativo de cada
dependencia pública.

La sectorización en la Administración Pública
Consiste en el agrupamiento convencional de las entidades centralizadas y
Paraestatales en sectores de actividad, con fines de programación, coordinación y
control del que hacer administrativo. Esta se fundamenta en los artículos 5° y 51 de la
Ley Orgánica de la Administración Pública. De acuerdo con eta organización sectorial
las Secretarias y Departamentos de Estado dependientes del Ejecutivo Federal se
constituyen en unidades de responsabilidad sectorial y amplían sus funciones a las de
planear y dirigir la política de cada sector y de coordinar las entidades paraestatales
que se agrupan a su alrededor.
La organización sectorial comprende tres niveles, que dependen del Presidente de la
República:
a) Nivel de las dependencias y apoyo global. Este es el nivel normativo, de vigilancia y
de control. Se integra con la Secretaría de Programación y Presupuesto, Hacienda y
Crédito Público y la Contraloría General de la Federación.
b) Nivel de los coordinadores de sector. Es el nivel orgánico estructural y se integra
por las secretarias de estado en su carácter de coordinadoras de sector .
c) Nivel de Entidades Paraestatales. Es el nivel de coordinación pro gramática o
coordinación sectorial. Se vinculan las funciones de programación, presupuestación,
financiamiento, información evaluación y control, mediante la integración del proceso
de planeación en la administración pública.
El Diario Oficial del 17 de enero de 1977 emite un acuerdo, el cual agrupa
sectorialmente a 798 entidades paraestatales y para el 12 de mayo del mismo año
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aumentan a 898, al incorporarse la sectorización las empresas estatales de
participación minutaria.
La organización sectorial permitió establecer el Sistema de Planeación que bien a ser
el sustento del Plan Global de Desarrollo 1980-1982.
Para complementar y afirmar las instancias dela planeación se crearon diversas
Comisiones Intersecretariales e Interinstitucionales, como por ejemplo:
a) Comisión de Aranceles y Controles de Comercio
b) Comisión Nacional de Desarrollo Urbano
c) Comisión de Recursos Humanos




















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Presidencialismo

Se denomina presidencialismo o sistema presidencial a aquella forma de gobierno en
el que, constituida una República, la Constitución establece una división de poderes
entre el poder legislativo, poder ejecutivo, poder judicial y el Jefe del Estado, además
de ostentar la representación formal del país, es también parte activa del poder
ejecutivo, como Jefe de Gobierno. Ejerciendo, pues, una doble función porque le
corresponden facultades propias del Gobierno, siendo elegido de forma directa por los
votantes y no por el Congreso o Parlamento. La república democrática presidencialista
más conocida en la historia contemporánea es Estados Unidos.
El presidente es el órgano que ostenta el poder ejecutivo mientras que el poder
legislativo lo suele concentrar el congreso, sin perjuicio de las facultades que en
materia legislativa posee el presidente
Historia
El sistema presidencial debe sus orígenes al arquetipo de las monarquías absolutas
de Europa, sobre todo la de Francia, en las cuales la autoridad ejecutiva residía en la
corona, no en las asambleas representativas de los estamentos, como ocurría en el
caso del Parlamento de Inglaterra.
El concepto de separación de poderes fue consagrado en la Constitución de los
Estados Unidos de América, de 1787, con la creación del cargo de Presidente de
Estados Unidos y, a la vez, del Congreso de Estados Unidos, sistema donde el
presidente era el jefe del Estado, pero responsable de sus actos ante el Congreso.
Curiosamente, Inglaterra y Escocia fueron los primeros países en adoptar el
parlamentarismo (desde 1707 como el Reino de Gran Bretaña, y desde 1801 como el
Reino Unido) las facultades del ejecutivo –el monarca– se redujo a un papel
ceremonial, y a la vez una nueva autoridad ejecutiva, responsable ante el parlamento,
se fue desarrollando –el Primer Ministro–, mientras las atribuciones del ejecutivo
separado de los Estados Unidos fueron aumentando, por ejemplo, el presidente
designa a la mayoría de funcionarios públicos (entre ellos los miembros del gabinete,
aunque estos deben ser ratificados por el Senado).
Ventajas y desventajas del presidencialismo
El modelo presidencial convive, pero se opone al modelo parlamentario. Y es en este
sentido cuando se tratan las ventajas y desventajas de cada uno de dichos sistemas
de gobierno.
Se presentan como principales ventajas del presidencialismo:
Separación de poderes clara y suficiente entre el ejecutivo y el legislativo.
Inexistencia de vinculación del poder ejecutivo con el partido político mayoritario en el
Congreso, evitando caer en partitocracias.
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Se mencionan como desventajas principales frente al sistema parlamentario:
Menor representación del conjunto social, en la medida que las decisiones no se
consensúan en muchas ocasiones entre distintas facciones políticas representadas en
el Congreso.
Menor capacidad de respuesta frente a una crisis de gobierno, en la medida que el
Congreso no puede cambiar el poder ejecutivo adoptando la moción de censura.
Tendencia al bipartidismo como su forma más estable, debido a la necesidad de
financiación y la falta de identidad política.
Tratando de recoger las ventajas de ambos sistemas y eludir sus desventajas se han
generado los sistemas semipresidenciales.
El presidencialismo en Latinoamérica
Prácticamente todos los países de América tienen un sistema presidencial. Con
excepción de Canadá, Guyana, Guayana francesa y algunos estados de las Antillas.
Es decir, que el Régimen presidencialista es típico de Estados Unidos y de los paises
de tradición iberoamericana.
El presidente en América Latina se ha convertido en el centro del poder político, de la
integración nacional, de la orientación del Estado y de las relaciones internacionales.
Al mismo tiempo ha encarnado la tradición cultural, los valores y los consensos
sociales, tanto que los ensayos inclinados al parlamentarismo, no han sido exitosos.
Con motivo de la caída de los regímenes autoritarios a partir de 1980, se recrudeció el
debate sobre la reducción del presidencialismo y la transformación al parlamentarismo
europeo en varios países, especialmente en el Hemisferio Sur.
Simétricamente, al crecimiento del poder ejecutivo ha correspondido un debilitamiento
del legislativo y del judicial, lo que históricamente ha desembocado en autoritarismo. A
falta de fortaleza del legislativo, que tiene constitucionalmente un papel muy
restringido, el presidente ocupa casi todo el espectro político, mientras que el
Congreso se limita fundamentalmente a ser el espacio de la representación de
intereses y partidos y de tramitación de las leyes. Un ejemplo de esto ha pasado en
Venezuela, ya que la Asamblea Nacional concedió facultades extraordinarias al
presidente Hugo Chávez,[1] mediante la aprobación de la llamada Ley Habilitante en
varias materias.






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Régimen Político Presidencial o Presidencialismo Peruano”

Ideas Preliminares

Nuestro régimen político, es denominado “presidencialismo latinoamericano”, ya sea
por sus características propias e integración de diferentes elementos tanto del régimen
Presidencial y Parlamentario, esto nos conlleva a analizar la forma de gobierno que
tuvo influencia en las corrientes libertadoras latinoamericanas, (San Martín y Bolívar),
el pensamiento Europeo y revolución de Estados Unidos fueron las principales
influencias para despojarnos del sistema tradicional monárquico, de un Rey (Jefe de
estado) de carácter hereditario, que era el dominante en nuestra realidad
Latinoamericana.

Los primigenios sistemas Presidenciales de America Latina, se inspiraron claramente
en Estados Unidos de America, con un presidente fuerte controlado por los integrantes
del Congreso, se expresa que entre los años de independencia de la corona española
todos los países de América Latina pasaron similares acontecimientos, el Perú entre
1821 hasta su sólida consolidación, con un régimen presidencial avalado en la
constitución (1828)1, no encontró otras influencias que impactaran tanto, y se pudieran
adaptar a nuestra realidad, por que la población deseaba un gobierno diferente a las
monarquías autoritarias, los sistemas dominantes de la época eran el Sistema
Presidencial y el Parlamentario el régimen parlamentario era conocido en el ámbito
académico y se veía muy poco por su existencia solo en Europa (Inglaterra, Francia).

No podemos dejar de mencionar que los elementos parlamentarios introducidos a
nuestro régimen fueron una suerte de evolución proteccionista del autoritarismo del
Jefe de Estado hacia la población, ya que el sistema presidencial no se origino como
lo conocemos hoy en día. Recalcamos este tema por que nuestra realidad desde la
independencia, estuvo cubierta por tendencias de política caudillista y militaristas,
dirigentes que vieron la oportunidad para envestirse como Jefes de Estado, es
evidente que la autoridad con la que se les envistió fue causa para hacer uso indebido
de estos poderes, lo que sobrellevo a incorporar elementos del parlamentarismo como
frenos y contrapesos a esta autoridad y amordazar estas potestades que fueron mal
usadas autoritariamente.

Por lo que mencionaremos los principales elementos de nuestros sistemas
presidenciales recogidos en la doctrina y constitución:

• El Presidente de la República se elige por sufragio directo. (elección de la población).
• El mandato presidencial es de cinco años. (periodo definido)
• No hay reelección inmediata.
• Separación de Poderes. (Poder Ejecutivo y Legislativo Independiente)
• Ministros no son responsables ante el Congreso.
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• Presidente es Jefe de Estado y de Gobierno.

El “Premier” y el Gabinete.

Como vemos nuestro modelo de régimen político es un presidencialismo atenuado, al
iniciar lectura de la constitución sobre los artículos pertinentes sobre el Poder
Ejecutivo, hallamos que el texto es meramente presidencial, a pesar de que el
gabinete ministerial sea parte de este, es mencionado mucho después, dando inicio el
capitulo Sobre el Poder Ejecutivo y sus atribuciones encontraremos que el Presidente
de la República es el Jefe del Estado y Gobierno (Art. 110), así señalamos las
principales características, atribuciones, funciones de este sistema:

Una de las principales atribuciones es la inmunidad presidencial. El Presidente de la
República sólo puede ser acusado, durante su período por:

Traición a la Patria.
Por impedir las elecciones presidenciales, parlamentarias, regionales o municipales.
Por disolver el Congreso, salvo en los casos previstos en el artículo 1342 de la
Constitución. (Bajo estado de sitio, el Congreso no puede ser disuelto)
Por impedir reunión o funcionamiento, del Jurado Nacional de Elecciones y otros
organismos del sistema electoral.

Siendo estas las atribuciones reconocidas en la constitución, propias del presidente de
estado advertimos que el Artículo 118 de la constitución de 1993 es donde
encontraremos las principales atribuciones constitucionales actualmente existen otras
atribuciones administrativas que se consideran práctica parlamentaria pero que no son
de mayor implicancia, para el presente análisis. Veremos que son 24 incisos del Art.
118 que engloban las atribuciones del presidente: 1. Cumplir y hacer cumplir la
Constitución y los tratados, leyes y demás disposiciones legales, 2. Representar al
Estado, dentro y fuera de la República. 3. Dirigir la política general del Gobierno(…)
24. Ejercer las demás funciones de gobierno y administración que la Constitución y las
leyes le encomiendan3.

Por lo que debemos igualmente mencionar las atribuciones actuales del Consejo de
Ministros que esta encargada de la dirección y la gestión de los servicios públicos,
(ministros por cada cartera). Siendo la principal característica de este sistema
presidencial peruano, la refrendación Ministerial, por que se convierten en actos nulos
los realizados por el Presidente de la República que carecen de esta refrendación
ministerial, las otras atribuciones del consejo ministerial y del presidente del consejo
ministerial “Premier”, las podemos desglosar, en: a). Ser, después del Presidente de la
República, el portavoz autorizado del gobierno. b). Coordinar las funciones de los
demás ministros. c). Refrendar los decretos legislativos, los decretos de urgencia y los
demás decretos y resoluciones que señalan la Constitución y la ley.



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Designación del Presidente del Consejo de Ministros y Ministros.

La constitución de 1993 prevé la forma de nombramiento de los ministros, iniciando
por la selección del Presidente del consejo ministerial, el artículo 122 menciona que el
Presidente de la República (jefe de estado y de gobierno) nombra y remueve al
Presidente del Consejo, así mismo en coordinación y acuerdo con el presidente de
este consejo, nombra y remueve a los demás ministros, apreciamos que la primera
etapa es el nombramiento del Primer Ministro, presidente del consejo o mal llamado
“Premier” con el cual se coordinara las demás carteras, para la integración total de lo
que será el gabinete, para llevar a cabo las acciones conjuntas de gobierno con el Jefe
de Estado.

Menciona el Dr. Manuel Villarán, que esta institución también ha sido transplantada,
directamente de Europa. En los Estados Unidos no existe ante la ley el Gabinete o
Consejo de Ministros. Hay solamente jefe o Secretarios de los departamentos
ejecutivos. El lenguaje usual los designa colectivamente con el nombre de Gabinete y
el Presidente los reúne delibera con ellos, pero forman parte tan solo un cuerpo
consultivo creado por la costumbre4. A diferencia del maestro Villarán creemos no solo
es una suerte de Costumbre de Gobierno (Presidente) el que se designe e incorpore a
los ministros es una forma jurídicamente adaptada a nuestro régimen presidencial,
necesaria para la toma de decisiones, por que el Jefe de estado no debe de realizar
actividad de gobierno, sin un acuerdo previo con los ministros que tienen la
Especialidad practica u académica de cada Ramo Ministerial.

Por ende distinguiendo la importancia y relevancia de estos cargos ministeriales, por
que cada ministro es un sujeto heterogéneo al Consejo de Ministros en conjunto,
consideramos que la actual forma de nombramiento y remoción del cargo es la más
práctica e idónea y debe mantenerse, por que el Consejo de Ministros es el primordial
órgano de apoyo de gobierno, de entera confianza del Presidente, y se debe mantener
esta potestad Presidencial de nombrarlos o removerlos.

A lo anterior es totalmente valido preguntarnos ¿los ministros, son ministros de
gobierno, estado o ministros del presidente?, Como mencionamos son el apoyo
nuclear del Jefe de Gobierno y estado, siendo la tarea fundamental coadyuvar al
gobierno del Presidente de la Republica, llegamos a la conclusión que son Ministros
de representación político del Presidente.
Por que el Primer Ministro y Gabinete, en nuestro actual sistema presidencial, acorde
a la coyuntura política social, se convirtió más que una figura política, en el principal
representante para las negociaciones cuando existen conflictos sociales y al
desenlace de estos conflictos, la mejor solución es cambiar de “parachoques” un
nuevo Ministro, para nuevos hechos. Siendo muchas veces la presión política o
mediática las que ayudan a realizar la toma de decisiones de cambio de Gabinete
integro o algunos Ministros, Si no mantendríamos la actual forma de Nombramiento se
pasaría a un encarnizado debate de quien seria el mejor postor y selección por parte
del Legislativo u otro órgano, lo cual va menoscabando la configuración de sistema
Presidencial con que contamos.

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Responsabilidad Política, Constitucional y Penal del Presidente de la República

Para iniciar el análisis debemos meditar que el Presidente de la Republica no es
responsable político por sus acciones u disposiciones, la responsabilidad se traslada a
la esfera del gabinete ministerial a través de los Ministros en quienes recae, esta figura
esta intrínsicamente relacionada con el Juicio Político, y el ejercicio de función, ya que
de transferir la responsabilidad política al jefe de estado y Gobierno se modificaría
también la figura jurídica del Juicio político.

Ahora bien si no es responsable, vemos que se encuentra protegido por la inmunidad
cuyos antecedentes más cercanos al texto actual serian los del la constitución de
19796, la Constitución de 1993, en el artículo 117, encontramos la excepción a la
inmunidad presidencial de la cual goza: “El Presidente de la República sólo puede ser
acusado, durante su período, por traición a la Patria; por impedir las elecciones
presidenciales, parlamentarias, regionales o municipales; por disolver el Congreso,
salvo en los casos previstos en el artículo 134 de la Constitución, y por impedir su
reunión o funcionamiento, o los del Jurado Nacional de Elecciones y otros organismos
del sistema electoral”.

La incorporación de ese año se encontró en la integración en el termino “otros
organismos del sistema electoral, y descartando el ejercicio del Tribunal
Constitucional”, como vemos el presidente de la republica ostenta inmunidad según el
artículo 110 de la Constitución siendo la excepción los mencionados en el párrafo
anterior.

Por lo referente a la responsabilidad penal tanto del presidente como de los altos
funcionarios afirmamos que no amerita una modificación, y por el contrario se debe
continuar con el carácter de responsabilidad penal tanto para estos altos funcionarios y
ciudadanos en general, ya que el derecho penal tipifica estos delitos que son juzgados
acorde a la materia, la acusación cometida por un delito común amerita la
consecuencia del desafuero del funcionario y un proceso judicial en el órgano
jurisdiccional competente.

La responsabilidad constitucional transporta a una acusación por infracción
constitucional, y por todo delito que se cometa en el ejercicio de sus funciones del
Presidente de la republica y altos funcionarios, se relaciona con que esta referida a la
protección que alcanza a los delitos en el ejercicio de las funciones y se sigue el
procedimiento de acusación constitucional7. La acusación constitucional suele ser
entendida como el proceso de juicio político, en nuestro parlamento, como su nombre
lo indica se juzga cuestiones de carácter político terminando estas en una sanción de
índole político, destitución o inhabilitación cuando se resuelve los temas mencionados
párrafo anterior.

Recordemos que no existe una tipificación de los que es considerado infracción
constitucional, pero esto no agrava que el Tribunal Constitucional se haya pronunciado
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respecto al tema mencionando que después de realizar el juicio político por
responsabilidad constitucional, encontrando dicha responsabilidad se procede a la
destitución o inhabilitación del alto funcionario.

Lo cual hace ver que la falencia que existe respecto a la acusación constitucional por
transgresión directa a los derechos fundamentales o por incumplimiento de la leyes
que rigen y son de cumplimiento de todos, se encuentran enmarcadas con la posible
sanción, por lo que su tratamiento constitucional no amerita una nueva modificación,
solo un adecuado funcionamiento dentro del parlamento, quiero decir que la infracción
constitucional no debe ser establecida como un caso de ejercicio de función o
responsabilidad penal, donde si existe un sanción administrativa de destitución o
inhabilitación, no encontramos justiciada una sanción para la responsabilidad política
que pueda emanar de la infracción a la constitución ya que existen mecanismo propios
para su resolución si estas infracciones transgreden la norma constitucional.

Ahora el hecho de buscar mayores causales de responsabilidad por la coyuntura en
que se vive es incrementar las causales de responsabilidad para poder llevarlo al
ámbito de una sanción de destitución o inhabilitación y de es modo buscar la vacancia
del cargo por actividades no tan parametradas y apoyadas en su inmunidad, con lo
que creemos que debería de ampliarse las causales de responsabilidad del presidente
de la republica.

Para finalizar sobre la conveniencia de mantener o modificar el actual régimen de
responsabilidad política, constitucional y penal del Presidente de la República
Concordamos que debería existir una variante en la parte final del artículo 100 de la
constitución, donde se menciona que “Los términos de la denuncia fiscal y del auto
apertorio de instrucción no pueden exceder ni reducir los términos de la acusación del
Congreso”, esto hace que se limite la función jurisdiccional de los fiscales quienes son
los titulares de la acción penal, si el congreso realizara esta tipificación se esta
arrogando jurisdicción que no le compete y maniatando la función del órgano
jurisdiccional. Y una ampliación a las causales especificas (parametradas) del artículo
117, que acorde a la coyuntura actual, donde se encuentra en el diario quehacer la
corrupción, la compra de funcionarios judiciales, trafico de influencias, y
enriquecimiento ilícito, seria la llave de posibilidades constitucionales, para los
representantes de la población, que tendrían ya un firme articulado constitucional
donde apoyar estas las sanciones de estas infracciones por parte del Presidente de la
Republica.

Tratamiento Constitucional del Antejuicio o Juicio Político.

La figura jurídica del antejuicio o juicio político, creeríamos que fue importada
conjuntamente con el sistema presidencial estadounidense, pero remontándonos a los
orígenes como lo menciona el Dr. Domingo García Belaúnde, vemos que la figura
aparece por 1376 en Inglaterra bajo el reinado de Eduardo III, se estableció, por vez
primera, lo que hasta ahora se conoce como impeachment, que tiene que ver con
acusar o impedir algo a alguien. Por tanto, el impeachment se utilizó desde entonces
como una acusación que se hacía a alguien, normalmente, un funcionario de alto nivel.
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Es con esas características, como se importa a nuestras esferas jurídicas
latinoamericanas, en Perú algunos doctrinarios y el Tribunal Constitucional sostienen
que el juicio político y el antejuicio, son dos instituciones diferentes, esto en merito a la
interpretación que realiza el Tribunal en el Exp. 006-2003-AI/TC (01-12-2003), sobre
esta figura por que la constitución no contempla esta diferencia, afirmamos que esta
sentencia no trato de establecer conceptos pulcros de esta instituciones si no integro
la interpretación por las falencias y vacíos constitucionales respecto al tema de juicio
político, las diferencias básicas que establece esta sentencia es que el antejuicio se
enmarca en el ámbito del Art.99 8. Que se base en la aprobación o no de una
acusación con carácter judicial (penal) y el juicio político son las faltas constitucionales
o infracciones que terminan con la sanción de destitución o inhabilitación del cargo
encomendado.

Estas son las diferencias básicas que los doctrinarios y el tribunal constitucional
señalan para poder dilucidad las esferas jurídicas y procedimiento de ambas,
concordamos con el Tribunal respecto a esta diferenciación, mas no con la permisible
tipificación de las infracciones constitucionales y potenciales sanciones por actividades
con perfil político.

El Artículo 100, de constitución encuadra que “Corresponde al Congreso, sin
participación de la Comisión Permanente, suspender o no al funcionario acusado o
inhabilitarlo para el ejercicio de la función pública hasta por diez años, o destituirlo de
su función sin perjuicio de cualquiera otra responsabilidad. El acusado tiene derecho,
en este trámite, a la defensa por sí mismo y con asistencia de abogado ante la
Comisión Permanente y ante el Pleno del Congreso. En caso de resolución acusatoria
de contenido penal, el Fiscal de la Nación formula denuncia ante la Corte Suprema en
el plazo de cinco días. El Vocal Supremo Penal abre la instrucción correspondiente. La
sentencia absolutoria de la Corte Suprema devuelve al acusado sus derechos
políticos. Los términos de la denuncia fiscal y del auto apertorio de instrucción no
pueden exceder ni reducir los términos de la acusación del Congreso”.

Queda claro que la conveniencia de una tratativa constitucional es adecuada por la
calidad de altos funcionarios de la republica, y de ser el caso de cometer delitos
comunes la materia correspondiente (penal), es la encargada de juzgarlos, lo propio
esta establecido en el reglamento del congreso donde se detalla el proceso de juicio
político en al articulo 89 del congreso. (por su extensión solo hacemos referencia del
mismo).

Con la sentencia integrativa del Tribunal Constitucional, sobre el tema de juicio
político, distinguimos que se llenan los vacíos y ambigüedades tanto de la incapacidad
moral, como del propio antejuicio y juicio político, por ende la tratativa actual de
realizar juicio políticos antes de ir a la vía ordinaria es la mas adecuada, para no
incurrir en acusaciones insidiosas que desgasten la actividad política, y desvirtúen la
inmunidad parlamentaria y presidencial de los altos funcionarios, así mismo es una
garantía procesal de naturaleza político constitucional para estos funcionarios de nos
ser victimas de vulneraciones atropellos políticos como se dio por los regimenes
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autoritarios.

VI. Voto de confianza del Congreso hacia el Presidente del Consejo y gabinete de
ministros al inicio de su gestión.

Como antecedente de la cuestión de confianza por iniciativa ministerial, distinguimos
que se encuentra entre nosotros desde la constitución de 1933, la carta de de 1993,
también la contempla, en su artículo 1329; pero ahora, además, la constitución obliga
al Presidente del consejo a plantearla al momento de concurrir al congreso, en
compañía de todo el gabinete, a exponer la política general el gobierno dentro de los
treinta días de haber asumido sus funciones10.

Alternamos que la exigencia del voto de confianza es un contrapeso a la autoridad del
presidente pero también una formula de disolver el congreso como se estipula en el
Art. 134. “El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si
éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros”, como vemos
es una figura de equilibrios para poder realizar las actividades legislativas y de
gobierno.

Los fundamentos y el propósito que defendemos de conservar la cuestión de
confianza radican en que el Consejo de Ministros pueda sustentar ante el Congreso la
política de gobierno que será el derrotero de las acciones del gobierno, y de esta
forma se obtenga la confianza (aprobación) para poder gobernar. Se atribuye esta
facultad al Congreso en entereza a la idoneidad constitucional con que se enviste a los
parlamentarios, para ser parte del proceso y así constituir y controlar al gobierno de
turno.

Este artículo establece el deber del Consejo de Ministros de asistir al Congreso al
inicio de su gestión y en el plazo señalado para exponer y debatir la política general
del gobierno. El Consejo de Ministros como hemos visto en las páginas anteriores es
uno de los elementos esenciales del Poder Ejecutivo y esta parte del artículo no hace
sino ratificarlo. El Presidente del Consejo y los ministros presentan al Congreso los
grandes lineamientos de la política nacional que se inicia con su gestión11. Por lo que
no debiera existir mayores controversias en cuanto a la aprobación y proveer de
confianza al nuevo gabinete.

Finalizamos con que esta tratativa, es una forma de consolidar la figura de nuestro
sistema presidencial hibrido o atenuado, donde existen figuras como el voto de
confianza o la misma interpelación, queda claro que el voto de confianza se base en la
coordinación y aprobación a las políticas de gobierno del ejecutivo, así mismo el
Reglamento del Congreso establece sobre la presentación del Gabinete: artículo 82,
Dentro de los treinta días naturales de haber asumido sus funciones el Presidente del
Consejo de Ministros debe concurrir ante el Pleno del Congreso reunido en período de
sesiones ordinario o extraordinario acompañado de los demás ministros para:

• Exponer la política general del Gobierno
• Debatir la política general del Gobierno
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• Debatir las principales medidas que requiere su gestión

Estas cuestiones de debate son de beneficio para adoptar las medidas más
adecuadas de gobierno, si bien es cierto la oposición política en el congreso podría
incurrir en un abuso cuando el ejecutivo no posee mayoría, o pasar a la mera
formalidad cundo se trate de lo contrario y el presidente cuente con mayoría.
Visiblemente esta figura es la balanza, por que de la negativa de confianza a dos
Consejos, la disolución del congreso se hace inminente. Establecidas estas
situaciones nos volcamos a las últimas décadas de gobierno, donde conocemos que el
Perú fue gobernado con un Presidente con minoría parlamentaria, y negociando,
formando alianzas políticas, para poder ejercer el gobierno de manera continua,
siendo este el claro ejemplo que la cuestión de confianza es para aprobar las
actividades políticas de gobierno que será el derrotero de todo el estado, por lo que la
cuestión de confianza por los fundamentos expuestos debe conservarse en su forma
constitucional actual.
Comentario :
La permanente inestabilidad política se debe a que el Ejecutivo y el Legislativo,
cada uno, se creen el primer poder del Estado. Para acabar con esta anómala
situación que impide al país emprender su desarrollo, hay que terminar con el régimen
presidencial de gobierno y crear un Poder Ejecutivo dual, con un Jefe de Estado y un
Jefe de Gobierno , como el que existe, por ejemplo, en Inglaterra, Francia, Alemania,
España.
La Constitución establece un Régimen Presidencial muy poderoso. El Presidente
es el Jefe de Estado, personifica a la Nación, goza de inmunidad, nombra y remueve a
los ministros, carece de responsabilidad política, legisla mediante Decretos de
Urgencia y Decretos legislativos, reglamenta las leyes, puede vetar leyes, tiene
iniciativa legislativa, dirige la política general, administra la hacienda pública, dispone
el empleo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, puede disolver el
Congreso, entre otros poderes.
El poder del Presidente se asemeja al de un monarca absoluto. Esto se debe a la
estructura monista del Ejecutivo: El Presidente es Jefe de Estado y Jefe de Gobierno.
Contribuyen a ello: el caudillismo militar y civil que se suceden en el ejercicio del
poder; la falta de cultura política del pueblo que conduce al poder o permite la
permanencia en él de individuos no aptos para gobernar y, en ocasiones, a verdaderos
saqueadores de las arcas del Estado; el deterioro moral de la ciudadanía que reelige a
gobernantes sobre la base de que "ha robado pero ha hecho obra"; la crisis de los
partidos políticos, los mismos que no son el sustento de la democracia, porque en su
seno no existe democracia interna, sino un conjunto de personas agrupadas en torno a
un caudillo considerado como predestinado para gobernar; el crecimiento de la
pobreza que determina que el ciudadano en épocas de elecciones emita su voto no
con la razón sino con el estomago; las alianzas del Presidente con centros de
intereses particulares o con las fuerzas militares para instaurar gobiernos autoritarios
de corte dictatorial; entre otros factores.
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La elección de una sola persona como Presidente de la República, por un largo
período de cinco años, con poderes casi ilimitados, le confiere un protagonismo y
predominio que hace que el equilibrio de poderes sea una mera utopía.
Por siempre hemos tenido la forma presidencial de gobierno y por siempre hemos
fracasado sin aprender la lección. Copiamos el presidencialismo de Estados Unidos,
concentrando casi todo el poder en una sola persona con pocos controles. Sabemos
que el régimen presidencial de gobierno origina permanentemente inestabilidad
política, con repercusiones morales, sociales y económicas, pero permanecemos
cruzados de brazos en más de 180 años de vida republicana, sin atrevernos a extirpar
de raíz a una de las causas de nuestros males: el presidencialismo.
Los propietarios de los partidos políticos y sus allegados más cercanos dentro de
los partidos, defienden el sistema presidencial porque temen perder la oportunidad de
acceder a la Presidencia de la República y adueñarse del Perú por cinco largos años.
Algunos sostienen que no podemos cambiar el sistema presidencial porque en el
Perú carecemos de partidos políticos sólidos y de cultura política y democrática, sin
advertir que estas alegaciones son propias de las autocracias, no de las democracias.
Nada justifica que por falta de cultura política y democrática o de partidos políticos
fuertes, estemos obligados a otorgarle todo el poder a un autócrata llamado
Presidente.
La experiencia vivida durante toda nuestra vida republicana, nos dice que el
presidencialismo en el Perú significa la negación de la democracia, entendida como el
gobierno de las mayorías con participación de las minorías, en mutua colaboración y
consenso de todas las fuerzas políticas, rechazando la tiranía del número, o sea del
partido o partidos mayoritarios, a fin de que se realice el bien común.
No podemos continuar con los enfrentamientos entre Ejecutivo y Legislativo. No es
admisible el predominio ni del Ejecutivo ni del Legislativo, porque ello conduce a la
ingobernabilidad. El Ejecutivo debe gobernar, no legislar y el Congreso debe legislar,
no gobernar. El Ejecutivo no puede menospreciar al Legislativo ni éste puede
obstaculizar o frenar la gestión administrativa del Ejecutivo. Ambos poderes deben
colaborar y coordinar acciones en función del interés general que está por encima de
ellos y del propio Estado.
Tan malo es el sistema presidencial de gobierno para el Perú que hasta sus
propios defensores, los que aconsejaron y apoyaron al Presidente Toledo en todo lo
que no debió hacer, ahora proponen la conformación de un gabinete conversado con
Toledo a un lado , es decir, que el que gobierna sea el Premier, no el Presidente.
Quieren imponer este sistema no por la vía del Derecho sino de hecho, rompiendo el
orden constitucional. Eso se llama golpe de Estado. Pero esto no es novedad, siempre
actúan así, porque para ellos el Estado de Derecho sólo es bueno cuando conviene a
sus intereses, en caso contrario violan la Constitución y la ley cuando quieren y como
quieren, con tal de no perder los beneficios que les proporciona el Estado
inmerecidamente.
Terminemos con el presidencialismo para contar con la estabilidad política que
necesitamos para emprender nuestro desarrollo. Pero no por las vías de hecho como
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lo quieren algunos, sino mediante una Asamblea Constituyente que, acorde con la
voluntad del pueblo que exige estabilidad política, establezca un sistema
semipresidencial o parlamentario, con la creación de un Poder Ejecutivo dual, en el
que el Jefe de Estado , elegido por el pueblo, represente a la nación y el Jefe de
Gobierno , designado por el Jefe de Estado con la aprobación del parlamento, se
encargue del gobierno del país. El jefe de Estado y el Parlamento, ambos
responsables del nombramiento del Jefe de Gobierno , contribuirán para que éste
tenga éxito en la determinación y conducción de la política de la nación, poniendo fin
a los enfrentamientos entre Ejecutivo y Legislativo.



















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Conclusiones :

El sistema semipresidencialista es un término empleado por primera vez por el
politólogo francés Maurice Duverger, en su obra titulada “Instituciones políticas y
derecho constitucional
La presente tendencia, aunque minoritaria doctrinalmente, a juicio nuestro, elucida
mejor el tema en cuestión, en razón a que describe con más exactitud la realidad
política instituida en nuestro país
Se denomina presidencialismo o sistema presidencial a aquella forma de gobierno en
el que, constituida una República, la Constitución establece una división de poderes
entre el poder legislativo, poder ejecutivo, poder judicial y el Jefe del Estado, además
de ostentar la representación formal del país, es también parte activa del poder
ejecutivo, como Jefe de Gobierno.
Prácticamente todos los países de América tienen un sistema presidencial. Con
excepción de Canadá, Guyana, Guayana francesa y algunos estados de las Antillas.
Es decir, que el Régimen presidencialista es típico de Estados Unidos y de los paises
de tradición iberoamericana.
A mediados del siglo XX surgió un tercer modelo que combinó principios de
organización del poder tanto del sistema presidencial como del parlamentario. Se trata
del diseño institucional de la Quinta República Francesa, fundada en 1958. Desde el
punto de vista constitucional el sistema francés no es ni presidencial ni parlamentario,
sino un sistema mixto.

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Bibliografía

-Duverger, Maurice- Instituciones políticas y derecho constitucional.
-Pellet Lastra, Arturo- El poder parlamentario.
-Cano Bueso, Juan y Antonio Porras - Parlamento y consolidación democrática.
-Tosi Silvano-Derecho parlamentario.







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INDICE

INTRODUCCION

CAPITULO l
El sistema de gobierno del Perú
TENDENCIA: Abogando por un sistema semipresidencial
TENDENCIA: Abogando por un presidencialismo parlamentarizado

CAPITULO ll
Sectorización de la Administración Pública (Micro y Macro)
Instrumentos administrativos: nivel macro administrativo
Instrumentos administrativos: nivel micro administrativo

CAPITULO lll
Presidencialismo
Ventajas y desventajas
Comentario
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFIA







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